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Una historia del territorio

Barrancabermeja

Barrancabermeja es una ciudad construida sobre capas de violencia y extracción: primero la extinción de los pueblos indígenas que habitaron Latora, luego el enclave petrolero de una subsidiaria de la Standard Oil que dividió a sus trabajadores por…

18 min de lectura48 fuentes

En la ribera oriental del río Magdalena, donde el país se estrecha entre las cordilleras Central y Oriental, Barrancabermeja es la capital colombiana del petróleo: sede de la refinería más grande del país, cuna del sindicalismo obrero moderno y escenario, durante casi todo el siglo XX y buena parte del XXI, de las formas más agudas del conflicto armado colombiano. Ciudad santandereana de origen indígena y refundación petrolera, su historia condensa en pocos kilómetros cuadrados los grandes procesos nacionales —la conquista, el enclave extractivo, la organización obrera, la insurgencia, el paramilitarismo— con una intensidad que hace de ella un microcosmos incómodo del país. Quien busca entender cómo se anudan en Colombia el crudo, la lucha sindical y la guerra encuentra aquí no una ilustración lateral sino la escena principal.

Latora, o el nombre debajo del nombre

Antes de Barrancabermeja hubo Latora, un poblado ribereño de los pueblos indígenas del Magdalena Medio al que llegó, en 1536, la hueste de Gonzalo Jiménez de Quesada en su marcha hacia el altiplano. Desde ese contacto inicial se abrió un ciclo de guerra prolongado con los Yariguíes, Carares y Opones, los grupos que habitaban la región del Carare y el Magdalena Medio. Las crónicas coloniales de los siglos XVI y XVII los describieron con un fenotipo robusto, una actitud guerrera y costumbres que los cronistas llamaban macabras, resaltando su capacidad para sobrevivir en un medio selvático hostil y su forma dispersa de ocupar el territorio. Los clasificaron bajo la categoría colonial de "caribes" del río Magdalena, aplicada casi como sinónimo de resistencia indomable a pueblos tan diversos como panches, muzos o pijaos.

Esa imagen del gran guerrero fue en parte una construcción de los propios cronistas, empeñados en justificar la brutalidad de la sujeción con la fiereza del sujetado. Detrás de la etiqueta hubo, como recordó Alejo Vargas, algo más sencillo y más grave: la defensa de territorios y sementeras agredidos por el colonizador. Los Yariguíes, Carares y Opones no eran ejércitos míticos sino sociedades que peleaban por su tierra, y esa pelea se prolongó, con distinta forma, durante siglos.

El desenlace fue lento y catastrófico. En la segunda mitad del siglo XIX, la fiebre de la quina —la cascarilla que se cotizaba en los mercados europeos como febrífuga— llevó a la región a quineros y cazadores que aceleraron el despoblamiento indígena. Rodríguez Plata, citado por Jacques April-Gniset, dejó una serie de cifras que resumen una extinción: de unos 15.000 indígenas en 1860, la población cayó a 10.000 en 1880, a 5.000 en 1900, a 1.000 en 1910, a 500 en 1920 y, hacia 1925, apenas dos docenas. En 1924, El Tiempo reseñó una masacre de indígenas en el Opón perpetrada por una compañía de colonización: no un episodio aislado, sino la punta visible de un exterminio que se prolongó al ritmo de la avanzada colonizadora.

De los Yariguíes no queda hoy sino el nombre. El aeropuerto de la ciudad lo lleva. La serranía que separa el valle del Magdalena Medio del altiplano santandereano se llama, todavía, de los Yariguíes —o, en un giro colonial más antiguo, de los Cobardes—. Barrancabermeja se levantó sobre una toponimia sin dueños. Hacia 1920-1930, cuando el Magdalena Medio santandereano contaba con unos 100.000 habitantes, el vacío dejado por la extinción indígena ya había sido ocupado por colonos, y por primera vez aparecieron los mapas de la región. Los indígenas desaparecían y el territorio se volvía legible: esa simultaneidad no es casual.

La concesión, la subsidiaria y el enclave

El 28 de noviembre de 1905, el ministro de Obras Públicas Modesto Garcés, en el gobierno de Rafael Reyes, otorgó a Roberto de Mares una concesión para explotar petróleo durante treinta años en la región de Infantas, en la confluencia de los ríos Colorado y Oponcito, provincia de Zapatoca, muy cerca de Barrancabermeja. El contrato se formalizó el 7 de marzo de 1906. Por esos mismos años se otorgó la concesión Barco, en el Catatumbo: la primera gran arquitectura jurídica del petróleo colombiano quedaba trazada.

Roberto de Mares inició simbólicamente la explotación en junio de 1916 y, casi enseguida, gestionó el traspaso de su concesión a la Tropical Oil Company, subsidiaria de la Standard Oil. El presidente José Vicente Concha aceptó ese traspaso en un momento delicado de la política exterior: mientras negociaba concesiones petrolíferas con la casa Pearson de Inglaterra —porque las empresas norteamericanas debían esperar a que se resolviera el diferendo diplomático abierto por la separación de Panamá—, entregaba a una compañía estadounidense el yacimiento más prometedor del país. Theodore Roosevelt había advertido con claridad que los puertos colombianos podían ser empleados por un enemigo naval y que Estados Unidos tenía el deber de prohibir alianzas de Colombia con potencias europeas o asiáticas. La aceptación del traspaso ocurrió en el contexto de las gestiones para lograr la ratificación del Tratado Urrutia-Thompson sobre el canal.

Barrancabermeja se convirtió así en un enclave. La Tropical Oil operaba con reglas propias, salarios propios y jerarquías propias en un territorio geográficamente aislado. Hacia Bucaramanga, la comunicación tomaba mínimo seis horas por carretera destapada, a través de San Vicente de Chucurí, con derrumbes frecuentes y zonas pantanosas; hacia Puerto Berrío y Medellín solo existía la vía férrea, sin carretera directa. La ciudad quedaba encerrada entre el río, el pantano y la selva, y su vida material dependía de una compañía extranjera. Desde 1917, esa compañía comenzó a generar conflictos con los colonos, iniciando exploraciones y ordenando desalojos de pequeños posesionarios en abierta tensión con la política de adjudicación de baldíos.

El municipio se erigió como tal en 1922, pero su nacimiento moderno no ocurrió por decreto administrativo sino por decisión corporativa. El campo petrolero de La Cira-Infantas y el enclave urbano de El Centro, alrededor de las instalaciones de la Troco, definieron la geografía real de la ciudad: dos mundos separados por cercas, jerarquías y sueldos.

1922-1927: la huelga como fundación

Hay pocas ciudades en Colombia donde el sindicalismo sea, literalmente, contemporáneo de la fundación municipal. Barrancabermeja es una de ellas. En abril de 1922, cuando el municipio apenas se organizaba, los trabajadores de los campos de la Tropical Oil ya elevaban quejas sobre sus condiciones de trabajo: la escasez de hospitales en una región extremadamente insalubre, los pagos en vales redimibles solo en almacenes de la compañía, la exposición a fiebres tropicales. En ese mismo mes, Benedicto Uribe viajó a Barrancabermeja a difundir propaganda socialista entre los trabajadores petroleros. La ciudad recibió la doctrina y el sindicato casi al mismo tiempo que el municipio.

La aritmética de la desigualdad era brutal. Los trabajadores colombianos en los campos ganaban 1,50 pesos al día, sin alojamiento ni comida. Los trabajadores extranjeros, en los mismos puestos, ganaban 3,50 pesos más alimentación y vivienda. Y no se trataba solo de una diferencia salarial: en 1923, el 40,81% de los trabajadores empleados en los campos petroleros se enfermó, y el 1,51% murió. Los salarios no aumentaron entre 1922 y 1924 mientras los precios subían.

Ese mismo 1922 nació la Unión Sindical Obrera, la USO, con la colaboración de Raúl Eduardo Mahecha —activista socialista, periodista de combate y organizador infatigable—, convirtiéndose en el eje del sindicalismo petrolero colombiano.

La primera huelga estalló el 8 de octubre de 1924. Más de cincuenta obreros de la Tropical Oil se declararon en cese; dos días después el paro era total. Mahecha organizó el movimiento con la disciplina que había traído de otras luchas —era ya un cuadro nacional—, mientras la compañía se negaba a negociar con los delegados de la Sociedad Obrera. Los pliegos exigían el pago de salarios atrasados, mejoras en la vivienda, servicios médicos y la abolición de los pagos en vales; en varios de sus puntos, los trabajadores pedían apenas el cumplimiento de la legislación laboral vigente, no privilegios revolucionarios.

En enero de 1927 estalló la segunda huelga, declarada el día 5. Mahecha había trabajado con los obreros de Barrancabermeja entre 1923 y 1927 y fue, en ambas movilizaciones, protagonista central, aunque su liderazgo no estuvo exento de disputas internas —notablemente con Ignacio Torres Giraldo, uno de los principales agitadores del movimiento obrero de los años veinte, cuyo protagonismo se ubicó sobre todo en los trabajadores del Ferrocarril del Pacífico y junto a María Cano—. Mahecha editaba Vanguardia Obrera, periódico que utilizaba como herramienta de organización sindical y que, cuando pasó a la zona bananera del Magdalena, volvió a publicar; la trashumancia del periódico traza la trashumancia del organizador.

De aquellas huelgas quedaron dos cosas: una tradición y una sospecha. La tradición es la de un sindicato —la USO— que se instaló como institución perenne de la ciudad, con capacidad de negociación, de paro y de discusión política sobre el petróleo. La sospecha es la del enclave: la de que en Barrancabermeja el trabajador siempre estará frente a un patrón demasiado grande, demasiado extranjero o demasiado estatal, y que solo la organización colectiva puede sostenerlo.

Un puerto en el centro del país

Para entender qué hizo de Barrancabermeja algo distinto hay que salir del casco urbano y mirar el mapa. El Magdalena Medio es una región geográfica encajada entre las cordilleras Oriental y Central, en el centro del país, con el río Magdalena como eje en un tramo de aproximadamente 386 kilómetros. La región cruza siete departamentos —Antioquia, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cesar, Magdalena y Santander— y sus ejes económicos, políticos y sociales se concentran en cuatro ciudades: Puerto Berrío en Antioquia, La Dorada en Caldas, Puerto Boyacá en Boyacá y Barrancabermeja en Santander.

De las cuatro, Barrancabermeja es la mayor, la única con refinería y la única con puerto petrolero. La infraestructura vial estratégica de la región tenía tres frentes, entre el proyecto y la obra: la Troncal del Magdalena Medio, para conectar el sur y el norte del país; la Troncal de la Paz, para articular el nororiente antioqueño con el sur de Bolívar; y la recuperación de la navegabilidad del río hacia el mar Caribe. Pero durante décadas —y hasta comienzos de los años sesenta— la ciudad vivió en un aislamiento tenaz: seis horas mínimas por carretera destapada a Bucaramanga, con derrumbes frecuentes, y sin carretera directa a Medellín.

La refinería domina el paisaje urbano y es visible desde el río y desde los puentes; es el centro gravitacional de la ciudad. Alrededor de ella se organizaron los barrios obreros, los comercios, los sindicatos, las iglesias, las juntas comunales. Y también, en su turno, las guerrillas y los paramilitares, que la miraron siempre como el gran nudo estratégico del Magdalena Medio: quien controla Barrancabermeja controla el corazón petrolero del país y una de las llaves del río.

Ese peso estratégico explica por qué la ciudad se volvió, para los grupos armados, un premio permanente. El Magdalena Medio era, en sus términos, un lugar ideal: entre Barrancabermeja y Bucaramanga, las dos ciudades principales de Santander, con zonas vírgenes, cordilleras y escondrijos naturales, con economía extractiva capaz de sostener finanzas mediante extorsión, con oleoductos vulnerables al sabotaje.

De la Ley 20 a Ecopetrol

Entre la concesión y la ciudad de hoy hubo un cambio en la estructura del petróleo colombiano que reconfiguró la relación de Barrancabermeja con la Nación. La concesión De Mares tenía un plazo de treinta años desde 1906; su reversión al Estado, cumplido el plazo, hizo posible el nacimiento de Ecopetrol como empresa nacional y trasladó a la ciudad una condición nueva: ya no era solo el puerto de una compañía extranjera, sino la sede material de una empresa pública. La refinería no cambió de lugar; cambió de dueño.

Décadas más tarde, la Ley 20 de 1969 abolió la propiedad privada del subsuelo como sistema de contratación petrolera y creó las condiciones para que el Estado, a través de Ecopetrol, recibiera zonas para exploración y explotación directa o bajo el nuevo sistema de contratos de asociación. La refinería siguió siendo el gran empleador, el gran contaminante y el gran objetivo, pero ahora bajo bandera nacional; los campamentos siguieron divididos entre técnicos y operarios, entre cargos de confianza y jornaleros. La USO siguió siendo el gran sindicato, y su relación con Ecopetrol se volvió tan pactada como tensa: las mesas de negociación heredaron el pulso de las huelgas de 1924 y 1927, ahora con un patrón que hablaba castellano y firmaba a nombre de la Nación. Barrancabermeja aprendió a negociar con el Estado sin dejar de desconfiar de él, y ese aprendizaje —negociar y desconfiar a la vez— se volvió parte del oficio de la ciudad.

La guerrilla se urbaniza

El Ejército de Liberación Nacional, ELN, surgió en 1965 con raíces en San Vicente de Chucurí y Simacota, en el propio Magdalena Medio santandereano. Lo fundaron campesinos y líderes estudiantiles inspirados en la Revolución Cubana; su grupo fundador se estableció en una zona con antecedentes de movilización armada y con redes guerrilleras liberales previas, en un territorio de condiciones geográficas consideradas estratégicas por sus propios cuadros. El ELN nació, por origen, mucho más cerca de Barrancabermeja que las FARC, y la ciudad fue, desde muy temprano, parte de su horizonte político.

La urbanización del ELN en el puerto petrolero se dio en tres oleadas. Entre 1983 y 1986, en el auge del ELN gracias a las extorsiones a compañías petroleras en Arauca —el negocio del oleoducto Caño Limón-Coveñas hizo al ELN rico y ambicioso—, nació la Regional Cristóbal Uribe, con presencia en Barrancabermeja y Bucaramanga. Entre 1989 y 1991 surgió, en los alrededores de la ciudad, el Frente Manuel Gustavo Chacón, nombrado en homenaje al dirigente sindical de la USO asesinado en 1988. Y entre 1992 y 1995 se formó el Frente Urbano Resistencia Yariguíes, FURY, en Barrancabermeja y Sabana de Torres: con él, el ELN inauguró en la ciudad una actividad armada urbana organizada bajo estructura específica, apelando —no sin ironía histórica— al nombre de los indígenas exterminados.

Las tres estructuras quedaron articuladas al Frente de Guerra Oriental, cuyo eje financiero fue siempre la economía petrolera y el secuestro de ganaderos. Durante los años noventa la ciudad se dividió en zonas de influencia entre el FURY, el Frente Capitán Parmenio del propio ELN, el Bloque Magdalena Medio de las FARC y reductos del Frente Ramón Gilberto Barbosa del EPL. Los barrios nororientales y surorientales, los más pobres, quedaron bajo dominio de milicias urbanas guerrilleras que operaban con lógica de gobierno paralelo: cobraban vacunas, arbitraban pleitos, imponían toques de queda, ajusticiaban.

Ese dominio se fue erosionando. Hacia mediados de los noventa, las guerrillas habían perdido buena parte de la simpatía popular que alguna vez tuvieron: el reclutamiento forzado, las amenazas, los robos, las disputas entre grupos, las confrontaciones abiertas con la fuerza pública, las extorsiones y una percepción difusa de "falta de desarrollo" desgastaron su base. Cuando llegó el adversario, muchos barrios ya no estaban dispuestos a defenderlas.

El 16 de mayo, el 25 de mayo

El paramilitarismo en Barrancabermeja no fue una improvisación. Sus raíces regionales se remontan a los años ochenta, cuando en el Magdalena Medio surgieron varios grupos armados que constituyeron la base del paramilitarismo colombiano: el MAS —Muerte a Secuestradores—, Los Tiznados y las Autodefensas de Puerto Boyacá, que luego se reconfigurarían como las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, ACMM. Puerto Boyacá se autoproclamó "capital antisubversiva de Colombia" y desde allí se coordinó, entre otras cosas, el genocidio de la Unión Patriótica, que en Puerto Nare, Yondó y Barrancabermeja dejó 44 víctimas entre asesinatos y desapariciones de militantes de la UP entre 1984 y 1991, en municipios donde el partido tenía presencia en el movimiento sindical. En Puerto Boyacá, Cimitarra y Puerto Berrío las víctimas en el mismo período fueron once —cifra menor no porque hubiera menos violencia sino porque la izquierda ya había sido exterminada o desterrada antes—.

La presencia paramilitar en Barrancabermeja pasó, con los años, de operaciones encubiertas realizadas en los ochenta y comienzos de los noventa —a menudo con participación de miembros del Ejército y la Armada— a una presencia abierta a partir de 1998. La fecha bisagra tiene día: el 25 de mayo de 1998. Un comando paramilitar, adscrito a las AUC, incursionó en varios barrios de las comunas nororiental y suroriental, asesinó a siete pobladores y se llevó con vida a otros 25, que fueron desaparecidos. La masacre tuvo el efecto simbólico —y militar— de anunciar que la ciudad se disputaría casa por casa. Entre 1998 y 2002, Barrancabermeja se convirtió en una de las ciudades más violentas de Colombia.

Los paramilitares avanzaron sobre los barrios que habían estado bajo dominio de las milicias urbanas del ELN y las FARC. La urbanización del conflicto —hasta entonces reservada, en la geografía colombiana, a las zonas rurales— tuvo aquí una expresión ejemplar: los combates ya no eran entre veredas sino entre cuadras. Las AUC desafiaron al ELN y a las FARC dentro de sus bastiones tradicionales, expandieron su membresía y consolidaron, en pocos años, un control sobre buena parte del casco urbano. La violencia dejó una huella demográfica y otra política. Entre 1995 y 2004, en el conjunto del país, se registraron 13.853 personas víctimas de masacres; los grupos paramilitares fueron los primeros responsables, en muchos casos en complicidad con agentes del Estado.

Lo que las víctimas de Barrancabermeja empezaron a describir, ya en los años del control paramilitar, es un modelo que iba más allá de la guerra. Ese modelo incluyó la regulación de la oferta y demanda de empleo, filtraciones al oleoducto, captación de rentas privadas y corrupción en Ecopetrol. Para muchas víctimas, el estancamiento económico posterior de la ciudad —hoy los municipios más pequeños de la región tienen, según sus habitantes, más actividad empresarial que Barrancabermeja— es resultado directo de ese accionar.

La otra Barrancabermeja: la sociedad civil

Sería falso pintar la ciudad como territorio pasivo entre patrones extranjeros, sindicalistas heroicos y actores armados. Barrancabermeja produjo, junto a todo lo anterior, una sociedad civil densa y peculiar, con instituciones propias que han sostenido durante décadas un trabajo cívico, humanitario y de derechos humanos.

La Diócesis de Barrancabermeja, fuertemente influenciada por la Teología de la Liberación, jugó en ese proceso un papel decisivo. Al amparo de esa Iglesia comprometida nació, hacia 1972, la Organización Femenina Popular, la OFP. Los barrios nororientales de la ciudad enfrentaban entonces una seria problemática de prostitución, y la OFP surgió como respuesta comunitaria a ese contexto, articulando trabajo pastoral, organización popular y defensa de derechos de las mujeres. Es uno de los pocos grupos sociales surgidos en los setenta que aún se mantiene con trabajo consolidado; su continuidad, en una ciudad donde tantas organizaciones fueron aniquiladas o desplazadas, es en sí misma un logro histórico.

A la USO —fundada en 1922, con Mahecha en el origen— y a la OFP se sumaron con el tiempo otras instituciones. CREDHOS, la Corporación Regional de Derechos Humanos, se convirtió en referencia nacional para la defensa de derechos humanos en el Magdalena Medio, con un trabajo de documentación, denuncia y acompañamiento a víctimas que se sostuvo aun bajo las peores amenazas. Alrededor de estas organizaciones se articularon, en distintos momentos, curas, abogados, líderes barriales, periodistas y sindicalistas que hicieron de Barrancabermeja una de las ciudades colombianas con mayor densidad de organización civil por habitante.

La contrapartida de esa densidad fue el precio. Los líderes sindicales, comunitarios, religiosos y de derechos humanos de la ciudad han sido, a lo largo de décadas, blanco sistemático de asesinatos, amenazas y desplazamientos. La memoria local guarda con precisión el nombre de esos muertos —desde Manuel Gustavo Chacón hasta tantos otros—, y ese registro es, en sí mismo, una forma de resistencia. En Barrancabermeja, organizarse siempre costó vidas; sin embargo, se organizó siempre.

Los nombres que la constituyen

Ninguna ciudad se explica sin sus figuras, y en Barrancabermeja los nombres se ordenan en tres capas. La primera es la de la matriz petrolera. Roberto de Mares, el concesionario original, cuyo apellido nombra el contrato que abrió el ciclo del crudo; detrás de él, la sombra colonial más antigua de Diego de Ordás, entre los primeros europeos que remontaron el Magdalena.

La segunda es la del sindicalismo fundacional, y su centro es uno solo: Raúl Eduardo Mahecha, el organizador socialista que le dio a la ciudad su primer sindicato, sus dos primeras huelgas y, a través de Vanguardia Obrera, su primera prensa obrera. En el mismo pulso nacional, aliado y rival, Ignacio Torres Giraldo.

La tercera es la del conflicto reciente, y ahí conviene distinguir escalas. En la primera línea, Eduardo Umaña Mendoza, abogado defensor de derechos humanos asesinado en 1998, ligado profesionalmente a causas del Magdalena Medio, y Monseñor Jaime Prieto Amaya, obispo que sostuvo desde la Diócesis el trabajo pastoral y humanitario en años de fuego cruzado. En una segunda escala, más ceñida al territorio, defensoras como Yamile Salinas, que trabajaron los expedientes de tierras y desplazamiento forzado, y líderes populares como Francisco Campo Torres.

Y luego están los lugares, que son también nombres. El Centro, el campo petrolero histórico donde la Tropical Oil montó su enclave, es la geografía original del capital extranjero en la ciudad. Puerto Wilches, aguas abajo, la prolonga en la cadena logística del río, y Puerto Galán la extiende hasta el borde mismo de la refinería. La Ciénaga de San Silvestre, principal fuente hídrica del casco urbano y objeto recurrente de disputa ambiental, es el reverso ecológico del petróleo. La Comuna Nororiental fue el epicentro de la violencia urbana de los años 1998-2002, y la Serranía de los Yariguíes al oriente, cordillera que separa a Barrancabermeja del resto de Santander, sigue nombrando en su relieve a los indígenas exterminados. Leer la ciudad es recorrer, en ese orden, sus estratos.

Su huella

Lo que Barrancabermeja deja al país es menos una lección que una advertencia sobre simultaneidades. Aquí, y quizá solo aquí, el capital extractivo, la organización obrera, la guerra prolongada y la resistencia civil no se sucedieron: coexistieron. La misma refinería que hizo posible a Ecopetrol hizo posible a la USO; los mismos barrios que albergaron milicias del ELN fueron después el escenario donde las AUC ensayaron, antes que en ninguna otra ciudad grande de Colombia, un modelo urbano de guerra sucia articulado a la captura de rentas legales. Y en el mismo perímetro donde caían dirigentes sindicales y defensores de derechos humanos, la OFP, CREDHOS y la Diócesis sostenían oficinas abiertas.

Ese hacinamiento de procesos anticipó cosas. La urbanización del conflicto que otras ciudades vivirían después —Medellín, Buenaventura, Tumaco— tuvo aquí su laboratorio. La convivencia asimétrica entre empresa pública y sindicato combativo se ensayó en estas mesas antes que en ninguna otra. La documentación temprana de la connivencia entre paramilitares, fuerza pública y economía formal salió, en buena parte, de los archivos de estas organizaciones.

Se llamó Latora y de sus habitantes originarios no queda sino el aeropuerto y la serranía. Se llamó Barrancabermeja por el color rojizo de los barrancos junto al río. Se convirtió en el puerto petrolero, la capital sindical, la ciudad en disputa. Quien quiera leer, en un solo mapa, la historia moderna de Colombia tiene que pasar por este recodo del Magdalena. La ciudad no lo pidió, pero ese lugar en la historia es suyo.

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Relacionadaspor co-ocurrencia
Fuentes

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

44 documentos · 48 fragmentos
01
El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 287
1 cita
[1]

para referirse al dominio de carácter político y a la imposición de modelos de desarrollo que resultan favorables a unos sectores en perjuicio de otros, aún cuando estos últimos puedan aparentemente verse inicialmente favorecidos. D ESARRAIGOS E IMAGINARIOS RELIGIOSOS EN LA... 287 En 1536 arribó la invasión española…

p. 287
02
El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 287
1 cita
[2]

para referirse al dominio de carácter político y a la imposición de modelos de desarrollo que resultan favorables a unos sectores en perjuicio de otros, aún cuando estos últimos puedan aparentemente verse inicialmente favorecidos. D ESARRAIGOS E IMAGINARIOS RELIGIOSOS EN LA... 287 En 1536 arribó la invasión española…

p. 287
03
El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · p. 18
1 cita
[3]

encontrar uno de los afluentes del río San Juan, sigue por este aguas abajo hasta encontrar el punto inicial. ATCC, CPDPMM, PDR. Plan de desarrollo integral del área de influencia de la ATCC 2.004 – 2.014 “Desarrollo integral con todos y para todos”. La India, Febrero 2004. capítulo 3. Pp. 4-5. 20 ATCC, CPDPMM, PDR.…

p. 18
04
Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 32
1 cita
[4]

el canibalismo y su car á cter cruel y guerrero. A la llegada de los espa ñ oles estaban en buena parte de la llanu ra atl á ntica, con excepci ó n de lo ocupado por los grupos chibchas ya mencionados, de los sin ú y varios grupos cercanos a Cartagena, (como los calamar), y de otras tribus que parecen arawak, como los…

p. 32
05
Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 35
1 cita
[5]

y penetrar por los valles del Magdalena y el Cauca. Poco sabemos sobre las fechas de esta migración, ni sobre las rutas precisas utilizadas; incluso son muy fuertes las dudas existentes acerca del carácter caribe o no de muchos de los pueblos encontrados por los españoles. Para muchas de las regiones donde hay algunos…

p. 35
06
En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 24
1 cita
[6]

motivo de la fiebre de la quina o cascarilla. El despoblamiento de nativos hecho por quineros y cazado- res fue, según Rodríguez Plata, (citado en Jacque April-Gniset, 1997, p. 11) alarmante: "De 15.000 en 1860 a 10.000 en 1880, a 5.000 en 1900, a 1.000 en 1910, a 500 en 1920, y dos docenas en 1925". Todavía en 1924,…

p. 24
07
Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 53
1 cita
[7]

fifty years. Control of this concession passed first to the Colombian Petroleum Company formed in 1918 by Barco and representatives of the Carib Syn- dicate Carl McFadden, W.E. Griffiths, and George DuBois, who then transferred it to South American Gulf Oil. 34 On November 28, 1905, Minister of Public Works Modesto…

p. 53
08
Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 307
1 cita
[8]

of History established 1903 Panama separates from Colombia with U.S. backing Gold standard established for currency Carlos Cuervo M á rquez publishes Apuntaciones sobre los orígenes del pueblo Chibcha Colombian Chronology, 1810–2022 291 Year Politics Society and Economy Culture and Science 1904 Rafael Reyes is…

p. 307
09
Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 65
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[9]

produc- tion. In this situation the cultivator had no choice but to sign the contract with the Company in order to receive aid. In view of the scandalous tactics employed by UFCO, Escobar urged the Colombian government to contact the Ministry of Foreign Relations in Washington and ask it to demand that the Company…

p. 65
10
Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 359
1 cita
[10]

comerciales que Colombia tenía con Europa se vieron súbitamente interrumpidos. Nuestros productos no encontraban fácil mercado, las di- visas bajaban y, para colmo de males, muchas de las in- dustrias europeas se transformaban en factorías de gue- rra, desatendiendo el consumo de nuestra elite. Mientras Colombia…

p. 359
11
Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 248
2 citas
[11]

con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…

p. 248
[12]

con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…

p. 248
12
Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 51
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[13]

bajo la dirección del coronel Efraín Rojas Acevedo. Las concesiones petroleras Aunque las concesiones petroleras De Mares, en Barrancabermeja, y Barco, en el Catatumbo, habían sido declaradas caducas por las autoridades por razones de política internacional –entre las cuales estaba lograr la firma del Tratado con…

p. 51
13
Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 130
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[14]

con los baldíos. Aprile Gniset menciona estafadores que convirtieron una adjudicación original de 435 fanegadas en Carare, hecha en 1937, en 150.000 fanegadas (escrituras falsas) de las cuales vendieron una parte a una compañía petrolera británica, la Lobitos Oilfields Limited (se conoce como el Título falso del…

p. 130
14
Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 202
1 cita
[15]

chalupas para el trasporte fluvial de pasajeros. La comunicación de Barrancabermeja con Bucaramanga tomaba mínimo seis horas por San Vicente de Chucurí, con una carretera destapada y con frecuentes derrumbes y zonas pantanosas. De la zona de Puerto Berrío a Medellín no existía carretera directa, sino solamente la vía…

p. 202
15
Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 60
1 cita
[16]

fue la culminación de un largo proceso de frustración e injusticia. En abril de 1922, los trabajadores de los campos de la Tropical ya se estaban quejando de sus condiciones de trabajo. Había pocos hos~itales en la región petrolera, a pesar de las condiciones en, ext:emo.ms~lubres~ y mientras los colombianos ganaban…

p. 60
16
Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 222
1 cita
[17]

entre el trabajo y el capital pueden M ü m ó nicas. -Si ¿ 30 EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO SINDICAL La primer gran huelga se hizo contra la Tropical Oil Com Las condiciones de trabajo en el Magdalena medio eran desastroS En 1923, 40.81 % de los trabajadores empleados se enfermaron,-s,y! 1.51% muri ó. En ese medio…

p. 222
17
Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 120
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[18]

lo s políticos que lo s costos marginales de cada voto en esas circunscripciones eran demasiado elevados en comparación con las ciudades y distritos rurales tr adicionales. Los principales focos de descont e nto pueden seguir se en la actividad de tres fogosos agitadores y organizadores revoluciol\a- rio s: Raúl…

p. 120
18
Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 237
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[19]

de Noviembre, de Barrancabermeja, Ignacio Torres Giraldo habla a los obreros, el 26 de diciembre de 1926, durante los preparativos de la huelga petrolera que será declarada el 5 de enero de 1927. 236 Nueva Historia de Colombia. Vol. III mostró algunos triunfos obreros. Pri- mero fueron los braceros de Girardot y luego…

p. 237
19
María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 165
1 cita
[20]

lucha, sino también de criticar la manera como Mahecha trabajaba. Tila Uribe confirma esta apreciación al referirse al trato que le dio Ignacio a Mahecha en su libro Los inconformes: […] Para nadie resultó sorpresa el tratamiento que le dio a Mahecha en el siguiente capítulo, donde lo ataca sin ningún miramento y le…

p. 165
20
Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 198
1 cita
[21]

de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…

p. 198
21
Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 36
1 cita
[22]

petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…

p. 36
22
Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 111
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[23]

Caldesa S.A. Puerto Nare ha sido uno de los municipios de mayor explotación de mármoles y calizas en el distrito minero que com- prende también los municipios de Puerto Berrío, Maceo y Puerto Triunfo. El Magdalena Medio es una región geográ fi ca que se encuentra ubicada en el centro de Colombia, entre las cordilleras…

p. 111
23
Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 640
1 cita
[24]

during the struggle for land and improved conditions of labor in the 1920s and 1930s. llanos Plains of eastern Colombia. Llaneros (cowboys) from this cattle- raising region played an important role in Simón Bolívar's campaign to dislodge the Spaniards from highland Colombia; joined the Liberal revolutionary Rafael…

p. 640
24
Seminario los procesos de paz en Colombia: experiencias y propuestas desde las ciudades regiones. Propuestas en siete ciudades-regiones de Colombia: Barrancabermeja (Magdalena Medio), Cali (Valle del Cauca), Medellín (Antioquia), Pasto (Nariño), Sincelejo (Montes de María), Tibú (Catatumbo) y Bogotá DCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 120
1 cita
[25]

silícea, la explotación de la minería y, recientemente, el descubrimiento de yacimientos de carbón, gas y esmeraldas. A lo cual hay que agregar: ü La variedad de actividades comerciales y turísticas que se entrecruzan y pasan necesariamente por la región hasta el centro del país, a puertos y puntos estratégicos del…

p. 120
25
More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 232
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[26]

It would be ripping the supple leather from the seats and tossing coffee into the air, with the cups and saucers and tiny spoons and silver tray and cubes of white sugar. It would be suicide-in a word, unthinkable, as radical as refusing air. At the time, it was the air that Colombia breathed. Only aliens like me,…

p. 232
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Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 268
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[27]

estamos nosotros, para jamás olvidar”. Morita de los manatíes Llegamos a Barrancabermeja al atardecer, justo cuando las luces de la ciudad se tomaban el cielo nocturno. Caía una lluvia cálida. El aire se sentía denso y húmedo, con el fuerte aroma del trópico. La lenta corriente del río se abría paso por entre los…

p. 268
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Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 76
1 cita
[28]

y del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), que motivados por la Revolución Cubana se insertaron en las ten- siones del mundo rural. Así, instauraron un foco revolucionario en Magdalena Medio como lugar estratégico 45, a partir de las re- des guerrilleras liberales que tenían contacto con una población campesina…

p. 76
28
Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 68
1 cita
[29]

pú- blicas. Gobernadores, miembros de consejos locales, alcaldes y hasta senadores se han visto sometidos a la justicia guerrillera, la cual puede llegar al asesinato (ejecución revolucionaria) de la persona implicada. La citación a empleados públicos por corrupción de parte de los mucha- chos, como se llama…

p. 68
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El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · p. 32
2 citas
[30]

de San Vicente–, y fue exterminada por las Fuerzas Militares a comienzos de los años sesenta. Desprendido de la segunda, está el grupo de bandoleros comandado por Polo Millán y que operó como grupo de asaltantes o “matarifes a sueldo”, y que fue exterminado por el Ejército con la muerte de su jefe a fines de los años…

p. 32
[31]

de San Vicente–, y fue exterminada por las Fuerzas Militares a comienzos de los años sesenta. Desprendido de la segunda, está el grupo de bandoleros comandado por Polo Millán y que operó como grupo de asaltantes o “matarifes a sueldo”, y que fue exterminado por el Ejército con la muerte de su jefe a fines de los años…

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30
¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 94
1 cita
[32]

s ubver s iv os, entre l os que s e des tacó el Movimient o Obrero, E s tudiantil y Campe s ino (MOEC). C o n aquella lógica de la guerra fría, s umada al hech o de que el régimen había delegad o a la s fuerza s armada s el c o ntr o l ca s i ab so lut o de la s eguridad interna, el Gobiern o de Guillerm o León…

p. 94
31
Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 387
1 cita
[33]

de la Re- pública (2001), entre 1983 y 1986, en pleno auge del accionar del ELN a raíz de las extorsiones a las compañías petroleras en Arau- ca, nació la Regional Cristóbal Uribe en Barrancabermeja y Buca- ramanga. Años después, entre 1989 y 1991, en los alrededores del puerto petrolero surgió el Frente Manuel…

p. 387
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Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 440
1 cita
[34]

plenamente en la confron - tación, cuando las primeras unidades armadas insurgentes se establecieron en la ciudad 13 (credhos y cinep, 2004: 93). En ese año el eln forma el Frente Urbano Resistencia Yariguíes (fury) y empieza su actividad armada en el puerto petrolero. Desde entonces, y hasta 1998, fue el eln el que…

p. 440
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No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 385
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[35]

víctimas. Las FARC-EP reconocieron su res- ponsabilidad por esta masacre casi dos décadas después, en el marco de la Comisión de la Verdad, aunque no han aceptado explícitamente la crueldad de los hechos. 1116 Comisión de la Verdad, «“Colombia necesita la verdad de los militares de una manera inmensa”». 386 fifl…

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Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 22
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[36]

y se consolidaron como grupo guerrillero predominante. Durante los años ochenta aparecieron varios grupos armados que fueron la base del paramilitarismo, entre ellos MAS (Muerte a Secuestradores), Los Tiznados y las Autodefensas de Puerto Boya - cá, quienes luego se reconformarían como ACMM (Autodefensas Campesinas…

p. 22
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La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 265
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[37]

enero de 1984 en una entrevista televisada dejó claros sus argumentos en contra del proceso de paz: consideraba que la política de paz hacía ver débil al gobierno ante la guerrilla; creía que la am- nistía la fortalecía políticamente; y criticaba al Presidente por tratar de acercarse a los guerrilleros. Restrepo y…

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¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 116
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[38]

AUC hacia el Meta estuvo acompañado por una ofensiva sobre la zona norte del Magdalena medio: el 25 de mayo de 1998, un comando de los paramilitares incursionó en varios barrios de las comu- nas nororiental y suroriental de Barrancabermeja, donde asesinó a siete pobladores y se llevó vivos a otros 25. Esta acción…

p. 116
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Arms Trafficking and ColombiaKim Cragin, Bruce Hoffman · 2003 · p. 27
2 citas
[39]

Unidas de Colombia (AUC) or United Self-Defense Forces of Colombia is a conglomeration of paramilitary organiza- tions operating throughout Colombia. Like the guerrilla groups, the AUC is active in drug-producing areas of the country. Along with other local militias, the AUC also fights against the guerrillas, espe-…

p. 27
[40]

Unidas de Colombia (AUC) or United Self-Defense Forces of Colombia is a conglomeration of paramilitary organiza- tions operating throughout Colombia. Like the guerrilla groups, the AUC is active in drug-producing areas of the country. Along with other local militias, the AUC also fights against the guerrillas, espe-…

p. 27
38
Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · p. 285
1 cita
[41]

del sur de Bolívar y la parte del Magdalena Medio. (CNMH, CV, participante taller Barrancaber- meja, 2019) Este nuevo modelo se caracterizó por la regulación de la demanda y oferta de empleo, las filtraciones al oleoducto, la captación de rentas a manos de pri- vados y la corrupción en Ecopetrol; estos elementos…

p. 285
39
El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 189
2 citas
[42]

lo que fuera UP, fuuu. Había que golpearlos. (CNMH, CV, Sepúlveda, 2016, 21 de junio) Exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío, el genocidio de la UP se coordina desde Puerto Boyacá hacia las zonas en los que ese partido adquirió alguna presencia y fuerza…

p. 189
[43]

lo que fuera UP, fuuu. Había que golpearlos. (CNMH, CV, Sepúlveda, 2016, 21 de junio) Exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío, el genocidio de la UP se coordina desde Puerto Boyacá hacia las zonas en los que ese partido adquirió alguna presencia y fuerza…

p. 189
40
Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 169
1 cita
[44]

20 años, recién terminado su bachillerato, se empleó como secretaria de la misma parroquia y emprendió su camino en la OFP: “Apenas teníamos una oficina pequeñita que más parecía un cucurucho [una habitación di minuta] donde se hacían las cartas y las actas de las reuniones con las mujeres”. Hablar de ella es hablar…

p. 169
41
Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 391
1 cita
[45]

157 Conference of Religious Superiors of Colombia, 115 CONGO (Conference of Non- governmental Organizations in Consultative Relationship with the United Nations), 195–97 Congress (Colombian), 80, 131, 166, 223, 226, 232, 236 consciousness-raising, 86–90; with the military, 64. See also human rights: workshops…

p. 391
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Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 76
1 cita
[46]

masacres se hicie- ron costumbre en el territorio nacional. El país entró en los años más sanguinarios del conflicto armado y los grupos paramilitares fueron los primeros responsables (en algunos de los casos, en complicidad con agentes del Estado). Las intenciones de hostigar y controlar comunidades se mezclaron con…

p. 76
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Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 217
1 cita
[47]

épocas de la Colonia y la Conquista, que consagraban la propiedad del suelo y del subsuelo en cabeza de sus duenos. La Ley 20 de 1969 pretendio, entre sus muchas disposiciones, abolir la propiedad privada del subsuelo como sistema de contratacion petrolera, respetando, sin embargo, los derechos adquiridos que…

p. 217
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Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 533
1 cita
[48]

terminio. Sintraminercol. Tapias, C. G. (2012, febrero 7). De la Concesión de Mares y la Troco hasta ECOPETROL. Recuperado 20 de enero de 2020. http://www.revistacredencial. com/credencial/historia/temas/de-la-concesion-de-mares-y-la-troco-hasta- ecopetrol Unidad para la Atención y Reparación a las Víctimas.…

p. 533