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Hecho histórico · República Liberal · 1930–1946

Bolchevización del PSR y fundación del Partido Comunista Colombiano

El 13 de julio de 1930, el Partido Socialista Revolucionario colombiano fue disuelto y refundado como Partido Comunista de Colombia siguiendo las directivas de bolchevización de la Tercera Internacional. La transformación implicó la expulsión de sus fundadores históricos —Mahecha, María Cano, Torres Giraldo— y la subordinación disciplinaria a Moscú, amputando al comunismo local de su capital simbólico campesino-artesanal justo cuando la caída de la hegemonía conservadora abría una ventana histórica de movilización popular.

Bolchevización del PSR y fundación del Partido Comunista Colombiano
13 de julio de 1930 (proceso: 21 de noviembre de 1926 – julio de 1930)
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
13 de julio de 1930 (proceso: 21 de noviembre de 1926 – julio de 1930)
Dónde
Bogotá, Barrancabermeja, Cauca, Colombia, Zona bananera del Magdalena, El Líbano (Tolima), Tequendama, Buenos Aires
Protagonistas
María Cano, Erasmo Valencia, Ignacio Torres Giraldo, Raúl Eduardo Mahecha, Tomás Uribe Márquez, Guillermo Hernández Rodríguez ('Guillén'), Vittorio Codovilla, Pedro Narváez, Partido Socialista Revolucionario (PSR), Partido Comunista de Colombia (PCC), Tercera Internacional (Comintern), Buró Sudamericano de la Internacional Comunista
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La línea de bolchevización impuesta por el VI Congreso de la Internacional Comunista (1928) exigía que los partidos afiliados adoptaran el modelo leninista de cuadros y subordinación disciplinaria a Moscú, incompatible con la vocación de partido de masas del PSR.
  2. El fracaso del proyecto insurreccional de julio de 1929 —incluido el alzamiento de El Líbano— desnudó las contradicciones internas del PSR entre la tradición liberal armada y la orientación marxista de masas, debilitando a la dirección histórica.
  3. La masacre bananera de diciembre de 1928 y la posterior represión judicial —con más de 700 presos y condenas de hasta 25 años— desarticularon los cuadros del PSR en los enclaves y dejaron a sus principales organizadores, como Mahecha, encarcelados o perseguidos.
  4. La representación cominterniana para América Latina, encabezada por Vittorio Codovilla desde Buenos Aires, intervino activamente para seleccionar una nueva dirigencia según criterios de fidelidad a la línea, descalificando a quienes habían actuado sin autorización de Moscú o colaborado con el liberalismo.
  5. El triunfo electoral de Enrique Olaya Herrera en febrero de 1930 —con simpatías de sectores del PSR— fue interpretado por la Comintern como una desviación oportunista que justificaba la depuración de los cuadros históricos.
13 de julio de 1930 (proceso: 21 de noviembre de 1926 – julio de 1930)Bolchevización del PSR y fundación del Partido Comunista Colombiano

Consecuencias

  1. Los fundadores del PSR —Mahecha, María Cano, Torres Giraldo, Tomás Uribe Márquez y Erasmo Valencia— fueron marginados o expulsados, privando al nuevo PCC de su red de agitadores con arraigo en enclaves petroleros, plantaciones bananeras, resguardos indígenas y ligas campesinas.
  2. El PCC adoptó la línea cominterniana de 'clase contra clase', que ordenaba combatir con igual dureza a la burguesía y a las fuerzas reformistas, aislando al partido de potenciales aliados populares en el momento en que la República Liberal abría un ciclo de movilización sin precedentes.
  3. La desconexión del PCC respecto al sujeto agrario y a las redes organizativas previas facilitó que el liberalismo lopista —y no la izquierda comunista— capitalizara la movilización campesina y obrera de los años treinta, condicionando la debilidad estructural de la izquierda colombiana durante el resto del siglo XX.
  4. María Cano, la figura pública más reconocida del socialismo colombiano, fue definitivamente marginada de la vida política; Torres Giraldo murió en Cali en 1968 en pobreza y aislamiento político, y Mahecha fue condenado a prisión, cerrando la generación fundadora del movimiento obrero revolucionario.
  5. El modelo de partido de cuadros subordinado a directivas externas instaló en el comunismo colombiano una lógica de dependencia ideológica de Moscú que limitó su capacidad de respuesta autónoma a las condiciones políticas nacionales durante décadas.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La bolchevización de 1930 no fue un simple cambio de nombre: fue la destrucción deliberada del único partido que había logrado articular artesanos, obreros de enclave, campesinos e indígenas en una organización de alcance nacional. Al expulsar a sus fundadores y subordinarse a la Comintern, el PCC llegó al ciclo más fértil de movilización popular del siglo XX colombiano sin capital simbólico, sin arraigo territorial y con una línea que le prohibía aliarse con quienes compartían sus enemigos. Ese déficit de origen explica por qué fue el liberalismo, y no la izquierda, quien hegemonizó las reformas de los años treinta, y por qué la izquierda colombiana arrastraría durante décadas una desconexión estructural del mundo agrario que terminaría siendo uno de los factores de la violencia política posterior.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Bolchevización del PSR y fundación del Partido Comunista Colombiano

Entre noviembre de 1926 y julio de 1930, el comunismo colombiano vivió dos nacimientos y una muerte. El primer nacimiento fue el del Partido Socialista Revolucionario, fundado en Bogotá por el Tercer Congreso Obrero Nacional el 21 de noviembre de 1926, con Tomás Uribe Márquez como secretario general y la ambición explícita de construir un partido de masas capaz de articular a artesanos, obreros de enclave, campesinos e indígenas. El segundo nacimiento —el del Partido Comunista de Colombia— ocurrió el 13 de julio de 1930, en el pleno ampliado del propio PSR, cuando la organización cambió de nombre, de estructura y de dirigentes para plegarse a los dictados de bolchevización emanados de la Tercera Internacional. Entre uno y otro acto hubo tres años y medio de huelgas petroleras, una masacre bananera, una insurrección campesina fallida y una represión conservadora que produjo la Ley Heroica. Y hubo, sobre todo, una amputación: los organizadores que le habían dado al socialismo colombiano su rostro público —Raúl Eduardo Mahecha, María Cano, Ignacio Torres Giraldo— fueron marginados o expulsados por una dirigencia seleccionada minuciosamente en función de su fidelidad al modelo leninista. El PCC nacía con carta de credencial cominterniana y sin capital simbólico propio, justo cuando la caída de la hegemonía conservadora abría un ciclo de movilización que otro partido —el liberalismo lopista— sabría capitalizar.

Para entender qué se disolvía en julio de 1930 hay que reconstruir qué se había construido en los quince años anteriores. Antes de la Primera Guerra Mundial, el sujeto obrero colombiano era todavía un sujeto artesanal: zapateros, sastres, tipógrafos y ebanistas organizados en sociedades de ayuda mutua, muchas bajo el ala de la Iglesia católica, y otras —la Unión de Industriales y Obreros de 1904, la Unión Obrera Colombiana de 1913— con vocación más combativa. Esa tradición artesanal, con su ética del oficio y su costumbre de asociación, transmitió al naciente proletariado un vocabulario organizativo antes de que el proletariado propiamente dicho existiera.

El proletariado llegó por los bordes de la economía: braceros y estibadores del río Magdalena, ferroviarios, trabajadores de los enclaves petroleros de Barrancabermeja y de las plantaciones bananeras de la zona del Magdalena controladas por la United Fruit Company. Fue allí, entre 1918 y 1923, donde estallaron las primeras huelgas modernas y se formaron los primeros sindicatos colombianos. La prosperidad de posguerra —alimentada por los cerca de 200 millones de dólares que entraron al país entre 1923 y 1928 en créditos y en la indemnización estadounidense por la separación de Panamá— concentró trabajadores asalariados en pocas geografías críticas y convirtió sus huelgas en asuntos de Estado.

Sobre ese sustrato brotaron ideas marxistas desde la década de 1910, antes de la Revolución Rusa de 1917 y mucho antes de que llegaran figuras extranjeras como el ruso Silvestre Savitsky o el estadounidense Joseph Zack, a quienes luego se les atribuyó el papel de introductores del comunismo. La verdad es más terca: los marxistas colombianos organizaban en casa antes de que Moscú tuviera opinión sobre Colombia.

El Segundo Congreso de Trabajadores, en julio de 1925, había creado la Confederación Obrera Nacional, pero su proyecto fue criticado por sectores obreros e intelectuales por insuficiente. De esa crítica salió el impulso hacia un partido independiente, que cristalizó al año siguiente. El PSR nació entonces con una fisonomía peculiar: simpatizó decididamente con la Internacional Comunista, pero no se adhirió a sus tesis en lo relativo al modelo leninista de organización. Sus dirigentes querían un gran partido, no una minoría de cuadros; querían llegar a los campesinos y a los indígenas, no solo a los obreros urbanos. Y desarrollaron, con pragmatismo, una política de entendimiento con sectores del Partido Liberal, con quienes compartían enemigo —el régimen conservador— y agenda inmediata —la defensa de las libertades civiles.

Tres nombres cifraron esa vocación de arraigo. Raúl Eduardo Mahecha, abogado de origen conservador —era pariente político del general Rafael Reyes— llegado a Barrancabermeja a finales de 1922 o comienzos de 1923, trabajó entre 1923 y 1927 con los obreros del petróleo y luego con los braceros del Magdalena; participó en la formación de la Unión Sindical Obrera en 1923 y, después, organizó a los trabajadores bananeros. Ignacio Torres Giraldo dirigió el periódico La Humanidad, escribió más tarde Los inconformes —el primer estudio historiográfico de las luchas sociales colombianas— y vivió durante un tiempo con la familia de María Cano en Medellín y en Palmira. Y María Cano, la Flor del Trabajo, realizó al menos seis giras por las zonas obreras del país; tenía una capacidad de electrizar multitudes que ningún dirigente colombiano de su generación igualó, y pagó por ella con la cárcel en varias ocasiones. Fueron ellos, más que ningún burócrata partidario, quienes le dieron al PSR su condición de fenómeno de masas.

Los años centrales del PSR se contaron por huelgas y por represiones. En 1924 estalló una huelga petrolera en Barrancabermeja con demandas típicas del enclave: mejoras salariales, condiciones de vivienda, servicios médicos, abolición del pago en vales de compañía. En 1927 se repitió, con mayor apoyo ciudadano, con paros de solidaridad de los portuarios a lo largo del Magdalena y con varios enfrentamientos armados. La respuesta oficial fue una represión sistemática que golpeó a la USO y a los cuadros del PSR en la región.

El régimen conservador de Miguel Abadía Méndez leyó ese ciclo huelguístico como el prólogo de una revolución bolchevique inminente. En febrero de 1928 comenzó en el Congreso el debate de un proyecto impulsado por el ministro Ignacio Rengifo, quien advirtió sobre una "conflagración social de dimensiones aterradoras". Tras meses de discusión, y contra la oposición de los liberales y de un número considerable de conservadores que la tildaron de dictatorial, se aprobó la Ley 69 del 2 de noviembre de 1928, conocida como Ley Heroica.

Su articulado tipificaba como delito agruparse o asociarse para fomentar por medios subversivos la abolición del derecho de propiedad o de la institución de la familia. Castigaba también las huelgas ilegales y la apología de conductas ya definidas como delito penal. Era, en la práctica, un intento de proscribir la difusión de ideas socialistas y la formación de organizaciones populares de oposición, y anticipó por décadas la lógica del "enemigo interno" que se articularía formalmente en la doctrina contrainsurgente del siglo XX. Varios jerarcas eclesiásticos —entre ellos el arzobispo de Cartagena— telegrafiaron su felicitación al Congreso: la ley era, dijeron, un triunfo del partido del orden social. El PSR, junto con sectores liberales, había protestado la norma durante meses en una campaña conjunta en defensa de la democracia; ese esfuerzo articulaba también el rechazo al decreto 707 de 1927, la llamada Alta Policía, que había preparado el terreno represivo.

Cinco semanas después de la promulgación de la Ley Heroica, en diciembre de 1928, la huelga bananera en la zona de Santa Marta terminó en Ciénaga con las tropas del general Carlos Cortés Vargas disparando sobre los huelguistas. El pliego pedía la abolición del sistema de contratistas indirectos que permitía a la United Fruit evadir el seguro colectivo, la eliminación del pago en vales redimibles solo en almacenes de la compañía y otras reivindicaciones laborales concretas. Después de la matanza, Cortés Vargas dispuso Consejos de Guerra verbales por indicación de funcionarios y agentes de la compañía frutera: de más de setecientos sobrevivientes presos, se juzgó a ciento treinta y seis, entre ellos mujeres, maquinistas que se habían negado a transportar cadáveres al mar, periodistas y profesores. Las penas llegaron a los veinticinco años. Mahecha, que había estado organizando a los trabajadores, fue capturado, procesado y condenado a prisión por su papel en la huelga.

En ese contexto, el PSR llegó a 1929 sacudido por una contradicción interna que las masacres agravaron. Un sector del partido, influido por veteranos liberales de las guerras civiles del siglo XIX, entendía la revolución al modo del cambio de poder en Bogotá por vía armada; otro sector priorizaba la movilización de masas y desconfiaba del atajo insurreccional. Cuando llegó la orden de la Internacional Comunista de suspender los levantamientos planeados, la contraorden no alcanzó a llegar a todas partes. La noche del 29 de julio de 1929, más de doscientos insurgentes —artesanos y campesinos liderados por el zapatero Pedro Narváez— tomaron El Líbano, Tolima, y pusieron en jaque a las autoridades locales durante dos días. La represión fue rápida. Otras acciones planeadas se abortaron. El fracaso desnudó todas las fisuras acumuladas: la mezcla incómoda entre la tradición liberal armada y la vocación marxista de masas, la imposibilidad de sincronizar una organización nacional dispersa, la incoherencia entre discurso revolucionario y capacidad efectiva.

Cuando entre el 5 y el 17 de julio de 1930 se reunió en Bogotá el pleno ampliado del PSR, la coyuntura colombiana era irreconocible respecto a la de tres años antes. La hegemonía conservadora, que había gobernado sin interrupción desde 1886, acababa de caer. En las elecciones de febrero de 1930, el candidato liberal Enrique Olaya Herrera había derrotado a los conservadores gracias a la división del partido oficial en las candidaturas de Guillermo Valencia y Alfredo Vázquez Cobo, división en la cual se había alineado también la propia jerarquía eclesiástica. Detrás de la fractura conservadora había factores más profundos: el desgaste del régimen ante el movimiento obrero, la conmoción moral de la masacre de las bananeras, la crisis económica desatada en octubre de 1929 con la Gran Depresión, que había arrojado al desempleo a unos ciento cincuenta mil obreros y multiplicado marchas, protestas de inquilinos y despidos en las haciendas cafeteras. Se abría una ventana histórica de movilización popular sin precedentes en el país.

Fue precisamente en esa ventana que el PSR se disolvió a sí mismo. El pleno funcionó como un congreso extraordinario y el 13 de julio de 1930 cambió el nombre de la organización por el de Partido Comunista de Colombia. La transformación no fue solo nominal. Se abandonó la construcción de un partido de masas para asumir el modelo bolchevique de cuadros; se aceptó la subordinación disciplinaria a la Tercera Internacional; y, sobre todo, se seleccionó una nueva dirigencia según criterios cominternianos. Guillermo Hernández Rodríguez, conocido en el aparato como "Guillén", fue elegido secretario general: un comunista dogmático y protegido del Komintern, con estrechos vínculos al aparato internacional.

La selección no fue casual. Vittorio Codovilla, el dirigente italoargentino que ejercía en 1930 la representación cominterniana para América Latina desde el Buró Sudamericano en Buenos Aires, marcó el criterio con la crudeza propia del oficio: había que separar cuidadosamente a los dirigentes según su docilidad a la línea. Se evitó, en consecuencia, a quienes cargaran con responsabilidades en decisiones consideradas no leninistas. Tres pecados discriminaron a los cuadros históricos: haber conducido la huelga de las bananeras sin permiso de Moscú, haber conspirado con generales liberales para el proyecto insurreccional de 1929, y haber participado —o simpatizado— con la campaña presidencial que llevó a Olaya Herrera al poder en febrero. Los fundadores del PSR quedaban, por definición, descalificados.

La lista de las bajas dibujó por sí sola el mapa de lo que se perdía. Raúl Mahecha fue expulsado. También Erasmo Valencia, el organizador que llevaba años tejiendo redes campesinas en el Tequendama y el Tolima. María Cano fue marginada y desautorizada por la nueva dirigencia: la mujer que había electrizado plazas de todo el país en seis giras, la voz más conocida del socialismo colombiano, fue sencillamente empujada al costado. Ignacio Torres Giraldo, cuya trayectoria como director de La Humanidad y biógrafo de la propia Cano lo había convertido en memoria viva del movimiento, terminó también relegado; moriría en Cali en 1968, en la pobreza y el aislamiento político. Tomás Uribe Márquez, el primer secretario general del PSR y el hombre que había concebido el proyecto de un partido tanto para trabajadores urbanos como para campesinos, quedó fuera de la nueva estructura.

En cuestión de semanas, un partido que había construido durante casi cuatro años una red de agitadores conocidos, con vínculos personales en enclaves petroleros, plantaciones bananeras, resguardos indígenas del Cauca y ligas campesinas del Tequendama y el Tolima, se encontró con una dirigencia sin biografía pública, sin arraigo local, sin capital simbólico y con la única credencial de la fidelidad a Moscú. La amputación no fue una metáfora: fue una decisión organizativa deliberada.

El PCC recién nacido llegó al ejercicio de sus funciones con instrucciones estrictas. El VI Congreso de la Internacional Comunista, celebrado en Moscú en 1928 bajo la orientación aún vigente de Nikolái Bujarin y con Iósif Stalin consolidando su poder, había impuesto la línea de "clase contra clase". Su lógica era la de un ultraizquierdismo defensivo: en la fase que la Comintern llamaba tercer período, la crisis final del capitalismo estaba supuestamente próxima, y por tanto los partidos comunistas debían combatir con la misma dureza a la burguesía y a las fuerzas reformistas que le disputaban el liderazgo del movimiento popular. Los socialdemócratas europeos fueron calificados de socialfascistas. En América Latina, la línea se tradujo en la ruptura con todo aliado no comunista, sin importar cuán próximo hubiera estado en el pasado.

Aplicada en Colombia, la doctrina produjo una serie de decisiones que sellaron el aislamiento del PCC en el momento más inoportuno posible. La política de entendimiento con sectores liberales, que había sido eje del PSR durante la campaña contra la Ley Heroica, quedó proscrita. La colaboración con figuras como Jorge Eliécer Gaitán, cuya Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria intentaba a comienzos de los treinta canalizar reivindicaciones populares por fuera del liberalismo oficial, fue vetada de plano: Gaitán fue denunciado como fascista, y cualquier aproximación a la UNIR sancionada como desviación. Cuando el joven dirigente Gilberto Vieira defendió esa aproximación, fue disciplinado por el propio partido.

El resultado fue una paradoja amarga. Un observador de izquierda constataba en agosto de 1930 que las organizaciones populares llevaban "año y medio de desconexión con las masas" y que estas habían sido "secuestradas por la burguesía". La expresión describía con precisión el eclipse del PSR en su fase terminal, y anticipaba lo que le ocurriría al PCC durante todo el primer lustro de la República Liberal: la izquierda organizada perdía interlocución con el movimiento popular justo cuando este vivía su ascenso.

La crisis interna se agravó con expulsiones y sanciones. El propio secretario general que había inaugurado la nueva etapa terminó apartado de la dirección por decisiones disciplinarias asociadas a la aplicación misma de la línea. Cuadros que intentaban preservar los vínculos del período anterior fueron descalificados como oportunistas o desviacionistas. La Comintern, a través de su aparato latinoamericano coordinado por Codovilla desde Buenos Aires y con contactos en Montevideo, Lima y otras capitales de la región, mantenía un control estrecho sobre la vida del partido colombiano; los dirigentes locales que resistían la injerencia perdían la partida por definición.

Mientras el comunismo colombiano se reordenaba en función de disputas doctrinales cuya matriz estaba en Moscú, el Estado liberal iniciaba una operación política de largo aliento. Enrique Olaya Herrera, elegido para el período 1930–1934, entendió desde el comienzo que la República Liberal debía procesar institucionalmente las tensiones sociales que el conservatismo había respondido con Ley Heroica y con fusiles. Su gobierno impulsó una reglamentación sindical en 1931 que reconocía derechos elementales de asociación y huelga, ofreció asesorías legales a sindicatos y a movimientos campesinos, e inició la sindicalización del propio aparato estatal.

Alfonso López Pumarejo, que sucedería a Olaya en 1934 con el programa de la Revolución en Marcha, radicalizó y extendió esa estrategia. La reforma constitucional de 1936, la Ley 200 de tierras del mismo año, la reforma tributaria y educativa: cada una de esas piezas cumplía, entre otras funciones, la de responder a demandas populares antes de que el comunismo pudiera capitalizarlas. El liberalismo lopista no solo cooptó a dirigentes sindicales y campesinos individuales; construyó un marco institucional en el que la protesta obrera podía canalizarse por vías legales que llevaban al ministerio antes que al comité central.

Un partido con la biografía del PSR habría podido, tal vez, competir con esa oferta reformista o al menos disputarle terreno. Un partido con la biografía del PCC de 1930-1934, encerrado en la denuncia sistemática del liberalismo como enemigo de clase, no. La distancia entre lo que la línea "clase contra clase" exigía denunciar y lo que las masas efectivamente experimentaban como una mejora concreta se volvió insalvable.

Sería injusto, sin embargo, reducir la historia del PCC de los primeros treinta a un aislamiento absoluto. En las zonas donde los cuadros del antiguo PSR habían echado raíces antes de la ruptura, la presencia comunista se mantuvo activa aunque con menor visibilidad nacional. En el Tequendama, en Viotá y en las haciendas cafeteras de Cundinamarca, cuadros comunistas fomentaron ligas de trabajadores rurales que unían a jornaleros, arrendatarios y colonos. La estrategia consistía en incitar a los arrendatarios a sembrar café en sus parcelas —violando así las cláusulas contractuales que se lo prohibían para no crear competencia al patrón— y a negarse a trabajar en los campos del hacendado. El partido llamó a esa táctica "tomas revolucionarias de tierra"; no cuestionaba la legalidad de los títulos, sino que erosionaba el control económico efectivo del propietario.

En el Cauca, la lucha indígena que Manuel Quintín Lame había iniciado en los años veinte por el reconocimiento de la legalidad de los títulos de resguardo entró en contacto con las estructuras del PSR primero y del PCC después. La mediación decisiva la aportó José Gonzalo Sánchez, dirigente indígena caucano convertido en cuadro comunista, que había participado en los congresos obreros del PSR y viajó a Moscú en representación del movimiento indígena colombiano. Su figura encarnaba una posibilidad rara: la de un puente orgánico entre la tradición de lucha por los resguardos y el aparato marxista, entre la cosmovisión comunitaria andina y la disciplina de partido. Ese contacto radicalizó la movilización, multiplicó las tomas de tierras y recrudeció el rechazo a las obligaciones fiscales impuestas por los hacendados sobre las comunidades. En el Tolima, Erasmo Valencia —expulsado del PCC pero activo como agitador— siguió organizando campesinos, y las autoridades departamentales reportaban con alarma que los labriegos escuchaban a los organizadores comunistas y se suscribían al periódico radical Claridad. Del sur del Tolima emergerían, años después, cuadros agrarios como Isauro Yosa, testimonio de que la implantación rural comunista, aunque descabezada por la bolchevización, no se disolvió del todo.

Los sindicatos agrarios cercanos al viejo PSR habían liderado huelgas en Ciénaga, Barrancabermeja, El Líbano y Girardot. Parte de esa red sobrevivió al giro de 1930 en cuadros medios y en organizaciones locales, aun cuando la dirección nacional se había volcado a la aplicación mecánica de directivas externas. Hacia comienzos de los años treinta, el movimiento campesino y el obrero vivían simultáneamente una fase de ascenso, con huelgas de carácter político-revolucionario, y hubo una ventana breve en la que la convergencia entre ambos habría podido dar al comunismo colombiano una base social propia. Esa ventana se cerró antes de ser aprovechada.

En 1935, el VII Congreso de la Internacional Comunista dio un viraje mayor. Bajo la amenaza del fascismo europeo, Moscú abandonó la línea "clase contra clase" y proclamó la estrategia de los Frentes Populares: alianzas amplias con socialistas, liberales y demócratas contra el enemigo común. Para los comunistas colombianos, la nueva orientación llegaba como una rehabilitación póstuma de lo que sus fundadores habían venido haciendo desde 1926 y que la bolchevización había proscrito.

La expresión práctica del giro se manifestó el 1 de mayo de 1936, cuando Alfonso López Pumarejo y el dirigente comunista Gilberto Vieira —el mismo que había sido sancionado años antes por proponer una aproximación con Gaitán— hablaron juntos desde el Palacio Presidencial ante una manifestación obrera. Ese acto ha sido considerado el acta de nacimiento del Frente Popular colombiano. Pero llegaba tarde: el liberalismo lopista ya había ocupado el espacio de representación de la cuestión social, la reglamentación sindical de 1931 había institucionalizado los canales de mediación, y los cuadros históricos que habrían podido darle al PCC un rostro público comparable —Cano, Torres Giraldo, Mahecha— llevaban seis años apartados de la dirección. El Frente Popular colombiano nació como socio menor.

La debilidad estructural de la izquierda colombiana del siglo XX suele explicarse por dos vías: la fortaleza cooptadora del bipartidismo y las condiciones objetivas de un capitalismo dependiente con proletariado disperso y clase media reformista. Ambas explicaciones son ciertas, pero incompletas. Falta una tercera dimensión, más difícil de cuantificar y sin embargo decisiva: la izquierda colombiana perdió en 1930, por decisión propia, su patrimonio simbólico y organizativo más valioso.

El PSR había construido en menos de cuatro años algo raro en la historia política colombiana: una organización con implantación en enclaves petroleros, plantaciones bananeras, resguardos indígenas, sindicatos artesanales y ligas campesinas, dirigida por figuras cuyos nombres las masas reconocían y cuyas biografías estaban arraigadas en los conflictos locales. Ese patrimonio era, de hecho, exactamente el capital que se necesitaba para disputar al liberalismo el liderazgo de la cuestión social en la coyuntura de 1930-1936.

La decisión de la Comintern, ejecutada disciplinadamente por el pleno de julio de 1930, sacrificó ese patrimonio en nombre de una supuesta modernización organizativa. El argumento era que el modelo leninista de cuadros produciría militantes más disciplinados y una vanguardia más eficaz. Lo que produjo, en el caso colombiano, fue un partido descabezado en su liderazgo público, aislado en su línea política y superado en el terreno de la reforma social por un liberalismo que había leído mejor la coyuntura.

Cabría atribuir esa derrota a factores puramente estructurales: un país con proletariado débil, economía de enclave dispersa y burguesía capaz de reformar desde arriba difícilmente habría dado espacio a una izquierda revolucionaria de masas, con o sin bolchevización. La estructura pesa, sin duda, pero no lo explica todo. El PSR, con sus tensiones internas y su fracaso insurreccional de 1929, era ciertamente una organización en crisis; pero era una organización con vínculos vivos, con rostros conocidos, con capacidad probada de movilización. El PCC bolchevizado de 1930 era otra cosa: una estructura burocrática con directrices externas y sin biografía colectiva. La diferencia no la explica la estructura económica; la explica una decisión.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

38 documentos · 61 fragmentos
01Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 210, 2432 citas
[1]en los trabajadores tanto urbanos como rurales. Antes de la Primera Guerra Mundial, los artesanos c9nstituían el volumen principal de la llamada «clase trabajadora» en Colombia. Su organización se limitaba asocie- dades de ayuda mutua, constituidas generalmente bajo los auspicios paternales de la Iglesia católica. El…p. 210
[48]a que desafiaran a los propietarios, sembrando café en sus parcelas de subsistencia y negándose a trabajar en los campos del patrón. Aunque los comunistas decían que tales procedimientos eran <<tomas revolucionarias de tierra», el partido nunca puso en duda la legalidad de los títulos de propiedad de los hacendados.…p. 243
02Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 331 cita
[2]Centro Educativo Agualasal 31 Texto 2. Artesanos antes que obreros. En un comienzo, el número de obreros frente a los artesanos era bastante bajo. Por lo tanto, el artesano, un trabajador manual calificado y dueño de su taller o lugar de trabajo, fue el principal encargado de dirigir las luchas y los movimientos…p. 33
03No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 39, 422 citas
[3]la Verdad ha encontrado que dicha ironía encarna un patrón de comportamiento histórico respecto al despojo de tierras, especialmente de los pueblos étnicos 22. En Tolima y Huila había un levantamiento social liderado desde 1915 por Manuel Quintín Lame y José Gonzalo Sánchez. Era una lucha por la recuperación de los…p. 39
[28]los manifestantes. Tila Uribe relató así lo que vino después: «Durante 120 días se desató la persecución por todas las zonas, se oían las descargas del Ejército que disparaba contra todo en cualquier parte, mataba sin preguntar nada; aquello era un horrible desfile de muertos. La casa sindical, la imprenta y la…p. 42
04Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 551 cita
[4]tres décadas bajo el control de los comunistas, y las tres grandes huelgas de los años veinte fueron dirigidas por el comunista Raúl Eduardo Mahecha, vicepresidente del Congreso Socialista de 1924. PROSPERIDAD ECONÓMICA Pero antes de analizar las grandes huelgas comunistas es necesario discutir el estado de la…p. 55
05Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 4, 192 citas
[5]earlier, as left-wing workers’ collectives began to mobilize around Marxist ideals during the 1910s (Osterling, 1989: 184–5). 9 Interestingly, Colombians were rallying behind Marxism well before the Russian Revolution of 1917 or the landing of any external communist (Decker and Duran, 1982: 80–1; Urru- tia, 1969: 55,…p. 4
[46]demonstrate a lack of knowledge or underes- timation of the PCC’s programmatic formula, and strategic understanding of Colombia’s dual economy. 3 Following the PCC’s formal accreditation in 1930, the Party immediately called for “social transformation, unionism, and the education of the working class” and quickly…p. 19
06Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3811 cita
[6]ante la evolución del país y menos que quisieran hacer sentir su voz. El país se había asomado al problema central de la modernidad y muchos sectores sociales estaban dispues- tos a hablar y hacerse escuchar. Al abrigo del proceso de modernización vivido en Colombia, se crearon condicio- nes para una mejor comprensión…p. 381
07¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 791 cita
[7]una jornada laboral que era de doce horas o más, el acceso a servicios de seguridad social -atención en salud y pensión en 155 ¿Otra historia de Colombia? caso de retiro o incapacidad-, el derecho a organizar sindicatos y sociedades de ayuda mutua, más el aumento de los salarios. Los movimientos campesinos también…p. 79
08Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 731 cita
[8]exactamente a un congreso sindical sino a un encuentro abierto y revolucionario de organizaciones”.2 Agrega que el Partido se alimentaba del gran espíritu de lucha obrera que floreció en esa segunda década del siglo XX. Una época mar cada por un incipiente proceso de industrialización en el país, la confor mación de…p. 73
09Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 32, 362 citas
[9]petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…p. 36
[47]a sus luchas. Desde finales del siglo xix, los indígenas de la región amazónica eran objeto de una terrible explotación por parte de los grandes comerciantes de caucho; en diferentes zonas del país, otras comuni- dades veían peligrar sus resguardos. En los años veinte, la resistencia indígena se hizo más fuerte, en…p. 32
10Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 177, 1832 citas
[10]well read... they were attentive to messages of the new social preachers.” 10 One of the most successful proselytizers of new social thinking in Colombia was Russian émigré Silvestre Savitsky, who opened a print shop in Bogotá during the early 1920s. Arriving in Colombia via Siberia and Japan, Savitsky gathered around…p. 177
[26]partici- pated in the work of the CCC. By early 1928 members of the group were building bombs for use in bringing down the hated Conservative regime. At the same time Conservative Party leaders like Antonio José Uribe and Ignacio Rengifo were calling for new legislation that would give them a free hand in striking at…p. 183
11Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 62, 692 citas
[11]contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…p. 62
[27](aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…p. 69
12Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 501 cita
[12]Estos nicleos compuestos por obre- ros, artesanose intelectuales se lanzan a la tarea de organizar el naciente movimiento laboral a través de congresos obreros. En el segundo de estos con- gresos, en julio de 1925, surgié la Confederacién Obrera Nacional, con un marcado tinte anarcosin- dicalista. Un afio més tarde,…p. 50
13Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 244, 3202 citas
[13]proyecto anarcosindicalista fue rápidamente criticado por distintos sectores obreros e intelectuales que se habían adherido inicialmente a la CON. En ese ambiente comienza a surgir nuevamente la idea de la cons- trucción de un partido independiente de la clase obrera. Al calor de resonantes éxitos huel- guísticos como…p. 244
[59]aparecen grupos de UNIR en muchas regiones del país. Una de las debilidades del movimien- to es su división. Hay reformistas de la ley, como Carlos Lleras, a quien de- nuncia Gaitán por el lenguaje marxis- ta de su proyecto de ley, que según éste acentuaría la desigualdad. Se di- ferencia Gaitán del comunismo al re-…p. 320
14Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 269, 2732 citas
[14]comu- nidades desarrollaron el trabajo de educación y organización dirigentes indígenas socialistas como José Gon- zalo Sánchez y Eutiquio Timoté. Tomás Uribe Márquez (1886-1936), secretario general del partido socialista revolucionario fundado en 1926. "El fue el primero en concebir en Colombia la modalidad de un…p. 269
[43]oriente del país y en otro tipo de latifundio y en virtud de la acción de corrientes de coloni- zación en Cundinamarca y el Tolima, se abrían para la población agraria mayores posibilidades de acción polí- tica por fuera de los marcos del bipar- tidismo. Al mismo resultado contri- buían la presencia de una numerosa…p. 273
15Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 412, 4182 citas
[15]de periodistas liberales de Mede lIín,Marla Cano se preocupó muy pronto por los sufrimientos de los po bres. Para fines de los años veintes se había convertido en símbolo de los obreros rebeldes y en una oradora capaz de electrizar a las multitudes de trabajadores que acudían a escuchar su apasionada retórica y las…p. 412
[49]constrefiido por la estructura de la eco nomía exportadora de café, ignoran la dinámica tanto progresista como conservadora de la protesta deJos trabajadores en las grandes haciendas cafeteras (que conformaban, el sector más combativo del movimiento obrero a comienzos de 1M años treintas) y no aprecianru la magnitud…p. 418
16Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 120, 1592 citas
[16]lo s políticos que lo s costos marginales de cada voto en esas circunscripciones eran demasiado elevados en comparación con las ciudades y distritos rurales tr adicionales. Los principales focos de descont e nto pueden seguir se en la actividad de tres fogosos agitadores y organizadores revoluciol\a- rio s: Raúl…p. 120
[58]ores de Co lo mbi a, CTe. Au me nt aron l as tasas d e afili ación de nu evos sindic at os. El arbitraje de la s dis puta s laboral es fu e co n- siste nte y rindió frut os: el 70% d e los co nflic to s r eg is trad os e ntr e 1 935 y t9.W, se resolvió por la interven ció n gubern am enta l. Ló pe z «y sus mu chac h…p. 159
17Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 195, 2012 citas
[17]las letras latinoamericanas en la década anterior: Delmira Agustini, Alfonsina Storni, Jua- na de Ibarbourou y Gabriela Mistral. El movi- miento antioqueño rompió con la opresión a que estaba sometida la mujer antioqueña y con los convencionalismos propios de un duro régimen político y una cultura tradicional, como…p. 195
[57]y los conflictos sociales, con una po- sición abiertamente crítica al régimen. La clase trabajadora también tuvo importantes canales de crítica: sólo en el año de 1920 existieron 60 pe- Repercusiones del crac del 29 as consecuencias de la Gran Depresión de 1929, que generó una preocupante desocupación laboral y que…p. 201
18La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[18]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…p. 84
19The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 296, 4962 citas
[19]C. C. E.) formed in opposition to the Heroic Law, which had such terrible results. Or, more recently, the front formed in the protest held on [July] 17, where our compañeros were crushed by the enemy. As I have stated several times, I was sympathetic to the movement, but not to its tactics. I devoted all my energies…p. 296
[20]natural warmth, he didn’t use fancy words, he went directly to the point. The language he used was so that everyone could understand him, even though he was a lawyer, he came here as a lawyer. His office was by the Pipatón Hotel, over where 4th Avenue is being built, there by the riverbank.—Rafael Núñez, interviewed…p. 496
20María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · p. 2291 cita
[21]que se iniciaba una época para los partidos de izquierda del continente, sobre todo para aquellos afiliados a la Internacional Comunista, en la que se imponía la línea Moscú. Era la Internacional Comunista la que imponía sus reglas y sus lineamientos, los cuales fueron cada vez más rígidos y más impositivos, y…p. 229
21Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 421 cita
[22]las clases medias y al- tas. A través de eventos que les hacían Capítulo 1 43 posible entrar como reinas a espacios para ellas vedados, como el mundo del trabajo remunerado y el mundo uni- versitario, se las nombraba «Flor del Trabajo» o «Reina de los Estudian- tes», para recaudar fondos de ayuda para las casas del…p. 42
22Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 139, 1472 citas
[23]la familia de María Cano en Medellín y posteriormente en Palmira. Durante este, redactó una prolífica obra de análisis político-social, gran parte aún inédita, que incluye Los inconformes (Torres Giraldo, 1978) —estudio historiográfi - co pionero sobre las luchas sociales en Colombia—, las Cinco cuestio - nes…p. 147
[44]época, nombre despectivo para golpistas, “aventureros pequeñoburgueses”. 3 Similar a la anterior, nombre despectivo para quienes impulsaban alzamientos guerrilleros y derivado del nombre del revolucionario mexicano Pancho Villa. 139 Capítulo 5. Trayectorias de una fallida élite política de izquierda Ignacio Torres…p. 139
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[24]sucesivas olas migratorias de personas buscando ocupación en oficios varios y abrir oportunidades comerciales. Mientras que los rendimientos de las empresas se multiplicaban y sus empleados extranjeros gozaban de comodidades y beneficios, los obreros y sus familias vivían en condiciones muy difíciles. Fue en esta…p. 42
24El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 154, 1622 citas
[25]con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…p. 154
[30]un cambio en el poder. Al crearse un aparato militar especializado en el que colaboraban elementos liberales dispuestos a la acci ó n armada (casi todos ellos veteranos de las guerras civiles), el PSR fue influenciado por la concep ci ó n liberal de la Revoluci ó n, que no iba m á s all á de una 167 mudanza del poder…p. 162
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[29]se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…p. 47
26Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1081 cita
[31]201. 76 Uno de estos levantamientos ocurrió en El Líbano. El PSR había dado, siguiendo las instrucciones de la Internacional, la orden de suspender las revueltas planeadas para junio de 1929; sin embargo, en El Líbano y en otros sitios las instrucciones no llegaron a tiempo, y los levantamientos se hicieron de todos…p. 108
27Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 247, 260, 2813 citas
[32]socialismo se concentraba en los planes insurreccionales, el pueblo bogotano salía a las calles a protestar contra el grupo que controlaba la política local. En parte por ello se explica que los liberales 'civilistas' hubieran sido los dirigentes de un movimiento que en otras circunstancias hubiera seguido al…p. 247
[33]H. Freeman Matheus decía en 1928: " La legación ha expresado en el pasado su opinión de que el gobierno ha exagerado mucho dichos daños en favor de sus propios propósitos, y que el objeto inmediato de los pasajes pertinentes del mensaje [del gobierno] parecen estar dirigidos a obtener apoyo para la famosa Ley Heroica…p. 260
[45]de clases", decían unos obreros de Manizales por esos días, "no podemos seguir en la comedia sirviendo de marionetas a los señores feudales" (28). Antes de considerar esta importante parte de la historia del país, y tal vez para entenderla mejor, conviene mirar la crisis de la izquierda y de los proyectos políticos…p. 281
28When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 823 citas
[34]they had watched the socialists spread their message and win converts all along the river and llano) up into the coffee latifundia of eastern Tolima} through the Indian lands of Ortega and Coyaima} and even into the antioquefio settlements of the northern cordillera. Informants warned that the most dangerous…p. 82
[35]they had watched the socialists spread their message and win converts all along the river and llano) up into the coffee latifundia of eastern Tolima} through the Indian lands of Ortega and Coyaima} and even into the antioquefio settlements of the northern cordillera. Informants warned that the most dangerous…p. 82
[36]they had watched the socialists spread their message and win converts all along the river and llano) up into the coffee latifundia of eastern Tolima} through the Indian lands of Ortega and Coyaima} and even into the antioquefio settlements of the northern cordillera. Informants warned that the most dangerous…p. 82
29Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 542 citas
[37]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…p. 54
[38]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…p. 54
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[39]de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…p. 42
31El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 39, 444 citas
[40]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…p. 39
[41]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…p. 39
[52]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…p. 44
[53]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…p. 44
32Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1271 cita
[42]se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…p. 127
33When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 791 cita
[50]radicals were intimidating those who refused to join them) inter- fering with police) destroying property) and traveling through the EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:58 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 80 Chapter 3 cordillera…p. 79
34Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 331 cita
[51]los bajos precios de compra y las exigencias de 7 “China en Miniatura”, Semana, febrero 5 de 1949. 8 Víctor Julio Merchán, “La Autodefensa. Testimonio”, Estudios Marxistas 10 (1975): 118. 9 José Gutiérrez, Un intruso en el espejo (Bogotá: Ediciones Spiridon, 1988), 243. 35 Primer Periodo trabajo obligatorio, impuestos…p. 33
35Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2101 cita
[54]de Valencia y 213.417 del tercero. Se concretaba de tal forma la pretensión de Alfonso López, indicada ya, y se configuraba un hecho de profunda significación histórica: el desplazamiento del conservatismo, luego de 45 años de dirigir los destinos de la República. De nuevo, la división del partido gobernante se con-…p. 210
36Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 294, 3272 citas
[55]y con él las mayorías conser- vadoras del Congreso que, divididas, no tienen capacidad para lanzar el candidato legítimo de su partido. Nada queda por fuera de la apasio- nada y rencorosa refriega: desde Dios en las alturas y en Roma el Papa y el secretario de Estado, hasta aquí en la tierra con el nuncio, el…p. 294
[61]política de transición que llevó de la oposición cerrada al gobierno de López a la co- laboración y apoyo dentro de los li- ncamientos del Frente Popular. Puede decirse que el acta de naci- miento de lo que en Colombia se co- noció como el Frente Popular, fue la manifestación del primero de mayo de 1936. Esta…p. 327
37Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1321 cita
[56]on the vulnerability of the Colombian labor movement to ruling-class initiatives during the resurgence and reorganization of world capitalism in the wake of the Second World War. The fourth reflects on the relationship of this whole social process to the phenomenon of the Violence. The Advent of the Liberal Republic…p. 132
38Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 181 cita
[60]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…p. 18