Emergencia de Gaitán y del gaitanismo popular (1930–1942)
Entre 1930 y 1942, Jorge Eliécer Gaitán pasó de denunciar la masacre de las bananeras en el Congreso a fundar la UNIR —primer intento serio de romper el bipartidismo por la izquierda— y terminar cooptado por el Partido Liberal como alcalde de Bogotá y ministro de Educación, dejando un movimiento de masas sin partido propio como herencia directa de la crisis de 1948.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1930–1942
- Protagonistas
- Jorge Eliécer Gaitán, Cortés Vargas, Miguel Abadía Méndez, Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos, Enrique Olaya Herrera, Carlos Arango Vélez, Gilberto Vieira, Raúl Eduardo Mahecha, United Fruit Company, Partido Liberal, Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La masacre de trabajadores bananeros en Ciénaga el 6 de diciembre de 1928, ordenada por el general Cortés Vargas bajo el gobierno conservador de Abadía Méndez, proporcionó a Gaitán el debate parlamentario de 1929 que lo instaló como portavoz nacional de las clases trabajadoras y erosionó la hegemonía conservadora.
- La formación ideológica de Gaitán en la tradición del socialismo liberal colombiano (Murillo Toro, Uribe Uribe, Benjamín Herrera) y su experiencia en Italia y Europa de posguerra le dieron un programa reformista —intervención estatal, reforma agraria, nacionalismo antiimperialista— diferenciado tanto del comunismo como del liberalismo oligárquico.
- La incapacidad del bipartidismo para canalizar las demandas de colonos, obreros y clases medias urbanas en expansión creó un vacío político que Gaitán intentó llenar primero con la UNIR y luego con su liderazgo personal dentro del Partido Liberal.
- La cooptación estructural ejercida por el liberalismo lopista, que anunció reformas —Revolución en Marcha— que sintetizaban el programa de la UNIR, hizo costosa e innecesaria la existencia de una organización independiente y facilitó el retorno de Gaitán a las listas oficiales en 1935.
Consecuencias
- La disolución de la UNIR en 1935, tras solo tres años de existencia, dejó sin instrumento organizativo propio a la izquierda popular independiente y contrajo drásticamente el espacio de las fuerzas alternativas al bipartidismo, del que solo sobrevivió el Partido Comunista como organización.
- Gaitán consolidó una retórica de la dicotomía 'país real' versus 'país político' y una identidad transversal a los partidos tradicionales que, sin partido propio, convirtió el gaitanismo en un movimiento de masas encarnado en un liderazgo personal frágil y dependiente de su caudillo.
- Su paso por la alcaldía de Bogotá (1936) y el ministerio de Educación (1939) bajo Eduardo Santos le permitió construir clientela nacional e imagen de gobernante, pero también evidenció la tensión entre su discurso antisistema y su integración en la institucionalidad liberal moderada.
- La cooptación del gaitanismo por el liberalismo y el posterior acercamiento del Partido Comunista al mismo gobierno lopista dejaron prácticamente sin oposición de izquierda independiente al bipartidismo, preparando las condiciones de la polarización que desembocaría en el Bogotazo de 1948.
La clave interpretativa
Por qué importa
El gaitanismo temprano es el laboratorio donde se comprueba la capacidad del bipartidismo colombiano para absorber y neutralizar cualquier alternativa popular independiente: la UNIR nació para romper ese monopolio y fue disuelta por su propio fundador al aceptar una curul liberal. Ese ciclo —movilización popular, programa reformista, cooptación institucional— dejó a Gaitán como caudillo de masas sin aparato propio, una fragilidad estructural que explica por qué su asesinato en 1948 no produjo una sucesión organizada sino una explosión sin dirección. Entender este período es entender por qué el Bogotazo fue tan devastador y tan políticamente estéril al mismo tiempo.
Desarrollo histórico
La historia completa
Emergencia de Gaitán y del gaitanismo popular (1930-1942)
Entre 1930 y 1942, Jorge Eliécer Gaitán pasó de ser un joven representante recién llegado de Europa a convertirse en la figura más incómoda del liberalismo colombiano: el hombre que había construido un movimiento propio —la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria— para romper el bipartidismo, y que terminó reintegrado a las listas oficiales del Partido Liberal, ministro de un gabinete moderado y alcalde de Bogotá. En ese arco de doce años se jugó una pregunta central de la política colombiana del siglo XX: si era posible construir una izquierda popular independiente dentro de un sistema donde liberales y conservadores monopolizaban la identidad política del pueblo. La respuesta del gaitanismo temprano fue ambigua y precaria; su desenlace —Gaitán como caudillo de masas sin partido propio— preparó las condiciones de la ruptura de 1948.
El regreso de Italia y el debate de las bananeras
Gaitán obtuvo su título de abogado en la Universidad Nacional de Colombia a los veintiún años y viajó luego a Italia a hacer estudios de especialización, donde alcanzó una calificación Magna cum laude. En esos años europeos recorrió también otros países del continente, en un momento en que las ideas de posguerra —el fascismo consolidándose, los socialismos reformistas discutiendo su relación con el Estado, el marxismo depurándose en la Internacional— reconfiguraban el paisaje intelectual. Cuando regresó a Colombia en 1928, traía una formación jurídica sólida y una posición ideológica ya definida: la que él mismo situaba en la tradición del socialismo liberal de Manuel Murillo Toro, Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera. Reformismo social, sí; toma revolucionaria del poder, no. Desde 1924 se había distanciado del comunismo y de sus tácticas, y en carta de 1923 a Luis Tejada había expresado su intención de actuar desde el liberalismo para impulsar transformaciones económicas y sociales. Esa opción —trabajar dentro del partido tradicional al que su familia liberal y pobre lo vinculaba de origen— sería el fondo estable de su trayectoria, con una sola excepción transitoria.
El acontecimiento que lo lanzó a la escena nacional ocurrió el 6 de diciembre de 1928 en Ciénaga, cuando el general Carlos Cortés Vargas ordenó abrir fuego contra una multitud de huelguistas de la United Fruit Company. El número de muertos quedó desde entonces en disputa: Cortés Vargas admitió entre cuarenta y cuarenta y siete; el corresponsal de El Espectador del 13 de diciembre habló de un centenar; Raúl Mahecha, dirigente sindical, elevó la cifra por encima del millar. El gobierno de Miguel Abadía Méndez respondió militarmente. El general declaró a los huelguistas "banda de malhechores" y los persiguió como delincuentes comunes; al menos cincuenta y cuatro trabajadores fueron sometidos a procesos judiciales o militares. La huelga había reclamado contratos escritos, jornadas de ocho horas, descanso dominical y el pago en dinero y no en vales de comisariato, exigencias mínimas que la compañía se negó a discutir invocando la ficción jurídica según la cual los huelguistas no eran sus empleados sino trabajadores de contratistas independientes.
Elegido representante a la Cámara, Gaitán viajó a la zona bananera del Magdalena, recogió testimonios y en noviembre de 1929 llevó al Congreso un debate que se convirtió en el fundamento de su figura pública. Transformó la investigación en acusación abierta al gobierno conservador y, en un país donde los partidos administraban la memoria de sus muertos, un liberal joven denunciando una masacre patrocinada por el conservatismo tocaba el nervio del sistema. Su intervención contribuyó a un desgaste que, sumado a la incapacidad del obispo primado de Bogotá para unificar al Partido Conservador en torno a un solo candidato, entregaría la presidencia a Enrique Olaya Herrera en 1930 y clausuraría la hegemonía conservadora abierta en 1886. El debate no solo hizo famoso a Gaitán: lo instaló como portavoz de un pueblo trabajador —bananero, urbano, campesino— cuya voz no encontraba caja de resonancia en el bipartidismo tradicional. La prensa liberal amplificó los discursos, los reprodujo en folletos que circularon por el país, y por primera vez en mucho tiempo una figura joven salida del propio Congreso lograba disputar a los caudillos regionales la atención del país entero.
La UNIR: la apuesta autónoma
En 1932, con la hegemonía conservadora ya rota y el liberalismo instalado en el poder bajo Olaya Herrera, Gaitán tomó una decisión que hasta entonces había evitado: fundar una fuerza política independiente. La Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria nació ese año, impulsada principalmente por él junto con Carlos Arango Vélez, con órgano periodístico propio —Unirismo— y un programa que sintetizaba las corrientes reformistas del momento. Intervención del Estado en la economía con criterio social. Reforma agraria acompañada de organización cooperativa del campesinado. Reforma constitucional que limitara las atribuciones del ejecutivo. Nacionalismo antiimperialista en la política exterior. Era, en términos colombianos de comienzos de los treinta, un programa avanzado; sus enemigos y sus aliados lo entendieron así.
La UNIR fue el intento más serio, hasta ese momento, de romper el bipartidismo por la izquierda. Su trabajo se concentró en el mundo rural: los organizadores uniristas llegaron a las zonas cafeteras de Cundinamarca y Tolima —donde se concentrarían, hasta 1939, setenta y cinco de las ciento cincuenta y tres agremiaciones campesinas con personería jurídica del país— y encontraron un terreno preparado por conflictos que venían desde los años veinte, apoyados por ligas campesinas, disidencias liberales y el Partido Socialista Revolucionario. En Tequendama y Sumapaz, la organización rural ya tenía tradición; en Chaparral, Tolima, más de noventa colonos telegrafiaron a Gaitán en septiembre de 1933 denunciando que los terratenientes, en connivencia con autoridades locales, les impedían quemar rozas y los obligaban a firmar documentos para seguir trabajando, en sus palabras, "como esclavos". Gaitán se había convertido en referencia nacional para colonos que disputaban tierra.
Las tácticas uniristas eran legalistas: memoriales, abogados, hojas sueltas para defender los derechos de los colonos. Era el terreno que Gaitán, como abogado formado en la Nacional y en Europa, dominaba mejor. El contraste con el Partido Comunista era nítido y no puramente táctico. El PCC aplicaba en esos años la línea "clase contra clase" adoptada por el VI Congreso de la Internacional Comunista en 1928, una directriz que ordenaba tratar a la socialdemocracia y a los reformistas populares como enemigos principales, más peligrosos incluso que la derecha declarada, por su capacidad de desviar al proletariado de la vía revolucionaria. En ese esquema, un tribuno liberal que hablaba de reforma agraria y restauración moral encajaba con demasiada facilidad en la categoría de "fascismo social" que los cuadros de la Internacional habían acuñado para descalificar cualquier reformismo popular. El resultado fue la denuncia sistemática de Gaitán como fascista, la expulsión del secretario general del partido por acercarse a él y la sanción a Gilberto Vieira por defender la aproximación a la UNIR. Al mismo tiempo, el PCC prevenía a sus afiliados contra el recurso a las autoridades estatales, en la lógica de que apelar al Estado burgués era legitimarlo. Los uniristas hacían justamente lo contrario: llevar a los tribunales, a las notarías, a los telegramas al ministro, la disputa por la tierra. Dos maneras opuestas de entender la relación entre movimiento popular e instituciones convivían en las mismas veredas cafeteras, y competían por los mismos colonos.
La tensión interna del movimiento se manifestó pronto. En septiembre de 1933, un grupo encabezado por un militante de apellido Nieto abandonó la organización, en un episodio que la prensa de la época atribuyó a diferencias sobre la orientación ideológica. Y más grave: la UNIR proclamó abstención electoral tanto en las presidenciales de 1934 —que consagraron a Alfonso López Pumarejo— como en las parlamentarias de 1935. Era una decisión coherente con la idea de construir una fuerza autónoma que no legitimara el bipartidismo. Pero fue una decisión que su propio fundador no cumplió.
La cooptación: 1935 y el retorno al redil
En 1935, Gaitán apareció en una lista oficial del Partido Liberal a la Cámara de Representantes. Fue elegido. Renunció entonces a la UNIR, que quedó sin conducción y desapareció en poco tiempo. La secuencia fue tan seca como su descripción: el movimiento que había proclamado la abstención electoral fue sepultado cuando su fundador aceptó una curul liberal.
La lectura de este movimiento admite dos capas simultáneas. En un plano, se trata de cooptación estructural: el liberalismo lopista había construido su hegemonía absorbiendo a las corrientes populares, izquierdistas e intelectuales que en otro contexto podrían haber formado partidos independientes. López Pumarejo anunciaba en 1934-1935 un programa —la Revolución en Marcha, con reformas agrarias, tributarias y laborales— que sintetizaba buena parte de los anhelos de la UNIR. La existencia de una organización independiente se volvía, a ojos de sus propios miembros y del entorno intelectual, redundante y costosa. Los comunistas siguieron poco después una trayectoria análoga al respaldar abiertamente al gobierno lopista, y con ello el espacio de las izquierdas independientes se contrajo drásticamente. Fuerzas como APEN o LAP corrieron suerte semejante; solo el Partido Comunista sobrevivió como organización, aunque acotado.
En otro plano, la decisión de Gaitán tuvo componentes de cálculo personal. La disolución del proyecto autónomo respondió, entre otras razones, al interés de ejercer con éxito su profesión de abogado laboralista, para lo cual la marginalidad organizativa era un obstáculo. Y su propia trayectoria mostraba que la fundación de la UNIR había sido una excepción transitoria: desde 1923 había declarado que actuaría dentro del liberalismo. El retorno no era, en su biografía, una traición sino una vuelta a la conducta general. Algunos análisis posteriores describieron esta operación con la metáfora del "caballo de Troya" —entrar al Partido Liberal para transformarlo desde dentro—, aunque no consta que Gaitán mismo la formulara así.
El efecto estructural sí es claro. El gaitanismo perdió su instrumento organizativo propio en 1935, apenas tres años después de haberlo creado. Desde ese momento, y hasta 1948, sería un movimiento de masas encarnado en un liderazgo personal dentro de un partido que no le pertenecía. Esa fragilidad —fuerza social sin partido, caudillo sin aparato— sería la marca del gaitanismo hasta el final.
Alcaldía de Bogotá y ministerio de Educación
Reintegrado al liberalismo, Gaitán fue nombrado alcalde de Bogotá en 1936, durante el primer gobierno de López Pumarejo. Su gestión en la capital le permitió experimentar por primera vez con la administración pública, en una ciudad que crecía aceleradamente y donde las tensiones entre las clases medias, los artesanos, los obreros y una élite bipartidista instalada en los barrios exclusivos se hacían visibles día a día. La alcaldía fue, más que un episodio programático, la primera oportunidad de Gaitán para gobernar; sería recordada por la sociedad bogotana como una gestión enérgica y polémica.
En 1939 fue nombrado ministro de Educación por Eduardo Santos, cuya presidencia (1938-1942) representó el momento conocido como "la pausa": un gobierno de moderación y ecuanimidad que frenó el impulso reformista del primer López y buscó recomponer las relaciones con los sectores tradicionales del país. Que Gaitán aceptara el ministerio bajo Santos —un liberal moderado que administraba justamente la desaceleración de la Revolución en Marcha— ilustraba con claridad la naturaleza de su reinserción en el partido. No estaba dentro del liberalismo para forzar una radicalización desde el ala izquierda; estaba dentro para ejercer cargos, hacer política institucional y construir clientela nacional. Los comportamientos personales acompañaban esa trayectoria: trajes bien cortados, automóvil americano de último modelo, casa en sector residencial de élite, acciones en compañías. Gaitán fustigaba a la oligarquía en los discursos y adoptaba en su vida privada los códigos convivialistas de esa misma oligarquía. La tensión era evidente y no dejaría de perseguirlo.
La construcción del "país real"
Fue en esos años de reintegración liberal cuando Gaitán perfeccionó la retórica que lo convertiría en el orador político más poderoso del país. El eje de su discurso era una dicotomía sencilla y devastadora: el "país real" —olvidado, traicionado, laborioso— frente al "país político" —la oligarquía bipartidista de los "doctores", los plutócratas antinacionales, las dirigencias que administraban al pueblo desde arriba—. La frase que sintetizaba la operación es célebre: "el pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos". El bipartidismo no era una expresión natural de divisiones sociales, sino una máquina de división artificial de un pueblo esencialmente unido en su explotación.
Esa retórica producía efectos precisos. Convocaba por igual a liberales y conservadores de base, porque señalaba a los enemigos en las dirigencias y no en las militancias. Producía una identidad transversal a los partidos tradicionales, algo inédito en la política colombiana. Gaitán alentó su apodo popular —"el negro Gaitán"—, aprovechando su origen mestizo y su familia liberal pobre para construir una imagen de outsider auténtico frente a los apellidos de la élite. Su cuerpo, su acento, su historia familiar eran parte del argumento. Y su discurso desplazaba deliberadamente la política obrera desde la negociación sindical con el Estado —fórmula predilecta de la República Liberal— hacia la acción directa en la plaza pública: marchas, manifestaciones, concentraciones masivas. La política se hacía en la calle porque las instituciones ya estaban capturadas.
Este discurso operó también como dispositivo de visibilización simbólica. Mestizos, indios, negros, mulatos, campesinos, obreros —sectores que el relato nacional oficial había borrado o ignorado— aparecían en la oratoria gaitanista como sujetos políticos con anhelos, necesidades y derechos propios. La consigna central no era la destitución violenta de los poderosos sino "la restauración moral de la república", vinculada a la legitimidad, la decencia y el respeto por la comunidad nacional. Un discurso reformista en su horizonte y radical en su forma; combinación que confundía a sus adversarios y potenciaba su convocatoria.
Las mujeres tuvieron un papel activo en la organización gaitanista. Georgina Ballesteros y otras dirigían reuniones para coordinar los actos y los comités barriales que sostenían la logística del movimiento. No eran espectadoras sino organizadoras. El programa gaitanista prometía igualdad salarial y protección laboral para las trabajadoras, en un país donde el sufragio femenino todavía estaba lejos de reconocerse.
Campesinos, arrendatarios y colonos: el mundo agrario que sostenía el discurso
Detrás de la retórica había una base social concreta, densa y en movimiento. Los años treinta fueron el momento de mayor efervescencia agraria en la historia colombiana anterior a mediados del siglo XX. En Sumapaz, en Tequendama, en las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima, colonos y arrendatarios cuestionaban la legitimidad de los títulos de los terratenientes y disputaban la propiedad de la tierra. Las estrategias variaban por región: en Sumapaz, los colonos tendían a desconocer la propiedad privada declarándose colonos de tierras baldías; en otras zonas de Cundinamarca, se negaban a pagar las obligaciones contraídas con la hacienda, alegando la propiedad de las parcelas.
Los organizadores políticos de izquierda —uniristas y comunistas— llegaron a esas zonas rurales a comienzos de los treinta y dieron a los colonos una nueva dirigencia. El conflicto por baldíos era un campo particularmente fértil: los propios colonos ya cuestionaban los títulos, y los organizadores aportaban lenguaje jurídico, articulación regional y proyección política nacional. En el Sumapaz, la afinidad entre el populismo gaitanista y las aspiraciones de los arrendatarios era clara: una vez liberados de las obligaciones tradicionales pero sujetos a restricciones anacrónicas como los peajes, los arrendatarios buscaban romper el último vínculo con la hacienda expropiando la tierra. Gaitán se dirigía explícitamente a ese sujeto rural —colonos del Sumapaz, aparceros de Cundinamarca, trabajadores bananeros del Magdalena— como base rural de su movimiento.
Las autoridades locales y departamentales solían actuar en favor de los terratenientes contra los colonos, contradiciendo con frecuencia las orientaciones del gobierno nacional lopista. El gobernador de Cundinamarca ordenó a las autoridades del Sumapaz operar bajo el supuesto de que toda la tierra era propiedad privada, lo que legalizaba la represión contra las tomas y las resistencias. La brecha entre el reformismo del centro y la reacción de las provincias sería una constante del período, y el gaitanismo se alimentaría precisamente de ella.
Un rasgo paradójico marcaría los resultados de largo plazo del movimiento agrario. Cuando los trabajadores cafeteros lograban acceder a la tierra y convertirse en pequeños propietarios, dejaban de ser una fuerza promotora del cambio social. La parcelación de haciendas, que era una victoria táctica, tendía a producir un campesinado conservador en el largo plazo. Este dato interno del proceso ayuda a entender por qué el impulso agrario radical de los treinta no se tradujo en un partido campesino duradero, y por qué la base rural del gaitanismo sería siempre más volátil que su base urbana.
Obreros, sindicatos y el abismo con la CTC
En las ciudades, el gaitanismo se enfrentaba a un movimiento sindical crecientemente institucionalizado y vinculado al liberalismo lopista. La Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), apoyada por comunistas y lopistas, respondió al discurso gaitanista con virulencia. Los comunistas, en su fase "clase contra clase", lo acusaban de fascista; las dirigencias sindicales en general lo tildaban de títere de la reacción. El 70% de los conflictos laborales registrados entre 1935 y 1940 se resolvió por intervención gubernamental lopista, lo que consolidaba una relación estrecha entre sindicalismo y liberalismo oficial y acotaba el espacio del Partido Comunista, ya debilitado por los dogmas estalinistas.
Pero mientras las dirigencias sindicales cerraban filas contra Gaitán, las bases obreras se sentían interpeladas. Se abrió un abismo entre la cúpula de la CTC y sus militantes de base, abismo que los gaitanistas explotaron con intensidad. Los comunistas y algunos disidentes de la UNIR habían intentado organizar la protesta obrera en las grandes haciendas cafeteras durante los años treinta, pero los esfuerzos de la izquierda para organizar el sector cafetalero —el más importante de la economía colombiana— fracasaron antes de 1936. La CTC y el Partido Social Democrático subestimaron ingenuamente la penetración del gaitanismo, sin advertir que su discurso operaba por fuera de las estructuras sindicales formales.
La confirmación electoral llegaría en 1946. Gaitán se impuso ese año sobre el candidato oficialista liberal, e incluso sobre el conservador, en las grandes ciudades de concentración obrera, con la excepción de Medellín. La actitud neutral de López pudo haber favorecido ese resultado. Pero el trabajo subterráneo que hizo posible la votación venía de atrás, de los años del ministerio de Educación: ciudad por ciudad, el gaitanismo tejía una base obrera que respondía al líder por encima de sus sindicatos.
Contornos ideológicos: reforma agraria moderada, moralización de la república
Los contornos ideológicos que cristalizarían más tarde en el Programa del Colón venían decantándose desde los años de la UNIR y del reacomodo liberal. Su núcleo agrario era una limitación de la tenencia de tierra a un máximo de mil hectáreas por propietario, y la reversión al Estado de las tierras tituladas pero no explotadas, para liberar la colonización campesina. La justificación era que el trabajo, y no el simple título, debía originar la propiedad —una tesis que resonaba directamente en las disputas de los colonos del Sumapaz y de Chaparral, y que traducía en lenguaje jurídico lo que las ligas campesinas venían haciendo en la práctica.
Era una reforma agraria moderada en sus alcances, orientada al desarrollo de una economía campesina robusta como base de la democracia política. No era una colectivización ni una expropiación revolucionaria. El gaitanismo criticaba el liberalismo individualista abstracto dominante en Colombia y proponía intervención estatal en la economía, pero sin articular una filosofía sistemática de subordinación del individuo al colectivo. La consigna organizadora seguía siendo la "restauración moral de la república": legitimidad, decencia, respeto por la comunidad nacional. Un lenguaje que combinaba reformismo económico y regeneracionismo ético en una síntesis particular, ni marxista ni conservadora. Esa síntesis le permitía hablar simultáneamente a la clase media urbana, al obrero de fábrica, al colono cafetero y al artesano de barrio.
El reacomodo dentro del liberalismo (1940-1942)
Al comenzar la década del cuarenta, Gaitán era simultáneamente un dirigente reintegrado al liberalismo oficial y un tribuno cuyo discurso apuntaba contra las oligarquías de ambos partidos. La tensión entre esas dos identidades era estructural, no coyuntural. Su actividad política durante esta segunda etapa dentro del liberalismo le generaba numerosas críticas del gobierno y de líderes del propio partido, que veían con creciente incomodidad a un ministro que en la tribuna nombraba a la oligarquía con dedo acusador y en la vida institucional negociaba curules, presupuestos y nombramientos.
Hacia 1942, con el segundo mandato de López Pumarejo iniciándose en un clima de inestabilidad creciente, el gaitanismo llegaba a un punto de decantación. El movimiento había logrado construir una fuerza social nueva, transversal a los partidos: clases medias urbanas, obreros, artesanos y sectores del campesinado radical unificados por encima de las líneas bipartidistas tradicionales. Pero esa fuerza estaba tensionada por el doble rol de su líder, jefe reformista popular y a la vez cuadro visible del Partido Liberal. La contradicción no se resolvería dentro del período aquí considerado. Al cerrarse 1942, Gaitán tenía masa sin partido, discurso sin aparato, reconocimiento nacional sin instrumento organizativo propio. Era, a la vez, el político más popular del país y el más solo institucionalmente.
El techo fijado en 1935
El gaitanismo temprano dejó planteada una pregunta que la historiografía colombiana no ha terminado de saldar: por qué Colombia no tuvo, antes de 1948, un partido de izquierda popular independiente y duradero. El liberalismo lopista absorbió con eficacia notable a las corrientes reformistas de la izquierda, y el Partido Comunista, al respaldar poco después al mismo gobierno, contribuyó a cerrar el espacio de las alternativas. Pero la cooptación no fue solo una operación desde arriba: encontró interlocutores dispuestos, dirigentes que calcularon que el costo de la independencia era mayor que su beneficio.
Entre esos interlocutores estuvo el propio Gaitán. La UNIR fue disuelta por decisión de su fundador tres años después de haberla creado, y esa decisión —tomada en 1935, en el momento de mayor auge del reformismo lopista— fijó el techo organizativo del gaitanismo por los trece años siguientes. Desde entonces, el movimiento sería fuerza social sin partido, caudillo sin aparato, energía acumulada sin canal institucional propio. Cuando en 1948 la violencia clausuró toda alternativa, esa desproporción entre magnitud del movimiento y fragilidad de su organización ya estaba fraguada, y venía fraguándose desde el retorno de Gaitán a las listas oficiales del liberalismo. El período 1930-1942 es, en ese sentido, menos una antesala de abril del 48 que su condición de posibilidad silenciosa: la etapa en que una alternativa política existió, se replegó y quedó reducida a la voz y al cuerpo de un solo hombre.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 451 cita
[1]most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…p. 45
02Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2461 cita
[2]organized with Colombia, and Colombian military person- nel received training in the United States. Colombia was encouraged to freeze German assets, purge German pilots from its airline (which would be renamed “Avianca” during this time), and cooperate economically with Allied powers. The United States sought to…p. 246
03Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 196, 2462 citas
[3]calificación Magna cum laude. Gaitán regresó al país en 1928, fue elegido representante a la Cámara y desde allí investigó los suce- sos de la masacre de trabajadores de la United Fruit; sus denuncias se convir- tieron en abierto debate contra el go- bierno de Abadía Méndez y fueron el fundamento para su figura de…p. 196
[48]profunda. 1938 Eduardo Santos, presidente de la República; anuncia un gobierno de moderación y ecuanimi- dad («la pausa», después de las reformas sociales). Censo nacional: 8”701.816 habitantes; Bogotá, 340.000. Inauguración del edificio de la Bibliote- ca Nacional. 1939 Jorge Eliécer Gaitán, ministro de Educación.…p. 246
04Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 350, 3874 citas
[4]figura de la clase media, egresada de la pública Universidad Nacional y que de algún modo podía hacer una exitosa carrera profesional y política, como Jorge Eliécer Gaitán. Por tal ra- zón, y a ello contribuye en grado sumo la violencia que derrotó al movimiento democrático popular, el Estado no logrará has- ta…p. 350
[5]figura de la clase media, egresada de la pública Universidad Nacional y que de algún modo podía hacer una exitosa carrera profesional y política, como Jorge Eliécer Gaitán. Por tal ra- zón, y a ello contribuye en grado sumo la violencia que derrotó al movimiento democrático popular, el Estado no logrará has- ta…p. 350
[54]y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…p. 387
[55]y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…p. 387
05Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 151 cita
[6]técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…p. 15
06El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 133, 1712 citas
[7]hay cosas dedicadas al cambio, y por lo tanto hay capitales... Luego Colombia no s ó lo es un pa í s que tiene capitalismo sino que se desarrolla econ ó micamente bajo el r é gimen capitalista, en el sentido estricto y cient í fico de la palabra. Es un pa í s de r é gimen capitalista ya que el capital no es un simple…p. 133
[23]poder y prestigio personales que constituyeron la base de su posterior carrera pol í tica. 13 Gerardo Molina, “ La Revoluci ó n Marxista ”, en El Espectador, Bogot á, Septiembre 6 de 1.934, p.5. Para una visi ó n de conjunto de la UNIR, ver J. Cordell Roblnson, El movimiento galtanlsta en Colombia (Bogot á: Tercer…p. 171
07Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 652 citas
[8]anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…p. 51
[14]horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…p. 65
08Bases para una política revolucionaria en ColombiaJorge Eliecer Gaitán · p. 11 cita
[9]Jorge Eliecer Gaitán (1897 – 1948) Bases para una política revolucionaria en Colombia Individualismo y socialismo Dentro del pensar político en el siglo anterior, que aun goza de supervivencia en países como el nuestro alimentados de repercusiones y no de creaciones, todo tiene un poder conceptual, trascendentalista,…p. 1
09Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 691 cita
[10](aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…p. 69
10Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 122, 132, 1373 citas
[11]de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…p. 122
[50]concepto del convivialismo como un estilo político y de determinados códigos, valores y comportamientos de las élites bipartidistas que ejercieron el liderazgo en las décadas del treinta y del cuarenta, a las que Gaitán fustigaba en sus discursos sin importar que fueran conservadores o de su propio partido. Sin…p. 132
[57]administración, los trabajadores y los comunistas se la jugaron por apoyarlo y defenderlo políticamente, en especial después del intento de golpe de Estado del 10 de julio de 1944, cuando el presidente fue apresado por un movimiento militar en Pasto. Los militares demostraban así que no estaban al margen de los…p. 137
11The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 366, 4872 citas
[12]it is established that banana workers across the Santa Marta region did in fact strike in 1928, and that strikers were massacred when General Carlos Cortés Vargas ordered soldiers to fire on a large crowd at Ciénaga on December 6, the ques- tion remains: “How many?” Labor organizer Raúl Mahecha reported a thousand…p. 487
[32]laundresses, waiters, small proprietors, and renters. This was the fluid world that had produced his own class mobility and that fueled his politics. He knew that Co- lombia’s electoral system was ballooning and that winning meant moving to its outer edge. Beyond the cities, he explicitly pitched himself to radicals…p. 366
12Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1981 cita
[13]de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…p. 198
13Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2261 cita
[15]á tico, pero efectivo. Ese debate, en fOfembre de 1929, le dio publicidad a Gait á n, y lo convirti ó en el n ó rtf-voz m á s conocido del movimiento obrero. liberalismo fomenta la creaci ó n de un movimiento sindical \S? É 1 partido liberal lleg ó al gobierno en 1930 gracias a la divisi ó n |^ ¿ó nservatismo, y para…p. 226
14El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 44, 604 citas
[16]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…p. 44
[17]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…p. 44
[40]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…p. 60
[41]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…p. 60
15Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2851 cita
[18]developed in Palmira 1930 — Enrique Olaya- Herrera is president — Communist Party of Colombia founded — First flare-ups of bipartisan violence Worldwide economic crisis felt in Colombia — First radio station created in Medellín — The Pontificia Universidad Javeriana re- established in Bogotá Colombian Chronology,…p. 285
16Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 253, 320, 3233 citas
[19]aparecen grupos de UNIR en muchas regiones del país. Una de las debilidades del movimien- to es su división. Hay reformistas de la ley, como Carlos Lleras, a quien de- nuncia Gaitán por el lenguaje marxis- ta de su proyecto de ley, que según éste acentuaría la desigualdad. Se di- ferencia Gaitán del comunismo al re-…p. 320
[24]"Colombia S.A.", libro del sociólogo Antonio García, publicado en Manizales en 1934. Nueva Historia de Colombia. Vol. III te al oficialismo liberal. Aunque la UNIR había proclamado la abstención electoral en las elecciones de 1935, como lo había hecho en 1934 para las presidenciales, Gaitán flamantemente salió elegido…p. 253
[28]antioqueño respalda el pro- pósito de reforma. En el propio campo, los dueños de tierras parecen empezar a asegurarse frente a los colonos. El 4 de septiem- bre recibe J. E. Gaitán un telegrama de Chaparral: «Suscritos colonos, pa- cíficos trabajadores terrenos denomi- nados Comunidad Mandarco suplicá- rnosles…p. 323
17Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 240, 2492 citas
[20]Borda, Resistencias..., pp. 177b-178b. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-1950) Las ligas formadas por esos partidos ayudaban a los colonos a presentar un fren- te unido en sus relaciones tanto con los terratenientes como con el Gobierno. Aunque no se dispone de detalles sobre la afiliación y la…p. 249
[36]eran los únicos forasteros que abrazaron la causa de los colonos. Las modificaciones que más afectaban a los colonos tomaron forma en el escenario nacional. En los años veinte y comienzos de los treinta por primera vez nuevos grupos políticos empezaron a buscarse una base electoral apelando a los intereses de las…p. 240
18Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4881 cita
[21]1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…p. 488
19Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 409, 4182 citas
[22]constrefiido por la estructura de la eco nomía exportadora de café, ignoran la dinámica tanto progresista como conservadora de la protesta deJos trabajadores en las grandes haciendas cafeteras (que conformaban, el sector más combativo del movimiento obrero a comienzos de 1M años treintas) y no aprecianru la magnitud…p. 418
[37]un tiempo los trabajadores cafete ros organizados' hallaron 'aliados en el movimiento obrero, y aunque hubo sindicatos qué los apoyaron y pequeños partidos reformistas y de izquierda que defendieron sus intereses en la prensa y algunas veces hasta en el Congreso, las victorias parciales conquistadas a mediados de los…p. 409
20Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 287, 4142 citas
[25]campaña reformista "(43). En un comportamiento contradictorio, que dejó sorprendidos a amigos y enemigos, Jorge E. Gaitán, después de negar que tenía alianzas con el liberalismo, apareció en una lista oficial de ese partido a la Cámara. Cuando fue elegido renunció a la UNIR, dejando huérfana a la organización, la que…p. 287
[52]no pocas circunstancias los llamados a paros generales de éstos. La respuesta de la CTC, y de los comunistas y lopistas que la apoyaban, aunque explicable no fue menos virulenta. A Gaitán lo acusaron de fascista y de títere de la reacción. Pero mientras los dirigentes rechazaban confiados el discurso gaitanista, las…p. 414
21War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1111 cita
[26]and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…p. 111
22Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 363, 4102 citas
[27]a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…p. 410
[33]nacional. Esta obligación se denominó “prueba diabólica”, puesto que para muchos propietarios era practicamente imposible cumplirla. “Estas sentencias —indica Albert Hirschman— hicieron temblar los cimientos del orden establecido. Acuciados por sus necesidades, los arrendatarios no fueron nada remisos para aprovechar…p. 363
23Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 1351 cita
[29]of the Department of Public Lands. The sensible study published by the Oficina General de Trabajo provides a clear indication of the type of problems in question. 34 In Sumapaz there were clear signs of affinity between Gaitan's style of petty-bourgeois populism and the aspirations of arrendatarios like Ramos, 119…p. 135
24El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 3671 cita
[30]ampliaciones de linderos propios". 30 En diciembre de 1935 Eduardo Zuleta Ángel, magistrado de la Cor- te, expone a la Cámara de Representantes el origen de tal situación: casi todas las tierras fueron otorgadas por la Corona bajo sistemas diferentes y sin ninguna noción de agrimensura, de modo que "es rarísimo…p. 367
25La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[31]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…p. 84
26Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1801 cita
[34]la Corte Suprema de Justicia, abril 15 de 1926). Esta prueba la consideraron los pro pietarios como diabólica pues era casi imposible demostrar títulos originales. Y los colonos que trabajaban como arrendatarios reforzaron su convicción de que esas tierras donde trabajaban eran públicas y habían sido usurpadas del…p. 180
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 47, 562 citas
[35]se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…p. 47
[58]a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…p. 56
28Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 187, 2012 citas
[38]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…p. 187
[51]cam bios no fueron muy dr á sticos. Entre é stos estuvieron una reforma constitucional que dio otra vez el voto a pobres y analfabetos. El sufragio universal estuvo acompa ñ ado de la movilizaci ó n del elec torado, que se acostumbr ó a hacer manifestaciones callejeras para respaldar un gobierno que promet í a educaci…p. 201
29Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 961 cita
[39]puerta a él y a toda una generación ávida de darle una orientación más liberal al país. En lo que respecta a Gaitán, desde sus inicios en la política, quiso acercarse a los sectores populares. Lo hizo visitando las zonas pobres de la ciudad (La Perseverancia, Los Laches, Belén, Egipto, Cruces, 20 102. A nuestro…p. 96
30Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 87, 912 citas
[42]ese pueblo al que le hablaba. Podríamos decir metafóricamente que aquel discurso hacía surgir al pueblo, porque le daba conciencia de sus propios anhelos, de sus necesidades y derechos. Por eso creció con tanta rapidez, por eso en pocos años Gaitán se convirtió en la voz de un país, en la voz de una época y también en…p. 87
[47]Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…p. 91
31Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 231 cita
[43]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…p. 23
32Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1701 cita
[44]a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…p. 170
33Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1281 cita
[45]del pueblo. A la negociación de los sindicatos y el Estado —fórmula pri- vilegiada de la República Liberal— opone la acción directa: la marcha, la manifestación. Su escenario no es la fábrica sino la plaza pública. Lo que se perfila allí es, primero, una nueva estrategia —la lucha reivindicativa pasa por la lucha…p. 128
34Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 361 cita
[46]por mandato de la ley la misma remuneración que la del hombre y gozar de las mismas garantías sociales. (…). El trabajo que se 29 realice fuera de las empresas o fábricas cualquiera que sea la forma contractual que se adopte debe estar jurídicamente protegido en igualdad de condiciones y en defensa especial de la…p. 36
35Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 181 cita
[49]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…p. 18
36Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1591 cita
[53]ores de Co lo mbi a, CTe. Au me nt aron l as tasas d e afili ación de nu evos sindic at os. El arbitraje de la s dis puta s laboral es fu e co n- siste nte y rindió frut os: el 70% d e los co nflic to s r eg is trad os e ntr e 1 935 y t9.W, se resolvió por la interven ció n gubern am enta l. Ló pe z «y sus mu chac h…p. 159
37El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 981 cita
[56]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…p. 98
38Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 781 cita
[59]si lo desean. A juzgar por algunas declaraciones que he visto reiteradas en estos días, tanto el doctor Turbay como el doctor Gaitán preferirían suceder al presidente Lleras sin mi voto. Además, debo decir que no me separé de la Presidencia de la República para salir a guerrear contra ninguna candidatura. No puedo…p. 78