Institución · Regeneración
United Fruit Company
Corporación bananera estadounidense que entre los primeros años del siglo XX y los años sesenta convirtió una franja del Magdalena en el enclave agroexportador más caracterizado de Colombia, operando como un Estado dentro del Estado mediante el control simultáneo de tierra, ferrocarril, transporte marítimo y mano de obra.
Trayectoria de una idea
- 1899
Fundación en Boston
- 1904
Exenciones fiscales durante el Quinquenio de Reyes
- 1908
Expansión hacia Aracataca y consolidación del ecosistema bananero
- 1909
Extensión del ferrocarril hasta Fundación
- 1912
Eliminación de competidores locales
- 1915
Crecimiento exponencial de las exportaciones
- 1921
Acaparamiento del 59% de la tierra bananera
- 1928
Huelga bananera y masacre de Ciénaga
- 1929
Debate parlamentario de Gaitán sobre el control del agua y el ferrocarril
- 1929
Pico exportador: 10,3 millones de racimos
- 1970
Transformación en United Brands y luego en Chiquita Brands International
La lectura
La United Fruit Company no fue simplemente una empresa agrícola: fue la arquitectura material de un enclave que durante tres décadas funcionó como una soberanía paralela en el Caribe colombiano. Llegó a un país que la Regeneración había preparado para recibirla —centralista, ansioso por divisas, solícito con el capital extranjero— y construyó su dominio combinando la acumulación de tierras, el control del ferrocarril y la flota marítima, la captura del agua y la disciplina de la mano de obra mediante contratistas y vales. Su singularidad en el sistema global de la UFCO residía en que al menos la mitad de la producción provenía de plantadores locales atados a ella por su dependencia de los cuellos de botella que la empresa monopolizaba, un arreglo que no existía en ningún otro distrito bananero de la compañía salvo décadas después en Ecuador. La masacre de Ciénaga del 6 de diciembre de 1928 fue el momento en que ese arreglo mostró su factura política: soldados colombianos disparando contra trabajadores colombianos en defensa de un monopolio norteamericano al que el propio Estado había fabricado condiciones excepcionales. Su nombre quedó inscrito en la memoria del país como sinónimo de extractivismo, impunidad y la subordinación del Estado a los intereses del capital transnacional.
La United Fruit Company fue la corporación bananera estadounidense que entre los primeros años del siglo XX y los años sesenta convirtió una franja del Magdalena en el enclave agroexportador más caracterizado de Colombia. Nacida en Boston en 1899 de la fusión de intereses caribeños y centroamericanos, llegó a un país que la Regeneración había preparado para recibirla: un Estado centralista, ansioso por exportar y por atraer capital, con un puerto marginal —Santa Marta— y una red ferroviaria incipiente a la espera de un producto que justificara su existencia. En pocas décadas la UFCO acaparó el 59% de la tierra productiva e improductiva de la zona bananera, controló el ferrocarril de Santa Marta, monopolizó el transporte marítimo, absorbió o quebró a los competidores locales, disciplinó la mano de obra mediante contratistas y vales, y terminó operando como un Estado dentro del Estado. La masacre de Ciénaga, el 6 de diciembre de 1928, fue el momento en que ese arreglo mostró su factura política: soldados colombianos disparando contra trabajadores colombianos, en una plaza colombiana, en defensa de un monopolio norteamericano al que el propio Estado había fabricado condiciones excepcionales durante más de dos décadas. La empresa sobrevivió a sí misma bajo otros nombres —United Brands en 1970, Chiquita Brands International en 1990—, pero el suyo quedó fijado en la memoria del país como sinónimo de una modalidad de dominación: el enclave.
El terreno que la esperaba: la Regeneración como incubadora
Cuando la UFCO comenzó a operar en Santa Marta, el marco institucional colombiano llevaba una década remodelado por la Regeneración. La Constitución de 1886, impulsada por Rafael Núñez y armada ideológicamente por Miguel Antonio Caro, había liquidado el federalismo radical y concentrado el poder en un ejecutivo nacional fuerte. El Concordato de 1887-1888 entregó a la Iglesia el control de la educación, el fuero eclesiástico y ventajas fiscales, cerrando el flanco cultural del nuevo orden. El Banco Nacional, creado por Núñez en 1881, obtuvo tras la guerra de 1885 el papel moneda de curso forzoso mediante el decreto 104 del 19 de febrero de 1886 y el monopolio exclusivo de emisión con la ley 57 de 1887. La libertad de industria de las cartas radicales fue reemplazada por prerrogativas estatales sobre la economía, y los aranceles proteccionistas sustituyeron al libre comercio de los años previos a 1885.
Ese Estado era autoritario y excluyente: el liberalismo quedó reducido a un representante en la Cámara y a ninguno en el Senado; Caro llegó a llamarlo, en documento oficial, "banda de facciosos". La ley 61 de 1888, conocida como la ley de los caballos, dio al ejecutivo herramientas represivas de amplio espectro que rigieron hasta 1904. Los periódicos opositores fueron clausurados con frecuencia. La oposición al papel moneda, encabezada por el liberal Santiago Pérez y el conservador antioqueño Marceliano Vélez, encontró en la política financiera un raro punto de convergencia bipartidista, pero no logró revertir el rumbo.
Bajo esa arquitectura, la primera década de la Regeneración coincidió con una reactivación económica. Hubo obras públicas, expansión ferroviaria y disponibilidad de mano de obra; entre 1885 y 1898 aumentaron los kilómetros de vía férrea del país. Fue precisamente ese Estado —centralista, exportador, proteccionista hacia adentro y solícito hacia el capital extranjero— el que ofreció el terreno institucional para que una empresa como la UFCO pudiera implantarse. No se trataba de una contradicción: la Regeneración quería industria nacional, pero también divisas, y la exportación de productos tropicales encajaba con esa aspiración sin competir con las manufacturas que buscaba proteger. El banano, mercancía sin arraigo previo en el país, entraba por la puerta trasera de una política diseñada para otros fines.
Los orígenes de la empresa y su llegada al Caribe colombiano
La UFCO nació en 1899 de la fusión de dos trayectorias empresariales convergentes: la de Minor C. Keith, constructor de ferrocarriles en Costa Rica que había comenzado a exportar banano desde Limón, y la de la Boston Fruit Company de Andrew Preston y Lorenzo Dow Baker, que comercializaba fruta caribeña en el noreste de los Estados Unidos. La combinación de un productor con ferrocarriles y un comercializador con flota y mercado fijó el modelo que la empresa habría de replicar en todo el Caribe: control simultáneo de tierra, transporte terrestre, transporte marítimo y distribución final.
En Santa Marta, la empresa se apoyó desde el principio en una infraestructura previa y en una constelación de plantadores locales. La región había sido, entre 1870 y 1920, un puerto insignificante salvo por el banano, y a lo largo de la primera década del siglo XX aparecieron o se consolidaron varios cultivadores nacionales y extranjeros. En 1908 la firma francesa Inmobilière et Agricole de Colombie extendió sus cultivos hacia Aracataca. En 1909 Manuel Dávila P. fundó la Santa Marta Fruit Company. En 1910, Ulpiano A. Valenzuela, Alfonso Jaramillo y Juan Bautista Delgado constituyeron la Sevilla Banana Company. En 1911 el estadounidense Joseph de Giorgio, gerente de la Atlantic Fruit Company, obtuvo gravámenes sobre numerosas fincas equivalentes a mil hectáreas. La UFCO no llegó a un desierto empresarial: llegó a un ecosistema competitivo, y su tarea inicial fue rediseñarlo a su favor.
El instrumento decisivo lo entregó Rafael Reyes durante el Quinquenio (1904-1909). Su gobierno concedió exenciones fiscales a la UFCO y al Ferrocarril de Santa Marta —que la empresa controlaba— dentro de una política de fomento agrícola e industrial que buscaba atraer capital extranjero. Las exenciones no pasaron desapercibidas: los hacendados cafeteros de Cundinamarca organizaron una campaña de protesta contra ellas, en una temprana señal de que las élites regionales del interior percibían el trato preferencial al enclave costero como una asignación desigual de las cargas fiscales. Durante el mismo Quinquenio se extendió el ferrocarril de Santa Marta hasta Fundación —95 kilómetros de vía que permitieron el salto exportador— y se otorgaron concesiones adicionales al capital extranjero. Cuando Reyes se vio forzado a renunciar en 1909, huyó de Colombia de manera semi-clandestina a bordo de un barco de la United Fruit Company: el detalle biográfico condensa, con precisión de emblema, la naturaleza del arreglo.
La construcción del monopolio (1910-1928)
Entre 1910 y finales de los años veinte, la UFCO desmontó a sus competidores locales, capturó los recursos estratégicos de la región y organizó el trabajo bajo condiciones que aseguraban su rentabilidad. La eliminación de la competencia fue temprana y sistemática. La Sevilla Banana Company desapareció por completo después de 1912, presionada por las obstrucciones que la UFCO desplegó contra ella. La Atlantic Fruit Company de Joseph de Giorgio fue forzada, como la Sevilla, a vender sus acciones. Al término de este proceso, la empresa estadounidense no solo cultivaba banano: había cerrado el mercado de la comercialización y del transporte, sin los cuales ningún cultivador podía sobrevivir.
El control de la tierra fue el segundo eje. En 1921 la UFCO era dueña del 59% de la tierra productiva e improductiva de la zona bananera —una franja que cubría buena parte de los municipios de Santa Marta, Ciénaga, Aracataca, Fundación y Pivijay—. Sobre esa base construyó una red de ramales ferroviarios que conectaban cada plantación con la línea principal, y de ahí con el muelle de Santa Marta, extendiéndose hasta once kilómetros a cada lado de la vía. El diseño era simple: ninguna finca podía sacar su fruta al mar sino a través del sistema controlado por la compañía. La UFCO operaba, además, más de 115 barcos hacia 1930 en el Caribe y el Atlántico, equivalentes a cerca del 25% de sus activos totales, y cerraba así el circuito hasta los puertos de Nueva Orleans y Boston.
El agua fue el tercer recurso capturado. Denuncias parlamentarias de la época señalaron que la compañía controlaba las aguas de la región, incluido el río Fundación, y que estaba construyendo un dique hacia Santa Ana con el fin de inundar fincas de propietarios colombianos. Jorge Eliécer Gaitán, en el debate parlamentario de 1929, sostuvo que la UFCO usaba las aguas del Fundación sin ley ni contrato aprobado, ejecutando de facto las estipulaciones de un contrato entre el general Diógenes Reyes y la empresa que el Consejo de Ministros había rechazado por lesivo a la soberanía nacional. Aquí aparece con nitidez el paradójico funcionamiento del arreglo: el propio Estado colombiano había vetado un contrato y, sin embargo, ese contrato regía en la práctica sobre el territorio.
Las cifras de exportación cuentan el resultado con precisión aritmética. Santa Marta pasó de despachar 275.000 racimos en 1900 a 6,5 millones en 1915 y a 10,3 millones en 1929. En 1928 la UFCO tenía unos 30.000 trabajadores en la zona y obtenía una ganancia del 100% por cada racimo vendido. La empresa había construido dentro de Santa Marta una ciudadela propia, con un grado tal de autonomía que contemporáneos y analistas empezaron a describirla como un enclave que funcionaba como un Estado dentro del Estado. Ese lenguaje no era retórica: era descripción.
El sistema de contratistas, los vales y la vida en las plantaciones
La UFCO no contrataba directamente a la mayoría de sus trabajadores. Interpuso una capa de contratistas intermediarios que enganchaban personal, un mecanismo que le permitía usar mano de obra parcial —campesinos que combinaban jornal con cultivo propio— y, sobre todo, evadir las obligaciones laborales directas. Los pliegos de peticiones de 1928 lo dijeron con claridad: los contratos indirectos eran la treta con la que la empresa esquivaba el seguro colectivo obligatorio establecido por la legislación colombiana. La UFCO, formalmente, no era el patrono; los contratistas sí, y estos no tenían la escala para responder por accidentes, enfermedades ni derechos laborales.
El pago se hacía mediante vales canjeables únicamente en los comisariatos de la compañía. Los trabajadores ganaban menos de un dólar por día y debían gastarlo en esos almacenes, donde eran defraudados con pesas desniveladas. Vivían en cobertizos, bebían agua contaminada y padecían un régimen sanitario que contrastaba con el lujo de la gerencia extranjera instalada en la ciudadela de Santa Marta. La organización espacial del enclave reproducía en el paisaje la jerarquía del sistema.
El régimen productivo tenía, además, una singularidad: la UFCO combinaba plantaciones propias con la subcontratación a pequeños, medianos y grandes cultivadores locales, un arreglo que no existía en ningún otro distrito bananero de la compañía salvo, décadas después, en Ecuador. Al menos la mitad de la producción total del Magdalena provenía de esos plantadores nacionales, atados a la UFCO por su dependencia del ferrocarril, del transporte marítimo y del mercado internacional. El monopolio, así, se sostenía sin necesidad de que la empresa fuera dueña de todo: bastaba con que fuera dueña de los cuellos de botella.
Tierra, baldíos y la producción de un campesinado en tensión
La expansión bananera reconfiguró la ocupación del suelo en el Magdalena. La Guerra de los Mil Días (1899-1902) había precipitado movimientos de colonización cerca del puerto caribeño, justo cuando la UFCO hacía su aparición. La llegada de la empresa fue en sí misma un incentivo para la migración campesina: los salarios en las plantaciones —superiores a los de las haciendas cafeteras del interior— atrajeron trabajadores, algunos de los cuales terminaron estableciéndose en los baldíos vecinos. Los hacendados cafeteros de Cundinamarca se quejaban de la fuga de peones hacia el Magdalena, aunque advertían sobre las duras condiciones que allí los esperaban.
La legislación de baldíos protegía nominalmente los derechos de los colonos, y esa protección explica el legalismo persistente de la protesta agraria colombiana. Pero las infracciones a esa legislación, su lenta aplicación y la concentración estructural de la propiedad la hacían frágil en la práctica. Entre 1827 y 1900, las concesiones de más de 5.000 hectáreas representaron cerca del 54% del total de hectáreas adjudicadas del país, concentradas en apenas el 6,6% del número de adjudicaciones. Sobre ese patrón preexistente de acumulación, la UFCO acaparó su 59% del suelo bananero, y las ocupaciones campesinas de tierras incultas fueron frecuentemente respondidas con desalojos de la guardia departamental, ante los cuales los colonos oponían resistencia pacífica o violenta.
La empresa complementó la presión legal con la coerción directa: sobornó a prefectos, alcaldes y agentes del orden para enfrentarlos a los campesinos, e incumplió compromisos como la oferta de ejidos a pueblos locales. El resultado fue una zona bananera donde la línea entre asalariado y colono era porosa: un mismo trabajador podía jornalizar durante meses y ocupar un baldío el resto del año, y la expropiación de tierras para expandir las plantaciones convertía a antiguos campesinos en obreros forzados. Esa porosidad explica que la conflictividad de los años veinte combinara sistemáticamente presión salarial con lucha por la tierra, y que la organización sindical de la región adoptara una forma mixta desde el principio.
Sindicalismo, socialismo y el pliego de 1928
La Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena (USTM), fundada en 1925, agrupó a asalariados y colonos en un mismo cuerpo organizativo, reflejando la naturaleza compuesta del conflicto. Tuvo en un principio influencia anarco-sindicalista y luego se aproximó al Partido Socialista Revolucionario (PSR). Sindicatos con esa cercanía política estaban movilizando huelgas en Ciénaga, Barrancabermeja, Líbano y Girardot: la zona bananera no era un episodio aislado sino un frente dentro de una constelación obrera y campesina más amplia, que agrupaba a trabajadores portuarios, petroleros y agrarios bajo una influencia socialista común.
Raúl Mahecha, organizador de gran experiencia y mística, editor del periódico Vanguardia Obrera, fue la figura sindical dominante en el Magdalena. Cifró en 32.146 el número de asalariados organizados en la zona hacia 1928. El pliego de peticiones presentado ese año condensaba las demandas acumuladas de más de una década: aumento salarial, abolición del sistema de contratistas indirectos, mejora de los servicios médicos, eliminación de los comisariatos y del pago en vales, reconocimiento del seguro colectivo y cumplimiento de la legislación laboral colombiana en materia de accidentes de trabajo. El detalle es significativo: el pliego no exigía un régimen nuevo, sino la aplicación efectiva de las normas ya vigentes en el país. El enclave operaba, en gran medida, al margen de la ley colombiana.
El clima político nacional se había endurecido justo antes. En octubre de 1928, el gobierno de Miguel Abadía Méndez sancionó una ley que prohibía la formación de organizaciones sindicales de oposición y la difusión de ideas socialistas. El marco represivo estaba listo antes de que la huelga estallara.
La huelga y la masacre de Ciénaga
La huelga bananera comenzó en noviembre de 1928. Frente a la magnitud del paro —decenas de miles de trabajadores en una región de la que dependía una porción significativa de las exportaciones nacionales— el gobierno de Abadía Méndez encargó el manejo militar al general Carlos Cortés Vargas. A comienzos de diciembre fue declarado turbado el orden público en la zona, y los trabajadores fueron calificados peyorativamente por decreto militar. El 6 de diciembre de 1928, Cortés Vargas ordenó disparar contra una multitud reunida en la plaza de Ciénaga.
El número de muertos ha sido objeto de disputa desde el primer día. El propio Cortés Vargas reconoció 47, una cifra que ya habría sido sin precedentes en un conflicto laboral colombiano. El corresponsal de El Espectador calculó, hasta el 13 de diciembre, 100 muertos y 238 heridos. Raúl Mahecha, desde el lado sindical, habló de alrededor de mil muertes. La disparidad no es solo aritmética: refleja el uso político de la cifra en la posguerra inmediata del hecho, y ha sido perpetuada en la memoria por la versión literaria que Gabriel García Márquez, oriundo de Aracataca, ofreció en Cien años de soledad, cuyos elementos se apartan del registro histórico documental sin por ello borrar la verdad estructural que la masacre encarnaba.
El debate parlamentario de 1929, en el que Jorge Eliécer Gaitán denunció el control del agua, del ferrocarril y de la vida institucional de la región por parte de la UFCO, dio nombre público a lo que se había venido acumulando durante veinte años. La masacre no cerró un conflicto: abrió una fase política en la que el enclave bananero dejó de ser una operación técnica de la política exportadora para convertirse en un problema de soberanía nacional.
La red: el Estado, los intermediarios y la empresa
La implantación de la UFCO fue posible por la convergencia de tres círculos de actores. El primero fue el ejecutivo colombiano de la Regeneración y del Quinquenio, que fabricó el marco institucional favorable —centralismo, papel moneda, aranceles selectivos, exenciones fiscales, concesiones ferroviarias— sin el cual el enclave no habría existido. Núñez y Caro pusieron la Constitución; Reyes puso las exenciones y las obras públicas.
El segundo círculo fue el de los intermediarios locales: abogados costeños, políticos regionales y empresarios que sirvieron de bisagra entre la compañía y el Estado. El senador y exministro Manuel Dávila Flórez actuó en favor de intereses norteamericanos en diversas ocasiones. Los prefectos y alcaldes sobornados, los agentes del orden pagados para enfrentar a los campesinos, y los contratistas que enganchaban trabajadores en nombre de la empresa formaban la red capilar por la que el poder de la UFCO se extendía en el territorio.
El tercer círculo fue el de los actores dentro del propio Estado que resistieron el arreglo: el Consejo de Ministros que rechazó el contrato Diógenes Reyes por lesivo a la soberanía; los hacendados cafeteros que protestaron contra las exenciones a la UFCO; los sectores parlamentarios que, con Gaitán a la cabeza, expusieron el funcionamiento del enclave. Su existencia matiza cualquier imagen simple de complicidad total: hubo Estado colombiano oponiéndose al enclave, pero el Estado colombiano que oponía resistencia era más débil que el Estado colombiano que lo había construido.
La UFCO, por su parte, no fue un actor pasivo. Ejecutó de facto contratos rechazados, quebró a competidores locales, disciplinó a la mano de obra mediante mecanismos que evadían la legislación, controló las aguas y capturó a las autoridades regionales. Fue empresa y también agente político: moldeó el Estado colombiano tanto como este la habilitó.
Retirada, sobrevivencia y memoria
Después de 1928 el arreglo entró en una fase de decadencia progresiva, aunque no inmediata. La Segunda Guerra Mundial obligó a la UFCO a suspender totalmente las exportaciones de banano desde Colombia durante cinco años. Al terminar la guerra, la compañía perdió su monopolio en el Magdalena y se retiró de la producción directa, vendiendo o alquilando sus terrenos a cultivadores colombianos. La decisión de no volver a involucrarse directamente en la producción tuvo un efecto de largo alcance: socavó la unidad del movimiento obrero. Los sindicatos se fraccionaron, sus miembros mermaron y las condiciones de vida de los trabajadores declinaron. La UFCO había construido no solo un régimen de explotación sino, involuntariamente, la base material sobre la que ese régimen podía ser contestado; su retirada disolvió al adversario común y con él la capacidad de organización colectiva.
A comienzos de los años sesenta, la empresa abandonó por completo la zona de Santa Marta. En 1970 se fusionó con AMK Corporation y adoptó el nombre de United Brands International. En 1990 volvió a rebautizarse como Chiquita Brands International Inc., con sede en Fort Lauderdale. La reactivación bananera del Gran Magdalena en los años ochenta atrajo a inversionistas antioqueños y a empresas como Banadex S.A., filial de Chiquita Brands, y la Promotora Bananera S.A., en un contexto de intensificación del conflicto armado. En 2007, el Departamento de Justicia de Estados Unidos llevó a Chiquita Brands ante una corte federal de Washington, donde la empresa confesó su alianza entre 1997 y 2004 con grupos armados en Colombia. La ficha de antecedentes de la compañía en el país no se cerró en 1928, ni en 1960: se prolongó, bajo otros nombres, hasta las cortes del siglo XXI.
Huella: el paradigma del enclave
La UFCO dejó al país tres legados de largo aliento. El primero fue material: una infraestructura ferroviaria, unos pueblos que crecieron en función del banano —Aracataca, Ciénaga, Fundación, Sevilla, Río Frío— y una vocación exportadora que persistió cuando la compañía se fue. El segundo fue político: la comprobación empírica de que un Estado que buscaba fomentar el desarrollo mediante concesiones al capital extranjero podía terminar entregando parte de su soberanía territorial, hídrica y laboral a un solo actor privado. El tercero fue narrativo: la masacre de Ciénaga se convirtió en punto de origen simbólico de un patrón de estigmatización, persecución y eliminación que atravesó el resto del siglo XX colombiano, y estableció un paradigma según el cual los desacuerdos entre trabajadores y empresas —o, más ampliamente, entre organización popular y orden estatal— tendían a resolverse mediante violencia masiva antes que por negociación.
Ese último legado es el más incómodo. La UFCO no fue la única causa de la violencia colombiana del siglo XX, ni la Regeneración fue el único marco que la hizo posible. Pero la secuencia que va de la Constitución de 1886 a la plaza de Ciénaga tiene una coherencia que resiste el análisis: un Estado centralista y excluyente que construyó un marco favorable al capital extranjero; un gobierno que otorgó exenciones fiscales y concesiones ferroviarias sin control efectivo; una empresa que capturó los recursos estratégicos y disciplinó a la mano de obra al margen de la ley; una movilización sindical y campesina que exigió el cumplimiento de esa ley; y una respuesta militar que resolvió el problema con balas. La ironía histórica es precisa: el Estado que quiso afirmar su soberanía mediante el centralismo de 1886 terminó, cuatro décadas después, disparando en nombre de una empresa que operaba de facto contratos que ese mismo Estado había rechazado.
La UFCO no fue una intrusa. Fue, más exactamente, el resultado lógico de una manera de imaginar el Estado que la Regeneración inauguró y que sus sucesores no supieron —o no quisieron— corregir. Aracataca, donde García Márquez creció escuchando a su abuelo hablar de la masacre, fue el punto donde esa historia se convirtió en literatura mundial. Pero antes de ser literatura fue política económica, y antes de ser política económica fue una decisión: la de construir un Estado que exportara banano al costo que fuera. El costo, cuando llegó la factura, se pagó en Ciénaga.
En el archivo
2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01La Violencia1946–19571
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Rafael Reyes — presidente colombiano que concedió exenciones fiscales a la UFCO y extendió el ferrocarril de Santa Marta hasta Fundación; huyó del país en 1909 a bordo de un barco de la compañía
- 02Jorge Eliécer Gaitán — parlamentario que en 1929 denunció el control monopólico de la UFCO sobre el ferrocarril, las aguas del río Fundación y las condiciones laborales de los trabajadores bananeros
- 03Miguel Abadía Méndez — presidente bajo cuyo gobierno se produjo la masacre de Ciénaga el 6 de diciembre de 1928, cuando el ejército colombiano reprimió la huelga de trabajadores bananeros
- 04Minor C. Keith — cofundador de la UFCO, cuya experiencia en la construcción de ferrocarriles en Costa Rica y la exportación de banano desde Limón definió el modelo de control integrado de tierra, transporte y comercialización
- 05Raúl Eduardo Mahecha — organizador sindical que impulsó la movilización de los trabajadores bananeros en la zona del Magdalena en los años previos a la huelga de 1928
- 06Santa Marta — puerto principal a través del cual se exportaba el banano controlado por la UFCO; sede de la ciudadela construida por la empresa que funcionaba como un Estado dentro del Estado
- 07Ciénaga — municipio del Magdalena donde ocurrió la masacre del 6 de diciembre de 1928 durante la huelga de trabajadores bananeros contra la UFCO
- 08Enclave bananero — modalidad de dominación económica y territorial que la UFCO encarnó en el Magdalena, combinando control de tierra, transporte, agua y mano de obra en una estructura que operaba con autonomía respecto al Estado colombiano
- 09Regeneración — marco institucional centralista y exportador creado por Núñez y Caro desde 1886 que ofreció el terreno político y económico para la implantación de la UFCO en Colombia
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
45 documentos · 56 fragmentos
01A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 131 cita
[1]last part of the colonial period, al - ready show the complexity and richness of economic thought related to the debate about the right policies for modernization and their timing. After 1819, free trade was not an issue. The right time to implement it was. The liberal governments and especially the Radicals who came…
p. 13
02Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 1921 cita
[2]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…
p. 192
03Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 123, 1282 citas
[3]los billetes. El Banco era independiente en su diseño institucional y al secreta- rio de Hacienda se le prohibía asistir a su junta directiva. Sin embargo, sus compromisos de emisión moderada no fueron creíbles, en especial el de no superar el límite de los 12 millones de pesos, que era en ese entonces el presu-…
p. 123
[11]amenazaran con abandonar la República. 129 Bfiíní dicerfiis ítraópits uí Crlrpois Gráfica 18 Fuente: Kalmanovitz, 2012. La República tuvo también una regla de sucesión clara pero sesgada del partido en el poder, con serios proble- mas en los derechos de la oposición, como los vetos a la participación liberal en el…
p. 128
04Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5861 cita
[4]todo el poder político de la obstinada y terca fracción radical, representa, indudable- mente, la realización de la unidad del pueblo colombiano. Ahora bien, la democracia afirma la unidad del pueblo con- sigo mismo, considerado el pueblo como unidad política. La Regeneración es, pues, un movimiento democrático.…
p. 586
05La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1501 cita
[5]- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…
p. 150
06Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2701 cita
[6]el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…
p. 270
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 170, 1982 citas
[7]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
[43]de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…
p. 198
08Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 341 cita
[8]our export goods at a disadvantage with respect to similar goods from other countries.” He pointed out that Mexico, Argentina, and Chile had entered a new era thanks chiefly to railroads that had helped bring both prosperity and peace. “For Colombia,” he concluded, “the moment has come to enter the main- stream unless…
p. 34
09Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 311 cita
[9]públicas a partir de 1886." Capítulo 1 31 Vista panorámica de Bogotá en 1895. con las fábricas de Tívoli y Fenicia (envases de vidrio) en primer plano. El primer decenio de la Regeneración comportó una reactivación económica. bio y de la decadencia económica ge- neral que se había iniciado a mediados de los años…
p. 31
10The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 1821 cita
[10]much of the Caribbean coast remained morally and politically suspect and outside official control, which encouraged Catholic missions to its hinterlands. The largely Jesuit project to stamp out concubinage and Liberalism reinforced the divide between city and countryside, in the process overlaying new exclusions with…
p. 182
11Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 301 cita
[12]borado y prefirié gobernar con un estatuto dema- siado represivo, la ley 61 de 1888, mejor conocida con el nombre de «ley de los caballos», que tantos males causé al pais, pues seguin ella gobernaron las administraciones «regeneradoras» hasta 1904. A tal grado lIlegé la animosidad de don Miguel Antonio Caro contra el…
p. 30
12Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 681 cita
[13]Si durante la vigencia de la Constitución del 63 los conservadores fueron víctimas frecuentes del fraude electoral y de la coacción, y en alguna ocasión de restricciones a su prensa, y si sólo lograron una representación minoritaria en el Congreso y las Asambleas de los estados que no con- trolaban, entre 1886 y 1904…
p. 68
13Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 60, 632 citas
[14]power, with the blessing of the state, "to impose onerous conditions on their debtors." Caro believed that behind the demand for free stipulation lay the desire to dismantle the entire re- gime of paper money that the Regeneration had constructed. Oppo- nents of paper money proceeded from the false assumption that…
p. 63
[15]paper money was intrinsically worthless and therefore violated the cardinal principle of all media of exchange. Moreover paper money constituted a forced loan extracted from individuals in an arbitrary, tyrannical manner by government. Unredeemable paper had caused much capital to flee the country, destroyed the habit…
p. 60
14Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 72, 972 citas
[16]EL ESCENARIO 22 importancia. En ese momento el centro geográfico del cultivo se desplazó una vez más hacia occidente. Aunque se siguió cultivando en las laderas del occi- dente de Cundinamarca, su principal expansión en el siglo xx se produjo en la Cordillera Central, en Antioquia, Caldas, el norte de Tolima y de…
p. 72
[19]Guerra de los Mil Días (1899-1902), también precipitó movimientos impor- tantes de colonización en la región de Sumapaz en Cundinamarca y cerca del puerto caribeño de Santa Marta, donde acababa de hacer su aparición la United Fruit Company 17 • El ejemplo de la United Fruit Company alude a otro incentivo para la…
p. 97
15Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 781 cita
[17]the rest of Colombia. 44 The system that United Fruit Company developed to manage diverse modes of production—from cultivation in the company’s own plantations to subcontracting with small, medium, and large growers—existed in no other United Fruit Company district (except for Ecuador decades later). 45 The company…
p. 78
16Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 501 cita
[18]its dominance by forcing out the other companies and transforming campesi- no (peasant) impresarios into salaried workers. In 1908 the French firm Inmobilière et Agricole de Colombie extended its cultivations toward Aracataca. A year later Manuel Dávila P. founded the Santa Marta Fruit Company; in 1910 Ulpiano A.…
p. 50
17Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 30, 692 citas
[20]por Pepe Sierra, consuegro y amigo personal de Reyes, y aunque no tuvo los resultados esperados, durante el periodo se ocupó de la política monetaria, administró las finanzas guber- namentales, corrigió los déficits presupuestales e hizo posible el pago de la deuda externa. En cuanto al Ministerio, adelantó lo…
p. 30
[23](aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…
p. 69
18Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 79, 832 citas
[21]1870-1920, Santa Marta sera un puerto insig- nificante, excepto en lo que respecta a las expor- taciones bananeras. El desarrollo del crédito moderno El otro cuello de botella del comercio exterior colombiano fue la virtual inexistencia de un sistema bancario moderno. Después de 1860 aparecen bancos comerciales…
p. 83
[28]cultivadas en los distritos de Sevilla y Riofrio y controlaba el transporte y comercializaci6n del ba- nano, dejando asi abonada la semilla de un con- flicto multifacético con las élites locales y con los trabajadores asalariados, que culminaria en la ma- tanza del 6 de diciembre de 1928. Si se observan los sistemas…
p. 79
19Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1221 cita
[22]de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…
p. 122
20Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1271 cita
[24]al proceso de modernización agraria que empezaba a vislumbrarse tímidamente desde los treinta. El debate sobre tierras se acentuó a fines de los años veinte y durante los treinta, a raíz de los conflictos agrarios y las transformaciones socioeconó micas relacionadas con la construcción de obras públicas en los años…
p. 127
2130 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 1881 cita
[25]son sólo los obreros. Son también los comerciantes; son los productores de banano los esclavos económicos de aquella compañía. Con la memoria del ministro de industrias demostraré que aquella compañía da dinero a los empleados nacionales y de allí mismo se desprende que las aguas están controladas por la United. Hay…
p. 188
22At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 1551 cita
[26]sea routes, becoming some of the largest owners of steamships operating in Caribbean and Atlantic waters. 22 By 1930, for example, the United Fruit Company operated over 115 ships, amounting to roughly 25% of the company ’ s total assets. 23 Collectively, the banana companies did not only ride the waves of new…
p. 155
23Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 187, 2192 citas
[27]taciones de banano, llegando a tener once kilómetros a cada lado de la vía. Algunos ramales conectaron cada plantación con la línea principal, y de ahí al muelle en Santa Marta y al mar. En los años veinte la zona bananera cubría buena parte de los municipios de Santa Marta, Ciénaga, Aracataca, Fundación y Pivijay.…
p. 187
[54]condiciones impuestas por la guerra obligaron a la compañía a suspender totalmente las exportaciones de ba- nano desde Colombia, por cinco años. Después de la segunda guerra mun- dial, la United Fruit Company perdió su monopolio en la región de Santa Marta y se retiró de la producción, vendiendo o alquilando muchos de…
p. 219
24Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 641 cita
[29]sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…
p. 64
25Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 361 cita
[30]petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…
p. 36
26The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 4871 cita
[31]it is established that banana workers across the Santa Marta region did in fact strike in 1928, and that strikers were massacred when General Carlos Cortés Vargas ordered soldiers to fire on a large crowd at Ciénaga on December 6, the ques- tion remains: “How many?” Labor organizer Raúl Mahecha reported a thousand…
p. 487
27Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1081 cita
[32]labor con- ditions, foreign enclave ownership of land, control of a specific commodity (in this case, bananas), and the dynamics of a port city, privy to foreign ideas and forces, was Santa Marta on the north coast. There, in 1928, thousands of banana workers, fed up with abusive treatment by foreign management,…
p. 108
28El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 751 cita
[33]menos lo mismo: casas pintadas con cal, plazas polvorientas, puentes grises sobre ríos de agua sucia. Pero justo bajo la superficie hay una historia de traición y de muerte. A principios de la década de 1920, la United Fruit Company trajo el banano, y con el tren y el telégrafo, los caminos, los correos, las esta-…
p. 75
29Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 3041 cita
[34]norteamericana sobornó a prefec- tos y alcaldes, pagó agentes del orden con el fin de enfrentarlos a los campesinos y "defender la propiedad privada", y se burló de compromisos, como la oferta de ejidos que hizo a los pueblos lobanos en 1920. Algunos abogados costeños, entre ellos el se- nador momposino y exministro…
p. 304
30El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 3871 cita
[35]el ferrocarril de Girardot tiene que rebajar en un 25% los fletes al café; un año después se llega a un acuerdo similar. 33 En muchas comarcas los hacendados toman por su cuenta el man- tenimiento y en algunos casos la apertura de caminos de herradura. En Cundinamarca, por ejemplo, reconstruyen el puente de madera…
p. 387
31Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 48, 5252 citas
[36]uno por cien- to al 7 por ciento. 49 Asignación de tierras y evolución de la propiedad agraria en Colombia En resumen: el reconocimiento de los derechos de propiedad a los cultivadores de tierras baldías se expresó en el crecimiento de las adjudicaciones de menos de 500 hectáreas y el decreci- miento relativo de las…
p. 48
[37]reclamantes de tierras era su “inscripción en las listas municipales de impuestos” (Legrand, 1988, páginas 97-99). La ocupación de tierras incultas generalmente daba lugar a acciones de desalojo por parte de la guardia departamental, a las cuales los campesinos oponían resistencia, a veces pacífica y a veces violenta.…
p. 525
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[38]se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…
p. 47
33Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 433, 4392 citas
[39]momento en que la migración de campesinos se inició, los terratenientes trataron de conservar la mano de obra en las condiciones de explotación tradicionales, pero los campesinos exigieron o salarios más altos o que en las parcelas además de los cultivos tradicionales se les dejara plantar café, producto que les…
p. 433
[49]regalamos el minuto que falta. Al final de su grito ocurrió algo que no produjo espanto, sino una especie de alucinación. El capitán dio la orden de fuego y catorce nidos de ametralladoras le respondieron en el acto. Pero todo parecía una farsa. Era como si las ametralladoras hubieran estado cargadas con engañifas de…
p. 439
34Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 3111 cita
[40]panorama led to Reyes's final resignation in 1909 and his semi-clandestine flight on board a United Fruit Co. boat; see P.R.O., F.O. 371/234; F.O. 231/235; F.O. 371/437; F.O. 371/644. For the economic and fiscal situation see EINuevo Tiempo, 12 March 1908; Gaceta Republicana, 31 July \909\LaJoven Colombia, 1 August…
p. 311
35Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 181 cita
[41]Panama’s declaration of independence sparked a protracted series of negotiations with the United States, for the latter at once signed a treaty with the infant republic that allowed it to begin construction of the long-delayed isthmian canal. The U.S. comple- tion of the canal in 1914 and its signing of the…
p. 18
36El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2541 cita
[42]al poder político. 37 /bid., núm. 195, septiembre, 1920, pp. 67-68; El Tiempo, 28 de julio de 1920, p. 5; 29 de julio de 1920, p. 1; 30 de julio de 1920; p. 1; 26 de agosto de 1920, p. l; 27 de agosto de 1920, p. l; 28 de agosto de 1920, p. 5; 29 de agosto de 1920, p. 5 y 31 de agosto de 1920, p. 5. 38 El único…
p. 254
37Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3131 cita
[44]germen prometedor de una ma- rina de guerra. Nada podía hacerse militarmente en aquellas lejanías in- comunicadas, como no fuese por ges- tión diplomática. De ésta se echó mano mientras el país ardía de ira, pa- triotismo herido y frustración. La Pedrera fue devuelta a Colombia el 23 de octubre de 1911, merced a la…
p. 313
38Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 1321 cita
[45]maleza, la opro- biosa cerca que separaba el mundo de sus protegidos del resto de la población se conserva intacta. Pero del paso de la United por la zona bananera no sólo quedan esos registros arquitectónicos. También, como lo anuncia la pri- mera frase que abre el testimonio de Margarita, queda una huella traumática…
p. 132
39The Flight of the Condor: Stories of Violence and War from ColombiaJennifer Gabrielle Edwards (ed.) · 2007 · p. 161 cita
[46]with a mix of horror and admiration and their prolonged battles against their enemies—the pájaros, the army, and the National Police—became legendary. Some Colombians, faced with an implausible reality, re- placed it with fantasy and its fictions and went so far as to embark on pilgrimages to where guerrillas were…
p. 16
40La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 331 cita
[47]actualidad, en particular la forma de relacionamientos entre la población y los poseedores de tierra y las formas en las que aún se trata a la clase trabajadora del departamento. Pero del paso de la United por la zona bananera no solo quedan esos regis- tros arquitectónicos. También, como lo anuncia la primera frase…
p. 33
41Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 55, 652 citas
[48]horas. El almacén de la compañía y otros edifi- cios fueron quemados hasta los cimientos, y los huelguistas intentaron quemar vivos a los empleados estadounidenses y colombianos que estaban resistiendo en la única casa que quedaba. Antes de que esto ocurriera, sin embargo, Uegó el Ejército, y en la batalla que siguió…
p. 65
[53]tres décadas bajo el control de los comunistas, y las tres grandes huelgas de los años veinte fueron dirigidas por el comunista Raúl Eduardo Mahecha, vicepresidente del Congreso Socialista de 1924. PROSPERIDAD ECONÓMICA Pero antes de analizar las grandes huelgas comunistas es necesario discutir el estado de la…
p. 55
42El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 392 citas
[50]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…
p. 39
[51]en octubre de 1928, y que marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Colombia se adelantaba al Ministerio de la Defensa estadounidense —el Pentágono— en la formulación de doctrinas para combatir a lo que muchos años después se cono- cería como “enemigo interno”. Su eje central era…
p. 39
43El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1541 cita
[52]con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…
p. 154
44Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 261 cita
[55]Barranqui- lla, 2015, 13 de julio, radicado 2008-83160, Sentencia condenatoria contra Ferney Alberto Argumedo Torres). El auge de la marihuana coincidió con la reactivación de la in- dustria bananera en el Gran Magdalena hasta su declive a finales de los setenta por la competencia de la Frutera Sevilla, filial de…
p. 26
45Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 551 cita
[56]para encontrar «enemigos internos» en los actores sociales. La historia nacional también demuestra que la guerra suele desbordar los límites humanitarios y que al final se tejerán ilícitas alianzas estratégicas que la reconfiguran en guerra sucia. Surge, entonces, un patrón de estigmatización, persecución, eliminación…
p. 55