Rafael Núñez
Regeneración
1825–1894
La biografía
Rafael Núñez Moledo (Cartagena, 1825 – Cartagena, 1894) fue el político, jurista e intelectual que rediseñó el Estado colombiano en la segunda mitad del siglo XIX. Cuatro veces elegido presidente —1880, 1884, 1886 y 1892—, protagonista de un tránsito improbable desde el liberalismo militante hasta la alianza con el Partido Conservador y la Iglesia Católica, es el arquitecto de la Regeneración: el movimiento que enterró la Constitución federal de 1863, promulgó la Carta centralista de 1886 y firmó el Concordato de 1887. Suya es también la letra del Himno Nacional. Ningún hombre modeló durante más tiempo el rostro institucional del país: la Constitución que redactaron sus aliados sobrevivió, con retoques, hasta 1991, y la hegemonía política que inauguró se prolongó hasta 1930. Su figura sigue siendo, según se le mire, la del estadista que salvó a Colombia de la disolución federal o la del liberal renegado que instauró una república confesional y excluyente. Es, con probabilidad, ambas cosas.
Línea de vida
- 1878
Proclama de la Regeneración
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Al inaugurar el período como presidente del Senado de Plenipotenciarios, Núñez pronunció el enunciado 'regeneración administrativa fundamental o catástrofe', fórmula que quedaría asociada a su proyecto político de reforma del Estado.
- 1880
Primera presidencia y creación del Banco Nacional
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Elegido presidente derrotando a los radicales, Núñez inició su primer mandato (1880–1882) con un programa de retorno a la autoridad central. Impulsó medidas proteccionistas y creó el Banco Nacional, autorizado por la Ley 39 de 1880 e inaugurado el 1.º de enero de 1881, pieza fundacional del proyecto económico regeneracionista.
- 1884
Segunda presidencia y ruptura con el radicalismo
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Tomó posesión el 7 de agosto de 1884 tras vencer al candidato radical Solón Wilches. La coalición con los conservadores se hizo explícita; en 1885 estalló la guerra civil que derrotó a los radicales y abrió el camino a la reforma constitucional.
- 1886
Constitución centralista de 1886
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Convocó un Consejo Nacional Constituyente y encargó la redacción del texto a Miguel Antonio Caro. La Constitución fue firmada por los delegatarios el 4 de agosto de 1886 y sancionada el 5 de agosto por el designado José María Campo Serrano. Reemplazó el federalismo de Rionegro por una república centralista con ejecutivo fuerte, departamentos y reconocimiento del catolicismo como parte esencial del orden nacional.
- 1886
Papel moneda de curso forzoso
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Tras el triunfo en la guerra civil de 1885, el gobierno implantó el papel moneda de curso forzoso mediante el Decreto 104 del 19 de febrero de 1886. La Ley 57 de 1887 consagró el privilegio exclusivo del Banco Nacional para emitir moneda y suspendió el derecho de emisión de los bancos privados.
- 1887
Concordato con la Santa Sede
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Aprobado entre 1887 y 1888, el Concordato estableció el catolicismo como religión oficial, vinculó la educación pública a la Iglesia, abolió el divorcio, concedió fuero eclesiástico y ventajas fiscales al clero, y dispuso indemnización perpetua por la desamortización de bienes eclesiásticos. Las negociaciones se complicaron por el problema matrimonial de Núñez, quien condicionó el acuerdo a la anulación de su primer matrimonio con Dolores Gallego.
- 1892
Cuarta elección y gobierno desde El Cabrero
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Elegido presidente por cuarta vez en 1892, Núñez no ejerció el cargo de manera presencial y prefirió gobernar desde su residencia El Cabrero, en Cartagena, delegando el ejercicio del poder en el vicepresidente Miguel Antonio Caro.
- 1894
Muerte y traspaso del poder a Caro
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Núñez murió en 1894 en Cartagena. Su muerte permitió a Miguel Antonio Caro, quien se desempeñaba como vicepresidente, asumir el control completo del gobierno y continuar la hegemonía conservadora que se prolongaría hasta 1930.
El costeño en la política nacional
Nació en Cartagena de Indias en 1825, tres años después de que la ciudad fuera reconquistada tras el sitio final de las guerras de independencia. Su formación jurídica y su temprano ejercicio como funcionario y publicista lo acercaron primero al liberalismo, donde militó con la vehemencia de su generación. La primera década política de Núñez fue la del reformismo liberal, la desamortización de bienes eclesiásticos y el credo librecambista; en esos años defendió con energía las tesis que después habría de contradecir.
Su vida privada, en cambio, arrastró un lastre decisivo. En David, entonces parte del Estado Soberano de Panamá, contrajo matrimonio eclesiástico con Dolores Gallego, cuñada del expresidente José de Obaldía. La unión fue un fracaso doloroso: Núñez la describió como una estatua sin alma, epiléptica y reconcentrada en sí misma. Tuvieron dos hijos —uno murió tempranamente; el otro, según el relato biográfico, se distinguió por su poca inteligencia—. Separado de hecho de Dolores, Núñez mantuvo relaciones íntimas con Gregoria de Haro, casada con un ciudadano inglés, mientras se desempeñaba como congresista y secretario de Hacienda. El escándalo público lo acompañó, y con él una condición sacramental irregular que treinta años después iba a entramparse con las negociaciones más delicadas de su presidencia.
Entre esa juventud y el retorno a la política nacional, Núñez pasó largos años en Europa. Vivió y trabajó en Liverpool y en Le Havre —el detalle importa: fueron los años del contacto directo con el corazón industrial y comercial del Atlántico, con la economía política inglesa y con la vida cotidiana de los Estados que habían resuelto ya sus disputas fundacionales—. Volvió transformado. Su lectura de John Stuart Mill —a quien más tarde citaría para justificar su viraje proteccionista, recordando que ni siquiera los grandes liberales habían sido librecambistas incondicionales— y su encuentro con Estados que combinaban autoridad y libertad le proporcionaron el arsenal intelectual con el que iba a diagnosticar, al regresar, la disfunción colombiana.
Ese diagnóstico tenía nombre. Contra el liberalismo doctrinario, contra los radicales que redactaron la Constitución de Rionegro y creían que las sociedades se podían gobernar con silogismos, Núñez sostendría a lo largo de la década de 1870 que la política ignoraba, a su costa, las fuerzas y elementos invisibles de la vida colectiva: la religión, la costumbre, la geografía, la historia. Una Constitución escrita, escribió, no debe ser una obra subjetiva de la imaginación sino el reflejo de algo más concreto y arraigado en la realidad del país. Ese realismo pesimista —cercano por temperamento al conservatismo, pero llegado por vía liberal— fue la matriz de todo lo que vendría después.
Del federalismo agotado al primer mandato
La Constitución de 1863, sancionada en Rionegro por los liberales radicales tras el triunfo militar de Tomás Cipriano de Mosquera, había convertido a Colombia en una asociación de nueve estados soberanos, con un ejecutivo central débil, libertad absoluta de cultos, expropiación de bienes eclesiásticos y una arquitectura pensada para hacer imposible el retorno de la vieja república conservadora. Fue el momento más doctrinario del liberalismo colombiano y también su cima de fragilidad. Los estados levantaron aduanas internas que estrangularon el comercio; el gobierno nacional carecía de instrumentos para intervenir en sus disputas; el mercado interior se resquebrajó en compartimentos regionales.
La crisis estalló en 1876. El proyecto de educación laica del gobierno de Aquileo Parra desencadenó la oposición de conservadores y del clero de algunas regiones del Cauca, y en abril de ese año se abrió una guerra civil que se libró principalmente en el Cauca y el Tolima, duró once meses y costó el equivalente al 118% del presupuesto nacional aprobado para 1878. Los liberales ganaron, pero la victoria fue pírrica: dejó a la Iglesia agraviada —Parra expulsó a los obispos de Popayán, Pasto, Antioquia y Medellín; el Congreso de 1877 aprobó una ley que sancionaba la intervención política del clero—, dejó al fisco exhausto y dejó al régimen radical sin margen. El colapso simultáneo del sector exportador terminó de mostrar los límites de la política económica liberal en un país débilmente enganchado al capitalismo mundial.
En ese ambiente, Núñez, presidente del Senado de Plenipotenciarios, pronunció en 1878 la frase que se le quedaría pegada a la biografía: regeneración administrativa fundamental o catástrofe. En rigor, aludía entonces a una reforma administrativa dentro del marco constitucional vigente; el término crecería después hasta bautizar todo un proyecto político. Pero la fórmula ya contenía la premisa esencial —o se reforma en serio, o el país se hunde— y el tono de solemnidad amenazante que iba a acompañar al régimen.
En 1880, en alianza con los liberales independientes y con apoyo conservador, Núñez fue elegido presidente y derrotó al candidato radical. La muerte de Manuel Murillo Toro ese mismo año privó al radicalismo de su principal figura aglutinadora justo cuando Núñez iniciaba su mandato: fue, en la práctica, la señal de que el ciclo de Rionegro tocaba a su fin. El general Julián Trujillo, en su gobierno inmediatamente anterior (1878-1880), había ya iniciado la reconciliación con la Iglesia levantando las sanciones a los obispos exiliados y derogando la ley que limitaba las actividades políticas del clero; Núñez la continuó y la profundizó.
El primer gobierno (1880-1882) fue el laboratorio. Se introdujo un recargo arancelario proteccionista para ciertos artículos —ropa, muebles, cerillas— que se quería producir dentro del país, se rebajaron gravámenes a materias primas y herramientas, y se establecieron subvenciones a algunas industrias. Y, sobre todo, se creó el Banco Nacional. Autorizado por la Ley 39 de 1880 e inaugurado el 1.º de enero de 1881, el banco fue la pieza fundacional del proyecto económico regeneracionista. Una ley de 1881 obligó a los bancos privados a aceptar a la par los billetes del Banco Nacional bajo pena de perder su propio derecho de emisión. La centralización monetaria era la contrapartida técnica de la centralización política que aún estaba por venir.
La Regeneración: 1884-1886
Después del interregno del gobierno de Francisco Javier Zaldúa y del período siguiente, Núñez ganó las elecciones del primer domingo de septiembre de 1883 sobre el candidato radical Solón Wilches y tomó posesión de su segunda presidencia el 7 de agosto de 1884. Fue la presidencia de la fractura definitiva. La coalición con los conservadores se hizo explícita; el liberalismo radical, que hasta entonces había sido oposición inquieta, pasó a las armas. En 1885 estalló la guerra civil que iba a sellar el ciclo. Los radicales fueron derrotados; con ellos se derrumbó el régimen liberal que había predominado —con breves interregnos— desde 1850.
Núñez pronunció entonces la frase que la historiografía convirtió en umbral: la Constitución de 1863 había dejado de existir. Convocó un Consejo Nacional Constituyente compuesto por delegatarios de los antiguos estados y encargó la redacción del nuevo texto a Miguel Antonio Caro, principal pensador conservador de la época, humanista, latinista y polemista, que sería a partir de entonces su mano derecha y su alter ego doctrinario. Núñez ponía el liderazgo político y la legitimidad liberal-independiente; Caro, el andamiaje intelectual, el rigor jurídico y la ortodoxia católica.
La Constitución fue firmada por los delegatarios el 4 de agosto de 1886 en Bogotá y sancionada al día siguiente por el designado José María Campo Serrano, que ejercía la presidencia en ausencia de Núñez y del vicepresidente Eliseo Payán —una nota que quedó para la posteridad, pues se dice que Núñez no quiso firmar el texto—. La nueva Carta reemplazó los Estados Unidos de Colombia por la República de Colombia, dividió el país en departamentos, estableció un ejecutivo fuerte con presidente elegido por voto directo y período de seis años, y reconoció al catolicismo como parte esencial del orden nacional. Fue centralista y autoritaria, y así fue leída desde el primer día por sus opositores y por sus artífices.
Núñez fue proclamado presidente para el período 1886-1892. Pero la manera como ejerció ese mandato revela el carácter singular del régimen. Prefirió gobernar desde El Cabrero, su residencia a orillas de la ciénaga en Cartagena, en lugar de establecerse en Bogotá. Delegó el ejercicio del poder ejecutivo en el designado y en el vicepresidente cuando lo estimó necesario —Campo Serrano ejerció de abril de 1886 a enero de 1887—, y desde el Caribe supervisó por correspondencia el rumbo del país. Era una novedad institucional y también un gesto: el presidente de la República gobernaba desde la periferia costera, no desde la capital andina. La Regeneración, tantas veces descrita como el triunfo del centro, tuvo en sus orígenes una geografía menos evidente.
El Concordato y la cuestión religiosa
La otra pieza del edificio se firmó al año siguiente. El Concordato entre Colombia y la Santa Sede, aprobado entre 1887 y 1888, restableció la alianza que la Constitución de 1863 había roto. Estableció el catolicismo como religión oficial, dispuso indemnización por las propiedades eclesiásticas confiscadas durante los gobiernos liberales, vinculó la educación pública a los preceptos de la Iglesia, abolió el divorcio, concedió al clero fuero eclesiástico y ventajas fiscales, y garantizó a la Iglesia autonomía plena de gobierno interno. La indemnización se pactó como pagos anuales perpetuos. Fue, en la práctica, la carta magna religiosa del país durante un siglo.
La negociación tuvo un episodio íntimo que pocos regímenes admitirían. Núñez encargó a José María Quijano Wallis negociar en el Vaticano con León XIII los términos del acuerdo y condicionó el trato a la anulación de su primer matrimonio con Dolores Gallego. El primer intento fracasó. La relación con monseñor Juan Bautista Agnozzi, primer legado pontificio tras la reanudación de relaciones bajo la presidencia de Zaldúa en 1882, fue mala; el asunto matrimonial entrabó indirectamente las conversaciones. El presidente que iba a devolverle a la Iglesia su primacía institucional necesitaba de la Iglesia una gracia personal.
La cuestión se resolvió con el tiempo. Núñez pudo finalmente contraer matrimonio católico con Soledad Román, la mujer cartagenera con quien compartió los últimos años de su vida en El Cabrero. Soledad Román de Núñez fue, en la memoria costeña, la primera dama simbólica de la Regeneración: la que atendía a Caro por telegrama, la que recibía a los delegados en la casa de veraneo permanente, la que quedó al lado del presidente hasta su muerte. Que la biografía privada del arquitecto del Concordato hubiera dependido del Concordato mismo es una de las paradojas que la Regeneración nunca digirió.
Papel moneda, guerra y crisis fiscal
En el flanco económico, el régimen desplegó su lógica con menos ambigüedades y más consecuencias. Tras el triunfo de 1885, el gobierno implantó el papel moneda de curso forzoso mediante el Decreto 104 del 19 de febrero de 1886. La Ley 57 de 1887 consagró el privilegio exclusivo del Banco Nacional para emitir moneda y suspendió el derecho de emisión de los bancos privados. La reforma era radical: el Estado —a través de un banco que en la práctica funcionaba como agente financiero del gobierno, no como banco central ni como prestamista de última instancia— se apropiaba del monopolio monetario.
Los efectos fueron ambivalentes. En el corto plazo, el aumento del dinero en circulación bajó las tasas de interés y aumentó la liquidez. En el largo plazo, las emisiones crecientes desataron un proceso severo de desvalorización. Los sectores comerciales y bancarios, cuyo predominio económico había descansado en la libertad de emisión y en el monopolio del crédito, se sintieron heridos y se convirtieron en un núcleo permanente de oposición. En 1894, el Congreso ordenó la liquidación del Banco Nacional mediante la Ley 70, tras comprobarse que se habían realizado emisiones clandestinas ilegales por más de 9 millones de pesos. El instrumento fiscal de la Regeneración había derivado en un escándalo de moneda falsa fabricada por el propio Estado.
La verdadera catástrofe monetaria llegó después. Las guerras civiles de 1885, 1895 y sobre todo la Guerra de los Mil Días (1899-1902) forzaron al gobierno, a los departamentos e incluso a los generales en campaña a emitir billetes para financiar el esfuerzo bélico. Las emisiones se contaron por decenas y cientos de millones de pesos. La inflación se desbocó. La Regeneración —que había prometido racionalizar el Estado— dejó como herencia una economía con la moneda destrozada y un país saliendo de la guerra civil más larga y sangrienta de su siglo.
Núñez había defendido su viraje proteccionista y monetario con argumentos que no eran ingenuos: economistas liberales como Mill, sostenía, tampoco habían sido librecambistas incondicionales, y ciertas medidas arancelarias eran apropiadas para un país en desarrollo. El diagnóstico era razonable; la ejecución, en manos de un régimen que confundía política pública con financiación bélica y monopolio partidario, produjo la crisis que la teoría prevenía.
Exclusión y régimen
El otro rostro de la Regeneración fue el de la exclusión política sistemática. Entre 1886 y 1904, el liberalismo fue eliminado en la práctica de la vida institucional del país mediante manipulaciones electorales, intimidación a la prensa, clausura de periódicos, censura eclesiástica y, en momentos críticos, cierre de la Universidad Nacional. La exclusión encontró respaldo doctrinal en formulaciones del propio Caro, ejerciendo el poder ejecutivo, en el sentido de que las elecciones no podían estar abiertas a los liberales. La Constitución de 1886 fue interpretada por los gobernantes regeneracionistas no como una norma común a todos los colombianos, sino como carta de conquista del partido vencedor.
Es allí donde la tensión interna del proyecto se vuelve inescapable. Núñez había construido su edificio intelectual sobre una crítica al racionalismo doctrinario: contra los radicales que reducían la política a esquemas matemáticos, había reivindicado el peso de lo concreto, las tradiciones, las fuerzas invisibles. Pero la Regeneración, en manos de Caro y de la maquinaria nacionalista, terminó convertida en un dogmatismo institucional que se justificaba a sí mismo por su victoria militar. La coherencia que Núñez reivindicaba en su prosa se traducía, en la práctica, en una lógica de poder que contradecía sus propias premisas anti-doctrinarias. Los liberales que en 1863 habían gobernado sin excluir formalmente a los conservadores se encontraban ahora, en 1890, excluidos de forma más sistemática que sus antiguos adversarios.
Núñez fue reelegido en 1892 pero no ejerció el cargo. Cada vez más enfermo, gobernó por correspondencia desde El Cabrero mientras el vicepresidente Caro ocupaba el escritorio de Bogotá. Cuando el presidente murió en Cartagena en 1894, Caro asumió el control completo del gobierno. Fue el momento en que la Regeneración perdió su templador: el hombre que hasta entonces había medido, dosificado y, cuando lo estimó necesario, contenido a su ideólogo. Bajo el ejercicio pleno de Caro, la intolerancia hacia los liberales y hacia los conservadores históricos que discrepaban del régimen se agudizó; en 1896, la fracción de los históricos publicó el Manifiesto de los 21 y el documento Las bases, criticando la Regeneración y exigiendo reforma constitucional. Las fisuras del bloque hegemónico eran ya visibles.
La insistencia de Caro en las políticas excluyentes contribuyó, tres años después de la muerte de Núñez, al estallido de la Guerra de los Mil Días. La conexión con la posterior pérdida del istmo de Panamá en 1903 —territorio donde, no sobra recordar, Núñez se había casado con Dolores Gallego cuatro décadas atrás— cerró un círculo funesto. El golpe del 31 de julio de 1900, que llevó a José Manuel Marroquín a la presidencia en un contexto de alianza entre conservadores históricos y liberales, marcó el fin de la primera Regeneración; la pérdida de Panamá completó su balance.
El intelectual y el poeta
El Núñez que gobernaba desde El Cabrero era también un escritor. Publicó su pensamiento en ensayos periodísticos y en el volumen La reforma política en Colombia, donde recogió los artículos en que describió y defendió el proyecto regeneracionista. Allí formuló las tesis que dan su textura intelectual al régimen: la Regeneración era el paso de la época de la imaginación a la del criterio y la búsqueda de una paz científica; la Constitución escrita debía ser reflejo de lo concreto y no obra subjetiva de la imaginación; el liberalismo doctrinario incurría, al buscar soluciones legales generales, en el mismo error que el positivismo cometía en religión: ignorar lo excepcional e histórico de cada situación.
Hay en esa prosa una densidad filosófica que la política colombiana no producía desde hacía tiempo. Núñez no era un ideólogo de partido sino un intelectual que había leído en serio y que se tomaba en serio el problema del orden. Su distancia del positivismo, su desconfianza del progreso concebido como aplicación mecánica de una razón universal, lo colocaba en un lugar peculiar: no era conservador católico como Caro —al menos no de nacimiento intelectual—, no era liberal doctrinario como los radicales, y no era positivista como buena parte de los latinoamericanos ilustrados de su generación. Era, más bien, un escéptico moderno que había hecho la travesía desde el liberalismo y había concluido que ninguna sociedad podía sostenerse sobre puros principios abstractos.
Y era, además, poeta. La letra del Himno Nacional de Colombia —¡Oh gloria inmarcesible! ¡Oh júbilo inmortal!— es suya, escrita originalmente como poema patriótico. La música fue compuesta por el maestro italiano Oreste Sindici, radicado en Bogotá, que le dio la forma solemne y marcial con que el país aprendió a cantarse a sí mismo. Que el arquitecto de la Regeneración firmara también la letra del himno cerró, sin proponérselo, el círculo simbólico de su proyecto: el mismo hombre codificó el Estado en 1886 y la voz colectiva con que ese Estado se representa.
El Cabrero, los aliados, los adversarios
La geografía del poder de Núñez fue peculiar. Cartagena de Indias, y dentro de Cartagena El Cabrero, fue durante casi una década la capital de facto de la República: allí llegaban los delegados, los ministros, los emisarios de Roma, los telegramas de Bogotá. La imagen del presidente gobernando desde una casa a orillas de la ciénaga, con Soledad Román presidiendo la vida doméstica, es una de las estampas más singulares del republicanismo latinoamericano. Se ha leído como excentricidad, como cansancio, como salud precaria; también como afirmación política: el Caribe recuperaba, después de décadas de subordinación al centro andino, un lugar propio en la definición del país.
Alrededor de Núñez se tejió una red de figuras que iban a marcar el fin de siglo colombiano. Miguel Antonio Caro fue el compañero doctrinario permanente: latinista, filólogo, autor material de la Constitución de 1886, vicepresidente y luego presidente, ideólogo de la exclusión liberal. Carlos Holguín ocupó la presidencia entre 1888 y 1892 en el interregno del Núñez ausente. José María Samper —el otro gran ensayista político del ciclo, cuyos escritos la Academia Colombiana de Historia recopilaría después en los Antecedentes de la Constitución— aportó materiales doctrinarios al giro regeneracionista. Sergio Arboleda, aristócrata caucano y pensador católico, ofreció el andamiaje ideológico del reencuentro con la Iglesia. Rafael Reyes, general, empresario y explorador, encarnaría más tarde el intento de refundar la Regeneración por otras vías.
Los adversarios fueron menos afortunados en su relato. Los radicales —Aquileo Parra, Salvador Camacho Roldán, Santiago Pérez— quedaron como los perdedores de una historia contada por los vencedores; el propio Manuel Murillo Toro, muerto en 1880, no alcanzó a ver la disolución del régimen que había ayudado a fundar. Recuperar la complejidad de aquella oposición —su reformismo educativo, su convicción federal, su cosmopolitismo cultural— es tarea que la historiografía sigue haciendo.
Herencia y disputa
Núñez murió en Cartagena en septiembre de 1894, sin haber vuelto a Bogotá, con Soledad Román a su lado. Le sobrevivió su obra: la Constitución de 1886 rigió, con múltiples reformas, hasta 1991, cuando la Asamblea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta que rompió con el orden confesional heredado del Concordato. Ciento cinco años. Pocas instituciones latinoamericanas alcanzaron esa longevidad.
La hegemonía política que la Regeneración inauguró se prolongó hasta 1930, cuando Enrique Olaya Herrera abrió el ciclo de la República Liberal. Durante ese medio siglo largo, la ecuación básica que Núñez y Caro habían diseñado —centralismo administrativo, alianza con la Iglesia, exclusión práctica del liberalismo— fue el suelo institucional del país. Los manuales de historia patria de Jesús María Henao y Gerardo Arrubla —lectura obligada de generaciones de escolares colombianos durante el siglo XX— trazaron una línea de continuidad con el proyecto regeneracionista, cohesionando la herencia española colonial con el período republicano sin repudiar el accionar español en la Conquista y la Colonia. Los relatos escolares del siglo XX conservaron el criterio de linealidad, los héroes como parte fundamental de la trama, y los cortes temporales acuñados a fines del siglo XIX; la Academia Colombiana de Historia, fundada en ese mismo horizonte, fue custodia institucional de aquella memoria.
La historiografía académica ha ido matizando esa narrativa. Se ha subrayado el peso estructural de la crisis del federalismo: el colapso exportador, la guerra de 1876, la fragmentación del mercado interior por las aduanas internas y la muerte de Murillo Toro crearon un vacío que algún proyecto centralizador debía llenar. Núñez fue el vehículo contingente de una necesidad sistémica más que la causa singular del giro. También se ha releído la Regeneración como proyecto que respondía a intereses y sensibilidades de la periferia caribeña —la ciudad portuaria, la geografía del comercio atlántico, la sensibilidad menos andina y menos clerical— que el relato posterior, hecho desde Bogotá y desde Caro, terminó ocultando.
Queda, para el balance, la paradoja irreductible de la figura. Núñez diagnosticó con lucidez los límites del federalismo radical y ancló su proyecto en una crítica intelectualmente sólida al racionalismo doctrinario. Al mismo tiempo, esa lucidez fue inseparable de una voluntad de poder centralista que, al delegar la ejecución en Caro y al pactar con la Iglesia sin contrapesos, convirtió el escepticismo filosófico en dogmatismo institucional. Su Regeneración es a la vez la obra más coherente y la más contradictoria de su autor: la que resolvió los problemas del país que Núñez veía con más claridad, y la que engendró los problemas del país que Núñez —quizá por su propio anclaje intelectual, quizá por su cansancio en El Cabrero, quizá porque ninguna obra política es enteramente lo que su autor imagina— no logró prever.
Ciento treinta años después de su muerte, el país sigue discutiendo con él. Cada vez que se debate el lugar de la Iglesia en la vida pública, la relación entre las regiones y el centro, la tolerancia hacia la oposición o el diseño de la moneda, la sombra del cartagenero de El Cabrero se proyecta sobre la conversación. Es la mejor prueba —la única que en última instancia importa— de que Rafael Núñez fue lo que la primera línea de esta ficha anunció: el hombre que rediseñó el Estado colombiano.
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Documentos y fragmentos citados
43 documentos · 56 fragmentos01Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 1451 cita
[1]arrojados por la fatalidad sobre un rebaño indefenso. Así cayó él (Núñez) sobre la República". Rafael Núñez 161 Un hecho profundamente humano, y de una elocuencia gigante en la vida del Regenerador, lo constituyó su amor por Soledad Román, el que tuvo suficiente autonomía y significado en la existencia de este hombre…
p. 145
02Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Páginas 114, 1232 citas
[2]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
[33]los billetes. El Banco era independiente en su diseño institucional y al secreta- rio de Hacienda se le prohibía asistir a su junta directiva. Sin embargo, sus compromisos de emisión moderada no fueron creíbles, en especial el de no superar el límite de los 12 millones de pesos, que era en ese entonces el presu-…
p. 123
03Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 3201 cita
[3]so that state coffers could expand along with public instruction. Radical Liberals understood how the precarious place of the public education network in each state reflected their own tenu- ous hold on political power through client networks. In the wake of the Civil War of 1876 to 1877, political rivalries and…
p. 320
04De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 41, 442 citas
[4]civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…
p. 44
[20]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…
p. 41
05De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Páginas 41, 442 citas
[5]sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…
p. 44
[21]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
06El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 4671 cita
[6]el sentido de formarle causa por mala administración y malversación de fondos. Entre tanto, el primer domingo de septiembre de 1883 habían tenido lugar las nuevas elecciones a la Presidencia. En Bogotá fueron especialmente tumultuosas. Núñez, que contaba con la mayor parte de los estados, triunfó fácilmente sobre el…
p. 467
07Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Páginas 10, 952 citas
[7]el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…
p. 10
[19]la Union y constituirse en republi- cas independientes o anexarse a otro pais, como lo intentaron Antioquia y Panama. Pero por algo la Constitucién de 1858 les prohibié usar bandera o escudo de otra nacién. Aquella conducta no era nueva, pues recordemos cémo en 1831 algunas provincias proclamaron su anexi6n a…
p. 95
08Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · Páginas 568, 5742 citas
[8]nida; el movimiento permanente tan perjudicial como la quietud permanente». Quiso también don Rafael Núñez eliminar la honda crisis que desgarraba al partido liberal, aun mediante la condición muy liberal de crearle en un vigoroso partido de oposición, el supuesto que lo obligará a permane- cer unido, ajeno a la…
p. 574
[53]varios ensayos periodísticos, el señor Núñez advir- tió que la Regeneración era un movimiento que tendía hacia la racionalización del Estado y la vida política: «Si mal no comprendemos y apreciamos la situación, es la ver- dad que estamos saliendo de la época de la imaginación para 569 Eíndnice r ístasóe ld te…
p. 568
09El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 4681 cita
[9]a todos los problemas una solución legal y su tendencia a generalizar las soluciones, es decir, a ignorar lo que había de único, de concreto, de excepcional, en una situación o en la historia de un pueblo: «Ha tenido la costumbre de fundar su doctrina sobre hechos exteriores, materiales y tangibles —decía Núñez—,…
p. 468
10Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Páginas 518, 5352 citas
[10]El cambio de frente de Núñez se daba como resultado de una evolución hacia el proteccionismo: se citaba un 669 Núñez (N-5), tomo 4, pág. 108. 536 Línd Odince Vrdsíta informe consular suyo enviado de Liverpool en 1871: «Después de la educación agrícola necesitamos los arte- factos mecánicos» 670, y él mismo llegó a…
p. 535
[28]que llevó primero a la aceptación forzosa de sus billetes 641 Discurso de Núñez al inaugurarse el Banco Nacional, La Reforma, Bogotá, 1.º de enero de 1881. Rafael Núñez (N-5), tomo 3, pág. 78. 642 Su fundación fue autorizada por la Ley 39 de 1880; había sido uno de los puntos del discurso-programa de Núñez el 8 de…
p. 518
11Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2411 cita
[11]de la Academia Nacional de Música por Jorge Price. 1883 Fundación del Banco de Crédito Hipotecario en Bogotá. Muere el pintor José María Espinosa en Bogo- tá. Similia similibus, de Teresa Tanco de Herrera, zarzuela colombiana. -1884 Rafael Núñez, presidente de la República. Ezequiel Hurtado, pri- mer designado, ejerce…
p. 241
12Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2751 cita
[12]de fuerte autoridad, sería elegido por un período de seis años. Núñez no quiso firmar la constitución, considerando que defraudaba justas aspiraciones nacionales y que en sus folios quedaban envueltas futuras guerras civiles. Según Miguel Samper “así concluía una época tormentosa que había comprendido la estabilidad…
p. 275
1330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 1411 cita
[13]que éste tome el carácter de Cuerpo Legislativo, se llenarán por designaciones hechas por los Gobernadores de los Departamentos. Artículo *. Esta Constitución empezará a regir, para los Altos Poderes nacionales, desde el día en que sea sancionada; y para la Nación, treinta días después de su publicación en el Diario…
p. 141
14¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 681 cita
[14]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
p. 68
15Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 167, 1702 citas
[15]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
[25]la inspección o la tuición de cultos, con lo cual la Iglesia quedó sometida, no sólo a la vigilancia sino AAA SS EE El país en la segunda mitad del siglo XIX El arzobispo Manuel Iglesia y el Estado, el ar- José Mosquera y sacer- zobispo defendió los de- dotes jesuitas. En la pri- rechos eclesiásticos, por mera gran…
p. 167
16Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · Página 441 cita
[16]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
17Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 1971 cita
[17]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
p. 197
18Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 681 cita
[18]Si durante la vigencia de la Constitución del 63 los conservadores fueron víctimas frecuentes del fraude electoral y de la coacción, y en alguna ocasión de restricciones a su prensa, y si sólo lograron una representación minoritaria en el Congreso y las Asambleas de los estados que no con- trolaban, entre 1886 y 1904…
p. 68
19La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1501 cita
[22]- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…
p. 150
20Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 3451 cita
[23]acuerdo con la Santa Sede, pero hizo negar la aceptación a la Convención Nina-Camargo, pues deseaba promover él mismo su propio Concordato. 348 Nueva Historia de Colombia. Vol. // José María Quijano Wallis, encargado por Rafael Núñez pora negociar en el Vaticano con León XJtl los términos del Concordato, primer…
p. 345
21Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 1261 cita
[24]antirre- ligiosa se hizo real (o, por lo menos, así pareció) cuando la Constitución de 1863 permitió la libertad de cultos (y, por lo tanto, la posibilidad de que florecieran congregaciones no católicas) y también forzó la expro- piación de las tierras de la Iglesia. En consecuencia, la jerarquía ecle- siástica se…
p. 126
22Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 2671 cita
[26]t é rmino a su ambicioso intento de reforma educativa. El gobierno del general Juli á n Trujillo (1878-1880), lleg ó al poder con pro mesas de conciliaci ó n y contrarreformas. En efecto, levant ó las sanciones contra los obispos de Popay á n, Pasto, Antioquia y Me- dell í n, que hab í an sido expulsados del pa í s…
p. 267
23Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · Páginas 22, 282 citas
[27]la baja oferta agraria, los precios tendían a subir. Para la época se aducían como causas del atraso de la agricultura las siguientes: la concen- tración de la propiedad del suelo en pocas manos, el ausentismo, la inse- guridad en la vida campestre (por las guerras civiles, las expropiaciones y confiscaciones de…
p. 28
[39]el desarrollo de determi- nadas industrias y de algunos produc- tos agrarios de mercado interno y de exportación. 21 22 Nueva Historia de Colombia. Vol. V Capítulo 1 No obstante lo expresado anterior- mente, la política de fomento econó- mico del Estado no se desplegó de modo intenso y sostenido durante todo el largo…
p. 22
24Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Página 571 cita
[29]many of the Conservatives backing Nunez must have felt they were entitled to take any steps necessary to secure their continued exclu- sive enjoyment of the honors and perquisites of public office. Moreover, many leading Nationalists sincerely believed theirs was a sacred mission to rescue Colombia from the dangers…
p. 57
25Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 2721 cita
[30]un tiempo se ejerció mediante contratos con fabricantes privados. El intento de crear un monopolio a los fósforos no fue exitoso y desde 1900 se decretó nuevamente la libertad de fabricación y venta de este producto. En 1895 se consagró un impuesto a las exportaciones de café, que provocó una permanente oposición y…
p. 272
26Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 341 cita
[31]our export goods at a disadvantage with respect to similar goods from other countries.” He pointed out that Mexico, Argentina, and Chile had entered a new era thanks chiefly to railroads that had helped bring both prosperity and peace. “For Colombia,” he concluded, “the moment has come to enter the main- stream unless…
p. 34
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 921 cita
[32]fue bruscamente eliminado cuando en 1887 se decidió suspender el derecho a emisión de los bancos privados. La obligatorie- dad en la recepción de los billetes del Banco Na- cional creado en 1880, mediante la figura del cur- so forzoso de papel moneda, el gobierno de Rafael Núñez logró convertir al Banco Nacional en su…
p. 92
28The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 4831 cita
[34]granted the right to issue $4,000,000 in bills, without any obligation to so redeem them. This was the beginning of fiat money in Colombia. By a law of 1881 private banks were bound to accept the National Bank bills at their face value, under pen- alty of losing their own right to issue notes. Worst of all, it was…
p. 483
29Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 4111 cita
[35]a esa suma las emisiones del Banco Nacional. Al comprobar una comisión investigadora que se había emitido moneda en forma ilegal, por más de 9 millones de pesos, fue dictada la Ley 70 de 1894, la cual ordenó la liquidación del Banco Nacional. En 1883 se fundó el Banco de Crédito Territorial Hipotecario, mas a pesar…
p. 411
30Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 2231 cita
[36]idea, marcada por un individualismo acen- drado, se pronunció Rafael Núñez, quien siempre propugnó por la con- sagración de la potestad de emisión como privilegio exclusivo del Estado. Entre los escritores que defendieron con vehemencia el privilegio de emi- sión a favor del Estado se recuerda a Felipe de Ángulo y a…
p. 223
31Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Páginas 142, 1522 citas
[37]and the resulting inflation, still depended fundamentally on the market for bills of exchange. The central government had more or less direct control over money supply through the issues of the national bank. Founded in 1880, government control of this institution had been strengthened in 1886 with the introduction of…
p. 142
[47]in international trade, and almost completely marginalized from the flow of international capital, mainly British in origin, which crossed the Atlantic to finance railways and commercial expansion in areas better integrated into the world market. The collapse of the export sector began to reveal with absolute clarity…
p. 152
32El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Páginas 126, 1432 citas
[38]en 1875, se insertaba en un me- dio político de por sí inestable y explosivo. Las guerras civiles nacionales y locales y la precariedad del "orden público" presionaban sobre un presu- puesto famélico que en el periodo federal y durante la República Unitaria debió cubrirse parcialmente por el Estado central. Pasados…
p. 143
[48]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
33Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 531 cita
[40]ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…
p. 53
34Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 143, 1502 citas
[41]el fraude para garantizar ese voto era grande, tanto para los poderes locales como para el gobierno de la federaci ó n. Las divisio nes del Partido Liberal se convert í an en incentivos para golpes y re voluciones y, como dos estados fueron dominados por los conserva dores (Antioquia y Tolima), la disputa por los…
p. 143
[44]social y pol í tico e ilusionaron a las masas urbanas con una “ ciudadan í a ” irresponsable, con el sue ñ o de la igualdad civil y pol í tica de todos, con la utop í a de un Estado que distribuyera beneficios a los pobres y de una sociedad sin ricos, y hab í an convertido a los esclavos y a sus descendientes…
p. 150
35El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Página 821 cita
[42]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
36Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1391 cita
[43]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
p. 139
37Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 1342 citas
[45]la capacidad de las haciendas para reclutar arrendatarios bajo las 75 Alvaro Tirado Mejía, Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia, Biblio- teca Básica Colombiana, Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá, 1976, pp. 37 y ss. 138 ECONOMÍA Y NACIÓN muchas veces fallida garantía de que los latifundistas…
p. 134
[46]la capacidad de las haciendas para reclutar arrendatarios bajo las 75 Alvaro Tirado Mejía, Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia, Biblio- teca Básica Colombiana, Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá, 1976, pp. 37 y ss. 138 ECONOMÍA Y NACIÓN muchas veces fallida garantía de que los latifundistas…
p. 134
38Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 1151 cita
[49]no entiende de “intelectualidades”— y fue clausurada o cuando menos intervenida por el clero y su censura. La reacción de los liberales contra el “nuevo” gobierno de los conservadores provocó uno de los periodos de más intransigencia, represión y oscurantismo de la historia colombiana, el que va de 1886 a 1903; tres…
p. 115
39The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · Páginas 284, 3392 citas
[50]Constitution of 1863, 71; on industrial technology, 93, 98; and Obeso, 105, 107, 108; language used by, 107; and Robles, 107–8; and African American colonization, 114; and Liberal Party, 135; and poor relief, 141; and taxa- tion, 142; and land reform, 145; and popular politics, 161 Naranjo Martínez, Enrique, 222…
p. 339
[52]141. Gibson, The Constitutions of Colombia, 312; Banco de la República, Biografía de los Constituyentes, 4:77–85; quoted from Academia Colombiana de Historia, Ante- cedentes de la Constitución de Colombia, 263, 267. 142. Academia Colombiana de Historia, Antecedentes de la Constitución de Co- lombia, 263; quoted from…
p. 284
40Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 201 cita
[51]requisitos para ser elector, permitió una alianza fugaz entre históricos conser- vadores y liberales. Cuando en noviembre de 1898 fracasó el intento de hacer aprobar una reforma electoral en el Congreso, los guerreristas liberales desple- garon sus velas y se hicieron a la mar. Entre tanto, en el conservatismo la…
p. 20
41Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 681 cita
[54]convertían en — netrado de su sentido, pr a capital em frie- rttura solicitada, Sindici acostunt-: al pueblo a la n osmistical y jaha en la casa de la esquin. nororiental de la plaza. Un bue nseñó a los niños afas de su hi lla escpu jo El instalado, día del cumpleaños del positor y protes an pulimento do traje nario…
p. 68
42Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Página 131 cita
[55]hija, á nuestra patria. 35 Los relatos escolares mantuvieron un criterio de linealidad allí donde los héroes eran la parte fundamental de la trama histórica y establecieron una diacronía cuyos cortes temporales se mantuvieron durante todo el siglo. XX 36 Las características de los manuales de historia patria y los…
p. 13
43Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 481 cita
[56]Papel Periddico Illustrado». Durante su mandato se firmé el concordato con el Vaticano, que ponia fin al largo litigio entre la Iglesia y el Estado, A la izquierda, entrada en Bogoté del arzobispo monsenor José Telesforo Patil. El arzobispo desempené un destacado papel en los anos iniciales del Movimiento de la…
p. 48