Ensayo · Estados Unidos de Colombia · 1863–1885
El colapso del Olimpo Radical
Entre 1863 y 1886, la Constitución de Rionegro intentó fundar una república federal, laica y descentralizada en Colombia. En menos de dos décadas el experimento se hundió y la Regeneración lo sepultó. La pregunta es por qué: si por vicios doctrinarios del diseño federal, por imposibilidad material de gobernar un país sin caminos ni fisco, o por la resistencia de la Iglesia y la élite agraria que el liberalismo nunca desmontó.
Orientación para entrar
La respuesta en breve
El Olimpo Radical se derrumbó por la convergencia inseparable de una incapacidad estatal estructuralmente inducida y una derrota política frente a una coalición que el propio radicalismo contribuyó a forjar. La Constitución de 1863 diseñó un centro sin fiscalidad real, sin monopolio de la violencia y sin capacidad de construir la infraestructura que el ciclo cafetero exigía, generando los incentivos que alimentaron cuarenta y dos constituciones o revueltas locales en veinticinco años según el cómputo de José María Samper. Sobre esa base material rota, la Iglesia católica —derrotada militarmente en 1876 pero intacta en su red parroquial— y la élite agraria —que sobrevivió a la desamortización de 1861 y se reconvirtió en latifundio— encontraron en Rafael Núñez un conductor capaz de ofrecerles orden a cambio de legitimidad. La fragmentación bancaria y la inestabilidad monetaria del período completaron el argumento regenerador, al presentar el desorden financiero liberal como prueba de que el librecambio doctrinario producía caos, no prosperidad.
La historiografía ha disputado si el fracaso del radicalismo fue primariamente una derrota ideológica, una imposibilidad material o una contrarrevolución conservadora. La lectura regeneradora clásica —heredada del propio discurso de Núñez y sistematizada por Miguel Antonio Caro— atribuye el colapso a los vicios internos del diseño federal: la soberanía estatal llevada hasta las aduanas internas y los ejércitos particulares hizo inevitable la respuesta autoritaria, y la inestabilidad cuantificada por Samper sería su prueba. Una segunda corriente, de orientación estructuralista, desplaza la explicación hacia la base material: con fletes de mula entre 22 y 60 centavos por tonelada-kilómetro —frente a 1,25 centavos en Estados Unidos— y apenas 236 kilómetros de vía férrea en 1885, ninguna arquitectura constitucional podía integrar el territorio, pero un Estado central con recursos al menos podía intentarlo; el federalismo, al pulverizar la capacidad fiscal, hizo estructuralmente inviable esa integración. Una tercera lectura, de raíz social, sostiene que el radicalismo no fracasó por soberbia federal sino porque atacó a la Iglesia sin desmontarla —la guerra civil de 1876-1877 costó más del presupuesto anual aprobado para 1878 y dejó intacta la red parroquial— y hostigó a la élite agraria sin transformar las relaciones de propiedad: la desamortización de 1861, motivada principalmente como arbitrio fiscal, benefició a comerciantes acaudalados y consolidó el latifundio más que lo disolvió. A estas tres lecturas se suma la tesis de la deslegitimación financiera: la pluralidad de bancos emisores y la inestabilidad crediticia en tiempos de guerra permanente permitieron a Núñez presentar el Banco Nacional de 1880 —y luego la suspensión del derecho de emisión privada en 1887— como respuesta técnica y no como golpe político, convirtiendo el desorden monetario liberal en argumento centralista. El nudo del debate es si estas causas son jerarquizables o si su convergencia hace imposible aislar una como determinante.
Ensayo completo
La lectura
Entre 1863 y 1886, Colombia se llamó Estados Unidos de Colombia y funcionó —o intentó funcionar— como una confederación de nueve estados soberanos regidos por la Constitución de Rionegro, el experimento federal más audaz de la historia republicana del país. Sus arquitectos, los liberales radicales agrupados alrededor de Manuel Murillo Toro, Santiago Pérez, Aquileo Parra y Salvador Camacho Roldán, creyeron estar fundando una república definitivamente moderna: laica, librecambista, descentralizada, con estados que legislaban sobre sus propios tributos, escuelas y caminos, y un gobierno general reducido a lo estrictamente necesario. Veintitrés años después, ese proyecto estaba muerto. La Constitución de 1886, redactada bajo la mano de Rafael Núñez y la pluma de Miguel Antonio Caro, sepultó la federación, restauró el catolicismo como religión oficial mediante el Concordato de 1887, disolvió los estados en departamentos y devolvió al Ejecutivo el peso que Rionegro le había arrebatado. ¿Por qué cayó tan rápido el Olimpo Radical, y qué combinación de fuerzas doctrinarias, materiales e institucionales hizo que un régimen concebido para durar generaciones apenas alcanzara una?
¿Qué se juega al responder?
Decidir por qué se hundió el radicalismo importa más de lo que parece. Si el federalismo fracasó por sus excesos doctrinarios —una soberanía estatal llevada hasta el absurdo de las aduanas internas y los ejércitos particulares—, la Regeneración fue una corrección necesaria y el centralismo colombiano posterior queda legitimado como respuesta racional a un delirio. Si fracasó por incapacidad material —un país sin caminos, sin banca sólida, sin mercado interno, incapaz de sostener cualquier arquitectura estatal—, entonces la Constitución de 1886 no resolvió el problema de fondo sino que lo trasladó al centro, y el autoritarismo regenerador aparece como síntoma, no como cura. Y si fracasó porque la Iglesia católica territorializada y la élite agraria terrateniente nunca fueron desmontadas por las reformas liberales, entonces lo que se derrumbó en 1886 no fue un experimento federal sino un intento de modernización social que chocó contra estructuras de poder más antiguas y más hondas que cualquier constitución.
Estas tres lecturas —la del vicio doctrinario, la del subdesarrollo material, la de la contrarrevolución conservadora— no son intercambiables. Cada una carga con una teoría distinta sobre qué es capaz de hacer un Estado, sobre cuánto pesa la geografía frente a la ideología y sobre si las élites colombianas del siglo XIX podían o no acometer una transformación real. Responder con seriedad exige medirlas contra la evidencia y aceptar que la respuesta correcta no está en elegir una, sino en jerarquizarlas.
¿Qué dicen las tres lecturas en disputa?
La lectura heredera del propio discurso regenerador sostiene que el federalismo de Rionegro fracasó por sus vicios internos. La Constitución de 1863 habría concedido a los estados una soberanía tan amplia que quebró la unidad nacional: cada uno legislaba sobre sus impuestos, organizaba su burocracia, redactaba su propia constitución, y en la práctica levantaba aduanas contra los otros. El resultado fue una anarquía institucional que se manifestó en las cuarenta y dos constituciones o revueltas armadas locales que el propio José María Samper contabilizó a lo largo del período, y que hizo inevitable una respuesta autoritaria. Núñez lo dijo antes que nadie, en 1878, con una frase que se convertiría en programa: regeneración administrativa fundamental o catástrofe. La reforma no era una opción ideológica sino una necesidad de supervivencia.
Una segunda lectura desplaza el eje del diseño constitucional a la base material. Colombia era en 1863 un archipiélago de regiones incomunicadas, cruzadas apenas por caminos de mula cuyos fletes se duplicaban en época de lluvias o de guerra —que era, casi siempre, la misma época— y resultaban muchísimo más caros que el transporte terrestre en Estados Unidos. Sobre esa geografía imposible, ninguna forma de Estado podía funcionar bien; pero un Estado central fuerte, dotado de recursos para construir ferrocarriles y caminos, al menos podía intentarlo. El federalismo, al pulverizar la capacidad fiscal, hizo estructuralmente inviable la integración territorial en el momento preciso en que el ciclo cafetero exigía articulación con los puertos.
Una tercera lectura corre en dirección opuesta. El radicalismo no fracasó por soberbia federal ni por miseria material, sino porque atacó a la Iglesia sin desmontarla y hostigó a la élite agraria sin transformar las relaciones de propiedad en el campo. La desamortización de bienes de manos muertas, decretada por Tomás Cipriano de Mosquera el 9 de septiembre de 1861, tuvo motivaciones principalmente fiscales y produjo resultados fiscales apenas moderados; la reforma educativa laica de 1870, con su misión pedagógica de protestantes alemanes y su ambición de escuelas normales en todos los estados, provocó en 1876 una guerra civil de once meses instigada por el clero del Cauca y el Tolima que costó al erario más del presupuesto anual aprobado para 1878. La Iglesia salió herida pero no vencida; la propiedad rural quedó, si acaso, más concentrada en manos de comerciantes liberales que se llevaron los bienes desamortizados en subastas indivisas. Cuando Núñez ofreció a los conservadores el retorno del catolicismo oficial y a los terratenientes la restauración del orden, encontró una coalición ya organizada esperándolo.
A estas lecturas se suma otra, más técnica pero decisiva: la fragmentación monetaria. La libertad de emisión de los bancos privados, sostén doctrinario del liberalismo económico radical, produjo un sistema de crédito incapaz de estabilizar la economía nacional en tiempos de guerra, y esa inestabilidad financiera —no un simple efecto colateral, sino un mecanismo activo de deslegitimación— fue lo que permitió a Núñez presentar el Banco Nacional de 1880 como respuesta técnica y no como golpe político.
¿Qué sostiene cada lectura frente a la evidencia?
El diagnóstico del vicio doctrinario tiene a su favor la escala de la inestabilidad. Bajo la Constitución de 1858, ya federal aunque moderadamente, el Congreso de 1859 bajo Mariano Ospina Rodríguez aprobó tres leyes —una electoral, dos sobre intendentes e inspectores— que buscaban recuperar herramientas de control central; la respuesta fue el alzamiento de Mosquera desde el Cauca y la guerra civil de 1860-1862, que terminó con la victoria liberal y la Convención de Rionegro instalada el 4 de febrero de 1863. La nueva Constitución organizó nueve estados soberanos —Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima— unidos y confederados a perpetuidad, prohibió la reelección presidencial inmediata tras un período de dos años, abolió la pena de muerte, garantizó libertad religiosa y de imprenta, y fue la primera constitución colombiana que no comenzó en nombre de Dios sino en nombre y por autorización del pueblo y de los Estados Unidos Colombianos.
Sobre ese diseño, las cifras de inestabilidad son elocuentes. Samper contó cuarenta y dos constituciones o revueltas locales en veinticinco años. Prácticamente ningún gobierno del período estuvo libre de conflictos regionales. La lógica caudillista colonizó el sistema: terratenientes, curas y generales de padrinazgo político armaban sus propias tropas, en un desmonte gradual del ejército libertador centralizado que dejó al gobierno general sin monopolio efectivo de la violencia. Las divisiones internas del liberalismo —radicales, draconianos, independientes— se convirtieron en incentivo permanente para el golpe: el gobierno federal, sin herramientas legales para intervenir, apoyaba encubiertamente, y a veces con armas, a la facción estatal de su preferencia. El cuadro sostiene con fuerza la tesis del vicio doctrinario: el diseño federal generó los incentivos que lo destruyeron.
La evidencia material es igual de contundente. En 1885 apenas existían 236 kilómetros de vía férrea en todo el país, y cuando la red por fin se expandió lo hizo al servicio exclusivo de la exportación cafetera hacia los puertos. El ferrocarril de Panamá, cruzado en 1855 por empresarios norteamericanos entre Colón y Ciudad de Panamá, era el único activo ferroviario significativo de la Confederación, y su rentabilidad terminó convertida en garantía anticipada: en 1880 el gobierno negoció un anticipo de dos millones de pesos sobre veintisiete anualidades futuras de la participación estatal en el ferrocarril, con el fin de capitalizar el Banco Nacional proyectado por Núñez. Un Estado que pignora veintisiete años de renta futura para constituir su banco central es un Estado sin fisco.
La Constitución de 1863 había sellado esa carencia. Al entregar a los estados la autonomía tributaria y descargar sobre ellos la responsabilidad de la educación y la apertura de vías, redujo al gobierno general a materias residuales: crédito nacional, ejército, marina, relaciones exteriores. Los booms exportadores efímeros —tabaco de Ambalema hasta el cierre de las compras en Bremen hacia 1870, añil, algodón, quina— proveyeron rentas breves y frustradas. Cuando llegó el café como cultivo estable, la fiscalidad radical ya había cedido a los estados los instrumentos que hubieran permitido capturar sus rentas para construir la infraestructura que el propio café necesitaba. Funcionarios como Adolfo Vargas denunciaban como desperdicio el gasto federal en la administración de los territorios nacionales periféricos, que entre 1868 y 1881 igualó aproximadamente al déficit acumulado. La imagen es la de un centro que no puede recaudar, no puede invertir y no puede integrar.
El argumento eclesial y agrario dispone de su propia evidencia. La reforma educativa iniciada en 1870 multiplicó la matrícula elemental de manera espectacular —de veintidós mil alumnos a mediados de siglo a cerca de ochenta mil escolares en más de mil cuatrocientas escuelas hacia 1876— y provocó una respuesta clerical inmediata: los curas de Palmira, Cartago y Tuluá se convirtieron en abanderados antirreformistas, Miguel Antonio Caro escribió en El Tradicionalista que el Estado invadía con escándalo y violencia los derechos de la religión y la ciencia, y en 1876 estalló la guerra civil que enfrentó al gobierno de Aquileo Parra con una insurrección conservadora apoyada por el clero. El conflicto se libró principalmente en el Cauca y el Tolima —regiones donde el clero parroquial mantenía capacidad de movilización— y aunque los conservadores fueron derrotados en Garrapata y Los Chancos, el costo fue devastador para el erario.
La derrota militar del clero en 1876 no fue derrota política. Tras la victoria, los liberales santandereanos desterraron al obispo de Pamplona y arrestaron a párrocos desafectos, pero la red parroquial siguió intacta en gran parte del territorio. Cuando Rafael Núñez, elegido presidente en 1880 con apoyo de los liberales independientes y los conservadores, y reelegido en 1884, ofreció al catolicismo el retorno al centro de la vida pública, la Iglesia estaba lista para respaldarlo. El Concordato de 1887 devolvió las propiedades eclesiásticas confiscadas, ató la educación pública a los preceptos católicos y abolió el divorcio civil. La élite agraria, por su parte, había sobrevivido intacta a las reformas liberales: la desamortización de 1861, subastando bienes indivisos, benefició a comerciantes acaudalados y consolidó, más que desmontó, la estructura latifundista. El liberalismo, que representaba a una burguesía comercial intermediaria sin interés en transformar las relaciones de trabajo y propiedad en el campo, nunca planteó una reforma agraria real. Cuando los booms exportadores se agotaron, los empresarios reconvirtieron plantaciones en dehesas de ganado, cultivos de caña o fincas de recreo. La tierra volvió a ser refugio de capital, y sus dueños se alinearon con quien ofreciera orden.
Queda la evidencia financiera, que cierra el cuadro. La banca del período radical funcionaba bajo un régimen de emisión privada plural, doctrinariamente coherente con el librecambio pero prácticamente incapaz de estabilizar el crédito en un país en guerra permanente. Cuando Núñez creó el Banco Nacional mediante la Ley 39 de 1880, lo presentó como instrumento técnico de racionalización monetaria; en 1887, ya bajo la Regeneración, se suspendió el derecho de emisión de los bancos privados, consumando el monopolio estatal. Miguel Samper, desde una posición liberal matizada, se opuso al monopolio de emisión; Núñez lo defendió como privilegio del Estado. El Banco Nacional no llegó a ser banca central en sentido estricto —no operó como prestamista de última instancia—, pero sí fue agente fiscal del gobierno, y sus emisiones ilegales para financiar el déficit y las guerras terminaron llevándolo al cierre en 1896, tras haber alimentado las condiciones que producirían durante la Guerra de los Mil Días la mayor hiperinflación de la historia colombiana. La lección política, sin embargo, ya se había extraído en 1885: la fragmentación bancaria del período radical había sido presentada como prueba de que el liberalismo doctrinario producía desorden monetario, y esa prueba —fuera o no justa— fue parte del argumento con el que la Regeneración pidió y obtuvo permiso para centralizar.
¿Por qué cayó, entonces, el Olimpo Radical?
Ninguna de las cuatro lecturas basta por sí sola, pero no todas pesan lo mismo. El Olimpo Radical se derrumbó por la convergencia inseparable de una incapacidad estatal estructuralmente inducida y una derrota política contingente frente a una coalición que el propio radicalismo ayudó a construir.
La incapacidad estatal es la restricción más dura del cuadro. La Constitución de 1863 diseñó un centro sin fiscalidad, sin monopolio de la violencia, sin capacidad de construir la infraestructura que el ciclo cafetero exigía. Sobre una geografía donde los fletes eran de un orden de magnitud más caros que en Estados Unidos, entregar a nueve estados soberanos la potestad de abrir vías de comunicación equivalía a garantizar que ninguno las abriera a escala nacional. El anticipo negociado por Núñez en 1880 —pignorar casi tres décadas de renta ferroviaria futura para constituir un banco— es la síntesis brutal de esa arquitectura. Las guerras civiles agravaron el círculo: cada conflicto —el de 1860-1862, el de 1876-1877, el de 1884-1885— consumió rentas anticipadas y forzó emisiones que la banca privada fragmentada no pudo absorber. El diseño de Rionegro no era solamente ambicioso en lo doctrinario; era materialmente imposible para el país que pretendía gobernar.
Pero la restricción estructural, por sí sola, no explica por qué el reemplazo fue autoritario, católico y conservador. Un régimen puede colapsar por incapacidad fiscal y ser sustituido por otro también liberal, o por una versión centralista del propio radicalismo. Que la Regeneración adoptara la forma que adoptó —Constitución centralista de 1886, Concordato de 1887, restauración del catolicismo oficial, presidente de seis años, banca monopolizada— exige una segunda explicación, y esa explicación es política. El radicalismo hostigó a la Iglesia con la desamortización, la educación laica y el destierro de obispos, pero no desmontó su red parroquial ni construyó una base social alternativa capaz de sostener el proyecto. La reforma educativa produjo escuelas y alumnos, pero también produjo la guerra de 1876; y aunque el gobierno de Parra ganó militarmente, la Iglesia salió del conflicto con su capacidad de movilización territorial esencialmente intacta. Cuando en 1880 Núñez comenzó a construir su coalición —conservadores encabezados por Miguel Antonio Caro, liberales independientes desprendidos del radicalismo—, la muerte de Manuel Murillo Toro ese mismo año selló la orfandad del liberalismo doctrinario, y la Iglesia se convirtió en el segundo pilar de la Regeneración.
La élite agraria terrateniente aportó el tercer pilar. El liberalismo colombiano —de comerciantes intermediarios, no de burgueses industriales— nunca amenazó la propiedad rural en serio. La desamortización, presentada por Mosquera como medida fiscal y como continuación de precedentes internacionales, produjo transferencias de tierra entre élites sin alterar la estructura de propiedad. Cuando los booms exportadores se agotaron, los terratenientes no perdieron sus tierras: las diversificaron. Y cuando Núñez ofreció orden, encontraron en la Regeneración un régimen compatible con la conservación de sus intereses. Que conservadores como Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro hubieran defendido con entusiasmo el librecambio revela hasta qué punto la disputa entre liberales y conservadores nunca fue una disputa sobre la estructura económica, sino sobre el orden social, moral y religioso que debía acompañarla.
Frente a este cuadro, la lectura que reduce todo a los excesos federales resulta cortoplacista: describe los síntomas —cuarenta y dos revueltas, aduanas internas, caudillismo— sin ver que esos síntomas eran expresión de una arquitectura estatal condenada por su base material. Y la lectura puramente material, aunque más profunda, no explica la forma específica de la salida: la Regeneración fue conservadora porque los radicales, al no desmontar la red eclesial ni la propiedad agraria, dejaron ese terreno disponible para quien supiera cultivarlo. Núñez lo supo. La inestabilidad bancaria, por último, funcionó como mecanismo activo de deslegitimación —no como epifenómeno—: convirtió una crisis de gobernabilidad general en argumento técnico específico para la centralización monetaria, y proporcionó al proyecto regenerador la retórica de la racionalidad económica que le hacía falta para no aparecer como mera contrarrevolución.
El radicalismo fracasó, así, porque su diseño constitucional era estructuralmente inviable en las condiciones materiales del país, pero cayó bajo la forma que cayó porque políticamente fue derrotado por una coalición que él mismo hostigó sin desarticular. Sin la restricción material, el régimen habría durado más; sin la derrota política, habría sido reemplazado por algo distinto de la Regeneración. Los dos vectores se entrelazan, y el error historiográfico más frecuente es tratarlos como alternativas cuando fueron un mismo proceso visto desde dos ángulos.
¿Y qué queda sin resolver?
Tres flancos resisten una respuesta cerrada. El más urgente es el institucional, porque en él se juega la evaluación misma de la Regeneración. El régimen de 1886 resolvió el problema de la incapacidad estatal solo parcialmente, y a costos altísimos. El Banco Nacional fue cerrado en 1896 tras años de emisiones ilegales; la Guerra de los Mil Días trajo la peor hiperinflación de la historia colombiana; el centralismo constitucional no produjo la integración territorial que prometía sino hasta bien entrado el siglo XX, cuando el café, la deuda externa y el gasto público —y no la arquitectura de Caro— construyeron por fin la red ferroviaria y la unidad de mercado. La centralización no resolvió la incapacidad material: la trasladó al centro y esperó a que las condiciones internacionales le dieran los recursos que ningún diseño constitucional podía inventar. Y ese traslado tuvo costos que la historiografía sigue midiendo: el autoritarismo presidencial de seis años, el confesionalismo que ató la escuela pública a la Iglesia hasta 1930, la exclusión política del liberalismo que preparó las guerras civiles del cambio de siglo. Que el Olimpo Radical haya caído no significa que la Regeneración estuviera en lo cierto. Significa, apenas, que ganó, y que su victoria fue tan estructuralmente condicionada como la derrota que la precedió.
El segundo flanco es sociológico. La hipótesis de que el liberalismo colombiano representaba a una burguesía comercial intermediaria sin proyecto transformador es sugestiva y consistente con la evidencia sobre la desamortización, pero explica menos de lo que promete. No da cuenta de por qué ese mismo estrato produjo la reforma educativa laica de 1870 —un intento genuino de modernización cultural, con misión pedagógica alemana incluida— ni de por qué figuras como Camacho Roldán, Manuel Ancízar o Ezequiel Rojas defendieron con seriedad doctrinaria posiciones que iban mucho más allá de los intereses de clase inmediatos. El radicalismo tuvo convicción, y tuvo programa. Lo que le faltó no fue diagnóstico sino los dos ingredientes que ningún programa produce por sí solo: una base social propia, capaz de sostener las reformas en el territorio, y un aparato estatal con capacidad ejecutiva para llevarlas a cabo. Camacho Roldán podía escribir sobre la reforma agraria; el gobierno federal no tenía cómo hacerla, y el partido no tenía a quién movilizar para exigirla. La hipótesis clasista queda así incompleta: el liberalismo colombiano no fue burguesía comercial y por eso no transformó; fue burguesía comercial y aun así intentó transformar más de lo que su base y su Estado podían sostener.
El tercer flanco es contrafáctico y quizás el más elusivo. ¿Habría podido un federalismo menos radical —más cercano al modelo de 1858, con mecanismos de intervención central preservados— sobrevivir la transición cafetera? La comparación entre las dos constituciones federales sugiere que el problema no era solo de grado. Bajo la de 1858, con un Ejecutivo aún dotado de intendentes e inspectores, las tensiones entre centro y estados fueron suficientes para producir la guerra civil de 1860-1862; el arreglo intermedio no evitó el conflicto, solo lo aplazó. Rionegro llevó al extremo lo que 1858 ya insinuaba, y ese extremo colapsó primero, pero el modelo moderado también había colapsado antes. La conclusión es incómoda para quienes buscan un punto óptimo: la geografía colombiana del siglo XIX, con su fragmentación de mercados y su ausencia de infraestructura, castigaba cualquier arquitectura que no concentrara recursos suficientes para construir la unidad territorial. Un federalismo viable habría requerido un centro fiscalmente robusto capaz de convertirse en el gran inversor en infraestructura, y eso —en ese país, en ese momento— era casi una contradicción en los términos. El contrafáctico útil no es y si Rionegro hubiera sido más moderado, sino y si hubiera existido antes un centro con capacidad de acumular. Pero esa pregunta, formulada con seriedad, ya no es sobre 1863: es sobre la Colombia colonial que ninguna constitución del siglo XIX podía rehacer por decreto.
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Documentos usados en esta lectura
54 documentos · 80 fragmentos de referencia01Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 92, 1132 fragmentos
[1]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…
p. 113
[29]fue bruscamente eliminado cuando en 1887 se decidió suspender el derecho a emisión de los bancos privados. La obligatorie- dad en la recepción de los billetes del Banco Na- cional creado en 1880, mediante la figura del cur- so forzoso de papel moneda, el gobierno de Rafael Núñez logró convertir al Banco Nacional en su…
p. 92
02Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 171 fragmento
[2]del Beebe ¢ Ae tee batndoe Ue mstrs Critvrtrrmoe gus tfervetla, Ka rensde en dectetuas 4 ta “goin ai fillicd c @. Bfilitle a4 eZ a Wtieele te.S oe Go elarter Lobes aped dé Poliagata Blaine, Lb nen! See Fon dintaciesen, Mag datiun, Pannva: Doerlar dor ¢ Blhiorra, ried doe peyperlen a sereele fers tor aelee Ae ape…
p. 17
03Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 238, 2412 fragmentos
[3]Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…
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[78]de la Academia Nacional de Música por Jorge Price. 1883 Fundación del Banco de Crédito Hipotecario en Bogotá. Muere el pintor José María Espinosa en Bogo- tá. Similia similibus, de Teresa Tanco de Herrera, zarzuela colombiana. -1884 Rafael Núñez, presidente de la República. Ezequiel Hurtado, pri- mer designado, ejerce…
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04Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 241 fragmento
[4]de vías de comunicación. Como varia- ción a la estructura de la rama ejecutiva federal se sustituyó la figur Debe resaflarse de esta Constitu- ción la introducción de un mecanismo de control de constitucionalidad y Je- Evento Federa en virmud del cual la Corte Federal podía suspender los e Me aturas de los estados…
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05A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1151 fragmento
[5]into nine states (Cundinamarca, Antioquia, Magdalena, Santander, Tolima, Bolívar, Cauca, Boyacá, and Panama) with autonomy over their constitutions and congresses, taxes, and bureaucratic organization. This constitution arose as a solution to the conflicts that had plagued the territory Fiscal Reform and the Origins…
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06Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1571 fragmento
[6]magistrados de la Corte Suprema de Justicia y pro- curador general de la Nación, pero cada uno de ellos debía escogerse en elecciones distintas, por lo que el país vivía en permanente debate electo- ral. Acogiéndose a lo estipulado en la Constitu- ción, las provincias de Bogotá, Cauca, Córdoba, Cundinamarca, Chocó,…
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07La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 139, 1472 fragmentos
[7]auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…
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[61]busca imponer la teocracia. Otro periódico, El 5 de Abril, decía en noviembre de 1877: Colombia deplorará los sacrificios perdidos y tanta sangre generosa derramada inútilmente en los campos de batalla; y cuando el clero levante la cabeza y avasalle a los pueblos y los gobierne con el Syllabus por constitución,…
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[8]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…
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[13]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
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09Recentralisation in ColombiaJulián D. López-Murcia · 2022 · p. 731 fragmento
[9]it requires the majority of the members of each chamber (not merely the majority of participants in the debate). This, of course, increases the veto power of the opposition. a b rief H istory of C olombia ’ s s ubnational i ssues Since the independence from Spain in 1810, the (re) design of subnational institutions…
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10Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 107, 1142 fragmentos
[10]texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…
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11Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1391 fragmento
[11]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
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12El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 449, 4552 fragmentos
[12]conservador. Esta ley transfería a los poderes nacionales, retirándosela a los estados la in- tervención en los escrutinios de las elecciones para miem- bros del Congreso y para la Presidencia de la República. Contra esta y parecidas medidas elevó violenta protesta el Partido Liberal, amenazado en su propia…
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[16]los créditos de la deuda exterior y en la reducción del tipo de interés de los bancos. La escuela primaria su- frió también en esta revolución profundas heridas, todavía no curadas por entero. Frente a las guerrillas conservado- ras surgidas en casi todos los estados, el Gobierno de la Unión juntó un ejército de 25.…
p. 455
13Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 53, 592 fragmentos
[14]ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…
p. 53
[31]e el manifiesto proteccionismo de N úñe z y la c re ación del Ba nco Nac ional y del papel mone da plantaron la se- milla de la industrialización co mo un p royec to de d esarrollo na - cional autónomo. El grad o de inter vención eco n ómica de la Re ge n erac i ón fue moderado en compara ci ón co n otros modelo s co…
p. 59
14Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1431 fragmento
[15]el fraude para garantizar ese voto era grande, tanto para los poderes locales como para el gobierno de la federaci ó n. Las divisio nes del Partido Liberal se convert í an en incentivos para golpes y re voluciones y, como dos estados fueron dominados por los conserva dores (Antioquia y Tolima), la disputa por los…
p. 143
15Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1231 fragmento
[17]de otro lugar 46. La percepción de los vencedores de la Guerra Civil de 1884 a 1885 era que la constante inestabilidad política era la culpa - ble de todos los males que aquejaban el país. Y en especial, consideraban que la causa de esta inestabilidad era el sistema de gobierno federado. Entonces, una vez finalizada…
p. 123
16Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 538, 5452 fragmentos
[18]a saber: «La del 27 de octubre de 1857, motivada por la crea- ción del Estado; «La del 12 de noviembre de 1863, motivada por la nacional del mismo año; «La del 25 - 26 de noviembre de 1864, fruto de una insurrección local, y «La del 15 de septiembre de 1877, resultado también de otra conmoción armada que derrocó al…
p. 545
[27]nuestros pro - ductos de exportación. En la Memoria de 1885, el secretario de Fomento, don Napoleór Borrero, ha escrito: «La crisis económica que atraviesa hoy el país y los malos elementos que tien- den a destruir el orden social, no tienen a mi modo de 539 Eíndnice r ístasóe ld te ogpanóge ml Cntniuge ver, remedio…
p. 538
17El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 232 fragmentos
[19]hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…
p. 23
[20]hasta expulsarlas, dando la independencia definitiva a Colombia el 19 de agosto de 1819. Una relativa calma se hizo presente hasta el 4 de septiembre de 1830, cuando tuvo lugar el primer golpe de Estado. Desde esa fecha no se volvió a conocer un día de paz a lo largo del siglo xix, aunque apenas otros dos golpes se…
p. 23
18Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 10, 952 fragmentos
[21]la Union y constituirse en republi- cas independientes o anexarse a otro pais, como lo intentaron Antioquia y Panama. Pero por algo la Constitucién de 1858 les prohibié usar bandera o escudo de otra nacién. Aquella conducta no era nueva, pues recordemos cémo en 1831 algunas provincias proclamaron su anexi6n a…
p. 95
[75]el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…
p. 10
19Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 fragmento
[22]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
20Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 2651 fragmento
[23]temporal de la Compañía, a que el subsidio se redujera a $100.000, el Congreso no aprobó la negociación, y esta suma entró cumplidamente en las arcas públicas hasta 1880. En ese año, y con el objeto de conseguir capital para el Banco Nacional que proyectaba el Gobierno de Rafael Núñez, se negoció un anticipo de la…
p. 265
21The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 189, 1922 fragmentos
[24]efforts of this period were negated to some degree by the drag of traditional social values. But even more substantial obstacles stood in the way. With little industrial activity or transportation develop- ment, few jobs existed for the technically trained. After 1863 this situation improved. Some of the factors that…
p. 189
[38]war in 1885. 7 The years 1883 through 1885 were also characterized by a rapid drop in the volume, though not in the price, of Colombian coffee exports. Between 1893 and 1902 the average price of Colombian coffee exported to the United States dropped steadily from eighteen cents per pound to five cents. These years…
p. 192
22Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 131 fragmento
[25]The federal deficit, which was approximately equal to the sum spent on the territories between 1868 and 1881, would not have occurred if those regions had been administered by the states. 26 Adolfo Vargas added that it was a bad policy for the national government to waste its scant resources on "remote regions which…
p. 13
23Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 85, 882 fragmentos
[26]la desamortización no fue una medida de persecución religiosa, sino más bien un arbitrio fiscal para aliviar las penurias económicas del fisco, agobiado por las cargas de la deuda pública y los gastos de las continuas guerras civiles (Díaz; Mendoza; Jaramillo y Meisel). Como la medida fue tomada en medio de una guerra…
p. 88
[45]poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…
p. 85
24Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 28, 582 fragmentos
[28]la baja oferta agraria, los precios tendían a subir. Para la época se aducían como causas del atraso de la agricultura las siguientes: la concen- tración de la propiedad del suelo en pocas manos, el ausentismo, la inse- guridad en la vida campestre (por las guerras civiles, las expropiaciones y confiscaciones de…
p. 28
[41]los ferro- carriles, sólo el 17.5 % correspon- día a comercio interno y el resto es- taba representado por productos pa- ra la exportación. En efecto, de los 1.481 kilómetros de vías férreas exis- tentes en 1922, 992 kilómetros esta- ban localizados en las regiones típica- mente cafeteras, 313 kilómetros se orientaban…
p. 58
25Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 443, 5182 fragmentos
[30]que llevó primero a la aceptación forzosa de sus billetes 641 Discurso de Núñez al inaugurarse el Banco Nacional, La Reforma, Bogotá, 1.º de enero de 1881. Rafael Núñez (N-5), tomo 3, pág. 78. 642 Su fundación fue autorizada por la Ley 39 de 1880; había sido uno de los puntos del discurso-programa de Núñez el 8 de…
p. 518
[47]grandes cambios del periodo anterior —liquidación de la esclavitud y de los resguardos, con sus repercusiones políticas y sociales, acceso de ciertos grupos a la influencia política…— no se presentaron cam- bios sociales de magnitud similar. La política en el tiempo que vamos viendo fue en forma muy completa «política…
p. 443
26Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 64, 2232 fragmentos
[32]idea, marcada por un individualismo acen- drado, se pronunció Rafael Núñez, quien siempre propugnó por la con- sagración de la potestad de emisión como privilegio exclusivo del Estado. Entre los escritores que defendieron con vehemencia el privilegio de emi- sión a favor del Estado se recuerda a Felipe de Ángulo y a…
p. 223
[58]sus padres, re- ciban dicha instrucción de los párrocos o ministros», aunque no resultó esto en garantía suficiente para los sectores más tradicionalistas. Esta enérgica política instruccionis- ta que planteaba la reforma se reflejó no sólo en un amplio debate educativo sino, también, en un rápido y soste- nido…
p. 64
27Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 2131 fragmento
[33]Perú (1993), México (1993), Costa Rica (1995), Bolivia (1995), Uruguay (1995) y Paraguay (1995). La única excepción ha sido Brasil (Carstens y Jácome 2005: 43). 213 La independencia del Banco de la República y la reelección presidencial emisión, y el gobierno tenía la facultad de ejercer inspección y vigilancia sobre…
p. 213
28Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 161 fragmento
[34]tales que los propietarios de recuas no aceptaban carga en las épocas de crudo invierno debido al gran riesgo para los anim ales. A un d u ran te el verano, los fletes de m uía fueron relativam ente altos: de 22 a 34 centavos por tonelada-kilóm etro a m ediados del siglo xix. En estaciones de lluvia o cuando la guerra…
p. 16
29Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 92, 1642 fragmentos
[35]of the country and ended up being supplanted by roadways and motorized vehicles and, to a lesser degree, by rail. The rail system with its multiple cars and locomotives and parallel tracks, which profoundly impacted how humans around the world tackled long dis- tances beginning in the early nineteenth century, was a…
p. 164
[59]this, however, there was no agree- ment among contenders who sought to control Colombian education. Like most disagreements in Colombia from the mid-nineteenth century to the late twentieth century, educational disputes merged with political party faction- 76 Chapter Four alism. The civil war of 1876 is an example of…
p. 92
30Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4221 fragmento
[36]Auguste Salomon y apoyada por banqueros f r a n c e s e sei n g l e s e s,envióun emisarioaBogotá,e lseñorMateo K l e i n,con e lf i nde que g e s t i o n a r aante e lgobierno l aconcesión d e lp r i v i l e g i opara l aconstruc ción de un f e r r o c a r r i l transoceánico v í aPanamá. A mediados de 1846, e lP r e…
p. 422
31Café y ferrocarriles en Colombia: los trenes santandereanos (1869-1990)Juan Santiago Correa Restrepo · 2012 · p. 28, 632 fragmentos
[37]del ferrocarril del Nor- te, propietaria de estos derechos, en la que se pedía la verificación de su liquidación para poder perfeccionar el contrato 94 • La compañía le manifestó al Ministerio su intención de liqui- darse en cuanto se iniciara la construcción de la nueva línea y a partir de ese momento se entendería…
p. 63
[42]Colombia en el esterior", Diario Oficial, 3 de julio de 1875, pp. 3002-3003. 18 Caicedo. Oh. cit., p. 9. 19 Ibíd., p. 10, y Arias de Greiff, Gustavo. La segunda mula de hierro. Bogotá: Panamericana Formas e Impresos, 2006, p. 16. Elferrorarril de C!Ícuta:ferrocarri/,'.c y t"l!fc' comienzos de la década de 1870 cuando…
p. 28
32La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 1211 fragmento
[39]27. García, op. cit., págs. 417 y sgts. 28. Cisneros, op. cit. 246 La colonización antioqueña CUADRO 15 CARGA MOVILIZADA POR EL CABLE AÉREO DE MARIQUITA (EN AMBAS DIRECCIONES) 1923 1925 1935 1945 TONELADAS 28.765 36.944 35.132 50.921 Era cosa reconocida que se debía desarrollar algún género de agricultura exportable…
p. 121
33El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 63, 822 fragmentos
[40]exportaciones estu- vo en los tres puertos del Caribe, de los cuales Barranquilla tomó la delantera después de 1870, siendo secundada por Cúcuta en el interior andino. Pero en 1932 Buenaventura, en el Pacífico, es el principal puerto de exportación de café, dando principio a un nuevo período en la historia de los…
p. 63
[73]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
34Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 4241 fragmento
[43]abundancia. Es muy cierto; pero también lo es, que no pueden existir los ingenios sin agua fértil: y ¿no se necesita también mucha cantidad para mantener 56 yuntas de dotación en los trapiches?» (Dumont, 1832, p. 29)” (Funes, 2012, p. 126). 27 “El volumen del dulce cubano en los mercados se correspondía, a mediados de…
p. 424
3530 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 94, 982 fragmentos
[44]Crédito nacional. Parágrafo. Esta disposicion no comprende a los censos o capitales puestos a interes de propiedad individual i que no tengan el carácter de fundacion en favor de los establecimientos de que trata este decreto. Art. 15. La Junta Suprema del Crédito público es la encargada especialmente de la…
p. 98
[46]desde 1863 hasta la expedición de la Constitución de 1886. Fue elegido para el primer periodo, que terminó en abril de 1864. De acuerdo con la Constitución, la presidencia debía durar dos años. Fue elegido por cuarta vez para el periodo 1866 al 1868. Murió en su Hacienda Coconuco. Este es el texto de la ley de manos…
p. 94
36Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2691 fragmento
[48]el período colonial en Antioquia, por ejemplo, como la Iglesia “era dependiente de las diócesis de Popayán y Cartagena, a donde fluían hasta el fin del período colonial los diezmos percibidos en la Provincia se dificultó el florecimiento de los latifundios eclesiásticos”.²²⁷ Desde el momento en que los bienes…
p. 269
37Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 110, 2154 fragmentos
[49]de trabajo forzoso que se consolidan por medio de las deudas, el poder político local de los terratenientes y la influencia ideológica del clero. Como el liberalismo de esta época representa los intereses bá- sicos de una burguesía comercial, no productiva, que intermedia polos con distintas relaciones sociales, polos…
p. 110
[50]de trabajo forzoso que se consolidan por medio de las deudas, el poder político local de los terratenientes y la influencia ideológica del clero. Como el liberalismo de esta época representa los intereses bá- sicos de una burguesía comercial, no productiva, que intermedia polos con distintas relaciones sociales, polos…
p. 110
[68]ambiguo carácter del régimen político que las instituciones nacionales simplemente se copiaron de las extranjeras, volviendo la espalda a las condicio- nes reales en las cuales se desenvolvía la política nacional. Esto tiene algo de cierto en relación con los aspectos formales del ré- gimen (el tipo de constitución,…
p. 215
[69]ambiguo carácter del régimen político que las instituciones nacionales simplemente se copiaron de las extranjeras, volviendo la espalda a las condicio- nes reales en las cuales se desenvolvía la política nacional. Esto tiene algo de cierto en relación con los aspectos formales del ré- gimen (el tipo de constitución,…
p. 215
38Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 52 fragmentos
[51]provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…
p. 5
[52]provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…
p. 5
39Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 fragmento
[53]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…
p. 109
40Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2652 fragmentos
[54]par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…
p. 265
[55]par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…
p. 265
41Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3421 fragmento
[56]nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…
p. 342
42Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 1972 fragmentos
[57]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…
p. 192
[60]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
p. 197
43De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 fragmento
[62]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
44De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 fragmento
[63]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…
p. 41
45Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 611 fragmento
[64]curate to suspect the orthodoxy of the protagonist Father Casafús, an intellectually curious man who tried not to get involved in the preparations for the war. On the eve of the departure of the local volunteers to join the Conservative army Father Casafús had not preached against the Liberals. In the reigning milieu…
p. 61
46Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 611 fragmento
[65]curate to suspect the orthodoxy of the protagonist Father Casafús, an intellectually curious man who tried not to get involved in the preparations for the war. On the eve of the departure of the local volunteers to join the Conservative army Father Casafús had not preached against the Liberals. In the reigning milieu…
p. 61
47Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 531 fragmento
[66]Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…
p. 53
48Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 471 fragmento
[67]de Independencia, influida por la ideología utilitarista, presionaba un ambicioso programa de reformas tendiente a vincular la economía colombiana al mercado mundial. Entre las reformas propuestas descollaban la supresión de algunos monopolios estatales --siendo el del tabaco el más importante--, la adopción formal…
p. 47
49El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 1261 fragmento
[70]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
50La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 135, 1462 fragmentos
[71]m po a los colinos del tabaco. Fundan también en el cercano puerto de Ambalema una gran factoría, en la que se prepara el producto para la exportación (Díaz, 1889, II, cap. XX). Ya por el río corrían los primeros vapores de rueda traídos desde los Estados Unidos de América por Juan B. Elbers. Pero todo esto, en…
p. 135
[74]decir que triunfen los principios subversores de la sociedad. Por el contrario, ya para enton - ces corría una fuerte tendencia dentro del liberalismo -espe - cialmente el aburguesado- para hacer arreglos con los opo - sitores ideológicos, siendo uno de los más visibles capitanes de este movimiento don José María…
p. 146
51Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3201 fragmento
[76]so that state coffers could expand along with public instruction. Radical Liberals understood how the precarious place of the public education network in each state reflected their own tenu- ous hold on political power through client networks. In the wake of the Civil War of 1876 to 1877, political rivalries and…
p. 320
52Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 1431 fragmento
[77]Núñez, lo sucede en el mando en abril de 1882, mandato en el cual el ex presi- dente daría muestras de un impresionante poder político al prácticamente impedirle al anciano gobernante ejercer la plenitud de sus escasas Rafael Núñez 159 facultades constitucionales, según se aprecia en su reseña. El cartagenero…
p. 143
53Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 601 fragmento
[79]era irrevocablemente liberal. Los acontecimientos de fines de ese año no sólo lo entregaron, ob- jetivamente, en manos de los conser- vadores, sino que lo convencieron de que el radicalismo no debía volver a levantar cabeza. Y los elementos del pensamiento conservador, el autori- tarismo, la utilización del…
p. 60
54Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2751 fragmento
[80]de fuerte autoridad, sería elegido por un período de seis años. Núñez no quiso firmar la constitución, considerando que defraudaba justas aspiraciones nacionales y que en sus folios quedaban envueltas futuras guerras civiles. Según Miguel Samper “así concluía una época tormentosa que había comprendido la estabilidad…
p. 275