Mariano Ospina Rodríguez
Nueva Granada
1805–1885
La biografía
Mariano Ospina Rodríguez (1805-1885) fue el arquitecto doctrinario del Partido Conservador colombiano, presidente de la Confederación Granadina entre 1857 y 1861, y fundador de una dinastía política y económica antioqueña cuya influencia se prolongó hasta bien entrado el siglo XX. Cundinamarqués de origen y antioqueño por elección, su trayectoria atraviesa los tres grandes momentos formativos de la República: la crisis final del proyecto bolivariano, la refundación institucional de mediados de siglo y el choque frontal entre el federalismo radical y el orden confesional. Perdió la guerra de 1860-1862, pero el edificio ideológico que había construido —orden tradicional, religión como cemento social, desconfianza del reformismo especulativo— sobrevivió a su derrota militar y se transmitió, junto con las haciendas, los cafetales y las redes financieras, a los hijos y nietos que llevarían el apellido Ospina de vuelta al Palacio de San Carlos en el siglo siguiente.
Línea de vida
- 1805
Nacimiento en Guasca, Cundinamarca
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Nació en Guasca, en el altiplano cundinamarqués, hijo de José María Ospina y Francisca Rodríguez. Se formó en Bogotá en el círculo intelectual próximo a Francisco de Paula Santander, en los años decisivos de la Independencia y la fractura entre bolivarianos y santanderistas.
- 1843
Ministro del Interior y de Relaciones Exteriores; participación en la Constitución de 1843
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Bajo la presidencia de Pedro Alcántara Herrán ocupó sucesivamente las carteras del Interior y de Relaciones Exteriores. Participó directamente en la elaboración de la Constitución de 1843, de orientación centralista y conservadora, y en la estructuración de un nuevo plan de estudios nacional.
- 1849
Fundación de La Civilización y articulación doctrinaria del conservatismo
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Junto con José Eusebio Caro fundó y redactó el periódico La Civilización, donde se dibujaron por primera vez los contornos doctrinarios del Partido Conservador colombiano. Ospina definió el conservatismo como 'esencialmente práctico', que estima más los resultados de la experiencia que las conclusiones especulativas de la teoría, y que prefiere la evolución pausada a la ruptura brusca.
- 1857
Asunción a la presidencia de la Confederación Granadina
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Ospina Rodríguez asumió la presidencia de la República en 1857, iniciando un gobierno que buscó reordenar el país bajo un sistema federal moderado. Durante su mandato restableció a los jesuitas y su colegio, revertiendo la expulsión decretada por José Hilario López en 1850.
- 1858
Promulgación de la Constitución de la Confederación Granadina
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Se promulgó la Constitución Política de la Confederación Granadina, que dividió la república en ocho estados federales, suprimió la vicepresidencia y la reemplazó por tres designaturas, estableció libertad ilimitada de prensa y reservó al gobierno general competencias como la legislación marítima y el comercio exterior.
- 1860
Estallido de la guerra civil contra Mosquera
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La guerra civil fue encabezada por el general Tomás Cipriano de Mosquera con rebeldes liberales contra el gobierno conservador de Ospina Rodríguez. El conflicto se desarrolló entre 1860 y 1862, con las operaciones principales en el Cauca durante 1860-1861, y en su curso se suscribieron el Pacto de Chinchiná, la Esponsión de Manizales y el Armisticio de Chaguaní.
- 1862
Derrota militar y exilio de la familia
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La guerra civil concluyó con la victoria de Mosquera y los liberales radicales, quienes tomaron el poder y redactaron la Constitución federalista y anticlerical de 1863. Miembros de la familia Ospina marcharon al exilio en Guatemala, donde su hijo Sebastián participó entre 1863 y 1868 en la formación y dirección de una escuela científica y técnica.
- 1885
Muerte, en el umbral de la Regeneración
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Ospina Rodríguez murió en 1885, el año en que Rafael Núñez iniciaba la Regeneración. Su proyecto —el orden confesional, la centralización política, el reconocimiento del catolicismo como fundamento republicano— volvía al centro del Estado con la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, aunque él no alcanzó a ver ese triunfo póstumo de sus ideas.
De Guasca a Medellín: la formación de un conservador
Nació en 1805 en Guasca, en el altiplano cundinamarqués, hijo de José María Ospina y Francisca Rodríguez. Su juventud coincidió con los años decisivos de la Independencia y con la fractura entre bolivarianos y santanderistas que marcaría a toda su generación. Se formó en Bogotá en el círculo intelectual próximo a Francisco de Paula Santander, y esa filiación de origen —santanderista, ilustrada, civilista— conviene subrayarla: el hombre que terminaría siendo el ideólogo del conservatismo colombiano no venía del campo tradicionalista sino de la orilla contraria. Su itinerario ideológico fue el de una conversión razonada, no el de una herencia recibida.
El giro decisivo lo llevó a Antioquia, donde se radicó y donde encontró la base territorial, familiar y económica que sostendría todo lo demás. Se casó con Enriqueta Vásquez Jaramillo, entroncando con una de las familias raizales de la provincia, y desde Medellín inició una carrera pública que combinaría desde el principio los tres registros que definirían su vida: la política de partido, la docencia institucional y los negocios de familia. Rigió los destinos del Colegio de Medellín, ejerció como diputado en la Cámara antioqueña y llegó al Congreso nacional como representante de la provincia. Antioquia le dio poder nacional; a cambio, él haría de Antioquia el bastión doctrinario y económico del conservatismo colombiano durante el resto del siglo.
Ese arraigo antioqueño no era decorativo. En un país donde las élites regionales ejercían el poder real —militar, económico, cultural— mucho más que el débil gobierno central de Bogotá, contar con una base territorial propia era la condición material de cualquier ambición nacional. Los caucanos tenían a Mosquera; los conservadores necesitaban a alguien que pesara con igual gravedad desde otra región, y Ospina fue ese hombre.
El paso por el gobierno de Herrán
Su primer gran cargo nacional lo recibió bajo la presidencia de Pedro Alcántara Herrán, quien lo llamó al gabinete para ocupar sucesivamente las carteras del Interior y de Relaciones Exteriores. Fueron los años en que se redactó la Constitución de 1843, un texto de orientación centralista y conservadora que buscaba cerrar el ciclo de convulsiones abierto por la Guerra de los Supremos. Ospina participó directamente en su elaboración y también en la estructuración de un nuevo plan de estudios nacional, un detalle nada menor: la educación —qué se enseña, quién enseña, bajo qué autoridad moral— sería una de las trincheras permanentes de la disputa entre liberales y conservadores durante el resto del siglo, y Ospina intervino desde temprano en ese terreno.
Tras dejar el gobierno central regresó a Antioquia como gobernador. El movimiento —del gabinete nacional a la máxima magistratura regional— confirma la lógica de su carrera: no había proyección nacional durable sin control efectivo de la provincia, y él trabajó las dos escalas simultáneamente.
La Civilización y la invención doctrinaria del conservatismo
En 1849 llegó a la presidencia José Hilario López y con él una oleada reformista que abolió la esclavitud, redujo aranceles, abrió los ríos al comercio extranjero e insistió en la confiscación de bienes eclesiásticos. Fue el detonante. Ese mismo año Ospina fundó, junto con José Eusebio Caro, el periódico La Civilización, y en sus páginas se dibujó por primera vez, con contornos nítidos, lo que sería la doctrina del Partido Conservador colombiano.
La operación fue simultáneamente polémica y constructiva. Polémica, porque estaba dirigida frontalmente contra el liberalismo triunfante: en un artículo de noviembre de 1849, Ospina sostuvo que el partido rojo debía sus victorias no a sus actos —que describía como violentos, afrentosos o funestos— sino a los nombres que había sabido adoptar para presentarse ante la opinión pública. La disputa por el vocabulario, argumentaba, era ya una disputa por el poder. Constructiva, porque en las mismas páginas se reprodujeron artículos del poeta francés Lamartine, como La democracia y la demagogia y El ateísmo y el pueblo, y colaboró de manera permanente el historiador José Manuel Groot. El periódico traducía al lenguaje colombiano las categorías del pensamiento antirrevolucionario europeo posterior a 1789 y las adaptaba a un país donde la Revolución Francesa se recibía menos como referencia lejana que como amenaza inmediata.
De aquel taller salieron las fórmulas que Ospina hizo canónicas. El conservatismo, escribió, es "esencialmente práctico" y estima "más los resultados de la experiencia que las conclusiones especulativas de la teoría"; prefiere "la evolución pausada a la ruptura brusca" y desconfía de los "arranques de entusiasmo" reformista. La religión aparece en esa doctrina como elemento constitutivo del orden social, no como asunto privado: rechazar las enseñanzas "irreligiosas y disolventes" era, en la lógica ospiniana, defender la República misma. Que este edificio doctrinario fuera reactivo —posterior al liberalismo y construido para contradecirlo— no lo debilita: la mayoría de las doctrinas conservadoras del siglo XIX fueron respuestas al desafío liberal, y precisamente por serlo lograron articular con claridad qué querían defender.
La Civilización le sirvió también para conspirar. Durante el gobierno de López promovió una conspiración conservadora contra el presidente, y dos años más tarde, en 1851, el Partido Conservador se levantó en armas contra el gobierno liberal por una mezcla de agravio religioso, resistencia a la abolición de la esclavitud y rechazo a la orientación general de las reformas. La guerra la ganó López, pero el bando derrotado ya tenía doctrina escrita, prensa propia y una red de dirigentes articulada. Esa infraestructura ideológica, más que las armas, es el verdadero legado ospiniano de la década de 1850.
Los jesuitas y la trinchera religiosa
Ninguna disputa condensa mejor el corte entre las dos Colombias del XIX que la de los jesuitas. En 1850 López los expulsó del país; siete años más tarde, ya en la presidencia, Ospina Rodríguez los restableció junto con su colegio. El gesto fue programático: restablecer a la Compañía no era solo una decisión eclesiástica sino la afirmación pública de que la religión católica —y su brazo educativo más aguerrido— pertenecía al núcleo del orden republicano tal como el conservatismo lo concebía.
La llegada de los padres Joaquín Freire, José Segundo Laínez y Luis Amoros por el río Magdalena hacia Medellín tuvo el tono de una procesión política: en los pueblos ribereños los recibieron con bandas de música, fuegos artificiales y repique de campanas, y ellos correspondían predicando sermones. Del otro lado, la prensa liberal medellinense —periódicos como El Espía— denunciaba la alianza entre la Compañía y el Partido Conservador como una amenaza directa a la libertad republicana. Los jesuitas serían expulsados de Colombia en tres ocasiones a lo largo de su historia, y esa repetición del rito de expulsión y retorno mide con exactitud el pulso del péndulo político colombiano.
Para Ospina, la cuestión religiosa no era negociable porque en su doctrina la religión no era una opinión: era el fundamento del orden. Los liberales lo entendieron perfectamente. Por eso, cuando ganaron la guerra siguiente, la Constitución de 1863 sería explícitamente anticlerical y Mosquera decretaría la desamortización de bienes de manos muertas —dos golpes destinados a demoler la infraestructura material de la Iglesia sobre la que se asentaba el proyecto conservador.
La presidencia y la Constitución de 1858
Ospina Rodríguez llegó a la presidencia en 1857. Su gobierno emprendió una operación institucional ambiciosa: reordenar el país bajo un sistema federal moderado, culminado en la Constitución Política de la Confederación Granadina de 1858. El nuevo texto reconoció ocho estados federales —Cauca, Cundinamarca, Bolívar, Magdalena, Santander, Boyacá y otros—, suprimió la vicepresidencia y la reemplazó por tres designaturas, y estableció la libertad ilimitada de prensa. Al gobierno general le reservó competencias precisas: la legislación marítima, el comercio exterior, la libertad de comercio entre los estados. Todo lo demás quedaba en manos de los estados.
Aquí se abre una de las paradojas centrales de su trayectoria, y conviene no esquivarla. La Constitución que promulgó el jefe del conservatismo estableció un federalismo amplio y una libertad de prensa ilimitada —dos rasgos que la historia política colombiana suele asociar al bando contrario. La explicación no está en una supuesta inconsistencia ideológica sino en la aritmética del poder regional: para gobernar desde Bogotá había que pactar con las élites de las provincias, y el federalismo era el precio de esa gobernabilidad. Pero el precio resultó exorbitante. El mismo diseño que reconocía a los estados como titulares del poder residual entregaba a hombres como Tomás Cipriano de Mosquera, gobernador del Cauca, una plataforma militar y fiscal para desafiar al gobierno central. Ospina construyó, sin quererlo del todo, las condiciones institucionales de su propia caída.
Mientras tanto, en el Palacio de San Carlos nació en 1858 su hijo Pedro Nel Ospina, futuro presidente de la República. El detalle es más que anecdótico: la casa que ocupaba el jefe del Estado sería también la cuna del siguiente Ospina en llegar al poder. La dinastía empezaba a inscribirse literalmente en la topografía del Estado.
La guerra civil de 1860-1862 y la caída
La guerra estalló en 1860. Mosquera, apoyado por rebeldes liberales, se levantó contra el gobierno conservador de Ospina, y el conflicto se prolongó hasta 1862 con las operaciones principales concentradas en el Cauca durante 1860 y 1861. Fue una guerra de las llamadas totales del siglo XIX colombiano —arrastró recursos, hombres y legitimidades—, y en su curso se suscribieron varios pactos que dan la medida de la intensidad y de la búsqueda intermitente de contención: el Pacto de Chinchiná, la Esponsión de Manizales, el Armisticio de Chaguaní. Todos se inscribían en la tradición humanitaria que desde el Tratado de Regularización de la Guerra de 1820 buscaba, con éxito desigual, proteger prisioneros y civiles. Ninguno detuvo el desenlace.
Mosquera venció. Los liberales radicales tomaron el poder, cambiaron el nombre del país —de Confederación Granadina a Estados Unidos de Nueva Granada y, con la Constitución de 1863, a Estados Unidos de Colombia— y redactaron una carta federalista y anticlerical que prohibía la reelección inmediata y reducía los períodos presidenciales a dos años. Todo lo que Ospina había construido institucionalmente quedó desmontado en menos de tres años. La derrota fue total.
Y sin embargo no fue definitiva. Miembros de la familia marcharon al exilio en Guatemala, donde su hijo Sebastián participó entre 1863 y 1868 en la formación y dirección de una escuela científica y técnica. Sebastián, formado en matemáticas, ciencias naturales e ingeniería mecánica, alcanzaría a asistir a Georgetown en 1868 sin completar el grado. Ese detalle del exilio centroamericano —un Ospina enseñando ciencias exactas mientras su padre digería la derrota— anticipa un rasgo que definiría a toda la descendencia: la combinación entre conservadurismo doctrinal y modernización técnica, entre la defensa del orden tradicional y la apuesta por la ingeniería, la industria y la ciencia aplicada.
Los últimos años y la muerte
Ospina Rodríguez murió en 1885, el año en que se derrumbaba definitivamente el régimen radical y Rafael Núñez iniciaba la Regeneración. El sincronismo es demasiado exacto para no señalarlo: el arquitecto doctrinario del conservatismo desapareció justo cuando su proyecto —el orden confesional, la centralización política, el reconocimiento del catolicismo como fundamento republicano— volvía al centro del Estado con la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887. No vio el triunfo póstumo de sus ideas, pero le tocó vivir el año inaugural del ciclo hegemónico conservador que se prolongaría hasta 1930.
La red: familia, negocios, hegemonía antioqueña
Reducirlo a su obra política sería no entenderlo. El hombre que redactaba doctrina en La Civilización era simultáneamente el patriarca de una familia que estaba construyendo, en las décadas de 1870 y 1880, uno de los conglomerados económicos más poderosos del país. La asociación con los Vásquez —familia raizal antioqueña por vía de su esposa Enriqueta— dio pie en los años ochenta a la apertura, en Amagá y Fredonia, de una docena de grandes haciendas dedicadas a la caña, la ganadería y el café. La caficultura, que estaba dejando de ser experimento para volverse eje exportador, entró en el proyecto de familia como pieza central.
Pero las haciendas eran apenas un frente. Los Ospina actuaban simultáneamente como intermediarios financieros de bancos bogotanos, concesionarios de ferrocarriles y de tierras baldías, exportadores de oro y café, especuladores de terrenos urbanos y rematantes de rentas de aguardiente en varios departamentos. Planeaban además establecer fábricas de envergadura, entre ellas una de dinamita y un proyecto para surtir de calzado al ejército colombiano. En el papel eran empresarios; en la práctica, operaban en un espacio donde la línea entre negocio privado y favor oficial era permeable. Una carta de Santiago Ospina a su hermano Tulio, a propósito de la fábrica de dinamita, lo dice sin rodeos: el ministro de Guerra Cuervo estaba comprometido como interesado en la especulación, y con él, Tulio y Arboleda juntos, sería imposible que les negaran la concesión.
Esa mezcla de doctrina, poder político y capital económico no era exclusiva de los Ospina, pero en ellos alcanzó una densidad ejemplar. La caída del liberalismo radical en 1885-1886 los transformó de víctimas en beneficiarios del favor oficial. Lo que la guerra les había quitado en 1861, la Regeneración se los devolvió con creces veinticinco años después. La familia había esperado, había producido, había tejido redes, y estaba en posición de cobrar.
La hegemonía conservadora antioqueña se construyó así sobre tres pilares entrelazados: una doctrina política articulada, herencia directa de Ospina Rodríguez; una infraestructura empresarial diversificada —café, minería, finanzas, remates, concesiones—; y una red familiar que atravesaba ambas esferas. Los Ospina fueron el caso paradigmático de un patrón más amplio: la fusión entre burguesía regional y aparato estatal que definiría el orden colombiano hasta buena parte del siglo XX.
El linaje: de Pedro Nel a Ospina Pérez
El poder político de Mariano Ospina Rodríguez no murió con él. Pasó, con toda la fuerza que da la continuidad familiar, a su hijo Pedro Nel Ospina —el nacido en 1858 en el Palacio de San Carlos—, quien alcanzaría la presidencia de la República en el siglo XX y personificaría los valores industriales y comerciales compartidos por liberales moderados y conservadores históricos. De Pedro Nel el poder pasaría luego a su sobrino Mariano Ospina Pérez, presidente entre 1946 y 1950 y figura central del régimen conservador que se colapsaría en la Violencia.
Tres presidentes en tres generaciones: pocas familias colombianas pueden mostrar una continuidad semejante en la cúspide del Estado. Ese patrón dinástico —cargos directivos transmitidos como herencias familiares— no es una peculiaridad de los Ospina sino un rasgo estructural de la política colombiana, pero en ellos aparece con una nitidez que permite verlo como caso. El hilo que une a las tres presidencias no es solo el apellido: es el conjunto de doctrina, patrimonio y red social que Mariano Ospina Rodríguez consolidó a mediados del siglo XIX y que sus descendientes administraron y reinvirtieron a lo largo de cien años.
La huella
La derrota militar de 1861 hubiera sido, para otro político, el final de la biografía. Para Ospina Rodríguez fue apenas un desplazamiento. Lo que perdió en el campo de batalla lo había ganado ya en el terreno de la doctrina y lo iba a ganar en el del capital económico y de la reproducción familiar. La Civilización había fijado el vocabulario, el gesto y las categorías del conservatismo colombiano; la Constitución de 1858, aunque derogada, había ensayado el difícil equilibrio entre autoridad central y autonomía regional que la Regeneración retomaría con signo distinto; el restablecimiento de los jesuitas había marcado el terreno educativo y religioso donde se libraría durante décadas la batalla cultural del país.
Su figura se disputa, todavía hoy, entre dos lecturas. La tradición conservadora lo ha leído como el pensador que salvó al país del abismo de la revolución francesa criolla que representaban los radicales, el hombre que supo articular con dignidad los valores del orden, la religión y la experiencia frente a la abstracción y el entusiasmo doctrinario del liberalismo. La tradición liberal, en cambio, lo ha visto como el arquitecto de una hegemonía terrateniente-clerical que bloqueó durante generaciones la modernización democrática del país y que fusionó de manera peligrosa autoridad religiosa, poder político y monopolio económico.
Ambas lecturas capturan algo real y ninguna agota al personaje. Ospina Rodríguez fue efectivamente un pensador —el más lúcido articulador doctrinario que tuvo su partido en el siglo XIX— y fue simultáneamente el patriarca de un bloque de poder cuya combinación de doctrina, negocios y política definió el modelo antioqueño que se proyectó sobre toda Colombia. Su obra no está en ningún monumento y sus textos apenas se leen fuera del círculo especializado, pero el país que él imaginó —confesional, jerárquico, gobernado por élites regionales templadas en la experiencia y desconfiadas de la teoría— fue, durante largos tramos del siglo XX, el país realmente existente.
En 1849, cuando fundaba con Caro La Civilización, escribía como un opositor derrotado tratando de dar nombre a su propia derrota. Treinta y seis años después, al morir en 1885, ese nombre —conservatismo— estaba a punto de convertirse en el eje del Estado colombiano por medio siglo. Pocas biografías del XIX colombiano ilustran con tanta exactitud cómo una doctrina, si se ancla en una familia, en una región y en un patrimonio, puede sobrevivir a todas las derrotas de su autor.
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Documentos y fragmentos citados
27 documentos · 35 fragmentos01Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 100, 1022 citas
[1]secretaría de Gobierno en el departamento donde se había radicado, rige los destinos del Colegio de Mede- llín, es diputado en la Cámara local y asiste al Congreso como representante de Antioquia. En Bogotá, más tarde, ocupará las carteras del Interior y Relaciones Exteriores del presi- dente Herrán, en reconocimiento…
p. 100
[5]que en buena parte la dedicó a defender la estabilidad de su mandato en vista de las arremetidas libe- rales. Pero pueden registrarse, entre otros, los siguientes hechos: Los jesuítas regresaron al país; se crearon los Estados de Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Bolívar y Magdalena; se redujo la deuda exter- na; se negó a…
p. 102
02The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Páginas 154, 2652 citas
[2]period. The figures for 1880 to 1884 ex- clude eight men who attended in 1884 but graduated in 1885. 150 Origins of a Colombian Engineering Profession Study Abroad 151 begin to work... is incapacitated... by the studies of our colegios." Os- pina went on to suggest that, in a school in England or Germany, a youth…
p. 154
[3]of Father or Guardian Politician, Bogotá; gov., Mariquita, 1842, Cartagena, 1843-1844, Bogotá, 1845-1857, 1854; Senate, 1854; Cham- ber of Representa- tives, 1842; sec'y. of finance & govern- ment, 1854-1855; gov., Bogotá, 1858; sen., 1859; 1862- 1868, in exile in Guatemala Conservative, mili- tary politician, Bo-…
p. 265
03Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2381 cita
[4]Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…
p. 238
04Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 1101 cita
[6]la Constitución de la Confederación Granadina dice: “Art. 15. Son de la competencia esclusiva del Gobierno jeneral los objetos siguientes…][… “[t] odo lo concerniente a la legislación marítima i a la del comercio esterior i costane - ro…][… “El mantenimiento de la libertad del comercio entre los Estados…” 109 El…
p. 110
05Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1221 cita
[7]Liberals changed the name of the country from Granadine Confederation (as in the 1858 constitution) to United States of New Granada (Estados Unidos de Nueva Granada, 1861-63). This action was followed by the adop- tion, in 1863, of another constitution that restored the name Colombia (more specifically Estados Unidos…
p. 122
06Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1391 cita
[8]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
p. 139
07Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 941 cita
[9]el trato respetuoso que se debía dar a los prisioneros de guerra, asistencia a los heridos y enfermos y respeto a la población civil. El 26 de noviembre de 1820 se suscribió entre Simón Bolívar, como presidente de la recién creada República de la Gran Colombia, y Pablo Morillo, comandante español del Ejército de…
p. 94
08Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 1121 cita
[10]de Bonald, Politicamente el conservatisme es pos- terior a la ideología liberal. surgió ra contradecitla. La execración de a revolución francesa, violadora del comen natural al cual debe retornarse, contiene una reacción antiliberal, El conservatismo ex canela ante el progresismo y el reformismo, lo emeperan los…
p. 112
09Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 621 cita
[11]que las conclusiones especulativas de la teoría y, poco o nada dispuesto a los arranques de entusiasmo". Un colaborador permanente de este semanario es don José Manuel Groot. Sobre don José Eusebto Caro anotó don Marco Fidel Suárez, en noviembre de 1884, lo siguiente: "Peco donde más lució el talento de Caro y donde…
p. 62
1030 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 691 cita
[12]la tendencia natural del partido Conservador a la religión, de ahí su odio a las enseñanzas irreligiosas y disolventes”. En el país, hasta nuestros días, todos los gobiernos son liberales o conservadores. EL PARTIDO CONSERVADOR Y SU NOMBRE (La Civilización, número 17, 29 de noviembre de 1849) I. Hemos visto, en…
p. 69
11Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · Páginas 25, 2072 citas
[13]– 99), his brother José María Samper (1828 – 88), José Hilario López (1789 – 1869), Manuel Ancízar (1812 – 82), Florentino González (1805 – 74), Salvador Camacho Roldán (1827 – 1900), Aníbal Galindo (1834 – 1901), Manuel Murillo Toro (1816 – 80), and José María Rojas Garrido (1824 – 83). This generation is also known…
p. 207
[24]to sanction its accidental, casual character and hence to place a shadow over the more permanent, subtle forms of violence. C I V I L I Z AT I O N A N D V I O L E N C E I N N I N E T E E N T H - C E N T U R Y C O L O M B I A The unfolding of events in nineteenth-century Colombia suggests that history is not always…
p. 25
12Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 1091 cita
[14]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…
p. 109
13Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Páginas 47, 902 citas
[15]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
[17], and reached the province of Antioquia in the s. By the time they were expelled from all Spanish territories in , their teachings, missionary, and parochial work had won the respect of the people and of the local authorities in the province. During the previous half century almost all local parish…
p. 90
14Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Páginas 47, 902 citas
[16]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
[18], and reached the province of Antioquia in the s. By the time they were expelled from all Spanish territories in , their teachings, missionary, and parochial work had won the respect of the people and of the local authorities in the province. During the previous half century almost all local parish…
p. 90
15Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · Página 1751 cita
[19]toda la filosofía, todo el pensamiento hispanoamericano se orienta hacia la política y son las influencias francesas las que predomi- nan: liberalismo de Benjamin Constant, doctrinarismo de 176 Cíndic Anerni Tinnsc Guizot, por dondequiera luchan y se imponen; en libros y folletos coméntanse estas doctrinas que los…
p. 175
16El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · Página 741 cita
[20]y de afluencia a sus puertos de millones de inmigrantes de las más diversas religiones, ideologías y nacionalidades. La lucha por una política de 38 José María Samper, Historia de un alma, Biblioteca Popular de Autores Colombianos, Bogotá, 1946, vol. i, pág. 185. Los periódi- cos de Bogotá y de las provincias…
p. 74
17Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 3951 cita
[21]objects to Liberal creation of new provinces, 202–5; and Regener- ation government, 302–3; response to Peregrinación de Alpha, 189–90; role in federalism-centralism question, 5, 220, 251; in Soatá, 186; view of Church disen- tailment, 263, 266, 269, 272–73, 274, 276, 279–80, 281; view of constitutionalism, 216; view…
p. 395
18El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 4441 cita
[22]tribunales de justicia y redujo en un quinto las tarifas adua- neras. Colombia fue el primer Estado que, bajo la adminis- tración de dicho presidente, permitió el tráfico de buques de naciones extranjeras, por sus ríos y demás aguas, hasta el interior del país. Insistió en la confiscación de los bienes eclesiásticos y…
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19Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · Página 211 cita
[23]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…
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20Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 130, 1332 citas
[25]í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…
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[26]N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…
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21Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 211 cita
[27]así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…
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22Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Página 1921 cita
[28]August, 1901, moderate Conservatives once again began to conspire to topple the government as the only means of achieving the political reforms they believed necessary to bring the fighting to an end. Chosen to lead the coup against Marroquin was the antioqueiio Historical Conservative Pedro Nel Ospina, who had…
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23La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1381 cita
[29]fluencia política. Los conservadores también mantienen sus sociedades. A través de tales personeros, o por conducto de parientes en el ejército y en los partidos, los aristócratas del dinero en ambos partidos alcanzan a manipular a su arbitrio la maquinaria del Estado. Llegan a transmitirse los cargos directivos de la…
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24El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Páginas 116, 1192 citas
[30]esa familia a lo largo del siglo- iba la política. En esa generación, Pedro Nel haría la carrera hasta la Presidencia de la República. Pero la influencia en la vida social tenía su contrapartida en la vida familiar. Pensando en este rico tejido entre los negocios, la política y la influencia en el mundo cultural, todo…
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[31]cliente- la. También eran intermediarios financieros de los bancos bogotanos, concesionarios de fe- rrocarriles, de tierras baldías, exportadores de oro, especuladores de terrenos urbanos y rematantes de rentas de aguardiente en varios departamentos. En el decenio de 1880 los Ospina se asocian con los Vásquez, una…
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25El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · Páginas 175, 1912 citas
[32]1876, 1885, 1895 y la de 1899-1902. El año de 1876, por ejemplo, fue de inseguridad en las áreas del Tequendama; los guerrilleros conservadores hicieron permanentes incursiones a la región de La Mesa, secuestraron hacendados liberales y obtuvieron rescates. 58 INCERTIDUMBRES EN ANTIOQUIA Entre los antioqueños la…
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[33]a los negociantes con- servadores de Antioquia de víctimas en beneficiarios del favor oficial. Por eso muchas actividades empresariales en minería, concesiones de ferroca- rriles y remates de licores, reclaman estudios específicos para comprender las relaciones entre los comerciantes y el gobierno, a escala nacional y…
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26Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · Página 491 cita
[34]los señores Carlos y Alejandro Ucrós. En ella se curten cue- ros de diversos animales, desde el becerro común hasta la cabritilla y el charol, y se fabrica calzado fino y ordinario a precios comparativamente económicos. Aún no se sabe si el éxito final de esos laboriosísimos y estimables traba- jos será feliz o…
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27Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 2711 cita
[35]condi- ción necesaria para la existencia de la industria, aunque, por otra parte, la política comercial no ha sido un elemento decisivo en Colombia, de manera que otros fueron los factores esenciales para que el país saliera de su estancamiento: De hecho, librecambismo y proteccionismo resultaban igualmente…
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