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Hecho histórico · Regeneración · 1886–1929

Consolidación cafetera del centro-occidente colombiano (1890–1910)

Entre 1890 y 1910, el eje productivo del café colombiano se desplazó de las haciendas de Santander y Cundinamarca hacia las laderas de Antioquia, el Viejo Caldas y el norte del Tolima, sobre una trama de colonización familiar, conflictos por baldíos y violencia empresarial que sentó las bases de la estructura cafetera del siglo XX.

Consolidación cafetera del centro-occidente colombiano (1890–1910)
1890–1910
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1890–1910
Protagonistas
Rafael Reyes, Carlos E. Restrepo, Mariano Ospina Rodríguez, Catherine LeGrand, Familia Caicedo (Concesión Burila), Familia Aranzazu, González, Salazar y Cía., Colonos campesinos del centro-occidente
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La dinámica autogenerada de la colonización antioqueña, en la que cada generación familiar migraba más al sur para fundar nuevas unidades productivas, ocupó las laderas de la Cordillera Central antes de que el café se convirtiera en cultivo dominante.
  2. La política estatal de baldíos desde la independencia adjudicó grandes extensiones a empresarios y compañías —el 6,62% de los concesionarios acumuló más de un millón de hectáreas entre 1827 y 1900—, generando una estructura bimodal que empujó a los colonos pequeños hacia la frontera agraria.
  3. El alza sostenida de los precios internacionales del café y la expansión de las exportaciones colombianas —de unos 100.000 a unos 570.000 sacos entre 1870 y 1910— incentivaron la apertura de nuevas tierras en el occidente del país.
  4. La devastación de la Guerra de los Mil Días (1899–1902) en Santander y Cundinamarca desarticuló las viejas zonas productoras y aceleró el desplazamiento del eje cafetero hacia el centro-occidente, región relativamente protegida por su geografía y la dispersión de la propiedad.
  5. La mejora progresiva de las conexiones al mercado internacional —el río Magdalena hacia el Caribe y el ferrocarril hacia Buenaventura— hizo rentable la producción cafetera en regiones andinas interiores que antes carecían de acceso exportador.
1890–1910Consolidación cafetera del centro-occidente colombiano (1890–1910)

Consecuencias

  1. Antioquia y el Viejo Caldas pasaron de aportar cerca del 15% de la producción nacional en 1898 al 47% en 1932, mientras las viejas zonas de la Cordillera Oriental cayeron del 82% al 24%, invirtiendo completamente el mapa cafetero colombiano.
  2. Se consolidó en el centro-occidente una estructura predominante de pequeñas y medianas fincas familiares operadas por sus propietarios, en contraste con el latifundio de hacienda de Cundinamarca y Tolima, patrón confirmado por los censos de los años treinta y el de 1955.
  3. La fundación acelerada de municipios —seis de ocho en Quindío y cinco en Risaralda entre 1880 y 1910— creó la red urbana del Eje Cafetero, cuya demografía y economía quedarían ancladas al cultivo del grano durante todo el siglo XX.
  4. Los conflictos por baldíos entre colonos y grandes concesionarios (Compañía Burila, González & Salazar) dejaron una herencia de litigios, violencia y desigualdad agraria que marcaría las relaciones rurales de la región durante décadas.
  5. La caficultura se convirtió en el principal sustento fiscal del Estado colombiano en reconstrucción tras la guerra, y la dispersión de la propiedad cafetera en el occidente ofreció una base social más estable que la del enclave o el latifundio para la pacificación bipartidista del período reyista.
  6. La expansión de la frontera agrícola implicó la destrucción sistemática del ecosistema original, incluida la desaparición del jaguar andino de la Cordillera Central al sur de Antioquia, cuyo último refugio fue el Quindío justamente en estas décadas.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

Este proceso definió la singularidad del café colombiano frente a los enclaves exportadores del resto de América Latina: la estructura de pequeña propiedad familiar que emergió del centro-occidente entre 1890 y 1910 —producto de la colonización, la resistencia colona y la derrota relativa del latifundio— dotó al Estado de una base fiscal y demográfica que ningún otro producto de exportación había proporcionado. Al mismo tiempo, el período desmonta el mito de una colonización igualitaria y pacífica: la tierra se disputó con violencia, los grandes concesionarios acapararon superficies inmensas y la desigualdad agraria quedó institucionalizada en la misma política de baldíos que pretendía poblar el país. Entender esa doble cara —finca familiar y conflicto estructural— es indispensable para comprender tanto el éxito exportador colombiano del siglo XX como las tensiones rurales que lo acompañaron.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La consolidación cafetera del centro-occidente colombiano (1890-1910)

Entre 1890 y 1910, el eje productivo del café colombiano se desplazó de las viejas haciendas de Santander y Cundinamarca hacia las laderas templadas de Antioquia, el Viejo Caldas y el norte del Tolima. Fue un movimiento silencioso y decisivo: en dos décadas, una región que hacia 1898 apenas aportaba el quince por ciento de la producción nacional inició el ascenso hacia el papel protagónico que ejercería durante todo el siglo XX. No fue la epopeya de colonos igualitarios abriendo montaña virgen, como quiso el relato heredado, ni tampoco un simple enclave exportador manejado por élites lejanas. Fue un proceso de doble cara, hecho de apropiación conflictiva de baldíos, litigios prolongados, incendios y demandas, sobre el cual —y en parte contra el cual— se asentó una estructura predominante de finca familiar. Esa forma social peculiar, atravesada por la Guerra de los Mil Días y refundada bajo el gobierno de Rafael Reyes, explica por qué el café colombiano no reprodujo ni la plantación caribeña ni el latifundio andino, y por qué sirvió después de cimiento fiscal y demográfico al Estado que se reconstruía tras la guerra.

El mundo del que brotó el proceso

En 1874, Santander concentraba cerca del noventa por ciento de la producción cafetera colombiana, estimada en unos 114.000 sacos de sesenta kilos. El grano era un cultivo de la Cordillera Oriental, ligado a las haciendas de aparcería del oriente santandereano y a las grandes fincas de Cundinamarca, donde el arrendamiento precapitalista marcaba la relación entre propietarios y trabajadores. En Cundinamarca y en el norte del Tolima, la hacienda cafetera se construyó sobre un latifundismo excluyente: los arrendatarios estaban obligados a un trabajo no remunerado según lo dictaba el administrador, y en algunas fincas tenían prohibido sembrar café por su cuenta. Esa limitación cerraba cualquier posibilidad de ascenso económico. La disparidad entre propietarios —designados como "blancos"— y trabajadores —designados como "indios"— reforzaba, entre administradores y dueños, actitudes abiertamente racistas. En Santander, en cambio, la aparcería dividía la cosecha por mitades: el aparcero se apropiaba de la mitad del incremento de productividad, lo que generaba un incentivo real a la introducción de mejoras técnicas y explica en parte por qué esa región había sostenido la primera gran expansión del grano.

Al oeste de este orden, en la Cordillera Central, avanzaba desde hacía décadas otro proceso. Desde la segunda mitad del siglo XIX, la colonización antioqueña se desplazaba hacia el sur desde Medellín siguiendo una lógica autogenerada: la parcela desmontada por una familia sostenía a los padres y los primeros hijos; al crecer la prole, algunos migraban más al sur a constituir su propia unidad económica, y el ciclo se repetía. Sobre las laderas de las cordilleras Occidental y Central, sobre los valles de Sonsón, Abejorral, Fredonia y Jericó, esa dinámica había fundado pueblos y roturado montañas antes de que el café llegara a ser el cultivo dominante. La colonización, contra lo que sugiere una lectura simplificada, no fue solo campesina: en ella participaron también comerciantes y empresarios con capital acumulado, cuyo espíritu especulativo y de asociación anotaron los observadores contemporáneos. Grandes concesionarios y familias prominentes —los Aranzazu, la Concesión Burila encabezada por los Caicedo— operaban desde Manizales con títulos coloniales que reclamaban decenas de miles de hectáreas.

La política estatal de baldíos alimentaba, desde la independencia, una estructura bimodal de la propiedad. Entre 1827 y 1900 se adjudicaron 1.132 concesiones de tierras públicas: apenas el 6,62 por ciento de los concesionarios —setenta y cinco adjudicatarios— pertenecía al rango de más de cinco mil hectáreas, y ese grupo acumuló más de un millón dieciséis mil hectáreas. La ley premiaba con tierra la construcción de caminos que conectaran zonas productivas con puntos navegables de ríos como el Upía y el Magdalena, un mecanismo que convertía la infraestructura en instrumento de acaparamiento. Por un lado empujaban los colonos pequeños; por el otro, esperaban los grandes empresarios con títulos en la mano, listos para apropiarse legalmente del trabajo ajeno. Sobre ese terreno se desplegaría, entre 1890 y 1910, la consolidación cafetera.

La expansión: cifras, rutas y fundación de pueblos

La producción cafetera colombiana aumentó rápidamente durante la década de 1890 y de nuevo entre 1905 y 1914. El epicentro de ese crecimiento se ubicó cada vez más lejos de Santander. Las exportaciones se quintuplicaron entre 1870 y 1910, pasando de unos 100.000 a unos 570.000 sacos. El tramo decisivo transcurrió entre 1885 y 1898, cuando las exportaciones ascendieron de 120.000 a 531.000 sacos: allí ocurrió la verdadera aceleración. Después vendría el estancamiento del período 1898-1910, ligado a la guerra civil, y solo hacia el final de la década reyista la trayectoria volvería a inclinarse hacia arriba.

Dentro de esa curva agregada, las proporciones regionales se invertían silenciosamente. Las viejas zonas de la Cordillera Oriental —Norte de Santander, Santander y Cundinamarca— controlaban aún el ochenta y dos por ciento de la producción nacional hacia 1900. Treinta años después, su participación se habría reducido al veinticuatro por ciento. Antioquia y el Viejo Caldas, que en 1898 aportaban cerca del quince por ciento, alcanzarían el cuarenta y siete por ciento en 1932. La bisagra de esa inversión fue el período 1890-1910, cuando el café empezó a diseminarse en el sur de Antioquia, el norte del Valle, el naciente Caldas y el norte del Tolima como resultado directo de la colonización que ya había ocupado esas tierras.

La geografía del fenómeno se lee en los mapas de fundación de pueblos. En Quindío, seis de las ocho fundaciones municipales ocurridas entre 1820 y 1910 se concentraron en las tres décadas finales del siglo XIX y los primeros años del XX. En Risaralda, cinco fundaciones se produjeron entre 1880 y 1910, tras las tres del período 1850-1880. La coincidencia con el auge cafetero no prueba causalidad estricta, pero sí sincronía: los mismos años en que Manizales, Pereira, Armenia y Salento consolidaron su red urbana fueron aquellos en que el grano se convirtió en cultivo dominante de sus laderas. Los atractivos que empujaron la colonización del Quindío fueron múltiples —caucho, oro, precios altos de ciertos productos—, pero el café terminó sedimentando la ocupación y dándole permanencia agrícola.

El avance colonizador coincidió, en el Quindío, con el retroceso final del jaguar andino. La región parece haber sido el último refugio del felino en la Cordillera Central al sur de Antioquia, y los testimonios de cazadores, arrieros y colonos se acumulan justamente en las décadas de 1880 a 1910, cuando el hacha y el fuego cerraban su territorio. Ese dato menor tiene un peso mayor: recuerda que la ocupación cafetera no llegó a un vacío, sino a un ecosistema que fue desmontado con método, y que el paisaje hoy identificado con la región se construyó sobre la desaparición del anterior. La misma geografía que producía sacos exportables al Caribe iba borrando sus formas previas de vida.

La conexión con el mercado internacional definió el ritmo de la expansión. La caficultura vinculó las regiones andinas interiores al Caribe a través del río Magdalena y al Pacífico mediante ferrocarril, y esas dos vías fueron las arterias por las que salió el grano. En Cundinamarca, el transporte fluvial mejorado y el alza de precios habían estimulado la expansión cafetera ya desde después de 1860. En Antioquia, donde el acceso al Magdalena era más difícil por la topografía, el impulso decisivo llegó cuando el Ferrocarril de Antioquia estaba muy adelantado. Ese desfase temporal explica por qué la región tardó en incorporarse plenamente al ciclo exportador, pero también por qué, cuando lo hizo, lo hizo sobre una base social distinta a la de las haciendas orientales: para entonces, la ocupación colonizadora ya había fragmentado buena parte del suelo productivo.

Baldíos, títulos y violencia: la trama del conflicto

Sobre este mapa en formación se libró, a lo largo de las dos décadas, una guerra menor y persistente por la tierra. El Estado colombiano había concedido, y seguiría concediendo, superficies inmensas a empresarios individuales y compañías. Entre 1901 y 1931, los adjudicatarios de más de mil hectáreas —apenas 245 sobre un total de 4.896 concesionarios, cerca del cinco por ciento— recibieron alrededor de 567.000 hectáreas sobre un total de 996.792: cerca del cincuenta y siete por ciento de toda la superficie adjudicada en ese período. El noventa y cinco por ciento restante de los adjudicatarios, pequeños y medianos, se repartió el cuarenta y tres por ciento de la tierra. La política de baldíos no era neutral: institucionalizaba la desigualdad en el acto mismo de repartir.

En la práctica, esa desigualdad se traducía en litigios y en violencia. La Compañía Burila, con sede en Manizales y encabezada por la familia Caicedo, fundaba sus reclamaciones en una merced real de 1641 y pretendía cerca de 130.000 hectáreas que cubrían la mitad del sur del Quindío y parte del norte del Valle del Cauca. La Concesión Aranzazu, gestionada por González, Salazar y Cía., mantenía tensiones prolongadas con los colonos de la región de Manizales, Neira y Salamina. Los pleitos duraban años, y a veces las compañías pasaban del expediente al fuego: González & Salazar recurrió en varias ocasiones a la destrucción e incendio de propiedades de colonos pobres, y estos respondieron con violencia equivalente. El relato de una colonización "abierta" y sin conflicto, repetido durante décadas, ocultó estos episodios detrás de la imagen del hacha, el maíz y la familia numerosa.

Cerca del trazado de los ferrocarriles, la lógica empresarial se afilaba aún más. En Yolombó, en el nordeste antioqueño, la construcción del Ferrocarril Medellín-Puerto Berrío durante los años noventa empujó a los empresarios a comprar derechos sobre la tierra para revenderla con utilidad inmediata y expulsar a los colonos que ya la ocupaban. La tierra dejaba de ser factor productivo para convertirse en activo especulativo, y el colono era en ese cálculo un estorbo.

No todas las estrategias fueron de exclusión violenta. En el territorio del futuro Caldas, algunas familias prominentes y compañías comerciales con títulos coloniales optaron por rutas distintas: fundaron poblaciones, construyeron caminos, subdividieron y vendieron tierras a colonos. El cálculo era también empresarial —una parcela con dueño legal vale más que una tierra sin acceso—, pero produjo resultados sociales muy distintos. Donde predominó la estrategia excluyente, como en las zonas de conflicto con González & Salazar o en las vecindades de la Concesión Burila, el litigio marcó por décadas la relación entre poblaciones y grandes propietarios. Donde predominó la incorporadora, el paisaje se pobló más rápido de pequeños propietarios formales, aunque siempre en tensión con los concesionarios mayores.

Esa tensión entre concentración legal y dispersión efectiva definió el resultado agrario del período. Aunque la gran propiedad inició en muchos casos el cultivo del café en Antioquia, el grano se diseminó rápidamente entre pequeños y medianos propietarios hacia el sur, en la zona de colonización. La resistencia colona, la lógica autogenerada de la migración familiar y la fragmentación práctica de las mercedes coloniales impidieron que el latifundio cafetero se consolidara al modo de Cundinamarca. Los censos de los años treinta y el de 1955 confirmarían más tarde lo que ya estaba en curso en 1910: la pequeña finca familiar operada por sus propietarios se había convertido, en el centro-occidente, en el puntal de la industria cafetera colombiana.

La Guerra de los Mil Días: el corte

El 18 de octubre de 1899 estalló la guerra civil que se conocería como Guerra de los Mil Días. La inició la facción belicista del liberalismo contra el gobierno conservador; el conflicto comenzó en Santander, fortín del liberalismo radical, y se extendió por buena parte del país hasta 1902. Las zonas cafeteras de Santander y Cundinamarca fueron especialmente golpeadas por esa guerra irregular, y su devastación se convirtió en el factor contingente que aceleró el desplazamiento del eje productivo hacia el occidente.

El gobierno financió su participación imponiendo impuestos sobre las exportaciones y obligando a los productores de café a vender al Estado una parte de su producción, pagadera en papel moneda mientras las rentas debían pagarse en oro. La emisión de papel moneda se disparó y produjo una distorsión monetaria severa. Los contemporáneos calificaron el conflicto como una "guerra de especulación": el capital se desplazó hacia el control del mercado interno del café y de otros bienes, y la actividad económica ordinaria se deterioró. La destrucción de riqueza pública se estimó en veinticinco millones de pesos oro. Las redes telegráficas y telefónicas quedaron desmanteladas. El sistema monetario padeció distorsiones profundas.

Para el café, el efecto fue inmediato: las exportaciones se estancaron entre 1898 y 1910, cortando la trayectoria ascendente del período 1885-1898. Ese estancamiento nacional escondía, sin embargo, una recomposición regional. Las zonas donde la guerra fue más destructiva —Santander, Cundinamarca— vieron caer su producción, mientras el centro-occidente, protegido en parte por su geografía y por la relativa dispersión de la propiedad, sostenía y hasta expandía la suya. Cuando la paz retornó en 1902, el mapa cafetero había empezado a inclinarse hacia el occidente por vía del desastre ajeno tanto como por su propia dinámica.

La guerra dejó también un nuevo cuadro político. La facción conservadora que emergió del conflicto entendió que la reconstrucción exigía un aparato estatal más eficaz, una moneda estabilizada y una infraestructura de transporte que conectara las nuevas zonas productivas. Esos tres proyectos —moneda, transporte, hacienda— tendrían nombre propio y plazo breve: se concentrarían en los cinco años del gobierno de Rafael Reyes.

El Quinquenio de Reyes: reconstrucción sobre el eje cafetero

Rafael Reyes gobernó Colombia entre 1904 y 1909, en un período que adoptó formas dictatoriales y que se conocería como el Quinquenio. Su proyecto de reconstrucción posguerra se articuló sobre tres ejes que convergían en la industria cafetera: la estabilización monetaria, la modernización del transporte y el fomento de las exportaciones.

En materia monetaria, la Ley 59 de 1905 fijó el tipo de cambio del papel moneda en diez mil por ciento, complementando la Ley 33 de 1903 que había establecido el peso oro como unidad monetaria. Esas dos disposiciones no lograron la conversión plena del papel —esa solo llegaría en 1923 con la creación del Banco de la República—, pero sí estabilizaron la circulación y el tipo de cambio, condición indispensable para que el sector exportador pudiera calcular precios y contratos. Reyes racionalizó además la contabilidad y los procedimientos de pago del gobierno, creó un banco central y restableció el crédito colombiano en el exterior.

En transporte, el Quinquenio completó y amplió tramos ferroviarios que consolidarían las rutas del café. El Ferrocarril de Antioquia se extendió hasta Puerto Berrío y conectó la producción antioqueña con el Magdalena. El Ferrocarril de Girardot se enlazó con el de la Sabana, y articuló Bogotá con el río. El tramo Honda-La Dorada llegó hasta Ambalema y robusteció el flanco del Tolima. Simultáneamente se mejoraron carreteras, sobre todo en Cundinamarca y Boyacá, y se impulsó la navegación por el Magdalena. La red de transporte que emergía —imperfecta y fragmentaria, pero funcional— redujo los costos de sacar el grano hacia los puertos, y ese abaratamiento fue componente esencial del modelo exportador.

En política de fomento, el Decreto 832 del 20 de julio de 1907 estableció subsidios directos a las exportaciones de café, tabaco y caucho de plantación, y a la producción de algodón para exportación y consumo interno. Reyes impulsó, además, una legislación arancelaria proteccionista, con exenciones a la importación de maquinaria y materias primas, que promovió la manufactura nacional. El sistema combinaba protección industrial y fomento agroexportador, y descansaba sobre el supuesto de que la renta cafetera crecería lo suficiente para sostener al Estado.

En 1905, en un acto legible como ingeniería territorial sobre el nuevo eje productivo, Reyes creó el departamento de Caldas a partir de territorios segregados de Antioquia y Cauca. Las anexiones se prolongaron hasta 1912. La creación de Caldas no fue un gesto administrativo neutro: reconocía la existencia de una nueva región cafetera con dinámica propia y, al mismo tiempo, la subordinaba a un marco departamental que gestionaba desde arriba la confluencia de poblaciones. Porque las colonizaciones sobre ese territorio habían producido el encuentro de liberales caucanos con conservadores antioqueños, y esa confluencia arrastraba, desde el origen, una fractura bipartidista que estallaría en las décadas siguientes. El nuevo departamento fue, entre otras cosas, un dispositivo político para administrar esa tensión.

El Quinquenio tuvo un efecto positivo sobre la industria cafetera, pero Reyes no permaneció en el poder el tiempo suficiente para cosechar los beneficios fiscales de la expansión que él mismo había ayudado a impulsar. Cayó en 1909, cuando las curvas de exportación apenas empezaban a levantarse tras el estancamiento de la guerra. Los frutos plenos —fiscales, industriales, demográficos— los recogerían los gobiernos siguientes de la hegemonía conservadora.

Actores y ritmos del desplazamiento

El desplazamiento cafetero se produjo por la superposición de un fondo estructural lento y unos detonantes coyunturales bruscos. En el fondo, la lógica autogenerada de la colonización antioqueña expandía la frontera agrícola con independencia de los ciclos exportadores. La política de baldíos institucionalizaba la coexistencia de latifundio y minifundio en las nuevas zonas y garantizaba un conflicto crónico por la tierra. Y las diferencias regionales en los regímenes de trabajo pesaban de forma decisiva: en Cundinamarca y el Tolima, el arrendamiento precapitalista bloqueaba la movilidad social del arrendatario; en Antioquia, el contrato de agregados y la difusión del grano entre pequeños propietarios abrían caminos que la Cordillera Oriental no ofrecía.

Sobre ese fondo operaron los detonantes, con un ritmo más brusco. La expansión de precios internacionales entre 1885 y 1898 impulsó la primera gran subida exportadora. La Guerra de los Mil Días devastó a los competidores orientales y produjo el estancamiento que permitió al centro-occidente ganar peso relativo sin verse igualado en volumen absoluto. El Quinquenio proporcionó las condiciones institucionales —moneda, transporte, subsidios, un nuevo departamento— para que la recuperación posguerra se canalizara hacia la región emergente. Tres tiempos superpuestos, cada uno con su lógica, empujando en la misma dirección.

Los actores que tejieron esta trama tenían signos muy distintos. Los grandes empresarios y familias con títulos coloniales —los Aranzazu, la Concesión Burila de los Caicedo, González, Salazar y Cía.— pugnaron por consolidar la propiedad concentrada. Comerciantes antioqueños con capital acumulado, figuras como Alejandro Ángel o los Ospina, combinaron colonización empresarial con exportación. Los colonos anónimos, muchas veces sin título, sostuvieron la expansión efectiva del cultivo y resistieron, con demandas prolongadas o con violencia, los intentos de expulsión. Los gobiernos —conservadores en su mayoría durante el período, con Reyes como pivote— proveyeron el marco institucional. Y en el trasfondo intelectual, figuras como Marco Fidel Suárez, Tulio Ospina o Carlos E. Restrepo articularon el discurso público que interpretaba el proceso como epopeya nacional.

Consecuencias inmediatas y de largo plazo

El resultado más visible fue la redistribución geográfica del café: un desplazamiento del centro productivo hacia el occidente, una red urbana nueva en las cordilleras Central y Occidental, y un aparato institucional —moneda, transporte, aranceles— reconstruido tras la guerra. La producción, aunque estancada en agregado nacional entre 1898 y 1910, se redistribuyó regionalmente, y en el centro-occidente creció incluso durante la guerra.

Más allá del período, tres consecuencias marcaron el siglo XX colombiano.

La primera fue económica. La expansión del cultivo entre pequeños y medianos propietarios del occidente creó, por primera vez, una masa de productores rurales con ingreso monetario suficiente para constituir un mercado de bienes manufacturados. La distribución del ingreso vigente durante la mayor parte del siglo XIX había producido un mercado insuficiente para la industria fabril; la finca cafetera familiar cambió esa ecuación. El café transformó la estructura de la demanda agregada y creó el mercado nacional para una industria manufacturera de bienes de consumo. La industrialización antioqueña, concentrada en Medellín, encontraría en ese mercado interno su primer campo de expansión, con el aparato arancelario reyista como escudo protector. La propagación del cultivo contó, además, con una labor extraoficial de difusión —propaganda, transmisión de conocimientos, enseñanza por el ejemplo— decisiva para su expansión.

La segunda fue política. Tras la Guerra de los Mil Días y durante las tres décadas siguientes de hegemonía conservadora, Colombia experimentó un incipiente desarrollo industrial acompañado de bonanza cafetera. El republicanismo antioqueño, cuyo ascenso coincide con el establecimiento del café como primer producto regional, sugiere que la nueva economía fomentó una estabilidad política que el país no había conocido en el siglo XIX. La pequeña propiedad cafetera, con su horizonte de mejora individual y su dependencia del mercado internacional, produjo un tipo de ciudadano rural distinto al peón de hacienda oriental: más autónomo económicamente, más incorporado al circuito monetario, menos disponible para las guerras civiles del siglo anterior.

La tercera fue conflictiva. La confluencia de liberales caucanos y conservadores antioqueños en el territorio del Viejo Caldas —confluencia que la creación del departamento en 1905 intentó administrar desde arriba— dejó una fractura bipartidista latente que estallaría con especial crudeza en las décadas siguientes. En los años veinte y treinta, los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las zonas cafeteras del antiguo Caldas y del Tolima anticiparon lo que ocurriría en La Violencia de mediados de siglo, cuando esas mismas regiones vivirían episodios especialmente crudos: ventas forzadas, robos de cultivos y animales, desplazamientos masivos, con un patrón de mayor intensidad en épocas de cosecha cafetera. Notarios, especuladores y compradores de tierra jugaron un papel central en ese proceso, y el ánimo revanchista de terratenientes contra campesinos colonos operó en regiones como Cundinamarca y el Tolima. La estructura agraria y política que emergió de 1890-1910 contenía ya, en germen, los términos del conflicto que estallaría medio siglo después.

Por qué sigue importando

El período 1890-1910 fijó los términos sobre los cuales Colombia entraría al siglo XX como país cafetero, y sobre los cuales seguiría interpretándose durante décadas. La versión más influyente de ese relato, construida a mediados del siglo XX, dibujó una epopeya de colonos igualitarios abriendo montaña, y esa imagen alimentó tanto la identidad regional del Eje Cafetero como una cierta narrativa nacional de excepcionalidad democrática frente al latifundio latinoamericano. La realidad fue más áspera y más mezclada: hubo pequeña propiedad, pero también acaparamiento; hubo colonización campesina, pero también empresarial; hubo dinámica autogenerada, pero también litigios prolongados y violencia contra los colonos pobres.

El resultado social fue, aun así, singular en el contexto latinoamericano. El café colombiano no reprodujo la plantación esclavista del Caribe ni el latifundio ganadero del Cono Sur ni el enclave minero típico. Se organizó sobre una base predominante de finca familiar operada por sus propietarios, con contratos de aparcería y arrendamiento frecuentemente verbales y arreglos flexibles sobre procesamiento, pastizales y anticipos. Esa forma social peculiar creó las condiciones de un mercado interno, de una estabilidad política relativa y de un aparato fiscal que, aunque incipiente, permitió a Reyes reconstruir el Estado tras la guerra.

Comprender ese proceso en sus tensiones —la lucha por los baldíos entre concesionarios y colonos, el corte devastador de la Guerra de los Mil Días, la ingeniería institucional reyista, la coexistencia de mito y realidad en su relato— es indispensable para leer buena parte del siglo XX colombiano: la industrialización antioqueña, la crisis de 1929, la Violencia de mediados de siglo, los ciclos de bonanza y crisis del grano. Todos esos capítulos posteriores se apoyan en la trama que se tejió, en las laderas de la Cordillera Central, entre 1890 y 1910.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

40 documentos · 64 fragmentos
01Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 266, 281, 3253 citas
[1]ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…p. 281
[5]pocos comerciantes. Los pequeños cultivadores del tabaco colombiano tenían pocas oportunidades o incentivos para integrarse verticalmente y, en consecuencia, diversificar su actividad económica. El tabacalero cubano, por el contrario, tendía a intervenir en actividades procesadoras ligadas al cultivo del tabaco. La…p. 325
[56]de cambios independientes en la economía y en la sociedad. Los cambios en mención no ocurrieron a lo largo y ancho del país sino que se concentraron en varias ciudades principales y en la región antioqueña. Durante muchos años ha sido materia de controversia la cuestión de si la aceleración del desarrollo económico…p. 266
02Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 114, 174, 1826 citas
[2]sobre las estribaciones de la Cordillera Oriental. La producción evolucionó con cierta rapidez, porque en los años setentas se exportaron hasta 10.000 toneladas (en 1873), cuando en 1834 prácticamente no figuran más de 150 toneladas. 8 "En 1874, se cultivaba en Santander el 90% del café colombiano". 9 El deterioro…p. 174
[3]sobre las estribaciones de la Cordillera Oriental. La producción evolucionó con cierta rapidez, porque en los años setentas se exportaron hasta 10.000 toneladas (en 1873), cuando en 1834 prácticamente no figuran más de 150 toneladas. 8 "En 1874, se cultivaba en Santander el 90% del café colombiano". 9 El deterioro…p. 174
[13]mitades entre aparcero y terrate- niente. Cualquier aumento de la productividad y la producción repercutía en incrementos proporcionales en el ingreso del apar- cero; por lo tanto, operaba un incentivo para introducir mejoras técnicas de siembra, recolección, cuidado de la tierra, etc. En los casos en que el aparcero…p. 182
[14]mitades entre aparcero y terrate- niente. Cualquier aumento de la productividad y la producción repercutía en incrementos proporcionales en el ingreso del apar- cero; por lo tanto, operaba un incentivo para introducir mejoras técnicas de siembra, recolección, cuidado de la tierra, etc. En los casos en que el aparcero…p. 182
[17]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…p. 114
[18]apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…p. 114
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 311 cita
[4]medianas y pequeñas propiedades de San- tander bajo el sistema de aparcería; en las grandes haciendas de Cundinamarca se hizo bajo la con- tratación de arrendatarios; y en las explotaciones de Antioquia, por intermedio de los agregados, formas propias de la economía del siglo XIX. Último paso del proceso cafetero: el…p. 31
04Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 8, 2262 citas
[6]que se han adoptado aquí para la subdivisión cronológica del tema. De hecho, en sus comienzos en las últimas décadas del siglo XIX, la expan- sión cafetera se asentó sobre un régimen de haciendas, principalmente en el occi- dente de Cundinamarca, los Santande- res, Antioquia y en menor medida el Valle del Cauca. Sin…p. 8
[8]de estos dos departamentos era de 802.000 sacos (un 23 % de la produc- ción nacional) y estaba concentrada ya en la cordillera central. Además, la producción cafetera comenzó a dise- minarse en nuevas regiones del país, especialmente en Cauca, Nariño, Hui- la, Boyacá y Magdalena. Las viejas zonas de producción en…p. 226
05El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 88, 2032 citas
[7]1900 1905 1910 Fuentes: Basado en: 1 Véase cuadro 2.2 107 120 353 270 500 570 (EN 000, SACOS DE 60 KILOS) Total «suave» 2 Brasil 3 4 847 5 568 4 894 6 327 4096 4444 4 420 7 237 4 982 9 454 4 553 10524 3 976 15 324 2, 3, 4 Roth, Die Ubererzengung, pp. 63 y ss. Gran total 4 10415 11211 8 540 11657 13 941 15 077 19 300…p. 88
[10]de la región (en este caso apropiándose de baldíos) mientras que paulatina- mente se poblaba con indígenas expulsados del Cauca. En estas regiones, se anotó arriba, la tremenda disparidad cultural y étnica entre los propietarios («blancos») y los jornaleros y peones («indios») reforzó actitudes e ideologías racistas…p. 203
06Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 26, 782 citas
[9]ion es y par - tid os. Algunos trazos de este cuadro cambiaron pau sada mente co n la ca - fi cultura. C once ntrada prime ro en la, Cordill era Oriental, se desplaz ó al occide nte del país, e impul só el capital ism o c omercial y / as co loni- zaciones. Las oscila c iones de precios internacionales traje ron ciclos…p. 26
[46]elites sociales fre nte al ejército. D esde la atalaya de 1903, Jo s líder es conserv ador es parecieron co mprender cuán impracticable resultaba gobernar con excl usión absoluta de los liberales; y éstos, cuán imposible era d er rocar a sus adversarios mediante la sublevación armada. En 1903, cuando ya no había…p. 78
07El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 60, 5202 citas
[11]precio interno del café "cipo federación". Gráficas A. l Uso de la tierra en áreas cafeteras por departamentos, 1970 49.4% Antioquia 0.4% 5.2% 2.5% Magdalena 0.7% Santander 17.1% Nariño Boyacá 0.7% 8% 45% 25.3% 17.0% Risaralda 1. 6% 9.3% Caldas 111 Café lllorro s lll Plátano ¡;¡ Cosec h as 111 Caña de azúcar Pastos D…p. 520
[32]la caficultura conectó apartados intersticios de los Andes al Mar Caribe por el Río Magdalena y por ferrocarril al Océano Pacífico. Trescientos años después de la ocupación española, la colonización de ex- tensas vertientes de tierra templada, el hábitat natural del cafeto, anudó para siempre las tierras frías con las…p. 60
08Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1741 cita
[12]in this case, puritan habits of the owner. The arrendatarios grew their own food crops, but not coffee; the latter was planted under the administrator’s direction. One source of difficulty was the administrator’s rule that obliged the arrendata- rios to do unpaid work on the hacienda. Another source of difficulty was…p. 174
09Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 368, 3832 citas
[15]a veces una tercera parte de la cosecha. En ciertos lugares eran obligados, además, a trabajar un determinado número de dias en las tierras de la hacienda, con el salario vigente en la región. En otras localidades se les exigia compartir con el propietario una porción, casi siempre una cuarta parte, de los cultivos…p. 383
[16]todo el período que va de 1932 a 1955 la propiedad en la producción cafetera colombiana también estaba diseminada y que existían grandes cantida des de fincas familiares operadas por sus propietarios. De cualquier modo, la trayectoria histórica de la producción cafetera en Colombia durante estas décadas condujo a tal…p. 368
10Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 162, 180, 1993 citas
[19]productive land for coffee. Colonizers and companies: alliances and conflicts There were many lawsuits, some of them long and complicated, between the colonizers and the companies, and reprisals were sometimes taken outside the terms of the law. At times also the companies resorted to violence against poor colonists,…p. 199
[30]/ Aranzazu La Dorada.f r N • ••••/ Manzanares -'pL./ac (. - • - C A L D A S,-.Pavas H o n d a ^ J ' N e i r a. • • • • • j MAN IZ ALES /.'/.Chinchina O T A "->?• A. P E R E I R A..•) Filandia # "•••/ Toro f Quimbaya. m.Salento / O b La Union / V A L/L E • Circasia / _ n andoiARMENIA / ' U • " •Calarca JQUINDIO/'. • •…p. 180
[44]did not disappear. It simply shifted its ground from production to commerce; capital no longer went to control land and labour, but to control the internal coffee market. This fascinating process, marked by advances and retreats, spectacular bankruptcies, and solid and discreet consolidation, will be discussed later…p. 162
11"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 411 cita
[20]vertiente occidental recibió la mayor in fl uencia antioqueña durante el siglo XIX con un poblamiento disperso en la zona de ladera, que evitó el choque con los propietarios de la zona plana. Sin embargo, la colonización no estuvo exenta de con fl ictos entre colonos y propietarios. En esta región fue famoso el con fl…p. 41
12Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 123, 1472 citas
[21]trazado de ferrocarriles, los territorios anteriormente vacantes atraían simultáneamente tanto a especuladores como a colonos. En esos sectores los empresarios orientaban sus principales esfuerzos a la adquisición de derecho sobre la tierra per se, la cual, gracias a su localización privilegiada, podía, al venderse,…p. 147
[25]legítimo para obtener con- cesiones. Una vez en el mercado, los bonos tendían a devaluarse rápidamente a una fracción apenas de su valor nominal. En 1873, se vendían a entre 25 y 35 centavos por hectárea, y cincuenta años después su precio seguía iguaF 2 • Cualquiera con ahorros y conexiones en Bogotá podía…p. 123
13Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 48, 622 citas
[22]uno por cien- to al 7 por ciento. 49 Asignación de tierras y evolución de la propiedad agraria en Colombia En resumen: el reconocimiento de los derechos de propiedad a los cultivadores de tierras baldías se expresó en el crecimiento de las adjudicaciones de menos de 500 hectáreas y el decreci- miento relativo de las…p. 48
[23]el total de adjudicaciones y la superficie adjudicada a estos pasó de 1,3 por ciento a 10 por ciento (Tablas 1 y 2). Tabla 2. Adjudicación de baldíos a particulares según rangos de tamaño. Colombia, 1901-1931 Rangos Adjudicaciones % Hectáreas % 1-20 2.789 57,0 41.897 4,2 21-100 979 20,0 55.689 5,6 101-500 671 13,7…p. 62
14Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 58, 101, 1773 citas
[24]el manejo del problema de tierras y baldíos se con figuró una estructura institucional en la que compartían responsabilidades varias instancias del Ejecutivo, generando una descoordinación y confusión, que en algunos casos condujo a serios conflictos entre empresas beneficiarías de concesiones de tierras baldías. 5 6…p. 58
[33]hasta 100 has de baldíos por cada km que se construya del camino que, partiendo de Macanal sobre el río Batá, vaya a terminar en un punto nave gable del río Upía en el Casanare. Igual autorización se da para el camino que comunica las Provincias de Ricaurte y Occiden te de Boyacá. Fuente: Villegas y Restrepo (sin…p. 101
[64]en los años cuarenta. 4.3. Los conflictos sobre tierras Según Tovar, en el siglo XIX el proceso de organización y movilización de los campesinos adquirió la forma del bandidismo, especialmente por su parti cipación en las guerras civiles, movidos por la lealtad local hacia los caciques y caudillos que los enrolaron en…p. 177
15Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 921 cita
[26]mayoría fundaciones de Risaralda ocurrieron desde 1850: 3 entre 1850-1880 y 5 en el periodo de 1880-1910.De nuevo, parece seguir el auge del cultivo el café. Por último Quindío presenta una situación que destaca de todos los demás lugares: De las 8 fundaciones ocurridas entre 1820 y 1910, 6 ocurrieron en el útimo…p. 92
16Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 14, 242 citas
[27]resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…p. 24
[43]tan rico como Co lombia da la medida de los males terribles que caus ó esta guerra que dur ó m á s de tres a ñ os. La destrucci ó n de la riqueza p ú blica mien tras dur ó este flagelo, se calculaba en 25 millones de pesos oro ” 1. Adem á s dedas p é rdidas materiales y de la visible decadencia de la actividad econ ó…p. 14
17Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 304, 3092 citas
[28]Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…p. 309
[45]pobres no tienen dónde vivir, y los brazos escasean más cada un día”. Medardo Rivas, Los trabajadores de tierra caliente (Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1946), p. 81. 252 Eugenio Díaz, Manuela (Medellín, Bedout, 1968), p. 82. 253 Ibid., p. 79. 254 Medardo Rivas, op. cit., p. 38. 255 Frank Safford,…p. 304
18La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 69, 1042 citas
[29]terra incognita, conocida únicamente por el camino común que atravesaba las densas selvas de sus márgenes septentrionales para unir a Cartago con!bagué por la vía del paso del Quindío. Al pie de la cordillera estuvo la estación intermediaria de Salento, establecida en 1843 como una colonia penal del gobierno para…p. 69
[35]suelos pedregosos de la región de Fredonia, rápidamente se convirtieron en el centro de la industria cafetera de Antioquia. En 1888 la producción de café en el municipio de Fredonia era de 13.000 arrobas. Ningún otro municipio producía más de 2.000 arrobas. En contraste con los otros distritos antioqueños, el cultivo…p. 104
19Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4871 cita
[31](1995), pp. 21 - 75; Betancourt y García. (1990), pp. 23 - 55; Betancourt y García (1994), pp. 12 1 - 149; Campo (1980), pp. 17 - 54. 4 Palacio (1983); L ópez Toro (1970); M achado (1988). C hristie (1986), p. 36, discute la hi pótesis de Parsons sobre la colon ización antioqueña, pero considera q u e sus planteam…p. 487
20Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 303, 3102 citas
[34]33 de 1903, que había establecido el peso oro como unidad monetaria, fue complementada con la Ley 59 de 1905, que fijó el tipo de cambio del papel moneda en 10.000%, estabilizando así su valor. La conversión del papel moneda, sin embargo, fue lenta y solo vino a conseguirse cabalmente en 1923 con la creación del Banco…p. 310
[57]haberse dado un comportamiento dinámico de ninguno de los productos de mercado interno. En buena parte en manos de campesinos, se trabajó con prácticas y técnicas rutinarias y poco productivas; se dio preferencia a los cultivos múltiples, poco rendidores pero seguros, antes que a aventuras especulativas y esfuerzos de…p. 303
21Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 42, 2502 citas
[36]and Consular Reports on Trade and Finance, Annual Series, No. 446 (Lon- don, 1888), p. 10. 8. By 1888 Santander enjoyed the services of a fifty-five kilometer railroad connecting Cticuta to Puerto Villamizar on the Zulia River, but the railroad only exacerbated com- mercial relations with the Venezuelans who had built…p. 42
[39]ways to encourage the expansion of coffee cultivation. While the effect of such intangibles as political stability, monetary reform, and fiscal responsi- bility at home and abroad is hard to measure, Reyes's transportation and communications policies and his subventions to coffee exporters were a real boon to the…p. 250
22Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 301 cita
[37]por Pepe Sierra, consuegro y amigo personal de Reyes, y aunque no tuvo los resultados esperados, durante el periodo se ocupó de la política monetaria, administró las finanzas guber- namentales, corrigió los déficits presupuestales e hizo posible el pago de la deuda externa. En cuanto al Ministerio, adelantó lo…p. 30
23Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 51 cita
[38]had tried to put down the Panama revolt without success, was able to gain the presidency in 1904 by calling for a program of na- tional restoration. Once installed, he quickly adopted authoritarian meas- ures to create a dictatorship known as the Quinquenio that endured until 1909. 10 Historians find the Quinquenio a…p. 5
24Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 151 cita
[40]Valle y parte de Cundinamarca, lo que permitió a esas zonas conocer un desarrollo muy significativo; el transporte ferroviario mejoró las comunicaciones, al menos entre los puntos de producción y los puertos desde donde era embarcado el grano hacia el exterior. No menos importante, los dividendos generados por el café…p. 15
25Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 281 cita
[41]cuyo balance fue aterrador: en 220 combates se enfrentaron 75.000 soldados del Gobierno conservador y otro tanto de liberales, la mayoría constituidos en guerrillas. Estos sufrieron varias derrotas, pero la mayor e irreversible, fue la de la batalla de Palonegro, la más larga y mortífera, que duró 16 días (entre el 11…p. 28
26Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 681 cita
[42]cuencia ldgica, una inflacién que encarecié las im- portaciones y estimuld la especulacion, factores que complicaron todavia mas el mal estado del pais. En estas circunstancias, el grupo liberal llamado «autonomista», encabezado por el general Rafael Uribe Uribe, promovid la guerra contra los conser- vadores, la cual…p. 68
27Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 321 cita
[47]el noroccidente de Cundinamarca. Colombia entró al siglo XX con la expectativa de integrarse de manera efectiva en la economía internacional. Tras los fallidos intentos de hacerlo a través de la exportación de tabaco y qui- na, el café se constituyó como el producto que permitiría dar ese paso, funda- mental para los…p. 32
28Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1081 cita
[48]en ruinas. Quizá lograron una paz perfecta entre ellos, y por eso, la siguiente confrontación se aplazó por cerca de treinta años, pero el país no gozó de paz social, no se lograron desterrar los odios, ni los conflictos, ni las venganzas. Como señaló Fernán González, gran conocedor del tema, “La memoria de los…p. 108
29Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1861 cita
[49]del Estado en la econo- mía y en los antiguos estados soberanos, los cuales en 1904 fueron completamente subyugados para evitar que se formaran, en Antioquia, Santander y Cauca, fuertes centros de presión regionalista que alimentaran brotes separatistas, como el que con- cluyó con la separación de Panamá. Más…p. 186
30Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1301 cita
[50]to guarantee the opposition a reasonable number of seats in Congress, department assemblies, and municipal councils. To do so, in 1905 he arbitrarily dissolved the overwhelmingly Con- servative Congress and convoked in its place a national assembly, which voted to extend his presidential term from six years to 10.…p. 130
31Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 2311 cita
[51]Days. Those years were marked by rapid growth driven by progress-intoxicated elites whose desire to earn money quickly became gen- eralized throughout the nation. Rafael Reyes (1904–1909) was the first of several president-entrepreneurs who devoted their energies to modernizing the country. Like his successors Carlos…p. 231
32Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 2221 cita
[52]creto N.° 832 del 20 de julio de 1907 por el que se establecieron subsidios a las exportaciones de café, tabaco, cau- cho de plantación, así como a la pro- ducción de algodón tanto para la ex- portación como para el consumo in- terno. Para estimular las explotacio- nes algodoneras, además, se utilizaron estímulos…p. 222
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 461 cita
[53]pasaron por allá. […] Digamos que esa […] siempre fue una zona donde se vivían con mucha intensidad las guerras civiles porque además, como era una frontera entre el Estado de Antioquia conservador [y] el Estado del Cauca liberal, había también esas tensiones étnicas entre antioqueños y caucanos» 51. En 1905, durante…p. 46
34Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 461, 5302 citas
[54]detalle, aún subsiste. La continuidad del poblamiento no implicaba la homogeneidad de la población. Al contrario, en la faja oriental, sobre el fondo de raza indígena, se marcaban más y más claramente las diferencias locales. Y aunque los grupos entraban ya en contacto sobre frentes anchos, no se compe- netraban y…p. 530
[59]unos pocos, unos centenares tal vez, pero esos eran precisamente de los pocos que estaban en capaci- dad de escoger entre estas actividades y las fabriles u otras. Y el ejemplo de los unos influía sobre los demás. No era desde luego que se creyera que el que se dedicaba a ellas hiciera un sacrificio pecuniario. Todo…p. 461
35Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 331 cita
[55]más heterogéneos, los partidos se moderaron. No es s?rpr:ndente, entonces, el surgimiento del republicanismo en Ant10qwa unos años después del establecimiento definitivo del café como~el prime~ pro~ucto de la región. Se puede decir, entonces, que el ca fe fomento el:h~a de estabilidad política que era necesario para…p. 33
36Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 191 cita
[58]más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…p. 19
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[60]regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…p. 42
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 591 cita
[61]campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…p. 59
39Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 291 cita
[62]de paz para la Nación. Aquí algunos puntos fundamen- tales por lo menos para despertar ese interés en conocer más ampliamente ese hecho. ¿Dónde estalló? Estalló en el departamento de Santander y aunque el llamamiento a las armas era a nivel nacional, el conflicto se centró en su etapa inicial en esta región,…p. 29
40Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 321 cita
[63]fue Chaparral, experimentó una transformación por la economía cafetera con participación de colonos indígenas, fenómeno que se acentuó durante la expansión cafetera del primer tercio del siglo XX. Las tierras del sur del Tolima, tanto las aledañas a las haciendas como a los resguardos indígenas, vivieron un intenso…p. 32