Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Idea · Nueva Granada

Liberalismo radical

El liberalismo radical fue el proyecto político e intelectual que entre 1849 y 1886 buscó desmantelar el orden colonial y católico heredado de tres siglos de dominio hispánico, sustituyéndolo por una república federal, laica, librecambista y regida por la libertad individual, cuyo momento culminante fue la Constitución de Rionegro de 1863.

3.829 palabras58 documentos81 fragmentos citados
Liberalismo radical

Trayectoria de una idea

  1. 1847

    Primera reforma librecambista

  2. 1849

    Ascenso de López y articulación del Partido Liberal

  3. 1850

    Ezequiel Rojas y la adopción oficial del benthamismo

  4. 1851

    Congreso reformista y abolición de la esclavitud

  5. 1853

    Constitución de 1853: libertad de cultos y primer federalismo

  6. 1854

    Derrota del golpe de Melo y consolidación del librecambio

  7. 1858

    Confederación Granadina

  8. 1861

    Desamortización de bienes de manos muertas

  9. 1863

    Constitución de Rionegro: apogeo del federalismo radical

  10. 1886

    Clausura del liberalismo radical: la Regeneración

03

La lectura

El liberalismo radical no fue un partido en sentido estricto sino una coalición inestable de comerciantes exportadores, abogados benthamistas, hacendados reconvertidos al comercio y publicistas que compartían la convicción de que Colombia debía refundarse sobre bases enteramente nuevas, ajenas a la herencia hispano-católica. Su fortaleza residió en la coherencia doctrinaria —utilitarismo ético, economía clásica, laissez-faire, federalismo— y en la capacidad de traducir esa doctrina en instituciones duraderas como la escuela pública laica y la separación entre Iglesia y Estado. Su fragilidad estructural fue la de toda burguesía comercial no productiva: dependía del ciclo exportador que sostenía a sus dirigentes, y cuando ese ciclo se derrumbó entre 1875 y 1885, el edificio institucional quedó sin base material. Las reformas sociales más audaces —abolición de la esclavitud, disolución de los resguardos— no produjeron la ciudadanía económica prometida, pues los libertos y los indígenas fueron reincorporados a formas de sujeción que el mercado no disolvió. Con todo, las inercias que el radicalismo generó —una idea secular de ciudadanía, la libertad de imprenta, la memoria de un Estado sin tutela eclesiástica— sobrevivieron a la derrota política de 1886 y reaparecieron, transformadas, en los debates del siglo siguiente.

El liberalismo radical

El liberalismo radical fue el proyecto político e intelectual que, entre 1849 y 1886, quiso desmantelar el orden colonial y católico heredado de tres siglos de dominio hispánico y sustituirlo por una república federal, laica, librecambista y regida por la libertad individual llevada al extremo. No fue exactamente un partido —la palabra es demasiado estrecha— sino una coalición inestable de comerciantes exportadores, abogados formados en el utilitarismo benthamista, artesanos urbanos, hacendados reconvertidos al comercio y publicistas unidos por la convicción de que la sociedad colombiana debía refundarse sobre bases enteramente nuevas. Su momento culminante fue la Constitución de Rionegro de 1863, que llevó el federalismo a un grado sin precedentes en América Latina; su clausura, la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, que restauraron la centralización política y la alianza con la Iglesia. Entre esos dos extremos cabe medio siglo de reformas audaces, guerras civiles y una transformación profunda de lo que significaba ser colombiano.

Una revolución de élites con vocación de refundación

El liberalismo radical es incomprensible si se lo mira solo como etiqueta partidista. Fue, primero, un proyecto civilizatorio: la convicción, sostenida por una generación entera, de que Colombia debía romper con la herencia hispano-católica y adoptar los principios de la Ilustración tardía y del liberalismo económico europeo. La abolición de la esclavitud en 1851, la libertad de cultos en 1853, la desamortización de bienes eclesiásticos en 1861, la reforma educativa laica de 1870 y el federalismo extremo de Rionegro no fueron medidas aisladas sino piezas de un mismo edificio doctrinario, que aspiraba a producir un tipo nuevo de ciudadano: secular, propietario, contratante libre en un mercado sin trabas.

Fue, al mismo tiempo, una revolución hecha desde arriba. Su base social no eran los esclavos liberados ni los indígenas cuyos resguardos se disolvieron, sino una burguesía comercial no productiva —importadores, exportadores de tabaco, financistas ligados a casas europeas— cuyo interés estructural era vincular la economía colombiana al mercado mundial. Los dirigentes radicales se dedicaban ante todo a la política y a la ideología; cuando no ocupaban cargos públicos, vivían del periodismo y de la enseñanza. Esa condición explica la fuerza intelectual del movimiento y también su fragilidad social: cuando el ciclo exportador que sostenía a esa burguesía se derrumbó entre 1875 y 1885, el edificio institucional quedó sin base material y cayó con una rapidez que sorprendió incluso a sus enemigos.

Reducirlo a superestructura del boom tabacalero, con todo, sería injusto. Las instituciones que fundó —la escuela pública laica, la libertad de imprenta, la separación entre Iglesia y Estado, una idea secular de ciudadanía— generaron inercias que sobrevivieron a la derrota política. La Regeneración las suprimió formalmente; no las extinguió del todo.

Raíces doctrinarias: benthamismo y la fractura de 1849

La genealogía intelectual del radicalismo colombiano se remonta a la temprana república. Los textos de Jeremías Bentham circularon en las cátedras universitarias hasta que Bolívar los prohibió en 1828, temiendo que su utilitarismo minara los cimientos morales y religiosos del orden social. La prohibición no borró el prestigio de la doctrina; al contrario, la convirtió en emblema de una generación que, veintidós años después, la reivindicaría como divisa.

Ezequiel Rojas fue el gran apóstol colombiano del benthamismo. En 1850, siendo senador y profesor de filosofía del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, propuso ante el Congreso la adopción oficial de las obras de Bentham para la cátedra de Legislación y de Destutt de Tracy para la de Lógica. La propuesta pasó gracias a las mayorías radicales, aunque quedó sujeta a impugnaciones posteriores. Junto a Bentham, los autores canónicos del liberalismo colombiano fueron Jean-Baptiste Say —cuyo Tratado de economía política fue el manual estándar en las universidades del país durante la primera mitad del siglo— y Frédéric Bastiat, traducido al español en Colombia hacia 1850 para intervenir en el debate público sobre el librecambio.

Ese cuerpo doctrinario —utilitarismo ético, economía política clásica, apología del laissez-faire— configuró un estilo de pensamiento que sus adversarios describieron como una "gran simplificación de la vida": una mecánica deductiva a partir de pocos dogmas que pretendía resolver los problemas de la filosofía, la psicología, la ética y la política con la misma economía de axiomas. Esa pobreza interna sería, con los años, tanto la fuente de su fuerza inicial —claridad, coherencia, capacidad de convocatoria— como el origen de su parálisis: incapaz de renovarse doctrinariamente, el radicalismo llegó a los años ochenta repitiendo las fórmulas de sus padres fundadores.

La primera fractura interna se produjo entre 1849 y 1854, cuando el liberalismo se dividió en dos corrientes cuyos nombres —gólgotas y draconianos— tomaron un tinte casi teológico. Los gólgotas, asociados en general con sectores comerciantes, defendieron el librecambio como principio ordenador de la economía. Los draconianos, aliados con los artesanos urbanos, denunciaron que esa doctrina arruinaría la manufactura nacional. La disputa no era solo económica: contemporáneos la interpretaron como choque de dos concepciones antagónicas de la vida pública, y los draconianos fueron caracterizados como "escuela de la violencia en el pensamiento" por su dogmatismo. El librecambio, por lo demás, no era patrimonio exclusivo del radicalismo: figuras fundadoras del conservatismo como Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro lo habían defendido con entusiasmo antes de que la fractura se profundizara.

La primera oleada reformista: López, Obando y el Congreso de 1850

El giro decisivo hacia el liberalismo económico había comenzado antes de la fractura interna. En 1847, Florentino González, ministro de Hacienda del gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, impulsó una reforma de las tarifas aduaneras que constituyó el primer paso brusco hacia el librecambio internacional. Aunque la orientación era compartida por casi toda la dirigencia neogranadina, la velocidad del cambio sorprendió incluso a sus aliados.

La presidencia de José Hilario López (1849-1853) convirtió esa orientación en programa. En la elección de 1849, los artesanos organizados en las sociedades democráticas —agrupaciones fundadas con propósitos políticos que congregaban a trabajadores manuales urbanos e intelectuales— tuvieron un peso decisivo para que el Congreso eligiera a López. Su gobierno emprendió una batería de medidas más audaces que las de gobiernos contemporáneos en otros países latinoamericanos: sufragio universal masculino, expulsión de los jesuitas el 26 de mayo de 1850 y la ley del 21 de mayo de 1851, que decretó la libertad de todos los esclavos a partir del 1 de enero de 1852. A ello se sumó la disolución de los resguardos indígenas, que abrió las tierras comunales al mercado.

El Congreso de 1850-1851 fue el momento culminante formal de esta primera oleada. En sus curules se sentaron los representantes decididos de las burguesías regionales que empezaban a articularse en el nuevo Partido Liberal, y por sus manos pasaron leyes que suprimieron gravámenes de origen colonial: la alcabala, los derechos de exportación, los diezmos, el impuesto al aguardiente, el de hipoteca y registro. Fue la aproximación más cercana en el siglo XIX colombiano a una ruptura con la herencia colonial en materia fiscal y social.

Los resultados sociales, sin embargo, fueron menos revolucionarios que las leyes. La abolición de la esclavitud no condujo al trabajo asalariado libre: los libertos fueron reincorporados a formas de sujeción a través del endeudamiento, del poder político local de los terratenientes y del influjo del clero. La disolución de los resguardos permitió que sus tierras pasaran a manos privadas sin que los indígenas obtuvieran la ciudadanía económica prometida. El liberalismo respondía, en última instancia, a los intereses de una burguesía comercial que buscaba movilizar la tierra y la fuerza de trabajo, no a transformar de raíz las relaciones de propiedad en el campo.

En este marco se sancionó la Constitución de 1853, promulgada el 21 de mayo bajo el gobierno del general José María Obando. Consagró la libertad de cultos, eliminó la personería jurídica de la Iglesia Católica y comenzó a debilitar el poder presidencial delimitando las competencias entre el gobierno central y las provincias. Fue el primer paso jurídico hacia el federalismo que dominaría las tres décadas siguientes.

El golpe de Melo y la coalición contra la calle

El 17 de abril de 1854, el general José María Melo dio un golpe de Estado en Bogotá apoyándose en una alianza de sectores militares, artesanos organizados en las sociedades democráticas e intelectuales próximos al draconianismo. Era la expresión más audaz —y la única exitosa, aunque brevemente— del malestar de los productores manuales frente al librecambio.

La reacción de la élite fue inmediata y transpartidaria. Liberales y conservadores, enemigos declarados, se aliaron bajo la bandera de la legalidad y la propiedad. Antiguos promotores de las democráticas como Salvador Camacho Roldán y los hermanos Samper marcharon junto a Mosquera, Murillo Toro y el propio López contra el gobierno de Melo. La coalición aplastó la insurrección ese mismo año y utilizó la victoria para consolidar la implantación del librecambio y para reprimir el ala artesanal del liberalismo. Fue, quizá, la primera vez en la historia colombiana en que la élite se unió contra lo que percibió como peligro revolucionario procedente de abajo.

Las guerras civiles del siglo XIX colombiano, con la excepción notable de 1854, funcionaron como formas privilegiadas de reproducción de las élites y sus partidos, no como expresiones de un nuevo orden social. La revuelta de Melo, por su composición y su programa, rompió ese patrón: fue el efímero ascenso al poder de una alianza que no encajaba en el molde de las disputas entre notables. Su derrota marcó un límite social que el liberalismo radical no volvería a atravesar.

Del federalismo gradual a Rionegro

Aplastado el melismo, la política colombiana se consumió en un pulso entre el centralismo conservador y el impulso federalista que ganaba fuerza en los estados. Desde 1855, reformas sucesivas a la Constitución de 1853 fueron erigiendo estados federales, comenzando por Panamá y siguiendo con Antioquia, Santander, Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar y Magdalena. La Constitución de 1858 dio al país el nombre de Confederación Granadina y consagró el esquema federal en la letra.

El punto de quiebre llegó con la presidencia conservadora de Mariano Ospina Rodríguez, cuyas medidas centralistas —una ley electoral que concentraba los escrutinios en el poder nacional y una ley de orden público que permitía suspender a los gobiernos de los estados— fueron leídas por los estados liberales como amenaza existencial. La guerra civil que estalló en 1860 se prolongó hasta 1862, y es el único caso en toda la historia colombiana en que un gobierno fue derrocado mediante una guerra civil de gran escala; todos los demás cambios de poder por la fuerza fueron golpes rápidos o intentos fallidos. Mosquera, ahora liberal, entró triunfante en Bogotá y convocó a los vencedores a redactar una nueva constitución.

La Convención de Rionegro se instaló el 4 de febrero de 1863. La reunieron los liberales triunfantes, pero pronto quedó claro que el liberalismo no era una sola cosa: los seguidores de Mosquera —caudillo militar de instintos autoritarios— chocaron con los radicales, que desconfiaban del poder personal y buscaban ataduras institucionales para el ejecutivo. La constitución que salió de Rionegro llevó el federalismo a extremos que ningún país latinoamericano contemporáneo había ensayado.

Se llamó al país Estados Unidos de Colombia y se decretó la unión a perpetuidad de nueve estados soberanos. Los estados podían ejercer cualquier función no reservada expresamente al poder central, mantener sus propias milicias y determinar quiénes tenían derecho al voto. La Constitución solo podía reformarse por consentimiento unánime de todos los estados, cláusula que la volvía prácticamente inmodificable. El período presidencial se fijó en dos años sin reelección inmediata —un ejecutivo demasiado corto para consolidar poder, síntoma de la desconfianza que los radicales tenían hacia el propio Mosquera—. Se garantizaron la libertad religiosa, la libertad de expresión e imprenta y se mantuvo la abolición de la pena de muerte.

El preámbulo fue el más elocuente de los gestos: por primera vez en la historia colombiana, la Constitución no invocó el nombre de Dios y se proclamó "en nombre y por autorización del pueblo y de los Estados Unidos Colombianos". Ninguna otra constitución del país había osado tanto. En ese detalle simbólico cabía toda la ambición del radicalismo: refundar la soberanía sobre el pueblo, no sobre la providencia.

La guerra con la Iglesia

El conflicto con la Iglesia Católica fue el eje más visible del programa radical y también el que más resistencias generó. Había comenzado con la expulsión de los jesuitas por López en 1850 y la declaración de separación entre la Iglesia y el Estado en 1853, pero alcanzó su punto álgido durante el segundo gobierno de Mosquera, iniciado en julio de 1861.

El 9 de septiembre de ese año, Mosquera expidió el decreto de desamortización de bienes de manos muertas, que transfirió a la nación las propiedades de corporaciones civiles y eclesiásticas. En ese momento la Iglesia poseía bienes avaluados en diez millones de pesos, cuando el presupuesto nacional apenas alcanzaba dos millones: la desproporción explica tanto la audacia de la medida como la ferocidad de la reacción. Poco después, Mosquera decretó la tuición de cultos, por la cual todo sacerdote debía solicitar permiso a las autoridades civiles para ejercer su ministerio. Los conventos que desacataran las órdenes serían cerrados.

Detrás de estas medidas había una lectura ideológica: la Iglesia era percibida como el principal instrumento de dominación ideológica sobre los sectores populares, obstáculo para la formación de un ciudadano moderno. Reducir su poder económico y político, colocarla bajo tutela estatal y disputarle el monopolio sobre la educación y las conciencias fue, para los radicales, condición de posibilidad de la república que soñaban. Para la jerarquía eclesiástica y para los conservadores, fue una guerra religiosa.

Ese conflicto se convirtió en el principal eje de división entre los partidos. La Iglesia se alineó consistentemente con la agenda conservadora, y las reformas anticlericales generaron una polarización que atravesaría las guerras civiles siguientes y que solo el Concordato de 1887 vendría a apaciguar.

Auge exportador y hegemonía radical

Durante buena parte del período 1849-1885, los liberales radicales presidieron una aceleración del ritmo de cambio económico y social. Esa hegemonía no fue solo política: descansó sobre un ciclo exportador cuya prosperidad hizo posible el financiamiento del Estado federal y la consolidación de una clase comerciante afín al proyecto.

El tabaco fue el corazón de ese ciclo. Su estanco colonial había sido suprimido hacia 1850 gracias, entre otros, a la presión de comerciantes y pequeños agricultores de Santander vinculados al liberalismo. Entre 1850 y 1875, las exportaciones de tabaco promediaron entre dos y tres millones de pesos oro anuales y constituyeron la columna vertebral de la economía exportadora, aunque su comercialización quedó en manos de un oligopolio ligado a casas comerciales europeas y su peso en la producción agrícola total siempre fue modesto.

Los aranceles cobrados sobre las importaciones que ese ciclo permitía convirtieron a las aduanas en la principal fuente de ingresos del Estado federal. El auge fortaleció al Partido Liberal doblemente: económicamente, al crear una poderosa clase de comerciantes importadores; fiscalmente, al proveer al Estado de ingresos sin precedentes que hicieron viable el régimen de Rionegro.

Pero el ciclo era frágil. Tras el tabaco vinieron booms sucesivos y breves —añil, algodón, quina—, y cada uno perdió rentabilidad en los mercados europeos por la escasez de capitales, las técnicas de producción rudimentarias y los altos costos de transporte que Colombia no lograba reducir. Las compras de tabaco colombiano en Bremen cesaron hacia 1870. El Banco de Londres, México y Surámerica, establecido en 1846, se liquidó en 1869 arrastrado por la crisis. Los empresarios agrícolas reconvirtieron sus plantaciones en dehesas de ganado, en cultivos de caña o de café, o simplemente las conservaron como fincas de recreo, refugiándose en la tierra como activo último.

Cuando entre 1875 y 1885 se hundió la economía exportadora, se minó fatalmente la base material, la fuerza política y la influencia ideológica del liberalismo. En 1885, en el punto más bajo de la depresión, el Partido Liberal, dividido y desacreditado, apenas ofreció resistencia simbólica a la restauración conservadora que se consumaría al año siguiente.

La reforma educativa y la guerra de 1876

Antes del colapso, el radicalismo intentó el que sería su proyecto más ambicioso de largo plazo: la construcción de un sistema nacional de educación pública, laica y obligatoria. La reforma educativa impulsada durante el gobierno de Eustorgio Salgar en 1870 propuso la escolarización elemental obligatoria, la neutralidad religiosa en las aulas y un sistema unificado dirigido y supervisado por el gobierno central. Para formar a los maestros que ese sistema exigía, se contrató una misión pedagógica alemana compuesta en parte por educadores protestantes.

La combinación fue explosiva. Educación laica, intervención estatal sobre un dominio que la Iglesia consideraba propio y presencia visible de maestros protestantes en las escuelas normales colombianas convirtieron la reforma en emblema de la agresión del Estado radical contra la civilización católica del país. La resistencia se articuló primero en los púlpitos, después en las armas.

La guerra civil de 1876-1877 estalló como reacción conservadora y clerical a esa reforma. Se libró principalmente en el Cauca y el Tolima y duró once meses. Las tropas liberales, predominantemente negras y mulatas, destruyeron propiedades y atacaron a propietarios conservadores; el saqueo de Cali en la Nochebuena de 1876 quedó como imagen de la violencia social que la guerra desató. El clero de Palmira, Cartago y Tuluá abanderó la causa antirreformista. El conflicto costó el 118 por ciento del presupuesto nacional aprobado para 1878.

Los liberales radicales ganaron la guerra pero perdieron la escuela. Las clases se suspendieron, los libros fueron destruidos, las aulas se convirtieron en cuarteles. El proyecto pedagógico salió del conflicto herido de muerte, y el desgaste militar, fiscal y político que la victoria acarreó abrió paso a la escisión interna del liberalismo entre radicales e independientes, fatal en los años siguientes.

El pulso final: Núñez y la Regeneración

El 1 de abril de 1878, al tomar posesión el general Julián Trujillo como jefe del gobierno de la Unión Colombiana, Rafael Núñez —como presidente del Senado de Plenipotenciarios— pronunció el discurso en que enunció el dilema fundacional del período siguiente: "regeneración administrativa fundamental o catástrofe". En ese momento, Núñez concebía la regeneración como una reforma administrativa dentro del marco constitucional vigente; él mismo lo reconocería en escritos posteriores. La sustitución total del sistema federal no estaba en sus planes iniciales.

Fue la dinámica de las alianzas partidistas la que convirtió la reforma administrativa en refundación constitucional. La escisión entre liberales radicales e independientes debilitó el control del partido sobre el gobierno nacional. Los independientes, encabezados por Núñez, buscaron aliados en el conservatismo para respaldar su candidatura. Núñez fue elegido presidente por primera vez en 1880.

Durante su primer gobierno estableció un Banco Nacional con poder exclusivo de emitir billetes, medida contra la que se alzaron los comerciantes y banqueros liberales radicales, defensores de la ortodoxia del laissez-faire. La resistencia fue infructuosa. Las rivalidades entre estados soberanos, que en los años setenta habían llegado a levantar aduanas internas y fragmentar el mercado nacional, ofrecían el argumento perfecto para la centralización que Núñez iba a impulsar.

La Constitución de 1886 fue, en gran medida, obra intelectual de Miguel Antonio Caro, principal pensador conservador de la época y vicepresidente de Núñez. Estableció la centralización política, administrativa y económica, formó un ejército nacional y restableció relaciones armoniosas entre la Iglesia y el Estado. El Concordato de 1887, firmado con la Santa Sede, consagró el catolicismo como religión oficial de Colombia, devolvió propiedades eclesiásticas confiscadas por los gobiernos anticlericales, vinculó la educación pública a los preceptos católicos y abolió el divorcio civil. Todo lo que Rionegro había construido en materia de laicidad quedó desmontado en poco más de un año.

La alianza entre conservadores y liberales independientes que llevó a Núñez al poder derivó en una hegemonía de gobiernos conservadores que gobernaría Colombia hasta 1930. Sus pilares institucionales fueron la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887.

Los hombres del radicalismo

El liberalismo radical fue, más que ningún otro movimiento político colombiano del siglo XIX, una obra de nombres propios. Manuel Murillo Toro, presidente en dos ocasiones y periodista incansable, encarnó el ala civilista del radicalismo santandereano. Aquileo Parra y Santiago Pérez continuaron esa línea en la década de 1870. Salvador Camacho Roldán y los hermanos Samper —José María y Miguel— combinaron la política con el periodismo y la reflexión económica: Miguel Samper escribió páginas lúcidas sobre la miseria y la modernización que aún se leen. Santos Acosta presidió en un momento crítico entre Mosquera y la consolidación radical. Eustorgio Salgar impulsó la reforma educativa de 1870. Ezequiel Rojas y Florentino González aportaron el andamiaje doctrinario.

La trayectoria de González ilustra la porosidad de las fronteras partidistas. Mentor intelectual de la generación radical e impulsor de las reformas económicas de 1847, fue adoptado en 1853 como candidato conservador para la Procuraduría General de la Nación. La adopción reveló que la revolución económica que González predicaba era compatible con los intereses clasistas de los grandes terratenientes conservadores; las divergencias con los liberales seguían siendo políticas y religiosas, pero no económicas.

Mosquera es un capítulo aparte. Militar caudillista, presidente cuatro veces bajo banderas cambiantes, encarnó las contradicciones del proyecto: fue el liberal que expropió a la Iglesia y el autócrata al que los radicales temieron; el vencedor de la guerra de 1860-1862 y el hombre a quien la Constitución de Rionegro fue diseñada para contener.

La huella larga

La derrota de 1885-1886 fue rotunda en lo institucional pero incompleta en lo cultural. La Regeneración pudo restaurar el catolicismo oficial, la centralización y la alianza con la Iglesia, pero no borrar del todo lo que medio siglo de liberalismo radical había sedimentado. La idea de una educación pública y estatal —aun católica— tenía su origen en la reforma de 1870. La libertad de imprenta, aunque cercenada bajo Núñez, siguió operando como principio al que la oposición podía apelar. Una noción secular de ciudadanía, la costumbre de discutir la política en periódicos y sociedades, la memoria misma del federalismo como opción legítima: todo eso quedó como sedimento activo bajo la superficie regeneracionista.

La tradición radical fue apropiada de manera desigual por los artesanos y los nacientes grupos obreros del siglo XX. Ciudades como Barranquilla y Barrancabermeja, de tradición políticamente liberal, la reivindicaron con más energía que las del interior, aunque también en el altiplano hubo continuidades. El puente entre el liberalismo radical decimonónico y el movimiento obrero posterior no fue una herencia directa sino una reelaboración, y en ella se combinaron el ideario del sufragio universal, la desconfianza hacia el clero y una idea difusa pero persistente de que el Estado colombiano podía ser otra cosa.

El liberalismo radical dejó a la historia colombiana una pregunta que ninguna hegemonía posterior logró clausurar del todo: si es posible una república laica, descentralizada y regida por la libertad individual en un país cuyas estructuras profundas —agrarias, católicas, jerárquicas— habían sido moldeadas por tres siglos de dominio colonial. Su respuesta afirmativa fue política y militarmente derrotada. La pregunta siguió abierta.

04

En el archivo

5 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Ezequiel Rojas — principal apóstol del benthamismo y formulador doctrinario del radicalismo colombiano
  2. 02Tomás Cipriano de Mosquera — caudillo militar que protagonizó la guerra civil de 1860-1862 y convocó la Convención de Rionegro, aunque en tensión permanente con los radicales puros
  3. 03Manuel Murillo Toro — líder radical que encarnó el ala civil y doctrinaria del movimiento
  4. 04José Hilario López — presidente (1849-1853) que ejecutó la primera oleada de reformas radicales
  5. 05Rafael Núñez — exliberal radical convertido en artífice de la Regeneración que clausuró el proyecto
  6. 06Constitución de Rionegro (1863) — expresión jurídica máxima del federalismo radical
  7. 07Desamortización — política anticlerical central del programa radical impulsada por Mosquera en 1861
  8. 08Federalismo — principio organizativo cardinal del liberalismo radical colombiano
  9. 09Regeneración — proyecto político que sucedió y negó al liberalismo radical desde 1886
  10. 10Partido Liberal — vehículo organizativo del radicalismo desde su articulación en 1849
06

Documentos y fragmentos citados

58 documentos · 81 fragmentos

01Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 211 cita
[1]

tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…

p. 21
02El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 821 cita
[2]

Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…

p. 82
03Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · p. 175, 1812 citas
[3]

la escuela de la violencia en el pensamiento, cuya proyección necesaria en la polí- tica es la escuela de la violencia en los hechos, bautizada entonces con el nombre de draconianismo. Draconianos y gólgotas, más que dos fracciones políticas del liberalismo, son dos formas antagónicas del pensamiento, dos concep-…

p. 181
[8]

toda la filosofía, todo el pensamiento hispanoamericano se orienta hacia la política y son las influencias francesas las que predomi- nan: liberalismo de Benjamin Constant, doctrinarismo de 176 Cíndic Anerni Tinnsc Guizot, por dondequiera luchan y se imponen; en libros y folletos coméntanse estas doctrinas que los…

p. 175
04The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 3311 cita
[4]

meant specifically "natural philosophy," or physics and allied natural sciences. Gólgotas: young radical Liberals in Colombia of the years 1850-1854. Guanentá: a mountainous region in southern Santander characterized by many small communities nestling in pockets in the broken terrain; the largest communities in the…

p. 331
05A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 29, 712 citas
[5]

letter, you addressed to this news - paper an article that appeared in number 225 on November 26, and in which you make an effort to accredit the selfish and disastrous doctrine advocated by Juan Bautista Say and his entire school, which includes the simple formula of let do; or what is the same: let them steal, let…

p. 71
[9]

Some authors dedicated theirs to “young people” but found little to no room in classes. Most professors used foreign books, especially Destutt de Tracy’s and Say’s. Other foreign texts were popular in the national debate, and Colombian authors translated books like Frédéric Bastiat’s Economic Harmonies (1850) to…

p. 29
06Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 411 cita
[6]

algunos tenían fortunas independientes, más bien modestas, y cuidaban alguna ha- cienda o un negocio comercial, la ma- yoría de los dirigentes radicales se ha- bía dedicado ante todo al mundo de la política y de la ideología. Cuando no ocupaban un cargo público, un minis- terio o la presidencia, la enseñanza y el…

p. 41
07El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 256, 5942 citas
[7]

clásica, sobre todo la latina. Debería buscarse esa correlación no sólo con el contenido del pen- samiento político, sino también con la presencia de ciertas formas y actitudes mentales como el realismo, y el pensar con lógica y rigor. Sería incorrecto científicamente pretender que el romanticismo, el radicalismo y el…

p. 256
[11]

crita por Ezequiel Rojas, que vale como documento, pero que ni siquiera logra ser una buena exposición de la obra del maestro. Y así tenía que ser, no por defecto de las in- teligencias que entre nosotros siguieron la doctrina del filósofo inglés, sino por la pobreza interna de la filosofía utilitarista, que no podía…

p. 594
08Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 1111 cita
[10]

del mismo año, el maestro Rojas, en el momento senador y profesor de filosofía del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, volvió a proponer en el Parlamento la adopción oficial de los Elementos de Ideologíadél conde Destutt de Tracy. En medio de acalorados debates logró hacer aprobar por las mayorías radicales…

p. 111
09Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 130, 1432 citas
[12]

í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…

p. 130
[70]

el fraude para garantizar ese voto era grande, tanto para los poderes locales como para el gobierno de la federaci ó n. Las divisio nes del Partido Liberal se convert í an en incentivos para golpes y re voluciones y, como dos estados fueron dominados por los conserva dores (Antioquia y Tolima), la disputa por los…

p. 143
10Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 22, 292 citas
[13]

viajes y la educación europea, los nuevos símbolos de prestigio en la sociedad republicana. En realidad esta comunidad de intereses se reconoció oficial- mente por primera vez en las elecciones de 1853. En esas elecciones el candidato conservador para la Procuraduría General de la Nación fue don Florentino González,…

p. 29
[78]

bajo el Sistema Democrático, fundada en la parro- quia de Micái [un cantón de Guapí, en la provincia de Buenaventura]. El propósito de la sociedad era el de "sostener a todo trance nuestro actual sistema de gobierno, promover la agricultura e industria, hacer conocer esos sagrados principios de igualdad, libertad y…

p. 22
11Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 239, 2452 citas
[14]

suprimidos muchos gravámenes que entrababan el desarrollo de las fuerzas productivas. En el capítulo referente a los impuestos en la Colonia, vimos cómo estos eran grandes en número, no tenían una finalidad concreta y solo frenaban el desarrollo del comercio. Como expresión franca del sistema colonial, fueron atacados…

p. 245
[19]

en la región de Santander, abogaban por la supresión del estanco del tabaco que les impedía la expansión de la producción, y secundaban también las reformas fiscales, en especial la abolición del diezmo eclesiástico que pesaba duramente sobre ellos. Los terratenientes, por el contrario, eran los partidarios del statu…

p. 239
12Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 841 cita
[15]

resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…

p. 84
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[16]

and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…

p. 109
14Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[17]

n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar,  –  (Medellín, ),  – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…

p. 47
15Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[18]

n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar,  –  (Medellín, ),  – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…

p. 47
16Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 110, 1264 citas
[20]

de trabajo forzoso que se consolidan por medio de las deudas, el poder político local de los terratenientes y la influencia ideológica del clero. Como el liberalismo de esta época representa los intereses bá- sicos de una burguesía comercial, no productiva, que intermedia polos con distintas relaciones sociales, polos…

p. 110
[21]

de trabajo forzoso que se consolidan por medio de las deudas, el poder político local de los terratenientes y la influencia ideológica del clero. Como el liberalismo de esta época representa los intereses bá- sicos de una burguesía comercial, no productiva, que intermedia polos con distintas relaciones sociales, polos…

p. 110
[53]

época tam- bién dieron al traste, ya fuera la casa de cambios de Landínez o el Banco de Londres, México y Surámerica. La Casa Landínez quebró en 1841 y dejó arruinada a una parte considerable de los rentistas santafereños, desvalorizando con especulaciones un pe- queño capital, si puede llamarse así a las rentas y…

p. 126
[54]

época tam- bién dieron al traste, ya fuera la casa de cambios de Landínez o el Banco de Londres, México y Surámerica. La Casa Landínez quebró en 1841 y dejó arruinada a una parte considerable de los rentistas santafereños, desvalorizando con especulaciones un pe- queño capital, si puede llamarse así a las rentas y…

p. 126
17Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 47, 942 citas
[22]

de Independencia, influida por la ideología utilitarista, presionaba un ambicioso programa de reformas tendiente a vincular la economía colombiana al mercado mundial. Entre las reformas propuestas descollaban la supresión de algunos monopolios estatales --siendo el del tabaco el más importante--, la adopción formal…

p. 47
[81]

círculos de estudio, los hogares y los ritos cotidianos, la tradición radical va siendo apropiada por los nacientes grupos obreros. "La tolerancia y la libertad de pensamiento", decía un periódico obrero en 1916, "son las bases sobre las cuales descansa la prosperidad y el engrandecimiento de las sociedades…

p. 94
18Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 28, 572 citas
[23]

8. Minor 10 The success of export agriculture achieved under Liberal aegis strengthened the Liberal party physically and ideologically. At first glance the political impact of the tobacco industry, backbone of the export economy during the third quarter of the nineteenth century, appears to have been slight.…

p. 28
[72]

many of the Conservatives backing Nunez must have felt they were entitled to take any steps necessary to secure their continued exclu- sive enjoyment of the honors and perquisites of public office. Moreover, many leading Nationalists sincerely believed theirs was a sacred mission to rescue Colombia from the dangers…

p. 57
19Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1731 cita
[24]

eran igualmente portentosos para los 4. HACIA LA FORMACIÓN SOCIAL NACIONAL: LA SUPERESTRUCTURA DEPENDIENTE J u a n José Nieto y Adolfo Mier vivieron un perido de siete años entre 1848 y 1854 que los más autorizados historiadores colombianos y extranjeros coinciden en señalar como de cambio revolucionario, el primero…

p. 173
20Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 2451 cita
[25]

escrito esta frase: «Aprovechemos, pues, esta época de esperanzas y de decisión…». Eso es la época de 1850: una jornada decisionista en la historia de la cultura y de la economía nacionales: la decisión de destruir la eco- nomía colonial. La decisión de realizar una revolución social y plantear una revolución…

p. 245
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 341 cita
[26]

gobernaciones y la mayoría de las alcaldías en su contra. Su corto gobierno se caracterizó por su intento de mantener la paz entre los partidos y la aprobación de una nueva constitución. El 21 de mayo de 1853 Obando proclamó la nueva constitución del país, que puso fin a la constitución ministerial de Márquez de 1843.…

p. 34
22Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 220, 2222 citas
[27]

democracia. im- piden que su voz ommipatente peri tre en aquel recinto, y ahogue los UE times gritos destemplados cel jesub- tismo que aceso se oyen aún sombría y misteriosamente en-é2068 diustros tenebrosos. Sancionadlo, que La doc- tina de Jesucristo no debe vivir em boscada en unos antros oscuros» Finalmente…

p. 222
[46]

colocaba la jurisdicción episcopal en interdicción: de acuerdo con esa ley los arzobispos, o prelados en la Nueva Granada «son responsables por mala conducta em los ejercicios de aquellas funciones ue les son atribuidas por las leyes la República y responden ante los tribunales y juzgados civiles e ede- siásticos, que…

p. 220
23Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 139, 1572 citas
[28]

magistrados de la Corte Suprema de Justicia y pro- curador general de la Nación, pero cada uno de ellos debía escogerse en elecciones distintas, por lo que el país vivía en permanente debate electo- ral. Acogiéndose a lo estipulado en la Constitu- ción, las provincias de Bogotá, Cauca, Córdoba, Cundinamarca, Chocó,…

p. 157
[79]

en 1854. Inclusive las mujeres integraron una Sociedad del Niño Jesús. Hasta el presidente López simpatizaba secretamente con la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y asistió a una de sus sesiones. Presidencias de López y Obando Sin embargo, fue en la elección del 7 de marzo de 1849, en la cual el Congreso…

p. 139
24Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1131 cita
[29]

de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…

p. 113
25Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1221 cita
[30]

Liberals changed the name of the country from Granadine Confederation (as in the 1858 constitution) to United States of New Granada (Estados Unidos de Nueva Granada, 1861-63). This action was followed by the adop- tion, in 1863, of another constitution that restored the name Colombia (more specifically Estados Unidos…

p. 122
26Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1391 cita
[31]

práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…

p. 139
27Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 731 cita
[32]

acto vengativo que fue condenado hasta por su familia. Con el poder en las manos, Mosquera con- voca la famosa Convención de Rionegro, que abre sesiones en febrero de 1863. Había esco- gido tal población antioqueña porque le repre- sentaba seguridad, en vista de que estaba po- blada por gentes que lo apreciaban. A…

p. 73
28Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 1972 citas
[33]

y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…

p. 197
[39]

libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…

p. 192
29La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1391 cita
[34]

auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…

p. 139
30Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 107, 1142 citas
[35]

texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…

p. 107
[71]

central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…

p. 114
31¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 citas
[36]

garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…

p. 65
[68]

la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…

p. 68
32Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3421 cita
[37]

nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…

p. 342
33Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 481 cita
[38]

ya anotadas, se constituia como el aglutinante ideoldgico ante el re- formismo liberal, en el que veia una amenaza no sdlo desde el punto de vista de la economia, sino desde el punto de vista de la critica a la influencia terrenal de la Iglesia. En este sentido, la politica anti- clerical propuesta y llevada a cabo…

p. 48
34The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1331 cita
[40]

the deep-rooted political and re- ligious conflict that shaped the institutional relations between Church and state in Colombia—from the Independence period through the late nineteenth century. Since the “discovery” of América, altar and throne had governed jointly, as the pa- pacy conceded to the Spanish Crown…

p. 133
3530 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 981 cita
[41]

Crédito nacional. Parágrafo. Esta disposicion no comprende a los censos o capitales puestos a interes de propiedad individual i que no tengan el carácter de fundacion en favor de los establecimientos de que trata este decreto. Art. 15. La Junta Suprema del Crédito público es la encargada especialmente de la…

p. 98
36Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 851 cita
[42]

poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…

p. 85
37Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 110, 1372 citas
[43]

encontraran oneroso el procedimiento. Además, cuando las condiciones económicas no eran buenas, se hacía imposible (o, al menos, inconveniente) pagar siquiera el modesto 6% que, se suponía, debían producir los activos legados. En consecuencia, tampoco es sorprendente que se hubieran pedido reformas al sistema. No…

p. 137
[50]

la Indepen- dencia. Este cambio, sin embargo, era más rápido cuando la situación de demanda (doméstica y externa) hacía irresistible para la clase dirigente la posibilidad de enormes ganancias. Durante el período 1845-1885las riendas del gobierno estuvieron en manos de los liberales radicales (o "gólgotas", como se…

p. 110
38Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2652 citas
[44]

par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…

p. 265
[45]

par- ticipara en el movimiento de emancipación. Sin embargo, en Roma el papa Pío VII publicó una encíclica (1814) exhortando a los hispanoameri- canos a la obediencia y sumisión al gobierno espa- ñol; diez años más tarde, el papa León XII tuvo una actitud semejante. De todas maneras, estos documentos fueron poco…

p. 265
39Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2611 cita
[47]

a la instituci ó n del patronato, aunque hubieran propiciado, como fue el caso de Ospina Rodr í guez, el mantenimien to pr á ctico de muy í ntimas relaciones con la Iglesia, y hubieran auspiciado medidas como el reingreso de los jesu í tas al pa í s para hacerse cargo de la direcci ó n de planteles p ú blicos y fundar…

p. 261
40Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 38, 622 citas
[48]

y patronato estatal sobre la Iglesia lo que generó los primeros conflictos entre ambas potestades. El Estado pretendió seguir controlando a una institución eclesiástica cuya organización, peso social, político y económico, eran enormes, en comparación con la pobreza de sus arcas fiscales. En este escenario, el Estado…

p. 38
[49]

vivían en chozas; las casas de teja y tapia eran exclusivas para haciendas y casas de familias pudientes de pueblos y ciudades. Estas familias campesinas 93 Juan Carlos Jurado, “Pobreza y nación en Colombia, siglo XIX”, HIB. Revista de Historia Iberoamericana 2 (2010): 49. 94 Ibídem, 50. 95 Marco Palacios y Frank…

p. 62
41Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3511 cita
[51]

El valor de las exporta ciones de tabaco, producidas en un' pequeño enclave del Magdalena Medio, aumentó rápidamente hasta promediar entre dos y tres millones de pesos oro entre 1850 y 1875. Pero el colapso de la economía exporta· dora de tabaco, a partir de la última fecha, simultáneamente con la calda de la demanda…

p. 351
42La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 122, 1352 citas
[52]

m po a los colinos del tabaco. Fundan también en el cercano puerto de Ambalema una gran factoría, en la que se prepara el producto para la exportación (Díaz, 1889, II, cap. XX). Ya por el río corrían los primeros vapores de rueda traídos desde los Estados Unidos de América por Juan B. Elbers. Pero todo esto, en…

p. 135
[59]

tra - dicionalista. Evidentemente, a la percepción del peligro revolucionario de subversión de clases, salta todo el grupo dominante, uni- do contra el nuevo «tirano» y «la hez de la sociedad». Con la excusa de restaurar «la democracia y la legalidad» (en lo que se incluía la defensa del derecho de propiedad que vino…

p. 122
43Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 2591 cita
[55]

1895 son de presupuestos aprobados; en los demás casos se trata de ingresos reales. FUENTE: Memorias de Hacienda, 1871-74; Pérez, op. cit.; DANE, Boletín Mensual de Estadística, Nos. 257-58, Bogotá, diciembre 1972 y enero 1973. La era de los radicales En general el sistema tributario surgido de las leyes de 1850 y…

p. 259
44Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 281 cita
[56]

la baja oferta agraria, los precios tendían a subir. Para la época se aducían como causas del atraso de la agricultura las siguientes: la concen- tración de la propiedad del suelo en pocas manos, el ausentismo, la inse- guridad en la vida campestre (por las guerras civiles, las expropiaciones y confiscaciones de…

p. 28
45Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 4671 cita
[57]

hijos reposan en el mismo cementerio de Montparnasse, a tiro de piedra de Cortázar y Dunlop, sintetizó en una frase el sentimiento que cayó sobre los amigos y lectores del escritor argentino al conocer la noticia imposible: «Cuando Julio murió, una parte de nuestro espejo se quebró y todos vimos la noche boca arriba».…

p. 467
46Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 521 cita
[58]

dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…

p. 52
47El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 4491 cita
[60]

conservador. Esta ley transfería a los poderes nacionales, retirándosela a los estados la in- tervención en los escrutinios de las elecciones para miem- bros del Congreso y para la Presidencia de la República. Contra esta y parecidas medidas elevó violenta protesta el Partido Liberal, amenazado en su propia…

p. 449
48Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 531 cita
[61]

ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…

p. 53
49Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 1511 cita
[62]

period show a decline in enrolments, and the central governments neglected public education almost totally to the point that, in some years, it included no item for education in the na- tional budget. 8 The education reform of President Eustorgio Sal gar proposed compulsory elementary schooling, neutrality in…

p. 151
50Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 308, 3202 citas
[63]

tenuous con- sensus agreements struck by national government authorities and state officials were strained to the breaking point. Ultimately, the success of a secular national education system would prove to be partly responsible for its unraveling. Conser- vative Party members began to fear how the new cadre of…

p. 308
[69]

so that state coffers could expand along with public instruction. Radical Liberals understood how the precarious place of the public education network in each state reflected their own tenu- ous hold on political power through client networks. In the wake of the Civil War of 1876 to 1877, political rivalries and…

p. 320
51Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 921 cita
[64]

this, however, there was no agree- ment among contenders who sought to control Colombian education. Like most disagreements in Colombia from the mid-nineteenth century to the late twentieth century, educational disputes merged with political party faction- 76 Chapter Four alism. The civil war of 1876 is an example of…

p. 92
52Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2951 cita
[65]

vida social. 8 Lejos de ello, las guerras civiles colombianas del siglo XIX eran, con excepciones notables (la de los artesanos en 1854), formas privilegiadas de reproducción de las élites, de sus partidos, de sus anacronismos religiosos y de las jerarquías sociales. En el límite eran más empresas colectivas y…

p. 295
53Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 901 cita
[66]

uprisings, which raise even to the highest posts ignorant and uncivil people, can vulgarize (aplebeyar) the language, bringing into general use antigrammatical terms and low words. 43 Grammar was not the sole quality deployed as power; education served this objective as well. The passage of Colombia from a barbar- ian…

p. 90
54Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 101 cita
[67]

el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…

p. 10
55De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 442 citas
[73]

civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…

p. 44
[76]

papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…

p. 41
56De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 442 citas
[74]

sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…

p. 44
[77]

tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…

p. 41
57Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
[75]

util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…

p. 44
58Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 131 cita
[80]

dijo no compartir. Entonces, ya tenía 21 años. Era delgado, ágil y dicharachero. En el relato de su vida, cuenta: “No aprobé tan monstruoso atentado. En 1830 fui entusiasta por la elección del señor Mosquera, y de consiguiente hice por ella todo lo que pude. Por la caída del intruso Urdaneta trabajé, hice varias…

p. 13