Idea · Estados Unidos de Colombia
Trabajo asalariado
El trabajo asalariado en Colombia designa la relación laboral en que un trabajador libre vende su fuerza de trabajo a cambio de un jornal en dinero; durante el siglo XIX fue más una promesa jurídica del liberalismo radical que una realidad económica dominante, coexistiendo con el concierto colonial, la esclavitud tardía, el arrendamiento coercitivo y el peonaje por acceso a parcela.
Trayectoria de una idea
- 1668
Ordenanzas de Inclán Valdez en Popayán
- 1706
Libertos de De Zabaleta se convierten en jornaleros
- 1851
Abolición de la esclavitud y apertura del mercado de trabajo libre
- 1861
Desamortización de bienes de la Iglesia y polarización agraria
- 1863
Constitución de Rionegro y el contrato libre como dogma
- 1880
Consolidación del arrendamiento precapitalista en el oriente cafetero
- 1917
Coexistencia de regímenes laborales en la hacienda Fagua
La lectura
El trabajo asalariado en Colombia no emergió como conquista de la modernidad sino como residuo: lo que quedaba después de que las formas serviles —encomienda, concierto, esclavitud, arrendamiento coercitivo— hubieran cubierto su cuota de control sobre la mano de obra. Durante los Estados Unidos de Colombia (1863-1886), el liberalismo radical lo convirtió en figura jurídica central de su proyecto, pero la realidad productiva del país lo redujo a convivir, durante décadas, con el peón endeudado del hacendado y el arrendatario prohibido de sembrar café en su propia parcela. La excepción antioqueña —mazamorreros independientes, minería con contabilidad mercantil, agregados con asentamiento concentrado— demostró que otra trayectoria era posible dentro del mismo país, y sus costumbres de remuneración sirvieron después como base para los primeros intentos de codificación laboral. El sedimento de esa tensión entre promesa jurídica y sujeción práctica define aún hoy la historia del trabajo en Colombia: un jornalero libre de código que aprendió a vender su día de labor por una ración de chicha.
El trabajo asalariado en Colombia
El trabajo asalariado en Colombia designa la relación laboral en la que un trabajador libre vende su fuerza de trabajo a cambio de un jornal en dinero. En el país, más que una realidad económica dominante durante el siglo XIX, fue una promesa jurídica que el liberalismo radical proclamó sobre un tejido productivo hecho de otras materias: concierto colonial, esclavitud tardía, arrendamiento con obligaciones coercitivas, peonaje por acceso a parcela, mazamorreo independiente en las quebradas antioqueñas. Durante los Estados Unidos de Colombia (1863-1886) esa promesa se codificó y se propagó desde la capital y las provincias radicales, pero chocó con la geografía irregular del país y con los intereses de una élite terrateniente que descubrió cómo perpetuar la sujeción sin coerción legal explícita. La institución que hoy llamamos con soltura "trabajo asalariado" es, en Colombia, el sedimento de esa tensión: un jornalero libre de código conviviendo, durante décadas, con el peón endeudado del hacendado, el arrendatario obligado del oriente cafetero y el liberto que aprendía a vender su día de labor por una ración de chicha.
Herencia colonial: del servicio personal al concierto
El trabajo remunerado en dinero no nació con la República. Nació —lentamente, a regañadientes— dentro de las instituciones de coerción de la Colonia. La encomienda había articulado durante el siglo XVI el control del trabajo indígena y la extracción de tributos en oro o especie, sin frontera clara entre lo uno y lo otro: el indio tributaba con su cuerpo. La supresión formal del servicio personal a los encomenderos no eliminó las obligaciones laborales; las redistribuyó bajo modalidades nuevas —trabajo obligatorio pagado, alquiler general para servicios urbanos, tandas mineras— debidas ya no solo al encomendero sino a otros sectores de la población española.
De esa redistribución surgió el concierto, la forma que más se acerca a un trabajo asalariado colonial. Minuciosamente reglamentado, el concierto agrícola debía formalizarse por escrito, tenía una duración de seis meses a un año, se pagaba en dinero y obligaba al propietario a suministrar casa y servicios religiosos al trabajador. El papel escrito no impidió que la práctica derivara hacia una sujeción cada vez más estrecha: algunos indígenas asignados a la hacienda permanecían allí por tiempo indefinido, casi como siervos, y cuando los hacendados empezaron a combinar salario en dinero con acceso a terrenos se fue consolidando una mano de obra permanente con rasgos señoriales. Esa combinación —jornal en metálico más parcela usufructuada— sería el molde en que se fundiría, dos siglos después, el arrendatario cafetero.
En paralelo, en los resguardos de la Nueva Granada una cuarta parte de los indios útiles era alquilada a estancieros, mineros y comerciantes; los salarios se pagaban al cacique o capitán de forma colectiva, no individual, y en el fondo servían para cubrir los tributos del pueblo indígena. El "salario" retornaba así al circuito fiscal colonial: era un mecanismo tributario disfrazado de contrato. Las ordenanzas del oidor Diego de Inclán Valdez en Popayán, en 1668, redujeron el reparto para las minas del 20 al 10 por ciento de los tributarios, señal de que la población indígena disponible había mermado y de que los mineros preferían ya el trabajo esclavo. En ese cruce —resguardo debilitado, minería que migra hacia el brazo africano— empieza la larga superposición colombiana de formas de trabajo que nunca se reemplazan del todo, sino que se apilan.
Al lado del concierto y el repartimiento subsistía el peonaje. Los llamados gañanes o jornaleros —mestizos, mulatos e indios contratados temporalmente— recibían un jornal y una ración de chicha sin distinción de sexo o edad. Con ellos aparece ya, en pleno régimen colonial, la figura del trabajador plenamente libre en el sentido jurídico: alguien que vende su día. Que fueran los más pobres, los más móviles y los peor pagados dice mucho del origen de la institución: el trabajo asalariado nació en Colombia no como conquista sino como residuo, como lo que quedaba después de que las formas serviles hubieran cubierto su cuota.
Esclavitud, abolición y la primera ficción del trabajo libre
Cuando el presidente José Hilario López sancionó, en mayo de 1851, la ley sobre libertad de los esclavos, la Nueva Granada eliminó formalmente la institución de la esclavitud. La abolición fue un acto solemne del liberalismo, pero sus razones eran más prosaicas de lo que la retórica dejaba ver: la esclavitud se había vuelto antieconómica, e Inglaterra —que necesitaba retener mano de obra africana para sus propias colonias en África— presionaba contra la trata con un discurso filantrópico que encubría intereses imperiales bien concretos. Colombia abolía a destiempo y por confluencia de fuerzas, no por convicción unánime.
El día siguiente de la abolición no produjo la explosión de contratos salariales que la teoría liberal habría anticipado. En el Chocó y Popayán, donde la minería era intensiva en mano de obra esclava, la huida de esclavos y su reclutamiento durante las guerras de independencia habían provocado ya un estancamiento minero que se prolongó todo el siglo XIX. Antioquia, por contraste, lideró el resurgimiento minero con trabajo libre. La geografía de la abolición se dibuja así por contraste: donde la esclavitud había sido el eje, la economía se contrajo; donde ya operaban formas libres, el impulso continuó.
La transición del esclavizado al asalariado dejó rastros que anticipan la ambigüedad del período radical. En el hato de De Zabaleta, en San Marcos de la Mojana, al morir el amo en 1706 algunos esclavos habían sido liberados y se convirtieron en jornaleros o colonos independientes en tierras cercanas: un siglo y medio antes de la abolición general, la manumisión testamentaria producía ya jornaleros libres en la Costa. La libertad por gracia y las cartas de libertad urbanas coexistían con la esclavitud formal, y por esas rendijas se colaba, de a poco, una experiencia del salario. El debate sobre la definición del trabajo libre —tan intenso en Estados Unidos, Brasil y el Caribe de plantación— fue en Colombia curiosamente tenue: ni la economía ni la política estaban definidas por la esclavitud a gran escala, y los ejes de disputa se corrieron hacia la expresión religiosa, las ideologías raciales y las culturas políticas. El liberto colombiano entró al mercado de trabajo sin que casi nadie preguntara qué significaba ser trabajador libre.
Los Estados Unidos de Colombia: el contrato como dogma
En 1863 los liberales radicales fundaron los Estados Unidos de Colombia sobre una constitución federal, un anticlericalismo militante y una fe casi religiosa en el librecambio y la libertad contractual. En ese marco, el trabajo asalariado se convirtió menos en una realidad económica que en una figura jurídica: el jornalero libre que contrata su fuerza de trabajo y que, por el mero hecho de contratarla, deja de ser siervo. Los nombres de la generación que sostuvo esa idea son conocidos —Manuel Murillo Toro, Salvador Camacho Roldán, Miguel Samper, Aquileo Parra, Tomás Cipriano de Mosquera antes de su ruptura tardía—; su convicción, también: la libertad de contrato bastaba, en principio, para producir un trabajador moderno.
El período radical no partió de cero. El propio López, entre 1849 y 1850, había decretado la partición de las tierras comunales indígenas, una medida más radical que las adoptadas en otros países latinoamericanos de la época. La disolución de resguardos —iniciada concentrando varios en uno solo, generalmente en tierras de menor calidad y distantes de los centros poblados— generó la masa de campesinos desposeídos que los terratenientes absorberían como peones, aparceros y arrendatarios. La desamortización de bienes de la Iglesia, decretada por Mosquera en 1861, aceleró el proceso: hubo un aumento en las ventas y los precios de la tierra, y el país se polarizó entre latifundios y minifundios. El período 1845-1885, dominado por los radicales, aceleró el ritmo de cambio agrario más de lo que la retórica constitucional confesaba.
La ecuación radical era clara en el papel: liberar la tierra de sus amarras coloniales y eclesiásticas produciría un mercado; liberar al trabajador de sus amarras serviles produciría un asalariado; el encuentro de ambos en el contrato libre produciría prosperidad. En la práctica, la ecuación funcionó a medias. La tierra se liberó, sí, pero para concentrarse en pocas manos. El trabajador se emancipó jurídicamente, pero encontró que su única puerta al sustento era la parcela del hacendado, y en ella entró en condiciones que la ley radical desconocía o fingía desconocer.
La hacienda del oriente: el arrendamiento como sujeción
En Cundinamarca y Tolima, donde la expansión cafetera se aceleró en las últimas décadas del siglo XIX, la forma dominante de trabajo en las haciendas fue el arrendamiento precapitalista. El contrato era formalmente libre: el arrendatario recibía una estancia dentro de la hacienda para construir vivienda y cultivar, a cambio de trabajar en la hacienda por un salario inferior al del peón voluntario. La libertad terminaba ahí. Sobre el arrendatario pesaban obligaciones adicionales que ningún jornalero libre habría tolerado: trabajo personal subsidiario para construcción y mantenimiento de caminos, policía rural, multas por violar disposiciones del hacendado y —crucialmente— la prohibición de sembrar café en su propia parcela o de comerciar con él.
La prohibición del café en la parcela del arrendatario es reveladora. No era una cláusula agronómica: era un mecanismo de dependencia. Sembrar café significaba, en el oriente de fines del siglo XIX, acceder al único producto con salida internacional; prohibírselo al arrendatario garantizaba que su parcela nunca lo emancipara del jornal. La hacienda cafetera del oriente se construyó, así, sobre la ficción de un contrato entre iguales que en realidad encadenaba al trabajador a una condición estructuralmente subalterna. La diferencia racial reforzaba la jerarquía: propietarios "blancos" y jornaleros o peones "indios", con actitudes racistas circulando entre hacendados, administradores y capataces como sentido común de la faena.
A los arrendatarios residentes se sumaban los jornaleros temporales, especialmente en época de cosecha. En haciendas como Fagua, en la sabana de Cundinamarca, durante las primeras décadas del siglo XX se ve con nitidez la coexistencia de jornaleros temporales con trabajadores residentes denominados arrendatarios y aparceros: un mismo predio combinaba varios regímenes laborales según la coyuntura de la cosecha y la oferta de brazos. Esa combinación no era desorden sino estrategia. El hacendado disponía de un núcleo estable —el arrendatario, atado por la parcela— y de una periferia flexible —el jornalero, contratado y despedido con el ciclo del grano—. Entre ambos, mayordomos y capataces ocupaban la única posición desde la que podía aspirarse a cierta autonomía frente al patrón.
El sistema de remuneración era mixto, y esa misma mezcla delataba el carácter transitorio del asalariado colombiano. El pago combinaba dinero en metálico, especie alimenticia —raciones— y, en algunos casos, días de trabajo en tierras del propietario como forma de pago del arriendo. Coexistían el trabajo a destajo y el jornal, con tarifas que variaban por cultivo, calidad del suelo y región. En tierra templada, sembrar una hanega de maíz valía varios pesos de oro corriente, mientras trigo y cebada se pagaban a un peso; en tierra caliente con arcabuco bravo la tarifa subía. Los terrajeros en la Costa pagaban unos pocos pesos anuales por rozas nuevas y menos por las viejas en tierras del Estado; en Loba, muchos entregaban apenas un par de pesos de plata al año. La renta en especie se iba complementando con pago en metálico, y el metálico entraba en la vida rural más como unidad de cuenta del arriendo que como salario propiamente dicho.
Antioquia: la excepción del mazamorrero
Al otro lado de la cordillera, Antioquia inventó otra cosa. Los mazamorreros —mineros pobres que trabajaban prácticamente sin capital ni maquinaria, con bateas de madera talladas a mano— representaban cerca de cuatro quintas partes de los aproximadamente quince mil mineros de oro que hubo en la región en los años de máximo empleo del siglo XIX, y extrajeron alrededor de una cuarta parte del oro exportado desde Antioquia durante ese siglo. La mayoría eran descendientes de esclavos o mestizos que habían huido de los onerosos sistemas de trabajo prevalecientes en la agricultura de las tierras altas; aproximadamente una tercera parte eran mujeres.
El mazamorrero no era exactamente asalariado: era, más bien, un trabajador libre por cuenta propia, un pequeño productor independiente que vendía el oro extraído. Pero su existencia definió el mercado de trabajo antioqueño. Cuando surgieron los empresarios que aplicaron métodos racionales y modernos a la minería —Ricardo Olano es el prototipo—, encontraron una fuerza de trabajo ya libre, ya desligada de los mecanismos serviles del oriente, dispuesta a vender su jornada por un salario. La minería antioqueña del siglo XIX introdujo mano de obra asalariada para la búsqueda y extracción del oro sistemáticamente, aplicando incluso sistemas de contabilidad heredados del comercio.
En la agricultura antioqueña también predominó una forma distinta: el contrato de agregados, con un patrón de asentamiento concentrado, en contraste con la dispersión de parcelas y la heterogeneidad racial entre propietario y trabajador característica de Cundinamarca-Tolima. Antioquia produjo, por ímpetu regional y por herencia demográfica —minifundio, mestizaje, movilidad—, costumbres de remuneración y jornadas que sirvieron después como base para negociaciones en otras regiones y quedaron incorporadas en los primeros intentos de codificación laboral colombiana. Que la capital económica del país se desplazara hacia Medellín en la primera mitad del siglo XX no fue casualidad: fue el fruto tardío de una configuración laboral que, ya bajo los radicales, ofrecía condiciones más cercanas al modelo del asalariado libre que el oriente cafetero jamás llegó a producir.
Frente al abuso de gobernantes y propietarios de empresas mineras y comerciales, la Iglesia Católica y la Compañía de Jesús exigieron en Antioquia y los Santanderes la aplicación de la legislación indiana, actuando como contrapeso legal ante el desamparo jurídico de los trabajadores. La ironía histórica es que, en una república gobernada por radicales anticlericales, la protección residual del trabajador en algunas regiones se apoyó en instituciones eclesiásticas que la Regeneración habría de rehabilitar poco después.
Artesanos y Sociedades Democráticas: la conciencia del jornal
Antes incluso de que los radicales llegaran al poder, los artesanos urbanos habían tomado conciencia de lo que significaba vender el trabajo. La Sociedad de Artesanos de Bogotá contaba con trescientos miembros en 1847 y aproximadamente mil quinientos a finales de 1849, con presencia probable de estudiantes universitarios y afiliados de clase alta. La drástica rebaja arancelaria de 1847 —expresión temprana del librecambismo que dominaría después— hizo que los artesanos tomaran conciencia de que su futuro les ofrecía pocas perspectivas frente a los bienes importados.
De la Sociedad de Artesanos nacieron, hacia 1849, las Sociedades Democráticas, que se extendieron rápidamente en capítulos provinciales por toda la Nueva Granada. Los artesanos se asociaron políticamente con el Partido Liberal, cuyas Sociedades Democráticas movilizaban apoyo popular junto con estudiantes e intelectuales de izquierda. La tensión latente era evidente: los artesanos necesitaban protección arancelaria; la élite liberal predicaba librecambio. Esa contradicción atravesaría todo el período radical y culminaría, en cierta medida, en la ruptura de 1854.
Los miembros de las Sociedades Democráticas se identificaban visualmente con la ruana teñida de rojo y el uso de cachiporra, en contraposición a la "casaca azul" de las élites: una simbología de clase que anticipaba conflictos que las leyes radicales no sabrían nombrar. Los artesanos de Bogotá influyeron decisivamente en la elección presidencial del 7 de marzo de 1849, contribuyendo a que el Congreso eligiera a José Hilario López. Cinco años después, la agitación desembocaría en el movimiento artesano de 1854 liderado por el general José María Melo con apoyo del artesanado: un episodio breve, derrotado por la coalición de liberales y conservadores contra Melo, que dejó sin embargo una lección clara sobre la fragilidad del vínculo entre el liberalismo y sus bases populares.
En el período circuló un discurso de conciencia proletaria explícito: identificaba a los ricos como usurpadores de la "clase proletaria y trabajadora", anticipaba el comunismo como destino histórico y llamaba a las mayorías a "recobrar por la fuerza" lo arrebatado. Las Sociedades Democráticas, sin ser sindicatos gremiales, constituyeron el primer intento histórico de organización de los trabajadores colombianos para defender intereses comunes. La política librecambista, practicada casi sin interrupción entre 1853 y 1870, y el creciente comercio de importación presionaron negativamente a la industria artesanal, generando un clima económico poco propicio para el desarrollo de una clase artesanal vigorosa y confiada. El asalariado urbano colombiano nacía, pues, en retirada.
Tabaco, quina, oro y camino: los espacios del jornal
Bajo los Estados Unidos de Colombia, algunos escenarios concretos concentraron formas de trabajo asalariado más nítidas. Ambalema, en el Tolima, fue el gran centro tabacalero de mediados del siglo XIX: allí se acumularon jornaleros —hombres y mujeres— vinculados a las factorías de tabaco, con salarios en dinero y jornadas relativamente definidas, aunque siempre precarias. En Santander, el cultivo del tabaco y sobre todo la explotación de la quina, ligada a los ciclos de exportación, movilizaron cuadrillas temporales que trabajaban en el monte por jornal o por contrata.
Los ríos también producían asalariados. Girardot y Barranquilla se consolidaron como puertos fluviales del Magdalena; el vapor y la carga demandaban bogas, cargadores, jornaleros portuarios. La construcción del Camino del Quindío y la del Ferrocarril de Panamá emplearon mano de obra en obras públicas cuya remuneración fue estrictamente en dinero. Las haciendas cañeras del Cauca combinaron, tras la abolición, jornales para libertos con formas de terraje y aparcería. La geografía del asalariado colombiano se dibuja así en manchas: puertos, minas antioqueñas, factorías tabacaleras, obras públicas. Lo que quedaba en medio —el grueso del país rural— seguía funcionando con arrendamiento, aparcería y peonaje por deudas.
La distancia entre esas manchas y el resto se medía en la mesa. Desde mayo de 1880, la alimentación contratada por el Gobierno para los trabajadores de la Escuela Militar costaba doce pesos mensuales por persona y garantizaba carne diaria, sopa, pan y chocolate. Un empleado militar en Bogotá comía carne todos los días; un peón de hacienda en el oriente cafetero recibía ración de chicha y una parcela vedada al café. En ese abismo se juega la historia del salario colombiano en el siglo XIX.
Baldíos: la política que producía dependencia
La legislación de baldíos fue, junto con la disolución de resguardos, el segundo gran mecanismo por el cual el Estado radical modeló el mercado de trabajo. Herederas de la época colonial, las normas condicionaban los derechos de propiedad sobre tierras baldías a quienes establecieran habitación y labranza. En teoría, la política estimulaba tanto la inversión capitalista como la colonización campesina en las regiones de frontera. En la práctica, entre 1827 y 1900 los grandes títulos —los que superaban las cinco mil hectáreas— se contaron con los dedos, pero concentraron una porción mayoritaria del área adjudicada; los títulos medianos, de veintiuna a cien hectáreas, sumaban varios centenares y representaban apenas una fracción menor del suelo repartido. La política que decía repartir baldíos consolidó latifundios.
En el período 1870-1900 las adjudicaciones de menos de quinientas hectáreas crecieron en número relativo, pero la mayor parte del área siguió concentrándose en grandes propiedades. La prescriptibilidad de los baldíos rigió solo entre 1873 y 1882, tras la sanción del Código Civil y el Código Fiscal; después de 1882 se restableció la imprescriptibilidad. Miles de colonos independientes fueron despojados de sus tierras y convertidos en arrendatarios durante la expansión agraria de 1850-1920: los grandes propietarios facilitaron el proceso restringiendo el acceso de los campesinos pobres a los baldíos. La política de tierras, lejos de crear un país de pequeños propietarios asalariables por temporadas, creó un país de arrendatarios sujetos a la hacienda.
Las provincias sureñas de Popayán y Pasto, con alta concentración indígena, resistieron la disolución de resguardos gracias al aislamiento geográfico. Los paeces y otros pueblos del alto Cauca combinaron protestas violentas, dilaciones legales y negociación para conservar sus tierras comunitarias. En esas regiones, el trabajo asalariado apenas penetró: la comunidad indígena, defendida contra la ficción liberal, siguió operando con lógicas propias. La fragmentación regional que caracteriza al mercado de trabajo colombiano hasta bien entrado el siglo XX se enraíza aquí: en la incapacidad —o el desinterés— del Estado radical para uniformar sus reformas frente a la resistencia territorial.
La Regeneración: obras públicas y masa de brazos
La decadencia económica iniciada a mediados de los años setenta y el debilitamiento del Estado radical generaron una masa de desempleados cuya presión social confluyó con el proyecto de Rafael Núñez a partir de 1886. La Regeneración amplió las obras públicas buscando tanto el fomento económico como el alivio de esa presión: la construcción de ferrocarriles absorbía brazos ociosos y, de paso, integraba territorialmente al país.
Entre 1885 y 1898 el gasto público de fomento se realizó principalmente en ferrocarriles, sostenido por un giro monetario de fondo. A comienzos de 1886 se implantó el papel moneda de curso forzoso, y al año siguiente se estableció el privilegio exclusivo de emisión en manos del Banco Nacional, creado en 1881 durante la primera administración de Núñez, que había buscado una emisión de dinero cubriendo la totalidad del país. Las emisiones aumentaron el dinero en circulación y disminuyeron la tasa de interés. En el terreno del trabajo, el efecto fue perceptible: las obras públicas financiadas con papel moneda demandaban jornaleros, y la Regeneración, sin proponérselo teóricamente como los radicales, produjo probablemente más asalariados en obra pública que dos décadas de retórica librecambista.
El primer decenio de la Regeneración coincidió con una reactivación económica que incluyó la expansión del sector exportador cafetero, el impulso a obras públicas y ferrocarriles, y la aparición de industrias incipientes como ferrerías, fábricas de cerveza y de envases de vidrio. El asalariado urbano —el obrero fabril— comenzaba a asomar, tímidamente, en los alrededores de las capitales. Su historia, sin embargo, pertenece al siglo XX.
Balance
Cuando cae la Constitución de 1863 y la Regeneración instala en 1886 un régimen centralista, el trabajo asalariado en Colombia es una institución jurídicamente reconocida, socialmente marginal en el campo y regionalmente concentrada. El código radical proclamó el jornalero libre; la práctica lo entregó atado a la parcela del arrendador, endeudado en la tienda de raya, remunerado en raciones y en promesas. El divorcio entre norma y realidad no fue accidente ni hipocresía deliberada: fue el resultado de imponer una ficción liberal sobre estructuras coloniales que ninguna ley, por sí sola, podía disolver.
La huella del período radical en la historia del trabajo colombiano es doble y ambivalente. Por un lado, quedó instalada la figura jurídica del asalariado libre, base sobre la cual construirían el siglo XX las primeras huelgas, las primeras leyes laborales, los primeros sindicatos —siempre en tensión con las herencias serviles del campo—. Por otro, quedó consolidado un modelo de concentración de la tierra que hizo del trabajador rural colombiano un arrendatario perpetuo, un peón endeudado, un jornalero migratorio, y que alimentó, décadas después, los grandes conflictos agrarios del siglo XX.
En la Colombia radical no hubo un proceso unitario de formación del trabajo asalariado, sino trayectorias regionales incompatibles: el mazamorrero antioqueño que vendía su oro libre en la plaza, el arrendatario cundiboyacense atado por la prohibición del café, el liberto costeño que ya antes de 1851 se ganaba el día como jornalero, el artesano bogotano derrotado en 1854, el peón caucano protegido apenas por resguardos que resistían el reparto. La Regeneración heredó esa fragmentación sin resolverla, y la República del siglo XX habría de gestionarla —con leyes, con violencia, con reformas fallidas— hasta el presente. El jornalero libre del código radical fue, entonces, menos un obrero que una promesa; y las promesas, cuando se codifican sin las palancas que las hagan cumplir, envejecen en los archivos mientras la parcela y el jornal siguen su vida propia.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Encomienda: institución colonial que articuló el control del trabajo indígena y la extracción de tributos, antecedente directo del concierto y del peonaje
- 02Concierto: forma colonial de trabajo remunerado en dinero, reglamentada por escrito con duración de seis meses a un año, considerada el antecedente más directo del trabajo asalariado en Colombia
- 03Resguardo: institución que preservó la mano de obra indígena para el sistema colonial; su disolución en el siglo XIX generó la masa de trabajadores desposeídos que alimentó el mercado de trabajo libre
- 04Aparcería: forma de trabajo en la hacienda cafetera que coexistió con el jornal y el arrendamiento, parte del sistema mixto de remuneración dominante en el siglo XIX
- 05Hacienda cafetera: unidad productiva donde convivieron arrendamiento precapitalista, aparcería y jornal temporal, escenario principal de la tensión entre trabajo libre y sujeción coercitiva
- 06Colonización antioqueña: proceso de expansión demográfica y agraria que difundió costumbres de remuneración y jornadas basadas en trabajo libre, contrastando con el sistema servil del oriente
- 07Federalismo radical: proyecto político de los Estados Unidos de Colombia que elevó la libertad contractual a dogma jurídico y proclamó el trabajo asalariado como forma legítima de organización laboral
- 08Desamortización: política liberal de 1861 que al liberar tierras eclesiásticas y comunales aceleró la concentración agraria y amplió la oferta de trabajadores desposeídos disponibles para el jornal
- 09Manuel Murillo Toro: figura central del liberalismo radical que sostuvo la fe en la libertad de contrato como mecanismo suficiente para producir un trabajador moderno
- 10Salvador Camacho Roldán: intelectual y político radical cuya visión librecambista respaldó la equiparación entre libertad contractual y trabajo asalariado
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
47 documentos · 68 fragmentos
01Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 121, 1312 citas
[1]el proceso de la conquista siguiera un ritmo diferente y sea por lo tanto difícil de escoger una fecha como indicativa de una transformación básica en la nueva sociedad, puede acogerse la fecha tradicional de 1550 como punto final de esa época, momento de transición entre la sociedad de conquista, basada en el saqueo…
p. 121
[2]3. El conflicto de las Leyes Nuevas No cabe duda alguna de que lo que interesaba al español al recibir la encomienda era la posibilidad de apropiarse de una buena porción de la riqueza del grupo indígena que se le entregaba, o de utilizar la mano de obra de los indios para la producción de nueva riqueza. En la primera…
p. 131
02Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 184, 1942 citas
[3]más notables de Amérjca, explotaban el oro o lo reci bían en bruto de otras tribus para su elaboración.-Inclusive, los jefes podían llegar a tener una participación en los metales extraídos, los cuales exhi bían como símbolo de prestigie! o dedicaban a prácticas rituales. A partir de la Conquista, la mano de obra…
p. 194
[63]o trillos) sería de medio tomín para cada indio o india empleados, los cuales trabajarían desde las 8 de la mañana hasta la puesta del sol. El trabajo colectivo se estimaba por el área beneficiada. Para el maíz se pagarían cinco pesos y medio de oro corriente (de 13 quilates) por cada hanega de sembradura, estando ya…
p. 184
03Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 72, 1132 citas
[4]única mano de obra disponible. El régimen del trabajo evolucionó de una coerción absoluta, que resultaba de transformar en servicios personales la obligación de pagar un tributo, hacia un sistema de conciertos. Como se ha visto, la distribución de la mano de obra disponible se realizaba en los conciertos mediante…
p. 72
[9]o por los llamados terrajeros, fueron muy variados. En la Costa, donde los hubo numerosos en tierras del Estado, pagaban $4 anuales por las llamadas rozas nuevas y $2 por las viejas. En algunas haciendas de los jesuitas se les cobraba de $1 a $9 por pequeñas parcelas; y en áreas mayores, que permitían cultivos de…
p. 113
04Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 761 cita
[5]y 1620 finalm ente p ud iero n im ponerse estas restricciones. Pero la su p resió n form al del "servicio personal" no d ism inuyó el m onto de las obligaciones de los indios. Para com pensar a los encom enderos por la p érd id a de los servicios personales, la C orona Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango…
p. 76
05Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 312 citas
[6]importaciones de esclavos y, aun así, su nivel de pro- ducción se mantendría estancado o se reduciría. La Corona bus- caba concentrar los indígenas en sitios adecuados, revivir la agricultura indígena y asignar una parte de la mano de obra dis- ponible a la agricultura, la minería, los obrajes y el transporte. En los…
p. 31
[7]importaciones de esclavos y, aun así, su nivel de pro- ducción se mantendría estancado o se reduciría. La Corona bus- caba concentrar los indígenas en sitios adecuados, revivir la agricultura indígena y asignar una parte de la mano de obra dis- ponible a la agricultura, la minería, los obrajes y el transporte. En los…
p. 31
06Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1031 cita
[8]sabana cun- diboyacense y de otras regiones del país se sirvieron de la fuerza de trabajo indígena a través del sistema de concierto. Los indígenas repartidos en concierto a los distintos hacen- dados de la localidad trabajaban periodos de entre tres y seis meses, a cambio de un salario. El creciente mestizaje y las…
p. 103
07Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 92, 1102 citas
[10]evolucionó hacia el orden señorial pues: había indígenas que, luego de ser asigna- dos a una hacienda, permanecían en ella, prácticamente en calidad de 9 Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia, 1810-1930, cit., p. 14. lO Relaciones de mando, cit., p. 8. CO'\;TI'\;UDADES E'\; LA POL!TICA SOCIAL AGRARIA,…
p. 92
[26]la Indepen- dencia. Este cambio, sin embargo, era más rápido cuando la situación de demanda (doméstica y externa) hacía irresistible para la clase dirigente la posibilidad de enormes ganancias. Durante el período 1845-1885las riendas del gobierno estuvieron en manos de los liberales radicales (o "gólgotas", como se…
p. 110
08Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 3, 54 citas
[11]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…
p. 3
[12]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…
p. 3
[27]provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…
p. 5
[28]provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…
p. 5
09Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 2111 cita
[13]el empleo de un 20% de. los tributarios en las minas y aun el 25% cuando el encomendero no tenía haciendas. En 1637, con las ordenanzas de 13 V. G. Colmenares, Historia económica, op. cit., p. 187 ss. 1 l J LAS HACIENDAS 187 Rodríguez de San Isidro, esta situación no se modificó, pese a que los indí- genas tributarios…
p. 211
1030 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 791 cita
[14]de la verdadera Libertad! CAPÍTULO 10 La piel no tiene color José Hilario López fue presidente en 1850, resultado de una elección disputada. En mayo de 1851, sancionó la ley sobre libertad de los esclavos con la cual puso fin a esta institución inicua. En sus memorias, Salvador Camacho Roldán estimaba que “Las…
p. 79
11The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 281 cita
[15]that preoccupied freed people, former slaveholders, and abolitionists in the United States, Brazil, and the Caribbean was faintly perceived in New Granada. Like other early nineteenth-century Spanish 12 Introduction American republics, New Granada harbored some slavery and some plan- tations albeit without its…
p. 28
12Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 961 cita
[16]ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…
p. 96
13Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 112, 1922 citas
[17]desde finales del siglo xviii para hacer antieconómica la institución de la esclavitud, y que presionaron su abolición, se sumaron los intereses de las potencias colonialistas, especialmente Inglaterra. Con la prolongación de la caza de esclavos durante siglos, los esclavistas tuvieron que adentrarse cada vez más en…
p. 112
[39]además un mercado que puede desaparecer repentinamente con el agotamiento de las minas y con el que nadie puede contar como una base definitiva para su estabilidad económica. Todo progreso realizado sobre esa base es eminentemente precario, como muestra la experiencia tantas veces repetida del colapso económico…
p. 192
14Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 92, 3072 citas
[18]Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…
p. 92
[67]trabajo acep- tables, en tanto se mantuvo una escasez de población, pero no pudieron disfrutar de un patrimonio propio o de auto- nomía frente a sus patronos, quizás con excepción de los fieles mayordomos o capataces. El sistema fiscal estaba diseñado exclusivamente para extraer las rentas productivas del virreinato,…
p. 307
15Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1471 cita
[19]De Zabaleta varias decenas de esclavos negros casi exclusivamente, que las arriaban ya gordas al mercado de Cartagena. Estos esclavos vivían en un caserío con capilla propia en el sitio llamado Santa Ana del Paraíso que más tarde encubrió el cementerio de Guayabal. Cuando De Zabaleta murió en 1706, ordenó que algunos…
p. 147
16Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1932 citas
[20]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…
p. 193
[21]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…
p. 193
17Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 21, 392 citas
[22]y se remataron tierras. El despojo se inició cuando se concentraron varios resguardos en uno solo, generalmente distantes de los centros poblados y en tierras de menor calidad (Liévano Aguirre, 2002)3. Con la descomposición de los resguardos se fue formando el trabajo a sa lariado al que se incorpora el indio y una…
p. 21
[55]o n i a tierra llegara a su dominio por el modo de la prescripción. Según Salazar, sólo puede hablarse de la prescriptibilidad de los baldíos en Colombia en el corto periodo entre 1873 y 1882. La prescripción perduró, según Caro y Restrepo (Salazar, 1948: 228-237) hasta 1873, cuando se sancionó el Código Civil y el…
p. 39
18Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[23]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
19Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[24]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…
p. 47
20¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 59, 682 citas
[25]modernización del sistema productivo. La 115 ¿Otra historia de Colombia? extracción de oro fue importante hasta 1 860, y luego fue desplazada por el tabaco, que venía en auge desde la adopción del librecambio y que tuvo a la población de Ambalema como su epicentro. Incluso productos de extracción silvestre como la…
p. 59
[62]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
p. 68
21Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 89, 1842 citas
[29]Consecuentemente, estos eran los rasgos propios de la Colombia de esa época: fronteras altamente esparcidas, una economía exportadora que se desa- rrollaba en las vertientes de las montañas y en las tierras bajas, y una política de tierras que estimulaba tanto la inversión capitalista como la colonización campesina en…
p. 89
[37]el tejido de la vida cotidiana y que tergiver- saba la ley para sus propios fines. En esa época el Gobierno existía principalmente para satisfacer los intereses económicos y políticos de un grupo relativamente pequeño de familias poderosas las que, si bien a menudo enfrentadas violenta- mente unas con otras, seguían…
p. 184
22El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2031 cita
[30]de la región (en este caso apropiándose de baldíos) mientras que paulatina- mente se poblaba con indígenas expulsados del Cauca. En estas regiones, se anotó arriba, la tremenda disparidad cultural y étnica entre los propietarios («blancos») y los jornaleros y peones («indios») reforzó actitudes e ideologías racistas…
p. 203
23El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 257, 3102 citas
[31]la hacienda sirve de puente para emprender un análisis a otro nivel: el uso de la tierra, las técnicas del cultivo y los requerimientos de fuerza de trabajo en función del ciclo botánico del cafeto, lo cual da pie para describir en más detalle la jerarquización de los diferentes tipos de trabajadores y los sistemas de…
p. 310
[66]emigra. Ciertos sistemas de pago y contratación empleados por las haciendas · requerían el empleo de individuos que fuesen más que simples peones y jornaleros. En muchos casos, la rocería, por ejemplo, y ciertas faenas de mantenimiento de pastizales y cafetales se pactaban "a contrato", con un ".,, contratista. 68…
p. 257
24Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1131 cita
[32]juicios de deslinde (boundary actions) and juicios de partición (partition suits). 22. Scores of colono petitions collected in ANCB describe such meetings. For example, see ANCB, v. 11, f. 190; v. 14, f. 307; and v. 15, f. 246. 23. Malcolm Deas of Oxford University has suggested to me that for some settlers…
p. 113
25Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 1141 cita
[33]casual work, since their own land did not require work for a large part of the year, and they had to eke out a subsistence income. Others were simply landless day- workers. Beyer gives the example of an estate-owner in North Santander who decided to buy up the land of his coffee-pickers in Boyaca in order to tie them…
p. 114
26Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 37, 1602 citas
[34]ó n 7. Adicionalmente a su trabajo en las labores del caf é, los trabajadores estaban sometidos a otras obligaciones, como las de trabajo personal subsidiario para la construcci ó n y man tenimiento de caminos, las de polic í a rural y toda una serie de multas por violar las estrictas disposiciones del hacendado. De…
p. 37
[68]La clase superior se compone de la aris tocracia del dinero y de los latifundistas, que viven en la ciudad^ de sus rentas, dirigiendo el cultivo de sus campos por medios- administradores (mayordomos) ”. Y l ü ego, subrayando el' car á cte í! ambiguamente estamental de la sociedad: “ A la mencionada clase pertenecen…
p. 160
27Assembling Flowers and Cultivating Homes: Labor and Gender in ColombiaGreta Friedemann-Sánchez · 2006 · p. 37, 412 citas
[35]farm is managed by a descendant of the original hacienda owners on the inherited property. Other farms produce flowers on land that was sold after 1974. Somewhat ironically, this section of the original Hacienda Fagua, which has developed in a way that has removed it far from its hacienda eco- nomic origins and…
p. 41
[36]since the seventeenth century. The definition of hacienda that best encompasses most of its characteristic elements comes from Eric Wolf and Sidney Mintz (1957a): “An agricultural estate, operated by a dominant landowner and a dependent labor force, organized to supply a small market by means of scarce capital, in…
p. 37
28Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3481 cita
[38]de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…
p. 348
29Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1841 cita
[40]a los indios americanos en especial, en una situación de desamparo legal hasta comienzos del siglo XX 19. Sin embargo y gracias a la presencia de la Iglesia Católica y de la Compañía de Jesús, en las regiones donde esta última desarrolló su misión apostólica (especialmente en Antioquia y los Santanderes), la…
p. 184
30Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 5601 cita
[41]contexto s o c i a ly económico t o d a v í amuy a t r a s a d o,pero que c o n v i r t i e r o n a l a región en l a c a p i t a l económica d e l p a í s, a l menos durante l a primera mitad d e l s i g l ox x. E s t e empresario u t i l i z ó métodos r a c i o n a l e s y modernos t a l e scomo l aa p l i c a c i ó…
p. 560
31The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 861 cita
[42]to the production of luxury consumer goods. And Bogotá's consumer-goods craftsmen (cobblers, tailors, furni- ture and cabinetmakers, etc.) faced the depressing prospect of increasing importations of fine ready-made clothes and fixtures from England and France. The drastic lowering of the tariff on finished goods in…
p. 86
32Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 221 cita
[43]bajo el Sistema Democrático, fundada en la parro- quia de Micái [un cantón de Guapí, en la provincia de Buenaventura]. El propósito de la sociedad era el de "sostener a todo trance nuestro actual sistema de gobierno, promover la agricultura e industria, hacer conocer esos sagrados principios de igualdad, libertad y…
p. 22
33Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 139, 1702 citas
[44]en 1854. Inclusive las mujeres integraron una Sociedad del Niño Jesús. Hasta el presidente López simpatizaba secretamente con la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y asistió a una de sus sesiones. Presidencias de López y Obando Sin embargo, fue en la elección del 7 de marzo de 1849, en la cual el Congreso…
p. 139
[60]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
34Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 2491 cita
[45]1847 under the Mosquera administration. Provincial chapters of both societies also quickly emerged throughout New Granada. Unlike the Instituto Caldas, however, the Democratic Societies, which first emerged around the push to elect José Hilario López, were primarily organized to foment popular mobilization exclusively…
p. 249
35El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 2831 cita
[46]social, cuya sociología histórica aún no se ha hecho. Sobre su situación 284 Jíndi Jícídneer Ucnsi políticas, y sobre todo el encono con que combatían a los por el año de 1839, escribía José Eusebio Caro: «Todo en la socie- dad comenzaba a tomar una marcha más arreglada y un aspecto más democrático y uniforme: los…
p. 283
36Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 791 cita
[47]Las nuevas élites de la ciudad distan mucho de aquellas que se concentraban alrededor del chocolate. En síntesis, la sociedad bogotana fue evolucionando a medida que sus hábitos de consumo incorporaban nuevas tendencias y modificaban sus formas de socialización. En 1813, se convidaba a tomar una taza de chocolate, en…
p. 79
37Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 1081 cita
[48]Hilario Lopez. Por su parte, los tradi- cionalistas ya habian fundado, en 1838, las Socie- dades Catodlicas; y un grupo de jévenes intelectuales de izquierdas fund6 la llamada Escuela Republi- cana, simpatizante del socialismo utdopico y del ra- dicalismo. 1305 1306 A la izquierda, el filésofo espanol Jaime Balmes en…
p. 108
38Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2071 cita
[49]últimas décadas de la Colonia hasta mediados del siglo XIX. En este periodo se pueden diferenciar cuatro etapas: la primera corresponde al patriotismo naciente, de las sociedades de amigos del país en el periodo colonial 1; la segunda 1 El desarrollo de una conciencia protonacional, que ha sido estudiada desde el…
p. 207
39El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 282 citas
[50]de los infelices, a cuyo número pertenecemos; porque son acusados por su conciencia de su iniquidad; porque saben que lo que tienen es una usurpación hecha a la clase proletaria y tra- bajadora; porque temen que se les arrebaten sus tesoros reunidos a fuerza de atroces exacciones y de diarias rapiñas; porque temen…
p. 28
[51]de los infelices, a cuyo número pertenecemos; porque son acusados por su conciencia de su iniquidad; porque saben que lo que tienen es una usurpación hecha a la clase proletaria y tra- bajadora; porque temen que se les arrebaten sus tesoros reunidos a fuerza de atroces exacciones y de diarias rapiñas; porque temen…
p. 28
40Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 171 cita
[52]CNMH, 2016, página 47), pues ya se apreciaba entre 1590 y 1620, como resul- tado de la política de composiciones de tierras al mejor postor, que la Corona española empleó para titular las tierras llamadas realengas, o del rey de España, y que originó el régimen de las haciendas, concebidas como un sistema social,…
p. 17
41Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 32, 482 citas
[53]del terreno con casa de habitación y labranza. Desde la conformación de la República hasta nuestros días, la adjudicación de terrenos baldíos (a personas naturales y jurídicas, a poblaciones y comunidades –religiosas y étnicas– y a entidades de derecho público), ha sido prácticamente la única política es- tatal de…
p. 32
[54]uno por cien- to al 7 por ciento. 49 Asignación de tierras y evolución de la propiedad agraria en Colombia En resumen: el reconocimiento de los derechos de propiedad a los cultivadores de tierras baldías se expresó en el crecimiento de las adjudicaciones de menos de 500 hectáreas y el decreci- miento relativo de las…
p. 48
42La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 75, 1112 citas
[56]democrá- tico. La primera de esas leyes —señalada con el número 1834 — fue aprobada por el Congreso de la República el 28 de abril de 1848, y sancionada al día siguiente por el ge- neral Tomás Cipriano de Mosquera, como presidente de la República. Dice con brevedad perentoria: «El Senado y la Cámara de Representantes…
p. 111
[57]poner a funcionar la Nueva República. 3. Adjudicación de tierras baldías a los inmigrantes eu- ropeos y norteamericanos que quisieran venir a la Nueva República, en su condición de agricultores o artesanos, y con el fin de estimular el poblamiento de una nación diez- mada por la guerra. 4. Adjudicación de baldíos a…
p. 75
43Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 311 cita
[58]públicas a partir de 1886." Capítulo 1 31 Vista panorámica de Bogotá en 1895. con las fábricas de Tívoli y Fenicia (envases de vidrio) en primer plano. El primer decenio de la Regeneración comportó una reactivación económica. bio y de la decadencia económica ge- neral que se había iniciado a mediados de los años…
p. 31
44Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 351 cita
[59]for disturbance of the social order and public peace. A transitory clause that became especially odious to political dissidents in subsequent years authorized the government to regulate the press and punish abuses until Congress enacted a press law. The right to possess and traffic in arms was abolished. Suffrage in…
p. 35
45Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 111 cita
[61]La inflacién encarecié las importacio- nes y estimulé la especulacién, la cual favorecié a los comerciantes, quienes la aprovecharon para amasar nuevos capitales. En las ultimas décadas del siglo xix el pais pre- sencié el auge del café, el producto agricola que se convirtié desde entonces en el principal monocul-…
p. 11
46Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1321 cita
[64]también podían hacer su choza, si no vivían en algún caserío cercano a la " m a y o r í a ". Después, esta forma de renta en especie se cambió a pago en metálico o se complementó con éste. En Loba muchos terrajeros pagaban dos pesos de plata al año, según se deduce de datos del siglo XVIII (NM, Cuaderno 39, Carta de J…
p. 132
47El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 3751 cita
[65]82. "Ernsr Riirhlisberger, El Dorrul.. E.rtamptu de viaje y cuko,.. de la Colombia sudam<ricana (Bogntá: Baneo de la República, 1993 [1897]). 421. " Ganaát!rla de Bolivar, 43, nóm. 4 Qul.-agos. 1937), 1269. 379 Albe= G. Flón:z-Malagón colombianos, "La alimentación se había contratado desde mayo de 1880 [... ] de la…
p. 375