Idea transversal
Concentración de la tierra
La concentración de la tierra designa el proceso histórico por el cual la propiedad rural en Colombia ha quedado en manos de un número reducido de propietarios, mientras la mayoría de quienes trabajan el campo dispone de parcelas insuficientes o carece de título. Es un mecanismo en marcha, medible y con cuatro siglos de continuidad.
Trayectoria de una idea
- 1590
Composiciones de títulos y consolidación del latifundio colonial
- 1905
Ley 55 de 1905: despojo republicano de resguardos
- 1936
Ley 200 de 1936: primer intento de función social de la propiedad
- 1944
Ley 100 de 1944: contrarreforma y protección terrateniente
- 1961
Ley 135 de 1961: reforma agraria con resultados mínimos
- 1972
Acuerdo de Chicoral y desmonte de la reforma agraria
- 1994
Ley 160 de 1994: redistribución fallida vía mercado de tierras
- 2014
Censo Nacional Agropecuario 2014: concentración en máximos históricos
La lectura
La concentración de la tierra en Colombia no es un residuo inerte de la Colonia sino un proceso activo que cada época ha renovado con sus propios instrumentos: la encomienda y el resguardo debilitado en el siglo XVI, la adjudicación de baldíos y la hacienda ganadera en el XIX, las leyes agrarias frustradas y La Violencia en el XX, el narcotráfico y el paramilitarismo en las últimas décadas. Su rasgo más persistente es el ciclo de apertura reformista seguida de contrarreforma: cada vez que una ley intentó tocar la gran propiedad, los terratenientes respondieron desde el control de los gobiernos locales, los jueces y los gremios, y lograron revertir o vaciar la norma. El resultado acumulado es una estructura dual —latifundio y minifundio— que el Censo de 2014 mostró más pronunciada que nunca, con el 1% de las explotaciones más grandes controlando más del 80% de la superficie según Oxfam. Esa estructura no es solo un dato de distribución: es la base material del conflicto armado, del desplazamiento forzado y de la pobreza rural que Colombia no ha logrado resolver. Entender la concentración de la tierra es, en buena medida, entender por qué Colombia sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo.
La concentración de la tierra en Colombia
La concentración de la tierra designa, en la historia de Colombia, el proceso por el cual la propiedad rural quedó y sigue quedando en manos de un número pequeño de propietarios, mientras la mayoría de quienes trabajan el campo dispone de parcelas insuficientes o de ningún título. No es un dato inerte heredado de la Colonia: es un mecanismo en marcha, medible, con fechas, actores y geografías. Su indicador más recurrido, el coeficiente de Gini predial, pasó de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014, y en 2016 Oxfam ubicaba a Colombia como el país más desigual en distribución de tierras de América Latina, con el 1% de las explotaciones de mayor tamaño controlando más del 80% de la superficie. Detrás de esa cifra hay cuatro siglos de encomiendas, resguardos desmontados, baldíos adjudicados, leyes agrarias frustradas, ciclos de violencia y capitales nuevos —café, ganado, coca, palma— que se injertaron en la estructura predial existente para reproducirla en cada frontera. Este artículo describe ese proceso: qué es, cómo se mide, quiénes lo hacen y dónde ocurre.
Qué se nombra cuando se dice "concentración de la tierra"
La expresión abarca a la vez un hecho de distribución, una relación social y un problema político. Como hecho de distribución, señala que unos pocos predios grandes acumulan una fracción desproporcionada de la superficie agropecuaria, mientras una multitud de pequeñas explotaciones —menores de diez hectáreas— cubre lo que queda. Como relación social, remite al vínculo asimétrico entre terratenientes, campesinos con parcela propia, aparceros, arrendatarios, colonos sin título y jornaleros sin tierra: quien controla la tierra controla también las condiciones bajo las cuales los demás pueden vivir de ella. Como problema político, aparece en Colombia recurrentemente ligada al conflicto armado, al desplazamiento forzado y al fracaso reiterado de las reformas agrarias.
El concepto se opera empíricamente con el Gini predial, con la participación relativa de rangos de tamaño en el área total y con los avalúos catastrales por hectárea. Los censos agropecuarios de 1960 y 1970 ya mostraban un patrón sorprendentemente estable: los predios menores de diez hectáreas eran entre 73% y 77% de las explotaciones y controlaban apenas entre 7,2% y 8,8% de la superficie, mientras los mayores de 500 hectáreas, sin llegar al 1% de las explotaciones, concentraban alrededor del 40%. En el Censo Nacional Agropecuario de 2014, los predios mayores de 1.000 hectáreas ya controlaban el 61,2% del área, frente al 30,4% que representaban en 1970. En el mismo tramo, la franja intermedia —predios de 100 a 500 hectáreas— fue la más erosionada: perdió catorce puntos porcentuales de participación, de 26,6% a 12,6%. No es solo que la gran propiedad crezca frente al minifundio; es que absorbe también a la propiedad mediana, la de la hacienda tradicional. Y el catastro añade una inequidad silenciosa: entre más pequeño el predio, mayor es su avalúo por hectárea, de modo que el sistema tributario grava con más severidad relativa al minifundio que al latifundio.
Las raíces coloniales: encomienda, resguardo y hacienda
El punto de partida está en el siglo XVI. La encomienda, tal como se instaló en el Nuevo Reino de Granada, era una cesión de tributos indígenas —en trabajo, especies agrícolas y otras mercancías— a un español meritorio. No implicaba, en su definición jurídica, adjudicación de tierras. Pero algunos títulos mencionaban ambiguamente las labranzas de los indios encomendados, y esa ambigüedad se tradujo, en la práctica, en una confusión entre el usufructo del trabajo y el acceso a la tierra. La institución organizó la explotación indígena bajo un régimen que algunos autores han llamado neofeudalismo americano: el encomendero acumulaba derechos sin obligaciones recíprocas efectivas hacia el encomendado.
El resguardo, creado como cesión de un territorio colectivo a las comunidades indígenas, buscó concentrar tributarios y organizar la producción, con propiedad comunitaria y con el corregidor de indios en lugar del encomendero como receptor del tributo. Su problema estructural fue reunir en una sola unidad poblaciones de origen diverso, que no se resignaban a la pérdida de sus tierras ancestrales. Hernán Liévano Aguirre sostuvo que el despojo empezó cuando varios resguardos fueron concentrados en uno solo, casi siempre alejado de los centros poblados y en tierras de peor calidad. Salomón Kalmanovitz añadió el efecto social: con la descomposición de los resguardos se fue formando una masa de campesinos desposeídos que se incorporaron como peones, aparceros y arrendatarios en beneficio de los terratenientes.
Sobre ese doble movimiento —debilitamiento del resguardo y consolidación del trabajo dependiente— surgió la hacienda en el siglo XVII. En el valle del Cauca, el latifundio ganadero dominó desde entonces, con propietarios residentes en Cali, Buga y Popayán. Las composiciones de títulos, obligatorias tras 1590, sirvieron en muchos casos para sanear títulos precarios y consolidar jurídicamente ocupaciones de hecho. El altiplano cundiboyacense, con su mano de obra muisca abundante y su clima grato a los europeos, se volvió desde temprano el eje de encomiendas, latifundios y grandes haciendas de órdenes religiosas y descendientes de españoles. Ese mismo eje, ya en el siglo XX, se convertiría en sede de complejos agroindustriales, industriales y mineros: no una perpetuación mecánica de la estructura colonial, sino su transformación en nuevas formas de acumulación.
Conviene una precisión: el material colonial no dibuja un país de unos pocos señores omnipotentes. Los propietarios españoles eran numerosos en pueblos y parroquias, y la distribución era más heterogénea que un simple monopolio terrateniente. Lo colonial no legó el desenlace del siglo XX; legó un repertorio de instituciones —encomienda, merced, latifundio religioso, resguardo debilitado— sobre el cual las coyunturas posteriores construirían sus propias concentraciones.
Ese legado, además, no cerró con la Independencia. La Ley 55 de 1905 permitió al Estado colombiano adjudicar como baldíos, a terceros, tierras que las comunidades indígenas seguían ocupando: el despojo colonial de los resguardos continuó por vía republicana hasta bien entrado el siglo XX.
La República y su política agraria de baldíos
Desde la conformación de la República, la única política estatal sobre la tierra con verdadera continuidad ha sido la adjudicación de baldíos. No hubo redistribución de la propiedad ya constituida: hubo entrega, con criterio variable, de tierras nacionales situadas por fuera o en el borde de la frontera agrícola. Esa opción tuvo consecuencias. En lugar de tocar el latifundio, el Estado ofreció al campesino sin tierra la posibilidad de conseguirla en la selva, en el piedemonte, en los llanos. La tierra estaba lejos, sin caminos, sin jueces, sin escuelas; y con frecuencia terminaba, tras años de trabajo del colono, en manos de quien tenía capital, abogados y armas para acumularla.
El siglo XX inauguró en 1936 el primer intento serio de intervenir sobre la propiedad rural. La Ley 200, aprobada bajo el gobierno de Alfonso López Pumarejo, estableció que un predio rural sin destinación económica durante diez años continuos revertiría al Estado —extinción de dominio— en aplicación del principio de función social de la propiedad. La ley resolvía, de paso, un problema mayúsculo de los terratenientes: muchos carecían de títulos que se remontaran a la Corona o a la República, y el nuevo criterio —la destinación económica— saneó de un tajo esa fragilidad. La 200 no fue, en rigor, una reforma agraria redistributiva: fue un instrumento de modernización productiva, y su aplicación resultó incompleta. Además, activó tensiones no previstas al proteger a los colonos ocupantes, protección que arrendatarios y aparceros trataron de invocar para sí.
La respuesta llegó en 1944 con la Ley 100. Amplió a quince años el plazo total para explotar tierras ociosas antes de que operara la extinción, cerró la ventana que arrendatarios y aparceros habían intentado abrir y frenó el alcance redistributivo de la ley anterior. En el mecanismo se lee ya el ciclo que se repetirá: apertura reformista, resistencia rápida de los propietarios, contrarreforma legal. La ineficacia de la 200 tuvo, además, una razón local decisiva: los terratenientes controlaban los gobiernos municipales, la policía y los jueces de distrito, y desde ahí burlaban la ley u ofrecían interpretaciones alternativas.
La Violencia como mecanismo de despojo
Entre 1948 y 1966, en el período conocido como La Violencia, más de 200.000 personas murieron y el campo colombiano vivió un desplazamiento masivo. Jorge Eliécer Gaitán, asesinado el 9 de abril de 1948, había sido la figura política que canalizaba las expectativas de los campesinos y arrendatarios; su muerte precipitó una guerra civil no declarada en la que el despojo agrario se articuló con el diseño institucional de los derechos de propiedad. Los terratenientes locales, con acceso a jueces, policía y gobiernos municipales, combinaron impunidad política y mecanismos legales para expropiar a colonos y campesinos, activando de forma violenta dinámicas que ya existían.
El Tolima ilustra la magnitud. Durante La Violencia, 40.176 predios pertenecientes a 32.400 propietarios —el 42,82% del total— fueron abandonados de forma transitoria o permanente, y 321.621 personas, el 42,6% de la población departamental, sufrieron desplazamiento. La estrategia combinaba terror sobre personas y bienes para producir éxodo colectivo y mantener a las víctimas alejadas de sus tierras el tiempo suficiente para que otros las ocuparan o las compraran a precio de remate. La violencia no era una anomalía en el mercado de tierras: era su método.
La Ley 135 de 1961 y su desmonte
Bajo el Frente Nacional, con Carlos Lleras Restrepo como impulsor central, se aprobó la Ley 135 de 1961, que creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora) y fijó un marco redistributivo. La Ley 1ª de 1968, del propio gobierno Lleras, reforzó los derechos de arrendatarios y aparceros. Los resultados fueron, sin embargo, modestos: entre 1962 y 1978 menos del 1% de la superficie agrícola total fue afectada por la reforma, y la vía privilegiada terminó siendo, otra vez, la adjudicación de baldíos y la colonización dirigida. Entre 1960 y 1970 la concentración incluso aumentó: las explotaciones menores de diez hectáreas perdieron participación —170 mil hectáreas menos, un retroceso de 4,6%—, mientras los estratos medio-alto y alto ganaban terreno.
La contrarreforma llegó pronto y por escrito. En 1972, gremios agrarios y los dos partidos tradicionales firmaron el Acuerdo de Chicoral, que fijó los términos del retroceso. Las Leyes 4ª y 5ª de 1973 lo tradujeron a normativa: la 4ª estableció amplias barreras de protección de 160 hectáreas contra la afectación por reforma agraria e introdujo criterios nuevos para clasificar un predio como adecuadamente explotado —lo que dificultaba en la práctica la expropiación—; la 5ª orientó la política hacia el fomento sectorial. Los programas de distribución sobrevivieron, pero limitados a zonas de graves conflictos. Chicoral cerró en la práctica el ciclo reformista abierto en 1961.
La Ley 160 de 1994 y la vía del mercado
En 1994, en el gobierno de César Gaviria y en pleno auge de la apertura económica, la Ley 160 propuso una nueva fórmula: la redistribución por la vía del mercado de tierras, con subsidios a la compra por parte de campesinos y con menor intervención directa del Estado. La lógica invertía la de 1961: en lugar de expropiar, se financiaría al campesino para que negociara con el propietario. El resultado, dentro de la frontera agrícola, fue escaso. La gran propiedad quedó, otra vez, intacta. Y en los años inmediatamente posteriores, la violencia paramilitar en el norte y el oriente del país se encargaría de mover la aguja en la dirección contraria.
El balance del siglo XX es unívoco en un punto: las leyes de reforma agraria favorecieron la titulación de baldíos y promovieron la colonización de nuevas tierras, pero afectaron marginalmente la gran propiedad ya existente. El modelo dual latifundio-minifundio se reprodujo con puntualidad.
La ganadería como vector estructural
Detrás del latifundio moderno hay, casi siempre, una vaca. La ganadería extensiva ha sido en Colombia el uso del suelo más eficaz para consolidar y sostener la gran propiedad, por dos razones que se refuerzan: requiere superficies amplias por cabeza y ofrece un uso del suelo compatible con la simple retención especulativa, sin necesidad de inversión productiva intensiva. Historiadores y sociólogos rurales como Absalón Machado y Alejandro Reyes Posada han insistido en el vínculo, aunque el debate sobre la relación causal entre ganadería y concentración sigue abierto.
Los datos son elocuentes. Entre 1991 y 2002, el área de cultivos agrícolas se redujo cerca de 17,2% mientras el área de pastos y rastrojos se amplió 19,4%. En las zonas de colonización —Caquetá, piedemonte llanero, Sarare, Ariari, Magdalena Medio—, la economía se ató desde temprano a la ganadería y al latifundio como forma dominante de tenencia. En la costa Atlántica, la ganadería fue el gran vector regional en la segunda mitad del siglo XIX, favorecida por factores que dificultaron la emergencia de una agricultura comercial intensiva. En el Caquetá y los Llanos, grandes tenedores llegaron a poseer entre 35.000 y 72.000 hectáreas dedicadas a ganadería extensiva, acaparando territorios más allá de lo permitido por la ley y expulsando campesinos hacia nuevas fronteras de colonización.
El modelo del latifundio ganadero, donde la propiedad de la tierra es fuente de prestigio y poder tanto como de renta, fue el molde en el que después se vaciarían las inversiones del narcotráfico y las coaliciones paramilitares.
El narcotráfico y la contrarreforma armada
Entre 1980 y 1988, los narcotraficantes colombianos invirtieron aproximadamente 4.000 millones de dólares en la economía nacional; cerca de 1.800 millones —el 45%— fueron a la compra de tierras, sobre todo fincas ganaderas usadas para especular con el precio del suelo. Fue la mayor operación de reconcentración predial del siglo. En el Magdalena Medio, en el sur de Córdoba, en Urabá, en el nordeste antioqueño, capitales ilegales adquirieron haciendas, expandieron su tamaño con presión sobre los vecinos y convirtieron amplias extensiones agrícolas en pasto especulativo. El desarrollo capitalista rentista basado en la renta del suelo encontró en la coca su financiador más eficaz.
La narcoburguesía necesitaba protección. La encontró, y a la vez la produjo, en alianza con élites ganaderas tradicionales, políticos locales y sectores de las Fuerzas Armadas. Los grupos paramilitares —el MAS a comienzos de los ochenta, después las estructuras de los hermanos Castaño en Córdoba y Urabá, más tarde las Autodefensas Unidas de Colombia bajo Carlos Castaño y Salvatore Mancuso— cumplieron la doble función de proteger a los grandes propietarios frente a la extorsión y el secuestro guerrilleros y de "limpiar" territorios de la izquierda política y social. El paramilitarismo surgió en los años ochenta con epicentro en el Magdalena Medio y Antioquia, se extendió al litoral caribeño —Córdoba, Cesar, Sucre— y llegó a finales de los noventa a Norte de Santander, Arauca y el eje Pacífico.
En el sur de Córdoba y Urabá, la expansión paramilitar desde finales de los años ochenta estuvo directamente vinculada a la compra de tierras e instalación de infraestructura del negocio de la coca por miembros del Cartel de Medellín y los Castaño, combinada con la ofensiva contrainsurgente contra el Ejército Popular de Liberación y el apoyo de élites ganaderas locales. En el Magdalena Medio, la violencia paramilitar sirvió al proyecto político de las élites propietarias para fortalecer la hacienda ganadera: en Yondó, entre 1997 y 2007, las personas desplazadas que acudieron a la iglesia reportaron haber abandonado 12.920 hectáreas.
La estadística de la cadena despojo-desplazamiento-reconcentración es difícil de fijar. El Grupo de Memoria Histórica, después Centro Nacional de Memoria Histórica, reconoció los obstáculos metodológicos: catastros defectuosos, testaferrato, presión sobre los investigadores. La línea de coincidencia entre masacres, desplazamiento y despojo está documentada; su cuantificación exacta, no. La Ley 975 de 2005, de Justicia y Paz, mediante la cual el gobierno de Álvaro Uribe Vélez desmovilizó a las AUC, no logró construir acuerdos efectivos para que los grupos armados restituyeran los bienes despojados a víctimas campesinas, afrodescendientes e indígenas como condición para acceder a los beneficios de la ley. Un testimonio recogido en el Catatumbo describe cómo un desplazado forzado fue llevado bajo coacción a una oficina del Incora y obligado a firmar documentos: el despojo se formalizaba con papeles del Estado.
Bajo el gobierno de Juan Manuel Santos, la Ley 1448 de 2011, de Víctimas y Restitución de Tierras, y los Acuerdos de La Habana de 2016 con las FARC intentaron abrir un nuevo ciclo. Pero, entre 2000 y 2015, el Gini de tierras aumentó en las áreas rurales en 21 de los 31 departamentos del país. El proceso de reconcentración no se detuvo mientras se negociaba el fin del conflicto que en buena medida lo alimentaba.
Geografías: dos países en un mismo mapa
La concentración de la tierra no es homogénea. Se intensifica sobre todo en las zonas más distantes del centro, donde confluyen el conflicto armado y la extracción histórica de recursos. El Banco Mundial situó en 2021 a Colombia entre los cinco países más desiguales del mundo en términos de concentración de tierras.
En el valle del Cauca, para 2005, el 2,39% de los propietarios controlaba el 45,78% de la tierra, mientras el 88,26% de los propietarios más pequeños sumaba apenas el 22,19% de la propiedad rural. En el Magdalena Medio, para 2002, un estudio de Carrillo registraba 57.181 unidades prediales rurales sobre una superficie de aproximadamente 2.498.555 hectáreas, con una concentración marcada. En la Amazonia colombiana, la adjudicación de baldíos favoreció la constitución de grandes haciendas: la Larandia, en el Caquetá, es uno de los ejemplos más citados del período 1932-1946, la época de constitución de la gran hacienda caqueteña. En la Orinoquía, corporaciones agroindustriales han concentrado tierras en años recientes en el marco de una economía de bonanzas extractivas seriales.
El otro país aparece en Nariño. En Cumbal, el 82% de las propiedades controlaba apenas el 8% de la tierra: no por gran latifundio, sino por microfundio extremo, resultado de fragmentación sucesiva de pequeñas parcelas por herencia y venta. El patrón se repite en Samaniego, Consaca y en buena parte del altiplano andino de Boyacá y Cundinamarca. Es concentración también, pero en el polo inverso: una masa de propietarios diminutos que no pueden vivir de su tierra y que quedan atrapados entre la subsistencia y la emigración. Los dos rostros —el latifundio periférico y el minifundio andino— coexisten y se explican mutuamente: el segundo es, en parte, el resultado histórico de no haber podido crecer sobre la tierra que el primero ocupa.
Los Montes de María en la costa Caribe merecen mención aparte. Fueron uno de los principales escenarios de las luchas por la tierra impulsadas por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) en los años setenta, y después uno de los territorios más golpeados por la violencia paramilitar y por procesos de concentración posteriores. La secuencia —organización campesina, represión, despojo, reconcentración— resume el arco del último medio siglo.
Los actores y sus alianzas
La concentración de la tierra en Colombia ha sido obra de coaliciones cambiantes. En la Colonia, encomenderos, órdenes religiosas y funcionarios de la Corona. En el siglo XIX y buena parte del XX, terratenientes tradicionales aliados a las maquinarias de los partidos Liberal y Conservador en cada región. En el siglo XX tardío, esos terratenientes se aliaron con capitales nuevos: narcotraficantes que buscaban lavar dinero y prestigio social en la finca ganadera, empresarios agroindustriales que necesitaban extensiones grandes para monocultivos —palma africana sobre todo—, y actores armados que ofrecían protección y desplazamiento a la carta.
Del lado opuesto, la resistencia tuvo también sus figuras y sus organizaciones. Antonio García Nossa desarrolló desde la academia y la política una crítica sistemática al latifundio como bloqueo al desarrollo. Absalón Machado y Darío Fajardo dedicaron décadas a documentar el problema agrario; Alejandro Reyes Posada trazó, en particular, el mapa del despojo asociado al narcotráfico y al paramilitarismo. La ANUC en los años setenta, las organizaciones campesinas del Sumapaz herederas de las luchas de los años treinta y cuarenta, las comunidades indígenas del Cauca, las comunidades afrodescendientes del Chocó y del Pacífico sostuvieron —con costos altísimos— la reivindicación de una redistribución que el sistema político nunca terminó de conceder.
El Estado, en ese pulso, tuvo posiciones oscilantes. López Pumarejo en 1936, Lleras Restrepo en 1961 y 1968, Virgilio Barco a finales de los ochenta con sus intentos de negociación agraria, y Santos con la Ley de Víctimas de 2011 y los acuerdos de 2016 empujaron en dirección reformista con distintos grados de convicción y resultado. Otros gobiernos —el de Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez durante La Violencia, el de Uribe Vélez en el ciclo de consolidación paramilitar y desmovilización sin restitución— acompañaron o toleraron la contrarreforma. Darío Fajardo lo ha planteado como una disputa persistente entre dos modelos: uno que promueve la propiedad campesina como base de un desarrollo más equitativo, y otro, agroindustrial, que busca convertir al campesino en asalariado. El segundo ha predominado; y sobre esa predominancia se ha sostenido la concentración.
Proyectos legislativos recientes, como los que dieron lugar a las Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social (ZIDRES) —proyectos de ley 133 de 2014 y 233 de 2015—, buscaron otorgar terrenos de la nación a empresarios para agronegocios con incentivos al gran capital, en una lógica que privilegia la concentración por encima de la economía campesina. El instrumento cambia; la dirección se mantiene.
Una concentración que se rehace
La imagen más engañosa que puede formarse un lector es la de una gran propiedad heredada intacta desde el siglo XVI, congelada en el tiempo. La verdad es lo contrario: la concentración de la tierra en Colombia ha sido y es un proceso activo, que se rehace en cada ciclo. La adjudicación de baldíos como sustituto continuo de la redistribución operó como inercia estructural durante dos siglos de vida republicana. Sobre ella se montaron episodios de reconcentración violenta: La Violencia, el narcoparamilitarismo, el desplazamiento forzado del último medio siglo. Y las reformas agrarias del siglo XX fueron lo suficientemente reales para provocar resistencia organizada de las élites, pero lo suficientemente débiles para que esa resistencia las neutralizara sin necesidad de desmontar el orden predial existente.
Por eso el Gini predial subió, en vez de bajar, entre los dos únicos censos agropecuarios completos del país: de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014. Por eso los predios mayores de 1.000 hectáreas duplicaron su participación en el área agropecuaria en ese medio siglo. Por eso el aumento de la concentración se concentra —valga la redundancia— en las periferias, donde el Estado llegó tarde o no llegó, donde la ganadería especulativa y la coca ofrecieron los mejores negocios, donde los actores armados encontraron su terreno más productivo.
La concentración de la tierra no es, en Colombia, un capítulo cerrado del pasado colonial. Es el nombre de una relación viva entre propiedad, poder y violencia, que cada generación colombiana ha vuelto a encontrar delante, con nuevos actores y con los mismos efectos: un país en el que la mayoría rural trabaja tierra ajena, o tierra propia demasiado pequeña, y en el que la promesa de una redistribución sostenida sigue —después de la Ley 200, la Ley 135, la Ley 160, la Ley 1448 y los acuerdos de La Habana— pendiente de cumplimiento.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Alfonso López Pumarejo — impulsó la Ley 200 de 1936, primer marco legal de función social de la propiedad rural
- 02Carlos Lleras Restrepo — promotor central de la Ley 135 de 1961 y de la Ley 1ª de 1968 sobre derechos de arrendatarios
- 03Jorge Eliécer Gaitán — figura política que canalizaba las expectativas campesinas; su asesinato en 1948 precipitó La Violencia y un ciclo masivo de despojo agrario
- 04Absalón Machado — historiador y sociólogo rural que documentó el vínculo entre ganadería extensiva y concentración de la propiedad
- 05Latifundio — forma dominante de tenencia que la concentración reproduce y sostiene a lo largo de toda la historia agraria colombiana
- 06Reforma agraria — política recurrentemente frustrada cuyo fracaso mide y retroalimenta la persistencia de la concentración
- 07Baldíos — principal mecanismo estatal de distribución de tierras, que en la práctica terminó favoreciendo la acumulación por quienes tenían capital y acceso legal
- 08Resguardo — institución colonial debilitada sistemáticamente, cuya descomposición generó la masa de campesinos desposeídos que nutrió el latifundio
- 09Magdalena Medio — región emblemática donde ganadería extensiva, narcotráfico y estrategias contrainsurgentes convergieron para profundizar la concentración predial
- 10Colombia — escenario nacional donde el Gini predial pasó de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014, consolidando la mayor desigualdad en distribución de tierras de América Latina
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
60 documentos · 71 fragmentos
01La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 211 cita
[1]nera, la encomienda es la piedra de toque para ex plicar él origen del neofeudalismo americano en el cual el señor prácticamente no tiene deberes y sí to dos los derechos y el indio carece de derechos y es tá abrumado con todos los deberes; entre el español encomendero y el indio encomendado, no existió mutua…
p. 21
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 131 cita
[2]y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…
p. 13
03Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 582 citas
[3]que los orígenes del campesino parcelario en las feraces campiñas de la altiplanicie cundiboyacense, como Choa- chí, el Valle de Tenza, Saucio y Tenjo, Duitama y Sogamoso, se remontan a la ocupación de un sector de los resguardos por par- te de vecinos pobres. Es posible también que en algunos casos el nacimiento del…
p. 58
[4]que los orígenes del campesino parcelario en las feraces campiñas de la altiplanicie cundiboyacense, como Choa- chí, el Valle de Tenza, Saucio y Tenjo, Duitama y Sogamoso, se remontan a la ocupación de un sector de los resguardos por par- te de vecinos pobres. Es posible también que en algunos casos el nacimiento del…
p. 58
04Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 2181 cita
[5]Hernán Pérez de Quesada. chas de las atribuciones de tierras que contienen los títulos de encomienda de la Nueva Granada pueden tener este origen. Posteriormente a los trabajos del historiador mexicano Silvio Zavala, se suele hacer una cuidadosa distinción entre los orígenes de la propiedad territorial y el sistema de…
p. 218
05Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 211 cita
[6]y se remataron tierras. El despojo se inició cuando se concentraron varios resguardos en uno solo, generalmente distantes de los centros poblados y en tierras de menor calidad (Liévano Aguirre, 2002)3. Con la descomposición de los resguardos se fue formando el trabajo a sa lariado al que se incorpora el indio y una…
p. 21
06Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1251 cita
[7]veces gar- banzos, habas, fríjoles, caña y lino). Fuera de esto, debían dar indios de servicios (un 3 o 4% de los varones adultos) para los aposentos del encomendero, los cuales eran casi siempre tie- rras ocupadas de hecho en las inmediaciones del asentamiento indígena. Además, la obliga- ción del tributo en especie…
p. 125
07La gente de GuambíaRonald A. Schwarz · 2018 · p. 771 cita
[8]H i s t o r i a: d e s d e l a C o n q u i s t a h a s t a 1 9 7 1 emitidos en 1701 y 1720 determinaron que las encomiendas debían revertir a la Corona a la muerte de su titular (Haring 1947: 67). Bajo esta regulación la encomienda en el territorio guambiano en poder de Manuel de Belalcázar regresó a poder de la…
p. 77
08Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2282 citas
[9]normas que databan del siglo anterior pero 216 Minas de Montuosa ya que escapaban a Baja, en Santander. Los todas las normas de pueblos de minas no fundaciones urbanas eran núcleos formales dictadas en la época. ANOAAREn A que no habían sido puestas en práctica por los en- comenderos —fieles al principio de «se acata…
p. 228
[10]normas que databan del siglo anterior pero 216 Minas de Montuosa ya que escapaban a Baja, en Santander. Los todas las normas de pueblos de minas no fundaciones urbanas eran núcleos formales dictadas en la época. ANOAAREn A que no habían sido puestas en práctica por los en- comenderos —fieles al principio de «se acata…
p. 228
09Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 461 cita
[11]vida ha sido nuestra lucha Resistencia y Memoria en el Cauca indígena Las haciendas surgieron en el siglo XVII a causa del nuevo fl ujo de la mano de obra, el debilitamiento de la encomienda y la titulación de la tierra a los encomenderos. Parte de esta estructura se ha heredado hasta el día de hoy. Para Fals Borda,…
p. 46
10Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2541 cita
[12]sido muy semejantes a los del valle del Magdalena. En el curso del siglo xvii domin ó en el valle del Cauca el latifundio 266 LA ECONOM Í A Y LA SOCIEDAD COLONIALES, 1550-1800 ganadero con propietarios que resid í an en las ciudades de; Cali, Buga, Caloto y Popay á n. El surgimiento de una nueva frontera mi nera en el…
p. 254
11Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 4411 cita
[13]en el Nuevo Reino de Granada. En ella se establecen todas las instituciones coloniales: encomiendas, mercedes, grandes latifundios de las comu- nidades religiosas, etcétera. Esa circunstancia histórica, perfectamente explicable, como lo ha demostrado don Miguel Samper en los párrafos reproducidos antes, pro- ducirá…
p. 441
12Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1531 cita
[14]histórico, logró la constitución y el reconocimiento de resguardos de origen colonial y republicano, principalmente en las regiones Caribe y Andina. Si bien los pueblos indígenas contaban con estos títulos, casi en su totalidad fueron ocupados por hacendados y colonos. Esto también sucedió en territorios que no…
p. 153
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 401 cita
[15]lo salvaje, donde «coincidía la irracionalidad nativa con la oscuridad de la mentalidad española» 43. Así, desde el periodo de la Colonia se fueron instaurando dos ejes de desarrollo económico y poder político en torno a Bogotá. El primero, en el altiplano cundibo- yacense, entre Bogotá y Tunja, por concentrar la…
p. 40
14Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2681 cita
[16]50 a 100 has 2,4 98 5,9 21 100 a 500 has 1,7 99,7 12,6 33,6 500 a 1.000 has 0,2 99,9 4,8 38,4 >1000 has 0,2 100,1 61,2 99,6 Sin contar los territorios étnicos del censo agropecua- rio, el Gini de 2014 se reduce a 0, 905, bastante mayor que el de 1970 que alcanzó 0, 86, reflejo de la concentración de la propiedad que…
p. 268
15La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 911 cita
[17]la creciente presencia del capital monopólico internacional, usurero y comprador, configuran los rasgos característicos del semifeudalismo colombiano. 93 Cuadro No. 2. 1 CONCENTRACION DE LA TIERRA EN COLOMBIA 1960 - 1970 0-10 has + 500 has TOTAL 1960 SUPER (miles # EXPLOT. has) 2.403.7 1 1.052 27.337.8 925. 750 6.902…
p. 91
16Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 80, 832 citas
[18](Christodoulou, 1990: 27). When looking at land concentration based on plots of land less than 10 hectares, Sanders (1981: 90) discovered that in the 1960s roughly 76.5 percent of the population (small producers and/or peasants) had access to a mere 8.8 percent of available land. This inequitable distribution saw a…
p. 80
[37]130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…
p. 83
17Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 991 cita
[19]desigualdad no ha dejado de aumentar 223. En 2016, s egún esta organización, Colombia se situaba en primer lugar en el ranking de desigualdad en la distribución de la tierra en Latinoamérica, seguido por Perú, Chile y Paraguay. En el país, el 1 % de las explotaciones de mayor tamaño controlaba más del 80 % de la…
p. 99
18Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 497, 5312 citas
[20]más desiguales del planeta en materia de acceso a la tierra. En 2014, Colombia ocupaba el puesto siete entre 87 países analizados por la organización internacional Grain, en el marco de un estudio mundial sobre con - centración de la tierra. Luego de conocerse las cifras del CNA, el país fue reubicado en el quinto…
p. 531
[28]conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…
p. 497
19Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 32, 2622 citas
[21]categorías de (i) predios que pertenecen al Estado; (ii) minorías étnicas; (iii) comunidades religiosas; (iv) otras comunidades; (v) par- ques naturales y áreas protegidas; (vi) predios de destinación no agropecuaria; y (vii) predios con un área menor a un metro cuadrado (IGAC y otros, 2012, páginas 104-105). Sobre…
p. 262
[27]del terreno con casa de habitación y labranza. Desde la conformación de la República hasta nuestros días, la adjudicación de terrenos baldíos (a personas naturales y jurídicas, a poblaciones y comunidades –religiosas y étnicas– y a entidades de derecho público), ha sido prácticamente la única política es- tatal de…
p. 32
20"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 1351 cita
[22]como el po- der militar, social y político de los narcotra fi cantes. Para el año 2005 la estructura de tenencia mostraba los mismos rasgos de concentración que se observaban a nivel nacional: el 2, 39 % de los propietarios controlaban el 45, 78 % de la tierra, en tanto que el 88, 26 % de los propietarios más pequeños…
p. 135
21La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 2421 cita
[23]que haya reforma agraria". Estos datos excluyen los territorios colectivos, resguardos indígenas, los parques nacionales y en general zonas de reserva natural. Pero los datos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) nos dan otra situación aún más complicada y es el tratamiento diferencial en impuestos. "Más…
p. 242
22Conversations in Colombia: The Domestic Economy in Life and TextStephen Gudeman, Alberto Rivera · 1990 · p. 302 citas
[24]2), the largest number of individual holdings falls within the categories of less than 1 and less than 3 hectares each, while the smallest number of holdings is found in the range of 15, 20, and 50 hectares each. Conversely, the total area covered by the few grand holdings is very large, while the area occupied by the…
p. 30
[25]2), the largest number of individual holdings falls within the categories of less than 1 and less than 3 hectares each, while the smallest number of holdings is found in the range of 15, 20, and 50 hectares each. Conversely, the total area covered by the few grand holdings is very large, while the area occupied by the…
p. 30
23No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[26]las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…
p. 45
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501 cita
[29]jueces agrarios y estableció mecanismos para evitar la acumulación ociosa de baldíos, lo que a la larga les permitió a muchos campesinos hacerse con la propiedad de la tierra que ocupaban. Así se inició una tradición en el modelo de garantía del derecho a la tierra del campesinado que privilegió la entrega de baldíos…
p. 50
25Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
[30]situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…
p. 445
26Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3641 cita
[31]I nómicamente explotados. Quien com- probara que por cinco años había ex- plotado económicamente un predio, tenía derecho a adquirir el dominio, si había obrado de buena fe. A su vez, y en desarrollo del principio de la fun- ción social de la propiedad y de que ésta implicaba obligaciones, si un pro- pietario no daba…
p. 364
27Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 24, 942 citas
[32]lograron permanecer en las tierras que habían trabajado, pero bajo condiciones que no son del todo claras 22. En algunos lugares, los terratenientes sencillamente no expulsaron a los colonos de tierras cuyo estatus legal seguía sin definirse. Los terrate- nientes también consiguieron arrebatar tierras a los colonos,…
p. 24
[45]de concentración de la tierra, pro- pulsado por los narcotraficantes y entrelazado con la estrategia contrainsurgente de los militares, está desviando amplias extensiones de tierra de vocación agrícola hacia usos especulativos, consolidando así la base de un desarrollo capitalista rentista en el cual el capital se…
p. 94
28El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 361 cita
[33]la conformación de una amplia capa media campesina que pro- dujera grandes excedentes agrícolas que sirvieran para obtener un bajo nivel de precios para las subsistencias (salarios) y ma- terias primas de la industria, para dar lugar a un alto nivel de exportaciones agrícolas diferentes al café y para constituirse, en…
p. 36
29Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 63, 3002 citas
[34]agudos que el Gobierno consideró necesario adoptar ciertas medidas. El segundo estatuto agrario importante adoptado en el curso de ocho años, la Ley 100 de 1944, suministra evidencias que corroboran los procesos descritos atrás. La ley se proponía defender a los terratenientes contra los arrendatarios y aparceros que…
p. 300
[61]distintas en años recientes y en nuevas regiones fronterizas. Contribuyó, por ejemplo, a La Violencia, esa guerra civil anárquica que costó 200 000 vidas en los años cincuenta, y dio pábulo a los movimientos guerrilleros que actúan hoy en las zonas fronterizas de Colombia. La interpretación del desarrollo de la…
p. 63
30Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2491 cita
[35]puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…
p. 249
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[36]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…
p. 46
32Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 5371 cita
[38]1961 y 1971, el Instituto adecuó 178.000 ha. Solo el 35% de los beneficiarios de estos programas lo eran también de la reforma agraria, 50% minifundistas privados y 15% propietarios medianos y grandes. Con el Acuerdo de Chicoral, se inició el desmonte de la reforma agraria y el diseño de una política alternativa de…
p. 537
3325 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 1461 cita
[39]el 44.63% de la superficie ocupada 37 • Esto muestra que se fragmentó la pequeña propiedad y que los pequeños y medíanos campesinos perdíeron control sobre la tierra. mientras los gran- des propietarios lo aumentaron. Por otra parte, las leyes de reforma agraria han tenido escasos resulta- dos: han favorecido la…
p. 146
34El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 28, 892 citas
[40]dadas las condiciones ambientales y económicas, ¿fue uno de los mejores y más lógicos usos de la tierra, y una actividad que sirvió como furma significativa de acumulación de capital e integración económica? Una respuesta clara es rodavía prematura, y depende de avances en la investigación empírica sobre la historia…
p. 28
[41]de prestigio denrro del mundo ganadero para los hatos con buena confurmación; y hay críticas periódicas a los cebadores vistos como inversionistas urbanos que conocían poco de las habilidades genuinas de la ganadería. Pero esta división fue además morivada por razones económicas: cambios en el transpone, condiciones…
p. 89
35El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[42]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…
p. 332
36El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[43]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…
p. 332
37Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 361 cita
[44]Santander, palos de tinte en la costa Atlántica, y caucho en el Caquetá, Vichada y Putumayo y en me - nor escala en To lima. Pero por su base demográfica y por su im- pacto en definir las grandes regiones colombianas del siglo xx, las colonizaciones decisivas habrían de ser las del café, muy identifi- cadas con el…
p. 36
38Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2071 cita
[46]inadecuadas politicas para el agro, bajo ni- vel tecnologico (en riego, drenaje, vias de comu- nicacion, investigacion) y un desafortunado siste- ma de tenencia de tierras, con grandes superficies de suelos mecanizables aprovechadas en ganaderia extensiva. También debe considerarse la reduccion de la demanda de…
p. 207
39Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
[47]cercano al poder, y quien fuera uno de los más grandes tenedores de tierra del conti- nente, llegó a poseer para principios de la década del sesenta entre 35.000 y 72.000 hectáreas en el Caquetá, incluyendo varias decenas de miles en los llanos del Yarí 139. Un campesino relata: «Coparon prácticamente todo el…
p. 62
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 541 cita
[48]y la ganadería (tres cuartas partes del suelo se destinaba a pastos) 73. 70 Entrevista 230-VI-00083. Víctima, campesino, centro Valle del Cauca. 71 Informe 1180-CI-01017. Aconc, «Memoria del conflicto y resistencia del pueblo negro y afrodescen- diente del norte del Cauca», 54. 72 Aunque la economía colonial fue…
p. 54
41Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 1201 cita
[49]as Muerte a Secuestradores (MAS, Death to Kidnappers) which was founded in 1981, dedicated themselves to protecting large landowners and the drug car- tels from guerrilla extortion, kidnapping, and assassinations (International Crisis Group, ICG, 2002, 4). MAS also engaged in numerous assassinations of representatives…
p. 120
42Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1591 cita
[50]planes de quienes serían afectados por un proceso de paz exi- toso. Estos sectores —élites ganaderas y rurales, políticos locales tra- dicionales, etc.—, mediante una alianza estratégica con grupos de las Fuerzas Armadas y el narcotráfico, esperan neutralizar cualquier intento de paz con negociación, lo mismo que el…
p. 159
43Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 1211 cita
[51]GRUPOS PARAMILITARES, 1978-2016 EL ORIGEN DEL PARAMILITARISMO EN COLOMBIA El paramilitarismo va a surgir, al igual que la guerrilla, en enclaves bajo una importante ausencia del Estado, si bien, a diferencia de la naturaleza guerrillera, en Colombia solo se puede interpretar el paramilitarismo, no como un hecho…
p. 121
44Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 241 cita
[52]por Fidel Castaño en el sur de Córdoba y Urabá, en los últimos años ochenta, de manera que su despliegue se relaciona con la compra de tierras e instalación de infraestructura del nego - cio ilegal de la coca por parte de reconocidos miembros del Car - tel de Medellín y por los propios Castaño, con la fuerte ofensiva…
p. 24
45Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 2391 cita
[53](Comisión de Superación de la Violencia, 1992). Esta oleada de violencia paramilitar disminuyó en el sur de Córdoba luego de que Fidel Castaño se sometiera a la justicia 81 En la misma entrevista realizada por Alejandro Reyes, Fidel Castaño ilustraba muy claramente la lógica de la guerra que libraron durante esos…
p. 239
46Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 4821 cita
[54]casos donde los colonos no tenían títulos de propiedad sobre sus mejoras. Según A. Reyes (2009, página 228), de las personas desplazadas que acudieron a la iglesia y manifestaron haber perdido tierras entre los años 1997-2007, la mayoría pertenecía a las subregiones del Magdalena Medio (en Yondó por ejemplo, debieron…
p. 482
47Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 1321 cita
[55]ONG, que muestran los auto- res, es evidente la mayor participación de las guerrillas en comparación con los gru- pos paramilitares y su actual etapa de los GAPD (CNMH, 2015j, páginas 320 y 324). 132 Paramilitarismo Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico mes del CNRR-GMH y del CNMH reseñados.…
p. 132
48La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 541 cita
[56]Social. Procesado: Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. Tabla: Desplazamiento forzado por recepción en los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar-Montes de María. Da- tos Tabulados por Cifras & Conceptos, Grupo de Memoria Histórica, CNRR, 2010. Grupo de Memoria Histórica de…
p. 54
49Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 6411 cita
[57]cualquiera de las localidades de la región. La lógica de la inversión del Estado en infraestructura logra crear un efecto de “inaccesibilidad” para sus habitantes que se percibe, paradójicamente, como ausencia del Estado. Extracción y explotación El aprovechamiento de las legendarias riquezas de estas regiones ha…
p. 641
50Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 481 cita
[58]con las amazónicas 86 y desarro- llaron «ganaderías vacunas y cultivos de plátano y hortalizas» 87, dando comienzo a la reconfiguración territorial y productiva. Un colono campesino le contó a la Comisión su origen y el de su familia: «[Soy] un hijo de colonos por parte de mi padre, quien nació aquí en Florencia,…
p. 48
51La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 1121 cita
[59]los procesos de distribución de la propiedad rural son bastante inequitativos. Vemos que las adjudicaciones en los rangos de 501-1.000 hectáreas y de 1.001-2.500 hectáreas con- trolan el 93,10 % de la superficie asignada y representan sólo el 26 % del total de adjudicaciones, mientras que los predios de peque- ña…
p. 112
52La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 1021 cita
[60]el corazón de los Montes de María, ade- más de permitir el acceso y la disposición de agua en una región seca y caliente. Sin embargo, es importante aclarar que no se trata de una geografía como la que habitualmente se asocia con una 62 Ibíd. Grupo de Memoria Histórica 102 zona de retaguardia estratégica desde el…
p. 102
53Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[62]El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…
p. 51
54Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 322 citas
[63]incluye la puesta en marcha de las ya mencionadas zonas de reserva campesina, y e) favorece la extranjerización de tierras (Gaceta del Congreso, 2015, n. o 254). Vale la pena resaltar que, recientemente, el congresista Alberto Castilla de - nunció que en abril se radicó el proyecto de ley 233 del 2015, que es…
p. 32
[64]incluye la puesta en marcha de las ya mencionadas zonas de reserva campesina, y e) favorece la extranjerización de tierras (Gaceta del Congreso, 2015, n. o 254). Vale la pena resaltar que, recientemente, el congresista Alberto Castilla de - nunció que en abril se radicó el proyecto de ley 233 del 2015, que es…
p. 32
55Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 1031 cita
[65]y en la prestacion de servicios (crédito y asistencia técnica) que en la re- distribucién de la tierra. Estos gobiernos dedicaron sus esfuerzos a atender algunas zonas criticas, afec- 1778 tadas por la violencia politica en el decenio anterior, y a contrarrestar el surgimiento de las zonas de au- todefensa campesina,…
p. 103
56La política de reforma agraria y tierras en Colombia. Esbozo de una memoria institucionalAbsalón Machado Cartagena · 2013 · p. 431 cita
[66]concluye con una propuesta de ordenamiento ambiental y productivo del país [Fajardo, 2009]. Además de otros temas, en este trabajo Fajardo analiza las principales aspectos de la ley 160 de 1994, la creación de las zonas de reserva campesina, anotando su poca aplicación, los programas de desarrollo y paz, el estatuto…
p. 43
57Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 5032 citas
[67]otros bienes despojados. en la política de desmovilización y reinserción no se ha avan - zado en la construcción de acuerdos entre el Gobierno nacio - nal y los GAIML, particularmente con los grupos de auto - defensas, para que estos restituyan efectivamente los bienes a las víctimas, como condición indispensable para…
p. 503
[68]otros bienes despojados. en la política de desmovilización y reinserción no se ha avan - zado en la construcción de acuerdos entre el Gobierno nacio - nal y los GAIML, particularmente con los grupos de auto - defensas, para que estos restituyan efectivamente los bienes a las víctimas, como condición indispensable para…
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58Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1741 cita
[69]Buenos Aires, que habían huido en 1997 y tres años más tarde 174 Con licencia para desplazar llegaron unos señores encapuchados y bien armados y le me- tieron candela al rancho y nos sacaron de adentro donde está- bamos durmiendo, a mí me pusieron en un barranco, ahí me insultaban y me decían palabras obesas (sic), me…
p. 174
59El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 2931 cita
[70]Violencia no se pueda vincular directamente al comportamicn to o los “intereses”—independientemente de lo que se entienda por esa expresión— de ciertas clases sociales, sí está críticamente ligada al diseño institucional de los derechos de propiedad sobre la tierra, es decir, a la “expansión de Legrand” y a la…
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60¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 701 cita
[71]de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…
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