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Idea transversal

Contrarreforma agraria

Proceso extendido durante más de medio siglo en Colombia mediante el cual leyes, pactos políticos, operaciones violentas y decisiones administrativas desmontaron o vaciaron de contenido los intentos de redistribuir la tierra rural, elevando el coeficiente de Gini de la propiedad rural de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014.

3.897 palabras62 documentos73 fragmentos citados
Contrarreforma agraria

Trayectoria de una idea

  1. 1936

    Ley 200: modernización sin redistribución

  2. 1961

    Ley 135: reforma agraria que no reformó

  3. 1967

    Decreto 755: nace la ANUC

  4. 1972

    Pacto de Chicoral: punto de inflexión

  5. 1973

    Ley 4 de 1973: blindaje jurídico del latifundio

  6. 1975

    Ley 6 de 1975: restauración feudal de la aparcería

  7. 1994

    Ley 160: mercado de tierras en lugar de reforma

  8. 1996

    Desmantelamiento institucional: liquidación del IDEMA y el INCORA

  9. 2014

    Gini de tierras: 0,905

03

La lectura

La contrarreforma agraria colombiana no fue un decreto sino una arquitectura: se construyó ladrillo a ladrillo con pactos de élite, ingeniería legal regresiva, desmantelamiento institucional y, finalmente, violencia paramilitar. Su punto de arranque explícito fue el Pacto de Chicoral de 1972, que respondió al único ciclo de movilización campesina masiva del siglo XX colombiano destruyendo la organización que lo protagonizó: la ANUC pasó de casi un millón de afiliados a poco más de trescientos mil en pocos años. Lo que siguió fue una sucesión de capas superpuestas: las leyes de 1973 y 1975 blindaron el latifundio jurídicamente; la apertura económica de los noventa sustituyó la redistribución por el mercado de tierras; el desmantelamiento del INCORA, el IDEMA y la Caja Agraria eliminó los instrumentos estatales de intervención; y el despojo paramilitar-narcotraficante completó la operación en los territorios donde la ley no llegaba. El resultado es medible: el coeficiente de Gini rural subió de 0,86 en 1970 a 0,905 en 2014, y los predios mayores de mil hectáreas pasaron de controlar el 30,4% al 61,2% del área agropecuaria total. Esa cifra no es una anomalía histórica sino la obra terminada de un proceso deliberado que convirtió al Estado colombiano, en lugar de árbitro de la disputa por la tierra, en garante activo de su concentración.

Contrarreforma agraria es el nombre con el que en Colombia se conoce el conjunto de leyes, pactos políticos, operaciones violentas y decisiones administrativas que, entre 1972 y comienzos del siglo XXI, desmontaron o vaciaron de contenido los intentos de redistribuir la tierra rural. No fue un decreto único ni un evento datable, sino un proceso extendido durante más de medio siglo. Su instrumento principal no fue únicamente la violencia —aunque la violencia paramilitar de los años noventa fue decisiva—, sino el pacto entre élites, la ingeniería legal regresiva y la captura de la institucionalidad agraria.

Entre el Pacto de Chicoral de 1972 y la liquidación del INCORA en la década siguiente al giro neoliberal, las clases propietarias colombianas lograron que el Estado, en lugar de arbitrar la disputa por la tierra, se convirtiera en garante activo de la concentración. El coeficiente de Gini de la propiedad rural, que ya era altísimo en 1970 con 0,86, subió a 0,905 en 2014. En 2016, Colombia figuraba como el país con la distribución de tierras más desigual de América Latina. Ese resultado no es una anomalía: es la obra terminada de la contrarreforma.

Antes de la contrarreforma: dos leyes que no repartieron tierra

Para entender qué se contrarreformaba hay que empezar por lo que había antes. Ni la Ley 200 de 1936 de Alfonso López Pumarejo ni la Ley 135 de 1961 del Frente Nacional fueron reformas agrarias redistributivas. Fueron dispositivos legales de modernización que aspiraban a estimular la productividad sin tocar la estructura de propiedad.

La Ley 200 de 1936, promovida en el marco de la Revolución en Marcha, introdujo la figura de la extinción de dominio sobre predios incultos y concedió a los grandes propietarios un plazo de diez años para explotarlos en forma capitalista. Su golpe más fino, sin embargo, fue jurídico: sustituyó la exigencia de títulos que se remontaran a la Corona o a la República por el criterio de la destinación económica del predio. De un solo trazo, resolvió el viejo problema de la titulación para los terratenientes.

El decreto reglamentario consideraba explotación económica la existencia de una cabeza de ganado mayor por hectárea en tierras de buena calidad. Esa definición liviana produjo un efecto histórico: la expansión de la ganadería extensiva como forma de ocupación económica del suelo. Los propietarios, temiendo que arrendatarios y aparceros reclamaran el estatuto de colonos y disputaran la propiedad, expulsaron a la mano de obra tradicional y llenaron sus haciendas de vacas.

La respuesta a esa desorganización del trabajo rural llegó ocho años después. La Ley 100 de 1944 restableció los contratos de aparcería y protegió el derecho de propiedad de los terratenientes frente a arrendatarios y aparceros. En vez de reforma agraria, el país obtuvo una modernización cautelosa que dejó intacta la concentración y desplazó el problema hacia los frentes de colonización.

La Ley 135 de 1961, expedida bajo el Frente Nacional y bajo el impulso hemisférico de la Alianza para el Progreso, tampoco redistribuyó. Creó, eso sí, un entramado institucional: el Fondo Nacional Agrario, los procuradores agrarios —herederos de los jueces agrarios de 1936—, las corporaciones regionales de desarrollo y, sobre todo, el INCORA, encargado de adelantar la reforma. Pero incorporó una cláusula que la neutralizó desde adentro: bastaba con que un predio estuviera económicamente explotado para eximirlo de la extinción de dominio.

Los números confirman el fracaso. Entre 1962 y 1978, menos del 1% de la superficie total de tierras fue afectada por la ley, y de ese porcentaje mínimo solo una fracción llegó efectivamente a los campesinos. Entre 1960 y 1970, lejos de disminuir, la concentración aumentó: las explotaciones menores de 10 hectáreas perdieron número y superficie, mientras los predios mayores de 50 hectáreas crecieron en ambas dimensiones. Sobre ese suelo previo —una reforma que no reformaba— se levantaría, en la década siguiente, el edificio explícito de la contrarreforma.

La ANUC y la breve amenaza campesina

La contrarreforma no habría existido sin una amenaza previa. Esa amenaza fue la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, la ANUC, y su breve pero intenso ciclo de movilización entre 1967 y 1972.

Paradójicamente, la ANUC nació desde el propio Estado. Mediante el Decreto 755 de 1967, el gobierno de Carlos Lleras Restrepo instruyó al Ministerio de Agricultura para que organizara asociaciones de usuarios campesinos —incluyendo arrendatarios y aparceros— con el fin de generar propuestas sobre tenencia, crédito y formas asociativas. Lleras vio en la organización campesina un aliado tecnocrático de la modernización rural. Lo que obtuvo fue algo distinto: una plataforma que se autonomizó rápidamente.

El crecimiento fue vertiginoso. Para mediados de 1969, la ANUC contaba con alrededor de 700.000 campesinos afiliados y más de 563.000 usuarios organizados en asociaciones con personería jurídica. Hacia julio de 1970, cuando se constituyó formalmente como organización nacional, las cifras oscilaban entre 845.000 y casi un millón de afiliados.

El movimiento presentó desde el inicio una diferenciación regional marcada. En los departamentos andinos, dominados por el minifundio, predominaron demandas moderadas de servicios estatales canalizadas por peticiones y manifestaciones locales. En la Costa CaribeSucre, Córdoba, Bolívar—, así como en los frentes de colonización, se concentraron las acciones más radicales, incluidas las tomas de tierras.

Las invasiones de 1971 golpearon predios de personalidades prominentes: políticos, obispos y hasta el propio ministro de Agricultura vieron sus haciendas ocupadas por campesinos organizados. Fue esa audacia —tocar la propiedad de quienes escribían las leyes— la que detonó la reacción. En 1973, un año después del pacto que le puso freno, existían aún unas 850 empresas comunitarias o mixtas que ocupaban 207.000 hectáreas, concentradas sobre todo en Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre. Fue, por breve que resultara, la única vez en el siglo XX en que el campesinado colombiano pareció capaz de imponer una agenda propia.

Chicoral, 9 de enero de 1972

La respuesta llegó a Chicoral, un municipio del Tolima que dio nombre a uno de los pactos más determinantes de la historia agraria del país. El 9 de enero de 1972, bajo el gobierno conservador de Misael Pastrana Borrero y con apoyo de sectores liberales encabezados por Alfonso López Michelsen, se suscribió el Acuerdo de Chicoral entre el gobierno y los gremios de la producción. El pacto marcó el punto de inflexión: a partir de allí, la reforma agraria como política de Estado dejó de ser viable en Colombia durante décadas.

Chicoral no fue una idea original de un ministro sino la culminación de una alarma de clase. Los propietarios de grandes latifundios venían emprendiendo demandas y presiones frente al ciclo de invasiones, y encontraron en el gobierno Pastrana un interlocutor dispuesto. El acuerdo se tradujo en un paquete legislativo que en pocos años reescribió las reglas del juego rural.

La Ley 4 de 1973 fue el instrumento central. Estableció barreras de protección de 160 hectáreas frente a la afectación por reforma agraria e introdujo nuevos criterios de calificación de predios que hicieron prácticamente inviable la expropiación. Su golpe más silencioso, pero de mayor alcance, fue redefinir el concepto de baldío: presumió que los fundos poseídos por particulares eran propiedad privada, blindándolos así frente a la reversión al Estado y su posterior redistribución. Con esa presunción se cerró el camino jurídico principal que la Ley 135 había dejado entreabierto.

La Ley 5 del mismo año y la Ley 6 de 1975 completaron la operación. Esta última revivió la figura de la aparcería y derogó en la práctica los avances de las leyes 200 de 1936 y 1ª de 1968, que habían establecido que el aparcero o arrendatario podía adquirir la propiedad tras diez años de trabajo continuo. La aparcería reintroducida podía obligar al campesino a prestar servicios personales al dueño y a pagar rentas en trabajo y en especie. El economista Guillermo Perry, en un análisis publicado en 1983 sobre las políticas agrarias del período, calificó ese arreglo como de la más rancia estirpe feudal. En el papel se hablaba de modernización; en el campo se restauraba una relación laboral que la Ley 200 había intentado disolver cuarenta años atrás.

El efecto sobre la ANUC fue devastador. El movimiento se dividió entre la Línea Armenia, gobiernista, y la Línea Sincelejo, autónoma y radical. Cerca de 500.000 campesinos abandonaron la organización; la Línea Sincelejo quedó con unos 300.000 afiliados y la Línea Armenia con apenas 10.000. Una organización que había rozado el millón de miembros quedó reducida en pocos años a poco más de trescientos mil: ese es el saldo político del pacto. La desmovilización del actor social que había forzado al gobierno a sentarse a negociar terminó siendo el objetivo cumplido de Chicoral.

Pastrana Borrero completó la operación con su Plan de Desarrollo Las Cuatro Estrategias, que apuntaló la vivienda urbana y desplazó la prioridad económica hacia los sectores inmobiliario, financiero y de la construcción. El campo dejaba de ser el escenario del cambio; la modernización se haría desde las ciudades. Y a los campesinos les quedaron tres caminos: la colonización periférica —Caquetá, Putumayo, Guaviare—, los barrios subnormales de las grandes urbes, o parcelas de pancoger insuficientes en las orillas del latifundio.

El desmantelamiento neoliberal y la Ley 160 de 1994

Durante los quince años posteriores a Chicoral, la cuestión agraria perdió centralidad política. El país entró en la crisis del narcotráfico, la guerra contra el cartel de Medellín, la Constituyente de 1991, y la reforma agraria quedó como asunto residual. Cuando reapareció en la agenda, lo hizo bajo un lenguaje completamente distinto: el del mercado.

La Ley 160 de 1994, expedida bajo el gobierno de César Gaviria en plena apertura económica, propuso una solución novedosa: en lugar de expropiar tierras improductivas, el Estado subsidiaría al campesinado para que las comprara en el mercado. La lógica era conservadora en un sentido preciso: menos intervención estatal, más señales de precios, más iniciativa privada. El resultado fue previsible. El INCORA adquirió una porción marginal de las tierras aptas para labores agropecuarias, y la ley favoreció sobre todo la titulación de baldíos —tierras periféricas y frecuentemente disputadas— en lugar de afectar el latifundio consolidado en las zonas centrales del país.

En paralelo, el andamiaje institucional de la reforma agraria se desmontaba. Las tres agencias emblemáticas creadas en los años sesenta fueron liquidadas o transformadas a lo largo de una década. El IDEMA, encargado del mercadeo agrícola, redujo su planta de 3.378 empleados en 1989 a 1.516 en 1993 y fue definitivamente liquidado en 1996. La Caja Agraria, banco histórico del campesinado, fue transformada en el Banco Agrario de Colombia con un giro hacia el desarrollo empresarial que la alejó de su clientela tradicional. El INCORA, columna vertebral de cualquier reforma agraria posible, fue liquidado en el marco de esas mismas reformas.

Lo que se estaba desmantelando no era solo una burocracia obsoleta: era el conjunto de herramientas que un Estado necesita para incidir sobre la estructura de propiedad rural. Cuando la violencia paramilitar-narcotraficante se desplegó con toda su fuerza en la segunda mitad de los noventa, el aparato institucional que hubiera podido resistirla ya había sido vaciado.

El despojo violento: paramilitares, palma y desplazamiento

En este punto, la contrarreforma cambia de registro. Deja de ser una operación jurídica de élites letradas y se convierte en un proceso de acumulación por desplazamiento, ejecutado con fusiles y motosierras, y respaldado por notarios, registradores y funcionarios estatales.

La geografía inicial es precisa. La dinámica de despojo comenzó en Urabá, el sur de Córdoba, el Magdalena Medio y las zonas esmeralderas de Boyacá durante los años ochenta, impulsada por compras masivas de tierras por parte de narcotraficantes que buscaban lavar dinero y adquirir estatus social como terratenientes. Fue en esos mismos territorios donde surgieron los grupos paramilitares de primera generación, un vínculo que no es casual: el narcolatifundio necesitaba brazo armado, y el brazo armado se financiaba con la protección del narcolatifundio.

A partir de la segunda mitad de los años noventa, el despojo se expandió hacia el resto del Caribe —especialmente los Montes de María—, el corredor minero del Cesar, el Magdalena, y luego hacia el Meta, Guaviare y buena parte del país. Los Montes de María se convirtieron en uno de los emblemas del fenómeno: 460 mil familias campesinas fueron desplazadas de manera forzada, y las compraventas de tierras que siguieron al desplazamiento presentaron tal cantidad de irregularidades que el gobierno de Juan Manuel Santos ordenó la intervención de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Carmen de Bolívar por parte de un Grupo Élite de la Superintendencia de Notariado y Registro. La directora seccional, Ana Regina Güete, fue destituida.

El caso más documentado del entrelazamiento entre paramilitarismo, despojo y agroindustria es el de Curvaradó y Belén de Bajirá, en la frontera entre el Urabá antioqueño y el Chocó. Desde finales de los noventa, paramilitares atacaron y desplazaron a comunidades afrodescendientes y campesinas de la zona, y sobre esas tierras despojadas se instalaron cultivos de palma africana. Jefes paramilitares como los hermanos Castaño e Ignacio Roldán, alias Monoleche, aparecieron vinculados a los proyectos empresariales palmeros. Sor Teresa Gómez, cuñada de los Castaño, figuró como representante legal de la asociación Asoprobeba y, bajo esa figura, compró un predio de 1.000 hectáreas en Caño Manso, Curvaradó, donde se sembró palma.

Vicente Castaño Gil, uno de los fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia, lo reconoció con una franqueza inusual en entrevista a la revista Semana: los paramilitares tenían cultivos de palma en Urabá, y él mismo se había encargado de conseguir empresarios dispuestos a invertir en esos proyectos, que describió como duraderos y productivos. La declaración desmontó cualquier duda sobre la articulación entre el proyecto paramilitar y la agroindustria palmera en la región.

En 2005, la Defensoría del Pueblo emitió la Resolución Defensorial N.° 39 sobre violación de derechos humanos por la siembra de palma africana en los territorios colectivos de Jiguamiandó y Curvaradó, Chocó. El documento reconoció oficialmente lo que las comunidades denunciaban desde hacía años: que la expansión palmera se había producido sobre tierras despojadas mediante violencia paramilitar, con daños ecológicos severos en una de las zonas de mayor biodiversidad del país.

La correlación espacial entre expansión palmera y desplazamiento forzado se repite en otras regiones. En Urabá, Magdalena Medio y Meta, la geografía de los cultivos de palma establecidos entre 2001 y 2013 coincide con la de las zonas con mayor desplazamiento forzado entre 2001 y 2004. El modelo económico ayuda a entender la lógica: según Fedepalma, el cultivo de palma requiere una escala mínima de 3.000 hectáreas para ser rentable, y los cultivadores deben asumir tres años de costos sin ingresos. Son condiciones que favorecen estructuralmente a la gran empresa, y que hacen del desplazamiento previo —cuando los pequeños propietarios ya no están en el territorio— un facilitador económico del negocio.

El Magdalena Medio ofreció otra variante. Allí la violencia paramilitar fue funcional al proyecto de élites propietarias que buscaban fortalecer la hacienda ganadera. En Yondó, los desplazados que acudieron a la Iglesia reportaron haber abandonado 12.920 hectáreas entre 1997 y 2007. En Sucre, desde 1996 organizaciones paramilitares comenzaron a operar estableciendo vínculos con empresarios agropecuarios y políticos, consolidándose mediante masacres, desplazamiento y apropiación de tierras que en la década siguiente serían el sustrato territorial de la parapolítica.

La complicidad institucional: el Estado como notario del despojo

La violencia paramilitar no habría producido despojo permanente sin un aparato institucional dispuesto a legalizarlo. Y ese aparato existió.

El INCORA primero, y su sucesor el INCODER después, aparecen en múltiples casos documentados como omisos o cómplices. En una escena banal en apariencia, un campesino desplazado fue obligado bajo amenaza paramilitar a presentarse a la oficina del INCORA y firmar documentos cuyo contenido no pudo leer. La escena condensa un mecanismo: funcionarios de la institución encargada de proteger al campesinado procesaron actos jurídicos bajo condiciones de coacción evidente, con o sin conciencia plena de lo que estaban haciendo. En muchos casos no se protegieron los predios de campesinos desplazados, lo que permitió su posterior venta o adjudicación irregular.

El Banco Agrario y FINAGRO, las dos instituciones financieras del sector, otorgaron créditos y subsidios a proyectos agroindustriales sobre tierras que habían sido adquiridas de forma irregular. El Estado, con dinero público, financió la consolidación productiva de tierras despojadas. La palma, la ganadería y otros cultivos se levantaron sobre esos créditos.

El eslabón notarial y registral fue el más visible. En marzo de 2011, el ministro del Interior Germán Vargas Lleras informó que la Superintendencia de Notariado y Registro sería intervenida ante el cúmulo de irregularidades detectadas. El superintendente Jorge Enrique Vélez encontró que notarios, registradores y funcionarios del INCODER en distintas regiones habían actuado en complicidad con el despojo paramilitar: al menos 150.000 hectáreas habían sido apropiadas de forma irregular a través del sistema notarial y registral. La cifra, siendo enorme, es probablemente conservadora.

La complicidad no fue un problema de manzanas podridas. Fue un patrón sostenido durante años en múltiples regiones, y solo puede explicarse por una combinación de captura del Estado local por parte de las estructuras paramilitares —lo que la parapolítica documentó judicialmente— y una ausencia deliberada de los mecanismos centrales de control. El Estado no fue víctima del despojo; fue coautor.

La Ley 1448 y la restitución que no termina

En 2011, el gobierno de Juan Manuel Santos impulsó la Ley 1448, conocida como Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Su ambición era doble: reconocer jurídicamente a las víctimas del conflicto armado y restituir material y jurídicamente las tierras a campesinos despojados o que abandonaron forzadamente sus predios. Colombia inició la restitución antes de la firma del Acuerdo de Paz de 2016, algo inédito comparado con procesos como el sudafricano, donde la restitución solo comenzó tras el fin del conflicto.

La ley marcó un cambio de época. Por primera vez, el Estado reconoció institucionalmente que hubo despojo masivo y se comprometió a revertirlo. La Unidad de Restitución de Tierras se convirtió en la agencia encargada de una tarea de proporciones históricas: identificar, documentar y devolver millones de hectáreas arrebatadas a lo largo de tres décadas.

Los resultados, sin embargo, revelaron las dificultades estructurales del proceso. Para 2021, la URT documentaba 117 casos étnicos, de los cuales solo 30 habían sido llevados ante jueces de restitución, ubicados principalmente en el Pacífico y el Caribe. El 74% de los casos étnicos —87 de 117— no presentaban avances, y la mayoría de las poblaciones seguía en situación de desplazamiento. Las solicitudes se concentraron precisamente en las regiones donde el despojo había sido más intenso: sur de Córdoba, Urabá, Magdalena Medio, Meta, Guaviare. Hasta marzo de 2020, en el conjunto de Meta, Guaviare, Casanare, Boyacá y Cundinamarca se habían registrado 11.990 solicitudes.

El presupuesto ilustra el desajuste. Los recursos destinados a reparación subieron de 20.000 millones a más de tres billones de pesos en 2013, un incremento notable. Pero las pérdidas de la población desplazada, estimadas hasta ese año, ascendían a 154,7 billones de pesos. La brecha entre lo prometido y lo posible se hizo evidente desde el inicio.

Más allá de las cifras, la restitución chocó con las mismas estructuras que produjeron el despojo. Los reclamantes fueron amenazados y en muchos casos asesinados. Los jueces de restitución operaron en regiones donde las estructuras herederas del paramilitarismo seguían activas. Y la maquinaria notarial y registral, aunque intervenida, no fue depurada de manera sistemática. Devolver la tierra a quienes la perdieron por la violencia resultó, en la práctica, tan difícil como haber impedido su despojo original.

Los números finales y la persistencia de la estructura

El resultado agregado de medio siglo de contrarreforma es una estructura de propiedad rural extrema incluso para los estándares latinoamericanos. Entre 1970 y 2014, la participación de los predios mayores de 1.000 hectáreas en el área agropecuaria total pasó del 30,4% al 61,2%: un aumento de 30,8 puntos porcentuales. Todas las categorías menores de 1.000 hectáreas perdieron participación.

En 2016, según Oxfam, el 1% de las explotaciones de mayor tamaño controlaba más del 80% de la tierra en Colombia, mientras el 99% restante se repartía el 20%. El país ocupaba el primer lugar en desigualdad en distribución de la tierra en América Latina. Entre 2000 y 2015, el coeficiente de Gini de tierras aumentó en las áreas rurales de 21 de los 31 departamentos del país. La contrarreforma siguió operando incluso durante los años en que el Estado ya había reconocido el despojo y había puesto en marcha su restitución.

Los responsables y la memoria disputada

La contrarreforma agraria tiene nombres y apellidos, aunque distribuye responsabilidades de manera desigual. Misael Pastrana Borrero encabezó el pacto fundacional de 1972 y su gobierno diseñó las leyes que blindaron el latifundio. Alfonso López Michelsen, desde el liberalismo, aportó el bipartidismo necesario para que Chicoral no fuera una operación conservadora aislada sino un consenso de élites. César Gaviria y la generación tecnocrática de la apertura desmontaron el aparato institucional agrario. Álvaro Uribe Vélez, cuyo gobierno coincidió con la fase más intensa de la expansión paramilitar-agroindustrial, negoció una desmovilización que dejó buena parte del despojo consolidado.

Del lado de los operadores del despojo violento, las figuras son igualmente identificables: Carlos Castaño Gil y su hermano Vicente Castaño Gil como cabezas de las Autodefensas Unidas de Colombia; Salvatore Mancuso en la Costa Caribe; una red de empresarios palmeros, ganaderos y bananeros cuya identificación judicial ha avanzado con lentitud. Y del lado del análisis, una tradición académica —Absalón Machado, Darío Fajardo, Alejandro Reyes Posada, Jesús Antonio Bejarano— ha dejado el registro que hoy permite escribir la historia del proceso con precisión.

Juan Manuel Santos, con la Ley 1448 y luego con el Acuerdo de Paz de 2016, intentó revertir el proceso. Su gobierno reconoció institucionalmente lo que otros habían negado y puso en marcha herramientas para devolver lo despojado. Los resultados, medidos contra la magnitud del daño, siguen siendo insuficientes.

Legado

La contrarreforma agraria colombiana no solo produjo una estructura de propiedad extremadamente desigual. Produjo, sobre todo, un país donde la cuestión de la tierra fue expulsada del centro del debate político durante décadas y donde su reaparición coincidió con las peores formas de violencia.

Al bloquear la redistribución en las zonas centrales del país, empujó a millones de campesinos hacia la colonización de fronteras periféricas: el piedemonte llanero, la Amazonia, el Pacífico, el Catatumbo. En esas fronteras, sin presencia estatal significativa, florecieron sucesivamente la coca, las guerrillas, el paramilitarismo y, finalmente, un nuevo ciclo de despojo. La no-reforma en el centro produjo la violencia en la periferia, y esa violencia terminó reconcentrando la tierra que la reforma nunca redistribuyó.

El Acuerdo de Paz de 2016 puso la reforma rural integral como su primer punto, reconociendo implícitamente que sin resolver la cuestión agraria no hay paz posible. La implementación ha sido lenta, contestada y con frecuencia frustrada. Los actores que se beneficiaron del despojo siguen operando —transformados, reciclados, pero presentes—, y las instituciones que fallaron durante décadas no han sido reconstruidas al ritmo que la magnitud del problema exige. La lógica de Chicoral —el pacto de élites que protege la propiedad concentrada a expensas de la mayoría rural— sigue definiendo, en buena medida, la estructura agraria colombiana.

Véase también

  • Pacto de Chicoral
  • Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC)
  • Ley 200 de 1936
  • Ley 135 de 1961
  • Ley 160 de 1994
  • Ley 1448 de 2011
  • INCORA
  • Autodefensas Unidas de Colombia
  • Parapolítica
  • Acuerdo de Paz de 2016
  • Reforma rural integral
  • 04

    En el archivo

    51 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

    01República Liberal1930–19465
    1. 1934Movilización agraria y conflictos por la tierra en Sumapaz, Tolima y Cundinamarca (1934–1936)Hecho
    2. 1936Ley 200 de 1936Ficha
    3. 1936Populismo agrarioFicha
    4. 1936Reforma Constitucional de 1936Hecho
    5. 1945Elecciones de 1946 y retorno conservadorHecho
    02La Violencia1946–19575
    1. 1946Retorno conservador e inicio de la violencia bipartidista (1946–1947)Hecho
    2. 1948Cuestión agrariaFicha
    3. 1948La Violencia bipartidista rural y los chulavitas (1948–1953)Hecho
    4. 1949Guerrillas del Llano y autodefensas comunistas del Tolima (1949–1955)Hecho
    5. 1950Acumulación originariaFicha
    03Frente Nacional1958–197412
    1. 1961Alianza para el Progreso, Ley 135 de Reforma Agraria e INCORA (1961–1962)Hecho
    2. 1961INCORAFicha
    3. 1961Recuperación de tierrasFicha
    4. 1961Reforma agraria del Frente Nacional y el Pacto de ChicoralPregunta
    5. 1961Reforma agraria fallidaFicha
    6. 1966El reformismo de Lleras Restrepo y la creación de la ANUC (1966–1970)Hecho
    7. 1970Auge y radicalización de la ANUC: Mandato Campesino y recuperaciones de tierras (1970–1972)Hecho
    8. 1970Misael Pastrana BorreroFicha
    9. 1972ChicoralFicha
    10. 1972División de la ANUC en líneas Sincelejo y Armenia (1972)Hecho
    11. 1972El Pacto de ChicoralHecho
    12. 1972Pacto de ChicoralFicha
    04Crisis y narcotráfico1974–19902
    1. 1985Hacienda ganaderaFicha
    2. 1990Narcotráfico y tierra en Colombia (1980-2000)Pregunta
    05Constitución de 19911991–20025
    1. 1991Funpazcor y el despojo legalizado mediante filantropía armadaHecho
    2. 1994Colonización campesinaFicha
    3. 1995Fundación y expansión de las AUC (1995–2000)Hecho
    4. 1997El despojo narco-paramilitar y la contrarreforma agraria en Colombia (1980-2006)Pregunta
    5. 2001Palma aceitera y despojo paramilitar en Colombia (1996–2013)Pregunta
    06Seguridad Democrática2002–20163
    1. 1997Despojo, palma aceitera y titulación colectiva afro en Curvaradó y Jiguamiandó (1997–2007)Hecho
    2. 2007Andrés Felipe Arias LeivaFicha
    3. 2013Soberanía alimentariaFicha
    07Posconflicto2016–presente1
    1. 2016Reforma Rural IntegralFicha
    08Transversal17
    1. 1850DespojoFicha
    2. 1936Función social de la propiedadFicha
    3. 1950Frontera agrícolaFicha
    4. 1960Concentración de la tierraFicha
    5. 1960Frontera agrariaFicha
    6. 1960LatifundioFicha
    7. 1961Las reformas agrarias en Colombia (1936–2016)Pregunta
    8. 1961Reforma agraria en ColombiaFicha
    9. 1964Colonización armadaFicha
    10. 1970Acumulación por desposesiónFicha
    11. 1971ANUCFicha
    12. 1971ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos)Ficha
    13. 1985La cuestión agraria como sustrato del conflicto colombianoPregunta
    14. 1998El despojo agrario en Colombia, 1985-2010Pregunta
    15. 1998Montes de MaríaFicha
    16. 2011Restitución de tierrasFicha
    17. 2020Violencia selectiva contra el liderazgo social rural en Colombia (1970–2024)Pregunta
    05

    Relaciones

    Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

    Relaciones editoriales

    1. 01Misael Pastrana Borrero: presidente bajo cuyo gobierno se firmó el Pacto de Chicoral el 9 de enero de 1972 y se expidieron las leyes 4 de 1973 y 6 de 1975, instrumentos centrales de la contrarreforma
    2. 02Pacto de Chicoral: acuerdo bipartidista de 1972 que constituye el hito fundacional explícito de la contrarreforma agraria colombiana
    3. 03ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos): organización campesina cuya movilización de 1971-1972 detonó la reacción contrarreformista; fue dividida y debilitada como efecto directo del Pacto de Chicoral
    4. 04Alfonso López Pumarejo: promotor de la Ley 200 de 1936, antecedente que la contrarreforma invirtió al restaurar la aparcería y blindar el latifundio
    5. 05Carlos Lleras Restrepo: creador de la ANUC mediante el Decreto 755 de 1967 y promotor de la Ley 1ª de 1968, cuyos avances fueron derogados en la práctica por la Ley 6 de 1975
    6. 06Latifundio: estructura de propiedad que la contrarreforma protegió y consolidó, elevando la participación de predios mayores de 1.000 hectáreas del 30,4% al 61,2% del área agropecuaria entre 1970 y 2014
    7. 07Despojo: mecanismo violento de acumulación por desposesión que complementó la ingeniería legal contrarreformista desde los años ochenta, especialmente en Urabá, Montes de María, Córdoba y Magdalena Medio
    8. 08Absalón Machado: economista agrario cuyo análisis documentó que entre 1960 y 1970 la concentración de la propiedad aumentó a pesar de la Ley 135 de 1961, evidenciando el fracaso redistributivo previo a la contrarreforma
    06

    Documentos y fragmentos citados

    62 documentos · 73 fragmentos

    01No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 45, 1232 citas
    [1]

    las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…

    p. 45
    [28]

    de julio de 1970, a un mes de que se terminara el gobierno de Lleras, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Para entonces, había casi un millón de hombres y mujeres afiliados a las asociaciones campesinas, y un empoderamiento que se reflejaba en las palabras del líder agrario sucreño Francisco…

    p. 123
    02Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
    [2]

    situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…

    p. 445
    03Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 541 cita
    [3]

    200 de 1936-- no será sino un apéndice de esa reforma constitucional. Ella pretendía presionar a los terratenientes para que modernizaran la producción agropecuaria mediante la distante amenaza de expropiación, sin que realmente buscara modificar sustancialmente la situación de colonos y arrendatarios.…

    p. 54
    04Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3372 citas
    [4]

    y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…

    p. 337
    [5]

    y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…

    p. 337
    05Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2041 cita
    [6]

    López Pumarejo ante el presidente del Congreso, Laureano Gó- mez. Desde ese momento, López dejó claro su pro- pósito de adelantar la Revolución en Marcha. Senado de la República y sancionada por el presi- dente el día 30 del mismo mes y año, y aparecer en el Diario Oficial del 21 de enero de 1937, sólo empezó a regir…

    p. 204
    06Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 641 cita
    [7]

    í a distributiva. Juzgada por estos prop ó sitos, la ley 200 efectivamente fue eficaz, casi.totalment é en cuanto al segundo de los prop ó sitos y un poco menos en cuanto al primero. El primer efecto fue propi ciar, a costa de las tierras agr í colas, la expansi ó n de la ganader í a como forma de “ ocupaci ó n econ ó…

    p. 64
    07Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2181 cita
    [8]

    los esfuerzos económicos de toda la comunidad, haciendo más profunda la crisis nacional de materias primas y alimentos. Este era un proceso de fraude a la reforma agraria y a la ancestral aspiración del campesinado a la tierra, ya que el esquema liberal-burgués se orientaba en otra dirección: la incorporación de la…

    p. 218
    08Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 3001 cita
    [9]

    agudos que el Gobierno consideró necesario adoptar ciertas medidas. El segundo estatuto agrario importante adoptado en el curso de ocho años, la Ley 100 de 1944, suministra evidencias que corroboran los procesos descritos atrás. La ley se proponía defender a los terratenientes contra los arrendatarios y aparceros que…

    p. 300
    09Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 92 citas
    [10]

    Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…

    p. 9
    [11]

    Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…

    p. 9
    10Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
    [12]

    para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…

    p. 66
    11¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 831 cita
    [13]

    y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…

    p. 83
    12Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 3571 cita
    [14]

    departamentos de Tolima, Antioquia, Huila, Cauca, Valle y Cundinamarca. Muy poco tiempo después, el gobierno de Pastrana iniciaría la contrarreforma agraria con la Declaración de Chicoral, un pacto bipartidista sobre el proyecto de modificación de la Ley de Reforma Agraria que fomentó la división del movimiento…

    p. 357
    13Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2651 cita
    [15]

    olvidar la necesidad de incorporar a grandes masas campesinas a una vida digna y productiva, en un marco de respeto a la propiedad privada. Como se dijo, bajo el Gobierno conservador de Misael Pastrana, con apoyo de sectores liberales y de gremios de la producción, se suscribió el Pacto de Chicoral, que en la práctica…

    p. 265
    14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
    [16]

    colonización cultural y territorial, que implicaron formas de violencia tanto físicas como simbólicas. 128 Becerra, «Las relaciones entre misioneros», 17. presentación 63 De la crisis de la economía campesina a la economía de la cocaína (1972—1980) 64 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon P ara la década del 70, la promesa…

    p. 62
    15Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 537, 5992 citas
    [17]

    1961 y 1971, el Instituto adecuó 178.000 ha. Solo el 35% de los beneficiarios de estos programas lo eran también de la reforma agraria, 50% minifundistas privados y 15% propietarios medianos y grandes. Con el Acuerdo de Chicoral, se inició el desmonte de la reforma agraria y el diseño de una política alternativa de…

    p. 537
    [64]

    (con excepción de los productos de caucho), de hecho el sector más exitoso durante la apertura económica, así como del sector de papel e imprenta. Esto estuvo acompañado, sin embargo, por un retroceso de las industrias del caucho, vidrio y, especialmente, todas las metalmecánicas, incluido el sector automotriz, pese a…

    p. 599
    16Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 1821 cita
    [18]

    y el Gobierno nacional frenó los intentos de la redistribución de baldíos en el territorio colombiano (Villaveces y Sánchez 2015). Por tal motivo, los propietarios de los grandes latifundios emprendieron un proceso sistemático de demandas, el cual tuvo como resultado la expedición de la Ley 4 de 1973, finiquitada en…

    p. 182
    17Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 292 citas
    [19]

    36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

    p. 29
    [20]

    36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

    p. 29
    18Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5031 cita
    [21]

    Bogotá: IEPRI-Debate, 2014, 278-279. 994 Esta ley revivió la aparcería que había sido implementada con la Ley 100 de 1944. 995 Entrevista 139-VI-00039. Exfuncionario Incora, abogado, víctima. 996 Entrevista 200-PR-00847. Hombre, exfuncionario, Puerto Asís. 504 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz protagonismo en los…

    p. 503
    19Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 831 cita
    [22]

    130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…

    p. 83
    20Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 cita
    [23]

    que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…

    p. 29
    21Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2501 cita
    [24]

    la rutina teórica que ha surgido de los estudios generales de la Violencia y se adelanta en la comprensión de sus factores y condiciones reales. Puede ser que continúe esta saludable tenden- cia de regionalizar el estudio de tan importante proceso. Cf. Russell W. Ramsey, "Critical bibliography on La Violencia in…

    p. 250
    22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
    [25]

    de tierras y siembra de pastos, forrajes y fumigación de potreros; pequeñas empresas de carne, leche y levante 79. Gracias a estos proyectos que se desarrollaron en la década de 1960, en la región se empezó a configurar un proceso de organización donde las asociaciones de usuarios cam- pesinos tuvieron un rol…

    p. 53
    239 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 591 cita
    [26]

    su Congreso de 1988, donde un sector trató de liderar una posición más abierta a una negociación basada en parte en el fracaso del paro de octubre de 1987. Ese sector, años después, se separaría y se estructuraría como Corriente de Renovación Socialista y firmaría en 1994 un acuerdo de paz con el Gobierno. 27 — Para…

    p. 59
    24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 cita
    [27]

    pequeño paso para la organización campesina, pero un gran salto para reformar con equidad la estructura agraria del país. La dureza del discurso del presidente Lleras no era nueva. Tampoco gratuita. En 1968, durante la entrega de títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, dejaba un vehemente…

    p. 69
    25Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3581 cita
    [29]

    de Ubaté, en torno a la laguna de Fúque- ne. Una de las características de estas ocupaciones, con las que también tu- vieron lugar en febrero y octubre de 1971, fue afectar propiedades de per- sonalidades muy conocidas: políticos, obispos y hasta una del propio ministro de Agricultura. Varios intereses se con- jugaban…

    p. 358
    26El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2961 cita
    [30]

    acaba de otorgar el Incora durante más de 14 años de existencia. Muchas de estas invasiones culminaron en la conformación de empresas comunitarias, que venían conformándose desde 1968, especialmente en los distritos de aparceros y arrendatarios y en los de adecuación de tierras, cuando el Incora cambia su política de…

    p. 296
    27Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2491 cita
    [31]

    puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…

    p. 249
    28The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 1141 cita
    [32]

    the original leaders remained, many of whom were Liberal and Conservative affluent peasants who agreed that ANUC should be independent as a trade union, supported the demands of the landless peasants of other areas, but also insisted on maintaining the link with the state and keeping their own activity within legal…

    p. 114
    29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
    [33]

    Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…

    p. 46
    30Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2681 cita
    [34]

    50 a 100 has 2,4 98 5,9 21 100 a 500 has 1,7 99,7 12,6 33,6 500 a 1.000 has 0,2 99,9 4,8 38,4 >1000 has 0,2 100,1 61,2 99,6 Sin contar los territorios étnicos del censo agropecua- rio, el Gini de 2014 se reduce a 0, 905, bastante mayor que el de 1970 que alcanzó 0, 86, reflejo de la concentración de la propiedad que…

    p. 268
    31La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 911 cita
    [35]

    la creciente presencia del capital monopólico internacional, usurero y comprador, configuran los rasgos característicos del semifeudalismo colombiano. 93 Cuadro No. 2. 1 CONCENTRACION DE LA TIERRA EN COLOMBIA 1960 - 1970 0-10 has + 500 has TOTAL 1960 SUPER (miles # EXPLOT. has) 2.403.7 1 1.052 27.337.8 925. 750 6.902…

    p. 91
    3225 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 1461 cita
    [36]

    el 44.63% de la superficie ocupada 37 • Esto muestra que se fragmentó la pequeña propiedad y que los pequeños y medíanos campesinos perdíeron control sobre la tierra. mientras los gran- des propietarios lo aumentaron. Por otra parte, las leyes de reforma agraria han tenido escasos resulta- dos: han favorecido la…

    p. 146
    33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 541 cita
    [37]

    y la ganadería (tres cuartas partes del suelo se destinaba a pastos) 73. 70 Entrevista 230-VI-00083. Víctima, campesino, centro Valle del Cauca. 71 Informe 1180-CI-01017. Aconc, «Memoria del conflicto y resistencia del pueblo negro y afrodescen- diente del norte del Cauca», 54. 72 Aunque la economía colonial fue…

    p. 54
    34Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 991 cita
    [38]

    desigualdad no ha dejado de aumentar 223. En 2016, s egún esta organización, Colombia se situaba en primer lugar en el ranking de desigualdad en la distribución de la tierra en Latinoamérica, seguido por Perú, Chile y Paraguay. En el país, el 1 % de las explotaciones de mayor tamaño controlaba más del 80 % de la…

    p. 99
    35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 138, 1412 citas
    [39]

    el mapa 9 se pueden apreciar, por ejemplo, los municipios que presentan expansión de cultivos de palma en el periodo 2001-2013, en relación con los que registran fenómenos de desplazamiento forzado entre 2001 y 2004. Se evidencia allí una correspondencia en algunas regiones del Urabá, el Magdalena Medio o el Meta. La…

    p. 138
    [42]

    Gráfica 1. Desplazamiento forzado en Colombia Fuente: Elaboración propia, con base en el Registro Único de Víctimas. En el mapa 10 se puede observar el comportamiento regional del desplazamiento en la población rural no étnica, como una aproximación a lo campesino, por periodos, dividido por quinquenios a partir de…

    p. 141
    36Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 99, 1082 citas
    [40]

    Sierra Nevada de Santa Marta, en los depar- tamentos de Guajira, Magdalena y Cesar, reunió su importancia estratégica como ruta de salida del narcotráfico con la creación de un grupo paramilitar dirigido por un colono antioqueño, Hernán Giraldo Serna, que prestó servicios de seguridad para grandes ha- cendados y…

    p. 99
    [73]

    desti- naron a esos fines, que subieron de $ 20.000 millones a un poco más de tres billones en 2013 (CNMH, 2015b, página 476). Aun así, el presupuesto resulta insuficiente para impactar seriamente las pérdidas sufridas por la población desplazada, que ascendieron a 154.7 billones de pesos hasta el año 2013, en el…

    p. 108
    37Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 241 cita
    [41]

    por Fidel Castaño en el sur de Córdoba y Urabá, en los últimos años ochenta, de manera que su despliegue se relaciona con la compra de tierras e instalación de infraestructura del nego - cio ilegal de la coca por parte de reconocidos miembros del Car - tel de Medellín y por los propios Castaño, con la fuerte ofensiva…

    p. 24
    38Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6741 cita
    [43]

    años noventa dejaron un país convulsionado por la crudeza de la guerra. En las zonas donde el paramilitarismo fue ganando el pulso, los territorios fueron vaciados con desplazamientos masivos, como ocurrió en la frontera con Panamá, y el Caribe en las regiones de Urabá, Montes de María y los departamentos de Cesar y…

    p. 674
    39Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 526, 5434 citas
    [44]

    - praron predios de forma irregular (Eltiempo.com, 2010 noviem - bre 21, “La toma ‘para’ al Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, INCODER”). Un Grupo Élite de la Superintendencia de Notariado y Registro se tomó la Oficina de Registro de Instru - mentos Públicos de Carmen de Bolívar, una vez destituida su di -…

    p. 526
    [45]

    - praron predios de forma irregular (Eltiempo.com, 2010 noviem - bre 21, “La toma ‘para’ al Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, INCODER”). Un Grupo Élite de la Superintendencia de Notariado y Registro se tomó la Oficina de Registro de Instru - mentos Públicos de Carmen de Bolívar, una vez destituida su di -…

    p. 526
    [61]

    RECLAMANTES POR GRUPOS POSDESMOVILIZACIÓN Y OTROS ACTORES 2011 informó sobre un “plan de choque” ante las demandas de las víctimas campesinas y la entrega de parcelas a familias víctimas de masacres y desplazamiento forzado en El Salado (Bolívar) y en Mampuján (Sucre), en respuesta al posicionamiento conseguido de las…

    p. 543
    [62]

    RECLAMANTES POR GRUPOS POSDESMOVILIZACIÓN Y OTROS ACTORES 2011 informó sobre un “plan de choque” ante las demandas de las víctimas campesinas y la entrega de parcelas a familias víctimas de masacres y desplazamiento forzado en El Salado (Bolívar) y en Mampuján (Sucre), en respuesta al posicionamiento conseguido de las…

    p. 543
    40La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 1951 cita
    [46]

    2 1 Usurpación de tierras 2 Invasión de tierras 1 Total Tierras 7 21 5 2 1 Delitos en general 175 341 146 63 42 Fuentes: Versión Libre Juancho Dique, Diego Vecino y Mancuso Procesamiento/tabulación Cifras y Conceptos, Grupo de Memoria Histórica, CNRR, Mayo 2010. Gráfica N. 14. Cantidad de veces que el versionado…

    p. 195
    41Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 941 cita
    [47]

    de mucho tiempo atrás, cuando los Castaño, ‘El Alemán’ y otros jefes de las Autodefensas despojaron de sus tierras a agricultores que ocupaban las áreas rurales del municipio de Belén de Bajirá, entre otros, para establecer proyec- tos empresariales de palma de aceite 83. En esa época, Sor Teresa fi- guró como la…

    p. 94
    42Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2661 cita
    [48]

    financiamos de las grandes cadenas de producción de la economía como el banano, el plátano, la ganadería. Pero en la región se adquirieron muchas tierras que se dice compraron las autodefensas. La realidad es que se quedaron con ellas los que iban atrás de nosotros ‘palmoteándonos’” (Urabá Hoy N o 34, abril 2006;…

    p. 266
    43Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1221 cita
    [49]

    He submitted a letter to INCORA explaining the reason why he was leaving the parcel of land he was granted in 1987. He submitted a second letter in 1995 hoping that the institution would prevent him from losing the land, but in vain. In 2007, the land appeared registered in the name of an unknown person who had never…

    p. 122
    44Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1351 cita
    [50]

    de tierras, tierras robadas a campesinos, indígenas y comunidades negras para el exclusivo sembrado de la palma con el total apoyo de la Presidencia de la República. A principios del 2003 la plantación ilegal de la palma de aceite o africana, avanzaba en el norte de Colombia en las regiones próximas al Darién,…

    p. 135
    45Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1351 cita
    [51]

    de tierras, tierras robadas a campesinos, indígenas y comunidades negras para el exclusivo sembrado de la palma con el total apoyo de la Presidencia de la República. A principios del 2003 la plantación ilegal de la palma de aceite o africana, avanzaba en el norte de Colombia en las regiones próximas al Darién,…

    p. 135
    46Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 4821 cita
    [52]

    casos donde los colonos no tenían títulos de propiedad sobre sus mejoras. Según A. Reyes (2009, página 228), de las personas desplazadas que acudieron a la iglesia y manifestaron haber perdido tierras entre los años 1997-2007, la mayoría pertenecía a las subregiones del Magdalena Medio (en Yondó por ejemplo, debieron…

    p. 482
    47Los retos de la justicia transicional en Colombia. Percepciones, opiniones y experiencias 2008. Panorama cualitativo y cuantitativo nacional, con énfasis en cuatro regionesIris Marín Ortiz · 2009 · p. 781 cita
    [53]

    Eric Morris y que se transcribe a continuación: “A partir de 1996, sin desconocer que en los años anteriores de esa década grupos armados ilegales habían ope- rado en Sucre y llevado a cabo aten- tados contra la población, empezaron a actuar en la región organizaciones paramilitares que se proclamaron como expresión…

    p. 78
    48Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 4662 citas
    [54]

    la propiedad, el promedio de los municipios donde hubo presencia de las ACMM reporta un total de 0,69 y para los municipios de presencia de las ACPB se registra un promedio de 0,64. Esto, si bien está por debajo del pro- medio nacional (0,86) no deja de ser una cifra alta, teniendo en cuenta que en el caso de las ACMM…

    p. 466
    [55]

    la propiedad, el promedio de los municipios donde hubo presencia de las ACMM reporta un total de 0,69 y para los municipios de presencia de las ACPB se registra un promedio de 0,64. Esto, si bien está por debajo del pro- medio nacional (0,86) no deja de ser una cifra alta, teniendo en cuenta que en el caso de las ACMM…

    p. 466
    49La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 201 cita
    [56]

    sobre tenencia de la tierra, entre 2002 y 2009 hubo un incremento del 2,5 por ciento, especialmente en 2005, en el 57 por ciento del territorio nacional (Ibañez y Muñoz, 2009, s.p.). Temporalmente estos datos coinciden con la consolidación de estructuras como el Bloque Norte, así como la fase de negociación y…

    p. 20
    50Carne es guerra. Veganismo y conflicto armado en ColombiaColectiva Dostristestigres, La Calderita Vegana · 2021 · p. 141 cita
    [57]

    palma africana es un cultivo de rendimiento tardío porque, a pesar de que es permanente, sólo empieza a ge - nerar frutos a partir del tercer o cuarto año. La extrac - ción del aceite debe realizarse máximo en las primeras 12 horas después de que el fruto ha sido recolectado, lo que exige la ubicación de una planta de…

    p. 14
    51La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 2201 cita
    [58]

    julio 25 de 2006. Comisión Intereclesial Justicia y Paz, Constancia 120809, "Se intensifican amenazas contra habitantes de las zonas humanitarias", en http://www.jus- ticiaypazcolombia.com/Nuevoarticulo, 1390. Agosto 12 de 2009. Corte Constitucional, Auto No. de 2010, 18 de mayo de 2010. Defensoría del Pueblo,…

    p. 220
    52At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2701 cita
    [59]

    agreement with Peru and Ecuador (est. 2013). 3 In terms of its global commit- ments, Colombia became a signatory of the Uruguay Round of the General Agreement on Tariffs and Trade (1994) and a member of the World Trade Organization (est. 1999). As a developmental model, neoliberalism ’ s emphasis on market-led…

    p. 270
    53Con licencia para desplazar. Masacres y reconfiguración territorial en Tibú, CatatumboYamile Salinas Abdala, María Fernanda Pérez Trujillo, Juan Pablo Luque, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1741 cita
    [60]

    Buenos Aires, que habían huido en 1997 y tres años más tarde 174 Con licencia para desplazar llegaron unos señores encapuchados y bien armados y le me- tieron candela al rancho y nos sacaron de adentro donde está- bamos durmiendo, a mí me pusieron en un barranco, ahí me insultaban y me decían palabras obesas (sic), me…

    p. 174
    54Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 1571 cita
    [63]

    man- tuvo el espiritu de la ley 135 de 1961, por lo cual la reforma siguié siendo marginal. Con la ley 30 se trataba de modificar los obstaculos | gales y pro- cedimentales que hacian impracticable la reforma de los anos sesenta. No se trataba, pues, de una concepcién diferente en cuanto a su contenido y alcance. La…

    p. 157
    55"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 4081 cita
    [65]

    mi casa y quedé sin nada 264. ¿Y la restitución? El gobierno del presidente Juan Manuel Santos ha tratado de revertir el proceso de despojo y concentración de la tierra, no sólo 263 Entrevista_ 006 _ 33 _abril_ 05 _ 08 _Despojo de Tierras_Procesos Organizativos 264 Entrevista_ 007 _+- 55 _abril_ 6 _ 08 _Proceso Social…

    p. 408
    56Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 421 cita
    [66]

    legitima- ción para iniciar la acción de restitución. En segundo lugar, se evidenciará la pertinencia de los documentos menciona- dos para entender las dinámicas del paramilitarismo, especí- ficamente con respecto al despojo y al abandono forzado. En tercer lugar, se explicará por qué los informes del CNMH re- visados…

    p. 42
    57Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 391 cita
    [67]

    leyes y políticas públicas que protegen a las mujeres víctimas se pueden destacar la Ley 1257 de 2008, por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, se reforma el Código Penal de Procedimiento Penal y la Ley 294 de 1996, y se dictan…

    p. 39
    58Cuatro crisis que marcaron a Colombia: Memorias del fraude bancario de 1982, el apagón de 1992, la debacle financiera de 1999 y las negociaciones con el ELN en 2018Juan Camilo Restrepo · 2022 · p. 1501 cita
    [68]

    La política de restitución de tierras, que a mi entender es la pieza de mejor implementación en cuanto toca con las políticas agrarias que ha tenido el país hasta el momento, busca fundamentalmente facilitar la recuperación de las tierras de quienes han sido despojados a sangre y fuego en las últimas décadas o por la…

    p. 150
    59Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3371 cita
    [69]

    subsidiados de salud, cupos para programas de vivienda y ayuda a población desplazada indígena. En el caso de los pueblos indígenas, la indeterminación de la reparación y el lugar llenado por la integralidad tuvo un elemento adicional: las políticas multiculturales. Allí se cierra el círculo del problema de la deuda…

    p. 337
    60Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 3921 cita
    [70]

    abordar este tema se tomaron como fuente las Sentencias de Restitución de Tierras en los departamentos de Meta, Guaviare, Casanare, Boyacá y Cundinamarca, de donde se desprende la siguiente tabla, actualizada hasta marzo de 2020, que muestra la solicitud de 11.990 sentencias de despojo y restitución de tierras…

    p. 392
    61El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 2641 cita
    [71]

    4244 solicitudes, que compren- den 3953 predios y 3305 reclamantes. En la subregión del Bajo Cauca se regis- tran más solicitudes de restitución de tierras; le sigue el sur de Córdoba. Esto se relaciona con los problemas de acceso a la propiedad que históricamente se han dado en estas zonas, además por el gran interés…

    p. 264
    62Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3711 cita
    [72]

    de Restitución de Tierras (URT), para 2021 se adelantaba la documentación de 117 casos, de los cuales solo 30, ubicados principalmente en las regiones del Pacifico y el Caribe 835, se han llevado ante los jueces de restitución de tierras despojadas; el 50% de las demandas del Pacífico corresponde a tierras del…

    p. 371