El Pacto de Chicoral
El 9 de enero de 1972, en Chicoral (Tolima), una alianza bipartidista de liberales y conservadores con los gremios rurales acordó desmantelar la reforma agraria redistributiva impulsada por Carlos Lleras Restrepo, blindando legalmente el latifundio y cerrando la vía campesina de acceso a la tierra.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 9 de enero de 1972
- Dónde
- Bogotá, Tolima, Valle del Cauca, Córdoba, Sucre, Cauca, Magdalena Medio, Meta, Vichada, Urabá, Chicoral (Tolima)
- Protagonistas
- Misael Pastrana Borrero, Carlos Lleras Restrepo, Alberto Lleras Camargo, Lauchlin Currie, Hernán Jaramillo Ocampo, Indalecio Liévano Aguirre, Víctor Mosquera Chaux, Álvaro Uribe Rueda, Cornelio Reyes, Rafael Azuero Manchola, ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos), INCORA (Instituto Colombiano de la Reforma Agraria)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La Ley 135 de 1961 y la acción del INCORA habían resultado en una reforma agraria nominal: entre 1962 y 1978 menos del 1% de la superficie total de tierras fue afectada, mientras la concentración latifundista aumentó entre 1960 y 1970, evidenciando la captura institucional por parte de las élites terratenientes.
- La oleada de tomas de tierras impulsada por la ANUC desde febrero de 1971, extendida por la costa Caribe, los valles interandinos y los Llanos Orientales, y el Mandato Campesino de Fúquene (agosto de 1971) radicalizaron el movimiento campesino y generaron una presión insostenible sobre el gobierno de Pastrana Borrero y los gremios rurales.
- El gobierno de Pastrana Borrero adoptó el plan de desarrollo de Lauchlin Currie ('Las Cuatro Estrategias'), que centraba la modernización en la agricultura capitalista y la seguridad jurídica de la gran propiedad, en contraposición directa al enfoque redistributivo de Lleras Restrepo.
- La lógica bipartidista del Frente Nacional llevó a liberales y conservadores a converger en defensa de los intereses estructurales de las élites rurales cuando la reforma amenazaba la tenencia latifundista, superando las diferencias programáticas entre los dos partidos.
Consecuencias
- La Ley 4ª de 1973 elevó el umbral de protección frente a la expropiación a 160 hectáreas, redefinió el concepto de baldío estableciendo presunción de propiedad privada sobre fundos poseídos por particulares, y endureció los criterios de 'adecuada explotación', bloqueando en la práctica la redistribución de latifundios.
- La Ley 5ª de 1973 sustituyó la lógica redistributiva por una política de fomento sectorial agropecuario orientada al crédito y la asistencia técnica para el capital agrario, y la Ley 6ª de 1975 restauró relaciones de aparcería que impedían al campesino adquirir derechos de propiedad sobre la tierra trabajada.
- El gobierno de Pastrana Borrero promovió la división de la ANUC, apoyando la creación de la 'Línea Armenia' (gobiernista) frente a la 'Línea Sincelejo' (independiente), con una pérdida estimada de cerca de 500.000 campesinos de las filas de la organización, destruyendo el principal movimiento campesino del siglo XX colombiano.
- El impulso a la colonización de tierras periféricas como alternativa a la redistribución causó daño ecológico y propició un desarrollo desordenado en zonas de frontera que, según algunas fuentes, favoreció condiciones para el crecimiento de actividades ilegales, incluidos los cultivos ilícitos.
- La clausura de la vía reformista agraria consolidó la concentración latifundista como estructura permanente del campo colombiano, alimentando el conflicto rural de las décadas siguientes y siendo interpretada por algunos analistas como el correlato institucional del surgimiento y expansión de las guerrillas.
La clave interpretativa
Por qué importa
El Pacto de Chicoral es el momento en que el Estado colombiano eligió formalmente blindar el latifundio en lugar de redistribuirlo, convirtiendo la desigualdad agraria en un dato estructural protegido por ley. Esa decisión no fue técnica sino política: una alianza bipartidista con los gremios rurales que excluyó deliberadamente a los sujetos campesinos de la negociación. Las consecuencias —conflicto armado prolongado, colonización desordenada de fronteras, expansión de cultivos ilícitos y persistencia de la concentración de la tierra— hacen de Chicoral uno de los nudos causales más relevantes para entender la violencia rural colombiana del siglo XX y XXI.
Desarrollo histórico
La historia completa
El Pacto de Chicoral
El 9 de enero de 1972, en el municipio tolimense de Chicoral, dirigentes de los partidos Liberal y Conservador se reunieron con representantes de los gremios de la producción agropecuaria para acordar un rediseño de la legislación agraria colombiana. Del encuentro salió un pacto que, en los meses siguientes, se traduciría en la Ley 4ª y la Ley 5ª de 1973 y, más tarde, en la Ley 6ª de 1975. En términos jurídicos, esas leyes elevaron el umbral de protección de la gran propiedad, redefinieron los criterios de "adecuada explotación" y bloquearon la vía por la cual aparceros y arrendatarios podían acceder a la tierra que trabajaban. En términos políticos, el Pacto de Chicoral cerró la ventana redistributiva que Carlos Lleras Restrepo había intentado abrir entre 1966 y 1970 con la ANUC como aliada, y consolidó un modelo agrario en el que la concentración latifundista quedaría legalmente blindada. La reforma agraria colombiana, iniciada formalmente con la Ley 135 de 1961, terminó allí: no por agotamiento técnico, sino por decisión política de las élites bipartidistas y de los gremios rurales.
De la Alianza para el Progreso a una reforma nominal
La Ley 135 de 1961 nació en un clima internacional muy particular. La Revolución Cubana de 1959 había alarmado a Washington, y la Alianza para el Progreso, lanzada por John F. Kennedy, condicionaba la ayuda estadounidense a que los gobiernos latinoamericanos emprendieran reformas sociales, entre ellas la agraria. El gobierno de Alberto Lleras Camargo, primer presidente del Frente Nacional, respondió con una ley que sobre el papel prometía redistribución.
El instrumento central fue el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, el INCORA, creado por la misma ley. La 135 estableció la extinción de dominio sobre tierras inadecuadamente explotadas, contempló la adjudicación de baldíos, ordenó nombrar procuradores agrarios y previó corporaciones regionales de desarrollo. El andamiaje legal era, en apariencia, ambicioso.
La realidad fue otra. Entre 1962 y 1978, menos del 1% de la superficie total de tierras del país fue afectada por la reforma agraria. Al cierre de 1970, apenas el 2% de las tierras agrícolas había sido objeto de algún tipo de transferencia dentro del marco reformista —incluyendo compras voluntarias y expropiaciones—, y de ese 2% solo una fracción mínima llegó efectivamente a manos campesinas en propiedad. El INCORA convirtió la titulación de baldíos —tierras públicas, no latifundios privados— en su principal actividad. Entre 1962 y 1971, el promedio anual de predios adjudicados fue de 14.562, con 521.175 hectáreas por año: cifras notables comparadas con las décadas previas, pero engañosas, porque la mayor parte correspondía a baldíos en zonas de colonización periférica, no a redistribución de la gran propiedad.
El resultado, medido en concentración, fue el contrario al proclamado. Entre 1960 y 1970, las explotaciones menores de 10 hectáreas disminuyeron tanto en número como en superficie, mientras que los estratos medio-alto (20 a 50 hectáreas) y alto (más de 50 hectáreas) crecieron. El aumento fue más marcado en el estrato alto. La ley reformista coexistió con una concentración latifundista creciente.
Esa paradoja se explica por la captura institucional. Las élites terratenientes bloquearon la redistribución mediante representación directa en el Congreso, control del clientelismo local y cabildeo sobre la burocracia del INCORA, que terminó orientando su actividad hacia proyectos que no perturbaban la tenencia existente: colonización dirigida en el piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre Meta y Vichada, el sur de Córdoba, el bajo Cauca antioqueño, el nordeste antioqueño y Urabá. El Instituto se convirtió, en la práctica, en agencia de titulación de baldíos y de colonización de fronteras, no en instrumento de expropiación de latifundios.
Lleras Restrepo y la apuesta por la ANUC
Cuando Carlos Lleras Restrepo asumió la Presidencia en 1966, encontró una reforma agraria que era letra muerta. Su gobierno reorientó el proceso hacia lo que la ley había prometido y no cumplido: la distribución efectiva de los latifundios inadecuadamente explotados. Para hacerlo tomó una decisión que resultaría decisiva: promovió desde el Estado la creación de una organización campesina de alcance nacional.
El Decreto 755 del 2 de mayo de 1967 y la Resolución 061 de mayo del mismo año dieron el marco jurídico. Con base en esos instrumentos, el Ministerio de Agricultura empadronó a los usuarios reales y potenciales de los servicios agropecuarios estatales. A mediados de 1969 había 700.000 campesinos afiliados, con 563.224 organizados en asociaciones con personería jurídica. La Asociación Nacional de Usuarios Campesinos —la ANUC— se constituyó oficialmente en julio de 1970, aproximadamente un mes antes del final del mandato de Lleras Restrepo. Para entonces reunía cerca de un millón de hombres y mujeres, según cifras de la época, o alrededor de 845.000 usuarios inscritos según registros posteriores.
La ANUC nació con un carácter dual. Era, por un lado, una iniciativa estatal: una base social organizada para respaldar la reforma agraria frente a la oposición de un Congreso hostil y de gremios empresariales alineados contra la redistribución. Era, por otro lado, un movimiento con dinámica propia, un cuerpo político en construcción. Esa doble naturaleza —anfibia, la han llamado algunos— definió su trayectoria. Lleras Restrepo también leía la creación de la ANUC como un contrapeso frente al ascenso de las guerrillas fundadas en la segunda mitad de los años sesenta y frente al populismo de la ANAPO de Rojas Pinilla, que se preparaba para las elecciones de 1970.
En el terreno legislativo, el gobierno impulsó la Ley 1 de 1968, que introdujo nuevas causales de expropiación de tierras explotadas inadecuadamente y facilitó la permanencia de aparceros y arrendatarios en las parcelas que trabajaban. Fue el momento más audaz del reformismo agrario del Frente Nacional. Aun así, los efectos concretos siguieron siendo modestos. Un exfuncionario del INCORA recordaría después que buena parte de las tierras compradas por la institución durante ese gobierno se adquirieron con una lógica "ingenieril, no social", pensadas para construir distritos de riego cuyos principales beneficiarios terminarían siendo grandes propietarios.
Lleras Restrepo, en cualquier caso, estimuló la mayor movilización campesina del siglo XX colombiano. Ese fue su legado más duradero: no las hectáreas efectivamente redistribuidas, sino la organización de una base rural con capacidad de presión.
Las tomas de 1971 y el Mandato Campesino
Con Misael Pastrana Borrero en la Presidencia desde agosto de 1970, la relación entre Estado y ANUC comenzó a tensarse. El nuevo gobierno conservador se distanció rápidamente del enfoque de su antecesor y encargó al economista Lauchlin Currie el diseño de un plan de desarrollo —"Las Cuatro Estrategias"— que centraba la modernización económica en el estímulo a la agricultura capitalista y en la seguridad jurídica de la gran propiedad rural, no en la redistribución.
La ANUC no esperó. En febrero de 1971 comenzó una oleada de tomas de tierras que se extendió por la costa Caribe, los valles interandinos y los Llanos Orientales. Aproximadamente el 76,9% de los conflictos por tierra registrados ese año ocurrieron en latifundios de esas tres zonas, donde predominaban la ganadería extensiva y la agricultura capitalista. El gobierno respondió con un comunicado que calificó las invasiones como "intento coordinado de perturbación del orden público". La ANUC replicó reiterando el carácter social del movimiento.
En agosto de 1971, en la localidad de Fúquene, la asociación aprobó el Mandato Campesino. El documento definió a la ANUC como organización autónoma, integrada por campesinos asalariados, pobres y medios, y reclamó una reforma agraria integral y democrática, la dignificación del trabajo agrícola y la elevación del nivel de vida rural. Ya no era la organización auxiliar del gobierno que Lleras Restrepo había concebido: era un actor político con voz propia, dispuesto a chocar con el Estado.
Fals Borda destacaría el papel de vanguardia de Sucre en la lucha por la tierra y la radicalización del campesinado caribeño. Fue en Sucre, Córdoba, Bolívar, Cesar y Magdalena donde las tomas alcanzaron mayor intensidad. Y fue esa radicalización la que precipitó la reacción. El Congreso debatió la cuestión agraria en septiembre y noviembre de 1971. Los gremios de la producción —ganaderos, algodoneros, arroceros, cafeteros— exigían medidas. Los terratenientes locales movilizaban a las autoridades regionales para desalojar invasiones. La presión sobre el Ejecutivo se hizo insostenible.
Pastrana Borrero convocó entonces una reunión en Chicoral.
Chicoral: la mesa de las élites
El 9 de enero de 1972, en Chicoral, un corregimiento del municipio de El Espinal en el Tolima, se reunieron dirigentes de los dos partidos, parlamentarios y representantes de los gremios rurales. Por el lado conservador estuvo el ministro Hernán Jaramillo Ocampo. Por el liberal, Indalecio Liévano Aguirre. Entre los parlamentarios asistieron Víctor Mosquera Chaux, Alberto Mendoza Hoyos, Hernando Durán Dussán, Álvaro Uribe Rueda y Cornelio Reyes. Los ganaderos estuvieron representados por Rafael Azuero Manchola, Mario Laserna Pinzón y Enrique Liévano Ricaurte.
En la mesa no estuvo la ANUC. Tampoco los representantes de los pequeños propietarios, ni los aparceros, ni los arrendatarios. La reunión que iba a redefinir el marco legal de la propiedad rural en Colombia se hizo sin los sujetos rurales sobre los que recaería.
El acuerdo fue, en esencia, una alianza bipartidista con los gremios de la producción para desmontar la reforma agraria redistributiva. Se decidió modificar la legislación en un sentido favorable a los grandes propietarios: elevar los umbrales que protegían la propiedad frente a la expropiación, endurecer los criterios técnicos para declarar un predio "inadecuadamente explotado" —esa era la categoría que activaba la extinción de dominio— y redirigir el gasto público agrario hacia el fomento sectorial en vez de la redistribución.
La composición del encuentro es reveladora. El Frente Nacional, el arreglo institucional que desde 1958 alternaba a liberales y conservadores en el poder y repartía los cargos por mitades, mostraba en Chicoral su lógica más profunda: cuando la reforma tocaba los intereses estructurales de las élites, los dos partidos convergían. La reforma agraria de Lleras Restrepo había abierto una fisura dentro de esa alianza; Chicoral la cerró.
El pacto ha sido descrito como un "reversazo": la política agraria de Lleras Restrepo quedó invertida en un solo acto de negociación. Pastrana Borrero, apenas dieciocho meses después de asumir la Presidencia, había dado por terminada la reforma agraria.
Las leyes que blindaron el latifundio
Chicoral fue el acuerdo político; su traducción jurídica llegó en los meses y años siguientes. La primera pieza fue la Ley 4ª de 1973. Su artículo 2 estableció la presunción de propiedad privada sobre los fundos poseídos por particulares, redefiniendo el concepto de baldío en un sentido que dificultaba enormemente la recuperación estatal de tierras públicas ocupadas de facto. La ley elevó el umbral de protección a 160 hectáreas: predios de ese tamaño quedaban blindados frente a la afectación por reforma agraria. Y redefinió los criterios de "adecuada explotación" en términos que hacían casi imposible la expropiación: bastaba con niveles mínimos de productividad —a menudo simbólicos, como cabezas de ganado por hectárea muy bajas— para blindar el predio.
La Ley 4ª fue, además, el resultado directo de un proceso sistemático de demandas de los propietarios de grandes latifundios, que habían visto en la titulación de baldíos y en las tomas campesinas amenazas a su tenencia y presionaron para que el marco legal les diera certidumbre.
La Ley 5ª de 1973 fue la otra cara del pacto: no un instrumento de desmonte, sino de fomento. Diseñó una política sectorial agropecuaria orientada al crédito, la asistencia técnica y la modernización productiva, sustituyendo la lógica redistributiva por una de estímulo al capital agrario. En términos macroeconómicos, la 5ª ofreció a los grandes propietarios y a los empresarios del campo un canal alternativo de política pública, más generoso que la reforma agraria y sin costo para su patrimonio.
La Ley 6ª de 1975 cerró el circuito. Reguló la aparcería en términos que impedían al aparcero o arrendatario adquirir derechos de propiedad sobre el predio trabajado, invirtiendo el espíritu de la Ley 1 de 1968. En la práctica, la nueva relación de aparcería podía obligar al campesino a prestar servicios personales al dueño de la tierra y a pagar rentas en trabajo y en especie. El jurista Guillermo Perry caracterizaría esa figura, en 1983, como propia de "la más rancia estirpe feudal". Después de haber intentado por un momento romper las relaciones semiserviles en el campo, el Estado colombiano las restauraba por ley.
A esas leyes se sumaron mecanismos complementarios de política sectorial que reforzaron el nuevo marco. La legislación de 1973-1975 no fue una reforma de la reforma agraria: fue su desmantelamiento sistemático y su reemplazo por un régimen de protección de la gran propiedad.
La ANUC se parte
El Pacto de Chicoral no solo cambió la ley: destruyó al principal interlocutor rural del Estado. La respuesta del gobierno de Pastrana Borrero a la radicalización de la ANUC combinó dos instrumentos. Por un lado, la represión: desde finales de 1971 y principios de 1972, las acciones estatales se intensificaron en las zonas más afectadas por las invasiones, con desalojos violentos y movilización de las autoridades locales por parte de los terratenientes. Por otro lado, la división organizada desde arriba.
El gobierno impulsó la creación de una facción paralela dentro de la asociación, conocida como ANUC-Línea Armenia, gobiernista y dispuesta a alinearse con las políticas oficiales. El sector mayoritario, radicalizado y comprometido con el Mandato Campesino, tomó el nombre de ANUC-Línea Sincelejo, en referencia a la capital de Sucre, epicentro de las tomas de tierras. El apoyo financiero estatal a la organización, que había sido decisivo en su expansión, se suspendió para el sector no oficialista.
La fractura fue devastadora. Estimaciones de la época indican que cerca de 500.000 campesinos abandonaron las filas de la ANUC. Tras la división, la Línea Sincelejo habría quedado con unos 300.000 afiliados y la Línea Armenia con apenas 10.000, aunque esas cifras deben tomarse con cautela. Con motivo del Tercer Congreso Nacional en 1974, la escisión se profundizó y consolidó. En regiones como el Valle del Cauca, ambas facciones montaron trabajo organizativo por separado, principalmente en zonas de vertiente, dispersando lo que había sido una organización nacional.
A la fractura política se sumaron disputas ideológicas internas. Distintas corrientes de izquierda —de raíz comunista tradicional, marxista-leninista, maoísta— disputaron el control de la Línea Sincelejo, agravando la desarticulación. En algunas regiones, como el Cauca, la crisis de la ANUC se vivió con rezago, hacia finales de los setenta e inicios de los ochenta, y sus antiguos líderes se dispersaron hacia nuevas organizaciones locales, como el Comité de Integración del Macizo Colombiano, el CIMA.
En apenas cuatro años, la organización campesina más importante del siglo XX colombiano había perdido la mitad de su base, su interlocución con el Estado y su unidad interna. Chicoral no solo desmontó la reforma: desmontó al sujeto colectivo que la exigía.
Las empresas comunitarias y el fracaso del asociativismo
Uno de los legados ambivalentes de la fase reformista fueron las empresas comunitarias. Desde 1968, el INCORA había cambiado su política de entrega individual de tierra por la asignación colectiva y pro-indivisa, especialmente en distritos de aparceros, arrendatarios y de adecuación de tierras. La lógica era doble: crear economías de escala en la producción campesina y consolidar formas asociativas que dieran cohesión política a los beneficiarios de la reforma.
Para 1973 existían unas 850 empresas comunitarias o mixtas, con 207.000 hectáreas en total. Los cinco departamentos de la costa Caribe donde las invasiones habían sido más intensas —Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre— concentraban 81.162 hectáreas bajo ese régimen, el 40% del total nacional. Sucre, epicentro de la radicalización, tenía aproximadamente 35.000 hectáreas.
El modelo funcionaba mientras hubo respaldo estatal. A mediados de los años setenta, las empresas que habían superado los conflictos internos del trabajo asociativo entraron en crisis económica. El cambio de orientación productiva —abandonar cultivos tradicionales como maíz, ajonjolí, ñame, tabaco y ganadería para volcarse al algodón, que prometía rentabilidad rápida— resultó desastroso. La caída de los precios internacionales del algodón y la fragilidad financiera de los proyectos generaron descalabros.
La organización interna también fue difícil. En Sucre, según testimonios de líderes de la época, los socios de las empresas destinaban los lotes individuales al pancoger familiar mientras que en las tierras colectivas se trabajaba obligatoriamente —dos días semanales por familia— para pagar las deudas contraídas con el INCORA. La lógica asociativa, presentada como emancipación, funcionaba en la práctica como un régimen de trabajo forzado destinado al servicio de la deuda.
En Jamundí, Valle del Cauca, la empresa comunitaria formada en la finca La Berta recibió 500 hectáreas para 120 familias, cuando la meta original en la zona había sido parcelar 10.000. La brecha entre lo prometido y lo entregado fue característica del período. Los detractores de la reforma agraria usarían el fracaso de las empresas comunitarias como argumento contra cualquier redistribución futura: si los campesinos no habían sabido administrar la tierra recibida, la conclusión —tramposa— era que la tierra debía quedarse donde estaba.
Hacia la periferia: colonización, conflicto y armas
Cerrada la vía redistributiva en el centro agrario del país, el excedente de población rural sin tierra no desapareció: se desplazó. El efecto general del Pacto de Chicoral fue dejar intacta la concentración de la tierra en las zonas agrícolas centrales y empujar a los campesinos hacia tres destinos: la colonización periférica en las fronteras selváticas, los barrios subnormales de las grandes ciudades o el confinamiento en parcelas de pancoger insuficientes.
La colonización periférica se convirtió en la principal actividad del INCORA. Durante los años sesenta y setenta, el Instituto dirigió la ocupación del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre Meta y Vichada, el sur de Córdoba, el bajo Cauca antioqueño, el nordeste de Antioquia y Urabá. En los Llanos Orientales, el Caquetá, el Sarare, el Ariari y el Magdalena Medio, la economía de colonización quedó rápidamente atrapada en la lógica del latifundio ganadero: los campesinos desmontaban la selva y, a medida que las áreas se incorporaban a la red productiva regional, compradores de mejoras concentraban la propiedad para ganadería extensiva. El colono terminaba, otra vez, sin tierra.
Estudios del propio INCORA en los años sesenta habían advertido que la colonización no resolvía el problema de la concentración, sino que lo reproducía en la frontera. Chicoral, al blindar la gran propiedad en el centro, hizo de la colonización la única política agraria activa, con las consecuencias previstas: alto nivel de conflictividad, daño ecológico severo y desarrollo territorial desordenado. En algunas de esas zonas, la ausencia estatal y la debilidad institucional favorecerían, en la década siguiente, la expansión de los cultivos ilícitos.
Fue también en la periferia donde las guerrillas encontraron terreno fértil. Las FARC habían sido fundadas formalmente en 1966, en la II Conferencia del Bloque Guerrillero del Sur, tras la Operación Soberanía de mayo de 1964, que había disuelto militarmente los enclaves de autodefensa campesina en Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero. Desde entonces se consolidaron políticamente con orientación del Partido Comunista y con un programa agrario en el centro de su plataforma. El ELN, por su parte, se había constituido en 1965.
La conexión entre el bloqueo institucional a la reforma y la trayectoria armada no es especulativa. Sectores influyentes de ambos partidos del Frente Nacional se unieron para sabotear la reforma agraria de Lleras Restrepo, generando la sensación de que la vía reformista estaba clausurada en el sistema colombiano. Esa percepción alimentó la radicalización de sectores sociales y de la izquierda. El Pacto de Chicoral, por un lado, y el establecimiento previo de las FARC y el ELN, por otro, pueden leerse como dos respuestas opuestas a la misma crisis institucional de larga data, cuya raíz común está en las luchas por la tierra que Colombia arrastra desde los años veinte.
Hasta finales de los setenta, el conflicto rural fue más dinámico en lo social y político que en lo armado. La verdadera expansión guerrillera vendría en los ochenta, y sobre todo en los noventa, cuando las FARC crecieron en las zonas de colonización, en el piedemonte llanero, el Magdalena Medio, el Caquetá y el sur del país —justamente los territorios que el INCORA había colonizado en lugar de redistribuir—. El paramilitarismo, décadas después, se instalaría en los mismos ejes de la ganadería latifundista de la costa Caribe y el Magdalena Medio, defendiendo la propiedad rural concentrada que Chicoral había protegido.
El peso duradero de una decisión
El Pacto de Chicoral suele presentarse como una fecha, pero es más útil pensarlo como un umbral. Antes de enero de 1972, la reforma agraria colombiana era una promesa incumplida, con una ley que existía y un aparato institucional que producía cifras modestas pero simbólicamente importantes. Después de Chicoral, la reforma quedó legalmente desactivada, política y socialmente huérfana de sujeto —con la ANUC fracturada— y sustituida por una política de fomento sectorial para la agricultura capitalista.
Durante la segunda mitad de los años setenta, la cuestión agraria perdió prioridad en la política colombiana. La legislación de 1973-1975 inauguró un período contrarreformista que se prolongaría durante toda la década de los ochenta. Cualquier intento posterior de retomar la redistribución tendría que enfrentar el marco jurídico que Chicoral había construido: los umbrales de 160 hectáreas, los criterios de "adecuada explotación", la presunción de propiedad privada sobre baldíos, la aparcería restaurada.
La lectura del Pacto de Chicoral como ruptura absoluta tiene un límite: la reforma que sepultó ya era, en su gran mayoría, nominal. La Ley 135 de 1961 nunca contó con mecanismos eficaces de expropiación, el INCORA fue capturado desde temprano por las élites y la concentración de la tierra aumentó durante los años sesenta pese al marco legal reformista. Chicoral no destruyó una redistribución vigorosa: cristalizó y legalizó un fracaso redistributivo que venía de antes. Pero ese matiz no suaviza la naturaleza del pacto. Lo que era parálisis burocrática y resistencia difusa se convirtió, después de enero de 1972, en bloqueo jurídico explícito. Lo que era una batalla dentro del Estado sobre la orientación de la política agraria se cerró con un acuerdo entre las élites que dejó al campesinado organizado fuera de la mesa.
El costo de esa clausura se pagaría durante medio siglo. La concentración latifundista que Chicoral protegió sigue siendo hoy una de las más altas de América Latina. La colonización periférica que sustituyó a la reforma produjo territorios frágiles, disputados por guerrillas, paramilitares, narcotráfico y agroindustria. El desplazamiento forzado masivo del cambio de siglo se concentró en las mismas regiones donde Chicoral había impedido la redistribución. Y cuando en la década de 2010 el Estado colombiano intentó, dentro del proceso de negociación con las FARC, retomar la reforma rural integral, tuvo que hacerlo sobre un país cuyos mapas de propiedad seguían siendo, en lo esencial, los que la Ley 4ª de 1973 había dibujado.
Chicoral no fue una reunión técnica en un municipio del Tolima. Fue el momento en que la República decidió, por acuerdo entre sus élites, que la tierra no se tocaba. Todo lo que vino después —el conflicto armado, el desplazamiento, las masacres rurales, el narcolatifundio— se libró sobre la base de esa decisión.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 92 citas
[1]Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…p. 9
[2]Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…p. 9
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[3]El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…p. 51
03Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 891 cita
[4]that in order to receive legal title, the cultivator of baldíos had to develop at least two-thirds of the land that he or she was claiming and that fifty hectares was the ideal size of such a claim. The aim was to help both those peasants whose EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:25 PM…p. 89
04Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 31, 542 citas
[5]Aproximadan1ente 76,9% de los conflictos de tierras en 1971 ocu- rrieron en los latifundios de la costa atlántica, en los valles interandinos y en los Llanos Orientales, donde se desarrollaban los grandes latifun- dios ganaderos y el capitalisrno agrario 49. Los restantes conflictos terri- 62 Sistemas de guerra…p. 31
[37]El argumento principal de este capítulo es que la firma del pacto de Chicoral en 1972 y el establecimiento for- mal de las FARC (1964-1966) y del ELN (1965) no fueron coinciden- cias. El pacto de Chicoral y los movimientos guerrilleros representan dos respuestas diametrahnente opuestas a la misma crisis institucional…p. 54
05Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2491 cita
[6]puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…p. 249
06Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 71, 832 citas
[7]land holdings were well below 5 hectares (see Christodoulou, 1990: 136; Kline, 1983: 21; Shaw, 1976: 27; Galbraith, 1953: 87), a position that was also recognized through the 1960s, when 63 percent of rural producers worked on lands less than 5 hectares (Berry, 1991: 83 (revised September 26, 2006); Shaw, 1976: 27;…p. 71
[8]130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…p. 83
07La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 109, 1132 citas
[9]1 57. 1 60 IICA-CIRA. " Anotaciones preliminares para el análisis del estado de la - orma Agraria en Colombia ", Inf orme para la F AO, Bogotá, octubre 31 970, págs. 63 a 67. Expropiación signif1ca aquí venta no voluntaria. El hecho de que tan; proporción de tierras hayan sido expropiadas, muestra que la mayor de los…p. 109
[44]colombiana. Los acorralados terratenientes nativos echaron mano de un nuevo invento; algún novedoso engaño tenía que ser capaz de desorientar y dar al traste con el levan tamiento campesino. Así surgieron las Empresas Comunita rias, como la prodigiosa solución para todos los males de los pobres del campo. Sin embargo,…p. 113
08Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2931 cita
[10]y Amazonia sólo se habían adjudicado 6.479 predios, con 317.389 has, predios pequeños para colonos110. O sea que en la primera década de la nueva reforma agraria avanzó significativamente la ad judicación de tierras a colonos, ello se explica en buena parte como resultado de los proyectos de colonización dirigida que…p. 293
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 cita
[11]colonización cultural y territorial, que implicaron formas de violencia tanto físicas como simbólicas. 128 Becerra, «Las relaciones entre misioneros», 17. presentación 63 De la crisis de la economía campesina a la economía de la cocaína (1972—1980) 64 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon P ara la década del 70, la promesa…p. 62
10Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 1031 cita
[12]y en la prestacion de servicios (crédito y asistencia técnica) que en la re- distribucién de la tierra. Estos gobiernos dedicaron sus esfuerzos a atender algunas zonas criticas, afec- 1778 tadas por la violencia politica en el decenio anterior, y a contrarrestar el surgimiento de las zonas de au- todefensa campesina,…p. 103
11Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 cita
[13]que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…p. 29
12Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 355, 3612 citas
[14]algo la reforma desde el punto de vista procedimental, y buscó hacerla menos costosa al alar- gar y modificar los plazos y las con- diciones de indemnización. Marcó un sesgo hacia la dotación de tierras a arrendatarios y aparceros. El gobier- no, a diferencia del anterior, también cumplió con la dotación de recursos…p. 355
[31]octubre de 1971, el «Mandato Campesino», varios de- bates en el Congreso en septiembre y noviembre de 1971, obligaron al go- bierno a tomar la iniciativa de una reu- nión de los sectores políticos y empre- sariales en el pueblito tolimense de Chicoral en los primeros días de 1972. En esta reunión se pusieron sobre la…p. 361
13Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 651, 7252 citas
[15]con su hijo y hermano, el 5 de agosto de 1989 2476. Más adelante hubo allanamientos, amenazas y el desplazamiento forzado de la tesorera departamental de Anmucic-Atlántico; amenazas, hostigamien- tos, desplazamiento forzado y secuestro de una de la lideresa indígena de Anmucic-La Guajira en 2003; y amenazas,…p. 725
[36]que fue un pañito de agua que se dio con el gobierno de Carlos Lleras. Y ya con el gobierno de Misael Pastrana hubo un reversazo, porque [...] se dio el acuerdo de Chicoral, y en el acuerdo de Chicoral se reversó toda la política de equidad en el campo, de reforma agraria» 2123. Estos antecedentes son clave para…p. 651
14No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1231 cita
[16]de julio de 1970, a un mes de que se terminara el gobierno de Lleras, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Para entonces, había casi un millón de hombres y mujeres afiliados a las asociaciones campesinas, y un empoderamiento que se reflejaba en las palabras del líder agrario sucreño Francisco…p. 123
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 cita
[17]pequeño paso para la organización campesina, pero un gran salto para reformar con equidad la estructura agraria del país. La dureza del discurso del presidente Lleras no era nueva. Tampoco gratuita. En 1968, durante la entrega de títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, dejaba un vehemente…p. 69
16Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1391 cita
[18]un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…p. 139
17La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 401, 4112 citas
[19]que el Incora compró en esos primeros años en el gobier- no de Carlos Lleras se compró para construir distritos de riego con una mentalidad ingenieril, no social. Todas las tierras que el Incora había adquirido no se las había entregado a los campesinos porque ese no era [su interés, sino que] era quitarte la tierra a…p. 401
[45]campesinos. ¿Entonces nosotros qué hacemos en nues- tra empresa comunitaria? Que todas las familias afiliadas sembraran su área de pancoger para comer y las tierras colectivas eran para pagar la deuda. Allí iban a trabajar todos, obligatoriamente cada miembro de la familia semanalmente aportaban dos días de trabajo en…p. 411
189 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 591 cita
[20]su Congreso de 1988, donde un sector trató de liderar una posición más abierta a una negociación basada en parte en el fracaso del paro de octubre de 1987. Ese sector, años después, se separaría y se estructuraría como Corriente de Renovación Socialista y firmaría en 1994 un acuerdo de paz con el Gobierno. 27 — Para…p. 59
19Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 401 cita
[21]la ANUC. En ellos la Asociación rechazaba la colonización como substituto de la reforma agraria, exigía la extinción del domi- nio de tierras privadas incultas y la expropiación del latifundio, ade- más de los apoyos estatales para elevar el nivel de vida campesino. El Mandato Campesino de la ANUC, aprobado por la…p. 40
20Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 250, 2552 citas
[22]la rutina teórica que ha surgido de los estudios generales de la Violencia y se adelanta en la comprensión de sus factores y condiciones reales. Puede ser que continúe esta saludable tenden- cia de regionalizar el estudio de tan importante proceso. Cf. Russell W. Ramsey, "Critical bibliography on La Violencia in…p. 250
[28]el Corrinche, el Collao, el Bolaeburro y el Chinéculeco, los mismos que han encontrado pedazos de cerámica roja puyada que debieron ser de los antiguos zenúes. Con estos niños y otros, todos hijos de luchadores por) la tierra. El pase de lista es heroico y constituye un reflejo de la condición agitacional…p. 255
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 881 cita
[23][...] Era un movimiento de mucha fuerza en el suroeste, [de Antioquia] entoes había un ejercicio de solidaridad para recuperar esas tierras. Yo recuerdo que siendo muy niño yo iba y me trasnochaba en todo ese asunto porque nos metíamos a una finca en la noche, ¿cierto?; en una noche todo lo teníamos ya muy planeado,…p. 88
22The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 1221 cita
[24]a moment and again later in this book. The second component of Pastrana's policy of restraint of the peasant movement was increasing repression, which, since late 1971 and early 1972, was directed especially to the areas that had been most affected by the land invasions. Repression, of course, was nothing new. There…p. 122
23El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2961 cita
[25]acaba de otorgar el Incora durante más de 14 años de existencia. Muchas de estas invasiones culminaron en la conformación de empresas comunitarias, que venían conformándose desde 1968, especialmente en los distritos de aparceros y arrendatarios y en los de adecuación de tierras, cuando el Incora cambia su política de…p. 296
24At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2401 cita
[26]activity. The ANUC-Caquetá branch of the national movement was one of its most vibrant since its inception. At fi rst, the bulk of their energies were dedicated to squatting on unused public and private lands. However, over time their actions expanded to civic strikes and occupations of local state agencies to demand…p. 240
25Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5421 cita
[27]rechazo a las políticas agrarias del gobierno de Pastrana Borrero, acorda- ron seguir promoviendo la recuperación de tierras y debatieron cuál de las siguientes consignas era más adecuada para el movimiento campesino: “Tierra para quien la trabaja” o “Tierra sin patrones”. Finalmente, el Comité Ejecutivo de la ANUC…p. 542
26¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 831 cita
[29]y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…p. 83
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
[30]para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…p. 66
28Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 3571 cita
[32]departamentos de Tolima, Antioquia, Huila, Cauca, Valle y Cundinamarca. Muy poco tiempo después, el gobierno de Pastrana iniciaría la contrarreforma agraria con la Declaración de Chicoral, un pacto bipartidista sobre el proyecto de modificación de la Ley de Reforma Agraria que fomentó la división del movimiento…p. 357
29Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2651 cita
[33]olvidar la necesidad de incorporar a grandes masas campesinas a una vida digna y productiva, en un marco de respeto a la propiedad privada. Como se dijo, bajo el Gobierno conservador de Misael Pastrana, con apoyo de sectores liberales y de gremios de la producción, se suscribió el Pacto de Chicoral, que en la práctica…p. 265
30Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 93, 5012 citas
[34]Revolucionario (MOIR), hasta las guerrillas, que emergieron en ese contexto de democracia restringida. Las FARC, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tuvieron influencia en ese amplio y plural campo de la izquierda. Eran tiempos revolucionarios en los cuales la lucha…p. 93
[48]élites terrate - nientes bloquearon la redistribución de tierras, usando la representación directa que tenían en la legislatura, además de la captura de una parte de los funcionarios elegidos, jueces o burócratas, que respondían a la distribución paritaria entre los partidos, y al uso del clientelismo para socavar el…p. 501
31A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1991 cita
[35]the Marshall Plan had been Europe’s way out of the destruction of World War II. 8 Currie’s ideas would have to wait a few more years. Carlos Lleras Restrepo (1966–1970) tried to implement some cepalino policy recommendations during his administration. A common market, similar to Central America’s, was formed through…p. 199
32Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 5371 cita
[38]1961 y 1971, el Instituto adecuó 178.000 ha. Solo el 35% de los beneficiarios de estos programas lo eran también de la reforma agraria, 50% minifundistas privados y 15% propietarios medianos y grandes. Con el Acuerdo de Chicoral, se inició el desmonte de la reforma agraria y el diseño de una política alternativa de…p. 537
33Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 292 citas
[39]36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…p. 29
[40]36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…p. 29
34Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 1821 cita
[41]y el Gobierno nacional frenó los intentos de la redistribución de baldíos en el territorio colombiano (Villaveces y Sánchez 2015). Por tal motivo, los propietarios de los grandes latifundios emprendieron un proceso sistemático de demandas, el cual tuvo como resultado la expedición de la Ley 4 de 1973, finiquitada en…p. 182
35"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 172, 1762 citas
[42]por jornaleros asalariados y minifundistas, que afectaron fi ncas de la zona plana. En la ocupación de tierras también participaron campesinos a fi lia- dos a Fanal, organización que años más tarde se distanció de los planteamientos radicales de la ANUC, línea Sincelejo. 176 “Patrones” y campesinos: tierra, poder y…p. 176
[46]evitar la terminación de esos contratos como lo había dispuesto la ley 135 de 1961, para evitar la expulsión de estos trabajadores por parte de los propietarios. 172 “Patrones” y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012) previstos para los municipios de Jamundí, Palmira, Pradera, Flo-…p. 172
36Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 1John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · p. 1251 cita
[43]se desarrolló trabajo bajo la política de la lí- nea Sincelejo, aunque eso no significó que desapareciera la llama- da ANUC oficial o gobiernista. Claro, eso pasó por la crisis de la ANUC que se dio desde los años setenta, aunque aquí eso se vivió más tarde. Eso entra en una crisis por ahí tipo, yo creo que, por ahí…p. 125
37¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 961 cita
[47]a los intereses económicos de Estados Unidos. Este viraje aceleró aún más la urbanización del país, la cual llegó a ser de un sesenta y ocho por ciento en 1 985, un fenó meno que también generó el deterioro en la calidad de vida derivado de un crecimiento urbano espontáneo, casi al márgen del Estado. Así aparecieron…p. 96
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[49]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…p. 46
39El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[50]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…p. 332
40El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[51]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…p. 332
41Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 491 cita
[52]afirmaban que habrían encontrado el territorio desierto (Calle, 2017). 50 VIOLENCIA PARAMILITAR EN LA ALTILLANURA: AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE META Y VICHADA INFORME N.° 3 grandes extensiones de tierra a manos de hacendados ganaderos, que se posicionarían como un nuevo actor social en la región, y luego tendrían que…p. 49
42Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 591 cita
[53]colombiano en el marco de la guerra fría. Las operaciones de mayo de 1964 conocidas como Operación Soberanía, ocasionaron la salida de campesinos que organizados en grupos de autodefen- sas, iniciaron una marcha hacia el sur del país en columnas, este proceso per- mitió la consolidación política y militar con la…p. 59