Idea · Frente Nacional
Alianza para el Progreso
Programa hemisférico de cooperación económica y política formalizado el 17 de agosto de 1961 en Punta del Este, Uruguay, que comprometió cerca de veinte mil millones de dólares en ayuda al desarrollo para América Latina como alternativa democrático-burguesa a la Revolución Cubana. Colombia fue elegida como vitrina del programa, recibiendo más del 11% del financiamiento total.
Trayectoria de una idea
- 1958
Antecedentes: Nixon en Caracas y la reunión de Bogotá
- 1959
La Revolución Cubana como detonante
- 1961
Fundación formal en Punta del Este
- 1961
Colombia como vitrina: visita de Kennedy y Ley 135
- 1962
Primer préstamo de programa y objetivo político revelado
- 1969
Evaluación del GAO: fracaso del desarrollo, éxito político
La lectura
La Alianza para el Progreso fue el mayor programa de cooperación interamericana del siglo XX, concebido en el cruce entre el miedo a Cuba y la promesa de una modernización sin revolución. Su arquitectura combinaba el lenguaje del desarrollo —metas cuantificables, reformas estructurales, inversión social masiva— con una lógica de contención que subordinaba el cambio real a la estabilidad política. En Colombia, donde el programa encontró su laboratorio más ambicioso, esa tensión se resolvió siempre a favor del orden: la reforma agraria fue capturada por los terratenientes antes de aplicarse, el crecimiento per cápita no alcanzó ni la mitad de la meta prometida, y el primer préstamo del programa tuvo como objetivo declarado sostener el Frente Nacional, no transformar la economía. Lo que sí dejó fue una ciudad —Ciudad Kennedy, con más de un millón de habitantes— y una doctrina contrainsurgente que sobrevivió décadas a la clausura formal del programa. La Alianza fue, en definitiva, la apuesta del capitalismo reformista por demostrar que podía mejorar vidas sin alterar estructuras; en Colombia, como en casi toda América Latina, la apuesta se perdió en lo primero y se ganó en lo segundo.
La Alianza para el Progreso
En agosto de 1961, en el balneario uruguayo de Punta del Este, veintidós países americanos firmaron un pacto que prometía transformar en una década las estructuras económicas y sociales de América Latina. La Alianza para el Progreso —bautizada así por John F. Kennedy en Washington unos meses antes— comprometía cerca de veinte mil millones de dólares en ayuda al desarrollo, reformas agrarias, tributarias y administrativas, y un horizonte de democracia con clase media próspera capaz de vacunar al continente contra la tentación cubana. Colombia fue elegida como su vitrina. Recibió más de mil millones de dólares —el once por ciento del financiamiento total del programa—, promulgó una Ley de Reforma Social Agraria en la misma semana en que Kennedy visitó Bogotá, inauguró Ciudad Techo, alojó al primer contingente latinoamericano del Cuerpo de Paz y, mientras tanto, en las cordilleras del Tolima y el Huila el ejército preparaba, con asesoría norteamericana, la ofensiva contra las llamadas repúblicas independientes. La Alianza fue en Colombia esas dos cosas a la vez: modernización desarrollista y contención anticomunista. Su fracaso estructural —la reforma agraria capturada por los terratenientes, el crecimiento per cápita muy por debajo de la meta— convivió con una huella material que aún hoy se pisa en un barrio de Bogotá y con una doctrina de acción cívico-militar que sobrevivió a su clausura.
Qué fue la Alianza
La Alianza para el Progreso fue un programa hemisférico de cooperación económica y política, formalizado el 17 de agosto de 1961 mediante la Carta de Punta del Este, en el marco del Consejo Interamericano Económico y Social de la Organización de Estados Americanos. Comprometía a Estados Unidos a aportar, junto con agencias internacionales de crédito, cerca de veinte mil millones de dólares a lo largo de los años sesenta, la mayor parte en ayuda al desarrollo. A cambio, los países latinoamericanos se obligaban a emprender reformas estructurales —agraria, tributaria, administrativa— y a fijar metas medibles de crecimiento, con un piso del 2,5% anual en producto per cápita.
Su propósito declarado era demostrar que el capitalismo progresista, y no el comunismo, era la vía más eficaz para mejorar las condiciones materiales de vida en América Latina. Su propósito real, apenas velado, era construir una alternativa democrático-burguesa a la Revolución Cubana, contener el atractivo del modelo de La Habana y consolidar en cada país una clase media normativa que sirviera de contrapeso tanto a las oligarquías terratenientes renuentes al cambio como a las clases trabajadoras y campesinas susceptibles de radicalizarse. Era, en sentido estricto, un proyecto de ingeniería social: no tanto redistribuir como estabilizar, no tanto transformar como disciplinar.
Ese doble carácter —desarrollo y contención, modernización y anticomunismo— la definió desde el primer día, y explica que en Colombia, la vitrina escogida por Kennedy, la Alianza produjera a un tiempo escuelas, acueductos, barrios enteros de vivienda popular y la doctrina contrainsurgente del Plan Lazo.
El shock de La Habana
El detonante inmediato fue Cuba. La entrada de Fidel Castro en La Habana el 1 de enero de 1959 fue leída en Washington como un campanazo de alerta. No porque hubiera revoluciones latinoamericanas por primera vez, sino porque esta había triunfado sin apoyo extracontinental: la arquitectura de defensa hemisférica —el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de 1947, pensado para responder a agresiones soviéticas externas— no contemplaba la subversión desde adentro. Lo que hasta entonces era un peligro remoto se convirtió, para las clases dominantes y los militares de la región, en una posibilidad inmediata.
La revisión de la política estadounidense hacia América Latina había comenzado antes. En mayo de 1958, el vicepresidente Richard Nixon fue atacado en Caracas por una multitud que apedreó su caravana; el incidente obligó a la administración Eisenhower a admitir que la relación con el continente estaba peligrosamente reducida a los círculos de poder económico, político y militar. En septiembre de 1960, en la reunión de la OEA celebrada en Bogotá, figuras como José Figueres —expresidente costarricense— y Rómulo Betancourt —presidente de Venezuela— solicitaron abiertamente apoyo estadounidense a los gobiernos democráticos y al desarrollo social. Ya circulaba en el aire la idea de que había que hablarle a la sociedad, no solo a sus élites.
Kennedy, que llegó a la Casa Blanca en enero de 1961, recogió ese diagnóstico y lo elevó a doctrina. Pidió a dos expresidentes latinoamericanos —Alberto Lleras Camargo, de Colombia, y Juscelino Kubitschek, de Brasil— que formularan propuestas sobre los cambios estructurales que la nueva política requeriría. Lleras, primer Secretario General de la OEA y orientador desde ese cargo de la Unión Panamericana, tenía la biografía institucional adecuada para el papel. Su participación no fue decorativa: impulsó la convocatoria de Punta del Este y se convirtió en uno de los interlocutores latinoamericanos privilegiados del proyecto.
Punta del Este
Cuando los delegados llegaron al balneario uruguayo en agosto de 1961, el guion estaba escrito. Douglas Dillon, secretario del Tesoro de Kennedy, encabezó la delegación estadounidense; Teodoro Moscoso, puertorriqueño, quedaría al frente de la coordinación operativa del programa. La Carta de Punta del Este fue firmada por veintidós países. Uno solo se abstuvo: Cuba, cuyo delegado, Ernesto Che Guevara, denunció desde la tribuna que la reunión era una maniobra de la política exterior norteamericana para aislar a la isla. Tenía razón en la lectura, y sin embargo la firmó todo el resto.
La arquitectura institucional que salió de allí incluyó, con los años, el Comité Interamericano de la Alianza para el Progreso —el CIAP—, presidido por el economista y diplomático colombiano Carlos Sanz de Santamaría. Colombia no solo era destinataria: era también uno de los países que habían ayudado a diseñar el aparato, lo que complica cualquier lectura simple del programa como imposición imperial. Alberto Lleras Camargo, presidente entre 1958 y 1962, se alineó estrechamente con Kennedy: rompió relaciones diplomáticas con Cuba, impulsó la convocatoria hemisférica y ofreció a su país como laboratorio.
Kennedy correspondió el gesto. Colombia fue identificada como vital link y como showcase del programa. El conjunto se deja adivinar: un Frente Nacional que garantizaba alternancia pacífica entre liberales y conservadores tras la Violencia bipartidista, un presidente civil de perfil internacional, una tradición institucional continua y una geografía andina que la hacía militarmente manejable. Kennedy y su esposa Jacqueline visitaron Bogotá en diciembre de 1961. En esa visita se sembró simbólicamente el proyecto de vivienda popular de Ciudad Techo, en los terrenos del viejo aeropuerto del mismo nombre. Tras el asesinato de Kennedy en Dallas, en noviembre de 1963, el barrio pasó a llamarse Ciudad Kennedy.
El dinero y la meta
Entre 1961 y 1969, la ayuda comprometida para Colombia ascendió a 1.717 millones de dólares, una cifra cercana al doble del valor de sus exportaciones en el período. A lo largo de toda la vigencia del programa, el país recibió más de mil millones en préstamos efectivos de Estados Unidos y de agencias internacionales de crédito. El primer program loan fue otorgado en abril de 1962. Su propósito, según registrarían más tarde los evaluadores de la Oficina General de Contabilidad de Estados Unidos, no era en primer lugar el desarrollo económico: era la estabilidad política y el sostenimiento de las instituciones democráticas del Frente Nacional.
Esa declaración —contenida en un informe del GAO de 1969— es la clave para leer todo el balance. Entre 1961 y 1967, el producto nacional bruto per cápita colombiano pasó de 276 a 295 dólares anuales: un crecimiento promedio del 1,2%, menos de la mitad de la meta del 2,5% fijada en Punta del Este. El peso se depreció frente al dólar a lo largo de la década. Los indicadores de desarrollo económico y social quedaron muy por debajo de lo prometido. El objetivo político, en cambio, sí se cumplió: el Frente Nacional se mantuvo. Kennedy, Lyndon B. Johnson y sus sucesores obtuvieron lo que necesitaban —un aliado estable en un hemisferio agitado—, aunque los colombianos no obtuvieron lo que se les había prometido.
La asistencia militar, en el mismo período, fue comparativamente modesta: 6 millones de dólares en 1962, 8,4 millones en 1963. El grueso del gasto fue civil. Y sin embargo, como se verá, la modestia contable de la cooperación militar no significó modestia en su efecto doctrinario.
La Ley 135 y el destino de la tierra
En diciembre de 1961, en la misma semana en que Kennedy pisaba Bogotá, el Congreso promulgó la Ley 135 de Reforma Social Agraria. Fue aprobada con amplio consenso entre liberales y conservadores, con la única excepción de los conservadores más doctrinarios. La ley creó el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria —el INCORA—, estableció mecanismos de expropiación y extinción de dominio sobre tierras privadas, promovió la colonización mediante ayuda técnica y financiera, creó las figuras de los procuradores agrarios y las corporaciones regionales de desarrollo para la parcelación, dotó al Fondo Nacional Agrario de recursos y contempló la adjudicación de tierras a comunidades campesinas.
Sobre el papel era una reforma. En el proceso legislativo que la precedió, sin embargo, la clase terrateniente había logrado dos concesiones decisivas: suavizar los criterios de expropiación —de modo que la explotación económica de un predio lo eximía de la extinción de dominio— y asegurar procedimientos de indemnización con términos de pago aceptables para los propietarios. Ambos límites, incorporados desde el origen, redujeron el alcance redistributivo antes de que la ley se aplicara.
Lo que vino después profundizó el vaciamiento. Los terratenientes contaban con representación directa en el Congreso, con capacidad de captura sobre funcionarios y jueces, y con las redes clientelares heredadas del bipartidismo. Presionaron a la burocracia del INCORA para que la agencia concentrara su actividad no en la redistribución de tierras aptas y productivas, sino en la colonización dirigida fuera de la frontera agrícola. El resultado fue previsible: entre 1960 y 1970, la concentración de predios de más de 500 hectáreas pasó del 40,4% al 40,9% del área total del país. La estructura de la tierra permaneció idéntica, con el mínimo desplazamiento estadístico. Hacia 1971, menos del 1% de las tierras sujetas a expropiación habían sido efectivamente distribuidas, y la mayoría correspondían a baldíos, no a latifundios.
El INCORA compró fincas por un total de 472.470 hectáreas y distribuyó tierra a unas 30.000 familias, principalmente en los primeros años setenta. Buena parte de las tierras adquiridas terminó destinada a la construcción de distritos de riego que beneficiaron a la agricultura comercial de gran escala, no a los campesinos sin tierra. En regiones como Arauca, el INCORA adjudicó 85.830 hectáreas entre 1961 y 1973 para incorporarlas a la producción agropecuaria, en zonas con enormes dificultades de comunicación con el centro del país. En el Meta, la aplicación de la ley comenzó en julio de 1964 en municipios como Acacías, Guamal, San Luis de Cubarral, Granada, San Martín y Fuente de Oro; desde el inicio el instituto enfrentó resistencias cruzadas, tildado de comunista por los conservadores del Alto Ariari y rechazado por antiguos caudillos guerrilleros liberales que ocupaban la zona como colonos previos. En la región Centro —Tolima, Huila, Cundinamarca, Boyacá y Bogotá— se titularon 489.791 hectáreas de baldíos entre 1961 y 1973.
La reforma no tocó el latifundio. Empujó campesinos hacia la selva y el piedemonte —al Caquetá, al Meta, a la altillanura entre Meta y Vichada, al Magdalena Medio, al sur de Córdoba, al bajo Cauca, al nordeste antioqueño, al Urabá— y les dio, en el mejor de los casos, un título de baldío en una tierra sin carreteras, sin crédito sostenido, sin escuela cercana. La Alianza pagó el costo. Los terratenientes conservaron su patrimonio.
Ciudad Techo, y las juntas
Mientras la reforma agraria se diluía, la Alianza dejaba una marca material más visible en las ciudades. Colombia recibió uno de los primeros préstamos del programa —anterior incluso a la firma formal de Punta del Este— para construir un proyecto de vivienda popular en los terrenos del antiguo aeropuerto de Techo, al suroccidente de Bogotá. Se llamó Ciudad Techo. Tras la muerte de Kennedy pasó a llamarse Ciudad Kennedy. Fue planeado para alojar alrededor de 80.000 personas en su primera fase.
Con el tiempo desbordó cualquier proyección. Superó el millón de habitantes. El lenguaje arquitectónico repetitivo, la escala del conjunto, la brevedad con que se ejecutaron las áreas libres, las zonas escolares y los núcleos comerciales previstos en el plano original —diseños más cargados de conciencia social que de otra cosa— produjeron el caso clásico de la aglomeración urbana anodina y alienante. Ciudad Kennedy fue, y sigue siendo, la huella más visible de la Alianza en el paisaje colombiano: un desatino urbanístico convertido, por fuerza de las circunstancias, en ciudad.
En el terreno de la organización social, otro instrumento cobró vida. Las Juntas de Acción Comunal, creadas desde 1958 —antes de la Alianza, pero potenciadas por ella—, fueron el vehículo estatal para canalizar el trabajo comunitario en barrios y veredas. Para 1970 existían más de 15.000 juntas a nivel nacional, con más de 400 solo en Tolima. Las juntas construían acueductos, escuelas, caminos vecinales, salones comunales; recibían apoyo técnico y, en ocasiones, financiación de programas ligados a la cooperación norteamericana. Fueron el tejido capilar de la modernización desarrollista: no transformaban la estructura, pero producían mejoras concretas que fijaban al Estado en el territorio.
A ese tejido se sumó el Cuerpo de Paz, creado por Kennedy en marzo de 1961. Colombia fue la primera nación latinoamericana en recibir voluntarios: 61 llegaron en septiembre de 1961. Hacia finales de la década había unos 700 voluntarios estacionados en el país, y a lo largo de los sesenta más de mil participaron en proyectos de desarrollo comunitario, educación, salud rural y organización campesina. Su presencia era simultáneamente ayuda técnica y presencia simbólica: jóvenes estadounidenses viviendo en veredas del Cauca o del Chocó eran la contracara amable del asesor militar en el Tolima.
La colonización dirigida
La política de colonización dirigida no nació con la Alianza, pero fue absorbida y ampliada por ella. Su primer embrión fue el Plan Nacional de Rehabilitación y Socorro para Víctimas de la Violencia, formalizado en la Ley 20 de 1959, que asignó a la Caja de Crédito Agrario la responsabilidad de organizar colonias oficiales en tierras baldías. Se seleccionaron vastas zonas en Caquetá y Meta. Bajo esa ley, unas 3.000 personas adquirieron parcelas. El plan enfrentó desde el comienzo el problema estructural que persistiría durante toda la Alianza: muchas de las zonas escogidas ya estaban ocupadas por colonizadores de oleadas anteriores, campesinos empujados por la Violencia o por el despojo silencioso del minifundio.
La Ley 135 de 1961 recogió y expandió esa lógica. La creación del INCORA formalizó la colonización dirigida como política de Estado, alentada explícitamente por la Alianza en el marco de la estrategia norteamericana de contención. Se abrían frentes de colonización en el piedemonte oriental de la cordillera Oriental, en el Magdalena Medio, en la altillanura entre Meta y Vichada, en el sur de Córdoba, en el bajo Cauca antioqueño, en el nordeste de Antioquia y en el Urabá. Se prometía asistencia técnica, crédito, mejoramiento de condiciones de vida, organización del mercadeo. Pero los recursos eran insuficientes, las distancias enormes, las vías inexistentes, y el Estado —una vez adjudicado el título— tendía a desaparecer.
La colonización dirigida hizo lo que la reforma agraria no hizo: sacó campesinos del corazón agrario del país y los puso en las márgenes de la frontera, donde a la vuelta de una década construirían economías campesinas frágiles y donde, en muchas de esas mismas regiones, la insurgencia armada echaría raíces.
El Plan Lazo
La otra cara de la Alianza fue militar. Entre 1962 y 1966 el Ejército colombiano ejecutó el Plan Lazo —Latin American Security Operation—, una estrategia contrainsurgente diseñada con asesoría norteamericana en el marco de la política de Guerra Fría. El Plan Lazo no era formalmente parte de la Alianza para el Progreso, pero funcionaba en paralelo, con la misma lógica y hacia los mismos fines: donde la modernización desarrollista no bastara para contener la movilización popular, la acción cívico-militar tomaría el relevo.
En febrero de 1962, una misión especial del ejército de Estados Unidos, encabezada por el general William Yarborough, visitó Colombia para evaluar la situación de seguridad y recomendar acciones. Yarborough entregó su informe con un anexo secreto que recomendaba desarrollar una estructura civil y militar capaz de ejecutar actividades paramilitares, de sabotaje y terroristas contra los comunistas, con respaldo de Estados Unidos. Esa recomendación tuvo eco en la doctrina militar colombiana de las décadas siguientes, aunque su relación con la posterior conformación estatal de grupos de autodefensa civiles debe trazarse con cuidado.
El Plan Lazo integró la fórmula que sintetizaba su doctrina: el guerrillero es como pez en el agua; hay que quitarle el agua. Esa era, precisamente, la tarea de la acción cívico-militar y de la guerra psicológica: separar al insurgente de la población que le daba sustento, mediante obras, presencia estatal, propaganda y, cuando fuera necesario, operaciones militares dirigidas contra los enclaves rurales considerados comunistas. Los conservadores en el Congreso llamaban a esos enclaves "repúblicas independientes": territorios donde, decían, el Partido Comunista Colombiano ejercía un dominio de hecho. Marquetalia, en el sur del Tolima, era el más citado.
El 27 de mayo de 1964, en el marco del Plan Lazo, el Ejército lanzó la Operación Soberanía contra Marquetalia. Fue el hito que dio origen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Un pequeño núcleo de campesinos armados, encabezado por Manuel Marulanda Vélez, sobrevivió al operativo y se replegó hacia el oriente, donde en 1966 se constituiría formalmente como FARC. La ironía histórica de la Alianza queda condensada allí: el mismo año en que Colombia era vitrina del desarrollo democrático, el ejército —con asesoría norteamericana— desencadenaba la operación que dio vida al grupo guerrillero más largo del hemisferio.
La red y los actores
La Alianza en Colombia no fue obra de una sola voluntad. Kennedy la formuló en Washington, con el equipo que incluía a Douglas Dillon y a Teodoro Moscoso. Lyndon B. Johnson la heredó tras el asesinato de Dallas y la sostuvo con menos entusiasmo. Del lado colombiano, Alberto Lleras Camargo fue el arquitecto local: presidente entre 1958 y 1962, firmó la Ley 135, recibió el primer préstamo para vivienda popular, alojó a Kennedy en Bogotá. Le siguió el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), bajo cuyo gobierno se ejecutó el Plan Lazo y se lanzó la Operación Soberanía. Luego llegó Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), el liberal reformista que intentó dinamizar lo que la propia Ley 135 no había logrado y que impulsaría, mediante el Decreto 755 de 1967, la creación de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos.
En la burocracia técnica destacó Carlos Sanz de Santamaría, presidente del CIAP. En el pensamiento económico, la sombra de Lauchlin Currie —el economista canadiense-estadounidense radicado en Colombia desde los años cincuenta— seguía marcando la planeación del desarrollo, con su énfasis en la urbanización y en el sector de la construcción como motor. Jorge Mejía Palacio, entre otros funcionarios liberales, participó en la administración de programas ligados a la reforma agraria.
Del otro lado del hemisferio, La Habana era el referente negativo permanente. Fidel Castro consolidaba su régimen; Che Guevara, hasta su salida hacia Bolivia en 1966, personificaba la crítica revolucionaria a la Alianza. En Punta del Este había sido la voz solitaria que denunció la maniobra. La historia le daría, en un sentido, la razón de la denuncia; en otro sentido, la Alianza cumplió su propósito de contención donde el modelo cubano no logró replicarse.
La ANUC y el desfase
Hacia mediados de los sesenta era claro que la reforma agraria no funcionaba. Carlos Lleras Restrepo, al asumir la presidencia en 1966, intentó forzar la maquinaria por otra vía: en lugar de reformar más leyes desde arriba, organizar el campesinado desde abajo para que empujara. En 1967, mediante el Decreto 755, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos —la ANUC—, y el Ministerio de Agricultura lanzó un empadronamiento masivo. Para 1970, la ANUC contaba con 845.000 usuarios inscritos.
La organización tenía dos motores: dinamizar la reforma agraria estancada y ofrecer un cauce institucional que compitiera con el ascenso de los movimientos insurgentes y con el populismo de la Alianza Nacional Popular, la ANAPO del general Gustavo Rojas Pinilla, que se convertía en la sorpresa electoral del final de la década. Fue una apuesta doble: reforma social y contención política, otra vez el gesto bifronte de toda la Alianza.
En abril de 1970, en unas elecciones marcadas por sospechas de fraude, Rojas Pinilla perdió la presidencia por un margen mínimo frente al conservador Misael Pastrana Borrero. Con Pastrana en el poder (1970-1974), la política agraria dio media vuelta. Se derogaron o revirtieron leyes de reforma, se persiguió y encarceló a miembros del movimiento campesino, se reanudó el despojo de minifundistas y colonos. La ANUC, radicalizada, intensificó las tomas de tierras entre 1971 y 1975. La contrarreforma agraria del pastranismo cerró el ciclo de la Alianza en el punto exacto en que había comenzado: la estructura de la tierra intacta, el conflicto agrario reavivado, y una organización campesina que había nacido como iniciativa presidencial convertida en actor de confrontación.
El balance del GAO y la clausura
En 1969, la Oficina General de Contabilidad de Estados Unidos —el GAO— entregó una evaluación del programa de ayuda a Colombia. El documento fue, en muchos sentidos, un acta de defunción anticipada. Los indicadores de desarrollo económico y social estaban muy por debajo de las metas de Punta del Este: el PIB per cápita había crecido 1,2% anual promedio, no 2,5%; el peso se había depreciado frente al dólar; la reforma agraria era, cifra en mano, una promesa incumplida. Pero el informe reconocía que el objetivo político sí se había alcanzado. El Frente Nacional se mantenía. Las instituciones democráticas colombianas seguían en pie. Colombia no era Cuba, ni parecía en camino de serlo. Los préstamos de programa habían servido, ante todo, para eso.
Esa evaluación revelaba, en el lenguaje contable de la burocracia estadounidense, lo que la Alianza había sido: un instrumento de estabilización política vestido de programa de desarrollo. El desarrollo era el envoltorio; la contención, el núcleo. Los cerca de veinte mil millones prometidos en Punta del Este habían servido menos para transformar América Latina que para asegurar que ninguna otra Cuba floreciera en el continente. En ese sentido restringido, funcionó.
Hacia 1973 la Alianza estaba disuelta de hecho. Nixon, en la Casa Blanca desde 1969, había desmontado la retórica kennediana y reorientado la política hacia América Latina con otras prioridades. En Colombia, el gobierno Pastrana había cerrado la puerta de la reforma agraria. En Chile, en septiembre de 1973, el golpe contra Salvador Allende marcaría el ingreso pleno a una nueva fase de la Guerra Fría hemisférica, ya sin la retórica del desarrollo democrático como fachada.
La huella
Queda preguntarse qué dejó la Alianza en Colombia. Dejó infraestructura: acueductos veredales, escuelas rurales, caminos, salones comunales. Dejó Ciudad Kennedy, con su millón largo de habitantes en el suroccidente de Bogotá. Dejó las Juntas de Acción Comunal como capilaridad territorial del Estado. Dejó al Cuerpo de Paz como memoria de una diplomacia blanda que hoy parece de otro siglo. Dejó al INCORA —transformado y disminuido con los años, cerrado en 2003— como recuerdo de una reforma agraria que nunca fue. Dejó a la ANUC como una organización campesina que sobrevivió, con altibajos, a sus fundadores y a sus enemigos.
Dejó también, en el pliegue oscuro, una doctrina contrainsurgente. La fórmula de la acción cívico-militar —quitar el agua al pez, combinar desarrollo y represión, integrar obras públicas y operaciones tácticas— quedó incorporada al pensamiento militar colombiano y reaparecería, transformada, en los planes de consolidación de las décadas siguientes. Marquetalia y las FARC son parte de esa herencia: no porque la Alianza las causara, sino porque el mismo dispositivo bifronte que ofrecía préstamos de vivienda ofrecía también asesoría en operaciones cívico-militares, y la lógica que fracasó en redistribuir la tierra fue la misma que empujó a los campesinos hacia las fronteras donde la insurgencia echaría raíces.
Fue una promesa incumplida y, a la vez, un éxito parcial. Prometió transformar; estabilizó. Prometió redistribuir; contuvo. Prometió una clase media próspera y democrática; produjo un barrio popular desbordado y una reforma agraria capturada por los terratenientes desde el primer trámite. Colombia fue la vitrina que Kennedy quiso, pero lo que se exhibió en esa vitrina —al final del recorrido— no era la modernización redentora sino la persistencia de las estructuras que la Revolución Cubana había venido a impugnar. La Alianza para el Progreso fue el nombre que en los años sesenta tuvo, en Colombia y en el continente, la manera en que Washington aprendió a convivir con esas estructuras sin tocarlas.
En el archivo
42 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01La Violencia1946–19572
02Frente Nacional1958–197425
- 1958Acción ComunalFicha
- 1958ModernizaciónFicha
- 1959Ley 2 de 1959 y las Reservas Forestales nacionalesHecho
- 1961Alianza para el Progreso, Ley 135 de Reforma Agraria e INCORA (1961–1962)Hecho
- 1961DesarrollismoFicha
- 1961INCORAFicha
- 1961John F. KennedyFicha
- 1961Reforma agraria del Frente Nacional y el Pacto de ChicoralPregunta
- 1961Reforma agraria fallidaFicha
- 1961Repúblicas independientesFicha
- 1962Acción cívico-militarFicha
- 1962Doctrina de Seguridad Nacional y contrainsurgencia en Colombia (1962–1966)Hecho
- 1962El Instituto Lingüístico de Verano en territorios indígenas colombianos (1962-1980)Hecho
- 1962Misión Yarborough y el anexo secreto sobre operaciones paramilitares (1962)Hecho
- 1962Plan Lazo y contrainsurgencia territorial diferenciadaHecho
- 1962William YarboroughFicha
- 1964Alberto Ruiz NovoaFicha
- 1964Álvaro Valencia TovarFicha
- 1964El Frente Nacional y el origen de las guerrillas colombianasPregunta
- 1965Decreto 3398 de 1965 y Ley 48 de 1968: andamiaje jurídico de la autodefensa armadaHecho
- 1965FoquismoFicha
- 1966DependenciaFicha
- 1972División de la ANUC en líneas Sincelejo y Armenia (1972)Hecho
- 1972El Pacto de ChicoralHecho
- 1972Pacto de ChicoralFicha
03Seguridad Democrática2002–20163
04Transversal—11
- 1823Doctrina MonroeFicha
- 1823Estados UnidosFicha
- 1903Washington en la historia de ColombiaFicha
- 1948Guerra FríaFicha
- 1949Lauchlin CurrieFicha
- 1959Fidel CastroFicha
- 1961Colonización dirigidaFicha
- 1962ContrainsurgenciaFicha
- 1962Doctrina de Seguridad NacionalFicha
- 1965Doctrina contrainsurgenteFicha
- 1972Contrarreforma agrariaFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01John F. Kennedy — promotor e impulsor de la Alianza, identificó a Colombia como vitrina del programa
- 02Alberto Lleras Camargo — presidente colombiano que co-diseñó la Alianza, impulsó Punta del Este y ofreció a Colombia como laboratorio del programa
- 03Ernesto Che Guevara — delegado cubano que denunció la Alianza como maniobra de aislamiento a Cuba y fue el único representante que no firmó la Carta de Punta del Este
- 04Carlos Sanz de Santamaría — diplomático colombiano que presidió el Comité Interamericano de la Alianza para el Progreso (CIAP)
- 05Revolución Cubana — detonante directo que transformó la Alianza de proyecto latente en política urgente de contención hemisférica
- 06Reforma agraria (Ley 135 de 1961) — principal instrumento estructural de la Alianza en Colombia, cuyo alcance redistributivo fue limitado desde su origen por la clase terrateniente
- 07Frente Nacional — régimen político colombiano cuya estabilidad fue el objetivo político real del financiamiento de la Alianza, según el GAO
- 08Ciudad Kennedy — huella material más visible de la Alianza en Colombia, proyecto de vivienda popular inaugurado simbólicamente durante la visita de Kennedy a Bogotá en 1961
Personas
Lugares
Ideas
- Frente Nacional27 piezas compartidas
- Doctrina de Seguridad Nacional25 piezas compartidas
- Contrainsurgencia22 piezas compartidas
- Reforma agraria22 piezas compartidas
- Anticomunismo21 piezas compartidas
- Doctrina contrainsurgente20 piezas compartidas
- Enemigo interno18 piezas compartidas
- Autodefensa campesina16 piezas compartidas
Documentos y fragmentos citados
50 documentos · 59 fragmentos
01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2801 cita
[1]virulentamente anticomunista del presidente Laureano Gómez, un político de ultraderecha conocido por sus detractores como “el Monstruo”. Gómez, que saldría del Gobierno en 1953 por un golpe militar, una rareza en la Colombia del siglo XX, 77 esperaba recibir asistencia militar de los Estados Unidos como pago por los…
p. 280
02Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 215, 2492 citas
[2]States to pay closer attention to Latin American society as a whole, rather than only the eco- nomic, political, and military elites. John F. Kennedy’s election to the presidency in 1960 represented a new era of youthful, creative leadership, and he was admired in Latin America for his charisma, vitality, and Roman…
p. 249
[35]rural violence and prior to family planning. The National University of Colombia at Bogot á was designed in 1936 as a large park, with space for experimentation with agronomy and agriculture, animal husbandry, and other sciences important to Colombia at that time. The modernist feel of the campus is attributed to a…
p. 215
03El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 892 citas
[3]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
[4]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
04Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 1961 cita
[5]Nixon’s experience in South America forced the Eisenhower administration to reconsider U.S. policy toward Latin America. (Source: Courtesy of the Nixon Presidential Library) 174 colombia and the united states American writers, politicians, and government officials connected the hostili- ties to the cold war against…
p. 196
05Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 1101 cita
[6]juego su propia seguridad. 221 Camilo Dangun, “La integración y el crecimiento económico en Amêrica Latina”, Revista Desarrollo Económico 4 (1964): 14-15. 222 Carlos Figueira y Andrés Peri, América Latina: Los rostros de la pobreza y sus causas determinantes (Santiago: CEPAL, 2004),…
p. 110
06Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4142 citas
[7]población, por el desem- pleo y la insatisfacción de sus necesidades apremiantes, parecía encontrar en las audaces experiencias de Cuba una solución a sus conflictos vitales". 22 Los norteamericanos, por conducto de la Alianza para el Progreso, y promoviendo políticas de inter- vención económica y de mayor…
p. 414
[8]población, por el desem- pleo y la insatisfacción de sus necesidades apremiantes, parecía encontrar en las audaces experiencias de Cuba una solución a sus conflictos vitales". 22 Los norteamericanos, por conducto de la Alianza para el Progreso, y promoviendo políticas de inter- vención económica y de mayor…
p. 414
07Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4661 cita
[9]del gobierno de Rojas Pinilla, quien contó con el apoyo de la clase dominante, la violencia había amainado un poco, sobre todo en ciertas regiones como los Llanos Orientales, pero después vino a recrudecerse en el Tolima y el Huila, con la característica de que en muchos casos los campesinos tenían dirección…
p. 466
08Makers of Democracy: A Transnational History of the Middle Classes in ColombiaA. Ricardo López · 2019 · p. 471 cita
[10]1961, mobilizing a transnational field of knowledge, the adviser once again told the US president that “the pressing need in Latin Amer i ca is to promote the middle class revolution as speedily as pos si ble. 38 Chapter One The corollary is that, if the possessing classes of Latin Amer i ca make the middle class…
p. 47
09Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 2311 cita
[11]Latina la aprobación de la política de la Alianza para el Progreso. Kennedy se apoyó en el incondicional gobierno de Alberto Lleras Camargo que, con antelación, había recibido uno de los primeros préstamos para un programa de vivienda en los terrenos del viejo aeropuerto de Techo. El presidente colombiano impulsó la…
p. 231
10Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 49, 562 citas
[12]sugerencias del Comité de los 21 tuvieron eco en la Casa Blanca con la llegada a la presidencia de John F. Kennedy, quien solicitó a los ex pre- sidentes Lleras Camargo, de Colom- bia, y Kubitschek, del Brasil, que for- mularan propuestas en relación a los cambios que se debían llevar a cabo en las estructuras…
p. 49
[19]Varios años. Bogotá: Imprenta Nacional. MITCHELL, CHRISTOPHER. «La AID y las Alianzas Políticas en Colombia y la República Do- minicana», Mimeo, 67 páginas. NIETO ROJAS, JOSÉ MARÍA. La batalla contra el comunismo en Colombia. Bogotá: Empresa Nacional de Publicaciones, 1956. REVEIZ, EDGAR, et al. Poder e información.…
p. 56
11Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4101 cita
[13]President John F. Kennedy in 1961. Kennedy and his wife were on hand in Bogotá the week Law 135 was signed. Before then the United States attempted to make Colombia the showpiece of the Alliance for Progress in Latin America. Over the life of the program the United States and international lending agencies lent…
p. 410
12Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2471 cita
[14]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…
p. 247
13Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 3431 cita
[15]la Organización de Estados Americanos (OEA) que en 1948 sustituyó a la Unión Panamericana, la cual él había orientado desde junio de 1947. Su gestión fue calificada como, “la edad de oro de la OEA”. Su vida diplomática inició temprano, a los 27 años; fue embajador de Colombia en los Estados Unidos y representó a…
p. 343
14The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 5861 cita
[16]1969: The gao Evaluates 563 indication that its purposes were more political than developmental. The only provision written into the loan agreement designed to deal with the potentially inflationary situation in Colombia was a requirement that the pesos generated by the loan were to be frozen and not open to use by…
p. 586
15Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 1891 cita
[17]soluciones, Bogotá, Fundación Mariano Ospina Pérez, 1981. MATTER, KONRAD. Inversiones extranjeras en la economía colombiana, Medellín, Editorial Hombre Nuevo, 1977. MISAS, GABRIEL. Empresas multinacionales y Pacto Andino, Bogotá, Oveja Negra, 1983. MISAS, GABRIEL. Contribución al estudio del grado de concentración en…
p. 189
16Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2211 cita
[18]in early 1962. In- terestingly, and certainly distinct from today’s reality, U.S. military spending in Colombia was far less significant than social and development spending. Only six million dollars was sent to Colombia in military assistance in 1962; that number grew to 8.4 million dollars in 1963. 14 Colombia was…
p. 221
17Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 3721 cita
[20]que a través de esta toma inician un "proceso de recuperación de territorios" (Urrea y Hurtado, 2002). La hacienda fue negociada por el Incora'? con los propietarios y cedida en con- dición de préstamo fiduciario a los ocupantes, mediante la Ley 135 de 1961, Y luego fue adjudicada en la modalidad de propiedad mixta,…
p. 372
18Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 92 citas
[21]Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…
p. 9
[22]Fondo Nacional Agrario; la clarificación desde el punto de vista jurídico de la situación de las tierras rurales del país, incluso las de carácter -privado; la promoción y la ejecución de labores de recuperación de tierras; y la promoción de la colonización, a través de la prestación de ayuda técnica y financiera en…
p. 9
19The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 551 cita
[23]of credit and technological development. 5 The approval of Law 135 of 1961, the Agrarian Social Reform Law, came as proof that a broad political consensus had been reached among the dominant classes. When the law was submitted to a Congress com- pletely controlled by Liberals and Conservatives, only the most…
p. 55
20La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1171 cita
[24]al pro pio tiempo que la demanda para su producción se encontraba asegurada ya que, tratándose de un pro ceso de industrialización por sustitución de impor taciones, contaba con una demanda tradicional insa tisfecha, acrecentada por el ascendente volumeñ de población que se incorporaba a las actividades ur banas. De…
p. 117
21No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 cita
[25]la tierra: «Hicieron del Tolima el escenario de la reforma agraria del país, que se encontraba 230 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado, del Informe Final, volumen Valle y Norte del Cauca. 231 Serje de la Ossa, El revés de la nación: territorios salvajes, 19. 232 Villamil Chaux, La reforma…
p. 94
22Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5011 cita
[26]élites terrate - nientes bloquearon la redistribución de tierras, usando la representación directa que tenían en la legislatura, además de la captura de una parte de los funcionarios elegidos, jueces o burócratas, que respondían a la distribución paritaria entre los partidos, y al uso del clientelismo para socavar el…
p. 501
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[27]Lleras Camargo (1958- 1962) sugería que el Frente Nacional inaugurado con su juramento significó el regreso al poder de los gobiernos civiles, pero no la conquista de la paz. Tras una década de desgarradora crueldad y cinco años de dictadura militar, la violencia política persistía –aunque en menor escala– por lo cual…
p. 60
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 461 cita
[28]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…
p. 46
25Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 421 cita
[29]El programa de apoyo a la colonización en el Meta contemplaba tambien el apoyo al crédito supervisado a partir de la “Titulación, asistencia técnica y crédito a colonos del Valle del Ariari, municipios de Granada, Fuente de Oro, Acacías, Guamal, San Martín y San Luis de Cubarral. Y construcción CAPÍTULO I ANTECEDENTES…
p. 42
26La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 911 cita
[30]la creciente presencia del capital monopólico internacional, usurero y comprador, configuran los rasgos característicos del semifeudalismo colombiano. 93 Cuadro No. 2. 1 CONCENTRACION DE LA TIERRA EN COLOMBIA 1960 - 1970 0-10 has + 500 has TOTAL 1960 SUPER (miles # EXPLOT. has) 2.403.7 1 1.052 27.337.8 925. 750 6.902…
p. 91
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[31]El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…
p. 51
28Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 921 cita
[32]de manera preponderante a élites agrarias. En Cundinamarca y Boyacá, por su parte, fueron preponderantes los cultivos de papa 267. En los dos casos, la dis- tribución implicó el fortalecimiento de sectores de la producción agrícola que serían determinantes en las décadas siguientes para la economía de estos…
p. 92
29Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 301 cita
[33]hecho de que esta región se encuentra de Santander y del inte- rior del país una cadena de 1nontaúas y llanuras y a la baja densi- dad de población aún más el de la guerra Los términos la distribución de tierra eran tan ambiguos que el Ministerio Agricultura tuvo la determinar tierras podían ser Se llegó a este…
p. 30
30Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 951 cita
[34]pacifying existing militant peasant and guerrilla groups (Rudqvist 1983). The same law also created the Colombian Institute for Agrarian Reform (Instituto Colombiano para la Reforma Agraria, or INCORA). Mostly in the early 1970s, INCORA bought up farms totalling 472,470 hectares and distributed land to 30,000 families…
p. 95
31Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 2031 cita
[36]avances de la in- fluencia urbana. En las ciudades la nueva arquitectura popular se desa- rrolló en condiciones muy distintas a las de la arquitectura tradicional, con premura y bajo presiones muy fuertes de índole social, económica e institu- cional. Los barrios y las viviendas ina- cabadas se establecieron como los…
p. 203
32Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 4211 cita
[37]superando los 600.000 habitantes. Esta realizaci ó n urban í stica es m á s c é lebre por la rapidez de su ejecuci ó n que por la bondad de su planteamiento urban í stico o los.. rasgos de su arquitectura. Constituye el caso cl á sico de la aglome- yr á ci ó n urbana anodina y alienante, que tanto abunda en el mundo…
p. 421
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 521 cita
[38]frontera agrícola. Para ello, desde 1958, el Estado estimuló la creación de las Juntas de Acción Comunal (JAC), como escenarios de organización y participación para las comu- nidades. Estas reforzaron los procesos que eran cotidianos y autónomos desde la 94 Villamil, La reforma agraria del Frente Nacional.…
p. 52
34When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 2443 citas
[39]program called Acci6n Comunal. Campesinos were to fonn local juntas} or committees} which would be aided by government-paid organizers knO\\lIl as ((promoters/' that would work to improve their veredas through communal labor. Once the juntas achieved legal recognition) or personeriajuridica, they were eligible to…
p. 244
[40]program called Acci6n Comunal. Campesinos were to fonn local juntas} or committees} which would be aided by government-paid organizers knO\\lIl as ((promoters/' that would work to improve their veredas through communal labor. Once the juntas achieved legal recognition) or personeriajuridica, they were eligible to…
p. 244
[41]program called Acci6n Comunal. Campesinos were to fonn local juntas} or committees} which would be aided by government-paid organizers knO\\lIl as ((promoters/' that would work to improve their veredas through communal labor. Once the juntas achieved legal recognition) or personeriajuridica, they were eligible to…
p. 244
35Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 1001 cita
[42]excess population from the Departments of Santander, Norte de Santander, and Boyacá was the piedmont region on the eastern side of the Andes, or, in other words, the territories of Caquetá, Arauca, and the Depart- ment of Meta. Lleras Camargo accepted Lebret’s recommendations and began to implement them. 30 The first…
p. 100
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 571 cita
[43]El llanto del arpa», 25. 125 Molano, Fragmentos de la historia del conflicto armado, 38. 126 Medina Gallego, FARC-EP y ELN. 127 Entrevista 150-PR-03306. Compareciente. Bloque Sur FARC, Columna Teófilo Forero. 58 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj Tercera oleada: colonización dirigida o institucional Un tercer tipo de…
p. 57
37Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 611 cita
[44]GINI para Bogotá y la Región», 11-12. 118 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 337. 119 Misas Arango, Regímenes de acumulación y modos de regulación: Colombia 1910-2010, 62. 120 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 90. 121 Helg, La educación en Colombia: 1918-1957. Una historia social, económica y…
p. 61
38Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 461 cita
[45]provided by the United States. 16 The light aircraft that Yarborough recommended for the Colombian Air Force were “Helio Couriers,” a lightweight plane used extensively by the cia in operations at that time in Africa and Indochina. The U.S. State Depart - ment had already recommended in 1960 that the Colombian…
p. 46
39De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 611 cita
[46]“en la que participaron casi 7.000 miembros 62 DE LOS GRUPOS PRECURSORES AL BLOQUE TOLIMA (AUC) INFORME No. 1 del Ejército, algunos con formación antiguerrillera. El operati- vo fue respondido con tácticas guerrilleras, pero fue levantado al poco tiempo, quizá porque se trataba de un ensayo para la operación militar…
p. 61
40Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[47]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
41Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[48]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
42Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 692 citas
[49]g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…
p. 69
[50]g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…
p. 69
43Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 641 cita
[51]la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…
p. 64
44Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 641 cita
[52]defender exclusivamente las fronteras nacionales para empezar a enfrentar a los armados en el país, lo que exigía el abandono del apoliticismo y la neutralidad de la institución castrense. En tanto que se planteaba combatir el comunismo no solo desde una clara estrategia militar, sino también que su freno debía…
p. 64
45Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 3071 cita
[53]resul- tados afines en las vecindades de Santa Marta a comienzos de los años sesenta. Centenares de antiguos trabajadores de las bananeras, al encontrarse sin trabajo, iniciaron actividades de colonización tanto en baldíos como en haciendas ociosas de la región. Los terratenientes acudieron a la respuesta clásica,…
p. 307
46Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 481 cita
[54]se reducía a inyectarles crédito, asisten- cia técnica, etc. para ayudarles a habilitar las propiedades caídas o abandonadas. El problema del despojo de tierras, que era uno de los más urgentes y difíciles de resolver, quedaba por fuera de su ámbito legal” (Sánchez Gómez, 1989, en: Nueva Historia de Colom- bia, página…
p. 48
47Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 262 citas
[55]prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…
p. 26
[56]prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…
p. 26
48Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 cita
[57]que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…
p. 29
49Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1391 cita
[58]un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…
p. 139
50La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 4011 cita
[59]que el Incora compró en esos primeros años en el gobier- no de Carlos Lleras se compró para construir distritos de riego con una mentalidad ingenieril, no social. Todas las tierras que el Incora había adquirido no se las había entregado a los campesinos porque ese no era [su interés, sino que] era quitarte la tierra a…
p. 401