Idea transversal
Doctrina Monroe
Principio diplomático formulado por el presidente James Monroe en 1823 para advertir a las potencias europeas que el continente americano no era terreno abierto a la colonización ni a la intervención política; en Colombia tuvo una trayectoria singular: celebrada como escudo anticolonial, sufrida como coartada del despojo de Panamá en 1903 y resignificada como matriz de política exterior propia a lo largo del siglo XX.
Trayectoria de una idea
- 1823
Formulación del mensaje de Monroe
- 1824
Recepción entusiasta en la Gran Colombia
- 1826
Congreso de Panamá: el aliado egoísta
- 1846
Tratado Mallarino-Bidlack: la doctrina se vuelve pie en el Istmo
- 1902
Paz de la Guerra de los Mil Días firmada a bordo del Wisconsin
- 1903
Separación de Panamá: la doctrina como coartada del despojo
- 1914
Tratado Urrutia-Thomson: intento de reparación
- 1918
Respice Polum: la doctrina se vuelve política de Estado colombiana
La lectura
La Doctrina Monroe nació en 1823 como advertencia defensiva contra la recolonización europea, pero su vida real en Colombia fue la de un dispositivo elástico que sus propios beneficiarios originales terminarían sufriendo. Santander la celebró como escudo gratuito frente a la Santa Alianza; Bolívar la miró con desconfianza profética, advirtiendo que el vecino del norte traería tormentos en nombre de la libertad. Durante el siglo XIX, mientras Gran Bretaña ejercía la hegemonía comercial y financiera real sobre el país, la doctrina era más gesto declarativo que fuerza militar, incapaz de frenar las incursiones británicas en Bocas del Toro o en la Costa Mosquitia. Su mutación más brutal se consumó en 1903, cuando Theodore Roosevelt la invocó para justificar el apoyo a la separación de Panamá, convirtiendo lo que había sido proclamado como defensa del hemisferio en coartada del despojo territorial de una república latinoamericana. La paradoja final la encarnó Marco Fidel Suárez: el país que acababa de ser víctima del monroísmo más crudo decidió, con la Doctrina Respice Polum, orientar toda su política exterior hacia la estrella polar, asumiendo la hegemonía estadounidense como dato estructural e irrenunciable de su inserción en el mundo.
El 2 de diciembre de 1823, en su mensaje anual al Congreso, el presidente James Monroe advirtió a las potencias europeas que el continente americano ya no era terreno abierto a la colonización ni a la intervención política de la Santa Alianza. La fórmula "América para los americanos" —que la memoria popular atribuye a ese discurso pero que no figura literalmente en él— resumiría con el tiempo una doctrina cuya vida real excedería con mucho su formulación original. En Colombia, esa doctrina tuvo una trayectoria singular: fue celebrada por Santander como escudo contra la reconquista, sufrida por el país como coartada de la amputación de Panamá en 1903, resignificada por las élites del siglo XX como matriz de política exterior propia y prolongada finalmente en el Plan Colombia como intervención por invitación. Ninguna otra idea diplomática de origen extranjero ha marcado con tanta fuerza la soberanía, las fronteras y las guerras internas del país. Su historia colombiana es la de un dispositivo elástico, disputado y, en última instancia, coproducido por los propios actores locales.
Una advertencia europea leída desde Bogotá
La Doctrina Monroe nació como respuesta a un miedo concreto. En la primavera de 1823, Francia había invadido España con un ejército de cien mil hombres, derrocado el régimen constitucional y restaurado a Fernando VII. La operación, impulsada desde París por Chateaubriand como ministro de Relaciones Exteriores, encendió las alarmas en Londres y Washington: si las potencias legitimistas se atrevían a cruzar los Pirineos, ¿por qué no cruzarían el Atlántico para devolver al monarca español las colonias americanas recientemente independizadas? George Canning, secretario de Relaciones Exteriores británico, formuló amenazas verbales contra una eventual extensión francesa a Hispanoamérica, pero esas advertencias resultaron ineficaces: Francia procedió en la península con la garantía del apoyo ruso.
En ese ambiente, Monroe, aconsejado por su secretario de Estado John Quincy Adams, trazó el principio de dos hemisferios: el europeo y el americano, con sistemas políticos distintos y no interferencia mutua. La doctrina se dirigía, en su letra estricta, contra futuros intentos de recolonización europea. No proclamaba tutela sobre las nuevas repúblicas ni derecho de intervención estadounidense; esa lectura restrictiva, sin embargo, se disolvería con las décadas.
En Bogotá, la recepción fue inmediata y entusiasta. En febrero de 1824, apenas dos meses después del mensaje, la Gaceta de Colombia reprodujo los principales párrafos del discurso, precedidos por un artículo atribuido al general Francisco de Paula Santander, entonces vicepresidente encargado del ejecutivo de la Gran Colombia. Para el gobierno santanderista, la declaración de Washington era una bendición: un respaldo hemisférico gratuito frente al fantasma de la Santa Alianza, en un país que aún tenía tropas españolas en el Perú y que no había firmado la paz con Madrid. Los altos círculos del gobierno colombiano celebraron la doctrina como si fuera propia.
Bolívar, en cambio, guardó una distancia que el tiempo revelaría profética. El Libertador nunca tuvo entusiasmo por incluir a los Estados Unidos en su proyecto de gran confederación anfictiónica —la unión de Perú, México, la Confederación Centroamericana, Bolivia y la Gran Colombia—, y en el Congreso de Panamá de 1826 Washington actuaría como aliado eventual y egoísta, más resistente que solidario ante la unificación continental. En una carta de 1829 Bolívar dejaría escrita la frase que marcaría toda la ambivalencia colombiana posterior hacia el vecino del norte: los Estados Unidos parecían "destinados por la Providencia a plagar América con tormentos en nombre de la libertad". En la misma correspondencia sostuvo que sería mejor para América adoptar el Corán que el gobierno estadounidense, aunque reconociera que ese gobierno era el mejor del mundo. Esa ambivalencia se explica en parte por las inclinaciones monárquicas del Libertador: Bolívar lamentaba que Estados Unidos empujara al continente hacia el republicanismo, restando espacio a los objetivos más monárquicos de Gran Bretaña, potencia que de hecho ejercería la mayor influencia en América Latina —y en Colombia— durante la mayor parte del siglo XIX. Thomas Jefferson había dudado, por su parte, de la capacidad de los latinoamericanos para sostener sus derechos, atribuyendo su "degradante ignorancia" a la influencia de "sus curas y reyes"; Bolívar tenía sobre sus vecinos una opinión igualmente miope, aunque un poco más matizada.
Entre ambas orillas del Atlántico, mientras tanto, se movía la pieza que realmente pesaría: Gran Bretaña. Desde 1820 Colombia había enviado sucesivamente a Francisco Antonio Zea y a José Rafael Revenga como agentes diplomáticos a Londres buscando reconocimiento; en 1823 el gobierno británico correspondió nombrando agentes confidenciales ante Bogotá. Londres consideraba que Hispanoamérica podía servirle como contrapeso frente a Washington en el hemisferio occidental, y los vínculos comerciales avanzaban en paralelo al reconocimiento formal. La Doctrina Monroe, en ese ajedrez, era más gesto declarativo que fuerza militar: los buques que patrullaban el Caribe eran británicos, y los préstamos que empezaban a asfixiar al tesoro neogranadino salían de bancos ingleses.
Del entusiasmo a la sospecha: la doctrina como opinión sin fuerza de derecho
Muy pronto la Doctrina Monroe reveló su naturaleza ambigua. Analistas latinoamericanos del siglo XIX comenzaron a señalar que no constituía un principio de derecho público internacional sino una opinión, un desideratum, la expresión de los intereses generales de un pueblo sin fuerza obligatoria para el resto del mundo. Cada vez que un presidente estadounidense la formulaba o reformulaba, Inglaterra —y en muchos casos las potencias continentales europeas— manifestaba de algún modo su oposición. La doctrina jamás obtuvo consenso universal.
El problema, para Colombia, no era teórico. Tras la disolución de la Gran Colombia y en los primeros años de la Nueva Granada, Gran Bretaña dirigía el comercio exterior del país, y los préstamos ingleses habían generado una deuda tan onerosa que a mediados de la década de 1820 el nuevo Estado no podía costear el pago de los intereses. En 1822 Santander había expedido un decreto que prohibía el tráfico comercial entre Jamaica y la Costa Mosquitia; Londres lo desconoció alegando que Colombia no poseía establecimientos mercantiles en aquellos territorios, expresión de una concepción británica de la soberanía basada en la posesión efectiva antes que en el título jurídico. La Doctrina Monroe, invocada desde Washington como escudo hemisférico, no impedía ni podía impedir esas incursiones.
El episodio más flagrante ocurrió durante la Guerra de los Supremos, en 1840. La corbeta británica Tweet desembarcó en Bocas del Toro a un indio misquito que fue coronado con el nombre de Roberto Carlos Federico I; el nuevo monarca empezó a nombrar funcionarios y a tomar posesión de sus imaginarios dominios, extendiendo su autoridad incluso a las islas Mangles, reclamadas por Colombia. Al mismo tiempo, Londres consolidaba su influencia en la Costa Mosquitia nicaragüense y mantenía la Honduras Británica —el actual Belice— como enclave colonial pleno. Ninguna doctrina redactada en Washington detenía esas maniobras.
Al calor de esa evidencia, algunos analistas suramericanos aconsejaron a sus gobiernos rechazar toda solidaridad con la Doctrina Monroe tal como la practicaban los estadounidenses. Recomendaban, en cambio, adherirse a una garantía colectiva del Istmo —propuesta por Inglaterra— para evitar que un solo poder, es decir Estados Unidos, se apoderara unilateralmente del futuro Canal de Panamá cuando llegara el momento oportuno. La sospecha estaba puesta con décadas de anticipación.
El Tratado Mallarino-Bidlack y el pie estadounidense en el Istmo
El 12 de diciembre de 1846, el diplomático estadounidense Benjamin Bidlack firmó con el canciller neogranadino Manuel María Mallarino un tratado que cambiaría la geografía política del continente. El acuerdo garantizaba a ciudadanos, buques y mercancías norteamericanas privilegios equivalentes a los neogranadinos: derecho de tránsito por el istmo sin gravámenes, exención de derechos de importación para bienes de exportación que atravesaran Panamá, tarifas asimiladas a las nacionales. A cambio de esas ventajas, Estados Unidos se comprometió a garantizar la neutralidad del istmo, el libre tránsito y —cláusula decisiva— la soberanía y propiedad de la Nueva Granada sobre Panamá.
En el papel, Bogotá obtenía un poderoso aliado que protegería su soberanía istmeña. En la práctica, había concedido a Washington una llave para intervenir militarmente en el Istmo cada vez que sus intereses lo requirieran. Desde la década de 1850, las tropas estadounidenses desembarcaron en Panamá en varias ocasiones amparándose en el tratado, con el argumento de proteger la vía interoceánica y, tras 1855, el ferrocarril transístmico. Cada intervención se justificaba invocando el propio compromiso colombiano con la neutralidad de la ruta; cada intervención debilitaba, en la misma medida, la soberanía que el tratado supuestamente garantizaba.
La lógica era ya la lógica monroísta llevada al terreno: si Europa no podía intervenir en América, Estados Unidos sí podía hacerlo en nombre de la protección hemisférica. La doctrina, formulada en 1823 como advertencia defensiva, iba mutando en licencia intervencionista. Colombia, sin proponérselo, había pagado por adelantado esa mutación.
Durante la Guerra de los Mil Días (1899-1902), buques de guerra estadounidenses patrullaron frente a la costa panameña para defender el ferrocarril. La firma de la paz que cerró aquel conflicto tuvo un escenario simbólico: se rubricó el 21 de noviembre de 1902 a bordo del acorazado norteamericano Wisconsin. Que la paz interna de Colombia se firmara sobre cubierta estadounidense revelaba con crudeza el desplazamiento de poder que ya se había consumado.
1903: la Doctrina Monroe como coartada de la amputación
El 13 de enero de 1903, el ministro colombiano Tomás Herrán firmó con el secretario de Estado John Hay un tratado por el cual Colombia cedería a Estados Unidos una franja de territorio a lado y lado del futuro canal. El Congreso colombiano, con celo soberano tardío, rechazó su aprobación. Theodore Roosevelt reaccionó con una mezcla de despecho, ambición geopolítica y retórica monroísta: declaró que el canal era un asunto vital para la seguridad de Estados Unidos, que podía ser atacado desde territorio colombiano y que era deber de Washington prohibir toda alianza entre Colombia y cualquier potencia europea o asiática. El razonamiento hacía de la Doctrina Monroe la justificación conceptual de la intervención.
El 3 de noviembre de 1903 se produjo la separación de Panamá. No era el primer intento autonomista del istmo —las tensiones eran estructurales, ancladas en la diferencia radical de intereses económicos del comercio transístmico frente al resto del país—, pero fue el único que triunfó, y triunfó gracias a la intervención directa de Estados Unidos. Tropas norteamericanas impidieron el desembarco del ejército colombiano enviado a sofocar el movimiento separatista. Roosevelt, con la franqueza que se permitía en privado y a veces en público, reconocería con el tiempo la fórmula lapidaria: "I took Panama from Colombia". La prensa estadounidense de la época —Harper's Weekly entre otras publicaciones— lo retrató como una figura que confrontaba a Colombia para asegurar el control del canal.
La amputación fue el acto más brutal de la historia diplomática colombiana y también la revelación definitiva de en qué se había convertido la Doctrina Monroe. Lo que en 1823 se había proclamado como defensa del hemisferio contra la reconquista europea funcionaba en 1903 como cobertura ideológica del despojo territorial de una república latinoamericana por parte del propio Estados Unidos. La doctrina que Santander había celebrado ochenta años antes se volvía contra Colombia.
El presidente José Manuel Marroquín, entonces jefe del Estado, cargó con el peso histórico del episodio, aunque las causas se habían acumulado durante décadas de tratados asimétricos, deudas, presiones y guerras civiles. La cicatriz quedó abierta. Solo en abril de 1914, tras años de negociación, el Tratado Urrutia-Thomson intentaría cerrarla: Colombia reconocía la soberanía panameña y recibía compensaciones. Pero la ratificación por el Senado estadounidense se demoraría todavía años, arrastrada por la resistencia republicana a admitir cualquier reparación que sonara a mea culpa por la política de Roosevelt.
Respice Polum: la doctrina se vuelve política de Estado
El siglo XX abrió en Colombia con una paradoja: el país acababa de ser víctima del monroísmo más brutal y, sin embargo, su clase dirigente comenzó a orientar la política exterior hacia una alineación cada vez más estrecha con Washington. Esa aparente contradicción tuvo un nombre: Marco Fidel Suárez.
Suárez, presidente entre 1918 y 1921, formuló lo que se conocería como Doctrina Suárez o Respice Polum —mirar hacia el norte, hacia la estrella polar—: la constatación de que Estados Unidos, con el declive del comercio europeo durante la Primera Guerra Mundial, se convertiría en el líder económico y político del hemisferio occidental, y que Colombia debía orientar su diplomacia en consecuencia. La visión era realista y, en su lógica interna, coherente: si el poder había cambiado de manos entre Londres y Washington, la política exterior colombiana debía cambiar con él.
El contexto acompañaba la tesis. Cuando José Vicente Concha se inauguró como presidente el 7 de agosto de 1914, Europa entraba en guerra; como el resto de Hispanoamérica, Colombia se mantuvo al margen del conflicto y no se definió formalmente hasta 1917. Durante esos años, la retirada del capital europeo aceleró la penetración de empresarios estadounidenses en la zona bananera del Magdalena y en la región petrolera de Bucaramanga, aunque las inversiones británicas todavía superaban ampliamente a las norteamericanas en Hispanoamérica en conjunto. Bajo el gobierno de Carlos E. Restrepo, las concesiones petroleras solicitadas por empresas británicas se consideraron atendiendo simultáneamente a criterios económicos, de soberanía y a la negociación pendiente del tratado sobre Panamá con Estados Unidos: Colombia jugaba, tácticamente, la rivalidad entre las dos potencias.
Suárez, sin embargo, sufrió una decepción amarga: durante su mandato, el Senado estadounidense se negó a ratificar el Tratado Thomson-Urrutia, con lo que la compensación por Panamá quedó suspendida. La doctrina del Respice Polum quedaba así grabada bajo el signo de una asimetría estructural: Colombia miraba hacia el norte, pero el norte no correspondía con simetría.
En los años treinta la política exterior colombiana se afinó. Bajo Alfonso López Pumarejo, el gobierno colombiano fomentó la solidaridad continental y respaldó la política del Buen Vecino inaugurada por Franklin D. Roosevelt, que renunciaba a las intervenciones militares directas y proponía una relación hemisférica basada en la cooperación. La conferencia especial de Buenos Aires de 1936, convocada tras el fin de la Guerra del Chaco, aprobó la propuesta de Roosevelt de consultas continentales ante conflictos bilaterales o conmociones civiles y militares, mecanismo que se activaría por primera vez en 1939 ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Fue en ese ambiente donde Colombia intentó, por primera y quizá última vez, reformar la Doctrina Monroe desde dentro. En la Conferencia Panamericana de Lima de 1938, el canciller Luis López de Mesa, representando a Colombia, sostuvo que la doctrina era sinónimo de indeseable tutoría y que su sentido unilateral resultaba anacrónico. Propuso renovarla y continentalizarla bajo una nueva doctrina de solidaridad hemisférica fundada en el respeto mutuo, la igualdad sincera y los principios del Derecho. La delegación colombiana también gestionó la participación del Ecuador en la conferencia, movilizando a varios países para convencerlo de asistir pese a sus tensiones con Perú. La propuesta de López de Mesa, aunque no derogaba la doctrina, buscaba disolver su unilateralismo en un marco multilateral americano. Fue la última tentativa colombiana de reformarla antes de aceptarla.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Eduardo Santos y su sucesor cooperaron con Estados Unidos de manera tan amplia que, al finalizar el conflicto, el embajador norteamericano en Bogotá declaró que no existía país en Suramérica que se hubiera desempeñado de forma más cooperadora con los intereses de Washington. La Doctrina Suárez había fructificado, aunque el precio era una integración cada vez menos negociable.
Bogotá, 1948: el TIAR, la OEA y la Guerra Fría
El 2 de septiembre de 1947 se firmó en Río de Janeiro el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR, diseñado para enfrentar las variadas modalidades de agresión y para incorporar la Zona de Seguridad hemisférica establecida en 1939. Su artículo sexto establecía que los gobiernos confrontarían cualquier hecho o situación que pusiera en peligro la paz de América. La formulación era deliberadamente amplia: no limitaba el enemigo a una potencia exterior concreta, sino que cubría toda amenaza a la paz continental, lo que abría la puerta a aplicarlo también contra amenazas internas.
Ocho meses después, entre el 30 de marzo y el 2 de mayo de 1948, se celebró en Bogotá la Novena Conferencia Internacional de Estados Americanos, en la que se fundó la Organización de Estados Americanos, sustituyendo a la vieja Unión Panamericana. La conferencia coincidió con el hecho más traumático de la historia política colombiana del siglo XX: el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril y el estallido popular conocido como el Bogotazo, interpretado inmediatamente en clave anticomunista tanto nacional como internacionalmente.
En la escena diplomática de posguerra, Alberto Lleras Camargo desempeñó un papel central. Había orientado la Unión Panamericana desde junio de 1947 y fue el primer Secretario General de la OEA en 1948, impulsando la creación de su estructura jurídica y su Carta fundamental. Los años de su gestión al frente de la organización fueron descritos como la edad de oro de la OEA, la etapa en que la institucionalidad interamericana pareció más sólida y más autónoma. Con el tiempo, sin embargo, la propia OEA perdería legitimidad en América Latina por la percepción, ampliamente compartida en la región, de que Estados Unidos controlaba y manipulaba la organización a su favor y en desmedro de los demás miembros.
La lógica del TIAR y de la OEA era la lógica monroísta reciclada para la Guerra Fría: la defensa del hemisferio ya no era contra la Santa Alianza, sino contra el comunismo soviético. Bajo esa lógica, entre 1950 y 1953, Colombia participó en la Guerra de Corea con un batallón de infantería y una fragata, bajo mando de Naciones Unidas y de Estados Unidos, en lo que constituyó el primer escenario de enfrentamiento armado de la Guerra Fría. Fue el único país latinoamericano que envió tropas. La decisión se tomó bajo el gobierno de Laureano Gómez y consolidó a Colombia como aliado incondicional de Washington en el conflicto bipolar.
La Habana, 1959: la doctrina desbordada por dentro
La Revolución Cubana triunfó el 1 de enero de 1959 y desbarató en pocos meses todo el andamiaje conceptual del TIAR y de la Doctrina Monroe. El sistema hemisférico había sido diseñado para repeler agresiones extracontinentales, para responder a una hipotética invasión soviética o a la infiltración externa del comunismo. Pero Cuba había triunfado sin apoyo extracontinental: la amenaza, si así podía llamarse, era interna al hemisferio, brotaba del propio patio. Nikita Jruschov lo declaró con sorna desde Moscú: la Doctrina Monroe moría de muerte natural.
La Segunda Declaración de La Habana, en 1962, formuló la inversión conceptual con precisión. Afirmó que, al dominar a la mayoría de los Estados latinoamericanos, Estados Unidos pretendía caer sobre Cuba con la fuerza de América: es decir, el poder hemisférico norteamericano se orientaba ahora contra un país americano, no en su defensa. La misma declaración sostuvo que las circunstancias históricas que habían permitido el desarrollo industrial de Estados Unidos y Europa los habían colocado en posición de someter al resto del mundo a su dominio y explotación. La Monroe quedaba desnuda como instrumento imperial.
En respuesta, la doctrina de seguridad hemisférica se reorientó silenciosamente: la misión de los ejércitos latinoamericanos pasó de la defensa frente a agresiones exteriores a enfrentar amenazas internas, pues la revolución había triunfado sin apoyo extracontinental. El giro fue decisivo. En Colombia, el ejército, entrenado hasta la Segunda Guerra Mundial por oficiales alemanes con doctrina prusiana de guerra convencional, y luego reorientado en los años cuarenta y cincuenta hacia la defensa hemisférica, adoptó a partir de los años sesenta la Doctrina de Seguridad Nacional. Sus implicaciones fueron profundas: militarización de territorios, acciones cívico-militares para ganar la simpatía de la población, labores de inteligencia sistemáticas, conformación de grupos civiles armados en pro de la defensa nacional y subordinación de la Policía a las necesidades militares.
El conflicto armado colombiano, cuyas raíces se hundían en las guerras civiles del siglo XIX y en la fase de La Violencia (1946-1959) —con sus cuerpos estatales especializados como la policía chulavita y sus escuadrones civiles como los pájaros del Valle del Cauca—, se articuló a partir de los años sesenta con las variables exógenas de la Guerra Fría, la guerra contra las drogas y la guerra contra el terrorismo. Fenómeno endógeno afectado por variables exógenas, o marco interpretativo mundial que modificaba las opciones de los actores domésticos: la historiografía ha oscilado entre ambas fórmulas para nombrar la interacción, pero coincide en que sin la matriz hemisférica —la Monroe convertida en doctrina de seguridad interna— la trayectoria del conflicto colombiano habría sido otra.
Reagan, Santa Fe y la escalada de los ochenta
El triunfo sandinista en Nicaragua el 19 de julio de 1979 revivió el mito guerrillero en América Latina. Aunque la ola fue menos extensa que la desencadenada por Cuba en 1959, resultó especialmente álgida en Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Ecuador y Perú. Bajo el gobierno de Julio César Turbay Ayala (1978-1982), Colombia pasó de un modelo de colaboración pragmática con la administración de Jimmy Carter a una alianza incondicional con Ronald Reagan, viraje que gestionó el canciller Carlos Lemos Simmonds. Un funcionario del Departamento de Estado, James Bell, comentó con satisfacción el grado de cooperación alcanzado con el gobierno de Turbay.
Los Documentos Santa Fe I (1980) y Santa Fe II (1988), elaborados por el Comité de Santa Fe y la Heritage Foundation con cercanía a la CIA, trazaron la doctrina estratégica de los conflictos de baja intensidad para los gobiernos republicanos de Reagan y Bush. Su fórmula era sofisticada: no se trataba ya de instalar dictaduras militares al estilo de las décadas anteriores, sino de sostener procesos de redemocratización y mantener formas democráticas en Estados contrainsurgentes legitimados mediante elecciones, con pleno funcionamiento del aparato judicial y las Fuerzas Armadas. La democracia se convertía en escenografía funcional de la contrainsurgencia. En Colombia, los años ochenta —con el gobierno de Belisario Betancur intentando la paz, los magnicidios sucesivos, la irrupción del narcotráfico y la aparición de los grupos paramilitares— transcurrieron bajo el peso de esa matriz.
Plan Colombia: intervención por invitación
En 1998, el presidente Andrés Pastrana concibió el Plan Colombia como una iniciativa con componente social significativo, orientada formalmente a la paz, la prosperidad y el fortalecimiento del Estado, en paralelo a las negociaciones con las FARC en El Caguán. Desde su acogida por Bill Clinton en diciembre de 1998, sin embargo, el proyecto contempló un componente de ayuda militar que crecería con rapidez. Al pasar por el Congreso y el establecimiento de política exterior estadounidense entre 1998 y 1999, la propuesta se transformó de un paquete de desarrollo social en uno predominantemente militar y antinarcóticos.
La lectura dominante en Washington era clara: la mayoría de representantes del Congreso, los directores de think tanks de política exterior y los líderes militares convergieron en la visión de que la crisis social y política de Colombia era un problema de narcotráfico ilegal que requería militarización, antes que una crisis económica que exigía construcción institucional y ayuda al desarrollo. La ayuda estadounidense totalizó aproximadamente dos mil millones de dólares entre 1999 y 2002, de los cuales cerca del 80% se destinó a fuerzas militares. En su primera fase completa (1999-2005), el Plan Colombia costó alrededor de diez mil millones de dólares, financiados en un 35% por Estados Unidos y el resto por Colombia; el 57,5% del total se destinó a operaciones contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la lucha antinarcóticos y la contrainsurgencia se alinearon todavía más estrechamente, subsumidas en el discurso de la lucha global contra el terrorismo y en la retórica del narcoterrorismo. La distinción práctica entre ambas misiones se redujo significativamente. El presidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) profundizaría esa matriz.
La relación bajo el Plan Colombia se caracterizó como intervención por invitación: Estados Unidos pasó a ser un actor directo en el desarrollo del conflicto armado colombiano no por imposición unilateral, sino por convocatoria explícita del gobierno de Bogotá. La lógica contrainsurgente del plan quedó coordinada desde el Comando Sur en Florida, que albergó un grupo militar para Colombia encargado de acompañar, formar, asesorar y fortalecer a las Fuerzas Armadas colombianas. La Doctrina Monroe cumplía así, a comienzos del siglo XXI, un ciclo completo: de advertencia antieuropea en 1823 a arquitectura operativa de intervención hemisférica ejecutada con consentimiento local.
Balance de una doctrina coproducida
La historia colombiana de la Doctrina Monroe muestra que la subordinación hemisférica no fue un destino impuesto desde afuera, sino un proceso coproducido con márgenes decrecientes pero reales de maniobra local. Santander la celebró en 1824 como escudo antieuropeo cuando le convenía a la Gran República. Bolívar la desconfió desde el Congreso de Panamá de 1826, en clave de afinidad monárquica con Londres. Suárez la aceptó como orientación estratégica en 1918. López de Mesa intentó reformarla y continentalizarla en 1938. Lleras Camargo la institucionalizó en la OEA en 1948. Laureano Gómez la operativizó en Corea en 1950. Turbay, Betancur y sus sucesores la aplicaron al conflicto interno bajo la Doctrina de Seguridad Nacional. Pastrana y Uribe la prolongaron como intervención por invitación en el Plan Colombia.
En cada etapa, sectores dominantes colombianos encontraron en la doctrina recursos para sus propias guerras internas: contra los realistas en 1824, contra Europa en el siglo XIX, contra el comunismo en el siglo XX, contra la guerrilla y el narcotráfico en el XXI. La asimetría estructural fue real, y su expresión más brutal fue la amputación de Panamá en 1903. Pero la asimetría no explica sola la profundidad del alineamiento: hubo agencia local, hubo cálculo, hubo interés propio.
La Doctrina Monroe nunca fue en Colombia una norma jurídica ni un tratado, sino un dispositivo elástico —opinión, desideratum, advertencia, coartada, matriz— capaz de servir a proyectos muy distintos según la coyuntura. Su vida colombiana no terminó con Jruschov ni con la Guerra Fría. Sigue viva, apenas disfrazada, en cada debate sobre soberanía, cooperación militar y política antidrogas. Doscientos años después del mensaje de Monroe al Congreso, la doctrina que Santander celebró desde la Gaceta de Colombia continúa siendo un espejo incómodo: en él Colombia se reconoce como república soberana y como país que, una y otra vez, ha aceptado ver su soberanía negociada bajo un paraguas ajeno.
En el archivo
25 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Independencia1810–18314
02Nueva Granada1831–18621
03Estados Unidos de Colombia1863–18851
04Regeneración1886–192910
- 1886Canal interoceánico por el Istmo de PanamáFicha
- 1903ImperialismoFicha
- 1903PanamericanismoFicha
- 1903Separación de Panamá (1903)Hecho
- 1903Theodore RooseveltFicha
- 1909Caída de Rafael Reyes y jornadas cívicas contra los tratados con Estados Unidos (1909)Hecho
- 1914El respice polumPregunta
- 1916José Vicente ConchaFicha
- 1918Respice PolumFicha
- 1922Indemnización de Panamá, Misión Kemmerer y Danza de los MillonesHecho
05La Violencia1946–19571
06Frente Nacional1958–19742
07Constitución de 19911991–20021
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01James Monroe — autor del mensaje presidencial de 1823 que dio origen a la doctrina
- 02John Quincy Adams — secretario de Estado que aconsejó a Monroe en la formulación del principio de los dos hemisferios
- 03Francisco de Paula Santander — primer receptor entusiasta en Colombia; publicó en la Gaceta de Colombia de febrero de 1824 un artículo que acompañaba los párrafos del mensaje de Monroe
- 04Simón Bolívar — expresó ambivalencia y desconfianza hacia la doctrina; en 1829 advirtió que Estados Unidos parecía destinado a plagar América con tormentos en nombre de la libertad
- 05Theodore Roosevelt — reformuló la doctrina como coartada intervencionista; apoyó la separación de Panamá en 1903 y reconoció haber tomado Panamá de Colombia
- 06Marco Fidel Suárez — resignificó la doctrina como Respice Polum, orientando la política exterior colombiana hacia la alineación con Washington
- 07Panamá — territorio donde la doctrina tuvo su consecuencia más traumática para Colombia: la separación de 1903 apoyada militarmente por Estados Unidos
- 08Tratado Mallarino-Bidlack — instrumento jurídico de 1846 que tradujo la lógica monroísta en derechos de intervención estadounidense en el Istmo
- 09Soberanía — concepto permanentemente tensionado por la aplicación de la doctrina en Colombia
- 10Plan Colombia — prolongación tardía de la lógica monroísta como intervención por invitación en el conflicto interno colombiano
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
43 documentos · 58 fragmentos
01Notas de viaje sobre Venezuela y ColombiaMiguel Cané · 2016 · p. 281, 2862 citas
[1]frente a Inglaterra y a la Unión, manifestando, por lo demás, mer- ced a la voz de su prensa y a la palabra de sus oradores en el Congreso, sus simpatías indudables por la garantía unida, propuesta por Inglaterra. En el fondo, la doctrina Monroe no es sino una opi- nión, un desideratum, el anhelo de un pueblo, que…
p. 281
[11]del canal de Suez y en obsequio de una operación militar interrumpe el tránsito, no a la bandera insurreccional de Arabí, sino al comercio universal. Echar mano y luego cambiar notas, he ahí toda la política. ¿Es la buena, es la moral, es la justa? No lo sé, pero es la única que da resultados y por lo tanto todo…
p. 286
02Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2391 cita
[2]var is best known, perhaps, for his unambiguous, provocative, and somewhat prophetic comment in another letter dated 1829. He warned, “The United States... seems destined by Providence to plague America with torments in the name of freedom.” 3 Bushnell suggests that the monarchist- leaning Liberator was lamenting the…
p. 239
03Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 511 cita
[3]«América para los ame- ticanos». Esta filosofia rechazaba toda intervencién politica y militar de los regimenes europeos en los asuntos de este continente y tuvo una acogida en- tusiasta en los altos circulos del gobierno colom- biano. Asi, por ejemplo, en la Gaceta de Colombia, de febrero de 1824, se publicaron los…
p. 51
04La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 1201 cita
[4]tuvo éxito: obtuvo un poder aliado para destituir a mano armada el régimen constitucional en España. Poco después de su regreso a París, fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores. El cabildeo de los ultrarrealistas se había vuelto tan fuerte que Villèle se vio obligado a incluirlo en su gobierno. 24 Canning…
p. 120
05Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2651 cita
[5]serían capaces de lograrla. “Me temo”, escribió el estadista al respecto, “que la degradante ignorancia en la que sus curas y reyes los han hundido, los ha descalificado para el mantenimiento o incluso el conocimiento de sus derechos, y que mucha sangre será derramada a cambio de una mínima mejoría en su condición”.…
p. 265
06La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 1571 cita
[6]dotó, según él, de la constitución política ideal, lo llenaban de contento. Creyó entonces, y lo creyó de verdad, que podía hacer realidad el sueño, que había mantenido en silencio, de una gran confederación que uniera por lo menos a Perú, México, la Confederación Centroamericana, Bolivia y la Gran Colombia. Nunca…
p. 157
07Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 1031 cita
[7]Panamá ” y con sus asesores y los abo- gados de la Compañía del Canal, organizó la compra de autoridades panameñas para la secesión». Los Estados Unidos, «aliado eventual y egoísta», como lo califica Bolívar, que se habían opuesto desde el Congreso de Pa- namá planeado por el Libertador en 1826, a toda posible…
p. 103
08Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 2551 cita
[8]la opinión de Castle reagh, que Hispano América tenía extraordinaria importancia política, porque si se rompía el balance de poder en Europa, esas naciones podían ser un importante contrapeso si se colo caban al lado británico y porque podían contrarrestar a los Estados Unidos en el hemisferio occidental. Con…
p. 255
09Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 48, 552 citas
[9]abiertamente con apo- derarse de la Mosquitia. La primera demostraci6n del desconocimiento de los titulos coloniales se produce con ocasién del decreto expedido por el general Santander (1822) que prohibia el trafico comercial entre Jamaica y la Costa Mosquitia. Pues Inglaterra niega su validez con el argumento de que…
p. 55
[23]instante, Herrera comprende que todo esta perdido. Dolido en lo mas profundo de su ser, rompe sobre sus rodillas su es- pada victoriosa y capitula, dejando escapar aquella frase que se ha hecho célebre en los anales de nuestra historia: «La Patria por encima de los par- tidos». El tratado de paz se firma a bordo del…
p. 48
10Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2111 cita
[10]to the patriot forces.” 4 Colombian independence allowed an opening up of criti- cal Caribbean ports, and British imports flooded Cartagena and Santa Marta. With the British directing New Granada’s foreign trade in the earliest days of the republic, Colombia’s debt mounted, and by the middle of the 1820s, Colombia and…
p. 211
11Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 23, 912 citas
[12]y comercio, en septiembre de 1849, y además obtuvieron la cesión provi- sional de la isla. Previamente el país del norte había logrado firmar con Colombia el Tratado Mallarino-Bidlack, de amistad, comercio y navegación, el 12 de diciembre de 1846, mediante el cual se aseguraban ventajas en la eventual cons- trucción y…
p. 23
[33]en conflictos bilaterales o a aquellos que presen- taran conmociones civiles y militares. La propuesta de Roosevelt fue aprobada en una conferencia continental especial, en 1936 en Buenos Aires, con motivo de la terminación de la guerra del Chaco, que enfrentó a Bolivia con Paraguay por el control del Chaco Boreal. La…
p. 91
12¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 711 cita
[13]la presión militar estadounidense sobre el istmo, cuyo comercio no po día detenerse, también los hizo retroceder. Los conservadores históricos, por su parte, hacían su propia lucha al deponer al presidente Manuel Sanclemente en favor del vicepresidente José Manuel Marroquín en julio de 1 900, logrando así recuperar el…
p. 71
13Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · p. 431 cita
[14]facilitated subsequent interventions. The United States initiated its military interventions in Colombia in the 1850s, in support of the U.S. owners and users of the Panama Railroad, lo - cated in what was then still part of Colombia. After the United States “took Panama” from Colombia, in the words of Theodore Roo se…
p. 43
14Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 37, 1272 citas
[15]La expansión norteamericana afec- tó también a Colombia, al estimular la escisión de Panamá, con la finalidad de apoderarse del Canal. La interven- ción norteamericana fue el resultado del fracaso de sus gestiones con Co- lombia para construir un canal. Al ser rechazado por el Congreso colombia- no el tratado…
p. 127
[41]y una fragata. Corea se constituía en el primer escenario en el cual la guerra fría pasaba al enfrenta- miento armado, y por esa razón Co- lombia participaba en la fuerza mul- tilateral de pacificación que viajó al sureste asiático con el fin de repeler la invasión de Corea del Norte. Esta úl- tima había sido…
p. 37
15Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 811 cita
[16]de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…
p. 81
16The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 5711 cita
[17]ample room for both, and no civilization is in any true sense complete that only produces one.... And so here our work is worthless unless it stands comparison with the best kind of work that can be produced anywhere. We realize this very well in the field of applied science. In digging the Panama Canal, one reason we…
p. 571
17Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 130, 3762 citas
[18]fueron; pues, como la mariposa hacia la luz, «libres por su propia virtud» como el mismo Libertador lo dijo en su carta de res- puesta al oficio en el que el coronel Fábrega le comunicó la decisión tan trascendental. Pero no debe perderse de vista que esa incorporación fue siempre consi- derada por los panameños como…
p. 130
[29]sinónimo de indeseable tutoría, y que hoy presenta aspectos anacró- nicos por haberse cumplido lo mucho que en ella había de benéfico y por no tener suficiente eficacia su sentido uni- lateral dentro de las actuales realida- des americanas, puede y debe ahora ser renovada por esta nueva doctrina de la solidaridad en…
p. 376
18Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 2482 citas
[19]con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…
p. 248
[20]con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…
p. 248
19Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 1311 cita
[21]n mundial busc ó el presidente una que otra ventaja t á ctica, pero el resultado final era insoslayable. Ventajas, -por ejemplo, como las derivadas de la rivalidad estrat é gica y comer 94 Citado por C arlos E. R estrepo, ibid., p á g. 141. 95 F. E. C hadwiok, “ The Present Day Phase of Monroe Doctrine ”, en Lat í n…
p. 131
20Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 1751 cita
[22]norteamericanas. Lo que vino lue- go, la pérdida de Panamá, tuvo suficiente elo- cuencia para hablar por sí mismo. Dicho sector del territorio patrio había hecho parte desde los tiempos del virreinato de la Nueva Granada y se había integrado voluntariamente a Colombia desde la tercera década del siglo XIX. Tras la…
p. 175
21Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 75, 1472 citas
[24]War. Despite his disappointment over the Senate’s failure to ratify the Panama Treaty, Suárez clearly saw that the United States would become the economic and political leader of the Western Hemisphere once the war was over. With the decline of European trade, U.S. entrepreneurs increased their presence in Colombia…
p. 75
[26]under, 81, 87, 88–96; Lame Rivas, Raimundo, x and, 60; Monroe Doctrine and, 65; Roosevelt, Theodore, 7, 33 neutrality and, 25, 25–26, 31–33, 34; Rueda, Aurelio, 28 newspapers and, 68, 68–69; Rueda Acosta, Aurelio, 9 opposition to, 79, 102–103; rural areas, 18; UFCO and, 51 presidential campaign, 66, 76, 79, Russian…
p. 147
22Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 65, 3252 citas
[25]144–45; partnership with Cuba, 175; at San Francisco Conference (1945), 45–46 Special Survey Team, U.S., 193–96 Spinney, Russell G., 192 Sputnik, 174 Stalin, Josef, 72 Standard Oil Company, 130, 167 Stanley, USS, 157 Stasson, Harold, 142 Stettinius, Edward R., 45 Stone, David L., 18 Strategic Materials, 38, 39, 40,…
p. 325
[37]ties formed the basis of broader bilateral cooperation during the 1950s, but only after the two countries passed through the tumultuous postwar era. 2 Old Problems, New Possibilities, 1945–1950 The Ninth International Conference of American States opened in Bogotá on 30 March 1948. Diplomats gathered to form the…
p. 65
23Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 11 cita
[27]ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…
p. 1
24Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 681 cita
[28]bien estuvieron en un atento compas de espera y preocupados por defender so- bre todo sus intereses econdmicos y sus problemas politicos internos. No fue, pues, hasta el aflo 1917, cuando, tras haberse ido complicando la situacién bélica y haber declarado los Estados Unidos la guerra a Alemania desde el 2 de abril,…
p. 68
25Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2151 cita
[30]social. Sin embargo, se dio un viraje en lo rela- tivo a las políticas sindicales, pues a propósito de un paro de solidaridad decretado por varios sindi- catos de empresas industriales el 26 de noviembre de 1945, el presidente declaró que el sindicalismo no podía ser un arma política para cambiar el siste- ma…
p. 215
26El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 53, 894 citas
[31]estadounidense en Bogotá, al hacer el balance de la actuación colombiana respecto a los intereses de su nación durante la conflagración: Hemos obtenido todo lo que hemos solicitado a este país […] Co- lombia no ha regateado, sino que de todo corazón ha salido en apo- yo de nuestra política […] No existe país en…
p. 53
[32]estadounidense en Bogotá, al hacer el balance de la actuación colombiana respecto a los intereses de su nación durante la conflagración: Hemos obtenido todo lo que hemos solicitado a este país […] Co- lombia no ha regateado, sino que de todo corazón ha salido en apo- yo de nuestra política […] No existe país en…
p. 53
[38]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
[39]y Nikita Krushev decidió subir el tono de voz contra Estados Unidos, decla- rando que la Doctrina Monroe moría de “muerte natural”. 9 9 Maurice Lemoine: Les 100 portes de l’Amérique Latine, Ob. cit. 89 Capítulo IV Con la Revolución Cubana, la vida política y militar del hemis- ferio no volvieron a ser las mismas. La…
p. 89
27Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 29, 392 citas
[34]parte de su área de influencia. Definitivamente, de esa no nos salvábamos. Como parte de los acuerdos alcanzados en la Conferencia de Yalta se concretó la idea de crear un organismo internacional que reemplazara a la ya caduca e ineficiente Sociedad de las Naciones. Una instancia supranacional que, en efecto, se…
p. 29
[47]en su fase de declive, fueron el Documento Santa Fe I, informe presentado en mayo de 1980 al Consejo de Seguridad Interamericana, con recomendaciones para el gobierno republicano de Ronald Reagan, y el Documento Santa Fe II, elaborado en 1988 para otro mandatario republicano: el archiconservador George Bush. Los…
p. 39
28Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 4401 cita
[35]los asistentes crearon la llamada “Zona de Seguridad”, desde Alaska hasta la Patagonia; en La Habana, en 1940, adoptaron la “Resolución xv ”, la cual fortaleció la llamada asistencia recíproca en caso de agresión; y en Río, en 1942, la mayoría de países rompió relaciones económicas y políticas con el Eje y varios de…
p. 440
29Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 3431 cita
[36]la Organización de Estados Americanos (OEA) que en 1948 sustituyó a la Unión Panamericana, la cual él había orientado desde junio de 1947. Su gestión fue calificada como, “la edad de oro de la OEA”. Su vida diplomática inició temprano, a los 27 años; fue embajador de Colombia en los Estados Unidos y representó a…
p. 343
30Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 411 cita
[40]D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O 47 1903). La mentalidad castrense se coció a fuego lento en la represión a los trabajadores petroleros de Barrancabermeja y de la zona bananera de Santa Marta en la década de 1920; en la represión de los masivos motines del 9 de abril de 1948, achacados nacional…
p. 41
31Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · p. 4071 cita
[42]del orden constitucional, no se invocó la resolución 1080. En Venezuela (1992), tras el intento de golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, el Consejo Permanente de la OEA se limitó a condenar los hechos y a manifestar su compromiso con la democracia. En Ecuador tampoco se invocó la resolución citada…
p. 407
32Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4221 cita
[43]sirvió, entonces, de la militarización de territorios considerados como zonas especiales de orden público y del desarrollo de acciones cívico-militares para atender las necesidades básicas de la población, como medio para ganar su simpatía y, a la vez, realizar labores de inteligencia, obteniendo información a través…
p. 422
33"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[44]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
34Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 53, 572 citas
[45]Es imposible no hacer alusión al impacto del triunfo de los sandinistas en Nicaragua. Veinte años después de la revolución cubana, el derro camiento del Clan Somoza y la entrada triunfal del fsln a Managua el 19 de julio de 1979 nuevamente revivieron el “mito guerrillero” en el continente. Esta ola, aunque fue menos…
p. 53
[46]respaldo. Un ejemplo ya olvidado tuvo lugar en la isla caribeña de Granada. El 13 de marzo de 1979 había triunfado en las elecciones el Movimiento New Jewel liderado por el líder de izquierda moderada, Maurice Bishop. El gobierno de Reagan intervino mediante una invasión militar (llamada la “Operación Furia Urgente”),…
p. 57
35Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 252 citas
[48]Ejército Popular de Liberación, EPL, con el gobierno 11. Un trabajo de síntesis, pensado como vista panorámica de la política exterior colombiana en el siglo XX, coincide en señalar que el conflicto armado se debió a “fenómenos endógenos” aunque tres “cuestiones exógenas” lo afectaron, a saber, la guerra fría, la…
p. 25
[49]Ejército Popular de Liberación, EPL, con el gobierno 11. Un trabajo de síntesis, pensado como vista panorámica de la política exterior colombiana en el siglo XX, coincide en señalar que el conflicto armado se debió a “fenómenos endógenos” aunque tres “cuestiones exógenas” lo afectaron, a saber, la guerra fría, la…
p. 25
36Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 651 cita
[50]concebido por el propio Andrés Pastrana, el 8 de junio de 1998, se trataba de una iniciativa nuclear de su Plan de Desarrollo, resultando acogida por el presidente estadounidense Bill Clinton, en diciembre de 1998, cuando prometió destinar más ayuda militar a Colombia a fin de combatir las drogas y fortalecer la…
p. 65
37Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 1421 cita
[51]end the country’s internal conflict involved not only negotiations with the insurgency but also the development of a massive $7.5 billion development plan that would be financed by the Colombian government and international contributors. The original proposal in the fall of 1998 focused upon social redistribution and…
p. 142
38Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1101 cita
[52]la Paz, la Prosperidad y el Fortalecimiento del Estado), known as Plan Colombia, 34 was put in place by the administration under Colombian President Pastrana and US President Clinton. This was a six-year strategy (1999–2005) for eliminating drug-trafficking and organized crime, strengthening institutions, and…
p. 110
39At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2921 cita
[53]And as Pastrana ’ s plan cycled through the US policy establishment in 1998 and 1999, the majority of representatives in US Congress, the heads of US foreign policy think tanks, and military leaders all converged on their views that Colombia ’ s social and political crisis at the time was an illegal narcotics problem…
p. 292
40War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 661 cita
[54]official rhetoric of Plan Colombia to expose the reality behind it. In the words of one report, "It is clear that Plan Colombia's intent is to combat the principal threat to the nation's political and economic elite: the FARC." 16 This conclusion is further supported by the Plan's actual implementation. The Colombian…
p. 66
41Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 261 cita
[55]En el proceso de conformación y consolidación de la actual estrategia estadounidense hacia el conflicto armado en el país podemos distinguir tres etapas: Una primera, desarrollada entre 1995 y 1998, que se caracteriza por una prolongación y profundización de la lucha antinarcóticos con un apéndice más bien…
p. 26
42¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 2491 cita
[56]contra el terrorismo". Tanto sus alocuciones como los documentos gubernamentales y oficiales sobre el conflicto político o armado en Colombia se hablaba exclusivamente de la "amenaza narcoterrorista". Este discurso se profundizó con los atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos, que alinearon más…
p. 249
43La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 40, 412 citas
[57]reivindicó su cultura, y desplegó su bandera soberana de Territorio y Pueblo Libre de América. ”Ya los Estados Unidos no podrán caer jamás sobre Améri- ca con la fuerza de Cuba, pero en cambio, dominando a la mayoría de los Estados de América Latina, Estados Uni- dos pretende caer sobre Cuba con la fuerza de América”.…
p. 40
[58]suerte al imperio opresor, rescató sus riquezas, reivindicó su cultura, y desplegó su bandera soberana de Territorio y Pueblo Libre de América. ”Ya los Estados Unidos no podrán caer jamás sobre Améri- ca con la fuerza de Cuba, pero en cambio, dominando a la mayoría de los Estados de América Latina, Estados Uni- dos…
p. 41