Idea · Regeneración
Panamericanismo
Doctrina y sistema institucional que, entre finales del siglo XIX y mediados del XX, organizó las relaciones entre las repúblicas del hemisferio occidental bajo el principio de la solidaridad americana, nacido de la tensión irreconciliable entre la aspiración bolivariana a una confederación hispanoamericana y la voluntad estadounidense de vertebrar un orden continental bajo su tutela.
Trayectoria de una idea
- 1826
Congreso Anfictiónico de Panamá
- 1889
Primera Conferencia Internacional Americana en Washington
- 1903
Separación de Panamá y fractura del orden hemisférico
- 1914
Tratado Urrutia-Thomson: reconciliación formal con Washington
- 1918
Respice polum: la política del acomodo pronorteamericano
- 1933
Séptima Conferencia Panamericana en Montevideo: principio de no intervención
- 1948
Novena Conferencia Panamericana en Bogotá: fundación de la OEA
La lectura
El panamericanismo nació como proyecto bolivariano de unidad hispanoamericana y murió —o se transformó— como sistema de hegemonía estadounidense: ese trayecto de sesenta años entre el Congreso de Panamá de 1826 y la Primera Conferencia de Washington de 1889 es la historia de una idea capturada. Para Colombia, el concepto tuvo siempre una doble cara: por un lado, la gramática del derecho internacional ofrecía a un país débil el único escudo disponible frente a la potencia del norte, y los delegados colombianos —desde Urrutia hasta los arquitectos del Tratado Urrutia-Thomson— apostaron sistemáticamente por el arbitraje y la codificación jurídica como instrumentos de protección. Por otro lado, el panamericanismo fue también el escenario en que Colombia debió procesar, ante sus pares hemisféricos, la humillación de 1903: la pérdida de Panamá con apoyo activo de Washington, la indemnización negociada durante ocho años y cobrada con el texto modificado, la reconciliación forzada que Suárez bautizó con el eufemismo de 'mirar al norte'. La tensión entre retórica de hermandad y realidad de subordinación estructural recorre toda la historia colombiana del panamericanismo y no se resolvió con la fundación de la OEA en Bogotá en 1948: simplemente encontró una nueva institucionalidad en que seguir conviviendo.
El panamericanismo es la doctrina y el sistema institucional que, entre finales del siglo XIX y mediados del XX, organizó las relaciones entre las repúblicas del hemisferio occidental bajo el principio de la solidaridad americana. Nacido de dos vertientes irreconciliables —la aspiración bolivariana a una confederación hispanoamericana y la voluntad estadounidense de vertebrar un mercado y un orden jurídico continentales bajo su tutela—, terminó imponiéndose en su segunda versión: la que arranca en la Primera Conferencia Internacional Americana de Washington en 1889, convocada por James G. Blaine, se prolonga en una decena de conferencias y desemboca, en Bogotá en 1948, en la Organización de Estados Americanos. Para Colombia fue un marco ambivalente. Durante la Regeneración y la Hegemonía Conservadora sirvió como discurso de civilización jurídica y catolicidad hispánica compatible con el proyecto interno del régimen; pero, tras la separación de Panamá en 1903, se volvió también el escenario obligado en que un país humillado debió acomodarse a la potencia que lo había desmembrado. Retórica de hermandad hemisférica y realidad de subordinación estructural convivieron, sin resolverse, durante medio siglo.
La sombra larga de Bolívar y el vacío que llenó Washington
La genealogía del panamericanismo se remonta al Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, convocado por Simón Bolívar como asamblea inaugural de las repúblicas recién emancipadas. Bolívar habló entonces de "una nación de repúblicas" y preguntó, con esa retórica suya que confundía diagnóstico y profecía, quién podría resistir a América unida bajo una ley y guiada por la libertad. El alcance concreto de la fórmula nunca quedó claro: oscilaba entre la aspiración federativa y la conciencia de que las nuevas repúblicas apenas podían sostenerse por sí solas.
Las exclusiones del Congreso son tan reveladoras como las invitaciones. Bolívar dejó fuera a Estados Unidos por considerarlo "extranjero y heterogéneo" en lengua, historia y cultura, y también en deferencia a las susceptibilidades británicas; excluyó a Brasil por ser una monarquía, y a Haití con el mismo argumento cultural aplicado a Washington. En cambio invitó a Gran Bretaña, persuadido de que "nuestra federación americana no puede sobrevivir sin la protección inglesa". Aquellas ausencias iniciales terminaron revertidas —Estados Unidos y Brasil fueron finalmente invitados—, pero el gesto marca el origen: la unidad soñada por Bolívar era hispanoamericana, no continental, y buscaba en Londres, no en Washington, el contrapeso de las grandes potencias.
Pedro Gual, canciller grancolombiano, fue quien tradujo el proyecto en instituciones: organizó la Secretaría de Relaciones Exteriores, envió misiones diplomáticas a América y Europa, y convocó la Asamblea de Panamá. El resultado, sin embargo, fue el de casi todos los proyectos de Bolívar en sus últimos años. La Gran Colombia se disolvió hacia 1830 —el mismo año de su muerte—, la Federación Centroamericana sobrevivió apenas hasta 1839, y el Libertador reconoció el fracaso con la frase que se ha vuelto lápida: "hemos arado en el mar".
El vacío institucional que dejó ese fracaso fue el terreno sobre el cual, seis décadas después, Estados Unidos construiría su propia versión del panamericanismo. Cuando Blaine convocó a los delegados americanos a Washington en 1889, la iniciativa ya no partía del sur ni buscaba una confederación política: partía del norte y buscaba un sistema de arbitraje, un mercado unificado y una Unión Panamericana con sede en Washington. La idea bolivariana había sido, sin escándalo aparente, capturada.
La Regeneración se asoma al concierto americano
Colombia llegó al panamericanismo institucional en pleno proyecto regenerador. Rafael Núñez había asumido la presidencia por segunda vez en 1884 e impulsado la Constitución de 1886, una carta centralista y confesional que rompía con el federalismo radical y ataba el Estado a la Iglesia católica. El Concordato firmado con la Santa Sede en 1887 consagró al catolicismo como religión oficial, devolvió propiedades eclesiásticas confiscadas por gobiernos anticlericales, entregó la educación pública a los preceptos de la Iglesia y abolió el divorcio. Miguel Antonio Caro, principal ideólogo del régimen y vicepresidente que reemplazó a Núñez cuando éste enfermó en 1892, insistía en que la salud y la educación debían ser dirigidas por la Iglesia y sostenidas por la caridad. Era una restauración cristiana con lenguaje jurídico.
Ese régimen tenía razones ideológicas para simpatizar con la idea de un orden internacional americano fundado en el derecho. La Regeneración se pensaba a sí misma como respuesta al desorden liberal, como retorno a la tradición hispánica y católica, como afirmación de la civilización frente a la barbarie del radicalismo previo. El panamericanismo blaineano —con su énfasis en el arbitraje, los tratados comerciales y la codificación del derecho internacional— ofrecía una gramática compatible: reglas antes que fuerza, contratos antes que guerras.
Pero la Regeneración también tenía costos internos que estrechaban su margen. Vetos a la participación liberal en el Congreso, manipulación electoral, fusilamientos, destierros, clausura de periódicos: un régimen escasamente democrático que generó tensiones crecientes con el liberalismo y que, sumado a las presiones económicas, contribuyó al estallido de la Guerra de los Mil Días en octubre de 1899. Colombia entró al nuevo siglo, y al nuevo sistema hemisférico, en guerra civil.
Fue en ese contexto que el delegado colombiano Urrutia propuso en una de las primeras conferencias panamericanas que las naciones del hemisferio recurrieran al arbitraje para dirimir sus diferencias y que se estableciera un tribunal permanente de arbitraje para América. La propuesta condensa el sesgo colombiano: un país débil, en guerra consigo mismo, apostaba por el derecho como instrumento para disciplinar el poder. La Tercera Conferencia Panamericana, celebrada en Río de Janeiro, no pudo siquiera discutir el arbitraje: Estados Unidos se opuso, y el punto —junto con el cobro armado de deudas— fue trasladado a la Segunda Conferencia de La Haya. El país que necesitaba las reglas era también el que menos podía imponerlas.
1903: la fractura
La Guerra de los Mil Días terminó el 21 de noviembre de 1902 con la firma de la paz a bordo del buque estadounidense Wisconsin. Colombia quedó en la ruina, y el istmo de Panamá —territorio históricamente periférico, agitado por décadas de insurrecciones locales y ahora atravesado por el interés del canal— quedó en la peor de las coyunturas.
El Tratado Herrán-Hay, firmado a comienzos de 1903 para autorizar a Estados Unidos la construcción del canal, fue ratificado sin dificultad por el Senado estadounidense y rechazado por el Senado colombiano, que temía perder la soberanía sobre el istmo. En un país cualquiera, en un año cualquiera, ese rechazo habría abierto una negociación. En la Colombia devastada de 1903 y frente al Roosevelt del big stick, abrió una fractura territorial.
El 3 de noviembre de 1903 Panamá se separó de Colombia con apoyo activo de Washington. El destructor Nashville fue posicionado frente a Colón, y las autoridades estadounidenses declararon que las tropas colombianas no tendrían acceso ni a Colón ni a Ciudad de Panamá. Philippe Buneau-Varilla, promotor francés del canal convertido en primer ministro plenipotenciario de la nueva república, firmó el 18 de noviembre el Tratado Hay-Buneau-Varilla, ratificado por el Senado estadounidense a comienzos de 1904. Roosevelt había hablado antes del rechazo colombiano con desprecio abierto —llamó a los colombianos "contemptible little creatures", despreciables criaturillas— y ahora actuaba en consecuencia. Los esfuerzos militares y diplomáticos de Colombia por recuperar el istmo fracasaron, bloqueados por las unidades navales estadounidenses y por los responsables de la política en Washington.
La pérdida de Panamá fue muchas cosas a la vez: humillación nacional, pérdida territorial mayor, revelación brutal del significado real de la Doctrina Monroe. Congeló las relaciones bilaterales por más de una década y produjo, en Colombia, un repliegue introvertido y aislado frente al mundo. También marcó a una generación entera. Los llamados Centenarios —los intelectuales y políticos que celebrarían el centenario de la Independencia en 1910 y moldearían la vida pública en las décadas siguientes— crecieron atravesados por tres cicatrices: la Guerra de los Mil Días, la pérdida de Panamá y la dictadura de Reyes. De ese trauma extrajeron un antiimperialismo sordo y un nacionalismo defensivo que convivirían, sin resolverse, con la subordinación práctica a Washington.
Respice polum: la política del acomodo
El presidente William Howard Taft declaró en 1912 que todo el hemisferio americano sería, "de hecho", de Estados Unidos, invocando la superioridad racial como justificación. Su "diplomacia del dólar" pretendía sustituir el obús rooseveltiano por el dólar, aunque los marines siguieron interviniendo en la región cuando los intereses estadounidenses lo requerían. El Congreso estadounidense le otorgó además la facultad de vender armas a los gobiernos latinoamericanos, un dispositivo por el cual la vigilancia de los intereses de Washington fue delegándose gradualmente en las oligarquías locales. Ese era el continente al que Colombia debía regresar.
El regreso tuvo un nombre —Marco Fidel Suárez— y una fórmula: Respice polum, "mirar al norte". Suárez, presidente entre 1918 y 1921, formuló abiertamente una política exterior pronorteamericana ligada a dos hechos convergentes: la ratificación pendiente del Tratado Urrutia-Thomson y la nueva hegemonía económica de Estados Unidos en la posguerra. La fórmula ha sido leída como capitulación ideológica, pero admite una lectura menos generosa consigo misma y más honesta: era la única salida viable. La guerra había desplazado al comercio europeo del mercado colombiano —la participación estadounidense en las importaciones pasó del 27,1% en 1913 al 55,6% en 1915 y al 72,4% en 1919, mientras la alemana caía a cero—, y sin capital estadounidense la reconstrucción del país era impensable. La ideología solo puso nombre a lo que la balanza comercial ya había decidido.
El Tratado Urrutia-Thomson, firmado en Bogotá el 6 de abril de 1914, era el instrumento formal de esa reconciliación. Estipulaba una indemnización de veinticinco millones de dólares para Colombia por la pérdida de Panamá y —en su versión original— incluía la expresión inglesa "sincere regret" como reparación moral, que las lecturas colombianas interpretaban como confesión de culpa por los eventos de 1903. El Senado estadounidense demoró la ratificación durante años y modificó el texto antes de aprobarlo. El Congreso colombiano ratificó la versión modificada el 22 de diciembre de 1921, y el canje de ratificaciones se realizó en Bogotá el 1 de marzo de 1922, firmado por el canciller Antonio José Uribe. Entre la firma y la ratificación habían transcurrido ocho años; entre la separación de Panamá y el cobro de la indemnización, casi dos décadas.
La oposición interna al tratado fue amarga. Laureano Gómez —joven, incisivo, dueño ya de esa retórica que caracterizaría toda su carrera— encabezó la resistencia conservadora "histórica" y confrontó abiertamente a Suárez durante la campaña de aprobación en 1914. Alfonso López lo acompañó desde el liberalismo. Los debates parlamentarios contra la administración Suárez se cruzaron con las tensiones internas del propio gobierno, y Suárez enfrentó una oposición sostenida que terminó minando su presidencia. Detrás del debate público circulaba otra corriente menos elevada: la ratificación del tratado estaba enlazada con las decisiones sobre concesiones petroleras a compañías extranjeras, y el ingreso de los veinticinco millones —sumado a la nueva inversión estadounidense en petróleo y banano— transformaría la economía colombiana en los años veinte.
El derecho como escudo del débil
La política del acomodo no agotó, sin embargo, la conducta colombiana en las conferencias panamericanas. Colombia tenía razones específicas para tomarse en serio el orden jurídico hemisférico: sin territorio marítimo estratégico ni ejército respetable, el derecho internacional era su única defensa disponible frente a la potencia del norte. Esa condición estructural —ser demasiado pequeño para el poder pero demasiado orgulloso para la sumisión abierta— produjo un estilo diplomático reconocible: adhesión enfática al panamericanismo como sistema de reglas, escepticismo silencioso sobre las intenciones estadounidenses.
La propuesta del delegado Urrutia sobre el tribunal permanente de arbitraje se inscribe en esa línea. También la evaluación favorable que Suárez, incluso desde su presidencia pronorteamericana, hizo de los congresos panamericanos como instancias de cooperación genuina. Cuando Woodrow Wilson propuso un Tratado de Amistad entre las naciones del hemisferio occidental, Suárez consideró la reunión en términos favorables, sin ilusiones excesivas sobre lo que Colombia podría obtener de él.
El punto de mayor tensión colectiva llegó en la Séptima Conferencia Panamericana, celebrada en Montevideo en 1933. Allí se aprobó la Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados, cuyo artículo octavo consagraba el principio de no intervención de un Estado en los asuntos internos de otro. La discusión fue aguda: era la primera vez que Estados Unidos aceptaba formalmente una limitación jurídica a lo que la Doctrina Monroe le había venido concediendo desde 1823. Tres años después, en la conferencia especial de Buenos Aires de 1936, se aprobó la propuesta de Franklin D. Roosevelt para crear un mecanismo de consulta continental ante conflictos bilaterales y conmociones civiles, con motivo del fin de la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay; la primera reunión de consulta se realizó en 1939, ante la Segunda Guerra Mundial. El sistema estaba encontrando, tardíamente, algunas reglas.
Colombia participó también en la tradición latinoamericana del asilo diplomático, codificada en diversas convenciones regionales desde 1928, y tuvo un papel relevante en la evolución de los mecanismos de protección para exiliados. Era otro terreno donde la diplomacia jurídica podía funcionar como protección: los pequeños se protegían entre sí de la arbitrariedad del grande.
Un ministerio de fronteras
La política exterior de la Hegemonía Conservadora tuvo una anatomía peculiar que conviene mirar de cerca. Entre 1910 y 1930, el Partido Conservador dominó el poder con notable estabilidad: se mantuvo el orden público, se respetaron las libertades civiles de las clases altas, y el país recuperó una imagen internacional respetable. Bajo el gobierno de Carlos E. Restrepo (1910-1914) se creó la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, uno de los intentos institucionales por dotar a la Cancillería de continuidad técnica.
Pero la práctica reveló una fragmentación persistente. El Ministerio de Relaciones Exteriores funcionó como un "Ministerio de Fronteras": concentraba su atención en litigios limítrofes y ejercía una diplomacia política discreta, mientras las dimensiones estratégicas —la diplomacia cafetera, la comercial, la tecnológica— quedaban en manos de otras entidades. La Federación Nacional de Cafeteros, los ministerios económicos, las delegaciones especializadas: allí se jugaba la relación real con Estados Unidos. La Cancillería administraba el ritual panamericano y los pleitos con los vecinos; la sustancia estaba en otra parte.
Esa fragmentación institucional tenía implicaciones profundas. Convertía a Colombia en un actor internacional dividido: la retórica hemisférica del panamericanismo se pronunciaba desde la Cancillería, mientras las decisiones que ataban al país al norte se tomaban en negociaciones económicas específicas. El régimen conservador se pensaba a sí mismo como custodio del orden jurídico internacional y de la tradición hispánica, pero simultáneamente firmaba concesiones petroleras y bananeras que reorganizaban la economía nacional en función de los intereses estadounidenses.
Dos visiones convivieron en tensión permanente. La orientación pronorteamericana del respice polum —articulada por Suárez y sostenida por el pragmatismo conservador— y la corriente conocida como respice similia, que reivindicaba una diplomacia orientada hacia los pares latinoamericanos como alternativa al alineamiento con Washington. La segunda nunca desplazó a la primera, pero la disciplinó: puso límites simbólicos al servilismo, ofreció una gramática de dignidad para vestir la subordinación.
El pensamiento conservador de la época encontró en el panamericanismo una utilidad que iba más allá de la política exterior. Marco Fidel Suárez y otros ideólogos del régimen construyeron su doctrina sobre la defensa de los derechos de la mayoría católica y la unanimidad moral como principio político. En ese marco, el hermanamiento hemisférico —presentado como comunión de repúblicas cristianas y latinas frente al desorden del mundo— reforzaba la legitimidad interna del proyecto conservador. El panamericanismo servía menos para gestionar el mundo que para explicárselo al país en clave conservadora.
Bogotá 1948: el punto culminante y su ruina
La adhesión colombiana al panamericanismo alcanzó su punto simbólico más alto en la Novena Conferencia Internacional de Estados Americanos, inaugurada en Bogotá el 30 de marzo de 1948. Colombia fue elegida como sede en reconocimiento a su larga tradición de fidelidad al sistema; la conferencia debía transformar la vieja Unión Panamericana en una organización moderna, con carta constitutiva y tratado de solución pacífica de controversias. Era el momento en que medio siglo de diplomacia jurídica cristalizaría en una institución permanente.
La ciudad estaba tensa antes de que empezaran las sesiones. El general George Marshall, secretario de Estado estadounidense, había propuesto incluir en la agenda la represión de movimientos subversivos de origen foráneo —la sombra de la Guerra Fría entraba por la puerta grande—, y las delegaciones latinoamericanas llegaban con una agenda propia centrada en la cooperación económica: querían un plan Marshall para América, no una cruzada anticomunista. Las tensiones eran reales, pero manejables. Se esperaba que, tras algunas semanas de discusión, saliera aprobada la Carta de la OEA y quedaran para más tarde los asuntos económicos.
El 9 de abril de 1948, a la una de la tarde, Jorge Eliécer Gaitán salió de su oficina en el centro de Bogotá y fue asesinado a tiros. El caudillo liberal, capaz de convocar multitudes con su elocuencia y de expresar la ira acumulada de las clases populares colombianas, había sido excluido de la delegación oficial en la conferencia por el gobierno conservador de Ospina Pérez. Su muerte encendió el Bogotazo: horas de saqueos, incendios y violencia que dejaron el centro de la ciudad en ruinas y convirtieron la conferencia panamericana en una reunión sitiada. Las delegaciones se refugiaron, los debates se suspendieron, y durante días se dudó de si el evento podría concluir. Concluyó. Se aprobaron la Carta de la OEA y el Pacto de Bogotá sobre solución pacífica de controversias; los asuntos económicos quedaron para una conferencia posterior en Buenos Aires que nunca produjo lo que América Latina esperaba.
La coincidencia del asesinato de Gaitán con la fundación de la OEA en Bogotá tiene una densidad simbólica difícil de exagerar. El país que había hecho del panamericanismo su gramática internacional, que había aceptado la fórmula respice polum como precio del ingreso a la modernidad, celebraba el nacimiento de la organización hemisférica mientras su capital ardía por el asesinato del político que mejor había expresado la insatisfacción con el orden interno que ese mismo panamericanismo ayudaba a legitimar.
Alberto Lleras Camargo, que había dirigido la Unión Panamericana desde junio de 1947, fue elegido primer Secretario General de la OEA. Su gestión —consolidación institucional, puesta en marcha del aparato jurídico, definición de la estructura administrativa— sería después recordada como "la edad de oro de la OEA". Lleras aportó al organismo lo que Colombia había cultivado durante medio siglo: la creencia genuina en el valor del derecho internacional como escudo del pequeño frente al grande, combinada con la aceptación realista de la hegemonía estadounidense como marco inescapable.
Balance de un dispositivo ambivalente
Visto en conjunto, el panamericanismo fue para la Colombia de la Regeneración y la Hegemonía Conservadora un dispositivo de doble filo. Como ideología, ofreció al régimen conservador una gramática internacional compatible con su proyecto interno: orden jurídico, catolicidad hispánica, civilización frente a barbarie, cooperación entre repúblicas ordenadas. Como práctica, obligó a Colombia a acomodarse a la potencia que la había mutilado en 1903, transformando la diplomacia en un ejercicio de gestión del trauma bajo el ropaje del hermanamiento. El respice polum de Suárez y el Tratado Urrutia-Thomson sellaron ese acomodo, y la ratificación de 1921-1922 abrió la puerta a la inversión estadounidense que reconfiguraría la economía colombiana en los años veinte.
Reducir el panamericanismo colombiano a esa subordinación sería, sin embargo, inexacto. La propuesta del delegado Urrutia sobre el tribunal de arbitraje, la participación colombiana en la codificación del asilo diplomático, la evaluación favorable de Suárez sobre los congresos interamericanos, el papel de Lleras Camargo en la construcción jurídica de la OEA: todo eso indica que Colombia usó también el marco panamericano —dentro de sus límites— para intentar disciplinar el poder hegemónico mediante normas. El país sin flota ni ejército respetable apostó, con el escepticismo del débil pero también con su necesidad estratégica, a que las reglas podían morigerar la arbitrariedad. En Montevideo en 1933, cuando Estados Unidos aceptó formalmente el principio de no intervención, hubo un momento en que esa apuesta pareció rendir frutos.
La generación de los Centenarios, formada por el trauma de la pérdida de Panamá, cultivó un antiimperialismo que nunca cuajó en política exterior distinta pero que dio a Colombia una conciencia lúcida sobre la naturaleza del sistema. El país aceptó las reglas del juego sin ilusiones. Sabía que el panamericanismo era también, y sobre todo, un instrumento de la hegemonía estadounidense; pero sabía además que fuera de ese instrumento no había, para una nación de sus dimensiones y su historia, ningún otro juego posible. El fracaso del proyecto bolivariano había cerrado esa alternativa un siglo antes, y el vacío institucional que dejó fue el que Washington ocupó desde 1889.
Queda una pregunta sin respuesta cómoda. ¿Fue la Hegemonía Conservadora especialmente responsable de la subordinación panamericana colombiana, o simplemente administró una condición estructural que cualquier régimen habría enfrentado? La respuesta honesta reconoce ambas cosas. La estructura era efectivamente inescapable: sin Panamá, sin ejército, sin capital propio, ningún gobierno colombiano de la primera mitad del siglo XX habría podido eludir la órbita estadounidense. Pero el régimen conservador hizo de la necesidad virtud, convirtió el acomodo en doctrina y vistió con lenguaje de civilización hispánica lo que era, en esencia, una diplomacia de país vencido. La Danza de los Millones que siguió a la ratificación del Urrutia-Thomson fue el momento en que esa alquimia se hizo visible: el oro estadounidense fluyó a Colombia, transformó su economía, y el régimen que lo administró se pensó a sí mismo como custodio de una tradición jurídica hemisférica de raíz bolivariana. La historia había arado en el mar dos veces —una en 1830, otra en 1903—, y de esas dos aradas surgió el panamericanismo colombiano tal como fue.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Simón Bolívar
- 02James G. Blaine
- 03Pedro Gual
- 04Rafael Núñez
- 05Miguel Antonio Caro
- 06Marco Fidel Suárez
- 07Theodore Roosevelt
- 08Antonio José Uribe
- 09Doctrina Monroe
- 10Bolivarianismo
- 11Regeneración
- 12Hegemonía conservadora
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
37 documentos · 53 fragmentos
01Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 240, 3512 citas
[1]establish the basis of the social compact, which ought to form of this world a nation of republics.’ 61 Whatever he meant by ‘a nation of republics’, he advocated supranational unity of some kind. If this were secured, he asked, ‘who will resist America reunited in heart, subject to one law, and guided by the torch of…
p. 240
[3]57. Jamaica Letter, Escritos, VIII, 240. 58. Bolívar to Mariño, 16 December 1813, Cartas del Libertador, I, 88. 59. Simon Collier, ‘Nationality, Nationalism, and Supranationalism in the Writings of Simón Bolívar’, HAHR, 63, 1 (1983), 37–64. 60. Jamaica Letter, Escritos, VIII, 244–5. 61. Bolívar to O’Higgins, 8 January…
p. 351
02Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 11 cita
[2]Armando Martínez Garnica HISTORIA DE LA PRIMERA REPÚBLICA DE COLOMBIA, Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831 “Decid Colombia sea, y Colombia será” Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. “Decid Colombia sea, y Colombia será” Resumen Esta obra trata de una ambición política. De una…
p. 1
03Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 331 cita
[4]fundamental del Congreso, el antiguo virreinato de Nueva Granada y la antigua Capitania General de Venezuela se unian para formar un solo Estado. fruto de su madura inteligencia, don Pedro Gual tra- duce a la realidad las ideas inspiradoras de Bolivar y en primer lugar organiza la propia Secretaria de Relaciones…
p. 33
04War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 29, 392 citas
[5]Yugoslavia in the 1990s into easily exploited parts. As Bolivar's health broke and ambitious nationalists within New Granada, sup- ported by foreign interests, sought sole power for themselves, leaders in Ecuador and Venezuela moved for separation from New Granada by force. Near death and aware that his hopes for a…
p. 29
[24]Railroad Company was a steady supplier of such merchandise, and the proceeds were enough to pay for the company's own small hospital at Colon." In 1879, under the leadership of Ferdinand de Lesseps, the driving spirit in the successful construction of the Suez Canal which was completed in 1 869, a company of French…
p. 39
05Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 144, 2702 citas
[6]el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…
p. 270
[20]casi nada de Bogotá en servicios sociales que mejoraran la vida de la gente (hospitales, escuelas, vías e infraestructura básica). Por lo tanto, en agosto de 1903, cuando el Senado colombiano rechazó unánimemente el Tratado Herrán-Hay y los planes para la construcción del canal se derrumbaron, algunos panameños se…
p. 144
06De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
[7]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
07De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
[8]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…
p. 41
08Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 114, 1282 citas
[9]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
[11]amenazaran con abandonar la República. 129 Bfiíní dicerfiis ítraópits uí Crlrpois Gráfica 18 Fuente: Kalmanovitz, 2012. La República tuvo también una regla de sucesión clara pero sesgada del partido en el poder, con serios proble- mas en los derechos de la oposición, como los vetos a la participación liberal en el…
p. 128
09El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 1261 cita
[10]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
10Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 171, 1772 citas
[12]gobern ó desde un pueblo remoto, pues ■ ai salud le imped í a subir a las alturas de Bogot á. Durante los gobiernos de 1886 a 1898 el gobierno, para obte ner recursos, cre ó un Banco Nacional al que dio el derecho de emi- lir billetes de curso forzoso. Su manejo fue descuidado o ilegal, pero la expansi ó n monetaria…
p. 171
[34]esta elecci ó n (un candidato disidente tuvo unos pocos votos), aun que muchos, como los liberales Benjam í n Herrera y Alfonso L ó pez l ’ umarejo y los republicanos Eduardo Santos y Luis Eduardo Nieto t Caballero, apoyaron a un conservador disidente, el poeta Guillermo Valencia. Al terminar la Primera Guerra…
p. 177
11La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 1, 332 citas
[13]b i b l i o t e c a a b i e r t a c o l e c c i ó n g e n e r a l e s t u d i o s i n t e r d i s c i p l a n a r i o s La hegemonía conservadora La hegemonía conservadora Rubén Sierra Mejía editor 2018 catalogación en la publicación universidad nacional de colombia La hegemonía conservadora / Rubén Sierra Mejía,…
p. 1
[45]que ella no es tal algodón entre vidrios, sino algodón fulminante. […] Alárguense mucho sus días para que de esa manera su intolerancia práctica desautorice su moderación teórica» (Suárez, 1954, 149-150). Tomás Barrero 34 pensamiento tradicionalista como el de Suárez o un pensamiento modernizante como el de Restrepo?…
p. 33
12Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 26, 37, 913 citas
[14]dando. En ellas tenían participación los Estados que habían sido sus fundadores en Washington, en 1899, cuando se celebró la Primera Conferencia, incluido el colombiano. En toda su historia, las conferencias se realizaron en diez oportu- nidades, de las cuales la última fue la verificada en Caracas, en 1954. El Movi-…
p. 37
[26]Su pasado. Su presente. Su Porvenir: Deseaba evitar toda participación de soberanía en la zona del canal […] Esa partici- pación era la debilidad del Tratado Herrán-Hay. Hice entonces una innovación en el derecho internacional. Decidí conceder a los Estados Unidos, en el interior de la zona, todos los derechos,…
p. 26
[50]en conflictos bilaterales o a aquellos que presen- taran conmociones civiles y militares. La propuesta de Roosevelt fue aprobada en una conferencia continental especial, en 1936 en Buenos Aires, con motivo de la terminación de la guerra del Chaco, que enfrentó a Bolivia con Paraguay por el control del Chaco Boreal. La…
p. 91
13Colombia's Forgotten Frontier: A Literary Geography of the PutumayoLesley Wylie · 2013 · p. 491 cita
[15]in its immediate aftermath, particularly in Brazil, where he was the subject of a royal reception hosted by Dom Pedro II. Nevertheless, Reyes had, until 1901, spoken little about his experiences in the Putumayo. As he explained to delegates at the International American Conference: despite being encouraged to publish…
p. 49
14Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 1, 41, 463 citas
[16]all persons whether they be nationals or foreigners living in that territory. 5. Every nation that rules according to international laws can de- mand that other nations protect and respect this right. To this document Dr. Urrutia proposed an additional statement which recommended that nations use arbitration to settle…
p. 46
[36]SUCESOS, 195. 53. Ibid., 46–47. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:01 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:01 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…
p. 41
[38]ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…
p. 1
15El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 352 citas
[17]Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…
p. 35
[18]Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…
p. 35
16Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2421 cita
[19]though technologically com- plex, was already 40 percent completed thanks to the prior efforts of Lesseps. The Hay- Herr á n Treaty was ratified in early 1903 by the United States Sen- ate but was rejected by the Colombian Senate. Colombians worried about the loss of sovereignty over Panama, as their nation was…
p. 242
17Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 66, 1202 citas
[21]ringleader of both the successful and illegal coup of July 31, 1900, and of the unsuccessful and also illegal coup attempt of August 31, 1901. In spite of all that, Marroquín had the forbearance and good sense to make Martínez Silva head of the diplomatic mission charged with negotiating a Panama canal treaty with the…
p. 66
[30]in their fight against Conservatism. On the twenty-sixth of January, and unbeknownst to Conservatives, Bogotá’s Ma- sonic lodge rewarded one Antonio Rincón Gálvis for saving the life of Gómez, who was at the point of drowning in a river near the resort town of Ana- poima. 65 Animosity between Gómez and Suárez became…
p. 120
18Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 2361 cita
[22]the New Panama Canal Com- pany and the backing of the United States government. Colombian military and diplomatic efforts to recover the lost department ended in failure, thwarted by United States naval units and Washington policy makers. The loss of Panama was partly a consequence of the War of the Thousand Days, for…
p. 236
19Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 700, 7052 citas
[23]del tratado abriría dos caminos: o la construcción del canal por Nicaragua… o la construcción por Panamá después de la separación y declaración de independencia del istmo bajo la protección de los Estados Unidos, como sucedió en Cuba…». Se inflama el debate en Bogotá. Las notas del secretario de Estado caen como una…
p. 700
[27]mil dólares. El 24 se envía el tratado en el barco que sale de Nueva York para Colón. El buque llega a Colón el 1 de diciembre. El 2 aprueba el tratado el gobierno de Panamá. El 4 se devuelve con todos los sellos. El 7 Roosevelt abre el Congreso con un mensaje en donde cuenta lo que ha pasado. Aunque el escándalo de…
p. 705
20Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2151 cita
[25]was written and signed by both parties. Philippe Buneau-Varilla, the French promoter of the Panama Canal project, was credentialed as the official minister in Panama, and the Panama- U.S. Canal Treaty was ratified in early 1904. Work on the project ensued immediately thereafter, and the canal was opened to traffic in…
p. 215
21Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 481 cita
[28]instante, Herrera comprende que todo esta perdido. Dolido en lo mas profundo de su ser, rompe sobre sus rodillas su es- pada victoriosa y capitula, dejando escapar aquella frase que se ha hecho célebre en los anales de nuestra historia: «La Patria por encima de los par- tidos». El tratado de paz se firma a bordo del…
p. 48
22Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 175, 1882 citas
[29]norteamericanas. Lo que vino lue- go, la pérdida de Panamá, tuvo suficiente elo- cuencia para hablar por sí mismo. Dicho sector del territorio patrio había hecho parte desde los tiempos del virreinato de la Nueva Granada y se había integrado voluntariamente a Colombia desde la tercera década del siglo XIX. Tras la…
p. 175
[41]aumento, se atendió la deuda exterior, se doblaron las expor- taciones, se volvió al sistema del oro y plata, se organizó el servicio militar obligatorio a partir de enero de 1912, se creó la comisión asesora de relaciones exteriores, se señaló la jurisdicción de lo contencioso administrativo, se decretó la…
p. 188
2330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 1611 cita
[31]de veintidós de diciembre de mil novecientos veintiuno, por las presentes ratifico y confirmo dicho Tratado ya modificado, en todos y cada uno de sus artículos. En fe de lo cual, he dispuesto que se fije en las presentes el sello de la República. Firmado y sellado de mi mano, en la ciudad de Bogotá, hoy primero de…
p. 161
24Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 1761 cita
[32]no se estableciera un lazo en- tre los dos tratados: el que se iba a ce- lebrar con los Estados Unidos y el que se celebrara con Panamá, para garan- tizarle a Colombia sus derechos, en el caso de que en un futuro remoto pa- sara la Zona a ser propiedad de Pa- namá. Cuanto se decía en el tratado Cortés-Arosemena, del…
p. 176
25Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1891 cita
[33]transporte aéreo en América Latina. El gobierno de Suárez definió una política exterior colombiana abiertamente pronorteamericana (su lema: respice polum, mirar al norte), lo que correspondió en par- te a la nueva situación creada por la posguerra, cuando se acentuó la hegemonía económica de los Estados Unidos, y en…
p. 189
26Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 33, 682 citas
[35]ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…
p. 33
[39]bien estuvieron en un atento compas de espera y preocupados por defender so- bre todo sus intereses econdmicos y sus problemas politicos internos. No fue, pues, hasta el aflo 1917, cuando, tras haberse ido complicando la situacién bélica y haber declarado los Estados Unidos la guerra a Alemania desde el 2 de abril,…
p. 68
27Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 501 cita
[37]principales instituciones financieras del país y que negociaban en la época con Pedro A. López y compañía. Laureano Gómez se casó con María Hurtado, la sexta de once hijos de Simón Hurtado, un humilde nativo de Popayán quien mediante trabajo y suerte se convirtió en un rico hombre de negocios. Don Simón se vino a…
p. 50
28Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 471 cita
[40]82.4 72.8 77.8 Otros (1) 26.0 18.6 14.1 21.4 24.7 9.1 15.9 8.6 9.1 10.4 12.2 14.9 20.5 12.6 (1) Incluye principalmente España, Ecuador, Perú, Venezuela, Antillas, Italia y otros países de Europa y América. Fuente: 1885-1910, José Antonio Ocampo (1984). 1913-1922, Anuario de comercio exterior. Capítulo 1 47 Cuadro 10…
p. 47
29Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 3591 cita
[42]objectives through a close affiliation with the United States. In addition to becoming a passive recipient of U.S. policy, the country's insertion into broader international relations became strongly conditioned by its links with Washington. 265 Colombia: A Country Study The lack of public input and interest in…
p. 359
30Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 271 cita
[43]post he retained until 1930. 3 Olaya's career has been recounted in detail because it is representative of a generation of Colombian academicians, politicians, and intellectuals who shaped national events in the 1920s and 1930s. 4 Calling themselves the Centenarios (Centenarists) because their actions came 100 years…
p. 27
31Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 12, 342 citas
[44]las relaciones in- ternacionales de Colombia. Hay va- rias diplomacias: una cafetera, una co- mercial, una tecnológica, otra militar, otra referida al tráfico de drogas. Una cancillería que no ha percibido la ne- cesidad de modernización, y que por consiguiente permanece incapacitada para centralizar las diversas…
p. 12
[47]Jorge Eliécer Gaitán y por los disturbios al orden público que le siguieron, se observó el enfrenta- miento de intereses entre Estados Unidos y los países situados al sur del río Grande: para éstos, el punto prin- cipal en la agenda de las relaciones era el económico, mientras para aquél era el de defensa. La América…
p. 34
32Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 651 cita
[46]ties formed the basis of broader bilateral cooperation during the 1950s, but only after the two countries passed through the tumultuous postwar era. 2 Old Problems, New Possibilities, 1945–1950 The Ninth International Conference of American States opened in Bogotá on 30 March 1948. Diplomats gathered to form the…
p. 65
33Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 3431 cita
[48]la Organización de Estados Americanos (OEA) que en 1948 sustituyó a la Unión Panamericana, la cual él había orientado desde junio de 1947. Su gestión fue calificada como, “la edad de oro de la OEA”. Su vida diplomática inició temprano, a los 27 años; fue embajador de Colombia en los Estados Unidos y representó a…
p. 343
34Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 321 cita
[49]de Colombia. Vol. // tías. Desde el comienzo de la Confe- rencia Panamericana, el general Mars- hall había recomendado incluir en la agenda de discusiones la siguiente pre- gunta: «Quiero saber si los delegados aquí reunidos consideran que una cuestión sobre represión de movi- mientos subversivos de origen forá- neo,…
p. 32
35Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 771 cita
[51]de la región protegieron a decenas de miles de exiliados europeos –principalmente de orígenes judío, alemán e italiano–, que emigraron de manera masiva a raíz de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Tres años después de que se declarara el fin de la guerra en Eu- ropa, Colombia jugaría un papel determinante en la…
p. 77
36Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · p. 1031 cita
[52]Panamá ” y con sus asesores y los abo- gados de la Compañía del Canal, organizó la compra de autoridades panameñas para la secesión». Los Estados Unidos, «aliado eventual y egoísta», como lo califica Bolívar, que se habían opuesto desde el Congreso de Pa- namá planeado por el Libertador en 1826, a toda posible…
p. 103
37The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 5711 cita
[53]ample room for both, and no civilization is in any true sense complete that only produces one.... And so here our work is worthless unless it stands comparison with the best kind of work that can be produced anywhere. We realize this very well in the field of applied science. In digging the Panama Canal, one reason we…
p. 571