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Idea · Regeneración

Danza de los millones

Nombre con que se designa el flujo excepcional de capital externo que recibió Colombia entre 1922 y 1928, compuesto por la indemnización panameña de 25 millones de dólares, créditos de la banca privada de Nueva York y Londres, e inversión directa norteamericana, que financió la primera infraestructura nacional moderna y las instituciones financieras del país, pero subordinó las decisiones de inversión a los ritmos del crédito internacional.

3.471 palabras50 documentos68 fragmentos citados
Danza de los millones

Trayectoria de una idea

  1. 1914

    Firma del Tratado Urrutia-Thomson

  2. 1921

    Ratificación del Tratado Urrutia-Thomson por Colombia

  3. 1922

    Inicio de los pagos de la indemnización y arranque de la Danza

  4. 1923

    Misión Kemmerer y fundación del Banco de la República

  5. 1923

    Reparto de los 25 millones por el Congreso

  6. 1925

    Auge de obras públicas y crecimiento acelerado

  7. 1928

    Cierre del crédito externo y fin del ciclo

  8. 1929

    Derrumbe del café y colapso del modelo

  9. 1931

    Segunda Misión Kemmerer y Ley Orgánica de Presupuesto

03

La lectura

La Danza de los Millones fue el episodio que cerró, por la vía del dólar, el ciclo abierto por la Regeneración: el desorden monetario del papel moneda regenerador, la infraestructura frustrada por la Guerra de los Mil Días y el aislamiento diplomático heredado de la separación de Panamá se resolvieron simultáneamente entre 1922 y 1928, pero al costo de subordinar las decisiones de inversión a los ritmos de Nueva York. Su doble carácter —fundación institucional y captura financiera— es la clave del episodio: la modernización estatal colombiana y su dependencia estructural del crédito norteamericano nacieron en el mismo acto. Los recursos beneficiaron sobre todo a gobiernos regionales y sectores urbanos adinerados, mientras más del 75% de los colombianos era analfabeta y apenas el 12% habitaba ciudades de más de 10.000 habitantes, revelando una distribución radicalmente asimétrica de los frutos de la bonanza. El exceso de capacidad instalada generado durante el auge se convirtió, tras el colapso de 1929, en la base involuntaria de la industrialización por sustitución de importaciones de los años treinta. El régimen conservador que había administrado la bonanza no sobrevivió al colapso; la arquitectura institucional que había montado, sí.

La Danza de los Millones

Entre 1922 y 1928 entraron a Colombia cerca de 200 millones de dólares en indemnización panameña, empréstitos externos e inversión directa norteamericana. En una economía que en 1918 apenas movía un circulante de 24 millones de pesos oro, esa avalancha —bautizada por los contemporáneos como Danza de los Millones— financió la primera red ferroviaria y de carreteras verdaderamente nacional, montó el Banco de la República, atrajo capital estadounidense a los enclaves petrolero y bananero y consolidó una clase urbana asalariada donde antes había hacienda y trapiche. Fue el episodio que cerró, por la vía del dólar, el ciclo abierto por la Regeneración: el desorden monetario del papel moneda regenerador, la infraestructura frustrada por la Guerra de los Mil Días y el aislamiento diplomático heredado de la separación de Panamá se resolvieron simultáneamente, pero al costo de subordinar las decisiones de inversión a los ritmos de Nueva York. Cuando el crédito se cortó en 1928 y el precio del café se derrumbó en octubre de 1929, la arquitectura montada durante la bonanza sobrevivió; el régimen conservador que la había administrado, no.

Qué fue la Danza de los Millones

El nombre designa el flujo excepcional de capital externo que recibió Colombia durante la segunda mitad de la Hegemonía Conservadora, con núcleo en las presidencias de Pedro Nel Ospina (1922-1926) y Miguel Abadía Méndez (1926-1930). Tres corrientes lo alimentaron: los 25 millones de dólares que Estados Unidos pagó como indemnización por su intervención en la separación de Panamá, tras la ratificación del Tratado Urrutia-Thomson; los créditos otorgados por la banca privada de Nueva York y Londres a la Nación, a los departamentos y a los municipios; y la inversión directa de compañías norteamericanas en petróleo, banano y comercio cafetero. Las inversiones estadounidenses en Colombia pasaron de 30 millones de dólares en 1920 a 280 millones en 1929: casi diez veces más en una década.

La Danza no fue solo dinero. Fue el momento en que Colombia se dotó, casi de golpe, de las instituciones y la infraestructura que la Regeneración había prometido y no había podido construir: un banco emisor con reservas y reglas ortodoxas, una superintendencia bancaria, una contraloría, una ley orgánica de presupuesto, kilómetros nuevos de ferrocarril y carretera, obras de energía eléctrica y alcantarillado en las principales ciudades. Fue también el momento en que la política de inversión pública dejó de ser autónoma: hacia 1925 se reconocía abiertamente que las decisiones sobre qué construir y con qué endeudamiento respondían a las necesidades de exportación de capital de los centros financieros, principalmente Nueva York.

Ese doble carácter —fundación institucional y captura financiera— es la clave del episodio. La modernización estatal colombiana y su dependencia estructural del crédito norteamericano nacieron en el mismo acto.

Los antecedentes: Panamá, el papel regenerador y una economía cafetera sin Estado

Para medir la desproporción del choque hay que medir el punto de partida. En vísperas de los años veinte, Colombia era una economía monocultivadora y monetariamente rota, gobernada por un régimen que llevaba treinta años en el poder y que arrastraba una herida diplomática abierta.

El café representaba en 1920 cerca del 70% de los ingresos por exportación, y entre 1870 y 1918 había multiplicado por más de cuatro veces y media el valor de las ventas externas del país. Ese motor, sin embargo, arrastraba una economía incipiente: la industria se limitaba a los textiles antioqueños y a algunos bienes de consumo corriente, y los ferrocarriles servían apenas para transportar el grano hacia los puertos, sin tejer un mercado interno. La demanda que el auge cafetero generaba se satisfacía casi íntegramente con importaciones: en 1927-1928, el 81% del consumo de textiles, el 97% de los metales básicos y el 100% de la maquinaria eléctrica y del equipo de transporte venían de fuera.

El sistema monetario heredado de la Regeneración era una ruina reconocida. En 1918, del circulante nacional de 24 millones de pesos oro, el 42% era papel moneda regenerador —los billetes de curso forzoso emitidos desde los años ochenta— y otro 40% consistía en monedas de plata, dólares y libras esterlinas circulando en paralelo. El propio gobierno admitía que en Cúcuta, Nariño y Chocó los sueldos de los empleados públicos perdían valor al ser cambiados con el descuento respectivo: no había una sola moneda nacional. La crisis cafetera de 1918-1920 desnudó la fragilidad: las rentas nacionales cayeron a 19 millones de pesos en 1921 y a 21 millones en 1922, la balanza comercial arrojó un déficit de 42 millones en 1920, y el control monopsónico del comercio cafetero pasó a manos norteamericanas cuando quebraron las grandes casas exportadoras colombianas.

Sobre todo esto pesaba Panamá. Desde noviembre de 1903, cuando Colombia perdió el Istmo en la maniobra orquestada con la complicidad estadounidense, las relaciones con Washington estaban rotas. El Congreso colombiano no había reconocido siquiera la existencia de la nueva república. Mencionar la normalización costó la presidencia a más de un mandatario; el asunto era tan explosivo que atravesaba las carreras políticas de toda una generación.

Suárez y el Respice Polum: la reorientación imposible

La apertura al norte la forzó, contra su propia sensibilidad cultural, Marco Fidel Suárez. Elegido presidente en 1918, acuñó la fórmula Respice polum —mirar al polo, mirar al norte— como divisa de una política exterior que reconocía sin rodeos la nueva jerarquía continental: Estados Unidos era el eje inevitable, y Colombia debía normalizar relaciones y abrirse a su capital.

La paradoja del gramático era completa. Suárez era un hombre formado en los valores católicos del siglo XIX, que contemplaba el capitalismo industrial protestante norteamericano con un escepticismo casi teológico. Y sin embargo entendía que sin Washington no habría crédito, ni ferrocarril, ni presupuesto. La receta —doctrina social católica y progreso yanqui— daría su sello a los conservadores progresistas por el resto del siglo.

El Respice Polum fue el marco doctrinario del cambio, pero Suárez no lo cosechó. Presionado por la crisis económica, la oposición parlamentaria —en la que ya despuntaba Laureano Gómez— y un escándalo personal que sus adversarios aprovecharon, renunció a la presidencia antes de completar el mandato. Le sucedió Jorge Holguín, y bajo esa administración de transición el Congreso colombiano ratificó, el 22 de diciembre de 1921, el Tratado Urrutia-Thomson.

El tratado y la indemnización: veinticinco millones y una cláusula perdida

El texto que se convirtió en punto de inflexión había sido firmado el 6 de abril de 1914 por el ministro colombiano Francisco José Urrutia y el secretario de Estado estadounidense. La versión original contenía una cláusula de profundo pesar por los hechos de 1903: un gesto simbólico que Colombia consideraba indispensable. El Senado de Estados Unidos, bajo la influencia del senador Henry Cabot Lodge y de una oposición republicana ligada a la defensa de la figura de Theodore Roosevelt —el arquitecto de la operación panameña—, no la modificó: la eliminó por completo.

Colombia recibió el texto amputado y, tras siete años de discusión, terminó aceptándolo. Pesaron la exhaustión diplomática, la necesidad de crédito y un argumento suplementario: la creciente rivalidad entre empresas petroleras norteamericanas e inglesas por las concesiones colombianas, que el gobierno usó en Washington como palanca. La ratificación llegó en diciembre de 1921; el canje de instrumentos se hizo el 1 de marzo de 1922. A cambio, Estados Unidos se comprometió a pagar 25 millones de dólares como indemnización por la pérdida del territorio panameño.

Los primeros giros llegaron entre 1922 y 1923, casi veinte años después de los hechos que pretendían compensar. Ese desfase importa: cuando el dinero entró, ya había una economía cafetera en recuperación, una demanda mundial de infraestructura latinoamericana y unos mercados financieros neoyorquinos ávidos de colocar títulos en América del Sur. La indemnización no llegó sola; llegó como llave de un flujo mucho mayor.

Kemmerer y el Banco de la República: la ortodoxia importada

La primera decisión de Pedro Nel Ospina al asumir la presidencia en 1922 fue traer a Colombia a Edwin Walter Kemmerer, profesor de Princeton y consejero monetario itinerante que ya había reorganizado las finanzas de otras repúblicas andinas. La Misión Kemmerer llegó en 1923 y produjo, en pocos meses, el conjunto de leyes que rehizo el andamiaje financiero del país: la ley que creó el Banco de la República, la Superintendencia Bancaria, la Contraloría General y las normas sobre banca comercial y presupuesto.

El Banco de la República, fundado en 1923, colocó por primera vez el sistema monetario colombiano sobre bases estables. Adoptó el patrón oro, monopolizó la emisión y recibió como instrumento cardinal la tasa de descuento, que Kemmerer describió como el arma más poderosa del banco emisor para proteger el mercado monetario, prevenir el éxodo de oro y contener especulaciones peligrosas. La ortodoxia liberal y monetarista de la misión era doctrinariamente rigurosa: reservas metálicas, disciplina fiscal, tasas altas para atraer capital.

El diseño institucional, sin embargo, no era neutro. En el board inicial del Banco de la República, el 55% de los miembros eran ex funcionarios o accionistas de bancos privados. El sistema quedaba estabilizado, sí, pero con la banca privada —doméstica y extranjera— en el timón. Esa hibridación era congruente con la lógica del momento: el capital que iba a llegar necesitaba interlocutores confiables, y los interlocutores confiables eran los banqueros.

Kemmerer volvería en 1931 para una segunda misión, ya en plena crisis. De ella salió la Ley 64 de mayo de 1931, ley orgánica de presupuesto que restringió la capacidad del Congreso para aumentar el gasto y consagró la autoridad del Ministro de Hacienda: todo nuevo gasto requeriría en adelante su aprobación previa. Fue la respuesta ortodoxa —y procíclica— al colapso.

El reparto de los veinticinco millones y la fiebre de las obras públicas

El Congreso de 1923 tenía que decidir qué hacer con la indemnización. La discusión estuvo dominada por la lógica clientelar de los intereses regionales: en lugar de concentrar los recursos en una obra estructural, se repartieron entre catorce proyectos distintos. El más favorecido fue la ampliación del Ferrocarril del Pacífico, que recibió 2,6 millones de dólares. Al menos 3,5 millones fueron asignados a proyectos ferroviarios que resultaron fracasos parciales o completos.

La dispersión fue característica de todo el ciclo. El crédito externo que siguió a la indemnización se destinó también, en buena medida, a mejorar la infraestructura de transporte: ferrocarriles, carreteras, sistemas de energía eléctrica, teléfono, alcantarillado y edificios públicos. Los centros financieros de Nueva York presionaban por dotar al país de una red exportadora, y los gobiernos regionales colombianos —especialmente los de Antioquia, Caldas y Medellín— eran los principales tomadores de préstamos privados.

El efecto agregado fue considerable. La construcción a gran escala estimuló la economía, creó decenas de miles de empleos fuera de la agricultura, unificó el mercado nacional para productos agrícolas y manufacturas, e incorporó a la economía monetaria a trabajadores que antes vivían al margen de ella. Entre 1925 y 1929, el producto nacional bruto per cápita creció a más del 5% anual, la producción industrial casi 20% y la inversión de capital en la industria cerca del 50%. Ese diferencial generó un exceso de capacidad instalada que, tras el colapso, se convertiría —por sustitución de importaciones— en la base de la industrialización de los años treinta.

Pero el crecimiento tenía costos ocultos. La atracción de mano de obra rural hacia las obras públicas, con salarios relativamente altos, movilizó por primera vez de forma masiva a una fuerza de trabajo hasta entonces inmóvil en las haciendas, y generó presiones inflacionarias en los centros urbanos, con escasez de alimentos y precios elevados. El reparto de los frutos fue radicalmente asimétrico: los recursos beneficiaron sobre todo a gobiernos regionales y a sectores urbanos adinerados, que transformaron su estilo de vida, mientras más del 75% de los colombianos era analfabeta, apenas el 12% habitaba ciudades de más de 10.000 habitantes y la mortalidad infantil se mantenía en niveles muy altos.

Los enclaves: petróleo, banano y un Estado dentro del Estado

La otra cara de la Danza fue la consolidación de los enclaves norteamericanos, esas islas de capital y trabajo que operaron con lógica propia dentro del territorio colombiano. Dos concentraron el drama: el petrolero de Barrancabermeja, controlado por la Tropical Oil Company, y el bananero del Magdalena, dominado por la United Fruit Company.

La United Fruit había montado su enclave entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación, cerca del puerto de Santa Marta. En 1921 ya era dueña del 59% de la tierra productiva e improductiva de la región. Su monopolio se sostenía sobre un dispositivo tan económico como político: controlaba el ferrocarril y el transporte marítimo, acaparaba tierras, no contrataba directamente a los trabajadores sino a través de terceros —eludiendo así la relación laboral— y pagaba con vales canjeables únicamente en sus propios comisariatos. En 1928 obtenía una ganancia del 100% por cada racimo vendido y empleaba, indirectamente, a unos 30.000 trabajadores. Había construido una ciudadela dentro de Santa Marta y operaba, en la práctica, como un Estado dentro del Estado.

La Tropical Oil ejercía en Barrancabermeja un dominio semejante sobre el sector petrolero. Los trabajadores de ambos enclaves vivían en condiciones extremadamente duras, y cuando intentaron organizarse encontraron enfrente, casi invariablemente, al Estado colombiano. La primera gran huelga petrolera fue seguida por una segunda en 1927, con mayor apoyo ciudadano y paros de solidaridad de portuarios a lo largo del río Magdalena. La represión escaló hasta enfrentamientos armados con la tropa. Precedía a esa segunda huelga una gira de agitación del Partido Socialista Revolucionario, que había echado raíces en las zonas de enclave y en la que sobresalía la figura organizadora de Raúl Mahecha.

La huelga bananera estalló en diciembre de 1928. Los trabajadores presentaron un pliego de nueve puntos que apuntaba, entre otras cosas, contra el sistema de contratación indirecta y contra el pago con vales. El gobierno de Miguel Abadía Méndez respondió con intervención militar. El general Carlos Cortés Vargas ordenó disparar contra la multitud reunida en la plaza de Ciénaga: la Masacre de las Bananeras se convirtió en el emblema oscuro de la Danza, la imagen que revelaba lo que la prosperidad había venido a defender.

Casi al mismo tiempo, el gobierno de Abadía Méndez intentó ejercer algún control sobre las concesiones petroleras. La respuesta fue inmediata: los intereses norteamericanos cortaron los créditos internacionales a Colombia. El flujo que había sostenido la bonanza se interrumpió en 1928, antes incluso del crack de Wall Street.

Kemmerer, el ferrocarril y los límites del monopolio

El propio Kemmerer, en su misión de 1923, había recomendado al gobierno gravar las exportaciones de banano. La concesión del ferrocarril que la United Fruit controlaba estaba próxima a expirar, y se discutió abiertamente la posibilidad de nacionalizarlo. La compañía, sin embargo, tenía a su favor no solo el peso económico sino la anuencia de un Estado colombiano que, durante toda la década, prefirió la seguridad del capital foráneo al costo político de enfrentarlo.

Ese cálculo tenía una lógica interna dura. El crédito norteamericano dependía de la percepción de estabilidad y respeto a la propiedad extranjera; cualquier gesto contra la United Fruit o la Tropical Oil podía leerse en Nueva York como riesgo soberano y cerrar el grifo. El caso petrolero de 1928, cuando el simple intento de control produjo la interrupción del crédito, mostró que la lectura no era paranoica.

La Colombia de la Danza era, en ese sentido, una economía en libertad condicional: cada decisión soberana sobre los enclaves debía sopesarse contra la probable represalia de los prestamistas.

El colapso: café, crédito y elecciones

La crisis llegó por tres frentes casi simultáneos. El crédito externo se interrumpió en 1928. Los precios del café empezaron a caer desde octubre de 1929, pasando de aproximadamente 23 centavos de dólar por libra en septiembre a 16 en noviembre, y siguieron bajando hasta tocar unos 10 centavos entre 1932 y 1935, frente a los 28,5 centavos de 1926. Los términos de intercambio del país cayeron un 23% entre los quinquenios 1925-1929 y 1930-1934, porque los precios de las materias primas se derrumbaron más rápido que los de los productos industriales que Colombia seguía importando.

Los efectos fueron inmediatos. El ingreso nacional pasó de 75,2 millones de dólares en 1929 a 54,3 millones en 1930. El empleo industrial cayó de 65.100 trabajadores en 1925 a 42.402 en 1931. Colombia abandonó el patrón oro en 1931 y adoptó una flotación controlada del peso, lo que permitió al Banco de la República devaluar y emitir para contrarrestar la contracción; pero las políticas aplicadas entre 1929 y 1932 fueron procíclicas, con tasas de interés reales de entre 30 y 40%. El crecimiento no volvería con fuerza hasta 1933.

En paralelo se desmoronaba el régimen político. La Hegemonía Conservadora, que gobernaba ininterrumpidamente desde 1886, llegó a las elecciones de 1930 dividida en dos candidaturas —Alfredo Vásquez Cobo y Guillermo Valencia— porque el arzobispo primado de Bogotá, cuya venia definía tradicionalmente la unidad conservadora, vaciló entre ambos y emitió señales contradictorias. La división abrió el camino a Enrique Olaya Herrera, candidato liberal que había servido como ministro en Washington y encarnaba precisamente la alianza con el capital norteamericano.

Colombia fue el único país de América Latina donde, en medio de la crisis mundial, el partido gobernante permitió una transición pacífica del poder a la oposición. Olaya adoptó un esquema de concentración nacional con ministros conservadores. La Hegemonía terminaba no en un golpe ni en una guerra civil, sino en una transferencia negociada del mando, mientras las instituciones montadas durante la Danza —Banco de la República, Superintendencia, Contraloría, ley de presupuesto— seguían funcionando.

La huella: fundación heterónoma

Lo que sobrevivió a la crisis dice más sobre la Danza que lo que la crisis destruyó. El Banco de la República se consolidó como una de las instituciones más sólidas de la región y sigue siéndolo. La red de ferrocarriles y carreteras, aunque construida con dispersión y con proyectos fallidos, unificó por primera vez el mercado interno. La ley orgánica de presupuesto de 1931 y la disciplina fiscal ortodoxa —dolorosa en el corto plazo— crearon un aparato hacendístico moderno. El exceso de capacidad industrial acumulado durante el boom se transformó, tras el cierre de importaciones que trajo la crisis, en el punto de partida de la sustitución de importaciones que empujaría a la economía colombiana durante cuatro décadas.

La Danza dejó también un patrón. La forma como Colombia se articuló al capital internacional en los años veinte —con la banca y las compañías extranjeras dictando los ritmos, con los enclaves protegidos por el ejército, con el crédito como palanca política— fijó un molde que reaparecería en los ciclos posteriores. El Respice polum de Suárez, concebido como pragmatismo defensivo, se volvió doctrina de fondo: la política exterior colombiana del siglo XX se organizaría alrededor del eje con Washington con notable continuidad, hasta que, décadas más tarde, otros gobiernos ensayaran modularlo con la fórmula complementaria del Respice similia, mirar a los semejantes.

Queda, sobre todo, la ambigüedad moral del episodio. La Danza modernizó al país, y esa modernización tenía sustento popular en la medida en que ampliaba el empleo urbano y creaba mercado interno. Pero fue también el momento en que la Masacre de las Bananeras reveló el precio del arreglo: un Estado dispuesto a disparar contra sus propios trabajadores para asegurar la rentabilidad del capital extranjero que financiaba la modernización. Esa contradicción no fue anecdótica; era estructural. La misma lógica que atraía créditos de Nueva York exigía disciplinar la protesta de los enclaves. Modernización y represión no eran contradicciones sucesivas sino caras simultáneas de un solo movimiento.

Vista desde lejos, la Danza de los Millones se lee como la culminación tardía —y no como la ruptura— de la Regeneración iniciada en los años ochenta por Rafael Núñez. La Regeneración había querido un Estado central fuerte, una moneda unificada, una infraestructura nacional y una alianza con las fuerzas conservadoras del orden; había producido, en cambio, el papel moneda envilecido, los ferrocarriles cafeteros inconexos, la Guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá. Fue la Danza la que, por vías que Núñez no habría podido imaginar, cumplió el programa: banca central, ferrocarriles integradores, orden fiscal, Estado modernizado. Solo que el vector del cumplimiento fue el dólar, no la teocracia; y el precio fue una dependencia que la crisis de 1929 haría visible y que ningún gobierno posterior lograría del todo revertir.

Cuando Olaya Herrera juró la presidencia el 7 de agosto de 1930, la Hegemonía Conservadora terminaba con la caja vacía, la deuda impagada, los enclaves intactos y las instituciones montadas por Kemmerer funcionando. Lo que la Danza dejó en pie iba a durar. Lo que se llevó consigo —la ilusión de una modernización barata, sin conflicto de clase, sin subordinación externa— nunca había existido, en realidad, sino como el eco brevemente audible de un flujo de dinero que ninguna república latinoamericana volvería a ver en esa proporción.

04

En el archivo

6 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Tratado Urrutia-Thomson — instrumento diplomático que desbloqueó la indemnización de 25 millones de dólares y normalizó las relaciones con Washington, actuando como llave de entrada del flujo de capitales
  2. 02Pedro Nel Ospina — presidente (1922-1926) bajo cuyo gobierno se recibieron los primeros pagos, se contrató la Misión Kemmerer y se fundó el Banco de la República, siendo el principal administrador político de la bonanza
  3. 03Marco Fidel Suárez — autor de la doctrina Respice Polum que orientó la política exterior hacia Estados Unidos y preparó el terreno diplomático para la normalización, aunque no cosechó sus frutos económicos
  4. 04Edwin Walter Kemmerer — economista de Princeton cuya misión en 1923 produjo el Banco de la República y el nuevo andamiaje financiero que canalizó institucionalmente el flujo de capitales de la Danza
  5. 05Banco de la República — institución creada en 1923 como resultado directo de la Misión Kemmerer, que estabilizó el sistema monetario y sirvió de interlocutor confiable para el capital extranjero durante el ciclo de bonanza
  6. 06Hegemonía Conservadora — régimen político que administró la Danza de los Millones durante las presidencias de Ospina y Abadía Méndez, y que no sobrevivió al colapso posterior a 1929
  7. 07Miguel Abadía Méndez — presidente (1926-1930) bajo cuyo gobierno se cerró el ciclo de la bonanza, se produjo la huelga bananera de 1928 y se derrumbó el modelo con la crisis cafetera de 1929
06

Documentos y fragmentos citados

50 documentos · 68 fragmentos

01Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 811 cita
[1]

de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…

p. 81
0230 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 1611 cita
[2]

de veintidós de diciembre de mil novecientos veintiuno, por las presentes ratifico y confirmo dicho Tratado ya modificado, en todos y cada uno de sus artículos. En fe de lo cual, he dispuesto que se fije en las presentes el sello de la República. Firmado y sellado de mi mano, en la ciudad de Bogotá, hoy primero de…

p. 161
03Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 4471 cita
[3]

1906. 39. Ibid., vol. 43, no. 13,004, July 17, 1907. 40. MMG, 1922, LXIXLXXII. Page 224 41. MMG, 1910, II. Colombia did not recognize Panama as an independent republic until the signing of the Urrutia-Thompson Treaty of 1914. 42. Ibid. 43. Informe del Gobernador de Boyacá a la Asamblea Departamental en sus sessiones…

p. 447
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1771 cita
[4]

esta elecci ó n (un candidato disidente tuvo unos pocos votos), aun que muchos, como los liberales Benjam í n Herrera y Alfonso L ó pez l ’ umarejo y los republicanos Eduardo Santos y Luis Eduardo Nieto t Caballero, apoyaron a un conservador disidente, el poeta Guillermo Valencia. Al terminar la Primera Guerra…

p. 177
05Arrogant Diplomacy: U.S. Policy Toward Colombia, 1903-1922Richard L. Lael · 1987 · p. 2671 cita
[5]

by 1915 had become a personal as well as a political enemy of Wilson, became chairman of the Foreign Relations Committee, which controlled the fate of the Thomson-Urrutia document. 58 In the absence of both Secretary Lansing and President Wilson, who had sailed for France on 4 December, Acting Secretary of State Page…

p. 267
06Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 33, 442 citas
[6]

ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…

p. 33
[53]

esta zona, en 1928, es un episodio vergonzoso en la historia de nuestros conflictos sociales. A la derecha, Manuel Quintin Lame, el hombre que se puso al frente de los soliviantados indigenas. 1595 cialmente de la naciente clase obrera. La coyuntura que vivia el pais en aquel momento era propicia para la irrupcién de…

p. 44
07Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 602 citas
[7]

ricos urbanos, los llamados “barrios residenciales” en donde algunos cambiaron sus casas coloniales por imitaciones de los palacetes de la “ Belle Époque ”. En esa década, como lo sintetiza Jorge Orlando Melo (2003): “ solo el 12 % vivía en las ciudades de más de 10.000 habitantes. El analfabetismo superaba el 75 % y…

p. 60
[8]

los llamados “barrios residenciales” en donde algunos cambiaron sus casas coloniales por imitaciones de los palacetes de la “ Belle Époque ”. En esa década, como lo sintetiza Jorge Orlando Melo (2003): “ solo el 12 % vivía en las ciudades de más de 10.000 habitantes. El analfabetismo superaba el 75 % y solo uno de…

p. 60
08Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 551 cita
[9]

tres décadas bajo el control de los comunistas, y las tres grandes huelgas de los años veinte fueron dirigidas por el comunista Raúl Eduardo Mahecha, vicepresidente del Congreso Socialista de 1924. PROSPERIDAD ECONÓMICA Pero antes de analizar las grandes huelgas comunistas es necesario discutir el estado de la…

p. 55
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2151 cita
[10]

was written and signed by both parties. Philippe Buneau-Varilla, the French promoter of the Panama Canal project, was credentialed as the official minister in Panama, and the Panama- U.S. Canal Treaty was ratified in early 1904. Work on the project ensued immediately thereafter, and the canal was opened to traffic in…

p. 215
10Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 15, 1992 citas
[11]

entre 1918 y 1922, buscó la normalización en las relaciones con Washington y la consi- guiente apertura de créditos y de in- versión norteamericana para Colom- bia. La eventual explotación de petró- leos se encontraba en un momento de- cisorio a la cual aspiraban varias em- presas norteamericanas e inglesas, teniendo…

p. 15
[43]

de exportación, otros tra- taron de buscar la intervención directa del gobierno. Éste podía ayudar a la industria colombiana bananera a ga- nar su independencia rompiéndole a la United sus monopolios sobre el ferro- carril, el riego y el crédito. El hecho que la concesión sobre el ferrocarril cedida durante el…

p. 199
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 189, 1982 citas
[12]

transporte aéreo en América Latina. El gobierno de Suárez definió una política exterior colombiana abiertamente pronorteamericana (su lema: respice polum, mirar al norte), lo que correspondió en par- te a la nueva situación creada por la posguerra, cuando se acentuó la hegemonía económica de los Estados Unidos, y en…

p. 189
[47]

de la costa caribe y del interior del país, en busca de mejores condiciones econó- micas. Muchos de ellos se emplearon en el ferro- carril y en el puerto o se convirtieron en colonos de las propiedades públicas y se dedicaron a culti- var yuca, plátano, maíz, arroz, caña de azúcar y ta- baco, que se destinaban a…

p. 198
12El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 35, 444 citas
[13]

Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…

p. 35
[14]

Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…

p. 35
[61]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
[62]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
13Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 117, 1262 citas
[15]

and multi- ple commercial arrangements.” A prolific and gifted writer, he was a 104 Chapter 5 Figure 5.2. “A Great Conscience Awakener.” Cartoon originally published in Birmingham Age, undated devoted Catholic and a doctrinaire and cordial politician who worked for the union of his party. On the other hand, while in…

p. 117
[36]

the Vatican further drained the budget. 4 The fiscal deficit was addressed by cost- cutting: firing some employees and delaying salary payments to others, even in the armed forces. 5 The lack of funds forced abandonment of construction of infrastruc- ture projects designed to facilitate trade. Improvement of port…

p. 126
14Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1791 cita
[16]

la economía colombiana era limitada. Por el otro lado, los créditos y las inversiones fluían hacia Colombia desde los Estados Unidos durante la década de 1920, cuando los bancos estadounidenses, rebosantes de capital de inversión después de la Primera Guerra Mundial, estaban ansiosos de ofrecer préstamos y créditos a…

p. 179
15Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1521 cita
[17]

economic reality, Su á rez’s gaze toward the Polar Star was fraught with cultural tension; he was a man deeply influenced by a nineteenth- century Catholic ethos that viewed U.S. Protestant- style capitalist- industrialist development with great skepticism. The Church frequently warned about capitalist excesses and…

p. 152
16Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 501 cita
[18]

principales instituciones financieras del país y que negociaban en la época con Pedro A. López y compañía. Laureano Gómez se casó con María Hurtado, la sexta de once hijos de Simón Hurtado, un humilde nativo de Popayán quien mediante trabajo y suerte se convirtió en un rico hombre de negocios. Don Simón se vino a…

p. 50
17Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 270, 2762 citas
[19]

de las presiones políticas y diplomáticas, sino que estas relaciones abarcaban necesidades tecnológicas y la intrusión de misiones de todo tipo con las cuales el sistema político tradicional parecía mal preparado para negociar. Las respuestas posibles estaban lle- nas de ambigüedades. Por un lado, las exigencias del…

p. 276
[20]

los acree- dores extranjeros. Todo conspiraba en la práctica, sin embargo, contra la racionalidad del proyecto único. La región oriental, en la que predominaban los sistemas agrí- colas tradicionales, podía prever que su desventaja se acentuaría en favor de aquellas regiones dedicadas a una agricultura más moderna.…

p. 270
18El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 146, 1542 citas
[21]

ú nica ciudad en el curso medio del Magdalena, Barrancabermeja. Tal como los trabaja dores y peque ñ os campesinos de la zona bananera, estaban sometidos a condiciones extremadamente duras de explotaci ó n y enfrentados adem á s a sociedades extranjeras que en forma casi invariable contaron con el apoyo incondicional…

p. 146
[46]

con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…

p. 154
19Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 72, 1922 citas
[22]

El crecimiento económico extremadamente rápido de los años veinte provenía de dos fuentes principales: el influjo de capital extranjero y el aumento de las exportaciones cafeteras. Si previamente la inversión extranjera había des- empeñado un papel relativamente insignificante en la economía colombiana, enormes…

p. 192
[40]

EL ESCENARIO 22 importancia. En ese momento el centro geográfico del cultivo se desplazó una vez más hacia occidente. Aunque se siguió cultivando en las laderas del occi- dente de Cundinamarca, su principal expansión en el siglo xx se produjo en la Cordillera Central, en Antioquia, Caldas, el norte de Tolima y de…

p. 72
20El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 405, 4112 citas
[23]

había subido moderadamente en Bogotá a una tasa del 10% anual 35. Los impulsos de la actividad económica y financiera tuvieron efectos inmediatos so- bre los recursos fiscales. En aquel período el 56% de los ingresos estatales provenían de los impuestos de aduanas y éstos suben de $22 millones en 1922 a $75 millones…

p. 411
[68]

después de la primera gue- rra21, el incremento de la demanda agregada como consecuencia de la extraordinaria expan- sión de las exportaciones cafeteras se pudo satisfacer básicamente con importaciones. Según un estudio reciente, en 1927-1928 las importaciones como porcentaje de la demanda interna fueron: textiles,…

p. 405
21Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 361, 3712 citas
[24]

econ6mico en dos formas. Contribuyeron a unificar un mercado nacional para los pro ductos agrícolas, los materiales de construcción y las manufacturas na cionales. Y. ampliaron el mercado nacional creando decenas de miles de empleos relativamente bien pagados para trabajadores que antes hablan laborado en la…

p. 371
[37]

temas de cable aéreo para sacar el café de la Cordillera Central y bajarlo a los ríos Magdalena y Cauca. A partir de 1919 entró en servicio el trans porte aéreo con el fin de unir a las principales ciudades colombianas. La ·construcción en gran escala de sistemas de transporte y de otros prQYec tos financiados con…

p. 361
22Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1531 cita
[25]

múltiples proyectos de infraestructura para abaratar costos de exportación e integrar las regiones. Abrió un programa de obras públicas que tendría fuertes incidencias en la hasta entonces inmóvil mano de obra rural, en los índices de inflación y en movilizaciones sociales y conflictos obreros. Los departamentos y…

p. 153
23Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 381 cita
[26]

ster- ling (more or less its traditional value of parity with the dollar.) 49 In 1909 the Junta de Conversión was created with specific funds to retire the paper money by burning it. As a result in 1914, only ten million pesos oro were circulating within Colombia, which was insufficient for the national economy. The…

p. 38
24Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 2762 citas
[27]

garantía de solvencia y pago, sobre todo si se lo compara con la legislación bancaria del pasado que exigía tan sólo un encaje del 2 5 %. La tasa de descuento impuesta por el banco emisor a los ban- cos socios por sus fondos sería, según Kemmerer, "el arma más poderosa que el Banco pueda tener para proteger el mercado…

p. 276
[28]

garantía de solvencia y pago, sobre todo si se lo compara con la legislación bancaria del pasado que exigía tan sólo un encaje del 2 5 %. La tasa de descuento impuesta por el banco emisor a los ban- cos socios por sus fondos sería, según Kemmerer, "el arma más poderosa que el Banco pueda tener para proteger el mercado…

p. 276
25Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 2201 cita
[29]

a recent study, imports as a percentage of domestic demand were in 1927—8 as follows: textiles, 81; paper, 81; rubber, 99; chemicals, 52; non-metallic minerals, 75; basic metals, 97; metal products, 82; non-electrical machinery, 88; electrical machinery and transport equipment, 100. 22 The Kemmerer Mission of 1923,…

p. 220
26Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 2131 cita
[30]

Perú (1993), México (1993), Costa Rica (1995), Bolivia (1995), Uruguay (1995) y Paraguay (1995). La única excepción ha sido Brasil (Carstens y Jácome 2005: 43). 213 La independencia del Banco de la República y la reelección presidencial emisión, y el gobierno tenía la facultad de ejercer inspección y vigilancia sobre…

p. 213
27Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 2561 cita
[31]

Apertura by law when the current expenditures exceeded total revenues. Kemmerer was recalled in 1931 to lead another mission to advise the government on financial and monetary affairs, when Colombia was suffering from the effects of the 1929 Wall Street crash and the world recession. Coffee prices had fallen…

p. 256
28Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1041 cita
[32]

terrestres internos, en el arancel aduanero y en la tasa de interés bancaria. A la rigidez de la oferta de dinero se añadía la falta de unidad monetaria: de un circulante de 24 millones de pesos oro, en 1918, el42 % todavía co nsistía del papel moneda regenerador -que cier- tamente se había cambiado por billetes…

p. 104
29El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 4121 cita
[33]

el primer trimestre de 1919 el precio se mantuvo alto: en el semestre que va de abril del mismo año a agosto vuelve a subir 21 % y empieza allí una baja gradual y sostenida: en junio de 1920 está casi de nuevo en el mismo nivel de abril de 1919, pero en los cuatro meses siguientes baja en un 45%: para esta emergencia…

p. 412
30A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 250, 2532 citas
[34]

Esteban Jaramillo and Jesús M. Marulanda for different periods. Domestic and foreign banks appointed Sam Koppel, Luis Williamson, and Manuel Escobar. Government and foreign banks appointed Simón Araujo. Manuel V. Ortíz was appointed by the govern - ment and the domestic banks, and Otto Gerding twice by the foreign…

p. 253
[35]

a preliminary version; Adolfo Meisel, Jimena Hurtado, Carlos Brando and Juanita Villaveces for their comments; the presentation assistants at the 7th ALAHPE conference, in particular Samuel Demeulemeester; and Edwin López, Juan Sayago, and Juan C. Acosta for the comments received on related works. 232 Ricardo José…

p. 250
31Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3991 cita
[38]

The Manizales Rope Way Ltd. 200.000 _______ Fuente: Francisco Posada Díaz, Colombia: violencia y subdesarrollo (Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1969), p. 76 y Luis Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia (Medellín, Santa Fe, 1955), p. 352. El siglo xix fue escenario de la inversión inglesa en los…

p. 399
32Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 191 cita
[39]

se dio, por ejemplo, en la agroin- dustria cañera del Valle del Cauca, con grandes capitales invertidos en maquinaria, o en las fincas ganaderas de la región caribeña, con notables mejoras gracias a la importación de semillas de pastos y de reses de alta calidad. La diversidad de la economía también se aprecia en el…

p. 19
33Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 69, 752 citas
[41]

(aunque con un solo aparato) y se entregaron cinco proyectos de ley sobre aspectos varios, incluido uno para hacer más efectivo el servicio militar obligatorio. Ciénaga y Líbano Los dos hechos históricos que sintetizan la fuerte y constante movilización obrera, popular y campesina y la respuesta militar del Estado en…

p. 69
[57]

tradicionales la aceptaban. El debate de los años treinta radicaba en la forma de la intervención, en su intensidad, su sentido y su función. De modo que el resultado de la década fue un Estado con mayores funciones económicas. Frente a la crisis intervino con instrumentos de regu- lación, macroeconómica, en un primer…

p. 75
34Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1221 cita
[42]

de estos delitos. En el Magdalena funcionaba la United Fruit Company, un enclave agrícola que ocupaba extensos terrenos entre las poblaciones de Ciénaga y Fundación para el negocio del cultivo y la exportación del banano. En 1928, la Yunai obtenía una ganancia de 100% por cada racimo que vendía, contaba con unos…

p. 122
35Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1331 cita
[44]

A further complication was social and labor unrest, in part a renewal or continuation of the artisans' struggle during the previous century for job security and benefits. While Suarez was president, a tailors' demonstration in Bogota against the importation of military uniforms led to several deaths at the hands of…

p. 133
36Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3721 cita
[45]

Con el agravan- ~ te de que en Colombia comenzó antes, pues los intereses 1 norteamericanos, preocupados por los intentos oficiales ' de control de las explotaciones petroleras, decidieron cor- tar los créditos internacionales. El New York Times atribu- yó esa política oficial al "deseo de la administración del…

p. 372
37Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3131 cita
[48]

germen prometedor de una ma- rina de guerra. Nada podía hacerse militarmente en aquellas lejanías in- comunicadas, como no fuese por ges- tión diplomática. De ésta se echó mano mientras el país ardía de ira, pa- triotismo herido y frustración. La Pedrera fue devuelta a Colombia el 23 de octubre de 1911, merced a la…

p. 313
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 471 cita
[49]

se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…

p. 47
39La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica, Lukas Rodríguez Lizcano · 2022 · p. 331 cita
[50]

actualidad, en particular la forma de relacionamientos entre la población y los poseedores de tierra y las formas en las que aún se trata a la clase trabajadora del departamento. Pero del paso de la United por la zona bananera no solo quedan esos regis- tros arquitectónicos. También, como lo anuncia la primera frase…

p. 33
40Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 1321 cita
[51]

maleza, la opro- biosa cerca que separaba el mundo de sus protegidos del resto de la población se conserva intacta. Pero del paso de la United por la zona bananera no sólo quedan esos registros arquitectónicos. También, como lo anuncia la pri- mera frase que abre el testimonio de Margarita, queda una huella traumática…

p. 132
41La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1631 cita
[52]

esto no pudo ser intencional. Los grupos dominan- tes, aún con su admirable inteligencia, no podían anticipar las consecuencias inherentes al proceso tecnológico y eco- nómico que propiciaban, sino en la forma lejana y teórica como lo hacía Galindo, para quien los efectos de semejan- te «revol u ción» no podían llegar…

p. 163
42Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 50, 732 citas
[54]

la sociedad (trabajadores asalariados principalmente, pero también campesinos e indígenas y sectores medios urbanos), el conservatismo perdió terreno político para las cruciales elecciones de 1930. La división en dos candidaturas y el errático comportamiento de la Iglesia --cuyos jerarcas vacilaron en apoyar a uno u…

p. 50
[55]

dólar por libra en septiembre de 1929 se bajó a 16 centavos en sólo dos meses. Los peores precios, sin embargo, se darán entre 1932 y 1935, siendo cercanos a los 10 centavos (Informe de Gerencia, p. 177). Ver José A. Ocampo y Santiago Montenegro, Crisis Mundial, Protección e Industrialización, Bogotá: Cerec, 1984,…

p. 73
43Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 336, 3712 citas
[56]

a 10,5 centavos de dólar por libra, apenas una fracción de su nivel de bonanza (28,5 centavos en 1926). La crisis internacional, que se desencadenó de manera abierta a partir de octubre de 1929, arrastró también los precios de los productos industriales, que constituían el grueso de las compras externas del país. No…

p. 371
[65]

vimos, agobiada por bajos niveles de productividad y por casi nulos niveles de incorporación de tecnología, a lo que se añadía un incipiente entable industrial centrado básicamente en el sector textil de Antioquia y en algunos bienes de consumo corriente, un no menos incipiente desarrollo ferrocarrilero que servía…

p. 336
44Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1321 cita
[58]

on the vulnerability of the Colombian labor movement to ruling-class initiatives during the resurgence and reorganization of world capitalism in the wake of the Second World War. The fourth reflects on the relationship of this whole social process to the phenomenon of the Violence. The Advent of the Liberal Republic…

p. 132
45De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 801 cita
[59]

de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948, cuando la Iglesia Católica se…

p. 80
46De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 801 cita
[60]

reflejaba la rápida caída de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948,…

p. 80
47Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 1421 cita
[63]

más discreción en sus decisiones de permitir la devaluación del peso, de emitir para contrarrestar la contracción monetaria, de prestarle al Gobierno sin contraprestación o el declarar una moratoria general para los agentes endeudados que no pudieron honrar sus obligaciones, hasta que se logró salir de la depresión…

p. 142
48Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 821 cita
[64]

problema parecía agravarse. Los conservadores, divididos, perdieron las elecciones y entregaron el poder a los liberales: fue el único país de América Latina donde, en medio de la crisis mundial, el partido perdedor permitió una transición pacífica a la oposición. Los liberales, por su parte, apoyándose en los…

p. 82
49Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 1631 cita
[66]

mundial de la post guerra (las rentas nacionales bajan a 19 millones en 1921 y a cerca de 21 en 1922, y la balanza comercial exhibe d é ficit de cerca de 42 millones en 1920), la ofensiva de los voceros pol í ticos de la bur gues í a industrial y financiera y su “ estar vuelto hacia el pasado ” 165. 183 Orro B ü rgeb,…

p. 163
50Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 471 cita
[67]

82.4 72.8 77.8 Otros (1) 26.0 18.6 14.1 21.4 24.7 9.1 15.9 8.6 9.1 10.4 12.2 14.9 20.5 12.6 (1) Incluye principalmente España, Ecuador, Perú, Venezuela, Antillas, Italia y otros países de Europa y América. Fuente: 1885-1910, José Antonio Ocampo (1984). 1913-1922, Anuario de comercio exterior. Capítulo 1 47 Cuadro 10…

p. 47