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Biografía

Edwin Walter Kemmerer

Regeneración

1875–1945

18 min de lectura32 documentos
Nacimiento1875
Fallecimiento1945
RolesProfesor de economía en la Universidad de Princeton · Asesor financiero del gobierno colonial norteamericano en Filipinas
Lugar principalColombia
Período históricoRegeneración1886–1929
03

La biografía

En julio de 1923, el Congreso colombiano aprobó la Ley 5 y creó el Banco de la República. La ley traducía en articulado las recomendaciones de una misión que había pasado meses en Bogotá bajo la dirección de un profesor de economía de Princeton llamado Edwin Walter Kemmerer. En cuestión de meses, Colombia adoptó el patrón oro, centralizó su emisión monetaria, reglamentó su banca y estrenó un régimen presupuestal que fortalecía al Ministerio de Hacienda frente al Congreso. Ese conjunto de normas —redactadas por extranjeros, aprobadas casi sin retoques, y todavía en pie en su arquitectura básica un siglo después— es la obra colombiana de Kemmerer, y una de las intervenciones extranjeras más duraderas en la vida institucional del país. La paradoja es que su solidez de diseño convivió con una fragilidad estructural: al automatizar la política monetaria y certificar a Colombia como sujeto de crédito confiable, la arquitectura kemmereriana abrió la compuerta a un endeudamiento que desbordaría los límites que la propia misión juzgaba razonables y que, cuando llegó la Gran Depresión, dejó al país sin herramientas para amortiguarla. Salir del pozo exigió, precisamente, abandonar el patrón oro que Kemmerer había prescrito.

02

Línea de vida

  1. 1875

    Nacimiento en Scranton, Pensilvania

    Leer contexto

    Edwin Walter Kemmerer nació en Scranton, Pensilvania, y se formó como economista en el ambiente académico norteamericano que combinaba teoría cuantitativa del dinero, defensa del patrón oro y confianza en la ingeniería institucional.

  2. 1900

    Primeras asesorías internacionales

    Leer contexto

    Antes de llegar a Colombia, Kemmerer sirvió como asesor financiero del gobierno colonial norteamericano en Filipinas y reformó o intentó reformar los sistemas monetarios de México, Guatemala, Ecuador, Bolivia, Chile, Perú, Sudáfrica y Polonia, ganando el apodo de 'money doctor' o médico de monedas.

  3. 1923

    Primera Misión en Colombia y creación del Banco de la República

    Leer contexto

    Kemmerer y su equipo llegaron a Bogotá en marzo de 1923, contratados por el gobierno de Pedro Nel Ospina. Trabajaron meses en diagnóstico y redacción, y presentaron sus propuestas en el documento 'Leyes presentadas al gobierno de Colombia por la misión de expertos financieros y exposición de motivos de éstas'. Sus recomendaciones sirvieron de base para la Ley 5 de julio de 1923, que creó el Banco de la República, adoptó el patrón oro, centralizó la emisión monetaria y estableció una ley general de bancos y una reforma presupuestal.

  4. 1923

    Propuesta de reforma tributaria rechazada por el Congreso

    Leer contexto

    La misión proyectó una reforma tributaria basada en un impuesto de renta global y progresivo con retención en la fuente, que el Congreso rechazó con contundencia. Colombia adquirió arquitectura financiera moderna pero sin la contrapartida fiscal prevista por Kemmerer, postergando la modernización tributaria por más de una década.

  5. 1931

    Segunda Misión en Colombia en el contexto de la Gran Depresión

    Leer contexto

    Kemmerer fue convocado nuevamente a Colombia en 1931 para liderar una segunda misión de asesoría financiera y monetaria en el contexto de la crisis derivada del crack de Wall Street de 1929. Esta misión resultó en la Ley 64 de mayo de 1931, una nueva ley orgánica de presupuesto que restringió la capacidad del Congreso para aumentar el gasto y fortaleció la autoridad del Ministro de Hacienda.

  6. 1945

    Fallecimiento

    Leer contexto

    Edwin Walter Kemmerer falleció en 1945, dejando como legado una red de instituciones bancarias y presupuestales en múltiples países de América Latina, África y Europa, siendo Colombia uno de sus laboratorios más consecuentes y duraderos.

El profesor que se volvió médico de monedas

Edwin Walter Kemmerer (1875-1945) nació en Scranton, Pensilvania, y se formó como economista en el ambiente académico norteamericano que a principios del siglo XX combinaba teoría cuantitativa del dinero, defensa del patrón oro y confianza en la ingeniería institucional. Antes de llegar a Bogotá ya había servido como asesor financiero del gobierno colonial norteamericano en Filipinas y había reformado, o intentado reformar, los sistemas monetarios de México, Guatemala, Ecuador, Bolivia, Chile, Perú, Sudáfrica y Polonia. El apodo con el que pasó a la historia —el money doctor, el médico de monedas— capturaba tanto su reputación técnica como el género de intervención que ejercía: llegaba con un pequeño equipo, diagnosticaba el sistema monetario y fiscal, redactaba un paquete de leyes y se marchaba dejando bancos centrales, códigos bancarios y oficinas de contraloría cortados casi por el mismo molde.

Ese molde tenía tres piezas. Primero, el patrón oro como ancla del sistema monetario: una moneda nacional convertible a oro a paridad fija, con reservas metálicas que garantizaran la convertibilidad. Segundo, un banco central con monopolio de emisión, independiente del ejecutivo, que operara la política monetaria mediante la tasa de descuento —lo que Kemmerer llamaba "el arma más poderosa" para proteger el mercado monetario, contener la especulación, prevenir el éxodo de oro y conservar reservas metálicas. Tercero, disciplina fiscal codificada en leyes de presupuesto que redujeran la discrecionalidad legislativa. La doctrina de fondo era la teoría cuantitativa del dinero en su versión más ortodoxa: bajo el patrón oro y con economía abierta, la oferta monetaria se autorregulaba por mecanismos automáticos de mercado, y el papel del banco central era no estorbar ese ajuste.

Cuando Kemmerer llegó a Colombia en 1923 tenía cuarenta y ocho años y era, según lo describieron entonces, un joven profesor experto en cuestiones económicas y administración. La juventud era relativa: lo joven era la disciplina que representaba, una economía monetaria que aspiraba a operar como ciencia aplicable, con recetas transferibles de un país a otro. Colombia sería su laboratorio más consecuente.

Lo que Kemmerer encontró: un siglo de desorden monetario

Para entender la magnitud de lo que la misión de 1923 vino a resolver, hay que mirar el país que la recibió. El sistema monetario colombiano del cambio de siglo era un laberinto sedimentado por decisiones políticas más que por un desarrollo orgánico de la banca. En 1880, bajo Rafael Núñez, se había creado el Banco Nacional, y en 1886 se le impuso curso forzoso a sus billetes. En 1887 se suspendió el derecho de emisión de los bancos privados, convirtiendo al Banco Nacional en agente fiscal del Estado. Ese monopolio, sin contrapesos, produjo lo que era previsible: emisiones que superaron en más de nueve millones de pesos el límite de doce millones fijado por el Congreso. Una comisión investigadora comprobó las emisiones ilegales, y en 1894 la Ley 70 ordenó la liquidación del Banco Nacional. El experimento del primer banco emisor colombiano terminaba en escándalo.

Vino algo peor. Para financiar la Guerra de los Mil Días (1899-1902), el gobierno recurrió a la emisión sin freno y produjo la hiperinflación más alta registrada en la historia del país. Cuando terminó el conflicto, la moneda circulante era una mezcla babélica. En 1909, bajo el gobierno de Rafael Reyes, se creó la Junta de Conversión con fondos específicos para retirar y quemar el papel moneda regenerador. La operación funcionó demasiado bien: para 1914 solo circulaban diez millones de pesos oro en el país, cifra insuficiente para las transacciones cotidianas de una economía en expansión.

Hacia 1918, el circulante colombiano seguía sin unidad. De los veinticuatro millones de pesos oro que operaban en la economía, el 42% era papel moneda regenerador —el residuo inflacionario que la Junta de Conversión no había alcanzado a quemar— y el 40% eran monedas de plata, dólares estadounidenses y libras esterlinas. En las zonas fronterizas, los sueldos públicos se cambiaban con descuento. Hacia 1919, la escasez de dinero era tan aguda que empujó al gobierno a medidas paliativas, y el debate sobre si la emisión debía corresponder al Estado o a los bancos privados llevaba décadas sin resolverse.

Ese era el país al que Kemmerer llegó: no un desierto institucional, sino un terreno cubierto de ruinas y proyectos fallidos. La demanda de orden monetario había madurado durante cuarenta años. Lo que faltaba era la autoridad técnica y el respaldo político para imponerlo.

El contexto de 1923: la danza de los millones y el Respice polum

Kemmerer no llegó a Colombia por casualidad ni por iniciativa exclusivamente colombiana. Llegó en el punto exacto en que confluyeron tres corrientes. La primera fue la normalización de las relaciones con Estados Unidos tras el largo pleito por Panamá: en 1922 se aprobó el tratado Urrutia-Thomson, y el gobierno norteamericano se comprometió a pagar veinticinco millones de dólares como indemnización por su actuación en la separación istmeña de 1903, con los primeros desembolsos efectuados en 1922 o 1923. La segunda fue la política del Respice polum —"mirar al norte"— acuñada por el presidente Marco Fidel Suárez (1918-1922), quien, pese a ser un católico decimonónico escéptico del desarrollo capitalista-industrial protestante de Estados Unidos, entendió que el nuevo eje del mundo se había desplazado de Londres a Washington. Al terminar la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos ya había reemplazado a Inglaterra como principal mercado y fuente de inversión extranjera de Colombia. La tercera corriente fue la abundancia de capital norteamericano de la posguerra: los bancos estadounidenses estaban rebosantes de fondos disponibles para prestar y buscaban destinos en América Latina.

Enrique Olaya Herrera, primero como canciller y luego como jefe de misión en Washington, fue el operador principal de esa alineación. Antes de la guerra, la ley federal norteamericana prohibía a los bancos nacionales establecer sucursales en el exterior y usar aceptaciones bancarias, lo que había obligado al comercio hemisférico a canalizarse por la banca británica. Después de 1918, esa restricción se levantó, y Wall Street pudo desplegarse hacia el sur.

En agosto de 1922 asumió la presidencia Pedro Nel Ospina, ingeniero antioqueño, con un programa modernizador ambicioso. Los recursos disponibles eran extraordinarios: entre 1923 y 1928, Colombia recibió cerca de doscientos millones de dólares en préstamos externos y en pagos de la indemnización panameña, distribuidos entre el gobierno nacional y los gobiernos departamentales y municipales —con Antioquia, Caldas y Medellín entre los principales beneficiarios—. Las inversiones directas de ciudadanos norteamericanos en Colombia pasaron de treinta millones de dólares en 1920 a doscientos ochenta millones en 1929. Ese torrente de recursos, destinado a ferrocarriles, carreteras, cables aéreos y puertos, fue bautizado por la historiografía como "la danza de los millones".

Contratar a Kemmerer, en ese marco, no era solo pedirle un diagnóstico técnico: era emitir una señal a los mercados. La presencia del profesor de Princeton al mando de la reorganización monetaria y presupuestal certificaba a Colombia como sujeto de crédito confiable, y abría con más fluidez el grifo del capital norteamericano. La misión era, simultáneamente, reforma institucional y diplomacia financiera.

La misión de 1923: cinco leyes que reconfiguraron el país

Kemmerer y su equipo llegaron a Bogotá en marzo de 1923 y trabajaron durante meses en un régimen intenso de entrevistas, diagnóstico y redacción. El resultado quedó consignado en un volumen que la historia recuerda por su título largo y descriptivo: Leyes presentadas al gobierno de Colombia por la misión de expertos financieros y exposición de motivos de éstas, publicado en Bogotá ese mismo año. No era un informe: era un paquete de proyectos de ley articulados entre sí.

La pieza central fue la Ley 5 de julio de 1923, que creó el Banco de la República. La ley establecía un banco central con monopolio de emisión, capital mixto —accionistas públicos y privados— y un directorio con representación cruzada de gobierno, bancos comerciales y sector productivo. La emisión quedaba condicionada a la existencia de reservas de oro y divisas, en la proporción exigida por el patrón oro. La tasa de descuento se convertía en el instrumento principal de política monetaria. Las reservas metálicas de la nación se centralizaban en la nueva institución, y el peso colombiano se definía como billete convertible a oro a paridad fija.

Alrededor de ese eje, la misión propuso una ley general de bancos que reguló por primera vez de manera sistemática la actividad bancaria en el país, con requisitos de capital, supervisión y encajes. Propuso una ley orgánica de presupuesto que ordenó las finanzas del Estado, y una ley de contraloría que creó el organismo de control fiscal. También proyectó una reforma tributaria basada en un impuesto de renta global y progresivo, con retención en la fuente y mecanismos modernos de control sobre contribuyentes.

El Congreso aprobó casi todo: el Banco de la República, la ley general de bancos, la reforma presupuestal. Rechazó, con contundencia, la reforma tributaria. El proyecto de renta progresiva no tuvo ninguna acogida en el legislativo y quedó archivado. La consecuencia de esa selección sería duradera: Colombia adquirió una arquitectura financiera y presupuestal moderna, pero sin la contrapartida fiscal que Kemmerer había previsto. Los sectores altos, cuyos intereses estaban representados en el Congreso, aceptaron modernizar el sistema monetario —del que se beneficiaban directamente— pero bloquearon la modernización tributaria que les habría cobrado la cuenta. Esa modernización fiscal solo llegaría más de una década después, con las reformas liberales que ampliaron exenciones para rentas bajas y elevaron tarifas en los tramos altos, fundando el sistema fiscal colombiano sobre impuestos directos.

La doctrina detrás: patrón oro en un mundo que lo abandonaba

La singularidad histórica de la reforma de 1923 —y una de las claves para entender sus efectos posteriores— es que Colombia adoptó el patrón oro en un momento en que la mayoría de países capitalistas ya lo habían abandonado tras los desequilibrios monetarios de la Primera Guerra Mundial. Europa vivía en un régimen de inconvertibilidad y de flotación cambiaria, y solo tentativamente algunos países intentarían regresar al oro en los años posteriores, siempre con dificultades. Colombia, que nunca había tenido un patrón oro operativo, lo adoptaba justo cuando el sistema mundial se había fracturado.

La misión Kemmerer representó la ortodoxia liberal y monetarista más pura. Su lógica era la del ajuste automático: si el país tenía déficit en su balanza de pagos, saldría oro de las reservas del banco central; al contraerse la base monetaria, subirían las tasas de interés; las tasas altas atraerían capital externo y contendrían la demanda interna, restaurando el equilibrio. El banco central no tenía que decidir nada; tenía que dejar operar la regla. La independencia del banco emisor respecto del ejecutivo —lo que hoy se justifica teóricamente como remedio contra la inconsistencia intertemporal de la política monetaria— era, en el diseño de Kemmerer, condición para que la regla operara sin interferencia política.

Hubo una tensión inicial que la misión resolvió con pragmatismo. Kemmerer llegó con la intención de recomendar una reducción arancelaria, coherente con su liberalismo comercial. Pero pronto entendió el impacto de la sobrevaluación cambiaria que el patrón oro producía en un país exportador de café: bajar aranceles sobre una moneda ya fuerte habría estrangulado a los productores nacionales. Abandonó rápidamente esa recomendación. Fue de los pocos matices en un cuerpo doctrinal que, por lo demás, aplicó con vocación de ortodoxia.

Esa doctrina se aplicaba a un país cuya economía real distaba mucho del modelo. La crisis cafetera de 1918-1920 había mostrado los límites del laissez-faire vigente: todas las grandes empresas exportadoras colombianas de café quebraron, y el control monopsónico del comercio pasó a manos norteamericanas sin intervención estatal. Ese mismo marco ideológico —confianza en el ajuste automático, minimización del papel del Estado— se prolongaba en las recomendaciones kemmererianas de 1923.

Los años entre misiones: la deuda que desbordó el consejo

Entre 1923 y 1928, la arquitectura kemmereriana funcionó como plataforma para el flujo de capitales. El Banco de la República estabilizó el sistema monetario, la Contraloría empezó a ejercer control fiscal, la banca privada operó bajo reglas claras por primera vez. La confianza de los prestamistas norteamericanos y europeos se tradujo en emisiones sucesivas de bonos que Colombia colocó en Nueva York y en Londres.

Los cerca de doscientos millones de dólares que entraron entre 1923 y 1928 permitieron un programa de obras públicas sin precedente. Los ferrocarriles cordilleranos avanzaron, las carreteras se multiplicaron, los cables aéreos —esa solución tan colombiana a la geografía imposible— conectaron regiones. Pero el ritmo del endeudamiento superó con creces cualquier prudencia. La propia misión Kemmerer había estimado que el límite razonable de endeudamiento externo para Colombia no debía exceder los diecisiete millones y medio de dólares por año. En el pico de la danza, el país se endeudaba muy por encima de ese umbral, sumando al gobierno nacional los créditos de departamentos y municipios que negociaban directamente con la banca norteamericana.

Ese endeudamiento excesivo no fue, propiamente, una falla del diseño institucional de Kemmerer. Fue una decisión política colombiana, adoptada por élites gobernantes que interpretaron la nueva confianza de los mercados como una invitación permanente. Kemmerer había diseñado la cerradura; otros abrieron la puerta de par en par. Cuando Alfonso López Pumarejo, entonces figura de la oposición liberal, denunció los excesos del endeudamiento durante el gobierno de Miguel Abadía Méndez (1926-1930), lo hizo señalando que la arquitectura financiera creada en 1923 estaba siendo usada más allá de lo que sus propios arquitectos habían aconsejado.

Desde mediados de 1928, el flujo comenzó a interrumpirse. El detonante no fue el crack de Wall Street —que aún no ocurría— sino una disputa política concreta: los intereses norteamericanos, alarmados por las intenciones del gobierno Abadía Méndez de fortalecer el control estatal sobre las explotaciones petroleras, decidieron cortar los créditos internacionales. Aunque la propuesta gubernamental se retiró en junio de 1928, el daño ya estaba hecho: los banqueros de Nueva York habían enviado la señal de que la confianza tenía condiciones políticas, no solo técnicas. Los precios del café, que habían tocado 28,5 centavos de dólar por libra en 1926, comenzaron a descender. Cuando en octubre de 1929 colapsó la Bolsa de Nueva York, Colombia ya estaba en una situación crítica que la depresión mundial se limitaría a agravar.

La segunda misión: 1930-1931, la crisis y los ajustes

En agosto de 1930, tras casi medio siglo de hegemonía conservadora, Enrique Olaya Herrera asumió la presidencia como candidato liberal en un contexto en que los conservadores aún controlaban todas las instancias distintas al ejecutivo. Olaya, viejo operador del Respice polum desde su paso por la cancillería y por la misión en Washington, formó un gabinete de Unidad Nacional con conservadores en ministerios y gobernaciones, y se dispuso a enfrentar los efectos de la Gran Depresión con las herramientas de la ortodoxia. Una de sus primeras decisiones fue convocar de nuevo a Kemmerer.

La segunda misión Kemmerer operó en Colombia en 1930 y 1931. El país que encontró era distinto del de 1923. El ingreso nacional había caído de 75,2 millones de dólares en 1929 a 54,3 millones en 1930. El empleo industrial se había desplomado de 65.100 trabajadores en 1925 a 42.402 en 1931. Los términos de intercambio se habían deteriorado un 23% entre los promedios de 1925-1929 y 1930-1934. Los precios del café habían caído de 28,5 a 10,5 centavos por libra. Y la deuda externa contratada durante la bonanza se había vuelto impagable: para el período 1929-1933 representaba el 36,8% del PIB, el 277% de las exportaciones, el 1.264% de las reservas internacionales y el 642,8% de los ingresos fiscales del Estado.

La segunda misión produjo su reforma emblemática en mayo de 1931: la Ley 64, nueva ley orgánica de presupuesto, que limitó aún más la capacidad del Congreso para aumentar los gastos y engrosar el presupuesto, y fortaleció la autoridad del Ministro de Hacienda al exigir su aprobación previa para cualquier nuevo gasto. Era una vuelta de tuerca sobre el diseño de 1923: ante una crisis fiscal aguda, la respuesta ortodoxa fue centralizar el control del gasto en el ejecutivo y neutralizar la presión legislativa por aumentar erogaciones. Esteban Jaramillo, ministro de Hacienda de Olaya y figura central de la ortodoxia liberal colombiana, fue el interlocutor colombiano de esa segunda misión.

Pero las recetas de austeridad no bastaban. Entre 1929 y 1932, la política económica colombiana fue procíclica: en el afán de defender el patrón oro y sostener las obligaciones externas, las tasas de interés reales alcanzaron niveles del 30% al 40%, estrangulando cualquier posibilidad de recuperación interna. Curiosamente, el volumen físico de las exportaciones —el quantum, no el valor— aumentó incluso en los años más agudos de la crisis, sostenido por el café y por el oro, que compensaron la caída del petróleo y el banano. El problema no era producir; era la valoración internacional de lo que se producía, y las obligaciones en oro que había que servir con esos ingresos deprimidos.

El abandono del patrón oro: cuando la solución fue desmontar la ortodoxia

En septiembre de 1931 —el mismo año de la segunda misión Kemmerer— Gran Bretaña abandonó el patrón oro. En pocas semanas, decenas de países siguieron el ejemplo. Colombia lo hizo también en 1931, reemplazando la convertibilidad automática por un sistema de flotación controlada de la tasa de cambio. El Banco de la República, liberado de la obligación de sostener la paridad, pudo devaluar el peso y recuperar discreción sobre la política monetaria. El control de cambios se estableció como instrumento permanente.

La ironía era completa. La institución que Kemmerer había diseñado para operar el patrón oro sobrevivía; pero sobrevivía haciendo exactamente lo contrario de lo que su creador había prescrito. La discreción monetaria —lo que la ortodoxia cuantitativista pretendía suprimir— se reveló como la herramienta indispensable para salir de la depresión. Con la devaluación, con el control de cambios, con la moratoria parcial de la deuda externa y con las nuevas políticas fiscales expansivas que se abrieron paso a partir de 1932, la economía colombiana comenzó a recuperarse. Desde 1933, el país retomó tasas de crecimiento vigorosas, y en pocos años había superado los niveles de actividad anteriores a la crisis.

Kemmerer, entretanto, seguía siendo Kemmerer. Regresó a Princeton, publicó, enseñó, mantuvo su prestigio como el mayor experto vivo en reforma monetaria comparada. Murió en 1945, en un mundo que había abandonado casi por completo el sistema que él había pasado la vida promoviendo. Los Acuerdos de Bretton Woods, firmados un año antes de su muerte, consagraban un régimen monetario distinto, con paridades ajustables y con instituciones multilaterales —Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial— que asumirían buena parte de la función que los money doctors habían cumplido en la primera mitad del siglo.

La huella: instituciones que sobreviven a su doctrina

Casi un siglo después de la Ley 5 de 1923, la arquitectura básica que Kemmerer trazó sigue en pie en Colombia. El Banco de la República existe todavía, aunque su régimen constitucional cambió profundamente con la Constitución de 1991, que reafirmó su independencia y le fijó el mandato de mantener el poder adquisitivo de la moneda. La Contraloría General de la República, creada por otra de las leyes de la misión, sigue siendo el órgano de control fiscal del Estado. La superintendencia bancaria —hoy Superintendencia Financiera— desciende directamente del régimen de supervisión creado en 1923. La ley orgánica de presupuesto ha sido reformada muchas veces, pero conserva la lógica esencial que Kemmerer imprimió: fortalecer al ejecutivo frente al legislativo en el manejo del gasto.

Esa longevidad institucional es la principal razón por la que la Misión Kemmerer se recuerda como uno de los momentos fundacionales del Estado moderno colombiano. Pero es una memoria dividida. Para una tradición —la del liberalismo económico, la de los tecnócratas del Ministerio de Hacienda, la de las élites bancarias— Kemmerer representa el momento en que Colombia se dotó de reglas modernas y adquirió credibilidad ante los mercados internacionales. Para otra tradición —crítica, nacionalista, atenta a los costos sociales de la ortodoxia— la misión encarna la subordinación técnica y política a Wall Street, la certificación externa de un modelo que priorizó la disciplina monetaria sobre la justicia distributiva, y el momento en que las élites colombianas aceptaron modernizar el sistema financiero pero bloquearon la modernización fiscal que habría gravado sus propias rentas.

Ambas lecturas tienen fundamento. La arquitectura kemmereriana produjo, en efecto, instituciones sólidas y durables, y estabilizó un sistema monetario que había estado en desorden durante décadas. Pero también sirvió de plataforma para un endeudamiento que desbordó los límites que la propia misión consideraba prudentes, y amplificó los efectos de la crisis mundial al privar al país de las herramientas de política monetaria que solo se recuperaron abandonando el patrón oro. El diseño era funcional al mundo del comercio y del capital de los años veinte; cuando ese mundo colapsó, el diseño colapsó con él, y hubo que reconstruirlo sobre otras bases.

La ironía final es que Kemmerer regresó en 1930 no a defender su obra original, sino a apuntalarla con más ortodoxia —una ley presupuestal aún más restrictiva, austeridad, defensa del patrón oro— justo cuando esa ortodoxia se estaba revelando incapaz de responder a la magnitud de la crisis. Fue Colombia, no Kemmerer, la que decidió que había que soltar el ancla. Y fue esa decisión, tomada contra la doctrina del maestro, la que permitió que sus instituciones sobrevivieran. La cerradura seguía funcionando; solo hubo que aceptar que la puerta se movería con el viento.

Ese es, al final, el legado kemmereriano en Colombia: un andamiaje institucional coherente y resistente, construido según una doctrina que sus mismas creaciones terminarían desmintiendo. El profesor de Princeton dejó al país un banco central, una contraloría, una ley de presupuesto y una tradición de disciplina fiscal. La historia se encargó del resto —de mostrar que ninguna institución, por bien diseñada que esté, puede sustituir el juicio político sobre cuándo aplicar sus reglas y cuándo suspenderlas.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

32 documentos · 47 fragmentos
01Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 4111 cita
[1]

a esa suma las emisiones del Banco Nacional. Al comprobar una comisión investigadora que se había emitido moneda en forma ilegal, por más de 9 millones de pesos, fue dictada la Ley 70 de 1894, la cual ordenó la liquidación del Banco Nacional. En 1883 se fundó el Banco de Crédito Territorial Hipotecario, mas a pesar…

p. 411
02Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Página 661 cita
[2]

of at- tempts to buy up the public debt outright or through the practice of secret emissions.P The split in the Nationalist party widened during the next few months, exacerbated by stormy congressional sessions and polemics in the press. Critics attacked many aspects of Care's government, but debate centered on the…

p. 66
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 921 cita
[3]

fue bruscamente eliminado cuando en 1887 se decidió suspender el derecho a emisión de los bancos privados. La obligatorie- dad en la recepción de los billetes del Banco Na- cional creado en 1880, mediante la figura del cur- so forzoso de papel moneda, el gobierno de Rafael Núñez logró convertir al Banco Nacional en su…

p. 92
04Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · Páginas 209, 2132 citas
[4]

Perú (1993), México (1993), Costa Rica (1995), Bolivia (1995), Uruguay (1995) y Paraguay (1995). La única excepción ha sido Brasil (Carstens y Jácome 2005: 43). 213 La independencia del Banco de la República y la reelección presidencial emisión, y el gobierno tenía la facultad de ejercer inspección y vigilancia sobre…

p. 213
[26]

que éstos no cedan ante esas presiones. Si al tomar decisiones los bancos centrales cedieran ante el gobierno o el sector privado, se estarían validando ex- 2 Este concepto fue introducido por los premios Nobel de Econo- mía Kydland y Prescott (1977). Acá empleo simplemente una aplica - ción del mismo a las políticas…

p. 209
05Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 1041 cita
[5]

terrestres internos, en el arancel aduanero y en la tasa de interés bancaria. A la rigidez de la oferta de dinero se añadía la falta de unidad monetaria: de un circulante de 24 millones de pesos oro, en 1918, el42 % todavía co nsistía del papel moneda regenerador -que cier- tamente se había cambiado por billetes…

p. 104
06Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · Página 381 cita
[6]

ster- ling (more or less its traditional value of parity with the dollar.) 49 In 1909 the Junta de Conversión was created with specific funds to retire the paper money by burning it. As a result in 1914, only ten million pesos oro were circulating within Colombia, which was insufficient for the national economy. The…

p. 38
07Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · Páginas 20, 412 citas
[7]

en 1919. La escases de dinero que entonces se dejé sentir en el pais impulsé al gobiermo a tomar esas medidas. Arriba, a la derecha, billete de diez pesos emitido por el Banco Central en 1907. A la derecha, billete de cien pesos emitido por el mismo banco y en la misma fecha. Con la emisién de esos billetes se…

p. 20
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riqueza escapaba facilmente al pago del mismo, que el principio de la progresién no se contenia en la ley vigente y que no existian mecanismos efec- tivos de informacién y de control sobre los contri- buyentes. El proyecto de reforma elaborado por la misi6n introducia cambios sustanciales, tales como los siguientes:…

p. 41
08Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Páginas 368, 3722 citas
[8]

así una de las presidencias más letradas, pero más erráticas que haya tenido el país. "La danza, de los millones", pero al debe... En las elecciones de 1922 el país se debatió entre dos figuras que encarnaban los ideales políticos del momento: el general Benjamín Herrera, adalid radical, y el también - general Pedro…

p. 368
[40]

Con el agravan- ~ te de que en Colombia comenzó antes, pues los intereses 1 norteamericanos, preocupados por los intentos oficiales ' de control de las explotaciones petroleras, decidieron cor- tar los créditos internacionales. El New York Times atribu- yó esa política oficial al "deseo de la administración del…

p. 372
09Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 1331 cita
[9]

presiden- tial chair at the precise instant when his entrepreneurial skills could be of Money Comes to Colombia | 115 greatest benefit to the country. Ospina belonged to that generation of Colom- bians imbued with the certainty that progress was inevitable and that they knew exactly how to achieve it. And as a man of…

p. 133
10Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Páginas 274, 3202 citas
[10]

unidad acad é mica. Cada una de las escuelas fue colocada baj ó la ' direcci ó n del ministerio correspondiente. En esa forma funcionaron sus diferentes facultades hasta que se produjo la reforma de 1935, J. LA REFORMA DE 1935 Pasada la Primera Guerra Mundial, el pa í s entr ó en una nueva? etapa de desarrollo econ ó…

p. 320
[13]

p á g. 148. H.. HWM/W'O DE LA ESCUELA NUEVA El per í odo de gobierno del general Pedro Nel Ospina (1922. 1926) ha sido considerado como punto de partida del moderno proceso de industrializaci ó n de Colombia y como una etapa da notables cambios en la vida social y pol í tica del pa í s. É ste recibe la indemnizaci ó n…

p. 274
11Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 2041 cita
[11]

forma hacer por el nom- bre de su familia lo que su progenitor no había podido realizar frente a los destinos patrios. Se podría decir, en resumen, que el triunfa- dor tomaba en sus manos un país con un pere- zoso ánimo progresista, y abierto a las posibili- dades que ofrecía el dinero que recibiría de los Estados…

p. 204
12Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 1161 cita
[12]

mas de su fabulosa e in- creible actividad, se dedicé a la siembra y cultivo de café y a ganar terreno a la selva. Entre 1890 y 1894 hace sus primeras aparicio- nes en politica, siendo diputado en la Asamblea de Antioquia y en la Camara de Representantes, pero sin dejar por ello de atender a sus numerosas em- presas…

p. 116
13Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 602 citas
[14]

ricos urbanos, los llamados “barrios residenciales” en donde algunos cambiaron sus casas coloniales por imitaciones de los palacetes de la “ Belle Époque ”. En esa década, como lo sintetiza Jorge Orlando Melo (2003): “ solo el 12 % vivía en las ciudades de más de 10.000 habitantes. El analfabetismo superaba el 75 % y…

p. 60
[15]

los llamados “barrios residenciales” en donde algunos cambiaron sus casas coloniales por imitaciones de los palacetes de la “ Belle Époque ”. En esa década, como lo sintetiza Jorge Orlando Melo (2003): “ solo el 12 % vivía en las ciudades de más de 10.000 habitantes. El analfabetismo superaba el 75 % y solo uno de…

p. 60
14Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · Página 551 cita
[16]

tres décadas bajo el control de los comunistas, y las tres grandes huelgas de los años veinte fueron dirigidas por el comunista Raúl Eduardo Mahecha, vicepresidente del Congreso Socialista de 1924. PROSPERIDAD ECONÓMICA Pero antes de analizar las grandes huelgas comunistas es necesario discutir el estado de la…

p. 55
15Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 1521 cita
[17]

economic reality, Su á rez’s gaze toward the Polar Star was fraught with cultural tension; he was a man deeply influenced by a nineteenth- century Catholic ethos that viewed U.S. Protestant- style capitalist- industrialist development with great skepticism. The Church frequently warned about capitalist excesses and…

p. 152
16Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Páginas 350, 3712 citas
[18]

se encargara de reorganizar las finanzas públicas en franco deterioro, del sistema monetario y bancario y, sobre todo, de la promoción del desarrollo económico desde el Estado. En julio de 1923 se expidió la Ley 5, que creaba el Banco de la República, el cual se encargó inicialmente del reordenamiento del caótico…

p. 350
[38]

a 10,5 centavos de dólar por libra, apenas una fracción de su nivel de bonanza (28,5 centavos en 1926). La crisis internacional, que se desencadenó de manera abierta a partir de octubre de 1929, arrastró también los precios de los productos industriales, que constituían el grueso de las compras externas del país. No…

p. 371
17Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Páginas 52, 592 citas
[19]

dirección de un joven profesor de Princeton, Edwin Walter Kemmerer, experto en 60. Kalmanovitz, Salomón, López Enciso, Enrique, La agricultura colombiana en el siglo XX, Bogotá, Fondo de Cultura Económica, Banco de la República, 2006, p. 73. historia de colombia contemporánea (1920-2010) 52 cuestiones económicas y en…

p. 52
[37]

lanzarse a una política novedosa, como no tardaría en comprobarlo su sucesor. Más allá de la moderación del nuevo mandatario, las circunstancias hacían difícil dar timonazos bruscos. Con excepción de la rama ejecutiva, los conservadores contro- laban todas las instancias del poder. El clero se mostraba resuelto a…

p. 59
18A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · Páginas 253, 2922 citas
[20]

Esteban Jaramillo and Jesús M. Marulanda for different periods. Domestic and foreign banks appointed Sam Koppel, Luis Williamson, and Manuel Escobar. Government and foreign banks appointed Simón Araujo. Manuel V. Ortíz was appointed by the govern - ment and the domestic banks, and Otto Gerding twice by the foreign…

p. 253
[27]

210, 259 James Parsons 199 Jaramillo Uribe, Jaime 195, 201, 212 José Antonio Ocampo 162, 184, 225 José Hilario López 66, 89 José Ignacio de Pombo 32, 37, 44 José María Samper 73 Julio Arboleda 51 Junta monetaria 232, 235, 241, 244, 248 Kemmerer Mission 129, 158, 174, 231, 234, 236, 242, 246n6 Kemmerer, Edwin 231, 234…

p. 292
19Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Páginas 272, 2764 citas
[21]

en equilibrio con la de otros países de patrón monetario de oro y dicho patrón se conserva". 77 75 Leyes presentadas al gobierno de Colombia por la misión de expertos financieros y exposición de motivos de estas, Bogotá, 1923. 76 Palacios, op. cit., p. 293. 77 Leyes presentadas... p. 55. 278 ECONOMÍA Y NACIÓN A pesar…

p. 272
[22]

en equilibrio con la de otros países de patrón monetario de oro y dicho patrón se conserva". 77 75 Leyes presentadas al gobierno de Colombia por la misión de expertos financieros y exposición de motivos de estas, Bogotá, 1923. 76 Palacios, op. cit., p. 293. 77 Leyes presentadas... p. 55. 278 ECONOMÍA Y NACIÓN A pesar…

p. 272
[23]

garantía de solvencia y pago, sobre todo si se lo compara con la legislación bancaria del pasado que exigía tan sólo un encaje del 2 5 %. La tasa de descuento impuesta por el banco emisor a los ban- cos socios por sus fondos sería, según Kemmerer, "el arma más poderosa que el Banco pueda tener para proteger el mercado…

p. 276
[24]

garantía de solvencia y pago, sobre todo si se lo compara con la legislación bancaria del pasado que exigía tan sólo un encaje del 2 5 %. La tasa de descuento impuesta por el banco emisor a los ban- cos socios por sus fondos sería, según Kemmerer, "el arma más poderosa que el Banco pueda tener para proteger el mercado…

p. 276
20Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Página 2201 cita
[25]

a recent study, imports as a percentage of domestic demand were in 1927—8 as follows: textiles, 81; paper, 81; rubber, 99; chemicals, 52; non-metallic minerals, 75; basic metals, 97; metal products, 82; non-electrical machinery, 88; electrical machinery and transport equipment, 100. 22 The Kemmerer Mission of 1923,…

p. 220
21Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · Páginas 256, 2712 citas
[28]

Apertura by law when the current expenditures exceeded total revenues. Kemmerer was recalled in 1931 to lead another mission to advise the government on financial and monetary affairs, when Colombia was suffering from the effects of the 1929 Wall Street crash and the world recession. Coffee prices had fallen…

p. 256
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0/ Budget Institutions 255 consumers, and fortunately for Colombia, there is no powerful importer lobby,30 nor a well organised populist party. The left has been a con- fused focus of opposition to the traditional parties and has never had significant popular backing or influence over public opinion. In economic…

p. 271
22El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 352 citas
[29]

Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…

p. 35
[30]

Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…

p. 35
23Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Páginas 15, 182 citas
[31]

entre 1918 y 1922, buscó la normalización en las relaciones con Washington y la consi- guiente apertura de créditos y de in- versión norteamericana para Colom- bia. La eventual explotación de petró- leos se encontraba en un momento de- cisorio a la cual aspiraban varias em- presas norteamericanas e inglesas, teniendo…

p. 15
[36]

Suárez». Tanto en sus actitudes personales, como en las cir- cunstancias que existían en el momen- to de llegar a la presidencia y en sus antecedentes, sobresalían su inclina- ción hacia los Estados Unidos y su creencia en la idea de que, solamente con una relación con los Estados Uni- dos semejante a la planteada por…

p. 18
24Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1771 cita
[32]

esta elecci ó n (un candidato disidente tuvo unos pocos votos), aun que muchos, como los liberales Benjam í n Herrera y Alfonso L ó pez l ’ umarejo y los republicanos Eduardo Santos y Luis Eduardo Nieto t Caballero, apoyaron a un conservador disidente, el poeta Guillermo Valencia. Al terminar la Primera Guerra…

p. 177
25Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1791 cita
[33]

la economía colombiana era limitada. Por el otro lado, los créditos y las inversiones fluían hacia Colombia desde los Estados Unidos durante la década de 1920, cuando los bancos estadounidenses, rebosantes de capital de inversión después de la Primera Guerra Mundial, estaban ansiosos de ofrecer préstamos y créditos a…

p. 179
26Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 1891 cita
[34]

transporte aéreo en América Latina. El gobierno de Suárez definió una política exterior colombiana abiertamente pronorteamericana (su lema: respice polum, mirar al norte), lo que correspondió en par- te a la nueva situación creada por la posguerra, cuando se acentuó la hegemonía económica de los Estados Unidos, y en…

p. 189
27Arrogant Diplomacy: U.S. Policy Toward Colombia, 1903-1922Richard L. Lael · 1987 · Página 3001 cita
[35]

to spend their money." 7 To take permanent advantage of these new markets, the U.S. government would have to do more than increase the number of ships plying international waters; it also would have to adapt its banking system more closely to the needs of its businessmen and their Latin American customers. The U.S.…

p. 300
28Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · Páginas 55, 1462 citas
[39]

total representaba el 12.9 % del Producto Interno Bruto, el 99.4 % de las ex- portaciones, el 226.1 % de las reser- vas internacionales y el 244.2 % de los ingresos fiscales del país, y para el pe- ríodo 1929-1933 las proporciones con respecto a estas mismas variables eran en su orden el 36.8 %, el 277 %, el 1.264 % y…

p. 55
[46]

Hoy el panorama ha cambiado de manera fundamental y se necesita estar ciego para des- conocer lo que como obra de justicia social y de transfor- mación económica ha significado la reforma tributaria del liberalismo. La equidad que caracteriza nuestra revolución tributaria resalta aún más cuando se considera que los…

p. 146
29Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 751 cita
[41]

tradicionales la aceptaban. El debate de los años treinta radicaba en la forma de la intervención, en su intensidad, su sentido y su función. De modo que el resultado de la década fue un Estado con mayores funciones económicas. Frente a la crisis intervino con instrumentos de regu- lación, macroeconómica, en un primer…

p. 75
30Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 1421 cita
[42]

más discreción en sus decisiones de permitir la devaluación del peso, de emitir para contrarrestar la contracción monetaria, de prestarle al Gobierno sin contraprestación o el declarar una moratoria general para los agentes endeudados que no pudieron honrar sus obligaciones, hasta que se logró salir de la depresión…

p. 142
31De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 801 cita
[43]

de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948, cuando la Iglesia Católica se…

p. 80
32De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 801 cita
[44]

reflejaba la rápida caída de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948,…

p. 80