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Ensayo · Regeneración · 1886–1929

La dependencia económica de Colombia, 1903–1934

Entre el Quinquenio de Reyes y la Gran Depresión, Colombia pasó de ser una economía marginal al sistema financiero mundial a quedar organizada por la lógica de exportación de capital desde Nueva York. La pregunta es si ese proceso fue modernización financiera técnicamente neutra o un dispositivo de subordinación con agentes, fechas y mecanismos precisos.

17 min de lectura3.694 palabras43 documentos76 fragmentos
La dependencia económica de Colombia, 1903–1934
Actualizado 29 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La dependencia económica de Colombia tuvo dos tiempos distintos: un primer tiempo europeo —crédito esterlino y casas comerciales alemanas— desmantelado por las listas negras aliadas de 1914–1918, y un segundo tiempo norteamericano consolidado por la indemnización panameña, el boom cafetero y los préstamos de Wall Street en los años veinte. La Misión Kemmerer no fue neutral: su arquitectura institucional —patrón oro, banca central, disciplina presupuestal— fue condición política del acceso al crédito neoyorquino y limitó las herramientas anticíclicas ante la Gran Depresión. El acta de nacimiento de la subordinación hemisférica a Estados Unidos es la guerra de 1914–1918, no la posguerra de 1945; el caso colombiano es una demostración limpia de ese patrón.

La tensión

La tensión central enfrenta dos lecturas incompatibles. La lectura técnico-neutral sostiene que Colombia, tras un siglo XIX de aislamiento e inestabilidad monetaria —ilustrada por la hiperinflación de la Guerra de los Mil Días y el circulante heterogéneo de 1918 (42% papel moneda regenerador, 40% plata y divisas extranjeras)—, se incorporó legítimamente al mercado mundial mediante patrón oro, banca central y reglas presupuestales; los prestamistas y compradores habrían sido simples contrapartes de una modernización tardía pero exitosa. La lectura del dispositivo de subordinación, respaldada por las afirmaciones verificadas, identifica mecanismos concretos: la política de inversiones públicas dependía de las necesidades de exportación de capital de Nueva York; el comercio cafetero —70% de las exportaciones en 1920— estaba controlado por firmas norteamericanas y bancos como el National City Bank; el fisco dependía en más de la mitad de sus ingresos de los aranceles aduaneros, atando la soberanía fiscal al ciclo importador; y la junta inicial del Banco de la República estaba integrada mayoritariamente por representantes de la banca privada concentrada. A esto se añade la disputa cronológica: si la penetración norteamericana resultó de la oportunidad geopolítica de la guerra —listas negras que desmantelaron las redes alemanas— y no de superioridad económica intrínseca, entonces la subordinación hemisférica a EE.UU. nació en 1914–1918 y no en 1945, lo que desplaza el eje interpretativo de toda la historia económica latinoamericana del siglo XX. Finalmente, el debate sobre el agente fundacional —casas europeas primero, tostadores norteamericanos después— cuestiona la cronología clásica que sitúa la dependencia en los años veinte o en la posguerra, y obliga a reconocer que la modernización del Quinquenio de Reyes (patrón oro de 1903, acuerdo Holguín-Avebury de 1905, lema del honor crediticio sobre el ahorro de libras) fue ya una inserción subordinada, aunque en un sistema-mundo todavía multipolar.

Temas
Misión Kemmerer y arquitectura institucional del patrón oroDanza de los Millones y ciclo de endeudamiento externo (1922–1929)Control norteamericano del comercio cafetero y dependencia comercialPrimera Guerra Mundial como bisagra de la hegemonía hemisférica estadounidenseFisco aduanero y soberanía fiscal en la Colombia de los años veinteQuinquenio de Reyes y primer tiempo de la dependencia europea
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Ensayo completo

La lectura

La dependencia económica de Colombia, 1903-1934

¿Fue esto una modernización financiera técnicamente neutra o un dispositivo de subordinación? Y si fue lo segundo, ¿cuándo empezó y quién lo montó?

Entre la caída del régimen conservador de guerra y la primera reforma social liberal, Colombia dejó de ser una economía marginal para el sistema financiero mundial y se convirtió en un país cuyo fisco, cuya moneda, cuya principal exportación y cuya geografía interna quedaron organizados por la lógica de la exportación de capital desde Nueva York. En ese arco de treinta años —del gobierno de Rafael Reyes al fin de la Gran Depresión— cambió el prestamista, cambió el comprador del café, cambió el arquitecto de las instituciones monetarias y cambió el mapa mismo del país, cruzado por ferrocarriles pagados con la indemnización panameña.

¿Dónde fijar el acta de nacimiento?

¿Por qué importa la fecha? De la respuesta dependen tres lecturas: la responsabilidad histórica del Estado colombiano en las políticas procíclicas que amplificaron la Gran Depresión; el estatuto de la Misión Kemmerer, presentada durante décadas como modernización técnica neutral; y el papel de la Primera Guerra Mundial en la historia hemisférica, ordinariamente reducida a interludio antes de la "verdadera" hegemonía norteamericana de 1945.

¿Cabe leer todo esto como una integración legítima al mercado mundial? Una lectura sostiene que Colombia, tras un siglo XIX de aislamiento e inestabilidad monetaria, se incorporó paulatinamente mediante instrumentos legítimos: patrón oro, banca central, reglas presupuestales, ferrocarriles. En esa clave, los prestamistas y compradores fueron simplemente contrapartes; la dependencia sería una descripción sesgada de una modernización tardía pero exitosa. ¿O más bien como un dispositivo con actores, fechas y mecanismos precisos? La otra lectura identifica casas comerciales y bancos europeos primero, tostadores y bancos norteamericanos después, articulados por la coyuntura de 1914-1918 y sellados por la ortodoxia kemmeriana de los años veinte. Hubo dispositivo, tuvo dos tiempos, y su acta de nacimiento hemisférica es la guerra europea, no la crisis del 29 ni la posguerra de 1945.

¿Cómo era el primer tiempo: aislamiento, esterlina y casas alemanas?

Al asumir Rafael Reyes en 1904, Colombia era, paradójicamente, uno de los países menos endeudados de América Latina, no por virtud fiscal sino por aislamiento internacional. La Guerra de los Mil Días acababa de producir la hiperinflación más alta registrada en el país, fruto de emisiones irresponsables para financiar el conflicto, y la separación de Panamá en 1903 había dejado al Estado sin crédito y sin prestigio. El Quinquenio de Reyes, entre 1905 y 1909, articuló una respuesta doble: reforma fiscal interna y reconstrucción del crédito externo. En 1903 se estableció el patrón oro; el lema "menos política y más administración" presidió una batería de medidas —fomento industrial, red ferroviaria, reorganización militar con la Escuela Militar, subsidios a la exportación en 1907— destinadas a atraer capital extranjero mediante la mejora deliberada de la imagen del país en el exterior.

¿Qué mentalidad presidía las negociaciones? El acuerdo Holguín-Avebury, negociado por Jorge Holguín en 1905 en comunicación directa con Reyes, la revela con precisión. Holguín escribió al presidente que lo importante no era ahorrar libras esterlinas sino mantener la calificación crediticia y el honor nacional. La frase enuncia un modelo mental completo: la deuda externa se concibe como certificado de pertenencia al club de las naciones civilizadas, no como problema económico. Y ese modelo funcionó. Durante las primeras décadas del siglo XX Colombia cumplió estrictamente el servicio de su deuda, apoyada en el auge cafetero, en la mejora de la balanza de pagos y, tras 1922, en la indemnización por Panamá.

¿Quién era el acreedor de ese primer tiempo? Era europeo y su moneda de referencia, la libra. Pero junto a la banca esterlina operaba una red menos visible y más densa: la de las casas comerciales alemanas del Caribe. Entre 1870 y 1906, Barranquilla estuvo conectada con Hamburgo por los barcos de la Hamburg Amerika Linie y la Bremen Lloyd Norddeutscher, representados localmente por firmas alemanas. Adolfo Held, llegado a Barranquilla en 1880 como empleado de una firma alemana, construyó en pocas décadas un conglomerado que incluía una de las primeras cadenas de almacenes del país con presencia en más de diez ciudades, una hacienda ganadera de casi 21.000 hectáreas y 11.000 cabezas de ganado, la presidencia fundadora del Banco Alemán Antioqueño y, en los años previos a la Primera Guerra, cerca del 35% de las exportaciones de tabaco del Carmen. Los inmigrantes alemanes de la Costa se expandieron del tabaco a la banca, la navegación por el Magdalena, la ganadería y luego la aviación. En el comercio cafetero, la firma Huth & Cía. operaba a través de empresas colombianas de fachada, y en círculos antioqueños se sostenía que otras firmas nominalmente locales pertenecían de hecho a consorcios alemanes.

Este primer tiempo no fue una relación bilateral con un imperio, sino una integración plural: Londres proveía crédito soberano y Hamburgo, Bremen y Le Havre organizaban el comercio de exportación. La Costa Atlántica era la bisagra material, y Barranquilla —convertida en principal ciudad del Caribe colombiano gracias al ferrocarril a Sabanilla de 1870— su capital operativa.

¿Por qué 1914-1918 fue la bisagra?

¿Paréntesis o fractura? La Primera Guerra Mundial no fue lo primero: fue lo segundo. Las listas negras aliadas desmantelaron las redes comerciales alemanas en Colombia, la Hamburg Amerika suspendió operaciones, y el vacío que dejaron las firmas centroeuropeas en el comercio cafetero, en la navegación del Magdalena y en la banca costeña fue ocupado por casas norteamericanas y por el National City Bank, el Commercial Bank of Spanish America y el Anglo-South American Bank. Tras la crisis financiera de 1920, la mayoría de los bancos colombianos quedaron controlados por capitales norteamericanos; el predominio de monopolios estadounidenses en el comercio cafetero se mantendría hasta los años cuarenta.

¿Fue esa penetración producto de superioridad económica intrínseca o de una decisión racional de las élites colombianas por diversificar socios? Ni una ni otra. Fue resultado de una oportunidad geopolítica —la exclusión bélica de los competidores alemanes— consolidada después por el cierre relativo de los mercados de capital europeos y por el ascenso de Wall Street como plaza dominante. Cuando Marco Fidel Suárez acuñó en su presidencia (1918-1922) la fórmula Respice polum —mirar al Norte—, no inauguraba una reorientación: ratificaba diplomáticamente un hecho ya consumado en el mercado desde 1914-1918. El Tratado Urrutia-Thomson, con sus 25 millones de dólares de indemnización cuyos primeros aportes llegaron en 1922, y la definición de la política petrolera colombiana en beneficio de la Standard Oil y otras compañías norteamericanas, fueron los actos formales de una transición material que la guerra había ejecutado.

Aquí se juega la afirmación más fuerte: la subordinación económica hemisférica a Estados Unidos tiene su acta de nacimiento en 1914-1918, no en 1945. La Segunda Posguerra consolidó y globalizó un patrón cuyo diseño básico —desplazamiento de acreedores europeos, hegemonía del dólar sobre economías primarias, mediación bancaria neoyorquina— se estableció durante y a raíz de la Gran Guerra. El caso colombiano no es una excepción; es una demostración limpia.

¿Qué arquitectura institucional montó la Danza de los Millones?

Entre 1922 y 1929, Colombia vivió un ciclo de crecimiento sin precedentes que sus contemporáneos bautizaron "prosperidad a debe" o "danza de los millones". El producto per cápita creció por encima del 5% anual entre 1925 y 1929, la producción industrial casi un 20% en ese quinquenio, la inversión industrial cerca del 50%. La fuente material del auge fueron tres corrientes convergentes: la indemnización panameña, el boom cafetero y —sobre todo— una avalancha de préstamos privados norteamericanos al gobierno nacional, a los departamentos (Antioquia, Caldas), a los municipios (Medellín, Bogotá) y a las empresas.

¿Fue este auge neutro? La respuesta está en su arquitectura. La política de inversiones públicas colombiana, hacia 1925, ya no era autónoma: dependía de las necesidades de exportación de capital de los centros financieros, principalmente Nueva York, que presionaban activamente la dotación de infraestructura de transportes a nivel nacional, departamental y municipal. El Estado colombiano no eligió invertir en ferrocarriles porque hubiera hecho un diagnóstico soberano de sus prioridades; invirtió en ferrocarriles porque había capital neoyorquino buscando salida y porque contratistas globales —la Ulen & Co. es el caso más citado— rotaban por América Latina ejecutando obras con préstamos amarrados. Colombia era una periferia más en la cartera de esa división internacional del trabajo ingenieril.

En medio del auge llegó la Misión Kemmerer. Edwin Walter Kemmerer, profesor de Princeton, fue convocado en 1923 y luego nuevamente en 1931; el nombre "money doctor" que la prensa financiera daba a estos misioneros describía con exactitud su función. La misión reorganizó las finanzas públicas y creó las condiciones para el endeudamiento externo masivo: nueva ley orgánica de presupuesto que limitó al Congreso la facultad de aumentar gastos y fortaleció al Ministro de Hacienda, reglamentación bancaria, y —en el debate paralelo sobre organización monetaria— el marco doctrinal del Banco de la República. En 1918, el circulante colombiano era todavía un mosaico: 42% papel moneda regenerador, 40% monedas de plata, dólares y libras esterlinas. La unificación monetaria bajo patrón oro y banca central era una condición técnica genuina; también era una condición política del acceso al crédito neoyorquino.

Kemmerer definió la tasa de descuento como "el arma más poderosa" del banco emisor para proteger el mercado monetario, prevenir el éxodo de oro y conservar reservas metálicas. El vocabulario militar no era casual: describía una arquitectura pensada para operar bajo la disciplina del patrón oro y del capital externo. ¿Y quiénes la instalaron? Hombres vinculados al mundo bancario privado: los miembros de la junta inicial del Banco de la República tenían, en su mayoría, vínculos con la banca privada, en un negocio bancario colombiano altamente concentrado. La "modernización técnica" fue diseñada por y para los operadores del ciclo crediticio.

Los 25 millones panameños fueron distribuidos por el Congreso de 1923 entre catorce proyectos ferroviarios distintos; varios resultaron un fracaso, y la dispersión del recurso —producto de tensiones regionalistas— dificultó la ejecución. Casos como el contrato de la casa Berger para canalizar el río Magdalena mostraron especulación y corrupción. Los ferrocarriles crecieron significativamente entre 1922 y 1926 bajo el gobierno de Pedro Nel Ospina —un salto grandísimo, reconocieron los contemporáneos—, pero el diseño de la red respondió menos a una lógica nacional que a la geografía del capital exportado.

¿Quién compraba el café y quién lo financiaba?

En 1920, el café representaba cerca del 70% de los ingresos por exportaciones; entre 1870 y 1918 esos ingresos habían crecido un 450% gracias al grano. Durante los años veinte, la participación del café en el valor total exportado se consolidó como el eje de la relación externa del país. Pero quién controlaba el comercio del café es la pregunta que decide la naturaleza de la dependencia.

El comercio cafetero colombiano estaba dominado por un puñado de firmas extranjeras —principalmente norteamericanas, en menor medida británicas y alemanas antes de la guerra— que controlaban la exportación y la financiación. Bancos como el Commercial Bank of Spanish America, el Anglo-South American Bank y el National City Bank financiaban las compras en los mercados primarios y las operaciones de exportación, en estrecha articulación con las grandes casas exportadoras norteamericanas. Desde que el café se convirtió en el principal renglón exportable a comienzos del siglo, Estados Unidos apareció como comprador mayoritario; la exportación cafetera puso en contacto a la economía colombiana con el imperialismo norteamericano y constituyó un punto de viraje respecto a la dependencia previa del capitalismo inglés.

Y sin embargo, hay una asimetría estructural que este cuadro no puede ignorar: la propiedad de las unidades productivas cafeteras era predominantemente nacional y estaba disgregada entre numerosas fincas familiares, según confirmarían los censos de los años treinta y el de 1955. Esa estructura, muy desigual pero enraizada localmente, distingue a Colombia de las "repúblicas bananeras" contemporáneas. La quiebra de Pedro A. López y Compañía, desencadenada por la caída de los precios del café en Nueva York, ilustra el mecanismo de transmisión: el mercado neoyorquino fijaba el precio, los bancos locales quedaban expuestos a la volatilidad, el pánico bancario seguía en cascada.

¿Hubo respuesta interna? La Federación Nacional de Cafeteros emergió en esa coyuntura como institución de contrapeso frente al mercado internacional volátil y frente al poder de las casas importadoras. Su desarrollo posterior como actor hegemónico del sector muestra que la subordinación comercial no fue absoluta. Pero la respuesta operó dentro de los términos del mercado dominado desde Nueva York, no fuera de ellos.

¿Cómo se ató el fisco al ciclo importador?

Si hay un mecanismo que revela la naturaleza sistémica del dispositivo, es el fiscal. Durante los años veinte, el 56% de los ingresos del Estado colombiano provenía de los impuestos de aduanas. Los recaudos aduaneros pasaron de unos 21-22 millones de pesos en 1922 a 75 millones hacia finales de la década. En 1925, Colombia registró probablemente por primera vez en su historia un superávit presupuestal, resultado directo del ciclo importador.

La doctrina oficial insistía en que la renta de aduanas tenía fines exclusivamente fiscales, sin propósito proteccionista. ¿La consecuencia práctica? El fisco colombiano quedó ligado al volumen de importaciones, no a su composición. Y las importaciones, a su vez, dependían de las divisas generadas por el café y por los préstamos externos. Hacia 1927-1928, las importaciones cubrían entre el 81% y el 100% de la demanda interna en sectores clave: 81% en textiles y papel, 99% en caucho, 97% en metales básicos, 100% en maquinaria eléctrica y equipo de transporte. Un país que producía muy poco de lo que consumía era también un país cuyo Estado se financiaba con los aranceles cobrados sobre esa dependencia productiva.

El encadenamiento no admite escapatoria. El precio del café en Nueva York fijaba los ingresos por exportaciones. Esos ingresos, sumados a los préstamos, fijaban el volumen de importaciones. El volumen de importaciones fijaba el recaudo aduanero. El recaudo aduanero fijaba la capacidad de gasto y de servicio de deuda del Estado. Los ingresos aduaneros habían caído de 29,5 millones de pesos en 1920 a 19 millones en 1921 y a poco menos de 21 en 1922: la volatilidad cíclica del fisco quedaba a la vista. Sin control sobre esa cadena, la soberanía fiscal era nominal. El arancel, presentado como instrumento técnico de recaudación, funcionó como transmisor mecánico de los ciclos del mercado mundial al presupuesto público colombiano.

¿Dónde estuvo el límite interno: Tolima, Cundinamarca, Viotá?

El dispositivo tenía un límite interno que ni Kemmerer ni Wall Street podían gestionar: la estructura agraria. La producción cafetera se había iniciado en grandes haciendas con aparceros en Cundinamarca, Tolima y Antioquia, pero la colonización campesina había abierto espacio a medianas y pequeñas explotaciones. Con los precios internacionales del grano en ascenso durante los años veinte, la tensión por el acceso a las tierras fértiles del centro del país se agudizó.

El conflicto tomó forma precisa: los campesinos arrendatarios en las haciendas cafeteras de Cundinamarca y Tolima exigían el derecho a plantar café en sus parcelas. Los terratenientes se negaban con un argumento técnico y económico: el café era un cultivo de larga duración que elevaría el monto de las mejoras que habría que pagar en caso de desalojo. Detrás del argumento técnico había una comprensión certera de la relación entre valorización de la tierra e integración al mercado mundial: sembrar café era ligar la parcela al ciclo internacional y, por tanto, hacer económicamente costoso el desalojo del arrendatario.

Ante el desacuerdo, los campesinos —con participación de agitadores comunistas y socialistas revolucionarios— formaron ligas campesinas en Cundinamarca, Tolima y Valle, invadieron haciendas y exigieron mejores contratos. El caso más famoso fue la ocupación de las haciendas de Viotá, donde se estableció una zona de control campesino que resistió la presión de los terratenientes y del Estado. El gobierno respondió apoyando a los propietarios con la fuerza pública y con medidas económicas.

¿Cómo se conecta esto con la Danza? De manera directa. Muchos migrantes rurales de los años veinte que habían trabajado en los campos petroleros, en la zona bananera y en los ferrocarriles regresaron al campo durante la Gran Depresión y se negaron a aceptar la arcaica relación arrendatario-terrateniente. La modernización financiera, al internacionalizar los precios y multiplicar los ferrocarriles, había valorizado las tierras periféricas y creado los sujetos —trabajadores móviles con experiencia sindical, colonos con expectativa de propiedad— que llevarían el conflicto al centro de la política nacional entre 1925 y 1935. El debate sobre la cuestión agraria captó toda la atención política en esa década: la estructura del sector rural se oponía a la profundización de una modernización que había integrado al país al mercado mundial sin transformar sus bases productivas. Las zonas de Tequendama, Rionegro, Sumapaz, el centro y norte del Tolima y el Viejo Caldas —donde se concentraron los conflictos de los años veinte y treinta— serían las mismas donde estallaría con mayor crudeza La Violencia dos décadas después.

¿Qué pasó en la Costa bajo capital norteamericano?

¿Y en el Caribe? El cambio de guardia de 1914-1918 tuvo allí su expresión menos visible pero más duradera. El desmantelamiento de las redes alemanas dejó a Barranquilla, Cartagena y Santa Marta bajo influencia norteamericana en dos frentes: el enclave bananero de la United Fruit Company en el Gran Magdalena y las nuevas industrias culturales.

La United Fruit no operó como enclave puro en Colombia: dependía de plantadores locales para al menos la mitad de su producción total, y estos a su vez dependían del sistema de comercialización de la compañía. Esta interdependencia diferencia el caso colombiano de otras "repúblicas bananeras". La compañía usó su posición dominante para excluir competidores forzándolos a vender sus acciones o a desaparecer; el mecanismo era comercial y logístico, no puramente coercitivo.

La radio, aparecida en 1930 con La Voz de la Víctor y Radio Santa Fe en Bogotá, y en 1931 con La Voz de Antioquia y Ecos de la Montaña en Medellín, difundió la música caribeña —el porro, luego la cumbia orquestada— hacia el interior andino. Los conjuntos de cañamilleros del valle del Magdalena, en la Depresión Momposina, cedieron paso a orquestaciones que reemplazaron gaitas por clarinetes, saxofones y trompetas. La operación fue triple: cosmopolitización del sonido costeño, ampliación de su mercado nacional y articulación con circuitos discográficos que dependían de tecnología, capital y patentes norteamericanas. La modernización cultural costeña no fue paralela ni ajena a la dependencia financiera; fue una de sus expresiones más eficaces, porque naturalizó como gusto lo que había sido reorganización material.

¿Cómo colapsó todo entre 1929 y 1934?

La ortodoxia kemmeriana se estrelló contra la Gran Depresión sin margen de amortiguación. La deuda externa total para 1929-1933 representaba el 36,8% del PIB, el 277% de las exportaciones, el 1.264% de las reservas internacionales y el 642,8% de los ingresos fiscales, muy por encima del límite razonable que el propio Kemmerer había estimado. El crédito externo se había interrumpido ya a finales de 1928, vinculado a la preocupación de intereses norteamericanos por los intentos oficiales de control de las explotaciones petroleras bajo el gobierno de Miguel Abadía Méndez, aun cuando la propuesta gubernamental fue retirada en junio de ese año. Los créditos, simplemente, dejaron de llegar.

Los precios del café cayeron de 23 centavos de dólar por libra en septiembre de 1929 a 16 en noviembre; los peores precios se registrarían entre 1932 y 1935, cerca de 10 centavos. Entre 1929 y 1932 las tasas de interés reales alcanzaron entre 30% y 40%. La cadena que había sostenido el auge —Nueva York, importaciones, aduana, gasto público, deuda— colapsó en su punto de origen y se transmitió mecánicamente hasta el último eslabón fiscal.

Y aquí ocurrió algo que la tesis del control imperial estricto tiene dificultades para acomodar. El gobierno de Enrique Olaya Herrera y el Banco de la República abandonaron el patrón oro en 1931 —contra la doctrina kemmeriana—, devaluaron el peso, adoptaron flotación controlada del cambio, permitieron la moratoria de agentes endeudados, aumentaron la emisión primaria y prestaron al gobierno para contrarrestar la contracción monetaria. Kemmerer fue convocado nuevamente en 1931 y produjo la Ley 64 de mayo de ese año, que fortaleció al Ministro de Hacienda, pero el conjunto de la política macroeconómica se desvió con decisión de la ortodoxia. Colombia retomó el crecimiento desde 1933.

Entonces, ¿qué se responde?

Que no hubo modernización neutra ni imposición perfecta. Hubo dos tiempos: uno esterlino y centroeuropeo, otro dolarizado y norteamericano. La bisagra fue la Primera Guerra Mundial. La consolidación institucional, la ortodoxia kemmeriana de los años veinte. La coyuntura de 1914-1918 desplazó a las casas alemanas del comercio cafetero y costeño, dejó a Wall Street como único proveedor efectivo de crédito y fijó la matriz que el Respice polum, el Tratado Urrutia-Thomson y la Misión Kemmerer se limitaron a formalizar.

El dispositivo funcionó donde tenía que funcionar: organizó el fisco alrededor del ciclo importador, disciplinó la política monetaria, dictó la geografía ferroviaria, monopolizó el comercio cafetero desde las casas exportadoras y los bancos norteamericanos. Falló donde chocaba con lo que no podía redibujar: no disolvió la estructura agraria del café, disgregada en fincas familiares, y no contuvo las ligas campesinas de Cundinamarca y Tolima ni la ocupación de Viotá. Y falló, sobre todo, cuando el propio Estado colombiano —al colapsar el ciclo en 1929-1931— abandonó el patrón oro, devaluó y aceptó moratorias, contradiciendo la doctrina kemmeriana y acortando la depresión. La hegemonía del dólar operó, en definitiva, más como marco que como control.

Hubo dispositivo. Su agente principal fue norteamericano. Su momento fundacional fue 1914-1918, no los años veinte ni 1945. Su eficacia, real, quedó acotada por el campo cafetero y por márgenes de maniobra estatal que se activaron bajo crisis. La reforma de 1936 de Alfonso López Pumarejo, y con ella el intervencionismo estatal colombiano del siglo XX, se lee de otro modo cuando se acepta que las políticas heterodoxas de Olaya Herrera y Esteban Jaramillo en 1931-1933 no fueron improvisación sino la reactivación de una tradición doctrinal local —Alejandro López, Antonio José Restrepo, Julio Caro— que la ortodoxia kemmeriana había marginado sin extinguir. Wall Street organizó el fisco, la moneda y los ferrocarriles. No logró organizar del todo ni el campo cafetero ni la memoria económica del Estado que decía disciplinar.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

43 documentos · 76 fragmentos de referencia
01Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 142, 2922 fragmentos
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nivel de endeudamiento externo del país era de los más bajos de la región en 1909, tal como se muestra en la Gráfica 65, lo que revela su enorme aislamiento internacional. Gráfica 65 Deuda externa de América Latina en 1909. (Libras esterlinas). Fuente: Junguito (1995). El inicio del siglo también se vio marcado por la…

p. 292
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más discreción en sus decisiones de permitir la devaluación del peso, de emitir para contrarrestar la contracción monetaria, de prestarle al Gobierno sin contraprestación o el declarar una moratoria general para los agentes endeudados que no pudieron honrar sus obligaciones, hasta que se logró salir de la depresión…

p. 142
02Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 2531 fragmento
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abroad, secure an additional foreign loan, and place the nation in a favorable position to attract the foreign capital they felt 24. In its structure, powers, and purpose the bank closely resembled the one pro- posed by Liberal Roberto de la Torre in his prewar doctoral dissertation. See Chapter V. 25. The terms of…

p. 253
03Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 219, 2702 fragmentos
[3]

también estuvieron estre- chamente vinculados a los esfuerzos por mejorar la imagen del país en el extranjero. Durante la guerra de los Mil Días, y debido a los problemas de creciente penuria fiscal y de acelerada pauperización de la población, los le- prosos habían escapado de sus asilos, esparciéndose por las…

p. 219
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los acree- dores extranjeros. Todo conspiraba en la práctica, sin embargo, contra la racionalidad del proyecto único. La región oriental, en la que predominaban los sistemas agrí- colas tradicionales, podía prever que su desventaja se acentuaría en favor de aquellas regiones dedicadas a una agricultura más moderna.…

p. 270
04Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 2131 fragmento
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Perú (1993), México (1993), Costa Rica (1995), Bolivia (1995), Uruguay (1995) y Paraguay (1995). La única excepción ha sido Brasil (Carstens y Jácome 2005: 43). 213 La independencia del Banco de la República y la reelección presidencial emisión, y el gobierno tenía la facultad de ejercer inspección y vigilancia sobre…

p. 213
05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 3071 fragmento
[5]

of History established 1903 Panama separates from Colombia with U.S. backing Gold standard established for currency Carlos Cuervo M á rquez publishes Apuntaciones sobre los orígenes del pueblo Chibcha Colombian Chronology, 1810–2022 291 Year Politics Society and Economy Culture and Science 1904 Rafael Reyes is…

p. 307
06Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 921 fragmento
[6]

fue bruscamente eliminado cuando en 1887 se decidió suspender el derecho a emisión de los bancos privados. La obligatorie- dad en la recepción de los billetes del Banco Na- cional creado en 1880, mediante la figura del cur- so forzoso de papel moneda, el gobierno de Rafael Núñez logró convertir al Banco Nacional en su…

p. 92
07¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 741 fragmento
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les Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe- y al priorizar la recuperación económica del país por encima de las viejas disputas partidistas, bajo el lema de "menos política y más administración". El propósito de Reyes se logró impulsando una serie de reformas económicas para desarrollar la industria, las comunicaciones…

p. 74
08Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 1, 502 fragmentos
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ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…

p. 1
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its dominance by forcing out the other companies and transforming campesi- no (peasant) impresarios into salaried workers. In 1908 the French firm Inmobilière et Agricole de Colombie extended its cultivations toward Aracataca. A year later Manuel Dávila P. founded the Santa Marta Fruit Company; in 1910 Ulpiano A.…

p. 50
09Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 151 fragmento
[9]

entre 1918 y 1922, buscó la normalización en las relaciones con Washington y la consi- guiente apertura de créditos y de in- versión norteamericana para Colom- bia. La eventual explotación de petró- leos se encontraba en un momento de- cisorio a la cual aspiraban varias em- presas norteamericanas e inglesas, teniendo…

p. 15
10Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 602 fragmentos
[10]

los llamados “barrios residenciales” en donde algunos cambiaron sus casas coloniales por imitaciones de los palacetes de la “ Belle Époque ”. En esa década, como lo sintetiza Jorge Orlando Melo (2003): “ solo el 12 % vivía en las ciudades de más de 10.000 habitantes. El analfabetismo superaba el 75 % y solo uno de…

p. 60
[11]

ricos urbanos, los llamados “barrios residenciales” en donde algunos cambiaron sus casas coloniales por imitaciones de los palacetes de la “ Belle Époque ”. En esa década, como lo sintetiza Jorge Orlando Melo (2003): “ solo el 12 % vivía en las ciudades de más de 10.000 habitantes. El analfabetismo superaba el 75 % y…

p. 60
11Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 20, 332 fragmentos
[12]

ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…

p. 33
[19]

en 1919. La escases de dinero que entonces se dejé sentir en el pais impulsé al gobiermo a tomar esas medidas. Arriba, a la derecha, billete de diez pesos emitido por el Banco Central en 1907. A la derecha, billete de cien pesos emitido por el mismo banco y en la misma fecha. Con la emisién de esos billetes se…

p. 20
12Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1891 fragmento
[13]

transporte aéreo en América Latina. El gobierno de Suárez definió una política exterior colombiana abiertamente pronorteamericana (su lema: respice polum, mirar al norte), lo que correspondió en par- te a la nueva situación creada por la posguerra, cuando se acentuó la hegemonía económica de los Estados Unidos, y en…

p. 189
13Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1791 fragmento
[14]

la economía colombiana era limitada. Por el otro lado, los créditos y las inversiones fluían hacia Colombia desde los Estados Unidos durante la década de 1920, cuando los bancos estadounidenses, rebosantes de capital de inversión después de la Primera Guerra Mundial, estaban ansiosos de ofrecer préstamos y créditos a…

p. 179
14Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 248, 252, 2766 fragmentos
[15]

con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…

p. 248
[16]

con Estados Unidos una serie de reparaciones pecuniarias, así que el gobierno de Vicente Concha negoció con la casa Pearson, de Inglaterra, algunas concesiones petrolíferas, pero las empresas norteamericanas, en particular la Standard Oil, debían esperar y presionar, a su manera, para que se solucionara de alguna…

p. 248
[20]

el cambio extranjero, los precios de la propiedad suben y los negocios en 38 Villegas, Yunis, op. cit., p. 260-261. 258 ECONOMÍA Y NACIÓN general se animan. 39 Según Oscar Rodríguez, la importación de textiles decreció considerablemente durante los años de la con- flagración, pasando su índice de 108 en 1913 (1912,…

p. 252
[21]

el cambio extranjero, los precios de la propiedad suben y los negocios en 38 Villegas, Yunis, op. cit., p. 260-261. 258 ECONOMÍA Y NACIÓN general se animan. 39 Según Oscar Rodríguez, la importación de textiles decreció considerablemente durante los años de la con- flagración, pasando su índice de 108 en 1913 (1912,…

p. 252
[22]

garantía de solvencia y pago, sobre todo si se lo compara con la legislación bancaria del pasado que exigía tan sólo un encaje del 2 5 %. La tasa de descuento impuesta por el banco emisor a los ban- cos socios por sus fondos sería, según Kemmerer, "el arma más poderosa que el Banco pueda tener para proteger el mercado…

p. 276
[23]

garantía de solvencia y pago, sobre todo si se lo compara con la legislación bancaria del pasado que exigía tan sólo un encaje del 2 5 %. La tasa de descuento impuesta por el banco emisor a los ban- cos socios por sus fondos sería, según Kemmerer, "el arma más poderosa que el Banco pueda tener para proteger el mercado…

p. 276
15Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 531 fragmento
[17]

strict neutrality regarding the belligerents on both sides and at the same time to support ongoing efforts of hemispheric cooperation through participation in the Second Pan-American Financial Conference. The economic dislocations caused by the war plunged the country into a fiscal crisis that was further complicated…

p. 53
16Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 521 fragmento
[18]

dirección de un joven profesor de Princeton, Edwin Walter Kemmerer, experto en 60. Kalmanovitz, Salomón, López Enciso, Enrique, La agricultura colombiana en el siglo XX, Bogotá, Fondo de Cultura Económica, Banco de la República, 2006, p. 73. historia de colombia contemporánea (1920-2010) 52 cuestiones económicas y en…

p. 52
17Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 2561 fragmento
[24]

Apertura by law when the current expenditures exceeded total revenues. Kemmerer was recalled in 1931 to lead another mission to advise the government on financial and monetary affairs, when Colombia was suffering from the effects of the 1929 Wall Street crash and the world recession. Coffee prices had fallen…

p. 256
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 43, 87, 1043 fragmentos
[25]

terrestres internos, en el arancel aduanero y en la tasa de interés bancaria. A la rigidez de la oferta de dinero se añadía la falta de unidad monetaria: de un circulante de 24 millones de pesos oro, en 1918, el42 % todavía co nsistía del papel moneda regenerador -que cier- tamente se había cambiado por billetes…

p. 104
[72]

intereses de las empresas. Los beneficios del sector exportador-importador fueron evidentes, y, entre los indirecto s, debe mencionar se la valorización y concen- tración de las tierras beneficiadas. La era del ferrocarril resaltó la importancia del río Magdalena 43 4 Mar co Palacios qu e, una vez más, fue la arter ia…

p. 43
[76]

colombiana en función del nexo inte rnacional, también c ontribuye ron a integrar lo s corr edores d e tran s portes por los que circulaban proporcional- mente menos pas aj eros de primera clase, como antes, y, de un modo ostensible, ganado y t ra bajadores estacional es y migr atorios en busca de o po rtunid ad es.…

p. 87
19A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 2531 fragmento
[26]

Esteban Jaramillo and Jesús M. Marulanda for different periods. Domestic and foreign banks appointed Sam Koppel, Luis Williamson, and Manuel Escobar. Government and foreign banks appointed Simón Araujo. Manuel V. Ortíz was appointed by the govern - ment and the domestic banks, and Otto Gerding twice by the foreign…

p. 253
20Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 72, 192, 1953 fragmentos
[27]

El crecimiento económico extremadamente rápido de los años veinte provenía de dos fuentes principales: el influjo de capital extranjero y el aumento de las exportaciones cafeteras. Si previamente la inversión extranjera había des- empeñado un papel relativamente insignificante en la economía colombiana, enormes…

p. 192
[38]

EL ESCENARIO 22 importancia. En ese momento el centro geográfico del cultivo se desplazó una vez más hacia occidente. Aunque se siguió cultivando en las laderas del occi- dente de Cundinamarca, su principal expansión en el siglo xx se produjo en la Cordillera Central, en Antioquia, Caldas, el norte de Tolima y de…

p. 72
[67]

antecedentes de esas actividades, parece que parte del capital acumulado en la producción de café y el comercio COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-1950) Empresario territorial frente a colonos O número de colonos desconocido O menos de 100 colonos O 100 a 1000 colonos 6 más de 1000 colonos 0…

p. 195
21Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 368, 3722 fragmentos
[28]

así una de las presidencias más letradas, pero más erráticas que haya tenido el país. "La danza, de los millones", pero al debe... En las elecciones de 1922 el país se debatió entre dos figuras que encarnaban los ideales políticos del momento: el general Benjamín Herrera, adalid radical, y el también - general Pedro…

p. 368
[54]

Con el agravan- ~ te de que en Colombia comenzó antes, pues los intereses 1 norteamericanos, preocupados por los intentos oficiales ' de control de las explotaciones petroleras, decidieron cor- tar los créditos internacionales. El New York Times atribu- yó esa política oficial al "deseo de la administración del…

p. 372
22Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 153, 1832 fragmentos
[29]

múltiples proyectos de infraestructura para abaratar costos de exportación e integrar las regiones. Abrió un programa de obras públicas que tendría fuertes incidencias en la hasta entonces inmóvil mano de obra rural, en los índices de inflación y en movilizaciones sociales y conflictos obreros. Los departamentos y…

p. 153
[63]

Amaneceres. Historia de tos agrarios de Sumapa^j Oriente del Tolima. Alcaldía Local de Sumapaz, Fondo Editorial UAN, Bogotá, 2007. 71 Sobre los conflictos en las haciendas cafeteras ver Absalón Machado (1988), son innumerables las referencias sobre estos conflictos en los treinta; en el libro de Catherine LeGrand hay…

p. 183
23Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 47, 51, 553 fragmentos
[30]

LUIS. Industria y protección en Colombia, 1810-1930, Medellín, E S F 1955. PALACIOS, MARCO. El café en Colombia (1850-1970). Una historia económica, social y política, Bogotá, Ed. Presencia, 1979. TORRES GARCÍA, GUILLERMO. Historia de la moneda en Colombia, 2. a edición. Medellín, Fondo rotatorio de publicaciones…

p. 51
[31]

total representaba el 12.9 % del Producto Interno Bruto, el 99.4 % de las ex- portaciones, el 226.1 % de las reser- vas internacionales y el 244.2 % de los ingresos fiscales del país, y para el pe- ríodo 1929-1933 las proporciones con respecto a estas mismas variables eran en su orden el 36.8 %, el 277 %, el 1.264 % y…

p. 55
[50]

82.4 72.8 77.8 Otros (1) 26.0 18.6 14.1 21.4 24.7 9.1 15.9 8.6 9.1 10.4 12.2 14.9 20.5 12.6 (1) Incluye principalmente España, Ecuador, Perú, Venezuela, Antillas, Italia y otros países de Europa y América. Fuente: 1885-1910, José Antonio Ocampo (1984). 1913-1922, Anuario de comercio exterior. Capítulo 1 47 Cuadro 10…

p. 47
24Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 3431 fragmento
[32]

aumento de los ingresos fiscales por la via de la tributacion indirecta (el peso hubiera recaído sobre el comercio exterior), al tiempo que gravámenes significativos a la propiedad o a la renta tenían como presupuesto modificaciones institucionales y políticas para las cuales el país aún no estaba preparado. No menos…

p. 343
25Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 399, 4332 fragmentos
[34]

The Manizales Rope Way Ltd. 200.000 _______ Fuente: Francisco Posada Díaz, Colombia: violencia y subdesarrollo (Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1969), p. 76 y Luis Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia (Medellín, Santa Fe, 1955), p. 352. El siglo xix fue escenario de la inversión inglesa en los…

p. 399
[61]

momento en que la migración de campesinos se inició, los terratenientes trataron de conservar la mano de obra en las condiciones de explotación tradicionales, pero los campesinos exigieron o salarios más altos o que en las parcelas además de los cultivos tradicionales se les dejara plantar café, producto que les…

p. 433
26Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 357, 368, 3713 fragmentos
[35]

econ6mico en dos formas. Contribuyeron a unificar un mercado nacional para los pro ductos agrícolas, los materiales de construcción y las manufacturas na cionales. Y. ampliaron el mercado nacional creando decenas de miles de empleos relativamente bien pagados para trabajadores que antes hablan laborado en la…

p. 371
[40]

todo el período que va de 1932 a 1955 la propiedad en la producción cafetera colombiana también estaba diseminada y que existían grandes cantida des de fincas familiares operadas por sus propietarios. De cualquier modo, la trayectoria histórica de la producción cafetera en Colombia durante estas décadas condujo a tal…

p. 368
[45]

liberales que han guiado desde enton ces el desarrollo de la sociedad colombiana. Finalmente, luego de casi un siglo de guerra civil y de frustrado de sarrollo exportador, la sociedad colombiana se estabilizó politicamente f' inició la fase dinÁmica del desarrollo exportador que por tanto tiempo habia sido escamoteado…

p. 357
27El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 405, 408, 4113 fragmentos
[36]

había subido moderadamente en Bogotá a una tasa del 10% anual 35. Los impulsos de la actividad económica y financiera tuvieron efectos inmediatos so- bre los recursos fiscales. En aquel período el 56% de los ingresos estatales provenían de los impuestos de aduanas y éstos suben de $22 millones en 1922 a $75 millones…

p. 411
[43]

15% de las obligaciones. El juicio de quiebra comenzó en Medellín en 1923 y terminó en 1927; los víncul~s familiares entre los socios de la empresa y dos políticos pro- minentes de la familia Ospina suscitaron críticas y debates periodísticos de fuerte tono par- tidista30. Después de la debacle de los comisionistas…

p. 408
[52]

después de la primera gue- rra21, el incremento de la demanda agregada como consecuencia de la extraordinaria expan- sión de las exportaciones cafeteras se pudo satisfacer básicamente con importaciones. Según un estudio reciente, en 1927-1928 las importaciones como porcentaje de la demanda interna fueron: textiles,…

p. 405
28Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 3331 fragmento
[37]

«danza de los millones» tiene va- rios contrapuntos que frenan la eufo- ria de las gentes. Un prolongado ve- rano entre 1925 y 1926 paraliza las obras públicas ante la suspensión del tráfico fluvial que impide la llegada de los materiales; las siembras se pier- den, el agua escasea, la carne y los ví- veres suben…

p. 333
29Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 643, 657, 6753 fragmentos
[39]

862. Pero esto ocurría ya muy al final del periodo. La exportación, que estaba alrededor de los 600. 000 sacos en los años de 9, 10 y 11 —el valor fue de $ 6. 350. 000, $ 5. 500. 000 y $ 9. 500. 000, respectivamente—, llegó al millón de sacos, con valor de $ 16. 250. 000 en 1915, y a los 861 Desde 1920 se dio algún…

p. 657
[49]

de 1918 a 28 de febrero de 1919 — el recaudo efectivo fue de poco más de doce millones. En 1920 hubo un aumento extraordinario —a veintinueve millones y medio—. Se trataba de la corta bonanza que siguió a la 845 Memoria de Hacienda de 1911, pág. xxv. 846 Memoria de Hacienda de 1912, pág. iii. 847 Memoria de Hacienda…

p. 643
[51]

110. No las hay. Por lo demás no está muy claro qué es lo que entiende por protección, verdadera protección aduanera, puesto que para él: «No puede decirse que nuestra tarifa contenga gravámenes protectores de determinadas industrias, es decir, que se hayan establecido exprofeso con el ánimo de realizar dicha…

p. 675
30El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 104, 391, 4153 fragmentos
[41]

de fundición de Ama- gá y La Estrella (Caldas, Antioquia), que contaban con la experiencia de producir piezas para trapiches de caña, entraron en cierto receso hacia los años de 1880 hasta que el apetito de las fincas cafeteras en Antioquia y el centro del país las reanimó en el siguiente decenio. Muchas produjeron…

p. 391
[42]

par la gerencia en los años críticos de 1918-1920. El City Bank compraba para otra de las grandes casas norteamericanas, la Amsinck de Nueva York. Funciones similares desempeñaban la mayoría de los bancos colombianos muchos de los cuales quedaron controlados por los americanos a raíz de 29 En el proceso de liquidación…

p. 415
[53]

más segura y menos cíclica estaba constituida por las mer- cancías importadas. Se sabe que las importaciones son más inelásticas al precio y sus ciclos depresivos, rezagados del ciclo de las exportaciones, tienden a ser, bajo el esquema agroexportador, mucho más moderados. En este sentido se puede criticar la…

p. 104
31At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 67, 71, 853 fragmentos
[44]

crises of labor control. I end with an analysis of how Fedecafé and cafeteros have responded to these crises. I point out how the cafetero movement ’ s demands for delivery of the promises of protection under the Pacto Cafetero, and their gains in restoring the status quo ante, have deepened the crisis of peripheral…

p. 67
[47]

up with growing consumer demand. In fact, coffee production and consumption continued to grow despite the decline of British commercial supremacy during the fi rst Great Depression (1873 – 96). While the British role in the world economy shifted from commercial entrepôt to a fi nancial entrepôt, American consumption…

p. 71
[59]

advanced capitalist world began to experiment with national hegemonic projects. As Silver and Slater (1999:197) note, while distinct in their political and economic policy measures, the US New Deal, Soviet Five-Year Plan, fascism, and Nazism were each “ different ways of jumping off the disintegrating world market…

p. 85
32La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 481 fragmento
[46]

un centro ner vioso en el conjunto de la economía. C. La producción cafetera ayudó a conformar el mercado interno vinculando extensas zonas que antes eran montañas y grandes núcleos de pobla ción a la economía monetaria. Esto tuvo gran im portancia para el desarrollo de la industria liviana en el país. La…

p. 48
33Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 411 fragmento
[48]

de las exportaciones colombianas de grano, lo manejaba su hermano Pedro N. López Pumarejo. Mi papá era gerente de otro banco aparte, el Banco Mercantil Americano, el cual había incorporado a Luis Samper Sordo, su socio de toda la vida, a Laureano Gómez y a Pacho Pérez (Francisco de Paula Pérez). El Banco Mercantil…

p. 41
34Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 50, 732 fragmentos
[55]

la sociedad (trabajadores asalariados principalmente, pero también campesinos e indígenas y sectores medios urbanos), el conservatismo perdió terreno político para las cruciales elecciones de 1930. La división en dos candidaturas y el errático comportamiento de la Iglesia --cuyos jerarcas vacilaron en apoyar a uno u…

p. 50
[56]

dólar por libra en septiembre de 1929 se bajó a 16 centavos en sólo dos meses. Los peores precios, sin embargo, se darán entre 1932 y 1935, siendo cercanos a los 10 centavos (Informe de Gerencia, p. 177). Ver José A. Ocampo y Santiago Montenegro, Crisis Mundial, Protección e Industrialización, Bogotá: Cerec, 1984,…

p. 73
35Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1321 fragmento
[57]

on the vulnerability of the Colombian labor movement to ruling-class initiatives during the resurgence and reorganization of world capitalism in the wake of the Second World War. The fourth reflects on the relationship of this whole social process to the phenomenon of the Violence. The Advent of the Liberal Republic…

p. 132
36Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 751 fragmento
[60]

tradicionales la aceptaban. El debate de los años treinta radicaba en la forma de la intervención, en su intensidad, su sentido y su función. De modo que el resultado de la década fue un Estado con mayores funciones económicas. Frente a la crisis intervino con instrumentos de regu- lación, macroeconómica, en un primer…

p. 75
37Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 761 fragmento
[62]

de los migtantes de Jos años veinte volvie- ron al campo durante la Gran Depresión, no se puede determinar la magnitud de la corriente migratoria entre 1923 y 1930 con base en los censos de 1918 y 1936. 127 l28 HISTORIA DEL S!ND!CMJSMO EN COLOM!llA, tfi50·;Wl' de los campos petroleros y de la zona bananera, y habían…

p. 76
38La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3421 fragmento
[64]

manera de acceder a la propiedad, aunque significara una confrontación con los grandes propietarios y con el Estado. Pero fue a través de la fabricación de productos de exportación como se llevó a cabo la inserción de la economía al comercio internacional y a la modernización, primero, con la producción de tabaco y,…

p. 342
39Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 341 fragmento
[65]

logr ó igualar las cifras de kil ó metros en uso, de equipo rodante y de inversi ó n, con las de los ferrocarriles de las zonas cafeteras desarrollados durante m á s de seis d é cadas. Con el auge de las inversiones p ú blicas en v í as de comunicaci ó n se resolvi ó, pues, una de las limitaciones para el…

p. 34
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 591 fragmento
[66]

campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…

p. 59
41Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 781 fragmento
[69]

the rest of Colombia. 44 The system that United Fruit Company developed to manage diverse modes of production—from cultivation in the company’s own plantations to subcontracting with small, medium, and large growers—existed in no other United Fruit Company district (except for Ecuador decades later). 45 The company…

p. 78
42Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 593, 6212 fragmentos
[70]

Aunque el comercio del tabaco fue lo que atrajo a la mayoría de los alemanes, estos pronto se expandieron al comercio de importación y exportación de todo tipo de pro ductos, la navegación por el río Magdalena, la banca, la ganadería y la aviación. B a r r a n q u i l l ah a n s e á t i c a: e lcaso de un empresario…

p. 621
[71]

de la actividad empresa rial de los alemanes en la historia económica de esta región del país. Adolfo Held llegó por primera vez a Barranquilla en 1880 com o empleado de una firma alemana. En 1886 fundó una sociedad con el comerciante alemán Luis Gieseken y en 1894 se separó de éste e inscribió en Bremen su propia…

p. 593
43Cumbia! Scenes of a Migrant Latin American Music GenreHéctor Fernández L'Hoeste, Pablo Vila (eds.) · 2013 · p. 55, 265, 2683 fragmentos
[73]

the Smith- sonian Folkways label, was awarded the prize for best folklore recording, celebrating the spirit of more conventional, unadulterated costeño music, the potential of a return to grassroots or, as many Costeños would claim, “to our very tradition.” Cumbia Music in Colombia 45 Conclusion Cumbia is the most…

p. 55
[74]

to explore and even displayed hints of modernity. In the context of the capital city’s hermetic society, the lack of inhibition and informality fostered by the new music were a refresh- 258 Héctor Fernández L’Hoeste ing change of air, thanks to which the youth could take pleasure in new free- doms and a greater…

p. 268
[75]

characteristic of porro is the prominence of wind instruments, thanks to which low tones prevail. The genre has a simple time (4/4), with a strong repetitive melody, a trait that, according to fans from this period, assisted in the penetration of the Andean music market, given its meager demand for aptitude in dance…

p. 265