Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Idea · La Violencia

Cuestión agraria

La cuestión agraria es el problema estructural de Colombia sobre quién es dueño de la tierra, quién la trabaja y bajo qué condiciones; entre 1920 y 1960 se convirtió en el eje de las principales rupturas políticas del país, desde la Revolución en Marcha hasta La Violencia y el Frente Nacional.

4.324 palabras61 documentos86 fragmentos citados
Cuestión agraria

Trayectoria de una idea

  1. 1870

    Consolidación de la hacienda cafetera sobre relaciones de seudoservidumbre

  2. 1920

    Conflictos agrarios en Tequendama, Sumapaz, norte del Valle y Tolima

  3. 1926

    Ley 74 de 1926: primeras parcelaciones de haciendas cafeteras

  4. 1931

    Gaitán propone reforma agraria y funda la UNIR

  5. 1936

    Ley 200 de 1936: función social de la propiedad y sus efectos paradójicos

  6. 1944

    Ley 100 de 1944: contrarreforma legislativa a favor de los terratenientes

  7. 1948

    Asesinato de Gaitán y detonación de La Violencia

  8. 1950

    La Violencia como contrarreforma agraria de facto: despojo de 393.648 parcelas

  9. 1955

    Vaciamiento del Tolima: 321.621 personas desplazadas y 40.176 propiedades abandonadas

  10. 1958

    Frente Nacional: acuerdo de élites que aplaza la reforma agraria

  11. 1961

    Ley 135 de 1961: retoma los objetivos no cumplidos de la Ley 200 de 1936

03

La lectura

La cuestión agraria colombiana no es un problema económico rezagado sino la herida estructural por donde el país sangra política, demográfica y militarmente durante el siglo XX. Su núcleo es la contradicción entre una estructura de propiedad concentrada —heredada del orden colonial y reproducida por la hacienda cafetera— y la presión permanente de colonos, aparceros y arrendatarios que abren tierras, las hacen productivas y son sistemáticamente despojados de ellas. Las leyes que prometieron resolverla —la Ley 200 de 1936, la Ley 100 de 1944, la Ley 135 de 1961— terminaron, cada una a su modo, reafirmando al terrateniente y expulsando al ocupante, porque el Estado colombiano nunca tuvo ni la voluntad política ni la capacidad institucional de enfrentar a los grandes propietarios. La Violencia no inventó este patrón: lo heredó, lo amplificó y le dio protección institucional, convirtiendo el miedo y la impunidad en instrumentos de transferencia forzada de tierras bajo cobertura bipartidista. El saldo —cerca de 393.648 parcelas despojadas, cientos de miles de campesinos expulsados hacia las ciudades o hacia la frontera agrícola, y las bases organizativas de las futuras FARC— es la prueba de que la cuestión agraria no fue resuelta sino desplazada, y que ese desplazamiento tuvo un costo que Colombia siguió pagando durante décadas.

La cuestión agraria en Colombia (1920-1960)

La cuestión agraria es el nombre que la historia colombiana le da a un problema que ninguna de sus instituciones ha sabido resolver: quién es dueño de la tierra, quién la trabaja y bajo qué condiciones, y qué hace el Estado cuando esas tres respuestas no coinciden. Entre 1920 y 1960 ese problema se vuelve el eje sobre el que giran las principales rupturas del país: la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo, el gaitanismo, La Violencia, la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y el pacto del Frente Nacional. Cada uno de esos momentos promete redistribución, movilización o reparación; cada uno termina consolidando o desplazando la concentración. La cuestión agraria no es, pues, un capítulo económico rezagado del siglo XX colombiano: es la herida por donde el país sangra política, demográfica y militarmente, y donde La Violencia opera —bajo el ruido bipartidista— como el episodio que reconfigura, más profundamente que cualquier ley, la propiedad rural del país.

La herencia colonial y el andamiaje de la hacienda

Cuando Colombia entra al siglo XX, su estructura agraria es un mosaico de tres piezas mal ensambladas. El latifundio ganadero domina la Costa Atlántica y buena parte de los Llanos Orientales. Las haciendas cafeteras, concentradas en el oriente y occidente del país, funcionan con una lógica interna que podría llamarse seudoservidumbre andina: entre 1870 y 1930 la hacienda cafetera se sostiene sobre arrendatarios, agregados y aparceros, es decir, sobre relaciones heredadas del orden colonial más que sobre el trabajo asalariado. El colono paga en trabajo o en especie porque la hacienda no puede —o no quiere— pagar en dinero. Y en los intersticios de ese sistema sobrevive una pequeña propiedad campesina, ampliada por oleadas de colonización que desde el siglo XIX abren monte en las estribaciones cordilleranas.

El mecanismo por el cual esas oleadas se convierten sistemáticamente en despojo tiene incluso un nombre popular: la "ley de tres pasos". El colono tumba monte, habilita el terreno, lo hace productivo; entonces aparece un finquero o un terrateniente que exhibe títulos —a veces reales, a veces confeccionados— y compra las mejoras a precio irrisorio o expulsa al colono a la fuerza. La frontera agrícola avanza así como una banda transportadora que produce tierra cultivable para otros: quien la abre no se queda con ella.

Los años veinte tensan este dispositivo hasta romperlo. En el Tequendama, en Sumapaz, en el norte del Valle del Cauca y en Tolima, las ligas agrarias y campesinas —a menudo con acompañamiento de disidencias liberales y del Partido Socialista Revolucionario— empiezan a disputar palmo a palmo la lógica de la hacienda. Los aparceros exigen sembrar café en sus propias parcelas, cosa que los hacendados intentan impedir para que el aparcero no acumule un capital vegetal propio ni consolide un vínculo con la tierra. Los colonos que han abierto tierras aparentemente sin dueño chocan con propietarios que aparecen a reclamarlas. Y los jueces, en un giro que resultó subversivo, empiezan a exigir a los terratenientes la llamada "prueba diabólica": demostrar títulos válidos remontándose hasta la Corona española. Como pocos pueden hacerlo, la sentencia estimula invasiones de latifundios en Sumapaz y en zonas de Cundinamarca, el norte del Valle y Tolima, y anima a los arrendatarios a negarse a pagar obligaciones alegando que la parcela es suya. La conflictividad rural del período fue amplia y sostenida, y contradice de plano las lecturas que niegan la existencia de revueltas campesinas significativas en esos años.

En este contexto empieza también la parcelación de haciendas cafeteras. Presionados por los conflictos y por dificultades económicas, algunos propietarios venden o fraccionan. La Ley 74 de 1926 abre la puerta a comprar fincas de más de 500 hectáreas para dividirlas en lotes de máximo 50. Entre 1928 y 1936 el gobierno reparte algunas haciendas cafeteras. Es poco, pero es un síntoma: la caficultura colombiana no será, como la mexicana o la brasileña, un modelo de plantación; será un patchwork de medianas y pequeñas explotaciones campesinas en competencia permanente con los grandes propietarios por las tierras fértiles del centro del país.

La Ley 200 de 1936: el pacto que expulsó a sus destinatarios

La Ley 200 de 1936, sancionada durante la Revolución en Marcha de López Pumarejo, es la pieza legislativa que fija —y traiciona— el marco de la cuestión agraria colombiana durante décadas. Su ambición declarada es doble: introducir el principio de la función social de la propiedad —un predio rural sin destinación económica durante diez años continuos revierte al Estado— y presionar a los terratenientes a modernizar la producción bajo amenaza de expropiación.

Lo que la ley resuelve efectivamente, sin embargo, es un problema de los grandes propietarios, no de los campesinos. Al sustituir la exigencia de títulos que se remontaran a la Corona por la simple demostración de que el predio está económicamente destinado, la Ley 200 desactiva la "prueba diabólica" que los jueces habían venido esgrimiendo. El terrateniente ya no debe probar dominio ancestral; le basta con mostrar ganado, cultivo o cerca. El instrumento que los tribunales habían convertido en palanca para los colonos queda neutralizado por decreto legislativo.

El efecto sobre arrendatarios y aparceros es catastrófico y paradójico. Temiendo que sus ocupantes reclamen la condición de colonos —y que con ella disputen la propiedad de la tierra—, los hacendados los expulsan masivamente. La ley que iba a darles garantía se convierte en la señal para su desalojo. La lógica es límpida: si la propiedad se prueba por destinación económica y si un aparcero puede alegar que él es quien pone la destinación, más vale sacarlo antes de que se le ocurra reclamarla.

Los años que siguen son de retirada. Bajo el gobierno de Eduardo Santos (1938-1942), la llamada "pausa" a la Revolución en Marcha, que había empezado a gestarse desde 1937 ante la reacción de los gremios, frena los intentos de compra de tierras para adjudicarlas a campesinos. El segundo López Pumarejo (1942-1945), acorralado, sanciona la Ley 100 de 1944: amplía en cinco años el plazo de la extinción de dominio —que pasa así de diez a quince— y defiende explícitamente a los terratenientes frente a los intentos de arrendatarios y aparceros de asumir la condición de colonos. La orientación redistributiva, tibia desde el comienzo, queda invertida.

El período liberal 1930-1946 no es sin embargo un páramo. Las adjudicaciones de baldíos favorecen a pequeñas extensiones —menos de 20 hectáreas, el 13% del área adjudicada— y a medianas de hasta 1.000 hectáreas —el 55%—, alimentando el surgimiento de una clase media rural en las zonas de colonización. Pero en las tierras consolidadas de la hacienda, la Ley 200 y su corolario de 1944 producen justo lo contrario de lo prometido: reafirman al terrateniente en la propiedad y expulsan al ocupante. Cuando en 1951 debía comenzar la reversión de baldíos incultos, ninguna legislación la concreta. Los objetivos incumplidos serán retomados, casi calcados, por la Ley 135 de 1961. La inversión en maquinaria y equipo agrícola cuenta el resto de la historia: el capital fijo agropecuario, que en 1930 alcanzaba 131 millones de pesos de 1950, cae a 110 en 1939 y a 92 en 1945. La inversión bruta baja de 21 millones en 1930 a 8 en 1942. La modernización que la Ley 200 iba a forzar simplemente no ocurre; y mientras no ocurre, el campo se llena de tensiones acumuladas.

Gaitán y la fractura del pacto oligárquico

Es en ese campo cargado donde Jorge Eliécer Gaitán construye el fenómeno político más importante de la primera mitad del siglo XX colombiano. Desde 1931 ha venido proponiendo reformas agrarias: en agosto de ese año, un proyecto que impone deberes al propietario; en enero de 1932, la división de la propiedad sin indemnización. Con Carlos Arango Vélez funda la UNIR, la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria, intento explícito de romper el bipartidismo por la izquierda. Y aunque más adelante regresa al Partido Liberal, no abandona la línea: como jefe del liberalismo presenta una reforma bancaria para popularizar el crédito y una reforma agraria orientada a hacer efectiva la Ley 200. El Congreso de mayoría liberal no aprueba ninguna de las dos.

La frase que lo define —"el pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos"— resume una intuición que las estructuras agrarias venían gestando: en Colombia hay una división de clase que la fachada bipartidista oculta. Y de ese pulso Gaitán será el único que muera asesinado.

Su asesinato ocurre el 9 de abril de 1948 en la carrera séptima de Bogotá, a manos de Juan Roa Sierra. La reacción inmediata —el Bogotazo— deja el centro de la capital saqueado y en ruinas: el sistema de tranvías dañado, iglesias e importantes archivos eclesiásticos quemados, negocios conservadores asaltados. Pero el efecto de largo aliento no está en la ciudad sino en el campo. La división liberal entre Gabriel Turbay y el propio Gaitán había ya facilitado, en 1946, el retorno del conservatismo al poder con Mariano Ospina Pérez. Desde ese año, y sin necesidad de esperar a abril del 48, había empezado a extenderse por las regiones del centro del país lo que pronto se conocería como La Violencia.

La Violencia como contrarreforma agraria

La Violencia es un fenómeno complejo cuya lectura ha oscilado entre las claves partidistas y las claves de clase. Los datos permiten sostener una posición: la dimensión bipartidista —el enfrentamiento entre gaitanistas y ospinistas primero, entre liberales y conservadores después— es el rostro visible y el vocabulario público del conflicto, pero por debajo, y sobre todo en las zonas cafeteras del centro del país, se está ejecutando una redistribución regresiva de la propiedad agraria. La Violencia no es una contrarreforma agraria diseñada desde arriba; es el momento en que la impunidad estructural, la exclusión política y los conflictos agrarios irresueltos convergen para que el despojo masivo opere con eficacia sistémica bajo cobertura partidista.

Las cifras dan el orden de magnitud. En el conjunto del período se despojaron aproximadamente 393.648 parcelas. La geografía del despojo —Valle del Cauca, Cundinamarca, Tolima, Caldas, Santander— coincide, casi punto por punto, con la geografía de los conflictos agrarios de los años veinte y treinta. En Tequendama, Rionegro, Sumapaz, el centro y norte del Tolima y el Viejo Caldas se produce lo más crudo del fenómeno. El informe de la Gobernación del Tolima de 1959 permite mirar el vaciamiento de un departamento entero: 321.621 personas —el 42,6% de la población— fueron empujadas al exilio permanente o transitorio, 40.176 propiedades —el 42,82% del total— quedaron abandonadas, y casi la mitad de esos abandonos, el 46%, se concentró en apenas dos años, entre 1955 y 1956. No es un dato demográfico: es un departamento desangrándose sobre sí mismo en dos cosechas.

El despojo tiene un repertorio reconocible. Ventas forzadas a precios inferiores a los normales. Robos de cultivos y animales. Quema de casas y destrucción de bienes. Un patrón que se intensifica en épocas de cosecha de café —cuando el hacendado necesita que el aparcero no esté para no tener que compartir el producto, y cuando el especulador sabe que la parcela vale más que nunca—. En este proceso, notarios, especuladores, compradores y vendedores de tierra tienen un papel central: son los operadores materiales que convierten el miedo en escritura pública. Un asesinato en la vereda vecina, la amenaza de los Pájaros —el grupo paramilitar conservador liderado en el norte del Valle, Risaralda, Caldas y municipios del Quindío por León María Lozano, "el Cóndor"—, la certeza de que no habrá justicia: y el campesino firma la venta, o la firma su viuda.

La escala de este proceso no era una novedad, sino la amplificación de dinámicas previas. La Violencia no inventa el despojo agrario colombiano: lo hereda de la "ley de tres pasos" y de la expulsión de aparceros tras la Ley 200. Lo que hace es multiplicarlo y darle protección institucional. Garantiza impunidad a las élites rurales conservadoras. Da poder a especialistas en violencia con acceso a notarios y jueces. Debilita, a punta de muerte y de éxodo, la capacidad de resistencia campesina. Esa combinación, y no la simple confrontación partidista, es la que explica el efecto de conjunto sobre la propiedad rural. El paramilitarismo conservador de los Pájaros, con Lozano como figura reconocible, encarna con claridad esa articulación: violencia privada con licencia política, dirigida contra el campesinado liberal y comunista de las zonas cafeteras, y con acceso directo a los circuitos notariales que legalizan la transferencia forzada de tierras.

El proceso no fue homogéneo ni exclusivamente concentrador. En algunas zonas cafeteras La Violencia produjo también fragmentación de haciendas y fortaleció un estrato campesino de explotaciones de entre 10 y 50 hectáreas. Y en muchas regiones —el sur del Tolima, Sumapaz, los Llanos— la matriz de la violencia fue más claramente política, con guerrillas campesinas que lucharon en defensa de un proyecto colectivo, no de intereses privados. Pero como saldo agregado, y sobre todo en las zonas donde el café —el producto de exportación más rentable del país— se cultivaba, La Violencia funcionó como una contrarreforma agraria de facto: revirtió los precarios avances redistributivos del período liberal y reconcentró la tierra bajo el discurso del enfrentamiento bipartidista.

Las cifras del desplazamiento hablan del otro lado del proceso. Bogotá pasó de unos 500.000 habitantes a comienzos de los años cuarenta a 620.000 en 1950 y a 1.300.000 en 1960. Los tugurios de las ciudades intermedias se llenaron de campesinos despojados. Y quienes no fueron a las ciudades salieron hacia la frontera agrícola: Magdalena Medio, Caquetá, Putumayo, Sarare, Ariari. La Violencia expulsa, y al expulsar redistribuye a los campesinos hacia zonas donde el ciclo del despojo podrá recomenzar.

Autodefensas, guerrillas y la respuesta campesina

Ante la arremetida conservadora y el cierre de canales democráticos, las luchas agrarias de las décadas anteriores mutan hacia formas armadas. Las guerrillas liberales y las autodefensas comunistas se organizan en Sumapaz, en los Llanos Orientales y en el sur del Tolima —justamente las regiones donde la UNIR y las ligas campesinas habían tenido mayor influencia—. Pedro Antonio Marín, que años después sería conocido como Manuel Marulanda Vélez, "Tirofijo", empieza a formarse como dirigente en ese ciclo. Juan de la Cruz Varela hace lo mismo en el Sumapaz, donde el liderazgo agrario iniciado por Erasmo Valencia tenía ya décadas de trayectoria.

El golpe de Rojas Pinilla, el 13 de junio de 1953, abre un compás distinto. Rojas ofrece amnistía y titulación de baldíos —que era también una demanda explícita del Partido Comunista, junto al levantamiento del Estado de Sitio y a medidas agrarias específicas—. En julio de 1953, mediante el Decreto 1894, crea el Instituto de Colonización e Inmigración (ICI), con el coronel Cuervo Araoz como gerente. Junto al ICI aparece una Oficina de Rehabilitación y Socorro.

La respuesta de las guerrillas es dispar y reveladora. Entre agosto y octubre de 1953, el grueso de las guerrillas llaneras entrega las armas: en seis semanas rinden cerca de 3.220 hombres, incluida una contraguerrilla conservadora que también depone. Un modesto préstamo de la Caja Agraria ayudará a algunos a reincorporarse a la vida civil. Pero Juan de la Cruz Varela, en el Sumapaz, hace algo más sofisticado: a fines de octubre de 1953 entrega hombres —1.200 según la prensa— pero guarda las armas. La entrega es política, no militar: neutraliza la presión del Ejército sin desarmar a la base, previendo con exactitud lo que vendrá.

Lo que viene es la ruptura del pacto. En septiembre de 1954, el gobierno logra que la Asamblea Constituyente ilegalice al Partido Comunista, profundizando la brecha entre las guerrillas liberales reinsertadas y las autodefensas campesinas de raíz comunista. A mediados de 1955, Rojas Pinilla declara "zonas de operaciones militares" a Villarrica y a otros municipios del oriente tolimense y desata una política de tierra arrasada con bombardeos y ametrallamientos. Ante la ofensiva, las autodefensas de Villarrica y del Sumapaz se reorganizan y emprenden las llamadas "columnas de marcha" hacia el páramo de Sumapaz, el Ariari, El Pato y el Alto Guayabero. Esas rutas de éxodo dibujan, en el mapa de 1955, el mapa de las FARC de 1964.

El ICI, en paralelo, fracasa. Es liquidado hacia marzo de 1956, apenas año y medio después de creado, por unos planes de colonización masiva de Cuervo Araoz que nunca cuajaron. Sus funciones, bienes y deudas pasan a la Caja Agraria. Y la distribución de baldíos bajo Rojas Pinilla, contra la retórica de la amnistía, resulta profundamente regresiva: los pequeños adjudicatarios —menos de 100 hectáreas— representan el 80,21% de las adjudicaciones pero reciben solo el 34,06% de la superficie repartida, una caída de 14 puntos porcentuales respecto al período inmediatamente anterior. Seis meses después de la desmovilización, las quejas de campesinos que al regresar encontraban sus tierras ocupadas o vendidas se hicieron regulares. Los programas de rehabilitación nunca arrancaron. La amnistía —como la Ley 200 veinte años antes— resolvió el problema del gobierno, no el del campesino.

Colonización: la válvula de escape

El derrotero de los expulsados es la frontera. Miles de campesinos desplazados por La Violencia se dirigen a zonas de colonización espontánea: Magdalena Medio, Caquetá, Putumayo, Sarare en Arauca, Ariari en Meta. El período 1947-1962 quedaría identificado como la "colonización de la violencia" en la Amazonia occidental, y su impacto sobre la estructura regional del sur del país es determinante: transforma radicalmente la ocupación humana del piedemonte amazónico y define en gran medida su desarrollo posterior. La población de los Llanos Orientales crece sustancialmente entre 1938 y 1964, con Meta como destino preferido; para 1964, ese departamento ha superado a los demás territorios de la región en densidad y peso demográfico.

La colonización cumple, para el sistema, una función precisa: es la válvula de escape que le permite reproducirse sin reforma. Al canalizar a los despojados hacia tierras de frontera, el Estado y las élites evitan que la presión redistributiva recaiga sobre las tierras consolidadas del centro del país. Los excedentes humanos del despojo se desahogan monte adentro. Es una solución barata y, en apariencia, elegante. Y es, sobre todo, una solución que reproduce la estructura que dice aliviar: en lugar de tocar el latifundio, produce nuevos frentes de expansión donde el latifundio volverá a formarse.

Pero es también una solución que siembra el conflicto siguiente. Las zonas seleccionadas por los programas oficiales de colonización dirigida ya estaban ocupadas por colonizadores espontáneos de oleadas anteriores. Como esas tierras seguían siendo oficialmente baldías, los primeros ocupantes carecían de acceso a los beneficios del programa, y surgían nuevas tensiones entre grupos de colonos. Además, la lógica de la "ley de tres pasos" no se detiene en la frontera: el colono abre monte, y detrás llegan hacendados y ganaderos que consolidan la ganadería extensiva a expensas de la agricultura campesina. El Magdalena Medio y los Llanos Orientales viven, en las décadas siguientes, este ciclo con una intensidad que no ha cesado. Lo que era una salida para el campesino termina siendo una preparación de terreno para el terrateniente que vendrá una generación después, exactamente como había ocurrido en las cordilleras un siglo antes.

Los focos guerrilleros que sobreviven a la ofensiva de 1955 se instalan justamente en esas zonas. Grupos perseguidos por las Fuerzas Militares fundan colonizaciones en las vertientes del Guayabero, en el Ariari, en El Pato. La respuesta militar del Estado —bombardeos en El Pato y en otros enclaves— provoca lo que los propios pobladores recordarían como una "marcha de la muerte", con un éxodo que despuebla los asentamientos y radicaliza a los sobrevivientes. La colonización deja de ser una salida para convertirse en el escenario de un nuevo ciclo de violencia, esta vez con el Estado como actor directo, y con el bombardeo aéreo como recurso ordinario frente a poblaciones campesinas.

El Frente Nacional y la agenda pendiente

El 7 de agosto de 1958, con la inauguración del gobierno de Alberto Lleras Camargo, se instala el Frente Nacional, pacto de alternancia y paridad burocrática entre liberales y conservadores. Es una arquitectura política diseñada para clausurar la sangría bipartidista: cada cuatro años se alterna la presidencia entre los dos partidos, y todos los cargos de designación se reparten mitad y mitad. La violencia entre banderas se apaga porque las banderas se funden en la administración. Pero la ingeniería del pacto no toca la estructura agraria que había alimentado esa violencia; se limita a suprimir su vocabulario público.

En septiembre de 1958, Lleras crea una Comisión Especial de Rehabilitación integrada por los ministros de Gobierno, Justicia, Guerra, Salud Pública, Educación, Obras Públicas y Agricultura, coordinada por el consejero presidencial José Gómez Pinzón. Se constituyen comisiones de rehabilitación en los cinco departamentos declarados zonas de Violencia: Caldas, Cauca, Huila, Tolima y Valle del Cauca. Y se establecen tribunales de tierras encargados de resolver las lesiones económicas derivadas de compraventas, permutas e hipotecas realizadas bajo coacción o aprovechando el ambiente de violencia. La ambición del dispositivo es notable sobre el papel: reconoce que hubo despojo, admite que las escrituras firmadas bajo amenaza son revisables, ofrece un canal judicial para revertirlas.

Los tribunales fracasan al año de instalados. Las razones son de manual del despojo: cuando llegan a funcionar, los inmuebles ya han pasado a manos de terceros de buena fe, lo que paraliza las demandas; carecen de capacidad coactiva propia frente a los actuales tenedores; y peritos y jueces enfrentan riesgos físicos en zonas todavía violentas. La cadena de transferencias entre el primer despojo y la escritura vigente al momento del examen es lo bastante larga como para que ninguna reversión resulte practicable. El dispositivo diseñado para reparar el despojo llega demasiado tarde y con demasiado poco poder, precisamente porque la especulación con tierras despojadas ha operado como un mecanismo de blanqueo cuyos beneficiarios finales están fuera de alcance jurídico.

A partir de 1958, la Caja Agraria asume la dirección de un Plan Nacional de Rehabilitación y Socorro y de programas de colonización dirigida en Caquetá y Meta. Se topa con el mismo problema estructural: las zonas seleccionadas están ya ocupadas por colonos anteriores que el programa no reconoce como titulares. La colonización dirigida termina compitiendo con la colonización espontánea que la había precedido, generando conflictos entre víctimas del mismo ciclo. Y bajo la sombra de la Alianza para el Progreso —la estrategia estadounidense para asegurar su influencia continental y evitar nuevas revoluciones tras Cuba—, el gobierno Lleras empieza a preparar una reforma social agraria que cristalizará en la Ley 135 de 1961, retomando, casi con las mismas palabras, los objetivos incumplidos de 1936. Un cuarto de siglo después, el país legisla otra vez la función social de la propiedad, la reversión de baldíos incultos, la modernización de la hacienda: las mismas fórmulas cuyo fracaso había alimentado La Violencia.

El Frente Nacional, entretanto, se muestra cada vez menos permeable a las presiones populares y mantiene la estrategia militar anticomunista heredada de la dictadura. Los comunistas del Sumapaz rechazan la amnistía y continúan armados; las guerrillas comunistas, cuyos dirigentes fueron excluidos del poder compartido —el pacto era entre liberales y conservadores, y el Partido Comunista seguía ilegalizado desde 1954—, permanecen en comunas agrícolas en regiones montañosas remotas: Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, Sumapaz. Son las que el discurso oficial de la época llamaría "repúblicas independientes", enclaves campesinos con administración autónoma y armas propias. La geografía trazada por las columnas de marcha de 1955 se convierte, en 1964, en la geografía de Marquetalia y del nacimiento de las FARC. La operación militar que ese año pone en marcha el gobierno de Guillermo León Valencia para "recuperar" esos territorios cierra el ciclo abierto en 1955: el mismo Estado que había bombardeado Villarrica bombardea Marquetalia con los mismos objetivos, y los sobrevivientes de aquellas columnas de marcha son los fundadores del grupo que combatirá al Estado por medio siglo.

Un ciclo que no se cerró

La cuestión agraria colombiana entre 1920 y 1960 describe un ciclo con una regularidad inquietante. Cada instrumento institucional promete redistribución y termina consolidando la concentración. La Ley 200 de 1936 iba a modernizar la hacienda y expulsó a los arrendatarios. La Ley 100 de 1944 iba a corregir excesos y protegió a los terratenientes. La amnistía y el ICI de Rojas Pinilla iban a reincorporar a los desmovilizados y adjudicaron baldíos preferentemente a los grandes. Los tribunales de tierras de Lleras Camargo iban a reparar el despojo y no alcanzaron a examinar los expedientes antes de que las escrituras cambiaran otra vez de manos. La colonización dirigida iba a canalizar el excedente humano de La Violencia hacia tierras nuevas y encontró esas tierras ya invadidas por colonos que ella misma no reconocía.

En ese ciclo, La Violencia no es la excepción sino el punto de inflexión. Es el momento en que las tensiones acumuladas se descargan al mismo tiempo. Las de los años veinte. Las de las expulsiones tras la Ley 200. Las de la exclusión del gaitanismo. Se descargan con el vocabulario del bipartidismo, pero con la lógica material del despojo. Sus 200.000 muertos, sus 393.648 parcelas cambiadas de manos, sus millones de desplazados hacia ciudades y fronteras no se explican por el odio entre liberales y conservadores, aunque ese odio fuera real: se explican porque en las zonas cafeteras había una cuestión agraria irresuelta y porque el sistema político no ofrecía canales para tramitarla.

El Frente Nacional cerró la dimensión partidista del conflicto sin tocar la dimensión agraria. Selló la paz entre las élites y dejó abierta la guerra por la tierra. Cuando en 1964, en Marquetalia, unos pocos hombres armados dijeron que no reconocían la autoridad del Estado, no estaban abriendo un capítulo nuevo: estaban haciendo pública la continuidad de un ciclo que las cinco décadas anteriores no habían logrado clausurar. Y ese ciclo sigue vivo cada vez que un colono abre monte en el Guaviare y sabe, sin que nadie se lo diga, que otro llegará a comprarle las mejoras. La cuestión agraria fue el eje sobre el que giró todo lo demás en la primera mitad del siglo XX colombiano; y sigue girando.

04

En el archivo

2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Alfonso López Pumarejo — impulsó la Ley 200 de 1936 como intento de reforma agraria bajo la Revolución en Marcha
  2. 02Jorge Eliécer Gaitán — articuló la demanda campesina en clave política y propuso reformas agrarias desde 1931; su asesinato detonó La Violencia
  3. 03Sumapaz — epicentro de conflictos entre colonos y terratenientes desde los años veinte y zona de resistencia campesina durante La Violencia
  4. 04Tolima — departamento más documentado del despojo durante La Violencia, con 321.621 desplazados y 40.176 propiedades abandonadas
  5. 05Latifundio — forma de propiedad que la cuestión agraria colombiana nunca logró desmantelar mediante legislación
  6. 06Frente Nacional — pacto de élites que neutralizó la violencia bipartidista pero dejó irresuelto el problema estructural de la tierra
  7. 07Reforma agraria — objetivo declarado de la legislación de 1936 y 1961, sistemáticamente frustrado por la reacción terrateniente y la debilidad del Estado
  8. 08Violencia bipartidista — expresión política bajo la cual operó una contrarreforma agraria de facto que despojó cerca de 393.648 parcelas
06

Documentos y fragmentos citados

61 documentos · 86 fragmentos

01Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 183, 3012 citas
[1]

Amaneceres. Historia de tos agrarios de Sumapa^j Oriente del Tolima. Alcaldía Local de Sumapaz, Fondo Editorial UAN, Bogotá, 2007. 71 Sobre los conflictos en las haciendas cafeteras ver Absalón Machado (1988), son innumerables las referencias sobre estos conflictos en los treinta; en el libro de Catherine LeGrand hay…

p. 183
[49]

matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…

p. 301
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 341 cita
[2]

logr ó igualar las cifras de kil ó metros en uso, de equipo rodante y de inversi ó n, con las de los ferrocarriles de las zonas cafeteras desarrollados durante m á s de seis d é cadas. Con el auge de las inversiones p ú blicas en v í as de comunicaci ó n se resolvi ó, pues, una de las limitaciones para el…

p. 34
03Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 211 cita
[3]

de esta fase de la lucha fue una estructura de clases basa- da en la extensión de la tierra poseída que, a comienzos del siglo se configuraba así: rninifundio en las tierras altas; un sistema mixto de pro- ducción en las laderas, y latifundios en las llanuras 6. Estos patrones de producción todavía caracterizan el…

p. 21
04Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 921 cita
[4]

return to analyse in some greater detail the social structure of the regions which in the twentieth century would be the 'traditional' coffee cultivators of the country. 16 Coffee in Colombia, 1850-1970 In summary, we can say that the minifundio in the altiplano reached the limits of its productive capacity: the…

p. 92
05El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3491 cita
[5]

social que Martínez Alier ha denomina- do «seudoservidumbre andina» y parece que la descripción presentada avala el término. Seguramente que análisis más detallados y profundos de las dimensiones políticas e ideoló- gicas asociadas con el mundo de las haciendas de café podrían descubrir la trama y estructu- ra de…

p. 349
06Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2731 cita
[6]

pobres y todas las formas posibles de mestiza ci ó n que no estaban enmarcados dentro de un esquema institucional r í gido. Puede decirse que estos sectores fueron la base de relaciones sociales de producci ó n abiertas hacia el futuro. Como las exigen-' cias de tipo salarial no pod í an ser satisfechas por el tipo de…

p. 273
07El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 36, 1142 citas
[7]

se ha descrito en el primer capítulo de este trabajo, los pastizales fueron abiertos en gran medida por colonos, en la forma de aparcerías de relativo corto plazo. Según Fals Borda, los campesinos colonos espontáneos llamaron a esta institución la "ley de tres pasos": el colono tumbaba el monte, habilitaba la tierra…

p. 114
[15]

la conformación de una amplia capa media campesina que pro- dujera grandes excedentes agrícolas que sirvieran para obtener un bajo nivel de precios para las subsistencias (salarios) y ma- terias primas de la industria, para dar lugar a un alto nivel de exportaciones agrícolas diferentes al café y para constituirse, en…

p. 36
08Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 411 cita
[8]

ciclo. Al desaparecer los bosques, la ganadería extensiva se consolidó, a expensas de la agricultura itinerante de los campesinos, y estos se encontraron sin tierras y como población superflua en la economía de las haciendas. Las mejores tierras del país han sido colonizadas por campesinos y apropiadas luego por los…

p. 41
09Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1871 cita
[9]

de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…

p. 187
10Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 3631 cita
[10]

nacional. Esta obligación se denominó “prueba diabólica”, puesto que para muchos propietarios era practicamente imposible cumplirla. “Estas sentencias —indica Albert Hirschman— hicieron temblar los cimientos del orden establecido. Acuciados por sus necesidades, los arrendatarios no fueron nada remisos para aprovechar…

p. 363
11The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 321 cita
[11]

discontent were the coffee haciendas of the east, which were worked by subordinated peasants. The peasants wanted their share of the benefits of the export prosperity and demanded the right to cultivate coffee on their own plots. With the help of Liberals and Communists, numerous peasant leagues were formed and…

p. 32
12La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 342, 3462 citas
[12]

manera de acceder a la propiedad, aunque significara una confrontación con los grandes propietarios y con el Estado. Pero fue a través de la fabricación de productos de exportación como se llevó a cabo la inserción de la economía al comercio internacional y a la modernización, primero, con la producción de tabaco y,…

p. 342
[54]

(2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…

p. 346
13Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 445, 4522 citas
[13]

situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…

p. 445
[44]

campesinos pobres. En conclusión, las cifras de mortalidad posible causada por la violencia en Colombia entre 1949 y 1958, con base en las pocas fuentes fidedignas disponibles, serían las que se presentan en la tabla 19.3. Tabla 19.3 Cifras de mortalidad posible causada por la violencia en Colombia entre 1949 y 1958…

p. 452
14Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3641 cita
[14]

I nómicamente explotados. Quien com- probara que por cinco años había ex- plotado económicamente un predio, tenía derecho a adquirir el dominio, si había obrado de buena fe. A su vez, y en desarrollo del principio de la fun- ción social de la propiedad y de que ésta implicaba obligaciones, si un pro- pietario no daba…

p. 364
15Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 541 cita
[16]

200 de 1936-- no será sino un apéndice de esa reforma constitucional. Ella pretendía presionar a los terratenientes para que modernizaran la producción agropecuaria mediante la distante amenaza de expropiación, sin que realmente buscara modificar sustancialmente la situación de colonos y arrendatarios.…

p. 54
16Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 300, 3032 citas
[17]

agudos que el Gobierno consideró necesario adoptar ciertas medidas. El segundo estatuto agrario importante adoptado en el curso de ocho años, la Ley 100 de 1944, suministra evidencias que corroboran los procesos descritos atrás. La ley se proponía defender a los terratenientes contra los arrendatarios y aparceros que…

p. 300
[38]

Sobre el sur de Tolima, véase Medófilo Medina, <<La resistencia... », p. 249. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-I950) contra pequeños propietarios y colonos. Las amenazas de muerte y los incendios obligaban a muchos campesinos a vender sus tierras a cualquier precio o sen- cillamente a abandonarlas,…

p. 303
17Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4971 cita
[18]

conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…

p. 497
18Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 211 cita
[19]

títulos de las fincas superiores a 500 hectáreas eran sentencias judiciales de pertenencia obtenidas ante los jueces civiles en los años que siguieron a la Ley 200 de 1936 (Reyes Posada, 1976). Las adjudicaciones de baldíos durante el periodo liberal de 1930-1946 tendieron a corregir el sesgo a favor de las grandes…

p. 21
19Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 129, 1642 citas
[20]

que se ex- presó en un sensible crecimiento de los precios desde 1934, testimoniaban a su turno la decadencia de la inver- sión agrícola, que se prolongó prácti- camente hasta fines de los años cua- renta. De acuerdo con la información de la CEPAL, el capital existente en maquinaria y equipo en la agricultura, que…

p. 129
[45]

fragmentaban las grandes haciendas por procesos de parcelación o por la Violencia, aquella 164 Nueva Historia de Colombia. Vol. V fragmentación dio lugar en muchos ca- sos al fortalecimiento de la economía campesina cafetera mediante confor- mación de pequeñas explotaciones o de tamaño mediano (entre 10 y 50 hec-…

p. 164
20Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3051 cita
[21]

of leading public figures to work together, and their willingness to enlist the citizenry in their partisan and personal struggles, spread violence and death over extensive portions of the nation. The armed struggle, first noted in sporadic incidents taking place in 1946, intensified over succeeding years, ul-…

p. 305
21El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 602 citas
[22]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[23]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
22Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1961 cita
[24]

calificación Magna cum laude. Gaitán regresó al país en 1928, fue elegido representante a la Cámara y desde allí investigó los suce- sos de la masacre de trabajadores de la United Fruit; sus denuncias se convir- tieron en abierto debate contra el go- bierno de Abadía Méndez y fueron el fundamento para su figura de…

p. 196
23Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3171 cita
[25]

liberal, tuvo un fuerte componente agrario y revela cierta radicalización del campesino." 316 Nueva Historia de Colombia. Vol. III Entrega de la medalla al mérito agrícola a Pedro A. López, por parte de la Sociedad de Agricultores de Colombia, en junio de 1932. El diario El Espectador del 16 de mayo de 1931, menciona…

p. 317
24¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 70, 742 citas
[26]

estallido re- volucionario en los países latinoamericanos”. Ciertamente, durante la Violencia, la confrontación en algunas zonas del país se entrelazaba con la “revancha terrateniente”, una suerte de venganza por las luchas campesinas de las décadas de 1920 y 1930. 21 La 21. Las reivindicaciones de líderes y…

p. 74
[34]

de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…

p. 70
25Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2291 cita
[27]

contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…

p. 229
26Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[28]

Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…

p. 111
27Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 18, 222 citas
[29]

y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…

p. 18
[52]

el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…

p. 22
28Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[30]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
29Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[31]

in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…

p. 115
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 59, 642 citas
[32]

campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…

p. 59
[35]

forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…

p. 64
31Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[33]

años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…

p. 44
32Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 430, 4362 citas
[36]

menor de muertes en comparación con los otros grandes productores de café, después de 1958 suposición entre los departamentos que padecían la Violencia esri:xu~ho-;m4saltll. (Ve~'elCuad.ro S.G).Durante este pe riodo la Violencia se limitO étlsi exclusivamente a los departamentos pro ductores de café, los más…

p. 436
[39]

la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…

p. 430
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[37]

regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…

p. 42
34El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 241, 2932 citas
[40]

Violencia no se pueda vincular directamente al comportamicn to o los “intereses”—independientemente de lo que se entienda por esa expresión— de ciertas clases sociales, sí está críticamente ligada al diseño institucional de los derechos de propiedad sobre la tierra, es decir, a la “expansión de Legrand” y a la…

p. 293
[43]

amenazantes —insultos, humillaciones públicas, sermones incendiarios por parte del párn > co—, la policía penetraba a la población, encabezando a una masa de miembros del Partido Conservador movilizados y armados por el directorio local.216 Disparaban contra las casas de liberales pro minentes, quitaban a los…

p. 241
35Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2091 cita
[41]

los cinco departamentos definidos por decreto como zonas de Violencia (Caldas, Cauca, Huila, Tolima y Valle), recibieron la misión de resolver las situaciones de hecho o las lesiones económicas sufridas a raíz de compraventas, permutas, hipotecas y en general las transacciones sobre bienes inmuebles, realizadas bajo…

p. 209
36No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 72, 912 citas
[42]

el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…

p. 72
[86]

selectivamente, según las redes de poder preexistentes y el tipo de lazos políticos tejidos con sus pobladores» 215. Esto implicó la exclusión de quienes no formaban parte de esas redes, como les ocurrió a los comunistas en algunas regiones. La primera misión de cooperación que envió Estados Unidos, conformada por…

p. 91
37At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 981 cita
[46]

erstwhile class of economically conservative and politically radical class of coffee-producing campesinos into market-dependent cafeteros who viewed themselves as junior partners in the larger project of producing coffee in order to develop the country. Fedecafé ’ s technical interventions increased the overall…

p. 98
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 521 cita
[47]

civiles conservadores contra los liberales. Esas aplanchadas eran hechas por los futuros Pájaros» 68. Si bien existen varias tipologías del denominado «bandolerismo», se asocia el bandolerismo político 69 con las agrupaciones violentas que reivindicaron una filiación política y usaron las armas en la aniquilación del…

p. 52
39Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[48]

par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…

p. 51
40El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 3631 cita
[50]

del movimiento agrario de Viotá y el Tequendama: testimonio'', en Estudios marxistas, núm. 9, 1975, pp. 105-16; núm. 10, 1975, pp. 117-9. 24 Notaría Cuarta de Bogotá, Escritura 1360 de 1928; Notaría de La Mesa, Escritura 29 de 1931; y Notaria de Tocaima, Escritura 22 de 1934. 362 EL CAFt'. EN COLOMBIA, 1850-1970 El…

p. 363
41Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 35, 402 citas
[51]

las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…

p. 35
[68]

décadas an- teriores. La violencia mutó a una forma bandoleril, que en la región próxima a Cundinamarca encontró lugar en la zona esmeraldera de Boyacá y la figura de Efraín Guzmán (Sánchez, Meertens y Hobsbawm, 1985). La paz duró poco en el país. La confrontación se reactivó en 1955 con la guerra de Villarrica…

p. 40
42Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 228, 2312 citas
[53]

titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…

p. 228
[77]

misma guerrilla: ganar la confianza de los campesinos, conocer palmo a palmo el t erreno (desde la to- pografía hasta la configuración social de los vecindarios), aligerar el equipo, disminuir el tamaño de las unidade s y hacer la guerra psicológica. De 1960 a 1963 fu eron liquidadas 57 cuadrillas y 20 231 232 Marco…

p. 231
43Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 cita
[55]

población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…

p. 39
44Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 511 cita
[56]

comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…

p. 51
45Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1541 cita
[57]

hacia Ríochiquito, en el Cauca, por el filo de la cordillera central. Los que tomaron el camino del Sumapaz fue- ron acogidos por un veterano líder agrario de estirpe gaitanista, Juan de la Cruz Várela, llevado gradualmente por la Violencia a hacer la causa co- mún con sus antiguos rivales, los co- munistas. Varela,…

p. 154
46Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 451 cita
[58]

la actitud de explotación y represión que a lo largo de la historia ha mostrado la oligarquía como constante” 41. La “segunda guerra” se explica igualmente por un acto injusto del Estado, que respondió a la organización pacífica de los campesinos con un operativo militar. Esa “segunda guerra” se desenvolvió en…

p. 45
47Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1011 cita
[59]

como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…

p. 101
48Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
[60]

inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
[61]

inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
49A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 26, 32, 374 citas
[62]

la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…

p. 26
[65]

f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…

p. 37
[70]

la exi gencia de los campesinos fue un plan de parcelación y de devolución de las tierras despojadas por los conservadores a sus legítimos propietarios. En la entrega de armas apareció Avenegra, que llegó de la región de Natagaima, donde lo habíamos dejado en el capítulo anterior. El Gobierno creó la Oficina de…

p. 32
[71]

la exi gencia de los campesinos fue un plan de parcelación y de devolución de las tierras despojadas por los conservadores a sus legítimos propietarios. En la entrega de armas apareció Avenegra, que llegó de la región de Natagaima, donde lo habíamos dejado en el capítulo anterior. El Gobierno creó la Oficina de…

p. 32
50Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 521 cita
[63]

hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…

p. 52
51La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 44, 1212 citas
[64]

ya era enemigo. Allá no llegaba a preguntar nadie que si uno era conservador o liberal, allá llegaban a matar. Después nosotros nos enteramos que se hizo una reunión muy grande con todas las guerrillas: las del sur del Tolima, las de Cundinamarca y la de río Chiquito en el Cauca; en la que se plantearon qué hacer,…

p. 44
[74]

de la notable reducción que tuviera en la época de La Violencia. Este aumento de la adjudicación de tierras baldías se dio en el contexto de una relativa reducción de la violencia, propiciada por las expectativas de pacificación de Rojas Pinilla, las cuales al final no se cumplieron. Sin embargo, a los adjudicatarios…

p. 121
52Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 262 citas
[66]

prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…

p. 26
[67]

prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…

p. 26
53Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 86, 942 citas
[69]

lograr la entrega de las guerrillas liberales y comunistas y de los grupos armados conservadores, Rojas Pinilla ofreció, además de una amnistía general, entregar tierra a los campesinos y titular baldíos a los colonos. Para cumplir esta promesa, en julio de 1953 expidió el Decreto 1894 por el cual se creó el ICI…

p. 86
[83]

de resolver que tuvo que enfrentar el primer presidente del Frente Nacio- nal, Alberto Lleras Camargo, fue cómo llevar a cabo y en qué orden de prioridades, dados los escasos recursos del Estado, la atención a las personas damnificadas y la reparación mate- rial de los estragos que la violencia política había…

p. 94
54Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 60, 722 citas
[72]

from other ruined villages. Hugo Gamboa Ramírez, a teniente de caballería, took charge of the organization of the new settlement. When María Eugenia Rojas Pinilla visited it the following October, it already had four thousand inhabitants, an electric plant, a church, a health post, schools, and stores. The general’s…

p. 72
[73]

assistance, the Caja de Crédito Agario was authorized to make up to 5 million pesos available in loans to colonos, and on September 26, the commission received 300,000 pesos to begin the process. 24 According to historian Myriam Jimeno Santoyo, “The magnitude of coloni- zation produced by the destabilization of rural…

p. 60
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 57, 652 citas
[75]

El llanto del arpa», 25. 125 Molano, Fragmentos de la historia del conflicto armado, 38. 126 Medina Gallego, FARC-EP y ELN. 127 Entrevista 150-PR-03306. Compareciente. Bloque Sur FARC, Columna Teófilo Forero. 58 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj Tercera oleada: colonización dirigida o institucional Un tercer tipo de…

p. 57
[79]

Los habitantes del Pato recuerdan el éxodo masivo como una «marcha de la muerte», pues la gente murió de hambre escondida en la selva, envenenada por aguas y alimen- tos nocivos, por los tiros, por las bombas 159. Los pobladores huyeron y la zona quedó 153 Como afirman organizaciones del territorio, después de las…

p. 65
56Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 cita
[76]

Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…

p. 175
57Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1421 cita
[78]

de los llamados territorios nacionales, de la extensa Orinoquia, sino el fenómeno de una guerrilla que ya no se identificaba con los partidos tradicionales. Los primeros guerrilleros comunistas eran en realidad liberales traicionados, campesinos que le dijeron no a la orden de emigrar a la ciudad, las gentes del campo…

p. 142
58Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1911 cita
[80]

teniente Alberto Cendales Campuzano, lograron apresar a cuatro de los Quíntuples y a Lleras Camargo, en vísperas de su elección. Antes del mediodía siguiente, los golpistas fueron derrotados en su intención, muchos detenidos, y algunos lograron el refugio en las sedes diplomáticas de El Salvador, Guatemala, Paraguay y…

p. 191
59Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4102 citas
[81]

de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…

p. 410
[82]

de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…

p. 410
60Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 521 cita
[84]

frontera agrícola. Para ello, desde 1958, el Estado estimuló la creación de las Juntas de Acción Comunal (JAC), como escenarios de organización y participación para las comu- nidades. Estas reforzaron los procesos que eran cotidianos y autónomos desde la 94 Villamil, La reforma agraria del Frente Nacional.…

p. 52
61Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[85]

Lleras Camargo (1958- 1962) sugería que el Frente Nacional inaugurado con su juramento significó el regreso al poder de los gobiernos civiles, pero no la conquista de la paz. Tras una década de desgarradora crueldad y cinco años de dictadura militar, la violencia política persistía –aunque en menor escala– por lo cual…

p. 60