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Biografía

Juan Roa Sierra

La Violencia

1921–1948

13 min de lectura38 documentos
Nacimientoc. 1921, Bogotá
Fallecimiento9 de abril de 1948, Bogotá
RolesTrabajador en oficios ocasionales y portero de la legación alemana en Bogotá, según testimonios del expediente · Autor material del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, según la decisión judicial y las investigaciones revisadas
Lugar principalColombia
Período históricoLa Violencia1946–1957
03

La biografía

Juan Roa Sierra (Bogotá, c. 1921 – Bogotá, 9 de abril de 1948) fue identificado por testigos, evidencia material y la decisión judicial posterior como el autor de los disparos contra Jorge Eliécer Gaitán. Murió linchado por la multitud pocos minutos después, antes de rendir una declaración judicial. Esa secuencia explica el lugar incómodo que ocupa en la memoria colombiana, pero exige separar preguntas distintas: la autoría material tiene un respaldo documental fuerte; el móvil exacto y la eventual intervención de terceros no quedaron probados con la misma solidez. Su biografía, reconstruida mediante declaraciones de familiares, conocidos y testigos, es fragmentaria. Revisarla no implica llenar esos vacíos con una conspiración ni con un diagnóstico retrospectivo.

02

Línea de vida

  1. 1921

    Nacimiento en Bogotá

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    Nació en Bogotá hacia 1921. Las fuentes disponibles no convergen lo suficiente para fijar un día exacto sin reserva.

  2. 1947

    Empleo como portero

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    Su madre declaró que trabajó cerca de un año como portero de la legación alemana. El dato laboral no prueba una conexión política.

  3. 1948

    Visitas a la oficina de Gaitán

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    La secretaria de Gaitán declaró que Roa había pedido verlo varias veces y que estuvo en la oficina el 8 de abril y de nuevo a las 9:30 de la mañana del día 9.

  4. 1948

    Disparos contra Jorge Eliécer Gaitán

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    Poco después de la una de la tarde del 9 de abril disparó tres veces desde atrás contra Gaitán a la salida del edificio Agustín Nieto. Gaitán murió en la Clínica Central.

  5. 1948

    Captura y linchamiento

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    Dos policías lo llevaron a la Droguería Granada. Elías Quesada le atribuyó respuestas breves y evasivas antes de que la multitud irrumpiera, lo matara y arrastrara su cadáver.

  6. 1951

    Identificación judicial del cadáver

    Leer contexto

    Un auto del Juzgado Primero Superior consideró plenamente comprobada la continuidad entre el capturado, el hombre sacado de la droguería y el cadáver identificado mediante huellas y reconocimientos.

  7. 1978

    Decisión del Tribunal Superior de Bogotá

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    La Sala Penal concluyó que Roa fue el autor material y no encontró probada la participación de coautores; favoreció un móvil personal sin resolverlo mediante testimonio directo.

El hombre antes del disparo

De Juan Roa Sierra se sabe menos que de Gaitán, pero su madre no fue la única voz disponible. La investigación recogió declaraciones de Encarnación Sierra, de varios hermanos, de una antigua compañera, del quiromántico Juan Umland, de la secretaria de Gaitán, de quienes vendieron el arma y de testigos del crimen. Encarnación declaró que su hijo había trabajado cerca de un año como portero de la legación alemana en Bogotá. Ese empleo es un dato biográfico; por sí solo no demuestra una conexión política ni internacional.

Los testimonios describen una trayectoria de educación primaria, oficios ocasionales y desempleo poco antes del crimen. También registran correspondencia con la Orden Rosacruz, consultas a un quiromántico y afirmaciones sobre reencarnaciones o un destino excepcional. Son indicios contemporáneos sobre sus intereses y conducta, no una licencia para convertirlo en representante psicológico de todos los pobres de Bogotá ni para asignarle, sin entrevista clínica, un diagnóstico definitivo. La precariedad laboral y el interés por lo oculto están documentados; la cadena que los habría transformado en voluntad homicida sigue siendo inferencial.

La relación de Roa con Gaitán tampoco admite una fórmula simple. El informe de Scotland Yard registró testimonios según los cuales había sido seguidor y admirador del dirigente, pero también un comentario sarcástico posterior. La secretaria de Gaitán dijo que Roa fue varias veces a pedir una audiencia y que regresó el 8 y la mañana del 9 de abril. La decisión judicial de 1978 y el informe británico consideraron probable un móvil personal asociado a la frustración por no obtener audiencia o empleo; ambos razonamientos dependían de testimonios indirectos y categorías psiquiátricas de su tiempo. Son conclusiones de investigaciones identificables, no acceso demostrado a la intimidad de Roa.

La una de la tarde del 9 de abril

Los hechos inmediatos pueden establecerse con bastante precisión. Poco después de la una de la tarde del 9 de abril de 1948, Gaitán salió del edificio Agustín Nieto, sobre la Carrera Séptima, con cuatro amigos para almorzar. Roa le disparó tres veces desde atrás, según el informe británico y la decisión judicial. Gaitán cayó herido, fue llevado a la Clínica Central y murió allí; el tribunal registró tres heridas, dos de ellas mortales. La diferencia de pocos minutos entre las cronologías —1:05 en la decisión y 1:10 en Scotland Yard— aconseja no fingir una exactitud mayor.

La IX Conferencia Internacional Americana se celebraba entonces en Bogotá, con delegaciones extranjeras y el secretario de Estado estadounidense George Marshall. Esa coincidencia dio una dimensión internacional inmediata a los rumores, pero no prueba por sí misma que el asesinato hubiera sido organizado desde fuera. Para atribuir los disparos a Roa, Scotland Yard se apoyó en los cuatro acompañantes de Gaitán, dos policías y otros testigos, junto con la identidad, la ropa y la trazabilidad del arma. Las fuentes disponibles no corroboran la existencia de un testigo distinto llamado «profesor Cruz» que hubiera desarmado e identificado luego al agresor. Conviene no confundir esa figura con el médico Pedro Eliseo Cruz, uno de los acompañantes de Gaitán.

Dos policías condujeron a Roa a la Droguería Granada intentando protegerlo. El empleado Elías Quesada Anchicoque relató que alcanzó a preguntarle por el crimen y por quién lo había mandado; le atribuyó respuestas evasivas, entre ellas que eran cosas poderosas que no podía decir. No fue un interrogatorio formal ni permite identificar un instigador, pero contradice que Roa no hubiera pronunciado palabra alguna. La multitud irrumpió, lo mató a golpes y arrastró el cadáver hacia el Palacio. La identificación posterior combinó huellas, reconocimientos de familiares, su antigua compañera y un médico, además del arma que había comprado dos días antes.

Mientras Roa era linchado y Gaitán moría en la clínica, la noticia desencadenó incendios, saqueos, ataques contra edificios públicos y religiosos y enfrentamientos con la fuerza pública. Emisoras tomadas difundieron llamados divergentes y parte de la policía entregó armas o se sumó al levantamiento. Los disturbios se proyectaron, con intensidades y desenlaces distintos, a otras ciudades y municipios. Tanto la reconstrucción británica como el análisis posterior de la CIA consideraron espontánea la explosión inicial; militantes liberales y comunistas intentaron darle dirección una vez comenzada, sin que eso demuestre que hubieran preparado el asesinato.

El linchamiento destruyó la posibilidad de una indagatoria directa y deterioró evidencia decisiva sobre el móvil. No impidió, sin embargo, toda investigación. El expediente reunió testimonios, peritajes, huellas, balística, rastreo del arma e hipótesis rivales durante décadas; Scotland Yard revisó ese material en 1948 y el Tribunal Superior de Bogotá profirió su decisión en 1978. Lo que se perdió fue la versión judicial del propio Roa, no la totalidad del rastro documental.

Un pequeño empleado en la ciudad polarizada

Roa actuó en una Colombia ya atravesada por violencia partidista. Desde el retorno conservador al poder en 1946 se habían multiplicado persecuciones, homicidios, presiones electorales y desplazamientos en distintas regiones, mientras el gobierno de Mariano Ospina Pérez ensayaba una frágil Unión Nacional. Ese contexto ayuda a explicar por qué la muerte de Gaitán produjo una reacción tan rápida y por qué fue leída de inmediato en clave partidista. No demuestra quién decidió el crimen ni autoriza a decir que la ciudad o una clase social produjeron mecánicamente al asesino.

Gaitán era entonces jefe del Partido Liberal y la figura con mayor capacidad de movilización popular del país. Su lenguaje contra la oligarquía y su consigna sobre un pueblo partido en dos buscaban atravesar las lealtades liberal y conservadora; al mismo tiempo, su programa operaba dentro de la competencia electoral y no equivalía al comunismo que sus adversarios le atribuían. Su exclusión de la delegación colombiana a la Conferencia y la violencia contra liberales aumentaban la tensión. Describirlo como reformista es más preciso que convertirlo, sin matices, en jefe de una revolución inminente o en simple continuador del orden bipartidista.

La situación laboral de Roa podía acercarlo a parte del público gaitanista, pero la posición social no prueba pertenencia política ni identidad emocional. Lo documentado es más acotado: algunos testigos dijeron que había admirado a Gaitán, pidió verlo y buscaba una recomendación o empleo; otros recordaron comentarios de desencanto. Presentar ese recorrido como una obsesión compartida por cientos de miles confunde una hipótesis sobre un individuo con la historia de un movimiento heterogéneo. La ironía del supuesto admirador que mata a su líder pertenece a una interpretación, no a un hecho cerrado.

Las explicaciones estructurales son indispensables para comprender el impacto del asesinato: polarización, desigualdad, persecución partidista, movilización gaitanista y una competencia estatal debilitada. Pero explican mejor la combustibilidad del país que la decisión concreta de disparar. La supuesta profecía de que las aguas tardarían cincuenta años en volver a su nivel circula sin una fuente primaria suficientemente firme y no debe tratarse como cita textual comprobada. El análisis debe mantener separados el entorno que hizo explosiva la noticia, la autoría material y el móvil del homicidio.

Las hipótesis que lo disolvieron

La primera gran explicación política atribuyó asesinato y disturbios a una conspiración comunista. El gobierno de Ospina Pérez y, en un comienzo, George Marshall promovieron esa lectura en el ambiente de la Guerra Fría. Los documentos revisados muestran otra evolución: Scotland Yard consideró que ningún partido, incluido el Comunista, estaba vinculado al homicidio, y el análisis retrospectivo de la CIA sostuvo que los comunistas intentaron aprovechar los desórdenes una vez iniciados, pero no encontró evidencia fuerte de que hubieran preparado el crimen. Confundir asesinato, revuelta y aprovechamiento posterior fabrica una sola trama donde las fuentes distinguen tres problemas.

En sentido contrario, distintas versiones han atribuido el crimen al gobierno conservador, a actores estadounidenses o a una conspiración de alcance internacional. La llamada Operación Pantomima y el testimonio tardío presentado como el de un agente ligado a la embajada de Estados Unidos forman parte de esa tradición acusatoria, pero no existe documentación oficial o independiente que corrobore su participación. Los materiales desclasificados de la CIA consultados tampoco la confirman; sostienen, por el contrario, que no se produjo evidencia fuerte de una trama política. La coincidencia con la Conferencia Interamericana explica la sospecha y su potencia narrativa, no constituye prueba. La tesis de Darío Villamizar debe leerse como interpretación historiográfica atribuida, no como autoría establecida.

El asesinato a plena luz del día, durante una conferencia internacional, y el linchamiento inmediato justifican preguntas rigurosas. No prueban por sí solos una autoría intelectual ni que la muerte de Roa hubiera sido planeada para silenciarlo. La intuición de que un crimen de gran importancia debe tener una organización igualmente grande es comprensible, pero no reemplaza documentos, testimonios consistentes o trazabilidad material. Tampoco está corroborada la figura separada de un profesor Cruz como sustento de esa inferencia.

Las hipótesis totalizantes suelen reducir a Roa a peón, tapadera o arquetipo. El problema inverso consiste en creer que los testimonios permiten conocer por completo su subjetividad. El expediente aporta empleo, visitas, relaciones, compras y frases atribuidas; la literatura y algunos ensayos completaron los vacíos con escenas y perfiles. El estudio de Laura Astrid Ramírez muestra precisamente cómo la imagen de Roa oscila entre archivo, mito y ficción. Recuperar al individuo exige distinguir esos registros, no escoger como verdadero el retrato psicológico más convincente.

Lo afirmable con mayor confianza es más limitado. Roa fue identificado como autor material por una convergencia de testimonios, huellas, reconocimientos, arma y balística. Scotland Yard y el Tribunal Superior concluyeron que actuó solo y por un móvil personal, y rechazaron las teorías partidistas examinadas. Esas conclusiones tienen peso, pero también límites: los británicos trabajaron sin español, sin policía propia y sobre la investigación de Ricardo Jordán; el tribunal decidió décadas después sobre un expediente marcado por la muerte del principal indagado. No puede descartarse en abstracto toda intervención de terceros, pero tampoco hay base para afirmar que existió planificación externa o que conspiración e individualidad probablemente actuaron juntas.

Su red, su ciudad, sus contemporáneos

El centro de Bogotá concentra los rastros principales del caso: la oficina de Gaitán en el edificio Agustín Nieto, la salida sobre la Carrera Séptima, la Droguería Granada, el trayecto del cadáver de Roa hacia el Palacio y la Clínica Central a la que fue llevado Gaitán. Alrededor de esos lugares quedaron numerosos relatos de acompañantes, policías, transeúntes, periodistas y dirigentes. Roa no rindió declaración formal, aunque Quesada le atribuyó unas pocas respuestas en la droguería. Decir que no dejó una sola palabra borra ese testimonio; tratar esas frases como confesión completa les daría un alcance que no tienen.

La red documental de Roa incluye actores con funciones distintas. Plinio Mendoza Neira, Pedro Eliseo Cruz, Alejandro Vallejo y Jorge Padilla acompañaban a Gaitán; dos policías capturaron al agresor y lo llevaron a la droguería; Elías Quesada relató el breve intercambio; familiares, una antigua compañera, el quiromántico Juan Umland y la secretaria de Gaitán aportaron datos biográficos. Ricardo Jordán dirigió la investigación inicial, los agentes de Scotland Yard la revisaron y los jueces evaluaron luego identidad, autoría y posibles complicidades. Ninguna voz es neutral o suficiente por sí sola: la fuerza del caso proviene de su convergencia y de la evidencia material.

La geografía social de Bogotá ayuda a ubicar su precariedad, pero no debe convertirse en determinismo. Roa circuló entre empleos ocasionales, oficinas donde buscaba recomendaciones, la casa familiar, consultas esotéricas y el centro político de la capital. Esos recorridos muestran cercanía física entre márgenes urbanos e instituciones, no que la ciudad hubiera programado el crimen ni que linchado y linchadores fueran una misma figura social. La acción colectiva del 9 de abril tuvo participantes, motivaciones y momentos mucho más diversos.

La huella: una figura vacía en un país lleno de consecuencias

Las consecuencias del 9 de abril fueron enormes, pero no pertenecen enteramente a Roa ni comenzaron con el disparo. La violencia partidista ya se había intensificado desde 1946; el asesinato y el Bogotazo la aceleraron y ampliaron, con ritmos distintos según la región. Las estimaciones de muertos y desplazados durante La Violencia varían según período y metodología, por lo que un rango muy amplio no debe presentarse como conteo preciso. Tampoco es riguroso trazar desde Roa una línea causal directa hasta las guerrillas de los años sesenta, la politización de toda la policía o la diferente intensidad regional: son procesos con antecedentes y actores propios.

El asesinato fue una bisagra política y simbólica: desencadenó la insurrección urbana y privó al gaitanismo de su dirigente central cuando tenía gran capacidad de movilización. Pero La Violencia no fue el simple despliegue nacional de un solo día, ni el movimiento de Gaitán desapareció de manera uniforme. Dirigentes liberales, organizaciones locales, fuerzas estatales y grupos armados reordenaron la disputa en cada territorio. El estilo de apelación popular de Gaitán sobrevivió en la cultura política, aunque no puede atribuirse a un heredero único ni medirse como efecto del disparo de Roa.

Sobre Roa queda un retrato incompleto, no una ausencia total. Hay documentos de identidad, huellas, compras, visitas, relaciones familiares y laborales, correspondencia rosacruz y testimonios sobre su conducta. Falta, sobre todo, una declaración judicial propia que permitiera confrontar el móvil que otros le atribuyeron. Incluso las frases recogidas en la droguería son un testimonio de Quesada bajo una situación extrema, no una indagatoria. La diferencia entre esas dos clases de evidencia es crucial para no pasar del perfil externo a una falsa autobiografía.

La literatura y la crónica han sido decisivas para mantener vivo el 9 de abril y para imaginar lo que el expediente no contiene. Obras de José Antonio Osorio Lizarazo, Arturo Alape, Miguel Torres y otros autores desplazan el foco entre multitud, ciudad, víctimas y presunto asesino. Su valor testimonial o estético no las convierte automáticamente en corroboración factual. Ramírez Elizalde advierte que la figura de Roa se ha construido en el cruce de historia, memoria y mito. Esa advertencia obliga a identificar si cada escena procede de una novela, una crónica, una declaración o una decisión judicial.

Desde 1948 compitieron relatos oficiales, partidistas, diplomáticos, periodísticos, judiciales y literarios. El gobierno conservador privilegió inicialmente la explicación comunista; sectores liberales responsabilizaron al régimen; investigaciones posteriores favorecieron un móvil personal; otras obras mantuvieron abierta la conspiración nacional o extranjera. Cada relato selecciona hechos y silencios, pero esa condición política no vuelve equivalentes todas las hipótesis. La identificación de Roa y la trazabilidad del arma cuentan con apoyos convergentes; las autorías intelectuales propuestas no alcanzan el mismo nivel de demostración.

Roa no es una figura vacía porque el país hubiera decidido vaciarla de forma concertada. Es una figura difícil porque el linchamiento eliminó al principal testigo de su móvil, la investigación nació en un ambiente de polarización y la literatura llenó vacíos que el archivo no resolvía. La precariedad, el rosacrucismo y las ideas de grandeza aparecen en testimonios; no prueban que esas condiciones produzcan magnicidios. La eventual instrumentalización por terceros sigue siendo una posibilidad abstracta sin soporte suficiente para presentarla como hecho paralelo.

Décadas después, la pregunta ya no está completamente abierta ni completamente cerrada. La evidencia revisada sostiene con alta confianza que Roa fue el autor material; las investigaciones británica y judicial favorecieron la actuación individual y un móvil personal, aunque reconocieron límites y no lograron fijarlo con certeza directa. No se encontró corroboración suficiente para una autoría intelectual comunista, conservadora o estadounidense. La formulación más honesta distingue esos grados de prueba: se sabe mucho más sobre quién disparó que sobre por qué lo hizo, y bastante menos sobre si alguien lo indujo.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

38 documentos · 44 fragmentos
01Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Páginas 37, 3262 citas
[1]

quién lo mandó matar, porque usted en estos momentos va a ser linchado por el pueblo... —No puedo..., no puedo — con- testó. Instantes después, la multitud lo sa- caría a la fuerza de la droguería Gra- nada y comenzaría a matarlo de físico dolor. Su madre, Encarnación viuda de Roa, recuerda que estaba oyendo la radio…

p. 37
[7]

a caer las primeras víctimas. La policía que se reclutaba entonces con sentido par- Capítulo 12 tidista en municipios y departamentos y se utilizaba con el mismo criterio por alcaldes y gobernadores, contribuyó a polarizar la contienda en comienzo y a acelerarla al actuar sectariamente y no como instrumento de recta…

p. 326
02Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · Página 3161 cita
[2]

de autorregularse de acuerdo a esa comprensión. 314 Sandra Luda Castañeda que sus derechos de ciudadanía debían ser reivindicados y que s u s bienes materiales debían ser devueltos. Segunda variación o punto de desencuentro: el proceso Gaitán "El viernes 9 de abril de 1948 a la 1 p.m. en la calle más céntrica de…

p. 316
03Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 1111 cita
[3]

Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…

p. 111
04La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · Páginas 470, 4762 citas
[4]

y lo desarmó. Seguro de que el bandido ya no podía escabullirse, me volví en el acto a atender al doctor Gaitán. "Preguntado por mí si Roa Sierra fue el asesino de Gaitán, contestó el Profesor Cruz: Las fotografías que publicó la prensa entonces, me formaron la convicción de que pertenecían al hombre que yo había…

p. 476
[8]

y se han ejecutado todas las locuras. A la oposición se le silencia con Consacá. Al desastre económico se le muestra el endriago de Consacá. A la disolución de los partidos, se les señala Consacá. A la república lacerada se le abate con los ramalazos de Consacá. Y, a la conciencia civil de Colombia, desfalcada por los…

p. 470
05El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · Página 2361 cita
[5]

ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…

p. 236
06Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · Página 651 cita
[6]

ties formed the basis of broader bilateral cooperation during the 1950s, but only after the two countries passed through the tumultuous postwar era. 2 Old Problems, New Possibilities, 1945–1950 The Ninth International Conference of American States opened in Bogotá on 30 March 1948. Diplomats gathered to form the…

p. 65
07War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · Página 1151 cita
[9]

background. I worked within the student ranks and so I could know as an exact science its strength, I could know as an exact science who they supported and naturally these studies, along with other studies already made by agents located there, like Thomas Elliot, leader of the group. So we came to an agreement that…

p. 115
08Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1421 cita
[10]

masas que haya conocido la política colombiana. El crimen repercutió en todo el territorio nacional. Una revolución había comenzado. ¡A la carga! Gaitán no se equivocó cuando sentenció en uno de sus grandilocuentes discursos en la plaza pública: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me…

p. 142
09Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1411 cita
[11]

se toma en todo rigor, podría indicar que usted es o puede ser mi adversario de la propiedad individual; la manera como usted la expone da a entender tan solo que usted quiere introducir serias reformas legales que vengan a mejorar la condición lastimosa de nuestras clases inferiores. Tal ha sido al menos en los…

p. 141
10El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 602 citas
[12]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[13]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
11Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 231 cita
[14]

Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…

p. 23
12Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 691 cita
[15]

prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…

p. 69
13Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · Página 511 cita
[16]

anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…

p. 51
14Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · Página 21 cita
[17]

1 Jorge Eliécer Gaitán Las ideas socialistas en Colombia 2 Las ideas socialistas en Colombia Jorge Eliécer Gaitán Bogotá, abril de 2017 Impreso en Colombia 3 A MI MADRE, Con el tributo pleno de mi amor ardentísimo; a ella, faro en mis tinieblas, puerto en mis naufragios, caridad y bálsamo en el dolor cruel de mis…

p. 2
15Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · Páginas 121, 2192 citas
[18]

que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Por su parte, Mario Jursich añade que, si bien Gaitán no logró romper con el muy arraigado elitismo, por su asesinato, su inédita forma de hacer política y relacionarse con la gente tuvo que ser replicada por los políticos de las siguientes décadas…

p. 121
[19]

presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…

p. 219
16Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 561 cita
[20]

a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…

p. 56
17Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2291 cita
[21]

contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…

p. 229
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 501 cita
[22]

1982. formaciones y conflictividades propias del mundo urbano en colombia 51 menesteres denigrantes» 78. Un año después, en febrero de 1946, en Anapoima el perso- nero municipal ordenó «retirar [de su] trabajo a todo el personal Gaitanista» 79. El 20 de marzo de 1947, en Icononzo, Juan de la Cruz Varela 80 dirigió a…

p. 50
19Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 1961 cita
[23]

calificación Magna cum laude. Gaitán regresó al país en 1928, fue elegido representante a la Cámara y desde allí investigó los suce- sos de la masacre de trabajadores de la United Fruit; sus denuncias se convir- tieron en abierto debate contra el go- bierno de Abadía Méndez y fueron el fundamento para su figura de…

p. 196
20Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Páginas 195, 1992 citas
[24]

tras int e rmin ab les meses de racionamientos de agua y electricidad a raíz de una int ensa sequ ía en 1947 que se prolongó en 1948. Además, en un gesto qu e causó irritación en el libera li smo, el canc ill er La ur ea no Gómez lo h ab ía excl uid o de la delegación co l ombia na a la Confe ren cia, pese a que los…

p. 199
[39]

de la costa con el interi or andino er an precarias. En la década de 1930 el río Magdal ena e mpezó a decaer y en 1950 ya no era el medio de transporte básico e ntr e las regiones a ndina s y el mundo. Estos factores d eben ayudar a exp li car por qué en la costa n o pudo replicar se el fenómeno de propagación…

p. 195
21Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 3291 cita
[25]

arm themselves; the other was to exact justice for the crime. Accordingly one of the crowd’s first acts was to break into hardware and gun shops in search of pistols, shotguns, machetes, and anything else that might be of use in striking out against the government and its minions. It was the sense of many in the crowd…

p. 329
22Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1491 cita
[26]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
23Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 1151 cita
[27]

in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…

p. 115
24Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 1121 cita
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mecanizada, las comunicaciones, el comercio y los servicios se desarrollaron principal- mente a costa de los sectores tradicio- nales. Las actividades económicas de la población se modificaron en con- secuencia: si en 1938 cerca del 75 % de la población activa trabajaba en la agricultura, en 1957, por contra, no había…

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25Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 1051 cita
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104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…

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26No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 531 cita
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(1920-1958) 53 Los testimonios recogidos en comunidades por la Comisión de la Verdad permiten afirmar que efectivamente Gaitán y su movimiento, que incluía a sectores campesinos, obreros y pequeños propietarios, fueron objeto de una persecución implacable en varios de los municipios del centro del país. El asesinato…

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27Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Página 351 cita
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las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…

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28Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · Página 1161 cita
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on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…

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29Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Página 821 cita
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frente al templo de Santo Domingo, en un teatro público. Se decidió que allí se reunieran provisionalmente los jefes para deliberar. Se acordó atender la “invitación” del presidente e ir a Palacio. Pero ¿cómo hacerlo? La multitud los seguía y a toda costa debía impedirse que el pueblo se acercara a la sede de…

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30La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Páginas 21, 372 citas
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al Presbítero Camilo Torres Restrepo, fraternal im- pulsador de todas las horas; a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional que promovió la idea de la investi- gación; a la Fundación de la Paz con cuyo patrocinio fue posible realizar la labor; a don René Camargo, generoso auxiliar; al doctor Andrew Pearse…

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resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…

p. 37
31Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · Página 231 cita
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the nineteenth century, to be the scene of various civil wars (Sánchez, 1991, p. 19). The reference to this period becomes relevant because, just as it is the moment in which the conditions for the emergence of academic sociology in Colombia were configured, its main promoters are recognized as belonging to the…

p. 23
32Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · Página 951 cita
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ilustres y más influyentes se regó como pólvora, y así se instaló lo que los historiadores llamarían la Violencia en Colombia. Habían terminado los tiempos en que al pueblo colombiano se lo podía dominar por el discurso; a partir de entonces sólo se lo pudo dominar por la violencia. Los estudiosos de ese período nunca…

p. 95
33Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 3111 cita
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(Sánchez, 1982: 214). Sin embargo, la represión también fue una característica común en las regiones de levantamientos. Muchos de los oficiales que comandaron la repre sión contra quienes participaron en los levantamientos del nueve de abril (los nueveabrileños), serían luego artífices de la represión contra la…

p. 311
34El día del odioJosé Antonio Osorio Lizarazo · 2016 · Página 11 cita
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el día del odio J o SÉ a NT o N io o S o R io li Z a R a Z o J o SÉ a NT o N io o S o R io li Z a R a Z o el día del odio Osorio Lizarazo, José Antonio, 1900-1964, autor El día del odio / José Antonio Osorio Lizarazo; [presentación, María Mercedes Andrade]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de…

p. 1
35Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 2041 cita
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en la literatura colombiana una tradición de escritura que se inicia como puro testimonio y logra con el tiempo afianzarse como una opción estética, en la que la fuerza de lo temático va dando paso a la elaboración de obras de gran al- cance y valor artísticos. Quizás, como se verá en el caso de García Már- quez, la…

p. 204
36Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 6691 cita
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al que consagr ó su obra: una Juana (de La casa de vecindad), que discurriera a lo Proust, hubiera resultado tan inveros í mil y gro tesca como el tip ó grafo (de la misma novela) que hiciera sus sim ples mon ó logos en estilo joyciano. Aunque contradictoria desde el punto de vista de la as é ptica historia de las…

p. 669
37Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Página 151 cita
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propósitos conmemorativos el gobierno nacional no apoyó los designios de la Academia y todo se concentró en una serie de conferencias y una sesión solemne de la Academia llevada a cabo el 12 de octubre de 1992, en la que dicha institución renovó su homenaje a Cristóbal Colón, la reina Isabel y a España. 43 Una vez…

p. 15
38Women's Writing in Colombia: An Alternative HistoryCherilyn Elston · 2016 · Página 551 cita
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if there was a tremor or the Holy Sacrament had caught fire: everyone to class to collect their things, Mother Marcelina shouted from above. Placed in italics, the linear, official (masculine) narrative of the assassina- tion of Gaitán and the Bogotazo, voiced by the insertion of extracts from Joaquín Estrada…

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