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Ensayo · Transversal · —

La excepcionalidad colombiana ante el ciclo populista latinoamericano

Colombia tuvo su líder carismático en Jorge Eliécer Gaitán, su multitud movilizada y su programa reformista, pero no consolidó un ciclo nacional-popular comparable al peronismo, el cardenismo, el varguismo o el APRA. La pregunta por qué no lo hizo es clave estructural para entender la debilidad del Estado social colombiano y la prolongación del conflicto armado.

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La excepcionalidad colombiana ante el ciclo populista latinoamericano
Actualizado 03 de agosto de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La excepcionalidad colombiana no se explica por un solo factor sino por la interacción circular de tres: la base sindical-urbana era estructuralmente raquítica —17% de la fuerza laboral en industria y artesanía hacia 1957, sin una capital fabril hegemónica ni sindicatos de rama consolidados—, pero esa debilidad fue en parte producida activamente por el bloqueo bipartidista-clerical, que usó la Ley 6 de 1945 para desarmar el sindicalismo autónomo, promovió la UTC para fracturar la CTC y desplegó violencia rural sistemática sobre las bases campesinas organizadas. Sobre esa dinámica ya en marcha, el magnicidio del 9 de abril de 1948 operó como acelerador y clausura: interrumpió una trayectoria política real —Gaitán era favorito indiscutible para 1950—, pero también reveló que el movimiento no había cuajado como partido-clase, pues un gaitanismo sin Gaitán no sobrevivió doce meses, mientras el peronismo proscrito resistió dieciocho años. La ausencia del ciclo populista bloqueó la vía latinoamericana de inclusión social vía Estado y condenó a Colombia a procesar su conflicto distributivo por la guerra rural.

La tensión

Tres lecturas se disputan la explicación con anclajes reales en la evidencia. La tesis de la debilidad estructural sostiene que el gaitanismo carecía de las condiciones materiales que hicieron viable al peronismo o al varguismo: un proletariado fabril masivo, sindicatos de rama con negociación colectiva y una capital industrial hegemónica; sin esa base, ningún líder podía sostener un partido-clase capaz de tomar y ejercer el poder. La tesis del bloqueo bipartidista-clerical replica que Colombia contaba con algo que Argentina, Brasil o México no tenían: dos partidos hegemónicos de más de un siglo de arraigo con redes clientelares territoriales, una Iglesia articulada al sistema político que creó organizaciones paralelas —FANAL, UTC— para fracturar el sindicalismo autónomo, y un aparato coercitivo —policía chulavita, Pájaros del Valle— que descargó violencia sistemática sobre las bases populares no encuadradas antes incluso del magnicidio; bajo esta lectura, la debilidad sindical no era un dato natural sino un producto activo del bloqueo. La tesis del magnicidio como bisagra señala que en enero de 1947 las listas gaitanistas barrieron el país, que Gaitán era jefe único del liberalismo y favorito para 1950, y que hablar de debilidad estructural es leer el pasado desde su desenlace: un Gaitán vivo y presidente habría podido construir desde el Estado la base sindical que Perón creó entre 1943 y 1946, no encontrarla ya hecha. La tensión irresuelta es si el programa moderado del Colón de 1945 —limitación de tenencia a 1.000 hectáreas, sin ruptura fundacional con el Partido Liberal— habría bastado para sostener un ciclo redistributivo frente a un bloqueo que no era moderado, o si la estrategia del Caballo de Troya era ya una señal de los límites del proyecto.

Temas
Populismo latinoamericano y sus condiciones de posibilidadBipartidismo colombiano y violencia políticaGaitanismo y movimiento obreroReforma agraria y conflicto rural en ColombiaFrente Nacional y clausura de terceras fuerzasEstado social y subdesarrollo institucional en Colombia
02

Ensayo completo

La lectura

¿Por qué Colombia no tuvo su ciclo populista?

Entre 1934 y 1958, mientras Argentina inventaba el peronismo, México consolidaba el cardenismo, Brasil vivía bajo el varguismo y Perú convivía con el APRA, Colombia recorrió un camino distinto. Tuvo su líder carismático, Jorge Eliécer Gaitán. Tuvo su multitud movilizada. Tuvo su programa reformista —el Programa del Colón de 1945—. Tuvo incluso su irrupción electoral, cuando las listas gaitanistas barrieron el país a comienzos de 1947 y convirtieron a Gaitán en jefe único del liberalismo. Y sin embargo, no tuvo su ciclo nacional-popular. El 9 de abril de 1948, Juan Roa Sierra lo mató de tres tiros en la carrera séptima de Bogotá; el Bogotazo destruyó el centro de la capital sin producir un movimiento heredero; una década de guerra sectaria dejó cerca de 200.000 muertos y dos millones de desplazados; y en 1958 el Frente Nacional clausuró institucionalmente la vía a terceras fuerzas. Colombia no repartió tierras como México, no nacionalizó como Argentina, no construyó legislación laboral estructurante como Brasil. Procesó su conflicto distributivo por la guerra rural, no por el Estado social.

La pregunta —¿por qué?— no es de curiosidad comparativa.

Lo que se juega en la pregunta

Es la clave para entender por qué el Estado colombiano contemporáneo llegó tarde y frágil a las funciones redistributivas que en el Cono Sur y México quedaron incorporadas al pacto social desde los años treinta y cuarenta: seguridad social masiva, sindicalismo reconocido como interlocutor, reforma agraria efectiva, educación pública ampliada. La ausencia de un ciclo populista exitoso no es una anécdota: es una pieza estructural del subdesarrollo institucional colombiano, y explica en buena medida por qué el conflicto armado se prolongó más de medio siglo cuando en otros países latinoamericanos las guerrillas de los sesenta se agotaron en dos décadas o fueron neutralizadas por regímenes con mayor capacidad de integración social.

Responder exige tomar posición sobre dos cuestiones enredadas. Primera: si el gaitanismo estaba condenado por su propia debilidad estructural —una industria incipiente, un proletariado urbano minoritario, una base sindical fracturada— o si fue asfixiado por la coalición conservadora-clerical-terrateniente que operó con instrumentos coercitivos inusualmente eficaces. Segunda: si el magnicidio del 9 de abril fue causa suficiente del cierre populista, o apenas el detonante de un desenlace ya inscrito en la correlación de fuerzas. Las dos preguntas están anudadas, porque toda evaluación de la contingencia —el asesinato— supone una hipótesis sobre lo estructural: qué habría podido sostener Gaitán vivo.

Los términos del debate

Tres lecturas se disputan la explicación, y las tres tienen anclajes reales en la evidencia.

La primera es la tesis de la debilidad estructural. Sostiene que el gaitanismo carecía de las condiciones materiales que hicieron viable al peronismo, al cardenismo o al varguismo: una clase obrera industrial numéricamente significativa, concentrada en grandes ciudades, organizada en sindicatos de rama con capacidad de negociación colectiva. En 1938, el 75% de la población activa colombiana trabajaba en la agricultura; hacia 1957, tras dos décadas de urbanización acelerada, la industria y la artesanía apenas empleaban al 17% de la fuerza laboral. Buenos Aires, São Paulo y Ciudad de México habían construido durante los años treinta un proletariado fabril masivo que sirvió de base sociológica al líder carismático; Bogotá, Medellín y Cali llegaron a los cuarenta con una industrialización tardía, dispersa y sin la densidad sindical de sus pares. Sin esa base, dice esta lectura, ningún líder podía sostener un partido-clase con capacidad de tomar y ejercer el poder.

La segunda es la tesis del bloqueo bipartidista-clerical. Su argumento es que Colombia contaba con algo que Argentina, Brasil o México no tenían: dos partidos hegemónicos de más de un siglo de existencia —el Liberal y el Conservador—, cada uno con redes clientelares territoriales, prensa propia, milicias informales y capacidad de encuadramiento electoral desde la parroquia rural hasta la Presidencia. A ese bipartidismo se sumaba una Iglesia Católica que desde 1930 reorientó su acción a bloquear el comunismo mediante la creación de organizaciones paralelas —FANAL en el sector agrario en 1946, la UTC en el frente obrero como fractura deliberada de la CTC— y un aparato coercitivo estatal y paraestatal —la policía "chulavita", los "Pájaros" del Valle del Cauca— que descargó violencia sistemática sobre las bases populares no encuadradas. Ninguna otra sociedad latinoamericana tuvo simultáneamente estas tres capacidades operando de manera coordinada.

La tercera es la tesis del magnicidio como bisagra. Recuerda que en enero de 1947 las listas gaitanistas ganaron en todo el país, que Gaitán era jefe único del liberalismo y favorito indiscutible para la elección presidencial de 1950, y que fue precisamente esa fuerza ascendente la que Roa Sierra interrumpió a la 1 de la tarde del 9 de abril de 1948. Bajo esta lectura, hablar de "debilidad estructural" del gaitanismo es leer el pasado desde su desenlace: un Gaitán vivo en 1950, presidente electo con mayoría propia, habría dispuesto del Estado para hacer con la base sindical colombiana lo que Perón hizo con la argentina entre 1943 y 1946 —crearla desde el gobierno, no encontrarla ya hecha—. La debilidad, en esta perspectiva, no era destino sino punto de partida.

La evidencia

Ninguna de las tres lecturas se sostiene por completo cuando se la confronta con el detalle del material. Pero tampoco ninguna es enteramente falsa.

Sobre la base social, los datos son inequívocos y a la vez ambiguos. La transformación entre 1938 y 1957 fue real: la agricultura pasó del 75% al 50% de la fuerza laboral, los servicios y el comercio treparon al 34%, la industria y la artesanía al 17%. Pero comparado con Argentina o Brasil, ese 17% industrial era estructuralmente distinto: pequeñas unidades productivas, sindicalismo gremial de artesanos y no de rama industrial, concentración geográfica dispersa entre Bogotá, Medellín, Cali y Barrancabermeja, sin una capital fabril hegemónica al estilo de Buenos Aires o São Paulo. La Confederación de Trabajadores de Colombia, nacida al calor del reformismo de Alfonso López Pumarejo en su primer gobierno (1934-1938), agrupó al sindicalismo bajo tutela liberal, pero la sindicalización real siguió siendo minoritaria, y su ascenso llegó tarde para incidir en la coyuntura decisiva de 1946-1948.

Más revelador aún: la relación entre Gaitán y la dirigencia sindical fue de conflicto abierto, no de alianza orgánica. La CTC y los cuadros comunistas que la apoyaban lo acusaron de fascista y de títere de la reacción. Las bases obreras, en cambio, se sintieron interpeladas por su discurso, y en las elecciones presidenciales de 1946 Gaitán se impuso sobre el candidato oficialista liberal Gabriel Turbay —e incluso sobre el conservador Mariano Ospina Pérez— en las grandes ciudades de concentración obrera, con la sola excepción de Medellín. El dato es doblemente decisivo: por un lado muestra que había base urbana movilizable; por otro, que esa base no estaba mediada por el aparato sindical, sino que respondía directamente al líder por encima de las estructuras. Era populismo de plaza pública, no de partido-clase.

Sobre el bloqueo bipartidista, la evidencia es contundente en un punto que rara vez se enfatiza: la debilidad del sindicalismo colombiano no fue solo un dato heredado, sino en buena parte un producto activo del bloqueo. La Ley 6 de 1945, promulgada durante la segunda administración de López Pumarejo y presentada como avance social, otorgó fuero sindical a los líderes pero al mismo tiempo restringió drásticamente el derecho de huelga, permitió declararla ilegal, y penalizó su ilegalidad con el despido de los dirigentes, la pérdida de la cesantía de los activistas y la suspensión de la personería jurídica del sindicato involucrado. FEDENAL, el sindicato fluvial considerado el más combativo del país, fue destruido bajo el peso de estas restricciones. Y en 1946, un cisma promovido por sectores católicos partió a la CTC y dio origen a la Unión de Trabajadores de Colombia, la UTC, impulsada explícitamente para bloquear la influencia comunista en el sector obrero.

En el campo, la dinámica fue equivalente. La Ley 200 de 1936 había prometido redistribuir latifundios no utilizados en un plazo de diez años; la Ley 100 de 1944, dictada en el segundo gobierno de López, revirtió esa promesa, protegió a los terratenientes frente a los aparceros que se declaraban colonos, permitió prohibir el cultivo de subsistencia en contratos de aparcería y estableció el desalojo inmediato al expirar los contratos. Entre 1938 y 1946, el gobierno nacional se corrió progresivamente a la derecha, suspendiendo primero y revirtiendo después las reformas de la primera mitad de los treinta. El sindicalismo independiente y el movimiento campesino organizado —el mismo que había producido las movilizaciones del Sumapaz, Tolima, Huila y Tequendama en los veinte y los treinta, con figuras como María Cano, Torres Giraldo, Erasmo Valencia y Quintín Lame— fueron sistemáticamente asfixiados por vía legal antes de que el magnicidio los pusiera bajo fuego.

Sobre la capacidad coercitiva, después del retorno conservador de 1946 con Ospina Pérez —quien ganó con el 41% en una elección donde el liberalismo se dividió entre Turbay y Gaitán—, la policía "chulavita", reclutada en Boyacá y acompañada de "asesores civiles" conservadores, allanó domicilios liberales en municipios del Tolima como Santiago Pérez, Planadas, Gaitania y Santa Isabel, con maltratos físicos y desplazamiento de colonos. En el Valle del Cauca, la cordillera Occidental se convirtió en bastión de los "Pájaros", que aterrorizaron poblaciones enteras y manipularon el sistema judicial. La retórica incendiaria de Laureano Gómez y de sectores del clero, desde púlpitos y prensa, alimentó el clima. La violencia sectaria estaba en marcha antes del 9 de abril: el magnicidio la amplificó, no la creó.

Sobre el asesinato como bisagra, el material apoya la idea de que interrumpió una trayectoria ascendente, pero también muestra los límites de lo que Gaitán mismo pudo haber consolidado. Su Programa del Colón de 1945 —limitación de la tenencia a 1.000 hectáreas, reversión al Estado de tierras tituladas pero no explotadas— era menos radical que la reforma cardenista mexicana, que había repartido decenas de millones de hectáreas al ejido. Su estrategia frente al Partido Liberal fue la "táctica del Caballo de Troya": penetrarlo antes que romperlo, orientarlo desde adentro hacia los intereses populares. Era una apuesta prudente, no una ruptura fundacional. Gaitán fue reformista antes que revolucionario, rechazó el comunismo como inapropiado para Colombia, y se movió siempre dentro del marco liberal. Nada de esto invalida su fuerza política —la barrida de enero de 1947 fue real—, pero sugiere que un Gaitán presidente habría enfrentado, con instrumentos moderados, un bloqueo estructural que no era moderado.

El desenlace del 9 de abril lo confirma. El asesinato desencadenó no solo el Bogotazo —con tranvías destruidos, iglesias y archivos quemados, negocios saqueados— sino insurrecciones simultáneas en Barranquilla, Cartagena, Sincelejo, Buenaventura y otras ciudades: hubo, literalmente, un "colombianazo". Fue una explosión sin dirección política. Fidel Castro, entonces estudiante presente en Bogotá, lo describiría después como un estallido absolutamente desprovisto de organización. No apareció un heredero. La dirigencia gaitanista se reintegró al oficialismo liberal, negoció con Ospina Pérez la entrada a un gobierno de unidad nacional que fue precario y breve, y la iniciativa política pasó a la conducción tradicional del partido. Que la muerte de un líder pudiera producir semejante vacío organizativo es, en sí misma, la prueba más contundente de que el movimiento no había cuajado como partido-clase. Un peronismo sin Perón sobrevivió dieciocho años de proscripción; un gaitanismo sin Gaitán no sobrevivió doce meses.

La respuesta

La excepcionalidad colombiana no se explica ni por la sola debilidad estructural del gaitanismo, ni por el solo bloqueo bipartidista, ni por el solo magnicidio. Los tres factores operaron, pero no de manera aditiva: se refuerzan circularmente en una dinámica que ninguna de las lecturas por separado captura.

La base sindical-urbana era efectivamente raquítica en términos comparados —17% de la fuerza laboral en industria y artesanía en 1957 es insuficiente para sostener un populismo de tipo peronista o varguista—, y esto limitó estructuralmente al gaitanismo a operar como movimiento de plaza pública antes que como partido-clase. Pero esa debilidad no era un dato natural del subdesarrollo colombiano: fue en parte producida activamente por el bloqueo bipartidista-clerical, que utilizó la Ley 6 de 1945 para desarmar el sindicalismo autónomo, promovió la UTC para fracturar la CTC, y desplegó violencia rural sistemática para desarticular las bases campesinas organizadas del Sumapaz, Tolima y las zonas cafeteras. El bipartidismo colombiano tenía capacidades coercitivas que el conservadurismo argentino, el maderismo posrevolucionario mexicano o los rivales de Vargas simplemente no poseían: dos partidos con más de sesenta años de arraigo, una Iglesia articulada al sistema de selección presidencial —el arzobispado de Bogotá había funcionado durante décadas como espacio decisivo para nombrar candidatos conservadores—, y una tradición de violencia partidista que se remontaba al siglo XIX.

Sobre esa dinámica ya funcionando, el magnicidio operó como acelerador y clausura, no como causa aislada. Interrumpió una trayectoria política real —Gaitán habría sido presidente en 1950—, pero también reveló los límites de lo que esa trayectoria había construido: un movimiento cuya continuidad dependía enteramente del líder, sin cuadros medios capaces de sostenerlo, sin aparato sindical propio, sin partido diferenciado del liberalismo oficial. La ausencia de heredero después del 9 de abril no fue accidente: fue expresión de una estructura organizativa que nunca se había autonomizado.

De ahí la doble derrota. La primera fue el magnicidio de 1948, que cerró la vía nacional-popular por la fuerza. La segunda fue el Frente Nacional pactado en la Declaración de Benidorm de julio de 1956 entre Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo, formalizado en el Pacto de Sitges de 1957 y aprobado por plebiscito el 1 de diciembre de ese año: repartición paritaria de todos los cargos legislativos, ministeriales y administrativos entre liberales y conservadores, alternancia presidencial cada cuatro años durante dieciséis años. El Frente Nacional no fue solo un acuerdo para superar la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla —quien había gobernado desde 1953 y cuyas tendencias populistas independientes precipitaron precisamente la reacción bipartidista—: fue la institucionalización del cierre a terceras fuerzas. Alfonso López Michelsen, hijo del reformista de los treinta, lo describió con precisión como "especie de régimen de partido único, sin oposición real". Lo que el magnicidio había clausurado por la fuerza, el Frente Nacional lo clausuró por diseño constitucional.

El resultado fue una desviación del conflicto distributivo hacia el terreno rural y armado. Las guerrillas comunistas del Sumapaz y el oriente del Tolima, herederas directas de las luchas agrarias de los años veinte y treinta y de las autodefensas campesinas de La Violencia, permanecieron armadas cuando el Frente Nacional pacificó a las guerrillas liberales, y de ellas surgieron las FARC en 1964. El conflicto que en Argentina, México o Brasil pasó por el sistema político —con sindicatos peronistas negociando salarios, con ejidatarios cardenistas defendiendo tierras, con obreros varguistas participando de la CGT oficialista— en Colombia se procesó por medio siglo de guerra rural. No es coincidencia: es la consecuencia directa de haber cerrado la vía nacional-popular sin ofrecer sustituto.

Y esto explica el desenlace de largo plazo. El Estado social colombiano —cobertura de seguridad social, sindicalismo reconocido, reforma agraria efectiva, educación pública masiva— llegó tarde y frágil precisamente porque nunca hubo el gran pacto redistributivo que en otras sociedades latinoamericanas produjeron los ciclos populistas. La Constitución de 1991 intentó tardíamente construir por vía jurídica lo que el populismo había construido por vía política en otras partes, pero lo hizo sin la base organizativa —sindicatos poderosos, movimientos campesinos institucionalizados, partido-clase con capacidad de sostener conquistas— que en otros países hizo perdurables las reformas.

Lo que queda abierto

Dos flancos permanecen sin cierre pleno.

El primero es contrafactual: no sabemos qué habría hecho Gaitán presidente. Su Programa del Colón era moderado, su táctica era la penetración del liberalismo, su rechazo al comunismo era explícito. Pudo haber sido un reformista prudente asimilable al establishment, o pudo haber usado el poder presidencial para forzar la construcción de una base sindical-partidaria como hizo Perón desde la Secretaría de Trabajo entre 1943 y 1946. La geografía predominantemente rural del conflicto distributivo colombiano —donde las luchas por la tierra en Sumapaz, Tolima y las zonas cafeteras marcaron la agenda popular más que las demandas obreras urbanas— habría condicionado severamente cualquier proyecto suyo, orientándolo hacia una reforma agraria que la coalición terrateniente-clerical estaba dispuesta a resistir con las armas. Si Gaitán habría podido sostener el gobierno frente a esa resistencia es indecidible.

El segundo es sobre el peso relativo de los factores. Si la debilidad sindical fue producida en parte por el bloqueo bipartidista, ¿cuánto había de estructural previo y cuánto de construcción activa del enemigo? La industrialización tardía colombiana era un dato objetivo hacia 1930, y en ese sentido el punto de partida era efectivamente peor que el argentino o el brasileño. Pero las decisiones políticas de los años cuarenta —la reversión reformista bajo el segundo López, la Ley 6 de 1945, la promoción de la UTC, la violencia chulavita— agravaron sistemáticamente esa desventaja en lugar de compensarla. Cuánto de la excepcionalidad colombiana es geografía y demografía, y cuánto agencia política de la coalición dominante, es una cuestión que admite grados según la región y el momento, y que seguirá refinándose.

Queda una imagen para cerrar. En Buenos Aires, en 1955, cuando los militares derrocaron a Perón, los sindicatos peronistas resistieron, se replegaron, se reorganizaron, esperaron dieciocho años y volvieron. En Bogotá, en 1948, cuando cayó Gaitán, hubo fuego durante tres días y después, silencio organizativo: los cuadros al liberalismo, las bases al monte. Esa asimetría —entre un populismo que había construido estructura y otro que había construido solo audiencia— es la respuesta más económica a la pregunta inicial. Colombia no tuvo su ciclo populista porque, cuando la contingencia lo puso a prueba, no había nada debajo del líder que pudiera sostenerlo. Y no lo había, en parte, porque el país en el que Gaitán actuaba había pasado quince años desmontando cuidadosamente la posibilidad de que lo hubiera. La factura de esa ausencia se pagó en guerra rural durante tres generaciones.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

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01Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 484, 4882 fragmentos
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y la cultura. La reforma constitucional de 1 936 al ' consagrar la función social del Estado, fue la expresión más notable de todo este proceso. 161 ¿Otra historia de Colombia? Si bien al comienzo de s u gobierno Olaya Herrera ofre ció participación conservadora, las difer e ncias estallaron muy pronto por e l control…

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06Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 1121 fragmento
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09Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4241 fragmento
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café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…

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y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

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y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

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horas extras y establecía el preaviso en caso de rompimiento del contrato de trabajo por parte del patrono. Pero como no se trataba de un gobierno obrero, la misma norma limitaba los alcances de la huelga y permitía su declaratoria de ilegalidad, penalizada con el despido de los dirigentes, la pérdida de la 23…

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horas extras y establecía el preaviso en caso de rompimiento del contrato de trabajo por parte del patrono. Pero como no se trataba de un gobierno obrero, la misma norma limitaba los alcances de la huelga y permitía su declaratoria de ilegalidad, penalizada con el despido de los dirigentes, la pérdida de la 23…

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14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 fragmento
[16]

regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…

p. 42
15Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 301, 3182 fragmentos
[17]

matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…

p. 301
[18]

agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…

p. 318
16Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 411 fragmento
[21]

del movimiento sindical, lo que llevó a la destrucción del sindicato más combativo del país en ese momento: FEDENAL. Pero no era el fin de la lucha, ya que Bogotá, Cali y Medellín, que eran en ese momento los centros urbanos más grandes del país, fueron escenarios de resistencias que se prolongaron hasta 1949, lapso…

p. 41
17Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1231 fragmento
[22]

Confederación Sindical de Trabaja- dores de Colombia, que aún subsiste como una de las grandes federaciones sindicales del país, ahora bajo el nombre de Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC). En 1946, fruto de un cisma en la misma, se creó la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC), que junto con la Unión…

p. 123
18Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2321 fragmento
[23]

Hples, y por lo tanto los que pod í an tener é xito en la contrataci ó n 240 EL DESARROLLO DEL MOVIMIENTO SINDICAL 133 colectiva. Mientras que en 1943 no exist í an sindicatos de base,' 1947 ya hab í a 342 sindicatos de base activos. Al contrario, los dicatos gremiales disminuyeron de 642 a 324 entre estas dos fech^|…

p. 232
19Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 4141 fragmento
[24]

no pocas circunstancias los llamados a paros generales de éstos. La respuesta de la CTC, y de los comunistas y lopistas que la apoyaban, aunque explicable no fue menos virulenta. A Gaitán lo acusaron de fascista y de títere de la reacción. Pero mientras los dirigentes rechazaban confiados el discurso gaitanista, las…

p. 414
20Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 1012 fragmentos
[25]

1965 fliCII/C!'." Industria manufacturera Número de obrero~ 135 400 (e) 254179 (f) 281 895(h) Porcentaje de obreros sindkalizados en la industria manufacturera 23,6(e) 41,6 (g) 64,4 (i) a. AntonioGarcia, "La economía colombiana v el movimiento sindic~l'". Ami'i11 Librm/, febrero de 1937_ (Los datos se refieren a…

p. 101
[35]

anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…

p. 51
21Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 fragmento
[26]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
22Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 fragmento
[27]

in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…

p. 115
23Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 96, 1052 fragmentos
[28]

puerta a él y a toda una generación ávida de darle una orientación más liberal al país. En lo que respecta a Gaitán, desde sus inicios en la política, quiso acercarse a los sectores populares. Lo hizo visitando las zonas pobres de la ciudad (La Perseverancia, Los Laches, Belén, Egipto, Cruces, 20 102. A nuestro…

p. 96
[55]

104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…

p. 105
24Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · p. 1211 fragmento
[29]

los centros comerciales. Todo esto se dio gracias a un pacto entre empresarios y obreros. Cuando estas ideas se trasladaron a América Latina, que era la región ~ás atrasada en los años de la posguerra, surgió un pen- samiento propio, el de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Desde el punto…

p. 121
25Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1701 fragmento
[30]

a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…

p. 170
26Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 125, 1282 fragmentos
[31]

del pueblo. A la negociación de los sindicatos y el Estado —fórmula pri- vilegiada de la República Liberal— opone la acción directa: la marcha, la manifestación. Su escenario no es la fábrica sino la plaza pública. Lo que se perfila allí es, primero, una nueva estrategia —la lucha reivindicativa pasa por la lucha…

p. 128
[62]

en cierto modo, entre parénte- sis. Había incluso un no confesado te- mor a penetrar en su territorio. Esta situación ha comenzado a cam- biar aceleradamente en años recien- tes. La Violencia se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de…

p. 125
27El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 44, 604 fragmentos
[32]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[33]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[81]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
[82]

de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…

p. 44
28War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1111 fragmento
[34]

and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…

p. 111
29Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 15, 312 fragmentos
[36]

técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…

p. 15
[98]

campesina iniciada en El Davis y continuada en Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, y La Uribe, bajo la acertada dirección de otro gran titán de las luchas de nuestro pueblo en su camino hacia la libertad, Manuel Marulanda Vélez, un campesino de dimensión descomunal y universal, con el concurso de incontables…

p. 31
30More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 45, 492 fragmentos
[37]

most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…

p. 45
[58]

the Catholic hierarchy was viewed as closely allied with the Conservative cause. Swept up, Castro observed and then embraced what he later called the spontaneous combustion of the pueblo that had loved Gaitan as one of their own. Castro tried to steal some police boots, but they were too small for his feet. He grabbed…

p. 49
31Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 3101 fragmento
[38]

en Haití, con el caso excepcio- nal del dictador civil de Chile, Diego Portales. También inclui- bles: Porfirio Díaz en México y J u a n Vicente Gómez en Venezuela, como rezagos del siglo pasado en el actual. (Cf. R. A. Humphreys, "Latín America: The Caudillo Tradition", en M. Howard, ed., S o l d i e r s a n d G o v…

p. 310
32Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 231 fragmento
[39]

Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…

p. 23
33Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 911 fragmento
[40]

Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…

p. 91
34Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 141, 1572 fragmentos
[41]

se toma en todo rigor, podría indicar que usted es o puede ser mi adversario de la propiedad individual; la manera como usted la expone da a entender tan solo que usted quiere introducir serias reformas legales que vengan a mejorar la condición lastimosa de nuestras clases inferiores. Tal ha sido al menos en los…

p. 141
[48]

recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…

p. 157
35La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 37, 1202 fragmentos
[43]

resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…

p. 37
[67]

de los Llanos; la occidental por Caldas, Valle, el norte del Cauca; y la nor-occidental, por Antioquia, Chocó, el sur de Córdoba y parte de Bolívar. Zona Central La zona central, una de las más azotadas por la violencia, se caracterizó especialmente por la piromanía y el sadismo. El Tolima presenta grandes latifundios…

p. 120
36Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 fragmento
[44]

Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…

p. 111
37El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 2361 fragmento
[45]

ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…

p. 236
38Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 3161 fragmento
[46]

de autorregularse de acuerdo a esa comprensión. 314 Sandra Luda Castañeda que sus derechos de ciudadanía debían ser reivindicados y que s u s bienes materiales debían ser devueltos. Segunda variación o punto de desencuentro: el proceso Gaitán "El viernes 9 de abril de 1948 a la 1 p.m. en la calle más céntrica de…

p. 316
39Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 1171 fragmento
[47]

o conceptos que aún después del debate en grupo queden confusos, podrán quedar simplemente enunciados, con el compromiso de que se completará su definición más adelante. La literatura y el Bogotazo Los estudiantes, organizados en los mismos grupos, escucharán un fragmento del re - lato autobiográfico de Gabriel García…

p. 117
40Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1951 fragmento
[49]

de la costa con el interi or andino er an precarias. En la década de 1930 el río Magdal ena e mpezó a decaer y en 1950 ya no era el medio de transporte básico e ntr e las regiones a ndina s y el mundo. Estos factores d eben ayudar a exp li car por qué en la costa n o pudo replicar se el fenómeno de propagación…

p. 195
41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 562 fragmentos
[50]

a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…

p. 56
[75]

guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…

p. 53
42Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 210, 2342 fragmentos
[51]

rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…

p. 210
[93]

ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…

p. 234
43No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 49, 532 fragmentos
[52]

(1920-1958) 53 Los testimonios recogidos en comunidades por la Comisión de la Verdad permiten afirmar que efectivamente Gaitán y su movimiento, que incluía a sectores campesinos, obreros y pequeños propietarios, fueron objeto de una persecución implacable en varios de los municipios del centro del país. El asesinato…

p. 53
[66]

ideología de ultraderecha tenía audiencia y el anticomunismo, arraigo. Si bien en Bogotá los partidos mantenían las formas, en medio de una gran polarización política, en las regiones los episodios de violencia pasaron de ser esporádicos a reiterados. Probablemente uno de los episodios que marcaron el regreso de la…

p. 49
44Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 fragmento
[53]

las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…

p. 35
45Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 fragmento
[54]

on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…

p. 116
46De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 105, 1112 fragmentos
[56]

había sido el factor principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los…

p. 111
[79]

en el sector agrario, con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido…

p. 105
47De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 105, 1112 fragmentos
[57]

principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los comunistas, serían…

p. 111
[80]

con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido entre J 930 y 1950, es…

p. 105
48Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1421 fragmento
[59]

masas que haya conocido la política colombiana. El crimen repercutió en todo el territorio nacional. Una revolución había comenzado. ¡A la carga! Gaitán no se equivocó cuando sentenció en uno de sus grandilocuentes discursos en la plaza pública: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me…

p. 142
49Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3051 fragmento
[60]

of leading public figures to work together, and their willingness to enlist the citizenry in their partisan and personal struggles, spread violence and death over extensive portions of the nation. The armed struggle, first noted in sporadic incidents taking place in 1946, intensified over succeeding years, ul-…

p. 305
50Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 fragmento
[61]

llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…

p. 29
51¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 701 fragmento
[63]

de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…

p. 70
52La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 321 fragmento
[64]

el Tolima, operaban guerrillas liberales, varias de ellas convertidas en simples grupos de bandoleros, comandadas por hombres recios y crueles cuyos alias —Sangrenegra, Chispas, Desquite, Tarzán— formaban parte de la leyenda popular. Así supe, desde cuando tuve conciencia, que no vivía en un país normal. Que la guerra…

p. 32
53Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 181 fragmento
[65]

y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…

p. 18
54A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 161 fragmento
[69]

candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…

p. 16
55When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1283 fragmentos
[70]

many towns) ConselVatives grew more outspoken in demanding a purge of Liberal officeholders) and in a few they took matters into their own hands. Santa Isabel) that perennial trouble spot) became a focus of dissension during those months. Following the concejo election) which Liberals won by 156 votes) the government…

p. 128
[71]

many towns) ConselVatives grew more outspoken in demanding a purge of Liberal officeholders) and in a few they took matters into their own hands. Santa Isabel) that perennial trouble spot) became a focus of dissension during those months. Following the concejo election) which Liberals won by 156 votes) the government…

p. 128
[72]

many towns) ConselVatives grew more outspoken in demanding a purge of Liberal officeholders) and in a few they took matters into their own hands. Santa Isabel) that perennial trouble spot) became a focus of dissension during those months. Following the concejo election) which Liberals won by 156 votes) the government…

p. 128
56Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 fragmentos
[73]

inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
[74]

inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

p. 232
57Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 fragmento
[76]

par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…

p. 51
58Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 582 fragmentos
[77]

el conflicto entre facciones políticas (Pécaut, 1987) Luego de 1942, regresa nuevamente al poder Alfonso López Pumarejo, in- tentando reafirmar las anteriores reformas impuestas en su primer gobierno, sin embargo en esta ocasión va a recibir una mayor oposición, la cual se va a ver reflejada en la inestabilidad de la…

p. 58
[78]

el conflicto entre facciones políticas (Pécaut, 1987) Luego de 1942, regresa nuevamente al poder Alfonso López Pumarejo, in- tentando reafirmar las anteriores reformas impuestas en su primer gobierno, sin embargo en esta ocasión va a recibir una mayor oposición, la cual se va a ver reflejada en la inestabilidad de la…

p. 58
59Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 551 fragmento
[83]

generation to the next. Strong clientalist relationships led to intense rural and lower-class identi- fication with parties, as the vertically linked networks of privilege and patronage were the only channel connecting remote rural regions to national politics. One of the few significant differences between the two…

p. 55
60Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 fragmento
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ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…

p. 78
61El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 1021 fragmento
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la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…

p. 102
62Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2001 fragmento
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representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…

p. 200
63Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 fragmento
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para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…

p. 29
64Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 fragmento
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para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…

p. 29
65Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 321 fragmento
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bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…

p. 32
66Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 441 fragmento
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Y L U G A R E S D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O Oligarquía, populismo, clientelismo Interesa constatar que en Colombia nunca han sido derrotadas políticamente las clases dominantes y diligentes de la "república oligárquica”.28 Civilistas y antimilitaristas —desde la década de 1810 hasta fines…

p. 44
67Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 fragmento
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de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…

p. 28
68Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 fragmento
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del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…

p. 41
69Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · p. 421 fragmento
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nuestra Constitución desde 1991 pero no se había podido aplicar cabalmente por falta de un estatuto de oposición que lo reglamentara. Siempre que se intentaba aprobar en el Congreso, el proyecto se hundía. En cumplimiento de los acuerdos de paz con las Farc, finalmente se aprobó el primer estatuto de oposición de…

p. 42
70Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 1361 fragmento
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a que se refiere este artículo, el cargo de presidente de la República en el período constitucional comprendido entre el siete de agosto de mil novecientos sesenta y dos y el siete de agosto de mil novecientos sesenta y seis, será desempeñado por un ciudadano que pertenezca al partido conservador. ”La elección de…

p. 136
71Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2931 fragmento
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% de los puestos de mando. Lo que en ese momento fue obvio (aunque pudo haber traído consecuencias indeseables como el ambiente de exclusión y la división de los partidos) es que todo estaba diseñado para funcionar a nivel de coalición previa. La tesis pierde de vista que, en el momento, la urgencia era terminar de…

p. 293