Sincelejo
“Sincelejo no es una ciudad fundada por decreto sino un asentamiento que creció desde abajo: sus siete barrios originales fueron conjuntos de casas dispersas en la sabana, y su primera parroquia fue obra de cinco mujeres mestizas y mulatas que…”
Sincelejo es la capital del departamento de Sucre y el centro urbano de las sabanas del Caribe colombiano, una ciudad-balcón anclada en la Sierra Flor que mira hacia el mar y hacia los Montes de María. Su importancia no proviene del tamaño ni de una industria emblemática, sino de una función bisagra: es el nodo administrativo, comercial y ganadero de una región de sabanas que se extiende entre el río Cauca y el golfo de Morrosquillo, y que ha sido, desde el siglo XVI, escenario de una tensión persistente entre la concentración de la tierra y las formas de vida campesinas que la habitan. Esa tensión atraviesa siglos: fue zenú antes que colonial, ganadera antes que agrícola, disputada por la ANUC en los setenta y capturada por el paramilitarismo a fines del siglo XX. Es la clave para entender por qué Sincelejo, cabecera tardía de un departamento joven, concentra en su historia los grandes ciclos de la Colombia caribeña: el poblamiento zenú y su sistema hidráulico, la hacienda ganadera colonial, la fundación borbónica de villas, la reforma agraria fallida y, finalmente, la alianza entre políticos, terratenientes y jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia que convirtió a la región en uno de los epicentros del conflicto armado de las últimas tres décadas.
Un balcón sobre las sabanas
Sincelejo se levanta sobre una elevación modesta que ofrece, en días despejados, una vista corrida del litoral: la línea del golfo de Morrosquillo con Coveñas al fondo, Tolú a la izquierda y el archipiélago de San Bernardo desprendiéndose del continente. Detrás, hacia el sur y el este, se recuestan la Serranía de Coraza y los Montes de María, ese ramal bajo que en el departamento de Sucre alcanza los 700 metros de altitud y que se conoce también como serranía de San Jerónimo. Superada esa cresta, el relieve desciende abruptamente hasta los cien metros y se abre en una sabana llana, salpicada de humedales y ciénagas, que estructura buena parte del territorio departamental.
Sucre —un departamento joven, desprendido del Bolívar Grande apenas en la segunda mitad del siglo XX— ocupa el noroeste del país, entre el río Cauca y el mar Caribe. Limita al norte y al este con Bolívar, y al sur con Bolívar, Antioquia y Córdoba. Esta ubicación explica su carácter de encrucijada: por sus sabanas pasan las rutas históricas entre el interior antioqueño y la costa, y por su franja litoral corre uno de los oleoductos más importantes del país, con terminal en Coveñas. Sincelejo, en el centro de ese trapecio, es el punto donde convergen la sabana ganadera, el mundo anfibio de la depresión momposina y la costa del Morrosquillo.
La ciudad conserva, en la trama de sus barrios, la memoria de sus siete núcleos originales: Sabana de las Angustias, Sabana en Medio, Las Peñitas, El Palmar —también llamado Chacurí—, Colomuto, Rincónlargo y La Mochila. Aquellos conjuntos de casas dispersas por la sabana, que ninguna cuadrícula planificada logró jamás integrar del todo, siguen dándole a Sincelejo un carácter de pueblo grande crecido por agregación, más que de ciudad fundacional.
Los zenúes y el paisaje anterior
Cuando los españoles entraron a las hoyas de los ríos Sinú y San Jorge, a comienzos del siglo XVI, encontraron un territorio organizado en tres cacicazgos zenúes de cultura homogénea: Fincenú, con centro en los alrededores de la Laguna de Betancí, en el valle del Sinú; Pancenú, sobre la hoya del San Jorge; y Cenúfana, en el bajo Cauca y el Nechí. Sincelejo se encuentra en el área de influencia de Fincenú y Pancenú, en esa transición de sabana a ciénaga donde el mundo seco y el mundo anfibio se mezclan.
La sociedad zenú tenía elementos de culto centrados en templos e ídolos y jefes de carácter semidivino que, en algunos casos, eran mujeres. Su hazaña más duradera —visible aún hoy desde el aire— fue el sistema hidráulico construido por los panzenúes en la depresión momposina: un entramado de canales de desagüe, terraplenes, represas y canales de irrigación que las arqueólogas Clemencia Plazas y Ana María Falchetti caracterizaron como el delta interno más altamente desarrollado para la pesca en América del Sur. Ese sistema no era solo ingeniería: era una manera de habitar. Los zenúes tejían en sus textiles y en sus redes de pesca, y grababan en su cerámica, los patrones del paisaje construido; la tierra funcionaba, en su cosmovisión, como el tapiz de la imaginación. El oro no circulaba como moneda, sino como conducto de la energía del sol, símbolo de eternidad y fuente de poder numinoso.
Aquella civilización no fue exterminada por la Conquista, aunque sí desarticulada. Censos modernos reportan alrededor de cuatro mil zenúes sobrevivientes, y en el departamento de Sucre la población indígena —más de 11.847 habitantes, el 1,36% del total departamental— pertenece casi en su totalidad a ese pueblo. La persistencia zenú en el resguardo de San Andrés de Sotavento y en cabildos menores de las sabanas es una de las líneas más largas de continuidad histórica del país: sobre ese sustrato se depositaron, después, todas las capas coloniales y republicanas.
Fundaciones populares y refundación borbónica
La historia formal de Sincelejo como parroquia arranca en un episodio revelador. En 1729, los descendientes de un grupo endógamo birracial que habitaba las sabanas tenían ya una iglesia de paja en el sitio; y en 1740, cinco mujeres del estado llano —Luciana Vergara, Juana Buelvas, Teresa Saquero, María Mercedes Gamboa y Petronila España— lograron, por su iniciativa y como jefes de familia, convertir aquella iglesia rústica en parroquia. El detalle importa: la fundación institucional de Sincelejo no fue obra de un adelantado ni de una orden religiosa, sino de mujeres pobres, mestizas y mulatas, que gestionaron ante la Corona el reconocimiento eclesiástico de un asentamiento ya existente. Es una fundación desde abajo, en una región donde blancos pobres, mestizos y mulatos habían desarrollado fincas propias medianas y pequeñas dentro de la cultura anfibia regional, con formas de trabajo asalariado y régimen señorial, pero sin gran expansión de la servidumbre —salvo la esclavitud, que llegó a la costa por otros circuitos.
La refundación oficial, con planos y ordenanzas, llegó en 1775 de la mano de Antonio de la Torre y Miranda, el capitán español encargado por el gobernador de Cartagena de reagrupar y regularizar los innumerables caseríos dispersos por las sabanas del Bolívar Grande. De la Torre confirmó, en un mismo acto administrativo, los siete conjuntos de casas que ya existían y los articuló como un solo pueblo. Su labor —análoga a la que hizo en decenas de sitios de las sabanas— fue un intento borbónico de ordenar territorialmente una sociedad de frontera que se había armado por su cuenta, sin cuadrícula ni traza previa.
Durante la República, Sincelejo fue parte del Estado Soberano de Bolívar y luego del departamento de Bolívar; en 1908, en la efímera reforma administrativa de Rafael Reyes, formó parte de un departamento de Sincelejo que sobrevivió pocos años. Solo en 1966, con la creación definitiva del departamento de Sucre desprendido del Bolívar Grande, la ciudad accedió al estatus de capital que hoy tiene. Sincelejo lleva menos de sesenta años ejerciendo funciones de cabecera departamental, y su institucionalidad se construyó tarde, en paralelo a los ciclos más violentos de la Colombia contemporánea.
La hacienda ganadera y la concentración de la tierra
La marca estructural del territorio es más antigua y más honda que cualquier división administrativa. Sobre las sabanas de Sucre se desarrolló, desde el período colonial y con especial fuerza en el siglo XX, una economía ganadera extensiva que redefinió por completo la fisonomía de la costa Atlántica. Factores concretos —el clima, la escasez de mano de obra, la dispersión poblacional— dificultaron el desarrollo de una agricultura comercial intensiva y favorecieron la expansión de grandes hatos que exigen mucha tierra y poca gente. La ganadería fue, por eso, la actividad de mayor alcance regional; y también la que impuso el patrón de concentración más severo.
Las cifras contemporáneas son elocuentes: aproximadamente las tres cuartas partes de la tierra del departamento de Sucre están en manos de los grandes ganaderos y terratenientes, quienes representan menos del dos por ciento de la población. Al resto de los trabajadores del campo les corresponde apenas la cuarta parte, y su asentamiento se ha hecho en caseríos dispersos y hacinados. Esa desproporción no es residual, sino el producto de una transformación agraria que a lo largo del siglo XX desplazó a los antiguos rentistas para consolidar una nueva clase de empresarios capitalistas del agro, muchos vinculados entre sí por matrimonios, que resultaron los verdaderos triunfadores del proceso.
En el mapa nacional de conflictos por la tierra, la costa Atlántica ocupa un lugar central: cerca del 76,9% de los conflictos registrados en 1971 se concentraron en los grandes latifundios del Caribe, los valles interandinos y los Llanos Orientales —justamente allí donde el capitalismo agrario y la ganadería extensiva coincidían—. Sucre, y muy en particular la región de los Montes de María, se convirtió por eso en uno de los principales escenarios de la disputa agraria del siglo XX colombiano.
La ANUC y la irrupción campesina
La Asociación Nacional de Usuarios Campesinos fue creada en julio de 1970, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, como parte del intento reformista de dotar al campesinado de una organización nacional que respaldara la aplicación de la Ley 135 de reforma agraria. En torno a esa creación formal se hablaba de casi un millón de afiliados; un líder de la propia organización citaba en aquellos años una base de más de 800.000 campesinos. La cifra exacta importa menos que el hecho: por primera vez, el campesinado colombiano contaba con una estructura organizativa de escala nacional y con el aval —al menos inicial— del Estado.
En agosto de 1971, la Junta Directiva de la ANUC se reunió en Fúquene y aprobó el llamado Mandato Campesino, un documento que declaró a la organización autónoma del gobierno y exigió una reforma agraria integral y democrática, la extinción del dominio sobre tierras privadas incultas, la expropiación del latifundio y apoyos estatales para elevar el nivel de vida rural. Fue el punto en el que la ANUC dejó de ser un instrumento estatal y se volvió un movimiento propio, dispuesto a tomarse las tierras que el Estado no expropiaba.
Los Montes de María, con Sincelejo como centro urbano de referencia, fueron uno de los escenarios principales de esa disputa. Ni la Ley 135 ni el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, el INCORA, tenían capacidad para responder a la demanda creciente de tierra, y las movilizaciones campesinas —tomas de fincas, marchas, mítines— crecieron a lo largo de la década. La crisis interna de la ANUC llegó entre 1975 y 1980, y produjo divisiones y subdivisiones que debilitaron la organización a nivel nacional; en las sabanas de Sucre, sin embargo, la memoria de las luchas y de sus liderazgos persistió mucho más tiempo, y dejó una infraestructura organizativa que las élites regionales percibieron como amenaza.
En los años setenta, el campesinado sabanero estaba ganando políticamente una disputa que las estructuras económicas parecían haber cerrado en su contra. La respuesta que se articuló contra ese avance no fue ni institucional ni reformista.
El pacto de las élites y el paramilitarismo
Desde mediados de los años ochenta, varios hacendados de Sucre —entre ellos miembros de las familias Méndez, Meza y Cohen— empezaron a crear grupos armados en la región de los Montes de María, en parte como reacción a la presencia de la guerrilla y en parte como blindaje frente a los reclamos agrarios. Fueron estructuras aún locales, sin la escala ni la ambición política que vendrían después.
El salto cualitativo ocurrió en 1996. Ese año, el ganadero y diputado Joaquín García buscó a los paramilitares del alto Sinú y se reunió con Vicente Castaño y con Salvatore Mancuso; la reunión contó con la participación del entonces gobernador Miguel Nule Amín, del político Eduardo Chaui y del narcotraficante Javier Piedrahita, finquero con propiedades en Sucre y Córdoba, quien facilitó la conexión. El objetivo era llevar a los Castaño a las sabanas y montar en Sucre una estructura de las Autodefensas Unidas de Colombia con vocación política, no meramente contrainsurgente. En 1997 hubo una reunión en un reconocido restaurante en las afueras de Sincelejo en la que participaron políticos, ganaderos y jefes paramilitares para conformar formalmente una estructura político-militar en Sucre, con un presupuesto inicial de sesenta millones de pesos. Entre los asistentes estuvieron el propio Joaquín García, Ángel Daniel Villarreal Barragán, Salvador Arana Sus —futuro gobernador— y un representante del senador Álvaro Alfonso García Romero.
De esa alianza nació operativamente el Bloque Héroes de los Montes de María, que operó en Sucre con área de influencia en Sincelejo, San Onofre y municipios vecinos, y cuyos principales comandantes fueron Eduardo Cobos Téllez, alias Diego Vecino; Huber Enrique Banquez Martínez, alias Juancho Dique; Rodrigo Antonio Mercado Peluffo, alias Cadena; y Marco Tulio Pérez, alias El Oso. Un segundo bloque, el Mojana, se articuló en la subregión del San Jorge. A partir de 1997, las AUC se propusieron recuperar la zona de los Montes de María, concentrando esfuerzos en Carmen de Bolívar, El Guamo, San Onofre, Tolú y Ovejas, con un incremento sostenido de masacres contra la población civil.
El 23 de julio de 2001, en Santa Fe de Ralito, jefes paramilitares se reunieron con gobernadores, congresistas, concejales, alcaldes y ganaderos de Sucre, Córdoba, Cesar y Magdalena para conformar una alianza orientada a "refundar al país" y "construir una nueva Colombia". La Corte Suprema de Justicia estableció después que esa reunión tuvo como finalidad conservar, consolidar o adquirir el poder político mediante la cooptación de las autodefensas, y que el control paramilitar sobre alcaldías y gobernaciones de Córdoba y Sucre fue total: un contubernio consciente y voluntario entre las AUC y los políticos.
La captura del Estado: parapolítica y regalías
Lo distintivo del caso de Sucre no fue solo la violencia, sino el uso sistemático de las instituciones. Los políticos del departamento buscaron a las autodefensas para asegurar victorias electorales; los paramilitares, a su vez, ampliaron la alianza para controlar los presupuestos municipales y los recursos públicos. Salvador Arana Sus, quien llegaría a gobernador, lo reconoció en su propia declaración.
El senador Álvaro Alfonso García Romero, con una trayectoria que incluyó cargos de concejal de Sincelejo, alcalde de Ovejas, diputado a la Asamblea de Sucre, tres períodos como representante a la Cámara y tres como senador, fue una pieza central de esa arquitectura. Junto a él, otros nombres quedaron ligados judicialmente a la estrategia paramilitar: el exsenador José María Conde Romero, la exrepresentante Muriel de Jesús Benitorrevollo Balseiro, el exsenador Jairo Enrique Merlano Fernández y el diputado Nelson Stamp Berrío, entre otros.
Salvador Arana Sus, exgobernador del departamento, fue condenado por la Corte Suprema de Justicia a cuarenta años de prisión por el asesinato del alcalde de El Roble, Eudaldo León Díaz Salgado, desaparecido y asesinado el 10 de abril de 2003 en cercanías a Sincelejo, y por concierto para delinquir en relación con la conformación del Bloque Mojana. El caso de Eudaldo Díaz —quien había denunciado públicamente presiones y amenazas— se convirtió en el emblema del costo humano de negarse a la alianza: el alcalde de un pueblo pequeño, asesinado por señalar lo que todos veían.
El engranaje económico fue meticuloso. El Bloque Héroes de los Montes de María, bajo el mando de alias Diego Vecino, utilizó Administraciones Públicas Cooperativas —entre ellas COOPSABANA— para capturar regalías y desviarlas hacia la financiación paramilitar, en alianza con políticos no tradicionales como Álvaro García Romero. En versión libre, Diego Vecino declaró que uno de los mayores logros de su "proyecto político" fue haber ganado las cinco alcaldías del Golfo de Morrosquillo en las elecciones de 2003.
Las regalías petroleras ofrecen el retrato más nítido del entramado. Entre 1999 y 2007, el total girado a municipios y gobernación de Sucre superó los 291.575 millones de pesos —cerca de 150 millones de dólares—, con incremento constante hasta 2006 por las fluctuaciones del crudo y la explotación de nuevos pozos. La mitad de esos giros correspondió a municipios del área de influencia de alias Cadena, y las cifras departamentales de 2006 lo confirman:
| Municipio | Regalías 2006 (millones de pesos) |
|---|---|
| Santiago de Tolú | 11.470 |
| Coveñas | 10.063 |
| Sincelejo | 7.554 |
| San Onofre | 3.678 |
| Total departamental | 70.421 |
La superposición entre las zonas de mayor captación de regalías y el control territorial paramilitar es demasiado exacta para ser accidental.
Sobre esa arquitectura se montaron carreras políticas posteriores. Yahir Acuña llegó a la política con el apoyo económico de Salvador Arana Sus y el aval de los jefes paramilitares alias Diego Vecino y alias Cadena; en 2004 fue elegido concejal de Sincelejo por el Movimiento Apertura Liberal con aval del exsenador Álvaro García Romero. Su ascenso posterior —hasta la Cámara de Representantes y aspiraciones a la Gobernación— se financió principalmente con recursos públicos de las administraciones de Tolú y Coveñas, en especial regalías, con la Secretaría de Educación Municipal de Sincelejo y con Corpomojana, y en 2013 incidió en la elección de alcaldes delegados ante los OCAD departamental y regional.
El costo humano y el mapa del despojo
La captura del Estado tuvo un correlato territorial brutal. Entre 1997 y 2007, el paramilitarismo contribuyó al abandono de miles de hectáreas en municipios de Sucre, siendo Ovejas, San Onofre y Colosó los más afectados; el desplazamiento en el departamento fue masivo. Sincelejo, como cabecera, absorbió buena parte de esa expulsión: entre 1997 y 2007 registró 4.293 personas desplazadas. En su propio territorio se contabilizaron 2.896 hectáreas abandonadas —564 atribuidas a paramilitares y 2.331 a otros grupos armados—, lo que revela que en la capital departamental el despojo fue un fenómeno diversificado, con protagonismo de actores armados distintos a las AUC.
Las razones estratégicas del control eran claras. Las dinámicas del conflicto en Sucre y Córdoba estuvieron motivadas por el dominio de territorios de alto valor: los Montes de María, la Mojana, la zona costera y el oleoducto de Coveñas, además del Nudo del Paramillo, los ríos Sinú y San Jorge, la hidroeléctrica de Urrá y la empresa Cerromatoso. Sincelejo, en el centro de ese mapa, era la ciudad donde se tomaban las decisiones administrativas que autorizaban contratos, giraban regalías y adjudicaban obras.
Tras la desmovilización de las AUC, la violencia homicida persistió en el departamento: en 2010, Sincelejo, San Marcos, San Onofre, Corozal y Tolú concentraban los mayores índices, con presencia reportada de grupos sucesores. Entre 2009 y 2014, Los Urabeños —hoy Autodefensas Gaitanistas de Colombia— y Las Águilas Negras mantuvieron presencia activa en Sincelejo, Majagual, Sampués y San Marcos, vinculados principalmente al control de rutas de narcotráfico. En San Marcos, en la subregión del San Jorge, las AGC custodiaban corredores entre el sur de Bolívar, el Nudo del Paramillo y el Bajo Cauca antioqueño. El sur del departamento, en la zona limítrofe con Bolívar y Antioquia, se consolidó como área estratégica para el narcotráfico, con laboratorios y pistas de aterrizaje; en Sincelejo, entre tanto, operaba un grupo de sicarios ligado a lógicas de violencia foráneas.
La ciudad hoy y la memoria disputada
Sincelejo llega al presente con las marcas de todos esos ciclos superpuestos. Es una ciudad de cerca de trescientos mil habitantes, con las funciones administrativas de una capital departamental joven y las inercias sociales de una cabecera de sabana. Su condición social, junto con la del resto de Sucre, se ubica por debajo de los promedios nacionales, con mayores tasas de analfabetismo, mortalidad infantil, pobreza y miseria, y menores coberturas de servicios públicos. La estructura agraria del departamento —tres cuartas partes de la tierra en manos de menos del dos por ciento de la población— sigue siendo la del principio del ciclo: la reforma agraria nunca ocurrió, la ANUC fue desarmada por vía política y armada, y el paramilitarismo consolidó, no revirtió, la concentración.
El pulso urbano lo marca la absorción de los desplazados que llegaron desde las veredas de Ovejas, San Onofre, Colosó, Chalán y Carmen de Bolívar entre 1997 y 2007, y que se asentaron en la periferia sur y oriental de la ciudad, ampliando barrios improvisados sobre lo que hasta entonces eran potreros. Sincelejo se volvió, en dos décadas, una ciudad de recepción sin haber tenido nunca las condiciones de una ciudad industrial: el comercio informal, la mototaxi y el empleo público municipal absorben lo que la economía ganadera —capaz de sostener grandes hatos con poca mano de obra— nunca podrá emplear. En enero, las Fiestas del 20, con las corralejas y las bandas papayeras, condensan la identidad ganadera y sabanera de la ciudad; también, con cierta incomodidad, exhiben la iconografía de un mundo hacendado que nunca dejó de mandar. Los estadios universitarios de la Universidad de Sucre y la CECAR, el mercado público y la avenida Okala son los espacios donde esa ciudad tardía se reconoce y se disputa.
La memoria zenú resiste en el 1,36% de la población departamental que se reconoce indígena, en el resguardo de San Andrés de Sotavento y en los cabildos menores que aún dialogan con el Estado. La memoria de las luchas agrarias sobrevive en los relatos de los antiguos líderes de la ANUC en los Montes de María. Y la memoria del horror paramilitar se procesa, con lentitud y con obstáculos, en los expedientes judiciales de la parapolítica, en las condenas contra exgobernadores y excongresistas, y en los testimonios de los desplazados que llegaron a la ciudad huyendo de sus veredas.
Sincelejo es, por eso, una ciudad de capas. La sabana zenú, con su ingeniería hidráulica y su cosmovisión solar, está debajo de todo. La refundación borbónica de Antonio de la Torre y Miranda le impuso una traza que nunca cuajó, porque los siete conjuntos originales —Sabana de las Angustias, Sabana en Medio, Las Peñitas, El Palmar, Colomuto, Rincónlargo, La Mochila— siguieron creciendo cada uno por su cuenta. La hacienda ganadera del siglo XX concentró la tierra a niveles latinoamericanos extremos. La ANUC probó, en los setenta, que el campesinado sabanero tenía agencia política propia. Y el pacto entre políticos, ganaderos y paramilitares de fines del siglo XX se encargó de que esa agencia no volviera a expresarse.
Su condición de capital tardía no responde a una fatalidad geográfica ni a una condena estructural, sino al resultado de decisiones concretas tomadas por actores identificables en momentos fechados. La geografía y el aislamiento explican el vacío que el Estado dejó; no explican, en cambio, por qué ese vacío fue llenado por una alianza deliberada que privatizó las regalías, controló las alcaldías del Golfo de Morrosquillo y asesinó a un alcalde por denunciarlo. La historia de Sincelejo obliga a mantener las dos verdades juntas: la de una sociedad de frontera fundada por mujeres pobres en 1740 y la de una capital departamental capturada por sus élites en 1997. Entre ambas cabe la historia entera del Caribe colombiano.
El territorio en el archivo
Dónde aparece y con qué se relaciona
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
34 documentos · 41 fragmentos01Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1851 cita
[1]atractivos naturales del departamento destaca el Cañón del Chicamocha. En la capital, Bucara- manga, y su entorno se han desarrolla- do en los útltimos tiempos industrias de alimentos y de bebidas, cigarrillos (la primera del país), textiles, metal- mecánicas y de cemento. La capital de Santander, Bucaramanga, ciudad…
p. 185
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 401 cita
[2]campesinado. En las sabanas del departamento de Sucre, su capital, Sincelejo, es un balcón anclado en la Sierra Flor, desde donde mira al mar Caribe y a la Serranía de Coraza. En los días descapotados, Coveñas, Tolú y toda la línea costanera del golfo de Morrosquillo y el archipiélago de San Bernardo parecen al…
p. 40
03Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 105, 1382 citas
[3]de entonces. Tenían un problema: la falta de agua. Escasa como hoy, ella sólo se asegu- raba de casimbas y pozos llorados. En 1729 los descendientes de aquel grupo endógamo birracial tenían una iglesia de paja quizás construida en el sitio confirmado por de la Torre en 1775. Siete conjuntos de casas se fueron…
p. 105
[10]han venido al solar gentes extrañas, todo cambiado está. Campanas de mi pueblo que repicasteis en la arcaica torre cuando el p a d r e y señor Pascual Custode me bautizara a mi! Ya no tiene sabor mi nochebuena, nadie traduce ya vuestros repiques, ya no somos de aquí". En efecto, de toda esta epopeya de acción y…
p. 138
04Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 3251 cita
[4]tros que indiquen una integración para la construcción y el mantenimiento del sistema. En el fondo, según todos los datos disponibles hasta ahora, parece que se trataba de una población rural cuyos restos materiales están muy super- ficialmente dispersados. Fue una sociedad de rangos bien definidos, al juzgar por la…
p. 325
05Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 2861 cita
[5]de virilidad y fertilidad; figuras femeninas encontradas en cámaras funerarias, que tal vez fueron puestas allí para facilitar la concepción y el renacimiento después de la muerte; montículos en forma de mujeres en los últimos meses del embarazo, todos sembrados con árboles floridos de cuyas ramas colgaban bellísimos…
p. 286
06Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 641 cita
[6]Fiídadnfitt Además de ganarle la batalla a las inundaciones anua- les, el manejo hidrológico busca unos mecanismos que permitan la utilización del líquido donde y cuando se nece- site. La primera meta exige la construcción de canales de desagüe y terraplenes que se eleven bien por encima del nivel de las aguas. Para…
p. 64
07Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 2871 cita
[7]–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’ n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…
p. 287
08Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 2871 cita
[8]–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’ n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…
p. 287
09Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1321 cita
[9]como los blancos po- bres, mestizos y mulatos desarrollaron fincas propias medianas y pequeñas dentro de la cultura anfibia regional, y formas de asalariado dentro del régimen señorial. No hubo mayor auge de formas serviles (excepto la esclavitud) en las relaciones sociales 4. Entradas a La Candelaria, Florida,…
p. 132
10Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 361 cita
[11]Santander, palos de tinte en la costa Atlántica, y caucho en el Caquetá, Vichada y Putumayo y en me - nor escala en To lima. Pero por su base demográfica y por su im- pacto en definir las grandes regiones colombianas del siglo xx, las colonizaciones decisivas habrían de ser las del café, muy identifi- cadas con el…
p. 36
11Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 311 cita
[12]Aproximadan1ente 76,9% de los conflictos de tierras en 1971 ocu- rrieron en los latifundios de la costa atlántica, en los valles interandinos y en los Llanos Orientales, donde se desarrollaban los grandes latifun- dios ganaderos y el capitalisrno agrario 49. Los restantes conflictos terri- 62 Sistemas de guerra…
p. 31
12The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 3001 cita
[13]Silvia (Cauca), 82 284 Index Sincelejo (Sucre), 67, 70, 78, 90, 102, 127, 140, 185, 201 Sinu River, 36, 41, 49, 67, 114 slavery, 8, 10 Socialist Bloc, 73, 92, 113-15, 141, 205, 231n, 236n sorghum, 133, 134 Soviet Union, 181, 188 soybeans, 24, 134 Spanish conquest, 8, 216n Spanish settlers, 8-10 state, xiii, 3-4, 6,…
p. 300
13No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1231 cita
[14]de julio de 1970, a un mes de que se terminara el gobierno de Lleras, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Para entonces, había casi un millón de hombres y mujeres afiliados a las asociaciones campesinas, y un empoderamiento que se reflejaba en las palabras del líder agrario sucreño Francisco…
p. 123
14Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 401 cita
[15]la ANUC. En ellos la Asociación rechazaba la colonización como substituto de la reforma agraria, exigía la extinción del domi- nio de tierras privadas incultas y la expropiación del latifundio, ade- más de los apoyos estatales para elevar el nivel de vida campesino. El Mandato Campesino de la ANUC, aprobado por la…
p. 40
15La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 1021 cita
[16]el corazón de los Montes de María, ade- más de permitir el acceso y la disposición de agua en una región seca y caliente. Sin embargo, es importante aclarar que no se trata de una geografía como la que habitualmente se asocia con una 62 Ibíd. Grupo de Memoria Histórica 102 zona de retaguardia estratégica desde el…
p. 102
16Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 1John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · p. 1251 cita
[17]se desarrolló trabajo bajo la política de la lí- nea Sincelejo, aunque eso no significó que desapareciera la llama- da ANUC oficial o gobiernista. Claro, eso pasó por la crisis de la ANUC que se dio desde los años setenta, aunque aquí eso se vivió más tarde. Eso entra en una crisis por ahí tipo, yo creo que, por ahí…
p. 125
17La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 981 cita
[18]entre los 26 mu- nicipios de Sucre 80 Al interior del departamento pueden distinguirse dos micro- regiones donde la movilización armada ha sido especialmente aguda. La primera corresponde a los Montes de María. Allí se ins- talaron desde los ochenta el ELN, el PRT, la Coordinadora de Reno- vación Socialista – CRS -, y…
p. 98
18Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 314, 3182 citas
[19]de la región, dentro de una estrategia de copamiento territorial y poblacional. Así, sur- gió el “Bloque Héroes de los Montes de María” de las AUC. El área de in fl uencia de este grupo paramilitar estuvo demarcada por los Montes de María, ubicados entre los Departamentos de Sucre y Bolívar 532. No obstante, varias…
p. 318
[31]de Sucre y Alcalde del municipio de Sucre; el ex Senador y ex Representan- te a la Cámara José María Conde Romero; la ex Representante a la Cámara Muriel de Jesús Benitorrevollo Balseiro; el ex Senador Jairo Enrique Merlano Fernández; y el Diputado de la Asamblea departamental de Sucre Nelson Stamp Berrío, entre…
p. 314
19Los retos de la justicia transicional en Colombia. Percepciones, opiniones y experiencias 2008. Panorama cualitativo y cuantitativo nacional, con énfasis en cuatro regionesIris Marín Ortiz · 2009 · p. 781 cita
[20]Eric Morris y que se transcribe a continuación: “A partir de 1996, sin desconocer que en los años anteriores de esa década grupos armados ilegales habían ope- rado en Sucre y llevado a cabo aten- tados contra la población, empezaron a actuar en la región organizaciones paramilitares que se proclamaron como expresión…
p. 78
20Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 2121 cita
[21]la prensa nacional (20-11-2006), el ex paramilitar Jairo Castillo se confesó: «No me arrepiento de haber sido paramilitar y quiero es pedirle perdón a mi departamento (Sucre) por saber tantas cosas y no haberlas dicho a tiempo. Pero, es que el que denunciaba se moría y hoy soy el único testigo que queda vivo. Estoy…
p. 212
21Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 2121 cita
[22]la prensa nacional (20-11-2006), el ex paramilitar Jairo Castillo se confesó: «No me arrepiento de haber sido paramilitar y quiero es pedirle perdón a mi departamento (Sucre) por saber tantas cosas y no haberlas dicho a tiempo. Pero, es que el que denunciaba se moría y hoy soy el único testigo que queda vivo. Estoy…
p. 212
22Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 192, 3062 citas
[23]Ángel Daniel Villarreal Barragán y el ganadero Joaquín García habrían optado por conformar una organización armada para dominar la región de La Mojana (Sucre) y frenar la amenaza de la guerrilla. Los políticos, dice la providencia del alto tribunal, buscaban ‘establecer una estructura político-militar’ que pusiera a…
p. 306
[28]laboratorios y hasta una pista de aterrizaje. La droga se maneja por Santa Rosa y Simití. El sur de Sucre, cerca de los límites entre Bolívar y Antioquia, es una zona estratégica para el narcotráfico. El Gobierno debe atacar con más fuerza. Sucre está controlado por la fuerza pública, pero subsiste la amenaza de las…
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23Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1881 cita
[24]Verdad Abier- ta de los Montes de María”). La incursión paramilitar en alianzas con terratenientes y po- líticos de la región, siguiendo el modelo del Urabá, llevó a un re- 230 Ramiro Vanoy, alias Cuco Vanoy, comandante del Bloque paramilitar Mineros ejercía el control territorial del Golfo de Morrosquillo a través…
p. 188
24Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 2901 cita
[25]en el pueblo; habían montado otra banda en Turbo, Antioquia, la estratégica entrada al país por el Golfo de Urabá, al mando del exguerrillero que había venido del Guaviare, Éver Velosa, alias “Hernando Hernández” o “ H. H ”, la semilla de lo que luego se llamó el Bloque Bananeros; y habían entrado al suroeste…
p. 290
25Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6201 cita
[26]Rebollo, fuera el nuevo alcalde del municipio. Se buscaba seguir asegurando el control del gobierno local 2001. Salvador Arana Sus, exgobernador de Sucre condenado por sus vínculos con el paramilitarismo 2002, sostuvo que fueron los mismos políticos los que comenzaron a buscar a las autodefensas para comenzar a hacer…
p. 620
26Herederos del mal. Clanes, mafias y mermelada. Congreso 2014-2018León Valencia, Ariel Ávila Martínez · 2014 · p. 13, 162 citas
[27]logrado ascender en su carrera, pasando de 29 estudiante de Ingenieria Agropecuaria a ser el representante de los egresados ante el Consejo Superior de Educacion de la Universidad de Sucre. Acuna llego ala politica con el apoyo econornico de Sal- vador Arana, su padrino politico, y el aval de los jefes pararnilitares…
p. 13
[36]asegura el futuro de su can·era politica a la Gobernacion de Sucre y Alcaldia de Sincelejo, siendo los recursos del erario publico de las administraciones municipales de Tolu, Covefias, su principal fuente de financiacion, en especial los recursos provenientes de regalias, Secretaria de Educacion Municipal de…
p. 16
27El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 253, 2632 citas
[29]2004). En el departamento de Sucre, las autodefensas operan en la zona a través de la estructura Rito Antonio Ochoa, perteneciente el Bloque Norte de las AUC. El grupo San Onofre opera en la región, ubicándose en los municipios de San Onofre, Tolú, Toluviejo, Ovejas, Chalán y Los Palmitos. A partir de 1997 las AUC se…
p. 263
[37]legitimación estatal de la hegemonía paramilitar a nivel nacional, que por obvias razones tiene su “zona de diálogo” en Santafé de Ralito, un corregimiento del mu- nicipio de Tierralta. Un proceso bastante cuestionado a nivel nacional e internacional dada la impunidad rampante. Buena parte de estas dinámicas de tipo…
p. 253
28Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 531 cita
[30]AUC A pesar de los golpes propinados por las fuerzas militares a las FARC que mantenían notoria presencia en el departamento, los pobladores afirman que ha habido presencia durante 2010 de pequeños reductos del Frente 37 entre Sincé, Galeras, San Benito Abad, Majagual y San Marcos, información no compartida por la…
p. 53
29La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 122, 1252 citas
[32]electorales" nunca se aliaron con éL Cuando "40" llega a Barranquilla no encuentra aceptación de las elites y los hechos así lo demuestran. Estructura financiera del bloque Montes de María o la captura de las rentas departamentales y municipales basadas en las regalías del petróleo a través de COOPSABANA Las…
p. 122
[34]el con- solidado total de los giros para el periodo supera los 291.575 millones de pesos que representan unos 150 millones de dóla- res. Aumentan de modo constante hasta 2006 por efecto de las fluctuaciones en los precios del crudo y por el descubrimiento y explotación de nuevos pozos. b. El 50% de los giros…
p. 125
30Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2911 cita
[33]fruto de un contu - bernio consciente y voluntario con la finalidad de conservar, consolidar o adquirir el poder político y en ese propósito se llegó a cooptar con las autodefensas el poder público que dimanaba de las diferentes alcaldías y gobernaciones cuyo control por parte del grupo ilegal armado fue total en los…
p. 291
31Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 2271 cita
[35]violencia. 675 Entrevista 762 - VI - 00002. Lideresa social, mujer afrodescendiente, víctima d e desplazamiento forzado. 676 Entrevista 109 - VI - 00017. Periodista, testigo de homicidio. 677 Entrevista 811 - VI - 00004. Defensor de Derechos Humanos, víctima de amenaza y atentado al derecho a la vida. 227 El 23 de…
p. 227
32El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 2531 cita
[38]legitimación estatal de la hegemonía paramilitar a nivel nacional, que por obvias razones tiene su “zona de diálogo” en Santafé de Ralito, un corregimiento del mu- nicipio de Tierralta. Un proceso bastante cuestionado a nivel nacional e internacional dada la impunidad rampante. Buena parte de estas dinámicas de tipo…
p. 253
33Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 3282 citas
[39]septiembre de 2014, “ Detienen a ocho personas señaladas de pertenecer al ‘Clan Úsuga’ en Sucre” y Revista Noche y Niebla N° 50, julio a diciem - bre de 2014, página 104. 103- Información recibida en visitas realizadas por la CNRR-Área DDR a zonas de Sin - celejo, Coveñas y Tolú en 2010. 329 CAPÍTULO IV. PRESENCIA DE…
p. 328
[40]septiembre de 2014, “ Detienen a ocho personas señaladas de pertenecer al ‘Clan Úsuga’ en Sucre” y Revista Noche y Niebla N° 50, julio a diciem - bre de 2014, página 104. 103- Información recibida en visitas realizadas por la CNRR-Área DDR a zonas de Sin - celejo, Coveñas y Tolú en 2010. 329 CAPÍTULO IV. PRESENCIA DE…
p. 328
34Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 2121 cita
[41]nacionales. La poblacién indi- gena alcanza mas de 11.847 habitantes (1,36%), en su casi totalidad del grupo sent Las condiciones sociales de la poblacidn son in- feriores a los promedios nacionales, como lo mues- tran las mayores tasas d abetismo, mortalidad infantil, pobreza y miseria y las menores coberturas…
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