Sucre es el departamento colombiano que ocupa la esquina noroccidental de la sabana caribeña, entre el río Cauca y el mar, con capital en Sincelejo. Nació como entidad administrativa el 18 de agosto de 1966, cuando fue segregado de Bolívar durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, pero su territorio —las sabanas, los Montes de María, la franja costera del golfo de Morrosquillo y las tierras anfibias de La Mojana— llevaba siglos operando como una unidad ecológica y social diferenciada. Sobre ese sustrato, en el que se superponen la ingeniería hidráulica zenú, la hacienda ganadera colonial y republicana y el gamonalismo liberal costeño, se levanta una identidad sabanera cuya institucionalización tardía cristalizó a la vez una diferencia territorial genuina y el poder de las élites hacendiles que la gestionaron en su favor. Leer Sucre exige entender el decreto de 1966 no como un punto de partida, sino como el final de un proceso largo y como el arranque de otro —la explosión agraria de la ANUC— que ese mismo decreto no supo, o no quiso, contener.
La sabana antes del nombre: el sustrato zenú
Cuando los españoles llegaron al bajo Sinú y al San Jorge en el siglo XVI, encontraron el territorio dividido en tres cacicazgos zenúes: Fincenú, en el valle del Sinú, con centro ceremonial en la laguna de Betancí; Pancenú, en la hoya del río San Jorge, que corresponde en buena medida al actual sur de Sucre; y Cenúfana, en el bajo Cauca y el Nechí. Esa tripartición canónica, que los cronistas Pedro y Alonso de Heredia despacharon con la brevedad propia de quien busca oro más que etnografía, cubría una organización territorial probablemente más compleja, articulada en torno a lo que Clemencia Plazas y Ana María Falchetti de Sáenz consideran "el delta interno más altamente desarrollado para la pesca en América del Sur".
El logro más notable de esa civilización fue la ingeniería del agua. En la depresión momposina, los panzenúes construyeron un sistema hidráulico monumental de canales de desagüe, terraplenes, represas y canales de irrigación que cumplía una doble función: evacuar el exceso de agua en los seis meses de inundación y almacenarla y conducirla en los seis de sequía. Las huellas del sistema son todavía legibles desde el aire: los camellones dispuestos en espina de pescado forman una retícula que se extiende sobre La Mojana y buena parte de la depresión, y el geógrafo James Parsons observó que pocos lugares en la tierra reúnen mayor abundancia de aves acuáticas durante todo el año. Leroy Gordon calculó que este tipo de economía habría permitido sostener una población cercana al millón de habitantes en la región del Sinú, cifra que sigue en debate pero que revela la escala del entramado.
Queda una pregunta abierta que la arqueología no termina de resolver: quién coordinó semejante obra. Los entierros muestran rangos sociales bien diferenciados, pero la evidencia de una estructura de poder centralizada capaz de dirigir la construcción y el mantenimiento del sistema es exigua. Para los zenúes, la tierra era el tapiz de la imaginación: los dibujos tejidos en textiles y redes de pesca, o grabados en cerámica, forman un universo simbólico que integra lo funerario, lo ritual y lo político. Ese sustrato no desapareció con la Conquista. Censos modernos siguen registrando comunidades zenúes en el territorio, y el resguardo de San Andrés de Sotavento, en la frontera con Córdoba, mantiene una continuidad demográfica que atraviesa cinco siglos.
Conquista, reducciones y el arrochelamiento sabanero
Pedro de Heredia, fundador de Cartagena en 1533, avanzó al año siguiente desde Calamar por los Montes de María hacia el Finzenú, atraído por el oro de las tumbas indígenas. La expedición se orientó al sur, hacia Faraquiel y Betancí, dejando por entonces intocado el Panzenú norteño, es decir, el corazón de las actuales sabanas de Sucre. La conquista de esta franja fue más lenta y más ambigua que la del Sinú central: no hubo una capital ceremonial que arrasar, y el territorio se pobló poco a poco de estancias, hatos y poblados dispersos.
De esa lentitud proviene una característica sabanera duradera: la mezcla. En 1675 las autoridades coloniales prohibieron a los indios el juego del montucuy en la región de sabanas, por considerarlo ocasión de borracheras —con vino de palma, aguardiente y chicha— y de exceso en el baile de gaitas. La medida no cuajó, y no porque los indios se resistieran solos: en las fiestas participaban españoles que llegaban a pintarse y vestirse como indígenas, y a jugar piquerías con ellos. Esa permeabilidad, más que anécdota costumbrista, describe una sociedad que se estaba haciendo por abajo, al margen de las jerarquías formales, y que fundaría la matriz cultural sabanera —música de gaitas, cantos de vaquería, fiestas patronales sincréticas— que sigue distinguiendo a Sucre del Caribe cartagenero.
Ese mundo disperso empezó a incomodar a la Corona en el siglo XVIII. Entre 1774 y 1778, Antonio de la Torre y Miranda, oficial naval español al servicio de la gobernación de Cartagena, recorrió la provincia fundando y organizando comunidades. Su empresa formaba parte de la política borbónica de reducción de arrochelados: reunir en poblados formales a la población dispersa para someterla al control fiscal, sacramental y policial del Estado y la Iglesia. La campaña contó con el respaldo activo de la aristocracia local terrateniente —José Fernando de Mier, entre otros hacendados— y ese respaldo no era gratuito: concentrar la población en pueblos despejaba el campo para el hato y ordenaba la mano de obra en torno a los cascos urbanos que los grandes propietarios controlaban. Muchos de los municipios que hoy dan estructura al departamento —Corozal, Sampués, San Onofre, Tolú, Sincelejo entre ellos, con orígenes de distinta profundidad— consolidaron su forma en esta ola tardía de reordenamiento colonial.
La geografía que impuso una vocación
La divergencia entre las tierras sucreñas y el resto de Bolívar no era, en el fondo, política sino ecológica. El departamento se recuesta entre el mar Caribe al oeste y el río Cauca al este, con los Montes de María —serranía de San Jacinto para unos autores, de San Jerónimo para otros, ramal septentrional de la cordillera Occidental— alcanzando hasta 700 metros de altitud en su núcleo. Detrás de la serranía, el relieve desciende a un plano de unos 100 metros surcado de arroyos y ciénagas: la sabana propiamente dicha, con Sincelejo y Corozal como centros. Al sur, el terreno se hunde en la depresión momposina y da paso a La Mojana, donde el ciclo hidrológico impone seis meses de inundación y seis de sequía, y donde la gente organiza su vida en la alternancia entre pesca y ganadería en lo que los geógrafos llaman una cultura anfibia.
Cada una de estas franjas produjo su propia economía: pesca y agricultura de vega en La Mojana; ganadería extensiva en las sabanas; agricultura campesina y trapiches en los Montes de María; comercio marítimo y sal en el golfo de Morrosquillo, con Tolú como puerto y, más tarde, Coveñas como terminal petrolera. Nada de esto conectaba naturalmente con la Cartagena caribeña, cuyo horizonte era el Atlántico y la carrera de Indias. Ya en el siglo XIX, hacia 1908, Francisco Javier Vergara y Velasco cartografiaba estas tierras con criterio de geógrafo moderno y las inscribía en un conjunto sabanero distinto del núcleo cartagenero: la evidencia de una diferencia territorial que la administración tardaría medio siglo más en reconocer.
Esa vocación pecuaria, hoy consolidada, es abrumadora: para 2008, el 84 % del suelo del departamento —748.930 hectáreas— correspondía a actividades pecuarias y apenas el 10 % a agrícolas. En los Montes de María, el municipio de San Onofre concentraba el 28 % del inventario bovino regional, seguido por Toluviejo con 12 %, María la Baja con 11 %, San Juan de Nepomuceno con 9 % y Los Palmitos con 8,5 %. Los números documentan un desenlace, pero no lo explican por sí solos: para entender por qué la sabana se llenó de vacas y no de cultivos hay que mirar la hacienda.
La hacienda ganadera y la geometría del poder
La ganadería sabanera nació con la Colonia y creció en la República como una institución primitiva en el sentido técnico: baja inversión productiva, escasa transformación técnica, expansión por acumulación de tierra antes que por intensificación. Sus dueños, sin embargo, no eran primitivos en absoluto: entendieron pronto que el negocio no era solo el ganado, sino el control simultáneo de la tierra, el agua y el Estado local.
El mecanismo estrella de esa expansión fue la aparcería con siembra de pastos. El campesino recibía una parcela sin pagar renta con la contraprestación de dejarla sembrada de pastos al terminar el ciclo. Cuando el suelo se agotaba para el cultivo pero quedaba en condiciones para el hato, el aparcero debía buscar otra parcela más adentro de la frontera, y en la que abandonaba, ya empastada, entraba el ganado del propietario. El resultado era un traslado silencioso pero implacable del costo de la praderización al trabajador, y una expansión continua de la frontera ganadera a expensas de la tierra campesina. Sumado a la concentración progresiva de la propiedad, ese modelo desembocó en cifras extremas: en zonas del departamento estudiadas por informes de la región, el índice de Gini de propiedad alcanzó 0,87, casi siete puntos por encima del ya alto promedio de la Costa Atlántica. Las tres cuartas partes de la tierra sucreña quedaron en manos de menos del 2 % de la población.
Nada de esto habría sido posible sin el control del Estado local. El hacendado sabanero articulaba desde el hato una red que incluía a letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, y que se prolongaba hacia las alcaldías, las notarías, las juntas electorales y la representación parlamentaria. Los peones de las haciendas fueron —en la fórmula que Salomón Kalmanovitz recogió de Alejandro López— "carne de las urnas" en las elecciones y "carne de cañón" en las guerras civiles del siglo XIX, invistiendo a los terratenientes del poder político local y nacional. Ese gamonalismo no era una desviación del orden republicano sino su forma efectiva en la periferia: el Estado central, débil frente a la fuerza centrífuga de las provincias, negociaba con los poderes locales en lugar de imponerse sobre ellos. La identificación popular, desde los inicios mismos de la independencia, se orientaba antes hacia la provincia y la región que hacia una nación abstracta que a duras penas llegaba a la sabana.
Un siglo de mapas cambiantes: de Bolívar a Sincelejo y de vuelta
En términos administrativos, las sabanas sucreñas formaron parte del Estado Soberano de Bolívar durante el federalismo radical (1857-1886) y, tras la Regeneración de Rafael Núñez, del departamento de Bolívar bajo la Constitución de 1886. La ordenación político-administrativa de estas subregiones cambió con frecuencia, reflejando la fuerza localista de los cacicazgos municipales más que caos o incompetencia administrativa.
El intento más notable de reconocer institucionalmente la diferencia sabanera se produjo bajo el gobierno de Rafael Reyes, cuya política de desintegración territorial dividió el país en 34 departamentos mediante la ley 1 de 1908. En ese reparto se erigió, efímero, un departamento de Sincelejo que anticipó por más de medio siglo el mapa de 1966. La reforma de Reyes se desmontó parcialmente en 1910, y la sabana volvió a Bolívar. Lo notable es que la posibilidad ya estaba planteada: la existencia legal —aunque breve— de un ente administrativo con capital en Sincelejo sirvió como precedente y como argumento en las décadas siguientes, cada vez que las élites sabaneras insistieron en que su territorio merecía autonomía.
La razón por la que Reyes exploró y luego retrocedió, y por la que hubo que esperar hasta 1966, se entiende en el mismo movimiento: la debilidad del Estado central retroalimentaba las tendencias localistas, pero la ausencia de una clase dominante enraizada específicamente en la subregión —distinta del bloque de comerciantes y hacendados de Cartagena— dificultaba articular una ideología regionalista sólida. La élite sabanera existía, pero estaba en formación; necesitaba todavía el siglo XX para consolidarse como bloque diferenciado.
1966: la creación del departamento
El decreto que creó Sucre el 18 de agosto de 1966 llegó bajo el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, tercer presidente del Frente Nacional, y en un momento particular del pacto bipartidista. Lleras enfrentaba una crisis interna del Frente —más por fallas de funcionamiento que por oposición organizada— y tenía enfrente, como principal bastión disidente, a la Alianza Nacional Popular (ANAPO) de Gustavo Rojas Pinilla. El contexto económico era áspero: parálisis industrial, caída de precios del café, estancamiento agrario. Lleras apostó por la industrialización por sustitución de importaciones y rechazó abiertamente los consejos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, pero también entendió que sostener el Frente exigía nuevas bases institucionales y clientelas rurales.
La creación de Sucre encajaba en esa estrategia. Por una parte, respondía a una presión regional legítima que las élites sabaneras habían acumulado durante décadas: la sensación —fundada— de que Cartagena drenaba los recursos y que las ganaderías, ciénagas y sabanas del sur bolivarense necesitaban un aparato administrativo propio. Por otra, permitía al liberalismo costeño abrir un nuevo espacio de burocracia, gobernación, asamblea, contratación y patronazgo, en una región donde el partido controlaba con solvencia la maquinaria electoral. La figura clave del liberalismo caribeño en esos años era Alfonso López Michelsen, quien ejercería sobre la Costa una influencia política persistente y para quien la reorganización territorial de la región formaba parte del rediseño del poder liberal en la periferia.
Sincelejo se consolidó como capital: ciudad de ferias ganaderas, corralejas, comercio de sabana y encrucijada de caminos entre Cartagena, Montería y La Mojana. Corozal, su vecina, quedó como segunda cabeza urbana. En torno a esos dos centros se ordenaron las subregiones: los Montes de María al norte, con San Onofre, Tolú, Coveñas, San Juan de Nepomuceno, Ovejas y Colosó; las Sabanas al centro, con Corozal, Sincelejo, Sampués, Los Palmitos y Sincé; el San Jorge y La Mojana al sur, con San Marcos, Majagual, Sucre-Sucre y Guaranda como puertos fluviales. El golfo de Morrosquillo, con Tolú y Coveñas, dio al departamento un frente marítimo modesto pero estratégico: la terminal petrolera de Coveñas, inaugurada en 1972 para exportar el crudo de los Llanos y del Magdalena Medio, convertiría con los años a la costa sucreña en un nodo de la economía nacional.
La ANUC y el estallido agrario
El propio gobierno que creó Sucre creó también, en mayo de 1967, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, mediante la Resolución 061 y el Decreto 755 del 2 de mayo. La ANUC nació como un instrumento oficial de organización rural, pensado para dotar a Lleras Restrepo de una base social propia con la cual empujar la reforma agraria contra la resistencia del Congreso conservador y de la Sociedad de Agricultores de Colombia. Para 1970, al terminar su mandato, la asociación contaba con unos 845.000 usuarios inscritos —cerca del millón según algunas fuentes— en asociaciones repartidas por todo el país.
La ley 135 de 1961, firmada por Alberto Lleras Camargo en diciembre de aquel año, había fijado ya el marco: expropiación pagada de latifundios improductivos, colonización de tierras de frontera, dotación a arrendatarios y aparceros. Bajo el gobierno de Lleras Restrepo el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria recibió recursos y orientación política para actuar. La muerte, en febrero de 1966 en los montes de Santander, del sacerdote Camilo Torres Restrepo —quien había sido representante del cardenal en la directiva del INCORA antes de sumarse al Ejército de Liberación Nacional— señalaba de modo trágico el margen estrecho en el que se movía la reforma: entre la insurgencia armada que la desbordaba por la izquierda y el poder terrateniente que la bloqueaba por la derecha.
En Sucre, la ANUC no fue una filial más: fue el epicentro nacional del ala radical. La línea Sincelejo, autónoma y de izquierda, defendía la toma directa de tierras bajo el lema "la tierra pa'l que la trabaja"; la línea Armenia, cercana al gobierno, prefería la vía institucional. La escisión, hacia 1971-1972, dejó a Sincelejo como capital simbólica del campesinado insurgente colombiano. Las invasiones se multiplicaron en el departamento a comienzos de los setenta, y el INCORA, ante el fracaso de la entrega individual de parcelas, giró hacia la adjudicación en grupo y en proindiviso, dando origen a empresas comunitarias que combinaban tierras invadidas, distritos de aparceros y arrendatarios, y proyectos de adecuación.
Las cifras dimensionan el fenómeno. Para 1973 existían en Colombia unas 850 empresas comunitarias o mixtas que ocupaban 207.000 hectáreas. Los departamentos de Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre —los cinco con más invasiones— concentraban 81.162 hectáreas, el 40 % del total nacional. Sucre solo, con las acciones más radicales del país, reunía cerca de 35.000 hectáreas. En un territorio con un Gini de propiedad de 0,87, ese porcentaje representaba un asalto frontal al orden hacendil.
No es casual que la ANUC estallara con más fuerza en Sucre. El propio orden agrario que la hacienda había construido —aparcería con siembra de pastos, arrendamiento precario, expulsión progresiva de los campesinos hacia márgenes cada vez más pobres— producía la clase movilizada que ahora reclamaba la tierra. La segregación de 1966 había reconocido institucionalmente a la subregión, pero había puesto la gobernación en manos de las mismas familias que controlaban los hatos; el nuevo aparato departamental, en lugar de mediar el conflicto, funcionó como escudo de la propiedad concentrada. Al finalizar el gobierno de Misael Pastrana Borrero (1970-1974), y con el Pacto de Chicoral de 1972 que enterró la reforma, la ANUC oficial se desinfló, pero la línea Sincelejo prolongó una resistencia que dejaría huella durante toda la década.
Red de personas, lugares y palabras
La identidad sabanera de Sucre se sostiene en un tejido de nombres y lugares que conviene enunciar con precisión. Del sustrato prehispánico sobrevive la memoria del cacique Sincelejo, epónimo de la capital, cuya figura mezcla historia y leyenda en los relatos de fundación. De la Colonia queda Antonio de la Torre y Miranda, arquitecto involuntario del sistema de pueblos sabaneros contemporáneos. Del siglo XIX y comienzos del XX, la geografía de Francisco Javier Vergara y Velasco fija en el mapa las diferencias que la administración tardaría en reconocer. Del siglo XX republicano, Carlos Lleras Restrepo firma la creación del departamento y la ANUC en el mismo movimiento, y Alfonso López Michelsen encarna al liberalismo costeño que ordena la política caribeña de la segunda mitad del siglo.
Los lugares componen un mapa denso. Sincelejo, capital sabanera y sede de la Feria Ganadera y las corralejas del 20 de enero, es el centro; Corozal, su gemela colonial, aporta el segundo eje urbano. San Onofre, Tolú y Coveñas articulan la costa, con el terminal petrolero como puerta al mundo; los Montes de María —al sureste de Cartagena, a unos 50 km del Caribe— conforman el espacio agrícola y musical, con Ovejas, San Jacinto y San Juan de Nepomuceno como centros reconocidos de producción cultural costeña. Sampués, en las sabanas, mantiene la tradición artesanal zenú del sombrero vueltiao y la hamaca. San Marcos y Majagual, en La Mojana, son los puertos fluviales del San Jorge, y la palabra misma —Mojana— nombra a la vez una región, una cultura anfibia y una manera de estar en el mundo con el agua encima seis meses al año.
Las palabras completan el mapa: sabanero, sinuano, mojanero, montemariano designan identidades subregionales que anteceden al departamento y lo desbordan. La gaita, el porro, el fandango de vueltas, la vaquería y la corraleja componen un repertorio cultural que se despliega entre Córdoba, Sucre y el sur de Bolívar, y que no reconoce las fronteras administrativas de 1966.
La huella
Sucre nació en 1966 con dos herencias que pesarían distinto en las décadas siguientes. Recibió, por un lado, una identidad territorial genuina, con siglos de sedimentación zenú, colonial y republicana; una geografía inconfundible; una cultura musical, culinaria y festiva de espesor propio; y un núcleo urbano —Sincelejo— capaz de encarnar la nueva entidad. Recibió, por otro, una estructura agraria brutalmente concentrada, un aparato clientelar heredado del Bolívar liberal y una tensión social que la creación misma del departamento no supo canalizar y que estallaría a los pocos años en las tomas de tierra de la ANUC.
Los años ochenta y noventa mostrarían las consecuencias de esa fundación desequilibrada. El paramilitarismo, importado a Sucre desde Córdoba por políticos y ganaderos locales para respaldar sus negocios y defender los hatos, se implantó incluso en zonas donde la guerrilla apenas tenía presencia —la costa de Tolú, Coveñas y San Onofre—, lo que revela que su motor no era solo contrainsurgente sino de consolidación del orden hacendil. Entre 1999 y 2001, los paramilitares perpetraron en los Montes de María 42 masacres con 354 víctimas fatales. Edward Cobos Téllez, alias Diego Vecino, oriundo de San Marcos en La Mojana, fue una de las figuras que articularon el bloque local con el patrocinio de élites regionales. Tras la desmovilización formal de las AUC, grupos posdesmovilización mantuvieron el control de rutas de narcotráfico y compra masiva de tierras en los Montes de María y La Mojana, especialmente por parte de inversionistas antioqueños atraídos por proyectos de palma, ganadería extensiva y minería. En la costa Caribe, esa violencia no produjo nuevos ricos: consolidó a las viejas élites regionales, y en el propio Sucre las redes contemporáneas de control de regalías y presupuestos municipales de Tolú, Coveñas y Sincelejo reprodujeron los patrones clientelares heredados del siglo XIX.
Contra esa deriva, Sucre también acumuló resistencias y creaciones. La ANUC-Sincelejo fue durante años el símbolo del campesinado organizado de Colombia. Los procesos de retorno y reparación en los Montes de María, la memoria de las masacres —El Salado en Bolívar, pero también Chengue, Macayepo y Pichilín en Sucre— y la vitalidad cultural de la gaita y el porro sostienen una identidad que no se reduce a la de sus élites. La Universidad de Sucre, creada en 1977 en Sincelejo, articuló un espacio de formación regional; los músicos de San Jacinto y Ovejas prolongaron un legado sonoro que hoy se reconoce como patrimonio nacional; la artesanía zenú de Sampués y San Andrés de Sotavento mantuvo vivo el hilo con el sustrato prehispánico.
El balance del departamento a más de medio siglo de su creación es ambivalente y honesto con su origen. Sucre fue, y sigue siendo, la cristalización de una identidad sabanera real, y también el marco institucional que congeló una estructura agraria injusta. Ambas cosas nacieron el mismo día de 1966, y ambas explican por qué este territorio —el que los zenúes moldearon con canales, el que los hacendados llenaron de pastos, el que los campesinos de la ANUC intentaron rehacer con invasiones, el que los paramilitares recorrieron con masacres— sigue siendo uno de los espejos más nítidos en los que se puede leer la historia larga de Colombia.
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Documentos y fragmentos citados
47 documentos · 48 fragmentos01Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 3251 cita
[1]tros que indiquen una integración para la construcción y el mantenimiento del sistema. En el fondo, según todos los datos disponibles hasta ahora, parece que se trataba de una población rural cuyos restos materiales están muy super- ficialmente dispersados. Fue una sociedad de rangos bien definidos, al juzgar por la…
p. 325
02Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 691 cita
[2]extraordinario. Mientras se aprestaba a la defensa del Panzenú por ese lado del gran río con apremio de sus colegas malibúes, Guley se vio asediado por el otro, el de las sabanas, cuando don Pedro de Heredia (el fundador de Cartagena) avanzó en 1534 desde Cala- mar! por los montes de María para descubrir el Finzenú.…
p. 69
03Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 641 cita
[3]Fiídadnfitt Además de ganarle la batalla a las inundaciones anua- les, el manejo hidrológico busca unos mecanismos que permitan la utilización del líquido donde y cuando se nece- site. La primera meta exige la construcción de canales de desagüe y terraplenes que se eleven bien por encima del nivel de las aguas. Para…
p. 64
04Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 2861 cita
[4]de virilidad y fertilidad; figuras femeninas encontradas en cámaras funerarias, que tal vez fueron puestas allí para facilitar la concepción y el renacimiento después de la muerte; montículos en forma de mujeres en los últimos meses del embarazo, todos sembrados con árboles floridos de cuyas ramas colgaban bellísimos…
p. 286
05Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 2141 cita
[5]Sin duda, se supone, fue una sociedad más igualitaria que no desarrolló una centralización política comparable a la de sus predecesores, ni una orfebrería tan notable. Suena fascinante, pero hay algo paradójico en la argumentación. Por un lado, se supone que la región inundable del bajo San Jorge fue, según los…
p. 214
06Manual introductorio. Biblioteca Básica de Cocinas Tradicionales de ColombiaGermán Patiño Ossa, Antonio Montaña, Lácydes Moreno Blanco · p. 271 cita
[6]sequías. Seis meses al año el habitante de La Mojana vive en seco, y seis sobre el agua. En los mismos suelos es pescador en épocas de inundación y ganadero y agricultor en la baja de aguas. La suya es una cultura anfibia. Hace muchos años, también en esa zona, un grupo, el chimila, antes de la con- quista española,…
p. 27
07Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 501 cita
[7]cifras representan 20 cálculos imprecisos y exagerados, que reflejan el deseo de los españoles de exaltar su valor al someter con pocos efectivos numerosas poblaciones. Además, se han señalado que las investigaciones arqueológicas no han demostrado la presencia de restos y ruinas de tal magnitud que permitan suponer…
p. 50
08Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 2871 cita
[8]–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’ n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…
p. 287
09Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 2871 cita
[9]–; Fidalgo, ‘‘Expedición Fidalgo,’’ n. . Howe, People Who Would Not Kneel, ; Mendinueta, ‘‘Relación,’’ , . . Pombo, ‘‘Informe del real consulado,’’ –; Nieto, ‘‘Geografía histórica,’’ . According to French resident Luis Striffler (‘‘El Alto Sinú,’’ pt. , –), who visited the Alto Sinú…
p. 287
10Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 3061 cita
[10]zenúes el juego de " m o n t u c u y " en la región de sabanas de la Costa, en 1675, por ser "juntas y borracheras de jugo o vino de las palmas, aguardiente, chicha y otras cosas con que se embria- gan... y las gaitas [como baile] de que se dice haber demasiado a b u s o ". (AGÍ, Escribanía de Cámara 644, Cuaderno 2,…
p. 306
11Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1161 cita
[11]"al son de cam pana", para que pudieran ser mejor controlados por el Estado y la Iglesia. En su intento por consolidar el orden social y el progre so m aterial, las au to rid ad es lanzaron una serie de cam pañas para obligar a los "arrochelados" a instalarse en com unidades m ás grandes. En el Bajo M agdalena, la…
p. 116
12Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1851 cita
[12]atractivos naturales del departamento destaca el Cañón del Chicamocha. En la capital, Bucara- manga, y su entorno se han desarrolla- do en los útltimos tiempos industrias de alimentos y de bebidas, cigarrillos (la primera del país), textiles, metal- mecánicas y de cemento. La capital de Santander, Bucaramanga, ciudad…
p. 185
13Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1301 cita
[13]y la complejidad relativa de ecosistemas y sociedades. Capítulo V l os sistemas ambientales territoriales 131 C olombia C ompleja 1. e l C aribe rural Entre la ciudad de Cartagena, el golfo de Urabá y las estribaciones de la cordillera se extienden las ciénagas, sabanas y lomeríos del Caribe, surcadas ellas por los…
p. 130
14Cumbia! Scenes of a Migrant Latin American Music GenreHéctor Fernández L'Hoeste, Pablo Vila (eds.) · 2013 · p. 621 cita
[14]traceable to Figure 2.1. Marioneta, La Cumbiamba Eneyé’s first recording, was released in 2006 on Chonta Records. 52 Jorge Arévalo Mateus the Sinú Valley, specifically the Montes de María la Alta region, or Serranía de San Jacinto in the northern coastal regions of Colombia. It is in this rural environment that the…
p. 62
15Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 6391 cita
[15]partamento de Sucre, el 84 por ciento (748.930 has.) del suelo co- rrespondía a actividades pecuarias y el 10 por ciento a actividades agrícolas (Banco de la República, Subgerencia de Estudios Econó- micos, Centro Regional de Estudios Económicos, CREE, Cartage- na, 2008). Si se considera el inventario bovino de la…
p. 639
16Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1381 cita
[16]han venido al solar gentes extrañas, todo cambiado está. Campanas de mi pueblo que repicasteis en la arcaica torre cuando el p a d r e y señor Pascual Custode me bautizara a mi! Ya no tiene sabor mi nochebuena, nadie traduce ya vuestros repiques, ya no somos de aquí". En efecto, de toda esta epopeya de acción y…
p. 138
17El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 311 cita
[17]en general valorizó la tierra 22 • Kalmanovitz también resalta la importancia de la tierra en relación con el poder político: siguiendo a L6pez, dice que los peones de las haciendas sirvieron como "carne de las urnas en las contiendas electorales, o carne de cañón en las guerras civiles, invistiendo a los…
p. 31
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 491 cita
[18]gamonal regional, que articulaba «sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, y conformaron poderes locales con los que el Estado [central] se vio obligado a negociar» 71. De esta manera, el control del poder político y del Estado territorial se originaba en estas redes de base hacendil,…
p. 49
19El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 2481 cita
[19]la consecuente proletarización del campesinado. Por su parte, los grandes terratenientes se han ido convirtiendo o han sido 3. Sistema de endeude que obliga a los campesinos a trabajar para la hacienda hasta que pague la deuda. 4. El campesino pide una parcela de tierra para cultivar, sin pagar renta, pero como…
p. 248
20El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 2481 cita
[20]la consecuente proletarización del campesinado. Por su parte, los grandes terratenientes se han ido convirtiendo o han sido 3. Sistema de endeude que obliga a los campesinos a trabajar para la hacienda hasta que pague la deuda. 4. El campesino pide una parcela de tierra para cultivar, sin pagar renta, pero como…
p. 248
21Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 2131 cita
[21]directores natos del Estado» al mismo tiempo que concebían a las antiguas secciones como unas entidades independientes, ligadas al resto de la República sola- mente para efectos internacionales. Así sucedía en la primera década del siglo xx, no obstante el elevado grado de centralización política alcanzado con la…
p. 213
22Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1861 cita
[22]del Estado en la econo- mía y en los antiguos estados soberanos, los cuales en 1904 fueron completamente subyugados para evitar que se formaran, en Antioquia, Santander y Cauca, fuertes centros de presión regionalista que alimentaran brotes separatistas, como el que con- cluyó con la separación de Panamá. Más…
p. 186
23El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2431 cita
[23]perfiles dramáticos hacia 1920. LOCALISMO E IDENTIDAD REGIONAL La ordenación político-administrativa de la subregión cambió con fre- cuencia. Esta fluidez reflejaba más que caos o incompetencia, varias si- tuaciones de hecho: la fuerza localista de los cacicazgos municipales y la virtual inexistencia de una verdadera…
p. 243
24Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 331 cita
[24]Terri- torial Division Law” of June 25, 1824 (Ireland 1938). There were nine origi- nal departments (then called sovereign states) in what is today the north of Colombia and Panama (Antioquia, Bolívar, Cauca, Cundinamarca, Magda- lena, Panama, Santander, and Tolima; see Figure 2.4). When Simón Bolívar died, in 1830,…
p. 33
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 461 cita
[25]pasaron por allá. […] Digamos que esa […] siempre fue una zona donde se vivían con mucha intensidad las guerras civiles porque además, como era una frontera entre el Estado de Antioquia conservador [y] el Estado del Cauca liberal, había también esas tensiones étnicas entre antioqueños y caucanos» 51. En 1905, durante…
p. 46
26La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 1021 cita
[26]el corazón de los Montes de María, ade- más de permitir el acceso y la disposición de agua en una región seca y caliente. Sin embargo, es importante aclarar que no se trata de una geografía como la que habitualmente se asocia con una 62 Ibíd. Grupo de Memoria Histórica 102 zona de retaguardia estratégica desde el…
p. 102
27Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 2281 cita
[27]reformmonger.” 29 Carlos’s major role directing land reform came in the drafting process, where delegates from the Liberal and Conservative parties, along with the Catholic Church, committed to a program that mixed the two approaches to agrarian reform seen in earlier measures: a new legal regime for frontier…
p. 228
28Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 cita
[28]que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…
p. 29
29Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7251 cita
[29]con su hijo y hermano, el 5 de agosto de 1989 2476. Más adelante hubo allanamientos, amenazas y el desplazamiento forzado de la tesorera departamental de Anmucic-Atlántico; amenazas, hostigamien- tos, desplazamiento forzado y secuestro de una de la lideresa indígena de Anmucic-La Guajira en 2003; y amenazas,…
p. 725
30No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1231 cita
[30]de julio de 1970, a un mes de que se terminara el gobierno de Lleras, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Para entonces, había casi un millón de hombres y mujeres afiliados a las asociaciones campesinas, y un empoderamiento que se reflejaba en las palabras del líder agrario sucreño Francisco…
p. 123
31"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 1761 cita
[31]por jornaleros asalariados y minifundistas, que afectaron fi ncas de la zona plana. En la ocupación de tierras también participaron campesinos a fi lia- dos a Fanal, organización que años más tarde se distanció de los planteamientos radicales de la ANUC, línea Sincelejo. 176 “Patrones” y campesinos: tierra, poder y…
p. 176
32The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 3001 cita
[32]Silvia (Cauca), 82 284 Index Sincelejo (Sucre), 67, 70, 78, 90, 102, 127, 140, 185, 201 Sinu River, 36, 41, 49, 67, 114 slavery, 8, 10 Socialist Bloc, 73, 92, 113-15, 141, 205, 231n, 236n sorghum, 133, 134 Soviet Union, 181, 188 soybeans, 24, 134 Spanish conquest, 8, 216n Spanish settlers, 8-10 state, xiii, 3-4, 6,…
p. 300
33El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2961 cita
[33]acaba de otorgar el Incora durante más de 14 años de existencia. Muchas de estas invasiones culminaron en la conformación de empresas comunitarias, que venían conformándose desde 1968, especialmente en los distritos de aparceros y arrendatarios y en los de adecuación de tierras, cuando el Incora cambia su política de…
p. 296
34Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2531 cita
[34]"Ahora me doy cuenta de que la sabiduría es la carrera más larga para llevar al error". Este ilustre payanés, que hizo periodismo, brilló en la oratoria pronta y ágil, amante de la cacería y el buen vivir, y que fue rico en anéc- dotas, continuó vinculado a la actividad política hasta el final de su vida. Carlos…
p. 253
35Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 761 cita
[35]1950, durante la rectoría de Emilio Arango S.J. El 20 de febrero de 1951 se iniciaron las labores académicas en la sede de la Antigua Academia Javeriana 49. 2.4.1. Gobernando entre su gente El escenario con el que inicia el tercer gobierno del Frente Nacional en cabeza del presidente liberal Carlos Lleras Restrepo…
p. 76
36Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3921 cita
[36]siglo XIX parecieron ofrecer una manera moderna de conquistar el poderoso Magdalena, pero el dinero se desvió hacia tecnologías ferroviarias más modernas, después de la mitad del siglo, y con la aparición del automóvil en el siglo XX, los barcos a vapor desaparecieron del todo. Los pueblos sobre el río, sin embargo,…
p. 392
37Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3551 cita
[37]algo la reforma desde el punto de vista procedimental, y buscó hacerla menos costosa al alar- gar y modificar los plazos y las con- diciones de indemnización. Marcó un sesgo hacia la dotación de tierras a arrendatarios y aparceros. El gobier- no, a diferencia del anterior, también cumplió con la dotación de recursos…
p. 355
38Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 561 cita
[38]pesos; the reduction of exclusive rights which now are vested in those owners of lands adjacent to zones where “districts” of irrigation are administered with state money; the speeding up of the procedure for expropriations and the suppres¬ sion of the right of domain. But in the same regions, the peasants have been…
p. 56
39La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1381 cita
[39]hecho que al definir la política agropecuaria del gobierno se insistiese por parte del Ministerio de Agricultu ra, entre julio de 1961 a julio de 1969 que “a corto plazo, debe propenderse por no acele rar la tasa de migración del sector rural al ur bano, para evitar la intensificación de los pro - blemas en este…
p. 138
40Herederos del mal. Clanes, mafias y mermelada. Congreso 2014-2018León Valencia, Ariel Ávila Martínez · 2014 · p. 161 cita
[40]asegura el futuro de su can·era politica a la Gobernacion de Sucre y Alcaldia de Sincelejo, siendo los recursos del erario publico de las administraciones municipales de Tolu, Covefias, su principal fuente de financiacion, en especial los recursos provenientes de regalias, Secretaria de Educacion Municipal de…
p. 16
41La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 2441 cita
[41]notaría de El Carmen de Bolívar. No obstante, los campesinos indica- ron que no sabían que firmaron un poder. Asimismo, expresaron que no sabían que ese era un documento de venta, en el que se afirmaba que iban recibir 20 millones de pesos, pero terminaron recibiendo en- tre $4'500.000 y $5'000.000".59 58. "Así timan…
p. 244
42Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 1841 cita
[42]Mojana. Ella, a su vez, reclutó a Edward Cobos Téllez, después conocido con el alias de Diego Vecino, de San Marcos, capital de La Mojana, para crear grupos de autodefensa, con el patrocinio de políticos y ganaderos. El director de Acción Social, buen conocedor de la historia regional, recuerda que “la Cantora y…
p. 184
43Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 571 cita
[43]cultivos de coca en el Guaviare, el sur del Meta y Caquetá. Más tarde llegaron al Valle del Cauca, el Cauca y otras áreas del Tolima, así como a algunas 58 Tierras Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico regiones de la costa Caribe, como los alrededores de la Sierra Ne- vada de Santa Marta y…
p. 57
44Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4061 cita
[44]vida construir relaciones solidarias en el barrio a través del fútbol y la danza de los matachines 947. En el Caribe Colombiano, y en particular en la subregión de los Montes de María, y en el departamento del Magdalena, entre 1999 y 2001 se repite el patrón de actua- ción de los grupos paramilitares contra la…
p. 406
45Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 3282 citas
[45]septiembre de 2014, “ Detienen a ocho personas señaladas de pertenecer al ‘Clan Úsuga’ en Sucre” y Revista Noche y Niebla N° 50, julio a diciem - bre de 2014, página 104. 103- Información recibida en visitas realizadas por la CNRR-Área DDR a zonas de Sin - celejo, Coveñas y Tolú en 2010. 329 CAPÍTULO IV. PRESENCIA DE…
p. 328
[46]septiembre de 2014, “ Detienen a ocho personas señaladas de pertenecer al ‘Clan Úsuga’ en Sucre” y Revista Noche y Niebla N° 50, julio a diciem - bre de 2014, página 104. 103- Información recibida en visitas realizadas por la CNRR-Área DDR a zonas de Sin - celejo, Coveñas y Tolú en 2010. 329 CAPÍTULO IV. PRESENCIA DE…
p. 328
46Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 541 cita
[47]dinero ante la falta de oportunidades en las localidades. El tema de la restitución de tierras a la población campesina desplazada es de alta importancia en Sucre. Sin embargo, en los Montes de María y en La Mojana 58 durante los últimos años se registra la compra masiva de predios ligada a inversión en mega -…
p. 54
47Seminario los procesos de paz en Colombia: experiencias y propuestas desde las ciudades regiones. Propuestas en siete ciudades-regiones de Colombia: Barrancabermeja (Magdalena Medio), Cali (Valle del Cauca), Medellín (Antioquia), Pasto (Nariño), Sincelejo (Montes de María), Tibú (Catatumbo) y Bogotá DCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 761 cita
[48]paz desde una perspectiva de generar condiciones para el fortalecimiento de las organizaciones sociales de base, aumentar las capacidades de los gobiernos locales y, sobre todo, tener entornos de desarrollo económico necesarios para superar las brechas de la desigualdad y la inequidad en la región. Es importante…
p. 76