Armenia
“Armenia condensa en poco más de un siglo de existencia el ciclo completo del modelo cafetero colombiano: nació de la fricción entre colonos sin título y terratenientes con cédula real, creció a velocidad inusitada sobre la base de la pequeña…”
Armenia es la capital del departamento del Quindío y, junto a Manizales y Pereira, uno de los tres vértices urbanos del Eje Cafetero colombiano. Fundada en 1889 en las estribaciones occidentales de la Cordillera Central, es una ciudad joven —apenas mayor que el siglo XX— cuya identidad se forjó de manera casi indistinguible de la del café: en tres décadas pasó de caserío de colonos antioqueños a nodo ferroviario del gran ciclo exportador; en poco más de un siglo, atravesó el crecimiento demográfico acelerado, la creación del departamento del que es cabecera (1966), la ruina simultánea del Pacto Internacional del Café y del terremoto del 25 de enero de 1999, y una reconversión hacia los servicios, el turismo y los parques temáticos que hoy define su economía. Ese arco —colonización tardía, hegemonía cafetera, doble quiebre de fin de siglo, reinvención— es la clave para entender por qué Armenia pesa en la historia territorial colombiana más que muchas ciudades más antiguas: en ella se lee, condensado y a alta velocidad, todo el ciclo de un modelo regional.
La ciudad que hizo el café
Armenia es una ciudad de altiplanicie cafetera, encajada en la vertiente occidental de la Cordillera Central, en esa franja privilegiada del Occidente Cafetero que se extiende unos 300 kilómetros entre Trujillo, en el Valle del Cauca, y Salgar, en Antioquia: temperaturas cercanas a los 20°C, precipitaciones entre 1.500 y 2.000 milímetros anuales, suelos de cenizas volcánicas. Sobre esa geografía —quebrada, verde, húmeda— se levantó en 1889 el poblado que en menos de una generación se convertiría en uno de los principales centros de acopio, trilla y exportación de café del país.
Su condición de capital departamental es reciente: el Quindío fue creado en los años sesenta al desmembrarse el antiguo departamento de Caldas, que existía desde 1905. Aquel gran Caldas dio lugar a tres unidades administrativas —Caldas, Risaralda y Quindío—, y Armenia quedó como cabecera de la más pequeña de las tres: 1.845 kilómetros cuadrados, doce municipios, poco más de medio millón de habitantes según el censo del DANE de 2018 (539.904). El Quindío representa apenas el 15% de la superficie del Eje Cafetero, que en total ocupa 13.873 kilómetros cuadrados —el 1,2% del territorio nacional—, y limita al norte con Risaralda y Valle del Cauca, al este y al sur con Tolima y Valle del Cauca, y al occidente con Valle del Cauca.
Su peso, sin embargo, nunca fue proporcional a esa superficie. Ya en los censos de 1951, 1964 y 1973, Armenia figuraba entre las doce ciudades más grandes de Colombia, y hacia 1938 sumaba con Pereira y Manizales cerca de 200.000 habitantes en un triángulo urbano que había capturado el corazón de la economía exportadora del país. Esa densidad urbana en un territorio pequeño revela la naturaleza de Armenia: no es la capital de una región extensa, sino el nodo denso de una economía que durante ochenta años concentró trilla, comercio y transporte de café.
Una fundación tardía y en disputa
La colonización antioqueña que dio origen a Armenia fue tardía dentro del propio proceso colonizador del occidente colombiano. Entre 1820 y 1910 se registran ocho fundaciones en el actual Quindío, y seis de ellas —incluida la de Armenia— ocurrieron en las tres décadas finales, entre 1880 y 1910. Ese ritmo contrasta con el de Risaralda, donde las fundaciones se repartieron a lo largo del siglo, y sugiere que el poblamiento del Quindío se produjo en oleadas comprimidas, empujadas por dos factores: la mejora en las condiciones de viaje entre Antioquia y Cartago, que abrió el corredor hacia el sur, y el atractivo creciente del café, que hacia fines del XIX comenzaba a desplazar el eje productivo colombiano desde los santanderes hacia la región de colonización antioqueña.
La fundación de Armenia en 1889 no fue un acto pacífico de ocupación de tierras baldías. Ocurrió en medio de un conflicto agudo con una compañía de terratenientes que reclamaba derechos sobre extensos territorios del Quindío con base en una Cédula Real de 1641, y que en 1888 —apenas un año antes de la fundación— había obtenido una sentencia favorable de la Corte Suprema. Sobre esa base jurídica, la compañía presionó a los colonos ya asentados para que compraran sus parcelas a precios elevados, recurriendo a la intimidación y al despojo. Los colonizadores, en su mayoría antioqueños que habían desmontado monte a fuerza de hacha, se encontraron con que la tierra que trabajaban tenía dueño legal en un papel del siglo XVII. La ciudad nace, entonces, no solo de la colonización, sino de esa fricción entre el derecho consuetudinario del que abre camino y el derecho titulado del que llega con abogados.
La dinámica interna de esa colonización tenía una lógica autogenerada: la parcela desmontada albergaba a la familia fundadora; cuando la familia crecía, algunos hijos emigraban más al sur para desmontar nuevas tierras, constituir nuevas unidades económicas y repetir el ciclo. Ese patrón —familias que se replican en el espacio— explica la velocidad del poblamiento: para el censo de 1912, Armenia tenía 13.720 habitantes, cifra notable en una ciudad de apenas veintitrés años de fundada, y evidencia del acierto de las figuras fundadoras —entre ellas Jesús María Ocampo, el Tigrero, Jesús María Suárez y Alejandro Arias Uribe— al ubicar el poblado en el punto exacto donde confluían las rutas de colonización, las vertientes cafeteras y el camino hacia el Valle del Cauca.
El eje del café: 1913-1970
La segunda mitad del arco fundacional coincide con el gran desplazamiento del eje cafetero colombiano hacia el occidente. Las cifras cuentan la historia con crudeza. En 1874, Santander y Cundinamarca originaban el 95,1% de la producción exportable de café colombiano; Antioquia y Caldas —incluido el sur donde estaba naciendo Armenia— aportaban apenas el 3,1% de un volumen nacional de 10.000 toneladas anuales. Cuarenta años después, en 1913, la relación se había invertido drásticamente: la región de colonización antioqueña producía ya el 40,6% de las exportaciones, contra el 48,7% de Santander y Cundinamarca, sobre un volumen total que había subido a 62.000 toneladas al año siguiente. En 1932, la región del antiguo Caldas y Antioquia generaba el 60,4% de las exportaciones nacionales, con 191.000 toneladas: en menos de sesenta años, el país cafetero se había mudado de vertiente.
Armenia estuvo en el centro exacto de ese desplazamiento. En 1918, el Ferrocarril del Pacífico llegó a Manizales; al año siguiente, en 1919, la línea a Nacederos conectó Armenia con esa red que enlazaba con el puerto de Buenaventura. La transformación fue inmediata: en 1917, antes de la conexión, el ferrocarril transportaba 8.633 sacos de café desde la región; en 1919 ya movía 76.470; en 1921, 218.292. En cuatro años el volumen se multiplicó por veinticinco. En 1922, la construcción del cable aéreo Manizales-Mariquita —72 kilómetros, capacidad de diez toneladas por hora, propiedad del ferrocarril inglés de La Dorada— redujo el costo del transporte de una tonelada a 37 pesos y terminó de integrar la región cafetera a los circuitos del Magdalena y el Pacífico.
Armenia se consolidó, en esas décadas, como plaza de trilla y comercio: agentes compradores penetraban hasta los pequeños municipios del Quindío para acopiar el grano; la trilla se centralizaba en las tres capitales del Eje; el café salía por tren hacia Buenaventura y, desde allí, hacia Nueva York y Hamburgo. En los años veinte, el crecimiento cafetero se concentró de manera notable en el Quindío, y Armenia fue la principal beneficiaria comercial de ese auge.
Sobre esa base económica se levantó la arquitectura institucional que definiría a la región durante medio siglo: la hegemonía de la Federación Nacional de Cafeteros. Fedecafé articuló a los pequeños propietarios en cooperativas y comités municipales, ofreció precios de sustentación, financió infraestructura rural, garantizó compra del grano y construyó un aparato de protección que dio a la región cafetera —hasta comienzos de los años noventa— los índices nacionales más bajos de necesidades básicas insatisfechas. El imaginario del pequeño propietario cafetero, dueño de su parcela, integrado en la cooperativa, próspero y conservador, se convirtió en la imagen dominante de Armenia y del Quindío. Ese imaginario tenía asidero real: la estructura de pequeña propiedad, el precio internacional sostenido y las redes institucionales de la Federación generaron durante décadas una prosperidad relativa distribuida.
La creación del Quindío (1966) y el problema territorial
Durante más de medio siglo, Armenia fue la segunda ciudad del gran Caldas, subordinada administrativamente a Manizales. La reforma territorial de mediados de los años sesenta, que desmembró el viejo departamento en tres unidades nuevas, elevó a Armenia a capital y consagró jurídicamente lo que la economía ya había establecido: que el sur del antiguo Caldas —el Quindío cafetero— tenía peso propio, densidad demográfica suficiente y una identidad regional distinguible.
Esa identidad, aunque emparentada con la paisa por el origen colonizador, no era idéntica a ella. La subcultura de la Comarca de Armenia —los municipios del actual Quindío y los del norte del Valle, Caicedonia y Sevilla— se había ido diferenciando por la interacción con migrantes santandereanos, tolimenses y cundinamarqueses, produciendo una mezcla propia. El ethos quindiano se describe como pujante, andariego, comerciante y muy religioso, rasgos atribuidos al esfuerzo prolongado de convertir paisajes quebrados e inhóspitos en zonas de agricultura estable. Amor al trabajo, disciplina y arrojo para las hazañas transformadoras del paisaje: así se autonombra la región, con orgullo que rara vez se disfraza.
Pero la creación del Quindío en 1966 coincidió, con una ironía histórica que solo se lee en retrospectiva, con la llegada de la insurgencia armada al mismo territorio. Ese año, tras una reunión fundacional de las FARC en la que los combatientes se distribuyeron en seis destacamentos, Ciro Trujillo fue designado para desplazarse con el grupo más numeroso y con la mayoría de las armas hacia el sur del antiguo Caldas: exactamente hacia la región que ese mismo año sería nombrada departamento del Quindío. La cabecera departamental nacía, jurídicamente, al mismo tiempo que se instalaba en su rural el germen del conflicto armado interno que dos décadas después la asediaría.
Las tensiones que la bonanza escondió
La imagen del Quindío próspero, sostenido por Fedecafé y por la pequeña propiedad, no era falsa —pero era incompleta. Bajo el imaginario de la región amable operaban tensiones agrarias tan profundas como las de cualquier otra zona rural del país; solo que la hegemonía cafetera y la capacidad redistributiva del sistema institucional del grano las mantuvieron durante décadas en un segundo plano.
Ya a comienzos de los años treinta, un observador de la época comparaba la concentración de la propiedad territorial en el Quindío con el problema agrario del Sinú, uno de los más agudos del país. La Ley 52 de 1931, que estipulaba que las concesiones inexploradas debían revertir al dominio público, ofreció a los colonos sin tierra el argumento jurídico para actuar. En noviembre y diciembre de ese año, centenares de familias invadieron once haciendas en los municipios de Armenia, Quimbaya y Montenegro, alegando que las tierras sin cultivo habían vuelto al Estado. En Montenegro, 650 invasores lograron, con el respaldo del Concejo municipal, mantenerse en las haciendas ocupadas pese a los edictos de desahucio de emergencia dictados en su contra. El problema agrario en el corazón cafetero era, ya entonces, un problema real, no un ruido marginal.
En los años sesenta, cuando el país entero se conmovía con conflictos rurales, la región cafetera vio surgir invasiones de tierras y huelgas salariales, muchas veces enarboladas bajo la bandera del Partido Comunista o —ya en los setenta— de la ANAPO en ascenso. Armenia albergó la sede de la Unión de Jornaleros del Café, un intento de sindicalizar a los trabajadores del grano. Pero esos movimientos permanecieron periféricos, sin lograr consolidar un movimiento sindical fuerte. La explicación estructural fue, en buena medida, la propia hegemonía de Fedecafé: cuando los ex-arrendatarios adquirían parcela, se incorporaban a la vida regional tradicional como pequeños propietarios y perdían su identificación con los jornaleros sin tierra. La estructura de la pequeña propiedad diluía el conflicto de clases al convertir a los antiguos aparceros en aliados objetivos del sistema cafetero. Ese fue el genio institucional de Fedecafé y, a la vez, su límite: produjo un clima antirrevolucionario en una región donde las tensiones agrarias reales seguían latentes.
Desde 1993, grupos guerrilleros estaban presentes en el Quindío. La violencia crecía por debajo del imaginario amable de la región: hacia fines de los noventa, los delitos cometidos en el Quindío eran proporcionalmente los más elevados de la nación, y los homicidios, accidentes y lesiones constituían la primera causa de mortalidad. La ciudad que se pensaba pujante y comerciante era también, en cifras, una de las más violentas.
1999: el año en que todo cedió
Dos golpes simultáneos rompieron la estructura sobre la que Armenia se había construido. El primero fue de largo plazo: el rompimiento del Pacto Internacional del Café, que había regulado precios y cuotas de exportación durante décadas, desplomó el precio del grano en cerca de un 54% respecto a los niveles previos. La participación del café en el PIB nacional, que a comienzos de los noventa rondaba el 5,1%, cayó al 2,7% en los años siguientes y se mantuvo baja hasta 2001, con una leve recuperación al 2,9% en 2005. Para Armenia, cuya economía urbana dependía orgánicamente del ciclo cafetero —trilla, comercio, servicios asociados, empleo rural en el hinterland—, ese desplome fue un vaciamiento estructural.
La crisis se tradujo en refinanciación de deudas que, en lugar de aliviar a los caficultores, los arrastró a crisis recurrentes durante los años siguientes. A mediados de los noventa y en los primeros años de los dos mil, marchas y protestas campesinas atravesaron la zona cafetera. La institucionalidad de Fedecafé, que había protegido durante medio siglo al pequeño productor, mostraba sus límites: no había mecanismo interno capaz de compensar un colapso de precios internacionales de esa magnitud.
Sobre esa economía en ruinas cayó, el 25 de enero de 1999, un terremoto de 6,2 grados con epicentro cerca de Córdoba, Quindío. El saldo fue devastador: aproximadamente mil muertos, diez mil heridos y cerca de doscientos mil damnificados en el Eje Cafetero, con Armenia como epicentro del daño urbano. Buena parte del centro histórico —la Plaza de Bolívar, los edificios institucionales, barrios enteros como La Concordia— quedó destruido o gravemente afectado. El sismo coincidió con la peor recesión económica que había sufrido Colombia en el siglo: ese año el país registró un crecimiento de -4,1%, un dato sin precedente reciente, empujado en parte por el coletazo de la crisis asiática. Armenia se encontró, así, con una economía cafetera colapsada, una ciudad físicamente en ruinas y un país en recesión profunda al mismo tiempo.
La respuesta institucional —a través del Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, FOREC— fue extensa y logró levantar de nuevo la ciudad en su forma física. Pero lo que se reconstruyó fue la infraestructura, no la economía que había sostenido durante un siglo el imaginario regional. Y en el intersticio entre la ciudad reconstruida y la economía perdida, algo más profundo cambió.
La ciudad después de la ciudad
La tragedia del terremoto y el empobrecimiento derivado de la crisis cafetera legitimaron en Armenia prácticas e imaginarios en torno a la victimización y a los dispositivos de sobrevivencia. La ciudad se volvió escenario de una polarización social que la bonanza cafetera había mantenido en segundo plano: la exclusión y el marginamiento se afinaron como soportes estructurales de su lógica urbana. A esas dinámicas se sumó, en los años siguientes, la llegada de población desplazada por el conflicto armado en otras regiones, que se relocalizó en Armenia produciendo una paradoja: inclusión en el mundo marginal y liminal de los despojos, pérdidas y desarraigos, y exclusión simultánea del reconocimiento social pleno. Armenia se incorporaba al sistema colombiano de ciudades como una de las diez aglomeraciones urbanas de carácter metropolitano, pero lo hacía con un mapa social profundamente fracturado.
Al mismo tiempo, la ciudad y su hinterland ensayaban una reconversión. Las actividades comerciales y culturales del eje Manizales-Pereira-Armenia comenzaron a conformar una cultura y una economía urbana distanciada de las actividades cafeteras, orientada hacia la oferta de servicios. Las haciendas cafeteras se convirtieron en pequeños hoteles; las corrientes de agua se limpiaron para volverse escenarios deportivos; áreas antes dedicadas a la productividad agropecuaria fueron ocupadas por grandes parques temáticos. Las universidades se multiplicaron en las tres capitales. El Ministerio de Desarrollo Económico identificó al Eje Cafetero como un cluster turístico dentro de la política de turismo receptivo del país, y los tres aeropuertos —Armenia, Pereira, Manizales— facilitaron el acceso desde Bogotá. La telenovela Café, con aroma de mujer, de 1994, filmada en locaciones de la región, había cultivado un imaginario turístico que en los años posteriores al terremoto se convertiría en oferta consolidada.
Esa reconversión, sin embargo, no fue neutra. El turismo del paisaje cafetero, los parques temáticos, los hoteles boutique en haciendas remozadas capitalizan la marca del café mucho más eficazmente que el propio café. Los beneficiarios de la reconversión no son necesariamente los mismos que dependían del cultivo directo o del jornal: son quienes tienen capital para invertir en la infraestructura turística, para comprar tierra que ya no produce grano pero produce postal. La transición hacia los servicios no cerró la brecha abierta por la crisis cafetera y el terremoto; en varios sentidos, la profundizó, agregando un nuevo estrato de desigualdad sobre el ya sedimentado por décadas de tensiones agrarias irresueltas.
La red de la ciudad
Armenia no puede pensarse sin su tejido de nombres, lugares y vecindades. Sus fundadores —Jesús María Ocampo, apodado el Tigrero por su fama de cazador; Jesús María Suárez; Alejandro Arias Uribe— pertenecen a esa estirpe de colonos antioqueños que la historia regional convirtió en figuras tutelares. La ciudad los recuerda en plazas, calles y bustos, con un culto fundacional que es también parte del imaginario paisa-quindiano de la hazaña colonizadora. En el orden de la palabra, la ciudad tiene en Baudilio Montoya —poeta popular del Quindío— una voz que capturó ese ethos de trabajo, montaña y valores estrictos.
Alrededor, un anillo de municipios define su geografía inmediata: Calarcá, al oriente, en el ascenso hacia el paso de La Línea; Salento, más al norte, guardián del valle del Cocora y de la palma de cera; Quimbaya y Montenegro, escenarios de las invasiones agrarias de 1931; Pereira, al norte, y Manizales, más allá, como espejos y competidores urbanos del Eje. La Cordillera Central al oriente y el Valle del Cauca al occidente definen el corredor natural en el que Armenia se sitúa: puerta hacia el Pacífico por Buenaventura y hacia el centro por La Línea.
La huella
Armenia deja, en la historia territorial colombiana, varios legados difícilmente separables. Es prueba de la fuerza y de los límites del proyecto colonizador antioqueño: en tres décadas convirtió montaña en ciudad, y en cinco levantó uno de los centros exportadores más importantes del país; pero lo hizo sobre un conflicto de tierra que nunca se resolvió del todo y que reaparecería cíclicamente. Es prueba también de lo que Fedecafé fue capaz de construir: una institucionalidad regional que durante medio siglo distribuyó relativamente bien los frutos de una bonanza, y produjo indicadores de calidad de vida que estuvieron entre los mejores del país. Y es prueba, finalmente, de lo frágil que puede ser una prosperidad monoproductiva cuando el mercado internacional y la naturaleza deciden coincidir en el mismo año.
Su huella cultural es densa: el paisaje del Quindío —fincas cafeteras, guaduales, casas de balcones corridos, tapias de bahareque— fue declarado por la Unesco, junto con las otras zonas del Eje, Paisaje Cultural Cafetero de la Humanidad. El ethos cuyabra —como se autodenomina el habitante de Armenia— sigue siendo referencia obligada del carácter regional colombiano: pujanza, comercio, religiosidad, un cierto orgullo del trabajo bien hecho que la ciudad reivindica en cada aniversario.
Su huella disputada es igualmente clara: Armenia es hoy una ciudad más desigual que la del imaginario amable, con altos índices de violencia urbana, con población desplazada que la habita en condiciones de marginación, con una economía turística que beneficia a unos pocos y con un rural cafetero envejecido y en dificultades. La memoria del terremoto del 25 de enero de 1999 organiza, con la fuerza de un antes y un después, la manera en que la ciudad se piensa a sí misma: la reconstrucción física fue exitosa, la reconstrucción social sigue en curso, y probablemente no admite otro tipo de conclusión.
En el fondo, Armenia es una ciudad que hizo del café su identidad y que ahora aprende, dolorosamente, a ser algo distinto sin perderla. Ese es, quizás, el sentido más profundo de su lugar en la historia territorial colombiana: no el de un rincón próspero del occidente, sino el de un laboratorio acelerado del país cafetero completo —su bonanza, sus tensiones ocultas, su quiebre y su reinvención—, condensado en poco más de un siglo sobre las estribaciones verdes de la Cordillera Central.
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Documentos y fragmentos citados
28 documentos · 40 fragmentos01Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 92, 1272 citas
[1]127 Tabla No. 3 Población de Departamentos según el censo de 1921 Fuente: Censo de población de 1921 En 1912 ese número de población se había más que duplicado y rondaba los 34.730. Con algo más de 60 años de existencia aventajaba en población a otras ciudades de más larga tradición como Ibagué (24.693), Pasto…
p. 127
[6]mayoría fundaciones de Risaralda ocurrieron desde 1850: 3 entre 1850-1880 y 5 en el periodo de 1880-1910.De nuevo, parece seguir el auge del cultivo el café. Por último Quindío presenta una situación que destaca de todos los demás lugares: De las 8 fundaciones ocurridas entre 1820 y 1910, 6 ocurrieron en el útimo…
p. 92
02La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 711 cita
[2]por muchos; y se puede decir que en un tiempo Cauca y Antioquia sólo consumían cerdos procedentes del Quindío. Grandes capitales de los que hoy existen allí tuvieron por origen aquel negocio, que fue sin duda el factor más importante en la colonización del Quindío. 36 Otra causa para la inmigración del Quindío fue…
p. 71
03Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3091 cita
[3]Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…
p. 309
04La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 1231 cita
[4]valer la Cédula Real que en 1641 había otorgado el Rey Felipe iv de Espa- ña a los hermanos Juan Francisco y Juan Jacinto Palomino sobre tan extensos territorios, y para ello no escatimó nin- gún medio, llegando a obtener, como cosa verdaderamente insólita en la Nueva República, una sentencia de la Cor- te Suprema de…
p. 123
05Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 801 cita
[5]Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindio. Se trataba del hallazgo de otro El Dorado, anunciado varios siglos atras por el mariscal Jorge Robledo: «...y hay mejores sefiores y de mas pundonor y con mas sefiorio en el mandar; beben en vasos de oro, que hay vaso que pesa trescientos castellanos; es tierra rica e donde todos…
p. 80
06Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 241 cita
[7]resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…
p. 24
07Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 2301 cita
[8]reivindicaban o en su vecindad 33 • A comienzos de los años treinta, según un observador de la época, la concentración de la propiedad territorial y las consiguientes tensiones entre colonos y terratenientes habían configurado en Quindío un problema tan serio como el de Sinú 34 • El movimiento de ocupación, que en…
p. 230
08Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1862 citas
[9]productiva del hombre consiguió domeñar tan inhóspito territorio y sentar las verdaderas bases del desarro- llo capitalista del país. Tan alta productividad y esa capacidad expansiva de la econo- mía parcelaria surgida de la colonización hicieron que ésta domi- nara la producción de café en un período relativamente…
p. 186
[10]productiva del hombre consiguió domeñar tan inhóspito territorio y sentar las verdaderas bases del desarro- llo capitalista del país. Tan alta productividad y esa capacidad expansiva de la econo- mía parcelaria surgida de la colonización hicieron que ésta domi- nara la producción de café en un período relativamente…
p. 186
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 31, 1082 citas
[11]medianas y pequeñas propiedades de San- tander bajo el sistema de aparcería; en las grandes haciendas de Cundinamarca se hizo bajo la con- tratación de arrendatarios; y en las explotaciones de Antioquia, por intermedio de los agregados, formas propias de la economía del siglo XIX. Último paso del proceso cafetero: el…
p. 31
[36]4 Pa Carreño 4 San Andrés do Barranquilla Sierra de la Macarena Morrosquillo-Coveñas-San Bernardo Otros chustere rabá > e Na Villa de Leiva E E Paipa y con núcleos satélites en: opos Eje cafetero Tayrona con núcleos en: Providencia Manizales za Pereira Costa pacífica Armenia con núcleos en: Cabo Marzo-Bahía Solano-El…
p. 108
10Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 212, 3172 citas
[12]construction of the railway was enthusiastically carried on towards Manizales, which was reached in 1918. A year later Armenia was connected with the Pacific railway by the line to Nacederos. 58 The majority of the population (65—70 per cent) was still rural, although the towns grew with the coffee. The threshing was…
p. 212
[20]old department of Caldas, created in 1905 and dismembered in the sixties, creating three new departments, Caldas, Risaralda, and Quindio. 37 Seep. 185. 38 Brew, 'Economic Development', pp. 173—5. 39 ANC, Bienes baldios: Correspondencia, 1892, Pbro. C. Perez to Presi- dent of the Republic, Yolombo, 15 October 1892. 40…
p. 317
11Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 3251 cita
[13]pocos comerciantes. Los pequeños cultivadores del tabaco colombiano tenían pocas oportunidades o incentivos para integrarse verticalmente y, en consecuencia, diversificar su actividad económica. El tabacalero cubano, por el contrario, tendía a intervenir en actividades procesadoras ligadas al cultivo del tabaco. La…
p. 325
12Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2751 cita
[14]876,069 295,993 1951 1,135,878 963,608 329,171 1952 1,248,808 1,164,843 309,487 1953 1,386,178 1,391,149 380,824 1954 1,308,523 1,142,962 354,978 1955 1,363,691 1,385,512 294,192 1956 1,115,367 1,224,874 236,472 1957 1,227,225 1,011,573 174,118 1958 1,214,971 1,183,337 158,107 1959 1,474,564 1,168,573 108,492 1960…
p. 275
13El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 38, 462 citas
[15]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
[29]la disponibilidad de espacios familiares y su inserción en la ciudad se da por vía de la sobrevivencia marginal y liminal. La tragedia del terremoto y el empobrecimiento derivado de la crisis cafetera, legitimó prácticas e imaginarios en torno a la victimización y la utilización de dispositivos maquiavélicos de…
p. 46
14El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 38, 462 citas
[16]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
[30]la disponibilidad de espacios familiares y su inserción en la ciudad se da por vía de la sobrevivencia marginal y liminal. La tragedia del terremoto y el empobrecimiento derivado de la crisis cafetera, legitimó prácticas e imaginarios en torno a la victimización y la utilización de dispositivos maquiavélicos de…
p. 46
15At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 1011 cita
[17]arise in the coffee region in the 1960s, including land invasions and wage strikes that were often “ draped in the banner of the Communist Party or the ANAPO Party ” (who were becoming increasingly powerful actors elsewhere in the country in the 1970s). And, there emerged a “ Union of Coffee Laborers ” that had…
p. 101
16El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3071 cita
[18]año I925, p. 94. Todos los puertos fluviales del Magdalena eran focos de este tipo de enfermedades, principalmente Girardot, La Dorada, Puerto Berrío y Barrancabermeja. 305 EL CAFÉ EN COLOMBIA La pobreza campesina se abate un poco y la región se integra mucho mejor a la red de comunicaciones del país. En 1917-1918 el…
p. 307
17Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4371 cita
[19]ciudades 12 ciudades” Urbano Rural Total población 1912 5.073 220 378 nd. nd. 1918 5.855 273 473 nd. n.d. 1938 8.702 708 1.021 2.692 6.010 1951 11.548 1.484 2.100 4.468 7.080 1964 17.485 3.491 4.767 9.093 8.391 1973 22915 5641 7.394 13.580 9.335 1985 27.867 7.614 9.937 18.735 9.132 Crecimiento intercensal (%) 1912-38…
p. 437
18Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 3081 cita
[21]distribuyeron en seis destacamentos, dirigidos cada uno de ellos por Ciro Trujillo, Joselo Lozada, Carmelo López, Rogelio Díaz, José de Jesús Rojas y Manuel Marulanda en compañía de Jacobo Arenas, quienes marcharon con un grupo de cincuenta hombres a la región del río El Pato, donde tenían planificado integrar a los…
p. 308
19Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 391 cita
[22]sobre la cordillera Occidental. Ubicado en el parque natural del mismo nombre, Tatamá es una selva densa que en los años noventa fue estratégica para los grupos armados que pasaban desde el Eje cafetero hacia el Chocó. La amplitud que separa a Manizales de Tatamá se copa con una sucesión de montañas de muchos verdes,…
p. 39
20Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 181, 2522 citas
[23]ríos Sangoyaco, Mo- coa y las bocas del Mulato, desempe- ña un papel importante en la coloni- zación del departamento. La maloca es la vivienda habitual de los Witoto. Su techo es de hojas que se entrelazan en el maderamen y consta de una sola puerta. 907 Superficie: 1.845 km? Población: 562.156 habitantes Densidad:…
p. 181
[27]soldados retenidos en Las Delicias. Masacre de 30 campesinos en Mapiri- pán, a manos de los parami- litares, y de 14 campesinos de Mutatá, por las FARC. 1998 Asesinado Fernando Landázabal, ex ministro de Defensa. Muerte del cura Manuel Pérez Martínez, del ELN. Andrés Pastrana, elegi- do. presidente. «Despeje» de los…
p. 252
21Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 671 cita
[24]Quindío 539.904 471.910 67.994 12 Chocó 534.826 243.194 291.632 31 Casanare 420.504 295.434 125.070 19 Caquetá 401.849 258.280 143.569 16 Putumayo 348.182 174.539 173.643 13 Arauca 262.174 172.634 89.540 7 Vichada 107.808 25.833 81.975 4 Guaviare 82.767 45.991 36.776 4 Amazonas 76.589 37.047 39.542 2 San Andrés y…
p. 67
22"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 81, 852 citas
[25]en los primeros años de la década de los noventa, participando aproximadamente con el 5, 1 % del PIB. Pero en los años siguientes, y hasta 2001, su partici- pación se redujo al 2, 7 %. Durante el período siguiente la partici- pación se recuperó levemente y alcanzó en 2005 el 2, 9 % (Barón, 2010). Este descenso también…
p. 85
[26](Comité Departamental de Ca- feteros del Valle, 1994). De otro lado, se promovieron entre los ca fi cultores prácticas tecnológicas de renovación. Muchas de estas políticas de reconversión y adaptación produc- tiva se desarrollaron por medio de la re fi nanciación de deudas, arrastrando a los cafeteros a una crisis…
p. 81
23No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3541 cita
[28]A eso se sumó que en marzo de ese 1999 el ELN pidió su propia zona de despeje en el sur de Bolívar, lo que causó una reacción en cadena de los alcaldes de esta región en contra de esa posibilidad y, más adelante, un verdadero movimiento influenciado por el Bloque Central Bolívar para evitar un diálogo con esa…
p. 354
24De quebradores y cumplidores: Sobre hombres, masculinidades y relaciones de género en ColombiaMara Viveros Vigoya · 2002 · p. 138, 1422 citas
[31](Quiceno 1999). Paralelamente a lo anterior, aunque sin relación de causa-efecto, ha aumentado la violencia en el departamento, a tal punto que, se- gún el Plan de Desarrollo del departamento, "los delitos que se come- ten en el departamento son proporcionalmente los más elevados de la nación". Según este mismo…
p. 142
[38]percibida generalmente en los siguientes térmi- nos: pujante, andariega, comerciante y muy religiosa. Algunos de es- tos rasgos se atribuyen al haber tenido que convertir paisajes quebra- dos e inhóspitos en zonas de agricultura para asegurar la subsistencia propia y de la familia. Un autor originario de la región…
p. 138
25Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 191, 2034 citas
[32]de ordenamiento que llamó Reserva Estratégica Minera, la cual coloca esta zona en contradicción con políticas anteriores de protección ecológica y comunitaria y podría conducir a la creación de un enclave minero empresarial. e l eje m anizales - p ereira - a rmenia Las actividades comerciales y culturales de toda…
p. 203
[33]gobiernoestableció allí una nueva figura de ordenamiento que llamó Reserva Estratégica Minera, la cual coloca esta zona en contradicción con políticas anteriores de protección ecológica y comunitaria y podría conducir a la creación de un enclave minero empresarial. e l eje m anizales - p ereira - a rmenia Las…
p. 203
[39]posible que la complejidad de la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una…
p. 191
[40]la sociedad hubiera sido suficiente para evitar la con - formación de los grupos de narco- traficantes que todavía trastornan el ambiente político y dificultan el buen manejo del sistema. 193 C olombia C ompleja 17 e l o CC idente C afetero En el trayecto central del río Cauca, en una pequeña franja alargada entre…
p. 191
26Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2601 cita
[34]la pena comentar dos de las más reconocidas. Cuando se emitió Café, con aroma de mujer, en 1994, los colombianos quedaron cautivados. La telenovela apareció en un momento en que los colombianos buscaban un escape de sus rutinas cotidianas, rutinas que en algunos casos se habían vuelto mortales y deprimentes. Café…
p. 260
27Colombia - Culture Smart!: The Essential Guide to Customs & CultureKate Cathey · 2011 · p. 1331 cita
[35]is thick with co ee, banana, and pineapple plantations. Small farms and cheerful country houses dot the landscape. Three towns, Armenia, Pereira, and Manizales, make up the Zona Cafetera, each with their own airport. Flying in from Bogotá is easy, and many hotels will pick you up from the plane. Or, you can rent a car…
p. 133
28Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 361 cita
[37]análisis. En especial para el desarrollo de análisis estadísticos que permitan observar el peso y relación de las ciudades en los datos de violencia y victimización del conflicto armado 39. Estas ciudades se ordenan a partir de diez aglomeraciones urbanas de carácter metropolitano (Bogotá, Medellín, Barranquilla,…
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