Idea · Regeneración
Identidad regional
La identidad regional colombiana es un artefacto histórico construido por letrados, corógrafos, gamonales y misioneros a lo largo del siglo XIX, endurecido durante los cuarenta y cuatro años de la Regeneración y la Hegemonía Conservadora, que fijó las regiones como categorías administrativas y culturales estables que perduran hasta hoy.
Trayectoria de una idea
- 1849
Creación de la Comisión Corográfica
- 1863
Constitución de Rionegro y el federalismo como escuela regional
- 1867
Codificación letrada de los tipos regionales
- 1886
Constitución de 1886: centralismo que hereda las regiones
- 1887
Concordato y delegación misional de la periferia
- 1898
Creación de territorios nacionales como régimen administrativo diferenciado
- 1930
Fin de la Hegemonía Conservadora y larga duración de las identidades regionales
La lectura
La identidad regional colombiana no emergió de la geografía ni de la etnicidad, sino de un proceso deliberado de fabricación discursiva en el que el Estado, la Iglesia, los letrados y los gamonales tuvieron partes desiguales pero complementarias. La Comisión Corográfica le dio al país su primer vocabulario visual y textual de sí mismo; el federalismo radical le enseñó a sus élites a gobernar desde el fragmento; y la Regeneración, al suprimir los estados soberanos, no abolió las regiones sino que las recodificó como departamentos y las usó como engranajes de un centralismo que dependía de intermediarios locales para funcionar. El resultado fue una paradoja duradera: el régimen más empeñado en homogeneizar la nación fue también el que dejó fijadas, con mayor nitidez, las diferencias regionales como categorías administrativas, culturales y raciales. Las periferias —Amazonia, Llanos, Chocó, Guajira— quedaron fuera del proyecto departamental y fueron delegadas a la misión católica, produciendo una geografía de la exclusión que se convirtió en geografía de la identidad. El 'mito antioqueño', el estereotipo costeño, el bogotano gramático: cada figura tiene fecha de fabricación, autores identificables y disputas de significado que el siglo XX heredó sin resolver.
La identidad regional en Colombia
La identidad regional colombiana no es un dato de la naturaleza ni un residuo de la geografía: es un artefacto histórico, construido por letrados, corógrafos, gamonales y misioneros a lo largo del siglo XIX, y endurecido —más que disuelto— durante los cuarenta y cuatro años en que la Regeneración y sus herederos conservadores gobernaron el país. Antioqueños, costeños, pastusos, santandereanos, caucanos, bogotanos: los nombres circulan hoy como si designaran esencias, pero cada uno tiene fecha de fabricación, autores, mapas de origen y disputas de significado. La paradoja que estructura el problema es que el régimen que más se propuso centralizar Colombia —el que suprimió los estados soberanos en 1886 y ató la educación a la Iglesia en 1887— fue también el que dejó fijadas, como categorías administrativas y culturales estables, las regiones que hoy seguimos habitando. La homogeneización nacional y el particularismo regional no fueron proyectos rivales, sino piezas de un mismo engranaje.
Antes de la Regeneración: el federalismo como escuela regional
La primera arquitectura política del regionalismo colombiano fue el federalismo radical. La Constitución de Rionegro, expedida en 1863, organizó al país como una federación de estados soberanos donde cada uno financiaba su propio ejército, mientras al centro apenas quedaba una guardia nacional que no pasaba de setecientos hombres. Aquella dispersión, celebrada por los liberales radicales como garantía de libertad, produjo también un mercado interior fracturado por aduanas internas, rivalidades armadas y una anarquía jurídica que los propios contemporáneos denunciaban. Cada estado —Antioquia, Cauca, Bolívar, Boyacá, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander, Tolima— era, en la práctica, una unidad política con capacidad de autogobierno y con élites que aprendieron a pensarse desde el vértice regional antes que desde la nación. Esa costumbre de razonar el país desde su fragmento, más que desde su totalidad, sobreviviría a la desaparición formal de los estados. En cada capital estatal se cultivaba una prensa propia, una hacienda propia, una guardia propia; en cada asamblea se debatían leyes que en ocasiones contradecían las del vecino. El aprendizaje regional fue, sobre todo, un aprendizaje de la autonomía práctica, y ese hábito no se desmontaría por decreto.
Pero el federalismo no fabricó las regiones: las encontró. Trece años antes de Rionegro, en 1849, la administración de José Hilario López había creado por Ley 29 la Comisión Corográfica, primer intento científico institucional del Estado por conocerse a sí mismo. Bajo la dirección del coronel-ingeniero italiano Agustín Codazzi (1792-1859), y con el concurso de Manuel Ancízar, Manuel María Paz, José Jerónimo Triana, Manuel Ponce de León y Enrique Price, la comisión recorrió entre 1850 y 1859 buena parte del territorio nacional levantando el mapa general de la República y describiendo sus provincias. Los territorios de la Amazonia y los llanos orientales —Caquetá, Vaupés, Guainía, Vichada, Putumayo, Arauca— quedaron fuera de la exploración intensiva, ausencia que anticipó su condición futura de periferias apenas nombradas.
La corografía no fue un ejercicio neutro. Manuel Ancízar, secretario de la comisión durante tres años, empezó a publicar en El Neogranadino desde el 11 de enero de 1850 sus observaciones bajo el seudónimo Alpha, escritos que se compilarían como Peregrinación de Alpha. Allí, con prosa amena y ojo etnográfico, distribuyó atributos morales a pueblos enteros, calificó climas, midió progreso relativo y sugirió jerarquías. Algunas regiones protestaron por la mirada crítica que recibieron; todas quedaron nombradas, tipificadas, hechas legibles ante una audiencia nacional. La acuarela —no la fotografía, no el daguerrotipo— fue el medio elegido para documentar visualmente el país, y así el paisaje llegó a Bogotá filtrado por el pincel de artistas que decidían qué mostrar y cómo componerlo. El resultado fue convertir la diversidad territorial en una serie de tipos legibles desde el centro, un vocabulario visual y textual del que los letrados posteriores no dejarían de servirse.
En paralelo se creó el Instituto de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas, bajo cuyo cuidado quedaron el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico, el Laboratorio Químico Nacional y el Museo de Historia Natural. El Estado se dotaba de instrumentos para conocer su territorio al mismo tiempo que el federalismo lo repartía. Cuando Codazzi murió en 1859, Colombia tenía por primera vez una cartografía razonada de sí misma —y una tipología de sus habitantes.
La codificación letrada de los tipos regionales
Los años que siguieron consolidaron un género: la descripción de los "tipos" humanos como resultado del clima y del suelo. José María Vergara y Vergara escribió en 1867 que el tolimense era "poco apto para las ciencias intelectuales y para las artes, a causa de su recio clima". Décadas más tarde, Francisco Javier Vergara y Velasco (1892) volvería sobre el mismo personaje para presentarlo como agricultor y ganadero de carácter "manejable", forjado por el cultivo de cacao, tabaco y arroz. Se naturalizaban así las diferencias regionales atándolas al medio físico, y se las jerarquizaba suponiendo que ciertos climas eran menos propicios para la civilización que otros. Bajo esa lógica, describir era ya prescribir un lugar en la escala del progreso.
El discurso tropicalista, extendido entre los letrados de finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, sostuvo que el trópico ejercía una acción deletérea sobre las razas humanas y animales que lo habitaban, y consideró vastas zonas del país "prácticamente inhabitables" por sus efectos nocivos sobre el organismo. Raza y región se pensaron entonces como construcciones paralelas: las tierras calientes producían cuerpos degenerados, las tierras frías cuerpos aptos para la política y las letras. El bogotano gramático, el antioqueño colonizador, el costeño indolente, el pastuso conservador: cada figura fue codificada en tratados de geografía, en manuales escolares, en textos periodísticos que se leían de una punta a otra de la República. La circulación misma de estos estereotipos —impresos, escolares, periodísticos— fue lo que les dio consistencia: se creyeron porque se leían, y se leyeron porque el Estado y la Iglesia los distribuían.
La literatura hizo lo suyo, y con matices decisivos. En el Cauca de Jorge Isaacs, el romanticismo europeo idealizaba el paisaje desde afuera; en Bogotá, la preocupación gramatical presidía la escritura. Fue Tomás Carrasquilla (1858-1940) quien introdujo el habla popular en la literatura colombiana con lenguaje "áspero, crudo", tomando las modalidades de su tierra antioqueña. Una lectura de fortuna vinculó ese carácter regional a su estructura económica: la parcela familiar antioqueña, unidad que aislaba a sus miembros pero que, incapaz de sostener a los hijos adultos, los expulsaba a colonizar tierras nuevas. Antioquia se pensó desde muy temprano como una excepción productiva —minería y pequeña propiedad, encomienda débil que se extinguió pronto—, y esa autopercepción se fijó en la literatura antes de que la economía cafetera la confirmara.
La imagen visual acompañó la escritura. Ramón Torres Méndez (1809-1885), maestro del costumbrismo pictórico bogotano, produjo desde 1848 —durante repetidos viajes por Antioquia— una serie de dibujos a lápiz y acuarelas de pequeño formato que aparecieron grabados en la prensa nacional y extranjera, ofreciendo una galería de personajes populares colombianos que circuló como catálogo de tipos. El país aprendió a verse a sí mismo a través de esas estampas, y quienes las miraban aprendían, al mismo tiempo, a reconocerse dentro o fuera del centro.
La Regeneración: centralismo que hereda las regiones
Cuando Rafael Núñez, aliado con el Partido Conservador y con la pluma doctrinaria de Miguel Antonio Caro, convocó al Consejo Nacional de Delegatarios integrado por representantes de cada estado, el federalismo estaba exhausto por sus propias guerras. La Constitución dada en Bogotá el 4 de agosto de 1886 suprimió los estados soberanos y los convirtió en departamentos, disolvió los ejércitos regionales y concentró el monopolio de la fuerza en el Estado nacional, amplió el período presidencial a seis años y restableció la Vicepresidencia. Al año siguiente, el Concordato firmado con la Santa Sede en 1887 declaró el catolicismo religión oficial de Colombia, devolvió propiedades eclesiásticas confiscadas, ató la educación pública a los preceptos de la Iglesia y abolió el divorcio. La Ley 57 de 1887 impuso el papel moneda de curso forzoso y el monopolio de emisión, coronando la creación en 1881 del Banco Nacional y desplazando a la burguesía financiera liberal del predominio económico basado en el crédito y la usura.
Todo eso apuntaba a homogeneizar la nación: una lengua, una fe, una moneda, una historia, un ejército. Y sin embargo, las regiones no desaparecieron. Al contrario: la Regeneración se apoyó en ellas para gobernar. Suprimir los estados soberanos no significó abolir a las élites regionales, sino renegociar su lugar. El gamonal, articulado con letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, siguió siendo el nudo por el que el Estado central llegaba —o no llegaba— a los municipios. El control del poder político se originaba en redes de base hacendil que servían para mantener privilegios sobre la tierra y el agua, y esas redes eran, por definición, regionales.
Las élites locales ejercieron entonces como intermediarias entre lo nacional y lo regional mediante al menos dos estrategias: controlar los vínculos institucionales entre niveles de gobierno, y nacionalizar su influencia ocupando el Congreso para defender allí sus dominios provinciales. La debilidad estructural del Estado central retroalimentaba los cacicazgos municipales, y en muchas subregiones la ordenación político-administrativa fue fluida, cambiante, sensible a los pesos locales. El centralismo de 1886 no fue, entonces, la abolición del poder regional: fue su nueva gramática. Y esa gramática distinguía, con nitidez creciente, un núcleo departamentalizado —el arco andino donde el Estado sí llegaba con jueces, escuelas, curas y recaudadores— de una vasta orla exterior que exigía otras técnicas de gobierno.
La periferia delegada: misiones y territorios nacionales
Esa orla exterior no fue gobernada por omisión, sino por delegación. Donde el Estado no llegaba, llegaba la Iglesia, y donde la Iglesia tampoco alcanzaba a llegar, el Congreso inventó una categoría administrativa distinta al departamento. La Ley 89 de 1890, titulada "por la cual se determina la manera cómo deben ser gobernados los salvajes que se reduzcan a la vida civilizada", abrió paso —junto con el Concordato de 1887— a un proyecto evangelizador-misionero sobre la población indígena, especialmente en los territorios de "indios salvajes". Capuchinos, franciscanos y consolatas recibieron el encargo de "civilizar" las selvas amazónicas del Caquetá y el Putumayo a finales del siglo XIX y comienzos del XX. En esas geografías, la Iglesia funcionó como sustituto del Estado: regentó la educación, operó como modelo de organización social, sirvió de intermediaria en la ampliación de la frontera colombiana. La periferia no la integró el Estado laico moderno: quedó en manos del catolicismo misional.
La geografía política siguió esa lógica. En noviembre de 1898 el Congreso separó la Guajira del departamento del Magdalena y la declaró intendencia; en 1902 erigió la región oriental de los Llanos —Vichada— en Intendencia Oriental. La categoría misma de "territorios nacionales" —Llanos, Amazonia, Chocó, Guajira— definió un régimen administrativo diferenciado para los espacios que la Regeneración y sus herederos no supieron o no quisieron integrar como departamentos plenos. La Orinoquia abarcaba entre una tercera y una cuarta parte del territorio, y hacia mediados del siglo XX apenas concentraba una fracción marginal de la población: en torno a 1931-1946, aproximadamente el 2,8 % de los habitantes vivía en los Llanos y la Amazonia. La cuenca Magdalena-Cauca, en cambio, seguía siendo la Colombia habitada.
El Chocó había sido concebido desde el período colonial como despensa de recursos extractivos —oro y platino—, explotada mediante mano de obra indígena forzada y luego esclavos africanos, con prácticas perjudiciales para el medioambiente. Las selvas chocoanas y amazónicas permanecieron prácticamente ignoradas por los colombianos hispanohablantes hasta bien entrado el siglo XX, y aún hoy están apenas parcialmente integradas a la política y la economía nacionales. Esa marginalidad no fue un accidente: fue la forma en que el proyecto centralista-católico resolvió el problema de la periferia. Delegó lo que no podía gobernar.
La consecuencia identitaria fue duradera. Colombia desarrolló un nacionalismo regionalizado peculiar, en parte porque los esclavizados africanos trabajaron principalmente en la industria minera en regiones aisladas —a diferencia del Brasil, donde la esclavitud se concentró en plantaciones cercanas a los centros políticos—. La geografía del trabajo forzado produjo una geografía de la exclusión racial que se convirtió, con el tiempo, en geografía de la identidad regional.
El mito antioqueño y sus límites
Ninguna región ilustra mejor la fabricación letrada de la identidad que Antioquia. Entre 1885 y 1930, el "mito de los antioqueños" —la atribución del desarrollo económico colombiano a las virtudes culturales y laborales de esa región— fue tema central de los debates sobre el progreso nacional. El colono antioqueño se codificó como fundador heroico de ciudades, capaz de construir poblados en crestas andinas a más de dos mil metros, derribando barrancos y desecando pantanos. El Libro de oro de Manizales (1950) fijó ese relato con la solemnidad de una epopeya cívica.
El proyecto antioqueño tuvo, en efecto, rasgos distintivos: un mercado regional articulado a Medellín, la colonización de la frontera sur hacia lo que serían Caldas, Risaralda y Quindío, una base propietaria más ancha que la de otras regiones, una densa red vial y un ethos sociocultural que privilegiaba arreglos patriarcales y patrimoniales conservadores. Los mazamorreros —descendientes de esclavos o mestizos, en su mayoría hombres pero con cerca de un tercio de mujeres— conformaban alrededor de cuatro quintas partes de los quince mil mineros de oro de Antioquia en el siglo XIX y extrajeron aproximadamente una cuarta parte del oro exportado desde la región, trabajando sin capital ni maquinaria. La pequeña propiedad y el trabajo directo sobre la tierra, distintos de las economías señoriales del Cauca o de Cundinamarca, tuvieron bases materiales reales.
Pero el mito excedió la realidad. La preponderancia antioqueña en la colonización de Risaralda, Quindío y el Valle del Cauca ha sido matizada por lecturas revisionistas que identifican colonos de múltiples orígenes en esos procesos. Y las zonas periféricas del propio departamento —el Bajo Cauca, el Magdalena Medio, el Nordeste antioqueño— escaparon al control de la colonización ideada por las élites de Medellín, y quedaron descritas como espacios "incultos y bárbaros" a los que llegaron pobladores de distintas regiones del país. En Caldas, varias familias prominentes y compañías comerciales con títulos sobre grandes extensiones adoptaron políticas distintas a la mera exclusión de colonos, matizando el patrón dominante en otras zonas. El "carácter antioqueño" fue, en buena medida, una autoetnografía triunfante: la región que más éxito tuvo contando su propia historia terminó imponiéndola como historia nacional del progreso.
Raza, degeneración y geografía moral
El discurso regional del cambio de siglo se entrelazó con un discurso racial que fue, a la vez, causa y consecuencia de la jerarquización territorial. En 1918, Miguel Jiménez López presentó ante el Tercer Congreso Nacional de Médicos la tesis Nuestras razas decaen, en la que argumentaba la degeneración fisiológica de la población colombiana con indicadores como la baja estatura, los escasos glóbulos rojos y una temperatura corporal inferior a la normal. Atribuyó la degeneración a la mezcla entre "españoles aventureros inmorales" e "indígenas ya degenerados antes de la colonización", articulando una jerarquía racial que desvalorizaba los componentes no europeos de la población.
Diez años después, en 1928, Laureano Gómez pronunció las conferencias Interrogantes sobre el progreso de Colombia, un diagnóstico pesimista en clave spengleriana que abordó la composición racial de la nación como factor explicativo de sus dificultades. Luis López de Mesa publicó en 1934 De cómo se ha formado la nación colombiana, primer estudio integral moderno de la nacionalidad que combinó historia, sociología, economía y psicología social, y desde el que se propuso un proyecto de "blanqueamiento" mediante inmigración europea que nunca se materializó.
Lo notable es cómo estos discursos se apoyaron en la geografía regional. El clima tropical era deletéreo; las tierras frías, aptas para la civilización; las mezclas raciales de las tierras calientes producían degeneración. La prensa colombiana rechazó explícitamente la inmigración de trabajadores jamaicanos, chinos, hindúes y turcos con el argumento de que causaban "grave daño a nuestra raza", mostrando que el racismo excedía los círculos académicos y estructuraba la política migratoria. Cuando el censo de 2005 confirmó que más del 70 % de la población colombiana seguía viviendo en la cuenca Magdalena-Cauca, quedó registrada, un siglo después, la eficacia de una jerarquía territorial que los letrados de la Regeneración habían ayudado a naturalizar.
Escribir la nación desde el centro
Si las regiones fueron un producto letrado, la nación también. El Centenario de la Independencia, celebrado en 1910, fue el momento de mayor consolidación del relato histórico unitario colombiano: la historia de la Independencia dejó de estar ligada solo a algunas provincias —Cartagena, Santafé, Socorro— para convertirse en una historia común a todo el Estado. Los próceres fueron presentados como padres fundadores, y el relato celebró el triunfo del Estado centralista democrático nacido de la Constitución de 1886. La Regeneración se autonarraba como el desenlace lógico de la Independencia.
Antes había habido intentos revisionistas. José Manuel Groot encabezó desde el conservadurismo una reformulación historiográfica que pintó la historia colombiana como contraste entre la paz colonial y el desorden republicano, y cuestionó incluso que la Independencia hubiera llegado en el momento adecuado. Soledad Acosta de Samper, desde una posición afín, valoró el orden colonial y la religión católica como fundamentos de la nación. Los liberales, por su parte, sostuvieron un relato heroico de emancipación. Pero el manual escolar que dominó el siglo XX —el de Jesús María Henao y Gerardo Arrubla— construyó una imagen marcadamente negativa de los indígenas del Caribe colombiano, descritos como caníbales de "brutales instintos", y esa mirada excluyente se enseñó por décadas a los niños del país.
La historiografía colombiana del siglo XIX y comienzos del XX la escribieron en buena medida hombres de letras que también participaban en la política y en la conformación del Estado, y que encontraron en la historia y la prensa vehículos de formación política e ideológica. No había separación clara entre archivo y partido. Escribir la nación era, al mismo tiempo, escribir a quiénes no cabían en ella —los indígenas de la Guajira, los negros del Chocó, los llaneros de Casanare— y, por sustracción, definir a quiénes sí eran su sujeto pleno: los blancos y mestizos católicos, hispanohablantes, del núcleo andino.
La red y sus tensiones
El sistema que la Regeneración y la Hegemonía Conservadora configuraron para gestionar la tensión entre nación y región funcionó como una red de intermediaciones. Conviene detenerse en cómo se sostuvo.
En el vértice doctrinario estuvieron Núñez y Caro. Núñez fue el político que supo articular el desencanto con el radicalismo en un programa de gobierno viable. Caro fue el gramático que dio a ese programa su lengua y su justificación filosófica: un Estado católico, hispanista, alérgico al positivismo y a la democracia electoral irrestricta. Ambos escribían tanto como legislaban, y sus decisiones se fundaban en concepciones del orden que remitían a Bonald, a Balmes, al integrismo europeo del siglo XIX. La Constitución de 1886 fue también un tratado de teología política, escrito por hombres convencidos de que la nación se sostenía en la fe compartida.
Rafael Reyes, presidente entre 1904 y 1909, imprimió a esa arquitectura un giro modernizador que ya no dependía de la doctrina, sino de la ingeniería. Fragmentó y recompuso departamentos —creó nuevas unidades territoriales para desmontar los viejos bastiones bipartidistas—, ensayó un pragmatismo administrativo que combinaba centralismo político y clientelas locales, y buscó atraer inversión extranjera y estabilizar la moneda tras el desastre de la guerra. Su caída, precipitada por la resistencia parlamentaria a esos ensayos autoritarios, mostró los límites del proyecto: la red conservadora toleraba la modernización mientras no tocara los equilibrios regionales sobre los que descansaba.
Marco Fidel Suárez, presidente entre 1918 y 1921, encarnó la vertiente opuesta y complementaria: la del letrado autodidacta de origen humilde que llegó al poder desde el estudio del castellano y la fidelidad a la doctrina. Su gobierno, atravesado por dificultades económicas y por las tensiones diplomáticas con Estados Unidos tras la pérdida de Panamá, prolongó la fórmula del catolicismo letrado como cemento nacional. Suárez y Reyes son, vistos en secuencia, las dos caras de la misma moneda: el pragmatismo modernizador y el idealismo doctrinario que la Hegemonía necesitaba alternar para durar.
Del lado intelectual, la discusión no fue monolítica. Salvador Camacho Roldán, aunque proveniente del liberalismo radical, había pensado desde temprano las relaciones entre economía y territorio con una lucidez que atravesó las líneas partidarias y anticipó preocupaciones que solo la sociología del siglo XX retomaría. Laureano García Ortiz cultivó una prosa histórica atenta a las diferencias regionales, capaz de leer los archivos provinciales sin reducirlos al esquema bogotano. López de Mesa dio forma sociológica al debate y proyectó hacia los años treinta las inquietudes raciales del cambio de siglo. La discusión sobre qué era Colombia se libraba, en buena medida, entre bufetes bogotanos y tribunas partidarias, pero se decidía en los municipios, donde el juez, el cura, el jefe político y el hacendado componían el verdadero gobierno cotidiano.
En las regiones, los nombres locales pesaron tanto como los nacionales. Antioquia produjo su propia élite letrada y empresarial articulada a Medellín. El Cauca conservó a Popayán como capital simbólica frente al empuje comercial de Cali. La Costa Caribe fue redistribuyendo su gravedad de Cartagena a Barranquilla, el puerto que se consolidó como capital económica del Caribe en las primeras décadas del siglo XX. Santander mantuvo su tradición liberal y artesanal frente al conservadurismo del interior; Boyacá encarnó la Colombia campesina y católica del altiplano; el Tolima Grande, dividido en 1861 en los actuales Tolima y Huila, vivió como bisagra entre el centro y el sur; Pasto y el sur andino cultivaron un catolicismo militante que los distinguió culturalmente del resto. Cada uno de esos centros regionales operaba con su propio equilibrio interno de clero, prensa, hacienda y comercio, y negociaba desde ahí su lugar en el reparto nacional.
La constante preocupación por la estabilidad regional durante la posterior República Liberal —que sucedió a la Hegemonía Conservadora en 1930— tendió a premiar a los actores subnacionales, que contaban con ventajas informativas y operativas en sus territorios. Los líderes regionales y locales operaron con poderes amplios según sus tradiciones, y tendieron a invocar la protección de los líderes nacionales cuando se metieron en problemas, aunque siempre existió cierta volatilidad tanto en electores como en líderes. El engranaje seguía siendo el mismo que había ajustado la Regeneración: un centro que legislaba y unos gamonales que ejecutaban, cada uno con su cuota de poder inalienable. Cuando ese equilibrio se rompió, lo hizo por las mismas fracturas regionales que lo sostenían.
La huella
La Constitución de 1886 rigió a Colombia durante ciento cinco años, hasta 1991, y con ella el molde regional que se decantó bajo su vigencia. La ampliación del período presidencial a seis años se acortaría después, pero el diseño centralista sobrevivió a todas las reformas. La Regeneración fue, en el contexto latinoamericano, atípicamente perdurable: el dominio conservador iniciado con ella se extendió hasta 1930, y muchos de sus arreglos institucionales —el Concordato entre ellos, revisado solo en 1973— se prolongaron mucho más.
Su Constitución no bastó para garantizar la convivencia pacífica. La Guerra de los Mil Días (1899-1902) y la separación de Panamá en 1903 alejaron las posibilidades de reconciliación entre los colombianos, y los siguientes decenios convivieron con violencias que reactivaron periódicamente las fracturas regionales. La Violencia mediana del siglo XX —desatada tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948— tuvo geografías propias: se ensañó en el Tolima, el eje cafetero, los Llanos, el sur del país, y respetó relativamente a otras zonas. Que la violencia bipartidista se distribuyera regionalmente no fue casualidad: las lealtades políticas eran, en Colombia, también lealtades territoriales, sembradas en los púlpitos, las escuelas y los periódicos que la Regeneración había ayudado a consolidar como aparatos regionales.
La identidad regional, entonces, no fue lo que la nación tuvo que superar para construirse: fue el material mismo con que se construyó. Antioquia se pensó colonizadora heroica porque Carrasquilla le dio lengua y los corógrafos le dieron mapa; la Costa fue nombrada como cuerpo tropical porque Vergara y Vergara y sus continuadores la codificaron así; Pasto heredó una fama conservadora que las misiones consolatas fijaron en la escuela; los Llanos, el Chocó y la Amazonia quedaron delegados, apenas nombrados, entregados a la Iglesia y a la memoria remota del oro colonial. Ninguna de esas figuras es natural, y sin embargo ninguna es reversible por el solo hecho de saberla construida.
Queda una lección incómoda para quien busque en la geografía o en el carácter las claves de Colombia. Las regiones que hoy parecen tan evidentes —tan visibles en el acento, en la cocina, en el voto— fueron dibujadas por manos concretas en tiempos concretos, y podrían haberse dibujado de otro modo. Que sean artefactos no las hace menos reales: los artefactos, cuando duran siglo y medio, se vuelven paisaje. Pero saberlas hechas cambia lo que se puede hacer con ellas. Si el mapa regional colombiano fue escrito entre una Comisión Corográfica, un Concordato y un manual escolar, también puede reescribirse desde otras corografías, otras escuelas, otras lenguas. La región, en Colombia, no es lo contrario de la nación ni su enemigo íntimo: es la forma en que la nación existe, y esa forma, como todo lo histórico, admite biografía y admite revisión.
En el archivo
2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Transversal—1
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Comisión Corográfica (institución que produjo la primera tipología científica de las regiones colombianas)
- 02Regeneración (régimen que centralizó el Estado pero consolidó las identidades regionales como categorías administrativas y culturales)
- 03Agustín Codazzi (director de la Comisión Corográfica, artífice de la primera cartografía razonada del país)
- 04Manuel Ancízar (secretario de la Comisión Corográfica, autor de Peregrinación de Alpha, codificador de tipos regionales)
- 05Gamonalismo (red de poder local que articuló la identidad regional con el Estado central durante la Hegemonía Conservadora)
- 06Colonización antioqueña (proceso que convirtió a Antioquia en el caso paradigmático del debate sobre identidad regional y desarrollo económico)
- 07Federalismo radical (sistema político que instituyó el autogobierno regional y formó el hábito de razonar el país desde su fragmento)
- 08Concordato de 1887 (instrumento que delegó el gobierno de las periferias a la Iglesia, fijando geografías de exclusión e identidad diferenciada)
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
72 documentos · 78 fragmentos
01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1391 cita
[1]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
p. 139
02Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 961 cita
[2]unity among all Colombians who have had to learn to live under the guidance and protection of the same institutions. Several forces worked toward this end. We will begin with the armed forces, which began to take shape as a unified and hierarchically organized institution in 1886. Until that date, which represents the…
p. 96
03Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
[3]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
0430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 1411 cita
[4]que éste tome el carácter de Cuerpo Legislativo, se llenarán por designaciones hechas por los Gobernadores de los Departamentos. Artículo *. Esta Constitución empezará a regir, para los Altos Poderes nacionales, desde el día en que sea sancionada; y para la Nación, treinta días después de su publicación en el Diario…
p. 141
05Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 971 cita
[5]cido as{ a una alarma social que sélo por momentos se interrumpe...» Pero raz6n tenfan los radi¢ales para oponérsele y sospechar de su fidelidad al liberalismo si habjan leido un articulo suyo, publicado en Nueva York el 2 de noviembre de 1864, en el que decia: «En otra ocasi6n dije a ustedes que el elemento…
p. 97
06Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1231 cita
[6]de otro lugar 46. La percepción de los vencedores de la Guerra Civil de 1884 a 1885 era que la constante inestabilidad política era la culpa - ble de todos los males que aquejaban el país. Y en especial, consideraban que la causa de esta inestabilidad era el sistema de gobierno federado. Entonces, una vez finalizada…
p. 123
07Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 561 cita
[7]as libe rt ades individuales y e nton ces decayó el núm ero y vitalidad iconoclasta de periódicos y publicaciones. Los pasquines y perió- dicos irresponsables que florecieron durante el federali smo fue- r on sustituidos por pub li caciones o btu sas y tan sectarias. N úñ cz y Ca ro, d os hombr es provenient es de la…
p. 56
08Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 261 cita
[8]Constitución de 1886 El liberalismo radical fue exciirido del gobrerao y duramente per ido, Proviamento a la elaboración de Ea Constitación.el Consejo Nacional de Delegatariós expidió un “acuendo so- bre reforma constitucional”, quese sometió a La aprobación de Los conve jos municipales, cuyos miembros provedean —…
p. 26
09Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2751 cita
[9]de fuerte autoridad, sería elegido por un período de seis años. Núñez no quiso firmar la constitución, considerando que defraudaba justas aspiraciones nacionales y que en sus folios quedaban envueltas futuras guerras civiles. Según Miguel Samper “así concluía una época tormentosa que había comprendido la estabilidad…
p. 275
10Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 1141 cita
[10]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1701 cita
[11]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
12Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 1141 cita
[12]anterior cuadro de Roberto Pizano titulado «Misa en el pueblo». El sentir religioso era muy fuerte entre el pueblo colombiano, y haciéndose eco del mismo el partido conservador basé uno de sus principios en la defensa de la moral cristiana y en la lucha contra el ateismo. A la derecha, el notable estadista Rafael…
p. 114
13El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 126, 2432 citas
[13]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
[70]perfiles dramáticos hacia 1920. LOCALISMO E IDENTIDAD REGIONAL La ordenación político-administrativa de la subregión cambió con fre- cuencia. Esta fluidez reflejaba más que caos o incompetencia, varias si- tuaciones de hecho: la fuerza localista de los cacicazgos municipales y la virtual inexistencia de una verdadera…
p. 243
14When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 391 cita
[14]liberty in all its different applications over against oppression and despotism in monarchical, military, demagogic, literary or any other variation; legal equality against aristocratic, demagogic, academic or any other kind of special privilege; true and effective [religious] tolerance versus exclusivism and…
p. 39
15Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 801 cita
[15]fueron a pique y, en su forma original, resultó tan inadecuada a la realidad nacional (a pesar de reconocer mejor que la Cons- titución del 63 algunos aspectos bási- cos de esta realidad) como las anterio- res. Mientras no fue modificada, lo que ocurrió a consecuencia del gran fracaso representado por la guerra de los…
p. 80
16La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 1261 cita
[16]mitad del siglo xix se produce una reforma universitaria, y como resultado de la misma se establece un Instituto de Ciencias Naturales, Físi - cas y Matemáticas a cuyo cuidado quedan el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico —de poco desarrollo—, el Laboratorio Químico Nacional y el Museo de Historia Natural de…
p. 126
17Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 161 cita
[17]Roberto Dudley (1573-1649), quien en 1595 viajé a las Indias Occidentales y exploré las bocas del rio Orinoco. En 1605 se radicd en Florencia, donde edité y publicé mapas y trabajos geograficos. Esta l4mina del Nuevo Reino de Granada pertenece a la famosa obra Del arcano del Mare, gravada por el florentino Francesco…
p. 16
18Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 1041 cita
[18]econdémico, lo social y lo cultural, y ante un Estado en formacion, no bastaba con pregonar tales posibilidades, reno- vando solamente un discurso ideolégico acerca del valor que podrian llegar a tener la ciencia y la téc- nica modernas para el engrandecimiento nacional. Codazzi, Ancizar, Triana, Pérez y Paz…
p. 104
19Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 2521 cita
[19]Se estableció por algún tiempo en Venezuela (1840 - 1846) donde ejerció la docencia y formó parte del Liceo Venezolano, fundado para propagar las luces y fomentar el cultivo de la literatura y las bellas artes. Allí se relacionó con la élite intelectual de Caracas. A su regreso a la Nueva Gra- nada, en 1846, era…
p. 252
20Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 11 cita
[20]peregrinación de alpha M an U el anc ÍZ ar viajes M an U el anc ÍZ ar peregrinación de alpha viajes Ancízar, Manuel, 1812-1882, autor Peregrinación de Alpha [recurso electrónico] / Manuel Ancízar; [presentación, Verónica Uribe Hanabergh]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de Colombia, 2016. 1…
p. 1
21Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 1831 cita
[21]164 tions of two different religious processions through narrative description: the San Isidro Labrador procession in Charalá, which Ancízar identified as a useful celebration that reenforced a positive work ethic among villagers, and the Octava de Cor- pus procession in Soatá, which Ancízar considered the epit- ome…
p. 183
22Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 3581 cita
[22]aproximadamente nueve meses, hasta que Bennet regresó a Colombia y asumió nuevamente su papel como dueño del gabinete fotográfico⁸. A finales de 1851, justo después de entregar el estudio fotográfico, Codazzi invitó a Price a unirse a la Comisión Corográfica. Aunque resulta comprensible que la acuarela haya sido el…
p. 358
23Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2381 cita
[23]Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…
p. 238
24Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 10, 282 citas
[24]una visión amplia que supera la perspectiva de lugar, desde la óptica de ser parte de un algo mayor. Así, las regiones no introducen cualquier tipo de división: una clasificación regional teórica e ideal no plantea la existencia de un número infinito de espacios regionales que se sobreponen sin sentido. Las regiones…
p. 10
[25]neivano era descrito como un tipo fruto de la diversidad productiva, las descripciones sobre los habitantes del Estado y del departamento del Tolima se concentraron en señalar un tipo dedicado a la agricultura y a la ganadería. La cría de ganados y caballos y el cultivo de cacao, de tabaco y, más adelante en forma…
p. 28
25Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 1891 cita
[26]feminización de sus poblaciones. Tropicalismo y geografía de las razas En la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX, en los escritos de los letrados, corógrafos y expertos se puede trazar una correlación entre lo tropical y ciertas características en los individuos o colectividades que lo habitan. Los…
p. 189
26Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 511 cita
[27]es utilizado en este texto como una criatura que simboliza todo lo perjudicial que puede encontrarse en las zonas bajas de la región andina. Sin embargo, Kastos también menciona en su crónica la “redención” de una zona que parece haber sido arrebatada al salvajismo y de la cual solo circulaban “calumnias” que no…
p. 51
27Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 211 cita
[28]María Rivas Groot, Lorenzo Marroquín; pero no puede afirmarse que sus esquemas novelísticos hayan perdurado. Y de las varias novelas es- critas por José Manuel Marroquín (Entre primos, Blas Gil, etc.) quizá la única que mantiene algún atractivo es El Moro, la autobiografía de un ca- ballo de la Sabana de Bogotá,…
p. 21
28Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4211 cita
[29]la intelectualidad criolla de los salones santafereños. Allí en los saraos literarios se componían y recitaban versos en francés, se detectaban gazapos y se criticaba la pronunciación galicada de los ilustrados (Curcio 1975: 69). Infortunadamente en la historia de la expresión social escrita y propia del negro en…
p. 421
29Tres culturas, tres familias y otros ensayosEstanislao Zuleta · p. 341 cita
[30]entre otros, fueron gentes que escribieron con cierto orgullo de su propio lenguaje. Con Carrasquilla, el habla popular ingresa a la literatura, ya que no recurre a un habla gramaticalmente so¿sticada, separada de las formas lingüísticas del pueblo. Ven ustedes, pues, cómo 31 se expresa la estructura económica en la…
p. 34
30Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 771 cita
[31]exponente de lo anterior. La María, de Jorge Isaacs, es otro ejemplo: su trama, aunque geográficamente puede enmarcarse dentro del Valle del Cauca, no tiene una ligazón con esa sociedad. Es una obra del romanticismo europeo, en la que el paisaje se ve externamente. Para el autor exponente de la clase terrateniente del…
p. 77
31Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 1101 cita
[32]encargo), pues de esa €poca, y de anos posteriores, se conservan buenas muestras de su talento como caricaturista y dibujante. En este campo, como ya senalamos, reside la grandeza del pintor, intérprete avisado y tierno, burlén a veces, de la sociedad en que le tocé vivir. Ramé6n Torres Méndez (1809-1885) EI maestro…
p. 110
32Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4871 cita
[33](1995), pp. 21 - 75; Betancourt y García. (1990), pp. 23 - 55; Betancourt y García (1994), pp. 12 1 - 149; Campo (1980), pp. 17 - 54. 4 Palacio (1983); L ópez Toro (1970); M achado (1988). C hristie (1986), p. 36, discute la hi pótesis de Parsons sobre la colon ización antioqueña, pero considera q u e sus planteam…
p. 487
33Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2661 cita
[34]de cambios independientes en la economía y en la sociedad. Los cambios en mención no ocurrieron a lo largo y ancho del país sino que se concentraron en varias ciudades principales y en la región antioqueña. Durante muchos años ha sido materia de controversia la cuestión de si la aceleración del desarrollo económico…
p. 266
34La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 81 cita
[35]ha escogido a Medellín (y a Antioquia) como uno de los ejemplos principales. Los marxistas también se han lanzado a los estudios antioqueños, mas ponen el acento en la estratificación de clases y los consiguientes conflictos, negándose a llegar al nivel de la acción humana individual y de las configuraciones…
p. 8
35Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3481 cita
[36]de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…
p. 348
36Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 2931 cita
[37]G. and A. Villa, Medellin, 11 August 1891; Ospina Hermanos to J. M. Amadador, Medellin, 12 August 1891. 26 Ibid., Ospina Lalinde to F. Escobar, Cali, 30 August 1892. (Ospina Lalinde was a firm formed by Ospina Hermanos, Gabriel Lalinde Hermanos, Eduardo Vasquez, Eduardo Uribe U. & Co. and Ramon Restrepo.) In a letter…
p. 293
37Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 2181 cita
[38]del mercado nacional. Esta débil ar- ticulación territorial ha funcionado históricamente como amparo para la realización de actividades para–institucionales e ilegales. En principio, el proyecto antioqueño desde el siglo XIX inclu- yó la conformación de un mercado regional caracterizado por la promoción de la…
p. 218
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 411 cita
[39]un buen vivir. Para las poblaciones que coexisten en Antioquia, habitar territorios con determi- nadas características geográficas y climáticas ha tenido consecuencias. En las tierras frías y templadas del centro –según la historiadora Diana Henao–, ubicadas hacia el oriente y el norte del Valle de Aburrá, el Estado y…
p. 41
39Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 1471 cita
[40]trazado de ferrocarriles, los territorios anteriormente vacantes atraían simultáneamente tanto a especuladores como a colonos. En esos sectores los empresarios orientaban sus principales esfuerzos a la adquisición de derecho sobre la tierra per se, la cual, gracias a su localización privilegiada, podía, al venderse,…
p. 147
40La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 271 cita
[41]era capaz de construir una ciudad en el filo de la cima, sobre la propia cresta andina, a más de dos mil metros sobre el nivel del mar. Contra lo que era de esperarse, esa ciudad creció y aunque la adversidad tra- tó de borrarla en varias ocasiones reduciéndola a cenizas o derribando sus casas en movimientos sísmicos,…
p. 27
41De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
[42]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
42De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 cita
[43]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…
p. 41
43Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 171 cita
[44]Boyacá the Llanos of San Martín and Casanare re- spectively and ordered the national government to administer those regions as it judged convenient. Four months later, Decree 392 of January 17, 1893, declared each a “national intendancy” in which the chief administrative officer, or intendant, was appointed by the…
p. 17
44Managing Multiculturalism: Indigeneity and the Struggle for Rights in ColombiaJean E. Jackson · 2019 · p. 501 cita
[45]1810, the system became, if anything, more repressive: legislation and judicial rulings autho - rizing the sale of resguardo lands legitimized their expropriation by outsiders, often achieved through violence. 5 A great deal of land was lost in this way. The dominant ideology of the era, enacted into law, facilitated…
p. 50
45Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[46]entre 1932 y 1933. Al final de la guerra la Casa Arana se retiró al Perú. Sin embargo, la retirada de la Casa Arana –e incluso de otras caucheras que años más tarde cesarían actividades debido al auge del caucho producido en el Sudeste Asiático–, no significó el fin del suplicio para los pueblos indígenas, pues ya se…
p. 45
46La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 141 cita
[47]la memoria de los habitantes de la región y es fundamental para entender sus identidades y la fortaleza de sus organizaciones sociales. En la zona sur se dieron, por su parte, procesos de colonización eclesiástica llevados a cabo por misiones capuchinas, franciscanas y consolatas, a las que se les delegó la…
p. 14
47Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1001 cita
[48]nation. Something similar happened with historiography. The construction of the state and its consolidation required the writing of its history from its origins, inheritances, and great patriotic deeds. This task had already been clearly realized when the celebration of the first centennial of independence took place.…
p. 100
48Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 5, 232 citas
[49]includes some 253,000 square kilometers of Colombian territory and stretches on into Venezuela for another 300,000 square kilometers. South of the Guaviare River is the second region, Amazonia. Its 420,875 square kilometers of tropical rain forest extend to the borders of Peru, Ecuador, and Brazil. Third, stretching…
p. 23
[50]these percentages had changed little: of a total of EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:30 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Page 7 Map 1. Colombia: intendancies and comisar í as, 1931 – 1946 Source: Vila, Nueva Geograf í a de…
p. 5
49Nueva Geopolítica de ColombiaJulio Londoño Londoño · 1965 · p. 1071 cita
[51]2,6% Regiones Andinas 78,4% En las regiones andinas la distribución es la siguiente: a) Cordillera Occidental 39.3% b) Cordillera Central 8. 7 % c) Cordillera Oriental 3 0. 4 % En las regiones planas del Oriente y en el Archipiélago de San Andrés y Providencia 2. 0 % Si se trata ahora de ver los pisos térmicos en que…
p. 107
50La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 391 cita
[52]HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…
p. 39
51The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 261 cita
[53]Colombia’s unique interrelation of climate, elevation, and topography creates sharply distinct regional and cultural dif- ferentiation. One way to sketch a simplified map of regions and subregions is to trace five broad areas: 1. Colombia’s Caribbean: This is bisected by the Magdalena River; it extends westward to…
p. 26
52Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 201 cita
[54]om unidades pequeñas y dispersas tam bién caracterizaron zonas de ecología m uy diferente, com o las selvas chocoanas y am azónicas. Estas últim as perm anecieron prácticam ente ignoradas por los colom bianos hispanohablantes hasta el siglo xx e incluso hoy día tales regiones están apenas parcialm ente inte g ra d as…
p. 20
53Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 502 citas
[55]motivos de intolerancia social, económica y cultural. • El extenso territorio nacional en un 90% era de carácter baldío, propi- ciando la creencia generalizada de que no se debían pagar tributos por los alimentos básicos; no existía una administración y mucho menos una justicia honesta, y no estaban dados a recibir…
p. 50
[56]motivos de intolerancia social, económica y cultural. • El extenso territorio nacional en un 90% era de carácter baldío, propi- ciando la creencia generalizada de que no se debían pagar tributos por los alimentos básicos; no existía una administración y mucho menos una justicia honesta, y no estaban dados a recibir…
p. 50
54Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 361 cita
[57]padecen dinámicas comunes en el contexto del conflicto armado. La superficie de estos cinco departamentos alcanza los 372.942 kilómetros cuadrados, una extensión ligeramente superior a la de la actual Alemania. Sin embargo, para efectos de este informe, se excluyen algunas zonas amazónicas del Caquetá y del Guaviare.…
p. 36
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 311 cita
[58]las Indias 21, que garantizaba la dominación con intuiciones de control y vigilancia, la uniformidad pretendida seguía siendo trastocada por la realidad heterogénea del terri- torio. A este respecto Jaramillo Uribe anota: Diversas culturas, diversas densidades de población, diferentes territorios geográficos,…
p. 31
56Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1801 cita
[59]fue el Teatro Municipal de Bogotá, entre mayo y octubre de 1920, con la “famosa discusión de las razas”. Desde 1918, Miguel Jiménez López, médico conservador de Boyacá, abrió la polémica en el Tercer Congreso Nacional de Médicos con la tesis “Nuestras razas decaen”. Decadencia sustentada en “la inferioridad…
p. 180
57Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2971 cita
[60]por lo tanto, invertido directamente en el reparto y el juego de las fuerzas... poder que no está ligado al desconocimiento sino que, al contrario, sólo puede funcionar gracias a la formación de un saber, que es para él tanto un efecto como una condición de su ejercicio (Foucault, 2000a; 55-59). Una genealogía del…
p. 297
58Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 3, 152 citas
[61]cultural”. 43 Los presupuestos teóricos y este tipo de conclusiones del eximio representante liberal coincidían con las del líder conservador Laureano Gómez. Más allá del ámbito electoral y de las disputas por el poder local y nacional, los grupos dirigentes colombianos tienen claras coincidencias. Imbuido por la…
p. 15
[75]relatos históricos en este clima de ideas se expresaron en los modos en los que representaron la realidad. La moralización debía estar acompañada de “una imaginación viva y una ardiente fantasía” para que el historiador pudiera conmover los sentimientos. El relato “fiel de los hechos” debía tener un tono dramático que…
p. 3
59Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 1051 cita
[62]immigration of Chinese, Hindus, and Turks (Otomanos), but encouraging European immigration. That same year a writer for El Tiempo protested Tropical Oil’s use of Jamaican guest workers in its Colombian fields, a charge the company “enthusiastically denied.” Still, the editorialist concluded, “we hope the government…
p. 105
60Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1142 citas
[63]suelos fueron preservados gracias al complejo modo de producción bajo sombrío; la introducción de una nueva variedad hizo creer que era posible simplificar la producción evitando la plantación de los árboles para el sombrío, pero hoy, para poder competir internacionalmente algunos propietarios han retornado a esta…
p. 114
[64]al complejo modo de producción bajo sombrío; la introducción de una nueva variedad hizo creer que era posible simplificar la producción evitando la plantación de los árboles para el sombrío, pero hoy, para poder competir internacionalmente algunos propietarios han retornado a esta solución, más compleja y menos…
p. 114
61Becoming Black Political Subjects: Movements and Ethno-Racial Rights in Colombia and BrazilTianna S. Paschel · 2016 · p. 531 cita
[65]to conclude, “Very few countries give less impor- tance to race than this one. Whites, blacks and Indians live together and mix without any fuss; and this indifference has been and continues to be so much the case that in the national statistics gathering these [ethno-racial] questions have been totally ignored.” 27…
p. 53
62Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 491 cita
[66]gamonal regional, que articulaba «sus intereses con los de letrados, comerciantes y burócratas pueblerinos, y conformaron poderes locales con los que el Estado [central] se vio obligado a negociar» 71. De esta manera, el control del poder político y del Estado territorial se originaba en estas redes de base hacendil,…
p. 49
63Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 331 cita
[67]del centenario de la Independencia en 1910. Como lo señala Miguel Ángel Urrego, “la coyuntura que representó la Guerra de los Mil Días había desestructurado parcialmente la relación de fuerzas entre los partidos, sin que ello hubiese significado un cambio en los fundamentos del orden político dominante. La guerra…
p. 33
64Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 221 cita
[68]el desarrollo de determi- nadas industrias y de algunos produc- tos agrarios de mercado interno y de exportación. 21 22 Nueva Historia de Colombia. Vol. V Capítulo 1 No obstante lo expresado anterior- mente, la política de fomento econó- mico del Estado no se desplegó de modo intenso y sostenido durante todo el largo…
p. 22
65El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 1601 cita
[69]la cronología de fundación de los poblados parece apuntar al hecho de que se trató de un mis- mo «momento» de apertura de la frontera agraria; 10 de los principales 19 poblados se fundaron entre 1750 y 1860. En un plano más general, podría decirse que la regionalización que abre el período agroexportador cafetero se…
p. 160
66El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 3541 cita
[71]para las luchas intrapartidis- tas nacionales. Los líderes regionales y locales, por lo tanto, conta ron con poderes relativamente amplios para operar según sus tradi ciones y contextos, y se sintieron siempre con el derecho a invocar la protección de los líderes nacionales cada vez que se metieron en problemas. J90.…
p. 354
67Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 2311 cita
[72]que cumplen las élites locales y regionales. Los enclaves se desarrollan cuando se producen tres estrategias por parte de las élites. En primer lugar, el control de los vínculos entre lo nacional y lo regional, como el control de las instituciones que regulan y se encargan de la comunicación entre los diferentes…
p. 231
68Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 631 cita
[73]a los superiores, a los padres, a los bien nacidos, a los cultos, se abandonaba. La idea de Bolívar de que el pueblo era ingobernable entró a hacer parte de esta visión de la comunidad, y por eso se fortaleció la convicción de que solo mediante un ejecutivo muy fuerte se podía mantener el orden, con ayuda de la…
p. 63
69Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 711 cita
[74]Aprile, Génesis de Barrancabermeja. (Cali: copia manuscrita, 1991), 10-26. 129 Manuel Ancizar, Peregrinación…, 63. Primera Parte. Origenes, fundamentos y pioneros 71 que facilitaron la labor de la conquista, todo porque estaban divididos y carecían de sentimientos humanitarios que los unieran entre ellos 130.…
p. 71
70El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 141 cita
[76]Nariño con La Bagatela (1811), pasando por Sergio Arboleda y su periódico La Voz Nacional (1884 - 1885), Rafael Núñez y su periódico La Luz (1881 - 1882), Miguel Antonio Caro con El Tradicionista (1871 - 1872), o José María Samper desde El Tiempo (1855 - 1872), cada uno de ellos, por nom- brar algunas de las figuras…
p. 14
71La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 151 cita
[77]de una simple expansión del gran océano. 2 Los estudiantes aprendíamos, por otra parte, que las costas del norte de Colombia estaban pobladas por los caribes, como salidos de un confuso norte geográfico. Indígenas de muy mala fama –se nos decía–: caníbales, enemigos del progreso y violentos sin justa causa. En…
p. 15
72La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 531 cita
[78]histórico-social de las crisis a que da lugar la refracción y descomposición de órdenes en Colombia, cuenta con el valioso aporte del profesor Luis López de Mesa, quien publicó un Escrutinio sociológico de la histo ria colombiana en 1956. Es esta una obra mucho más sis- temática que su anterior y clásico estudio, De…
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