Carlos E. Restrepo
Regeneración
1867–1937
La biografía
Carlos Eugenio Restrepo Restrepo (Medellín, 1867 – 1937) fue presidente de Colombia entre 1910 y 1914, el primer antioqueño en ocupar el cargo tras un largo predominio de mandatarios de otras regiones y el rostro visible de la Unión Republicana, la coalición bipartidista que puso fin al Quinquenio de Rafael Reyes e impulsó la reforma constitucional de 1910. Comerciante antes que tribuno, católico moderado antes que doctrinario, encarnó el momento en que la élite civilista de Medellín —ligada a la banca, al comercio y a la incipiente industria textil— articuló una salida institucional al autoritarismo reyista sin romper con el orden conservador que gobernaba el país desde 1886. Su presidencia dejó reformas duraderas: la prohibición de emitir papel moneda de curso forzoso, el período presidencial fijo de cuatro años, un nuevo código fiscal, la reorganización territorial de intendencias y comisarías, la extensión de los ferrocarriles y una estabilidad monetaria que amortizó las heridas de la Guerra de los Mil Días. Su límite fue tan claro como sus logros: la Unión Republicana no cuajó como partido, su candidato fue arrasado en las urnas en 1914, y el republicanismo terminó siendo, más que una refundación del régimen, una tregua ilustrada entre notables. Veinte años después, cuando la Hegemonía Conservadora se agotó, Restrepo reapareció como puente en el gabinete de concentración nacional de Enrique Olaya Herrera, cerrando una biografía que fue, en buena medida, la biografía de la moderación política en Colombia.
Línea de vida
- 1904
Oposición temprana al reyismo
Leer contexto
El conservatismo antioqueño ligado al capital comercial y bancario de Medellín, del que Restrepo era figura representativa, inició desde temprano su oposición al régimen autoritario de Rafael Reyes, confluyendo después en la coalición republicana bipartidista.
- 1909
Articulación de la Unión Republicana
Leer contexto
Tras la caída de Reyes en junio de 1909, Restrepo articuló la Unión Republicana reuniendo a liberales orientados por Benjamín Herrera, Eduardo Santos y Luis Cano, y a conservadores históricos como Pedro Nel Ospina, sobre la base del llamado Documento Histórico.
- 1910
Elección presidencial por la Asamblea Constituyente
Leer contexto
La Asamblea Constituyente de 1910 eligió a Carlos E. Restrepo por mayoría para el período 1910–1914, convirtiéndolo en el primer antioqueño en acceder a la Presidencia en la era moderna y en el ejecutor de la reforma constitucional que abolió la pena de muerte, prohibió el papel moneda de curso forzoso y fijó el período presidencial en cuatro años sin reelección inmediata.
- 1912
Reformas administrativas y territoriales
Leer contexto
En 1912 se organizó el servicio militar obligatorio, se expidió un nuevo código fiscal, se creó la intendencia nacional de San Andrés y Providencia, y en 1911 se habían creado las comisarías de Vaupés, Arauca, Urabá, Juradó, Guajira, Putumayo, Caquetá y Vichada. También llegó el ferrocarril a Medellín y se decretó la construcción del ferrocarril de Nariño.
- 1914
Fin del gobierno y derrota electoral republicana
Leer contexto
Al dejar el poder en 1914, Restrepo pronunció un discurso ante el Congreso destacando el mantenimiento de la paz, el orden público y la estabilidad económica. Sin embargo, la Unión Republicana fue perdiendo vigencia y su candidato Nicolás Esguerra fue derrotado abrumadoramente por el conservador José Vicente Concha.
- 1930
Regreso como puente en el gabinete de Olaya Herrera
Leer contexto
Veinte años después de su presidencia, Restrepo reapareció como figura de conciliación en el gabinete de concentración nacional de Enrique Olaya Herrera, cerrando una biografía que fue, en buena medida, la biografía de la moderación política en Colombia.
El hombre de Medellín
Restrepo pertenecía a esa élite antioqueña en la que el negocio y la política no se estorbaban sino que se turnaban. Comerciante, hombre de empresa vinculado al pujante entramado bancario y mercantil de Medellín, combinó a lo largo de su vida la administración de sus intereses privados con la actuación pública, y en más de una ocasión se retiró temporalmente de la política para atender sus negocios antes de volver a ella. Esa oscilación no era una veleidad personal: definía al tipo de hombre público que Antioquia producía en el cambio de siglo, distinto del abogado bogotano o del hacendado costeño, más cercano al patrón de la burguesía comercial que sostenía el crecimiento de Medellín y de sus valles cafeteros.
Su acceso a la Presidencia fue, en sí mismo, un hecho notable. La primera magistratura había sido, desde la Independencia, un cargo raramente concedido a políticos antioqueños, y su elección en 1910 rompió esa distancia. No llegó como caudillo militar ni como jefe de partido tradicional, sino como figura de consenso, elegida por una asamblea que buscaba, precisamente, un hombre sin las heridas de las guerras civiles y sin la aspereza de los sectarismos. Católico observante —su hermano Juan María era jesuita—, sobrio en las formas, mesurado en el trato, Restrepo encajaba en el molde del gobernante civilista que la generación de los Centenarios reclamaba tras dos décadas de guerra, dictadura y humillación diplomática.
A su alrededor se articuló un pequeño círculo de familia y amistad política que atravesaría después la historia del republicanismo: Alfonso Villegas Restrepo, republicano de la primera hora, fundaría El Tiempo, mientras que su propio proyecto de ordenamiento moral y político —lo que él llamaría Orientación Republicana— serviría de referencia doctrinaria para los liberales moderados de los años veinte y treinta.
De la crisis del Quinquenio a la Asamblea de 1910
Para entender por qué un comerciante antioqueño terminó gobernando Colombia hay que volver al desorden que dejó Rafael Reyes. Reyes había llegado a la Presidencia en 1904 con un programa de restauración nacional, aprovechando el descrédito de los conservadores tradicionales y el desastre en que la Guerra de los Mil Días y la separación de Panamá habían dejado al liberalismo. Su fórmula fue una "concordia nacional" que incorporó a algunos ministros liberales al gabinete —entre ellos Rafael Uribe Uribe—, aunque la participación fue limitada y generó más recelo que respaldo genuino.
El Quinquenio dejó obras: la creación de la Escuela Militar en 1907 y la profesionalización del ejército, la expansión de los ferrocarriles, el fomento de la industria textil —crucial para Antioquia— y una reorganización fiscal que empezó a estabilizar la moneda tras la inflación de guerra. También dejó agravios. Reyes cerró el Congreso y lo reemplazó por una Asamblea Nacional Constituyente de composición bipartidista pero controlada por él, que extendió su mandato de seis a diez años, hasta 1914. Ese gesto, combinado con la creciente evidencia de privilegios para sus allegados, y con la irritación pública ante los tratados que negociaba con Estados Unidos y con la propia Panamá para reconocer la separación, terminó de erosionar su base.
En marzo y junio de 1909 se produjo la crisis final. Reyes renunció a la Presidencia y abandonó el país de forma semiclandestina, embarcándose en un buque de la United Fruit Company. La transición fue conducida por Jorge Holguín, que retiró del debate los tratados panameños, y el Congreso terminó eligiendo al general Ramón González Valencia para completar el período. El nuevo escenario abrió el camino para lo que en 1910 sería una Asamblea Constituyente distinta: reunida no para prolongar un mandato personal, sino para reordenar las reglas del juego.
El conservatismo antioqueño —hostil desde tiempo atrás a Miguel Antonio Caro, a Manuel Antonio Sanclemente y ahora también a Reyes— fue una de las columnas de esa nueva coalición. Ligado al capital comercial y bancario de Medellín y a los nuevos empresarios industriales, ese sector necesitaba estabilidad institucional para florecer, y encontró en el proyecto republicano el vehículo adecuado. Se sumaron liberales orientados por Benjamín Herrera, Eduardo Santos y Luis Cano, y conservadores históricos como Pedro Nel Ospina. La Asamblea de 1910 eligió a Carlos E. Restrepo, por mayoría, para el período 1910-1914.
La reforma constitucional y el ideario republicano
La reforma constitucional de 1910 fue mucho más que el marco jurídico del gobierno Restrepo: fue el pacto que ordenó la política colombiana durante las dos décadas siguientes. Abolió la pena de muerte, prohibió las emisiones de papel moneda de curso forzoso, fijó el período presidencial en cuatro años y estableció la no reelección para el período inmediatamente siguiente. Cada una de esas medidas era una respuesta puntual a un abuso reciente: la pena capital se asociaba a las represiones del régimen regenerador; el papel moneda, a la inflación desbocada de la Guerra de los Mil Días; los períodos largos y prorrogables, a la maniobra de Reyes.
El republicanismo que dio marco a la reforma se definía por lo que rechazaba tanto como por lo que proponía. Rechazaba los radicalismos —las guerras civiles, las exclusiones sectarias, las dictaduras providenciales— y proponía el entendimiento político entre liberales y conservadores como base de la vida pública. Se distanciaba, por izquierda, del liberalismo combativo de Uribe Uribe, y por derecha, de los núcleos duros del conservatismo nacionalista. La Unión Republicana basaba su actuación en un llamado Documento Histórico, plataforma aprobada por sus miembros para reconstruir el país sobre principios de convivencia y ordenación del Estado. Su lenguaje era el de la reconciliación, y su aspiración, la de un gobierno "por encima de los partidos".
Detrás del lenguaje había una generación. Los republicanos de 1910 pertenecían al grupo que la historiografía llamaría después los Centenarios: hombres que habían sido jóvenes durante la Guerra de los Mil Días, que habían presenciado la pérdida de Panamá y que habían crecido políticamente bajo la sombra de la dictadura de Reyes. Esas tres experiencias —la guerra fratricida, la humillación nacional y el autoritarismo— produjeron una cultura política de convivencia que perduraría en intelectuales y políticos liberales hasta los años treinta, incluso cuando el Partido Republicano como movimiento electoral ya había desaparecido.
Porque el Partido Republicano, propiamente dicho, tuvo una vida corta y minoritaria. Su influencia intelectual sobrevivió al partido; el partido no sobrevivió a la primera elección presidencial que enfrentó sin el escudo de la Asamblea Constituyente.
La presidencia: 1910-1914
Restrepo se instaló en el poder con un programa administrativo antes que ideológico. Su idea de gobierno consistía en aplicar, con orden y austeridad, las reformas que la Asamblea de 1910 había cristalizado. En cuatro años, esa disciplina produjo un balance que ni sus adversarios más duros lograron desmentir.
Moneda y hacienda. El período 1910-1914 consolidó el retorno al sistema monetario del oro y la plata. La prohibición constitucional del papel moneda de curso forzoso, apoyada por la Junta de Conversión creada desde 1909 para amortizar el papel moneda existente, permitió cerrar el capítulo inflacionario abierto por la guerra civil. En 1912 se expidió un nuevo código fiscal que ordenaba la preparación, expedición, fuerza restrictiva, liquidación y ejecución del presupuesto: la traducción legislativa del principio de que el Estado colombiano debía gastar según lo que efectivamente ingresaba.
Ejército. A partir de enero de 1912 se organizó el servicio militar obligatorio, culminando el proceso de profesionalización que Reyes había iniciado con la Escuela Militar. La medida no era menor: implicaba desmontar la lógica de los ejércitos partidistas de recluta espontánea que habían alimentado las guerras civiles del siglo XIX.
Ferrocarriles. El gobierno Restrepo decretó la construcción del ferrocarril de Nariño, vio la llegada del ferrocarril a Medellín —hito capital para la integración de Antioquia con el resto del país—, salvó el ferrocarril de Girardot de una crisis financiera y reconstruyó el ferrocarril del Pacífico. La política ferroviaria no era decorativa: era la infraestructura material sobre la que reposaban los intereses del bloque que lo había llevado al poder.
Reordenamiento territorial. En 1912 se creó la intendencia nacional de San Andrés y Providencia, incorporando de manera más nítida el archipiélago al ordenamiento administrativo del país. En 1911 se habían creado las comisarías de Vaupés, Arauca, Urabá, Juradó, Guajira, Putumayo, Caquetá y Vichada: un mapa de fronteras interiores que empezaba a hacerse visible en el papel del Estado, aunque el Estado real siguiera ausente de la mayor parte de esos territorios.
Administración e instituciones. Se creó la comisión asesora de relaciones exteriores y se fijó la jurisdicción de lo contencioso administrativo. Se estableció la pensión de jubilación vitalicia para los maestros de escuela —medida discreta pero significativa en un país donde el magisterio era mal pagado y peor tratado—. Se levantaron estaciones sanitarias para combatir la lepra y la anemia tropical. Se ordenó la recopilación de las leyes desde 1821, esfuerzo de racionalización del derecho positivo que buscaba dotar al país de un cuerpo legal ordenado. Y se adelantaron las obras del Capitolio, cuya lentitud secular se convirtió, ella misma, en un símbolo colombiano.
Sobre todo, se mantuvo la paz. Al despedirse ante el Congreso en 1914, Restrepo enumeró como logros de su administración el establecimiento de la paz entre intereses públicos y privados, un orden público sin perturbaciones y un aumento en los ingresos que, a su juicio, estaba creando estabilidad económica nacional. No era un discurso épico. Era, exactamente, la clase de balance que su proyecto pretendía entregar: un país sin sobresaltos, con las cuentas cuadradas.
Los frentes del gobierno republicano
Esa administración sobria vivió, sin embargo, bajo asedio. El republicanismo pretendía elevarse por encima de los partidos, pero los partidos no habían dejado de existir, y una parte del conservatismo consideraba el experimento una traición al legado de la Regeneración.
El asedio más constante vino de la Iglesia y de la prensa católica. Los periódicos La Sociedad y La Unidad —este último, uno de los más beligerantes— atacaron sin tregua al gobierno republicano. El motivo era doble: la presencia de liberales en el gabinete, considerada una concesión intolerable, y una ley de prensa que garantizaba una libertad que los sectores ultramontanos juzgaban peligrosa para las "ideas religiosas de la mayoría". La resistencia atravesaba incluso los muros familiares: el padre Juan María Restrepo, jesuita y hermano del presidente, le reprochó personalmente la composición bipartidista de su gabinete.
Según relataría después el propio Restrepo en su Orientación Republicana, apenas mes y medio después de iniciado su gobierno, Felipe Angulo —antiguo ministro de Núñez— se habría concertado con otros jefes conservadores y con algunos miembros del clero para organizar un mitin católico en el que se le pediría respaldar una revisión de la ley de prensa que la restringiera en nombre de la protección religiosa. La petición habría sido consultada previamente con el arzobispo Herrera. La escena ilustra bien la dinámica: la Iglesia, en estrecha alianza con el Partido Conservador, no aceptaba fácilmente que un gobierno católico —dirigido por un católico— gobernara al margen de sus indicaciones. Lanzaba condenas y anatemas contra el liberalismo, orientaba a sus fieles en los comicios e intervenía en la elección de representantes conservadores para distintos cargos.
Frente a esa hostilidad, la prensa liberal moderada le tendió la mano. El Espectador, dirigido por Fidel Cano, elogió su gestión llamándolo, con ironía piadosa, "un presidente incoloro". La calificación resume el juicio benévolo del liberalismo republicano: un gobernante sin colores partidistas fuertes, precisamente lo que el país necesitaba después de tanto tinte de sangre. El Tiempo, fundado por Alfonso Villegas Restrepo —republicano recalcitrante y pariente político del presidente—, encarnó la prolongación editorial del proyecto.
La contradicción del gobierno estaba a la vista: mantenía la paz institucional pero no lograba desarmar a los sectores que consideraban ilegítima cualquier concesión al liberalismo. La estructura de poder de la Regeneración —Iglesia, conservatismo nacionalista, prensa ultracatólica— seguía intacta debajo de la superficie republicana.
Panamá, Estados Unidos y el Tratado Urrutia-Thomson
Ningún asunto exterior pesaba sobre un gobierno colombiano de la época como la herida panameña. La separación de 1903 había dejado una llaga diplomática que sucesivos gobiernos intentaron cerrar sin lograrlo. Reyes se había convencido de que el desarrollo económico de Colombia dependía de la normalización con Estados Unidos —principal comprador del café colombiano y fuente más prometedora de inversión extranjera— y había pagado un alto precio político por esa convicción: la sensibilidad nacional ante cualquier negociación con Washington contribuyó a su caída.
Restrepo heredó el problema. Su ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Olaya Herrera —figura que veinte años después habría de ser decisiva en su biografía política—, condujo las gestiones diplomáticas con Estados Unidos durante buena parte del período. La disyuntiva, desde el punto de vista colombiano, era angustiosa: rechazar toda negociación y quedarse con la herida abierta, o aceptar un acuerdo que corriera el riesgo de convertirse en una política de protectorado. Se creía posible una tercera vía: un acuerdo que resguardara la soberanía y compensara la pérdida.
El resultado tangible fue el Tratado Thomson-Urrutia, firmado el 6 de abril de 1914 —cuando el gobierno Restrepo entraba en su último trimestre—, que establecía una indemnización de 25 millones de dólares para Colombia por la pérdida de Panamá. Ese mismo año, y con simbolismo cruel, el canal de Panamá fue completado y abierto al tráfico. El tratado, sin embargo, no se ratificaría de inmediato: su aprobación se demoró varios años, atrapada en las dinámicas del Senado estadounidense. La firma fue de Restrepo; la cosecha diplomática, tardía, sería de otros.
La derrota de 1914
En agosto de 1914 concluía el período presidencial, y con él se ponía a prueba la Unión Republicana como fuerza electoral. La prueba fue devastadora. El candidato republicano, Nicolás Esguerra, obtuvo 36.763 votos. El candidato conservador, José Vicente Concha, obtuvo 300.735. Una proporción cercana a los ocho votos por cada uno de Esguerra.
La derrota no fue un accidente. Concha había construido una coalición amplia y heterogénea: los conservadores nacionalistas —irreconciliables con el republicanismo desde el primer día—, el respaldo abierto de la Iglesia Católica y, sorpresivamente, el apoyo del líder liberal Rafael Uribe Uribe. Que Uribe Uribe, el mismo caudillo liberal que había ministrado con Reyes, terminara apoyando a Concha contra el candidato republicano dice mucho sobre la fragilidad del centro. La Unión Republicana no había logrado extraer, de los cuatro años de buen gobierno, una base electoral propia. Su composición había sido siempre de notables: liberales moderados, conservadores históricos, la élite comercial antioqueña. No era un partido de masas, y las masas no la votaron.
José Vicente Concha fue inaugurado como presidente el 7 de agosto de 1914, seis días después de la declaración de guerra en Europa que abrió la Primera Guerra Mundial. El republicanismo salía del poder en el mismo momento en que el orden mundial que lo había inspirado —el liberalismo europeo, el positivismo institucional, la fe en el progreso pacífico— empezaba a hundirse en las trincheras.
El fracaso del Partido Republicano suele identificarse con la derrota de Esguerra en 1914, pero la ideología republicana perduró más allá del partido, alojada en intelectuales, periodistas y políticos liberales que llevarían sus principios de convivencia a los debates de los años veinte y a la reconfiguración política de 1930. El movimiento electoral murió pronto; la disposición cultural que había expresado, no.
Desde el principio del movimiento, además, los conservadores habían dominado el tercer partido, y los más intransigentes rechazaban cualquier cooperación con los liberales. Esa contradicción fundacional —ser un tercer partido dominado por gente que en el fondo pertenecía a uno de los dos partidos tradicionales— era la que hacía inviable el republicanismo como proyecto autónomo.
Los años intermedios y el regreso en 1930
Después de 1914, Restrepo volvió a la actividad privada y a la escritura política. Su Orientación Republicana recogía la doctrina del movimiento y ofrecía, a las nuevas generaciones, un relato de lo que la Unión Republicana había intentado ser. Durante los años de la Hegemonía Conservadora —los mandatos de Concha, Marco Fidel Suárez, Pedro Nel Ospina, Miguel Abadía Méndez—, la política colombiana operó con la estabilidad relativa que la reforma de 1910 había hecho posible, salpicada por episodios de violencia electoral en las zonas rurales, pero sin las guerras civiles que habían definido el siglo XIX. Ese piso institucional era, en parte, obra de Restrepo, aunque los gobiernos que se beneficiaban de él no fueran de su corriente.
La crisis de 1929 y el resquebrajamiento del régimen conservador ofrecieron a Restrepo una segunda oportunidad de actuación pública, esta vez desde la sombra. En 1930, la fractura del conservatismo entre las candidaturas de Guillermo Valencia y Alfredo Vásquez Cobo abrió el paso al liberalismo, y Enrique Olaya Herrera —el antiguo ministro de Restrepo— ganó la Presidencia como candidato de una coalición bipartidista. Fue una transición excepcional en América Latina: en plena crisis mundial, el partido perdedor permitió una entrega pacífica del poder a la oposición.
Olaya organizó su administración como un gobierno de "concentración nacional", con una minoría de ministros conservadores encabezada por Carlos E. Restrepo, nombrado ministro de gobierno. La elección no era casual. El bloque más importante de conservadores moderados que apoyó a Olaya estaba compuesto por paisas con vínculos históricos con el republicanismo, un partido que ni Valencia ni Vásquez Cobo habían respaldado. Restrepo era, para esos hombres, un símbolo natural. Y los elementos transaccionales entre los dos partidos que existían desde el pacto de 1904 —y que la reforma de 1910 había institucionalizado— servían ahora de base para la nueva convivencia.
Como ministro de gobierno, Restrepo se dedicó a lo que mejor sabía hacer: administrar la fricción. Se esmeró por lograr buen entendimiento entre los nuevos gobernadores nombrados por Olaya y los directorios conservadores departamentales, tarea delicada en un país donde el cambio de partido en la Presidencia solía traducirse en violencia local. Esa función de bisagra era la prolongación exacta de su programa de 1910: gobernar por encima de los partidos, o al menos entre ellos.
El costo político no fue menor. Los conservadores que colaboraron con el gobierno de Olaya Herrera fueron duramente cuestionados por sectores de su partido, especialmente después de 1931, cuando quedó claro que el liberalismo no era un interludio sino el inicio de un ciclo largo. Restrepo, como figura más visible de esa colaboración, quedó expuesto a esos reproches. Fue reemplazado como ministro de gobierno por el militar conservador Agustín Morales Olaya el 24 de septiembre de 1933.
Restrepo murió en 1937, a los 70 años, en el mundo político que Alfonso López Pumarejo había reconfigurado con la Revolución en Marcha y con la reforma constitucional de 1936. El republicanismo cauteloso de 1910 quedaba a distancia sideral del reformismo social de la nueva década, pero la línea de continuidad no dejaba de existir: la posibilidad misma de que un gobierno liberal reformista gobernara sin desatar una guerra civil descansaba sobre los pactos de convivencia que Restrepo y su generación habían institucionalizado un cuarto de siglo antes.
Balance de una vida moderada
Juzgar a Carlos E. Restrepo exige distinguir dos escalas. En la de su gobierno, dejó una obra concreta: paz interior, moneda estable, código fiscal ordenado, ferrocarriles avanzados, servicio militar organizado, mapa administrativo redibujado, pensiones para maestros, estaciones sanitarias, comisión asesora de relaciones exteriores, recopilación legal, ratificación institucional del pacto de 1910. Ninguno de esos logros fue épico, pero acumulados componen el retrato de una administración competente y sobria en un país que rara vez había conocido cualquiera de las dos virtudes.
En la escala histórica más amplia, el balance es más matizado. La Unión Republicana no refundó el régimen: fue una tregua entre notables, útil para desmontar el reyismo y para dotar al país de una constitución más razonable, pero incapaz de convertirse en fuerza política autónoma. La estructura de poder que emergió después de 1914 fue la Hegemonía Conservadora, no un régimen bipartidista de nuevo tipo. El republicanismo triunfó como marco institucional y fracasó como partido. Lo primero fue mérito de Restrepo; lo segundo fue la evidencia de que su proyecto había sido posible precisamente porque no amenazaba las jerarquías que gobernaban el país.
Y sin embargo, esa modestia es también su grandeza. En un país que había producido, en el siglo anterior, caudillos que resolvían las diferencias en el campo de batalla, y que produciría, en las décadas siguientes, líderes carismáticos y demagogos, Restrepo representó una excepción: la del político que administra en lugar de deslumbrar, que reforma en lugar de refundar, que se declara "incoloro" y lo dice como programa. No hay épica en esa figura, y quizás por eso Colombia lo recuerda menos de lo que debería. Pero el andamiaje sobre el cual la política colombiana se sostuvo entre 1910 y 1930, y que en 1930 permitió una transición pacífica del poder cuando en el resto de América Latina se derrumbaban los regímenes constitucionales, tenía en Carlos E. Restrepo uno de sus arquitectos más silenciosos y más eficaces. La moderación, entendida como oficio, tiene también su historia. Restrepo es un capítulo mayor de esa historia.
Conexiones del archivo
Red histórica
Ver las 19 restantes
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
26 documentos · 32 fragmentos01Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · Páginas 523, 5382 citas
[1]i m e C o r r e a, a s í c o m o a l o s c o m p a ñ e r o s d e l g r u p o d e H i s t o r i a S o c i a l p o r s u s c o m e n t a r i o s y s u g e r e n c i a s, e n e s p e c i a l a B e a t r i z P a t i ñ o M i l l á n, A m p a r o M u r i l l o P o s a d a, L u z E. P i m i e n t a, A n d r é s L ó p e z B e…
p. 523
[2]e r i e m, e n e r o - m a r z o, p. 6 0 0. 5 6 a c e r,c e, c a j a 2, d o c u m e n t o 5 8, f. 5 8. 57 N o t a r í a P r i m e r a d e B a r r a n q u i l l a (1 9 0 4), e s c r i t u r a 4 8 8, n o v i e m b r e 1 9. 58 V é a s e l a s s i g u i e n t e s e s c r i t u r a s d e l a N o t a r í a P r i m e r a d e…
p. 538
02Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1081 cita
[3]en ruinas. Quizá lograron una paz perfecta entre ellos, y por eso, la siguiente confrontación se aplazó por cerca de treinta años, pero el país no gozó de paz social, no se lograron desterrar los odios, ni los conflictos, ni las venganzas. Como señaló Fernán González, gran conocedor del tema, “La memoria de los…
p. 108
03Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · Páginas 18, 222 citas
[4]Panama’s declaration of independence sparked a protracted series of negotiations with the United States, for the latter at once signed a treaty with the infant republic that allowed it to begin construction of the long-delayed isthmian canal. The U.S. comple- tion of the canal in 1914 and its signing of the…
p. 18
[17]clause.) 20 Before leaving office in 1914 Restrepo delivered a speech listing the accomplishments of his administration that included the establishment of peace between public and private interests, undisturbed public order, and an increase in revenue that was creating national economic stabil- ity. 21 Despite these…
p. 22
04Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · Páginas 1, 52 citas
[5]had tried to put down the Panama revolt without success, was able to gain the presidency in 1904 by calling for a program of na- tional restoration. Once installed, he quickly adopted authoritarian meas- ures to create a dictatorship known as the Quinquenio that endured until 1909. 10 Historians find the Quinquenio a…
p. 5
[28]ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…
p. 1
05¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 741 cita
[6]les Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe- y al priorizar la recuperación económica del país por encima de las viejas disputas partidistas, bajo el lema de "menos política y más administración". El propósito de Reyes se logró impulsando una serie de reformas económicas para desarrollar la industria, las comunicaciones…
p. 74
06Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 1301 cita
[7]to guarantee the opposition a reasonable number of seats in Congress, department assemblies, and municipal councils. To do so, in 1905 he arbitrarily dissolved the overwhelmingly Con- servative Congress and convoked in its place a national assembly, which voted to extend his presidential term from six years to 10.…
p. 130
07Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 1141 cita
[8]el restablecimiento de la pena de muerte, el fortalecimiento del Ejecuti- vo, el confesionaliemo, la eduración organizada conforme alos dogmas de la religión católica. La Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 con frguraron el neevo arden, El liberalismo empezó a padecer los rigores de la discriminación; desespe…
p. 114
08Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1741 cita
[9]modificaci ó n del sistema electoral, ordenando que en toda elecci ó n donde hubiera tres o m á s curules (las de concejos y Congreso) el partido minoritario deb í a obtener parte de é stas. El presidente, admirador del mexicano Porfirio D í az, promovi ó el desarrollo econ ó mico, impulsando obras para el comercio…
p. 174
09Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Página 3111 cita
[10]panorama led to Reyes's final resignation in 1909 and his semi-clandestine flight on board a United Fruit Co. boat; see P.R.O., F.O. 371/234; F.O. 231/235; F.O. 371/437; F.O. 371/644. For the economic and fiscal situation see EINuevo Tiempo, 12 March 1908; Gaceta Republicana, 31 July \909\LaJoven Colombia, 1 August…
p. 311
10Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2431 cita
[11]el designado Jorge Holguín retira los tratados del debate del Congreso y Reyes reasume el mando. Reyes se embarca hacia Santa Marta y abandona el país. El Congreso elige a Ramón González Valencia para terminar el sexenio, y restablece la división del país en departamentos. 1910 Reforma Constitucional: abolición de la…
p. 243
11Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 421 cita
[12]del liberalismo del general Rafael Uribe y aquel de los núcleos duros del conservatismo, mientras pregonaba la inutilidad de los radicalismos extremos –guerras y exclusiones– y la obligatoriedad del entendimiento político. Carlos E. Restrepo fue el inspirador del republicanismo. Su denodada lucha política y el apoyo…
p. 42
12La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · Páginas 21, 252 citas
[13]durante la campaña de 1930 en «Realidad republicana» y el capítulo final (xv) del segundo tomo de Orientación republicana. El trabajo de Catalina Brugman (2001), valioso desde el punto de vista documental y útil como síntesis histórica del periodo republicano de gobierno, pasa por alto este hecho y considera que el…
p. 21
[19]contribuir a la labor repu- blicana de Gobierno, como órganos necesarios de la opinión pública. Aspiro a que el Gobierno se sobreponga a las pasiones exageradas de esa misma opinión, y respetándola, sea juez imparcial donde toda aspiración legítima tenga amparo. Tal vez así se consagre a los deberes de la…
p. 25
13Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Páginas 234, 2482 citas
[14]Sin embargo, en 1909, la protesta contra el tratado con los Estados Unidos y Panamá había quedado enmarcada en un esfuerzo bipartidista de resistencia al régimen reyista. Los liberales po- dían volver a la paz de la conciencia, a la coherencia política, sin temor de caer en manos de los regeneradores, de los…
p. 234
[27]reforma de 1910, resultó elegido con 300 735 votos. El presidente Concha acompañado por Miguel Abadía Méndez y Pedro Nel Ospina se dirige al Palacio de la Carrera después del acto de posesión, agosto 7 de 1914. Atrás, Jorge Vélez y el general Melo. uno de los pocos países latinoameri- canos, si no el único, que pudo…
p. 248
14Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · Página 271 cita
[15]post he retained until 1930. 3 Olaya's career has been recounted in detail because it is representative of a generation of Colombian academicians, politicians, and intellectuals who shaped national events in the 1920s and 1930s. 4 Calling themselves the Centenarios (Centenarists) because their actions came 100 years…
p. 27
15Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 1881 cita
[16]aumento, se atendió la deuda exterior, se doblaron las expor- taciones, se volvió al sistema del oro y plata, se organizó el servicio militar obligatorio a partir de enero de 1912, se creó la comisión asesora de relaciones exteriores, se señaló la jurisdicción de lo contencioso administrativo, se decretó la…
p. 188
16Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · Página 411 cita
[18]y a la corrupción. Caído el ré- gimen de Reyes en 1909, se procedió a ejecutar algunas medidas correctivas de lo que había dejado el Quinquenio. Después, y hasta 1914, se introduje- ron importantes reformas, siendo las más notables las siguientes: en 1909 se creó la Junta de Conversión encargada de la amortización del…
p. 41
17Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Páginas 360, 3652 citas
[20]E. Restre- po es la fuente de esta versión en su Orientación Republicana: allí también cuenta Restrepo que Felipe Angulo, antiguo ministro de Núñez, se puso de acuerdo con otros jefes del conserva- tismo y con algunos miembros del cle- ro para organizar un mitin católico, apenas mes y medio después de ha- berse…
p. 360
[22]en las obras pú- blicas, en las cuales perdieron la afi- ción a las faenas agrícolas, el amor al hogar y a una vida morigerada. Mu- chos de «estos desgraciados» se dedi- caron «al juego, a la embriaguez, al lujo en el vestir, a la deshonestidad, a malas amistades, a la asistencia asidua a los espectáculos públicos y a…
p. 365
18Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 441 cita
[21]dación de un régimen confesional. Las disposiciones constitucionales y concordatarias hicieron del catolicismo una pieza fundamental del andamiaje del Estado colombiano, lo que se vio reflejado de inme- diato en los planos educativo, moral, social y cultural. Además de su influencia en la sociedad y en el individuo,…
p. 44
19Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 2151 cita
[23]was written and signed by both parties. Philippe Buneau-Varilla, the French promoter of the Panama Canal project, was credentialed as the official minister in Panama, and the Panama- U.S. Canal Treaty was ratified in early 1904. Work on the project ensued immediately thereafter, and the canal was opened to traffic in…
p. 215
20Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Página 2631 cita
[24]to proceed with the treaty ratification despite signs that the terms of the treaty were generally unacceptable in Colombia is best understood in the context of his firm belief that the future economic development of Colombia depended on the normali- zation of relations with the United States. In the postwar period the…
p. 263
21Arrogant Diplomacy: U.S. Policy Toward Colombia, 1903-1922Richard L. Lael · 1987 · Página 1941 cita
[25]discussed in Northcott to Knox, 7 and 12 March 1910, box 8217, 5025, DF. Subsequent occurrences are found in Northcott to Knox, 8, 19, and 25 March and 1 April 1910, ibid.; Latham to assistant secretary of state, 11 March 1910, ibid.; and Huntington-Wilson to Senator Stephen Elkins, 16 April 1910, ibid. One of the…
p. 194
22Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · Página 331 cita
[26]ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…
p. 33
23El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 2601 cita
[29]del cambio tic gobierno. Durante ese lapso, Olaya Herrera nombró nuevos go bernadores en la mayoría del territorio nacional. Su ministro de gobierno, Carlos E. Restrepo (de origen conservador y fundador tic la tendencia republicana que intentaba ponerse por encima de los conflictos partidistas) se esmeró por lograr un…
p. 260
24Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 821 cita
[30]problema parecía agravarse. Los conservadores, divididos, perdieron las elecciones y entregaron el poder a los liberales: fue el único país de América Latina donde, en medio de la crisis mundial, el partido perdedor permitió una transición pacífica a la oposición. Los liberales, por su parte, apoyándose en los…
p. 82
25Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 1931 cita
[31]Nacional [DLN]), the Liberals believed they had a credible candidate for the upcoming presidential contest: Enrique Olaya Herrera, Colombia’s longtime ambassador to the United States. When approached on the matter Olaya had expressed interest in running, but had made it clear that he would not do so on a strictly…
p. 193
26Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · Página 4151 cita
[32]dividió por causa del doble desafio a su hegemonía política, y las elecciones de 1930 fueron ganadas por una coaliciónbipar tidista dominada pOr los liberales y dirigida por los principales arquitec tos del orden institucional establecido en 1910. La plataforma del Partido Liberal victorioso proclamaba "puertas…
p. 415