Caída de Rafael Reyes y jornadas cívicas contra los tratados con Estados Unidos (1909)
Entre marzo y junio de 1909, una coalición pluriclasista de estudiantes, artesanos, comerciantes y políticos bipartidistas movilizó las calles de Bogotá contra los tratados Root-Cortés-Arosemena y el régimen autoritario de Rafael Reyes, forzando su renuncia y abandono del país. Fue el primer ciclo de protesta urbana que derribó un gobierno en Colombia e inauguró el repertorio del paro cívico que reaparecería en 1957, 1977 y 2021.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- Marzo–junio de 1909
- Dónde
- Bogotá, Medellín, Antioquia, Washington, Panamá, Buenaventura, Honda, Santa Marta
- Protagonistas
- Rafael Reyes (presidente de Colombia 1904–1909, impulsor de los tratados tripartitos y del Quinquenio), Carlos Eugenio Restrepo (líder de la Unión Republicana y convocante de la coalición bipartidista opositora), Nicolás Esguerra (jurista que argumentó la incompetencia de la Asamblea Nacional para aprobar tratados internacionales), Elihu Root (secretario de Estado de Estados Unidos, negociador de los tratados tripartitos por la parte norteamericana), Enrique Cortés (negociador colombiano de los tratados tripartitos), Carlos Constantino Arosemena (negociador panameño de los tratados tripartitos), Marceliano Vélez (figura mayor del conservatismo antioqueño opositor a Reyes), Jorge Holguín (quien retiró los tratados del debate del Congreso durante la transición política), Ramón González Valencia (presidente encargado durante la transición tras la salida de Reyes), Asamblea Nacional (cuerpo designado por Reyes que intentó aprobar los tratados y fue blanco de las protestas), Unión Republicana (coalición bipartidista que articuló formalmente la oposición en 1909)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- El autoritarismo del Quinquenio: Reyes disolvió el Congreso en 1905, lo reemplazó por una Asamblea Nacional de miembros designados por él mismo y extendió su período presidencial hasta 1914, erosionando la legitimidad representativa del régimen.
- La negociación de los tratados tripartitos Root-Cortés-Arosemena, percibidos como una monetización de la pérdida de Panamá y una humillación nacional inaceptable para la opinión pública colombiana.
- El argumento jurídico de Nicolás Esguerra, quien sostuvo mediante memorial que solo un Congreso elegido popularmente —no la Asamblea designada por Reyes— tenía competencia para aprobar tratados internacionales, dotando a la oposición de un instrumento legal polivalente.
- La centralización de rentas departamentales y la fragmentación del país en 34 departamentos en 1908, que ofendieron a las élites regionales, en especial al conservatismo antioqueño ligado al comercio y la industria de Medellín.
- El desorden monetario y los escándalos de peculado en las adjudicaciones de rentas mineras destinadas a amortizar el papel moneda, que erosionaron la legitimidad del régimen y la confianza en su gestión económica.
- La consolidación desde 1906 de una coalición bipartidista opositora —liberales históricos y conservadores antioqueños— que cristalizó formalmente como Unión Republicana con Juntas en varias ciudades del país hacia marzo de 1909.
- La profunda ofensa nacional causada por la intervención de Roosevelt en 1903, que hacía políticamente insostenible cualquier acuerdo que pareciera reconocer o compensar la separación de Panamá.
Consecuencias
- Reyes presentó una primera renuncia el 13 de marzo de 1909, la reconsideró esa noche, declaró estado de sitio el 14 de marzo con ametralladoras en la Plaza de Bolívar y tropas armadas, pero los sucesos de junio de 1909 lo alejaron definitivamente del poder; abandonó el país de forma semiclandestina a bordo de un barco de la United Fruit Company desde Santa Marta.
- Jorge Holguín retiró los tratados tripartitos con Estados Unidos y Panamá del debate del Congreso, frustrando la normalización diplomática que Reyes había impulsado; Colombia y Estados Unidos solo resolverían la cuestión panameña con el Tratado Urrutia-Thompson firmado en abril de 1914.
- Se abrió el camino a la Unión Republicana y a la presidencia de Carlos Eugenio Restrepo, marcando el fin de la Hegemonía Conservadora en su forma más autoritaria y el inicio de un período de mayor pluralismo político.
- Se creó la Junta de Conversión (1909) para retomar la amortización del papel moneda, se prohibió constitucionalmente emitir papel moneda de curso forzoso (acto legislativo de 1910) y se desmanteló el Banco Central, corrigiendo los principales instrumentos financieros del Quinquenio.
- Las jornadas de 1909 quedaron fijadas en el imaginario político colombiano como el primer antecedente del paro cívico urbano pluriclasista con capacidad de tumbar gobiernos, repertorio que reaparecería en las jornadas del 8 de junio de 1929, en 1957, en 1977 y en 2021.
- La agitación estudiantil de 1909 fue recordada como antecedente directo de movilizaciones universitarias posteriores, consolidando el papel de los estudiantes como actor político autónomo en la historia colombiana.
La clave interpretativa
Por qué importa
Las jornadas cívicas de 1909 constituyen el primer caso documentado en Colombia de quiebre de un régimen autoritario por presión ciudadana pluriclasista, sin golpe militar ni guerra civil. La coalición de estudiantes, artesanos, comerciantes y políticos bipartidistas que forzó la salida de Reyes estableció un modelo de acción colectiva urbana —la protesta callejera sostenida con capacidad de veto sobre el poder— que el país repetiría en momentos críticos del siglo XX y XXI. Al mismo tiempo, el fracaso de los tratados tripartitos demostró que la memoria de Panamá funcionaba como límite infranqueable de la política exterior colombiana: la sola mención de normalizar relaciones con Washington bastó para derribar a Reyes y, años después, a Marco Fidel Suárez, revelando hasta qué punto la soberanía herida podía movilizar a una sociedad entera contra sus propios gobernantes.
Desarrollo histórico
La historia completa
Caída de Rafael Reyes y jornadas cívicas contra los tratados con Estados Unidos (1909)
Entre marzo y junio de 1909, Bogotá vivió el primer ciclo de movilización urbana que logró derribar a un régimen autoritario en Colombia. Estudiantes universitarios, comerciantes, artesanos y una coalición bipartidista de conservadores antioqueños y liberales históricos convergieron en las calles y en la prensa contra los tratados Root-Cortés-Arosemena, negociados por Rafael Reyes Prieto para normalizar las relaciones con Estados Unidos tras la separación de Panamá. En pocas semanas, el general que en 1904 había asumido con vocación modernizadora y que en 1905 había disuelto el Congreso para gobernar con una Asamblea Nacional a su medida se vio forzado a renunciar, embarcarse en Santa Marta y abandonar el país en un vapor de la United Fruit Company. La caída de Reyes cerró el Quinquenio, abrió el camino a la Unión Republicana y a la presidencia de Carlos Eugenio Restrepo, y dejó fijado en el imaginario político colombiano un repertorio de acción, la protesta urbana pluriclasista con capacidad de tumbar gobiernos, que reaparecería en 1957, en 1977 y en 2021.
El Quinquenio y sus grietas
Reyes había llegado a la presidencia en 1904 con el propósito declarado de sacar al país del atolladero en que lo dejaron la Guerra de los Mil Días y la pérdida de Panamá. Su fórmula fue autoritaria de origen. En 1905, ante un Congreso de mayoría conservadora que obstaculizaba su programa, lo disolvió y lo reemplazó por una Asamblea Nacional cuyos miembros él mismo designó, calculando la participación de ambos partidos para asegurar la aprobación de reformas. Esa Asamblea extendió el período presidencial de seis a diez años, contados desde el 1.° de enero de 1905 hasta el 31 de diciembre de 1914. También garantizó a las minorías liberales un tercio de los escaños en todos los cuerpos legislativos elegidos, una concesión que buscaba desactivar la vieja lógica de guerra civil entre partidos. A ojos de los conservadores históricos y de los liberales republicanos, sin embargo, esa cuota no compensaba la usurpación de la representación popular.
Sobre esa base política, Reyes impulsó una modernización económica notable. Su gobierno adoptó proteccionismo arancelario y estimuló la industria textil. La Colombiana de Tejidos, luego Coltejer, recibió su respaldo, como también fábricas de cemento y otras iniciativas fabriles. Extendió la red ferroviaria y creó un Banco Central destinado a estabilizar la moneda. Al terminar el Quinquenio, los kilómetros de ferrocarril en servicio superaban ligeramente los 900, tras la reconstrucción de tramos, la reposición de material rodante y la ampliación de líneas que conectaban Antioquia con la costa y con Bogotá y unían la Sabana con el Magdalena. En 1905 se estableció el primer servicio regular de automóviles entre Honda y Mariquita, por contrato con el gobierno.
Bajo esos logros, el proyecto arrastraba fracturas que fueron ensanchándose. La centralización de rentas departamentales y la fragmentación del país en treinta y cuatro departamentos, decretada en 1908, ofendieron a las élites regionales. En particular, un conservatismo antioqueño ligado al comercio, la banca y la industria de Medellín nunca había aceptado al régimen. Marceliano Vélez, figura mayor de ese conservatismo, había sido confinado en la colonia penal de Mocoa hasta julio de 1907 tras el atentado de febrero de 1906 contra Reyes. El episodio dejó al descubierto la disposición del régimen a tratar a sus opositores como enemigos internos y alimentó una memoria de agravio que después resultaría útil a la coalición republicana.
La política monetaria fue el otro frente donde el Quinquenio se agrietó. El Banco Central, vinculado a Pepe Sierra, consuegro y amigo personal de Reyes, administró las finanzas gubernamentales y permitió pagar la deuda externa. Sus billetes, en cambio, suscitaron desconfianza pública y circularon en pequeñas cantidades. El gobierno destinó a la amortización del papel moneda el 25% de las nuevas rentas fiscales en 1906 y el 50% en 1907. Compraba los viejos billetes pagando una centésima parte de su valor nominal en oro y los incineraba públicamente. Pese al gesto, el patrón oro siguió siendo una ficción. El oro amonedado no se encontraba por ninguna parte y el medio de pago continuaba siendo el papel.
En 1909, con la amortización todavía pendiente, se asignaron para ese fin los productos de las minas de esmeraldas de Muzo y Coscuez, el arrendamiento de las minas de Marmato y Supía y el 2% de los impuestos de importación. Las adjudicaciones de rentas mineras terminaron en peculado mayúsculo. Los favores a allegados, el desorden monetario y la sensación de que la modernización beneficiaba a un círculo cerrado erosionaron la legitimidad del régimen antes incluso de que los tratados con Washington llegaran al debate público. Cuando llegaron, la munición estaba dispuesta.
La herida de Panamá y la trampa diplomática
Todo lo que Reyes tocara en materia de política exterior con Estados Unidos estaba condicionado por la memoria de 1903. En los primeros días de noviembre de ese año, Panamá se había separado con el respaldo activo de Washington, que posicionó buques de guerra para disuadir el avance de tropas colombianas y reconoció a la nueva república en un plazo brevísimo. El Tratado Hay-Bunau-Varilla, firmado el 18 de noviembre de 1903, otorgó a Estados Unidos todos los derechos, poderes y autoridad que corresponderían a un país soberano en la zona del canal, con exclusión total del ejercicio de esos derechos por parte de la propia República de Panamá. Theodore Roosevelt, que había expresado abierto desdén por los colombianos y llegó a llamarlos contemptible little creatures, congeló las relaciones bilaterales durante más de una década.
Reyes estaba convencido de que el desarrollo económico de Colombia dependía de la normalización de esas relaciones. Estados Unidos era el principal comprador de exportaciones colombianas y la fuente más prometedora de inversión extranjera. Bajo esa premisa, en agosto de 1907 su gobierno acordó un protocolo por el cual Panamá transferiría a Colombia los primeros diez pagos anuales de 250.000 dólares cada uno que Estados Unidos le debía bajo el Tratado Hay-Bunau-Varilla, comenzando en 1908 y terminando en 1917, para cubrir una deuda de 2,5 millones de dólares sin usar sus reservas de efectivo. El paquete completo, los llamados tratados tripartitos, involucró por Estados Unidos al secretario Elihu Root, por Colombia a Enrique Cortés y por Panamá a Carlos Constantino Arosemena. La lógica de Reyes era clara: cerrar el capítulo panameño mediante compensación económica y reanudar el vínculo diplomático.
Esa lógica económica chocaba con una constricción política insalvable. La ofensa a la sensibilidad colombiana por la intervención de Roosevelt había sido tan profunda que la sola mención de normalizar relaciones diplomáticas con Estados Unidos bastó, más tarde, para derribar a otros presidentes, entre ellos Marco Fidel Suárez en 1921. En 1909, sostener los tratados equivalía a admitir públicamente que la pérdida de Panamá se aceptaba a cambio de dinero. Era una operación insoportable para un país que aún llevaba fresca la memoria de la Guerra de los Mil Días y que percibía la separación como una humillación nacional. En la sensibilidad de la época, el dinero no lavaba el agravio: lo confirmaba.
El argumento jurídico que le dio a la oposición una llave de ataque lo formuló Nicolás Esguerra. Mediante un memorial, el jurista sostuvo que la Asamblea Nacional carecía de competencia para aprobar tratados internacionales, función que a su juicio correspondía exclusivamente a un Congreso elegido popularmente. La objeción era doblemente eficaz. Recusaba la legitimidad del cuerpo designado por Reyes y vinculaba la cuestión de la representación democrática con el rechazo a los tratados. La legalidad republicana, el resentimiento antiyanqui y el descontento con el autoritarismo encontraban un mismo objeto sobre el que descargarse. Rara vez un solo texto había ofrecido a la oposición colombiana un instrumento tan polivalente.
La coalición republicana
Desde 1906, y con claridad creciente hacia 1909, se fue consolidando una coalición bipartidista opositora que reunió a liberales y a conservadores históricos. El conservatismo antioqueño, orientado por políticos ligados al sector comercial, bancario e industrial de Medellín, fue el núcleo más constante de esa oposición. Nunca había aceptado a Reyes y desde muy pronto había hecho pública su distancia. En marzo de 1909 la coalición cristalizó formalmente como Unión Republicana, con Juntas Republicanas en varias ciudades del país.
Carlos Eugenio Restrepo, liberal antioqueño, fue el convocante. Alrededor suyo se agruparon líderes conservadores locales de peso: los hermanos Ospina, los Vásquez, Alejandro Botero, Abraham Moreno, Rafael Navarro y Eusse, entre otros. Aportaron a la nueva organización la red de contactos comerciales y familiares del conservatismo antioqueño, un capital de relación que ninguna facción liberal podía igualar en la región. La denominación de Unión Republicana no era retórica. Proponía trascender la lógica bipartidista tradicional y construir un espacio político común sobre tres rechazos concretos: el autoritarismo del régimen, los privilegios de los allegados del presidente y la ratificación del tratado con Estados Unidos y Panamá.
Ese último rechazo tuvo un papel cohesionador desproporcionado respecto a su contenido jurídico. Los tratados condensaban, en un solo objeto, agravios que hasta entonces circulaban dispersos. Aceptarlos era admitir que el gobierno reyista, además de haber desmontado la representación popular y centralizado las rentas, estaba dispuesto a monetizar la pérdida de Panamá. Rechazarlos permitía articular en una misma consigna la defensa de la soberanía nacional, la reivindicación del Congreso como órgano legítimo y la denuncia del entorno personal de Reyes. Un solo blanco, tres cuentas por cobrar.
La prensa fue el instrumento principal de esa articulación. El periodismo colombiano de la época de la Regeneración y del régimen de Reyes era militante, combativo, extremadamente politizado. El periódico funcionaba como arma en las luchas políticas y no como registro neutral de los hechos. En 1909 surgieron publicaciones vinculadas a las Juntas Republicanas de Popayán a Bucaramanga. Adelante, dirigido por el maestro Guillermo Valencia, La República, órgano de la Junta Republicana santandereana, y El Verbo Rojo figuraban entre los títulos más activos. En Bogotá, la prensa liberal y la conservadora disidente daban cobertura a las críticas al régimen. La oposición no era un fenómeno estrictamente bogotano, sino una red urbana articulada por Juntas y periódicos locales que se leían y se citaban entre sí.
Bajo esa dirección letrada y comercial fluía un sustrato social más difuso pero real. Los grupos que habían sustentado a Reyes se habían erosionado. Los artesanos, base tradicional de apoyo del régimen y organizados en sociedades mutuales predominantemente artesanales, se movieron hacia protestas de mayor audacia. El descontento popular tenía además una dimensión antiyanqui alimentada por protestas contra empresas norteamericanas. La del tranvía de Bogotá fue una de ellas, y aunque no se dirigían directamente contra Reyes, esas protestas nutrían el ambiente en que sus tratados serían recibidos. Estudiantes universitarios agregaron una capacidad de agitación que las jornadas de marzo pondrían en evidencia y que sería recordada años después como antecedente de otras movilizaciones. La dirigencia republicana ponía la estrategia; los estudiantes y los artesanos, la temperatura.
Las jornadas de marzo
El 13 de marzo de 1909 fue una fecha decisiva. Ese día se constituyeron o se hicieron públicas Juntas Republicanas en diversas ciudades colombianas, reuniendo a dirigentes liberales y conservadores históricos distanciados del régimen. En Bogotá, la calle se sumó. Las multitudes corearon consignas contra el régimen, abajo el tirano, muerte a los traidores, y hostigaron a los miembros de la Asamblea Nacional, cuyo edificio y cuyos integrantes se convirtieron en el blanco físico de la protesta. El vínculo era directo. La Asamblea era el cuerpo que se disponía a aprobar los tratados y era también el símbolo del régimen autoritario. Recusarla en la calle era recusar a Reyes.
Reyes presentó una primera renuncia esa misma jornada, pero la reconsideró durante la noche y reasumió el poder. La mañana del 14 de marzo, ya reafirmado en la presidencia, respondió con una demostración de fuerza calculada para restablecer la autoridad. Declaró estado de sitio, colocó ametralladoras en la Plaza de Bolívar y desplegó policía y tropas armadas con fusiles Mauser al mando de los tres generales más temidos del país. Durante el estado de sitio no podían reunirse más de cinco colombianos en público. Los testimonios de la época describen una calma sepulcral. Los descontentos, atemorizados, se retiraron de la calle. Tres días después, Reyes levantó el estado de sitio.
La operación militar del 14 de marzo fue exitosa en lo inmediato pero políticamente catastrófica en el mediano plazo. El régimen había logrado limpiar la plaza, pero había hecho visible su naturaleza represiva y confirmado la caracterización que la oposición venía haciendo de él. Además, la retirada temporal de la calle no significó la desactivación de la coalición republicana. Las Juntas siguieron funcionando. La prensa mantuvo su presión. El argumento de Esguerra siguió circulando como recusación jurídica. Reyes había ganado tres días de silencio y perdido el margen para gobernar. La imagen de las ametralladoras apuntando a la Plaza de Bolívar quedó, más que las consignas de la víspera, como estampa del régimen que iba a caer.
Junio y la salida
Los sucesos de junio de 1909 alejaron definitivamente a Reyes del poder. Hubo nueva movilización urbana, nueva presión política, y esta vez el régimen no estuvo en condiciones de replicar la demostración de fuerza de marzo. La coalición había medido su capacidad, la calle había vuelto y las divisiones dentro del propio aparato del gobierno se habían profundizado durante los tres meses intermedios. Reyes abandonó el país de forma semiclandestina. Se embarcó en Santa Marta, en un vapor de la United Fruit Company. La salida por un puerto del Caribe y en un barco de la compañía frutera norteamericana ofrecía una imagen simbólica difícilmente más elocuente para el ciclo que se cerraba: el presidente que había querido normalizar relaciones con Estados Unidos abandonaba el país en un buque de la principal empresa estadounidense en la región.
La transición se organizó de inmediato. Jorge Holguín asumió la primera parte del interinato y retiró los tratados con Estados Unidos y Panamá del debate del Congreso, el gesto que traducía en política internacional la victoria de la coalición republicana. Ramón González Valencia completó el período de transición. En ese lapso se convocó una Asamblea Nacional Constituyente que, por mayoría de votos, eligió a Carlos Eugenio Restrepo presidente de la República. La Unión Republicana, formada meses antes como coalición de oposición, se convertía en gobierno. El trayecto de la calle a la banda presidencial se había cumplido en menos de un año.
La secuencia de marzo a junio de 1909 mostró varias cosas a la vez. Mostró que un régimen autoritario podía ser derribado sin guerra civil, por presión política y urbana articulada. Mostró que la coalición bipartidista, difícil de imaginar apenas años antes cuando liberales y conservadores se mataban en los campos, era posible cuando el objeto común lo justificaba. Y mostró que la calle, aun cuando fuera vaciada temporalmente por las ametralladoras, podía volver. Ese aprendizaje, elemental en apariencia, no había estado disponible en el repertorio político colombiano del siglo XIX.
De dónde venía la caída
Reducir el desenlace de junio de 1909 a las jornadas de marzo sería empobrecerlo. Sin los tratados, el descontento estructural quizá habría tardado más en cristalizar en movilización, o habría encontrado otro objeto. Sin el descontento estructural acumulado, la centralización fiscal de 1908, el fracaso del patrón oro, el peculado en las adjudicaciones mineras, la disolución del Congreso, los privilegios de allegados como Pepe Sierra, el tratado por sí solo difícilmente habría bastado para derribar a un presidente. Fue el encuentro entre una causa política con capacidad de convocar consenso amplio, la defensa de la soberanía, y una crisis de legitimidad de fondo lo que hizo posible la caída en el plazo corto de marzo a junio.
En esa confluencia, las élites y la movilización popular actuaron en paralelo, con divisiones del trabajo bastante nítidas. Las Juntas Republicanas y su liderazgo letrado y comercial proveyeron la organización, la estrategia y la interlocución política capaz de traducir la crisis en cambio de régimen. Los artesanos, los estudiantes y los sectores populares urbanos aportaron la presión de calle sin la cual las Juntas habrían sido conversaciones de salón. El honor nacional funcionó como el punto donde ambas dimensiones se volvían, por un momento, indistinguibles. La legalidad republicana de Esguerra, el resentimiento antiyanqui popular y el cálculo político de los Históricos convergieron en una misma consigna operativa, y esa convergencia, más que cualquiera de sus componentes por separado, es lo que explica el desenlace.
Conviene subrayar que esa coalición no era homogénea ni ideológicamente coherente. Los conservadores antioqueños que financiaban Juntas Republicanas no compartían con los liberales de Bogotá una lectura común del país. Los artesanos organizados en mutuales no perseguían el mismo horizonte que los estudiantes universitarios. Los comerciantes de Medellín tenían intereses concretos en la descentralización fiscal que no siempre coincidían con las convicciones cívicas de la dirigencia republicana. Lo que la mantuvo unida durante los meses críticos fue la existencia de un adversario común y de un objeto simbólico, los tratados, sobre el que todas las lecturas podían converger. Cuando ese adversario cayó, la coalición empezó a diluirse, y la Unión Republicana como fuerza gobernante duraría menos de un decenio.
Lo que quedó
Las consecuencias inmediatas fueron institucionales. El Congreso de 1909 restituyó la autonomía fiscal y administrativa a los departamentos y municipios, deshaciendo la centralización reyista. Se creó la Junta de Conversión para retomar la amortización del papel moneda que la administración de Reyes no había ejecutado. El Banco Central perdió sus contratos con el Estado.
En 1910, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó una reforma constitucional de alcance mayor. Abolió la pena de muerte. Prohibió absolutamente la emisión de papel moneda de curso forzoso, elevando a norma constitucional lo que hasta entonces había sido política monetaria discutida. Fijó el período presidencial en cuatro años y estableció la no reelección para el período siguiente, cerrando explícitamente la vía por la que Reyes había pretendido gobernar diez años. Creó los departamentos de Atlántico, Norte de Santander y Valle del Cauca, reorganizando la geografía administrativa sin volver a la fragmentación de 1908. La reforma leía el Quinquenio como un catálogo de excesos y legislaba, punto por punto, contra cada uno.
En lo político, la Unión Republicana gobernó con Carlos Eugenio Restrepo entre 1910 y 1914, con una visión que trascendía los partidos tradicionales y promovía tolerancia y altos estándares cívicos. La prensa reflejó, como siempre en Colombia, las tensiones del período. Los periódicos más católicos, como La Unidad, denostaron a Restrepo, mientras la prensa liberal le fue más favorable. El Espectador de Fidel Cano lo elogió con la expresión de presidente incoloro, y El Tiempo fue fundado por Alfonso Villegas Restrepo, republicano recalcitrante. La Unión Republicana como coalición fue perdiendo influencia progresivamente y no desapareció del todo hasta 1921, cuando Eduardo Santos, director de El Tiempo, regresó al Partido Liberal.
En materia de política exterior, el problema panameño no se resolvió con la caída de Reyes. La resistencia a la normalización con Estados Unidos era tal que persistió como constricción estructural del sistema político colombiano. Reyes, desde el exilio, continuó presionando por la ratificación de un tratado que resolviera la cuestión. En 1914, ya lejos del poder, Colombia y Estados Unidos firmaron el Tratado Urrutia-Thompson en Bogotá el 6 de abril, por el cual Colombia reconocía la soberanía panameña. La ratificación tardaría años, y la normalización efectiva de las relaciones contribuiría a la caída de al menos un presidente más, Marco Fidel Suárez en 1921. El veto popular al reconocimiento de la separación de Panamá sobrevivió a la caída de quien primero intentó gestionarlo, y sería otro gobernante el que pagaría el costo político de una operación que Reyes había querido cerrar en 1909.
El período 1910-1930 se caracterizó por notable estabilidad política y por el respeto general a las libertades civiles, aunque ese respeto estuvo circunscrito principalmente al ejercicio de esas libertades por parte de las clases altas gobernantes. La coalición republicana no inauguró una democracia participativa. Inauguró un régimen civilista más tolerante, más previsible en las reglas de sucesión y menos concentrador que el Quinquenio. Fue mucho comparado con lo que había, poco comparado con lo que sería exigible.
Por qué sigue importando
Las jornadas de 1909 dejaron dos legados que superan el ciclo inmediato. El primero es un repertorio de acción política. La combinación de coalición bipartidista de élites, prensa militante, Juntas locales en varias ciudades y presión de calle de estudiantes y artesanos organizados, capaz de forzar la salida de un gobernante autoritario sin guerra civil, quedó inscrita como posibilidad en el sistema político colombiano. La memoria de la agitación estudiantil de 1909 fue invocada más tarde como antecedente de otras jornadas urbanas: la del 8 de junio de 1929, la caída de Rojas Pinilla en 1957 tras el paro cívico bogotano, el paro cívico nacional de 1977, el ciclo de movilización de 2021. En cada uno de esos momentos, la fórmula básica ha sido reconocible: convergencia pluriclasista, prensa como amplificador, presencia sostenida en el espacio público, objeto simbólico común.
El segundo legado es una lección sobre los límites de la modernización sin representación. Reyes intentó construir infraestructura, industria y estabilidad monetaria desde arriba, sin Congreso, sin equilibrio regional y con un entorno personal enriquecido en el proceso. Su proyecto tenía logros reales, los novecientos kilómetros de ferrocarril, las fábricas fundadas, el pago de la deuda externa, y estaba orientado por un diagnóstico correcto de las carencias del país. Su fracaso no fue técnico sino político. Subestimó la capacidad de las élites regionales excluidas y de los sectores urbanos organizados para articular una oposición eficaz cuando encontraran un objeto común. La ratificación de los tratados con Estados Unidos fue ese objeto, y las condiciones estructurales que había creado el Quinquenio hacían que la crisis fuera cuestión de tiempo.
La caída de Reyes cierra el ciclo del autoritarismo modernizador que la Regeneración había ensayado, en distintas variantes, desde 1886, y abre el ciclo republicano civilista que caracterizaría a Colombia hasta el fin de la Hegemonía Conservadora en 1930. En esa transición, las jornadas de marzo y junio de 1909 son el gozne. La calle bogotana, hostigando a los asambleístas en marzo, y la coalición republicana, retirando los tratados del Congreso en junio, hicieron algo que no había ocurrido antes en la historia colombiana. Cambiaron un régimen por presión ciudadana sostenida. Que esa presión conviviera con las ametralladoras de la Plaza de Bolívar el 14 de marzo, y que se retirara temporalmente ante ellas para volver semanas después, dice algo preciso sobre el país que se estaba formando: uno que empezaba a moverse entre la coerción y la deliberación, y que aprendía a hacerlo en la escala corta de tres meses.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 1031 cita
[1]su competencia para aprobar tra tados internacionales 44 Los juristas de su seno alegaron que para ello hab í a antecedentes. Ciertamente; mas el clima pol í tico hab í a sido entonces distinto. El firmante del memorial era el doctor Nico l á s Esguerra, que, recusando a.la Asamblea, se ñ alaba un objetivo, a la…p. 103
02Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1081 cita
[2]en ruinas. Quizá lograron una paz perfecta entre ellos, y por eso, la siguiente confrontación se aplazó por cerca de treinta años, pero el país no gozó de paz social, no se lograron desterrar los odios, ni los conflictos, ni las venganzas. Como señaló Fernán González, gran conocedor del tema, “La memoria de los…p. 108
03¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 741 cita
[3]les Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe- y al priorizar la recuperación económica del país por encima de las viejas disputas partidistas, bajo el lema de "menos política y más administración". El propósito de Reyes se logró impulsando una serie de reformas económicas para desarrollar la industria, las comunicaciones…p. 74
04Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 1, 52 citas
[4]had tried to put down the Panama revolt without success, was able to gain the presidency in 1904 by calling for a program of na- tional restoration. Once installed, he quickly adopted authoritarian meas- ures to create a dictatorship known as the Quinquenio that endured until 1909. 10 Historians find the Quinquenio a…p. 5
[6]ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…p. 1
05Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 207, 2432 citas
[5]de grandes dificultades. municación en la Amazonia, la Ori- noquia y el Magdalena y, para esa época, contrajo matrimonio con Sofía Angulo Lemus. Cuando quebró su empresa comercial, en 1885, se hizo militar y participó del intento de re- conquista de Panamá; poco después comenzó su vida pública como sena- dor; el…p. 207
[36]el designado Jorge Holguín retira los tratados del debate del Congreso y Reyes reasume el mando. Reyes se embarca hacia Santa Marta y abandona el país. El Congreso elige a Ramón González Valencia para terminar el sexenio, y restablece la división del país en departamentos. 1910 Reforma Constitucional: abolición de la…p. 243
06Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1301 cita
[7]to guarantee the opposition a reasonable number of seats in Congress, department assemblies, and municipal councils. To do so, in 1905 he arbitrarily dissolved the overwhelmingly Con- servative Congress and convoked in its place a national assembly, which voted to extend his presidential term from six years to 10.…p. 130
07Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 761 cita
[8]held up for the hero worship of mankind!” And in the United States Theodore Roosevelt captured the imagination of his own people through his exploits in Cuba, his creation of a first-rate navy for the country, and of course, for his taking of Panama from Colombia. Reyes, Peixoto, Díaz, and other Latin American leaders…p. 76
08Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 175, 1792 citas
[9]sidente y designado (el vicepresidente González Valencia había renunciado el 9 de marzo de 1905 por "falta de armonía entre el primer man- datario y el destinado a reemplazarlo", como dijo en su mensaje de retiro). También suprimió el Consejo de Estado y reformó la Constitución al disponer que el período presidencial…p. 179
[23]norteamericanas. Lo que vino lue- go, la pérdida de Panamá, tuvo suficiente elo- cuencia para hablar por sí mismo. Dicho sector del territorio patrio había hecho parte desde los tiempos del virreinato de la Nueva Granada y se había integrado voluntariamente a Colombia desde la tercera década del siglo XIX. Tras la…p. 175
09Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1741 cita
[10]modificaci ó n del sistema electoral, ordenando que en toda elecci ó n donde hubiera tres o m á s curules (las de concejos y Congreso) el partido minoritario deb í a obtener parte de é stas. El presidente, admirador del mexicano Porfirio D í az, promovi ó el desarrollo econ ó mico, impulsando obras para el comercio…p. 174
10Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 97, 1302 citas
[11]cario de la Regeneración. Puesto que el Congreso rechazó éstas y otras iniciativas, el presidente decidió convocar una Asamblea Nacional, cuyos prestigiosos miembros escogió él mismo. En el frente político el gobierno estuvo atento a dar a los liberales repre- sentación. Y la Asamblea de 1905 aprobó una disposición…p. 97
[27]Hasta los últimos meses de 1929 la pregunta parecía superflua. Sin embargo había síntomas ominosos. La di vis ión de la casa azul se ramificaba hacia la Iglesia. Si todos los párrocos y todos los purpurados luchaban por el alma de la nación, muchos también querían sus votos. Pero, ¿votar por quién? Pasado el pro- ceso…p. 130
11Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 225, 2342 citas
[12]febrero de 1906 contra la vida del general Reyes, la violenta re- presión desencadenada alcanzó a un personaje tan prestigiado dentro del conservatismo antioqueño como don Marceliano Vélez, quien fue confina- do en la colonia penal de Mocoa hasta el 8 de julio de 1907, cuando por re- solución N° 53 del Ministerio de…p. 225
[26]Sin embargo, en 1909, la protesta contra el tratado con los Estados Unidos y Panamá había quedado enmarcada en un esfuerzo bipartidista de resistencia al régimen reyista. Los liberales po- dían volver a la paz de la conciencia, a la coherencia política, sin temor de caer en manos de los regeneradores, de los…p. 234
12Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1861 cita
[13]del Estado en la econo- mía y en los antiguos estados soberanos, los cuales en 1904 fueron completamente subyugados para evitar que se formaran, en Antioquia, Santander y Cauca, fuertes centros de presión regionalista que alimentaran brotes separatistas, como el que con- cluyó con la separación de Panamá. Más…p. 186
13Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 6011 cita
[14]787 Hubo necesidad de reconstruir en forma más o menos total cier- tos tramos, de reponer material rodante y fijo, etcétera. Los kiló- metros en servicio al terminar el Quinquenio pasaban un poco de 900. Informe del Ministro de Obras Públicas al Encargado del Poder Ejecutivo, Bogotá, 1909. Véase también: Ortega (O-1),…p. 601
14Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 26, 302 citas
[15]por Pepe Sierra, consuegro y amigo personal de Reyes, y aunque no tuvo los resultados esperados, durante el periodo se ocupó de la política monetaria, administró las finanzas guber- namentales, corrigió los déficits presupuestales e hizo posible el pago de la deuda externa. En cuanto al Ministerio, adelantó lo…p. 30
[41]Su pasado. Su presente. Su Porvenir: Deseaba evitar toda participación de soberanía en la zona del canal […] Esa partici- pación era la debilidad del Tratado Herrán-Hay. Hice entonces una innovación en el derecho internacional. Decidí conceder a los Estados Unidos, en el interior de la zona, todos los derechos,…p. 26
15Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 1361 cita
[16]Partido Conservador se dividía, como en efecto lo haría en 1929, tendría la oportunidad de ganar la presidencia y tornarse mayoritario. La gestión de Reyes fue bastante controversial pero progresiva en fin de cuentas, concentrada en la recons- trucción del país, la eliminación de buena parte del exceso de medios de…p. 136
16Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 38, 412 citas
[17]le recomendó también la supervi- sión del sistema monetario nacional y se le entregó la administración de las rentas de licores, pieles, tabaco, ciga- rrillos y fósforos; además, devengaría el 10 % de los ingresos brutos que co- brara por concepto de impuestos. El Banco Central podía efectuar las ope- raciones…p. 38
[19]y a la corrupción. Caído el ré- gimen de Reyes en 1909, se procedió a ejecutar algunas medidas correctivas de lo que había dejado el Quinquenio. Después, y hasta 1914, se introduje- ron importantes reformas, siendo las más notables las siguientes: en 1909 se creó la Junta de Conversión encargada de la amortización del…p. 41
17El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 242, 2482 citas
[18]remplazó a la moneda metálica es una deuda de la nación». Para implantar este principio se tuvieron que crear nuevas fuentes de ingreso fiscal. En 1906, el 25% de éstas fue absorbido por la amor- tización y, como esto no bastó, en 1907 fue necesario destinar el 50% de las nuevas rentas para tal fin. El Gobierno…p. 248
[32]a raíz de la primera guerra mundial, acentuó la dependencia cafetera colombiana del mercado de Estados Unidos. La descripción sucinta y el análisis de estos aspectos de la transición hacia el segun- do ciclo expansivo, que se prolongará por cuatro décadas, es el objeto de este capítulo. EL ACUERDO DE T AUBATÉ:…p. 242
18Arrogant Diplomacy: U.S. Policy Toward Colombia, 1903-1922Richard L. Lael · 1987 · p. 164, 1852 citas
[20]Taft Secretarial Notes, 15 August 1907, series 10, reel 604, ibid.; Taft to Root, 15 August 1907, series 8, reel 491, ibid.; Taft to Root, 17 August 1907, ibid. (includes text of the protocol); Root to Taft, 16 August 1907, series 3, reel 69, ibid.; Taft to Root, 17 August 1907, series 10, reel 604, ibid.; Taft to…p. 185
[28]government leaders, chanted "down with the tyrant" and "death to the traitors" in the streets, and harassed assembly members. The frustration and repressed anger of five years had been freely expressed. As the jubilant crowds drifted away, the Reyes rule seemed at an end. But the former president reconsidered his…p. 164
19Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 2631 cita
[21]to proceed with the treaty ratification despite signs that the terms of the treaty were generally unacceptable in Colombia is best understood in the context of his firm belief that the future economic development of Colombia depended on the normali- zation of relations with the United States. In the postwar period the…p. 263
20Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2151 cita
[22]was written and signed by both parties. Philippe Buneau-Varilla, the French promoter of the Panama Canal project, was credentialed as the official minister in Panama, and the Panama- U.S. Canal Treaty was ratified in early 1904. Work on the project ensued immediately thereafter, and the canal was opened to traffic in…p. 215
21Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2421 cita
[24]though technologically com- plex, was already 40 percent completed thanks to the prior efforts of Lesseps. The Hay- Herr á n Treaty was ratified in early 1903 by the United States Sen- ate but was rejected by the Colombian Senate. Colombians worried about the loss of sovereignty over Panama, as their nation was…p. 242
22Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 811 cita
[25]de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…p. 81
23Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 3111 cita
[29]panorama led to Reyes's final resignation in 1909 and his semi-clandestine flight on board a United Fruit Co. boat; see P.R.O., F.O. 371/234; F.O. 231/235; F.O. 371/437; F.O. 371/644. For the economic and fiscal situation see EINuevo Tiempo, 12 March 1908; Gaceta Republicana, 31 July \909\LaJoven Colombia, 1 August…p. 311
24Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 3161 cita
[30]Antioqueño Liberal Carlos E. Restrepo summoned the Unión Republicana, backed by local Conservative leaders, among them Pedro Nel and Tulio Ospina, Miguel and Eduardo Vásquez, Alejandro Botero, Abraham Moreno, Carlos Vásquez Latorre, and Rafael Navarro y Eusse. With the aid of Juntas Republicanas set up in various…p. 316
25Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 3161 cita
[31]Antioqueño Liberal Carlos E. Restrepo summoned the Unión Republicana, backed by local Conservative leaders, among them Pedro Nel and Tulio Ospina, Miguel and Eduardo Vásquez, Alejandro Botero, Abraham Moreno, Carlos Vásquez Latorre, and Rafael Navarro y Eusse. With the aid of Juntas Republicanas set up in various…p. 316
26Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 1431 cita
[33]"es la coronación de la lucha pacífica emprendida por el país el memorable 13 de marzo, para la restauración del derecho y de las libertades públicas". La publicaron en la "Im prenta Sur América", constaba de cuatro páginas, y cinco columnas. "ADELANTE", se tituló el periódico político que en 1909 dirigió en Popayán…p. 143
27Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1141 cita
[34]pro- liferaron en la época, se podría inten- tar una síntesis diciendo que el perio- dismo de este período se destacó por su militancia, combatividad y extrema politización. Todas esas publicaciones contribuyeron a radicalizar posiciones y a exacerbar los ánimos de unos par- tidos que buscaron los campos de ba- talla…p. 114
28La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 251 cita
[35]contribuir a la labor repu- blicana de Gobierno, como órganos necesarios de la opinión pública. Aspiro a que el Gobierno se sobreponga a las pasiones exageradas de esa misma opinión, y respetándola, sea juez imparcial donde toda aspiración legítima tenga amparo. Tal vez así se consagre a los deberes de la…p. 25
29Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 18, 342 citas
[37]Palacios, Between Legitimacy, 65. 17. Colombia a su alcance, 725. 18. Abel, Política, 62. 19. Henderson, Modernization in Colombia, 102–3. 20. Palacios, Between Legitimacy, 66-67; Colombia a su alcance, 725. 21. Restrepo cited by Ocampo López, História básica de Colombia, 272–3. 22. Colombia a la alcance, 725. 23.…p. 34
[44]Panama’s declaration of independence sparked a protracted series of negotiations with the United States, for the latter at once signed a treaty with the infant republic that allowed it to begin construction of the long-delayed isthmian canal. The U.S. comple- tion of the canal in 1914 and its signing of the…p. 18
30When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 3623 citas
[38]287 (n. 45), 303 (n. 19), 315 (n. 15), 318 (n. 48) Rautavarra, Helina, 214 Rebeiz, General Gabriel, 222 Refu~ees from Violencia, 174, 175, 193, 199. 349 See also Violencia, urbanization during HRegeneration" of Rafael Nunez, 46, 47, 56, 157 Rengifo, Juan de Jesus, 160, 310-11 (n. 64) Rengifo Reina, Jesus, 176…p. 362
[39]287 (n. 45), 303 (n. 19), 315 (n. 15), 318 (n. 48) Rautavarra, Helina, 214 Rebeiz, General Gabriel, 222 Refu~ees from Violencia, 174, 175, 193, 199. 349 See also Violencia, urbanization during HRegeneration" of Rafael Nunez, 46, 47, 56, 157 Rengifo, Juan de Jesus, 160, 310-11 (n. 64) Rengifo Reina, Jesus, 176…p. 362
[40]287 (n. 45), 303 (n. 19), 315 (n. 15), 318 (n. 48) Rautavarra, Helina, 214 Rebeiz, General Gabriel, 222 Refu~ees from Violencia, 174, 175, 193, 199. 349 See also Violencia, urbanization during HRegeneration" of Rafael Nunez, 46, 47, 56, 157 Rengifo, Juan de Jesus, 160, 310-11 (n. 64) Rengifo Reina, Jesus, 176…p. 362
31Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 771 cita
[42]cargo del batallén colombiano quedo el coronel Torres. La llegada de esas tropas colombianas precipit6 los acontecimientos separatistas. La presencia del buque norteamericano y el anuncio de que ocho buques mis se dirigian a Panamé, animé a los in- surrectos. El general Huertas, luego de permitir que los generales…p. 77
32Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 7051 cita
[43]mil dólares. El 24 se envía el tratado en el barco que sale de Nueva York para Colón. El buque llega a Colón el 1 de diciembre. El 2 aprueba el tratado el gobierno de Panamá. El 4 se devuelve con todos los sellos. El 7 Roosevelt abre el Congreso con un mensaje en donde cuenta lo que ha pasado. Aunque el escándalo de…p. 705
33Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3541 cita
[45]empresa norte- americana del tranvía de Bogotá, que desembocó en 1910 en boicot total. Los trabajadores también iniciaron por esos años las protestas por las condiciones laborales que 8. Jorge Villegas detalla estas historias en Petróleo colombiano, ganancia gringa, Bogotá, Peñalosa, 1976, págs. 21-23. 9. Mesa, op.…p. 354
34Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2231 cita
[46]par cualquier persona, independien- temente de su actividad económica, en realidad predominaron los artesanos en su composición. Muchas de ellas fueron promovidas por la Iglesia, y cumplían además funciones de control moral sobre los afiliados. Esto no obs- taba para que el gobierno de regene- ración mirara con recelo…p. 223