Theodore Roosevelt
Regeneración
1858–1919
La biografía
En la memoria colombiana, Theodore Roosevelt (Nueva York, 27 de octubre de 1858 – Oyster Bay, 6 de enero de 1919) no es el reformista progresista que domesticó a los grandes monopolios, ni el naturalista que fundó parques nacionales, ni el primer estadounidense en ganar el Nobel de la Paz. Es el presidente que se llevó Panamá. Su mandato, entre 1901 y 1909, coincidió con el momento más traumático de la historia diplomática colombiana: el desprendimiento del istmo el 3 de noviembre de 1903, sellado en su propia frase posterior —"I took the Canal Zone"— que resume, con una franqueza casi provocadora, un episodio que Colombia tardaría más de dos décadas en digerir y que reconfiguró por dentro tanto la política nacional como la manera en que el país aprendería a mirar hacia el norte. Roosevelt encarnó, además, la formalización doctrinaria de un imperialismo hemisférico que Taft y Wilson matizarían sin abandonar: el uso de la fuerza como continuación natural de la política exterior en el patio trasero americano.
Línea de vida
- 1898
Héroe de San Juan Hill
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Renunció a su cargo de subsecretario de la Marina para organizar el regimiento voluntario de caballería conocido como los Rough Riders. Protagonizó la carga de San Juan Hill durante la guerra hispano-estadounidense en Cuba, episodio que lo convirtió en figura nacional y catapultó su carrera política.
- 1901
Ascenso a la presidencia tras el asesinato de McKinley
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El 6 de septiembre de 1901 un anarquista disparó contra el presidente William McKinley en Búfalo; McKinley murió ocho días después. Roosevelt, vicepresidente, asumió la presidencia a los cuarenta y dos años, convirtiéndose en el mandatario más joven de la historia estadounidense hasta entonces.
- 1903
Rechazo al Tratado Herrán-Hay y apoyo a la separación de Panamá
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Tras el rechazo unánime del Senado colombiano al Tratado Herrán-Hay en agosto de 1903, Roosevelt calificó a los colombianos de 'contemptible little creatures' y optó por apoyar la conspiración separatista panameña. Desplegó el destructor USS Nashville frente a Colón, bloqueó el avance de tropas colombianas y reconoció a la nueva República de Panamá con inusitada rapidez. El 3 de noviembre de 1903 Panamá se independizó; el 18 de noviembre Bunau-Varilla firmó con John Hay el tratado que cedía a Estados Unidos todos los derechos sobre la zona del canal.
- 1904
Formulación del Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe
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Ante el temor de intervenciones europeas para cobrar deudas a Estados latinoamericanos, Roosevelt proclamó que Estados Unidos podría ejercer un 'poder de policía internacional' en el hemisferio cuando un Estado americano incurriera en 'mala conducta crónica'. El Corolario institucionalizó la política del Gran Garrote y formalizó el imperialismo hemisférico estadounidense.
- 1906
Premio Nobel de la Paz
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Roosevelt recibió el Premio Nobel de la Paz por su mediación en el conflicto ruso-japonés, convirtiéndose en el primer ciudadano estadounidense en obtener ese galardón. El reconocimiento contrastó con la imagen que de él tenía Colombia, donde su nombre quedó asociado exclusivamente a la pérdida de Panamá y al desdén imperial.
- 1919
Muerte en Oyster Bay
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Roosevelt falleció el 6 de enero de 1919 en su residencia de Oyster Bay, Nueva York. Su intervención en Panamá había congelado las relaciones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos por más de una década; el resentimiento colombiano fue tan profundo que la sola mención de normalizar relaciones con Washington bastó para forzar la salida del poder de al menos un gobernante colombiano.
El hombre antes del canal
Nacido en una familia neoyorquina acomodada, Roosevelt fue un niño asmático que se hizo a sí mismo un cuerpo mediante disciplina física, una biografía de superación corporal que él mismo cultivaría después como leyenda pública. Estudió en Harvard, se interesó por la historia naval, escribió a los veinticuatro años un tratado sobre la guerra de 1812 que aún se consulta y entró en la política del Partido Republicano de Nueva York cuando la política estadounidense todavía se hacía en clubes de hombres blancos y decisiones de trastienda. Fue asambleísta estatal, comisionado del servicio civil, comisionado de policía de Nueva York, subsecretario de la Marina.
En 1898, cuando estalló la guerra hispano-estadounidense por Cuba, renunció a su cargo civil, organizó un regimiento voluntario de caballería —los Rough Riders, mezcla de vaqueros del Oeste y aristócratas del Este— y protagonizó la carga de San Juan Hill que lo convirtió en héroe nacional. Volvió con una popularidad que lo llevó primero a la gobernación de Nueva York y luego, en 1900, a la vicepresidencia del ticket de William McKinley, un puesto que los jefes republicanos le ofrecieron precisamente para neutralizarlo: la vicepresidencia era entonces un cementerio de ambiciones. Menos de un año después, el 6 de septiembre de 1901, un anarquista disparó contra McKinley en Búfalo. El presidente murió ocho días más tarde. Roosevelt, a los cuarenta y dos años, se convirtió en el mandatario más joven de la historia estadounidense.
Llevaba a la Casa Blanca una convicción que ordenaría toda su política exterior: Estados Unidos era ya una potencia mundial y debía comportarse como tal. Su lema —"habla suavemente y lleva un gran garrote"— no era retórica: era un programa. Y ese programa tenía una prioridad geográfica clara. El istmo centroamericano.
Lo que el canal ya era antes de Roosevelt
Cuando Roosevelt asumió el poder, la idea de un canal interoceánico por Panamá no era una novedad estadounidense: era una ruina francesa. En 1879, Ferdinand de Lesseps —el ingeniero-empresario que había culminado el Canal de Suez en 1869 y era entonces la mayor celebridad tecnológica del planeta— obtuvo de Colombia una concesión exclusiva por 99 años para construir un canal a través del istmo. Los términos eran generosos para Colombia: un depósito inicial en efectivo y pagos del 5% de los ingresos brutos durante los primeros veinticinco años, 6% en los siguientes veinticinco y 8% en los cuarenta y nueve restantes, con soberanía plena colombiana sobre el territorio. La concesión obligaba, además, a un acuerdo con la Panama Railroad Company, dueña de la vía férrea que atravesaba el istmo desde mediados de siglo.
Las obras comenzaron en 1881. El gobierno de Bogotá había firmado ya, en ese mismo horizonte de expectativas atlánticas, el marco jurídico que amparaba la presencia estadounidense en el istmo: el Tratado Mallarino-Bidlack, del 12 de diciembre de 1846, entre la Nueva Granada y Estados Unidos. Ese tratado garantizaba a Washington el derecho de tránsito libre por Panamá y, en contrapartida, comprometía a Estados Unidos a garantizar la neutralidad del istmo y a respetar la soberanía y la propiedad neogranadinas sobre él. Cuando Lesseps empezó a excavar, Washington reactivó su misión diplomática en Bogotá para vigilar de cerca un territorio que consideraba de interés estratégico propio.
El proyecto francés se hundió con la lentitud espectacular de las grandes catástrofes. El terreno era imposible, la fiebre amarilla y la malaria diezmaban a los trabajadores, los costos se disparaban: hacia diciembre de 1884 se habían gastado cerca de cien millones de dólares y las estimaciones para completar la obra ascendían a quinientos cuarenta millones, muy por encima de lo previsto y probablemente subestimadas todavía. Lesseps intentó reconvertir el diseño original —un canal a nivel del mar— en un canal de esclusas, cuya construcción encomendó al ingeniero Gustave Eiffel. Pero el dinero no llegaba, aparecieron malos manejos y extorsiones, y las obras se suspendieron durante año y medio. La compañía terminó disuelta tras un escándalo financiero que sacudió a la Tercera República francesa.
Sus accionistas, con el instinto de supervivencia de quien ya ha perdido demasiado, constituyeron entonces la Nueva Compañía del Canal de Panamá. Su objetivo real no era terminar la obra: era ganar tiempo para vender la concesión a alguien con capital para retomarla. Ese alguien solo podía ser Estados Unidos, que en ese momento estudiaba muy en serio una ruta alternativa por Nicaragua. La pugna en Washington entre los partidarios de Nicaragua y los de Panamá tendría en Philippe Bunau-Varilla —ingeniero francés, ex funcionario de la compañía disuelta y de la nueva— a su lobista más obstinado. Y en Theodore Roosevelt, a su decisor final.
El Tratado Herrán-Hay y la debilidad de una república en guerra
El 13 de enero de 1903, tras años de negociaciones intermitentes, Tomás Herrán, encargado de negocios de Colombia en Washington, firmó con el secretario de Estado John Hay el tratado que llevaría sus nombres. El acuerdo autorizaba a Estados Unidos a construir el canal por Panamá tras adquirir los derechos de la Nueva Compañía Francesa. Herrán había recibido de Bogotá instrucciones ambiguas hasta la contradicción: exigir mayores ventajas pecuniarias, reducir el plazo de la renta, pero —si no era posible obtener eso y se arriesgaba perderlo todo— firmar. Herrán firmó.
El contexto en que negoció es inseparable del resultado. Colombia venía de la Guerra de los Mil Días, el conflicto entre liberales y conservadores extendido desde finales de 1899 hasta comienzos de 1902, que había dejado al país arruinado, dividido y con las instituciones apenas en pie. El gobierno de José Manuel Marroquín, conservador nacionalista, estaba absorbido por la reconstrucción y por la aún tensa situación militar en las regiones. Las comunicaciones con sus ministros en Washington eran deficientes. La atención que Bogotá pudo dedicar a las negociaciones del canal fue, en consecuencia, limitada e intermitente.
A esa distracción estructural se sumó una gestión desastrosa. En el momento más crítico de las tratativas con Hay, Marroquín reemplazó al negociador Carlos Martínez Silva —a quien reprochaba haberse extralimitado al establecer contactos con el general liberal Rafael Uribe Uribe— por José Vicente Concha, que no conocía el estado de las negociaciones y no hablaba inglés. Cuando finalmente Herrán quedó al frente y firmó, lo hizo bajo instrucciones que le pedían todo y le permitían todo. Un negociador con ese margen no es un negociador: es un correo.
La Guerra de los Mil Días había hecho, además, otra cosa: alimentar el separatismo panameño. El istmo era esencialmente liberal, y los ataques liberales de finales de la guerra desde la costa y desde Panamá habían agudizado el resentimiento entre el departamento y el gobierno conservador de Bogotá. Cuando en el istmo empezó a hablarse en serio de independencia, los conspiradores usarían la guerra civil como justificación principal de sus actos: Bogotá, dirían, había dejado de gobernar Panamá para defenderse a sí misma.
El Senado colombiano recibió el Tratado Herrán-Hay y lo rechazó por unanimidad en agosto de 1903. El argumento central fue simple y jurídicamente sólido: el tratado violaba la soberanía nacional sobre el territorio del istmo. Concedía a una potencia extranjera derechos que Colombia no estaba dispuesta a ceder sin definir con claridad los límites de esa cesión. El ministro estadounidense en Bogotá, Beaupré, había presionado durante todo el debate con advertencias sobre las consecuencias del rechazo y sobre la importancia de mantener relaciones amistosas. El Senado, aun así, votó en contra.
Contemptible little creatures
La reacción de Roosevelt fue de una irritación teatral. En su correspondencia con John Hay se refirió a los colombianos como contemptible little creatures —"despreciables criaturillas de Bogotá"— y le exigió a su secretario que Beaupré les hiciera ver "hasta dónde estaban comprometiendo las cosas". La frase, filtrada después, cristalizaría en la memoria colombiana como la expresión pura del desdén imperial: no era solo que Estados Unidos hubiera perdido una votación; era que Colombia se hubiera atrevido a votar.
Roosevelt consideró entonces dos alternativas. La primera, construir el canal por Nicaragua. La segunda, intervenir de algún modo para asegurar la ruta de Panamá sin necesidad de nuevas conversaciones con Bogotá. Fue la segunda la que se abrió camino, empujada por Bunau-Varilla, cuyos intereses eran nítidos: la Nueva Compañía necesitaba vender su concesión antes de que caducara, y solo la vendería si el canal se hacía por Panamá. Nicaragua era, para él, el fin.
Lo que ocurrió entre agosto y noviembre de 1903 no fue una casualidad histórica. Fue una operación. Bunau-Varilla viajó, coordinó y financió desde Estados Unidos una conspiración que en el istmo tenía como protagonistas a Manuel Amador Guerrero y a un pequeño grupo de dirigentes locales. Roosevelt, por su parte, hizo lo único que realmente hacía falta hacer desde Washington: garantizar que las fuerzas colombianas no pudieran sofocar la rebelión.
3 de noviembre de 1903
El destructor USS Nashville fue desplegado, de manera conspicua, en las aguas frente a Colón antes de que estallara la revuelta. Su presencia era el mensaje militar entero. Cuando el 3 de noviembre los conspiradores actuaron, las tropas colombianas que intentaron cruzar el istmo para sofocar la rebelión fueron bloqueadas por fuerzas navales estadounidenses que les impidieron el acceso tanto a Colón como a la Ciudad de Panamá. Sin ese bloqueo, el levantamiento probablemente habría fracasado en cuarenta y ocho horas. Con él, fracasó Colombia.
Los detalles del golpe local añaden un cierto realismo sórdido a la solemnidad de la fecha. El general Esteban Huertas, jefe militar en el istmo, arrestó a los generales colombianos llegados a supervisar la situación y recibió por esa entrega veinticinco mil dólares. Estallaron motines callejeros —dirigidos más que espontáneos—, se izó la bandera de la nueva República y al día siguiente, el 4 de noviembre, se firmó el acta de Independencia y se constituyó una Junta provisional de gobierno. El acta formal fue firmada el 6 de noviembre.
Ese mismo 4 de noviembre, la nueva República nombró a Philippe Bunau-Varilla —un francés, no un panameño— como su primer ministro plenipotenciario ante Washington. Estados Unidos reconoció a Panamá con una rapidez que resultaría escandalosa incluso para quienes en el propio Senado estadounidense pedirían después una investigación sobre los procedimientos. El aviso desde Washington a Colombia fue explícito: no era oportuno que se desembarcaran tropas para sofocar el levantamiento.
Catorce días después de la independencia, el 18 de noviembre de 1903, Bunau-Varilla firmó con John Hay el tratado que llevaría sus nombres. Panamá tenía menos de dos semanas de vida y ya había cedido, mediante un francés que hablaba en su nombre, más soberanía sobre su territorio de la que Colombia se había negado a ceder en agosto. El propio Bunau-Varilla describiría después su innovación jurídica con orgullo casi técnico: identificó la debilidad del Tratado Herrán-Hay en la ambigüedad sobre la participación de soberanía en la zona del canal y decidió resolverla concediendo a Estados Unidos "todos los derechos, poderes y autoridad" como si fueran el país soberano, con exclusión total del ejercicio de esos derechos por parte de la República de Panamá. Panamá, en su propia zona canalera, no ejercería soberanía. La ejercería Estados Unidos.
El gobierno panameño aprobó el tratado el 2 de diciembre de 1903. El Senado estadounidense lo ratificó a comienzos de 1904, pese a las voces que pidieron investigar los procedimientos de Bunau-Varilla. La investigación no se hizo.
El Corolario y el Gran Garrote
La operación panameña fue el episodio más brutal de la política exterior de Roosevelt hacia el hemisferio, pero no fue una anomalía: fue su expresión más nítida. En 1904, ante el temor de que las potencias europeas usaran la fuerza para cobrar deudas a Estados latinoamericanos —como había ocurrido en Venezuela dos años antes—, Roosevelt formuló lo que se conocería como el Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe. Si la Doctrina Monroe de 1823 prohibía a Europa intervenir en América, el Corolario añadía que, cuando un Estado americano cayera en "mala conducta crónica", Estados Unidos podría ejercer un poder de policía internacional en su propio hemisferio. Era, en la práctica, la autorización unilateral que Washington se concedía a sí mismo para intervenir en el patio trasero.
Esa doctrina se acompañaba de una imagen y un método. La imagen fue el Gran Garrote, la caricatura del propio Roosevelt como policía musculoso paseándose por el Caribe con un garrote descomunal. El método fue, en Panamá, el desembarco; en otros escenarios, la amenaza. Su sucesor, William Howard Taft, matizaría el estilo con lo que llamó "diplomacia del dólar" —sustituir "el obús por los dólares" en las relaciones comerciales—, pero en la práctica los marines siguieron actuando ante cualquier riesgo, y el Congreso estadounidense autorizó a Taft a vender armas a los gobiernos latinoamericanos, delegando en ellos la vigilancia de los intereses norteamericanos. En 1912, Taft llegaría a declarar que todo el hemisferio americano sería de Estados Unidos "de hecho", justificando esa pretensión en la "superioridad de raza" estadounidense.
La ideología estaba en el tejido de la época. Una caricatura publicada en Harper's Weekly en 1903 representaba a Roosevelt como figura fuerte y autoritaria confrontando a una Colombia descalza y desaliñada. Esa iconografía —el gigante rubio frente al mestizo harapiento— era la versión ilustrada de la carta privada donde el presidente hablaba de contemptible little creatures. Intelectuales latinoamericanos denunciaron el episodio panameño como una violación del derecho internacional y una regresión a la barbarie, que sustituía el "Estado caballero" por el "Estado pirata". Roosevelt, mientras tanto, recibía honores y, en 1906, el Nobel de la Paz por su mediación en la guerra ruso-japonesa.
Colombia después de Panamá
Para Colombia, la pérdida del istmo fue mucho más que una amputación territorial. Fue una crisis de identidad diplomática que dominó dos décadas de política exterior. El primer efecto interno, casi inmediato, fue político: la ola de solidaridad bipartidista alrededor de la herida nacional fue aprovechada por las fuerzas reformistas para desacreditar el exclusivismo del régimen nacionalista de Marroquín. En 1904 asumió Rafael Reyes, general costeño, con un programa de centralización política, recomposición fiscal y reposicionamiento internacional.
Reyes entendió, con lucidez incómoda, que Colombia no podía permanecer indefinidamente enemistada con la potencia hemisférica. El 28 de febrero de 1905 nombró a Diego Mendoza Pérez como ministro plenipotenciario en Washington con el objetivo explícito de fortalecer las relaciones deterioradas por la pérdida del canal. El gesto le costó caro. En 1909 abandonó el poder en un contexto donde su intento de normalización con Estados Unidos había producido una reacción adversa de amplios sectores del país: cualquier acercamiento con Washington era percibido como una traición al honor nacional. La regla, más allá de Reyes, se volvió estructural: la mera mención de normalizar relaciones diplomáticas con Estados Unidos fue suficiente, en la política colombiana de los años posteriores, para forzar la salida del poder de al menos dos presidentes.
La herida no cerraba porque no se le permitía cerrar. La sensibilidad ofendida por Roosevelt había producido un consenso emocional bipartidista que ningún dirigente podía atravesar sin costos. Fue una particularidad colombiana: mientras otros países del continente aprendían a convivir con el intervencionismo estadounidense negociando sus términos, Colombia se atrincheró en el resentimiento como política.
El desbloqueo llegó en 1914. En abril de ese año se firmó en Bogotá el Tratado Urrutia-Thompson entre Colombia y Estados Unidos. El acuerdo tenía dos piezas centrales: Colombia reconocía la soberanía de Panamá como república independiente, y Estados Unidos se comprometía a entregar veinticinco millones de dólares como indemnización. No hubo, en los términos finales, disculpa formal por lo ocurrido en 1903, aunque el gesto material intentaba compensar lo que la palabra no diría.
El tratado, sin embargo, tampoco produjo el alivio esperado. El Senado de Estados Unidos lo demoró durante años, perpetuando la indignación colombiana. En julio de 1916, el presidente José Vicente Concha —el mismo que en 1903 había sido diplomático de Marroquín— tuvo que aludir públicamente a esa demora, prolongando la sensación colombiana de estar siendo humillada dos veces por el mismo país. El presidente Marco Fidel Suárez formuló entonces la doctrina que ordenaría durante décadas la política exterior colombiana: Réspice polum, mirar al polo, mirar al norte. Reconocer que Estados Unidos era el principal mercado y el principal inversor extranjero, y actuar en consecuencia. La doctrina era realista y, para muchos colombianos de la época, insoportable. Suárez, presionado por acusaciones diversas, dejó el poder en 1921 en un ambiente donde su cercanía con Washington había pesado en su desgaste.
La ratificación definitiva del Urrutia-Thompson llegó por fin, y los veinticinco millones de dólares entraron en Colombia en un momento que coincidió con la mayor afluencia de empréstitos extranjeros de la primera mitad del siglo XX, la llamada Danza de los Millones. El dinero de la reparación por Panamá se sumó al capital externo que financió la primera oleada modernizadora colombiana: obras públicas, ferrocarriles, la temprana urbanización de las ciudades. La herida no se cerró con las palabras; se cerró, entre otras cosas, con concreto y rieles pagados en parte con el dinero de la pérdida.
La red y la huella
En torno a Roosevelt y al episodio panameño se organiza una red de figuras que definen el momento por sus posiciones. John Hay, el secretario de Estado, fue el ejecutor diplomático de una política que él mismo había ayudado a diseñar y que negoció con dos interlocutores muy distintos: Tomás Herrán, disciplinado y sin margen; y Bunau-Varilla, ingeniero de sus propios intereses. José Manuel Marroquín, presidente colombiano durante los años decisivos, encarna la disfunción de un Estado que pierde su territorio mientras despacha instrucciones contradictorias. Miguel Antonio Caro y el sector nacionalista habían fijado el marco político conservador desde el que se manejó la negociación. Manuel Amador Guerrero, primer presidente panameño, fue el ejecutor local de una conspiración cuyo verdadero motor estaba en Nueva York y en París, no en Ciudad de Panamá.
Rafael Reyes es la contrafigura colombiana: quien intentó, demasiado pronto, hacer las paces con la potencia que había mutilado el país. Marco Fidel Suárez es quien terminó de formular la aceptación pragmática del hecho consumado. William Howard Taft y Woodrow Wilson, los sucesores de Roosevelt, heredarían el problema Colombia: Taft prolongándolo por la vía del dólar; Wilson comenzando a resolverlo con el Urrutia-Thompson.
Roosevelt murió el 6 de enero de 1919 en Sagamore Hill, su casa en Oyster Bay, Nueva York, sin ver ratificado el tratado que cerraría formalmente el episodio colombiano. Su presidencia había transformado a Estados Unidos: fortaleció la agencia federal, enfrentó a los grandes monopolios, creó parques nacionales, medió en conflictos internacionales. Pero para Colombia, y para buena parte de América Latina, quedó como algo más específico y más duro: el hombre que probó que la Doctrina Monroe podía leerse como una licencia de propiedad, y que la soberanía de las repúblicas hispanoamericanas era, cuando convenía a Washington, negociable con o sin sus gobiernos.
La zona del canal permanecería bajo control estadounidense hasta los tratados Torrijos-Carter de 1977, que iniciaron la reversión completada el 31 de diciembre de 1999. Pero eso ya no es historia de Roosevelt. Es la historia lenta de una decisión suya que tardó casi un siglo en revertirse. En Colombia, mientras tanto, la frase "I took the Canal Zone" siguió circulando como cita didáctica en libros escolares y como recordatorio de una lección incómoda: la asimetría hemisférica no es una fatalidad geográfica, es una decisión política tomada, por lo menos una vez, con nombre y apellido. Y ese nombre, para Colombia, seguirá siendo Theodore Roosevelt.
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Documentos y fragmentos citados
27 documentos · 35 fragmentos01Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Páginas 23, 262 citas
[1]y comercio, en septiembre de 1849, y además obtuvieron la cesión provi- sional de la isla. Previamente el país del norte había logrado firmar con Colombia el Tratado Mallarino-Bidlack, de amistad, comercio y navegación, el 12 de diciembre de 1846, mediante el cual se aseguraban ventajas en la eventual cons- trucción y…
p. 23
[19]Su pasado. Su presente. Su Porvenir: Deseaba evitar toda participación de soberanía en la zona del canal […] Esa partici- pación era la debilidad del Tratado Herrán-Hay. Hice entonces una innovación en el derecho internacional. Decidí conceder a los Estados Unidos, en el interior de la zona, todos los derechos,…
p. 26
02War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · Página 391 cita
[2]Railroad Company was a steady supplier of such merchandise, and the proceeds were enough to pay for the company's own small hospital at Colon." In 1879, under the leadership of Ferdinand de Lesseps, the driving spirit in the successful construction of the Suez Canal which was completed in 1 869, a company of French…
p. 39
03Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · Página 271 cita
[3]of sovereignty in the department, rejected a treaty that would have allowed the United States to build the passageway. The following year, a second agreement faltered in the U.S. Senate, which was busy investigating allegations of corruption surrounding the Ulysses S. Grant administration. When Americans turned their…
p. 27
04Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · Página 3921 cita
[4]casas de habitación, estudios, etcétera) $ 87.500.000 3.º Excavaciones que aún faltaban (116.903.400 metros cúbicos), a razón de $ 1,25 por metro cúbico $ 146.200.000 4.º Canales de derivación, lago artificial, tajamar en Panamá y Colón, etcétera (suma en extremo baja) $ 40.000.000 5.º Interés sobre $ 100.000.000…
p. 392
05Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 181, 1862 citas
[5]a nivel, que uno con esclusas, pero tal alternativa era más costosa y de difícil ejecu- ción. Tales dificultades se reflejaron no sólo en la demora en la construcción, sino en el flujo de ca- pitales que al comienzo fue abundante, pero que poco a poco comenzó a disminuir, lo que obligó a 425 E Junta Revolucionaria de…
p. 181
[30]del Estado en la econo- mía y en los antiguos estados soberanos, los cuales en 1904 fueron completamente subyugados para evitar que se formaran, en Antioquia, Santander y Cauca, fuertes centros de presión regionalista que alimentaran brotes separatistas, como el que con- cluyó con la separación de Panamá. Más…
p. 186
06Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 811 cita
[6]de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…
p. 81
07Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Páginas 144, 2702 citas
[7]el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…
p. 270
[21]casi nada de Bogotá en servicios sociales que mejoraran la vida de la gente (hospitales, escuelas, vías e infraestructura básica). Por lo tanto, en agosto de 1903, cuando el Senado colombiano rechazó unánimemente el Tratado Herrán-Hay y los planes para la construcción del canal se derrumbaron, algunos panameños se…
p. 144
08Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · Páginas 232, 2362 citas
[8]the New Panama Canal Com- pany and the backing of the United States government. Colombian military and diplomatic efforts to recover the lost department ended in failure, thwarted by United States naval units and Washington policy makers. The loss of Panama was partly a consequence of the War of the Thousand Days, for…
p. 236
[11]p. 32. 214 Part Three. The Winning of the Peace reform forces, especially prominent dissident Conservatives, found themselves on the losing side of the canal treaty debate, they were ultimately able to tum the issue of the loss of Panama, which occurred soon after the Senate's rejection of the treaty, to great…
p. 232
09De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 471 cita
[9]o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una completa exclusión de…
p. 47
10Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 281 cita
[10]cuyo balance fue aterrador: en 220 combates se enfrentaron 75.000 soldados del Gobierno conservador y otro tanto de liberales, la mayoría constituidos en guerrillas. Estos sufrieron varias derrotas, pero la mayor e irreversible, fue la de la batalla de Palonegro, la más larga y mortífera, que duró 16 días (entre el 11…
p. 28
11Historia abierta del arte colombianoMarta Traba · 2016 · Página 1031 cita
[12]Panamá ” y con sus asesores y los abo- gados de la Compañía del Canal, organizó la compra de autoridades panameñas para la secesión». Los Estados Unidos, «aliado eventual y egoísta», como lo califica Bolívar, que se habían opuesto desde el Congreso de Pa- namá planeado por el Libertador en 1826, a toda posible…
p. 103
12Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Página 1491 cita
[13](1859-1940), ingeniero francés reclutado por Lesseps para la construcción del Canal. En Estados Unidos alienta la conspiración separatista de noviembre de 1903. En seguida es nombrado ministro en Washington de la nueva república. 134 Nueva Historia de Colombia. Vol. I Carta de Carlos Martínez Silva, ministro de…
p. 149
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Páginas 112, 2422 citas
[14]though technologically com- plex, was already 40 percent completed thanks to the prior efforts of Lesseps. The Hay- Herr á n Treaty was ratified in early 1903 by the United States Sen- ate but was rejected by the Colombian Senate. Colombians worried about the loss of sovereignty over Panama, as their nation was…
p. 242
[15]Conservative elite who looked derisively on the culture, traditions, and political affiliations of the coastal residents, who gravitated toward Liberal Party principles and priorities. Panamanians had never felt fully integrated into the Colombian national ethos. The capital city of Colombia was distant and foreign to…
p. 112
14Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 661 cita
[16]ringleader of both the successful and illegal coup of July 31, 1900, and of the unsuccessful and also illegal coup attempt of August 31, 1901. In spite of all that, Marroquín had the forbearance and good sense to make Martínez Silva head of the diplomatic mission charged with negotiating a Panama canal treaty with the…
p. 66
15Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · Páginas 700, 7052 citas
[17]del tratado abriría dos caminos: o la construcción del canal por Nicaragua… o la construcción por Panamá después de la separación y declaración de independencia del istmo bajo la protección de los Estados Unidos, como sucedió en Cuba…». Se inflama el debate en Bogotá. Las notas del secretario de Estado caen como una…
p. 700
[23]mil dólares. El 24 se envía el tratado en el barco que sale de Nueva York para Colón. El buque llega a Colón el 1 de diciembre. El 2 aprueba el tratado el gobierno de Panamá. El 4 se devuelve con todos los sellos. El 7 Roosevelt abre el Congreso con un mensaje en donde cuenta lo que ha pasado. Aunque el escándalo de…
p. 705
16Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Páginas 74, 772 citas
[18]namé, aunque, claro esta, bajo sus propias condi- ciones. En situaciones normales, el rechazo de un tra- tado internacional no cierra la posibilidad de pro- ceder a otra negociacion y llegar posteriormente a una férmula equitativa. Asi lo sugirié el gobierno y el propio Congreso colombianos. Pero aqui se tra- taba de…
p. 74
[22]cargo del batallén colombiano quedo el coronel Torres. La llegada de esas tropas colombianas precipit6 los acontecimientos separatistas. La presencia del buque norteamericano y el anuncio de que ocho buques mis se dirigian a Panamé, animé a los in- surrectos. El general Huertas, luego de permitir que los generales…
p. 77
17Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 1271 cita
[20]La expansión norteamericana afec- tó también a Colombia, al estimular la escisión de Panamá, con la finalidad de apoderarse del Canal. La interven- ción norteamericana fue el resultado del fracaso de sus gestiones con Co- lombia para construir un canal. Al ser rechazado por el Congreso colombia- no el tratado…
p. 127
18Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 2151 cita
[24]was written and signed by both parties. Philippe Buneau-Varilla, the French promoter of the Panama Canal project, was credentialed as the official minister in Panama, and the Panama- U.S. Canal Treaty was ratified in early 1904. Work on the project ensued immediately thereafter, and the canal was opened to traffic in…
p. 215
19El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 352 citas
[25]Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…
p. 35
[26]Taft, se sentía con derecho a expresar en 1912: “Todo el hemisferio será nuestro de hecho, como en virtud de nuestra superioridad de raza, ya es nuestro moralmente”. Taft supo entender que la política del “Gran Garrote”, que había adelantado Roosevelt, no era tan necesaria, que iguales resultados daba la del dollar…
p. 35
20Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · Página 1191 cita
[27]del mar Negro, el 17 de enero de 1871, «que ninguna potencia puede por sí sola libertarse de las obligaciones de un tratado, o modificar sus estipulaciones sin el previo consentimiento de la otra parte contratante y por medio de arreglos amigables». Eliminar el sentido del honor de las relaciones interna- cionales,…
p. 119
21The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Página 5711 cita
[28]ample room for both, and no civilization is in any true sense complete that only produces one.... And so here our work is worthless unless it stands comparison with the best kind of work that can be produced anywhere. We realize this very well in the field of applied science. In digging the Panama Canal, one reason we…
p. 571
22Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 1751 cita
[29]norteamericanas. Lo que vino lue- go, la pérdida de Panamá, tuvo suficiente elo- cuencia para hablar por sí mismo. Dicho sector del territorio patrio había hecho parte desde los tiempos del virreinato de la Nueva Granada y se había integrado voluntariamente a Colombia desde la tercera década del siglo XIX. Tras la…
p. 175
23Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1771 cita
[31]esta elecci ó n (un candidato disidente tuvo unos pocos votos), aun que muchos, como los liberales Benjam í n Herrera y Alfonso L ó pez l ’ umarejo y los republicanos Eduardo Santos y Luis Eduardo Nieto t Caballero, apoyaron a un conservador disidente, el poeta Guillermo Valencia. Al terminar la Primera Guerra…
p. 177
24Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · Página 411 cita
[32]SUCESOS, 195. 53. Ibid., 46–47. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:01 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:01 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…
p. 41
25Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · Página 331 cita
[33]ademas de los beneficios de mercado. En el plano de las consideraciones la cuestién parecia presentarse como una especie de alternativa entre la negativa a la negociacion o la aceptacién de ésta con el riesgo de caer en la politica de protectorado. Pero frente a estas alternativas se crefa posible llegar a un acuerdo…
p. 33
26Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · Página 4471 cita
[34]1906. 39. Ibid., vol. 43, no. 13,004, July 17, 1907. 40. MMG, 1922, LXIXLXXII. Page 224 41. MMG, 1910, II. Colombia did not recognize Panama as an independent republic until the signing of the Urrutia-Thompson Treaty of 1914. 42. Ibid. 43. Informe del Gobernador de Boyacá a la Asamblea Departamental en sus sessiones…
p. 447
27El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · Página 851 cita
[35]del Estado colombia- no se desenvolvió la lucha política de la segunda mitad del siglo XIX. El equilibrio de las fuerzas hacía inevitables las guerras. Como éstas nunca se llevaban hasta sus últimas conse- cuencias --el aniquilamiento del vencido, debido, entre otras cosas, al alto grado de partici- pación directa de…
p. 85