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Hecho histórico · Regeneración · 1886–1929

Guerra de los Mil Días (1899–1902)

Entre el 17 de octubre de 1899 y el 21 de noviembre de 1902, Colombia libró su última gran guerra civil del siglo XIX: un levantamiento liberal contra el régimen conservador de la Regeneración que dejó cerca de cien mil muertos, destruyó las finanzas del Estado y preparó el terreno para la separación de Panamá en 1903.

Guerra de los Mil Días (1899–1902)
17 de octubre de 1899 – 21 de noviembre de 1902
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
17 de octubre de 1899 – 21 de noviembre de 1902
Protagonistas
Rafael Uribe Uribe, Benjamín Herrera, Manuel Antonio Sanclemente, José Manuel Marroquín, Miguel Antonio Caro, Aquileo Parra, Theodore Roosevelt, Gabriel Vargas Santos, Próspero Pinzón, Victoriano Lorenzo, Carlos Martínez Silva, Partido Liberal colombiano
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, obra intelectual de Miguel Antonio Caro, instauraron un régimen centralista y confesional que clausuró progresivamente el acceso del liberalismo al poder, haciendo casi imposible la reforma institucional desde adentro.
  2. La fractura interna del conservatismo entre 'históricos' (Martínez Silva) y 'nacionalistas' (Caro) paralizó cualquier apertura política: el fracaso de la reforma electoral en el Congreso en noviembre de 1898 eliminó el último argumento de los liberales civilistas frente a la facción guerrerista.
  3. La crisis fiscal acumulada bajo la Regeneración —tesoro vacío, deuda exigible de unos siete millones de pesos, ingresos de aduana embargados por seiscientos mil pesos y emisiones sucesivas de papel moneda de curso forzoso— dejó al Estado sin recursos para gobernar ni para sostener un ejército.
  4. La caída de los precios internacionales del café, agravada por el impuesto gubernamental a su exportación, cerró la principal válvula de ingresos externos, provocó el incumplimiento de la deuda exterior y enemistó al régimen con el gremio cafetero.
  5. La corrupción administrativa del gobierno regeneracionista, reconocida incluso por Marroquín en su novela Pax, erosionó la legitimidad del régimen y profundizó el descontento popular.
  6. La elección en 1898 de Manuel Antonio Sanclemente (83 años, gobernando desde Villeta por razones de salud) y José Manuel Marroquín como fórmula presidencial nacionalista evidenció la debilidad en la conducción del Estado y cerró la última vía de negociación con el liberalismo.
17 de octubre de 1899 – 21 de noviembre de 1902Guerra de los Mil Días (1899–1902)

Consecuencias

  1. La batalla de Palonegro (11–26 de mayo de 1900), la más larga y sangrienta de la historia colombiana, con aproximadamente cinco mil liberales muertos, tres mil conservadores muertos y cerca de siete mil heridos, destruyó los ejércitos regulares y fragmentó el conflicto en guerrillas dispersas por Panamá, el Tolima, los Llanos Orientales y Cundinamarca.
  2. El golpe del 31 de julio de 1900 derrocó a Sanclemente y llevó a Marroquín a la presidencia, pero no produjo la apertura política prometida por los históricos conservadores, prolongando la guerra y el aislamiento del régimen.
  3. La guerra agravó la crisis fiscal al financiarse mediante emisiones masivas de papel moneda, generando una inflación que no empezó a controlarse sino hacia 1907 y que golpeó a todas las capas de la población.
  4. La incapacidad del gobierno de Bogotá para proyectar autoridad sobre Panamá sin la anuencia de buques de guerra estadounidenses —evidenciada en el Tratado del Wisconsin firmado el 21 de noviembre de 1902 a bordo del USS Wisconsin— anticipó y facilitó estructuralmente la separación de Panamá el 3 de noviembre de 1903.
  5. La guerra instaló un radicalismo popular en las regiones marginales donde el Estado nunca había tenido presencia real —Llanos Orientales, sur del Tolima, San Vicente de Chucurí, El Líbano— sembrando las bases del conflicto bipartidista que germinaría en la Violencia de los años cincuenta.
  6. El bipartidismo quedó fijado en un molde de odios aplazados: la paz de Neerlandia y el Tratado del Wisconsin cerraron formalmente el conflicto, pero no resolvieron la exclusión política estructural que lo había originado.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La Guerra de los Mil Días es el nudo que conecta las guerras civiles del siglo XIX con las violencias del XX: agotó al Estado colombiano hasta el punto de hacerlo incapaz de defender su soberanía sobre Panamá, consolidó la hegemonía conservadora sobre una base de exclusión liberal que duraría hasta 1930 y sembró en las periferias marginales el radicalismo popular que reaparecería durante la Violencia. Entenderla es condición para entender por qué Colombia llegó al siglo XX sin haber resuelto ninguna de las tensiones que la habían desgarrado durante el XIX.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La Guerra de los Mil Días

Entre el 17 de octubre de 1899 y el 21 de noviembre de 1902, Colombia libró la última de sus grandes guerras civiles del siglo XIX y, sin saberlo, la primera de las catástrofes fundacionales del XX. Comenzó como un levantamiento liberal contra un régimen conservador que llevaba trece años excluyéndolos del poder, y terminó tres años después con la firma de la paz a bordo de un acorazado estadounidense fondeado frente a Panamá. En el intervalo hubo alrededor de doscientos veinte combates, cerca de cien mil muertos sobre una población de menos de tres millones, un tesoro público reducido a escombros, un golpe palaciego en Bogotá y una guerra fragmentada en guerrillas que se derramaron desde los Llanos hasta el Istmo. Cuando terminó, faltaba un año para que Panamá se separara de Colombia con respaldo militar norteamericano. La Guerra de los Mil Días no causó por sí sola ese desenlace, pero lo hizo estructuralmente posible: agotó al Estado hasta un punto del que no volvería a levantarse a tiempo, fijó un molde bipartidista cuyos odios se aplazaron medio siglo y sembró en las periferias marginales —Llanos Orientales, sur del Tolima, San Vicente de Chucurí, El Líbano— el radicalismo popular que germinaría en la Violencia de los años cincuenta.

El país que llegó exhausto a octubre de 1899

La guerra brotó de un régimen construido para excluir. La Constitución de 1886, obra intelectual sobre todo de Miguel Antonio Caro, y el Concordato firmado con la Santa Sede al año siguiente dieron forma a un Estado centralista, católico e hispanizante que la Regeneración administró desde 1885 con creciente rigidez confesional. Aunque en sus primeros años algunos independientes tuvieron acceso al poder y el liberalismo no estuvo tan clausurado como sugieren las lecturas heroicas posteriores, la tendencia general fue inequívoca: cerrar las vías institucionales a un partido liberal que quedaba, en la práctica, sin representación proporcional a su peso electoral. La rigidez de los preceptos constitucionales hacía casi imposible reformarlos desde adentro.

El liberalismo respondió partiéndose. Una facción pacifista o civilista, encabezada por Aquileo Parra y Nicolás Esguerra, apostaba por la resistencia legal y la negociación paciente. Una facción belicista, cada vez más impaciente, sostenía que solo la guerra podía romper el cerrojo. El conservatismo, entretanto, se fracturaba en su propia tensión interna: los "históricos" —encabezados por Carlos Martínez Silva— pedían participación para los liberales, la abolición de la Ley de Caballos que restringía la prensa y la reforma de la Constitución de 1886; los "nacionalistas", con Caro a la cabeza, defendían la ortodoxia regeneracionista sin concesiones. En 1896 los históricos publicaron el Manifiesto de los 21 y el documento Las bases, con veintiún puntos que sonaban a programa casi liberal en boca conservadora. Desde entonces la división fue irreversible.

A esa fractura política se sumó el desmoronamiento fiscal. El Banco Nacional, creado bajo la Regeneración para financiar al Estado mediante emisiones de curso forzoso, había convertido la inflación en método de gobierno. Hacia mediados de 1898, el tesoro colombiano estaba vacío, los ingresos de aduana se hallaban embargados por seiscientos mil pesos y la deuda exigible ascendía a unos siete millones. El Senado aprobó ese mismo año una emisión adicional de diez millones que no hizo sino profundizar el problema. La caída de los precios internacionales del café —motor exportador reciente— cerró la última válvula de escape: el gobierno impuso un impuesto a la exportación en el peor momento posible, enemistándose con el gremio cafetero, e incumplió el pago de la deuda externa, arruinando la calificación crediticia del país. La corrupción administrativa, reconocida incluso por Marroquín en su novela Pax pese a su punto de vista gobiernista, terminaba de erosionar la legitimidad. En junio de 1899, con la guerra ya considerada inevitable, el Estado se vio obligado a licenciar a mil hombres de su exiguo ejército y a vender dos cruceros de la marina por falta de fondos. Los intentos de conseguir préstamos externos fracasaron.

La fórmula presidencial de 1898 completó el cuadro. Los nacionalistas impusieron la dupla Manuel Antonio SanclementeJosé Manuel Marroquín: el primero pasaba de los ochenta y tres años y sus dolencias lo obligaron a gobernar desde el pueblo remoto de Villeta; el segundo tenía setenta y dos. El Consejo Electoral proclamó su victoria el 4 de julio de 1898, sobre la fórmula liberal de Miguel Samper y el general Foción Soto. En noviembre de ese año fracasó en el Congreso el intento de aprobar una reforma electoral, y con ese fracaso murió también el último argumento de los liberales civilistas frente a los guerreristas. La suerte estaba echada.

De Bucaramanga a Palonegro: la guerra convencional

El levantamiento estalló el 17 de octubre de 1899 en el departamento de Santander, fortín del liberalismo radical desde los tiempos de la Constitución de Rionegro. La elección de la región no fue accidental: Santander bordeaba la frontera venezolana, de donde se esperaban armas y municiones, y funcionaba como eje de comunicaciones entre el interior andino y el litoral atlántico. Toda la geografía inicial de la guerra —y el hecho de que sus batallas decisivas se libraran allí— se explica por esa doble condición fronteriza y logística.

La primera gran victoria liberal llegó pronto, en Peralonso, donde las fuerzas revolucionarias derrotaron al ejército gobiernista en diciembre de 1899. Fue un triunfo que abrió el camino hacia el interior y que, mejor aprovechado, habría podido acortar la guerra. No se aprovechó. El general Gabriel Vargas Santos, comandante liberal de origen llanero, se detuvo en Cúcuta esperando refuerzos de Casanare y armamento venezolano que llegarían tarde o no llegarían nunca. Esa parálisis —que las crónicas coetáneas atribuyeron a la mediocridad del mando— dio al gobierno el tiempo que necesitaba para reorganizarse y preparar la ofensiva que definiría militarmente el conflicto.

La batalla de Palonegro se libró entre el 11 y el 26 de mayo de 1900, en las proximidades de Bucaramanga, y fue la más larga y sangrienta de la historia colombiana. Dieciséis días de combate en un terreno quebrado dejaron unos cinco mil liberales muertos, tres mil conservadores muertos y cerca de siete mil heridos. El ejército del gobierno resultó victorioso; entre sus principales mandos figuraba el general Próspero Pinzón. Con Palonegro terminó la guerra de dos ejércitos regulares enfrentados en campo abierto. Nada de lo que vino después se pareció a lo anterior.

La guerra rota: guerrillas de Panamá al Tolima

Después de Palonegro, el conflicto se fragmentó en cuerpos virtualmente autónomos con fisonomía guerrillera. En la Costa Atlántica, en el Tolima, en los Llanos Orientales, en Cundinamarca y sobre todo en Panamá, el liberalismo derrotado como ejército sobrevivió como constelación de bandas locales. En el Tolima operó Tulio Varón; en las inmediaciones de Bogotá, las guerrillas de MacAllister y Zenón Figueredo; en Casanare persistió la resistencia llanera. El gobierno fue acumulando éxitos parciales sin lograr un resultado decisivo en ningún frente. La guerra dejó de ser una empresa que pudiera ganarse y se convirtió en una situación que había que resistir.

El caso panameño fue particular. Tras Palonegro, el general Benjamín Herrera trasladó la guerra al Istmo, donde organizó fuerzas revolucionarias que llegaron a amenazar la ciudad de Panamá y a controlar buena parte del territorio. Para 1902 los liberales estaban en condiciones de dominar el Istmo, y solo la presencia de buques de guerra estadounidenses —fondeados oficialmente para defender el ferrocarril interoceánico— impidió que consumaran esa amenaza. El 20 de enero de 1902, frente a la isla de Naos o Flamenco, cerca de la ciudad de Panamá, un ataque sorpresa liberal terminó con el hundimiento del Lautaro conservador y con la muerte del general Carlos Albán. Tras ese golpe el ejército del gobierno perdió la ofensiva en el Istmo, y desde entonces la guerra en Panamá se sostuvo por la protección naval extranjera antes que por la fuerza del Estado colombiano. Esa condición —el gobierno de Bogotá incapaz de proyectar autoridad sobre su provincia más estratégica sin la anuencia de una potencia externa— anticipaba con crudeza lo que ocurriría el año siguiente.

En total se libraron unos doscientos veinte combates durante los tres años, con una participación cercana a los setenta y cinco mil soldados por bando. Pero esas cifras dicen menos que el mapa. La guerra irregular se instaló precisamente en las regiones marginales donde el Estado nunca había tenido presencia real: los Llanos Orientales, San Vicente de Chucurí, El Líbano, el sur del Tolima, las vertientes cordilleranas del Alto Magdalena, el noroccidente de Cundinamarca cafetero. Allí quedaron sembradas las semillas de un radicalismo popular que reaparecería con nombres distintos durante toda la primera mitad del siglo XX y que haría a esas geografías trágicamente familiares durante la Violencia de los años cincuenta.

El golpe del 31 de julio y la paz imposible

Mientras la guerra se descomponía militarmente, la política del régimen se descomponía en Bogotá. El 31 de julio de 1900, los conservadores históricos organizaron un golpe de Estado que derrocó a Sanclemente y llevó a la presidencia al vicepresidente Marroquín. El objetivo declarado era negociar la paz con los liberales rebeldes: si los históricos habían venido pidiendo desde 1896 apertura al liberalismo y reforma constitucional, aquel golpe parecía la vía para cumplir su programa por otros medios.

No fue así. Marroquín, una vez instalado en el poder, cedió a la presión de los guerreristas dentro de su propio gobierno y desautorizó las conversaciones de paz que varios de sus ministros habían adelantado. Los históricos que lo habían llevado al palacio se encontraron traicionados por su propio candidato. En agosto de 1901 hubo un intento de golpe fallido en el que participó, entre otros, el general Pedro Nel Ospina. El régimen sobrevivió, pero desde entonces gobernaba con creciente aislamiento: sin control militar sobre la periferia, sin recursos fiscales, sin unidad partidista y sin capacidad para ganar la guerra ni para terminarla.

El ministro de Guerra Aristides Fernández se convirtió en el rostro más duro de esa fase final: Rafael Uribe Uribe exigiría su remoción como condición primaria para negociar, y Ramón González Valencia se comprometería a trabajar en ello. Los propios discursos de Marroquín registraban con lucidez la crisis —los odios, las ambiciones, las instituciones disueltas— pero no ofrecían solución estructural alguna. El país sobrevivía por inercia mientras el papel moneda emitido para sostener la guerra alimentaba una inflación que solo empezaría a controlarse hacia 1907.

Neerlandia, Wisconsin y la firma sobre un acorazado

La paz llegó cuando a los dos ejércitos se les acabó el deseo de seguir peleando. Se selló en dos actos. El primero fue el Tratado de Neerlandia, firmado en la hacienda del mismo nombre en el departamento del Magdalena por Rafael Uribe Uribe en nombre de los liberales del interior. El segundo, y decisivo, fue el Tratado del Wisconsin, suscrito el 21 de noviembre de 1902 a bordo del acorazado estadounidense USS Wisconsin, fondeado frente a las costas panameñas. Por el gobierno firmaron los generales Víctor Manuel Salazar y Alfredo Vásquez Cobo; por la revolución liberal, Lucas Caballero y Eusebio A. Morales, con Benjamín Herrera como jefe militar de la contraparte.

El tratado dispuso la libertad inmediata de prisioneros de guerra y presos políticos, amnistía y garantías para personas y bienes, y la entrega de armamento. Pero el símbolo era más elocuente que las cláusulas. La guerra civil de un país soberano se cerraba a bordo del buque de guerra de otra potencia, en aguas de la provincia que un año después dejaría de ser colombiana. Los buques norteamericanos estaban allí, oficialmente, para proteger el ferrocarril interoceánico; en la práctica, garantizaban un orden que el Estado colombiano ya no podía imponer. Herrera firmó porque la presencia naval estadounidense hacía imposible convertir en victoria política el dominio militar que los liberales habían alcanzado en el Istmo.

Fue la última guerra que las élites colombianas aceptaron llamar así: una contienda entre dos ejércitos que se consideraban iguales en derechos y dignos de respeto, dispuestos a abrazarse triunfadores y derrotados. Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe quedaron asociados a esa imagen. Ninguna de las violencias posteriores merecería para las élites ese nombre.

Por qué se pierde Panamá un año después

La separación de Panamá, el 3 de noviembre de 1903, suele contarse como consecuencia inmediata de la Guerra de los Mil Días. La relación existe, pero es más preciso formularla al revés: la guerra no causó la pérdida del Istmo, sino que consumó las condiciones estructurales que la hicieron irreversible.

Panamá arrastraba un descontento antiguo. Su tradición autonomista, el resentimiento acumulado contra Bogotá —que recaudaba impuestos sin retornar servicios básicos—, la geografía interoceánica que orientaba su economía hacia el comercio marítimo antes que hacia el interior colombiano: todo eso preexistía al conflicto. En 1879 el gobierno colombiano había otorgado a una compañía francesa dirigida por Ferdinand de Lesseps la concesión para construir el canal; las obras iniciaron en 1881 y fracasaron por dificultades técnicas, enfermedades e inestabilidad. Hacia finales de la década de 1890, con la compañía francesa disuelta, la posibilidad se abrió a los intereses estadounidenses.

El 13 de enero de 1903, el representante colombiano Tomás Herrán y el secretario de Estado norteamericano John Hay firmaron el Tratado Herrán-Hay, que autorizaba la construcción del canal bajo condiciones que Estados Unidos consideraba favorables. En agosto de 1903 el Senado colombiano lo rechazó unánimemente. La reacción de Theodore Roosevelt fue impaciente y despectiva con los negociadores de Bogotá; su gobierno dejó entrever que el fracaso del tratado podía abrir la puerta a una separación panameña bajo protección estadounidense. Y así ocurrió. El 3 de noviembre de 1903 se proclamó la independencia del Istmo; los buques de guerra norteamericanos impidieron el desembarco de tropas colombianas en Colón y Panamá para sofocar la revuelta. El nuevo gobierno panameño firmó de inmediato con Estados Unidos un tratado que otorgaba a este control sobre la zona del canal en términos prácticamente equivalentes a los de un soberano.

La Guerra de los Mil Días entra en esta cadena por tres vías. Primera: dejó a Colombia militarmente incapaz de reprimir la separación por la fuerza, tal como la presencia naval estadounidense en 1902 había mostrado ya que el Estado no podía sostener el Istmo sin acuerdo con Washington. Segunda: dejó al país fiscalmente arruinado, sin margen para negociar desde la fortaleza. Tercera: legitimó, dentro del propio Panamá, la convicción de que Bogotá había sido incapaz de defender su territorio y de que el futuro del Istmo pasaba por otro tipo de asociación. La misma bahía donde se había firmado la paz a bordo del Wisconsin fue el escenario donde, doce meses después, Colombia perdió una tercera parte de su territorio y su proyecto geopolítico más ambicioso del siglo XIX. En abril de 1914, el Tratado Urrutia-Thompson formalizaría el reconocimiento colombiano de la soberanía panameña.

Reyes y el Quinquenio: reconstrucción sobre las ruinas

Del desastre nació un intento de reconstrucción. Rafael Reyes accedió a la presidencia en 1904, tras un intento infructuoso por sofocar la revuelta panameña, con un programa de restauración nacional que rompía con la ortodoxia regeneracionista. En 1905, ante las resistencias del Congreso conservador, lo disolvió y convocó en su lugar una asamblea nacional con participación bipartidista —dos diputados conservadores y uno liberal por departamento— que extendió su mandato presidencial de seis a diez años. El período pasó a la historia como el Quinquenio.

Reyes hizo lo que Marroquín no había podido ni querido. Incluyó ministros liberales en su gabinete —entre ellos Rafael Uribe Uribe— bajo un proyecto de "concordia nacional" que priorizaba la recuperación económica sobre la disputa partidista, y esa apertura le granjeó la enemistad de los sectores conservadores más ortodoxos. Reorganizó las finanzas: creó un banco central, racionalizó la contabilidad pública, restauró paulatinamente el crédito externo y adoptó medidas para retirar el exceso de papel moneda depreciada emitido durante la guerra. Fomentó la industria manufacturera —de ahí surgió la Colombiana de Tejidos, después Coltejer— con aranceles protectores y subsidios directos a los empresarios. Impulsó la infraestructura: la red ferroviaria rebasó los novecientos kilómetros al final del período, y avanzaron carreteras, acueductos, alcantarillados y redes eléctricas. En 1907 creó la Escuela Militar, que dio inicio a la profesionalización de las fuerzas armadas.

El modelo era claro y confesado: Reyes admiraba al dictador mexicano Porfirio Díaz y compartía con él un proyecto modernizador de talante autoritario-desarrollista. Y como su modelo, terminó desgastándose por sus propios métodos. Su autoritarismo, los privilegios concedidos a allegados y las negociaciones con Estados Unidos y Panamá sobre la separación generaron un rechazo creciente que atravesó ambos partidos. Reyes abandonó la presidencia en 1909. Pero el ciclo que había abierto se prolongaría hasta 1930: dos décadas de estabilidad política relativa, con orden público mantenido y perturbaciones esporádicas rurales o electorales. Fue el marco en el que se construyó buena parte del Estado colombiano del siglo XX.

Lo que dejó la guerra

Cien mil muertos sobre menos de tres millones de habitantes. Una economía saqueada por la inflación de guerra y por el hundimiento cafetero, que solo empezaría a recuperarse hacia mediados de la década siguiente. La pérdida de Panamá y el canal. Un liberalismo militarmente derrotado y políticamente marginado, que no volvería al poder hasta 1930. Un conservatismo consolidado en el gobierno pero fracturado internamente entre las herencias del nacionalismo caroísta y del historicismo. Un ejército profesionalizado a partir de 1907 sobre las cenizas de las milicias partidistas. Una infraestructura ferroviaria y manufacturera puesta en marcha por Reyes sobre la evidencia de la ruina.

Esa es la contabilidad visible. La menos visible pesa más. La guerra dejó en el imaginario nacional un antagonismo bipartidista consolidado como identidad popular. Las batallas de Peralonso y Palonegro, en lugar de reconciliar a los colombianos, ahondaron la sospecha entre liberales y conservadores. Los tres pactos de caballeros de 1902 sellaron una paz entre élites que no desterró los odios ni las venganzas en la sociedad. En los años veinte, bajo la maniobra de cooptación de socialistas auspiciada por Benjamín Herrera, los artesanos retomarían la leyenda liberal según la cual los Mil Días habían sido la oportunidad perdida de los de abajo contra una oligarquía reaccionaria. Esa narrativa alimentaría durante décadas la identidad partidista popular.

Sobre todo, la guerra sembró en las periferias marginales un radicalismo que germinaría más tarde con nombres distintos. Aquellos escenarios de la guerra guerrillera posterior a Palonegro —a los que habría que sumar las vertientes cordilleranas del Alto Magdalena y el noroccidente cafetero de Cundinamarca— serían, medio siglo después, los epicentros de la Violencia bipartidista de los años cincuenta. La articulación entre economía cafetera en expansión y conflicto armado permite entender por qué las mismas geografías reaparecen en 1930, en 1948, en los años sesenta. Aproximadamente cada cincuenta años, Colombia ha vivido un ciclo de guerra larga seguido de un intento de reconstrucción institucional: los Mil Días y el Quinquenio, la Violencia y el Frente Nacional. La secuencia no es casual.

Por qué sigue importando

La Guerra de los Mil Días es el punto en que se ve, con nitidez inusual, cómo un Estado se agota antes de un conflicto y termina de vaciarse en su transcurso. El tesoro embargado en 1898, los cruceros vendidos en junio de 1899, el papel moneda emitido para sostener la guerra, las guerrillas que no pudieron ser derrotadas ni negociadas, la paz firmada a bordo de un acorazado ajeno, la separación de Panamá al año siguiente: es la misma secuencia. Ese vaciamiento no fue solo estructural. Dependió también, y de manera decisiva, de la fragmentación política de la élite gobernante: la fractura entre históricos y nacionalistas, el golpe de Marroquín y su posterior traición a quienes lo llevaron al poder, la incapacidad para ganar la guerra o para terminarla a tiempo. Un Estado exhausto y unas cúpulas paralizadas convirtieron la pérdida de Panamá en algo casi inevitable.

La guerra fijó también el molde bipartidista excluyente que definiría la política colombiana durante décadas. Su clausura selló una fase en la que los dueños del país aún se reconocían como interlocutores legítimos, capaces de sentarse en una hacienda o en un buque a firmar la paz. Esa forma de hacer política terminó ahí. La Violencia de los años cincuenta ya no fue llamada guerra, y las élites que la administraron negaron a sus protagonistas la legitimidad que Uribe Uribe y Herrera se habían reconocido a sí mismos y a sus adversarios. En ese sentido, los Mil Días son a la vez el cierre de un siglo de guerras civiles que se dijeron ese nombre y el umbral de otro siglo de violencias que no pudieron nombrarse. Los muertos y los territorios fueron los mismos. Lo que cambió, entre un siglo y otro, fue que las élites dejaron de reconocer a sus enemigos como adversarios y empezaron a tratarlos como bandidos.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

45 documentos · 71 fragmentos
01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 144, 2702 citas
[1]el inicio de una guerra civil, en 1899. La “regeneración” política de Colombia inauguró un periodo de hegemonía conservadora durante la presidencia de Rafael Núñez y de Miguel Antonio Caro, quien como vicepresidente estuvo al mando durante las ausencias frecuentes de Núñez, y hubo de reemplazarlo cuando enfermó, en…p. 270
[51]casi nada de Bogotá en servicios sociales que mejoraran la vida de la gente (hospitales, escuelas, vías e infraestructura básica). Por lo tanto, en agosto de 1903, cuando el Senado colombiano rechazó unánimemente el Tratado Herrán-Hay y los planes para la construcción del canal se derrumbaron, algunos panameños se…p. 144
02De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 44, 472 citas
[2]civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…p. 44
[5]los casos de México o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una…p. 47
03El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 1301 cita
[3]fino político liberal, escéptico, positivista, hombre de mundo para los hábitos pacatos de la sociedad colombiana, y Miguel Antonio Caro, católico ultramontano, hispanófilo tradicionalista, arrogante y huraño fuera de su círculo de íntimos, y de quien se dijo que, como cuestión de principio, no solía viajar más allá…p. 130
04Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 81, 1142 citas
[4]el restablecimiento de la pena de muerte, el fortalecimiento del Ejecuti- vo, el confesionaliemo, la eduración organizada conforme alos dogmas de la religión católica. La Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 con frguraron el neevo arden, El liberalismo empezó a padecer los rigores de la discriminación; desespe…p. 114
[46]de Suez, fracasó en su intento ¥ tras sucesivas prórrogas del gobierno colombiano para la entrega de la obra, fue disuelta en 1899. Los franceses, que trataben de proteger su inver sión, constituyeron la Nueva Compa- si de Canal de Paraea: que. permiso esten los traba- hasta e pytera dé cinco mi- Hors de francos. En…p. 81
05De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 471 cita
[6]o Argentina- fueron reforzadas por el concordato y por un ULTRAINTOLERANClA 48 régimen conservador, rabiosamente antiliberal, que gobernaría al país desde 1885 hasta 1930. y los conservadores gobernaron de manera muy parecida a como lo habían hecho anteriormente los liberales, llevando a cabo una completa exclusión de…p. 47
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 171, 1742 citas
[7]gobern ó desde un pueblo remoto, pues ■ ai salud le imped í a subir a las alturas de Bogot á. Durante los gobiernos de 1886 a 1898 el gobierno, para obte ner recursos, cre ó un Banco Nacional al que dio el derecho de emi- lir billetes de curso forzoso. Su manejo fue descuidado o ilegal, pero la expansi ó n monetaria…p. 171
[66]modificaci ó n del sistema electoral, ordenando que en toda elecci ó n donde hubiera tres o m á s curules (las de concejos y Congreso) el partido minoritario deb í a obtener parte de é stas. El presidente, admirador del mexicano Porfirio D í az, promovi ó el desarrollo econ ó mico, impulsando obras para el comercio…p. 174
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 173, 176, 1783 citas
[8]conservatismo siempre había previsto que a partir de la Regeneración podría recuperar el poder. Aunque en los primeros años, luego de promulga- da la Constitución, los independientes tuvieron acceso al gobierno y aun tuvieron vicepresidente, poco a poco las relaciones con el partido conser- vador se fueron relajando.…p. 173
[20]en la Cá- mara, el general Rafael Uribe Uri- be, que sentenció: «O nos dais la li- bertad o nos la tomamos». En 1897 la convención nacional liberal le otorgó credencial a Uribe, a Foción Soto y a Luis A. Robles para que en representa- ción del liberalismo buscaran auxilios económicos ante los partidos liberales de…p. 176
[30]ba- tallas de Cuchilla del Ramo y San Cristóbal, aunque en la provincia del Guavio su ejército fue derrotado en Gachalá y El Amoladero, en marzo de 1902. Retornó a los Llanos, y de allí partió nue- vamente hacia el departamento del Magdalena, en donde, desde mediados de 1901, Clodomiro Cas- tillo había logrado formar…p. 178
08Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 20, 232 citas
[9]requisitos para ser elector, permitió una alianza fugaz entre históricos conser- vadores y liberales. Cuando en noviembre de 1898 fracasó el intento de hacer aprobar una reforma electoral en el Congreso, los guerreristas liberales desple- garon sus velas y se hicieron a la mar. Entre tanto, en el conservatismo la…p. 20
[48]y comercio, en septiembre de 1849, y además obtuvieron la cesión provi- sional de la isla. Previamente el país del norte había logrado firmar con Colombia el Tratado Mallarino-Bidlack, de amistad, comercio y navegación, el 12 de diciembre de 1846, mediante el cual se aseguraban ventajas en la eventual cons- trucción y…p. 23
0930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 1511 cita
[10]división entre los conservadores, los históricos y los nacionalistas. Carlos Martínez Silva quedó a la cabeza de los conservadores históricos y Miguel Antonio Caro de los nacionalistas. Los históricos propugnaban por darles participación a los liberales y abolir la llamada Ley de Caballos, que incluía fuertes…p. 151
10Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 3021 cita
[11]Rubio to R. Herrera, Sasaima, 11 October 1898. 20 A great deal has been written on this period. Good bibliographies are provided by C. Bergquist, 'Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1904: Origins and Outcome of the War of the Thousand Days', unpublished Ph.D. thesis, Stanford University, 1973, and by L. Martinez…p. 302
11Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 299, 302, 3063 citas
[12]fugaz e inmaduro intento revolucio- nario del 95 no fue sino antesala de la más terrible, prolongada y destructora de las contiendas civiles del siglo XIX, proyectada hacia los albores del xx con efectos desastrosos. Originada, como las anteriores, en razones polí- ticas, se tradujo en levantamiento ge- neral de las…p. 299
[24]cheramientos enemigos. Aquello fue el desastre, el pánico, la fuga, con abandono de armas, equi- pos, fornituras para quienes ganaban la batalla que hubiese definido la gue- rra. El. entusiasmo súbito, el enarde- cimiento, la recuperación del aliento para quienes la perdían y, saliendo del abismo, se lanzaban en pos…p. 302
[28]Palonegro, del grupo de "Zapadores" conformado en Pamplona por el capitán Teodoro Ramírez, en un campamento en la Concesión Barco, en las selvas del Catatumbo. fraccionó en cuerpos virtualmente au- tónomos, por cuanto una dirección centralizada se hacía imposible, sin co- municaciones distintas a la red tele- gráfica…p. 306
12Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 341 cita
[13]que suscitó agudas críticas. Hacia mediados de 1898, el Estado en- traba en plena crisis fiscal: el tesoro se hallaba vacío, los ingresos de aduana estaban embargados por $ 600.000, y la deuda exigible ascendía a unos $ 7 millones. Las obras públicas se ha- llaban paralizadas, los ingresos no al- canzaban para cubrir…p. 34
13Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 33, 38, 483 citas
[14]y con el fin de obtener ayuda de algunos gobiernos liberales de otros paises, como Venezuela, Ecuador y Nicaragua, varios jefes prominentes, como Rafael Uribe y Focién Soto, via- jaron a dichos paises. La situacién vino a agravarse en grado sumo cuando, el 28 de julio de 1899, los ministros resi- dentes en Bogota,…p. 33
[29]de Benjamin Herrera, el primer gran estratega de la revolucién y hombre de verdaderas virtudes civicas y militares. En esta ciudad, ya en poder de los revolucionarios, se reu- nieron los tres grandes jefes liberales: Rafael Uribe Uribe, Benjamin Herrera y Justo L. Duran. Entre tanto, la revolucién habia estallado…p. 38
[43]instante, Herrera comprende que todo esta perdido. Dolido en lo mas profundo de su ser, rompe sobre sus rodillas su es- pada victoriosa y capitula, dejando escapar aquella frase que se ha hecho célebre en los anales de nuestra historia: «La Patria por encima de los par- tidos». El tratado de paz se firma a bordo del…p. 48
14Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 59, 662 citas
[15]tional scene was the ongoing poverty of the central government. That was in turn rooted in the undeveloped character of the economy. The rise of coffee notwithstanding, Colombia’s economy was one of Latin America’s least pro- ductive in 1899. In per capita exports and foreign investment, to cite but two indicators,…p. 59
[37]ringleader of both the successful and illegal coup of July 31, 1900, and of the unsuccessful and also illegal coup attempt of August 31, 1901. In spite of all that, Marroquín had the forbearance and good sense to make Martínez Silva head of the diplomatic mission charged with negotiating a Panama canal treaty with the…p. 66
15Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 2231 cita
[16]cerca de un 25% y el de las importaciones en más de un 35% (véase el Cuadro 6.1 y la Figura 6.1). En términos de volumen, el comportamiento fue favorable a las exportaciones durante todo el periodo, a pesar de la caída que se registró en el segundo ciclo. Esta caída puede ser explicada por el descenso de los precios…p. 223
16Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 2192 citas
[17]las cotizaciones internacionales. La difícil situación venía siendo confrontada con desacierto y arbi- trariedad por el gobierno que, al imponer en tales momentos un impuesto a la exportación, despertó la activa oposición del gre- mio cafetero. El gobierno se hallaba hundido, además, en una desmedida corrupción…p. 219
[18]las cotizaciones internacionales. La difícil situación venía siendo confrontada con desacierto y arbi- trariedad por el gobierno que, al imponer en tales momentos un impuesto a la exportación, despertó la activa oposición del gre- mio cafetero. El gobierno se hallaba hundido, además, en una desmedida corrupción…p. 219
17El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 1011 cita
[19]del rifle», es absurdo arruinar la fuerza social de la paz. Son los desocupados, aquellos que carecen de patrimonio y trabajo, quienes están por los caminos bruscos y violentos. El café, concluye Valencia, es una industria de pobres y no de ricos, pero elabora este argumento de raíz liberal en el contexto doctrinario…p. 101
18Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 681 cita
[21]cuencia ldgica, una inflacién que encarecié las im- portaciones y estimuld la especulacion, factores que complicaron todavia mas el mal estado del pais. En estas circunstancias, el grupo liberal llamado «autonomista», encabezado por el general Rafael Uribe Uribe, promovid la guerra contra los conser- vadores, la cual…p. 68
19Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 170, 173, 1753 citas
[22]la presidencia de don Mariano Ospina Rodríguez y otros encargos durante la adminis- tración de Miguel Antonio Caro. Su paso por esas posiciones le permitió pro- yectar un sentido de fervor partidista y alimentar sus apetencias de llegar más lejos. Así, es pos- tulado como candidato a la primera magistratura de la…p. 170
[36]del poder, dentro de los cuales sucedie- ron hechos tan significativos para el país como la terminación de la Guerra de los Mil Días y la irreparable separación de Panamá. Marroquín nació en la capital colombiana el 6 de agosto de 1827 y murió allí mismo el 19 de septiembre de 1908, a los 81 años. Cursó literatura y…p. 173
[53]norteamericanas. Lo que vino lue- go, la pérdida de Panamá, tuvo suficiente elo- cuencia para hablar por sí mismo. Dicho sector del territorio patrio había hecho parte desde los tiempos del virreinato de la Nueva Granada y se había integrado voluntariamente a Colombia desde la tercera década del siglo XIX. Tras la…p. 175
20Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 291 cita
[23]de paz para la Nación. Aquí algunos puntos fundamen- tales por lo menos para despertar ese interés en conocer más ampliamente ese hecho. ¿Dónde estalló? Estalló en el departamento de Santander y aunque el llamamiento a las armas era a nivel nacional, el conflicto se centró en su etapa inicial en esta región,…p. 29
21Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 281 cita
[25]cuyo balance fue aterrador: en 220 combates se enfrentaron 75.000 soldados del Gobierno conservador y otro tanto de liberales, la mayoría constituidos en guerrillas. Estos sufrieron varias derrotas, pero la mayor e irreversible, fue la de la batalla de Palonegro, la más larga y mortífera, que duró 16 días (entre el 11…p. 28
22Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 161, 168, 2053 citas
[26]to secure hard currency for military purchases abroad came too late to aid the government materially in its preparation for the decisive battle with the Liberal revolution in Santander. By early May, 1900, the contending armies had begun to maneuver for position in the warm mountainous coffee lands near Bucaramanga,…p. 168
[34]attempt to topple Sanclemente's government by force was doomed to failure. Some peace Liberals complained to Parra that had they known of the money and instruc- tions sent Focirin Soto, they would have never signed the telegram 36. Born in Cali, Cauca, about 1848, Herrera pursued a military career during the years of…p. 161
[40]ministry from a list of candidates, most of them Historical Con- servatives, acceptable to the Liberal revolutionaries. These additional demands were subsequently reduced to one, the naming of an accept- able ministry.f" Even before it learned of the additional conditions, Marroquin's government flatly rejected the…p. 205
23Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 68, 71, 783 citas
[27]de aliento. En la fase guerrillera los liberales ganaron fuerza en el centro del país y en 1902 amenazaron dominar Panamá. Pero su princi- pal efecto quizás haya sido en el largo plazo. Acaso fueron sem- bradas las semillas del radica li smo popular que germinarían en el primer tercio del siglo xx en regiones…p. 68
[61]elites sociales fre nte al ejército. D esde la atalaya de 1903, Jo s líder es conserv ador es parecieron co mprender cuán impracticable resultaba gobernar con excl usión absoluta de los liberales; y éstos, cuán imposible era d er rocar a sus adversarios mediante la sublevación armada. En 1903, cuando ya no había…p. 78
[69]las mito- logías partidista s.' Los Mil Días tocaron la t1bra sentimental po pu - lar. «Peralonso •> y <c Rion eg ro •>, l os do s po los de la s lealtades de los co lombiano s, má s qu e r eco nciliar, ahondarían el antagonismo y la sospec ha. Los conservadores vic torio sos pod rí an de c ir que entre 1903 y 1930…p. 71
24Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 103, 124, 1273 citas
[31]parar un plan de ataque sorpresa que, cumplido el 20 de enero de 1902 frente a la ciudad de Panamá, en cercanías de la isla de Naos o Flamenco, termina con el hundimiento del Lautaro y la muerte del general Carlos Albán. Privado del arrojo y la estrambótica genialidad de Carlos Albán, quien ha- bía patentado un…p. 127
[32]Rocha, invasión que marchó directamente ha- Capítulo 4 109 cia Popayán a fin de consolidarse allí y constituir un núcleo que aglutinara, en forma de ejército, la multiplicidad de guerrillas que actuaban en la re- gión. Derrotado este intento en los mismos ejidos de Popayán, y retor- nado Caicedo Rocha al Tolima, y…p. 124
[38]que habían caracterizado la administración de Sanclemente. Los guerreristas impo- nen su línea: Fernández, contra lo prometido a Parra, es nombrado go- bernador de Cundinamarca; Marro- quín, presionado, desautoriza las con- versaciones de paz adelantadas por varios de sus ahora ministros; y la gue- rra, haciéndose más…p. 103
25Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 421 cita
[33]Spanish Crown and to subsequent national governments. Of course, as is well known, the Llaneros were indispensable to Bolívar’s victory at the Battle of Boyacá on August 7, 1819, but in 1830–31, a Llanero army also challenged the post–Gran Colombian government established by Rafael Urda- neta. Led by General Juan…p. 42
26¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 71, 742 citas
[35]la presión militar estadounidense sobre el istmo, cuyo comercio no po día detenerse, también los hizo retroceder. Los conservadores históricos, por su parte, hacían su propia lucha al deponer al presidente Manuel Sanclemente en favor del vicepresidente José Manuel Marroquín en julio de 1 900, logrando así recuperar el…p. 71
[63]les Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe- y al priorizar la recuperación económica del país por encima de las viejas disputas partidistas, bajo el lema de "menos política y más administración". El propósito de Reyes se logró impulsando una serie de reformas económicas para desarrollar la industria, las comunicaciones…p. 74
27Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 78, 1122 citas
[39]odo de seis a ñ os, indicaba as í, a la ligera, como sol í a, que “ el comercio y todas las industrias echan menos el sosiego que han menester para ir adelante ”, y ello despu é s de asegurar que “ los males que amenazan a Colombia y q ü e ya la afligen, n ó son de mucha menor cuenta que los consiguientes a una invasi…p. 78
[67]í az. Se siente af í n a don Porfirio, tambi é n hombre de la transici ó n; mas Reyes sabe que ¡ Colombia es distinta por la historia, por la composici ó n é tnica, ’ por las tradiciones culturales y, sobre todo, porque aqu í la tarea consiste en salvar lo que resta y hacer con ello lo que tiene deter-; minado: un pa…p. 112
28Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 981 cita
[41]arruinarse y a quedarse sin los brazos necesarios; las guerrillas, sobre todo en el Tolima y en Cundinamarca, se hicieron cada vez más incontrolables, incluso por sus jefes políticos; y a la sombra de la contienda se preparó el zarpazo sobre Panamá. Así, para las clases dirigentes de ambos partidos se hizo inevitable…p. 98
29Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 98, 1082 citas
[42]ejecutar hazañas sino de vencer […] Pero hemos llegado a un punto en que se impone la cesación de la lucha. El Gobierno es impotente para debelar la revolución, pero la revolución es impotente para derribar al Gobierno […] envainemos los aceros para que el pueblo no diga que los contendores son cuadrillas de locos,…p. 98
[58]en ruinas. Quizá lograron una paz perfecta entre ellos, y por eso, la siguiente confrontación se aplazó por cerca de treinta años, pero el país no gozó de paz social, no se lograron desterrar los odios, ni los conflictos, ni las venganzas. Como señaló Fernán González, gran conocedor del tema, “La memoria de los…p. 108
30When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 511 cita
[44]his farm) locked his wife and children in their thatched-roof hut) and then burned it to the ground. \Vhen he learned what had happened) Reyes joined the guerrilla force of uEI Negro Marin" and said simply uI've come to kill godos." And that is what he did) earning fame throughout Tolima for the maniacal way he…p. 51
31Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1461 cita
[45]dirigida por el exdictador Rojas Pinilla, un fraude del que ya nadie duda y que muchos justifican, exasperó a los jóvenes anapistas de la clase media, que decidieron fundar la primera guerrilla urbana de Colombia, el M19. La vieja Colombia murió el 9 de abril de 1948: la nueva no ha nacido todavía. Todos sabemos que…p. 146
32Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 271 cita
[47]of sovereignty in the department, rejected a treaty that would have allowed the United States to build the passageway. The following year, a second agreement faltered in the U.S. Senate, which was busy investigating allegations of corruption surrounding the Ulysses S. Grant administration. When Americans turned their…p. 27
33Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 1271 cita
[49]La expansión norteamericana afec- tó también a Colombia, al estimular la escisión de Panamá, con la finalidad de apoderarse del Canal. La interven- ción norteamericana fue el resultado del fracaso de sus gestiones con Co- lombia para construir un canal. Al ser rechazado por el Congreso colombia- no el tratado…p. 127
34Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1121 cita
[50]Conservative elite who looked derisively on the culture, traditions, and political affiliations of the coastal residents, who gravitated toward Liberal Party principles and priorities. Panamanians had never felt fully integrated into the Colombian national ethos. The capital city of Colombia was distant and foreign to…p. 112
35Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 700, 7052 citas
[52]del tratado abriría dos caminos: o la construcción del canal por Nicaragua… o la construcción por Panamá después de la separación y declaración de independencia del istmo bajo la protección de los Estados Unidos, como sucedió en Cuba…». Se inflama el debate en Bogotá. Las notas del secretario de Estado caen como una…p. 700
[55]mil dólares. El 24 se envía el tratado en el barco que sale de Nueva York para Colón. El buque llega a Colón el 1 de diciembre. El 2 aprueba el tratado el gobierno de Panamá. El 4 se devuelve con todos los sellos. El 7 Roosevelt abre el Congreso con un mensaje en donde cuenta lo que ha pasado. Aunque el escándalo de…p. 705
36War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 391 cita
[54]Railroad Company was a steady supplier of such merchandise, and the proceeds were enough to pay for the company's own small hospital at Colon." In 1879, under the leadership of Ferdinand de Lesseps, the driving spirit in the successful construction of the Suez Canal which was completed in 1 869, a company of French…p. 39
37Colombia and World War I: The Experience of a Neutral Latin American Nation during the Great War and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 181 cita
[56]Panama’s declaration of independence sparked a protracted series of negotiations with the United States, for the latter at once signed a treaty with the infant republic that allowed it to begin construction of the long-delayed isthmian canal. The U.S. comple- tion of the canal in 1914 and its signing of the…p. 18
38Colombia and World War I and Its Aftermath, 1914–1921Jane M. Rausch · 2014 · p. 1, 52 citas
[57]had tried to put down the Panama revolt without success, was able to gain the presidency in 1904 by calling for a program of na- tional restoration. Once installed, he quickly adopted authoritarian meas- ures to create a dictatorship known as the Quinquenio that endured until 1909. 10 Historians find the Quinquenio a…p. 5
[59]ONE Colombia in 1914 In 1914 the republic of Colombia, located in the northwest corner of the South American continent with an area of 461,606 square miles and a population of 5,476, 604, seemed poised to embrace the twentieth century with a period of rapid development. 1 Having put aside the unstable poli- tics and…p. 1
39Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1301 cita
[60]to guarantee the opposition a reasonable number of seats in Congress, department assemblies, and municipal councils. To do so, in 1905 he arbitrarily dissolved the overwhelmingly Con- servative Congress and convoked in its place a national assembly, which voted to extend his presidential term from six years to 10.…p. 130
40Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 3501 cita
[62]el gobierno del general Rafael Reyes (1904-1909), centrado en los valores de Orden y Progreso, parecía ser el antídoto a los males que consumían la re- 1. Nos haríamos interminables si citáramos aquí el grupo de mujeres intelectuales y obreras que participaron de los ideales modernizadores y rebeldes del momento,…p. 350
41Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 1361 cita
[64]Partido Conservador se dividía, como en efecto lo haría en 1929, tendría la oportunidad de ganar la presidencia y tornarse mayoritario. La gestión de Reyes fue bastante controversial pero progresiva en fin de cuentas, concentrada en la recons- trucción del país, la eliminación de buena parte del exceso de medios de…p. 136
42Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 6011 cita
[65]787 Hubo necesidad de reconstruir en forma más o menos total cier- tos tramos, de reponer material rodante y fijo, etcétera. Los kiló- metros en servicio al terminar el Quinquenio pasaban un poco de 900. Informe del Ministro de Obras Públicas al Encargado del Poder Ejecutivo, Bogotá, 1909. Véase también: Ortega (O-1),…p. 601
43Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 181 cita
[68]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…p. 18
44Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 321 cita
[70]el noroccidente de Cundinamarca. Colombia entró al siglo XX con la expectativa de integrarse de manera efectiva en la economía internacional. Tras los fallidos intentos de hacerlo a través de la exportación de tabaco y qui- na, el café se constituyó como el producto que permitiría dar ese paso, funda- mental para los…p. 32
45¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 461 cita
[71]que tendrá la oportunidad única de mejorar sustantivamente nuestro país, luego de una larga confrontación armada. 46 Aprender de nuestra propia experiencia Aproximadamente cada cincuenta años una generación de co- lombianos ha tenido la oportunidad de decidir cómo acabar una guerra de larga duración y cómo construir…p. 46