Idea · La Violencia
Violencia bipartidista
Período de guerra intestina que asoló a Colombia entre 1946 y 1958, enfrentando a los partidos Liberal y Conservador en el campo y los pueblos, con un saldo de aproximadamente 200.000 muertos, dos millones de desplazados y cerca de 400.000 parcelas despojadas.
Trayectoria de una idea
- 1886
Raíces estructurales: la Regeneración y el bipartidismo
- 1930
Fin de la hegemonía conservadora y tensiones agrarias
- 1946
Retorno conservador y primera ola de violencia
- 1948
Asesinato de Gaitán y el Bogotazo
- 1949
Ruptura institucional y escalada del terror
- 1952
Guerrillas, bandolerismo y descomposición del Estado
- 1953
Golpe de Rojas Pinilla y amnistía
- 1956
Pacto de Benidorm y acuerdo del Frente Nacional
- 1958
Cierre del período y balance final
La lectura
La Violencia no fue una guerra declarada ni una revolución con programa: fue la explosión de décadas de bipartidismo clientelista, tensiones agrarias irresueltas y fanatismo religioso-político en un Estado que carecía de la capacidad —o la voluntad— de arbitrar entre sus propias facciones. Su rasgo más perturbador no fue la magnitud de las cifras sino la minuciosidad del terror: las demarcaciones letales por el color de una corbata, los rituales de mutilación con nombres propios, las volquetas de cadáveres al amanecer, la quema de archivos y periódicos sin consecuencia alguna. Fue también un conflicto de geometría variable: comenzó como persecución conservadora de liberales, se convirtió en represión clasista de sindicatos y ligas campesinas, engendró guerrillas que a su vez se fragmentaron, y terminó produciendo un bandolerismo que ya no reconocía filiación partidista alguna. El Frente Nacional cerró la fase sectaria pero selló también la exclusión política de quienes más habían sufrido el conflicto, sembrando las condiciones para las guerrillas de los años sesenta. Colombia tardó casi una generación en nombrar lo que le había ocurrido; tardó mucho más en comprender que La Violencia no había terminado, sino que había mudado de forma.
La Violencia
Se llama así, con mayúscula y sin más apellido, al período de guerra intestina que asoló a Colombia entre 1946 y 1958, y cuyo saldo —del orden de 200.000 muertos, dos millones de desplazados y cerca de 400.000 parcelas despojadas— reconfiguró el país. Enfrentó a los partidos Liberal y Conservador en el campo y en los pueblos, pero fue mucho más que una reyerta bicolor: sirvió de bisagra entre la Colombia rural del siglo XIX, gobernada por el pacto entre la Regeneración y la Iglesia, y la Colombia urbana y agraria fragmentada del siglo XX, con su secuela de guerrillas, migraciones masivas y una estructura de propiedad rural transformada por el terror. Su nombre —despojado, casi genérico— es también su primer enigma: solo hacia mediados de los años sesenta se consolidó La Violencia como concepto histórico, como si el país hubiera necesitado una década de distancia para nombrar lo que le había pasado.
Los antecedentes: un país bipartidista y una tierra en disputa
El sustrato del conflicto se remonta a la Constitución de 1886, promovida por Rafael Núñez, que instaló la Regeneración y ató la suerte del Partido Conservador a la jerarquía de la Iglesia católica, cuyo peso en la selección de candidatos presidenciales fue determinante durante décadas. La hegemonía conservadora se prolongó hasta 1930 y dejó, entre otras herencias, una Guerra de los Mil Días (1899-1902) que sobre una población de menos de tres millones había cobrado unos cien mil muertos. El bipartidismo colombiano quedó marcado desde entonces por la memoria de esa guerra: no como recuerdo abstracto, sino como filiación transmitida en veredas, apellidos y odios locales.
El fin de la hegemonía conservadora en 1930 no obedeció tanto a un ascenso liberal como a una fractura interna: el obispo primado de Bogotá no logró unificar la candidatura entre dos aspirantes conservadores y la división abrió la Presidencia a los liberales. Los dieciséis años siguientes —los llamados gobiernos liberales— trajeron reformas y crecimiento, pero también incubaron los antagonismos que estallarían después. En Huila, Tolima, Sumapaz y Tequendama se multiplicaron los movimientos campesinos por el acceso a la tierra, incluida la movilización indígena que encabezó Manuel Quintín Lame en el sur. La expansión de la economía cafetera, con sus haciendas en litigio con colonos y sus aparceros a quienes se prohibía sembrar café, convirtió la ladera de la Cordillera Central en un tablero de tensiones que ninguna política agraria terminó de resolver.
En esos años surgieron intentos de romper el monopolio bipartidista: la UNIR fundada por Jorge Eliécer Gaitán en 1933, la Apen de orientación derechista, la Lap socialista. Todas tuvieron vida breve; solo el Partido Comunista, con arraigo en zonas cafeteras y en el Sumapaz, sobreviviría. El sistema seguía siendo un mano a mano entre liberales y conservadores, con un clientelismo tupido que hacía de cada elección local una cuestión de subsistencia: quien perdía perdía el empleo, la escuela, la notaría, el juzgado. Ese carácter de suma cero incentivaba desde antes de 1946 el recurso a la violencia como herramienta política ordinaria.
1946: el retorno conservador y la primera ola
En las elecciones presidenciales de 1946, el Partido Liberal se presentó dividido entre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán, y esa fractura le entregó la Casa de Nariño a Mariano Ospina Pérez, candidato conservador. El regreso al poder tras dieciséis años tuvo, para muchos militantes conservadores, el aire de una restauración; para muchos liberales, el de una amenaza. Los enfrentamientos comenzaron en pueblos y veredas casi de inmediato.
El gobierno de Ospina impulsó una conservatización de la policía y de las instituciones, y los liberales, alegando falta de garantías, terminaron abandonando el ejecutivo. La violencia rural creció al ritmo de esa reconfiguración institucional. En Boyacá, la policía que operaba en zonas de mayoría o empate liberal fue reclutada preferentemente entre veredas conservadoras; la más recordada, Chulavita —del municipio de Boavita—, dio nombre popular a esa fuerza. Los "chulavitas" se convirtieron, para las gentes del campo liberal, en sinónimo de terror uniformado, y su actuación en pueblos del Tolima, de Santander y del norte del Valle marcaría la primera fase del conflicto.
En paralelo, en el escenario nacional se libraba una batalla discursiva. Laureano Gómez, jefe intelectual del ala dura conservadora y director del diario El Siglo, identificó al liberalismo con el comunismo y planteó abiertamente una "reconquista" del poder. En esa retórica, adversario político, campesino movilizado y sindicalista quedaban fundidos en la misma amenaza. La Violencia combinó desde el principio dos planos: uno partidista, con masacres rurales concentradas en distritos donde el empate electoral era estrecho, y otro clasista, contra sindicatos y ligas campesinas herederas de los movimientos de los años treinta.
9 de abril de 1948: el asesinato de Gaitán
El 9 de abril de 1948, hacia la una de la tarde, Jorge Eliécer Gaitán salió de su oficina en el centro de Bogotá y fue baleado en la carrera séptima con calle 13. El presunto autor material, Juan Roa Sierra, fue linchado por la multitud minutos después; la investigación sobre posibles instigadores o cómplices nunca se cerró de manera concluyente. Gaitán era, desde 1947, el jefe único del Partido Liberal y el gran favorito para las presidenciales de 1950. Su oratoria —vindicativa, populista, dirigida contra "la oligarquía"— movilizaba multitudes urbanas y campesinas y encendía el temor de las clases altas. De los grandes populistas latinoamericanos de su generación —Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón, Getúlio Vargas, Víctor Raúl Haya de la Torre—, fue el único que murió asesinado.
La noticia del magnicidio recorrió Bogotá en minutos y desató lo que en Colombia se llama simplemente el "nueve de abril" y en el exterior, el Bogotazo. Buena parte del centro fue saqueada e incendiada; el tranvía quedó destruido, iglesias y archivos eclesiásticos ardieron, oficinas y comercios fueron asaltados. En la ciudad se celebraba en ese momento la IX Conferencia Internacional de Estados Americanos, encargada de redactar la carta de la OEA; el secretario de Estado norteamericano George Marshall se hallaba en Bogotá para asistir a ella. La coincidencia proyectó el estallido en la escena internacional y facilitó que sectores conservadores y algunos medios —el diario caleño El Relator, entre otros— atribuyeran la revuelta a una conspiración comunista. Se anunció incluso, en esa clave, la ruptura de relaciones con la URSS.
La revuelta no fue solo bogotana. En Manizales hubo conmoción; Cartago quedó bajo ocupación militar; Buenaventura fue saqueada; Puerto Tejada padeció disturbios severos. En provincia, sin embargo, los levantamientos carecieron de dirección centralizada y asumieron formas propias, según el pulso local de cada región.
Ospina Pérez se negó a renunciar. Los dirigentes liberales, en un cálculo que sus bases entendieron como abandono, aceptaron colaborar en el gobierno. La revuelta urbana se apagó en pocos días, pero la violencia se trasladó al campo, donde ya no habría manera de contenerla. El periodista Juan Lozano y Lozano resumió con desdén el momento: los dirigentes liberales que habían comprometido al pueblo en la lucha civil no estuvieron a la altura de las circunstancias. Los gaitanistas, sin jefe, sin dirección y con la memoria de las palabras de su líder sobre la traición, se retiraron a sus regiones, muchos de ellos con las armas ya en la mano.
1949-1953: la escalada, la ruptura del Estado y el terror
La segunda ola —la más generalizada del conflicto— comenzó con la ruptura del régimen bipartidista. El 9 de noviembre de 1949 Ospina Pérez declaró el estado de sitio y clausuró los espacios de contención institucional. En un contexto de retirada liberal de las urnas, Laureano Gómez llegó a la Presidencia. Su gobierno llevó al paroxismo la retórica de reconquista y el fanatismo político. La violencia partidista rural se hizo entonces sistemática.
Es en este período cuando el terror adquiere las formas que quedarán grabadas en la memoria del país. Las demarcaciones político-territoriales se volvieron literales: una corbata roja, una camisa roja, una puerta pintada de rojo podían ser sentencia de muerte, del mismo modo que una cédula con el registro de determinadas elecciones. Las mutilaciones de cadáveres se generalizaron hasta el punto de recibir nombres específicos: el "corte de mica" designaba descuartizamientos, castraciones y cercenamientos de órganos, y otras variantes circularon en la tradición oral y en la crónica del período. La investigadora María Victoria Uribe ha descrito la lógica del rito de la masacre como un "matar, rematar y contramatar": se buscaba, con sevicia deliberada, representar el dominio y acallar al contrario mediante la disposición y mutilación de los cuerpos.
Esa dramaturgia del horror tenía finalidad territorial. En el Sumapaz los cuerpos eran transportados en volquetas y arrojados desde el puente natural de Pandi al río, en los precipicios del sector de Profundos y en el alto de Buenavista. En algunas poblaciones, una volqueta recorría las calles al amanecer cargada de las víctimas de la noche anterior. El incendio de pueblos completó el catálogo: las chozas del resguardo indígena de Ortega y Natagaima ardieron en noviembre de 1950; Yacopí, en Cundinamarca, fue arrasada casi por completo en 1952. Las amenazas llegaban por escrito, a veces sobre pencas de fique, con plazos para abandonar el territorio. El terror se dirigía —desde la dirección conservadora, en las regiones donde ese partido controlaba el aparato local, y desde grupos liberales en las suyas— con una mezcla de miedo, venganza y fanatismo religioso que las víctimas, en su inmensa mayoría campesinos sin instrucción, sufrían con particular dureza.
El propio Estado se descomponía. El 6 de septiembre de 1952, militantes conservadores y policías de civil asaltaron y quemaron los edificios de El Tiempo y El Espectador, así como las residencias de Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López y las oficinas de la Dirección Nacional Liberal. No hubo respuesta gubernamental. Que la prensa liberal ardiera en Bogotá sin consecuencia alguna sintetizaba lo ocurrido en cientos de veredas: el orden público había dejado de existir como categoría neutral y se había convertido en un instrumento de partido.
La respuesta desde abajo: guerrillas liberales y comunistas
Frente a la persecución de la policía chulavita y de las bandas conservadoras, campesinos liberales y comunistas comenzaron a armarse. Los primeros grupos guerrilleros surgieron como reacción, no como proyecto: en Santiago Pérez, Planadas y Gaitania, en el sur del Tolima, colonos amenazados de muerte se agruparon para dormir en el monte y defenderse. Cuando a finales de 1949 Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, el Partido Comunista ordenó a sus militantes alzarse en armas; líderes del Partido Liberal siguieron el ejemplo, y en pocos meses miles de campesinos con fusil formaron cuadrillas en distintas regiones.
Los Llanos Orientales se convirtieron en el escenario mayor de la insurgencia liberal. Guadalupe Salcedo, Eduardo Franco Isaza, Eduardo Nossa, Dumar Aljure, Bernardo Giraldo, José Alvear Restrepo y Plinio Murillo comandaron la llamada rebelión llanera, que se prolongó hasta mediados de 1952. En el sur del Tolima, en cambio, el campamento de El Davis reunió a comunistas y liberales bajo un mismo techo, hasta que hacia finales de 1951 la convivencia se rompió. La escisión dividió al movimiento en dos bandos: los "Comunes", dirigidos por Isauro Yosa, el Mayor Lister y Luis Alfonso Castañeda alias Richard, y los "Limpios", bajo el mando de Gerardo Loaiza. La fractura anticipó la geografía política de los años siguientes.
El intento de convergencia guerrillera nacional tuvo su momento el 15 de agosto de 1952, cuando delegados de guerrillas del Llano, Santander, Antioquia y Sumapaz se reunieron en la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional —también llamada Conferencia de Boyacá o I Conferencia Nacional Guerrillera—. Su programa fue adoptado por los comunistas y ese respaldo profundizó, paradójicamente, la ruptura con los liberales, que veían con creciente escepticismo la tutela política de la élite liberal urbana y desconfiaban de las orientaciones comunistas. La alianza que la Conferencia buscaba no llegó a consolidarse.
1953-1958: el general, la amnistía y el pacto
El 13 de junio de 1953, las Fuerzas Militares al mando del teniente general Gustavo Rojas Pinilla derrocaron al gobierno de Laureano Gómez. Amplios sectores del país —incluidos dirigentes liberales y conservadores moderados— recibieron el golpe como un alivio. Rojas ofreció una amnistía que, sin ser un decreto abierto y generoso, funcionó en la práctica como intercambio: en el Ariari, armas por tierras. Entre agosto y octubre de 1953, el grueso de las guerrillas llaneras entregó sus fusiles, y Guadalupe Salcedo se convirtió, con su gesto de rendición, en figura simbólica de la desmovilización.
No todos entregaron. En el sur del Tolima, las guerrillas comunistas mantuvieron sus estructuras y las transformaron en formas de autodefensa campesina. Las guerrillas liberales que no se desmovilizaron, o que lo hicieron y luego fueron perseguidas, degeneraron en bandas de bandolerismo tardío: hacia el final del período operaban en el Tolima cuadrillas cuyos jefes eran conocidos por alias como Sangrenegra, Chispas, Desquite y Tarzán. Guadalupe Salcedo sería asesinado años después; el bandolerismo se prolongaría hasta bien entrados los sesenta.
Rojas Pinilla, entretanto, ensayó una salida populista que sus antiguos aliados no toleraron. Su ambición de perpetuarse en el poder chocó con la resistencia conjunta de las élites de ambos partidos. El 24 de julio de 1956, en Benidorm, los expresidentes Alberto Lleras Camargo, por los liberales, y Laureano Gómez, por los conservadores, firmaron el pacto que sellaría el reparto del poder. El acuerdo se completó el 20 de julio de 1957 en Sitges y fue ratificado por plebiscito el 1 de diciembre de ese año. Rojas Pinilla había sido depuesto meses antes por una huelga nacional. En agosto de 1958 asumió la Presidencia Alberto Lleras Camargo como primer mandatario del Frente Nacional.
El Frente Nacional estableció la paridad absoluta entre liberales y conservadores en cargos electivos y designados durante dieciséis años, y —por decisión posterior a 1958— la alternancia presidencial entre los dos partidos. Ese año se aprobó también una ley de amnistía para quienes habían participado en la rebelión armada. La Violencia, en su dimensión bipartidista tradicional, quedó neutralizada. La paz partidaria se impuso, y con ella un silencio: al inaugurarse el nuevo régimen, los líderes de ambos partidos callaron sobre las responsabilidades pasadas. No hubo verdad, no hubo justicia, no hubo balance. Hubo un acuerdo entre élites que había logrado detener la sangría a cambio de no preguntarse por sus causas.
La tierra: el corazón agrario del conflicto
Si se mira el mapa de La Violencia, coincide con notable precisión con el mapa del café. Los cuatro principales departamentos productores en 1955 —Antiguo Caldas, Tolima, Valle y Antioquia— fueron también los más golpeados en número absoluto de víctimas, según los datos que compiló Paul Oquist: 8.606 muertes en el Antiguo Caldas, 5.251 en Tolima, 5.016 en Valle, 2.127 en Antioquia. Las zonas cafeteras del centro del país, donde en los años veinte y treinta se habían enfrentado hacendados y colonos, se convirtieron en el epicentro del derramamiento. La intensidad de los desplazamientos y homicidios se elevaba en épocas de cosecha, y las ventas forzadas de tierras, el robo de cultivos y ganado, y las amenazas para abandonar parcelas configuraron un patrón sistemático.
Las cifras de Oquist son elocuentes: 393.648 parcelas fueron perdidas por sus propietarios a raíz de la violencia bipartidista, con mayor concentración en Valle del Cauca, Cundinamarca, Tolima, Antiguo Caldas y Norte de Santander. El informe La Violencia en el Tolima, publicado en 1959 por la Gobernación de ese departamento, contabilizó 16.219 muertos entre 1949 y 1957 —sin incluir masacres colectivas ni bajas militares— y estableció que 321.621 personas, es decir el 42,6 % de la población departamental, sufrieron exilio permanente o transitorio. Se abandonaron allí 40.176 propiedades, el 42,82 % del total, pertenecientes a 32.400 propietarios. Casi la mitad de esas tierras —el 46 %— fue abandonada entre 1955 y 1956, es decir, ya bajo Rojas Pinilla, cuando el conflicto supuestamente amainaba.
Ese desfase entre la caída aparente de la violencia política y la aceleración del despojo revela la mecánica profunda del proceso. El terror inicial expulsaba a los propietarios; el mantenimiento del terror impedía su regreso; notarios, especuladores, compradores y vendedores completaban la transferencia mediante transacciones a la sombra. Los tribunales especiales de conciliación creados para los cinco departamentos declarados zonas de violencia —Caldas, Cauca, Huila, Tolima y Valle— fracasaron por completo: cuando comenzaron a operar, los inmuebles ya estaban en manos de terceros, y los tribunales se disolvieron al año de instalados sin haber restituido nada. La estimación global —más de dos millones de personas desplazadas— habla de un país reordenado en sus fundamentos.
En las regiones de frontera agrícola el patrón se agudizaba. En municipios del norte del Valle como Tuluá, Sevilla y Caicedonia —zonas de colonización cafetera reciente—, miles de colonos fueron asesinados o expulsados y sus tierras terminaron concentradas en manos de quienes usaron el terror como palanca de acumulación. El nombre de "Cóndor de los Andes", que se ganó allí el conservador León María Lozano, resume una época en que la política, la propiedad y el asesinato se entrelazaban con una eficacia sombría.
El horror en cifras: una discusión abierta
La cifra convencional de 200.000 muertos proviene sobre todo de La Violencia en Colombia, publicada en dos tomos entre 1962 y 1964 por el sacerdote Germán Guzmán Campos, el sociólogo Orlando Fals Borda y el jurista Eduardo Umaña Luna. Los autores contabilizaron unos 134.820 muertos directos entre 1948 y 1958, y elevaron la estimación hasta cerca de 200.000 al incluir heridos fallecidos con posterioridad. Otras estimaciones sitúan la cifra en 180.000 para el período 1949-1958, o en 200.000 hasta 1962.
Los estudios recientes han recortado esas magnitudes. El trabajo demográfico de Julio Romero-Prieto y Adolfo Meisel-Roca, publicado en 2019, calcula entre 39.142 y 57.737 víctimas mortales para el período 1949-1959, según los supuestos empleados sobre la proporción de homicidios atribuibles a violencia política. El desfase entre 200.000 y 60.000 no es menor, pero tampoco altera lo esencial: incluso en la estimación más baja, La Violencia sigue siendo la mayor catástrofe demográfica colombiana del siglo XX antes del narcoconflicto contemporáneo, con la particularidad de haberse concentrado en zonas rurales de comunicación difícil y escaso registro, lo que explica precisamente la dispersión de las cifras.
Los epicentros territoriales están mejor establecidos. Además de los cuatro departamentos cafeteros, la violencia fue intensísima en Santander, Norte de Santander, Boyacá, Cundinamarca —en particular el Sumapaz y el occidente— y los Llanos Orientales. Más de cinco mil personas fueron desplazadas hacia el Alto Sumapaz, Duda, El Pato y las riberas de los ríos Ariari y Guayabero como consecuencia de los bombardeos aéreos que el Estado utilizó contra zonas de autodefensa comunista. Esos desplazamientos, aparentemente marginales en el mapa nacional, sembraron las llamadas "colonizaciones de marcha", núcleos campesinos organizados que, una década después, darían origen a las FARC.
La red del período: nombres, lugares, obras
Sobre esta tragedia se recorta una nómina densa. Del lado presidencial, Mariano Ospina Pérez —el hacendado antioqueño que gobernó de 1946 a 1950— presidió el retorno conservador y la primera ola. Laureano Gómez, director de El Siglo e ideólogo de la reconquista, lo relevó en 1950 y llevó al máximo la retórica de la guerra santa. Gustavo Rojas Pinilla, el militar boyacense que gobernó entre 1953 y 1957, ofreció la amnistía a los guerrilleros y luego cayó él mismo por ambición populista. Alberto Lleras Camargo, arquitecto del Frente Nacional, cerró el ciclo. Del lado insurgente, Guadalupe Salcedo se convirtió en símbolo de las guerrillas del Llano; Isauro Yosa, Luis Alfonso Castañeda (Richard) y Gerardo Loaiza mandaron en El Davis; Pedro Antonio Marín, un joven combatiente del sur de Tolima que adoptaría el alias de Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, hacía su aprendizaje militar en esos años. Del lado del bandolerismo tardío, Teófilo Rojas alias Chispas, Efraín González en Santander, y los ya citados Sangrenegra y Desquite componen otra galería, más oscura.
Los lugares tienen tanto peso como los nombres. Chulavita, vereda de Boavita en Boyacá, prestó su nombre a un cuerpo de policía. Ceilán, en el Valle, y El Líbano, en el Tolima, quedaron en la memoria por masacres que marcaron pueblos enteros. El Davis, en el sur del Tolima, fue laboratorio y quiebra de la alianza liberal-comunista. Yacopí, en Cundinamarca, encarnó la política de tierra arrasada. Pandi, en el Sumapaz, con su puente natural, fue emblema del descarte de cuerpos.
Y hay una obra fundacional: la ya citada La Violencia en Colombia, de Guzmán, Fals Borda y Umaña Luna, aparecida entre 1962 y 1964. Fue el primer intento sistemático de dar cuenta del fenómeno y sigue siendo referencia obligada, aunque sus cifras hayan sido revisadas. Alrededor de ella creció una tradición narrativa: entre 1946 y 1966 se publicaron numerosas novelas sobre el período —Lo que el cielo no perdona de Fidel Blandón, La sombra del sayón de Augusto Ángel, entre muchas otras— que combinaban ficción y testimonio, e incluso fotografías de los hechos, dando al conjunto una calidad de testimonio ocular. Gabriel García Márquez, aunque buscó siempre distanciarse del subgénero, escribió parte de su obra temprana en esa atmósfera.
Huella: qué dejó La Violencia
Camilo Torres Restrepo, sociólogo y sacerdote muerto en combate en 1966, escribió que La Violencia había sido el cambio sociocultural más importante en las áreas campesinas colombianas desde la Conquista. La afirmación no era retórica. El conflicto integró a las comunidades rurales en un proceso acelerado de urbanización sociológica —millones de campesinos convertidos en migrantes hacia ciudades y zonas de colonización espontánea— y produjo, en las zonas de resistencia armada, una subcultura rural de carácter revolucionario que no existía antes.
Las estructuras agrarias resultaron alteradas de manera duradera. La transferencia de cientos de miles de parcelas cambió el mapa de la propiedad rural. La migración masiva vació regiones enteras y llenó los tugurios de las ciudades. El café mismo, motor económico del país, quedó reordenado en su geografía humana: los pueblos cafeteros conservaron durante décadas la marca de las expulsiones. El desplazamiento se convirtió, desde entonces, en una categoría estructural de la vida colombiana.
En el plano político, el Frente Nacional cerró la guerra civil entre partidos, pero al precio de excluir toda otra opción política. Al bloquear el populismo tras la eliminación de Gaitán y al inhibir la expresión del conflicto social, terminó por producir su propia oposición armada. Fuerzas nuevas nacieron precisamente de los espacios que el Frente Nacional dejaba cerrados: las FARC en 1964, en las montañas donde sobrevivían las autodefensas comunistas de Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero; el ELN en 1964, con influencia cubana; el EPL en 1967, de origen maoísta. Como ha señalado el historiador Robert Karl, la creación de las FARC derivó menos de una política revolucionaria de la década que de la desilusión con el período reformista intermedio, entre 1957 y 1965: fue la promesa incumplida de la paz negociada, más que el fervor guerrero, lo que empujó a los sobrevivientes a persistir en las armas.
Combatientes de La Violencia que sobrevivieron a la primera década se transformaron por su experiencia y, luego, por el influjo de la Revolución Cubana. A ellos se sumaron grupos sociales nuevos —estudiantes, profesionales, empleados urbanos— que dieron a las guerrillas de los sesenta un rostro distinto al de las cuadrillas rurales de los cuarenta y cincuenta. Pero la filiación estaba ahí. Muchos campesinos gaitanistas desplazados por el terror encontraron en el Partido Comunista Colombiano las bases organizativas para las colonizaciones de marcha y, más tarde, para las FARC. La línea que va del 9 de abril de 1948 a Marquetalia en 1964 pasa por veredas, familias y memorias concretas.
Queda, finalmente, la huella más difícil de medir: la del terror sedimentado. Un país que enterró a doscientos mil de los suyos —o a sesenta mil, tanto da para el argumento— sin justicia, sin reparación y sin siquiera un balance público, aprendió a convivir con la violencia como fondo permanente. El pacto del Frente Nacional cambió el ciclo de sangre por el silencio, y ese silencio fue, a la larga, otra forma de daño. Cuando el conflicto armado contemporáneo estalló en los sesenta y luego se convirtió en la guerra prolongada que Colombia conoce, muchos de sus rasgos —el descarte de cuerpos, el desplazamiento masivo, el despojo agrario como economía política del terror, el papel de notarios y compradores en la transferencia de tierras— repetían, con nuevos protagonistas, una gramática ya aprendida. La Violencia no fue un paréntesis: fue el molde.
En el archivo
172 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Nueva Granada1831–18621
02Regeneración1886–19295
03República Liberal1930–194612
- 1930Laboratorios regionales tempranos de violencia bipartidista en Boyacá (1930–1934)Hecho
- 1934Quema de bibliotecas aldeanas por resistencia clericalHecho
- 1935Congreso Eucarístico de Medellín de 1935Hecho
- 1935Masculinismo estructural en la historiografía de la República LiberalPregunta
- 1936ColonatoFicha
- 1936Ismael Perdomo BorreroFicha
- 1936La Iglesia colombiana entre la República Liberal y la Violencia (1930–1942)Pregunta
- 1936Populismo agrarioFicha
- 1938Fracaso de la izquierda autónoma colombiana, 1930-1948Pregunta
- 1938Silvio VillegasFicha
- 1945Elecciones de 1946 y retorno conservadorHecho
- 1946Gabriel Turbay AbunaderFicha
04La Violencia1946–195771
- 1946La Iglesia y la Violencia: Monseñor Builes y la legitimación clerical del conflicto bipartidistaHecho
- 1946La Violencia (1946–1957)Época
- 1946Retorno conservador e inicio de la violencia bipartidista (1946–1947)Hecho
- 1947Persecución sistemática de protestantes durante La ViolenciaHecho
- 1948Contracción de la etnología estatal y ascenso del Museo del Oro (1948–1952)Hecho
- 1948Cuestión agrariaFicha
- 1948El asesinato de Gaitán y el BogotazoHecho
- 1948El BogotazoFicha
- 1948Eliseo Velásquez RodríguezFicha
- 1948Huelga de la USO de 1948 y creación de Ecopetrol (1948–1951)Hecho
- 1948Jorge Eliécer Gaitán y el populismo colombiano truncadoPregunta
- 1948Jorge Zalamea BordaFicha
- 1948Juan Roa SierraFicha
- 1948Juntas revolucionarias provinciales y Junta Provisional Socialista del 9 de abrilHecho
- 1948La Violencia bipartidista rural y los chulavitas (1948–1953)Hecho
- 1948Literatura del testimonio de la Violencia (1948–1957)Hecho
- 1948María Currea de AyaFicha
- 1948Mariano Ospina PérezFicha
- 1948Movilización popularFicha
- 1948Violencia sexual sistemática como arma política durante La ViolenciaHecho
- 1949Cierre del Congreso y elección de Laureano Gómez (1949–1950)Hecho
- 1949Guerrillas del Llano y autodefensas comunistas del Tolima (1949–1955)Hecho
- 1949Guerrillas liberales y autodefensas campesinas (1949–1953)Hecho
- 1949Intento fallido de golpe parlamentario liberal de noviembre de 1949Hecho
- 1949Jacobo Prías AlapeFicha
- 1949Los pájaros y el terror conservador en el Valle del Cauca (1949–1957)Hecho
- 1949Misión Currie y Batallón Colombia en Corea (1949–1954)Hecho
- 1950Acumulación originariaFicha
- 1950ChulavitasFicha
- 1950Conflicto agrarioFicha
- 1950Guerrilla liberalFicha
- 1950León María LozanoFicha
- 1950Miguel Ángel BuilesFicha
- 1950PájarosFicha
- 1950Rafael Rangel GómezFicha
- 1950Repertorio de protestaFicha
- 1950Resistencia campesinaFicha
- 1950Sectarismo bipartidistaFicha
- 1950Violencia ruralFicha
- 1951Eduardo Franco IsazaFicha
- 1951El Batallón Colombia en Corea (1951-1954)Pregunta
- 1951Escisión entre 'limpios' y 'comunes' en El Davis (1951–1953)Hecho
- 1951Pacto de Sogamoso (1951)Hecho
- 1951Proyecto de reforma constitucional corporativista de Laureano Gómez (1952–1953)Hecho
- 1951Urbanización aceleradaFicha
- 1952CiudadaníaFicha
- 1952Gerardo Loaiza AldanaFicha
- 1952Guadalupe Salcedo UndaFicha
- 1952Hernando TéllezFicha
- 1952Isauro YosaFicha
- 1952Migración forzadaFicha
- 1952Roberto Urdaneta ArbeláezFicha
- 1953Crisanto Luque SánchezFicha
- 1953Dictadura militarFicha
- 1953Dumar Aljure NassifFicha
- 1953Gilberto Alzate AvendañoFicha
- 1953Golpe de Rojas Pinilla y amnistía a las guerrillas (1953)Hecho
- 1953Gustavo Rojas PinillaFicha
- 1953La amnistía de Rojas Pinilla de 1953 y las paces incompletas de ColombiaPregunta
- 1953Tercera fuerzaFicha
- 1954El sufragio femenino en Colombia (1954)Hecho
- 1954Guerra de Villarrica y Columnas de Marcha (1954–1955)Hecho
- 1954Josefina Valencia MuñozFicha
- 1954Lucio Pabón NúñezFicha
- 1955Mito: censura y resistencia cultural bajo la dictadura de Rojas PinillaHecho
- 1955VillarricaFicha
- 1956Pactos de Benidorm y Sitges: gestación del Frente NacionalHecho
- 1957Caída de Rojas Pinilla y Junta Militar (1957)Hecho
- 1958BandolerismoFicha
- 1958Urbanización colombiana de 1948–1985Pregunta
- 1962La Violencia (1946-1965)Pregunta
05Frente Nacional1958–197421
- 1956Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional (1957–1958)Hecho
- 1958Acción ComunalFicha
- 1958Alternancia bipartidistaFicha
- 1958Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)Hecho
- 1958El Frente NacionalÉpoca
- 1958Frente NacionalFicha
- 1958Nadaísmo y arte moderno en Colombia (1958–1972)Hecho
- 1958Radio Sutatenza y Acción Cultural Popular (1958–1974)Hecho
- 1961Repúblicas independientesFicha
- 1962Eduardo Umaña LunaFicha
- 1962Germán Guzmán CamposFicha
- 1962La Violencia en Colombia (1962–1964)Hecho
- 1964Las guerrillas colombianas y el Frente NacionalPregunta
- 1964MarquetaliaFicha
- 1964Migración rural-urbanaFicha
- 1964Operación Marquetalia y el nacimiento de las guerrillas (FARC, ELN, EPL)Hecho
- 1965FoquismoFicha
- 1966Ciro Trujillo CastañoFicha
- 1966InsurgenciaFicha
- 1967Realismo mágicoFicha
- 1969Domingo Laín SáenzFicha
06Crisis y narcotráfico1974–19906
07Constitución de 19911991–20024
08Seguridad Democrática2002–20163
09Posconflicto2016–presente2
10Transversal—46
- 1550IbaguéFicha
- 1849BipartidismoFicha
- 1900Eje CafeteroFicha
- 1900ImpunidadFicha
- 1928AracatacaFicha
- 1930ViotáFicha
- 1944Darío EchandíaFicha
- 1948Autodefensa campesinaFicha
- 1948Guerra FríaFicha
- 1948La excepcionalidad colombiana ante el ciclo populista latinoamericanoPregunta
- 1948PopulismoFicha
- 1950AnticomunismoFicha
- 1950Juan de la Cruz VarelaFicha
- 1950Laureano GómezFicha
- 1950San Vicente de ChucuríFicha
- 1950TolimaFicha
- 1952Chulavitas, pájaros y el origen del paramilitarismo colombianoPregunta
- 1952YacopíFicha
- 1957Álvaro Gómez HurtadoFicha
- 1958Alberto Lleras CamargoFicha
- 1964ChaparralFicha
- 1964Jacobo ArenasFicha
- 1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Pregunta
- 1964Sur del TolimaFicha
- 1965Doctrina contrainsurgenteFicha
- 1965Privatización de la seguridadFicha
- 1965SimacotaFicha
- 1966Manuel Marulanda VélezFicha
- 1967Gabriel García MárquezFicha
- 1970Comuna Nororiental de MedellínFicha
- 1970María Eugenia RojasFicha
- 1975El CaguánFicha
- 1975Urbanización colombiana del siglo XXPregunta
- 1976SaravenaFicha
- 1985Alfredo Molano BravoFicha
- 1985Ciudad BolívarFicha
- 1985La periferia urbana colombiana como geografía del despojoPregunta
- 1987Daniel PécautFicha
- 1987La violentología colombianaPregunta
- 1990El CastilloFicha
- 1990SicariatoFicha
- 1994ConvivirFicha
- 1995Gonzalo Sánchez GómezFicha
- 1997Desplazamiento forzadoFicha
- 2000San Vicente del CaguánFicha
- 2016PosconflictoFicha
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Jorge Eliécer Gaitán: jefe único del Partido Liberal desde 1947 y gran favorito para las presidenciales de 1950; su asesinato el 9 de abril de 1948 fue el evento más importante de la primera fase de La Violencia y detonó el Bogotazo.
- 02Mariano Ospina Pérez: presidente conservador (1946-1950) cuya victoria aprovechó la división liberal; impulsó la conservatización de la policía, se negó a renunciar tras el Bogotazo y declaró el estado de sitio en noviembre de 1949.
- 03Laureano Gómez: jefe intelectual del ala dura conservadora que equiparó liberalismo con comunismo; su gobierno (1950-1953) llevó al paroxismo el fanatismo político y la violencia rural sistemática.
- 04Gustavo Rojas Pinilla: teniente general que derrocó a Gómez el 13 de junio de 1953; su amnistía permitió la desmovilización de las guerrillas llaneras y redujo la violencia sectaria, aunque no resolvió los conflictos de fondo.
- 05Tolima: epicentro de la violencia rural, con masacres, guerrillas liberales y comunistas en Planadas, Gaitania y El Davis, y bandas de bandolerismo tardío que operaron hasta bien entrados los años sesenta.
- 06Llanos Orientales: escenario mayor de la insurgencia liberal, donde operaron Guadalupe Salcedo y otros jefes guerrilleros hasta la amnistía de 1953.
- 07Reforma agraria y despojo: la violencia sirvió a terratenientes para recuperar tierras que pequeños propietarios habían ganado en las luchas agrarias de los años treinta, convirtiendo el conflicto agrario previo en antecedente estructural directo.
- 08Frente Nacional: acuerdo bipartidista de 1956-1958 que neutralizó la violencia sectaria pero excluyó a las clases subalternas de la política, dejando sin resolver las tensiones sociales que habían alimentado el conflicto.
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
66 documentos · 94 fragmentos
01El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 442 citas
[1]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[2]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
02Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 441 cita
[3]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
03Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 18, 222 citas
[4]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…
p. 18
[67]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…
p. 22
04Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 551 cita
[5]generation to the next. Strong clientalist relationships led to intense rural and lower-class identi- fication with parties, as the vertically linked networks of privilege and patronage were the only channel connecting remote rural regions to national politics. One of the few significant differences between the two…
p. 55
05Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 42, 482 citas
[6]de pro- piedad o de la institución de la familia, tales como están reconocidos y amparadas por la Constitución y leyes del país. 3. Promover, estimar o sostener huelgas violatorias de las leyes que las regula; y 4. Hacer apología de hechos definidos por las leyes penales como delitos. 56 Kalmanovitz, Economía y…
p. 42
[44]que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…
p. 48
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1871 cita
[7]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…
p. 187
07Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 14, 262 citas
[8]Violencia, ya que esta se venía gestando desde antes de 1946. Argumenta que, desde esta fecha, las clases dominantes querían quitar la intervención excesiva de la economía por parte del Estado, y a que estas deseaban un modelo liberal o economía de mercado abierto y el Estado liberal imponía trabas. También el autor…
p. 14
[93]que llegó bastante población desplazada y amnistiada por políticas gubernamentales. Muchos de ellos llegaban a donde familiares, pero al poco tiempo, se ubican en zonas periféricas o sitios de invasión para trabajar como vendedores ambulantes, en construcción, servicio doméstico u otros oficios ocasionales. 1.3…
p. 26
08Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4881 cita
[9]1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…
p. 488
09Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 228, 3012 citas
[10]el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…
p. 228
[58]matriz de los procesos de conformación de las guerrillas campesinas, unas de origen liberal, otras comunistas; que tendrán un notorio protagonismo en algunas zonas del país. Por ello se hace mención de las guerrillas del Llano y sus dos leyes, que buscaban de alguna manera regular y ordenar los procesos agrarios en…
p. 301
10Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3532 citas
[11]México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…
p. 353
[12]México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…
p. 353
11La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 211 cita
[13]al Presbítero Camilo Torres Restrepo, fraternal im- pulsador de todas las horas; a la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional que promovió la idea de la investi- gación; a la Fundación de la Paz con cuyo patrocinio fue posible realizar la labor; a don René Camargo, generoso auxiliar; al doctor Andrew Pearse…
p. 21
12Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 32, 352 citas
[14]el noroccidente de Cundinamarca. Colombia entró al siglo XX con la expectativa de integrarse de manera efectiva en la economía internacional. Tras los fallidos intentos de hacerlo a través de la exportación de tabaco y qui- na, el café se constituyó como el producto que permitiría dar ese paso, funda- mental para los…
p. 32
[62]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
13Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 115, 3152 citas
[15]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
[81]to coalition government —Treaty of Sitges (Spain) establishes National Front procedure SENA (“National Learning Service”) established —Tenth Salón Nacional de Artistas: Fernando Botero wins prize —National school of journalists established —Bogot á establishes Luis Ángel Arango Library, backed by Banco de la…
p. 315
14Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[16]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
p. 111
15El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 2361 cita
[17]ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…
p. 236
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 229, 2322 citas
[18]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…
p. 229
[26]a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…
p. 232
17Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 149, 1842 citas
[19]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
[74]afectado por el precio decreciente del café, y su entusiasmo por la organización laboral asustó a los sectores más conservadores de la sociedad. Rojas Pinilla fue depuesto en 1957 con una huelga nacional, y una Junta Militar gobernó hasta las elecciones de 1958. Con todo, cabe anotar que en el siglo XX, el Ejército se…
p. 184
18Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 731 cita
[20]del sistema social y político que protegía los intereses de la clase adinerada; mientras que el segundo, se presentaba como una alternativa reformadora y en defensa de los intereses de comerciantes y grupos menos favorecidos de la sociedad (…). El enfrentamiento terminó desencadenando en lo que se conoce como el…
p. 73
19Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2181 cita
[21]Gaitán”—which translates (politely) in English as “that dark-skinned Gaitán”—a reference to his mixed-blood, mestizo features. On the day he was killed by an assassin’s bullet, Gaitán was working in his downtown office, preparing to compete in the 1950 presidential elections. His death touched off a wave of urban…
p. 218
20Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[22]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
21Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 23, 532 citas
[23]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…
p. 23
[56]los campesinos a vender a bajos pre- cios o a abandonar sus tierras y enseres. Surgié en- tonces la siniestra figura conocida como «el ma- yordomo» o el «administrador» de tierras ajenas. Era una ley implacable: quien no accedia a com- partir los beneficios de la explotacién de Ja finca era hombre muerto. 1728 En el…
p. 53
22Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 cita
[24]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…
p. 29
23Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[25]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
24Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[27]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…
p. 116
25Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[28]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…
p. 28
26Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 88, 1352 citas
[29]prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…
p. 88
[89]sociólogos, antropólogos y compañía no estaban motivados únicamente por darle mayor rigor a sus respectivos quehaceres. Igualmente importante, para todos ellos, era utilizar el trabajo científico como un instrumento para conocer mejor la realidad del país, una realidad bastante sombría que planteaba todo tipo de…
p. 135
27Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 341 cita
[30]the fact of being a Liberal was sufficient motive to place their lives in danger.” 14 In Meta unfulfilled promises of the Revolución en Marcha, widespread, un- controlled banditry on the plains, the high cost of living, and raucous political squabbling between nearly evenly divided Liberals and Conservatives created a…
p. 34
28Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 26, 382 citas
[31]su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote "chulativa”, con que los grupos libérales desig naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia', ese era el nombre de una vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita que desde 1837 había…
p. 38
[94]y de nuevo cuño, y, consecuente, se preci pitó al campamento madre del eln en las selvas del Opón? Según Camilo, La Violencia ha constituido para Colombia el cambio socio-cultural más impor tante en las áreas campesinas desde la Conquista efectuada por los españoles. Por conducto de ella las comunidades rurales se han…
p. 26
29When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 16, 246 citas
[32]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[33]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[34]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…
p. 24
[90]ll The Conservative etiology of the Violencia did not achieve wide cur- rency outside of the country. It smacked of cold war paranoia and ran counter to evidence showing little communist influence in national life. Novels written early in the Violencia, though blatantly polemical and tending to present the Liberal…
p. 16
[91]ll The Conservative etiology of the Violencia did not achieve wide cur- rency outside of the country. It smacked of cold war paranoia and ran counter to evidence showing little communist influence in national life. Novels written early in the Violencia, though blatantly polemical and tending to present the Liberal…
p. 16
[92]ll The Conservative etiology of the Violencia did not achieve wide cur- rency outside of the country. It smacked of cold war paranoia and ran counter to evidence showing little communist influence in national life. Novels written early in the Violencia, though blatantly polemical and tending to present the Liberal…
p. 16
30No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 56, 722 citas
[35]Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…
p. 56
[60]el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…
p. 72
31Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 951 cita
[36]ilustres y más influyentes se regó como pólvora, y así se instaló lo que los historiadores llamarían la Violencia en Colombia. Habían terminado los tiempos en que al pueblo colombiano se lo podía dominar por el discurso; a partir de entonces sólo se lo pudo dominar por la violencia. Los estudiosos de ese período nunca…
p. 95
32Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1671 cita
[37]de transformaciones sociales y políticas, preocuparon a las élites, en particular a la DNL, que a toda costa buscaba impedir que sus hombres en armas encaminaran sus luchas más allá del cambio de gobierno conservador y la restitución de su partido en el poder. El inicio de la década de los años cincuenta dejó en…
p. 167
33Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 961 cita
[38]se fue complicando, complicando, hasta que en lugar de ser un caldo de costilla o de gallina, se convirtió en un sancocho. Así es la violencia colombiana. Eso es la memoria histórica. La memoria histórica es que la violencia colombiana es de origen partidista. Los dos partidos de Colombia, liberal y conservador, son…
p. 96
34Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3051 cita
[39]of leading public figures to work together, and their willingness to enlist the citizenry in their partisan and personal struggles, spread violence and death over extensive portions of the nation. The armed struggle, first noted in sporadic incidents taking place in 1946, intensified over succeeding years, ul-…
p. 305
35Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 173, 2092 citas
[40]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
p. 173
[57]los cinco departamentos definidos por decreto como zonas de Violencia (Caldas, Cauca, Huila, Tolima y Valle), recibieron la misión de resolver las situaciones de hecho o las lesiones económicas sufridas a raíz de compraventas, permutas, hipotecas y en general las transacciones sobre bienes inmuebles, realizadas bajo…
p. 209
36More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 531 cita
[41]so too were simmering land disputes, municipal rivalries, indiscretions, ambitions, and affairs of the heart and gonads. Most of the killers were town men or of peasant stock, immersed in a world little different from that of their parents, grandparents, or even great-grandparents. So were the victims. The people who…
p. 53
37Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 731 cita
[42]decían: “Esta es la cabeza de mi papá, esto es…”, porque eran desmembrados todos, totalmente desmembrados, entonces así mismo reclamaban» 82. Las mutilaciones del cuerpo del adversario político fueron la regla. Las prácticas fueron tan extendidas y frecuentes que en Colombia se les pusieron nombres, como «corte de…
p. 73
38Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3921 cita
[43]a los cuerpos masacrados constituye todo un inventario de cortes y técnicas de manipulación, provenientes del mundo de la cacería. La carnicería familiarizaba a los campesinos con la carne de los animales, con sus partes vulnerables, las vísceras y el olor de la sangre. Existía una gran cercanía entre los animales…
p. 392
39Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1401 cita
[45]las calles a tempranas horas de la madrugada, cargada de las víctimas de la noche anterior. En este ambiente, en esta subcul- tura de la Violencia, que estaba trans- formando las conductas sociales, el lenguaje y los esquemas de valoración de muchas regiones, estaba creciendo toda una generación en la cual se in-…
p. 140
40A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 16, 214 citas
[46]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
p. 16
[47]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
p. 16
[65]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[66]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
41When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 1, 42 citas
[48]and his colleagues was a gener- alized phenomenon that ravaged a major part of the nation from the year 1948 and left in its wake 200}000 dead as well as untold physical destruction. It was defined as an occurrence unique to Colombia whose ramifications were political} economic} and cultural and whose EBSCOhost: eBook…
p. 4
[63]Introduction The Violencia and Its Literature On the fourth of June 1949} the registrar of voters of Santa Isabel} Tolima} picked up a pistol and fired a bullet through his brain. The news caused a ripple of interest in the village} and for several days people mused on his untimely passing. A newspaper in the nearby…
p. 1
42Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 592 citas
[49]campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…
p. 59
[73]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…
p. 53
43Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[50]regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…
p. 42
44Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 430, 4362 citas
[51]la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…
p. 430
[54]menor de muertes en comparación con los otros grandes productores de café, después de 1958 suposición entre los departamentos que padecían la Violencia esri:xu~ho-;m4saltll. (Ve~'elCuad.ro S.G).Durante este pe riodo la Violencia se limitO étlsi exclusivamente a los departamentos pro ductores de café, los más…
p. 436
45Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 3031 cita
[52]Sobre el sur de Tolima, véase Medófilo Medina, <<La resistencia... », p. 249. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-I950) contra pequeños propietarios y colonos. Las amenazas de muerte y los incendios obligaban a muchos campesinos a vender sus tierras a cualquier precio o sen- cillamente a abandonarlas,…
p. 303
46¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 701 cita
[53]de la Gobernación del Tolima, La Violencia en el Tolima (Ibagué: Gobernación del Tolima, 1959). humano” que dejó La Violencia. En primer lugar, estimaron “16.219 muertos entre 1949 y 1957, sin incluir los muertos habidos con fuer- zas regulares del Ejército, ni en masacres colectivas, que generalmente eran abandonados…
p. 70
47Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[55]años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…
p. 44
48Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4521 cita
[59]campesinos pobres. En conclusión, las cifras de mortalidad posible causada por la violencia en Colombia entre 1949 y 1958, con base en las pocas fuentes fidedignas disponibles, serían las que se presentan en la tabla 19.3. Tabla 19.3 Cifras de mortalidad posible causada por la violencia en Colombia entre 1949 y 1958…
p. 452
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 40, 482 citas
[61]cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…
p. 48
[69]entre 1930 y 1950, huían de la persecución conservadora. Algunos de estos liberales conformaron las guerrillas de Guadalupe Salcedo en la década de los cuarenta y los cincuenta 39. Por último, está el piedemonte norte. Villavicencio y Yopal se erigen como las ciu- dades referentes de los llanos orientales, y…
p. 40
50Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · p. 231 cita
[64]the nineteenth century, to be the scene of various civil wars (Sánchez, 1991, p. 19). The reference to this period becomes relevant because, just as it is the moment in which the conditions for the emergence of academic sociology in Colombia were configured, its main promoters are recognized as belonging to the…
p. 23
51Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 471 cita
[68]batallones del Ejército. Aunque la operación fue un fracaso militar, desen- cadenó la “rebelión llanera” que se prolongó hasta mediados de 1952 (Molano, 1986). Durante esta rebelión, numerosas victorias en contra de la Poli- cía y el Ejército consagraron a Guadalupe Salcedo, Eduardo Fran- 20 Todas las entrevistas…
p. 47
52Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
[70]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[71]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
53Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 cita
[72]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…
p. 39
54Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2931 cita
[75]% de los puestos de mando. Lo que en ese momento fue obvio (aunque pudo haber traído consecuencias indeseables como el ambiente de exclusión y la división de los partidos) es que todo estaba diseñado para funcionar a nivel de coalición previa. La tesis pierde de vista que, en el momento, la urgencia era terminar de…
p. 293
55Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 491 cita
[76]rojo sangre. “Tras ellos avanzaba un hombrecito encorvado que llevaba un casco de acero alemán de la Primera Guerra Mundial. Luego venían más de cien guerrilleros del grupo de Dumar Aljure, jefe insurgente de origen libanés. Ciento treinta y dos hombres en pingajos, con pantalones militares remendados y de todo color,…
p. 49
56Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[77]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
57Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2001 cita
[78]representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…
p. 200
58El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 1021 cita
[79]la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…
p. 102
59Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1391 cita
[80](1957). Citado por Álvaro Delgado, “Anotaciones a la Política del Partido Comunista” Controversia, n.° 190 (2008). 94 En una decisión posterior, en 1958, se añadió la norma que obligaba a que los presidentes fueran alternativamente liberales y conservadores, y se amplió la duración del Frente Nacional con su…
p. 139
60Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1921 cita
[82]en u11 centenar de poblaciones'. A la búsqueda de la Violencia Al llegar en 1958 el FN, la llamada <cgeneración de mayo)>, sur- gida de las jornadas contra la dictadura militar, era marginal en el personal político, extraído del mismo fondo de jefes, subjefes y lugartenientes que venían actuado desde las décadas…
p. 192
61Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · p. 421 cita
[83]nuestra Constitución desde 1991 pero no se había podido aplicar cabalmente por falta de un estatuto de oposición que lo reglamentara. Siempre que se intentaba aprobar en el Congreso, el proyecto se hundía. En cumplimiento de los acuerdos de paz con las Farc, finalmente se aprobó el primer estatuto de oposición de…
p. 42
62Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 231 cita
[84]as La Violencia. It demonstrates that, far from enjoying widespread usage during the era it de fi nes, “La Violencia” only came into being in the mid-1960s, the result of alienation from a nearly decade-long experiment with democratization and social reform which thus failed to de fi ne Colombia’s recent past. The…
p. 23
63Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2601 cita
[85]the "bandits," a whole era of national history had played itself out, the era of party warfare. However, the announced peace was but a partial one. Even before the old war was over, a new and entirely different war had begun. Many of the combatants of the Violence had shifted ranks, transformed by their straggle as…
p. 260
64La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 321 cita
[86]el Tolima, operaban guerrillas liberales, varias de ellas convertidas en simples grupos de bandoleros, comandadas por hombres recios y crueles cuyos alias —Sangrenegra, Chispas, Desquite, Tarzán— formaban parte de la leyenda popular. Así supe, desde cuando tuve conciencia, que no vivía en un país normal. Que la guerra…
p. 32
65Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 2041 cita
[87]en la literatura colombiana una tradición de escritura que se inicia como puro testimonio y logra con el tiempo afianzarse como una opción estética, en la que la fuerza de lo temático va dando paso a la elaboración de obras de gran al- cance y valor artísticos. Quizás, como se verá en el caso de García Már- quez, la…
p. 204
66Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 2261 cita
[88]colombianas (1949), Historia privada de los colombianos (1960), que son expresiones de su liberalismo político y de sus tesis de simpatía por el socialismo, pero no como las que en Perú labraba Mariátegui, sino todavía ancladas en un viejo paternalismo político heredado de la tradición encomendera. 27 l a violencia…
p. 226