Intento fallido de golpe parlamentario liberal de noviembre de 1949
En noviembre de 1949, la Dirección Nacional Liberal ensayó una operación de última hora para impedir la posesión conservadora: retiró la candidatura de Darío Echandía, promovió un juicio político contra Ospina Pérez, tanteó una huelga general y sondeó apoyos militares. La maniobra fracasó en días; el 9 de noviembre Ospina decretó el estado de sitio, cerró el Congreso y el 27 de noviembre Laureano Gómez fue elegido presidente sin adversario.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 7 de noviembre – 27 de noviembre de 1949
- Protagonistas
- Darío Echandía, Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Carlos Lleras Restrepo, Eduardo Caballero Calderón (registrador nacional), Gustavo Jiménez (representante liberal asesinado en el Capitolio), Vicente Echandía, Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), Dirección Nacional Liberal, Congreso de la República de Colombia, Corte Suprema de Justicia de Colombia, Ejército Nacional de Colombia
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- Deterioro progresivo de la coalición de Unión Nacional a lo largo de 1949, por la remoción de gobernadores liberales, la politización del ejército y la policía, y la carencia de garantías electorales
- Conservatización del aparato del Estado: depuración de la policía, creación de cuerpos sectarios como los chulavitas, la popol y los pájaros, que convirtieron las fuerzas de orden público en instrumentos del partido conservador
- Postulación de Laureano Gómez como candidato presidencial conservador, con una retórica que equiparaba al liberalismo con el comunismo y cerraba de antemano cualquier acuerdo bipartidista
- Informe del registrador Eduardo Caballero Calderón (24 de octubre de 1949) que documentó la imposibilidad de registro liberal en 120 municipios y calificó las elecciones del 27 de noviembre como 'una farsa sangrienta'
- Asesinato del representante liberal Gustavo Jiménez dentro de la Cámara de Representantes el 8 de septiembre de 1949, que destruyó el marco mínimo de deliberación parlamentaria
- Fracaso de la comisión de paz bipartidista de agosto de 1949 y agotamiento de los canales de negociación entre las élites de ambos partidos
Consecuencias
- Decreto de estado de sitio del 9 de noviembre de 1949: cierre del Congreso, las Asambleas Departamentales y los Concejos Municipales, censura de prensa, toque de queda y poderes extraordinarios a los gobernadores conservadores
- Elección de Laureano Gómez el 27 de noviembre de 1949 como presidente único, con abstención total del liberalismo y sin legitimidad de contienda real
- Asesinato de Vicente Echandía el 25 de noviembre de 1949, dos días antes de las elecciones, símbolo de la irreversibilidad del cierre institucional
- Consolidación del estado de sitio como norma de gobierno en lugar de excepción transitoria, con vigencia prolongada durante décadas en Colombia
- Escalamiento hacia la Violencia extrema en el campo y las ciudades, al quedar clausurados todos los espacios institucionales de representación y deliberación del liberalismo
- Transferencia efectiva del poder de gobernar del Congreso al Ejecutivo y de este a los gobernadores conservadores, consumando la ruptura del entendimiento bipartidista mínimo vigente desde el 10 de abril de 1948
La clave interpretativa
Por qué importa
El episodio documenta que existió una última ventana de negociación institucional entre las élites bipartidistas dos años antes del período más cruento de la Violencia, y que su clausura no fue inevitable sino el resultado de decisiones concretas de actores identificables en ambos partidos. Su fracaso explica el salto cualitativo hacia la violencia extrema: al cerrarse el Congreso y el proceso electoral, el liberalismo quedó sin ningún canal institucional de representación, lo que convirtió la resistencia armada en la única opción disponible para amplios sectores. El inventario histórico registra el cierre del Congreso y la elección de Gómez, pero omite la maniobra liberal previa, ocultando así la responsabilidad compartida —asimétrica, pero real— de las élites en el colapso democrático.
Desarrollo histórico
La historia completa
El intento fallido de golpe parlamentario liberal de noviembre de 1949
En las semanas previas a las elecciones presidenciales del 27 de noviembre de 1949, la Dirección Nacional Liberal ensayó una operación política de última hora para impedir la posesión conservadora: retiró la candidatura de Darío Echandía, promovió un juicio político contra el presidente Mariano Ospina Pérez, tanteó una huelga general con la Confederación de Trabajadores de Colombia y sondeó apoyos militares. La maniobra buscaba una salida institucional al deterioro bipartidista sin recurrir a la insurrección abierta. Fracasó en pocos días. El 9 de noviembre, antes de que la acusación prosperara, Ospina decretó el estado de sitio, cerró el Congreso y las corporaciones públicas, impuso censura y confirió poderes extraordinarios a los gobernadores. Dieciocho días después, Laureano Gómez fue elegido presidente sin adversario y con abstención total del liberalismo. El episodio, opacado con frecuencia por la magnitud del cierre institucional que lo siguió, revela dos cosas incómodas: hubo una última ventana de negociación entre las élites tradicionales dos años antes del ascenso pleno de la Violencia extrema, y su clausura fue el desenlace de una espiral en la que la responsabilidad —asimétrica, pero compartida— recae sobre ambos partidos.
El mundo del que brota la crisis: del 9 de abril al deterioro de la Unión Nacional
La grieta que estalló en noviembre de 1949 se abrió año y medio antes, en las calles de Bogotá. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 desencadenó una revuelta urbana sin dirección política —el Bogotazo— que dejó cerca de dos mil muertos en la capital y unos quinientos en el resto del país, con réplicas en un centenar de cabeceras municipales. Los saqueos y las proclamas revolucionarias fueron aplastados en cuestión de horas porque nadie los conducía: no hubo comando nacional, no hubo programa, no hubo continuidad. Los dirigentes liberales que aquella tarde marcharon al Palacio de Gobierno —Carlos Lleras Restrepo, Darío Echandía— lo hicieron a distancia de la multitud, sugiriendo a Ospina Pérez que su retiro podría calmar la ciudad, no como portavoces de la insurrección sino como custodios del orden constitucional. Lleras aclararía después que no llevaba ultimátum.
Ospina se negó a renunciar. Rechazó también la propuesta de algunos generales de conformar una junta militar provisional. La madrugada del 10 de abril negoció con los liberales un gobierno de coalición: la llamada Unión Nacional, con ministros de ambos partidos, como dique ante una eventual guerra civil. Laureano Gómez, canciller hasta el día anterior, se marchó al exilio en España, resentido por lo que consideró una capitulación de Ospina. Desde Madrid, y a través de su periódico El Siglo, comenzó a presionar sistemáticamente contra el pacto y a exigir la hegemonía conservadora sin concesiones.
El equilibrio duró unos trece meses. Mientras los ministros liberales despachaban en Bogotá, la violencia bipartidista en el campo siguió su curso y el aparato del Estado se conservatizó: la policía fue depurada de agentes liberales —Gómez la había definido como "una policía enemiga del nuevo régimen"— y aparecieron cuerpos sectarios como la policía política (popol), los chulavitas reclutados en la vereda boyacense de ese nombre, y los pájaros del Valle del Cauca y el Viejo Caldas. Los gobernadores liberales fueron removidos uno tras otro. El ejército se politizó a favor del orden conservador. Para mediados de 1949, la Unión Nacional había perdido su función: los liberales seguían en el gabinete sin control real sobre las autoridades regionales que perseguían a sus electores.
En junio de ese año, Gómez regresó de España para reclamar la candidatura presidencial. Su retorno no era el de un dirigente entre otros: era el de un tribuno que había convertido la equiparación entre liberalismo y comunismo en doctrina de combate. Su retórica del basilisco —la criatura monstruosa de cabeza comunista, brazos masónicos y barriga oligárquica que, según él, amenazaba a Colombia con la Cortina de Hierro— cerraba de antemano cualquier acuerdo con el adversario. La candidatura conservadora quedaría en sus manos, y con ello se disolvió la posibilidad de que el conservatismo se presentara con una figura de transición.
La contrarreforma electoral y la escalada del segundo semestre de 1949
Con mayoría en el Congreso, los liberales respondieron con una jugada legislativa que los conservadores bautizaron como contrarreforma. La ley adelantó las elecciones presidenciales al 27 de noviembre de 1949 y aplazó la revisión de cédulas hasta la posesión del nuevo mandatario. El argumento liberal era defensivo: evitar que el gobierno tuviera tiempo de invalidar cédulas y descabezar el censo electoral de su partido. El argumento conservador era simétrico: los liberales adelantaban la fecha para blindar cédulas fraudulentas. Ospina objetó la reforma por inconstitucional; la Corte Suprema de Justicia le dio vía libre y el presidente debió sancionarla contra su voluntad.
El debate de la ley produjo, el 8 de septiembre de 1949, uno de los episodios más brutales del parlamentarismo colombiano. En plena sesión de la Cámara de Representantes se abrió fuego. El representante liberal Gustavo Jiménez murió en el recinto. Los liberales habían dejado sus armas en la entrada; los conservadores entraron con las suyas. Soto del Corral, exministro liberal que había defendido el proyecto, moriría pocos meses después. El asesinato dentro del Capitolio hizo evidente lo que las provincias ya sabían: la deliberación había dejado de existir como marco compartido.
El clima del segundo semestre fue el de una retórica en escalada. Gilberto Alzate Avendaño advertía desde el Congreso que si los conservadores no ganaban serían "borrados de la faz de la tierra". El senador liberal Gilberto Moreno declaraba que su partido estaba "armado" y dispuesto a "la guerra civil" si perdía en las urnas. La gran prensa amplificaba estas invectivas y la prensa municipal las repetía con menos filtros; en las cabeceras, los lugartenientes departamentales tomaban al pie de la letra lo que los directores nacionales pronunciaban con cálculo. Marco Palacios ha descrito esta lógica como una espiral de agravios, amenazas, riñas y asesinatos en la que el incendiarismo parlamentario aceleraba la violencia cotidiana local.
En agosto se ensayó una salida. Una comisión de paz bipartidista integrada por Luis López de Mesa, Antonio Rocha, Eduardo Zuleta Ángel y Francisco de Paula Pérez, entre otros, procuró contener la violencia y frenar la candidatura de Gómez. La comisión no prosperó. Gómez rechazaba cualquier acuerdo con los liberales; Ospina, presionado desde su propio partido, tomaba decisiones que favorecían al candidato conservador. Un acuerdo breve firmado por Lleras Restrepo y Guillermo León Valencia el 17 de marzo había sido la última ventana efectiva; para agosto, ya no había interlocutores dispuestos a sostener un pacto.
La maniobra liberal de octubre y noviembre
Entrado octubre, los signos de que el 27 de noviembre no iba a ser una elección, sino una ceremonia, se acumularon con nitidez. El 24 de ese mes, el registrador nacional Eduardo Caballero Calderón —un intelectual conservador con reputación de moderado— entregó a Ospina un informe demoledor: en 120 municipios, aproximadamente una séptima parte del territorio nacional, los liberales no habían podido registrarse debido a la acción de autoridades sectarias. Su frase se volvió emblema: "las elecciones del 27 de noviembre lejos de llegar a ser la expresión inequívoca de la realidad serán una farsa sangrienta". Los miembros liberales de la Corte Electoral renunciaron. El proceso electoral quedaba descalificado por su propio arquitecto administrativo.
Fue en ese punto cuando la Dirección Nacional Liberal decidió jugar la última carta institucional. La operación tenía cuatro piezas.
La primera fue el retiro de la candidatura de Echandía. El 7 de noviembre, Echandía renunció públicamente a la aspiración presidencial en un discurso airado que advertía a los conservadores sobre las consecuencias de la violencia contra los liberales. Su retiro no era un gesto de resignación: era la deslegitimación premeditada del acto electoral. Sin candidato adversario, la elección de Gómez quedaba reducida a un plebiscito de un solo partido, y con ello el nuevo presidente carecería de la investidura de haber ganado una contienda.
La segunda pieza fue el juicio político. Amparados en la mayoría liberal del Congreso, los directorios plantearon la acusación formal contra Ospina por las medidas que habían restringido garantías, la remoción de gobernadores y la conservatización de las fuerzas de orden público. La mañana del 9 de noviembre, los presidentes liberales del Senado y la Cámara acudieron al Palacio de San Carlos para notificar al presidente el proceso en marcha. Constitucionalmente, un juicio político en trámite obligaba al Ejecutivo a defenderse en el recinto legislativo, con lo cual el liberalismo trasladaba la disputa a un terreno donde controlaba los votos.
La tercera pieza fue el tanteo de una huelga general. La CTC y el directorio liberal ensayaron conjuntamente la posibilidad de paralizar el país en los días previos a las elecciones, sumando a la presión parlamentaria una demostración de fuerza en las ciudades. La convocatoria no cuajó. El movimiento obrero organizado colombiano era demasiado estrecho, estaba concentrado en pocos centros —Bogotá, la zona bananera, algunos enclaves industriales— y llevaba dos años sometido a la conservatización del aparato del Estado. La huelga fue anunciada más que ejecutada.
La cuarta pieza, la más delicada, fue el sondeo de apoyos militares. Los liberales exploraron si sectores del Ejército, en nombre de la defensa constitucional del Congreso frente a un Ejecutivo debilitado por la acusación, estarían dispuestos al menos a mantenerse neutrales o a exigir garantías. La respuesta fue negativa. El Ejército, aunque proclamaba su carácter apolítico y su compromiso con la Constitución, había sido acusado desde meses antes de no proteger a todos los colombianos por igual, y el gobierno de Ospina había multiplicado los nombramientos militares en cargos de autoridad. Los mismos generales que en abril de 1948 habían propuesto una junta provisional respondían ahora al Ejecutivo. No hubo fisura pública ni pronunciamiento.
Las cuatro piezas se articulaban con una lógica clara: bloquear la posesión del 7 de agosto de 1950 mediante la deslegitimación electoral (retiro de Echandía), la remoción presidencial (juicio político), la presión social (huelga) y la neutralización coercitiva (Ejército). Si tres de las cuatro fallaban, la operación se venía abajo. Fallaron todas al mismo tiempo.
El decreto del 9 de noviembre y el cierre institucional
Ospina no esperó a que el juicio político se tramitara. La misma mañana del 9 de noviembre, tras la visita de los presidentes liberales de las cámaras, expidió el decreto de estado de sitio en todo el país. El instrumento era de una amplitud que Colombia no había conocido en el siglo XX. Cerró el Congreso —Senado y Cámara de Representantes— y suspendió las Asambleas Departamentales y los Concejos Municipales. Confirió a los gobernadores poderes amplios para el control del orden público. Modificó el régimen de votación de la Corte Suprema de Justicia. Impuso censura rígida sobre la prensa y sometió a supervisión oficial el correo, los telegramas y las llamadas telefónicas. Prohibió las manifestaciones. Estableció toque de queda.
El mecanismo era jurídicamente el estado de sitio previsto en la Constitución de 1886, pero su efecto político fue el de una clausura sistemática de todos los espacios de deliberación. El Congreso liberal, única institución donde la mayoría del partido tenía representación efectiva tras la conservatización de la policía y el Ejército, dejó de existir como interlocutor. La reforma electoral que había sido el instrumento de la operación se convirtió en letra muerta porque las Asambleas y Concejos que debían tramitar sus efectos regionales quedaban también cerrados. La censura impidió que la deslegitimación del proceso electoral, ya asentada por el informe de Caballero Calderón, encontrara amplificación pública. Con las manifestaciones prohibidas y el toque de queda vigente, la huelga general quedaba fuera de posibilidad material.
En términos de arquitectura del poder, el decreto transfirió la capacidad de gobernar del Congreso al Ejecutivo y de éste, en los territorios, a los gobernadores conservadores. El Ejecutivo, además, disponía ahora de un Ejército politizado y de una policía —los chulavitas, la popol, los pájaros— convertida en fuerza de partido. La legalidad se replegó al Palacio de San Carlos.
El estado de sitio decretado ese día no fue transitorio. La excepción constitucional se volvió norma: durante décadas, su vigencia sería la regla y no la excepción. El Congreso permaneció clausurado durante un período prolongado. La ruptura del entendimiento bipartidista mínimo que había sobrevivido desde el 10 de abril de 1948 quedó consumada.
Dieciséis días después de la clausura, el 25 de noviembre, ocurrió el episodio que confirmó la irreversibilidad del cierre. Echandía salió de su residencia acompañado de su hermano Vicente y varios amigos liberales. Caminaron por la calle 39 hacia la carrera 13. Estudiantes se les fueron sumando y formaron una pequeña manifestación pacífica. A la altura de los muros del colegio María Auxiliadora y la empresa Bavaria, el grupo fue atacado. Vicente Echandía murió allí. El líder liberal que había retirado su candidatura el 7 de noviembre veía asesinado a su hermano en la vía pública, dos días antes de las elecciones.
El 27 de noviembre, Laureano Gómez fue elegido presidente con 1.140.619 votos. Era el único candidato. El liberalismo, en cumplimiento del acuerdo de abstención decretado por la Dirección Nacional después del informe de Caballero Calderón y la renuncia de los liberales de la Corte Electoral, no concurrió.
Por qué falló: la asimetría coercitiva y sus límites
La operación de noviembre fracasó porque descansaba en una premisa que el sistema político colombiano ya no cumplía: que las reglas institucionales tenían valor autónomo, independiente de la capacidad de imponerlas. Los liberales controlaban el Congreso, el aparato administrativo electoral y la retórica de la legalidad. Carecían de casi todo lo demás.
La policía había sido conservatizada desde 1948 y sus cuerpos irregulares —chulavitas, pájaros, popol— operaban en el campo con impunidad partidista. El Ejército, aunque proclamaba neutralidad, respondía en la práctica al Ejecutivo y sus mandos habían sido crecientemente politizados. Los gobernadores eran, tras la remoción sistemática de los liberales, casi todos conservadores. La CTC no tenía la densidad para paralizar la economía nacional. Las guerrillas liberales del Meta, encabezadas por Eliseo Velásquez desde 1948, y las autodefensas gaitanistas del sur del Tolima estaban aún en fase embrionaria: seguían siendo periféricas al centro de decisión, y en muchos casos operaban por fuera del control efectivo de la Dirección Nacional Liberal.
Ospina, en cambio, disponía de todos los instrumentos coercitivos y de un mecanismo jurídico —el estado de sitio— que le permitía usarlos sin autorización parlamentaria. La asimetría era total. El juicio político era una amenaza formal que solo podía funcionar si el presidente aceptaba someterse a él. Ospina eligió no hacerlo, y ninguna institución podía obligarlo.
Hay una segunda razón, menos estructural. La retórica incendiaria liberal —el partido "armado", la "guerra civil" si se perdía en las urnas, la reforma que adelantó las elecciones, el tiroteo del 8 de septiembre en la Cámara— redujo el margen para cualquier salida negociada. Los directorios conservadores encontraron en las palabras liberales la justificación anticipada de la respuesta autoritaria. No es que Ospina cerrara el Congreso porque los liberales lo obligaran; la escalada mutua clausuró los espacios donde una decisión distinta hubiera sido políticamente viable dentro del conservatismo. El laureanismo, dominante desde el regreso de Gómez en junio, había convertido la hegemonía sin concesiones en programa.
Existe una tercera razón, más profunda. La crisis de noviembre de 1949 fue un conflicto de élites cuyas bases ya habían desbordado a sus propios dirigentes. La violencia rural precedía al cierre institucional. Los chulavitas asesinaban liberales, quemaban escuelas y destruían resultados electorales en Boyacá, Casanare, Tolima y Cundinamarca desde 1948. Tras las elecciones parlamentarias del 5 de junio de 1949, el corregidor de Tame había ordenado quemar las papeletas cuando el conteo arrojó 463 votos liberales contra 39 conservadores; en otros municipios el registrador destruyó papeletas ante un sargento del Ejército. Eliseo Velásquez había asediado Nunchía en Casanare en abril de 1949. La autodefensa gaitanista se estaba organizando en Gaitania, Planadas y Santiago Pérez. El colapso institucional de noviembre no fue la causa de la Violencia: fue la ratificación formal de una guerra que las élites de ambos partidos habían desatado y ya no podían detener.
Consecuencias inmediatas y de largo plazo
La consecuencia inmediata fue la elección sin adversario de Laureano Gómez y la clausura efectiva del pluralismo político por más de tres años. Gómez tomó posesión el 7 de agosto de 1950 en el salón elíptico del Capitolio ante el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Domingo Sarasty, porque el Congreso seguía cerrado. Su gobierno profundizó las restricciones heredadas del período final de Ospina.
La consecuencia rural fue la expansión de las guerrillas liberales. Tras el cierre del Congreso, una operación militar fracasada desencadenó en los Llanos la rebelión que se prolongaría hasta mediados de 1952 y consagraría a jefes como Guadalupe Salcedo, Eduardo Franco Isaza y Dumar Aljure. A comienzos de 1950, las bandas guerrilleras llaneras contaban con unos 2.500 combatientes, operaban una emisora clandestina —Voz de la Libertad, Radio Libre de Colombia— y recibían apoyo financiero de hacendados liberales prósperos que se sentían amenazados por el régimen conservador. Para 1952, las guerrillas de Casanare, Vichada, Meta y Arauca reunían hasta 10.000 combatientes, y el conjunto nacional superaba los 20.000. El gobierno llegó a temer una ruptura territorial.
En noviembre de 1949, coincidiendo con el cierre del Congreso, el Partido Comunista llamó formalmente a la autodefensa de masas. En regiones como el sur del Tolima, sin embargo, la autodefensa liberal gaitanista ya existía antes de ese llamado. La alianza inicial entre hacendados liberales y guerrillas llaneras se resquebrajaría a medida que las guerrillas adoptaran banderas de defensa de la tierra y de los peones, desbordando el objetivo partidista original de reemplazar al gobierno conservador.
La consecuencia institucional fue la conversión del estado de sitio en régimen permanente. La excepción constitucional dejó de ser instrumento temporal para volverse el marco de gobierno ordinario. Cada intento de restablecer la legalidad plena tropezó con la persistencia de la violencia; cada persistencia de la violencia justificó la prolongación del estado de sitio. Fue una lógica que Colombia arrastraría durante décadas.
La consecuencia sobre el sistema de partidos fue duradera. El liberalismo de posguerra quedó marcado por la memoria del fracaso institucional: la lección aprendida por dirigentes como Alberto Lleras Camargo fue que la única salida sostenible pasaba por un pacto de élites con garantías recíprocas escritas, no por la aritmética electoral. Esa convicción decantaría, casi una década después, en el Frente Nacional de 1958. El conservatismo, por su parte, quedó fracturado entre laureanistas y ospinistas —fractura que Gómez agudizaría desde el poder— y su ala civilista pagaría el costo del 13 de junio de 1953.
Por qué este hecho sigue importando
La maniobra liberal de noviembre de 1949 se recuerda mal, cuando se recuerda. El cierre del Congreso ha sido narrado con frecuencia como decisión unilateral y previsible de Ospina, y la elección de Gómez como su desenlace mecánico. En esa versión, el intento parlamentario de bloquear la posesión conservadora desaparece o queda reducido a un gesto de impotencia. Pero la operación existió, tuvo cuatro piezas articuladas, contó con el respaldo formal de la Dirección Nacional Liberal y de la CTC, y llegó al punto de notificarse presidencialmente la mañana del 9 de noviembre.
Su importancia histórica es doble. Por un lado, documenta que hubo una última ventana institucional dos años antes de lo que suele reconocerse, cuando la Violencia ya era intensa en el campo pero no había consumido aún los canales urbanos de deliberación. La vía autoritaria no fue inevitable: fue el resultado de decisiones concretas, tomadas en fechas precisas, por actores identificables. El decreto del 9 de noviembre fue una elección, no un destino.
Por otro lado, el fracaso de la operación ilumina la naturaleza del régimen que se estaba constituyendo. En una democracia funcional, un Congreso mayoritario puede iniciar juicio político a un presidente sin que éste responda cerrando el Congreso. Cuando ese equilibrio ya no existe —cuando el Ejecutivo dispone de instrumentos coercitivos que su adversario legislativo no puede contrarrestar—, las instituciones representativas dejan de tener valor propio y se vuelven meros escenarios de fuerzas asimétricas. En noviembre de 1949, Colombia cruzó esa frontera. El Congreso liberal descubrió, en cuestión de horas, que las reglas que había manejado con habilidad durante meses no tenían respaldo material. Ospina descubrió, con la misma rapidez, que podía suspenderlas sin costo político inmediato.
La responsabilidad del cierre democrático fue asimétrica: Ospina firmó el decreto y Gómez se benefició de él. Pero fue también compartida. La reforma electoral liberal había sido diseñada para blindar al partido de una revisión de cédulas hostil, no para preservar la deliberación bipartidista. La retórica incendiaria de senadores como Gilberto Moreno anunciaba la guerra civil desde el propio recinto legislativo. Los directorios liberales toleraron durante meses la escalada verbal de sus figuras departamentales mientras las bases pagaban en los municipios el costo de esas invectivas.
Recordar la maniobra de noviembre de 1949 no absuelve a Ospina ni a Gómez de la decisión concreta de clausurar el Congreso. Permite entender que la Violencia extrema de los años cincuenta no fue el desbordamiento inevitable de fuerzas primitivas, sino el resultado de una espiral en la que las élites tradicionales gastaron sus últimas reservas institucionales sin que ninguna de las dos aceptara pagar el costo de una tregua. Cuando el 27 de noviembre Gómez ganó sin oposición, no ganaba solo una elección: ganaba el país que las cuatro piezas de la operación liberal habían intentado impedir. Le tomaría a Colombia treinta años recomponer, apenas parcialmente, lo que se había cerrado esa mañana en el Palacio de San Carlos.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 89, 972 citas
[1]al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…p. 89
[46]o para impedir a las autoridades que les quitaran las cédulas. La dictadura conservadora (1950-1953) La elección de Laureano Gómez para el periodo 1950-1954 llevó a la ruptura total entre los dos partidos. Las guerrillas liberales crecieron en varias regiones del país, como los Llanos Orientales, el occidente de…p. 97
02Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2141 cita
[2]ros sitios peque ñ os. Finalmente, en Bogot á, siguiendo a los jefes, una gran masa se acerc ó al Palacio de Gobierno, donde esperaron los resultados de las negociaciones con el presidente. Carlos Lleras y Dar í o Echand í a pidieron su renuncia, pero el presidente defendi ó su legitimidad, esperando la llegada de…p. 214
03Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 199, 2012 citas
[3]tras int e rmin ab les meses de racionamientos de agua y electricidad a raíz de una int ensa sequ ía en 1947 que se prolongó en 1948. Además, en un gesto qu e causó irritación en el libera li smo, el canc ill er La ur ea no Gómez lo h ab ía excl uid o de la delegación co l ombia na a la Confe ren cia, pese a que los…p. 199
[59]la Corte Supr ema de Ju sticia la declaró co nf or me a la constitu- ción. El l eng uaje d e los g r andes diarios na ci ona l es, replicado en ca da municipio imp orta n te p or l os periód icos l oc ales, recal entaba el 20 1 202 Marco Pala c ios ambiente. El léxico buscaba producir efectos calculados entre los…p. 201
04Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 cita
[4]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…p. 29
05Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 232, 235, 2383 citas
[5]a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…p. 232
[18]Las autori- dades civiles y policiales se hallaban parcializadas, la Iglesia apoyaba la persecución contra los libera- les y veía con buenos ojos el accionar de Laurea- no Gómez. Actitudes intransigentes que sirvieron para que los miembros del partido liberal se alia- ran en torno a Gaitán para fortalecer a la…p. 235
[38]departa- mentales y de los concejos municipales y se confi- rió a los gobernadores poderes amplios para el control del orden público; se modificó el régimen de votación de la Corte Suprema de Justicia; se impuso una rígida censura de prensa y el correo, los telegramas y aun las llamadas telefónicas estu- vieron…p. 238
06Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1051 cita
[6]104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…p. 105
07Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 21, 28, 75, 794 citas
[7]país, Ospina Pérez en- vía el siguiente mensaje a los emba- jadores y cónsules de Colombia en el exterior: «Un desconocido dio muerte al doctor Gaitán; la multitud destrozó el cadáver del asesino que no ha sido identificado; se trata de un comunis- ta.» El general Marshall de inmediato difundió la versión de que el…p. 75
[12]su residencia en 1952, actuó con ener- gía y vitalidad incansables. La vocería del gaitanismo la asumió Francisco José Chaux, político veterano y ecuá- nime. Los gaitanistas, acostumbrados a la fuerte figura de Gaitán que con- trolaba todas las decisiones, después de su muerte se debilitarían por las lu- chas internas…p. 21
[29]po- demos vacilar» y agregó después: «... Un acuerdo con liberales, que es un partido que se halla dirigido por co- Capítulo 1 31 munistas...» El 24 de octubre el regis- trador nacional, Eduardo Caballero Calderón, informó al presidente cómo en 120 municipios, o sea una séptima parte del territorio nacional, los libe-…p. 28
[39]salón elíptico del Capitolio nacional, el 7 de agosto de 1950, ante el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Domingo Sarasty. 82 Nueva Historia de Colombia. Vol. // Laureano Gómez: v Mariano Ospina Pérez en la víspera del cambio de mando; el primero no estuvo de acuerdo con la política de Unión Nacional del…p. 79
08Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 165, 169, 1773 citas
[8]revolucionario a la provincia, así fuera muchas veces con un triunfalismo sin fundamento y distorsionado de lo que acontecía en Bogotá. «El pueblo manda en Colombia por primera vez en la historia… La revolución colombiana es la más grande del mundo… Ha comenzado la verdadera Revolución Americana», eran algunas de las…p. 165
[44]otro más, y los pies de una criatura deforme, formando el conjunto un ser tan espantoso y horroroso que sólo mirarlo causaba la muerte. Nuestro basilisco se mueve con pies de confusión y estupidez, sobre piernas de brutalidad y violencia que arrastran su inmensa barriga oligárquica; con pecho de ira, brazos masónicos…p. 169
[54]durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…p. 177
09Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 82, 87, 913 citas
[9]frente al templo de Santo Domingo, en un teatro público. Se decidió que allí se reunieran provisionalmente los jefes para deliberar. Se acordó atender la “invitación” del presidente e ir a Palacio. Pero ¿cómo hacerlo? La multitud los seguía y a toda costa debía impedirse que el pueblo se acercara a la sede de…p. 82
[10]mañana del 10 de abril, en un salón contiguo de donde se hallaban los jefes liberales. Señores generales, estoy a sus órdenes. —Señor presidente, la situación es sumamente delicada — comentó el general Germán Ocampo. —Tengo la impresión —dijo el presidente— de que hemos ganado bastante terreno en la batalla de la…p. 87
[23]creyendo que se dirigían a él, le respondió: “Ahora no puedo, doctor Forero, espere hasta que se restablezca la normalidad”. Según testigos, hubo cuarenta disparos, treinta de revólver y diez de pistola. Jiménez falleció al instante y Soto del Corral (exministro liberal y quien había hecho la defensa del proyecto)…p. 91
10Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 25, 42, 503 citas
[11]hay un acuerdo entre los dirigentes liberales, o simple- mente estan tanteando el terreno. E! presidente in- siste en su pregunta. Don Luis Cano responde que no venfa preparado para la entrevista. El mas de- cidido es Lleras Restrepo, que expresa que cual- quier medida que se asuma Ilegaré demasiado tarde. Pues…p. 42
[13]pueblos, el gobierno garantiz6 su sobrevivencia. En esta situa- cién de emergencia nacional, algunos sectores del partido liberal, que lo antepusieron todo por la de- fensa de las instituciones, entraron a formar parte de una coalicién de gobierno, llamada de «Unién Nacional», en tanto que los gaitanistas conspiraban…p. 50
[14]que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…p. 25
11Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2281 cita
[15]el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…p. 228
12El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 1401 cita
[16]sorprendentemente difícil ofrecer una interpreta ción que se sostenga y que sea útil de “organización autónoma”, en contraste con la cooptada, etc. 130. Evidentemente, también aquí había un doble intento de inclusión y domestica ción, pero tomo esto por dado. 136 U n mapa de la represión en C olombia (1910-2010)…p. 140
13Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1841 cita
[17]aim was to ensure that the provincial masses, who had shown such revolutionary vigor on April 9, would not threaten the pax romana imposed on the urban centers. Stimulated by Gómez's preaching, this task was carried out in the principal Conservative bastions of Boyacá and Nariño as well as in Antioquia. In Antioquia…p. 184
14Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3532 citas
[19]México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…p. 353
[21]México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…p. 353
15Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 901 cita
[20]respect for the constitution”; the Colombian military was “resolved to de- fend and support” that document.120 Following the address, Colombian soldiers began patrolling some of the republic’s most contested regions. Colombian ser- vicemen, as a result, exposed themselves to hit-and-run guerrilla attacks. Despite the…p. 90
16Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1271 cita
[22]de las elecciones presidenciales eue se llevarían a cabo on junio de 1959; las parlamentarias se postergaron de marzo a juro de 1949 Terminada la Unión Nacional, en mayo de 1949, los liberales decidieron aprovechar su mayoría parlamentaria para contrarrestar La acción del presi- dente Presentaron un proyecto de re-…p. 127
17When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 144, 152, 3169 citas
[24]against the coalition government. On March 10 the laureanista newspapers El Siglo and Eco Nacional opened a violent attack upon Dario Echandia, whom they characterized as a ItLiberal Trojan horse," for they reasoned he would be the Liberal presidential candidate for the 1950-54 tenn. Enrique Cuellar} 13 anos, p.88.…p. 316
[25]against the coalition government. On March 10 the laureanista newspapers El Siglo and Eco Nacional opened a violent attack upon Dario Echandia, whom they characterized as a ItLiberal Trojan horse," for they reasoned he would be the Liberal presidential candidate for the 1950-54 tenn. Enrique Cuellar} 13 anos, p.88.…p. 316
[26]against the coalition government. On March 10 the laureanista newspapers El Siglo and Eco Nacional opened a violent attack upon Dario Echandia, whom they characterized as a ItLiberal Trojan horse," for they reasoned he would be the Liberal presidential candidate for the 1950-54 tenn. Enrique Cuellar} 13 anos, p.88.…p. 316
[30]relationships already broken in the area of public order must likewise be broken in the private sphere."35 Public utterances were well seasoned with behind-the- scenes maneuvering that combined to cast a pall of conspiracy over Bogota in late October and early November. During the first week of October, the national…p. 152
[31]relationships already broken in the area of public order must likewise be broken in the private sphere."35 Public utterances were well seasoned with behind-the- scenes maneuvering that combined to cast a pall of conspiracy over Bogota in late October and early November. During the first week of October, the national…p. 152
[32]relationships already broken in the area of public order must likewise be broken in the private sphere."35 Public utterances were well seasoned with behind-the- scenes maneuvering that combined to cast a pall of conspiracy over Bogota in late October and early November. During the first week of October, the national…p. 152
[60]intensified their invective in Bogota. Two of the most outspoken were Carlos Ueras Restrepo and Laureano G6mez. Carlos Ueras was the self-proclaimed leader of the nation's militant Liberals in 1949. A longtime.member of the national Liberal directorate and minister of finance under Presidents Eduardo Santos and…p. 144
[61]intensified their invective in Bogota. Two of the most outspoken were Carlos Ueras Restrepo and Laureano G6mez. Carlos Ueras was the self-proclaimed leader of the nation's militant Liberals in 1949. A longtime.member of the national Liberal directorate and minister of finance under Presidents Eduardo Santos and…p. 144
[62]intensified their invective in Bogota. Two of the most outspoken were Carlos Ueras Restrepo and Laureano G6mez. Carlos Ueras was the self-proclaimed leader of the nation's militant Liberals in 1949. A longtime.member of the national Liberal directorate and minister of finance under Presidents Eduardo Santos and…p. 144
18Colombia bizarraPirry · 2022 · p. 1881 cita
[27]podían ir armados al Capitolio, y en el edificio funcionaban dos bares que atendían las necesidades etílicas de estos HP, es decir, honorables parlamentarios. Esa mezcla de polarización política, trago y armas no auguraba nada bueno. El 8 de septiembre de 1949, en la madrugada, se reanudó la sesión y siguió la…p. 188
19Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 335, 3382 citas
[28]were heard but not acted on. Young turks in both parties began girding their loins for the June 1949 elections. “The Liberal Party is armed, and if it does not triumph in the elections it will declare civil war,” trumpeted Liberal senator Gilberto Moreno, while his Conservative counter- part, Gilberto Alzate, warned…p. 335
[43]thanks to Gómez’s offensive, were being tarred as communist fellow travelers. From the moment Laureano Gómez set foot on Colombian soil in June 1949, fear gripped Liberal hearts. It was clear to them that their old adversary intended to take control of the nation by winning the upcoming presidential contest. Moderate…p. 338
20Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 38, 452 citas
[33]gadas de protegerlos. Las identidades partidistas estaban tan enraizadas que, con su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote “chulativa”, con que los grupos liberales desig- naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia; ese era el nombre de…p. 45
[34]su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote "chulativa”, con que los grupos libérales desig naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia', ese era el nombre de una vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita que desde 1837 había…p. 38
21No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 56, 602 citas
[35]Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…p. 56
[55]eran importantes, el movimiento gue- rrillero más numeroso y mejor armado estaba en Casanare, Vichada, Meta y Arauca 108. Su capacidad militar les dio para tomarse bases militares como las de Palanquero, en Cundinamarca, y pueblos como Orocué, en Casanare. Al comienzo, los hacendados apoyaron a las guerrillas, pero…p. 60
22Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2221 cita
[36]testigo, y víctima, de un lamentable episodio de la intolerancia colombia- na, y de nuevo emergería su espíritu realista. El viernes 25 de noviembre de 1949, luego del mediodía, Echandía deja su residencia en com- pañía de Vicente, su hermano, y de varios ami- gos liberales. Se encaminan por la calle 39 hacia la…p. 222
23Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2801 cita
[37]la re- lativa homogeneidad en su táctica sin- dical. El movimiento sindical durante la «Regeneración Conservadora» y la dictadura del general Rojas Pinilla Este período sigue siendo uno de los más indocumentados en lo que res- pecta a los movimientos sociales. Los estudios históricos sobre el sindicalis- mo le dedican…p. 280
24Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[40]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…p. 69
25Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 4141 cita
[41]Fire; Betancourt E. and García B., Matones y cuadrilleros. 39. Preparations for the conference are detailed in Braun, The Assassination of Gaitán, 129–31; conference business in Tirado Mejía, Colombia en la OEA, 84–98. For Gaitán’s career, see Braun, The Assassination of Gaitán, chapters 1– 5. Lleras mentions his link…p. 414
26Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 401 cita
[42]economic elites that dominated both polit- ical parties (Pearce 1990, 44). His candidacy expressed the frustration of mil- lions of Colombians disappointed with the failed reformist efforts of the López-Pumarejo government. In April 1948 Gaitan was assassinated in the streets of Bogotá. His death set off an incredible…p. 40
27La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1861 cita
[45]La oportunidad de culminar la sub - versión socialista había pasado. Ahora seguía el anticlímax de la vi o lencia, estimulado con el poder desde el mismo go- bierno. Así se acabaría de frustrar el élan y se pondría dique al avance de la Secularidad instrumental. Sin embargo, los liberales en un último esfuerzo de…p. 186
28Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 37, 40, 493 citas
[47]April 29. On May 4, an ominous report pub- lished in El Liberal stated that the Chulavitas had arrived in Nunchía and Tá- mara six days previously and were now sowing terror and ruin. “The Llaneros,” wrote Juan Salagero Bravo, “are visibly alarmed by this action by the governor of Boyacá, who is surely following the…p. 49
[48]heartened Liberals fleeing towns in Tolima, Cundinamarca, and Boy- acá. 26 Regarding Velásquez as the chief of the nascent guerrilla movement, they traveled down the roads to Meta and Casanare to join him, setting the stage for the Liberal insurgency that within a few months would engulf the Llanos. On March 17, 1949,…p. 37
[51]During the first phase, prosperous Liberal ranchers who felt threatened by the Conservative regime helped to organize and finance the struggle. The guerrillas, for their part, at times looked upon the directorate as their supreme mentor, while at other times believed the politicians of the capital to be “comfortable…p. 40
29Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 4251 cita
[49]in Bogotá to protest Gaitán's death and call for Ospina's resignation. Having transformed the force into a military arm of the Conservative Party, he used it for the violent repression of Liberals in many areas and their harassment everywhere. 76 Violent incidents between police, paramilitary organizations, and ad hoc…p. 425
30Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 471 cita
[50]batallones del Ejército. Aunque la operación fue un fracaso militar, desen- cadenó la “rebelión llanera” que se prolongó hasta mediados de 1952 (Molano, 1986). Durante esta rebelión, numerosas victorias en contra de la Poli- cía y el Ejército consagraron a Guadalupe Salcedo, Eduardo Fran- 20 Todas las entrevistas…p. 47
31El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 692 citas
[52]parida necesariamente en el campo. Cuando en Colombia el Partido Comunista llamó a la autode- fensa de las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto- ñaba entre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir o perecer. El presidente Gómez Castro, al darse cuenta que había nacido una resistencia…p. 69
[53]parida necesariamente en el campo. Cuando en Colombia el Partido Comunista llamó a la autode- fensa de las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto- ñaba entre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir o perecer. El presidente Gómez Castro, al darse cuenta que había nacido una resistencia…p. 69
32A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 162 citas
[56]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…p. 16
[57]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…p. 16
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 481 cita
[58]que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…p. 48