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Biografía

Laureano Gómez

Transversal

1889–1965

18 min de lectura36 documentos
NacimientoFebrero de 1889, Bogotá, Colombia
Fallecimiento1965
RolesPolítico conservador · Parlamentario
Lugar principalBogotá
Período históricoTransversal
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La biografía

Laureano Gómez Castro (1889-1965) llevó al conservatismo colombiano hasta su forma más extrema —hispano-católica, corporativista, antiliberal— y, desde esa radicalidad, encarnó tres momentos decisivos del siglo XX: la oratoria incendiaria que preparó La Violencia, la presidencia autoritaria de 1950-1953 con su proyecto de reforma constitucional inspirada en Franco, y, tras el derrocamiento por Rojas Pinilla, el pacto negociado en Benidorm y Sitges que dio origen al Frente Nacional. Ingeniero de formación, periodista de oficio, parlamentario temible y presidente interrumpido, Gómez es la figura que hace inteligible el paso de la República Conservadora al régimen bipartidista de coalición: fue simultáneamente el hombre que profundizó la crisis y el que firmó su clausura pactada.

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Línea de vida

  1. 1904

    Bachillerato en el Colegio San Bartolomé

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    Obtuvo el diploma de bachiller en el colegio de San Bartolomé, dirigido por la Compañía de Jesús, institución que forjó su fe católica y su visión política hispano-conservadora.

  2. 1909

    Triple irrupción pública: mitin, alocución y fundación de La Unidad

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    En un mismo año pronunció un discurso en un mitin republicano contra el gobierno del general Rafael Reyes (13 de marzo), tomó la palabra ante el presidente González Valencia en San Bartolomé, y fundó el periódico La Unidad como trinchera de la doctrina católica frente al anticlericalismo restablecido tras el Quinquenio.

  3. 1935

    Publicación de El Cuadrilátero

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    Publicó el libro El Cuadrilátero con semblanzas de Hitler, Mussolini, Stalin y Gandhi, atacando a los tres primeros como dictadores y elogiando al último por su pacifismo; la obra revela su filiación hispanista-falangista antes que fascista en sentido estricto.

  4. 1936

    Fundación del diario El Siglo

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    Fundó El Siglo durante los primeros años de la República Liberal, convirtiéndolo en el vocero implacable del conservatismo antiliberal; desde sus páginas atacó la escuela laica, llamando al Ministerio de Educación 'Ministerio de Corrupción Nacional', y equiparó el liberalismo con el comunismo.

  5. 1950

    Asunción de la Presidencia de la República

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    Tomó posesión el 7 de agosto de 1950 bajo estado de sitio vigente desde 1949, con el liberalismo abstencionista y el país inmerso en La Violencia; gobernó con poderes extraordinarios e impulsó un proyecto de reforma constitucional de inspiración corporativista y franquista.

  6. 1951

    Retiro forzoso por enfermedad y gobierno a control remoto

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    A fines de octubre de 1951 una angina de pecho lo obligó a ceder la presidencia al designado Roberto Urdaneta Arbeláez, pero pretendió gobernar a distancia e impulsó la creación en 1952 de la Comisión de Estudios Constitucionales para redactar su proyecto de reforma corporativista.

  7. 1953

    Derrocamiento por el golpe de Gustavo Rojas Pinilla

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    Su mandato fue interrumpido por el golpe militar de Rojas Pinilla; Gómez partió al exilio, primero a España y luego a otros destinos, mientras el proyecto de reforma constitucional quedaba trunco.

  8. 1957

    Pactos de Benidorm y Sitges: origen del Frente Nacional

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    Desde el exilio, Gómez negoció con el liberal Alberto Lleras Camargo los acuerdos de Benidorm y Sitges que establecieron el Frente Nacional, sistema de alternancia y paridad bipartidista que clausuró la dictadura de Rojas Pinilla y reencauzó la democracia representativa colombiana.

La semblanza

Pocos nombres despiertan en la memoria política colombiana el conjunto de asociaciones —temor, admiración, repulsa, respeto— que provoca el suyo. Sus contemporáneos lo llamaron "el Monstruo" desde tribunas liberales y "el jefe" desde las conservadoras; la historiografía lo ha caracterizado como un jefe sombrío cuyas intervenciones parlamentarias contribuyeron a hundir a Colombia en una época de fanatismo militante, sectarismo e intolerancia. Fue el más implacable enemigo del liberalismo desde su llegada al Congreso, el orador que convirtió el debate político en excomunión civil, el editor de El Siglo que sostuvo durante décadas una guerra sin cuartel contra la escuela laica, el matrimonio civil, la libertad de cultos y todo el programa liberal del siglo XX.

Y sin embargo es también quien, ya derrocado y exiliado, firma con Alberto Lleras Camargo los acuerdos que restituyen la democracia representativa tras la dictadura militar. Esa tensión —entre el doctrinario que polariza hasta el exterminio y el negociador que pacta la salida— define su lugar en la historia. No se resuelve inclinando la balanza a uno u otro lado: se sostiene. Gómez fue las dos cosas porque ambas eran funcionales a la misma lógica: la defensa de un orden en el que las élites bipartidistas conservaran el monopolio de la representación, primero por vía del aplastamiento del adversario, luego por vía de su cooptación paritaria.

Los orígenes: San Bartolomé y la primera pluma

Nació en febrero de 1889, hijo de don José Laureano Gómez y doña Dolores Castro, en una familia de clase media bogotana con recursos suficientes para enviarlo al colegio de San Bartolomé, la institución que la Compañía de Jesús había reabierto tras el regreso de la orden al país en 1884. Allí obtuvo el diploma de bachiller en 1904. La formación jesuita marcó de forma indeleble no solo su fe personal sino toda la arquitectura de su pensamiento político: la centralidad de la Iglesia católica romana como ordenadora de la vida social, la desconfianza radical hacia el liberalismo como matriz de todos los errores modernos, la convicción de que Colombia era un país hispano-católico cuya identidad se defendía frente a las corrientes anticlericales, masónicas y librepensadoras.

Cinco años después del bachillerato se graduó como ingeniero en la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de la Universidad Nacional. La formación técnica —que en otros egresados condujo a la obra pública o al gremio empresarial— fue en Gómez apenas credencial: su vocación era otra. En 1909, con apenas veinte años, se produjo su irrupción pública. El 13 de marzo pronunció un discurso en un mitin republicano contra el gobierno del general Rafael Reyes, cuyo Quinquenio agonizaba. Poco después, ante el presidente sucesor, el general Ramón González Valencia, tomó la palabra en San Bartolomé para conmemorar los veinticinco años del regreso de los jesuitas al país. Ese mismo 1909 fundó el periódico La Unidad.

Los tres actos —la protesta cívica, la alocución confesional, la fundación del órgano de prensa— trazan de una vez el mapa de toda su carrera. Restablecida la libertad de prensa tras el Quinquenio, habían proliferado publicaciones anticlericales que atacaban a la Iglesia y al clero; el propio Gómez explicaría después que fue ese ambiente el que lo empujó a fundar La Unidad como trinchera de la doctrina católica. Desde entonces, y hasta el final de su vida, no distinguirá entre política y periodismo: la tribuna, la pluma y el escaño serán las tres formas de una misma vocación combativa.

La trayectoria: parlamento, prensa y radicalización (1911-1946)

Gómez llegó al Congreso muy joven y se hizo temer pronto. Su instrumento era la palabra: una oratoria de arquitectura clásica, cargada de latinismos, referencias bíblicas y sarcasmo demoledor, capaz de convertir a un adversario en objeto de escarnio nacional durante horas. En los años veinte protagonizó embestidas contra figuras de su propio partido —la memoria política le atribuye un papel destacado en el desgaste de Marco Fidel Suárez— que revelan un rasgo constante: sus enemigos más inmediatos fueron con frecuencia copartidarios. Ese uso interno de la ferocidad, dirigido contra los conservadores moderados o "modernizadores", será una constante de su trayectoria y explica en buena medida por qué el partido llegaría fracturado a los años cincuenta.

La caída del hegemonismo conservador en 1930 lo empujó a la oposición irrestricta y a un período fuera del país. A comienzos de los años treinta representó a Colombia en Alemania, en los años finales de la República de Weimar y los primeros del ascenso nazi. La estancia europea lo puso en contacto directo con los movimientos que estaban reordenando el continente: el fascismo italiano, el nazismo alemán, y sobre todo la reacción hispano-católica que cristalizaría en la Falange española y luego en el régimen de Francisco Franco. Regresó en 1932 con la ofensiva en la boca, dispuesto a atacar por igual al Partido Liberal, a la administración de Enrique Olaya Herrera y a los conservadores que colaboraban con el gobierno de la concentración.

En 1935 publicó El Cuadrilátero, un libro de cuatro semblanzas —Hitler, Mussolini, Stalin y Gandhi— en el que atacaba a los tres primeros como dictadores y elogiaba al último por su pacifismo. La obra desmiente los diagnósticos simples: Gómez no era estrictamente fascista ni un admirador irrestricto de Mussolini o Hitler. Su referente político era otro, más específico y más duradero: la Falange española y el franquismo, con su fórmula de restauración católica, corporativismo y autoridad presidencial fuerte. Esa filiación —hispanista antes que fascista— lo distingue de sus contemporáneos autoritarios y explica por qué su proyecto sobrevivió a la caída de las potencias del Eje en 1945: lo suyo era menos una modernidad reaccionaria a la europea que una restauración señorial a la española.

En 1936 fundó El Siglo, el diario que sería su plataforma durante las tres décadas siguientes. En pleno gobierno de la República Liberal —con Alfonso López Pumarejo empujando la Revolución en Marcha, y luego con Eduardo Santos en la Presidencia—, El Siglo se convirtió en el vocero implacable del conservatismo antiliberal. Desde sus páginas Gómez atacó al Ministerio de Educación llamándolo "Ministerio de Corrupción Nacional" por promover la escuela laica, "materialista y sin Dios". Cada reforma laboral, cada medida agraria, cada gesto de laicización fue leído como avanzada del comunismo. La estrategia era deliberada: equiparar liberalismo con comunismo para convertir la disputa política ordinaria en batalla civilizatoria, y desde ese marco reclamar la "reconquista" total del poder para los conservadores.

Volvió al Parlamento en 1942, tras un período de ausencia, en un país que la Segunda Guerra Mundial y el segundo mandato de López Pumarejo habían tensionado hasta la ruptura. Su oposición al alineamiento colombiano con Estados Unidos —lectura que incomodaba a los sectores liberales por sus resonancias con las simpatías conservadoras hacia la España franquista— coincidió con el desmoronamiento del liberalismo, dividido entre las tendencias oficialistas y el gaitanismo insurgente. Cuando Jorge Eliécer Gaitán tomó las riendas del liberalismo, Gómez lo enfrentó no como al oligarca moderado que había sido Santos, sino como al enemigo total, encarnación popular de todo lo que él combatía.

Su posible candidatura presidencial hacia 1946 despertaba en los liberales más temor que la de Mariano Ospina Pérez, quien representaba las corrientes moderadas del conservatismo. La división liberal —Gaitán frente al oficialismo— entregó la presidencia a Ospina; Gómez quedó como el líder indiscutido del ala extrema, dueño de El Siglo, con influencia decisiva sobre las bases del partido y sobre las relaciones con la jerarquía eclesiástica. Desde esa posición apoyó, a partir de 1947, la creación de la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC), impulsada por el gobierno conservador de Ospina como contrapeso a la Central de Trabajadores de Colombia, de simpatías liberales y comunistas. La UTC, respaldada por El Siglo y por el clero, encarnó el modelo de sindicalismo confesional que Gómez consideraba compatible con el orden social católico: era la traducción práctica, en el mundo del trabajo, de aquella "re-cristianización" que su proyecto reclamaba.

La presidencia: reforma corporativista y Violencia (1950-1953)

Gómez llegó a la presidencia el 7 de agosto de 1950 en circunstancias excepcionales: el asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948 había desatado el Bogotazo y precipitado al país en la espiral de La Violencia; el liberalismo se abstuvo en las elecciones de 1949 tras el rompimiento con Ospina; y el estado de sitio, decretado en 1949, no se levantaría durante todo su mandato. Bajo ese régimen de excepción, el Ejecutivo podía definir discrecionalmente qué conductas constituían atentados al orden público, y el habeas corpus había desaparecido. Gómez asumió un poder de facto casi ilimitado sobre un país que ya sangraba.

El proyecto que trajo consigo no era la simple continuación del conservatismo tradicional: era un plan de refundación institucional. Inspirado en el régimen de Franco, quería reemplazar la Constitución de 1886 —a la que sus autores conservadores del siglo XIX habían dotado ya de una impronta católica— por un ordenamiento explícitamente corporativista. La reforma que se comenzó a preparar contemplaba un Congreso elegido parcialmente por empresarios y organismos gremiales, una autoridad presidencial reforzada, elecciones menos frecuentes, la consideración de la prensa como servicio público —lo que en la práctica implicaba censura— y la prohibición de las sociedades secretas. Se suprimían la libertad de crítica y el derecho de oposición. Era, en el vocabulario de la época, un proyecto de "democracia orgánica": la representación por corporaciones y no por partidos, la jerarquía y no la deliberación, la unidad católica y no el pluralismo.

A fines de octubre de 1951 la enfermedad —una angina de pecho— obligó a Gómez a apartarse de la Presidencia. Lo reemplazó como designado Roberto Urdaneta Arbeláez, un conservador respetable y menos incendiario. Pero Gómez no soltó las riendas: pretendió gobernar a control remoto y, sobre todo, empujar hasta el final la reforma constitucional que consideraba el instrumento para saldar la crisis interna del conservatismo —enfrentado ya en dos facciones, laureanistas y ospinistas— y "regenerar" el país. En 1952 se creó la Comisión de Estudios Constitucionales, integrada por conservadores, encargada de redactar el proyecto.

Mientras tanto, La Violencia se generalizaba. El régimen combinó dos niveles de represión que la historiografía ha aprendido a distinguir: uno partidista, con matanzas concentradas en distritos de mayoría o empate liberal, particularmente en Boyacá, los Santanderes, el Tolima y los Llanos; y otro clasista, dirigido contra organizaciones populares y sindicales, incluidas las movilizaciones campesinas y obreras que venían de los años treinta. Una de las medidas más notorias fue la renovación de la policía: agentes considerados de simpatías liberales fueron sustituidos por campesinos reclutados en veredas boyacenses —muy especialmente en Chulavita— que ganaron rápidamente una reputación sanguinaria. Los "chulavitas" se convirtieron en el brazo armado del régimen en las zonas rurales y en el símbolo, para la memoria liberal, del terror oficial.

La retórica gubernamental acompañó la violencia con su propia arquitectura. El gobierno reclamó la existencia de setenta mil comunistas en Colombia fomentando la discordia, cifra grotescamente inflada para consumo interno e internacional. Y Gómez fijó su descripción canónica del enemigo en la metáfora del basilisco: un ser monstruoso con pies de confusión y estupidez, piernas de brutalidad y violencia, barriga oligárquica, pecho de ira, brazos masónicos y una pequeña cabeza comunista. Colombia, advertía, estaba al borde de caer bajo la Cortina de Hierro. La imagen no era ornamental: era una teología política. Convertía al adversario en criatura infrahumana, hacía superflua la deliberación y legitimaba de antemano cualquier medida.

Los efectos de ese discurso fueron múltiples, y no todos previstos por su autor. Profundizó la desorganización de las clases subalternas, cuya movilización propia quedó ahogada en el enfrentamiento bipartidista. Desorganizó también, paradójicamente, a las propias clases dominantes: al empujar hasta el extremo el proyecto corporativista, Gómez hizo perder al bloque de poder su cohesión y lanzó a una franja importante de las élites —incluidos ospinistas y liberales moderados— a la oposición y a la "resistencia civil". Durante algún tiempo, el conjunto de las clases dominantes no vio con malos ojos el laureanismo: la violencia combinaba, después de todo, un nivel de represión clasista funcional a sus intereses con el enfrentamiento partidista que servía de cobertura ideológica. Pero llegó un punto en que el costo de tolerar a Gómez —la ruptura del propio bloque, el aislamiento internacional, la ingobernabilidad— superó el beneficio.

En junio de 1953, ya recuperado, Gómez decidió retomar directamente el poder y remover al teniente general Gustavo Rojas Pinilla, comandante de las Fuerzas Militares, cuyo peso creciente le resultaba intolerable. El 13 de junio —algunas versiones lo sitúan el 15— Rojas encabezó el golpe militar que puso fin al gobierno Gómez-Urdaneta. La reacción fue casi unánime: liberales, conservadores ospinistas y amplios sectores de la sociedad civil respaldaron el pronunciamiento. Fue, según la fórmula que se hizo célebre, un "golpe de opinión". El propio Partido Conservador quedó fracturado en torno al golpe: el ala ospinista lo respaldó, la laureanista lo condenó. La reforma corporativista, que avanzaba aceleradamente, quedó sepultada esa misma tarde.

Benidorm, Sitges y la fundación del Frente Nacional (1953-1958)

Gómez salió al exilio en España. Allí se estableció, y hacia 1956 vivía en la localidad mediterránea de Benidorm. En cualquier otra biografía, el destierro habría sido el epílogo. En la suya fue el segundo acto.

A comienzos de los años cincuenta, cuando aún gobernaba, el expresidente liberal Alfonso López Pumarejo le había propuesto un acuerdo bipartidista de reparto del poder como salida a la crisis. Gómez rechazó entonces el esquema como maniobra liberal para arrebatar a los conservadores su victoria política. Pero el golpe militar cambió los términos del problema. Rojas Pinilla, inicialmente recibido con alivio por ambos partidos, comenzó a construir su propia base política —con proyectos de organización popular, sindical y de "tercera fuerza"— que amenazaba directamente el monopolio bipartidista de la representación. Ese autoritarismo con vocación populista, más los intentos de prolongar el mandato, empujaron a liberales y conservadores a lo que hasta entonces les había parecido imposible: entenderse.

Alberto Lleras Camargo, que había regresado a Bogotá a fines de 1954 tras renunciar a la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos, asumió como director del liberalismo la tarea de negociar. Y el interlocutor conservador con capacidad de comprometer al partido —o al menos a una parte decisiva— no era Ospina, ya devaluado por su ambigüedad frente al golpe, sino Gómez en su exilio español.

El 24 de julio de 1956, Lleras Camargo viajó a Benidorm y firmó con Laureano Gómez una declaración conjunta. El Pacto de Benidorm proponía el regreso a la normalidad jurídica y acordaba el trabajo conjunto de liberales y conservadores orientado a lograr la salida de Rojas del poder, así como la constitución de un gobierno o una sucesión de gobiernos de coalición entre los dos partidos históricos. Un año después, el 20 de julio de 1957 —Rojas ya había caído en mayo—, los mismos dos hombres firmaron en Sitges el segundo pacto, que precisó los mecanismos: alternancia presidencial entre liberales y conservadores cada cuatro años, paridad burocrática en todos los cargos electos y designados, y sistema pactado por dieciséis años.

El 1 de diciembre de 1957, un plebiscito nacional aprobó la reforma constitucional que formalizaba el Frente Nacional: 4.169.294 votos afirmativos contra 206.864 negativos, sobre una población cedulada de 5.386.931 personas. En las elecciones presidenciales del 4 de mayo de 1958, Lleras Camargo obtuvo 2.482.948 votos y se convirtió en el primer presidente del nuevo régimen. Gómez, que había sido el gobernante más intransigente del período de La Violencia y cuya pugna con los ospinistas había precipitado el golpe de 1953, era también uno de los dos padres fundadores del pacto que enterraba la guerra bipartidista.

La paradoja tiene una lógica que conviene formular sin ambages. El Frente Nacional no rectificó el sistema excluyente que había producido La Violencia: lo institucionalizó por vía pactada. La fórmula bipartidista de gobierno tenía antecedentes en Colombia —la Unión Republicana de 1910, la administración de Olaya Herrera en 1930, la propuesta de López Pumarejo en 1945—, pero ninguno de esos precedentes había cristalizado en un régimen constitucional de reparto por dieciséis años. La novedad estaba en la formalización: exigir un entendimiento previo entre los dos partidos, consignado en la Constitución como garantía de cumplimiento, equivalía a desplazar el poder constituyente desde la nación hacia las dos organizaciones tradicionales. Todo lo que estuviera fuera de liberalismo y conservatismo —fuerzas populares, movimientos sindicales, expresiones campesinas, disidencias regionales— quedaba, por diseño constitucional, sin acceso a la representación.

Que Gómez, el hombre que había pasado toda su vida denunciando al liberalismo como brazo del comunismo, firmara con un liberal el acuerdo que cerraba La Violencia no es un misterio: era la resolución coherente del problema que su propio proyecto había planteado. La reforma corporativista había fracasado; el intento de aplastar al liberalismo por vía autoritaria había producido, en cambio, un país incontrolable y un partido conservador roto. El pacto con Lleras era la vía de repliegue negociado: garantizaba la supervivencia bipartidista y bloqueaba la irrupción de las clases subalternas, cuya movilización el propio discurso laureanista había contribuido a desorganizar durante veinte años.

Su red: personas, lugares, ideas

La trayectoria de Gómez se entreteje con un tejido apretado de figuras. En el conservatismo, sus interlocutores permanentes fueron Mariano Ospina Pérez —adversario dentro del partido más que aliado, y su némesis en la fractura de los años cincuenta— y Roberto Urdaneta Arbeláez, el designado que administró en su nombre entre 1951 y 1953. Marco Fidel Suárez, presidente entre 1918 y 1921, había sido su primera gran víctima parlamentaria. En el liberalismo, la enemistad total lo enfrentó a Jorge Eliécer Gaitán, cuyo asesinato en 1948 abrió la puerta a la presidencia laureanista; luego a Alfonso López Pumarejo, arquitecto de las reformas de los años treinta, y a Eduardo Santos. Con Alberto Lleras Camargo la relación tuvo dos tiempos: durante décadas fue el adversario elegante del liberalismo moderado; en el exilio se convirtió en el copartícipe de la fundación del Frente Nacional.

En el flanco militar, Gustavo Rojas Pinilla es la figura que lo derrocó y sobre cuya caída se pactó la restauración civil. En el internacional, Francisco Franco fue el referente más constante: el franquismo español —con su restauración católica, su corporativismo y su hispanismo— constituyó para Gómez el modelo de orden político que Colombia debía adoptar. En la genealogía dinástica, su hijo Álvaro Gómez Hurtado prolongó la política familiar: fue él quien acuñó, en los años sesenta, la expresión "repúblicas independientes" para designar los reductos campesinos autónomos, denominación que tuvo consecuencias directas en la política militar del Estado. Cuando el gobierno de Guillermo León Valencia lanzó en mayo de 1964 la Operación Marquetalia contra uno de esos reductos, el resultado paradójico fue el nacimiento de las FARC.

Los lugares también dibujan su recorrido: Bogotá como escenario permanente —el San Bartolomé de los jesuitas, la Universidad Nacional, la redacción de El Siglo, el Capitolio, el Palacio de la Carrera—; Berlín en los años treinta como observatorio del ascenso nazi y de la reacción europea; Buenos Aires, Roma y Nueva York en distintos momentos diplomáticos; y, en la clausura, las dos localidades españolas —Benidorm y Sitges— cuyos nombres quedaron pegados a los pactos fundadores del Frente Nacional.

Su huella

Gómez murió en Bogotá en 1965, siete años después de que el Frente Nacional que había cofundado echara a andar. Su legado se mide en varios registros simultáneos, todos ellos irresueltos.

En el registro doctrinario, dejó al conservatismo colombiano una impronta hispano-católica y antiliberal que sobrevivió a su muerte y marcó, a través de El Siglo y de su hijo, buena parte del debate público hasta los años ochenta. En el registro institucional, es cofundador del régimen político que rigió el país entre 1958 y 1974 y cuyas huellas se prolongan hasta la Constitución de 1991: el bipartidismo formalizado, la exclusión constitucional de terceras fuerzas, la lógica del pacto entre élites como forma de resolución de crisis, todo ello tiene en Benidorm y Sitges su acta de nacimiento. En el registro violento, su nombre está adherido a los años más sangrientos de La Violencia: los chulavitas, la retórica del basilisco, la equiparación entre liberalismo y comunismo, la conversión del púlpito en tribuna política junto a los sacerdotes y obispos que compartieron su cruzada.

La historiografía lo ha leído de dos maneras principales. Una lo coloca en el centro explicativo de La Violencia: son las maquinaciones de los reaccionarios conservadores, en especial de Laureano Gómez —junto a las iniciativas y errores de López y Gaitán—, las que producen la catástrofe. La otra corriente advierte que ese enfoque, centrado en la acción política de las élites, deja fuera un elemento decisivo: la lucha de los trabajadores colombianos, las movilizaciones campesinas de los años treinta y cuarenta, las tensiones estructurales del capitalismo agrario, sin las cuales la violencia bipartidista no habría tenido la profundidad ni la duración que tuvo. Ninguna de las dos lecturas se sostiene sin la otra. Gómez no fue el motor único ni suficiente de La Violencia, pero tampoco fue simple síntoma: su agencia doctrinaria canalizó y amplificó una polarización estructural que él no había creado pero que supo, mejor que nadie de su generación, convertir en instrumento político.

Queda, por último, la pregunta sobre el hombre. Fue un lector voraz, un latinista formidable, un orador cuyas piezas todavía se estudian por su arquitectura; fue un padre y un jefe de partido de lealtades intensas; fue un católico de convicción sincera, no un cínico. Todo eso es cierto. También lo es que sus arengas y su periódico contribuyeron a que miles de colombianos fueran perseguidos, expulsados y asesinados en nombre de una restauración que confundía la fe con el Estado y el partido con la nación. La historia lo mira con esa doble carga. No se le puede reducir a demonio ni redimir como estadista tardío: fue el político colombiano que mejor encarnó, con toda su lucidez y toda su ceguera, el momento en que la República Conservadora se agotó, se hundió en la sangre y renació —pactada, restringida, aún incompleta— bajo la forma del Frente Nacional que él mismo, contra todo su pasado, quiso firmar.

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(1946–1947)Hecho1947Persecución sistemática de protestantes durante La ViolenciaHecho1948Contracción de la etnología estatal y ascenso del Museo del Oro (1948–1952)Hecho1948Cuestión agrariaEntidad1948El asesinato de Gaitán y el BogotazoHecho1948El BogotazoEntidad1948Eliseo Velásquez RodríguezEntidad1948Guerra FríaEntidad1948Huelga de la USO de 1948 y creación de Ecopetrol (1948–1951)Hecho1948Jorge Eliécer GaitánEntidad1948Jorge Eliécer Gaitán y el populismo colombiano truncadoEnsayo1948Jorge Zalamea BordaEntidad1948Juan Roa SierraEntidad1948La excepcionalidad colombiana ante el ciclo populista latinoamericanoEnsayo1948La Violencia bipartidista rural y los chulavitas (1948–1953)Hecho1948Literatura del testimonio de la Violencia (1948–1957)Hecho1948María Currea de AyaEntidad1948Mariano Ospina PérezEntidad1948Movilización popularEntidad1948PopulismoEntidad1948Violencia sexual sistemática como arma política durante La ViolenciaHecho1949Cierre del Congreso y elección de Laureano Gómez (1949–1950)Hecho1949Estado de sitioEntidad1949Guerrillas del Llano y autodefensas comunistas del Tolima (1949–1955)Hecho1949Guerrillas liberales y autodefensas campesinas (1949–1953)Hecho1949Intento fallido de golpe parlamentario liberal de noviembre de 1949Hecho1949Los pájaros y el terror conservador en el Valle del Cauca (1949–1957)Hecho1949Misión Currie y Batallón Colombia en Corea (1949–1954)Hecho1950Acumulación originariaEntidad1950AnticomunismoEntidad1950ChulavitasEntidad1950Conflicto agrarioEntidad1950Guerrilla liberalEntidad1950León María LozanoEntidad1950Miguel Ángel BuilesEntidad1950PájarosEntidad1950Rafael Rangel GómezEntidad1950Repertorio de protestaEntidad1950Resistencia campesinaEntidad1950Sectarismo bipartidistaEntidad1950Violencia bipartidistaEntidad1950Violencia ruralEntidad1951Eduardo Franco IsazaEntidad1951El Batallón Colombia en Corea (1951-1954)Ensayo1951Escisión entre 'limpios' y 'comunes' en El Davis (1951–1953)Hecho1951Pacto de Sogamoso (1951)Hecho1951Proyecto de reforma constitucional corporativista de Laureano Gómez (1952–1953)Hecho1951Urbanización aceleradaEntidad1952Chulavitas, pájaros y el origen del paramilitarismo colombianoEnsayo1952CiudadaníaEntidad1952Gerardo Loaiza AldanaEntidad1952Guadalupe Salcedo UndaEntidad1952Hernando TéllezEntidad1952Migración forzadaEntidad1952Roberto Urdaneta ArbeláezEntidad1953Crisanto Luque SánchezEntidad1953DesmovilizaciónEntidad1953Dictadura militarEntidad1953Gilberto Alzate AvendañoEntidad1953Golpe de Rojas Pinilla y amnistía a las guerrillas (1953)Hecho1953Gustavo Rojas PinillaEntidad1953La amnistía de Rojas Pinilla de 1953 y las paces incompletas de ColombiaEnsayo1953La dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957)Ensayo1953Tercera fuerzaEntidad1954El sufragio femenino en Colombia (1954)Hecho1954El sufragio femenino en Colombia (1954)Ensayo1954Guerra de Villarrica y Columnas de Marcha (1954–1955)Hecho1954Josefina Valencia MuñozEntidad1954Lucio Pabón NúñezEntidad1954Sufragio femeninoEntidad1955Mito: censura y resistencia cultural bajo la dictadura de Rojas PinillaHecho1956El decomiso de La Habana (1956)Hecho1956Pacto de Sitges y fundación del Frente Nacional (1957–1958)Hecho1956Pactos de Benidorm y Sitges: gestación del Frente NacionalHecho1957Álvaro Gómez HurtadoEntidad1957Caída de Rojas Pinilla y Junta Militar (1957)Hecho1957PlebiscitoEntidad1958Acción ComunalEntidad1958Alberto Lleras CamargoEntidad1958Alternancia bipartidistaEntidad1958Democracia restringidaEntidad1958Diego Montaña CuéllarEntidad1958El Frente NacionalÉpoca1958Frente NacionalEntidad1958ModernizaciónEntidad1959Fidel CastroEntidad1959Ley 2 de 1959 y las Reservas Forestales nacionalesHecho1961Combinación de formas de luchaEntidad1961Las reformas agrarias en Colombia (1936–2016)Ensayo1961Repúblicas independientesEntidad1962Germán Guzmán CamposEntidad1962La Violencia en Colombia (1962–1964)Hecho1964Alberto Ruiz NovoaEntidad1964El Frente Nacional y el origen de las guerrillas colombianasEnsayo1964Guillermo León ValenciaEntidad1964Las FARC: ¿injerto cubano o sedimentación agraria?Ensayo1964Las guerrillas colombianas y el Frente NacionalEnsayo1964Operación Marquetalia y el nacimiento de las guerrillas (FARC, ELN, EPL)Hecho1968Carlos Lleras RestrepoEntidad1970ANAPO (Alianza Nacional Popular)Entidad1970Fraude electoralEntidad1970Misael Pastrana BorreroEntidad1974Cierre formal del Frente Nacional y elecciones presidenciales de 1974Hecho1975ClientelismoEntidad1975Urbanización colombiana del siglo XXEnsayo1984Belisario BetancurEntidad1989Desmovilización del M-19 y conversión política (1989–1990)Hecho1991Asamblea ConstituyenteEntidad1994ConvivirEntidad2002Cooperación internacional en ColombiaEntidad2016Polarización política en ColombiaEntidad2022Triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez (2022)Hecho
Relacionadaspor co-ocurrencia
05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

36 documentos · 47 fragmentos
01Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Páginas 343, 3452 citas
[1]

febrero de 1889 el Dr. Laureano Gómez. Sus padres, don José Laureano - Gómez y doña Dolores Castró. El colegio de San Bartalomé le otorgó el diploma de bachiller en 1904, cinco años después se graduó com o ingeniero en la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de la Universidad Nacional. En 1909 tres hechos enrutaron la…

p. 345
[5]

desempeñó por espacio de siete años. "EL SIGLO" amplió a partir del 4 de febrero de 19{33 su cobertura informativa y de investigación al contratar los servicios de la Agencia Nacional de Noticias, Ciep. Con este nuevo cubrimiento "EL SIGLO" aspira a perfeccionar los servicios informa tivos y de análisis que presenta a…

p. 343
02Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · Página 661 cita
[2]

formación académica bajo la tutela de los je- suitas, sino también fortalecer un cúmulo de principios y valores católicos que le posibilitaron delinear una postura ideológica al coincidir y tratar en el San Bartolomé con personajes como Álva- ro Gómez Hurtado y Misael Pastrana Borrero, a quienes les dictó clases de…

p. 66
03Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 2201 cita
[3]

los colegios San Bartolomé y Gimnasio Moderno, se tiene una amplia documentación sobre la im - portancia de este deporte para ambas instituciones y el impacto que tuvieron los primeros encuentros futbolísticos en dichos colegios para el desarrollo y construcción de un campo deportivo, tal como lo plan - tea Morales…

p. 220
04Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Páginas 79, 882 citas
[4]

que se identificaba. Cada partido, más aún, cada tendencia partidista, poseía su propio periódico. López contaba con El Liberal, 86. Citado en Tirado, Álvaro, Velásquez, Magdala, La reforma constitucional de 1936, Bogotá, Fundación Friedrich Naumann, Oveja Negra, 1982, pp. 223-224. 87. Anales de la Cámara de…

p. 79
[10]

prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…

p. 88
05Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · Página 491 cita
[6]

" i n teres social " se puso por encima de Ia propiedad p rivada y con ese ca mbia e l Estado pudo i nterve n i r y exprop i a r i n dustrias publ icas y p rivadas para controlar Ia riqueza y proteger a los trabajadores y su derecho 1 8 Ante estas tra nsformaciones en el orden ed ucativo-religioso, Ia Iglesia llam6…

p. 49
06No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 491 cita
[7]

ideología de ultraderecha tenía audiencia y el anticomunismo, arraigo. Si bien en Bogotá los partidos mantenían las formas, en medio de una gran polarización política, en las regiones los episodios de violencia pasaron de ser esporádicos a reiterados. Probablemente uno de los episodios que marcaron el regreso de la…

p. 49
07Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · Página 831 cita
[8]

en el parlamento, que contribuyeron mucho a que Colombia se hundiera en una época de fanatismo militante, de sectarismo e intolerancia. Había surgido en el seno de ese mismo Partido Conservador al que la historia había ido llevando a una suerte de tímida liberalización. No debía gustarle a aquel jefe sombrío el modo…

p. 83
08Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 821 cita
[9]

de Wei- mar y el ascenso de Hitler y el nazis- mo. En 1932 regresó al país para ata- car con todo su vigor al partido liberal, a la administración de Olaya y a sus propios copartidarios que osaban co- laborar con el gobierno del cual hasta hacía poco tiempo él había sido su re- presentante diplomático. En 1935, con el…

p. 82
09Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Páginas 228, 3042 citas
[11]

el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…

p. 228
[21]

sitio, bajo el cual se restringía una gran cantidad de liber tades civiles, se mantuvo desde 1949 y luego durante toda la presidencia de Laureano Gómez, elegido ante la ausencia liberal en las elecciones. Con la 3 0 2 P o l ít ic a a g r a r ia y c o n f l ic t o s d u r a n t e l a V io l e n c ia posesión de…

p. 304
10Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · Página 3191 cita
[12]

Molina, Las Ideas Socialistas, pp. 303 y ss.; e Ignacio Torres G., Los Inconformes, Vol IV, pp. 284-286. Los diplomáticos norteamericanos reseñaron el origen de grupos fascistas pero sin considerarlos como una seria amenaza (NAW 821.00/1122 y 1215). Denunciaron también conspiraciones conservadoras (821.00/ 1099).…

p. 319
11Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 2621 cita
[13]

a través del envío de una misión naval al país, la dota- ción de equipo militar americano y el establecimiento de un pacto aéreo de defensa interamericana. En contra- prestación, los Estados Unidos, bajo la política del «buen vecino» enarbo- lada por el presidente Franklin D. Roosevelt, otorgó créditos al país, lo…

p. 262
12Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 3532 citas
[14]

México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…

p. 353
[15]

México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…

p. 353
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 232, 2412 citas
[16]

los pode- res legislativo y judicial mantuvieran sus acciones claramente delimitadas, mientras al ejecutivo se le otorgaban poderes especiales para determinar los rumbos a seguir en casos de crisis, lo cual, dicho en pocas palabras, era una dictadura civil. En mayo de 1952 se creó la Comisión de Es- tudios…

p. 241
[44]

a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…

p. 232
14Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 2211 cita
[17]

Francisco Fran co en Espa ñ a, impuls ó una reforma constitucional con elementos corporativos, elecciones menos frecuentes y m á s confiables y m á s autoridad presidencial. En 1952, cuando el presidente, enfermo, hab í a sido reemplazado por Roberto Urdaneta Arbel á ez, una Co misi ó n de Estudios Constitucionales…

p. 221
15Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Páginas 161, 1692 citas
[18]

otro más, y los pies de una criatura deforme, formando el conjunto un ser tan espantoso y horroroso que sólo mirarlo causaba la muerte. Nuestro basilisco se mueve con pies de confusión y estupidez, sobre piernas de brutalidad y violencia que arrastran su inmensa barriga oligárquica; con pecho de ira, brazos masónicos…

p. 169
[25]

presidencial tenía una mira precisa: la organización de la retaliación; y desde allí habría de apuntalarse una de las medidas más directamente asociadas a la generalización de “La Violencia”: la renovación de la policía liberal y su sustitución por campesinos reclutados en las veredas boyacenses, especialmente en…

p. 161
16Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · Páginas 200, 2582 citas
[19]

sum, the rigid hierarchy of the Catholic Church supported the political and social stratification of the state. For treatment of the Church in Colombia, see Levine, Reli- gion and Politics in Latin America. notes to pages 64–67 235 118. “Persecution in Colombia,” 29 Nov. 1949, 821.00/11–2049, Box 5243, Department of…

p. 258
[34]

representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…

p. 200
17La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · Página 1501 cita
[20]

y catolicismo integral en Colombia. La reforma religiosa de López Pumarejo” en Historia crítica. N. 19, enero-junio 2000. pp- 68-106. http://www.lablaa.org/blaa- virtual/letra-r/rhcritica/arias2.htm#_ftn14 235 Conferencias Episcopales de Colombia, t. I (1908-1953), Bogotá, Secretariado Permanente del Epis- copado,…

p. 150
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Páginas 205, 2082 citas
[22]

baj(m, zarandeados en la misiva liberal. La revolució11 del ordm Gómez tomó posesión de la pres id encia bajo estado de sitio. Conforme al prototipo francés en que se inspira, el estado de sit io no es ni estado de paz ni estado de guerra. El presidente y toda la rama ejecutiva adquier en poderes extraordinarios y…

p. 205
[23]

conservadora. Ante la abstención liberal en las eleccio- nes de Congreso, en septiembre de 1951, el asunto se redujo a la lucha facciosa conservadora. Acudió a estas jornadas una nueva generación de políticos sectarios, cuyo epítome era el alzatismo, tildado de <(gaitanismo conservado~"!>. Esta lucha, de claro…

p. 208
19Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4931 cita
[24]

la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…

p. 493
20Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Páginas 53, 782 citas
[26]

differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…

p. 53
[33]

ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…

p. 78
21Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · Página 801 cita
[27]

Alianza Popular Revolucionaria Americana del Perú, huyeron hacia México en busca de refugio durante esa época. Véase Semana (1987, 23 de noviembre). 100 Dentro de estos casos se encuentra Carlos J. Villar Borda, considerado uno de los primeros periodistas exiliados de Colombia, quien buscó protección en España en…

p. 80
22Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1811 cita
[28]

decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…

p. 181
23El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 1021 cita
[29]

la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…

p. 102
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 601 cita
[30]

acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…

p. 60
25Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Página 2271 cita
[31]

con el exiliado dirigente conservador Laureano Gómez. Con él firma, el 24 de julio de 1956, aniversario del natalicio del Libertador, el Pacto de Benidorm que ase- guró la unión de los dos partidos en contra de la administración militar imperante, que sería el primer paso que cristalizaría la no muy larga lucha al…

p. 227
2630 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · Página 2141 cita
[32]

de su presupuesto de gastos generales en educación pública. Artículo 13: En adelante las reformas constitucionales solo podrán hacerse por el Congreso. La Junta Militar siguió legislando: Artículo 2: En el plebiscito tendrán derecho a participar las mujeres y varones colombianos mayores de 21 años”. El resultado del…

p. 214
27Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 701 cita
[35]

dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…

p. 70
28El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 852 citas
[36]

uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…

p. 85
[37]

uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…

p. 85
29Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · Página 2711 cita
[38]

popular. [Los miembros de La Junta] no pueden estar ejerciendo el gobierno de acuerdo a la Carta, con las leyes preexistentes, con los estatutos anteriores, ni menos aún con la dictadura… Ningún mito entraba su misión, que es la de interpretar la opinión de los colombianos y satisfacerla en una exigencia que respalda…

p. 271
30Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Páginas 511, 5172 citas
[39]

public, 342; “re-Christianization” dur- ing Gómez presidency, 352; reform movement (1920s), 171–73; SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje), 341, 347; state control of, 231; technical, 341; student carnivals, 131–32, 171; university, 342, 409 See also Universi- ties, colleges —reforms in: colonial period, 32–33; Con-…

p. 511
[47]

282, 284– 85; retirement, 295, 349; Rojas Pinilla enmity, 371; SAC presidency, 245–46; women’s rights extended, 260 —as president: first term (1934–38), 210– 24; second term (1942–45), 276–85; scandals of second term, 278–82, 284, 289–90 López Pumarejo, Eduardo, 230 López Pumarejo, Miguel, 131, 249, 262, 270 Los…

p. 517
31La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1501 cita
[40]

- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…

p. 150
32De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 1051 cita
[41]

con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido entre J 930 y 1950, es…

p. 105
33De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · Página 1051 cita
[42]

en el sector agrario, con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido…

p. 105
34Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · Página 2971 cita
[43]

po- lítica como la clave para entender este período. Se concentran en las inicia- tivas y errores de dirigentes liberales reformistas como Alfonso López y Jorge Eliécer Gaitán, o en las maqui- naciones de los reaccionarios conser- vadores, en especial de Laureano Gó- mez. Algunos expertos en ciencias so- ciales que…

p. 297
35Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 3071 cita
[45]

17, 184 Gaviria, César, 119, 219, 240 Ghetto Klown, 226 Ginastera, Alberto, 157 Gini coefficient, 105, 227 Giraldo, Santiago, 180 Girardot, 135, 148, 151 “Giro de Italia,” 180 Girón, 17, 36 Godoy, Manuel, 10 Gómez, Laureano, 74, 116, 156, 200– 203 Gómez, Pedro Nel, 160 Gran Colombia, 25, 27n11, 37, 49–50, 56, 63, 65,…

p. 307
36La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Página 361 cita
[46]

Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…

p. 36