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Hecho histórico · La Violencia · 1946–1957

El asesinato de Gaitán y el Bogotazo

El 9 de abril de 1948, el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán desató en Bogotá y en todo el país un levantamiento espontáneo y sin dirección política que dejó miles de muertos y el centro de la capital en ruinas. El magnicidio clausuró la salida populista a la crisis colombiana y se convirtió en la bisagra que transformó la violencia bipartidista en guerra abierta.

El asesinato de Gaitán y el Bogotazo
9 de abril de 1948
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
9 de abril de 1948
Dónde
Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Buenaventura, Ibagué, Barrancabermeja, Bogotá (carrera séptima con calle 13), Cartago, Puerto Tejada, Universidad Nacional de Colombia
Protagonistas
Jorge Eliécer Gaitán, Juan Roa Sierra, Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Fidel Castro, George Marshall, Partido Liberal de Colombia, Partido Conservador de Colombia, Ejército Nacional de Colombia, Policía de Bogotá, Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Escalada de violencia oficial contra campesinos y militantes gaitanistas desde 1946, con robos de cédulas, encarcelamientos arbitrarios, apaleamientos y homicidios perpetrados por una policía reclutada con criterio partidista.
  2. Bloqueo institucional del proyecto gaitanista: pese a controlar el Congreso, sus reformas bancaria y agraria fueron rechazadas por las élites liberales, cerrando la vía institucional al cambio.
  3. La división del voto liberal en las elecciones de 1946 —entre Gaitán y el candidato oficial Gabriel Turbay— permitió la victoria conservadora de Ospina Pérez con el 41% de los votos, iniciando un ciclo de exclusión política.
  4. Retórica de odio bipartidista en la prensa, que tildaba a conservadores de 'hato de asesinos' y a liberales de 'tribu de bandoleros', polarizando a la sociedad hasta el punto de ruptura.
  5. Presencia simultánea en Bogotá de la IX Conferencia Panamericana, que concentraba atención internacional y tensiones geopolíticas de la Guerra Fría en el momento del magnicidio.
9 de abril de 1948El asesinato de Gaitán y el Bogotazo

Consecuencias

  1. Destrucción masiva del centro histórico de Bogotá: incendio de edificios eclesiásticos, ministerios y tranvías; saqueo generalizado; entre dos mil y más de cinco mil muertos sobre una población capitalina de seiscientos mil habitantes.
  2. Clausura de la salida electoral populista: al eliminar al único caudillo capaz de canalizar la movilización popular por vías democráticas, el magnicidio dejó sin liderazgo a campesinos, obreros y pequeños propietarios y aceleró la degradación de la violencia bipartidista.
  3. Destitución de la casi totalidad de los oficiales y agentes de la policía capitalina, hubieran o no participado en el levantamiento, transformando el orden público del país.
  4. Fabricación y difusión internacional de la narrativa anticomunista por Ospina Pérez y el general Marshall, que sirvió para deslegitimar al liberalismo y justificar la represión conservadora en el marco de la Guerra Fría.
  5. Formación de juntas revolucionarias locales en varias regiones que, aunque se disolvieron sin resistencia, alimentaron dinámicas organizativas que derivarían en las guerrillas liberales del Tolima, los Llanos y el Cauca en los años siguientes.
  6. El pacto bipartidista de emergencia negociado esa misma noche en el Palacio Presidencial prefiguró la lógica de acuerdos de élite que culminaría en el Frente Nacional (1958).
03

La clave interpretativa

Por qué importa

El Bogotazo es el nodo interpretativo del siglo XX colombiano: condensa en un solo día la frustración del populismo reformista, la violencia estructural del bipartidismo y la incapacidad de las élites para procesar la demanda democrática de las mayorías. No inauguró La Violencia ni la agotó, pero fijó sus coordenadas: al cerrar la vía electoral con tres disparos, convirtió la disputa política en guerra y dejó una herida de legitimidad que las instituciones colombianas tardaron décadas en intentar suturar.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

El asesinato de Gaitán y el Bogotazo

A la una de la tarde del viernes 9 de abril de 1948, tres disparos por la espalda derribaron a Jorge Eliécer Gaitán en la carrera séptima con calle 13 de Bogotá, cuando salía de su oficina rumbo a almorzar. En cuestión de horas la capital ardía: incendios en templos, ministerios, tranvías y almacenes; cárceles abiertas; saqueos que atravesaron las clases sociales; una policía dividida y un ejército que tardó en reaccionar. Al amanecer del 10 de abril, el centro de Bogotá era un paisaje de escombros humeantes con miles de muertos, y en el Palacio Presidencial los jefes liberales y el presidente conservador Mariano Ospina Pérez terminaban de pactar un gabinete bipartidista. El acontecimiento no inauguró la violencia colombiana —ya venía escalando desde 1946— ni la agotó: fue su bisagra. Al eliminar al único caudillo capaz de canalizar por vías electorales la movilización de campesinos, obreros y pequeños propietarios, el magnicidio clausuró la salida populista y desató un ciclo que llevaría, por caminos torcidos, del Bogotazo al Frente Nacional una década más tarde.

El país que trajo a Gaitán al centro

Jorge Eliécer Gaitán había nacido en Las Cruces, un barrio popular de Bogotá; se graduó de abogado en la Universidad Nacional a los veintiún años y completó una especialización en criminología en Roma. Rasgos mestizos y origen humilde lo mantuvieron siempre como intruso ante la aristocracia liberal, que lo llamaba con desprecio el negro Gaitán y no lo consideraba de los suyos. Esa distancia era también su fuerza. Su fórmula política, repetida como consigna, resumía la ruptura: el pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos. La frontera real, sostenía, no separaba a liberales de conservadores, sino a las dirigencias de ambos partidos —el país político— del país nacional.

El gaitanismo era socialismo reformista, no comunismo. Gaitán rechazó siempre las tácticas insurreccionales y la toma del poder por la fuerza; apostaba a la transformación gradual mediante reformas progresistas y elecciones. Pero convocaba a una base heterogénea y masiva —campesinos, obreros, pequeños propietarios, proletariado urbano— que atravesaba las lealtades bipartidistas: a sus plazas iban por igual liberales y conservadores de extracción popular.

En 1946, la candidatura disidente de Gaitán dividió el voto liberal frente al oficialista Gabriel Turbay, y Mariano Ospina Pérez ganó la presidencia con el 41% de los votos, cerrando dieciséis años de hegemonía liberal. La derrota, sin embargo, no lo debilitó: en las elecciones parlamentarias de comienzos de 1947 las listas gaitanistas barrieron el país y lo convirtieron en jefe único del Partido Liberal. Se preparaba desde entonces para las presidenciales de 1950, y todo indicaba que las ganaría.

Aquí aparece la primera contradicción decisiva del período. Aunque Gaitán encabezaba un Congreso de mayoría liberal, sus dos proyectos centrales —una reforma bancaria para democratizar el crédito y una reforma agraria— fueron sistemáticamente bloqueados. Sus propios copartidarios en el legislativo, herederos de las élites que lo despreciaban, se negaron a aprobarlos. El caudillo tenía el país en las urnas y las calles, pero no en el Capitolio. El bloqueo estructural del gaitanismo comenzó antes que las balas.

Violencia oficial y ruptura del régimen (1946-1948)

El ascenso de Ospina Pérez no fue una transición pacífica. Desde su instalación, y con particular intensidad a partir de 1947, el gobierno conservatizó los organismos de control del orden público: la policía departamental y municipal, reclutada con criterio partidista, se convirtió en instrumento de persecución antes que en autoridad imparcial. En municipios del centro del país se documentaron robos de cédulas, constreñimiento electoral, encarcelamientos sin causa, apaleamientos, homicidios y desplazamientos forzados contra campesinos gaitanistas y liberales de base. Cientos de telegramas llegaban a Bogotá denunciando allanamientos, detenciones arbitrarias y despidos laborales por filiación política. La Iglesia católica, en amplios sectores, veía con buenos ojos el endurecimiento conservador que encarnaba Laureano Gómez.

La violencia oficial se cruzaba con la escalada retórica. El periodista Calibán de El Tiempo advirtió, en esos meses, que las campañas de prensa que tildaban a los conservadores de hato de asesinos y a los liberales de tribu de bandoleros alimentaban la matanza; para desarmar los espíritus, escribió, había que empezar por descargar de explosivos las palabras.

En mayo de 1947, la Confederación de Trabajadores de Colombia intentó una huelga general para desestabilizar al gobierno, invocando el costo de vida y la persecución sindical. La huelga fracasó, y con ella se erosionó la principal central obrera del país. En los primeros meses de 1948 los signos de descomposición se multiplicaron: paro de trabajadores municipales en Bogotá el 4 de febrero; conflicto en el río Magdalena una semana después; atentado dinamitero contra el gerente de la Tropical Oil Company el 14 de febrero; destrucción de la red telegráfica; averías en el oleoducto de Cantimplora; sabotajes ferroviarios; ataques a tanques de gasolina. Los liberales, ante el arreciar de la violencia política, se retiraron de la colaboración en el gobierno de Unidad Nacional.

Fue en ese escenario —un país tensado hasta el crujido, con Bogotá recibiendo además a las delegaciones de la IX Conferencia Panamericana— cuando la mañana del 9 de abril amaneció aparentemente rutinaria.

El disparo

Gaitán había pasado la mañana en su oficina del centro, en el edificio Agustín Nieto sobre la carrera séptima. Había ganado esa madrugada, en la corte, un caso de homicidio; su ánimo era bueno. Poco antes de la una, salió a almorzar con un pequeño grupo de amigos y colaboradores. Al pisar el andén de la calle 13, un hombre le disparó tres tiros por la espalda con un revólver. Los acompañantes lo alzaron y lo llevaron a la Clínica Central; murió allí en pocos minutos.

El asesino material fue identificado como Juan Roa Sierra, un individuo oscuro, sin trayectoria política visible. La multitud que se agolpó en la carrera séptima lo alcanzó de inmediato, lo linchó y arrastró su cadáver por las calles hasta destruirlo. Con él desapareció, literalmente, el testigo que hubiera podido responder por los motivos y por los eventuales autores intelectuales.

La pregunta por esos autores nació esa misma tarde y no ha cerrado nunca. El profesor Cruz, testigo presencial que identificó a Roa Sierra por las fotografías de prensa, consideró lo más natural pensar que había autores intelectuales: la importancia del asesinado, argumentaba, hacía impensable la iniciativa solitaria. Décadas después circuló la versión de un agente vinculado a la Embajada estadounidense en Bogotá que aseguraba haber participado en la planificación del crimen y haber conocido al ejecutor. La CIA ha invocado razones de seguridad nacional para no abrir sus archivos completos; Washington ha negado sistemáticamente cualquier participación. Ninguna de las hipótesis conspirativas —la del comunismo internacional, la de los servicios estadounidenses, la de la ultraderecha conservadora colombiana— ha sido probada judicialmente. Treinta años después del magnicidio, un documento del Departamento de Estado aclaró que los comunistas no habían tenido nada que ver con el asesinato, desmintiendo la versión que el gobierno colombiano y el propio general George Marshall difundieron desde el primer minuto.

De los grandes populistas latinoamericanos de su generación —Lázaro Cárdenas, los Perón, Getúlio Vargas, Víctor Raúl Haya de la Torre—, Gaitán fue el único asesinado. La singularidad importa: no era el destino inevitable del populismo latinoamericano, sino la respuesta específica de las élites colombianas a la amenaza específica que representaba.

Bogotá arde

La noticia se propagó por la carrera séptima con la velocidad del rumor. En minutos, una muchedumbre furiosa avanzaba hacia el Palacio de San Carlos y el Capitolio, donde sesionaba la Conferencia Panamericana. En horas, el centro de Bogotá estaba en llamas.

Las llamas alcanzaron primero al palacio arzobispal y a la nunciatura apostólica, se propagaron a la Universidad Javeriana Femenina y al Instituto de La Salle, y devoraron después el convento de los dominicos, el de las Hermanas de Santa Inés y numerosas otras propiedades eclesiásticas. Ardieron también edificios públicos, tranvías, ministerios. Se abrieron las cárceles. Los almacenes y ferreterías del centro comercial fueron saqueados uno tras otro: los barrios pobres del sur se dirigieron al eje comercial y se apoderaron de alimentos, ropa, enseres domésticos, armas, herramientas y licor. Algunos objetos, imposibles de cargar, quedaron regados sobre el pavimento como escombros de un desfile interrumpido.

Un dato hablaba con claridad de la selectividad política de la ira: El Tiempo, diario del liberalismo oficial, no sufrió ningún daño, aunque estaba en el epicentro de las revueltas. El saqueo, sostenido por gente de distintas clases, tenía además una dimensión de protesta social contra el comercio y la especulación acumuladas en años de inflación y desabastecimiento.

La Quinta División de la policía se levantó y se sumó a los amotinados; fue cercada por el ejército y terminó rindiéndose. En los días siguientes, la casi totalidad de los oficiales y agentes de la policía capitalina —hubieran o no participado en el motín— sería destituida.

Y sin embargo, la revuelta careció desde el primer momento de dirección política. No hubo comando, no hubo consigna clara más allá de vengar a Gaitán, no hubo instrucción sobre qué hacer con el poder si la calle llegaba a él. Fidel Castro, joven estudiante cubano presente en Bogotá aquel día, lo dijo con claridad después: lo que estaba ausente el 9 de abril era precisamente eso, organización. Intelectuales y universitarios de izquierda intentaron algún papel esa tarde y esa noche, pero sin capacidad de coordinación con el conjunto. La furia fue enorme y quedó, como escribió un cronista posterior, en explosión invertebrada de furia.

Los cálculos de víctimas oscilan entre dos mil y más de cinco mil muertos, sobre una población capitalina de seiscientos mil habitantes. La empresa municipal de tranvías quedó destruida; amplias zonas del centro histórico, arrasadas. El paisaje urbano de Bogotá quedó transformado por décadas.

El colombianazo: la revuelta fuera de Bogotá

Llamar Bogotazo al 9 de abril es también reducirlo. En muchas regiones se ha impuesto la denominación de colombianazo, más fiel al carácter nacional del estallido. En Barranquilla, Cartagena, Sincelejo, El Carmen, Magangué, Corozal, Buenaventura, Medellín, Cali e Ibagué se registraron disturbios, saqueos y ataques a propiedades e instalaciones conservadoras. Cartago quedó bajo ocupación militar; Buenaventura fue saqueada. En Ibagué hubo pedreas, quema de almacenes, saqueos y persecución a conservadores, con participación de algunas mujeres cuyo papel específico quedó registrado por la prensa local. En Puerto Tejada, en el norte del Cauca, la violencia asumió formas particularmente brutales contra conservadores prominentes.

Cada región le imprimió su modalidad al levantamiento —marcada por sus tensiones agrarias, sus historias locales de conflicto bipartidista, su composición social—, pero todas convergieron en un mismo patrón: un movimiento anticonservador espontáneo que buscaba reivindicar la muerte de Gaitán. En muchos lugares se formaron juntas revolucionarias que asumieron temporalmente el poder local.

Y en todas partes se repitió la misma parálisis. Los líderes espontáneos, en provincia como en la capital, esperaban una decisión de las altas esferas del liberalismo bogotano o de un comando nacional revolucionario que jamás existió. Las juntas se disolvieron sin ofrecer resistencia cuando el ejército llegó a restablecer el orden. Algunas dinámicas de esos días —la formación de comités locales, la ocupación de espacios de autoridad, la persecución territorial de conservadores— alimentarían en años siguientes las guerrillas liberales del Tolima, los Llanos y el Cauca, aunque el vínculo directo entre un pueblo alzado el 9 de abril y una guerrilla armada tres años después pasa por muchos intermedios.

La narrativa comunista, fabricada en horas

Antes de que se apagaran los incendios, el crimen ya tenía autor oficial. El presidente Ospina Pérez envió un mensaje a embajadores y cónsules colombianos en el exterior con una fórmula lapidaria sobre el asesino: se trata de un comunista. El general George Marshall, presente en Bogotá para la Conferencia Panamericana, difundió la misma versión hacia la prensa internacional. La arquidiócesis de Medellín publicó pronto que el 9 de abril había sido una típica explosión comunista, aunque en el mismo texto identificara conjuntamente a comunistas y liberales como protagonistas —contradicción reveladora del carácter instrumental de la etiqueta—. Desde Madrid, Laureano Gómez sostuvo que el golpe era netamente comunista y que solo el Ejército podía salvar a Colombia de una insurrección roja.

La narrativa era doble y hábilmente contradictoria. Por un lado, decía que el pueblo colombiano se había pervertido por los ideales liberales, en versión de barbarie popular. Por otro, afirmaba que ese pueblo pervertido había sido dirigido por conspiradores comunistas internacionales. Ambas caras funcionaban a la vez: culpabilizaban al liberalismo por ser el vehículo de una masa peligrosa, y a la vez desactivaban cualquier lectura del estallido como respuesta legítima a un magnicidio y a años de violencia oficial.

El contexto favorecía la versión. La Conferencia Panamericana que se celebraba en Bogotá adoptaría en esos mismos días la Carta de la Organización de Estados Americanos y el Pacto de Bogotá; la agenda hemisférica estaba dominada por la alianza anticomunista que Estados Unidos negociaba con América Latina a cambio de contrapartidas económicas. Que el asesinato del líder popular más importante del continente ocurriera precisamente allí y entonces convirtió la etiqueta comunista en el marco natural para el consumo internacional. La Guerra Fría empezaba a definir qué protestas serían legítimas y cuáles serían insurrección: en Colombia, el 9 de abril fue el momento fundacional de esa redefinición.

La ironía es que Gaitán había sido excluido de la delegación colombiana a la Conferencia por decisión del canciller Laureano Gómez, pese a ser el jefe único del Partido Liberal y a que las delegaciones acostumbraban incluir a ambos partidos. La figura política más importante del país anfitrión no tenía asiento en la reunión que su ciudad hospedaba. Cuando lo asesinaron, el evento internacional se convirtió en escenografía del hundimiento.

Fidel Castro, que había venido a Bogotá para participar en actividades estudiantiles paralelas a la Conferencia, quedó atrapado en la revuelta y participó en episodios de la jornada; su presencia sería invocada durante décadas como prueba de la mano comunista, aunque él mismo insistiría más tarde en la ausencia total de organización aquel día.

Treinta años después, cuando el Departamento de Estado desmintió su propia versión inicial, el daño estaba consumado. La etiqueta anticomunista había estructurado ya toda la política colombiana del período: liberales que Laureano Gómez equipararía con comunistas, movimientos campesinos y sindicales tratados como quintacolumnas, organización popular criminalizada. La represión clasista posterior encontró en el 9 de abril su justificación fundacional.

La noche del Palacio y el gabinete de emergencia

Mientras Bogotá ardía, en el Palacio Presidencial se decidía otra cosa. Los principales dirigentes liberales —entre ellos Carlos Lleras Restrepo y Darío Echandía— llegaron a la sede de gobierno esa noche. No habían sido invitados formalmente por Ospina: según el relato del periodista Arturo Abella, fue Camilo de Brigard Silva quien gestionó la convocatoria por su propia iniciativa; el presidente los recibió con sorpresa. Le pidieron que cediera el poder. Ospina, protegido tras los muros del palacio, se negó y esperó los refuerzos militares que estaban llegando a la capital.

Las negociaciones se prolongaron hasta la mañana del 10 de abril. Al final, Ospina convirtió la crisis en oportunidad: relanzó su proyecto de Unión Nacional incorporando a los principales dirigentes liberales al gabinete, con un ministro de Gobierno del partido como garantía de imparcialidad electoral. Los jefes liberales, que unas horas antes exigían la renuncia del presidente, aceptaron formar coalición con él.

Fue el primer patrón inaugurado por el 9 de abril, y quizá el más duradero: en momentos de amenaza extrema al orden institucional, las cúpulas de los dos partidos tradicionales se sentaban a negociar entre ellas la salida, por encima de sus bases y de las multitudes movilizadas. El pacto de emergencia entre élites, celebrado mientras la calle todavía humeaba, sería la matriz de todos los arreglos posteriores hasta el Frente Nacional.

Del pacto al colapso: la ruta a Laureano Gómez (1948-1949)

La Unión Nacional duró poco más de un año. Laureano Gómez, exiliado en Madrid desde el 9 de abril, regresó a fines de 1948 como candidato conservador para las presidenciales de 1950. Su campaña fue un catálogo de acusaciones: sostuvo que el liberalismo poseía 1.800.000 cédulas falsas y estaba dominado por comunistas. Según el propio Directorio Liberal Nacional, esas acusaciones intensificaron la violencia sobre el terreno, ejercida por alcaldes conservadores, policías partidizadas y grupos armados vinculados al gobierno.

En mayo de 1949 se rompió la coalición. Los liberales, que conservaban mayoría en el Congreso, impulsaron una contrarreforma electoral que adelantaba las elecciones presidenciales a noviembre de ese año y aplazaba la revisión de las cédulas. El 9 de noviembre, en medio de una confrontación aguda con el ejecutivo, se produjo la ruptura definitiva entre los presidentes liberales del Congreso y Ospina Pérez.

El 25 de noviembre, Darío Echandía, candidato liberal a la presidencia, participó junto a su hermano Vicente y varios simpatizantes en lo que se describió como una manifestación silenciosa y pacífica. El grupo fue atacado violentamente en la carrera 13 de Bogotá —la misma calle donde había caído Gaitán veinte meses antes—. El liberalismo se retiró del proceso electoral. Laureano Gómez llegó a la presidencia sin competencia, en unos comicios que fueron menos elección que coronación.

Noviembre de 1949 marcó el inicio de la fase más generalizada de La Violencia: la segunda etapa del ciclo, que se extendería hasta junio de 1953. Durante el gobierno de Gómez, la violencia alcanzó dimensiones dramáticas: incendios de sedes de prensa liberal, atentados contra dirigentes, asesinatos selectivos por criminales a sueldo en zonas como el norte del Valle del Cauca, despojo masivo de tierras campesinas. Los grupos armados vinculados al conservatismo actuaron con protección oficial. La equiparación de liberalismo con comunismo, sostenida ideológicamente por Gómez, dotó a esa violencia de justificación anticomunista y extendió su blanco a los movimientos campesinos y sindicales surgidos desde los años treinta.

En junio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinilla depuso a Gómez mediante un golpe militar y abrió la tercera fase del ciclo. Su régimen duró hasta mayo de 1957; a su caída siguió, entre 1957 y 1958, el pacto del Frente Nacional entre las cúpulas liberal y conservadora.

Lo que dejó el 9 de abril

Las cifras del período que abrió el magnicidio son enormes: más de doscientos mil muertos, más de dos millones de desplazados, 393.648 parcelas campesinas perdidas. Bogotá, que a comienzos de los años cuarenta tenía menos de quinientos mil habitantes, alcanzó 1.300.000 en 1960: la migración de los desplazados por La Violencia rediseñó el mapa urbano del país. La colonización espontánea de zonas de frontera agrícola —la otra ruta del desplazamiento— fundaría los territorios donde germinarían, en las décadas siguientes, las guerrillas contemporáneas.

Pero la consecuencia más profunda del 9 de abril no se mide en cifras. Fue política y estructural: al eliminar a Gaitán, las élites colombianas cerraron la única vía institucional por donde la movilización popular podía disputar el poder dentro del orden liberal. El bloqueo del gaitanismo era ya estructural antes del disparo —el rechazo parlamentario a las reformas bancaria y agraria lo demostraba—, pero no era todavía irreversible. Mientras Gaitán vivía, su dominio electoral —confirmado en las parlamentarias de 1947 y proyectado sobre las presidenciales de 1950— mantenía abierta la posibilidad de forzar la agenda desde abajo. El asesinato convirtió el bloqueo en clausura.

El Frente Nacional perpetuaría diez años después, por la vía del pacto oligárquico, ese cierre inaugurado por las balas. Al establecer la alternancia obligatoria y el reparto burocrático entre liberales y conservadores, y al excluir a cualquier fuerza política ajena al bipartidismo, el pacto de 1958 institucionalizó la exclusión de las clases subordinadas que el 9 de abril había liquidado por eliminación de su vehículo. El testimonio de las víctimas recogido décadas más tarde por la Comisión de la Verdad conservó esa memoria con precisión: el asesinato de Gaitán fue una manera de impedir que los intereses populares llegaran al poder.

Queda una tercera secuela, menos comentada y sin embargo decisiva. El 9 de abril transformó la forma del conflicto bipartidista colombiano. Hasta 1946, la violencia entre liberales y conservadores había sido predominantemente rural, policial y localizada. El Bogotazo la urbanizó, la desbordó hacia las ciudades intermedias, la puso frente a las embajadas y las cámaras internacionales, obligó a las élites a negociar en tiempo real bajo el humo. Cerró, en ese sentido, el ciclo decimonónico de las guerras civiles colombianas —cuya última expresión clara había sido la Guerra de los Mil Días, medio siglo antes— e inauguró el patrón contemporáneo: violencia difusa, sin frente ni bandera clara, con multitudes urbanas que aparecen y se disipan, con narrativas anticomunistas que redefinen quién es enemigo interno legítimo.

Setenta y cinco años después, el 9 de abril sigue siendo el punto ciego y el punto de referencia de la política colombiana. Es la fecha donde el país imagina lo que pudo ser y no fue: la reforma agraria que Gaitán no aprobó en el Congreso ni pudo intentar desde la presidencia, la democratización del crédito, la irrupción de las clases populares en el orden institucional. Y es también la clave desde la que se lee todo lo que vino después: la Violencia rural, el Frente Nacional, las guerrillas nacidas de esa Violencia, los ciclos de reforma bloqueada, la persistencia de la etiqueta comunista como recurso para deslegitimar la protesta. Los tres disparos en la carrera séptima no explican por sí solos el siglo XX colombiano. Pero no hay manera de contarlo sin volver a ellos.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

50 documentos · 81 fragmentos
01El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 60, 654 citas
[1]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…p. 60
[2]de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…p. 60
[32]en Colombia /// Hernando Calvo Ospina 64 de seguridad nacional. 6 Son muchos los investigadores que no han excluido la participación de la CIA que, recién creada, hubiera tenido en ese asesinato político su gran bautizo. Washington, como lo dictara la directriz de Seguridad Nacional de Truman, en la mentira plausible,…p. 65
[33]en Colombia /// Hernando Calvo Ospina 64 de seguridad nacional. 6 Son muchos los investigadores que no han excluido la participación de la CIA que, recién creada, hubiera tenido en ese asesinato político su gran bautizo. Washington, como lo dictara la directriz de Seguridad Nacional de Truman, en la mentira plausible,…p. 65
02Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 91, 952 citas
[3]Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…p. 91
[81]ilustres y más influyentes se regó como pólvora, y así se instaló lo que los historiadores llamarían la Violencia en Colombia. Habían terminado los tiempos en que al pueblo colombiano se lo podía dominar por el discurso; a partir de entonces sólo se lo pudo dominar por la violencia. Los estudiosos de ese período nunca…p. 95
03Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 23, 34, 443 citas
[4]Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…p. 23
[11]sentimientos, ampliaron en el pueblo la necesidad y vislumbraron la posibilidad de cumplir el ciclo de una posible re- dencién social, que ese dia, a la una y cinco de la tarde habia de frustrarse. Con su dialéctica y su verbo encendido, Gaitan anunciaba nuevos rumbos para la nacién. El pueblo, al escuchar su voz en…p. 34
[53]aquellos momentos, en lo cual él fue muy insistente, es que era una equivo-. caci6n sustantiva y funesta negociar con los libe- rales, porque el golpe del 9 de abril era netamente comunista y los que estaban en Palacio no tenfan ascendencia alguna sobre quienes estaban incen- diando la ciudad. Seguramente Laureano…p. 44
04No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 35, 53, 563 citas
[5](1920-1958) 53 Los testimonios recogidos en comunidades por la Comisión de la Verdad permiten afirmar que efectivamente Gaitán y su movimiento, que incluía a sectores campesinos, obreros y pequeños propietarios, fueron objeto de una persecución implacable en varios de los municipios del centro del país. El asesinato…p. 53
[17]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…p. 35
[61]Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…p. 56
05More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 45, 492 citas
[6]most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…p. 45
[44]the Catholic hierarchy was viewed as closely allied with the Conservative cause. Swept up, Castro observed and then embraced what he later called the spontaneous combustion of the pueblo that had loved Gaitan as one of their own. Castro tried to steal some police boots, but they were too small for his feet. He grabbed…p. 49
06Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 1052 citas
[7]anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…p. 51
[21]liberales de Bogotá, Cali y otras áreas. Estas huelgas le dieron al presidente Ospina la excusa para declarar, por primera vez durante su administración, el estado de sitio. Entre el Congreso Obrero de Medellín, de agosto de 1946, y el1x Congreso de Cali, reunido en diciembre de 1947, el movimiento obrero continuó su…p. 105
07Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 115, 2462 citas
[8]organized with Colombia, and Colombian military person- nel received training in the United States. Colombia was encouraged to freeze German assets, purge German pilots from its airline (which would be renamed “Avianca” during this time), and cooperate economically with Allied powers. The United States sought to…p. 246
[14]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…p. 115
08Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2181 cita
[9]Gaitán”—which translates (politely) in English as “that dark-skinned Gaitán”—a reference to his mixed-blood, mestizo features. On the day he was killed by an assassin’s bullet, Gaitán was working in his downtown office, preparing to compete in the 1950 presidential elections. His death touched off a wave of urban…p. 218
09Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[10]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…p. 137
10Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 229, 232, 2353 citas
[12]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…p. 229
[20]Las autori- dades civiles y policiales se hallaban parcializadas, la Iglesia apoyaba la persecución contra los libera- les y veía con buenos ojos el accionar de Laurea- no Gómez. Actitudes intransigentes que sirvieron para que los miembros del partido liberal se alia- ran en torno a Gaitán para fortalecer a la…p. 235
[48]a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…p. 232
11Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[13]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…p. 149
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 56, 642 citas
[15]a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…p. 56
[77]forma fraudulenta a precios irrisorios. El total de parcelas perdidas es de 393.648 123. La pérdida de parcelas se concentra en la zona donde más muertes ocurrieron, y donde también, en décadas anteriores, se habían presentado conflictos entre hacendados y colonos campesinos, en particular en el Valle del Cauca,…p. 64
13Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 195, 199, 2183 citas
[16]de la costa con el interi or andino er an precarias. En la década de 1930 el río Magdal ena e mpezó a decaer y en 1950 ya no era el medio de transporte básico e ntr e las regiones a ndina s y el mundo. Estos factores d eben ayudar a exp li car por qué en la costa n o pudo replicar se el fenómeno de propagación…p. 195
[34]tras int e rmin ab les meses de racionamientos de agua y electricidad a raíz de una int ensa sequ ía en 1947 que se prolongó en 1948. Además, en un gesto qu e causó irritación en el libera li smo, el canc ill er La ur ea no Gómez lo h ab ía excl uid o de la delegación co l ombia na a la Confe ren cia, pese a que los…p. 199
[70]en manos de un conservador. El presidente electo se comprometió a extender el perdón y olvido a todos los militares, individual e institucionalmente. El realismo político y el fantasma de otro cuartelazo (hubo un intento serio el2 de mayo de 1958) llevaron a los fundadores del FN a pro- rrogar sin fecha la reforma del…p. 218
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501 cita
[18]1982. formaciones y conflictividades propias del mundo urbano en colombia 51 menesteres denigrantes» 78. Un año después, en febrero de 1946, en Anapoima el perso- nero municipal ordenó «retirar [de su] trabajo a todo el personal Gaitanista» 79. El 20 de marzo de 1947, en Icononzo, Juan de la Cruz Varela 80 dirigió a…p. 50
15Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2281 cita
[19]el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…p. 228
16El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 981 cita
[22]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…p. 98
17La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 371 cita
[23]resistencia civil. La prensa liberal recrimina al gobernador tildándolo de débil e inoperante. El periodista "Ca- libán", de El Tiempo, con cabeza fría escribe en la "Danza de las Horas" que la causa de la violencia "es necesario buscarla también en las campañas de prensa que la estimulan sostenien- do todos los días…p. 37
18Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 53, 75, 3263 citas
[24]a caer las primeras víctimas. La policía que se reclutaba entonces con sentido par- Capítulo 12 tidista en municipios y departamentos y se utilizaba con el mismo criterio por alcaldes y gobernadores, contribuyó a polarizar la contienda en comienzo y a acelerarla al actuar sectariamente y no como instrumento de recta…p. 326
[29]país, Ospina Pérez en- vía el siguiente mensaje a los emba- jadores y cónsules de Colombia en el exterior: «Un desconocido dio muerte al doctor Gaitán; la multitud destrozó el cadáver del asesino que no ha sido identificado; se trata de un comunis- ta.» El general Marshall de inmediato difundió la versión de que el…p. 75
[41]se pusieron al servicio de las fuerzas ar- madas. Sobre la ciudad devastada, vo- laron los aviones a baja altura ate- morizando a la población, dirigiendo sus vuelos contra la Quinta División de policía. Echandía, como ministro de Gobierno, sirvió de intermediario para la rendición. Antes, rodearon el edificio de la…p. 53
19Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 111, 1422 citas
[25]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…p. 111
[35]la oportunidad al servicio de buses para prestar el servicio de transporte en aquellas zonas. Con la consolidación del transporte automotor, hacia el año de 1940, el tranvía intentaba mantenerse como la primera opción del transporte público capitalino, y sus líneas siguieron extendiéndose desde la carrera 7º y 13º.…p. 142
20El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 2361 cita
[26]ora- toria se inflamaba y crecía su fama, la estructura empezó a resquebrajarse. En los barrios del norte, las dueñas de casa empezaron a quejarse de la altanería de las sirvientas. Los hombres de negocios del centro tuvieron que soportar 237 Eí ndi el desdén de los muchachos emboladores. Los mendigos escupían en las…p. 236
21Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 3161 cita
[27]de autorregularse de acuerdo a esa comprensión. 314 Sandra Luda Castañeda que sus derechos de ciudadanía debían ser reivindicados y que s u s bienes materiales debían ser devueltos. Segunda variación o punto de desencuentro: el proceso Gaitán "El viernes 9 de abril de 1948 a la 1 p.m. en la calle más céntrica de…p. 316
22La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4761 cita
[28]y lo desarmó. Seguro de que el bandido ya no podía escabullirse, me volví en el acto a atender al doctor Gaitán. "Preguntado por mí si Roa Sierra fue el asesino de Gaitán, contestó el Profesor Cruz: Las fotografías que publicó la prensa entonces, me formaron la convicción de que pertenecían al hombre que yo había…p. 476
23Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 142, 1472 citas
[30]masas que haya conocido la política colombiana. El crimen repercutió en todo el territorio nacional. Una revolución había comenzado. ¡A la carga! Gaitán no se equivocó cuando sentenció en uno de sus grandilocuentes discursos en la plaza pública: “Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me…p. 142
[46]Villarreal. Esta fuerza parapolicial, alimentada por el rencor hacia sus contrarios, fue reclutada para “salvar al presidente Ospina” y para matar campesinos liberales. Desde entonces, el gentilicio de los oriundos de Chulavita —los chulavitas— se convirtió en el terror por los métodos y medios criminales que…p. 147
24War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1151 cita
[31]background. I worked within the student ranks and so I could know as an exact science its strength, I could know as an exact science who they supported and naturally these studies, along with other studies already made by agents located there, like Thomas Elliot, leader of the group. So we came to an agreement that…p. 115
25De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 108, 1112 citas
[36]directo de la aguda antipatía histórica que había entre estas dos agrupaciones. La Iglesia, desde luego, se había visto arrastrada hasta esta vorágine y por eso no sorprende que los edificios de la Igle- sia hubieran sufrido algunos de los daños más serios ocasionados por los distur- bios. A pesar de sus intentos de…p. 108
[51]había sido el factor principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los…p. 111
26De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 108, 1112 citas
[37]antipatía histórica que había entre estas dos agrupaciones. La Iglesia, desde luego, se había visto arrastrada hasta esta vorágine y por eso no sorprende que los edificios de la Igle- sia hubieran sufrido algunos de los daños más serios ocasionados por los distur- bios. A pesar de sus intentos de adoptar una posición…p. 108
[52]principal en el 9 de abril no fue exclusividad de la arquidiócesis de Bogotá. La de Medellín también adoptó esta actitud. El libro Historia de la arquidiócesis de Medellin establece. en la sección dedicada al 9 de abril, que «el 9 de abril fue una típica explosión comunista. ¿Quiénes más, ino los comunistas, serían…p. 111
27Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 105, 1092 citas
[38]104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…p. 105
[76]Laureano, es un “monstruo” que “se mueve con pies de confusión y estupidez, sobre piernas de brutalidad y violencia que arrastraban su inmensa barriga oligárquica; con pecho de ira, brazos masónicos y una pequeña, dimi- nuta cabeza comunista”. 119 ¿Podía haber diálogo con un rival de esas características? La violencia…p. 109
28Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1771 cita
[39]April was that of social protest, of an uprising against hunger, speculation, and the high cost of living. Its goal was the punishment of commerce, whose most notorious symbols were located Page 82 downtown and whose representatives included a fair number of citizens with foreign names. Known generically in Colombia…p. 177
29Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3321 cita
[40]thinking of a citi- zenry increasingly alienated from its public world. That was the real sense in which the Bogotazo symbolically ended one phase of Colombia’s national his- tory and introduced another. Perceiving its only political option to be closed, the Gaitanista mob figuratively shrugged its shoulders and set…p. 332
30El día del odioJosé Antonio Osorio Lizarazo · 2016 · p. 2911 cita
[42]le contestó, porque la boca sólo le servía para tragar. A fin de facilitar el descenso, el Alacrán golpeó el cuello de la botella contra la pared y parte del líquido fragante empapó el suelo. Bebieron y el refinado licor les 292 Jínd Aicíieí Oníreí Lestrtsí quemó el esófago. Todavía el Alacrán pudo abrir más tarros y…p. 291
31Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 2731 cita
[43]and adversaries had this feeling, almost this cer¬ tainty. Would his death unleash in the masses a reaction as brutal and as devastating as that of April 1948 when the popular leader Jorge Eliecer Gaitan fell assassinated? Why was another deplora¬ ble massacre not produced? Gaitan created a mystique of the masses, but…p. 273
32Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2141 cita
[45]ros sitios peque ñ os. Finalmente, en Bogot á, siguiendo a los jefes, una gran masa se acerc ó al Palacio de Gobierno, donde esperaron los resultados de las negociaciones con el presidente. Carlos Lleras y Dar í o Echand í a pidieron su renuncia, pero el presidente defendi ó su legitimidad, esperando la llegada de…p. 214
33Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 821 cita
[47]frente al templo de Santo Domingo, en un teatro público. Se decidió que allí se reunieran provisionalmente los jefes para deliberar. Se acordó atender la “invitación” del presidente e ir a Palacio. Pero ¿cómo hacerlo? La multitud los seguía y a toda costa debía impedirse que el pueblo se acercara a la sede de…p. 82
34Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
[49]on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…p. 116
35Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 451 cita
[50]y asesinando a varios importantes ciudadanos conservadores de la ciudad (Henderson 2006 p. 247). En efecto, en la capital del Tolima se registraron disturbios, pedreas, quemas de almacenes y otros actos vandálicos. Los partidarios de Gaitán realizaron disturbios con consignas incendiarias, quemas en las oficinas del…p. 45
36Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 89, 932 citas
[54]y edificios religiosos, el saqueo de los almacenes y los daños a oficinas de gobierno, la insurrección fue descrita, al mismo tiempo, como una muestra de barbarie popular promovida por el liberalismo y de planeación subversiva: esto definió el tipo de visión de la revuelta urbana en los años siguientes, como ejecutada…p. 93
[56]al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…p. 89
37Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1451 cita
[55]gaitanismo y del 9 de abril sólo se puede captar cabalmente cuando se piensa en el contexto global de la Guerra Fría. Recordemos por tanto los elementos centrales de la configuración militar, política e ideológica del mundo al finalizar de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó precisamente el ascenso vertiginoso…p. 145
38Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 353, 3834 citas
[57]bierno de unidad nacional, con la participación del centro libe- ral, que contribuyó a calmar un poco los ánimos. Pero esto no solucionó la violencia, que se fue agravando. Cuando Laureano 38 John D. Martz, Colombia, un estudio de política contemporánea, Bogotá, Uni- versidad Nacional, 1969, p. 75. 39 El Tiempo, 8 de…p. 383
[59]bierno de unidad nacional, con la participación del centro libe- ral, que contribuyó a calmar un poco los ánimos. Pero esto no solucionó la violencia, que se fue agravando. Cuando Laureano 38 John D. Martz, Colombia, un estudio de política contemporánea, Bogotá, Uni- versidad Nacional, 1969, p. 75. 39 El Tiempo, 8 de…p. 383
[72]México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…p. 353
[73]México, Siglo Vein- tiuno Editores, 1980, pp. 216 y ss. 360 ECONOMÍA Y NACIÓN ción en la cúpula del poder, Laureano Gómez rechaza con más fuerza todavía la corrupción electoral, por la cual se explica la mayoría liberal en el país. Al confundir al liberalismo y al co- munismo, Laureano Gómez busca el camino para la…p. 353
39Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1271 cita
[58]de las elecciones presidenciales eue se llevarían a cabo on junio de 1959; las parlamentarias se postergaron de marzo a juro de 1949 Terminada la Unión Nacional, en mayo de 1949, los liberales decidieron aprovechar su mayoría parlamentaria para contrarrestar La acción del presi- dente Presentaron un proyecto de re-…p. 127
40Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 381 cita
[60]su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote "chulativa”, con que los grupos libérales desig naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia', ese era el nombre de una vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita que desde 1837 había…p. 38
41Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2221 cita
[62]testigo, y víctima, de un lamentable episodio de la intolerancia colombia- na, y de nuevo emergería su espíritu realista. El viernes 25 de noviembre de 1949, luego del mediodía, Echandía deja su residencia en com- pañía de Vicente, su hermano, y de varios ami- gos liberales. Se encaminan por la calle 39 hacia la…p. 222
42Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[63]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…p. 69
43When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 243 citas
[64]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…p. 24
[65]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…p. 24
[66]population increase, urbanization, advances in communication, and many related factors made Colombia of the bogotazo a quite different place from that of the Frente Nacional. Second, just as the country changed over two decades, so too did the Violencia. In fact, it passed through four distinct phases that were…p. 24
44Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 341 cita
[67]Jorge Eliécer Gaitán y por los disturbios al orden público que le siguieron, se observó el enfrenta- miento de intereses entre Estados Unidos y los países situados al sur del río Grande: para éstos, el punto prin- cipal en la agenda de las relaciones era el económico, mientras para aquél era el de defensa. La América…p. 34
45Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 291 cita
[68]llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…p. 29
46Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[69]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…p. 35
47La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 159, 1862 citas
[71]La oportunidad de culminar la sub - versión socialista había pasado. Ahora seguía el anticlímax de la vi o lencia, estimulado con el poder desde el mismo go- bierno. Así se acabaría de frustrar el élan y se pondría dique al avance de la Secularidad instrumental. Sin embargo, los liberales en un último esfuerzo de…p. 186
[80]que da lugar vuelve a enfrentar a los elementos tradicionales con los de la nueva situación de subversión, llevando a uno de los p e ríodos más trágicos y confusos de la historia colombia- na, el que desemboca en la corta revolución de 1948 y en la su b siguiente frustración implicada por la violencia. Después se…p. 159
48Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 612 citas
[74]a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…p. 61
[75]a quienes estaba dirigida la guerra, porque a través de ella se creaba una cortina de humo que impedía exigir las tierras y los derechos laborales que parcialmente se les concedió en la llamada Revolución en Marcha de López Pumarejo. 62 Alfonso Insuasty Rodríguez • J osé F e rnando V a l e ncia • J a neth Restrepo…p. 61
49Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[78]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…p. 28
50La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[79](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…p. 346