Idea · República Liberal
Modernización liberal
Ciclo de transformación institucional que Colombia atravesó entre 1930 y 1946, cuando el Partido Liberal ocupó el ejecutivo e intentó rediseñar el Estado en materia fiscal, agraria, educativa, laboral y económica, introduciendo el intervencionismo estatal y los derechos sociales sin desafiar estructuralmente las desigualdades existentes.
Trayectoria de una idea
- 1930
Triunfo liberal y arranque del ciclo
- 1934
La Revolución en Marcha de López Pumarejo
- 1936
Reforma constitucional: función social y derechos laborales
- 1936
Ley 200 y la reforma agraria sin redistribución
- 1936
La 'pausa' y el freno al reformismo
- 1938
Gobierno de Santos: la pausa hecha administración
- 1944
Ley 100 y el retroceso agrario
- 1946
Cierre del ciclo: derrota liberal por división interna
La lectura
La modernización liberal no fue una revolución ni una simple sucesión de reformas administrativas: fue un proyecto de construcción estatal impulsado desde arriba por fracciones de la élite liberal y empujado desde abajo por huelgas y protestas de desempleados, pero contenido casi desde el primer día por los actores —terratenientes, clero, jerarquía conservadora, ala moderada del propio liberalismo— que el gobierno necesitaba para sostenerse. Su rasgo más persistente fue la asimetría entre norma y aplicación: el ciclo produjo instituciones nuevas —la reforma constitucional de 1936, la legislación laboral, la escuela laica en expansión— montadas sobre desigualdades rurales y sociales intactas. La distancia entre el enunciado reformista y su ejecución real definió la gramática del período: el Estado colombiano cambió de vocabulario institucional sin cambiar de estructura de poder. Esa tensión irresuelta alimentó el gaitanismo, precipitó La Violencia y desembocó, en 1958, en el pacto oligárquico del Frente Nacional, que clausuró el debate sobre la redistribución durante una generación más.
La modernización liberal en Colombia
Se llama modernización liberal al ciclo de transformación institucional que Colombia atravesó entre 1930 y 1946, cuando el Partido Liberal, tras casi medio siglo de exclusión del ejecutivo, ocupó el poder y desde allí intentó rediseñar el Estado en varios frentes simultáneos: la fiscalidad y la propiedad rural, la educación y las relaciones con la Iglesia, el régimen laboral y el papel mismo de la economía. No fue una revolución ni una simple sucesión de reformas administrativas: fue un proyecto de construcción estatal impulsado desde arriba por fracciones de la élite liberal, condicionado por la crisis mundial de 1929, empujado desde abajo por huelgas y protestas de desempleados, y contenido, casi desde el primer día, por los actores —terratenientes, clero, jerarquía conservadora, ala moderada del propio liberalismo— que el gobierno necesitaba para sostenerse. De ese doble movimiento —ambición reformista y cerrojo social— salió un país con instituciones nuevas montadas sobre desigualdades intactas, cuya tensión irresuelta desembocaría en el gaitanismo, La Violencia y, en 1958, el pacto oligárquico del Frente Nacional.
El concepto: qué se moderniza y por qué se le llama liberal
El adjetivo importa. No se trata del liberalismo decimonónico de las guerras civiles ni de la retórica anticlerical del radicalismo, aunque de ambos herede vocabulario. La modernización liberal de los años treinta se define por otra cosa: por la aceptación explícita de que el Estado interviene en la economía, protege el trabajo, regula la propiedad y disputa a la Iglesia el monopolio educativo. Es un liberalismo que, sin dejar de serlo, matiza el individualismo económico y político del siglo XIX e introduce preceptos de contenido social. La reforma constitucional de 1936 lo dice con nitidez al consagrar la función social de la propiedad y habilitar al Estado a intervenir y expropiar industrias públicas y privadas para racionalizar la producción, la distribución y el consumo.
Lo que se moderniza es la naturaleza misma del Estado colombiano: deja de ser el guardián nocturno de un orden clerical-terrateniente y pasa a un aparato con vocación redistributiva —aunque muy limitada en la práctica—, con legislación laboral, con escuela laica en expansión, con reforma tributaria y con reconocimiento del derecho de huelga. Es un cambio de gramática institucional. La ejecución, sin embargo, quedaría muy por debajo del enunciado, y esa distancia entre norma y aplicación es el rasgo más persistente del período. Conviene retener esa asimetría desde el principio, porque ordena la lectura de todo lo que sigue: el ciclo no puede juzgarse solo por sus leyes ni solo por sus resultados, sino por la fricción constante entre ambas dimensiones.
Otra precisión conceptual es indispensable. La palabra "liberal" designa aquí, al mismo tiempo, un partido político con maquinaria electoral, una tradición ideológica en mutación y una fracción de las élites económicas y letradas que se disputaba con el conservatismo el mando del Estado. Los tres planos coinciden pero no son idénticos, y buena parte de las contradicciones internas del período proviene de que las decisiones tomadas en uno arrastraban consecuencias imprevistas en los otros. El reformismo lopista podía ser doctrinalmente coherente y, a la vez, políticamente insostenible dentro de un partido en el que convivían banqueros, terratenientes, abogados de empresa y jóvenes intelectuales socializantes.
Los orígenes: 1929, la división conservadora y la ventana de 1930
El acceso liberal al poder no se explica por un triunfo aplastante sino por una conjunción de fracturas ajenas y presiones sociales acumuladas. La Hegemonía Conservadora, iniciada en 1886 con la Constitución de Núñez y Caro, había gobernado sin interrupción durante cuarenta y cuatro años. Su desgaste era visible por varios frentes a la vez. La represión de los trabajadores bananeros en la zona de Santa Marta a fines de 1928 mostró que el régimen ya no sabía gestionar el conflicto obrero sin recurrir a la tropa. La crisis internacional de octubre de 1929 golpeó a Colombia con dureza: el ingreso nacional se desplomó, los términos de intercambio se deterioraron cerca de una cuarta parte en pocos años, el empleo industrial se contrajo severamente y decenas de miles de obreros quedaron sin trabajo. Y, sobre todo, el arzobispo de Bogotá, que desde 1886 había ejercido una influencia determinante en la escogencia del candidato presidencial conservador —al punto de que su designado podía darse por electo—, no logró en 1930 unificar el apoyo clerical.
El conservatismo llegó dividido a las urnas del 9 de febrero de 1930 con dos candidaturas: Guillermo Valencia y Alfredo Vásquez Cobo. Enrique Olaya Herrera, embajador en Washington, hombre de contactos íntimos con la banca norteamericana y candidato liberal escogido por su capacidad de reabrir las compuertas de la inversión extranjera, obtuvo cerca de 369.762 votos frente a los 240.833 de Valencia y los 213.469 de Vásquez Cobo. La suma conservadora superaba a la liberal, pero el sistema mayoritario le entregó la presidencia al segundo. La izquierda marxista de la época leyó el resultado como conjunción del impulso de las masas —estimulado por la crisis— y las contradicciones internas del régimen; ambas cosas eran ciertas. Las huelgas, las protestas de desempleados y los movimientos de solidaridad alcanzaron su clímax entre 1928 y 1932, y el liberalismo ascendente supo desplazarlos con su promesa de reforma social y modernización económica antes de que se organizaran en un cauce propio.
La trayectoria: cuatro gobiernos, un arco
Olaya Herrera y la Concentración Nacional (1930-1934)
Olaya recibió la presidencia con el parlamento, el aparato judicial y la alianza con el clero todavía en manos conservadoras. Su respuesta fue la Concentración Nacional: un gabinete de Unidad Nacional que incorporó a conservadores en ministerios y gobernaciones. La concordia duró poco. En las elecciones de 1931 hubo choques armados con muertos y desplazamientos en numerosos municipios, y a partir de 1933 los conservadores se abstuvieron de participar en las elecciones nacionales. Fue el primer aviso de que la coexistencia bipartidista, incluso bajo un liberalismo moderado, sería frágil.
La crisis económica marcó la agenda. Olaya priorizó la estabilización, reglamentó los sindicatos en 1931 —una medida de doble filo que a la vez reconocía y encauzaba la organización obrera— y comenzó a alejar la política educativa de la tradición conservadora, aunque sin promover grandes cambios culturales. Su impacto ha sido subestimado por una historiografía que lo lee como mero puente hacia López Pumarejo, pero sus medidas modernizaron la naturaleza del Estado: fue bajo su gobierno que se presentó el proyecto agrario de 1933, mucho más radical que la Ley 200 que vendría después.
López Pumarejo y la Revolución en Marcha (1934-1938)
El punto alto del ciclo llegó con Alfonso López Pumarejo. Su gobierno, bautizado por él mismo Revolución en Marcha, formuló tres reformas emblemáticas: la tributaria, la agraria y la democratización de la educación. El gabinete inicial fue insólito: jóvenes intelectuales —Alberto Lleras con veintiocho años, Darío Echandía, Plinio Mendoza Neira, Antonio Rocha, Jorge Soto del Corral—, sin los grandes caciques del partido. En el Congreso, la izquierda liberal —Jorge Eliécer Gaitán, Diego Montaña Cuéllar— y una nueva generación de parlamentarios sostuvieron el impulso reformista, sobre todo en el terreno constitucional.
La Revolución en Marcha aceptó, además, conformar una suerte de frente popular con el Partido Comunista, que respaldó al gobierno. López cooptó a intelectuales y militantes de izquierda entregándoles puestos burocráticos y pidiéndoles que mantuvieran el lenguaje socializante: una domesticación del movimiento inconforme que fue tanto instrumento de gobernabilidad como límite estructural del proyecto.
En diciembre de 1936, apenas consagrada la reforma constitucional, López declaró la pausa, acosado principalmente por la oposición de derecha. En las elecciones parlamentarias de 1937 triunfó el ala santista, más moderada, y el partido dejó de estar dispuesto a continuar las reformas. La Revolución en Marcha se había desenvuelto siempre dentro de los límites del Partido Liberal —que incluía una fuerte facción terrateniente cuya derrota no había implicado la elección de López— y cuando esa facción reaccionó, el ciclo se cerró en poco más de dos años.
Santos y la pausa (1938-1942)
Eduardo Santos ganó las presidenciales de 1938 —las primeras por sufragio universal y directo desde 1856— con apoyo de liberales y comunistas y sin candidato conservador. Su gobierno consolidó la reorientación moderada: frenó los aspectos más conflictivos del programa lopista sin desmontar su contenido básico. Fue la pausa hecha administración. La reforma constitucional seguía ahí; la Ley 200 seguía ahí; pero la energía política se había ido.
El segundo López y el desmontaje (1942-1946)
López volvió al poder en 1942 y encontró un país distinto. El liberalismo estaba fracturado en tres facciones —santista, lopista, gaitanista—; en 1944 sufrió un intento de golpe militar; en 1945 renunció, sucedido por Alberto Lleras Camargo. Ese mismo año, la Ley 100 de 1944, sancionada bajo un ejecutivo debilitado, implicó una recuperación de poderes de los propietarios de tierras y revirtió en buena medida los alcances de la Ley 200 de 1936. La política agraria posterior se refugió en la adjudicación de baldíos y en la colonización de nuevos territorios como sustituto de la redistribución de la tierra existente. El ciclo se cerró electoralmente en mayo de 1946: divididos entre Gabriel Turbay, candidato oficial, y Jorge Eliécer Gaitán, los liberales entregaron la presidencia al conservador Mariano Ospina Pérez pese a sumar mayoría de votos. La simetría con 1930 era perfecta: la división interna del partido mayoritario había vuelto a decidir la elección.
Las reformas: el diseño y sus umbrales
La Constitución de 1936: función social y derecho de huelga
La reforma constitucional de 1936, impulsada principalmente por Darío Echandía —que halló bases en la Constitución de la Segunda República Española—, ha sido considerada la modificación más importante de la Carta de 1886 durante sus ciento cinco años de vigencia. Sus contenidos son el corazón institucional del período. Consagró la función social de la propiedad, subordinando el interés privado al interés social y habilitando al Estado a intervenir y expropiar. Garantizó el derecho de huelga, con excepción de los servicios públicos. Estableció que el trabajo es una obligación social que gozará de la especial protección del Estado. Matizó el individualismo económico y político del liberalismo decimonónico introduciendo preceptos de contenido social. En términos doctrinales, fue el acta de nacimiento del Estado interventor colombiano.
La reacción fue inmediata. El partido conservador la calificó de doctrina conculcadora de la propiedad y de tendencia socialista. Grupos patronales crearon la Asociación Patriótica Económica Nacional (APEN) para resistirla. La oposición eclesiástica se concentró sobre todo en el frente educativo. Y dentro del liberalismo mismo persistió una indecisión de fondo sobre la dirección y los límites de la intervención estatal, que el discurso de Eduardo Santos en 1937 dejó ver con claridad. El intervencionismo se asumió como eje de política, pero sin consenso sobre qué significaba en la práctica.
La Ley 200 de 1936: reforma agraria sin redistribución
Ninguna reforma expresa mejor la ambivalencia del período que la Ley 200. Formulaba el principio de la función social de la propiedad rural: si un propietario no daba destinación económica a su predio, éste revertiría al Estado al cabo de diez años. La cláusula parecía revolucionaria. En la práctica, el artículo sexto —que prescribía la extinción del dominio— nunca se aplicó.
La ley expresaba, en forma ambigua, dos vías para el desarrollo del capitalismo en el campo: distribuir tierras no explotadas o transformar la hacienda tradicional en empresa capitalista mediante trabajo asalariado. Se prefirió la segunda. A los grandes propietarios se les otorgó, de hecho, un plazo de diez años para explotar sus predios con jornaleros. Y, más importante todavía, la ley subsanó un problema que llevaba décadas amenazando al latifundio: la exigencia de títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República fue sustituida por el criterio de la destinación económica. Muchos terratenientes que no podían probar su título dominical quedaron blindados por el simple hecho de tener el predio en producción.
El efecto más paradójico fue el temor. Ante la posibilidad de que colonos y arrendatarios disputaran la propiedad, muchos terratenientes expulsaron preventivamente a quienes ocupaban sus haciendas. La ley que se anunciaba como protección al campesino sin tierra terminó, en no pocas regiones, precipitando su desalojo. Y como el poder político local seguía en manos de terratenientes —municipios, policía, jueces de distrito—, la aplicación fue incompleta y desigual: se burló la ley o se le impusieron interpretaciones favorables a los propietarios. La Ley 200 no tuvo propósito redistributivo. Sus alcances buscaban estimular la productividad y modernizar la explotación rural, no repartir tierra. Perpetuó el modelo de acumulación al tiempo que le daba un vocabulario nuevo.
La Ley 100 de 1944 completaría el retroceso. Sancionada bajo el debilitado segundo gobierno de López, restituyó poderes a los propietarios y mostró los límites reales del reformismo agrario. El campo colombiano salió de la República Liberal con títulos saneados, con hacienda capitalizándose por la vía del jornal y con miles de colonos empujados a nuevas fronteras de colonización. Salió sin reforma agraria. Esa ausencia no fue un olvido ni un fracaso técnico: fue el precio político que el liberalismo pagó por conservar dentro de sus filas a la fracción terrateniente que ninguna reforma se atrevió a romper de veras.
La educación laica y la disputa con la Iglesia
Hasta 1930, la educación media y universitaria en Colombia estaba dominada casi por completo por el pensamiento conservador de tendencia clerical. La Constitución de 1886 había entregado a la Iglesia católica el control de la educación pública y la vigilancia sobre la privada; ese dominio se extendió por cerca de cincuenta años. El retorno liberal comenzó a resquebrajarlo. La reforma universitaria de 1935 abrió los claustros a otras corrientes de pensamiento. La formación docente femenina incorporó las pedagogías de Froebel y Montessori. Se impulsó una escuela laica orientada a conectar la enseñanza con los problemas nacionales.
La reacción fue frontal. La Iglesia llamó desde los púlpitos a los padres de familia a retirar a sus hijos de las escuelas públicas y matricularlos en las católicas. Laureano Gómez, desde las páginas de El Siglo, rebautizó al Ministerio de Educación como Ministerio de Corrupción Nacional por promover una escuela laica, materialista y sin Dios. El conservatismo bloqueó, además, el canje de notas de ratificación del Concordato negociado en 1942 por Darío Echandía —entonces embajador en la Santa Sede— con el cardenal Luigi Maglione, por lo cual ese instrumento, más favorable al Estado colombiano, jamás rigió. Todavía en 1955 el liberalismo era condenado desde sectores católicos por defender la escuela laica, el monopolio del Estado en la educación, la libertad de cultos y la separación de la Iglesia y el Estado.
La reforma educativa liberal, entonces, no desalojó a la Iglesia del campo escolar: abrió un espacio paralelo y disputó su hegemonía. Fue más victoria simbólica y expansión pedagógica que ruptura institucional. La consecuencia de largo plazo fue una arquitectura escolar dual, en la que una red pública laica creció al lado de una red confesional que conservó buena parte de su prestigio y de su clientela urbana, y en la que la disputa por el alma del sistema educativo se aplazó, más que resolverse.
El movimiento obrero: reconocimiento y cooptación
La legislación laboral del período liberal cumplió dos funciones a la vez. Reconoció derechos —la sindicalización, el derecho de huelga, el trabajo como obligación social protegida por el Estado— y creó, con eso mismo, canales institucionales para encauzar el conflicto obrero-patronal que la élite colombiana había gestionado durante décadas con tropa. La reglamentación de sindicatos de 1931 fue el primer eslabón. La reforma constitucional de 1936 lo elevó a rango constitucional. Y bajo López Pumarejo se consolidó la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), favorecida abiertamente por el apoyo estatal a la sindicalización.
Durante el primer gobierno de López ocurrió algo sin precedentes: fue la primera —y única— vez en que la policía y el ejército no intervinieron contra las organizaciones populares cuando estallaba un conflicto rural o sindical. La derecha leyó esa contención como complicidad con el comunismo. Fue, más bien, el rostro operativo de la táctica liberal de cooptación: asesorías legales a sindicatos y movimientos campesinos, impulso estatal a la sindicalización, incorporación de cuadros de izquierda a la burocracia. El resultado fue un movimiento obrero más numeroso y mejor organizado, pero también más ligado al partido de gobierno, lo que erosionaría su autonomía cuando la pausa y luego el santismo redefinieran la política oficial.
La red: personas, lugares e ideas
Ningún ciclo político se sostiene sobre un solo hombre, y la República Liberal fue especialmente coral. Alfonso López Pumarejo encarna el momento reformista y su contradicción interna: aristócrata bogotano, banquero, jefe de un partido que necesitaba a los terratenientes para gobernar y proclamaba, a la vez, la función social de la propiedad. Enrique Olaya Herrera, hombre de Washington, abrió la puerta con una diplomacia que combinó reforma social e inversión extranjera. Eduardo Santos, dueño de El Tiempo, personificó la moderación santista que llegó al poder en 1938 y frenó lo más agudo del programa lopista. Alberto Lleras Camargo cerró la República Liberal como sucesor de López en 1945 y volvería, trece años después, a presidir el pacto que la sepultó definitivamente: el Frente Nacional.
Alrededor de ellos se movieron figuras con peso propio. Darío Echandía fue el arquitecto jurídico de la reforma de 1936; Carlos Lleras Restrepo, economista y reformador, dio consistencia técnica al proyecto; Gerardo Molina, desde la izquierda liberal, empujó su horizonte; Germán Arciniegas y Baldomero Sanín Cano aportaron la sustancia cultural. En el flanco opuesto, Laureano Gómez ejerció como ideólogo del conservatismo de combate y Mariano Ospina Pérez preparó su llegada a la presidencia en 1946 con retórica de conciliación bipartidista. Tensando el ciclo desde dentro del liberalismo aparece, sobre todos, Jorge Eliécer Gaitán: parlamentario que sostuvo las reformas constitucionales, denunciante de la masacre bananera y, más tarde, caudillo de una corriente popular que expresaría —sin cauces institucionales suficientes— las demandas que la modernización liberal no había resuelto.
Los lugares también dibujan un mapa. Bogotá concentra el ejecutivo, el parlamento y la Ciudad Universitaria erigida como emblema de la nueva educación. Medellín y Cali representan el capital industrial y comercial en expansión que la reforma laboral debía disciplinar. El eje cafetero aporta la base económica que sostiene todo el arco reformista: el quantum de café exportado no cayó siquiera durante la crisis, aunque los precios internacionales sí. Cundinamarca y Boyacá son escenario de los conflictos rurales que la Ley 200 pretendía tramitar. Las zonas bananeras del Magdalena persisten como memoria de 1928: la masacre que erosionó la legitimidad conservadora y que ninguna reforma posterior alcanzó a reparar del todo.
Las ideas que atraviesan el período vienen de varios manantiales. El intervencionismo estatal se nutre de la Constitución de la Segunda República Española, del constitucionalismo social mexicano y de la experiencia del New Deal norteamericano. La pedagogía activa llega con Froebel y Montessori. El sindicalismo se organiza en diálogo con la CTAL latinoamericana. Y atraviesa el ciclo la convicción —a veces confesa, a veces implícita— de que el Estado moderno debe hacer más que garantizar orden: debe producir integración social. Es esa convicción, más que ninguna medida particular, lo que la República Liberal deja instalado como sentido común del siglo XX colombiano. Bogotá y las capitales departamentales operan, en ese plano, como cámaras de resonancia donde ese sentido común se traduce en periodismo, cátedra, tratados jurídicos y política pública, mientras el país rural sigue funcionando con lógicas de dependencia personal y control clerical que ninguna ley alcanza a desarmar.
La huella: legado ambivalente, tensiones irresueltas
El balance depende de dónde se ponga la vara. Medida contra su propia retórica —una Revolución en Marcha—, la modernización liberal fue moderada: no redistribuyó tierra, no desalojó a la Iglesia del sistema escolar, no rompió con el bipartidismo excluyente, no evitó que en 1946 la división interna del liberalismo entregara el poder al conservatismo con las mismas mecánicas electorales que en 1930 la habían beneficiado. Medida contra el punto de partida —el Estado clerical-terrateniente de la Hegemonía—, sus logros son considerables: constitución social, sindicalismo legal, escuela laica en expansión, apertura universitaria, legislación laboral, principio de función social de la propiedad, primer sufragio universal directo desde 1856.
La ambivalencia es estructural. Las reformas fueron diseñadas desde el inicio con umbrales que protegían al latifundio y a la hacienda —la Ley 200 saneó títulos, prefirió el jornaleo a la redistribución, dejó su cláusula extintiva sin aplicación— y fueron erosionadas luego por la resistencia organizada de los poderes que el propio liberalismo necesitaba para sostenerse: la APEN, la jerarquía eclesiástica, los terratenientes locales que controlaban policía y jueces, el ala santista que en 1937 recuperó el Partido Liberal, la Ley 100 de 1944 que revirtió a la 200. Diseño moderado y correlación de fuerzas adversa se alimentaron mutuamente: un programa concebido con umbrales bajos no logró movilizar la energía social capaz de defenderlo cuando la reacción llegó.
Lo que la modernización liberal dejó abierto pesó tanto como lo que cerró. El campo salió del ciclo sin reforma agraria y con miles de familias empujadas a la colonización de nuevas fronteras: la semilla territorial de conflictos que germinarían por décadas. El movimiento popular urbano quedó institucionalizado en sindicatos y a la vez huérfano de un proyecto propio: cuando Gaitán empezó a articularlo con lenguaje de confrontación a las élites bipartidistas, encontró un país al que las reformas habían prometido más de lo que le habían dado. El asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948 y el Bogotazo que siguió no fueron el comienzo de La Violencia —sus primeros episodios se remontan a 1946, con actos contra seguidores gaitanistas—, pero sí su escalada dramática.
La Violencia bipartidista y la dictadura de Rojas Pinilla (1953-1957) fueron la certificación de que la modernización liberal no había alcanzado a construir el Estado que sus normas anunciaban. Y el desenlace del ciclo largo llegó con el Frente Nacional. En julio de 1956, en Benidorm, el liberal Alberto Lleras Camargo y el conservador Laureano Gómez —los dos apellidos que habían disputado el sentido del país durante veinte años— firmaron el pacto que restablecería la cooperación bipartidista. Rojas fue derrocado el 10 de mayo de 1957. Entre 1958 y 1974, liberales y conservadores se alternaron la presidencia y se repartieron a partes iguales legislativos, gobernaciones y alcaldías, con la exclusión de cualquier tercera fuerza.
El Frente Nacional buscó cerrar la violencia y en parte lo consiguió, pero al costo de convertir la burocracia estatal en el mecanismo de reproducción electoral de los partidos: los cargos públicos se repartieron entre familias, subalternos políticos y cuadros partidistas, y la corrupción y la mala administración se instalaron como norma. Los reductos campesinos surgidos de La Violencia, tratados militarmente y no políticamente, dieron origen a nuevas guerrillas. La deuda educativa y social que la República Liberal había empezado a saldar —y que el propio Lleras Camargo, como primer presidente del Frente, vinculó explícitamente a la deficiencia formativa del país, elevando el gasto en educación de cerca del 1% al 3% del PIB— quedó otra vez postergada.
Vista desde ahí, la modernización liberal aparece como el momento en que Colombia intentó, sin conseguirlo del todo, ser un país moderno de otra manera. Construyó un andamiaje institucional genuinamente nuevo: constitución social, escuela laica, sindicato legal, Estado interventor. Ese andamiaje sobrevivió al ciclo que lo produjo y estructuró la vida pública del resto del siglo. Pero también sobrevivió, indemne, el suelo desigual sobre el que se levantó, y sobre esa contradicción —no sobre su resolución— siguió caminando el país durante las décadas siguientes.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Alfonso López Pumarejo
- 02Enrique Olaya Herrera
- 03Eduardo Santos
- 04Función social de la propiedad
- 05Reforma agraria
- 06Sindicalismo
- 07Hegemonía conservadora
- 08Jorge Eliécer Gaitán
- 09Alberto Lleras Camargo
- 10Frente Nacional
- 11Bogotazo
- 12Sustitución de importaciones
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
54 documentos · 82 fragmentos
01Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 50, 542 citas
[1]la sociedad (trabajadores asalariados principalmente, pero también campesinos e indígenas y sectores medios urbanos), el conservatismo perdió terreno político para las cruciales elecciones de 1930. La división en dos candidaturas y el errático comportamiento de la Iglesia --cuyos jerarcas vacilaron en apoyar a uno u…
p. 50
[47]200 de 1936-- no será sino un apéndice de esa reforma constitucional. Ella pretendía presionar a los terratenientes para que modernizaran la producción agropecuaria mediante la distante amenaza de expropiación, sin que realmente buscara modificar sustancialmente la situación de colonos y arrendatarios.…
p. 54
02Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 210, 2132 citas
[2]de Valencia y 213.417 del tercero. Se concretaba de tal forma la pretensión de Alfonso López, indicada ya, y se configuraba un hecho de profunda significación histórica: el desplazamiento del conservatismo, luego de 45 años de dirigir los destinos de la República. De nuevo, la división del partido gobernante se con-…
p. 210
[27]desempeñarse en los más altos cargos. "La leyenda que él mismo contribuyó a difundir, Alfonso López Pumarejo Alfonso López Pumarejo 233 F ue un accidente el que hubiera nacido en Honda. Mi abuelo, Pedro A. López, era bogotano raizal. Los restos de su padre, Ambro- sio López, el organizador de las Ligas Demo- cráticas…
p. 213
03El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 44, 494 citas
[3]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[4]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[29]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…
p. 49
[30]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…
p. 49
04De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 801 cita
[5]de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948, cuando la Iglesia Católica se…
p. 80
05De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 801 cita
[6]reflejaba la rápida caída de la demanda mundial de produc- tos agrícolas, entre ellos de café. En 1925, la industria colombiana empleaba a 65.100 trabajadores; en 1931, ese número había disminuido a 42.402 trabajadores. Esta 1930: LOS CONSERVADORES SE DIVIDEN, LLEGAN LOS LIBERALES posterior al 9 de abril de 1948,…
p. 80
06Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 1231 cita
[7]Bogota, procla- maron, por intermedio de los doctores Enrique Ca- ballero Escobar, Gabriel Turbay, Eduardo Santos y Alfonso Lépez, la candidatura del doctor Enrique Olaya Herrera. EI domingo 9 de febrero de 1930 se celebraron las elecciones. El doctor Olaya Herrera obtuvo 369.762 votos, Guillermo Valencia 240.833 y el…
p. 123
07Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 58, 662 citas
[8]escogiera, en la que no figuraba el poeta Guillermo Valencia, porque decían que era “masón”. Antes de tomar la resolución, el prelado se puso en oración con todo el fervor de su alma y le pidió a Dios que le mandara la muerte si cometía error. Como no murió, dio su veredicto: Alfredo Vásquez Cobo, tal como lo había…
p. 58
[60]docentes públicos y privados, en orden a procurar el cumplimiento de los fines sociales de la cultura y la mejor formación intelectual, moral y física de los educandos” (art. 14). Las anteriores disposiciones, que tenían que ver con la Iglesia Católica, se desarrollaron luego con la firma del Concordato que negoció en…
p. 66
08Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 22, 242 citas
[9]Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…
p. 22
[52]lograron permanecer en las tierras que habían trabajado, pero bajo condiciones que no son del todo claras 22. En algunos lugares, los terratenientes sencillamente no expulsaron a los colonos de tierras cuyo estatus legal seguía sin definirse. Los terrate- nientes también consiguieron arrebatar tierras a los colonos,…
p. 24
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 201, 2042 citas
[10]y los conflictos sociales, con una po- sición abiertamente crítica al régimen. La clase trabajadora también tuvo importantes canales de crítica: sólo en el año de 1920 existieron 60 pe- Repercusiones del crac del 29 as consecuencias de la Gran Depresión de 1929, que generó una preocupante desocupación laboral y que…
p. 201
[40]López Pumarejo ante el presidente del Congreso, Laureano Gó- mez. Desde ese momento, López dejó claro su pro- pósito de adelantar la Revolución en Marcha. Senado de la República y sancionada por el presi- dente el día 30 del mismo mes y año, y aparecer en el Diario Oficial del 21 de enero de 1937, sólo empezó a regir…
p. 204
10Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 3711 cita
[11]a 10,5 centavos de dólar por libra, apenas una fracción de su nivel de bonanza (28,5 centavos en 1926). La crisis internacional, que se desencadenó de manera abierta a partir de octubre de 1929, arrastró también los precios de los productos industriales, que constituían el grueso de las compras externas del país. No…
p. 371
11Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4151 cita
[12]dividió por causa del doble desafio a su hegemonía política, y las elecciones de 1930 fueron ganadas por una coaliciónbipar tidista dominada pOr los liberales y dirigida por los principales arquitec tos del orden institucional establecido en 1910. La plataforma del Partido Liberal victorioso proclamaba "puertas…
p. 415
12Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1321 cita
[13]on the vulnerability of the Colombian labor movement to ruling-class initiatives during the resurgence and reorganization of world capitalism in the wake of the Second World War. The fourth reflects on the relationship of this whole social process to the phenomenon of the Violence. The Advent of the Liberal Republic…
p. 132
13El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 181, 1942 citas
[14]“ Evoluci ó n hlst ó rlco-econ ó mlca del pa í s ”, Acci ó n Liberal, ano II, No. 20-21 (Bogot á) octubre 31 de 1934, p. 498. 187 En materia de an á lisis pol í tico, mostraron que la derrota del Conservatismo en 1930 obedeci ó al impulso de las masas estimulado por la crisis econ ó mica y por las contradicciones…
p. 181
[56]ó logos y la imposibilidad de contrastar la interpretaci ó n marxista de la realidad con otros esquemas te ó ricos, debido al enclaustramiento cultural del pa í s en aquella é poca. B á stenos recordar que hasta 1930 tanto la educaci ó n media como universitaria casi en su totalidad dominada por el pensamiento…
p. 194
14El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 386, 4142 citas
[15]y empezaba el reflujo temporal de Jos inmigrantes más recientes, Jos menos preparados para enfrentar la crisis urbana. Con el fin de la belle époque, brotan esperanzas e ilusiones en algunos sectores populares de la clase obrera, de Jos trabajadores del campo, de los artesanos y burócratas de bajo rango. Las huelgas,…
p. 414
[49]de la Ley de Tierras 14• Los fundamentos teóricos, las bases ideológicas y los efectos prácticos de la Ley 200 han sido muy divulgados y analizados por diferentes especialistas, especialmente en el campo del derecho agrario. Esto nos permite tocarla sólo de pasada. En cuanto a modernizar el derecho dándole uniformidad…
p. 386
15El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 4241 cita
[16]antioqueña ligada al gobierno, y compuesta por Esteban Jaramillo, Mariano Ospina Pérez y José M. Marulanda. C. Abe!, op. cit., p. 17. 42 Monson a Chamberlain, Bogotá, 12 de abril de 1929, FO 371113479, Public Record Office (PRO), Londres. 43 Idem; A. Gaitán, Por qué cayó el Partido Comervador; A. Arguedas, "La danza…
p. 424
16Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 484, 4882 citas
[17]época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…
p. 484
[71]1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…
p. 488
17Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 59, 842 citas
[18]lanzarse a una política novedosa, como no tardaría en comprobarlo su sucesor. Más allá de la moderación del nuevo mandatario, las circunstancias hacían difícil dar timonazos bruscos. Con excepción de la rama ejecutiva, los conservadores contro- laban todas las instancias del poder. El clero se mostraba resuelto a…
p. 59
[35]Conservador. De manera que los principales enemigos de López venían no de una izquierda radical, sino de la derecha, lo cual refleja bien el sentir político de las clases dirigentes, en las que su conservatismo y apego a la tradición reflejaba posiciones fuertemente clasistas. Acosado por la oposición, López declaró…
p. 84
18Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 441 cita
[19]ó, San Andr é s, and Guajira, a trip that initiated the extraordinary labors that he would continue during the L ó pez Pumarejo administration to promote and develop the territories. 61 Conclusion Overshadowed by the "Revolution on March" program of reforms embraced by L ó pez Pumarejo, the impact of Olaya Herrera's…
p. 44
19La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · p. 49, 662 citas
[20]anterior, crea dentro de su normativa la Campaña de Cultura Aldeana y Rural. Ley 12 de 1934, Diario Oficial No. 22765 del 20 de diciembre de 1934. 24 Tirado Mejía, “López Pumarejo: la Revolución en Marcha”, p. 305. 56 La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947 Olaya Herrera se…
p. 66
[58]pago de la deuda externa”. 90 A pesar de lo anterior y teniendo en cuenta las limitaciones del erario públi - co, el Gobierno propuso algunas alternativas para luchar contra el analfabetismo, lo cual estaba directamente vinculado con los aspectos culturales de la nación. La 88 Latorre Rueda, “1930-1934. Olaya Herrera:…
p. 49
20Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 277, 3202 citas
[21]Rafael Beinal Jim é nez, uno de los m á s activos promotores de la reforma educativa que se iniciaba. La doctora Radke introdujo en la forma ci ó n del personal femenino la pedagog í a de Froebel y Montessori y jd í o gran impulso a los jardines infantiles. US REFORJAS LIBERALES I. ’ l ll É l movimiento de reforma tom…
p. 277
[59]unidad acad é mica. Cada una de las escuelas fue colocada baj ó la ' direcci ó n del ministerio correspondiente. En esa forma funcionaron sus diferentes facultades hasta que se produjo la reforma de 1935, J. LA REFORMA DE 1935 Pasada la Primera Guerra Mundial, el pa í s entr ó en una nueva? etapa de desarrollo econ ó…
p. 320
21¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 821 cita
[22]y la cultura. La reforma constitucional de 1 936 al ' consagrar la función social del Estado, fue la expresión más notable de todo este proceso. 161 ¿Otra historia de Colombia? Si bien al comienzo de s u gobierno Olaya Herrera ofre ció participación conservadora, las difer e ncias estallaron muy pronto por e l control…
p. 82
22Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 971 cita
[23]Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:21:44 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA SIGLO XX 98 mayoría en el Senado, actuaban con conocimiento de causa: expulsados de las alcaldías municipales durante el gobierno de Olaya Herrera y enfrentados a un…
p. 97
23Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 253, 2682 citas
[24]"Colombia S.A.", libro del sociólogo Antonio García, publicado en Manizales en 1934. Nueva Historia de Colombia. Vol. III te al oficialismo liberal. Aunque la UNIR había proclamado la abstención electoral en las elecciones de 1935, como lo había hecho en 1934 para las presidenciales, Gaitán flamantemente salió elegido…
p. 253
[65]la clase obrera, en es- pecial la CTC, no haya sido consciente de las implicaciones de este paquete legal, no quiere decir que hubiera ba- jado sumisamente la cabeza. Las huel- gas del 45 (veintidós en total) serían prueba de ello. En especial se destaca la huelga de la FEDENAL de fines de ese año, que desarrollaremos…
p. 268
24Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1811 cita
[25]Sanz de Santamaría ante el presidente Ospina Pérez como ministro de Guerra, enero de 1947. En aplicación de la tesis de Lleras Camargo de repartición del poder político, hubo ministros liberales en el gabinete del presidente conservador. 184 Nueva Historia de Colombia, Vol. II Pero, simultáneamente, con el pro-…
p. 181
25Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 721 cita
[26]crecimiento económico. Con este objeto trajo a su Gobierno un programa completo de reforma social y un nuevo grupo de intelectuales y administradores para que lo ejecutaran. Su primer gabinete no incluía ninguno de los grandes líderes del Partido Liberal. Estaba compuesto de jóvenes in- telectuales como Alberto…
p. 72
26La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 182, 1862 citas
[28]de la su b versión socialista en el contexto del partido liberal de g o bierno. Con la hegemonía, se reforma un poco más la Con s titución «clerical y goda» que habían expedido Núñez y Caro en 1886. El reformador del momento es el doctor Darío Echandía, quien encuentra bases para su tarea en la Consti - tución de la…
p. 182
[72]La oportunidad de culminar la sub - versión socialista había pasado. Ahora seguía el anticlímax de la vi o lencia, estimulado con el poder desde el mismo go- bierno. Así se acabaría de frustrar el élan y se pondría dique al avance de la Secularidad instrumental. Sin embargo, los liberales en un último esfuerzo de…
p. 186
27Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 181 cita
[31]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…
p. 18
28Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 201, 2042 citas
[32]cam bios no fueron muy dr á sticos. Entre é stos estuvieron una reforma constitucional que dio otra vez el voto a pobres y analfabetos. El sufragio universal estuvo acompa ñ ado de la movilizaci ó n del elec torado, que se acostumbr ó a hacer manifestaciones callejeras para respaldar un gobierno que promet í a educaci…
p. 201
[64]ó o no, pero el periodo siguiente fue el de mayor desarrollo de la gran propiedad y estas normas impulsaron la intensa colonizaci ó n, que convirti ó inmensos territorios bald í os y de selva, sobre todo en las zonas bajas, en los Llanos Orientales, el Caquet á, el Magdalena Medio o Urab á, en propiedades privadas…
p. 204
29Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 337, 3454 citas
[33]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…
p. 345
[34]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…
p. 345
[50]y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…
p. 337
[51]y cómo se indemnizaba a los propietarios por la pér- dida de sus rentas. Nunca se pretendió eliminar a los terratenien- tes como clase, lo cual desentraña a cabalidad el alcance de la reforma vislumbrada por la "Revolución en Marcha". Se dirimía, además, la vía para el desarrollo del capitalismo en el campo; con base…
p. 337
30Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 343, 3642 citas
[36]mas que estaba adelantando. Existía otro sector que podría denominarse de centro, en el que acampaban perso- najes conocidos como Eduardo Santos o Luis Cano, quienes tanto en la pren- sa como en el Parlamento apoyaban los cambios pero ejercían ciertos fre- nos en nombre del pragmatismo. Es- pecialmente en la Cámara de…
p. 343
[48]I nómicamente explotados. Quien com- probara que por cinco años había ex- plotado económicamente un predio, tenía derecho a adquirir el dominio, si había obrado de buena fe. A su vez, y en desarrollo del principio de la fun- ción social de la propiedad y de que ésta implicaba obligaciones, si un pro- pietario no daba…
p. 364
31Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 91 cita
[37]encaminadas a fortalecer meca- nismos y un nuevo derecho interamericano. En la reforma constitucional de 1936 se con- sagraron, entre otras materias, la funcién social de Ja propiedad, se abrid el camino de la intervencién del Estado «en la explotacién de industrias o em- presas publicas y privadas, con el fin de…
p. 9
32Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1151 cita
[38]institucionalidad se pretendió dar respuesta. En efecto, Colombia padecía desde hacía varios lustros de una larvada guerra civil que en los años ochenta y noventa tomó inusitado vigor. Diversos procesos de pacificación han logrado que algunos de los grupos armados se integren al sistema. No obstante, la guerra civil…
p. 115
33Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 491 cita
[39]" i n teres social " se puso por encima de Ia propiedad p rivada y con ese ca mbia e l Estado pudo i nterve n i r y exprop i a r i n dustrias publ icas y p rivadas para controlar Ia riqueza y proteger a los trabajadores y su derecho 1 8 Ante estas tra nsformaciones en el orden ed ucativo-religioso, Ia Iglesia llam6…
p. 49
34Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8551 cita
[41]hacerse sentir, muy marcadamente, los elementos políticos, y emocionales. La intervención se convierte en el eje de la política del liberalismo. La reforma constitucional de 1936 dio entrada al inter- vencionismo entre los cánones fundamentales, y le quiso imprimir un tipo: El Estado puede intervenir por medio de…
p. 855
35Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 82, 1152 citas
[42]should govern during the nineteenth century, the democracy that predominated was maintained without any major changes concerning its liberal conception—that is, a state composed of individual citizens whose rights needed to be guaranteed. In this sense, the nineteenth- century state did not intervene in matters of…
p. 82
[70]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
36Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 1251 cita
[43]«Toda ten- dencia al intervencionismo de Estado prepara el advenimiento integral del socialismo; toda tendencia a robuste- cerda individualidad favorece el afian- zamvento de la democración. Reunidos algunos opositores en la Acción Patrió- fica Económica Nacional ¡APEN), quisie- ron impedir el trienio de las doctrinas…
p. 125
37Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 189, 2252 citas
[44]1931). Era un proyecto que “desafiaba la tenue base con que se había consolida do gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observa dor de la época, si el proyecto de 1933 hubiese sido convertido en Ley, más de las tres…
p. 189
[55]del grado de polarización política del país y del descontento creciente de un sector de las Fuerzas Armadas contra López (Archila, 1991). López dimitió finalmente a comienzos de 1945 y lo sucedió en el cargo Alberto Lleras Camargo. La llegada de Lleras, que hasta el momento se des empeñaba como Ministro de Hacienda de…
p. 225
38No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 35, 452 citas
[45]las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…
p. 45
[62]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…
p. 35
39Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
[46]situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…
p. 445
40Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 276, 2862 citas
[53]escenario para el desarrollo futuro del campo colombiano con base en grandes propiedades privadas. ¿Qué papel desempeñó entonces el movimiento de colonos en la formu- lación de la política oficial para el sector rural? Indudablemente, las invasiones suscitaron interés nacional en el problema de la propiedad. El…
p. 286
[54]modalidad de la legislación colombiana. Al hacerlo, desafiaba la tenue base con que se había consolidado gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observador de la época, si el proyecto de 1933 hubiera sido convertido en…
p. 276
41Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 124, 1492 citas
[57]ejemplo de lo que llegó a generar estos desacuerdos fue la guerra civil de 1876: se gestó, entre otras razones, por el desacuerdo manifiesto del Partido Conservador y la Iglesia católica con las reformas educativas introducidas desde 1870 por el liberalismo radical en el poder, que impuso la enseñanza laica, la…
p. 124
[69]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
42La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1501 cita
[61]y catolicismo integral en Colombia. La reforma religiosa de López Pumarejo” en Historia crítica. N. 19, enero-junio 2000. pp- 68-106. http://www.lablaa.org/blaa- virtual/letra-r/rhcritica/arias2.htm#_ftn14 235 Conferencias Episcopales de Colombia, t. I (1908-1953), Bogotá, Secretariado Permanente del Epis- copado,…
p. 150
43Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 911 cita
[63]de la historia, la cultura y los problemas de la nación. En su discurso de posesión se refirió al sistema educativo que re- cibía su gobierno con duras palabras de crítica: «En los talleres y en los campos ve- mos que nuestros hombres manejan sus instrumentos de trabajo al precio de un esfuerzo rutinario; el producto…
p. 91
44El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 981 cita
[66]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…
p. 98
45Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[67]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
46Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 561 cita
[68]a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…
p. 56
47Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 181 cita
[73]y el Partido Conservador. La última de esas guerras, conocida como la guerra de los Mil Días, transcurrió entre 1899 y 1902 causando 100.000 muertes —sobre una población de menos de tres millones—, y suponiendo, además, la pérdida de Panamá. Es por esto que algunas voces, tomando como base lo anterior, entienden que…
p. 18
48Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[74]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
49Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 cita
[75]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…
p. 78
50Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[76]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[77]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
51Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[78]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
52Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 362 citas
[79]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
[80]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
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53Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 cita
[81]del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…
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54La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 601 cita
[82]sus colaboradores. Vale la pena resaltar varios as- pectos de la figura, además de la tristemente baja cantidad de ingreso nacional que se asignó históricamente a este bien público tan básico. La serie muestra dos grandes saltos, el primero a finales de la década de 1950, cuando pasó James A. Robinson 69 desarro. soc.…
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