Idea · República Liberal
Cooptación
Mecanismo político por el cual el sistema colombiano —especialmente el liberalismo durante la República Liberal (1930-1946)— neutralizó la disidencia incorporando a sus líderes, reconociendo parte de sus demandas y entregando puestos, curules o asesorías a cambio de la renuncia a la autonomía organizativa.
Trayectoria de una idea
- 1886
Fundación del régimen de exclusión estructural
- 1921
Primer ensayo liberal de cooptación intelectual
- 1928
Ley Heroica como límite represivo que la cooptación vendría a complementar
- 1930
El liberalismo llega al poder sin mayorías y necesita base social
- 1931
Ley 83: la legalización sindical como encuadramiento
- 1933
Fundación y posterior absorción de la UNIR de Gaitán
- 1936
Reforma constitucional: absorción de las banderas de la izquierda
- 1936
López Pumarejo entrega puestos a intelectuales de izquierda
- 1944
Decreto 2350 y Ley 6 de 1945: protección sindical con tutela estatal
- 1958
Frente Nacional: la cooptación se vuelve arquitectura institucional
La lectura
La cooptación no nació como doctrina sino como necesidad: cuando el liberalismo llegó al poder en 1930 sin mayorías parlamentarias ni control del aparato judicial, la incorporación de líderes obreros, campesinos e intelectuales de izquierda fue ante todo una operación de supervivencia gubernamental. Su eficacia residió en combinar concesiones reales —derechos sindicales, garantías constitucionales, puestos burocráticos— con la exigencia implícita de renunciar a la autonomía organizativa, de modo que quienes aceptaban el trato conservaban el vocabulario radical pero perdían la capacidad de actuar fuera del sistema. El caso de Gaitán ilustra tanto el éxito del mecanismo —la UNIR desapareció cuando su fundador aceptó una curul liberal— como sus límites: el mismo líder cooptado en 1935 se convirtió, una década después, en la amenaza más seria que el bipartidismo había enfrentado, demostrando que los derechos reales entregados generan expectativas que el sistema no siempre puede controlar. La cooptación liberal dejó así una herencia doble: una legislación laboral que fue la más avanzada de la historia colombiana hasta ese momento, y una izquierda desarticulada que tardó generaciones en reconstruir organizaciones verdaderamente independientes.
En la gramática política colombiana, la cooptación nombra el arte de neutralizar a un adversario incorporándolo. No es represión ni compra pura; es el gesto por el cual un sistema, en lugar de aplastar la disidencia que se organiza en sus márgenes, la invita a la mesa, le reconoce parte de sus demandas, la dota de un lenguaje jurídico y le entrega puestos, curules o asesorías a cambio de que renuncie a la autonomía. En Colombia esta técnica se ensayó de manera dispersa bajo la Regeneración y la Hegemonía Conservadora, adquirió forma de programa durante la República Liberal (1930-1946) —cuando el gobierno legalizó sindicatos, absorbió a los dirigentes de la izquierda emergente y elevó a la Constitución la retórica de la función social— y desembocó, tras el desbordamiento violento de 1948, en la fórmula institucionalizada del Frente Nacional, donde la cooptación dejó de ser táctica para volverse arquitectura. Comprender ese arco explica por qué el conflicto social en Colombia rara vez encontró un cauce autónomo: casi siempre lo esperaba, en la puerta del Estado, un dirigente liberal ofreciéndole un escritorio.
Qué es y qué no es la cooptación
Conviene deslindar. La cooptación no es sinónimo de clientelismo, aunque a menudo se confundan. El clientelismo es un régimen cotidiano de intercambios asimétricos: puestos, becas, contratos, servicios públicos a cambio de votos, tejidos por redes verticales que unen la periferia rural con el centro nacional. Su antecedente colombiano es el gamonalismo, donde el arrendatario votaba por el candidato del terrateniente porque estaba obligado a hacerlo. Cuando el electorado urbano creció y las relaciones de servidumbre en el campo se relajaron, el mecanismo se desplazó hacia una forma más moderna: el político local que ofrece un puesto en el hospital a cambio de una jornada electoral. La cooptación opera en otro nivel. No se dirige al votante suelto sino al líder, al gremio, al partido rival, al intelectual con lectorado. Su objeto son las cabezas visibles, y su moneda no es solo material —aunque también lo sea— sino simbólica: el reconocimiento, la posibilidad de legislar, la firma en una ley que consagra lo que antes se negaba.
Tampoco es corporativismo en sentido estricto. El corporativismo, en su acepción europea y sudamericana, supone la integración formal de gremios en la estructura del Estado, con representación funcional y ejercicio de poder pactado. La cooptación colombiana fue más informal, más gradual y más asimétrica: no institucionalizó a las corporaciones en el reparto del poder, sino que se apropió de sus dirigentes y de sus banderas, dejando a las bases sin voz propia. Por eso resultó tan eficaz para desarmar a la izquierda, y tan pobre para transformar las estructuras sociales que esa izquierda denunciaba.
Hay una tercera distinción. La cooptación no es represión, aunque suele convivir con ella. El régimen colombiano practicó ambas al mismo tiempo y no siempre en manos del mismo partido: cuando el Estado clausuraba periódicos y disparaba contra huelguistas, otro sector del sistema ofrecía asesoría jurídica, curul o ministerio a los sobrevivientes de la represión. Esa combinación —el garrote a un lado, la mano tendida al otro— fue la marca del período que se extiende, con distinta intensidad, desde la Regeneración hasta el Frente Nacional.
Antecedentes: el pacto clero-conservatismo y la represión como sombra
La Constitución de 1886 fundó un régimen de exclusión estructural. El sufragio quedó restringido por requisitos de alfabetismo y propiedad, muchas elecciones directas se convirtieron en indirectas, y el Partido Conservador gobernó de manera prácticamente ininterrumpida hasta 1930. El motor de esa hegemonía fue la alianza con la Iglesia católica: el arzobispado de Bogotá funcionaba, en la práctica, como la sede donde se escogía al candidato conservador a la presidencia, y las elecciones se reducían a ratificar esa decisión. El adagio criollo de que "el que escruta elige" resumía un fenómeno bipartidista, es cierto, pero la Hegemonía Conservadora lo perfeccionó hasta hacerlo indistinguible del sistema mismo.
En ese régimen la disidencia se enfrentaba a la clausura de periódicos, al destierro y, en casos extremos, al fusilamiento de líderes liberales. La Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 —conocida como Ley Heroica— tipificó como delito asociarse para incitar al desconocimiento del derecho de propiedad o de la familia, promover huelgas violatorias de las leyes o hacer apología de actos considerados delictivos: un arsenal jurídico que podía dirigirse contra el naciente movimiento obrero y contra cualquier organización sospechosa de socialismo. Frente a esta arquitectura de exclusión, el Partido Liberal —cuando no acudía a la guerra civil, como en la del 99— optó en varias coyunturas por la abstención electoral, reconociendo tácitamente que las urnas conservadoras no le devolverían sino lo que ya había puesto.
En los años finales de la Hegemonía apareció un actor que el bipartidismo no había previsto. Las huelgas petroleras de Barrancabermeja de 1924 y 1927, la segunda precedida por giras de agitación del Partido Socialista Revolucionario (PSR) y acompañada por paros solidarios a lo largo del Magdalena, mostraron que había ya una clase obrera dispuesta a organizarse. La huelga bananera de 1928 en la zona del Magdalena, donde la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena (USTM), fundada en 1925, agrupaba tanto a asalariados como a colonos bajo influencia anarco-sindicalista y del PSR, terminó en la masacre que aún hoy carga la memoria política del país. Las ligas campesinas de Cundinamarca y Tolima empezaban a exigir el derecho a sembrar café en las parcelas, salarios más altos y pago de mejoras en caso de desalojo: demandas que socavaban la lógica misma de la hacienda cafetera. La bolchevización del PSR en julio de 1930 —cuando la Komintern lo transformó en Partido Comunista de Colombia, expulsó a Raúl Mahecha y Erasmo Valencia, y llevó a María Cano a pedir que retiraran su nombre del comité central— habría de romper esa dinámica emergente desde adentro; desde afuera la aguardaba, con paciencia y con puestos, el liberalismo.
1930: llegar al poder sin tener el poder
La victoria de Enrique Olaya Herrera en 1930 fue menos un triunfo liberal que una derrota conservadora. La incapacidad del obispo primado para escoger entre dos aspirantes fracturó al partido de gobierno y le entregó la presidencia al liberalismo por primera vez en cuarenta y cuatro años. Pero Olaya llegó a la Casa de Nariño con un poder recortado: el Congreso seguía siendo conservador, el aparato judicial también, y la alianza clero-conservatismo, aunque golpeada, mantenía su capilaridad en pueblos y parroquias.
Ese es el dato que hay que retener. El liberalismo no fue un partido triunfante que decidió magnánimamente incluir a los subordinados; fue un partido que gobernaba sin mayorías y que necesitaba fabricarse una base social urbana capaz de defenderlo si los sectores reaccionarios intentaban derrocarlo por vías de hecho. La cooptación de obreros, campesinos e intelectuales de izquierda no fue solamente una ingeniería de contención social: fue, en su origen, una operación de supervivencia gubernamental. Que después se convirtiera en tecnología estable de gobierno, y luego en modo de dominación de larga duración, es una historia que empieza en esa debilidad inicial.
La ley como red: el sindicalismo tutelado
La primera pieza del dispositivo cooptador fue la legalización sindical. La Ley 83 de 1931 reconoció los derechos de organización y huelga, y multó a los patrones que violaran el derecho a la sindicalización. Era una conquista real: hasta entonces la agremiación obrera había vivido en la penumbra jurídica que la Ley Heroica se encargaba de vigilar. Pero la Ley 83 también fijó los términos en los que ese derecho podía ejercerse: mantuvo la facultad patronal de contratar esquiroles durante las huelgas, sometió la vida sindical a la vigilancia estatal y estableció los cauces por los cuales una organización obrera se hacía legible para el Ministerio. Fue simultáneamente una emancipación y un encuadramiento.
La estrategia estaba explícita en los cálculos del liberalismo: fomentar un movimiento sindical vigoroso para consolidarse en el poder, incrementar la base electoral y disuadir a los sectores reaccionarios de las vías de hecho. Los sindicatos crecieron y con ellos la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), que se convertiría en el brazo obrero del liberalismo. La sindicalización agenciada por el Estado, las asesorías legales prestadas por abogados liberales —entre los cuales despuntaba Jorge Eliécer Gaitán— y la creación de nexos con los cuadros radicales del partido tejieron una red donde el conflicto obrero encontraba, casi siempre, un interlocutor liberal antes que un adversario.
La reforma constitucional de 1936 elevó a rango constitucional el derecho de huelga —excepto en los servicios públicos— y consagró la función social de la propiedad y la intervención del Estado en la economía para proteger al trabajador. Pocos gestos han sido más ambiguos. Por un lado, era la constitucionalización de banderas que la izquierda venía enarbolando desde los años veinte. Por otro, era la absorción de esas banderas en un texto redactado y controlado por el liberalismo, que quedaba así habilitado como su único intérprete legítimo. La izquierda independiente, cuyas demandas se leían ahora en la Constitución, perdió con el gesto una parte de su razón de existir.
El ciclo se completó en el segundo gobierno de Alfonso López Pumarejo (1942-1945). El Decreto 2350 de 1944, expedido bajo estado de sitio y recogido con modificaciones por la Ley 6 de 1945, otorgó una protección legal amplia a los sindicatos: prohibió el paralelismo sindical dentro de una misma empresa y vedó la celebración de nuevos contratos de trabajo durante las huelgas. Aquí, sin embargo, aparece la tensión que impide leer todo el período como pura domesticación: la Ley 6 de 1945, resultado del debate legislativo que siguió al decreto, ha sido calificada como casi ejemplar en el respeto a la autonomía de los trabajadores. La reforma laboral liberal, tomada en conjunto, fue la más ambiciosa de la historia colombiana hasta ese momento, y sus elementos básicos continuaron regulando las relaciones obrero-patronales durante décadas. La cooptación funcionó, sí, pero no como simple simulación: entregó derechos reales, y esa concreción de derechos generó expectativas que el sistema no siempre pudo controlar.
La absorción de los intelectuales y de la izquierda
Si el sindicalismo fue encuadrado por la ley, la izquierda intelectual fue absorbida por la mano tendida. El gesto tenía precedente. Benjamín Herrera, tras los resultados mediocres de las listas socialistas de 1921, se había dedicado a cooptar dirigentes socialistas y a cortejar al grupo de Los Nuevos —esos jóvenes que coqueteaban con Marx y con Lenin sin llegar a militar en un partido revolucionario. La técnica estaba probada cuando el liberalismo llegó al gobierno.
López Pumarejo la refinó. Entregó puestos burocráticos a jóvenes intelectuales que se decían de izquierda o habían militado en ella, y les pidió expresamente no abandonar el lenguaje socializante. Necesitaba ese lenguaje: le daba a la Revolución en Marcha su textura progresista, atraía al electorado urbano emergente, permitía diferenciarse del conservatismo. Necesitaba, sobre todo, que quienes hablaban ese lenguaje lo hicieran desde adentro. La operación produjo lo que puede llamarse la domesticación del movimiento inconforme: los ex militantes conservaron el vocabulario y perdieron la práctica; escribieron en las revistas del régimen y firmaron los decretos del régimen. El país entero se hizo un poco de izquierdas, y por eso mismo la izquierda dejó de tener un lugar propio.
El Partido Comunista, transformado desde el PSR en 1930 bajo dictados de la Komintern y con el dogmático Guillermo Hernández —"Guillén"— como secretario general, respaldó el primer gobierno de López Pumarejo, y el gobierno aceptó formar con él un frente popular. La política internacional del momento —el giro antifascista de la Komintern— proveía el marco doctrinal, pero el efecto colombiano fue inequívoco: el partido que se suponía debía disputarle al liberalismo la representación de las clases subordinadas terminó legitimándolo. Cuando pocos años después "Guillén" fue expulsado por el mismo aparato que lo había ungido, el daño ya estaba hecho.
El caso más notorio fue Gaitán. Fundó la Unión Nacionalista Izquierdista Revolucionaria (UNIR) en 1933, proclamó la abstención electoral en 1934 y 1935, denunció con voz alta a las élites convivialistas —esas que se peleaban en el Congreso por el día y se saludaban en el club por la noche— y armó un movimiento con lenguaje propio, matriz híbrida de socialismo y liberalismo, cuyo germen puede rastrearse hasta su tesis universitaria sobre las ideas socialistas en Colombia. Y en 1935 aceptó una candidatura en lista oficial del Partido Liberal a la Cámara. La UNIR se quedó huérfana y desapareció. Sus bases quedaron sin organización propia. La prensa liberal celebró el retorno al redil. Gaitán, que había fustigado los trajes bien cortados de la élite, empezó a usarlos, condujo automóviles de último modelo, compró casa en un sector residencial de élite, adquirió acciones en compañías y montó una prestigiosa firma de abogados. Fue, durante una década larga, el ejemplo perfecto del cooptado. Hasta que dejó de serlo.
La reforma agraria como demostración del techo
Toda tecnología política tiene un límite, y el de la cooptación liberal se hizo visible en el punto donde tocaba la propiedad de la tierra. La Ley 200 de 1936 —piedra angular retórica de la Revolución en Marcha— no fue una reforma agraria redistributiva. Fue una medida orientada a estimular la productividad y la modernización rural, que benefició a los terratenientes al sustituir la exigencia de títulos remontables a concesiones de la Corona o de la República por el criterio de destinación económica. Miles de propiedades con títulos dudosos quedaron saneadas por el solo hecho de estar en producción. El proyecto originario de 1933, elaborado bajo Olaya, había sido más radical en materia de reversión de tierras al Estado; entre uno y otra medió el cálculo de López por transar con los grandes propietarios.
Aun así, la Ley 200 encendió alarmas. Los sectores terratenientes tradicionales y los empresariales urbanos y rurales se agruparon en la Acción Patriótica Económica Nacional (APEN), coalición que reunió a conservadores y a liberales inquietos. A fines de 1936, temiendo que la polarización se transformara en guerra abierta, López proclamó una pausa en la Revolución en Marcha. El gobierno de Eduardo Santos (1938-1942) prolongó y profundizó esa pausa, frenó los procesos de redistribución agraria y los intentos de comprar tierras a los hacendados para adjudicarlas a campesinos. Y la Ley 100 de 1944, en el segundo López, amplió el plazo para que los latifundios pusieran a producir la tierra improductiva, revirtiendo parte de los tímidos avances anteriores. La secuencia es elocuente: el liberalismo cooptó dirigentes obreros y campesinos con promesas y con curules, pero cuando la reforma amenazaba con tocar el suelo, se detuvo. Las tensiones agrarias que las movilizaciones campesinas de finales de los años veinte y comienzos de los treinta habían dejado abiertas seguían abiertas, y el Estado, en varios episodios, siguió actuando en favor de los hacendados.
Ese techo no es un detalle. Es la contradicción que define al período. La cooptación fue eficaz para desarticular las organizaciones autónomas, pero solo pudo serlo porque entregó concesiones reales. Y las concesiones reales tenían un límite: el liberalismo podía legalizar sindicatos, elevar a la Constitución el derecho de huelga, hacerle un lugar en la burocracia a los ex socialistas. No podía, sin romperse por dentro, tocar la propiedad agraria de la fracción terrateniente que era también parte del partido. La contradicción se llamaba Revolución en Marcha en la retórica y Ley 100 de 1944 en los hechos.
Gaitán, o el cooptado que desbordó
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, sobre la carrera séptima con calle 13 en el centro de Bogotá, a manos de Juan Roa Sierra, es leído habitualmente como el detonante de La Violencia. Es también, y quizá sobre todo, el momento en que el sistema de cooptación reveló su falla estructural.
Gaitán había vuelto al redil en 1935. Pero volvió con banderas propias, con oratoria vindicativa de tipo populista, con un discurso que separaba "la nación" del "país político" y que le hablaba a las masas urbanas y rurales con una intensidad que las élites del liberalismo no habían anticipado. Ganó las elecciones internas del Partido Liberal derrotando aplastantemente al oficialismo santista: superó al sector de Eduardo Santos por casi cien mil votos y, en Cundinamarca, aplastó a Carlos Lleras Restrepo por 32.780 votos contra 9.761. Ese resultado lo hacía acreedor a la jefatura del partido. La operación de cooptación se había vuelto contra sí misma: el dirigente absorbido tomaba desde adentro el aparato que lo había absorbido.
La élite liberal se dividió. Algunos dirigentes lo apoyaron; la mayoría esperó que se desacreditara. La división de 1946 entre las candidaturas de Gabriel Turbay y del propio Gaitán entregó la presidencia al conservador Mariano Ospina Pérez y abrió, según muchas periodizaciones, La Violencia. Gaitán pretendía cumplir con las reivindicaciones inmediatas del pueblo pasando por encima de la resistencia de terratenientes, gran burguesía, imperialismo y dirigentes de los dos partidos: una postura reformista en su programa, pero radical en su tono y en la energía social que movilizaba. El único de los grandes populistas latinoamericanos de la época —Cárdenas, los Perón, Vargas, Haya de la Torre— que fue asesinado.
El Bogotazo, ese levantamiento espontáneo que dejó el centro de la capital en ruinas, quemó iglesias y archivos, dañó el sistema de tranvías y saqueó negocios, no fue un episodio aislado sino la manifestación de que la opción populista, la única que en ese momento podía haber integrado a las clases subordinadas en el sistema por vías electorales, quedaba bloqueada. El cierre del Congreso por orden del ejecutivo en 1949 terminó de romper el entendimiento mínimo entre los dos partidos tradicionales. Y en el campo empezó a activarse el primer ciclo exterminador de La Violencia, sostenido por redes civiles-policiales que se movilizaron al calor de la radicalización conservadora y del faccionalismo liberal. Más de doscientos mil muertos y dos millones de desplazados —cifras que se han vuelto canónicas desde el estudio de Guzmán y otros de 1962— serían el saldo del período.
Lo que se rompió en 1948 no fue solamente una vida. Fue la posibilidad de que la cooptación siguiera funcionando como técnica de integración. El sistema no pudo asimilar al cooptado que se le rebeló desde adentro y respondió eliminándolo. La lección que las élites bipartidistas sacarían del episodio no fue abrir el sistema a nuevas formas de representación popular, sino cerrarlo aún más.
Del clientelismo a la arquitectura: el Frente Nacional
Durante la República Liberal el clientelismo había empezado a operar como sistema complementario de la cooptación de cúpulas. Algunos gobiernos liberales favorecieron la contratación de reclutas con credenciales políticas afines, y López Pumarejo impulsó en su segundo mandato la politización de las fuerzas policiales, práctica gradual que no fue plan sistemático pero que ancló el uso del empleo público como instrumento de control partidista. La transición del gamonalismo rural —fundado en la sumisión del arrendatario— al clientelismo urbano moderno —fundado en la oferta de puestos, becas y servicios— tuvo aquí uno de sus impulsos iniciales.
Con el Frente Nacional, ese sistema paralelo se convirtió en el sistema principal. El Pacto de Benidorm, firmado en julio de 1956 en España por Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, y el Pacto de Sitges del 20 de julio de 1957, establecieron la alternación presidencial cada cuatro años entre liberales y conservadores durante dieciséis años, y la división milimétrica en partes iguales de los cuerpos legislativos y los cargos de designación. El pacto fue ratificado por referéndum el 1 de diciembre de 1957 y elevado a rango constitucional, garantía que los pactos mismos exigían. La amenaza latente era la posibilidad de que el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla se perpetuara con rasgos populistas y desplazara a los dos partidos, sumada al deseo compartido de ponerle fin al ciclo de La Violencia.
El Frente Nacional reservó todos los cargos electivos y de gobierno a liberales y conservadores. Ningún otro partido podía acceder al poder. Las terceras fuerzas —comunismo, movimientos populares, disidencias regionales— quedaron estructuralmente excluidas. Y como el sectarismo ideológico entre liberales y conservadores había perdido sentido —eran ya socios del mismo pacto—, la burocracia estatal se convirtió en el pegamento del sistema: la reproducción electoral pasó a depender de la asignación de puestos, contratos y servicios, y la paridad se convirtió en una vasta operación clientelista repartida por mitad. El estado de excepción, invocado casi de manera permanente, funcionó como sucedáneo del régimen militar. La institucionalidad se hizo hermética por lo político y anómala por lo constitucional. En regiones como el sur del Tolima, la desmovilización de guerrillas liberales tras Sitges convirtió a antiguos jefes en agentes al servicio de gamonales locales, en una metamorfosis que resume la lógica del período.
Lo que la República Liberal había practicado como táctica de gobierno —integrar dirigentes, absorber banderas, encuadrar movimientos— el Frente Nacional lo elevó a constitución. Pero con una diferencia decisiva: la cooptación liberal, con todas sus ambigüedades, había entregado derechos reales que produjeron actores sociales nuevos; la cooptación del Frente Nacional entregó, sobre todo, puestos. Su producto no fue una ciudadanía ampliada sino una burocracia clientelizada. La tensión entre integración y exclusión, que el liberalismo había podido sostener a costa de contradicciones internas, se resolvió en el Frente Nacional en favor de la exclusión: los conflictos sociales quedaron inhibidos, las clases subordinadas apartadas de la política y la protesta empujada fuera del sistema. La aparición, en la década siguiente, de las guerrillas modernas —FARC, ELN, EPL, más tarde M-19— no puede separarse del cierre institucional que el pacto bipartidista había blindado. La tensión de 1970, cuando la candidatura de Rojas Pinilla por la ANAPO estuvo a punto de romper la fórmula, mostró que incluso ese blindaje tenía fisuras.
Huella: una gramática de larga duración
La cooptación como técnica de gobierno dejó a Colombia una gramática política reconocible. Ninguna reforma social importante del siglo XX se hizo en el país contra los partidos tradicionales: se hicieron dentro de ellos, y por eso quedaron a mitad de camino. Los derechos laborales de los años treinta y cuarenta fueron reales, y sobreviven en la legislación actual; pero la reforma agraria no ocurrió, y su ausencia sigue explicando la persistencia del conflicto rural. Los intelectuales de izquierda tuvieron puestos, y por eso mismo Colombia no produjo, salvo excepciones, la intelligentsia autónoma que en otros países latinoamericanos disputó al Estado la interpretación de la nación. Los movimientos populares encontraron siempre, en la puerta del sistema, una asesoría liberal o un ministerio conservador dispuesto a asimilarlos, y por eso la organización social independiente ha tenido en Colombia una vida difícil, hostigada por dos flancos: la represión cuando persistió, la absorción cuando cedió.
El asesinato de Gaitán y el Frente Nacional cerraron en falso el ciclo abierto en 1930. Bloquearon la vía populista y sellaron el sistema. Lo que vino después —la Violencia prolongada, las guerrillas, el clientelismo hipertrofiado, la parapolítica que en la primera década del siglo XXI dejó al descubierto los tejidos entre política local y actores armados en varios departamentos— puede leerse, en parte, como el retorno de aquello que la cooptación había querido conjurar: el conflicto social que no encuentra representación institucional y busca otras vías, a menudo violentas. La Constitución de 1991 intentó abrir el sistema y admitió, con la desmovilización del M-19 y el reconocimiento de nuevos derechos, que el modelo cerrado del Frente Nacional se había agotado. Pero las redes clientelistas que aquel pacto instaló como columna vertebral del Estado sobrevivieron a la nueva Carta, adaptándose a cada ciclo.
La cooptación no fue solo una perversión ni solo una virtud del sistema colombiano: fue su modo de funcionar. Explica por qué Colombia tuvo, más temprano que muchos vecinos, un derecho laboral moderno, y por qué, más tarde que ellos, no tuvo una reforma agraria. Explica por qué la izquierda partidaria fue débil y la protesta social intensa. Explica también por qué las élites bipartidistas, cada vez que se sintieron amenazadas —por Gaitán en los cuarenta, por Rojas en los cincuenta, por las guerrillas después—, respondieron con alguna variante del mismo gesto: absorber lo que pudieran, excluir lo que no. La eficacia del método está en su historia; sus límites, en las guerras que no logró evitar.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Alfonso López Pumarejo — principal ejecutor de la cooptación intelectual y sindical durante la Revolución en Marcha
- 02Jorge Eliécer Gaitán — caso más notorio de absorción: disolvió la UNIR al aceptar candidatura liberal en 1935, aunque posteriormente rompió con el esquema cooptador
- 03Partido Liberal — agente institucional que convirtió la cooptación en estrategia de gobierno entre 1930 y 1946
- 04Sindicalismo — objeto privilegiado de la cooptación mediante la Ley 83 de 1931 y la creación de la CTC como brazo obrero liberal
- 05Frente Nacional — desembocadura institucional donde la cooptación dejó de ser táctica para volverse arquitectura del régimen
- 06Clientelismo — mecanismo distinto pero complementario: opera sobre el votante individual mientras la cooptación se dirige a líderes y organizaciones
- 07Gamonalismo — antecedente rural de la dominación política, desplazado por formas más modernas de cooptación urbana conforme creció el electorado de las ciudades
- 08Función social de la propiedad — bandera de la izquierda absorbida por la reforma constitucional de 1936 como demostración del mecanismo cooptador
- 09Hegemonía conservadora — régimen de exclusión estructural cuya rigidez creó las condiciones para que el liberalismo ofreciera la cooptación como alternativa
- 10María Cano — dirigente del PSR que resistió la cooptación pero cuya organización fue fragmentada desde adentro por la bolchevización de 1930 y desde afuera por el liberalismo
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
64 documentos · 84 fragmentos
01Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 484, 4882 citas
[1]época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…
p. 484
[54]1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…
p. 488
02Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 542 citas
[2]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…
p. 54
[3]costa la propiedad privada y la familia de toda ideología, etc. Dicha norma era la ley 69 del 2 de noviembre de 1928 donde algunos de sus artículos decía: Ley 69 del 2 de noviembre de 1928 ARTÍCULO 1 o. Constituye delito agruparse, reunirse o asociarse bajo cual- quiera denominación, para alguno o algunos de los…
p. 54
03El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 44, 494 citas
[4]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[5]de las bananeras: al ministro de Guerra y al general Cortés Vargas, quien ya había sido ascendido a director de la policía de Bogotá. Este contexto puso al bordo del abismo el reinado del Partido Conservador, que duraba desde 1886. El empujón final lo recibió en las elecciones de 1930 a manos de su principal aliado:…
p. 44
[38]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…
p. 49
[39]pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…
p. 49
04Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1331 cita
[6]A further complication was social and labor unrest, in part a renewal or continuation of the artisans' struggle during the previous century for job security and benefits. While Suarez was president, a tailors' demonstration in Bogota against the importation of military uniforms led to several deaths at the hands of…
p. 133
05Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 351 cita
[7]for disturbance of the social order and public peace. A transitory clause that became especially odious to political dissidents in subsequent years authorized the government to regulate the press and punish abuses until Congress enacted a press law. The right to possess and traffic in arms was abolished. Suffrage in…
p. 35
06Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 1281 cita
[8]amenazaran con abandonar la República. 129 Bfiíní dicerfiis ítraópits uí Crlrpois Gráfica 18 Fuente: Kalmanovitz, 2012. La República tuvo también una regla de sucesión clara pero sesgada del partido en el poder, con serios proble- mas en los derechos de la oposición, como los vetos a la participación liberal en el…
p. 128
07Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 3412 citas
[9]hegemonía y por el reeleccionismo que hizo posible el control del gobierno hasta 1930, decidió abstenerse de la participación electoral, lo que mostraba de nuevo que en Colombia el adagio "el que escruta elige" es apartidista o, mejor, bipartidista. El desarrollo del electorado urbano y el relajamiento de las rela-…
p. 341
[10]hegemonía y por el reeleccionismo que hizo posible el control del gobierno hasta 1930, decidió abstenerse de la participación electoral, lo que mostraba de nuevo que en Colombia el adagio "el que escruta elige" es apartidista o, mejor, bipartidista. El desarrollo del electorado urbano y el relajamiento de las rela-…
p. 341
08El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 93, 1402 citas
[11]protestado abiertamente contra las ilegalidades de la Hegemonía y su intento de excluir al adversario; en esto no estuvo solo). Y en efecto los nuevos diseños tuvieron al menos dos consecuencias positivas e importantes. Primero, atrajeron al Parti do l iberal al camino de la legalidad. Aquí es necesario ser un poco…
p. 93
[72]sorprendentemente difícil ofrecer una interpreta ción que se sostenga y que sea útil de “organización autónoma”, en contraste con la cooptada, etc. 130. Evidentemente, también aquí había un doble intento de inclusión y domestica ción, pero tomo esto por dado. 136 U n mapa de la represión en C olombia (1910-2010)…
p. 140
09La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 84, 882 citas
[12]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…
p. 84
[60]podía y 86 que se enfilaba por el camino de la represión. La continuidad y profundización del proceso democráti co implicaba vencer a las fuerzas reaccionarias no mediante el apoyo a la burguesa liberal, que ya era incapaz de seguir adelante, sino desplazando a ésta del poder y tomándolo para sí el proletariado y los…
p. 88
10El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 154, 2492 citas
[13]con base territorial y composici ó n social popular ” 3. 3 Ignacio Torres Giraldo, Los Inconformes, Tomo 4, Bogot á 1974, p. 7/8 Aqu í aparece como soluci ó n de emergencia precisamente aquello en que descansaban la fuerza y la capacidad movilizadora del nuevo partido: su í ntima relaci ó n con las agrupaciones…
p. 154
[63]la siguiente manera: 256 a. El contenido de las transacciones pol í ticas en las sociedades divididas en clases, conduce a una instrumentalizaci ó n de quienes se hallan desprovistos del poder. b. El clientelismo es una forma de negociaci ó n, mediante la cual, las clases dominantes distribuyen los bienes y servicios…
p. 249
11Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 361 cita
[14]petróleo en Barrancabermeja (1924 y 1927) y en la zona bananera del Magdalena (1928) permiten hacerse una idea acerca de la situación del proleta- riado, de sus reivindicaciones, del papel desempeñado por los intelec- tuales y de la actitud de las élites. Esas grandes manifestaciones obreras, mucho más ambiciosas que…
p. 36
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 47, 502 citas
[15]se valieron de mecanismos como el uso de la fuerza policial al servicio de hacendados, en razón del carácter local que esta fuerza mantuvo hasta su nacionalización, en 1960 70. Contrario a lo definido por la Corte, El gobernador de Cundinamarca, por ejemplo, ordenó a las autoridades de Sumapaz que actuaran bajo el…
p. 47
[50]jueces agrarios y estableció mecanismos para evitar la acumulación ociosa de baldíos, lo que a la larga les permitió a muchos campesinos hacerse con la propiedad de la tierra que ocupaban. Así se inició una tradición en el modelo de garantía del derecho a la tierra del campesinado que privilegió la entrega de baldíos…
p. 50
13Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 641 cita
[16]sus actividades independientes al margen de la plantacion bananera, actuaban como una reserva de fuerza laboral. El sistema de contra- tistas implementado por la U.F.C., contratistas que a su vez enganchaban trabajadores, permitid el uso del trabajo parcial de estos campesinos. Y ademas, en la medida que la compajiia…
p. 64
14Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 433, 4452 citas
[17]momento en que la migración de campesinos se inició, los terratenientes trataron de conservar la mano de obra en las condiciones de explotación tradicionales, pero los campesinos exigieron o salarios más altos o que en las parcelas además de los cultivos tradicionales se les dejara plantar café, producto que les…
p. 433
[43]situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…
p. 445
15Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 410, 4162 citas
[18]a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…
p. 410
[24]constitucional en 1936— y a celebrar contratos colectivos con las empresas. La Ley 83 estableció multas relativamente bajas a los patrones que violaran el derecho de sindicalización y mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante los períodos de huelga, recortando de hecho la capacidad de…
p. 416
16¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 791 cita
[19]una jornada laboral que era de doce horas o más, el acceso a servicios de seguridad social -atención en salud y pensión en 155 ¿Otra historia de Colombia? caso de retiro o incapacidad-, el derecho a organizar sindicatos y sociedades de ayuda mutua, más el aumento de los salarios. Los movimientos campesinos también…
p. 79
17Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 127, 1322 citas
[20]se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…
p. 127
[35]concepto del convivialismo como un estilo político y de determinados códigos, valores y comportamientos de las élites bipartidistas que ejercieron el liderazgo en las décadas del treinta y del cuarenta, a las que Gaitán fustigaba en sus discursos sin importar que fueran conservadores o de su propio partido. Sin…
p. 132
18Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 62, 972 citas
[21]contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…
p. 62
[73]Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:21:44 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA SIGLO XX 98 mayoría en el Senado, actuaban con conocimiento de causa: expulsados de las alcaldías municipales durante el gobierno de Olaya Herrera y enfrentados a un…
p. 97
19Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1391 cita
[22]época, nombre despectivo para golpistas, “aventureros pequeñoburgueses”. 3 Similar a la anterior, nombre despectivo para quienes impulsaban alzamientos guerrilleros y derivado del nombre del revolucionario mexicano Pancho Villa. 139 Capítulo 5. Trayectorias de una fallida élite política de izquierda Ignacio Torres…
p. 139
20Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1081 cita
[23]labor con- ditions, foreign enclave ownership of land, control of a specific commodity (in this case, bananas), and the dynamics of a port city, privy to foreign ideas and forces, was Santa Marta on the north coast. There, in 1928, thousands of banana workers, fed up with abusive treatment by foreign management,…
p. 108
21Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2261 cita
[25]á tico, pero efectivo. Ese debate, en fOfembre de 1929, le dio publicidad a Gait á n, y lo convirti ó en el n ó rtf-voz m á s conocido del movimiento obrero. liberalismo fomenta la creaci ó n de un movimiento sindical \S? É 1 partido liberal lleg ó al gobierno en 1930 gracias a la divisi ó n |^ ¿ó nservatismo, y para…
p. 226
22Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 701 cita
[26]el contrario, los liberales apoyaron las peticiones de los arrenda- tarios contra los propietarios.., En_ W1 editorial sobre el régimen que finalizaba, publicado en Acc1011 Lrberal de agosto de 1938, Armando Solano describió la política de salarios de López en los siguientes términos: López promovió sin tregua el alza…
p. 70
23Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5291 cita
[27]declive del régimen laboral de las haciendas basado en el arrendamiento de servicios. Recuérdese asimismo el reconocimiento de los derechos de or- ganización y de huelga (Ley 83 de 1931) durante el gobierno de Olaya Herrena, y el consiguiente aumento de los sindicatos rurales y ligas campesinas que fueron reconocidos…
p. 529
24Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 181 cita
[28]las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…
p. 18
25Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1981 cita
[29]estrechos marcos nor - mativos, b) desarrollo del sindicalismo político. El apoyo del y al presidente de la república es la principal herra - mienta para obtener reivindicaciones y sólo se recurre a las bases para sostener al ejecutivo, y c) la negociación por rama de industria impulsada por las federaciones ob -…
p. 198
26Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 91 cita
[30]encaminadas a fortalecer meca- nismos y un nuevo derecho interamericano. En la reforma constitucional de 1936 se con- sagraron, entre otras materias, la funcién social de Ja propiedad, se abrid el camino de la intervencién del Estado «en la explotacién de industrias o em- presas publicas y privadas, con el fin de…
p. 9
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2061 cita
[31]fundar una economía agrícola de granjeros. Dada la división parti- dista, no se generaron más transformaciones en aras de mantener estable al país. Al go- bierno se le acusó de comunista, marxista y socialista, cuando verdaderamente sólo tenía un cariz liberal reformista. campus integrado y moderno, donde además de…
p. 206
28Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 491 cita
[32]" i n teres social " se puso por encima de Ia propiedad p rivada y con ese ca mbia e l Estado pudo i nterve n i r y exprop i a r i n dustrias publ icas y p rivadas para controlar Ia riqueza y proteger a los trabajadores y su derecho 1 8 Ante estas tra nsformaciones en el orden ed ucativo-religioso, Ia Iglesia llam6…
p. 49
29Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1241 cita
[33]de Mariá- tegui. Por esta época los jóvenes intelectuales <~exco munistaS >l na- vegaban sin pudor por las corrientes liberales capaces de expresar, al menos retóricamente, el radicalismo subyacente de cientos de miles de colombianos que sufrían en cuerpo y alma lo que los so- ciólogos llaman la transición social. Los…
p. 124
30Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 2871 cita
[34]campaña reformista "(43). En un comportamiento contradictorio, que dejó sorprendidos a amigos y enemigos, Jorge E. Gaitán, después de negar que tenía alianzas con el liberalismo, apareció en una lista oficial de ese partido a la Cámara. Cuando fue elegido renunció a la UNIR, dejando huérfana a la organización, la que…
p. 287
31Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 253, 2562 citas
[36]"Colombia S.A.", libro del sociólogo Antonio García, publicado en Manizales en 1934. Nueva Historia de Colombia. Vol. III te al oficialismo liberal. Aunque la UNIR había proclamado la abstención electoral en las elecciones de 1935, como lo había hecho en 1934 para las presidenciales, Gaitán flamantemente salió elegido…
p. 253
[47]que tocaban los privilegios eclesiásticos. Algunos sectores terratenientes tradi- cionales no vieron con buenos ojos la ley de tierras. Incluso sectores empre- sariales, urbanos y rurales, agrupados en la APEN (Acción Patriótica Eco- nómica Nacional), que agrupaba con- servadores y liberales, se opuso tam- bién a la…
p. 256
32Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2011 cita
[37]cam bios no fueron muy dr á sticos. Entre é stos estuvieron una reforma constitucional que dio otra vez el voto a pobres y analfabetos. El sufragio universal estuvo acompa ñ ado de la movilizaci ó n del elec torado, que se acostumbr ó a hacer manifestaciones callejeras para respaldar un gobierno que promet í a educaci…
p. 201
33El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 4141 cita
[40]y empezaba el reflujo temporal de Jos inmigrantes más recientes, Jos menos preparados para enfrentar la crisis urbana. Con el fin de la belle époque, brotan esperanzas e ilusiones en algunos sectores populares de la clase obrera, de Jos trabajadores del campo, de los artesanos y burócratas de bajo rango. Las huelgas,…
p. 414
34Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 22, 282 citas
[41]Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…
p. 22
[59]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…
p. 28
35No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 35, 452 citas
[42]las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…
p. 45
[53]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…
p. 35
36Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 272, 2762 citas
[44]1932, p. 80; Santander, Informe del Secretario de Gobierno, 1936, pp. 18-19, y AHOH, caja 6, carpeta 46, comunicación del Procurador General al Ministro de Industrias, 4 de agosto de 1933. 221 EL ESTADO Y EL PROBLEMA AGRARIO, 1930-1936 222 De acuerdo con las consideraciones anteriores se contemplaron dos al-…
p. 272
[46]modalidad de la legislación colombiana. Al hacerlo, desafiaba la tenue base con que se había consolidado gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observador de la época, si el proyecto de 1933 hubiera sido convertido en…
p. 276
37Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3641 cita
[45]I nómicamente explotados. Quien com- probara que por cinco años había ex- plotado económicamente un predio, tenía derecho a adquirir el dominio, si había obrado de buena fe. A su vez, y en desarrollo del principio de la fun- ción social de la propiedad y de que ésta implicaba obligaciones, si un pro- pietario no daba…
p. 364
38La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1821 cita
[48]de la su b versión socialista en el contexto del partido liberal de g o bierno. Con la hegemonía, se reforma un poco más la Con s titución «clerical y goda» que habían expedido Núñez y Caro en 1886. El reformador del momento es el doctor Darío Echandía, quien encuentra bases para su tarea en la Consti - tución de la…
p. 182
39Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4971 cita
[49]conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…
p. 497
40Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 1891 cita
[51]1931). Era un proyecto que “desafiaba la tenue base con que se había consolida do gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observa dor de la época, si el proyecto de 1933 hubiese sido convertido en Ley, más de las tres…
p. 189
41Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1151 cita
[52]institucionalidad se pretendió dar respuesta. En efecto, Colombia padecía desde hacía varios lustros de una larvada guerra civil que en los años ochenta y noventa tomó inusitado vigor. Diversos procesos de pacificación han logrado que algunos de los grupos armados se integren al sistema. No obstante, la guerra civil…
p. 115
42Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 151 cita
[55]técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…
p. 15
43Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 121 cita
[56]de votos conservadores 651.223 y votos comunistas 11.577. Los liberales ob- tuvieron 150.000 votos de ventaja so- bre los conservadores. Pero el gran triunfador fue Gaitán, quien superó en casi 100.000 votos al sector santista de su partido. En Cundinamarca, don- de Gaitán encabezó la lista para el Se- nado, derrotó a…
p. 12
44Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 141, 1572 citas
[57]se toma en todo rigor, podría indicar que usted es o puede ser mi adversario de la propiedad individual; la manera como usted la expone da a entender tan solo que usted quiere introducir serias reformas legales que vengan a mejorar la condición lastimosa de nuestras clases inferiores. Tal ha sido al menos en los…
p. 141
[58]recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…
p. 157
45La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 851 cita
[61]embargo, las redes cliente- lares en Colombia no son homogéneas, pues en la práctica el clien- telismo se adapta a los diferentes retos que le implanta el sistema político. En ese orden de ideas, en este apartados se muestran las diferentes manifestaciones históricas en las que se ha representa- do el sistema político…
p. 85
46Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 551 cita
[62]generation to the next. Strong clientalist relationships led to intense rural and lower-class identi- fication with parties, as the vertically linked networks of privilege and patronage were the only channel connecting remote rural regions to national politics. One of the few significant differences between the two…
p. 55
47Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 841 cita
[64]del nivel central. Estas instancias pueden estar ubicadas en cualquiera de las ramas de gobierno: la ejecutiva, la legislativa o la judicial. Más aún, lo usual es que el poder se proyecte sobre una combinación de las tres. El resultado de la interacción es la formación de un sector superior de la clase política que…
p. 84
48When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 831 cita
[65]slower rate than for purely appointive positions. The changeover occurred in piecemeal fashion. High officials let it be known that preference in hiring would be given to recruits who possessed the proper political credentials. The whole process was made easier by the fact that within each department were half a dozen…
p. 83
49Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 721 cita
[66]their efforts to fortify their electoral bases and gain control of the government. The first stage of party development corresponds with the caucus- cadre model, which was embedded in what Katz and Mair refer to as '... the liberal regime censitaire ofthe late nineteenth and early twen- tieth centuries, with its…
p. 72
50Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[67]Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…
p. 111
51Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[68]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
52Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 cita
[69]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
53Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[70]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
p. 35
54Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[71]prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…
p. 69
55Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 cita
[74]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…
p. 78
56De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 581 cita
[75]Pacto de paz en Sitges 24 (Restrepo y Tamayo, s.f., página 8) entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, el gobierno de la Junta Militar provisional implementó un nuevo proceso de desmovilización que puso al Tolima, nuevamente, como uno de los escenarios de dejación de armas. En el sur del departamento la…
p. 58
57Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2271 cita
[76]con el exiliado dirigente conservador Laureano Gómez. Con él firma, el 24 de julio de 1956, aniversario del natalicio del Libertador, el Pacto de Benidorm que ase- guró la unión de los dos partidos en contra de la administración militar imperante, que sería el primer paso que cristalizaría la no muy larga lucha al…
p. 227
58Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2711 cita
[77]popular. [Los miembros de La Junta] no pueden estar ejerciendo el gobierno de acuerdo a la Carta, con las leyes preexistentes, con los estatutos anteriores, ni menos aún con la dictadura… Ningún mito entraba su misión, que es la de interpretar la opinión de los colombianos y satisfacerla en una exigencia que respalda…
p. 271
59Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[78]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
60Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2001 cita
[79]representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…
p. 200
61Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[80]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
62Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[81]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[82]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
63Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 cita
[83]del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…
p. 41
64¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 811 cita
[84]bipartidismo y de los canales institucionales diseñados para ello, poniendo incluso en riesgo la fórmula de alternación en el poder en la reñida competencia electoral por la Presidencia de la República entre el candidato oficialista y el de la Alianza Nacional Popular, ANAPO, en 1970. Por su parte, la ampliación…
p. 81