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Idea · República Liberal

Corporativismo

El corporativismo colombiano fue un repertorio institucional construido por capas a lo largo del siglo XX: gremios con funciones públicas, sindicatos tutelados por el Estado, pactos de élites y organismos paraestatales que gobernaban intereses sectoriales. Su forma más visible fue la Federación Nacional de Cafeteros; su momento decisivo, la República Liberal (1930-1946).

4.052 palabras49 documentos71 fragmentos citados
Corporativismo

Trayectoria de una idea

  1. 1886

    Constitución de 1886 y Concordato: matriz eclesiástico-corporativa

  2. 1927

    Fundación de la Federación Nacional de Cafeteros: el modelo paraestatal

  3. 1931

    Programa Conservador de 1931: corporativismo doctrinario

  4. 1936

    Reforma Constitucional de 1936 y sindicalismo tutelado

  5. 1945

    Ley 6ª de 1945: culminación de la legislación laboral corporativa

  6. 1958

    Frente Nacional: blindaje político del corporativismo

03

La lectura

El corporativismo colombiano se distinguió de sus homólogos europeos por su pragmatismo institucional: nunca fue una doctrina impuesta desde arriba por un partido único, sino un conjunto de arreglos negociados entre el Estado, los gremios y la Iglesia que se fueron sedimentando por capas desde la Regeneración hasta el Frente Nacional. Su rasgo más original fue la figura del organismo paraestatal —privado en su forma jurídica, público en sus funciones— que la Federación Nacional de Cafeteros encarnó con mayor nitidez. Esa arquitectura permitió al país procesar la cuestión social del siglo XX sin caudillos plebiscitarios al estilo argentino o peruano, moderando las demandas ciudadanas mediante la representación de amplios sectores a través de sus gremios. El precio fue una representación de arriba hacia abajo: los trabajadores organizados dependían del favor presidencial, los gremios patronales decidían desde dentro del Estado, y la autonomía real de los cuerpos intermedios quedaba subordinada a los pactos de las cúpulas. La Corte Constitucional terminaría exigiendo transparencia y procedimientos democráticos a quienes administraban fondos parafiscales, señalando la tensión irresuelta entre la lógica corporativa y las exigencias del Estado de derecho.

Corporativismo en Colombia

El corporativismo colombiano no fue una doctrina importada en bloque desde la Europa de entreguerras, sino un repertorio institucional dúctil que el país fue armando por capas a lo largo del siglo XX: gremios con funciones públicas, sindicatos tutelados por el Estado, iglesia organizadora del campo social, pactos de élites que se reservaban el gobierno de los intereses. Su forma más visible fue la Federación Nacional de Cafeteros, fundada en 1927, entidad de derecho privado con funciones públicas que los tribunales y la doctrina terminaron llamando paraestatal. Su momento decisivo fue la República Liberal (1930-1946), cuando el reformismo lopista construyó la arquitectura legal para encuadrar sindicatos, mediar conflictos y darle voz orgánica a los gremios patronales. Su culminación fue el Frente Nacional (1958-1974), que llevó al plano constitucional la lógica de gobernar Colombia mediante acuerdos entre cúpulas partidarias y gremiales, con el pueblo representado de arriba hacia abajo. Entender el corporativismo colombiano es, en buena medida, entender por qué el país procesó la cuestión social del siglo XX sin caudillos plebiscitarios al estilo argentino o peruano, y a costa de qué.

Qué se entiende aquí por corporativismo

En su sentido general, el corporativismo designa un modo de organizar la sociedad y su relación con el Estado en el que los individuos no se representan uno a uno —como en el liberalismo clásico— sino a través de los cuerpos intermedios a los que pertenecen: gremios, sindicatos, asociaciones profesionales, iglesias. El Estado reconoce a esos cuerpos, les delega funciones y los sienta en las mesas donde se decide. En el siglo XX europeo la idea tuvo dos vertientes rivales: la fascista, que suprimía la autonomía de los cuerpos y los subordinaba al partido único, y la católica, inspirada en la encíclica Rerum Novarum de 1891 y luego en Quadragesimo Anno, que veía en las corporaciones una forma de armonía entre clases contra el liberalismo económico y el socialismo.

En Colombia, ambas vertientes tuvieron eco doctrinal, pero la práctica corrió por otro carril. Lo que aquí llamamos corporativismo es menos una teoría que un conjunto de arreglos institucionales concretos: la representación de gremios en cuerpos directivos del Estado, la representación de gremios en mecanismos de regulación económica sin carácter estatal formal, y la representación estatal en las juntas de las corporaciones gremiales. Tres vías entrelazadas que convierten al gremio en órgano público sin dejar de ser privado, y al Estado en socio de intereses organizados sin dejar de ser soberano. La Federación Nacional de Cafeteros fue el modelo puro de este arreglo. La legislación laboral liberal fue su aplicación al mundo obrero. El Frente Nacional, su blindaje político.

La matriz conservadora: Regeneración, Concordato y organización eclesiástica de la sociedad

El andamiaje corporativo colombiano no lo inauguró la República Liberal. Sus vigas maestras se pusieron mucho antes, en la Regeneración que lideró Rafael Núñez desde 1880 y consolidó con la Constitución de 1886. Aquel régimen centralizó el poder nacional revirtiendo la dispersión federal de la Constitución de 1863, y ató al Estado con la Iglesia católica en un pacto que estructuraría la sociedad colombiana durante más de un siglo: la Carta del 86 estuvo vigente en lo esencial hasta 1991.

El Concordato firmado con la Santa Sede entre 1887 y 1888 completó el edificio. La Iglesia recibió control sobre la educación pública, fuero eclesiástico, funciones de registro civil mediante certificados de bautismo y libros parroquiales, indemnización por los bienes desamortizados en las décadas anteriores, y la supresión del divorcio civil. El catolicismo quedó como religión de referencia del Estado. La Regeneración implicó también el retorno de los jesuitas y la reconstrucción de sus instituciones, y con ellas la reaparición de antiguas pautas de señorialidad dentro del marco burgués que se estaba consolidando.

Esta matriz importa para el corporativismo por dos razones. Primero, porque instaló a la Iglesia como el gran organizador de la sociedad colombiana: era ella quien clasificaba, educaba, casaba y enterraba a los colombianos, y quien tenía la infraestructura territorial —parroquias, cofradías, escuelas, seminarios— para encuadrar poblaciones enteras. Cuando en el siglo XX la cuestión social exigió nuevas formas de organización, la Iglesia ya tenía la arquitectura para intentarlo. Segundo, porque la alianza entre la Iglesia y el Partido Conservador se volvió tan pública que se expresaba hasta en las urnas: en las elecciones de octubre de 1921 en Bogotá, el voto del clero fue de 165 sufragios para los conservadores y cero para los liberales, y la candidatura conservadora de 1930 dependió del visto bueno del arzobispo de Bogotá. Esa identificación tuvo un costo: los eclesiásticos que quisieron trabajar con el proletariado urbano, mayoritariamente liberal, cargaron con la sospecha de partido. La organización cristiana de los trabajadores tendría que sortear ese estigma.

La Hegemonía Conservadora se extendió de 1886 a 1930. Fue en su tramo final, en los años veinte, cuando ocurrió el primer acto propiamente corporativo del siglo XX colombiano: la fundación de la Federación Nacional de Cafeteros.

La Federación Nacional de Cafeteros: el modelo paraestatal

En 1920, los cafeteros colombianos reunieron su primer congreso. Siete años después, en 1927, constituyeron la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Un año más tarde, hacia 1928, la Federación firmó con el gobierno el contrato para administrar el impuesto a las exportaciones de café creado en 1927. Ese contrato fue el acto fundacional del corporativismo colombiano moderno: por primera vez, una entidad privada recibía la administración de un tributo público destinado a un sector económico, y con esos recursos podía organizar almacenes generales de depósito, comercialización, crédito y desarrollo técnico. La Corte Suprema de Justicia terminaría sentando doctrina jurídica: la Federación era una entidad de derecho privado que cumplía funciones públicas esenciales al interés nacional. En documentos internacionales se la asimilaría a las entidades semioficiales. Los politólogos han discutido durante décadas si es una burocracia, un grupo de interés o un cuerpo paraestatal, sin cerrar el debate.

La Federación funcionó, y funcionó bien. Combinó una eficiencia administrativa que ministerios como el de Agricultura nunca alcanzaron con una estabilidad que la política electoral no permitía a las agencias estatales. Reclutaba y promovía a su personal de base con criterios modernos de servicio civil, cerca del ideal meritocrático. En los niveles jerárquicos superiores, sin embargo, quienes tomaban las decisiones financieras y comerciales provenían casi siempre de familias cafeteras de muy vieja data e influencia: la meritocracia se detenía donde empezaba la propiedad. Esa mezcla de eficiencia técnica y control oligárquico definió el gremio como forma colombiana: profesional en la operación, cerrado en la conducción.

Cuando la República Liberal llegó al poder en 1930, no desmontó la Federación. Al contrario: reformadores liberales le confirieron estatus paraestatal explícito y un mandato de apoyar a los pequeños propietarios del Viejo Caldas mediante crédito y financiamiento, aprovechando la estructura de pequeña propiedad cafetera colombiana frente al colapso del gran café brasileño en los años treinta. Aquí ocurrió el injerto que definiría el siglo: sobre una institución nacida bajo la Hegemonía Conservadora, el liberalismo reformista construyó su propio proyecto de encuadramiento social.

La República Liberal: la reforma de 1936 y la construcción del sindicalismo tutelado

Enrique Olaya Herrera inauguró en 1930 el retorno liberal, pero fue Alfonso López Pumarejo, entre 1934 y 1938, quien montó la arquitectura legal del corporativismo colombiano moderno. La Reforma Constitucional de 1936, impulsada bajo el patrocinio del Partido Liberal, consagró la función social de la propiedad, abrió el camino al intervencionismo estatal, garantizó el derecho de huelga —salvo en los servicios públicos— y estableció que el trabajo es una obligación social que goza de la especial protección del Estado. Habilitó al gobierno para intervenir en la explotación de industrias públicas y privadas con dos fines expresos: racionalizar producción, distribución y consumo de riquezas, o dar al trabajador la justa protección a que tiene derecho. Era el lenguaje del reformismo social del período de entreguerras, filtrado por la doctrina del intervencionismo económico.

López Pumarejo hizo algo más audaz que reformar la Constitución: cambió el papel del Estado en los conflictos obrero-patronales. En lugar de reprimir las huelgas, el gobierno se puso a mediar. La Ley 12 de 1936 creó el Departamento Nacional del Trabajo como instancia de mediación de conflictos laborales. Era la primera vez que un gobierno colombiano adoptaba sistemáticamente esa postura, aunque ya en 1931 se habían resuelto huelgas sin intervención represiva. El gobierno dejó de mandar policía y ejército contra los sindicatos y empezó a mandar inspectores.

El resultado fue un fortalecimiento inédito del movimiento obrero. En 1936 se fundó, bajo los auspicios del gobierno liberal, la Confederación Sindical Colombiana, antecedente directo de la Confederación de Trabajadores de Colombia. Por primera vez, los trabajadores organizados tenían una central nacional y un aliado en el palacio. Pero el precio fue una dependencia estructural del Estado: la principal herramienta sindical para obtener reivindicaciones era el apoyo político al presidente, y la autonomía obrera resultaba escasa. Una domesticación legal del sindicalismo.

Esa domesticación fue explícita en la letra de las leyes. La Ley 83 de 1931 había reglamentado los sindicatos antes de la reforma constitucional con talante fuertemente interventor. Las multas a los patrones que violaran el derecho de sindicalización eran relativamente bajas. Y —punto crucial— las empresas conservaban el derecho de contratar nuevos trabajadores durante las huelgas, con lo que la capacidad efectiva de negociación quedaba muy limitada. Vinieron después el Decreto 2350 de 1944, promulgado bajo estado de sitio durante el segundo mandato de López, y la Ley 6ª de 1945, expedida ya bajo el gobierno interino de Alberto Lleras Camargo tras la renuncia de López. Esas normas otorgaron protecciones nuevas: prohibición del paralelismo sindical dentro de una misma empresa, prohibición de nuevos contratos durante las huelgas, fuero especial para los líderes sindicales que impedía su despido. Pero también reforzaron la tutela estatal, trataron a los afiliados como minoría de edad y privilegiaron el sindicato de base como unidad legal fundamental, dificultando la coordinación por rama o federación. La Ley 6ª fue la más respetuosa de la autonomía sindical, y por eso mismo su vigencia efectiva duró apenas meses, hasta que el decreto reglamentario recortó su alcance.

López Pumarejo completó el encuadramiento con una estrategia política: integró a intelectuales de izquierda como funcionarios del Estado, les pidió mantener su lenguaje socializante, los mandó a congresos y manifestaciones populares. La operación permitió apropiarse de puntos programáticos del antiguo Partido Socialista Revolucionario y del Partido Comunista, y a la vez domesticar al movimiento inconforme incorporándolo al aparato. El Partido Comunista, por su parte, respaldó abiertamente los gobiernos liberales; nunca hubo un frente popular formalizado, sino una coalición propagandística de grupos marginales —comunistas, algunos liberales, maestros sindicalizados y la cúpula de la Confederación Sindical— que operaba más en los pronunciamientos que en la estructura.

En diciembre de 1936, ante la polarización creciente y la desconfianza de los sectores conservadores y empresariales que veían con alarma la movilización social, López declaró una pausa en las reformas. La República en Marcha se detuvo. Pero la arquitectura ya estaba montada: un Estado interventor, unos sindicatos legalmente reconocidos y tutelados, una central obrera aliada del gobierno, y una legislación que canalizaba los conflictos hacia la mediación oficial.

Los gremios: cafeteros, industriales, comerciantes y agricultores

Mientras el sindicalismo se organizaba de arriba hacia abajo bajo tutela liberal, los intereses patronales encontraron en el mismo período su propia forma orgánica. La Federación Nacional de Cafeteros ya existía; el resto llegó en cascada. La Asociación Nacional de Industriales (ANDI), la Federación Nacional de Comerciantes (FENALCO) y la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) se consolidaron como interlocutores privilegiados del Estado desde la República Liberal. Con la multiplicación de órganos estatales en la posguerra, su presencia en juntas directivas, consejos asesores e institutos descentralizados se amplió considerablemente. El sector privado no hacía lobby desde fuera del Estado: se sentaba dentro.

Cada gremio ocupó su franja. La ANDI defendió la protección industrial que caracterizó las primeras décadas de posguerra, y desde mediados de los setenta encabezaría la crítica empresarial a los intentos de liberalización. La SAC, junto a otros gremios agropecuarios, bloqueó los esfuerzos reformistas del frente agrario en esa misma década. Fedecafé conservó la primacía por una razón elemental: administraba recursos públicos y controlaba la principal exportación del país. El resultado fue un núcleo empresarial —Fedecafé, ANDI, FENALCO, SAC— que no negociaba con el Estado desde afuera, sino que decidía dentro de él.

La administración de recursos parafiscales por parte de entidades privadas exige estándares altos de transparencia y procedimientos democráticos para proveer los cargos directivos, dado que los recursos son públicos. La Corte Constitucional lo ha reiterado en varias ocasiones, aplicando ese criterio, entre otros casos, a la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán). La tensión entre forma privada y función pública nunca se ha resuelto del todo: es la marca de nacimiento del corporativismo colombiano.

La derecha corporativista: Leopardos, Ospina Pérez y Laureano Gómez

Del lado conservador, la República Liberal fue leída como derrota y como amenaza, y la respuesta doctrinal tuvo un tinte corporativista más explícito y doctrinario que el pragmatismo liberal. En los años treinta emergió el grupo de los Leopardos —Silvio Villegas, Augusto Ramírez Moreno, José Camacho Carreño, Joaquín Fidalgo y Eliseo Arango—, jóvenes derechistas que hacia finales de la década llamaron a los conservadores a una contrarrevolución para instaurar un nuevo orden. Su lenguaje bebía de la Falange española, del corporativismo católico y de la crítica al liberalismo parlamentario que circulaba en la Europa de entreguerras.

Laureano Gómez fundó en 1936 el diario El Siglo para dar tribuna a las ideas conservadoras más intransigentes. No fue fascista en sentido estricto, sino seguidor de José Antonio Primo de Rivera: un corporativismo católico, jerárquico, antiparlamentario, sostenido en la doctrina social de la Iglesia. Cuando llegó a la presidencia en 1950, en plena Violencia, presentó un proyecto de reorganización institucional con ingredientes de la ideología profascista de los treinta —una constitución corporativa, con cámaras representativas de intereses organizados en lugar del sufragio universal—, proyecto que no llegó a materializarse por el golpe militar de Gustavo Rojas Pinilla en 1953.

Frente a esa línea dura, Mariano Ospina Pérez había ensayado desde comienzos de los treinta una versión mucho más templada, con una lógica política distinta. Propugnó una organización corporativista de rasgos verdaderamente democráticos y republicanos, fundada en la armonía y la colaboración de todas las clases y gremios, y logró incorporar esas ideas al Programa del Partido Conservador de 1931. Propuso reorganizar el Congreso mediante comisiones permanentes especializadas asesoradas por expertos externos, para hacer el órgano legislativo más serio, preciso y eficaz. No era el Estado totalitario de los Leopardos ni la constitución orgánica de Laureano: era, más bien, un corporativismo tecnocrático que anticipaba lo que efectivamente se instalaría en la Colombia de la segunda mitad del siglo XX.

El corporativismo católico: Acción Católica y sindicatos cristianos

Frente al sindicalismo tutelado por el liberalismo, la Iglesia montó su propia respuesta. La Acción Católica Colombiana, inspirada en las directrices vaticanas de organizar al laicado, se organizó explícitamente para ganar de mano a los comunistas: formar sindicatos cristianos y cooperativas antes de que el comunismo penetrara en el campesinado y en las clases trabajadoras urbanas. Ya desde la primera y segunda década del siglo XX, miembros del clero colombiano habían impulsado proyectos en favor del bienestar de la clase obrera inspirados en la Rerum Novarum, dotando al cristianismo de una base ideológica competitiva frente al naciente socialismo marxista, aunque la aplicación práctica de la encíclica fue tardía y mediada casi siempre por la institución eclesial.

La Acción Católica representó un cambio profundo dentro de la propia Iglesia colombiana: por primera vez, la institución aceptó revaluar su visión esencialmente conservadora, jerárquica y excluyente, y promovió sindicatos cristianos y cooperativas como respuesta al avance del comunismo. La estructura territorial de las parroquias hacía viable la operación: donde el Estado liberal apenas llegaba con inspectores, la Iglesia llegaba con curas párrocos, ligas, círculos obreros y catequesis social.

Esta corriente tendría su cristalización mayor a mediados de los años cuarenta, cuando la crisis de la Confederación de Trabajadores de Colombia abrió el espacio para que sectores católicos avanzaran organizativamente en el movimiento sindical, sentando las bases de lo que sería la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC). El corporativismo colombiano quedó así con dos centrales rivales, cada una amarrada a un polo del bipartidismo: la CTC liberal y la UTC católica-conservadora. La cuestión social se dividía por la misma línea que dividía al país en las urnas.

Gaitán y el límite del encuadramiento

La arquitectura corporativa liberal —CTC, Departamento Nacional del Trabajo, mediación oficial— tenía un supuesto implícito: que las bases populares aceptarían ser representadas por las cúpulas sindicales aliadas del gobierno. Jorge Eliécer Gaitán demostró que ese supuesto era frágil. Gaitán movilizó bases urbanas y obreras masivas prescindiendo de las formas organizativas tradicionales, incluida la CTC. En las elecciones presidenciales de mayo de 1946 quedó en tercer lugar detrás de Gabriel Turbay y del ganador Ospina Pérez, quien se impuso gracias a la división del voto liberal; pero en Bogotá obtuvo el 58% de los votos y en Barranquilla el 71%. Donde la gente lo escuchaba directamente, arrasaba.

Su discurso rompía el marco corporativo bipartidista. Sostenía que el pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos, y denunciaba a las oligarquías de ambos partidos como enemigo común. El eje ya no era liberales contra conservadores, sino pueblo contra oligarquías. El Programa del Colón de 1945, la plataforma gaitanista, contenía un límite de 1.000 hectáreas a la tenencia de tierra y la reversión al Estado de las tierras tituladas pero no explotadas por los terratenientes: una reforma agraria moderada orientada a desarrollar una economía campesina robusta como base de la democracia política, sin ruptura con el capitalismo.

Tras la derrota electoral de 1946, Gaitán ascendió a la jefatura única del Partido Liberal y quedó posicionado como el candidato más probable para las elecciones de 1950. El gaitanismo era un movimiento con estructura de base potente que amenazaba con transformar el esquema político liberal-conservador desde adentro del partido más grande del país. La respuesta fue brutal: entre 1946 y 1948, sus partidarios en municipios del centro del país sufrieron una persecución sistemática —robos de cédulas, constreñimiento electoral, encarcelamientos sin causa, apaleamientos, homicidios—. El asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948 desencadenó levantamientos no solo en Bogotá sino también en Barranquilla, Cartagena, Sincelejo y El Carmen, razón por la cual algunos autores hablan del colombianazo y no solo del Bogotazo.

Los disparos del 9 de abril hicieron algo más que matar a un candidato. Cortaron en seco la única vía por la que la política popular colombiana estaba disputando, desde adentro de un partido tradicional, la lógica misma del encuadramiento corporativo: la única que no exigía romper el sistema para transformarlo, y que por eso mismo resultaba insoportable para quienes vivían de él. La CTC entró en crisis, y el vacío lo llenó la UTC, respaldada por la Iglesia y el conservatismo. El corporativismo colombiano sobrevivió porque su principal desafío desde abajo fue eliminado a tiros.

La derrota de FEDENAL y el ocaso liberal

Otro episodio del mismo momento —finales de 1945 y comienzos de 1946— cerró el ciclo de la República Liberal: la huelga de la Federación Nacional de Trabajadores del Río Magdalena (FEDENAL). El desenlace fue una derrota total del sindicato: destrucción de la organización federal, imposición del carácter de servicio público al transporte fluvial —lo que anulaba el derecho de huelga—, expulsión de sus dirigentes. Fue el aviso de que la tolerancia liberal con la autonomía sindical, cuando amenazaba intereses económicos importantes, tenía un límite. La domesticación legal del sindicalismo mostraba, en su hora más oscura, que la protección estatal era condicional y podía convertirse en instrumento de represión con la misma facilidad con que había sido instrumento de fortalecimiento.

Cuando Ospina Pérez asumió la presidencia en agosto de 1946 y comenzó la restauración conservadora, la CTC estaba debilitada, FEDENAL había desaparecido, el gaitanismo estaba en la calle pero fuera del gobierno, y la UTC comenzaba a organizarse. El corporativismo obrero liberal había cumplido su ciclo. Lo que vino después fue La Violencia, el gobierno de Laureano Gómez con su proyecto de reorganización institucional inconcluso, el golpe de Rojas Pinilla en 1953, y el reacomodo final del sistema.

El Frente Nacional: corporativismo constitucional

En mayo de 1957 cayó Rojas Pinilla. La coalición que forzó su salida —una huelga general acompañada por los líderes de los principales grupos de interés económico, representantes de los estratos superiores de la vida económica colombiana— demostraba que los gremios ya no eran solo administradores de intereses sectoriales: eran actores políticos capaces de derribar un régimen. Sobre esa constatación se construyó el Frente Nacional.

El proceso había empezado en el Pacto de Benidorm, firmado el 24 de julio de 1956 por Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez en España, y siguió con el Pacto de Sitges del 20 de julio de 1957, también en España. La fórmula había sido propuesta originalmente por López Pumarejo tiempo atrás. El acuerdo fue ratificado por referéndum nacional el 1 de diciembre de 1957 y por reforma constitucional. Entre 1958 y 1974, los partidos Liberal y Conservador se alternaron la presidencia, dividieron en partes iguales todos los cuerpos legislativos y todos los cargos de designación, y eran los únicos partidos legales del sistema. Ningún otro tenía cabida.

El Frente Nacional fue corporativismo llevado al plano constitucional: los cuerpos intermedios reconocidos eran los dos partidos tradicionales, y por debajo de ellos, los gremios ya consolidados. El sector privado organizado —Fedecafé, ANDI, FENALCO, SAC— tenía representación asegurada en juntas directivas, consejos asesores e institutos descentralizados. Las centrales obreras seguían amarradas a los partidos. La política pública se decidía en negociaciones entre esos actores. El pueblo votaba, pero solo entre las dos etiquetas permitidas.

El arreglo cumplió una función de amortiguación antipopulista. Al dar voz a amplios grupos constituyentes a través de gremios y partidos, el sistema redujo la ventana de oportunidad para liderazgos plebiscitarios como los que triunfaron en Argentina con Perón, en Perú con Odría o Velasco Alvarado, y en otras naciones latinoamericanas de la posguerra. Colombia no tuvo su Perón porque su corporativismo llegó antes y lo bloqueó estructuralmente. Ese es el balance en positivo. En negativo, el precio fue una democracia limitada y un sindicalismo tutelado, sumados a una acumulación de exclusiones sociales y políticas cuyos efectos se harían sentir por décadas. El Frente Nacional fue concebido, entre otras cosas, para poner fin a La Violencia bipartidista; la conflictividad social encontró, sin embargo, otras vías de expresión al margen del sistema pactado.

Continuidades: la arquitectura después de 1991

El corporativismo colombiano dejó una arquitectura institucional que sobrevivió al Frente Nacional y llegó, en buena medida, hasta la Constitución de 1991. La Federación Nacional de Cafeteros sigue siendo entidad de derecho privado con funciones públicas y sigue administrando el Fondo Nacional del Café. Los gremios patronales continúan sentándose en juntas de institutos descentralizados y participando en la formulación de política sectorial. Los sindicatos siguen fragmentados por rama y por central, herederos de la partición liberal-católica de los años cuarenta. La Corte Constitucional sigue precisando, caso por caso, dónde termina la autonomía privada de los gremios que administran recursos parafiscales y dónde empieza la exigencia de transparencia y procedimientos democráticos propia de las funciones públicas.

Como categoría analítica, el corporativismo colombiano admite varias lecturas. Como instrumento de control de élites sobre la movilización popular, cuya prueba es la domesticación legal del sindicalismo, la derrota de FEDENAL y la eliminación del gaitanismo. Como mecanismo de estabilización sistémica que le ahorró al país la deriva populista latinoamericana a costa de una democracia estrecha. Como sedimentación de largo plazo de una matriz confesional-conservadora sobre la cual el liberalismo reformista injertó su propio proyecto sin desmontar la anterior. Las tres lecturas son, en distintos grados, ciertas, y ninguna agota el fenómeno por separado.

Cuando en 1991 la nueva Constitución proclamó el pluralismo, la participación directa y la democracia participativa, lo hizo contra un país que llevaba más de un siglo aprendiendo a gobernarse por delegación en cuerpos intermedios: Iglesia, gremios, partidos, sindicatos, familias cafeteras. El corporativismo colombiano no desapareció por decreto constitucional. Se replegó bajo formas nuevas, mantuvo sus asientos en las juntas y conservó, tras el cambio de vocabulario, la composición social de sus cúpulas.

04

En el archivo

2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01La Violencia1946–19571
  1. 1953Gilberto Alzate AvendañoFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Federación Nacional de Cafeteros — modelo paraestatal y expresión más acabada del corporativismo colombiano
  2. 02Alfonso López Pumarejo — arquitecto de la legislación laboral corporativa durante la República Liberal
  3. 03Rafael Núñez — fundador de la matriz eclesiástico-corporativa mediante la Constitución de 1886 y el Concordato
  4. 04Mariano Ospina Pérez — promotor del corporativismo doctrinario conservador en el Programa del Partido Conservador de 1931
  5. 05Frente Nacional — culminación política del corporativismo como sistema de pactos de élites
  6. 06Iglesia católica — organizadora territorial de la sociedad colombiana y primer cuerpo intermedio del orden corporativo
  7. 07Sindicalismo — expresión obrera del corporativismo, tutelada y domesticada por el Estado liberal
06

Documentos y fragmentos citados

49 documentos · 71 fragmentos

01El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 424, 4282 citas
[1]

es quizás la institución más difícil de atrapar en una definición y los politólogos se han preguntado si se trata de una burocracia, un grupo de interés o de una entidad paraestatal 18; la Corte Suprema de Justicia sentó doctrina jurídica de que es una entidad de derecho privado que cumple funciones públicas…

p. 424
[28]

pero este cambio en la composición de la jerarquía cafetera tuvo pocos resultados prácticos y la mayoría estatal fue abandonada definitivamente en los años cincuenta 26. Las principales funciones que trató de realizar el gremio en sus primeros años se relacionaron básicamente con la comercialización. Autoridades…

p. 428
02El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 4371 cita
[2]

17 Mensaje del presidente de la República al Congreso, 1937, p. 37. 436 EL CAF~ EN COLOMBIA, 1850-1970 un grupo de interés, o de una entidad paraestatal; 18 la Corte Suprema de Justicia sentó doctrina jurídica de que es una entidad de derecho privado que cumple funciones públicas esenciales al interés nacional; 19 en…

p. 437
03Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2691 cita
[3]

sistema de relaciones entre el Estado y los organismos corporativos tiene tres formas, según García: • La de representación gremial (que es corporativa, en última instancia) en consejos o cuerpos directivos del Estado; • La de representación gremial-corporativa en los mecanismos de regu lación de la vida económica y…

p. 269
04Cuatro crisis que marcaron a Colombia: Memorias del fraude bancario de 1982, el apagón de 1992, la debacle financiera de 1999 y las negociaciones con el ELN en 2018Juan Camilo Restrepo · 2022 · p. 111 cita
[4]

con los gobiernos de turno. Muchas veces, además, los caminos a través de los cuales son elegidos no son modelo de democracia sectorial. Tal es el caso, por ejemplo, de la Federación Nacional de Ganaderos, Fedegán –con la cual tuve serias diferencias cuando fui ministro de Agricultura–, pues los sistemas de elección…

p. 11
05A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1301 cita
[5]

“harmony and collaboration of all classes and guilds”. Thus, he advanced the need to give the country a “corporativist organization of truly democratic and republican features” (Ospina Pérez, 1978f, pp. 168–169). According to Henderson, Ospina managed to embody his technical and corporativist ideas in the party’s…

p. 130
06Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3581 cita
[6]

action at a time when Colombia’s Liberal and Conservative Parties were in suspension and how they pointed the way toward bipartisan power sharing in the political realm. A fourth important function of the gremios lay in their helping insulate Colombia from the sort of populist excesses that troubled the postwar econo-…

p. 358
07De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 932 citas
[7]

papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…

p. 41
[50]

so- ciales del país. Vemos que el terrible microbio del comunismo invade los campos y ciudades de nuestra pobre tierra y que encuentra materia apta en las masas de los campesinos desprevenidos e ignorantes. Pues bien, una de las actividades principales de la Acción Católica es instruirlos, y no sólo instruirlos sino…

p. 93
08De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 932 citas
[8]

tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…

p. 41
[51]

Vemos que el terrible microbio del comunismo invade los campos y ciudades de nuestra pobre tierra y que encuentra materia apta en las masas de los campesinos desprevenidos e ignorantes. Pues bien, una de las actividades principales de la Acción Católica es instruirlos, y no sólo instruirlos sino ganar de mano a los…

p. 93
09Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 44, 492 citas
[9]

util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…

p. 44
[29]

" i n teres social " se puso por encima de Ia propiedad p rivada y con ese ca mbia e l Estado pudo i nterve n i r y exprop i a r i n dustrias publ icas y p rivadas para controlar Ia riqueza y proteger a los trabajadores y su derecho 1 8 Ante estas tra nsformaciones en el orden ed ucativo-religioso, Ia Iglesia llam6…

p. 49
10Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 189, 1982 citas
[10]

que el surgimiento de una clase obrera, que solo viene a darse a principios del siglo XX, sin negar que el proletariado asalariado ya surgía en las postrimerías del si - glo XIX pero vinculado al comercio y a la explotación agrícola extensiva. 4. La regeneración hasta 1930 E n un artículo Melo 28 hace referencia a los…

p. 189
[41]

estrechos marcos nor - mativos, b) desarrollo del sindicalismo político. El apoyo del y al presidente de la república es la principal herra - mienta para obtener reivindicaciones y sólo se recurre a las bases para sostener al ejecutivo, y c) la negociación por rama de industria impulsada por las federaciones ob -…

p. 198
11When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 2563 citas
[11]

the nineteenth century} but political affairs were thrown into chaos. Lacking any powerful symbol of political unity} Colombians fell to fighting among themselves until the mid-nineteenth century} when they found dual symbols of political legitimacy in their antipathetic ConseIVative and Liberal parties. The ideology…

p. 256
[12]

the nineteenth century} but political affairs were thrown into chaos. Lacking any powerful symbol of political unity} Colombians fell to fighting among themselves until the mid-nineteenth century} when they found dual symbols of political legitimacy in their antipathetic ConseIVative and Liberal parties. The ideology…

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[13]

the nineteenth century} but political affairs were thrown into chaos. Lacking any powerful symbol of political unity} Colombians fell to fighting among themselves until the mid-nineteenth century} when they found dual symbols of political legitimacy in their antipathetic ConseIVative and Liberal parties. The ideology…

p. 256
12Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3201 cita
[14]

so that state coffers could expand along with public instruction. Radical Liberals understood how the precarious place of the public education network in each state reflected their own tenu- ous hold on political power through client networks. In the wake of the Civil War of 1876 to 1877, political rivalries and…

p. 320
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 170, 2062 citas
[15]

1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…

p. 170
[31]

fundar una economía agrícola de granjeros. Dada la división parti- dista, no se generaron más transformaciones en aras de mantener estable al país. Al go- bierno se le acusó de comunista, marxista y socialista, cuando verdaderamente sólo tenía un cariz liberal reformista. campus integrado y moderno, donde además de…

p. 206
14La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1501 cita
[16]

- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…

p. 150
15Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · p. 571 cita
[17]

“This Concordat allowed the establishment in Colombia of the Christian Regime, where the State facilitated the work of the ecclesiastical institution, and even bequeathed to it functions that directly belonged to it, such as the supervision of public education, the population control, the control of the civil status…

p. 57
16Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 1101 cita
[18]

y el Estado siguieron colaborando estrechamente. Esta relación fue ilustrada en forma inmejorable por la campaña presidencial de 1930, cuando la candidatura del Partido Conservador dependió de la aprobación del arzobispo de Bogotá. La unidad entre la Iglesia católica y el Partido Conservador siem- pre se hizo pública…

p. 110
17Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 5861 cita
[19]

todo el poder político de la obstinada y terca fracción radical, representa, indudable- mente, la realización de la unidad del pueblo colombiano. Ahora bien, la democracia afirma la unidad del pueblo con- sigo mismo, considerado el pueblo como unidad política. La Regeneración es, pues, un movimiento democrático.…

p. 586
18Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 591 cita
[20]

u otro punto programático y doctrinario, aunque siempre buscaban mantener a su colectividad al comando del Estado. Tal era el caso de aquella que se expresaba en el periódico El Nuevo Tiempo y en la revista El Gráfico y que se hizo conocer con el nombre de los Leopardos. Conformada por jóvenes que comenzaban a dar sus…

p. 59
19When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 901 cita
[21]

the fear of change and anger over fraud and violence drove G6mez and other party leaders to take a more militant stand in the late 1930s. The ConseIVatives suffered a tremendous drop in their share of the national electorate over the decade) part of which was caused by on again-off again abstention. Between 1930 and…

p. 90
20Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 79, 882 citas
[22]

que se identificaba. Cada partido, más aún, cada tendencia partidista, poseía su propio periódico. López contaba con El Liberal, 86. Citado en Tirado, Álvaro, Velásquez, Magdala, La reforma constitucional de 1936, Bogotá, Fundación Friedrich Naumann, Oveja Negra, 1982, pp. 223-224. 87. Anales de la Cámara de…

p. 79
[53]

prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…

p. 88
21Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 319, 3602 citas
[23]

Molina, Las Ideas Socialistas, pp. 303 y ss.; e Ignacio Torres G., Los Inconformes, Vol IV, pp. 284-286. Los diplomáticos norteamericanos reseñaron el origen de grupos fascistas pero sin considerarlos como una seria amenaza (NAW 821.00/1122 y 1215). Denunciaron también conspiraciones conservadoras (821.00/ 1099).…

p. 319
[48]

perdido una batalla, pero que la vida continuaba. A pesar de lo ocurrido, la CTC y el PSD llamaron a votar por el candidato oficialista, Turbay. Los conservadores aprovechando la división liberal, lanzaron a última hora al moderado Mariano Ospina Pérez, quien a la postre se impuso electoralmente. Gaitán, aunque ocupó…

p. 360
22Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2881 cita
[24]

de oposición a los gobiernos liberales y resultaba más cómodo políticamente agitar ciertas tesis por fuera de los lin- deros del propio partido. Por otra par- te, en la restauración conservadora que comenzó a finales de los años 40, van a estar presentes muchos de los in- gredientes de la ideología de los gru- pos…

p. 288
23Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1801 cita
[25]

1920 los cafeteros reunieron su primer congreso y formaron una federaci ó n en 1927, en un mo mento de altos precios y optimismo por una industria a la que ve í an gran futuro, aunque algunos riesgos, sobre todo por la agitaci ó n rural. Un a ñ o despu é s, la Federaci ó n de Cafeteros firm ó con el go bierno un…

p. 180
24At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 67, 3192 citas
[26]

crises of labor control. I end with an analysis of how Fedecafé and cafeteros have responded to these crises. I point out how the cafetero movement ’ s demands for delivery of the promises of protection under the Pacto Cafetero, and their gains in restoring the status quo ante, have deepened the crisis of peripheral…

p. 67
[27]

and ultimately the victory of coffee workers as the estates were subdivided among the workers through the enactment of Land Law 200 of 1936. The years from the Great Depression into World War II proved critical to the proletarianization of Colombia ’ s coffee sector. As we also saw in Chapter 2, because the world ’ s…

p. 319
25Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3541 cita
[30]

mente las labores y con injerencia en los cuerpos de dirección de los dife- rentes estamentos universitarios: la Universidad abrió sus puertas a la mu- jer. Pero además, López dedicó todos sus esfuerzos a dotar a la Universidad de un campus, de una sede espaciosa que le permitiera futuros desarrollos. De allí la…

p. 354
26Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 91 cita
[32]

encaminadas a fortalecer meca- nismos y un nuevo derecho interamericano. En la reforma constitucional de 1936 se con- sagraron, entre otras materias, la funcién social de Ja propiedad, se abrid el camino de la intervencién del Estado «en la explotacién de industrias o em- presas publicas y privadas, con el fin de…

p. 9
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 115, 1232 citas
[33]

institucionalidad se pretendió dar respuesta. En efecto, Colombia padecía desde hacía varios lustros de una larvada guerra civil que en los años ochenta y noventa tomó inusitado vigor. Diversos procesos de pacificación han logrado que algunos de los grupos armados se integren al sistema. No obstante, la guerra civil…

p. 115
[46]

Confederación Sindical de Trabaja- dores de Colombia, que aún subsiste como una de las grandes federaciones sindicales del país, ahora bajo el nombre de Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC). En 1946, fruto de un cisma en la misma, se creó la Unión de Trabajadores de Colombia (UTC), que junto con la Unión…

p. 123
28El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 49, 604 citas
[34]

pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…

p. 49
[35]

pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…

p. 49
[57]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
[58]

de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
29Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2301 cita
[36]

estructuralista del pensamien- to de Antonio García, cuyos tintes so- cialistas no sólo trascienden en sus conclusiones sino que también pene- Capítulo 10 231 tran en los enfoques metodológicos que le sirven como punto de partida. Igualmente su trabajo Bases de eco- nomía contemporánea es fundamental en el análisis de…

p. 230
30Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 345, 3874 citas
[37]

momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…

p. 345
[38]

momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…

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[59]

y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
[60]

y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
31Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2261 cita
[39]

á tico, pero efectivo. Ese debate, en fOfembre de 1929, le dio publicidad a Gait á n, y lo convirti ó en el n ó rtf-voz m á s conocido del movimiento obrero. liberalismo fomenta la creaci ó n de un movimiento sindical \S? É 1 partido liberal lleg ó al gobierno en 1930 gracias a la divisi ó n |^ ¿ó nservatismo, y para…

p. 226
32Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 416, 5242 citas
[40]

constitucional en 1936— y a celebrar contratos colectivos con las empresas. La Ley 83 estableció multas relativamente bajas a los patrones que violaran el derecho de sindicalización y mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante los períodos de huelga, recortando de hecho la capacidad de…

p. 416
[71]

la de crear canales de comunicación apropiados entre el sector privado y el Estado. Estos canales incluyeron la defensa de los intereses de los afiliados, sirviéndose de los medios de comunicación y de negociaciones directas con las entidades estatales. La ANDI tuvo (con la oposición de Fenalco en muchos momentos) un…

p. 524
33Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 256, 2712 citas
[42]

que tocaban los privilegios eclesiásticos. Algunos sectores terratenientes tradi- cionales no vieron con buenos ojos la ley de tierras. Incluso sectores empre- sariales, urbanos y rurales, agrupados en la APEN (Acción Patriótica Eco- nómica Nacional), que agrupaba con- servadores y liberales, se opuso tam- bién a la…

p. 256
[49]

re- percutió entre los huelguistas, pues al- gunos sectores decidieron levantar el paro. Observando esta muestra de de- bilidad sindical, los empresarios navie- ros redoblaron su ofensiva. Algunos incluso ofrecieron reintegro sin repre- salias, siempre y cuando se descono- ciera a la FEDENAL. La federación, en esas…

p. 271
34Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 181 cita
[43]

las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…

p. 18
35Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1611 cita
[44]

s, dio pie a toda cl ase de vers ion es co n spirativas, en las que el pr esi dent e aparecía como el << idiota útil> > de los co muni stas, el Keren s ki colombiano. La rápida evolución del ca mp o republica- no español hacia la h ege monía d e la izquierda marxista, primero soc ialista y lu ego co muni s ta, pu so a…

p. 161
36La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[45]

los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…

p. 84
37Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4241 cita
[47]

café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…

p. 424
38Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 991 cita
[52]

la necesidad de ocuparse de la clase obrera, puesto que aún era embrionaria. Por otra parte, la difusión de la encíclica coincidió con el establecimiento de la Regeneración y el reinado de la intransigencia católica, lo cual hizo que la polémica política ocupara las fuerzas de los católicos, dejando a un lado la…

p. 99
39Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1571 cita
[54]

recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…

p. 157
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 562 citas
[55]

a López Pumarejo en su segunda administración 103 Murad y Fondo de Población de las Naciones Unidas, Estudio sobre la distribución espacial de la población en Colombia. 104 Archivo Gaitán. Gloria Gaitán abrió las puertas del archivo a la Comisión para hacer una búsqueda de documentos relacionados con este asunto en…

p. 56
[61]

guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…

p. 53
41Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 1701 cita
[56]

a scale that made cities the decisive centers of power and capital, as well as of electoral results, and Gaitán was directing his appeal to the middle sectorsto shopkeepers, artisans, and industrial and service workersto that whole stratum that the Bogotá aristocracy called "the lower depths of society." These middle…

p. 170
42Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 501 cita
[62]

1982. formaciones y conflictividades propias del mundo urbano en colombia 51 menesteres denigrantes» 78. Un año después, en febrero de 1946, en Anapoima el perso- nero municipal ordenó «retirar [de su] trabajo a todo el personal Gaitanista» 79. El 20 de marzo de 1947, en Icononzo, Juan de la Cruz Varela 80 dirigió a…

p. 50
43No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
[63]

(1920-1958) 53 Los testimonios recogidos en comunidades por la Comisión de la Verdad permiten afirmar que efectivamente Gaitán y su movimiento, que incluía a sectores campesinos, obreros y pequeños propietarios, fueron objeto de una persecución implacable en varios de los municipios del centro del país. El asesinato…

p. 53
44Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 441 cita
[64]

Y L U G A R E S D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O Oligarquía, populismo, clientelismo Interesa constatar que en Colombia nunca han sido derrotadas políticamente las clases dominantes y diligentes de la "república oligárquica”.28 Civilistas y antimilitaristas —desde la década de 1810 hasta fines…

p. 44
45Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2191 cita
[65]

presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…

p. 219
46Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 911 cita
[66]

Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…

p. 91
47Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 422 citas
[67]

planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…

p. 42
[68]

planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…

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48Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2001 cita
[69]

representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…

p. 200
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[70]

acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…

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