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Idea · República Liberal

Frente Popular

Coalición propagandística antifascista que entre 1935 y 1938 agrupó a comunistas, liberales de izquierda, sindicalistas e intelectuales colombianos bajo la consigna 'Con López contra la reacción', apoyando al gobierno de Alfonso López Pumarejo sin llegar a gobernar ni constituirse formalmente como en Chile, España o Francia.

3.784 palabras39 documentos57 fragmentos citados
Frente Popular

Trayectoria de una idea

  1. 1930

    Fundación del Partido Comunista de Colombia

  2. 1935

    Giro frentepopulista tras el VII Congreso de la Komintern

  3. 1936

    Manifestación del 1.º de mayo: acta de nacimiento simbólica

  4. 1936

    Fundación de la Confederación Sindical Colombiana y fractura interna

  5. 1936

    López declara el Frente Popular un 'embeleco'

  6. 1947

    Autocrítica del PCC en su quinto congreso

03

La lectura

El Frente Popular colombiano fue, más que una organización, una consigna: la fórmula con la que comunistas, liberales de izquierda y sindicalistas intentaron traducir al contexto nacional la oleada antifascista que en Europa y Chile producía gobiernos de coalición. Su debilidad estructural fue congénita: el gobierno de López aceptó su respaldo pero se negó a compartir el poder, y la coalición nunca superó el estadio de apoyo propagandístico. El Partido Comunista pagó el precio más alto de ese arreglo asimétrico, disolviendo su autonomía estratégica en una adhesión que el propio Vieira llamaría, años después, la de un apéndice liberal. Con todo, el Frente Popular dejó una huella real en el sindicalismo colombiano: la Confederación Sindical Colombiana, nacida en ese clima, fue el primer intento serio de articulación obrera a escala nacional, y la tolerancia estatal hacia los conflictos laborales del período transformó para siempre la relación entre el Estado y el movimiento popular. Su fracaso como proyecto político autónomo prefiguró la clausura que el Frente Nacional impondría dos décadas después sobre cualquier alternativa al bipartidismo.

Entre 1935 y 1938, mientras en Madrid, París y Santiago las coaliciones antifascistas ganaban elecciones y ocupaban ministerios, en Bogotá se ensayó una versión pálida y ambigua de la misma fórmula. El Frente Popular colombiano nunca fue una alianza formal ni llegó a gobernar: fue una coalición propagandística de grupos marginales —comunistas, algunos liberales de izquierda, una llamada Vanguardia Socialista, maestros sindicalizados, un puñado de intelectuales y la cúpula sindical recién nacida— que decidió apoyar al presidente Alfonso López Pumarejo bajo la consigna "Con López contra la reacción". El propio López terminó llamándolo un embeleco. Y sin embargo, en esa figura descolorida se cruzaron las líneas más importantes de la política colombiana del siglo: el ascenso del sindicalismo protegido por el Estado, la primera bolchevización del Partido Comunista, la irrupción de la Iglesia y el conservatismo como bloque contrarreformista, la conversión del gaitanismo en heredero frustrado del reformismo y, en la larga distancia, la clausura oligárquica que representaría el Frente Nacional. Entenderlo es entender por qué la República Liberal fue tanto un umbral de posibilidad como su propio techo.

Un frente que nunca se firmó

Si hubo un acta de nacimiento del Frente Popular colombiano, fue la manifestación del primero de mayo de 1936. La organizaban la Confederación Nacional Sindical y sectores liberales adictos al gobierno, y su escenografía fue elocuente: desde el balcón del Palacio Presidencial hablaron sucesivamente el presidente Alfonso López Pumarejo, el dirigente liberal Roberto Botero Saldarriaga y el joven cuadro comunista Gilberto Vieira. Tres tradiciones —el liberalismo reformista en el poder, el radicalismo decimonónico y el comunismo criollo— comparecían en un mismo estrado ante los trabajadores de Bogotá. La imagen sugería un pacto. La realidad era menos épica.

Lo que existió después de ese primero de mayo no fue una coalición gobernante, ni un programa unificado, ni una estructura orgánica. Fue una coalición propagandística de fuerzas menores que respaldó a López sin obtener a cambio cuotas de poder, ministerios ni concesiones estructurales. El gobierno aceptó ese apoyo pero se cuidó, con una precisión casi coreográfica, de no aparecer vinculado formalmente al movimiento. En cada acto, en cada declaración, López mantuvo la distancia. Cuando el campo republicano español se fue radicalizando hacia una hegemonía primero socialista y luego comunista, y cuando la derecha colombiana empezó a agitar el fantasma bolchevique, el presidente aclaró que en Colombia el frente popular era un embeleco: una fórmula sin consistencia real, una fantasía de opositores y aduladores.

La comparación con los otros frentes populares del período muestra la distancia. En Francia, León Blum llegó al poder en 1936 con una coalición formal de socialistas, radicales y comunistas. En España, el Frente Popular ganó las elecciones de febrero de ese mismo año y fue el gobierno legítimo contra el que se alzaron los militares en julio. En Chile, la fórmula triunfó en 1938 con Pedro Aguirre Cerda y sobrevivió, con mutaciones, hasta el primer año del gobierno de Gabriel González Videla en 1947, llegando a incluir tres ministros comunistas. En Colombia, en cambio, el Frente Popular no gobernó: apoyó. Y ese verbo —apoyar, no gobernar— resume la asimetría original del arreglo.

Los integrantes de la coalición eran, individualmente, poca cosa. El Partido Comunista, refundado en 1930 sobre las cenizas del Partido Socialista Revolucionario, era todavía un cuadro estrecho de militantes urbanos y agitadores rurales. La Vanguardia Socialista agrupaba a intelectuales y profesionales dispersos. Los maestros sindicalizados apenas comenzaban a organizarse. La Confederación Sindical Colombiana, fundada en 1936, había nacido literalmente bajo los auspicios del gobierno lopista. Sumados, no constituían una alternativa al bipartidismo; constituían, a lo sumo, una franja de opinión organizada que ampliaba el respaldo social de la Revolución en Marcha.

De la bolchevización a "Con López contra la reacción"

Para entender por qué el Partido Comunista abrazó con tanta rapidez y tan pocas condiciones la táctica frentepopulista, hay que retroceder al momento de su fundación. En julio de 1930, el viejo Partido Socialista Revolucionario —heredero de la agitación de los años veinte, del recuerdo de la huelga bananera y de la figura de María Cano— se transformó formalmente en Partido Comunista de Colombia siguiendo las directrices de la Internacional Comunista. El proceso, llamado bolchevización, implicó una depuración de cuadros y una reorientación política ceñida a los mandatos de la Komintern, que intervino en la selección de dirigentes y en la línea programática del nuevo partido. En el pleno ampliado del 13 de julio de 1930, Guillermo Hernández Rodríguez, alias Guillén, cuadro dogmático de confianza de la Internacional, fue elegido secretario general.

Desde su fundación, el PCC llamó a la transformación social, al sindicalismo militante y a la educación de la clase obrera. Elaboró programas para mejorar las condiciones de trabajadores urbanos y rurales, y durante los primeros años treinta agitó una línea de confrontación clasista propia del período que la Komintern llamaba "clase contra clase". En 1934 su presencia sindical era ya visible: dirigentes como Jaime Cuéllar, Gilberto Vieira y Jorge Regueros Peralta orientaron un ciclo intenso de huelgas de escogedoras de café en Tolima, Florida, Palmira, Restrepo, Pereira, Chinchiná y Palestina. Desde agosto de ese año, la dirección trazó la orientación de coordinar los conflictos regionales hacia una huelga nacional cafetera —el eje mismo de la economía exportadora del país.

El giro llegó con el VII Congreso de la Komintern en 1935 y la nueva doctrina del frente antifascista impulsada por Georgi Dimitrov. El PCC la asumió con rapidez y simplicidad, tal vez con demasiada. La consigna se condensó en cuatro palabras: "Con López contra la reacción". Detrás había un cálculo: el temor a que la oposición conservadora, radicalizada, católica intransigente y con simpatías falangistas, formara un bloque fascista capaz de destruir al régimen liberal reformista. Ante esa amenaza percibida, el apoyo a López era táctico y temporal.

Con el tiempo, ese apoyo táctico se convirtió en adhesión. La distinción entre respaldar circunstancialmente a un gobierno reformista y adherirse a la persona del presidente se disolvió. El PCC terminó reconciliándose de facto con la tradición radical-liberal que todavía sobrevivía en sus filas pese a las campañas de purificación bolchevique. Trece años más tarde, en el quinto congreso del partido en 1947, el propio secretario general Gilberto Vieira reconocería que hasta entonces el PCC había sido, más que un partido con estrategia autónoma, un apéndice del liberalismo. La táctica frentepopulista había producido, junto con el crecimiento de la militancia y la penetración sindical, la disolución de la autonomía estratégica de la izquierda organizada.

La Revolución en Marcha como suelo

Ningún relato del Frente Popular es inteligible sin la Revolución en Marcha, el proyecto reformista con el que López Pumarejo redefinió el liberalismo entre 1934 y 1938. La reforma constitucional de 1936 introdujo la intervención del Estado en la economía, sentó bases para el Estado asistencial y tocó privilegios eclesiásticos que la Regeneración había blindado desde 1886. La Ley 200 de 1936, conocida como ley de tierras, buscó estimular la productividad y modernización del campo, aunque no fue, pese al mito, una reforma agraria redistributiva: su aplicación quedó incompleta y terminó permitiendo la perpetuación del modelo de acumulación latifundista.

Lo verdaderamente novedoso, sin embargo, no fue solo la letra de las leyes sino la actitud del Estado ante el conflicto social. Entre 1935 y 1940, el 70% de los conflictos laborales registrados se resolvió por intervención gubernamental. Y por primera vez en la historia colombiana reciente, la policía y el ejército no intervinieron sistemáticamente contra las organizaciones populares en los conflictos rurales o sindicales. Ese doble movimiento —arbitraje en lugar de represión, tolerancia en lugar de bala— transformó el terreno sobre el que se movía el movimiento obrero. La Ley 83 de 1931, aprobada durante el gobierno de Enrique Olaya Herrera, había reconocido ya los derechos de organización y huelga, aunque con limitaciones sustantivas: multas relativamente bajas contra los patrones infractores y, sobre todo, el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante las huelgas, lo que erosionaba el poder efectivo de negociación. Fue el suelo legal mínimo sobre el que después crecería el sindicalismo lopista.

El proyecto reformista tenía una lógica clara. Buscaba modernizar el Estado, remover rezagos coloniales todavía enquistados en la administración y las costumbres, y ampliar el mercado interno mediante una mayor demanda solvente de las clases populares. Los opositores lo tildaban de comunista, marxista o socialista, pero su carácter real era el de un liberalismo reformista europeo trasplantado al trópico, más cercano al radicalismo francés que al bolchevismo. Al mismo tiempo, López promovió activamente una alianza entre el Partido Liberal y sectores populares, asumiendo banderas del cambio social tanto como parte del proyecto modernizador como para atraer y —la palabra es importante— domesticar al movimiento inconforme. El respaldo del Frente Popular encajaba perfectamente en ese diseño: le daba al gobierno legitimidad popular sin obligarlo a compartir el poder.

El bloque contrarreformista

El Frente Popular no habría existido, siquiera como sombra, sin la ofensiva conservadora contra la Revolución en Marcha. La oposición fue amplia y variopinta. La jerarquía eclesiástica reaccionó ante las medidas que rozaban sus privilegios, en un país donde el Concordato y la educación confesional habían sido pilares del orden desde la Regeneración. Los sectores terratenientes tradicionales miraron con recelo la Ley 200 y sus consecuencias. Y sectores empresariales urbanos y rurales se agruparon en la Acción Patriótica Económica Nacional, la APEN, que reunía a conservadores y liberales moderados en oposición explícita a la política económica lopista.

En el plano ideológico y mediático, la ofensiva tuvo cara propia. Laureano Gómez fundó en 1936 el diario El Siglo, que se convertiría en la trinchera principal del conservatismo intransigente. Los jesuitas disponían de la Revista Javeriana. En Medellín funcionaba también una prensa conservadora radical. Otto Morales Benítez, años más tarde, resumiría la estrategia opositora en un balance duro: desacreditar al presidente, dividir al liberalismo, deslindar grupos para debilitar al régimen, unificar la oposición contra el Ejecutivo y propiciar el desconocimiento de las instituciones. El recurso al alegato de fraude y falta de garantías electorales fue uno de los instrumentos favoritos.

Y hubo también teatro callejero. Por Bogotá, Medellín y otras ciudades desfilaron grupos con camisas negras —el distintivo del fascismo italiano— y camisas pardas —el uniforme de los nacionalsocialistas alemanes—. No eran una amenaza militar real, pero sí una amenaza simbólica, una demostración pública de que la extrema derecha se sentía autorizada para ocupar el espacio callejero al modo europeo. La guerra civil española, iniciada en julio de 1936, terminó de polarizar el ambiente: amplios sectores del liberalismo colombiano y de la intelectualidad se declararon partidarios de la República española, y la política nacional se debatió durante un buen tiempo entre republicanos y falangistas. Algunos colombianos incluso combatieron en las milicias internacionalistas contra Franco.

Fue en ese escenario —una derecha organizada, ideológicamente movilizada, con prensa propia y con simpatías internacionales que iban del fascismo italiano al falangismo español— donde la consigna comunista "Con López contra la reacción" adquirió sentido. No se trataba de una alucinación paranoica del PCC: la amenaza reaccionaria era visible en las calles, en los púlpitos y en los editoriales. La respuesta frentepopulista, sin embargo, se limitó a apuntalar al gobierno existente en lugar de construir una fuerza autónoma capaz de disputar el terreno más allá del lopismo.

El sindicalismo como base social

Si el Frente Popular tuvo un cuerpo material, ese cuerpo fue el sindicalismo. La Confederación Sindical Colombiana, fundada en 1936, fue el intento más ambicioso de articular a los trabajadores del país en una central única. Nació, sin embargo, con una fractura política de origen: desde el día de su fundación se conformaron dos comités ejecutivos, uno elegido por sindicalistas independientes y ex-socialistas, y otro por los comunistas. La coexistencia entre liberales y comunistas dentro del espacio sindical fue tanto la marca del Frente Popular como su fragilidad.

El crecimiento del sindicalismo después de 1931 no se explica solo por la Ley 83, sino por algo más importante: el interés político del liberalismo en fomentar un movimiento sindical vigoroso. Los gobiernos liberales entendieron que un sindicalismo urbano y rural organizado consolidaría su base electoral y crearía un contrapeso popular frente a los sectores más reaccionarios. La lógica era instrumental pero eficaz: proteger al sindicalismo era, al mismo tiempo, blindar al régimen. El Partido Liberal buscaba demostrar a las fuerzas que agitaban el golpe de Estado que no sería fácil derrocarlo por la vía de los hechos.

Los conflictos laborales del período, con el 70% resuelto por intervención gubernamental, muestran hasta qué punto el Estado había cambiado su papel frente al trabajo. El gobierno ya no era el brazo armado del patrón: era el árbitro. Esa mutación fue, probablemente, la conquista social más duradera de la Revolución en Marcha, más importante incluso que las leyes específicas. Solo con el Decreto 2350 de 1944 y la Ley 6 de 1945, ya bajo el segundo gobierno de López, la protección legal del sindicalismo alcanzaría su forma consolidada; pero el terreno se había preparado en los años del Frente Popular.

La geografía del sindicalismo frentepopulista dibujó un país específico. Barrancabermeja y el río Magdalena, con los trabajadores petroleros y fluviales. La región cafetera, con las escogedoras y jornaleros de Tolima, Caldas, Valle. Los ferroviarios en las principales líneas. Los portuarios. Los obreros de la incipiente industria en Bogotá, Medellín y Cali. Y, más difuso pero políticamente crucial, el campesinado de Cundinamarca y Tolima, sobre el que operaban simultáneamente el liberalismo lopista, el comunismo agrario y la naciente agitación gaitanista.

La pausa y el declive

La curva del Frente Popular fue corta. Hacia fines de 1936, en el mismo año de su acta simbólica, López Pumarejo proclamó una pausa en la marcha reformista. La polarización entre bloque reformista y bloque opositor se había hecho demasiado evidente, y el presidente temió —con razón, si se lee lo que estaba pasando en España— que se transformara en guerra abierta. La pausa fue, en la práctica, el reconocimiento tácito de que la Revolución en Marcha había alcanzado su techo político.

En 1938, tras la primera elección por sufragio universal y directo desde 1856, asumió la presidencia Eduardo Santos. Su gobierno anunció moderación y ecuanimidad, y prolongó, ahora sin ambages, la pausa reformista. El Partido Comunista se distanció del liberalismo durante el santismo, pero volvería a la táctica frentepopulista con la candidatura de López para su segundo mandato en 1942. Ese segundo lopismo, sin embargo, ya no fue el del entusiasmo reformador sino el del desgaste: crisis de autoridad, escándalos, un intento de golpe en 1944 que llevó al gobierno a decretar el estado de sitio y a cerrar el Congreso.

La medida más elocuente del retroceso fue la Ley 100 de 1944, sancionada en medio de esa crisis: recuperaba poderes de los propietarios de tierras y mostraba el verdadero alcance limitado de las reformas agrarias del primer lopismo. Cuando López dimitió a comienzos de 1945 y fue sucedido por Alberto Lleras Camargo —hasta entonces Ministro de Hacienda y coautor de la Ley 200—, la conformación de un gabinete de coalición liberal-conservadora certificó el fin del reformismo. Durante el gobierno de Lleras se produjo, además, la destrucción de FEDENAL, el sindicato más combativo del país en ese momento: un golpe grave y deliberado al movimiento obrero organizado.

El quinto congreso del PCC, celebrado en 1947, fue prácticamente una refundación. En un mundo ya reconfigurado por la derrota del Eje y por el deterioro creciente de la alianza entre Estados Unidos y la Unión Soviética, la táctica frentepopulista carecía de sustento internacional. El partido revisó su alianza con el liberalismo, buscó una estrategia más autónoma y reconoció retrospectivamente, por boca de Vieira, que había sido, durante los años treinta y cuarenta, un apéndice liberal sin dirección propia.

El heredero: Gaitán y la energía sin cauce

El proyecto frentepopulista se disolvió, pero el material social que había ayudado a movilizar no se disipó. Ese material —trabajadores urbanos organizados, campesinos con conciencia de derechos, maestros, pequeños comerciantes, mujeres populares— encontró un cauce distinto en el gaitanismo.

Jorge Eliécer Gaitán había recorrido un camino paralelo y en tensión con el Frente Popular. Desde su juventud intelectual, documentada al menos desde 1924, se había definido como reformista y no revolucionario, rechazando explícitamente las tácticas comunistas y suscribiéndose a un socialismo gradualista de matriz liberal. Antes de reincorporarse al Partido Liberal, había fundado la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria, la UNIR, un intento explícito de romper el bipartidismo con banderas de intervención estatal, reforma agraria, cooperativismo y nacionalismo antiimperialista. Cuando la UNIR se agotó, Gaitán regresó al liberalismo con lo que sus contemporáneos describieron como una táctica del Caballo de Troya: entrar al partido para reorientarlo desde adentro hacia la unidad popular contra la oligarquía.

Su discurso condensaba en pocas frases la ruptura con el esquema frentepopulista. "El pueblo no tiene dos partidos, sino que ha sido partido en dos": esa frase lapidaria era la negación misma de la lógica lopista, que había consistido precisamente en administrar el bipartidismo desde el ala reformista del liberalismo. El Programa del Colón, presentado en 1945, incluía una reforma agraria moderada: limitación de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y reversión al Estado de tierras tituladas pero no explotadas, con el objetivo de desarrollar una economía campesina como base de la democracia política. Era, en el fondo, lo que la Ley 200 de 1936 no había logrado.

En las elecciones de principios de 1947, las listas gaitanistas barrieron en todo el país y convirtieron a Gaitán en jefe único del Partido Liberal. La base popular que había estado suelta después del cierre del Frente Popular, después de la pausa de Santos, después de la destrucción de FEDENAL, se recompuso en torno a un liderazgo carismático que hablaba su lenguaje. Que el propio Gaitán, como observó agudamente Herbert Braun, adoptara comportamientos propios de las élites que fustigaba —trajes bien cortados, automóvil de último modelo, casa en sector residencial exclusivo, acciones en compañías importantes— es una de las paradojas centrales de su figura. Ese convivialismo no le restó eficacia política; probablemente contribuyó a que sectores medios lo consideraran uno de los suyos.

Su asesinato en Bogotá, el 9 de abril de 1948, cerró de golpe la última ventana abierta por el ciclo frentepopulista. La energía social que el liberalismo lopista había convocado sin absorber, y que Gaitán había recogido sin llegar a canalizar institucionalmente, se descargó en el Bogotazo y en la larga guerra rural que llamamos La Violencia.

La red y el paisaje

Los nombres del Frente Popular colombiano dibujan un mapa generacional. Del lado del poder, Alfonso López Pumarejo, con Eduardo Santos y Alberto Lleras Camargo como sucesores que moderaron y luego clausuraron el ciclo reformista. Del lado comunista, Gilberto Vieira White como cuadro joven en 1936 y secretario general en la refundación de 1947; Augusto Durán; Ignacio Torres Giraldo con su larga trayectoria desde el PSR; Diego Montaña Cuéllar cruzando entre socialismo y comunismo. En el liberalismo radical, Roberto Botero Saldarriaga. En la intelectualidad de izquierda, Gerardo Molina. En la memoria fundacional del sindicalismo, María Cano, cuya voz de los años veinte seguía resonando aunque su figura ya no fuera protagónica. Del lado opositor, Laureano Gómez como articulador ideológico y político del bloque conservador desde El Siglo. Y, sobre todos ellos, Jorge Eliécer Gaitán, cuya trayectoria propia no cabía en ninguna coalición.

La geografía es igualmente reveladora. Bogotá como escenario de las manifestaciones y la vida política. Medellín como fortaleza del conservatismo católico y también, paradójicamente, del sindicalismo textil emergente. Barrancabermeja como corazón del sindicalismo petrolero. Cali y el Valle como centro de la agitación cafetera. El Tolima y la región cafetera como territorio de conflicto agrario permanente. El departamento de Cundinamarca con sus haciendas y sus arrendatarios en lucha. El río Magdalena, arteria fluvial y sindical del país. Ese conjunto de lugares constituyó el mapa vivo del Frente Popular, más que los edificios institucionales de Bogotá.

La huella larga

El Frente Popular colombiano dejó tres marcas que la historia posterior no borraría. La primera, positiva: consolidó una relación de tolerancia y arbitraje entre el Estado y el sindicalismo que, con vaivenes, permanecería como uno de los rasgos distintivos del régimen colombiano hasta la larga noche de la seguridad democrática. La segunda, ambigua: dejó al Partido Comunista domesticado dentro de la órbita liberal, incapaz de construir una izquierda independiente hasta que el propio ciclo se agotara. La tercera, dramática: dejó una energía popular movilizada sin canal institucional propio, energía que primero desbordó al lopismo por el flanco gaitanista y luego, tras el 9 de abril de 1948, se descargó en la violencia bipartidista que dominaría los años cincuenta.

Diez años después del asesinato de Gaitán, en 1958, esa violencia se cerraría en falso con el Frente Nacional, el pacto bipartidista entre liberales y conservadores que gobernó el país hasta 1974. La ironía de la nomenclatura no es menor: si el Frente Popular había sido una coalición popular sin poder, el Frente Nacional sería una coalición oligárquica con todo el poder. Uno reunía fuerzas de abajo bajo un gobierno reformista; el otro reunía a las cúpulas de los dos partidos tradicionales para excluir toda alternativa.

El Frente Nacional atenuó la violencia partidista, pero al precio de institucionalizar el reparto burocrático entre los dos partidos, convertir el clientelismo en la forma sistemática y nacional de gobernar, y suprimir la competencia política real. La burocracia estatal se volvió depositaria de la reproducción electoral; los partidos abandonaron sus plataformas ideológicas para concentrarse en la obtención de cargos, dado que tenían garantizada la mitad de las posiciones. El uso casi permanente del estado de excepción, como sucedáneo del régimen militar, produjo una institucionalidad hermética y anómala. El tratamiento meramente militar de los reductos campesinos que habían sobrevivido a La Violencia condujo a la formación de guerrillas, en una dinámica que se prolongó hasta el nacimiento de las FARC en 1964.

Vista desde 1958 o desde 1964, la breve experiencia del Frente Popular de los años treinta parecería casi una prehistoria olvidada. Vista desde más lejos, sin embargo, se entiende que fue en aquel umbral —en la manifestación del primero de mayo de 1936, en la refundación bolchevique de 1930, en la CSC fundada bajo auspicios oficiales, en la consigna "Con López contra la reacción"— donde se ensayaron por primera vez las preguntas que Colombia no ha terminado de responder: cómo integrar a los sectores populares a la vida política sin que el Estado los administre por completo, cómo construir una izquierda autónoma frente a un bipartidismo poroso pero omnipresente, cómo articular reforma social sin desatar la violencia contrarreformista. El Frente Popular no las resolvió. Ni siquiera se atrevió a formularlas del todo. Pero fue el primer lugar donde se plantearon.

04

En el archivo

2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01República Liberal1930–19461
  1. 1930Internacional ComunistaFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

06

Documentos y fragmentos citados

39 documentos · 57 fragmentos

01Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 327, 3302 citas
[1]

política de transición que llevó de la oposición cerrada al gobierno de López a la co- laboración y apoyo dentro de los li- ncamientos del Frente Popular. Puede decirse que el acta de naci- miento de lo que en Colombia se co- noció como el Frente Popular, fue la manifestación del primero de mayo de 1936. Esta…

p. 327
[5]

Pontificia Bolivariana. Para afrontar esta situación de tipo insurreccional, el gobierno nombró como ministro de Guerra a Plinio Mendoza Neira, que tenía fama de enérgico y gran organizador. Éste lla- mó a filas a campesinos boyacenses de reconocida trayectoria liberal, que él conocía, y ordenó que se le hiciera un…

p. 330
02Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 159, 1612 citas
[2]

s, dio pie a toda cl ase de vers ion es co n spirativas, en las que el pr esi dent e aparecía como el << idiota útil> > de los co muni stas, el Keren s ki colombiano. La rápida evolución del ca mp o republica- no español hacia la h ege monía d e la izquierda marxista, primero soc ialista y lu ego co muni s ta, pu so a…

p. 161
[21]

ores de Co lo mbi a, CTe. Au me nt aron l as tasas d e afili ación de nu evos sindic at os. El arbitraje de la s dis puta s laboral es fu e co n- siste nte y rindió frut os: el 70% d e los co nflic to s r eg is trad os e ntr e 1 935 y t9.W, se resolvió por la interven ció n gubern am enta l. Ló pe z «y sus mu chac h…

p. 159
03Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 290, 3412 citas
[3]

oponerse a López les hizo temer la formación de un bloque fascista. En ese contexto se entiende la rapidez y simplicidad, con que el PC asumió la táctica del Frente Popular. En el grito "CON LOPEZ CONTRA LA REACCION" se consagró lo que parecía un temporal apoyo al lopismo para frenar un supuesto fascismo, apoyo que…

p. 290
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los años cuarenta la izquierda era el único soporte que le quedaba al Estado contra la cada vez más agresiva oposición derechista. El Partido Comunista, después del distanciamiento con el liberalismo durante el gobierno de Santos, volvió a revivir la táctica frente-populista con la candidatura de López. A lo largo de…

p. 341
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 201, 2042 citas
[4]

cam bios no fueron muy dr á sticos. Entre é stos estuvieron una reforma constitucional que dio otra vez el voto a pobres y analfabetos. El sufragio universal estuvo acompa ñ ado de la movilizaci ó n del elec torado, que se acostumbr ó a hacer manifestaciones callejeras para respaldar un gobierno que promet í a educaci…

p. 201
[47]

ó o no, pero el periodo siguiente fue el de mayor desarrollo de la gran propiedad y estas normas impulsaron la intensa colonizaci ó n, que convirti ó inmensos territorios bald í os y de selva, sobre todo en las zonas bajas, en los Llanos Orientales, el Caquet á, el Magdalena Medio o Urab á, en propiedades privadas…

p. 204
05Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 181 cita
[6]

las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…

p. 18
06Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1391 cita
[7]

época, nombre despectivo para golpistas, “aventureros pequeñoburgueses”. 3 Similar a la anterior, nombre despectivo para quienes impulsaban alzamientos guerrilleros y derivado del nombre del revolucionario mexicano Pancho Villa. 139 Capítulo 5. Trayectorias de una fallida élite política de izquierda Ignacio Torres…

p. 139
07Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 127, 1322 citas
[8]

se enfrentó a los ataques y calificativos definidos por la IC, reconoció errores, defendió a sus compañeros y criticó duramente su injerencia y el sometimiento del partido a esta; incluso, fue electa suplente en el Comité Central Ejecutivo, y ella pidió que se retirara su nombre. Otros dirigentes como Raúl Mahecha y…

p. 127
[44]

concepto del convivialismo como un estilo político y de determinados códigos, valores y comportamientos de las élites bipartidistas que ejercieron el liderazgo en las décadas del treinta y del cuarenta, a las que Gaitán fustigaba en sus discursos sin importar que fueran conservadores o de su propio partido. Sin…

p. 132
08El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 133, 1782 citas
[9]

pol í ticos y econ ó micos va a exigir nuevas definiciones de los grupos revolucionarios y de los intelectuales de izquierda. En primer lugar, la crisis mundial de 1929 y sus consecuencia en la contracci ó n del mercado internacional y en la dr á stica reducci ó n de la capacidad del Estado en el sostenimiento del…

p. 178
[45]

hay cosas dedicadas al cambio, y por lo tanto hay capitales... Luego Colombia no s ó lo es un pa í s que tiene capitalismo sino que se desarrolla econ ó micamente bajo el r é gimen capitalista, en el sentido estricto y cient í fico de la palabra. Es un pa í s de r é gimen capitalista ya que el capital no es un simple…

p. 133
09Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 191 cita
[10]

demonstrate a lack of knowledge or underes- timation of the PCC’s programmatic formula, and strategic understanding of Colombia’s dual economy. 3 Following the PCC’s formal accreditation in 1930, the Party immediately called for “social transformation, unionism, and the education of the working class” and quickly…

p. 19
10Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 103, 1042 citas
[11]

los fines de la acción revolucionaria. L A DEFINICIÓN DE LOS FINES Para el Partido Comunista Colombiano —llamado así desde 1980— su quinto congreso fue prácticamente una refundación. En primer lugar, porque en su mirada retrospectiva, antes de esa reunión de 1947, la formación era un apéndice del Partido Liberal y…

p. 103
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los fines de la acción revolucionaria. L A DEFINICIÓN DE LOS FINES Para el Partido Comunista Colombiano —llamado así desde 1980— su quinto congreso fue prácticamente una refundación. En primer lugar, porque en su mirada retrospectiva, antes de esa reunión de 1947, la formación era un apéndice del Partido Liberal y…

p. 104
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2061 cita
[13]

fundar una economía agrícola de granjeros. Dada la división parti- dista, no se generaron más transformaciones en aras de mantener estable al país. Al go- bierno se le acusó de comunista, marxista y socialista, cuando verdaderamente sólo tenía un cariz liberal reformista. campus integrado y moderno, donde además de…

p. 206
12La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1821 cita
[14]

de la su b versión socialista en el contexto del partido liberal de g o bierno. Con la hegemonía, se reforma un poco más la Con s titución «clerical y goda» que habían expedido Núñez y Caro en 1886. El reformador del momento es el doctor Darío Echandía, quien encuentra bases para su tarea en la Consti - tución de la…

p. 182
13El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 49, 604 citas
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pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…

p. 49
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pretendió renovar las estructuras de un Estado anquilosado, con rezagos colonialistas, excluyente y violento. Quiso intentar su “New deal”. Pragmático y dogmático, ningún otro presidente en la historia colombiana ha sido tan controvertido. Llamando a su gobierno la “Revolución en Marcha”, buscó la armonía social…

p. 49
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de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
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de la violencia Jorge Eliécer Gaitán El parlamentario Jorge Eliécer Gaitán Ayala sacudía con su oratoria encendida no solo al Congreso, denunciando a la oligar- quía colombiana ahí representada, sino en las plazas públicas. En ellas las gentes del pueblo, liberales pero también conservadores, se congregaban…

p. 60
14No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 cita
[17]

las tierras improductivas, sus alcances estaban diri- gidos a estimular la productividad y la modernización rural, pero no a «adelantar una reforma agraria redistributiva» 50, lo que permitió con el tiempo perpetuar el modelo de acumulación de tierra. La aplicación de esta Ley 200, como ocurrió a lo largo del siglo…

p. 45
15Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 174, 2252 citas
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generaciones de ideología revolucionaria, sino en las ma nos de la élite burguesa de la Generación del Centenario” (García, 1983: 221). Algunos dirigentes buscaban un cambio revolucionario, pero ni el partido uni- rista ni el comunista estuvieron a la altura de la coyuntura, para impulsar una ideología liberal…

p. 174
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del grado de polarización política del país y del descontento creciente de un sector de las Fuerzas Armadas contra López (Archila, 1991). López dimitió finalmente a comienzos de 1945 y lo sucedió en el cargo Alberto Lleras Camargo. La llegada de Lleras, que hasta el momento se des empeñaba como Ministro de Hacienda de…

p. 225
16Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 345, 3874 citas
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momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…

p. 345
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momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…

p. 345
[40]

y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
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y la dignidad, mientras el país nacional se debatía en la miseria. En lo tocante al problema agrario, Gaitán, en el Programa del Colón, de 1945, 47 subrayaba la necesidad de limitar la extensión de la tenencia a un máximo de 1.000 hectáreas y de revertir al 46 Ver definición de populismo en Laclau, op. cit., p. 187.…

p. 387
17Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 150, 2562 citas
[22]

que tocaban los privilegios eclesiásticos. Algunos sectores terratenientes tradi- cionales no vieron con buenos ojos la ley de tierras. Incluso sectores empre- sariales, urbanos y rurales, agrupados en la APEN (Acción Patriótica Eco- nómica Nacional), que agrupaba con- servadores y liberales, se opuso tam- bién a la…

p. 256
[33]

el triunfo con Pe- dro Aguirre Cerda en 1938. El Frente Popular chileno abarcó no solamente el gobierno de Aguirre Cerda sino también el de Juan Antonio Ríos, Al- fredo Duhalde y el primer año de go- bierno de Gabriel González Videla (1947), donde llegaron a figurar tres ministros comunistas. La segunda guerra mundial…

p. 150
18Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 117, 1252 citas
[23]

«Toda ten- dencia al intervencionismo de Estado prepara el advenimiento integral del socialismo; toda tendencia a robuste- cerda individualidad favorece el afian- zamvento de la democración. Reunidos algunos opositores en la Acción Patrió- fica Económica Nacional ¡APEN), quisie- ron impedir el trienio de las doctrinas…

p. 125
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em 1948, y los sucesos posteriores artido conservador reconoció la sitimidad de la reforma constitucto- nal de 1936: a su vez, los lib ptaron a la Jglesía católica como media entre indivi- due y Estado El Frente Nacional (1958-1974) El Frente Nacional act sin más las plataformas de los p 3 plosson variados: un…

p. 117
19Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 51, 952 citas
[24]

comité ejecutivo de 17 miembros, uno por cada división territorial del país. Es significativo que para mante- ner unidos a los delegados fue necesario dar a cada tendencia política del congreso una representación proporcional en el comité ejecutivo. La elección del comité ejecutivo provocó la división final entre los…

p. 95
[38]

anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…

p. 51
20Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2261 cita
[25]

á tico, pero efectivo. Ese debate, en fOfembre de 1929, le dio publicidad a Gait á n, y lo convirti ó en el n ó rtf-voz m á s conocido del movimiento obrero. liberalismo fomenta la creaci ó n de un movimiento sindical \S? É 1 partido liberal lleg ó al gobierno en 1930 gracias a la divisi ó n |^ ¿ó nservatismo, y para…

p. 226
21Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 5291 cita
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declive del régimen laboral de las haciendas basado en el arrendamiento de servicios. Recuérdese asimismo el reconocimiento de los derechos de or- ganización y de huelga (Ley 83 de 1931) durante el gobierno de Olaya Herrena, y el consiguiente aumento de los sindicatos rurales y ligas campesinas que fueron reconocidos…

p. 529
22Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4161 cita
[27]

constitucional en 1936— y a celebrar contratos colectivos con las empresas. La Ley 83 estableció multas relativamente bajas a los patrones que violaran el derecho de sindicalización y mantuvo el derecho de las empresas a contratar nuevos trabajadores durante los períodos de huelga, recortando de hecho la capacidad de…

p. 416
23Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2761 cita
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en el campo lo constituye la lucha por la tie- rra». En 1934 adquirió un alto nivel el movimiento huelguístico entre los tra- bajadores cafeteros tanto de las ha- ciendas como de las trilladoras. Se produjeron huelgas de escogedoras en el Tolima y en Florida, Valle. En Pal- mira y Restrepo, los trabajadores se negaban…

p. 276
24La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 841 cita
[29]

los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…

p. 84
25Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 791 cita
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que se identificaba. Cada partido, más aún, cada tendencia partidista, poseía su propio periódico. López contaba con El Liberal, 86. Citado en Tirado, Álvaro, Velásquez, Magdala, La reforma constitucional de 1936, Bogotá, Fundación Friedrich Naumann, Oveja Negra, 1982, pp. 223-224. 87. Anales de la Cámara de…

p. 79
26Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 171 cita
[31]

el gobierno. Al inicio de 1933, Adolfo Hitler, en Alemania, liqui- daba la repdblica de Weimar y anunciaba el adve- nimiento del tercer imperio (Drittes Reich). Al co- mienzo de 1936, el ‘general Francisco Franco se pronunci6.contra el sistema:y.el gobierno de la Re- publica espafiola: advino asf la era del…

p. 17
27Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 941 cita
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dirigidas por el general Francisco Franco; por el contrario, amplios sectores del liberalismo se declararon partidarios de las fuerzas repu- blicanas. Buena parte de la intelectualidad con pensamiento crítico se alineó también con las fuerzas republicanas y algunos colombianos hicieron parte de las milicias armadas…

p. 94
28War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1111 cita
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and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…

p. 111
29Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 231 cita
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Gémez, un demagogo: pero de plaza y no de parlamento, y de izquierda, no de derecha. Su oratoria vindicativa e incendiaria, diri- gida contra «las oligarquias» (tanto conservadoras como liberales), reanudaba, en palabras, el refor- mismo liberal de la «Revolucién en Marcha», inte- rrumpido por la «pausa» del gobierno…

p. 23
30Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 151 cita
[39]

técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…

p. 15
31Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 196, 2462 citas
[42]

calificación Magna cum laude. Gaitán regresó al país en 1928, fue elegido representante a la Cámara y desde allí investigó los suce- sos de la masacre de trabajadores de la United Fruit; sus denuncias se convir- tieron en abierto debate contra el go- bierno de Abadía Méndez y fueron el fundamento para su figura de…

p. 196
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profunda. 1938 Eduardo Santos, presidente de la República; anuncia un gobierno de moderación y ecuanimi- dad («la pausa», después de las reformas sociales). Censo nacional: 8”701.816 habitantes; Bogotá, 340.000. Inauguración del edificio de la Bibliote- ca Nacional. 1939 Jorge Eliécer Gaitán, ministro de Educación.…

p. 246
32Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2191 cita
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presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…

p. 219
33El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 981 cita
[50]

partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…

p. 98
34Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 411 cita
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del movimiento sindical, lo que llevó a la destrucción del sindicato más combativo del país en ese momento: FEDENAL. Pero no era el fin de la lucha, ya que Bogotá, Cali y Medellín, que eran en ese momento los centros urbanos más grandes del país, fueron escenarios de resistencias que se prolongaron hasta 1949, lapso…

p. 41
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 531 cita
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guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…

p. 53
36Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 441 cita
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Y L U G A R E S D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O Oligarquía, populismo, clientelismo Interesa constatar que en Colombia nunca han sido derrotadas políticamente las clases dominantes y diligentes de la "república oligárquica”.28 Civilistas y antimilitaristas —desde la década de 1810 hasta fines…

p. 44
37Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 cita
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del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…

p. 41
38Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4841 cita
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época de la Violencia, que va de 1946 a 1957; después, el Frente Nacional, de 1958 a 1982 y, por último, el proceso de negociación, apertura política y reforma institucional que se viene desarrollando desde 1982. Cada uno de ellos se desenvuelve en el contexto de unos hechos y situaciones específicas, tiene unas…

p. 484
39The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 3891 cita
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was that it completely finished off our democ- racy. To begin with, it turned the country into so much booty to be dis- tributed. Two-facedness and bossism existed before then, of course, but they were not a systematic, institutionalized form of government, nor did they happen nationwide, as was imposed.... after the…

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