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Biografía

Gerardo Molina Ramírez

República Liberal

1906–1991

16 min de lectura41 documentos
Nacimiento1906
Fallecimiento1991
RolesJurista · Historiador de las ideas políticas
Lugar principalColombia
Período históricoRepública Liberal1930–1946
03

La biografía

Gerardo Molina Ramírez (El Difícil, Magdalena, 1906 — Bogotá, 1991) fue el intelectual colombiano que dio a la izquierda del siglo XX su genealogía escrita. Jurista, historiador de las ideas, rector de la Universidad Nacional, senador, dos veces candidato presidencial por fuerzas alternativas al bipartidismo, autor de Las ideas liberales en Colombia y Las ideas socialistas en Colombia, encarnó una tradición precisa: el socialismo humanista y democrático, heterodoxo frente a Moscú, autónomo frente al liberalismo reformista, arraigado en la universidad pública. Formado políticamente en el ambiente radical de los años veinte y consolidado durante la República Liberal, hizo de la cátedra, el libro y la candidatura testimonial los tres frentes de una misma obra: dotar a Colombia de una izquierda ilustrada capaz de pensarse a sí misma en clave nacional.

02

Línea de vida

  1. 1906

    Nacimiento en El Difícil, Magdalena

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    Nació en El Difícil, pequeño municipio del departamento del Magdalena, en la Colombia caribeña que a comienzos del siglo XX comenzaba a articularse al mercado mundial por Barranquilla y las plantaciones bananeras.

  2. 1920

    Formación política en los años veinte

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    Se formó políticamente en la década de 1920, cuando la tradición radical liberal era apropiada por los nacientes grupos obreros colombianos y los viajes a Europa —Bruselas y París— radicalizaban a la juventud liberal-radical de su generación.

  3. 1934

    Militancia en el liberalismo de izquierda durante la República Liberal

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    Durante el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938) y la Revolución en Marcha, Molina se situó en la izquierda del Partido Liberal, acompañando las reformas laborales y agrarias de 1936 y el proyecto de modernización de la Universidad Nacional.

  4. 1970

    Publicación de 'Las ideas liberales en Colombia'

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    Entre 1970 y 1974 publicó en varios volúmenes 'Las ideas liberales en Colombia', obra de referencia historiográfica sobre el pensamiento político colombiano que consolidó su autoridad intelectual.

  5. 1974

    Publicación de 'Las ideas socialistas en Colombia'

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    Publicó 'Las ideas socialistas en Colombia', obra en la que formuló que Colombia ofrece la particularidad de que antes de que hubiera socialismo ya había anti-socialismo, y en la que inscribió a Orlando Fals Borda en la tradición del socialismo humanista. La obra se convirtió en fuente historiográfica de referencia sobre el pensamiento político y socialista colombiano.

  6. 1982

    Candidatura presidencial por el Frente Democrático

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    A los 76 años encabezó una candidatura presidencial testimonial por el Frente Democrático, alianza de izquierdas que buscó dar rostro electoral nacional a la tradición socialista democrática colombiana. En Apartadó, el Frente Democrático obtuvo el 20% del voto en las elecciones de concejo de ese año.

  7. 1991

    Muerte en Bogotá

    Leer contexto

    Falleció en Bogotá en 1991, dejando como legado dos obras mayores sobre la historia de las ideas políticas colombianas y una trayectoria de magisterio intelectual que influyó en generaciones de académicos, políticos y activistas de izquierda.

La semblanza

Molina es, ante todo, un constructor de tradición. En un país donde —según él mismo formuló— "antes de que hubiera socialismo ya había anti-socialismo", su tarea consistió en excavar hacia atrás para mostrar que la izquierda colombiana no era importación tardía sino sedimento antiguo del liberalismo radical decimonónico. Esa operación intelectual, desplegada en dos obras mayores publicadas entre 1970 y 1974, lo convirtió en autoridad indiscutida sobre el pensamiento político colombiano y en referencia obligada para historiadores de todas las escuelas, dentro y fuera del país.

Pero Molina no fue solo historiador. Fue también rector, parlamentario y candidato, y sobre todo maestro de una generación. Cuando Orlando Fals Borda —sociólogo mayor del país, fundador de la Investigación Acción Participativa— quiso ubicarse en una tradición ideológica propia, recurrió a Molina: fue él, escribió Fals Borda, quien lo "matriculó" como socialista humanista y lo consignó en su libro clásico sobre el tema. Esa función de canonización, ejercida desde la autoridad del historiador que decide quién pertenece a qué tradición, prolongó la influencia de Molina mucho más allá de cualquier resultado electoral. Al lado de Antonio García Nossa y Camilo Torres Restrepo, forma parte de la tríada que la memoria intelectual colombiana asocia con los relevos tardíos de la izquierda ilustrada, aquella cuyos ecos alcanzarían después al MOIR y al M-19.

Los orígenes

Nació en 1906 en El Difícil, pequeño municipio del departamento del Magdalena, en la Colombia caribeña que a comienzos del siglo XX empezaba a articularse al mercado mundial por Barranquilla y las plantaciones bananeras. Es una biografía de provincia que asciende al centro: del Magdalena rural a Bogotá universitaria, del bachillerato a los estudios jurídicos, de allí a Europa —Bruselas y París fueron destinos habituales de la juventud liberal-radical colombiana de su generación— y de regreso al país en plena efervescencia de la crisis del régimen conservador.

Su formación política transcurre en la década de 1920, momento en que el ambiente ideológico colombiano vive un giro decisivo. La tradición radical liberal, herencia del siglo XIX, empezaba a ser apropiada por los nacientes grupos obreros y adaptada a sus necesidades colectivas; el Partido Liberal, presionado por esa dinámica, iba abandonando posiciones individualistas y de laissez-faire para captar el voto obrero urbano. Al mismo tiempo, los viajes a Europa —París como centro— radicalizaban a los jóvenes: allí se reunían con familiares y amigos latinoamericanos para estudiar en cafés y parques filosofía antigua y moderna, filosofía oriental y los principales filósofos del materialismo histórico. Fue el itinerario de Tomás Uribe Márquez, que partió liberal y regresó socialista, y fue el itinerario típico de una cohorte más amplia.

En Bogotá, Luis Tejada —periodista brillante de El Espectador— se hacía miembro del grupo comunista colombiano en 1923 y ensayaba en sus artículos la aplicación del marxismo a la realidad colombiana. Hacia 1924, en un congreso socialista, la izquierda organizada orientaba su perfil hacia el internacionalismo leninista y solicitaba membresía en la Tercera Internacional; en 1925, la Confederación Obrera Nacional se afiliaba a la Internacional Sindical Roja. Simultáneamente, las doctrinas apristas de Víctor Raúl Haya de la Torre seducían a la juventud liberal y progresista por su antiimperialismo y su vocación continental. En 1926 se fundaba el Partido Socialista Revolucionario, que simpatizó con la Internacional Comunista pero rechazó adherirse al modelo leninista de organización partidista: prefería el gran partido de masas antes que la minoría de cuadros.

En ese magma se educa Molina. La distinción entre socialismo y comunismo no era entonces de principios sino de procedimiento: los comunistas creían llegado el momento de tomar el poder por la fuerza; los socialistas sostenían que aún no se había alcanzado el grado de evolución necesario. Molina se situó siempre del segundo lado —el gradualista, el humanista, el democrático— y nunca cambió de orilla.

La trayectoria: la República Liberal como escenario formativo

El año de 1930 abre en Colombia el ciclo político que la historiografía llama República Liberal y que se extenderá hasta 1946. La caída de la Hegemonía Conservadora, vigente desde 1886, cambió las reglas del juego: por primera vez en más de cuatro décadas el Estado colombiano quedaba en manos de un partido dispuesto —bajo presión de las clases medias urbanas, del sindicalismo naciente y de una intelectualidad radicalizada— a modificar la relación entre el poder público y los sectores populares. Ese fue el escenario en que Molina hizo su carrera política e intelectual.

El Partido Liberal en el que Molina milita no era monolítico. Alineado con las aspiraciones de la clase media urbana y de la clase obrera, incorporaba en sus filas facciones contradictorias: junto a los reformistas convivían las facciones terratenientes, y las alianzas tácticas dentro del partido generaban tensiones permanentes. La táctica dominante, hacia los sectores populares, fue la cooptación: asesorías legales a sindicatos y movimientos campesinos, reglamentación de los sindicatos en 1931, sindicalización agenciada desde el propio Estado. El liberalismo aprendía a hablar el idioma de la cuestión social sin ceder el mando.

El primer gobierno de Alfonso López Pumarejo (1934-1938) marcó el punto álgido de ese proyecto. La Revolución en Marcha introdujo cambios efectivos —la reforma laboral de 1936 reconoció y reglamentó la actividad sindical, se emprendió una reforma agraria que apuntaba al latifundio improductivo, se reformó la Constitución— sin que ello significara la derrota de la facción terrateniente dentro del propio partido. Las reformas operaron dentro de límites que preservaron los intereses establecidos. Nació entonces la Central de Trabajadores de Colombia (CTC), y el gobierno ejerció una atracción magnética sobre los trabajadores y sus organizaciones.

En este ambiente, la Universidad Nacional se convirtió en pieza estratégica del proyecto lopista. Se construyó la Ciudad Universitaria —un campus espacioso concebido para los desarrollos futuros de la institución—, se abrieron las puertas a las mujeres, se reconoció injerencia estudiantil en los cuerpos de dirección de los distintos estamentos. Todo ello contra fuertes resistencias: el periódico El Siglo y los detractores conservadores acusaron a López de buscar lucros personales con la Ciudad Universitaria. La educación era terreno de guerra. Durante la Hegemonía Conservadora, la instrucción pública se había organizado conforme al Concordato de 1887, que ordenaba dirigir la enseñanza según los dogmas y la moral de la Religión Católica; en 1921, el Ministerio de Instrucción Pública había repartido a los escolares colombianos 19.899 catecismos del padre Astete. Modernizar la universidad significaba, literalmente, disputar el alma del país.

Fue en esa Universidad Nacional en transformación donde Molina hizo carrera como jurista y profesor, y donde décadas después llegaría a la rectoría. La institución no fue para él un cargo administrativo entre otros: fue la base material de su proyecto intelectual y político. Toda su trayectoria posterior se explica mejor si se recuerda que la universidad pública moderna colombiana es hija de la República Liberal, y que Molina fue uno de los hombres que hizo suya esa herencia.

El gobierno de Eduardo Santos (1938-1942) marcó una "pausa" a la Revolución en Marcha: postura menos reformista, mediación menos audaz con los movimientos sociales, freno a los intentos de redistribuir tierras de hacendados. Fue en ese gobierno cuando Jorge Eliécer Gaitán —figura con la que Molina compartiría siempre parte del horizonte político sin confundirse con él— fue nombrado ministro de Educación en 1939. El segundo mandato de López Pumarejo (1942-1945) profundizó el giro conservador dentro del liberalismo: la Ley 100 de 1944 expresó un cambio a favor de los grandes propietarios al ampliar el tiempo dado a los latifundios para poner a producir la tierra improductiva, y dio impulso al escalamiento de los conflictos agrarios. Las políticas reformistas de la República Liberal fueron, en gran medida, concesiones toleradas por elementos de la clase dominante mientras el movimiento laboral amenazó su posición; canalizado hacia la cooperación con el Estado y el Partido Liberal, ese movimiento vio abandonadas las políticas que lo habían acompañado.

Molina atravesó ese arco entero: de la promesa de 1934 a la desilusión de 1944-1946. Su lugar dentro del liberalismo fue el de la izquierda del partido, y de allí su tránsito hacia posiciones más nítidamente socialistas fue gradual, argumentado, sin ruptura estridente. Como Gaitán —reformista y no revolucionario desde temprano, identificado con el socialismo y contrario a las tácticas comunistas—, prefirió la vía de la persuasión doctrinaria sobre la del cuadro clandestino. Y como Antonio García, cuya obra dialogaría durante décadas con la suya, buscó un pensamiento económico y político que se pareciera a Colombia antes que a los manuales importados.

La trayectoria: ruptura, Frente Nacional, candidaturas

En 1946, la división del liberalismo entre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán entregó la presidencia al conservador Mariano Ospina Pérez. Se cerró el ciclo abierto en 1930. El asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948 —el Bogotazo, la barbarie en el centro de Bogotá, en palabras que reprodujeron entonces los diarios— reabrió el debate sobre la cultura colombiana entera: dirigentes conservadores, liberales y la Iglesia católica volcaron sobre el país explicaciones cruzadas de la catástrofe. El sectarismo partidista, ya creciente durante los años cuarenta, se agudizó. En 1949, el cierre del Congreso por orden del ejecutivo puso fin al entendimiento mínimo entre los partidos tradicionales.

Para la generación de Molina, la ruptura de 1946-1948 fue decisiva. La República Liberal, en su alcance limitado, había sido el marco de posibilidad de un socialismo democrático que dialogaba con el poder desde dentro y desde la universidad. La Violencia bipartidista, la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957) y luego el Frente Nacional cerraron ese marco.

El Frente Nacional, pactado mediante plebiscito el 1 de diciembre de 1957, estableció que las curules en corporaciones públicas, los cargos ministeriales y la administración pública se repartirían por mitades iguales entre liberales y conservadores, con alternancia presidencial. El espacio institucional para la oposición quedó severamente restringido: la totalidad de cargos públicos se reservaba a los dos partidos tradicionales, y la competencia interpartidista se reducía al mínimo. Para una izquierda que —salvo el Partido Comunista, único sobreviviente entre las fuerzas alternativas de los años treinta— nunca había logrado alterar el monopolio bipartidista sobre la opinión pública, el Frente Nacional supuso un cierre casi total.

En ese escenario, el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), liderado por Alfonso López Michelsen —hijo del expresidente de la Revolución en Marcha—, funcionó durante los años sesenta como principal canal de expresión de la izquierda electoral. Molina participó de esa gravitación. Cuando Juan de la Cruz Varela, veterano dirigente agrario, llegó al Senado en una lista del MRL, hizo evidente que las banderas de la reforma agraria y del reformismo social podían todavía moverse por las rendijas del sistema. Pero el MRL fue coyuntural: López Michelsen terminó como presidente de la República entre 1974 y 1978, reabsorbido por el liberalismo oficial.

Molina hizo entonces su propio camino. Fue senador, participó en la fundación y refundación de organizaciones socialistas y en 1982 encabezó una candidatura presidencial testimonial por el Frente Democrático, alianza de izquierdas que reunió esfuerzos dispersos en un intento por darle a esa tradición un rostro electoral nacional. En Apartadó, en las elecciones de concejo de ese año, el Frente Democrático obtuvo el 20% del voto y el MOIR el 9%: la izquierda había alcanzado en algunas zonas del país una masa crítica del electorado. Pero el poder real seguía en otra parte: el ejecutivo municipal era designado por el gobernador y era casi invariablemente un liberal guerrista, facción que representaba a los terratenientes bananeros y controlaba cerca del 64% del voto en el concejo. La lección era vieja y Molina la había visto de cerca desde los años treinta: la izquierda podía crecer en votos y no crecer en poder.

Su candidatura de 1982 fue, en ese sentido, un acto de resistencia intelectual antes que una apuesta táctica. A los 76 años, con dos obras mayores publicadas y una vida de magisterio a cuestas, Molina prestaba su nombre para reafirmar que existía en Colombia una tradición socialista democrática, con historia y con derecho de ciudadanía. Volvió a hacerlo en años siguientes, en ejercicios similares. La violencia posterior contra la Unión Patriótica, y la degradación del conflicto armado durante los años ochenta, mostraron con crudeza que el espacio de esa izquierda ilustrada, no armada y no clandestina, se estrechaba desde ambos flancos.

La red

Ninguna trayectoria intelectual se sostiene sola. La de Molina se teje con figuras precisas, y esa red explica su obra tanto como sus libros.

La afinidad con Alfonso López Pumarejo pasa por la creencia común en la universidad pública como palanca de modernización y en la reforma social como método antes que como retórica. Molina fue, dentro del liberalismo, uno de los guardianes de la memoria de la Revolución en Marcha; cuando escribió sobre las ideas liberales en Colombia, la etapa lopista quedó como uno de los momentos altos del relato. La cercanía con Jorge Eliécer Gaitán fue de otro orden: los dos rechazaban el comunismo, los dos abrazaban un socialismo reformista, los dos desconfiaban del cuadro clandestino. Pero Gaitán llevó su versión hacia el movimiento de masas y Molina la llevó hacia la cátedra y el libro. Junto con el Grupo de los Nuevos y los ensayos de fundación reiterada de un partido socialista, formaron parte de una constelación que aspiró, sin conseguirlo del todo, a romper el monopolio bipartidista.

Con Antonio García Nossa —economista heterodoxo, teórico del subdesarrollo latinoamericano, dirigente socialista— compartió la convicción de que Colombia necesitaba un pensamiento propio, ni copiado del marxismo soviético ni prestado del reformismo norteamericano. La tríada que la memoria intelectual colombiana traza entre Molina, García y Camilo Torres Restrepo tiene ahí su fundamento: los tres representan variantes de un socialismo pensado desde la universidad. Con Camilo la relación es más compleja, porque el sacerdote optó por la guerrilla y murió en combate en 1966 mientras Molina permanecía fiel al camino electoral y a la argumentación pública. La memoria colombiana los sitúa, sin embargo, en la misma familia amplia: sus preguntas se parecían más de lo que sus respuestas dejan ver.

Diego Montaña Cuéllar prolongó esa hermandad en el terreno militante: ambos representaron durante décadas la izquierda ilustrada dentro del sistema, y ambos hicieron de la Universidad Nacional su territorio de trabajo. Detrás quedaba el linaje de los ensayistas mayores del liberalismo cultivado: Baldomero Sanín Cano, patriarca del ensayo colombiano, con quien Molina compartió el gusto por la erudición europea puesta al servicio de una comprensión del país; Germán Arciniegas, con quien coincidió en la vocación historiográfica; Jorge Zalamea, con quien tuvo en común la sensibilidad literaria y política de una generación formada leyendo a la vez a Marx y a los clásicos. Con Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras Restrepo hubo cercanías generacionales que nunca cristalizaron en identidad política, porque los Lleras representaban precisamente la vía liberal moderada que Molina fue dejando atrás.

La relación con Orlando Fals Borda fue de maestro a discípulo intelectual: fue Molina quien lo matriculó como socialista humanista al consignarlo así en su libro clásico. Ese gesto —el historiador que reparte lugares en la tradición— define quizás mejor que cualquier cargo la clase de autoridad que había construido.

Los lugares tienen también su peso. El Difícil, pueblo del Magdalena, quedó como origen. Bogotá fue su ciudad de destino y de trabajo. Bruselas y París, escalas europeas de formación en las que la generación colombiana de los años veinte y treinta aprendió a leer a los filósofos del materialismo histórico. La Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional, en fin, fue mucho más que un lugar: fue la base institucional de todo lo demás.

La huella

Las dos obras mayores de Molina —Las ideas liberales en Colombia, cuyo primer volumen (1849-1914) apareció en Bogotá en 1970 con segunda edición en 1971, y cuyo segundo volumen (1914-1934) se publicó en 1974; y Las ideas socialistas en Colombia— constituyen el aporte historiográfico duradero. No son textos de circunstancia. Son la primera gran síntesis del pensamiento político colombiano moderno escrita desde adentro de las tradiciones que analiza. Un liberal escribió sobre el liberalismo; un socialista, sobre el socialismo. Y en ambos casos el autor era el mismo, porque para Molina las dos tradiciones eran continuas: el socialismo democrático colombiano nacía del liberalismo radical decimonónico, y solo se entendía a sí mismo si reconstruía esa filiación.

La frase sobre el anti-socialismo previo al socialismo —Colombia como el país donde la reacción contra las ideas socialistas se organizó antes que las propias ideas socialistas— sintetiza la paradoja fundamental de la historia política nacional según Molina: la izquierda colombiana no ha peleado tanto contra la realidad como contra el fantasma que otros construyeron antes de que ella existiera. Esa idea, formulada con la sequedad del historiador, es una de las intuiciones más productivas legadas al pensamiento político colombiano.

La recepción de la obra fue amplia. En los estudios sobre historia obrera y social, sobre historia económica y política de largo aliento, sobre la política colombiana leída desde el exterior, sobre la Revolución en Marcha, Molina aparece como referencia obligada. Su libro sobre las ideas socialistas ha seguido usándose como fuente para citas textuales directas sobre el pensamiento político colombiano del siglo XX: no es solo bibliografía de fondo, es autoridad citable.

Pero la huella no se agota en los libros. Como rector de la Universidad Nacional y como profesor durante décadas, Molina modeló generaciones de juristas, sociólogos, historiadores y economistas. Su magisterio se ejerció menos por escuela formal que por presencia continuada: fue durante mucho tiempo la figura tutelar de la izquierda universitaria colombiana, el hombre al que se acudía para saber en qué tradición se estaba parado.

Queda la pregunta incómoda: ¿qué transformación política efectiva produjo esa obra? La respuesta honesta reconoce el límite. Ninguna de las fuerzas alternativas al bipartidismo con las que Molina se identificó logró romper el monopolio liberal-conservador sobre el poder real. El Frente Nacional selló durante dieciséis años el sistema; la izquierda armada, con la que Molina no comulgó, ocupó el vacío por otra vía y pagó su propio precio; el Frente Democrático de 1982 y sus sucesores no lograron cristalizar como fuerza electoral duradera. La influencia de Molina se midió menos en votos que en libros, menos en escaños que en discípulos, menos en gobierno que en tradición.

Esa marginalidad no fue, sin embargo, fracaso. Fue la forma que en Colombia adoptó una izquierda ilustrada que rehusó la clandestinidad y rehusó también la cooptación. Al escribir la historia de las ideas liberales y socialistas del país, al matricular a Fals Borda en una tradición explícita, al prestar su nombre a candidaturas testimoniales cuando ya nadie esperaba de ellas milagros electorales, Molina hizo lo que un intelectual público puede hacer en un país que le niega el poder: dejar el pensamiento organizado, fechado, con nombres, para que la generación siguiente sepa de dónde viene. Murió en Bogotá en 1991, el año en que se promulgaba una nueva Constitución cuya apertura política era en parte deuda con las tradiciones democráticas que hombres como él habían mantenido vivas contra la corriente.

La izquierda colombiana posterior, incluso la que en nada se parece al socialismo humanista, sigue leyéndolo. Ese es el efecto verificable de una obra: que el adversario intelectual no pueda ignorarla y el heredero deba, quiera o no, situarse frente a ella.

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Conexiones del archivo

Red histórica

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

41 documentos · 45 fragmentos
01Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · Páginas 94, 1122 citas
[1]

the 'Revolución en Marcha'", ponencia al XV Congreso de LASA, Miami, 1989. (42) 14 feb., 1920. Gaitán llevará a su máxima expresión la ruptura con el individualismo, desde una tradición aún liberal (Ver, por ejemplo, La Voz del Obrero [Buga], No. 82, 1932). ESTRELLA ROJA khalil.rojo.col@gmail.com 112 (43) Tomado de El…

p. 112
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círculos de estudio, los hogares y los ritos cotidianos, la tradición radical va siendo apropiada por los nacientes grupos obreros. "La tolerancia y la libertad de pensamiento", decía un periódico obrero en 1916, "son las bases sobre las cuales descansa la prosperidad y el engrandecimiento de las sociedades…

p. 94
02Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · Página 211 cita
[2]

estaba descu- briendo en el terreno o en los documentos. Así, por ejemplo, además de llamar "Mascachochas" al sanguinario general Tomás Cipriano de Mosquera, hice que por esta violenta razón le home- najeara con mordiscos una brigada aérea de mariapalitos veneno- sas en una ceremonia masónica en Cartagena (tomo…

p. 21
03El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivarianaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 901 cita
[3]

Germán Arciniegas, Guillermo Hernández Rodríguez, Baldomero Sanin Cano, Luis Tejada, Alberto Lleras, Jorge Zalamea y Jorge Eliécer Gaitán, del llamado Grupo de los Nuevos que desplazaron a la ante- rior Generación del Centenario. La acción de éstos llevó a la Revolu- ción (liberal) en Marcha, y el Partido Socialista…

p. 90
04Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · Página 3431 cita
[4]

en Colombia', Repertorio Colombiano, 1892. Expedicion botdnica de Jose Celestino Mutis alNuevo Reino de Granada, Madrid, 1909. Merchan, V. J., 'Datos para la historia social, economica y del movimiento agrario de Viota y El Tequendama: testimonio', Estudios Marxistas, nos. 9 and 10(1975). Miramon, A., Jose A. Silva,…

p. 343
05Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · Páginas 49, 512 citas
[6]

COLOMBIA, t85o-2013 Nacional de Organización y Propaganda del Partido Socialista que "es dentro del Partido Liberal que los grupos que preconizan la orga- nización socialista pueden laborar con mayor éxito por las reformas y principios que han de levantar el nivel popular" 7 •. • Poco después de anunciarse la…

p. 49
[24]

anhelos reformadores de los pueblos; pensamos que es mejor luchar porque las fuerzas progresistas de Colombia inscriban en sus rodelas de batalla la lucha integral por las ideas nuevas, por la salud del proletariado y por la reivindicación necesaria de los actuales siervos del capitaP 6 • Desde sus primeras épocas…

p. 51
06María Cano, la Virgen RojaBeatriz Helena Robledo · 2017 · Página 261 cita
[7]

ido de Colombia sintiéndose liberal por su familia y su cercanía a las ideas del general Uribe, a pesar de su temprana edad, y había regresado convencido de que el camino era el socialismo. La experiencia en Europa, y sobre todo en México, lo había cambiado profundamente. Aunque había estudiado en Londres, le confesó…

p. 26
07Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 2671 cita
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y brillante, impulsó un periodismo político-literario. Junto con José Vi- cente Combariza (José Mar) fundó en Barranquilla en 1919 el periódico El Sol. Con estusiasmo apoyó la candi- datura presidencial del general Ben- jamín Herrera. Después de la derrota vivió Tejada un proceso de acelerada radicalización política.…

p. 267
08Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Página 621 cita
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contrario, decidió que el avance intelectual y doctrinario no radicaba más en el liberalismo y optó por pasar al socialismo, aunque años después regresó a las toldas liberales. Los socialistas, por su lado, continuaban concretando ideas. Hacia 1924, en un nuevo congreso, orientaron su perfil hacia un compromiso más…

p. 62
09Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · Páginas 338, 3542 citas
[10]

aquel país. También, como en el caso de la República española, la experien- cia mexicana era motivo de diferencia- ción partidista: los conservadores en contra y los liberales, en general, a fa- vor. Por ejemplo, el 15 de septiembre de 1934, un grupo de liberales presen- tó en la Cámara de Representantes una propuesta…

p. 338
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mente las labores y con injerencia en los cuerpos de dirección de los dife- rentes estamentos universitarios: la Universidad abrió sus puertas a la mu- jer. Pero además, López dedicó todos sus esfuerzos a dotar a la Universidad de un campus, de una sede espaciosa que le permitiera futuros desarrollos. De allí la…

p. 354
10Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 221 cita
[11]

Depresión que, al aumentar los precios de los productos importados, los había puesto por fuera del alcance de la 1nayoría de los consu1nidores y estünuló así la demanda de productos locales, disponibles a precios mucho más b~jos. Es de anotar que el Par- tido Conservador ejercía un proteccionisn1o con1ercial que rigió…

p. 22
11La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947. Bibliotecas y cultura en AntioquiaHernán Alonso Muñoz Vélez · 2014 · Página 661 cita
[12]

anterior, crea dentro de su normativa la Campaña de Cultura Aldeana y Rural. Ley 12 de 1934, Diario Oficial No. 22765 del 20 de diciembre de 1934. 24 Tirado Mejía, “López Pumarejo: la Revolución en Marcha”, p. 305. 56 La biblioteca aldeana de Colombia y el ideario de la República Liberal, 1934-1947 Olaya Herrera se…

p. 66
12Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · Página 181 cita
[13]

las dificultades que tuvieron para actuar en el ámbito político colombiano; aunque, participaron de la “crisis del sistema conservador”, como lo demostró la creciente actividad huelguística en los años veinte y treinta. 50 El incipiente peso de los movimientos políticos de izquierda permitió que estos se replegaran al…

p. 18
13Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 711 cita
[14]

sus atribuciones; por otra, extender la ciudadanía a sectores hasta entonces excluidos por los prejuicios del clero. La política incluyente del Gobierno también estuvo determinada por criterios sociales. La Revolución en Marcha significó una nueva etapa en las relaciones Estado-sectores populares, lo que supuso un…

p. 71
14En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · Página 281 cita
[15]

una industrialización creciente condujeron a las reformas laborales y agrarias del año 1936. Ambas tuvieron un profundo impacto en el Magdalena Medio, especialmente en las zonas petroleras. La reforma laboral tuvo como una de sus consecuencias el reconocimiento y la reglamentación de la actividad sindical. Cuando la…

p. 28
15Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 4971 cita
[16]

conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…

p. 497
16Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · Página 3021 cita
[17]

fueron, ante todo, una reacción ante la supuesta amenaza de un movimiento laboral insurgente contra la hegemonía política y social de la clase gobernante. Las concesio- nes que implicaban para los trabaja- dores urbanos y rurales fueron apro- badas y toleradas por elementos im- portantes de la clase dominante mien-…

p. 302
17Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 2851 cita
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developed in Palmira 1930 — Enrique Olaya- Herrera is president — Communist Party of Colombia founded — First flare-ups of bipartisan violence Worldwide economic crisis felt in Colombia — First radio station created in Medellín — The Pontificia Universidad Javeriana re- established in Bogotá Colombian Chronology,…

p. 285
18Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 1891 cita
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1931). Era un proyecto que “desafiaba la tenue base con que se había consolida do gran parte de la propiedad privada y señalaba el camino hacia una reforma radical de las estructuras agrarias colombianas. De acuerdo con un observa dor de la época, si el proyecto de 1933 hubiese sido convertido en Ley, más de las tres…

p. 189
19Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Página 501 cita
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politics. 13 Lleras found Colombia in the midst of monumental changes. Months after his homecoming, the Liberal presidential candidate beat a divided Conservative fi eld, returning the Liberal Party to power for the fi rst time in nearly half a century. To Lleras, this epochal shift paled next to the accelerating pace…

p. 50
20Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 2531 cita
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"Colombia S.A.", libro del sociólogo Antonio García, publicado en Manizales en 1934. Nueva Historia de Colombia. Vol. III te al oficialismo liberal. Aunque la UNIR había proclamado la abstención electoral en las elecciones de 1935, como lo había hecho en 1934 para las presidenciales, Gaitán flamantemente salió elegido…

p. 253
21Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 3581 cita
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a ciudadanos Se inaugura tarjeta de identidad nacional Se crea la Orquesta Sinfónica Nacional Año Política Sociedad y economía Cultura y ciencia Reforma agraria (Ley 200) Se publica El Siglo (periódico) Propiedad privada puede ser limitada si hay necesidad social Se crea la Federación Médica 1938 Eduardo Santos,…

p. 358
22Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · Página 501 cita
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Estos nicleos compuestos por obre- ros, artesanose intelectuales se lanzan a la tarea de organizar el naciente movimiento laboral a través de congresos obreros. En el segundo de estos con- gresos, en julio de 1925, surgié la Confederacién Obrera Nacional, con un marcado tinte anarcosin- dicalista. Un afio més tarde,…

p. 50
23Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · Página 1511 cita
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su ejercicio resulta significativa, toda vez que la tradición de los partidos comunistas en contextos de elecciones competitivas era la no participación electoral de sus secre - tarios generales. Para nuestro caso, estos ocuparon cargos de elección popular durante su ejercicio del cargo: Torres Giraldo —concejal de…

p. 151
24Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4881 cita
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1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…

p. 488
25El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · Página 1201 cita
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obra central se titula: La Ciencia Social o del Socialismo Filos ó fico, Derivaci ó n de las Armon í as del Cristia nismo. En el pensamiento de Madiedo se destacan cuatro aspectos principales: 124 1. Su oposici ó n a la propiedad territorial como fuente de las desigualdades sociales, que le da el car á cter de…

p. 120
26La MANE y el movimiento estudiantil en Colombia. Agendas, luchas y desafíosAndrés Felipe Mora Cortés (compilador), Mauricio Archila Neira, Laura Isabel Buitrago Rodríguez, José Abelardo Díaz Jaramillo, Paulina Andrea Farfán Trujillo, Paola Alejandra Galindo García, Martha Lucía Gutiérrez Bonilla, Andrea Lopera Lombana, Jairo Andrés Rivera Henker · 2020 · Página 241 cita
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público para reclamar la transformación de la universidad. Considerando urgente enrutar la educación superior hacia un estadio moderno, la autonomía universitaria se convirtió en la principal demanda de los estudiantes en aquel momento. La realización del congreso internacional en 1910 fue el primer reto público que…

p. 24
27Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · Página 3001 cita
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en lo relativo a estudios y colaci ó n de gra ¿ ^ que sirviesen de verdaderas garant í as de idoneidad, dado^ í r é gimen de privilegio profesional y de las ense ñ anzas s ó g^ nidas por el Estado. Jam á s, sin aquella disciplina, se lograr á ^ entre nosotros resultados satisfactorios en materia de instru í ci ó n p ú…

p. 300
28Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 1621 cita
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cordato de 1887: “En las universidades y en los colegios, en las escuelas y en los demás centros de enseñanza, la educación e instrucción pública se organizará y dirigirá en conformidad con los dogmas y la moral de la Religión Católica” (tomado de José David Cortés Guerrero, “Regeneración, intransigencia y régimen de…

p. 162
29The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · Página 3701 cita
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century, 241; for upper class, 75-79, 115, 153-154; voluntarist efforts and, 63-69 Industrial expositions, 66-67 Industrial training. See Industrial edu- cation Institute of Natural, Physical, and Mathematical Sciences, Bogotá, 125, 127 Instituto Caldas, 65, 68 Iron manufacture, 191-192 Irurita, José Rafael, 105…

p. 370
30Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 321 cita
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bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…

p. 32
31Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · Página 851 cita
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electoral politics even before 1972, it had tended to ex- press itself through the MRL, led by Alfonso López Michelsen (president 1974– 78). 44 By 1983 the electoral Left had gained a critical mass of the electorate in Apartadó. In the 1982 county council elections, the Frente Democrático won 20 percent of the vote…

p. 85
32Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · Página 692 citas
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g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…

p. 69
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g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…

p. 69
33Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · Página 151 cita
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técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…

p. 15
34Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · Página 2861 cita
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Liberales en Colombia, tomo I (Bogota, 1970). Molina, H. 'Bogota: Competition and Substitution Between Urban Land Markets', in P. Baross, and J. van der Linden (eds.), The Transformation of Land Supply Systems in Third World Cities (Ave bury, 1990). et al. 'EI gasto publico en educaci6n y distribuci6n de subsidios en…

p. 286
35Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · Página 4571 cita
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"was without a product like coffee, but taking advantage of contingencies such as rubber in the 1940s and coca in the 1980s, it came to break up the established political balances" (Entre la legitimidad, 137). 58. El Tiempo, October 9, 1933. The meaning of the term intensaría that the Comité Cultural took for its name…

p. 457
36Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · Página 1121 cita
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mecanizada, las comunicaciones, el comercio y los servicios se desarrollaron principal- mente a costa de los sectores tradicio- nales. Las actividades económicas de la población se modificaron en con- secuencia: si en 1938 cerca del 75 % de la población activa trabajaba en la agricultura, en 1957, por contra, no había…

p. 112
37Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 1111 cita
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Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…

p. 111
38No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 491 cita
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ideología de ultraderecha tenía audiencia y el anticomunismo, arraigo. Si bien en Bogotá los partidos mantenían las formas, en medio de una gran polarización política, en las regiones los episodios de violencia pasaron de ser esporádicos a reiterados. Probablemente uno de los episodios que marcaron el regreso de la…

p. 49
39Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2321 cita
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a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…

p. 232
40Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · Página 691 cita
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prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…

p. 69
41Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 1991 cita
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tras int e rmin ab les meses de racionamientos de agua y electricidad a raíz de una int ensa sequ ía en 1947 que se prolongó en 1948. Además, en un gesto qu e causó irritación en el libera li smo, el canc ill er La ur ea no Gómez lo h ab ía excl uid o de la delegación co l ombia na a la Confe ren cia, pese a que los…

p. 199