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Institución · Crisis y narcotráfico

Unión Patriótica

Partido político colombiano fundado en 1985 como frente amplio surgido del acuerdo de paz entre las FARC-EP y el gobierno de Belisario Betancur, aniquilado sistemáticamente en un proceso reconocido como genocidio político con al menos 4.153 militantes asesinados o desaparecidos entre 1984 y 2000, entre ellos sus dos únicos candidatos presidenciales.

3.579 palabras48 documentos73 fragmentos citados
Unión Patriótica

Trayectoria de una idea

  1. 1984

    Acuerdo de La Uribe

  2. 1985

    Fundación: plataforma y primer Congreso Nacional

  3. 1986

    Debut electoral histórico

  4. 1987

    Asesinato de Jaime Pardo Leal

  5. 1988

    Año del exterminio masivo: masacres en Urabá, Córdoba y Meta

  6. 1989

    Asesinato de José Antequera en el aeropuerto de Bogotá

  7. 1990

    Asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa

  8. 1994

    Asesinato del senador Manuel Cepeda Vargas

03

La lectura

La Unión Patriótica representa el experimento político más doloroso de la Colombia contemporánea: un movimiento que en apenas dos años de vida electoral demostró que la izquierda podía ganar votos en un sistema bipartidista rígido, y que pagó ese logro con el exterminio sistemático de al menos 4.153 de sus militantes. Nacida de la doble paternidad del Partido Comunista Colombiano y las FARC-EP, pero nutrida por una base social genuinamente amplia de campesinos, sindicalistas, intelectuales y disidentes de los partidos tradicionales, la UP encarnó la tensión irresuelta entre la vía armada y la vía política que definiría la tragedia colombiana de las décadas siguientes. Sus dos únicos candidatos presidenciales —Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa— fueron asesinados en elecciones consecutivas, un hecho sin paralelo en la historia política del continente. La arquitectura de su exterminio reveló una alianza entre narcotraficantes, paramilitares y sectores del Estado que operó con impunidad durante más de una década, convirtiendo los territorios donde la UP había ganado votos en cementerios de su propia base social. Su historia es, en última instancia, la prueba más contundente de que en Colombia la exclusión política no fue solo una metáfora: fue una política ejecutada con listas, sicarios y fosas.

La Unión Patriótica fue el partido político colombiano nacido en 1985 del acuerdo de paz entre las FARC-EP y el gobierno de Belisario Betancur, y aniquilado sistemáticamente entre 1986 y comienzos del siglo XXI en un proceso que el propio Estado reconocería tres décadas después como genocidio político. Concebida como un frente amplio para permitir el tránsito de la insurgencia a la política legal, alcanzó en apenas dos años una implantación electoral inédita para la izquierda colombiana —catorce congresistas, dieciocho diputados, más de trescientos concejales, dos docenas de alcaldías— y pagó ese arraigo con al menos 4.153 militantes asesinados o desaparecidos entre 1984 y 2000, entre ellos sus dos únicos candidatos presidenciales. Su historia es la del experimento fallido más doloroso de la política colombiana: la demostración, en cuerpos contados uno por uno, de que dejar las armas nunca fue en Colombia una garantía de vida.

La UP no puede entenderse sin el Acuerdo de Cese al Fuego, Tregua y Paz firmado el 28 de marzo de 1984 en La Uribe, en el piedemonte del Meta, entre las FARC-EP y los delegados del gobierno de Betancur. Ese texto, hoy poco leído, hacía algo que ninguna negociación anterior había intentado: no exigía la entrega de armas como condición previa, sino que abría un período de tregua durante el cual la guerrilla podría organizar un movimiento político legal, competir por votos y —esa era la promesa— integrarse a la vida civil si el experimento prosperaba.

El movimiento tardó un año en cuajar. El 11 de mayo de 1985, las FARC dieron a conocer la Plataforma de lucha de la Unión Patriótica, un documento de veinte puntos en el que anunciaban su decisión de mantenerse provisionalmente como Comando Nacional del nuevo movimiento hasta que se realizara un congreso fundacional. La plataforma pedía reformas al sistema político para dar espacio a la oposición, reformas económicas y sociales, y el levantamiento del estado de sitio que había gobernado buena parte de la vida colombiana durante décadas. El primer Congreso Nacional se celebró entre el 14 y el 16 de noviembre de 1985 en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, un escenario cargado de simbolismo para la izquierda colombiana.

La UP fue concebida desde el inicio como un frente amplio: cabían en ella liberales, conservadores disidentes, socialistas, personas sin partido, obreros, campesinos, intelectuales, artistas y estudiantes. El Partido Comunista Colombiano y las FARC fueron sus principales impulsores orgánicos —y de esa doble paternidad nacería después la ambigüedad más explotada por sus verdugos—, pero a la nueva organización se sumaron rápidamente sectores independientes de los partidos tradicionales, movimientos como Convergencia Liberal, el Nuevo Liberalismo Independiente, el Movimiento Camilo Torres y el Movimiento Causa Común, además de organizaciones campesinas del Tolima, Sumapaz, Cundinamarca, Huila, el Caribe, el Magdalena Medio, el Meta, Guaviare y Caquetá. La geografía de las adhesiones dibujaba, sin que nadie lo advirtiera del todo entonces, el mapa exacto donde años después caerían los muertos.

Un partido que aprendió a ganar votos

Las elecciones de marzo de 1986 fueron la primera prueba y también el primer asombro. La UP presentó inicialmente como candidato presidencial a Jacobo Arenas, el segundo hombre de las FARC —una decisión que hoy parece impensable y que entonces se leyó como parte del pacto—, pero fue reemplazado por el abogado y magistrado Jaime Pardo Leal, una figura civil de trayectoria propia en la izquierda democrática. Pardo Leal obtuvo cerca del 5% de los votos en las presidenciales de mayo, con 328.752 sufragios a nivel nacional, una cifra que cuadruplicaba lo alcanzado por el Frente Democrático, la coalición antecesora, que apenas había sumado 82.858.

En las legislativas y locales, el desempeño fue todavía más significativo. La UP eligió a nombre propio dos senadores y tres representantes a la Cámara, y sumó otros escaños en coalición hasta totalizar catorce congresistas. Obtuvo dieciocho diputados en once asambleas departamentales y 335 concejales distribuidos en 187 concejos municipales. Como la elección popular de alcaldes aún no existía, el gobierno de Virgilio Barco tuvo que designar en 1986 a veintitrés alcaldes de la UP en los municipios donde el partido había logrado mayoría en los concejos —una consecuencia legal que a muchos, en las viejas maquinarias regionales, les resultó intolerable.

En Antioquia, epicentro después de la violencia, la UP consiguió en 1986 un diputado departamental, cincuenta y nueve concejales en veintiocho municipios y cinco alcaldías: Apartadó, Mutatá, Segovia, Remedios y Yondó, todas ellas en Urabá y el Nordeste antioqueño, dos subregiones donde las economías del banano, el oro y la ganadería extensiva se disputaban palmo a palmo. En el Sumapaz, el municipio de Cabrera pasó a manos de la UP en 1986 y las conservó en las elecciones populares de 1988 y en todos los comicios sucesivos hasta 1998, un caso raro de continuidad en medio del exterminio.

El desempeño era doblemente notable porque ocurría en un sistema bipartidista rígido y porque la UP había logrado lo que ninguna fuerza de izquierda había conseguido antes en Colombia: convertir organización social en representación institucional. Los territorios donde eso ocurrió —Urabá, el Magdalena Medio, el Meta, el Caquetá, el Nordeste antioqueño— eran también los territorios donde las FARC tenían mayor control político-militar y donde existían procesos maduros de organización campesina, sindical y comunal. Esa coincidencia, que era una fortaleza electoral, se leería después como una prueba de guerra.

La tesis fundacional y su fisura

La ambigüedad que definiría el destino de la UP estaba escrita en su acta de nacimiento. Aunque el movimiento se presentaba como un frente amplio, democrático, con base social propia y con un programa que iba mucho más allá de las FARC, su gestación orgánica venía de la guerrilla y del Partido Comunista, y la tesis comunista de la combinación de todas las formas de lucha —según la cual la vía armada y la vía política eran modalidades complementarias del mismo proceso revolucionario— no había sido explícitamente abandonada.

Esa fisura no era una invención de los adversarios: era real, y sería el propio segundo candidato presidencial de la UP quien terminaría de exponerla. Bernardo Jaramillo Ossa, en sus últimos meses de vida, cuestionó abiertamente esa tesis, rechazó el secuestro y la extorsión como prácticas de las FARC, y empujó al Partido Comunista hacia una variante socialdemócrata o de socialismo democrático. Cuando llegó a la presidencia del movimiento, coincidiendo con la perestroika de Gorbachov, Jaramillo declaró que había que apropiarse de esas reformas y las asumió como una política contra el estalinismo. Era, en los hechos, la ruptura del cordón umbilical con las armas y con el pasado dogmático. No alcanzó a completarla.

El primer ciclo de sangre: Pardo Leal, Jaramillo, Antequera

El exterminio comenzó casi con el primer voto. Desde 1986, los paramilitares bajo mando de los hermanos Fidel y Carlos Castaño empezaron a asesinar sistemáticamente a miembros de la UP, a sindicalistas y a militantes de organizaciones aliadas en Córdoba y Urabá. Ese mismo año fue asesinado en Barrancabermeja Leonardo Posada Pedraza, suplente a la Cámara de Representantes. En los años siguientes cayeron, uno por uno, congresistas, alcaldes, concejales, dirigentes regionales, cuadros medios y militantes rasos, en un patrón que se repetiría con una regularidad escalofriante.

El 11 de octubre de 1987, en circunstancias que investigaciones posteriores atribuirían a sicarios del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha con apoyo logístico de los servicios de inteligencia del batallón de la Escuela de Caballería —comandado entonces por el teniente coronel Alfonso Plazas Vega—, fue asesinado Jaime Pardo Leal, el primer candidato presidencial de la UP. Tenía 46 años y había pasado a dirigir el partido tras su desempeño electoral de 1986. Su muerte fue el primer aviso a gran escala de que el pacto de La Uribe no incluía protección real para quienes lo habían firmado.

El aeropuerto de Bogotá, epicentro simbólico de la política nacional, se convirtió en el escenario de dos de los magnicidios que marcaron la memoria del partido. El 3 de marzo de 1989 fue asesinado allí José Antequera, joven dirigente del Partido Comunista y de la UP, considerado una de las promesas de la nueva generación. Un año después, casi en el mismo lugar, el 22 de marzo de 1990, cayó Bernardo Jaramillo Ossa, entonces candidato presidencial y quien había asumido el intento de refundación ideológica del partido. Que los dos únicos candidatos presidenciales de la UP en dos elecciones consecutivas fueran asesinados es un hecho sin equivalente en la historia política del continente, y por sí solo bastaría para cifrar la naturaleza del proceso.

La maquinaria del exterminio

Detrás de esos crímenes visibles operaba una arquitectura que investigaciones judiciales y testimonios posteriores fueron perfilando. Los paramilitares del Magdalena Medio se entrenaban en la hacienda El Cincuenta de Puerto Boyacá con mercenarios israelíes e ingleses, en el marco de una alianza consolidada desde mediados de los años ochenta entre militares, paramilitares y narcotraficantes. El financiamiento venía del narcotráfico —Gonzalo Rodríguez Gacha en el Magdalena Medio y los Llanos, los hermanos Castaño en Córdoba y Urabá, Víctor Carranza el Patrón con sus Carranceros en los Llanos Orientales—; la doctrina venía de la contrainsurgencia de la Guerra Fría; la impunidad, del propio Estado.

En 2010, ante la Fiscalía, el paramilitar Alonso de Jesús Baquero declaró que la política de exterminio de la izquierda se había originado en el Estado, y que en una reunión en Puerto Boyacá habían participado políticos nacionales —entre ellos, Julio César Turbay Ayala, Alberto Santofimio Botero y César Pérez García— que habrían pactado apoyo a los paramilitares para combatir a la izquierda. Desde Puerto Boyacá, epicentro logístico, la coordinación irradiaba hacia Urabá, los Llanos Orientales y el Nordeste antioqueño.

En los Llanos y el Caquetá se ejecutó el llamado Plan Esmeralda, denunciado por el congresista Henry Millán y descrito por el dirigente Octavio Collazos como una persecución sistemática contra miembros de la UP y sus aliados, iniciada en 1987. En Urabá, la Casa Castaño operaba con la complicidad activa de unidades militares: en la masacre de Honduras y La Negra, en marzo de 1988, soldados sirvieron de guía a los paramilitares durante la ejecución. El patrón se repetía con variantes regionales, pero la lógica era una: donde la UP había ganado votos, los votantes debían ser eliminados.

La geografía del genocidio

Un solo año, 1988, condensa la escala del exterminio en sus territorios centrales. El 4 de marzo, un grupo de paramilitares encapuchados llegó a la finca bananera La Honduras, en el corregimiento de Currulao del municipio de Turbo, en el Urabá antioqueño, y asesinó a diecisiete trabajadores sindicalizados en Sintragro; acto seguido se trasladaron a la finca La Negra y mataron a otros cuatro. Las víctimas totales de la operación coordinada se sitúan entre veintiuno y treinta. Un mes después, el 3 de abril, en el sur de Córdoba, otra acción paramilitar dejó veintiocho muertos en la masacre de La Mejor Esquina. El 3 de julio, en Caño Sibao, jurisdicción del municipio de El Castillo en el Meta, cayeron diecisiete militantes de la UP en una sola operación. El 11 de noviembre, en Segovia, Antioquia —municipio que había respaldado a la UP en las elecciones locales de ese mismo año—, los grupos paramilitares perpetraron una masacre que quedaría entre las más recordadas del ciclo, en respuesta directa al resultado electoral.

Los territorios con mayor concentración de homicidios de militantes fueron Urabá, Tolima, Meta, Caquetá y el Magdalena Medio, todos de tradición campesina y alejados de las grandes ciudades. Regiones como Arauca y el Ariari-Guayabero aparecen en los registros como zonas de intensidad sostenida. El 41% de las víctimas de la UP sobre las que se logró registrar ocupación eran campesinos, trabajadores o administradores de finca, incluso pescadores: una composición que confirma que el genocidio no cayó principalmente sobre la dirigencia visible sino sobre la base social del movimiento, la que hacía posible la representación en primer lugar.

La violencia contra la UP no fue solo letal. El desplazamiento forzado fue la segunda violación de derechos humanos más frecuente contra sus militantes, con al menos 2.722 víctimas registradas, funcionando como mecanismo complementario de expulsión territorial: donde no bastaba el asesinato para vaciar un pueblo del voto disidente, se completaba con el destierro.

En Segovia, el efecto fue medible en las urnas: tras la masacre de noviembre de 1988 y la violencia continuada, la UP conservó apenas cuatro curules en el concejo en 1990 y perdió la alcaldía. Era la matemática del exterminio funcionando exactamente como estaba diseñada.

1993 y la fase final

Cuando parecía que ya no quedaba mucho por destruir, sobrevino una nueva ola. En 1993 existió un plan que contemplaba el asesinato y el encarcelamiento judicial de dirigentes regionales de la UP y del Partido Comunista. Tras conocerse el plan, cayeron entre otros Oliverio Molina y José Miller Chacón. El dispositivo combinaba ahora dos herramientas: el sicariato y la judicialización amañada, un instrumento nuevo que marcaría la relación del Estado con la oposición durante los años siguientes.

Manuel Cepeda Vargas, senador y una de las últimas voces públicas del partido, fue asesinado en Bogotá el 9 de agosto de 1994, cerrando un ciclo. Su caso llegaría años después a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que emitió sentencia el 26 de mayo de 2010 en el caso Manuel Cepeda Vargas vs. Colombia, condenando al Estado colombiano por la violencia política contra la UP.

El exilio como continuación de la guerra

Para quienes lograron sobrevivir, el exilio no fue reposo sino prolongación del riesgo. En 1997, la presidenta del partido Aída Avella salió hacia Suiza tras un atentado. Ese mismo año se exilió también en Suiza el exsenador Hernán Motta. Otros dirigentes buscaron refugio en países vecinos, con resultados diversos y a menudo trágicos: el hijo de Julio Cañón, dirigente de la UP en el Meta, fue secuestrado en Ecuador junto con otros seis exiliados políticos, adonde había huido con su madre tras el asesinato del padre. Otro dirigente fue seguido hasta Quito y murió allí, arrojado desde un tercer piso, en un caso que quedó en la impunidad.

El patrón se prolongó más allá del partido: la persecución se extendió hacia exguerrilleros desmovilizados, sindicalistas y sectores de la sociedad civil, ampliando el espectro del exilio forzado desde finales de los ochenta. Europa —Suiza, España— y los países limítrofes se convirtieron en destinos frecuentes, aunque nunca en refugios completos. Algunos militantes asumieron el exilio como autoexilio voluntario, sin trámite formal, y reorientaron su militancia hacia el trabajo social en el país de acogida; otros mantuvieron desde afuera la denuncia y la memoria, sosteniendo el archivo cuando adentro el archivo estaba siendo enterrado.

La lucha por el nombre

Durante décadas, las víctimas y los sobrevivientes libraron una batalla paralela por que el crimen fuera nombrado. No bastaba con contar los muertos: había que tipificar el hecho. Genocidio político, dijeron. La palabra tenía peso jurídico y peso simbólico, y por ambos motivos se le resistió durante veinticinco años.

El primer reconocimiento judicial llegó en diciembre de 2012, en el proceso de Justicia y Paz contra Éver Veloza García, alias HH, exjefe paramilitar del Bloque Bananero de las AUC. Los jueces reconocieron formalmente que el exterminio de la UP constituía un genocidio político, una decisión que abrió jurisprudencia. En septiembre de 2016, el presidente Juan Manuel Santos reconoció públicamente en la Casa de Nariño la responsabilidad del Estado colombiano: declaró que el exterminio jamás debió haber ocurrido y que el Estado no tomó medidas suficientes para impedir y prevenir los asesinatos. Fue el primer reconocimiento presidencial explícito, y llegó treinta años después del primer muerto.

La cifra más citada —al menos 4.153 personas asesinadas o desaparecidas entre 1984 y 2000, sin contar víctimas de violencia no letal— corresponde a los estudios estadísticos conjuntos posteriores. Testimonios y estimaciones más amplias apuntan a más de 6.000 militantes cuando se incluyen todos los registros. Buena parte del exterminio ocurrió en veredas remotas donde nadie levantó actas.

La UP y las FARC: la tensión que nunca se resolvió

Ninguna historia honesta del genocidio puede omitir el problema que las FARC nunca resolvieron. La guerrilla que había impulsado el partido siguió operando militarmente, y durante los años del exterminio mantuvo el secuestro y la extorsión como prácticas. Cuando Jaramillo Ossa las rechazó públicamente, lo hizo justamente porque sabía que le estaban entregando a los perpetradores el pretexto que necesitaban para tratar a cualquier militante civil como combatiente. No era un pretexto legítimo —ningún acto de las FARC justificaba matar a un concejal de Cabrera o a un bananero de Turbo—, pero era el argumento con el que se lubricaba la maquinaria: casi todos los activistas de la UP fueron asesinados a manos de los hermanos Castaño y su ejército paramilitar, que los consideraban agentes de las FARC disfrazados de civiles y, por tanto, blancos legítimos según la doctrina contrainsurgente que ellos mismos habían adoptado.

Que la doctrina fuera falsa —porque miles de militantes de la UP no eran combatientes ni tenían relación operativa con la guerrilla— no impidió su eficacia como coartada. Y que las FARC, décadas después, se negaran durante mucho tiempo a reconocer plenamente la instrumentalización del partido complicó, aunque no anuló, la narrativa de una izquierda civil aniquilada. La UP fue simultáneamente ambas cosas: un movimiento con base social propia, con liberales, campesinos, sindicalistas y personas sin partido que se jugaron la vida por una idea de país; y un proyecto que arrastró desde el origen la sombra de una guerrilla que no dejó de disparar.

Contra qué se disparaba realmente

Los mapas del exterminio revelan algo que la retórica antisubversiva nunca logró ocultar. Los territorios más golpeados —Urabá, con su economía bananera; el Magdalena Medio, con su corredor petrolero y ganadero; el Meta y el Caquetá, con sus procesos de colonización y sus corredores del narcotráfico; el Nordeste antioqueño, con el oro de Segovia y Remedios— eran zonas de disputa territorial y económica. La violencia contra la UP fue también un mecanismo de acumulación: despejar de organización campesina y sindical los territorios que interesaban a la ganadería extensiva, a la agroindustria, al narcotráfico y a los proyectos extractivos. La política era el pretexto o el nombre; el suelo era la apuesta.

Al mismo tiempo, el exterminio fue posible porque el régimen político colombiano nunca construyó las condiciones mínimas de seguridad para la oposición legal. La ausencia de protección para candidatos electos y ya posesionados, la impunidad sistemática de los primeros asesinatos —que funcionaron como señal de que matar militantes no tendría consecuencias—, la lentitud de la justicia y la tardanza de tres décadas para que un presidente reconociera lo obvio: esas no fueron omisiones puntuales sino falla estructural. El Estado no solo permitió el genocidio por acción de sus agentes en ciertos episodios; lo permitió por diseño, al no ofrecer nunca a la UP lo que sí ofrecía a los partidos tradicionales: el mínimo derecho de existir sin ser asesinado.

La memoria y el archivo

La reconstrucción del genocidio ha sido, en buena medida, una tarea de sobrevivientes y de instituciones tardías. El libro Unión Patriótica. Expedientes contra el olvido recogió por primera vez un listado sistemático de 1.598 víctimas entre 1984 y 1997, en un texto de más de 450 páginas que se convirtió en herramienta obligada para investigadores y familias. El Centro Nacional de Memoria Histórica produjo un informe metódico y decisivo para dar forma al reclamo, y decidió conservar en su título la caracterización de genocidio como reconocimiento explícito a la lucha de las víctimas. Los estudios estadísticos conjuntos posteriores, cruzando bases de datos, permitieron aproximarse a la magnitud real del proceso y depurar la cifra oficial de al menos 4.153 víctimas mortales.

La memoria local, sin embargo, siguió disputada. En la conmemoración de 2008 en Segovia, veinte años después de la masacre, a quienes pretendían mencionar en público a los responsables no se les permitió hablar: la palabra, en el territorio, seguía teniendo consecuencias. Ese detalle —que la impunidad no fuera solo jurídica sino también discursiva— condensa la naturaleza prolongada del daño.

Lo que la UP dejó

La Unión Patriótica dejó, ante todo, muertos: cifras que se cuentan en miles, nombres que ocupan páginas enteras de expedientes. Dejó también un precedente jurídico —el reconocimiento del genocidio político como categoría aplicable a un partido colombiano— y una obligación estatal de no repetición que se invocaría más tarde en las negociaciones con las FARC de 2016, cuando el fantasma de la UP fue el argumento central para exigir garantías de seguridad a los desmovilizados que decidieran hacer política.

Dejó, sobre todo, una lección amarga que la historia colombiana ha tenido que rumiar durante décadas: que en Colombia dejar las armas no fue nunca, en el siglo XX, una garantía de vida; que el sistema político tuvo mecanismos suficientes para eliminar físicamente una oposición legal que le resultaba incómoda; y que la reincorporación exige no solo voluntad de los alzados sino, sobre todo, capacidad y decisión del Estado para proteger a quienes se acogen a la ley. Esa lección es hoy la línea que atraviesa cada nueva negociación de paz, cada nuevo intento de tránsito, cada nuevo desmovilizado que se pregunta si su nombre terminará en una placa de bronce o en el margen de una lista de víctimas.

La UP fue el experimento que Colombia le debe a su propio pasado, y también la advertencia que Colombia todavía no ha terminado de escuchar.

04

En el archivo

68 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01Frente Nacional1958–19742
  1. 1958Diego Montaña CuéllarFicha
  2. 1964La pluralidad guerrillera colombiana (1964-1990)Pregunta
02Crisis y narcotráfico1974–199028
  1. 1974Crisis y narcotráfico (1974–1990)Época
  2. 1982El proceso de paz del gobierno Betancur (1982–1986)Hecho
  3. 1982Las FARC y la economía cocalera, 1982-2016Pregunta
  4. 1982Paz negociadaFicha
  5. 1984Apertura democráticaFicha
  6. 1984Fundación y exterminio de la Unión Patriótica (1985–1986)Hecho
  7. 1984Génesis del paramilitarismo en el Magdalena Medio (1984–1989)Hecho
  8. 1984La UribeFicha
  9. 1984Pablo Emilio Guarín VeraFicha
  10. 1984TreguaFicha
  11. 1985Derechos humanosFicha
  12. 1985La toma y retoma del Palacio de Justicia (1985)Hecho
  13. 1985Masacre de Tacueyó y purga del Frente Ricardo FrancoHecho
  14. 1986Alcaldesas y concejalas de la Unión Patriótica en municipios de frontera (1986–1990)Hecho
  15. 1986Descentralización y elección popular de alcaldes (1986–1988)Hecho
  16. 1986Genocidio de la Unión PatrióticaHecho
  17. 1986Gonzalo Rodríguez GachaFicha
  18. 1986Guerra suciaFicha
  19. 1986Guerra sucia contra la UP y los defensores de derechos humanos (1986–1990)Hecho
  20. 1987Héctor Abad GómezFicha
  21. 1987Jaime Pardo LealFicha
  22. 1988La elección popular de alcaldes y la descentralización (1986-1988)Pregunta
  23. 1988Virgilio Barco VargasFicha
  24. 1989MagnicidioFicha
  25. 1989Magnicidios y crisis del bipartidismo (1989–1990)Hecho
  26. 1989X Conferencia del M-19 y consulta interna de desmovilizaciónHecho
  27. 1990Bernardo Jaramillo OssaFicha
  28. 1990Eduardo Umaña MendozaFicha
03Constitución de 19911991–200210
  1. 1989Desmovilización del M-19 y conversión política (1989–1990)Hecho
  2. 1989La Constitución de 1991 y su décadaÉpoca
  3. 1989Muerte de Pablo Escobar y reconfiguración del narcotráfico (1993)Hecho
  4. 1990Apertura económica y reformas neoliberales en Colombia (1990–1993)Hecho
  5. 1990Carlos Pizarro LeongómezFicha
  6. 1990La Asamblea Nacional Constituyente y la Constitución de 1991Hecho
  7. 1991César GaviriaFicha
  8. 1994Manuel Cepeda VargasFicha
  9. 1998El exterminio del sindicalismo colombiano (1986-2010)Pregunta
  10. 2000El Caguán (1998-2002)Pregunta
04Seguridad Democrática2002–20162
  1. 2002Falsos positivos y ejecuciones extrajudicialesHecho
  2. 2011Alfonso CanoFicha
05Posconflicto2016–presente4
  1. 2016ReincorporaciónFicha
  2. 2018JEP (Jurisdicción Especial para la Paz)Ficha
  3. 2018Pastor AlapeFicha
  4. 2022Triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez (2022)Hecho
06Transversal21
  1. 1886Exclusión políticaFicha
  2. 1950AnticomunismoFicha
  3. 1953DesmovilizaciónFicha
  4. 1961Combinación de formas de luchaFicha
  5. 1964Jacobo ArenasFicha
  6. 1966Manuel Marulanda VélezFicha
  7. 1975Enemigo internoFicha
  8. 1980ApartadóFicha
  9. 1985Aída AvellaFicha
  10. 1985La cuestión agraria como sustrato del conflicto colombianoPregunta
  11. 1988SegoviaFicha
  12. 1990El CastilloFicha
  13. 1990El exterminio de la Unión Patriótica (1984–2005)Pregunta
  14. 1993Genocidio políticoFicha
  15. 1996Gloria Cuartas MontoyaFicha
  16. 1998Zona de despejeFicha
  17. 2000EstigmatizaciónFicha
  18. 2010Iván Cepeda CastroFicha
  19. 2016Iván MárquezFicha
  20. 2016Rodrigo LondoñoFicha
  21. 2020Violencia selectiva contra el liderazgo social rural en Colombia (1970–2024)Pregunta
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Belisario Betancur — presidente colombiano cuyo gobierno firmó el Acuerdo de La Uribe en 1984, origen directo de la UP
  2. 02FARC-EP — principal impulsor orgánico de la UP junto al PCC; su tesis de 'combinación de todas las formas de lucha' generó la ambigüedad que sus adversarios usaron para justificar el exterminio
  3. 03Jaime Pardo Leal — primer candidato presidencial de la UP en 1986, asesinado en 1987
  4. 04Bernardo Jaramillo Ossa — segundo candidato presidencial de la UP, asesinado el 22 de marzo de 1990; intentó reformar ideológicamente el partido hacia el socialismo democrático
  5. 05Manuel Cepeda Vargas — senador de la UP, asesinado el 9 de agosto de 1994, última figura pública prominente del partido
  6. 06Fidel Castaño y Carlos Castaño — jefes paramilitares que lideraron el exterminio sistemático de militantes de la UP desde 1986, considerándolos agentes encubiertos de las FARC
  7. 07Genocidio político — categoría jurídica e histórica con la que el Estado colombiano reconoció décadas después el exterminio de la UP
  8. 08Magdalena Medio — región epicentro logístico del paramilitarismo que coordinó el exterminio desde Puerto Boyacá hacia Urabá, los Llanos Orientales y el Nordeste antioqueño
  9. 09Urabá — subregión donde la UP obtuvo sus mayores victorias electorales en Antioquia y donde la violencia paramilitar fue más intensa y sistemática
  10. 10Paramilitarismo — estructura armada financiada por el narcotráfico y articulada con sectores militares que ejecutó la mayor parte de los asesinatos contra la UP
06

Documentos y fragmentos citados

48 documentos · 73 fragmentos

01Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 4, 9, 116 citas
[1]

la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…

p. 4
[2]

la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…

p. 4
[28]

el momento. Dentro de ese especial pusimos a cantar a Carlos Pizarro. -Resultó muy mal cantante, muy desafinado. Meses después, el 22 de marzo de 1990 mataron a Bernardo Jaramillo, líder de la, y al mes, el UP 26 de abril, mataron a Pizarro. Cuando murió Jaramillo, Yamid sacó al aire una grabación en la que el…

p. 11
[29]

el momento. Dentro de ese especial pusimos a cantar a Carlos Pizarro. -Resultó muy mal cantante, muy desafinado. Meses después, el 22 de marzo de 1990 mataron a Bernardo Jaramillo, líder de la, y al mes, el UP 26 de abril, mataron a Pizarro. Cuando murió Jaramillo, Yamid sacó al aire una grabación en la que el…

p. 11
[71]

En los años que trabajó en Voz, fue muy cercano a Manuel Cepeda Vargas, director de esa rotativa. Además, ha sido catedrático de periodismo de varias universidades del país. En los últimos años fue reconocido por su libro Unión Patriótica. Expedientes contra el olvido, un documento histórico que reconstruye el…

p. 9
[72]

En los años que trabajó en Voz, fue muy cercano a Manuel Cepeda Vargas, director de esa rotativa. Además, ha sido catedrático de periodismo de varias universidades del país. En los últimos años fue reconocido por su libro Unión Patriótica. Expedientes contra el olvido, un documento histórico que reconstruye el…

p. 9
02Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 541, 5952 citas
[3]

conocer el 11 de mayo un documento propuesta de veinte puntos llamado “Plataforma de lucha de la Unión Patriótica”, en el que anunció la decisión de mantenerse provisionalmente como Comando Nacional hasta la realización del primer Congreso Nacional de la UP, que tuvo lugar en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá,…

p. 541
[57]

el presidente de la República condenó los hechos… El 21 de febrero de 1988, a escasas tres semanas de celebrarse la primera elección popular de alcaldes, se inauguró “el año de las masacres”, con el ataque de un grupo de paramilitares en el caserío de Piñalito, Vistahermosa, en el Meta, donde asesinaron a 14…

p. 595
03Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 251 cita
[4]

1982-1986 25 estímulos y el restablecimiento de “la normalidad civil” en las regiones e implementaría el PNR, con prioridad en las comunidades afectadas por la violencia. En el texto del acuerdo, la Comisión de Paz declaró que el gobierno promovería la modernización democrática de las instituciones, la elección…

p. 25
04La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 87, 1972 citas
[5]

militantes y simpatizantes, que no eran miembros de las FARC-EP –antes del Acuerdo de La Uribe, Meta, en 1984–, agraviados, desesperados e indignados por el exterminio que estaba sufriendo este partido y la falta de garantías para hacer política de oposición y 350 La Unión Patriótica fue concebida inicialmente como…

p. 197
[66]

huida de líderes sociales y políticos, destacados miembros del sector académico, exguerrilleros y sus familias, sindicalistas y también operadores de justicia que llevaban procesos relacionados con los vínculos entre sectores económicos y militares, así como del paramilitarismo y narcotráfico. 115 El hecho devela…

p. 87
05Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 791 cita
[6]

y el PC, a la UP se unieron liberales, conservadores, campe- sinos, estudiantes, organizaciones sindicales, sociales y populares y muchas otras personas sin adhesiones partidistas, que se sintieron identificados con su apuesta programática. Los esfuerzos políticos de este movimiento se volcaron sobre las regiones…

p. 79
06Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 224, 2272 citas
[7]

política y guerrillas: más allá de la llamada combinación de todas las formas de lucha En su gobierno, el presidente Belisario Betancur (1982-1986) puso en marcha un proceso de paz que reconoció las causas objetivas de la violencia, impulsó el diálogo con las guerrillas y admitió la necesidad de importantes reformas…

p. 224
[52]

de la UP, entre los adeptos de continuar la lucha armada y los que no, el impacto de la perestroika, el desgaste electoral, la salida de cuadros políticos y el asesinato de mili - tantes en el marco de la guerra sucia 270. El impacto que tuvo la represión hacia la UP en el ámbito rural y en el urbano llevó a muchos de…

p. 227
07Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2791 cita
[8]

las n egoc ia ciones de pa z. En su tra yecto ria labe rínti ca se fo rjaban alianzas tem poral es e ntr e al- g uno s frentes guerrilleros y los traficantes, co n base en el cuidado de ca mpo s de cultivo, v ía s de comunicación, aeropuerto s, pro v i- sión de ar ma s. El Caquetá, por eje mpl o, atravesó una de las…

p. 279
08Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 801 cita
[9]

naciente movimiento se difundió y le permitió conquistar nuevos militantes. Surgió, de esta manera, un “frente amplio de convergencia democrática” que permitió a sec- tores tradicionalmente excluidos del sistema político incursionar en la democracia y vincularse a la actividad política legal (Cam- pos, 2008). En El…

p. 80
09Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 1181 cita
[10]

La izquierda: entre la política y las armas Durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) se produjo un hecho inesperado que iba en contravía de las predicciones de la izquier- da con respecto a un mayor endurecimiento del régimen político. In- mediatamente después de asumir la Presidencia el 7 de agosto de…

p. 118
10Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2671 cita
[11]

lo grar que jefes guerrilleros participaran en pol í tica y fueran elegidos al Congreso y otras corporaciones, buscaban crear un canal para simpatizantes y militantes civiles, muchos de ellos influidos por el curocomunismo, que cre í an que el ambiente pol í tico y la fatiga con la violencia favorec í an la acci ó n…

p. 267
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1131 cita
[12]

Socialista de los Trabajadores (PST), que se agruparon en torno a la idea de construir una propuesta política extra institucional y en oposición a los métodos que ellos mismos consideraban conciliatorios, como los diálogos de paz. Para mayor información revisar el caso sobre la persecución, estigmatización y…

p. 113
12Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 2251 cita
[13]

middle-class residents who felt excluded from the elite politics of the Liberals and Conservatives” (Rochlin, 2003: 113). Contrary to conventional political structures of centralized power, the UP proved most prominent at the local level. It was here where “the UP’s gains were more significant,” as “entire areas of…

p. 225
13Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 4781 cita
[14]

pública lo retoma también a la fuerza. Mueren 103 personas, entre ellas, casi todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Mayo Producto de los acuerdos de las Farc con el gobierno, crean un nuevo movimiento político llamado la Unión Patriótica. 1986 Marzo La Unión Patriótica y aliados ganaron 14 curules en…

p. 478
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1301 cita
[15]

estos por Cundinamarca; en convergencia, fueron elegidos otros seis, entre estos, Julio Enrique Ortiz Cuenca por el Huila (Movimiento de Convergencia Liberal y UP) y Alfonso Gómez Méndez por el Tolima (Movimiento Político Tolima Libre, Liberal Oficial-U, Nuevo Liberalismo, Movimiento Amplio y Democrático-Rescatemos el…

p. 130
15Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1461 cita
[16]

(quien pronto sería elegido a la Cámara de Representantes como suplente de Gilberto Vieira, el secretario del PC) hablaron a nombre de la UP, y la presentaron como la proyección política de las FARC, quienes conservaban sus armas. Los grupos paramilitares de todo el país no estaban dispuestos a permitirlo, así que…

p. 146
16Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 631 cita
[17]

Móvil N.o 1 (Sandoval et al., 2017, p. 35). La figura de la Junta Militar operó hasta 1990 y durante su existencia cua- tro altos oficiales estuvieron al frente de ella: Fernando Gómez Barros, Jesús 29 La Unión Patriótica (UP) fue el proyecto de mayor espacio político, simpatía y convocatoria que logró consolidarse…

p. 63
17Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 1221 cita
[18]

para el período 1986 - 1990. Para 1986, cuando la UP obtuvo 328. 752 votos en la elección a la Presidencia de la República, en Antioquia se registraron 30. 515 sufragios en favor de ese movimiento político de oposición. Es- tas cifras eran signi fi cativas, pues en las pasadas elecciones pre- sidenciales su antecesor,…

p. 122
18Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 182, 1882 citas
[19]

adulto y desplazado), N° 14 (Hombre, adulto y desplazado); Equipo Nizkor & Derechos Human Rights, Tomo I, Op. Cit. 238 Base de Datos de Información Electoral para el Alto Nordeste Antioqueño (1978−1998), CNMH. 180 Silenciar la democracia. Las masacres de remedios y segovia 1982–1997 Línea de Tiempo N°. 7 Preferencias…

p. 182
[20]

de preferencia electoral por la UP. Este triunfo electoral representó a la izquierda en su conjunto, pues gran parte del éxito de la UP fue constituirse en la expresión electoral de un movimiento popular más amplio. De ahí que los gra- fitis del MRN contra la UP no se quedaran en la sigla “FARC–UP”, sino que se…

p. 188
191989María Elvira Samper · 2019 · p. 48, 522 citas
[21]

de un hecho inicuo que tiene que conmover a toda la sociedad colombiana y llamar a la solidaridad en momentos de crisis”. El ministro de Gobierno, Raúl Orejuela Bueno, sostiene que se trata de un “complot contra la democracia y el proceso de paz del Gobierno”, y el PC protesta por lo que considera la pasividad del…

p. 52
[51]

y desmoralizar a comunidades enteras. Entre 1984 y 2000, la campaña exterminio adelantada por narcoparamilitares con la complicidad de agentes del Estado, deja por lo menos 4.153 personas asesinadas o desaparecidas, sin contar a las víctimas de tipos de violencia no letal. En diciembre de 2012, dentro del proceso de…

p. 48
20El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1792 citas
[22]

de drogas [...]” 9. El tratar de menospreciar a las víctimas, difamar de su vida personal y atacar su dignidad para justificar vulgarmente el crimen, se volvió algo rutinario. Y los grandes medios lo multiplicaban. Las investigaciones fueron demostrando que a Pardo Leal lo habían matado sicarios del narcotraficante…

p. 179
[23]

de drogas [...]” 9. El tratar de menospreciar a las víctimas, difamar de su vida personal y atacar su dignidad para justificar vulgarmente el crimen, se volvió algo rutinario. Y los grandes medios lo multiplicaban. Las investigaciones fueron demostrando que a Pardo Leal lo habían matado sicarios del narcotraficante…

p. 179
21Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 248, 2514 citas
[24]

Escobar. Escobar sostuvo que el verdadero problema de la UP no era tanto Rodríguez Gacha, como Fidel Castaño. Agregó que era poco lo que podía hacer para influir sobre el líder paramilitar, a quien Escobar llamaba Dos Mil, por el número de miembros de la UP que estimaba había matado Castaño. 48 A pesar de la…

p. 251
[25]

Escobar. Escobar sostuvo que el verdadero problema de la UP no era tanto Rodríguez Gacha, como Fidel Castaño. Agregó que era poco lo que podía hacer para influir sobre el líder paramilitar, a quien Escobar llamaba Dos Mil, por el número de miembros de la UP que estimaba había matado Castaño. 48 A pesar de la…

p. 251
[36]

viable a los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Durante un breve período de tiempo, miles de colombianos militaron en el nuevo partido, y un número considerable de ellos vivía en los fortines de la guerrilla en Córdoba y Urabá. Una de las tragedias de la reciente historia de Colombia es que casi todos los…

p. 248
[37]

viable a los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Durante un breve período de tiempo, miles de colombianos militaron en el nuevo partido, y un número considerable de ellos vivía en los fortines de la guerrilla en Córdoba y Urabá. Una de las tragedias de la reciente historia de Colombia es que casi todos los…

p. 248
22Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 122, 1322 citas
[26]

político en la Unión Patriótica (Bogotá: ceja, 2001), 24, 89. 53 Harnecker, Entrevista, 12. 134 Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013 como los del secuestro, la extorsión y el boleteo, practicados por las farc, insinuando que estos se convertían en el pretexto para que la “derecha organizada…

p. 132
[30]

reciente colonización, convertidas en zonas de retaguardia de los Frentes guerrilleros, Jaramillo señalaba que los parámetros de interacción con la población civil de las zonas de co- lonización no podían convertirse en el modelo para acercarse a los miembros de las clases populares de cualquier ciudad del país, mejor…

p. 122
23Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 1811 cita
[27]

instance, of the fact that the DAS had sent two agents to the airport earlier that morning to check for anything suspicious. Because of the mixture of people and confined areas, airports were tricky places at which to provide security and arguably the most dangerous part of these trips. Just a year earlier, assassins…

p. 181
24Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 108, 1092 citas
[31]

la perestroika. Fue pura coincidencia que a once mil kilómetros de distancia Bernardo Jaramillo Ossa asumiera, al mismo tiempo, la presidencia del movimiento político Unión Patriótica. Jaramillo se mostró exultante con las reformas soviéticas, las asumió como políticas “contra el estalinismo”. No era una cosa de darse…

p. 108
[32]

la perestroika. Fue pura coincidencia que a once mil kilómetros de distancia Bernardo Jaramillo Ossa asumiera, al mismo tiempo, la presidencia del movimiento político Unión Patriótica. Jaramillo se mostró exultante con las reformas soviéticas, las asumió como políticas “contra el estalinismo”. No era una cosa de darse…

p. 109
25Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 1641 cita
[33]

up compuesta por el propio Jaramillo, Alvaro Salazar, Guillermo Banguero, Jaime Corena y Henry Millán para conocer las experiencias tanto en algunos países del este de Europa (Unión Soviética, Polonia, Rumania, Checoeslovaquia, rda) como del occidente (Austria, Alemania, Suecia, Bélgica y España)203. Al respecto, es…

p. 164
26Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 2151 cita
[34]

de los más ilustrativos al respecto. Un líder de este partido le dijo a la Comisión: «Allí se produjeron matanzas horribles. Allí fue asesinado el alcalde de Tibú, Tirso Vél ez […], el candidato más opcionado a la Gobernación de Santander […]. En la ciudad de Barrancabermeja, fue asesinado Leonardo Posada Pedraza,…

p. 215
27Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 18, 1402 citas
[35]

los dos candidatos presidenciales que tuvo el movimiento político en las elecciones sucesivas de 1986 y 1990 hayan sido asesinados resulta inédito en la historia para cualquier movi- miento político, mucho más si se tiene en cuenta que fueron los dos primeros y únicos. No cabe duda de que el ataque contra militantes…

p. 140
[54]

sin detenerse, dirigidos en específico contra sus militantes debido a su identidad política. Fue genera- lizada porque se presentó en gran magnitud en todo el territorio nacional, con énfasis donde la dinámica de participación política de la UP fue más exitosa y en un extenso periodo de tiempo com- prendido entre 1984…

p. 18
28The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · p. 1141 cita
[38]

for being a guerrilla nest, a pueblo guerrillero. Their spectacular violence was an act of purification and reeducation. The violence was performed by paramilitary groups, which had turned into powerful and well-organized regional armies. Their development and expansion were the result of the leadership and initiative…

p. 114
29Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 951 cita
[39]

sí fue contra nosotros como UP[…]. »El alcalde que me reemplazó cuando fui detenido fue asesinado, y ese se lo adju- dicó El Alemán. En Riosucio lo cogieron, le cortaron las manos y lo mostraron por todo el pueblo; él se llamaba Benjamín Arboleda, era de la dirección ejecutiva de la UP […]. »El objetivo [conocido como…

p. 95
30Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1871 cita
[40]

de Puerto Boyacá, revelo los estrechos vínculos de Víctor Carranza con los líderes nacionales del 221 Artículo del periodista Felipe Zuleta, Blog (26-5-2007) 188 paramilitarismo y el envío que hizo de paramilitares para ser entrenados en la hacienda 'El Cincuenta' de Puerto Boyacá (diciembre/87 a marzo/88) por…

p. 187
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 971 cita
[41]

estudiantes y, en general, las fuerzas políticas de izquierda. En 2010, el paramilitar Alonso de Jesús Baquero, alias Negro Vladimir, afirmó en declaraciones ante la Fiscalía que existió una política paramilitar de exter- minio de los militantes de izquierda y de organizaciones sociales: La política de combatir la…

p. 97
32El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 189, 2114 citas
[42]

lo que fuera UP, fuuu. Había que golpearlos. (CNMH, CV, Sepúlveda, 2016, 21 de junio) Exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío, el genocidio de la UP se coordina desde Puerto Boyacá hacia las zonas en los que ese partido adquirió alguna presencia y fuerza…

p. 189
[43]

lo que fuera UP, fuuu. Había que golpearlos. (CNMH, CV, Sepúlveda, 2016, 21 de junio) Exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío, el genocidio de la UP se coordina desde Puerto Boyacá hacia las zonas en los que ese partido adquirió alguna presencia y fuerza…

p. 189
[44]

porte de armas, y que estos sirvieron de guía al mismo Bermúdez, al capitán Luis Felipe Becerra y a los paramilitares, para cometer la masacre. (Ronderos, 2014, página 178) I. CREACIÓN Y DESARROLLO 1977-1991 213 Las masacres de Urabá revelan patrones de otras cometidas por la misma época, incluidas las de Segovia y…

p. 211
[45]

porte de armas, y que estos sirvieron de guía al mismo Bermúdez, al capitán Luis Felipe Becerra y a los paramilitares, para cometer la masacre. (Ronderos, 2014, página 178) I. CREACIÓN Y DESARROLLO 1977-1991 213 Las masacres de Urabá revelan patrones de otras cometidas por la misma época, incluidas las de Segovia y…

p. 211
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 871 cita
[46]

Sanabria había sido amenazado tanto físicamente como por vía 208 Ibíd., 102. 209 Ibíd. 210 Entrevista 150-PR-00657. Académico de la Universidad de la Amazonía que fue testigo de ese momento en Caquetá. 88 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon telefónica, por agentes del Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal…

p. 87
34Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1111 cita
[47]

del Estado como su patrimonio natural» 373. El llamado «Baile Rojo» 374 y el «Plan Esmeralda» –este último desarrollado en la región–, tuvieron «la finalidad de perseguir y dar muerte a los miembros de la UP en los llanos orientales y Caquetá» 375, como lo denunció el asesinado congresista Henry Millán. La lucha…

p. 111
35Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1871 cita
[48]

de Puerto Boyacá, revelo los estrechos vínculos de Víctor Carranza con los líderes nacionales del 221 Artículo del periodista Felipe Zuleta, Blog (26-5-2007) 188 paramilitarismo y el envío que hizo de paramilitares para ser entrenados en la hacienda 'El Cincuenta' de Puerto Boyacá (diciembre/87 a marzo/88) por…

p. 187
36Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 811 cita
[49]

una gente de Boyacá y una gente de la región 82 VIOLENCIA PARAMILITAR EN LA ALTILLANURA: AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE META Y VICHADA INFORME N.° 3 (CNMH, persona desmovilizada, entrevista realizada en el marco del Mecanismo de Contribución a la Verdad, Villavi- cencio, 2016, 16 de mayo). Esta relación entre la…

p. 81
37Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 705, 7082 citas
[50]

armado 2414. Además de las violencias letales, los integrantes de la UP y las personas relacio- nadas con ella sufrieron otros tipos de violaciones de derechos humanos que, si bien 2413 JEP-CEV-HRDAG, «Proyecto conjunto de integración de datos y estimaciones estadísticas sobre violaciones ocurridas en el marco del…

p. 705
[53]

y el encarcelamiento judicial de los 2423 Prensa Cajar, «Masacre de Caño Sibao». 2424 Corporación para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Reiniciar), «Base de datos, Víctimas identificadas UP 1984-2006». 2425 Testimonio de Carlos Alfonso Velázquez, coronel (r) del Ejército y catedrático universitario…

p. 708
38No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2141 cita
[55]

jeep del Ejército sin esconderse, ya no 630 Entrevista 001-VI-00007. Mujer, Líder de la Unión Patriótica, víctima. 631 Centro Nacional de Memoria Histórica, «Todo pasó». 632 Centro Nacional de Memoria Histórica, 58. la búsqueda de la democracia y la guerra sucia (1978-1990) 215 se escondían, y desde allí los vecinos…

p. 214
39Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 cita
[56]

municipios predominantemente campesinos. El campesinado fue una parte importante de las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica. Como se puede evidenciar en el mapa 5, los asesinatos de militantes de este partido se cometieron en zonas alejadas de las grandes ciudades capitales y en los límites de la…

p. 94
40¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 191 cita
[58]

2012), 150. 44. Sobre el surgimiento de estas organizaciones veáse capítulo 2. 51 Una guerra prolongada y degradada. Dimensiones y modalidades de violencia Entre los casos emblemáticos de masacres perpetradas contra territorios y militantes de la izquierda se cuentan: las masacres de Honduras y La Negra (Urabá,…

p. 19
41Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 114, 1734 citas
[59]

de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…

p. 114
[60]

de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…

p. 114
[68]

Ro- chela Vs. Colombia, Sentencia de 11 de mayo de 2007 (Fondo, Reparaciones y Costas). Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH. (2007a). Caso Escué Zapata Vs. Co- lombia Sentencia de 4 de julio de 2007 (Fondo, Reparaciones y Costas). Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH. (2007b) Declaración Pericial de…

p. 173
[69]

Ro- chela Vs. Colombia, Sentencia de 11 de mayo de 2007 (Fondo, Reparaciones y Costas). Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH. (2007a). Caso Escué Zapata Vs. Co- lombia Sentencia de 4 de julio de 2007 (Fondo, Reparaciones y Costas). Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH. (2007b) Declaración Pericial de…

p. 173
42Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 51, 952 citas
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Alfredo Molano quien lo hizo en Barcelona en 2001. Véanse Molano (2001); Semana (2016, 3 de octubre). 96 Exilio colombiano Huellas del conflicto armado más allá de las fronteras En este contexto, continuó la persecución contra los grupos y organizaciones de izquierda como la UP 149, y se extendió contra aquellas…

p. 95
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(ANUC, 2017, 22 de marzo). 52 Exilio colombiano Huellas del conflicto armado más allá de las fronteras El conjunto de diferentes formas de persecución, que han afec- tado a grupos poblacionales de diferente origen social, género 39, opiniones políticas, edad o pertenencia étnica es un fiel reflejo del comportamiento y…

p. 51
43Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · p. 1211 cita
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mi caso y eso tuvo efectos en el gobierno colombiano porque empezó a pedir que se revisaran todas las ayudas que había para derechos humanos; la relatora del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Defensores de Dere chos Humanos mandó una carta al Consejo Superior de la Judica tura en Colombia; estando detenida…

p. 121
44Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 1031 cita
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y una finca que era de su propiedad fue bombardeada. Antes de su muerte, Cañón fue a la Gobernación en Villavicencio para solicitar dos escoltas y una camioneta debido a los problemas de seguridad que sufría. El gobernador le propor- cionó un escolta y Cañón tuvo que desplazarse hacia Vistahermosa en bus de transporte…

p. 103
45Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 741 cita
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y [es nombrado] concejal de Villavicencio. […] Y como concejal de Villavicencio, sufrió el primer atentado: los sicarios lo atacan […] y se ha librado de morir ahí, y esa fue ya la última, digamos. Vino ya esa época del exilio. […] Al compañero lo siguen hasta Quito y hay versiones [que] dicen que lo tiran desde un…

p. 74
46Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en ColombiaAlejandro Castillejo-Cuéllar · 2022 · p. 2791 cita
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un tiempo y ahora aparece así como de la nada». Como que de repente me convertí en una especie de enemigo interno. Así que dije: «Bueno, esto es una situación que ya no puedo soportar», y me fui a trabajar en el ámbito de colegios para ahorrar plata y tomar la decisión de salir huyendo del país. Volumen Testimonial…

p. 279
47Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 1131 cita
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de Memoria Histórica que hace un esfuerzo serio, metódico y rico en contenido, que constituye a la vez el cumpli- 114 Justicia Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico miento estatal de su obligación de verdad, en sus dos dimensiones y el cumplimiento de las medidas de satisfacción que exigen…

p. 113
48Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 2941 cita
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la masacre de 1988 marcaron el comienzo de un nuevo resurgir de la memoria, que ha continuado con diversos actos en años poste- riores, agenciados tanto por organizaciones de víctimas y derechos humanos como por indivi- duos (página 381). 2008 Iniciativa de memoria - Org. DH y víctimas - Conmemo- ración de la masacre…

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