Fundación y exterminio de la Unión Patriótica (1985–1986)
En mayo de 1985, al amparo de los Acuerdos de La Uribe entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC, nació la Unión Patriótica como frente amplio de convergencia democrática; en su primer ciclo electoral obtuvo catorce congresistas, más de trescientos concejales y una votación presidencial cercana al 5%, pero antes de cumplir dos años contaba trescientas víctimas, inaugurando el genocidio político más documentado de la historia colombiana.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- Mayo de 1985 (fundación); elecciones del 9 de marzo de 1986
- Dónde
- Bogotá, Magdalena Medio, Puerto Boyacá, Urabá, Arauca, Meta, Caquetá, Antioquia, Apartadó, La Uribe (Meta), Nordeste Antioqueño (Segovia y Remedios)
- Protagonistas
- Belisario Betancur, Manuel Marulanda, Jacobo Arenas, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo Ossa, Virgilio Barco, Carlos Castaño, Henry Pérez, Iván Márquez, Alberto Rojas Puyo, Fidel Castaño, Partido Comunista Colombiano
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- El cierre bipartidista heredado del Frente Nacional excluía sistemáticamente a fuerzas políticas distintas del liberalismo y el conservatismo, acumulando una demanda de apertura democrática que los Acuerdos de La Uribe (28 de marzo de 1984) intentaron canalizar mediante reformas y la creación de un movimiento político legal vinculado a la guerrilla.
- Las FARC adoptaron en su VII Conferencia (1982) un Plan Estratégico Político Militar de carácter ofensivo y concibieron la negociación y la UP con una lógica instrumental respecto a su estrategia armada, mientras continuaban expandiéndose de 27 a 48 frentes durante la tregua, lo que comprometió la credibilidad del tránsito a la política y entregó a sus adversarios la coartada para el exterminio.
- La oposición activa de los mandos militares —el ministro de Defensa general Landazábal renunció declarando que no podía haber acuerdos con las guerrillas— y de poderes regionales (gremios ganaderos, políticos locales, narcotraficantes) que resistían las reformas democráticas y la amenaza al control territorial que representaba el éxito electoral de la UP.
- La alianza estructural entre élites rurales, sectores de las Fuerzas Armadas y narcotraficantes —articulada desde el Magdalena Medio a través de Acdegam y con el respaldo financiero y operativo de Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha— construyó una maquinaria paramilitar que identificó a todo militante de la UP como combatiente encubierto de las FARC y actuó en consecuencia.
Consecuencias
- En su primer ciclo electoral (marzo de 1986) la UP eligió catorce congresistas, dieciocho diputados en once departamentos, entre 335 y 351 concejales en 187 concejos y obtuvo veintitrés alcaldías, convirtiéndose en tercera fuerza política y en el experimento de izquierda electoral más exitoso de la historia colombiana hasta ese momento.
- Para septiembre de 1986, antes de cumplir dos años, la UP contabilizaba aproximadamente 300 militantes asesinados, incluyendo al senador Pedro Nel Jiménez y al representante Leonardo Posada; entre 1984 y 2002 fueron asesinados o desaparecidos al menos 4.153 miembros, en lo que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y tribunales nacionales reconocerían como genocidio político.
- El asesinato de los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal (1987) y Bernardo Jaramillo Ossa (1990) decapitó el liderazgo del movimiento en su momento de mayor proyección nacional, clausurando la posibilidad de consolidar una oposición política legal de izquierda en Colombia durante al menos una generación.
- El exterminio de la UP destruyó la confianza en la viabilidad de la apertura democrática pactada en La Uribe, reforzó la convicción de las FARC de que la vía política era una trampa mortal y contribuyó decisivamente al colapso del proceso de paz de Betancur, prolongando el conflicto armado por décadas.
La clave interpretativa
Por qué importa
La Unión Patriótica es el caso paradigmático del genocidio político en Colombia: demostró que la apertura democrática pactada en La Uribe era incompatible con la arquitectura contrainsurgente del Estado y con los intereses de las alianzas regionales que gobernaban de facto amplias zonas del país. Su exterminio sistemático —ejecutado por una alianza de paramilitares, narcotraficantes y sectores militares— no fue una deriva espontánea sino una operación deliberada para impedir que la izquierda accediera al poder por la vía electoral. El caso sigue siendo referencia obligada en los debates sobre garantías de seguridad para la oposición política, la responsabilidad del Estado en crímenes de agentes no estatales y las condiciones estructurales que hacen posible o imposible la paz negociada en Colombia.
Desarrollo histórico
La historia completa
Unión Patriótica
En mayo de 1985, en un país que llevaba tres décadas pactando entre liberales y conservadores el reparto del poder, un movimiento político nuevo se lanzó a disputar cargos con un programa de reforma y una base que iba de campesinos comunistas a liberales disidentes, de sindicatos bananeros a intelectuales urbanos. La Unión Patriótica nació al amparo de los Acuerdos de La Uribe entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC, con el propósito declarado de servir de puente para que la guerrilla más antigua del continente transitara de las armas a la política legal. En su primer ciclo electoral, en marzo de 1986, obtuvo catorce escaños en el Congreso, dieciocho diputaciones, más de trescientos concejales y una votación presidencial cercana al 5%. Antes de cumplir dos años contaba trescientos militantes asesinados. Entre 1984 y 2002, al menos 4.153 fueron asesinados o desaparecidos. La UP no es solo el partido aniquilado: es el experimento que reveló que la apertura democrática pactada en La Uribe era incompatible con la arquitectura contrainsurgente del Estado colombiano y con los intereses de las alianzas regionales que gobernaban de facto amplias zonas del país.
El mundo del que brota: Betancur, La Uribe y la promesa de apertura
Belisario Betancur llegó a la presidencia en 1982 con una convicción heterodoxa para el establecimiento conservador que lo llevó al poder: la violencia colombiana tenía causas objetivas, sociales y económicas, y la salida no era militar sino política. Instaló una Comisión de Paz y abrió canales de negociación con las guerrillas activas. Fue una ruptura con la doctrina que había regido durante el Frente Nacional, cuando la insurgencia se trataba como problema de orden público y las causas sociales quedaban borradas del diagnóstico oficial.
El 28 de marzo de 1984, en el municipio de La Uribe (Meta), en las montañas donde las FARC tenían su santuario, se firmaron los Acuerdos de Cese al Fuego, Tregua y Paz entre el gobierno y esa guerrilla. Once puntos que incluían el cese bilateral, la conformación de una Comisión de Verificación y el compromiso gubernamental de impulsar reformas democráticas: elección popular de alcaldes, garantías a la oposición, reforma agraria. Las FARC, por su parte, señalaban el propósito de desmovilizar de forma paulatina su estructura militar y transitar hacia un movimiento político legal.
El proceso enfrentó desde el primer día una oposición estructural en el propio Estado que Betancur presidía. El ministro de Defensa, general Fernando Landazábal Reyes, renunció declarando expresamente que no podía haber negociaciones ni acuerdos con las guerrillas. Su sucesor, el general Miguel Vega Uribe, mantuvo posiciones críticas frente al proceso. Los mandos militares consideraban que el diálogo debilitaba la ofensiva contrainsurgente en la que se habían formado profesionalmente y que la tregua concedía a las FARC el respiro para consolidarse. La oposición también vino de poderes regionales —gremios ganaderos, políticos locales, clase media rural— para los cuales las reformas prometidas amenazaban directamente su control sobre el territorio y su acceso privilegiado al Estado.
En medio de esa hostilidad, Alberto Rojas Puyo, integrante de la Comisión de Paz, sostuvo los contactos discretos que dieron cuerpo al acuerdo. Su capacidad de mediación construyó una confianza mínima con los líderes guerrilleros —Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas— sin la cual La Uribe habría sido imposible. Fue en ese cauce, entre el Estado que negociaba y una guerrilla que aceptaba probar el tránsito, donde se abrió el espacio para lo que nacería un año después.
Fundación: el frente amplio y su base social
La Plataforma de Lucha de la Unión Patriótica se dio a conocer el 11 de mayo de 1985. Veinte puntos que definían al movimiento como frente amplio de convergencia democrática: liberales, conservadores, socialistas, sin partido, obreros, campesinos, intelectuales, artistas y estudiantes. El programa contemplaba reformas al sistema político para abrir espacios a fuerzas de oposición fuera del bipartidismo, junto con reformas económicas y sociales dirigidas a desmontar el clientelismo de los partidos tradicionales. La UP era, en el papel, la traducción política del compromiso reformista de La Uribe.
El Primer Congreso Nacional se reunió en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá y concluyó el 16 de noviembre de 1985 con 3.245 delegados. Su base real reflejaba la coalición prometida en la plataforma, pero también las asimetrías de la coyuntura: al núcleo aportado por el Partido Comunista Colombiano y las FARC se sumaron liberales disidentes, conservadores críticos, campesinos, estudiantes, organizaciones sindicales y sociales. En regiones distintas la mezcla era distinta. En el Meta y el Guaviare la UP fue predominantemente campesina, con militantes provenientes del Sindicato de Trabajadores Agrícolas Independientes del Meta y de las apuestas organizativas de los años setenta. En Arauca se alió con el Movimiento Liberal Orticista Independiente y arrasó con el 53% de la votación. En Nariño, donde las FARC tenían menor presencia, la dirección departamental se formó con particularidades que la distinguían del patrón nacional. En el Magdalena Medio, en Urabá, en el Meta, la UP arraigó allí donde había organización rural madura y donde las FARC ostentaban control político-militar.
Esa correspondencia geográfica entre presencia guerrillera y arraigo del partido —producto del proceso mismo que había dado origen a la UP— fue simultáneamente su fortaleza y la fuente de su vulnerabilidad. La UP concentró su trabajo en zonas de colonización, frontera agrícola y municipios periféricos donde los partidos tradicionales gobernaban por clientela y los intereses económicos locales —ganadería, tierras, más tarde cultivos de coca y rutas del narcotráfico— eran defendidos con mecanismos que iban desde el control de la administración municipal hasta la protección armada privada. Disputar allí el poder por la vía electoral era, materialmente, retar el orden.
Marzo de 1986: la irrupción electoral
Las elecciones del 9 de marzo de 1986 confirmaron que la UP no era una experiencia marginal. Eligió, entre escaños propios y en coalición, catorce congresistas: dos senadores propios, tres representantes a la Cámara propios, cuatro senadores adicionales en alianza y cinco o seis representantes más en coalición. En asambleas departamentales sumó dieciocho diputados propios en once departamentos, cifra que asciende a veintinueve si se cuentan los aliados. En concejos municipales obtuvo entre 335 y 351 concejales, distribuidos en 187 concejos. Tras las elecciones, el gobierno entrante de Virgilio Barco designó veintitrés alcaldes en municipios donde el partido había logrado mayoría en los concejos.
Los mapas locales del resultado son más elocuentes que las cifras nacionales. En Segovia y Remedios, dos municipios del Nordeste Antioqueño con presencia minera, sindical y guerrillera, la UP obtuvo seis de las diez curules del concejo y se convirtió en primera fuerza. En Arauca, la coalición con el orticismo capturó la única curul disponible a la Cámara, que ocupó Elsa Rojas de Fernández; en 1985 se habían nombrado alcaldesas de Arauquita y Saravena —Amparo López y Yolanda Montes—, expresión de un liderazgo político femenino en la región. En el Meta, en Caquetá, en Urabá, los resultados dibujaban el mismo patrón: donde el partido tenía cuadros y tejido social, disputaba con éxito el poder local a las maquinarias tradicionales.
El candidato presidencial fue inicialmente Jacobo Arenas, segundo comandante de las FARC —una designación cuyo simbolismo revelaba la índole aún ambigua del tránsito— y fue reemplazado en la contienda por el abogado Jaime Pardo Leal, presidente de la Asociación Nacional de Magistrados y Empleados de la Rama Judicial. Pardo Leal obtuvo un poco menos del 5% de la votación, un resultado que las corrientes de izquierda no habían alcanzado en la historia electoral colombiana reciente.
En el Congreso entraron también personas identificadas con las FARC, elegidas como suplentes en las listas de la UP —una presencia parlamentaria inédita para la guerrilla—. Esta doble condición del movimiento, capaz de nombrar alcaldes y de sentar en el Capitolio a hombres vinculados a un ejército irregular en tregua, era exactamente lo que La Uribe había hecho posible. También era lo que la volvía intolerable para los sectores que nunca habían aceptado el acuerdo.
La tensión no resuelta: partido político y proyección armada
Aquí se instala la contradicción que atravesará la historia entera de la UP. Las FARC concibieron La Uribe y el trabajo político asociado a los acuerdos con una lógica instrumental respecto a su estrategia militar. Jacobo Arenas, la figura política del secretariado, sugirió en declaraciones de la época que la negociación servía para hacer más eficaz la guerra. La VII Conferencia de las FARC, celebrada en 1982, había aprobado un Plan Estratégico Político Militar orientado a convertir a la organización en un "movimiento guerrillero auténticamente ofensivo". Durante la tregua que en teoría debía disolver esa estructura, las FARC pasaron de veintisiete a cuarenta y ocho frentes.
El PCC, por su parte, había adoptado desde comienzos de los años sesenta la tesis de la combinación de todas las formas de lucha, un dispositivo doctrinal que le permitía mantener bajo un mismo techo a sectores con visiones contradictorias sobre el uso de la violencia. La UP, sin nombrarlo así, quedó parada sobre esa fórmula. Dos años después de fundada seguía siendo tratada por su núcleo fundador como una prolongación política de una organización que conservaba las armas.
Los episodios lo hicieron visible. En febrero de 1987 las FARC realizaron una toma en El Diviso (Cauca), y en septiembre del mismo año otra en La Fonda (Cauca), ambas orientadas a hacer proselitismo electoral por candidatos de la UP. Un dirigente llegó a presentar públicamente al movimiento como la proyección política de una guerrilla que no se desmovilizaba. Este posicionamiento entregó a los adversarios del proceso la coartada perfecta: si la UP era la cara civil de las FARC, cualquier militante era, por extensión, un combatiente encubierto. Los grupos paramilitares adoptaron exactamente esa lectura y la usaron para justificar el exterminio.
Dentro de la propia UP la contradicción produjo desencuentros con el PCC desde el inicio. El movimiento arrastraba sectores para los cuales la vía política era un compromiso genuino, no un complemento del fusil. Bernardo Jaramillo Ossa, que sucedería a Pardo Leal en la conducción del partido, cuestionaría abiertamente meses antes de ser asesinado la táctica de la combinación de todas las formas de lucha, el papel del PCC como "vanguardia de la revolución" y la ambigüedad de las guerrillas frente a la negociación. Para entonces la matanza llevaba años en curso.
La arquitectura del exterminio
El asesinato sistemático de militantes de la UP no fue obra de una organización aislada ni la deriva descontrolada de bandas privadas. Fue el producto de una alianza estructural que combinó élites ganaderas y rurales, políticos locales tradicionales, sectores de las Fuerzas Armadas y narcotraficantes, con un objetivo común: neutralizar cualquier intento de reforma que amenazara el orden regional que ellos controlaban.
El epicentro operativo fue el Magdalena Medio. Allí, en 1982, se había creado la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio (Acdegam), que en los años siguientes canalizó los recursos para acondicionar centros de entrenamiento, pagar salarios y suministrar armas y municiones a las estructuras paramilitares que se autodenominaban autodefensas. Desde comienzos de la década, militares, finqueros y ganaderos de la región habían tejido una colaboración en la que el Ejército facilitaba la adquisición de armas por civiles armados y estos actuaban como informantes y colaboradores de las unidades militares. Puerto Boyacá fue el laboratorio y la plataforma. En 1985, el propio presidente Betancur elogió públicamente el modelo paramilitar de Puerto Boyacá, y su ministro de Defensa justificó a los paramilitares como "subversión contra la subversión".
La incorporación del narcotráfico transformó las capacidades de la maquinaria. Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, convertidos en grandes terratenientes y ganaderos del Magdalena Medio, ampliaron su influencia sobre los grupos paramilitares, desplazando progresivamente a los promotores originales —militares y ganaderos regionales— y aportando recursos financieros, armamento y capacidad operativa que ningún proyecto contrainsurgente puramente militar habría podido movilizar. Los intereses ya no eran solo antisubversivos: eran la defensa de patrimonios enormes, rutas de exportación y control territorial.
El patrón geográfico del genocidio confirma la naturaleza de la alianza. Una vez exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío —donde entre 1984 y 1991 se registraron solo once víctimas, porque ya casi no quedaba a quién matar—, la operación se proyectó hacia las regiones donde la UP tenía presencia: Urabá, los Llanos Orientales, el Nordeste Antioqueño. En el Magdalena Medio, los municipios más afectados en ese mismo período fueron Puerto Nare, Yondó y Barrancabermeja, con cuarenta y cuatro víctimas.
En Urabá, los hermanos Fidel y Carlos Castaño y su ejército paramilitar, los llamados "tangueros", ejecutaron el exterminio con la convicción explícita de que los militantes de la UP eran agentes de las FARC disfrazados de civiles. En los Llanos Orientales y el Caquetá se ejecutaron desde 1986 planes específicos —el "Baile Rojo" en 1986, el "Plan Esmeralda" a partir de 1987— orientados a la persecución sistemática de los miembros del partido, según denunció en su momento el congresista Henry Millán.
Las Fuerzas Armadas no fueron espectadoras. El caso de Segovia lo condensa: en las elecciones de marzo de 1986 la UP se había convertido allí en primera fuerza; el 11 de noviembre de 1988 los paramilitares cometieron una masacre en la localidad. El Distrito XII de Policía estaba en el parque central y una unidad del Batallón Bomboná operaba en las afueras; ninguno intervino. Años después, el paramilitar Alonso de Jesús Baquero, alias El Negro Vladimir, declararía que integrantes de la fuerza pública habían colaborado en la planeación, incluso elaborando los panfletos en instalaciones del Batallón Bomboná. En el asesinato de Jaime Pardo Leal, según investigaciones posteriores, el crimen fue ejecutado por sicarios de Rodríguez Gacha con la logística de la inteligencia del batallón de la Escuela de Caballería, comandado por el teniente coronel Luis Alfonso Plazas Vega.
La estructura era orgánica, no ocasional: narcos con dinero, ganaderos con motivos, militares con inteligencia y equipos, políticos locales con protección institucional. Contra esa maquinaria, la UP tenía votos.
La cronología de la sangre
El ciclo de asesinatos comenzó antes de que la UP terminara de organizarse. Para noviembre de 1985, cuando concluyó su primer congreso, ya habían sido asesinados al menos setenta militantes en todo el país, entre ellos cuatro en el Meta. Para septiembre de 1986, seis meses después de la irrupción electoral, la cifra rondaba las trescientas víctimas.
Los primeros congresistas cayeron ese mismo año. Leonardo Posada Pedraza, representante a la Cámara elegido por Santander y líder popular en Barrancabermeja, fue asesinado el 30 de agosto de 1986. Pedro Nel Jiménez Obando, senador por el Meta, fue asesinado el 1 de septiembre siguiente. La secuencia dejaba clara la lógica: los votos no protegían, agravaban el riesgo.
El año 1988 concentró episodios paradigmáticos. El 21 de febrero, en Piñalito (Vistahermosa, Meta), paramilitares asesinaron a catorce simpatizantes de la UP tres semanas antes de la primera elección popular de alcaldes: la masacre que inauguró lo que los propios sobrevivientes llamarían "el año de las masacres". El 4 de marzo, en el corregimiento de Currulao (Turbo, Urabá), aproximadamente treinta hombres encapuchados que gritaban consignas contra la UP y el Frente Popular ingresaron a las fincas La Honduras y La Negra: mataron a diecisiete trabajadores sindicalizados de Sintragro en la primera y a cuatro más en la segunda. El 11 de noviembre, la masacre de Segovia, como respuesta a los resultados electorales de marzo.
Jaime Pardo Leal fue asesinado en 1987. Su sucesor, Bernardo Jaramillo Ossa, fue asesinado el 22 de marzo de 1990 en el aeropuerto de Bogotá —el mismo lugar donde un año antes había sido asesinado José Antequera, dirigente de la Juventud Comunista y del ala reformista de la UP—. Con Jaramillo cayó la voz que dentro del partido había planteado con más nitidez la ruptura con la lógica armada, la crítica al PCC y el cuestionamiento a las FARC. Su asesinato eliminó, además del hombre, la posibilidad interna de reorientación.
El desplazamiento forzado fue la segunda violación de derechos humanos más frecuente contra militantes de la UP: al menos 2.722 víctimas documentadas. La violencia expulsó a militantes de veredas, corregimientos y pueblos enteros. En El Castillo (Meta), municipio con fuerte presencia de la UP, el desplazamiento creció de forma sostenida entre 1984 y 2001. En Chigorodó (Urabá), líderes locales reportan que familias enteras expulsadas no han vuelto en veinte años.
El período de victimización sistemática se extiende de 1984 a 2002. La cifra consolidada habla de 4.153 personas asesinadas o desaparecidas entre 1984 y 2000; algunas víctimas y sus organizaciones sostienen totales mayores. La geografía del exterminio se corresponde con la del arraigo: Urabá, Tolima, Meta, Caquetá y Magdalena Medio concentran la mayor parte de los homicidios. El 41% de las víctimas con ocupación registrada eran campesinos, trabajadores o administradores de finca. La sangre siguió el mapa del voto y el mapa del voto siguió el mapa de la disputa por la tierra.
Por qué fue posible el genocidio
Las causas estructurales están en la incompatibilidad entre lo que La Uribe prometía y lo que el Estado colombiano y sus alianzas regionales estaban dispuestos a permitir. La apertura democrática pactada suponía elección popular de alcaldes, garantías a la oposición y reforma agraria; todas ellas amenazas directas al bipartidismo clientelar, al poder territorial de las élites ganaderas y a la impunidad económica de los narcotraficantes convertidos en terratenientes. Los mandos militares habían rechazado el proceso desde antes de que se firmara. El gobierno que lo suscribió elogió públicamente el modelo paramilitar que empezaba a implementarse en Puerto Boyacá.
A esa incompatibilidad estructural se sumó una lógica territorial precisa: donde la UP ganaba, ganaba en las periferias controladas por esas alianzas. No era competencia electoral abstracta; era la disputa por municipios concretos donde el concejo, la alcaldía y el reparto de contratos definían quién mandaba de verdad. Segovia, Turbo, Apartadó, Vistahermosa, Puerto Berrío no eran teatros simbólicos: eran territorios que las alianzas contrainsurgentes-narco-ganaderas consideraban suyos.
El detonante inmediato fue el éxito electoral de marzo de 1986. Antes de esas elecciones ya había víctimas —los setenta muertos de noviembre de 1985 lo prueban—, pero la violencia se hizo directamente proporcional a los logros electorales. Cada alcaldía ganada era una alcaldía a recuperar. Cada concejal elegido era un rival local con nombre y dirección.
La contradicción interna de la UP contribuyó a hacer el genocidio ejecutable y legitimable. Las FARC no desmovilizaron su aparato militar durante la tregua; lo expandieron. Utilizaron tomas armadas para respaldar candidatos. Un dirigente presentó públicamente al partido como proyección política de una guerrilla que conservaba las armas. Esa ambigüedad estratégica no causó el exterminio —el exterminio respondía a intereses estructurales que habrían operado en cualquier caso—, pero suministró a los perpetradores la coartada que necesitaban: si el partido era el brazo civil de la guerrilla, cualquier militante era combatiente. Miles de personas genuinamente civiles —campesinos, sindicalistas, concejales, dirigentes barriales, muchos sin la menor relación operativa con las FARC— fueron asesinadas bajo esa equiparación letal que sus propios fundadores no desmintieron con hechos.
En Nariño, donde las FARC tenían menor presencia y donde la dirección departamental de la UP no incluyó guerrilleros, la violencia contra el partido fue más tardía y llegó con fuerza solo a finales de los años noventa, con la entrada del paramilitarismo. La excepción confirma la regla: la geografía de la sangre siguió la geografía del poder regional en disputa.
Consecuencias: la resistencia, el exilio, la clausura
La respuesta de la militancia fue, en su gran mayoría, permanecer. Insistir en el ejercicio político y electoral, sostenidos por la convicción programática y por la lectura —cada vez más contradicha por los muertos— de que el momento seguía siendo favorable al cambio. Las herramientas fueron las que un movimiento legal puede usar: reuniones con presidentes, gestiones con el Ministerio de Defensa, denuncia parlamentaria, paros cívicos, éxodos campesinos, marchas. Ninguna detuvo la matanza.
El exilio fue la opción de una parte de la dirigencia sobreviviente y de familias enteras: líderes sociales, sindicalistas, exguerrilleros amnistiados, operadores de justicia. Algunos vivieron la salida como un "autoexilio" sin trámite, buscando desconectarse del país para encontrar paz; para muchos sobrevivientes el desplazamiento forzado dentro de Colombia fue solo el primer trayecto de un viaje que terminaría afuera.
Una tercera vía —la más dolorosa desde la perspectiva del proyecto original— fue el regreso a las armas. Ante la imposibilidad de hacer política de oposición sin morir, militantes urbanos y rurales tomaron la decisión de ingresar a las FARC. El caso del sindicalista Omar Gadafi, dirigente de trabajadores bananeros en Urabá que se incorporó a la guerrilla en 1987 citando el exterminio como razón, es uno entre muchos. El ciclo se cerraba sobre sí mismo: la violencia paramilitar destinada a impedir que la política reemplazara a las armas terminó empujando de vuelta a las armas a quienes creían en la política.
La desintegración final del proyecto fue resultado de factores convergentes: la represión que aniquiló cuadros y bases, las tensiones internas entre partidarios de sostener la ruta política legal y quienes defendían la combinación con la lucha armada, el impacto internacional de la caída del bloque soviético y la perestroika, el desgaste electoral progresivo y la fuga de sobrevivientes. En Urabá, además, agentes paramilitares y estatales fomentaron activamente la enemistad entre la UP y Esperanza, Paz y Libertad —movimiento surgido de la desmovilización del EPL en 1991—, atribuyendo falsamente a uno u otro la autoría de masacres para acelerar el desangre mutuo.
La liquidación del proyecto UP dejó una lección estructural. La táctica de sostener un frente en la política abierta y otro en la clandestinidad —la combinación de todas las formas de lucha— quedó agotada como estrategia viable en Colombia. Cualquier futuro proceso de negociación tendría que recorrer caminos inéditos, porque la evidencia era ya inequívoca: no se podía pretender competir electoralmente con las armas todavía guardadas.
Verdad tardía: el reconocimiento del genocidio
Las víctimas y organizaciones sobrevivientes libraron durante al menos veinticinco años una batalla para que el crimen fuera nombrado y tipificado como genocidio político, tanto en instancias nacionales como internacionales. La categoría importaba: nombrar el exterminio como genocidio implicaba reconocer que no había sido violencia dispersa contra individuos aislados sino la destrucción sistemática de un grupo político por su identidad colectiva.
En diciembre de 2012, en el proceso de Justicia y Paz contra Éver Veloza, alias HH, exjefe paramilitar del Bloque Bananero de las AUC, los jueces reconocieron por primera vez que el exterminio de la UP constituía un genocidio político. En septiembre de 2016, en la Casa de Nariño, el presidente Juan Manuel Santos reconoció públicamente la responsabilidad del Estado colombiano: admitió que el exterminio jamás debió haber ocurrido y que las instituciones no habían tomado las medidas suficientes para impedirlo y prevenirlo. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Manuel Cepeda Vargas contra Colombia, retomó el análisis del conjunto de victimizaciones contra la UP, identificando como eje común la pertenencia a esa colectividad y señalando que muchos de los hechos se concentraron en épocas preelectorales.
El Centro Nacional de Memoria Histórica, al titular su informe de investigación Todo pasó frente a nuestros ojos, conservó deliberadamente la palabra genocidio como reconocimiento a la lucha de las víctimas, precisando que la tipificación jurídica corresponde a otras instancias pero que la investigación histórica no podía sustraerse al término que las víctimas habían defendido durante décadas.
Por qué sigue importando
La historia de la Unión Patriótica es la prueba —la más completa y documentada del siglo XX colombiano— de lo que sucede cuando la promesa de apertura democrática de un Estado colisiona con la arquitectura contrainsurgente de sus propias fuerzas armadas, con los intereses de sus alianzas regionales y con la lógica territorial de un narcotráfico convertido en poder. La UP no fue destruida por accidente ni por exceso: fue destruida por sistema, por una coalición de intereses que consideró intolerable que campesinos, sindicalistas y militantes de izquierda ganaran alcaldías en municipios donde el orden clientelar, ganadero y paramilitar se daba por natural.
Fue destruida, además, en condiciones que su núcleo fundador no supo resolver. Las FARC nunca aceptaron desmontar su estructura militar mientras la UP intentaba nacer como fuerza legal, y esa contradicción entregó a los perpetradores un argumento —siempre falso en lo individual, siempre útil en lo colectivo— para asesinar a miles de personas cuya única relación con la guerra era la papeleta que habían depositado. El costo lo pagaron los militantes civiles; la responsabilidad se reparte, en proporciones muy distintas pero reales, entre quienes ordenaron matarlos y quienes nunca desmintieron con hechos la equiparación que los volvía matables.
Cada proceso de paz posterior en Colombia —el que fracasó con las FARC en el Caguán, el que produjo el Acuerdo Final en 2016— cargó, explícitamente, con la memoria de la UP. La pregunta central de esas negociaciones —cómo garantizar que quienes dejen las armas puedan hacer política sin ser asesinados— existe porque la Unión Patriótica probó, con más de cuatro mil muertos, que sin esa garantía la transición es imposible. La UP es el archivo de por qué la democracia colombiana no puede tratarse a sí misma como algo dado, y de lo que costó aprenderlo.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 224, 227, 2623 citas
[1]política y guerrillas: más allá de la llamada combinación de todas las formas de lucha En su gobierno, el presidente Belisario Betancur (1982-1986) puso en marcha un proceso de paz que reconoció las causas objetivas de la violencia, impulsó el diálogo con las guerrillas y admitió la necesidad de importantes reformas…p. 224
[48]de la UP, entre los adeptos de continuar la lucha armada y los que no, el impacto de la perestroika, el desgaste electoral, la salida de cuadros políticos y el asesinato de mili - tantes en el marco de la guerra sucia 270. El impacto que tuvo la represión hacia la UP en el ámbito rural y en el urbano llevó a muchos de…p. 227
[59]organismos de seguridad e inteligencia tenían como objetivo la contrainsurgencia, en un espectro difuso entre lo «militar» y aquello que consideraban como «quitarle el agua al pez». Por su parte, los políticos regionales tenían el interés de eliminar a los actores que amenazaban con arrebatarles el poder que…p. 262
02Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 86, 902 citas
[2]en lo económico y en lo social» 241. 239 Aguilera, «ELN: entre las armas y la política», 222. 240 El Tiempo, «ELN califica como un error el asesinato de obispo de Arauca, monseñor Jesús Emilio Jaramillo». 241 Entrevista 752-VI-00011. Dirigente político. consolidación guerrillera, persecución política y apertura…p. 86
[30]victimarios» 254. En Arauca, el apoyo al partido fue enorme. En coalición con el Movimiento Liberal Orticista Independiente, obtuvo el 53 % de la votación y consiguió la única curul disponible a la Cámara de Representantes 255, que ocupó Elsa Rojas de Fernández. Además, en el año 1985, Amparo López fue nombrada…p. 90
03Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 1181 cita
[3]La izquierda: entre la política y las armas Durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) se produjo un hecho inesperado que iba en contravía de las predicciones de la izquier- da con respecto a un mayor endurecimiento del régimen político. In- mediatamente después de asumir la Presidencia el 7 de agosto de…p. 118
04Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 511 cita
[4]de salud. 53 1MKYIPäRKIP(¿E^]*EYWXMRS0ºTI^)PTEVEQMPMXEVMWQSIREGGMºR Un segundo paso sería dado el 19 de noviembre de 1982, con la expedición de la Ley No. 35 de 1982, que otorgaba una amnistía por delitos políticos 82 y fue aprobada por el Congreso a iniciati- va del Poder Ejecutivo. Con ello, como lo señaló Alfredo…p. 51
05Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 135, 1442 citas
[5]país, culminara en la reconci- liación nacional. El impacto inicial fue de sorpresa en la opinión pública, en la élite del poder y en la misma guerrilla, pues en tres meses el gobierno ha- bía arrebatado la “bandera de la paz” al M -19. Cómo conducir un proceso político diametralmente opuesto al énfasis…p. 144
[6]poco tiempo aduciendo cuestiones de salud; lo sucedió el connotado político liberal Otto Morales Benítez. El presidente se dedicó a sacar en el Congreso una ley de amnistía" amplia, in condicional y automática para todos los presos políticos y para quienes de pusieran las armas. Una vez aprobada, (Ley 35 de 1982),…p. 135
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 260, 2672 citas
[7]guerrilla que se presentaba como generosa y abierta y, despu é s de levantar el estado de sitio, logr ó la aprobaci ó n de una ley de am nist í a que permiti ó a unos 1 500 guerrilleros salir de las c á rceles sin que sus grupos entregaran las armas y sin que los beneficiarios tuvieran que renunciar a la guerra. As í,…p. 260
[28]lo grar que jefes guerrilleros participaran en pol í tica y fueran elegidos al Congreso y otras corporaciones, buscaban crear un canal para simpatizantes y militantes civiles, muchos de ellos influidos por el curocomunismo, que cre í an que el ambiente pol í tico y la fatiga con la violencia favorec í an la acci ó n…p. 267
07La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 401 cita
[8]Betancur, elegido para el periodo 1982-1986, quien quiso consagrarse como el presidente de la paz. Bajo su administración se lanzó el primer gran proceso de diálogo con las guerrillas que se habían formado casi veinte años atrás. Sin embargo, las guerrillas ya no eran las mismas de la década del setenta. El…p. 40
08Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 4, 144 citas
[9]la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…p. 4
[10]la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…p. 4
[18]otros periodistas a una reunión de las. Estaban FARC haciendo el evento de lanzamiento de la. Entonces, yo aproveché que iba a estar en la mañana de ese día en el UP campamento de las y grabé un mensaje de ‘Manuel Marulanda’ hablando sobre la. Lo grabé porque en la tarde en FARC UP Bogotá, cuando yo regresara, iba a…p. 14
[19]otros periodistas a una reunión de las. Estaban FARC haciendo el evento de lanzamiento de la. Entonces, yo aproveché que iba a estar en la mañana de ese día en el UP campamento de las y grabé un mensaje de ‘Manuel Marulanda’ hablando sobre la. Lo grabé porque en la tarde en FARC UP Bogotá, cuando yo regresara, iba a…p. 14
09La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 681 cita
[11]la creación de nuevos frentes de guerra y convertirse en el “Ejército del Pueblo”, lo que cambiará la dinámica de la guerra y determinará la expansión de este grupo armado. El 28 de marzo de 1984 se firmaron los acuerdos de cese al fuego y tregua entre el Gobierno colombia- no y la guerrilla de las FARC, que fueron…p. 68
10Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 25, 382 citas
[12]1982-1986 25 estímulos y el restablecimiento de “la normalidad civil” en las regiones e implementaría el PNR, con prioridad en las comunidades afectadas por la violencia. En el texto del acuerdo, la Comisión de Paz declaró que el gobierno promovería la modernización democrática de las instituciones, la elección…p. 25
[14]MIR Patria Libre, el Frente Ricardo Franco y el Comando Quintín Lame 64. 60 La última charla con John Agudelo Ríos, presidencia de la República, Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Bogotá, 2005, página16. 61 Ídem, página19. 62 Ídem, página 23. 63 Ídem, página 26. 64 Villamizar, Darío, Un Adiós a la Guerra,…p. 38
11Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2301 cita
[13]las leyes, las garantías y los estímulos pertinentes. Durante este mismo período el gobierno tomará las medidas necesarias para restablecer en las zonas de violencia la normalidad civil. 7. Los integrantes de las Farc-EP podrán acogerse a los beneficios de la ley 35 de 1982 y de - cretos complementarios, cuando llenen…p. 230
12Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 39, 1222 citas
[15]special peace commission in the early 1980s. He was marginalized from Communist Party affairs, but with his new job, Rojas Puyo was suddenly in a position to exert some influence on party strategy again. In part, this was due to the FARC’s increasing autonomy over the Communist Party. In part, this was due to Rojas…p. 39
[34]in its jungle lair, the Casa Verde. Barco spoke of “direct dialogue” and promised more results. “I’m not going to savor victory,” the president, whose aides liked to describe as Calvinist, told reporters. “Instead, I’m going to rebuild Colombia.” To prove he was serious, the new president sent his top peace adviser to…p. 122
13Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 258, 2612 citas
[16]la reacción inmediata del minis- tro de Defensa, general Fernando Landazábal Re- yes. La disputa no pasó a mayores, pero la posibi- lidad de que, como en otros momentos del pasado, las fuerzas armadas estuvieran tomando parte en acciones políticas contra la población ci- vil, en flagrante violación de los principios…p. 258
[70]permiso para la ejecución discreta de alla- namientos, confiscaciones y capturas en todo el país, se desencadenó una guerra sucia que alcanzó su clímax en el gobierno Barco. En principio, fue- ron asesinados más de mil líderes y miembros de la Unión Patriótica (UP), grupo político creado como resultado de los acuerdos…p. 261
14Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 1361 cita
[17]for various reasons. The political parties, in general, did not support it. The army felt alienated from a project perceived as hostile to the institution. It therefore did not col- laborate with the peace process; it even torpedoed it. In turn, the guerrillas tried to take advantage of the circumstances: rather than…p. 136
15Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 541, 5952 citas
[20]conocer el 11 de mayo un documento propuesta de veinte puntos llamado “Plataforma de lucha de la Unión Patriótica”, en el que anunció la decisión de mantenerse provisionalmente como Comando Nacional hasta la realización del primer Congreso Nacional de la UP, que tuvo lugar en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá,…p. 541
[73]el presidente de la República condenó los hechos… El 21 de febrero de 1988, a escasas tres semanas de celebrarse la primera elección popular de alcaldes, se inauguró “el año de las masacres”, con el ataque de un grupo de paramilitares en el caserío de Piñalito, Vistahermosa, en el Meta, donde asesinaron a 14…p. 595
16Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 711 cita
[21]167. 167 Entrevista 191-PR-03008. Exguerrilleros FARC, Bloque Magdalena Medio. 72 fiflćflTh fl. Thć Thfl presentación 73 Fortalecimiento insurgente y primera generación paramilitar (1983—1996) 74 fiflćflTh fl. Thć Thfl D e la mano de las negociaciones de paz que se llevaron a cabo durante el gobierno de Belisario…p. 71
17Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 74, 792 citas
[22]y el PC, a la UP se unieron liberales, conservadores, campe- sinos, estudiantes, organizaciones sindicales, sociales y populares y muchas otras personas sin adhesiones partidistas, que se sintieron identificados con su apuesta programática. Los esfuerzos políticos de este movimiento se volcaron sobre las regiones…p. 79
[80]por la UP, que dieron lugar a dos tristemente célebres masacres conocidas con el nombre del lugar donde ocurrieron: Caño Sibao. En segundo lugar, por la expansión y el fortalecimiento de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que co- menzaron a ejercer un intenso control social de la población por 74…p. 74
18Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 201 cita
[23]el Estado y el establecimiento, era la enorme corrupcion que se percibía en las capas gobernantes de la región, predominantemente liberales. El 28 de enero de 1985, como fruto de los mismos acuerdos de paz, se dio vida jurídica y política a la UNION PATRIOTICA. Su primer congreso finalizó el 16 do noviembre 1985 con…p. 20
19Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 201 cita
[24]el Estado y el establecimiento, era la enorme corrupcion que se percibía en las capas gobernantes de la región, predominantemente liberales. El 28 de enero de 1985, como fruto de los mismos acuerdos de paz, se dio vida jurídica y política a la UNION PATRIOTICA. Su primer congreso finalizó el 16 do noviembre 1985 con…p. 20
20Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 75, 802 citas
[25]naciente movimiento se difundió y le permitió conquistar nuevos militantes. Surgió, de esta manera, un “frente amplio de convergencia democrática” que permitió a sec- tores tradicionalmente excluidos del sistema político incursionar en la democracia y vincularse a la actividad política legal (Cam- pos, 2008). En El…p. 80
[81]Gobierno Nacional de una “zona de distensión” en cuatro munici- pios del Meta y uno del Caquetá, para adelantar conversaciones con las FARC. Su retoma, algunos años después, generaría el vaciamiento de las veredas y centros poblados del municipio El Castillo. De cualquier forma, ya en el periodo 1984-2001, el…p. 75
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 71, 742 citas
[26]influencia en los sectores rurales. «Esta situación expresaba, por una parte, la mayor necesidad del mundo rural por una voz política propia y, por la otra, que la nueva organización heredaba la poca urbanización lograda por el PCC» 160. La base social que logró configurar la UP en los municipios tomó forma con las…p. 71
[83]y [es nombrado] concejal de Villavicencio. […] Y como concejal de Villavicencio, sufrió el primer atentado: los sicarios lo atacan […] y se ha librado de morir ahí, y esa fue ya la última, digamos. Vino ya esa época del exilio. […] Al compañero lo siguen hasta Quito y hay versiones [que] dicen que lo tiran desde un…p. 74
22La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 87, 1972 citas
[27]militantes y simpatizantes, que no eran miembros de las FARC-EP –antes del Acuerdo de La Uribe, Meta, en 1984–, agraviados, desesperados e indignados por el exterminio que estaba sufriendo este partido y la falta de garantías para hacer política de oposición y 350 La Unión Patriótica fue concebida inicialmente como…p. 197
[85]huida de líderes sociales y políticos, destacados miembros del sector académico, exguerrilleros y sus familias, sindicalistas y también operadores de justicia que llevaban procesos relacionados con los vínculos entre sectores económicos y militares, así como del paramilitarismo y narcotráfico. 115 El hecho devela…p. 87
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 108, 1112 citas
[29]tradicionales, sobre todo el Liberal, que dominaba la política local. En esta región, la UP fue un movimiento campesino. Las apuestas organizativas, formadas al calor de los movimientos sociales de los setenta, se aglutinaron a su alrededor. Líderes como Blanca Nubia Ballesteros, en Guaviare, o Eusebio Prada, en el…p. 108
[62]del Estado como su patrimonio natural» 373. El llamado «Baile Rojo» 374 y el «Plan Esmeralda» –este último desarrollado en la región–, tuvieron «la finalidad de perseguir y dar muerte a los miembros de la UP en los llanos orientales y Caquetá» 375, como lo denunció el asesinado congresista Henry Millán. La lucha…p. 111
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1131 cita
[31]Socialista de los Trabajadores (PST), que se agruparon en torno a la idea de construir una propuesta política extra institucional y en oposición a los métodos que ellos mismos consideraban conciliatorios, como los diálogos de paz. Para mayor información revisar el caso sobre la persecución, estigmatización y…p. 113
25Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 42, 4782 citas
[32]pública lo retoma también a la fuerza. Mueren 103 personas, entre ellas, casi todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Mayo Producto de los acuerdos de las Farc con el gobierno, crean un nuevo movimiento político llamado la Unión Patriótica. 1986 Marzo La Unión Patriótica y aliados ganaron 14 curules en…p. 478
[63]comandante del Ejército a ministro. Una muestra de cómo el pensamiento del general reflejaba la época es el «Manual de combate contra bandidos y guerrilleros», que él aprobó estando al mando de Ejército y que recomendaba a los militares «crear juntas civiles de autodefensa» que guiaran las operaciones militares,…p. 42
26Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 2251 cita
[33]middle-class residents who felt excluded from the elite politics of the Liberals and Conservatives” (Rochlin, 2003: 113). Contrary to conventional political structures of centralized power, the UP proved most prominent at the local level. It was here where “the UP’s gains were more significant,” as “entire areas of…p. 225
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1301 cita
[35]estos por Cundinamarca; en convergencia, fueron elegidos otros seis, entre estos, Julio Enrique Ortiz Cuenca por el Huila (Movimiento de Convergencia Liberal y UP) y Alfonso Gómez Méndez por el Tolima (Movimiento Político Tolima Libre, Liberal Oficial-U, Nuevo Liberalismo, Movimiento Amplio y Democrático-Rescatemos el…p. 130
28Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1461 cita
[36](quien pronto sería elegido a la Cámara de Representantes como suplente de Gilberto Vieira, el secretario del PC) hablaron a nombre de la UP, y la presentaron como la proyección política de las FARC, quienes conservaban sus armas. Los grupos paramilitares de todo el país no estaban dispuestos a permitirlo, así que…p. 146
29Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 561 cita
[37]elections. The UP was a political party established by the FARC in 1984 during the peace process with the Betancur administration. It was hoped that the party would be one step toward the gradual demobililzation of the guerrillas. However, the UP would be decimated by the end of the 1980s by paramilitary and military…p. 56
30El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 189, 2154 citas
[38]la UP, en las elecciones de marzo de 1986, en las que este partido alcanzó seis de las diez curules en los concejos municipales de Segovia y Remedios. Aunque el Distrito XII de Policía estaba ubicado en el parque central de Sego- via y a las afueras de la cabecera municipal se encontraba una unidad del Ba- tallón…p. 215
[39]la UP, en las elecciones de marzo de 1986, en las que este partido alcanzó seis de las diez curules en los concejos municipales de Segovia y Remedios. Aunque el Distrito XII de Policía estaba ubicado en el parque central de Sego- via y a las afueras de la cabecera municipal se encontraba una unidad del Ba- tallón…p. 215
[56]lo que fuera UP, fuuu. Había que golpearlos. (CNMH, CV, Sepúlveda, 2016, 21 de junio) Exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío, el genocidio de la UP se coordina desde Puerto Boyacá hacia las zonas en los que ese partido adquirió alguna presencia y fuerza…p. 189
[57]lo que fuera UP, fuuu. Había que golpearlos. (CNMH, CV, Sepúlveda, 2016, 21 de junio) Exterminada o desterrada la dirigencia de la izquierda en Cimitarra, Puerto Boyacá y Puerto Berrío, el genocidio de la UP se coordina desde Puerto Boyacá hacia las zonas en los que ese partido adquirió alguna presencia y fuerza…p. 189
31Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 122, 1262 citas
[40]reciente colonización, convertidas en zonas de retaguardia de los Frentes guerrilleros, Jaramillo señalaba que los parámetros de interacción con la población civil de las zonas de co- lonización no podían convertirse en el modelo para acercarse a los miembros de las clases populares de cualquier ciudad del país, mejor…p. 122
[42]Todo lo anterior se explica porque el grupo guerrillero proyectaba que, en caso de producirse un rompimien- to de la tregua, el plan militar aprobado en la VII Conferencia debería entrar a operar de manera inmediata. Durante el periodo de tregua, lo más importante para la gue- rrilla fue el trabajo político…p. 126
32Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 2041 cita
[41]por todo el país 258. A partir de su creación, la UP extendió su campo de acción a ciudades y municipios que históricamente habían estado bajo la egida de los partidos tradicionales, en los que además el Partido Comunista mantenía trabajo político y donde se registraba una presencia histórica de guerrillas con una…p. 204
33Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 882 citas
[43]COMBINACIÓN DE LAS FORMAS DE LUCHA Como se dijo antes, a comienzos de 1966 el congreso de los comunistas aprobó, bajo el pomposo marbete de tesis, una política de combinar todas las formas de lucha, y a renglón seguido procedió a enviar dos comisarios políticos, uno de la Juventud Comunista —Juco— y otro del partido,…p. 88
[44]COMBINACIÓN DE LAS FORMAS DE LUCHA Como se dijo antes, a comienzos de 1966 el congreso de los comunistas aprobó, bajo el pomposo marbete de tesis, una política de combinar todas las formas de lucha, y a renglón seguido procedió a enviar dos comisarios políticos, uno de la Juventud Comunista —Juco— y otro del partido,…p. 88
34No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2141 cita
[45]jeep del Ejército sin esconderse, ya no 630 Entrevista 001-VI-00007. Mujer, Líder de la Unión Patriótica, víctima. 631 Centro Nacional de Memoria Histórica, «Todo pasó». 632 Centro Nacional de Memoria Histórica, 58. la búsqueda de la democracia y la guerra sucia (1978-1990) 215 se escondían, y desde allí los vecinos…p. 214
35Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 1721 cita
[46]ción propicia para exhortar a las personas a dar sus votos por las candidaturas más cercanas al proyecto político insurgente. Por esta razón, desde las primeras elecciones de alcaldes hasta el fin del exterminio sistemático de la UP (Unión Patriótica) en la se- gunda mitad de la década del noventa, las FARC realizaron…p. 172
36Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 1041 cita
[47]político que actuaba en el espacio abierto, como era la up, y, por otra, un proceso de desdoblamiento de.os frentes guerrilleros tendiente a copar todo el territorio nacional. No debemos olvidar que en la VII Conferencia celebrada en 1982, las PARC habían tomado la decisión, en palabras de Jacobo Arenas, de…p. 104
37Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2721 cita
[49]problema era que al tiempo que la guerrilla amedrentaba a la clse política tradicional, secuestraba a empresarios y terratenien tes délas regiones y combatía a la fuerza pública, su brazo político participaba en las elecciones. Más grave era que muchos de los líderes del PC, la UP y de la izquierda en movimientos…p. 272
38Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 381 cita
[50]posiciones más recalcitrantes sostenían que la tregua y las negociaciones de mediados de los años ochenta habían sido un episodio más de la vieja táctica comunista de la “combinación de todas las formas de lucha” para obtener ventajas en el terreno militar, como es hasta cierto punto natural en las fases iniciales de…p. 38
39Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2482 citas
[51]viable a los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Durante un breve período de tiempo, miles de colombianos militaron en el nuevo partido, y un número considerable de ellos vivía en los fortines de la guerrilla en Córdoba y Urabá. Una de las tragedias de la reciente historia de Colombia es que casi todos los…p. 248
[52]viable a los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Durante un breve período de tiempo, miles de colombianos militaron en el nuevo partido, y un número considerable de ellos vivía en los fortines de la guerrilla en Córdoba y Urabá. Una de las tragedias de la reciente historia de Colombia es que casi todos los…p. 248
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 861 cita
[53](Acdegam) en 1982 187 y las autodefensas de la Casa Castaño en Córdoba y Urabá a mediados de la década de 1980. Otros grupos de seguridad privada ilegal se armaron en el suroeste, norte, nordeste, Bajo Cauca y Oriente antioqueño. La primera generación paramilitar del norte de Antioquia y el sur de Córdoba siguió el…p. 86
41More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 1801 cita
[54]For Carlos, his brother's embrace of Schrecklichkeit was like a beacon of light in the darkness. "Since we could not combat [the guerrillas] where they were, we chose to neutralize the people who brought to their camps food, medicine, messages, liquor, prostitutes, and these types of things. And we realized that we…p. 180
42At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2021 cita
[55]county of Apartadó will not only have a Communist county executive appointed by the Governor (and removable by him), but one directly elected for a period of two years... not subject to any kind of supervision. These men [the elected of fi cials of the UP] have to proceed in accordance with a philosophy, a doctrine…p. 202
43A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · p. 391 cita
[58]1982-2003,p. 139. 32 José Félix LAfaurie Rivera, presidente de Fedega/l, discurso de inauguración del XXX Congreso Nacional de Ganaderos, noviembre de 2006. 41 IV ÁN CEPEDA Y JORGE ROJAS Patriótica, de candidatos al concejo, sindicalistas, maestros, indígenas y profesores, no lesionó la capacidad de los grupos…p. 39
44Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 1011 cita
[60]de la tregua entre el Gobierno y las FARC. Las elites y los militares de la región compartían una ideología anticomunista y el propósito de erradicar a las guerrillas, junto con otros factores, como la falta de recursos de las unidades militares, hacía que se comprometieran con los intereses de las minorías de la zona…p. 101
45Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1591 cita
[61]planes de quienes serían afectados por un proceso de paz exi- toso. Estos sectores —élites ganaderas y rurales, políticos locales tra- dicionales, etc.—, mediante una alianza estratégica con grupos de las Fuerzas Armadas y el narcotráfico, esperan neutralizar cualquier intento de paz con negociación, lo mismo que el…p. 159
46Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1641 cita
[64]armas, uniformes y alimentos), y las inversiones para consolidar una base social (droguerías, clínicas, escuelas y brigadas de salud). Los aportes de los ganaderos y las armas proveídas por el Ejército no bastaban para cubrir este esfuerzo de expansión. Poniéndolo en términos simples, había más necesidades que dinero.…p. 164
47Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1441 cita
[65]los parlamentarios, el ministro de Defensa justi fi có la violencia de los paramilitares, cali fi cándolos como grupos “de autodefensa”. Él estimaba que se trataba de una “subversión contra la subversión”, de una movilización de un “pueblo […] que se alza cuando es humillado y ultrajado” por los guerrilleros…p. 144
48Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 18, 360, 4213 citas
[66]sin detenerse, dirigidos en específico contra sus militantes debido a su identidad política. Fue genera- lizada porque se presentó en gran magnitud en todo el territorio nacional, con énfasis donde la dinámica de participación política de la UP fue más exitosa y en un extenso periodo de tiempo com- prendido entre 1984…p. 18
[68]nuestros ojos El genocidio de la unión patriótica 1984-2002 dos, que tienen que ver con la persistencia de una marginalización política y social de las víctimas UP y con un déficit en la respuesta del Estado frente a sus demandas de verdad, justicia, reparación integral y garantías de no repetición. 5.3.1. Afrontar la…p. 360
[87]acudien- do a informes, decisiones judiciales de índole nacional e interna- cional, conceptos, peritajes y testimonios. Estas fuentes destacaron la sistematicidad y generalidad como aquellos hilos que permitie- ron establecer relaciones entre el conjunto de victimizaciones con- tra los miembros de la UP a través del…p. 421
49Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 705, 7082 citas
[67]y el encarcelamiento judicial de los 2423 Prensa Cajar, «Masacre de Caño Sibao». 2424 Corporación para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Reiniciar), «Base de datos, Víctimas identificadas UP 1984-2006». 2425 Testimonio de Carlos Alfonso Velázquez, coronel (r) del Ejército y catedrático universitario…p. 708
[76]armado 2414. Además de las violencias letales, los integrantes de la UP y las personas relacio- nadas con ella sufrieron otros tipos de violaciones de derechos humanos que, si bien 2413 JEP-CEV-HRDAG, «Proyecto conjunto de integración de datos y estimaciones estadísticas sobre violaciones ocurridas en el marco del…p. 705
501989María Elvira Samper · 2019 · p. 48, 522 citas
[69]de un hecho inicuo que tiene que conmover a toda la sociedad colombiana y llamar a la solidaridad en momentos de crisis”. El ministro de Gobierno, Raúl Orejuela Bueno, sostiene que se trata de un “complot contra la democracia y el proceso de paz del Gobierno”, y el PC protesta por lo que considera la pasividad del…p. 52
[86]y desmoralizar a comunidades enteras. Entre 1984 y 2000, la campaña exterminio adelantada por narcoparamilitares con la complicidad de agentes del Estado, deja por lo menos 4.153 personas asesinadas o desaparecidas, sin contar a las víctimas de tipos de violencia no letal. En diciembre de 2012, dentro del proceso de…p. 48
51El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1792 citas
[71]de drogas [...]” 9. El tratar de menospreciar a las víctimas, difamar de su vida personal y atacar su dignidad para justificar vulgarmente el crimen, se volvió algo rutinario. Y los grandes medios lo multiplicaban. Las investigaciones fueron demostrando que a Pardo Leal lo habían matado sicarios del narcotraficante…p. 179
[72]de drogas [...]” 9. El tratar de menospreciar a las víctimas, difamar de su vida personal y atacar su dignidad para justificar vulgarmente el crimen, se volvió algo rutinario. Y los grandes medios lo multiplicaban. Las investigaciones fueron demostrando que a Pardo Leal lo habían matado sicarios del narcotraficante…p. 179
52Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 1821 cita
[74]adulto y desplazado), N° 14 (Hombre, adulto y desplazado); Equipo Nizkor & Derechos Human Rights, Tomo I, Op. Cit. 238 Base de Datos de Información Electoral para el Alto Nordeste Antioqueño (1978−1998), CNMH. 180 Silenciar la democracia. Las masacres de remedios y segovia 1982–1997 Línea de Tiempo N°. 7 Preferencias…p. 182
5325 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 271 cita
[75]pareciera oposición. Ello significó la práctica desaparición de la izquierda no ar- mada y de uno de los pocos logros tangibles de los acuerdos de paz 32. Así. para junio de 1987 se hizo explícito el fin de la tregua con las Farc, que de tiempo atrás no funcionaba en la práctica. Ante el recrudecimiento de la ·•guerra…p. 27
54Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 2441 cita
[77]el pueblo que sea de izquierda (...). yo me salí. Y... porque... a la familia donde yo vivía, la sacaron... la fueron a buscar. Ya le habían matado a un hermano, porque era de la UP. Y iban [sic] por el resto de las personas, entonces tocó salir en la noche, disfrazados de mujeres en una lanchita pa’ [Nueva] Colonia.…p. 244
55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 871 cita
[78]Sanabria había sido amenazado tanto físicamente como por vía 208 Ibíd., 102. 209 Ibíd. 210 Entrevista 150-PR-00657. Académico de la Universidad de la Amazonía que fue testigo de ese momento en Caquetá. 88 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon telefónica, por agentes del Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal…p. 87
56Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 cita
[79]municipios predominantemente campesinos. El campesinado fue una parte importante de las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica. Como se puede evidenciar en el mapa 5, los asesinatos de militantes de este partido se cometieron en zonas alejadas de las grandes ciudades capitales y en los límites de la…p. 94
57Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 671 cita
[82](Iepri, persona entrevista- da, Proyecto “Sistema político y Violencia 1970-1998”, 2000). Rodríguez Gacha tenía conflictos de distinta naturaleza con las FARC: en la época en mención, este narcotraficante había es- tructurado en los Llanos del Yarí un complejo de laboratorios para la producción de cocaína 11, había…p. 67
58Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en ColombiaAlejandro Castillejo-Cuéllar · 2022 · p. 2791 cita
[84]un tiempo y ahora aparece así como de la nada». Como que de repente me convertí en una especie de enemigo interno. Así que dije: «Bueno, esto es una situación que ya no puedo soportar», y me fui a trabajar en el ámbito de colegios para ahorrar plata y tomar la decisión de salir huyendo del país. Volumen Testimonial…p. 279
59Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 1142 citas
[88]de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…p. 114
[89]de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…p. 114