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Biografía

Pablo Escobar

Crisis y narcotráfico

1949–1993

18 min de lectura48 documentos
Nacimiento1949, Rionegro, Antioquia
Fallecimiento2 de diciembre de 1993, Medellín
RolesJefe del Cartel de Medellín · Narcotraficante
Lugar principalMedellín
Período históricoCrisis y narcotráfico1974–1990
03

La biografía

Pablo Emilio Escobar Gaviria (Rionegro, Antioquia, 1949 – Medellín, 2 de diciembre de 1993) fue el jefe del Cartel de Medellín y, durante los años ochenta y comienzos de los noventa, el narcotraficante más poderoso del mundo. Su trayectoria condensa como ninguna otra la fractura colombiana de finales del siglo XX: convirtió la debilidad institucional del Estado, la exclusión estructural de las comunas de Medellín y la voracidad del mercado estadounidense de cocaína en una empresa criminal con poder territorial, base política, ejército propio y capacidad para negociar de igual a igual con el gobierno. Diputado suplente a la Cámara en 1982, séptimo hombre más rico del planeta según Forbes en 1989, autor intelectual del asesinato de un ministro de Justicia, tres candidatos presidenciales y decenas de jueces, responsable de una campaña terrorista que dejó a Colombia al borde del colapso institucional, Escobar no fue un capo más: fue el punto donde se anudaron el narcotráfico global, el paramilitarismo, la corrupción política y una violencia urbana que hizo de Medellín, durante casi una década, la ciudad más letal del hemisferio.

02

Línea de vida

  1. 1974

    Primeros pasos en el narcotráfico

    Leer contexto

    Escobar inició su carrera criminal por la marihuana, antes de que la cocaína se convirtiera en su negocio principal a mediados de los años setenta, cuando ya contaba con redes, contactos y una disposición para la violencia que lo distinguiría del resto.

  2. 1982

    Elección a la Cámara de Representantes

    Leer contexto

    Intentó inscribirse en las listas del Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán, quien lo desautorizó y expulsó. Fue elegido suplente a la Cámara por otra lista liberal, buscando fuero y protección política. La revista Semana lo describió ese año como uno de los hombres más ricos del mundo y acuñó el apodo 'Robin Hood paisa'.

  3. 1984

    Desmantelamiento de Tranquilandia y asesinato de Lara Bonilla

    Leer contexto

    En marzo y abril de 1984 el gobierno desmanteló Tranquilandia, complejo de procesamiento de cocaína en el río Yarí (Caquetá) con seis pistas aéreas, diecinueve laboratorios y 2.500 kilogramos de cocaína pura valorados en 1.200 millones de dólares. El 30 de abril fue asesinado el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, primer eslabón de la cadena de crímenes del cartel contra figuras públicas.

  4. 1989

    Cúspide del poder y escalada terrorista

    Leer contexto

    Forbes clasificó a Escobar como el séptimo hombre más rico del mundo con una fortuna estimada en 24.000 millones de dólares. Ese mismo año ordenó el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán en Soacha (agosto), hizo explotar un avión de Avianca en vuelo matando a 107 personas (noviembre) y bombardeó la sede del DAS en Bogotá (diciembre), todo con el objetivo estratégico de impedir la extradición.

  5. 1991

    Prohibición constitucional de la extradición y entrega negociada

    Leer contexto

    La Asamblea Constituyente de 1991 prohibió la extradición por vía constitucional, resultado parcial de la campaña terrorista del cartel. Escobar se entregó a las autoridades colombianas y fue recluido en La Catedral, prisión de condiciones privilegiadas que él mismo contribuyó a diseñar.

  6. 1993

    Fuga, terrorismo final y muerte

    Leer contexto

    Tras escapar de La Catedral en 1992, Escobar continuó la guerra desde la clandestinidad. El 30 de enero de 1993 un carro bomba en un centro peatonal de Bogotá mató a 21 personas, muchas de ellas niños. Fue localizado y abatido por la Policía Nacional el 2 de diciembre de 1993 en Medellín, un día después de cumplir 44 años.

Los orígenes: la escuela, la calle y la primera coca

Nació en Rionegro en una familia modesta. Su madre, Hermilda Gaviria, era maestra de escuela; el sueldo público, entonces como después, llegaba con retraso, y hay un episodio documentado en que Hermilda robó un par de zapatos para que Pablo pudiera asistir a clases. La anécdota es pequeña pero condensa un dato mayor: la Colombia rural y de pueblo intermedio en la que se formaron los grandes capos de la primera generación estaba marcada por la precariedad material y por la sombra de la Violencia partidista de mediados de siglo. Las familias del futuro Cartel de Medellín —los Escobar, los Ochoa, Rodríguez Gacha— compartían ese fondo: exclusión, movilidad frustrada y una experiencia temprana de la violencia política como forma normal de gobierno.

Escobar entró al negocio ilícito por la puerta que estaba abierta a comienzos de los setenta: la marihuana. Cuando la cocaína desplazó a la hierba como producto estrella de la exportación clandestina hacia Estados Unidos, a mediados de esa década, él ya tenía redes, contactos y una disposición para la violencia que lo distinguiría del resto. Hacia finales de los setenta operaba con Gustavo Gaviria, su primo y socio de siempre, y se acercaba al clan Ochoa y a José Gonzalo Rodríguez Gacha, con quienes conformaría la cúpula del cartel. Los detalles biográficos de esos años —los primeros contrabandos, los primeros muertos, los primeros millones— quedan cubiertos por la niebla que rodea a cualquier historia criminal, pero el resultado es nítido: a comienzos de los ochenta, Escobar era ya el hombre más poderoso de Medellín.

El Cartel de Medellín: arquitectura de una empresa

El Cartel de Medellín no fue una organización unificada al estilo de las mafias italianas, sino una federación de familias y grupos con centro en el Valle de Aburrá y ramificaciones a lo largo de las rutas de la cocaína. Su geografía interna es reveladora. La cúpula —Escobar, los Ochoa, Rodríguez Gacha— operaba desde el sur del Valle: Envigado y El Poblado, los municipios y comunas de la burguesía antioqueña, donde el dinero nuevo podía disfrazarse de dinero viejo. Las bandas duras, en cambio, se concentraban en el norte: las comunas nororiental y noroccidental de Medellín y el municipio de Bello, donde vivían los jóvenes que hacían el trabajo sucio. En medio, una red de oficinas de cobro articulaba deudas, ejecuciones y cobros, y el barrio Antioquia funcionaba como enclave del mercado de armas y drogas.

La producción tenía su propia geografía. Tranquilandia, el mayor complejo de procesamiento de cocaína del cartel, se levantaba en una isla del río Yarí, en el Caquetá amazónico: seis pistas aéreas, diecinueve laboratorios, seis conjuntos de edificios. Cuando el gobierno lo desmanteló en marzo y abril de 1984, encontró 2.500 kilogramos de cocaína pura valorados en 1.200 millones de dólares. Fue un golpe importante, pero también un punto de inflexión productivo: la caída de Tranquilandia obligó al cartel a abandonar el modelo de la gran hacienda cocalera centralizada y a dispersar los laboratorios por los Llanos y la Amazonía, en manos de familias y grupos más pequeños. La descentralización, paradójicamente, hizo al negocio más resiliente.

El aparato armado combinaba dos figuras. Los sicarios —matones a sueldo, casi siempre adolescentes de las comunas— cubrían el escenario urbano: asesinatos selectivos, atentados, control barrial. Los paramilitares, con base rural, controlaban territorios estratégicos y libraban las disputas por tierras, laboratorios y rutas contra las guerrillas. Esa maquinaria, articulada con locales de fachada, negocios legales, camiones y oficinas repartidos por Medellín, integraba la logística de una ciudad entera en el circuito de la cocaína.

La política: candidato, congresista, "Robin Hood paisa"

A comienzos de los ochenta, Escobar decidió que el dinero no bastaba: quería protección política. Su instrumento fue el clientelismo a gran escala. Construyó canchas de fútbol en barrios pobres, repartió mercados, levantó un barrio entero para las familias que vivían del basurero de Moravia —el hoy llamado Barrio Pablo Escobar— y se dejó ver como el rico que sí bajaba a las comunas. La operación funcionó. En los barrios altos de Medellín aparecieron altares con su imagen, se le atribuyeron milagros y su figura pasó a habitar un lugar ambiguo entre el capo y el santo.

En 1982 intentó dar el salto formal. Quiso inscribirse en las listas del Nuevo Liberalismo, el movimiento renovador de Luis Carlos Galán Sarmiento, pero Galán lo desautorizó y lo expulsó. Escobar terminó siendo elegido a la Cámara de Representantes como suplente por otra lista liberal. La curul le daba lo que buscaba: fuero, presencia institucional, cercanía a los círculos del poder. La imagen pública del "Robin Hood paisa" se consolidó en esos meses con ayuda de la prensa. Semana publicó un artículo que lo describía, a sus 33 años, como uno de los hombres más ricos del mundo y detallaba su presencia en los barrios populares. No hizo falta una estrategia de marketing planificada: la relación entre el capo y los medios impresos colombianos produjo, casi por inercia, un personaje moralmente ambiguo que la literatura, el arte y la cultura popular seguirían reconfigurando durante décadas. Ningún colombiano ha tenido, antes ni después, ese talento para moldear la opinión pública.

El equilibrio duró poco. El ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, uno de los cuadros de Galán, decidió enfrentarlo desde el gobierno de Belisario Betancur. Denunció públicamente que el flamante representante suplente era un narcotraficante, le negó el derecho de ocupar su curul y llevó al Estado colombiano a admitir, por primera vez con nitidez, que el narcotráfico había capturado franjas enteras del sistema político. Lara fue asesinado el 30 de abril de 1984 por sicarios enviados por el cartel. Fue el primer eslabón de una cadena de crímenes contra figuras públicas que definiría la década.

La guerra contra el Estado

El asesinato de Lara Bonilla marcó el paso de Escobar del clientelismo a la guerra abierta. La razón de fondo era una: la extradición. Estados Unidos había firmado con Colombia un tratado que permitía juzgar a los capos en su territorio, y para Escobar y sus socios —agrupados bajo el nombre de Los Extraditables, con el lema "preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos"— esa era una amenaza existencial. Toda la escalada terrorista de la segunda mitad de los ochenta y comienzos de los noventa tuvo ese objetivo estratégico.

La estrategia combinó tres frentes. Primero, el asesinato selectivo de figuras públicas que representaban al Estado o a la prensa crítica. Luis Carlos Galán, el mismo que lo había expulsado del Nuevo Liberalismo y que se perfilaba como el próximo presidente comprometido con desmantelar los carteles, fue asesinado en agosto de 1989 en Soacha, a las afueras de Bogotá, mientras hacía campaña. Segundo, el terrorismo indiscriminado. En noviembre de 1989 el cartel hizo estallar en pleno vuelo un avión comercial de Avianca con el objetivo de matar al candidato César Gaviria —que no iba a bordo—; murieron los 107 pasajeros y tripulantes. Un mes después, una bomba destruyó la sede del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en el centro de Bogotá, dejando decenas de muertos y cientos de heridos. Tercero, la guerra contra el aparato judicial: entre 1979 y 1991 fueron asesinadas 290 personas en cumplimiento de funciones judiciales, y una encuesta de 1987 registró que el 25,4% de los jueces y juezas colombianos había sido objeto de amenazas directas o contra sus familiares.

La campaña dio resultados parciales. La extradición fue prohibida en 1987; Virgilio Barco la reactivó tras el asesinato de Galán en 1989; la Asamblea Constituyente de 1991 la prohibió por vía constitucional, y solo en 1997 quedaría restablecida de manera definitiva. El terror funcionó. Escobar consiguió cambiar la Constitución a punta de bombas.

La violencia contra la prensa fue proporcional. Entre 1986 y 1995 fueron asesinados 62 periodistas en Colombia —frente a 18 en el decenio anterior— y Antioquia concentró una parte desproporcionada de los casos. El asesinato de Guillermo Cano, director de El Espectador, y el secuestro y muerte de la periodista Diana Turbay quedaron como los símbolos de esa guerra contra el oficio de informar.

El cinismo del proyecto tuvo un momento paradigmático el 30 de enero de 1993, cuando un carro bomba estalló en un centro peatonal de Bogotá lleno de familias que compraban útiles escolares. Murieron 21 personas —muchas de ellas niños— y más de un centenar quedaron mutiladas. Escobar comentó, sobre las víctimas civiles: "gente inocente muere en todas las guerras". La frase, escueta, resume su comprensión del asunto: no era un narcotraficante que había perdido la cabeza, era un jefe militar irregular que había declarado la guerra a un Estado y asumía las consecuencias con frialdad clínica.

La riqueza y su forma de vida

En 1989 Forbes clasificó a Escobar como el séptimo hombre más rico del mundo, con una fortuna estimada en 24.000 millones de dólares. La cifra hay que leerla con cautela —el patrimonio de un narcotraficante es difícil de auditar—, pero el orden de magnitud es correcto: la mafia colombiana había capturado una tajada del mercado global comparable a la de las grandes corporaciones legales.

Esa fortuna se materializó en un catálogo de bienes que resume una época: propiedades inmobiliarias de lujo con helipuertos, aviones y helicópteros, automóviles de alta gama, bancos, grandes extensiones de tierra en Antioquia y el Magdalena Medio, y un zoológico privado con animales importados. La Hacienda Nápoles, sobre la vía Medellín–Bogotá, en jurisdicción de Puerto Triunfo, funcionaba como la vitrina física del imperio: kilómetros cuadrados de fincas, animales exóticos, la avioneta que remataba la portada como emblema. Nápoles no era solo una residencia; era el gesto público de un poder que se sabía por encima de la ley y quería exhibirlo. En Puerto Triunfo y en el Magdalena Medio, esa presencia se tradujo también en clientelismo territorial: fiestas campesinas, regalos navideños, gestos que grupos armados posteriores retomarían para reclamar la misma legitimidad popular.

La red: familia, socios, enemigos

La organización de Escobar tenía un núcleo familiar y otro criminal, y ambos se entrelazaban. Su madre Hermilda, su hermano Roberto —"El Osito"—, su esposa María Victoria Henao y sus hijos Juan Pablo y Manuela ocuparon distintos lugares en la logística, el escondite y la protección del capo. Gustavo Gaviria, primo y socio fundador, fue su compañero desde el principio hasta su muerte a manos de la Policía en 1990.

En la cúpula del cartel, los hermanos Jorge Luis y Fabio Ochoa aportaban el músculo empresarial y las conexiones sociales; Carlos Lehder, el enfant terrible germano-colombiano, aportaba la infraestructura aérea y la ruta caribeña por Norman's Cay hasta su captura y extradición en 1987; José Gonzalo Rodríguez Gacha, "El Mexicano", aportaba el brazo rural y paramilitar, con base en Cundinamarca, Boyacá y los Llanos. Rodríguez Gacha fue determinante en llevar el paramilitarismo del Magdalena Medio a los Llanos Orientales, articulando narcotráfico y contrainsurgencia.

Del otro lado, los enemigos se acumulaban. Rodrigo Lara Bonilla, Luis Carlos Galán, Guillermo Cano, Diana Turbay, los jueces sin rostro, el ministro Enrique Low Murtra, el procurador Carlos Mauro Hoyos —lista larga y aún incompleta— cayeron por oponérsele, o simplemente por hacer su trabajo. A su alrededor se armaba otro círculo, más ambiguo: el de los aliados que se volvieron rivales, los rivales que se volvieron cazadores, los cazadores que se convirtieron en jefes paramilitares.

Escobar, MAS y paramilitarismo

Uno de los aportes más duraderos —y menos discutidos en la cultura popular— de Escobar a la historia colombiana fue su papel en la consolidación del paramilitarismo. La primera ficha del tablero fue el MAS (Muerte a Secuestradores), creado en diciembre de 1981 después del secuestro de Marta Nieves Ochoa por el M-19. La respuesta de los capos del Cartel de Medellín ante ese secuestro —una ofensiva armada contra las guerrillas urbanas— sentó un precedente: los narcotraficantes podían y querían actuar como ejércitos privados contrainsurgentes.

Ese precedente se expandió por el Magdalena Medio, donde el cartel había comprado tierras desde los años setenta. Allí, la conjunción de propietarios amenazados por las guerrillas, sectores de la fuerza pública dispuestos a tolerar la delegación de la contrainsurgencia y narcotraficantes con dinero y armas produjo el paramilitarismo colombiano moderno. Fidel Castaño Gil, jefe de seguridad del cartel, se movía con soltura entre Escobar, Rodríguez Gacha y los Ochoa, y en los años ochenta consolidó su propio proyecto paramilitar en Córdoba y Urabá con su hermano Carlos. El paramilitarismo, en esa fase, no era todavía un actor autónomo: era el brazo rural de un narcotráfico que había aprendido a hacer política armada.

El cambio de calidad llegó cuando Escobar intentó centralizar el poder del cartel y comenzó a asesinar a socios que consideraba desleales o excesivamente autónomos. La ruptura interna se precipitó con el robo de veinte millones de dólares a los hermanos Moncada y con el posterior asesinato de Moncada y Galeano ordenado por Escobar. El ala empresarial del cartel —los sobrevivientes de esas familias, los Castaño, sectores del Magdalena Medio— dejó de considerarlo un aliado y empezó a considerarlo un problema. Escobar había convertido al paramilitarismo en un huérfano poderoso; ese huérfano se le volvería en contra.

La Catedral: el Estado que negocia

En junio de 1991, con la Asamblea Constituyente en pleno debate sobre la extradición, Escobar se entregó a las autoridades. Lo hizo bajo condiciones dictadas por él mismo: sería recluido en un recinto construido a sus especificaciones en las montañas de Envigado, conocido popularmente como La Catedral. El "penal" tenía canchas de fútbol, bar, jacuzzi, salas de reunión, guardias designados por el propio Escobar y una vista privilegiada del Valle de Aburrá. El día de su entrega coincidió con la aprobación por la Constituyente del artículo que prohibía la extradición de nacionales.

La Catedral fue, más que una cárcel, la formalización de una tregua. El gobierno de César Gaviria reconoció, por vía de los hechos, que no tenía capacidad de imponer términos a Escobar y que negociar su rendición era preferible a seguir sepultando ministros, candidatos y jueces. Desde allí, el capo continuó dirigiendo homicidios, ordenando cobros y gestionando su negocio. La ficción del encierro se sostuvo poco más de un año.

El 21 de julio de 1992, ante rumores de un traslado y de un procedimiento judicial en su contra, Escobar se fugó de La Catedral. La huida —caminando de noche, casi sin tropiezos, con la guardia neutralizada— humilló al Estado y al presidente Gaviria. Terminó la ficción y comenzó la cacería.

Los Pepes y la caza final

Los dieciséis meses siguientes fueron los más sanguinarios de la historia reciente de Medellín. La persecución de Escobar produjo una alianza que reconfiguró la política colombiana: los Perseguidos por Pablo Escobar (Pepes), anunciados públicamente por Fidel Castaño el 31 de enero de 1993 —un día después del atentado del centro peatonal en Bogotá—, aunque el grupo se había venido articulando desde finales de 1992.

La composición de los Pepes es la clave del asunto. Los integraban los hermanos Fidel y Carlos Castaño; los sobrevivientes de los clanes Galeano y Moncada, incluido Diego Fernando Murillo, alias "Don Berna"; las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá; y el Cartel de Cali —los hermanos Rodríguez Orejuela y sus socios—, que veían en la caída de Escobar una oportunidad económica de primer orden. La coalición que finalmente derrotó a Escobar era en su mayoría narcotraficante y paramilitar.

La colaboración con el Estado fue estrecha y documentada. Los Pepes compartían información con el Bloque de Búsqueda —la unidad especial creada en 1992 para la cacería—; miembros de los Pepes visitaban la sede del Bloque en la Escuela Carlos Holguín de Medellín; y la coordinación siguió pese a que en abril de 1993 el ministro de Defensa Rafael Pardo ordenó suspenderla. Del lado internacional, la CIA, la DEA y la Fuerza Aérea de Estados Unidos entrenaron y apoyaron al Bloque de Búsqueda, incluyendo pilotos que operaban junto a sus contrapartes colombianas.

La contabilidad de los Pepes fue devastadora: torturaron y asesinaron a abogados, contadores, financistas, familiares y subalternos de Escobar; volaron propiedades del capo; y desmontaron sistemáticamente su red de protección. Escobar respondió atacando lo que le quedaba: bombas, secuestros, amenazas. Pero se le acababan los recursos. El respaldo popular en las comunas, del que confiaba para esconderse, se erosionaba a medida que sus enemigos ejecutaban a quienes lo protegían.

El 2 de diciembre de 1993, un día después de su cumpleaños número 44, Pablo Escobar fue localizado en una casa del barrio Los Olivos, en Medellín, y abatido en el techo de la vivienda por hombres del Bloque de Búsqueda comandado por el coronel Hugo Martínez. La operación contó con inteligencia proveniente de los Pepes y de las agencias estadounidenses. Terminaba así el narcoterrorismo del Cartel de Medellín, aunque el fenómeno del narcotráfico continuaría con el Cartel de Cali —desmantelado entre 1994 y 1995— y, después, bajo formas más fragmentadas.

Medellín: la ciudad que fabricó y padeció

El daño más profundo de la era Escobar no ocurrió en Bogotá ni en el sistema político nacional, sino en Medellín. La ciudad quedó atravesada por una geografía criminal que fue también una geografía social: la cúpula del cartel en el sur, las bandas duras en el norte, y una masa de jóvenes de las comunas convertidos en el material humano del sicariato. Escobar canalizó la exclusión, la pobreza y la rebeldía de esos jóvenes ofreciéndoles dinero a cambio de servicios violentos, y con eso reconfiguró el sistema de valores de sectores enteros de la juventud popular: el consumismo ostentoso, el dinero rápido y la muerte joven desplazaron los referentes previos y produjeron lo que en la ciudad se llamó, con desprecio y con lucidez, la "cultura traqueta".

Las cifras acompañan el relato. Desde 1986, el homicidio se convirtió en la primera causa de mortalidad general en Medellín, y su participación en el total de muertes se había disparado desde el 3,5% de 1976. La ciudad ganó los epítetos internacionales de "capital de la droga de Colombia" y "cuna de sicarios", y la edad promedio de los sicarios se ubicaba en la adolescencia. La vida cotidiana se restringió severamente: los niños no iban a los parques, los adultos evitaban bares y discotecas, las mujeres enfrentaban un riesgo constante de violencia sexual y desaparición. Fue el precio de tener en la ciudad al hombre más rico del planeta.

La huella: paramilitarismo, cinismo estatal, memoria

La muerte de Escobar cerró un capítulo pero abrió otro peor. Los integrantes principales de los Pepes no se retiraron: los hermanos Castaño regresaron al sur de Córdoba con armas, hombres y una experiencia recién ganada en coordinación con el Estado, y en los años siguientes consolidaron lo que se llamaría Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la federación paramilitar que entre finales de los noventa y comienzos de los dos mil ejecutaría la mayor parte de las masacres del conflicto armado. Don Berna se convertiría en el hombre fuerte del bajo mundo de Medellín. La impunidad fue casi total: de los crímenes de los Pepes solo se investigó a los tres hermanos Castaño y a un socio de Escobar; únicamente Fidel Castaño fue condenado por promoción y financiación de grupos armados; ningún miembro del Bloque de Búsqueda fue llevado a juicio, pese a las evidencias reunidas por el fiscal Gustavo de Greiff.

El legado internacional es igualmente incómodo. La guerra contra Escobar no fue una guerra contra el narcotráfico en general: fue una guerra contra Escobar en particular, ejecutada mediante alianzas con otros narcotraficantes —el Cartel de Cali, sobre todo— y con paramilitares. Esa selectividad, tolerada por las agencias estadounidenses que operaban en Medellín, dejó intactas otras redes de corrupción y facilitó la continuidad del negocio bajo nuevos actores. La política antidrogas de Washington operó, en Colombia como en Centroamérica, con doble rasero: mientras se exigía la extradición de los capos, ciertos traficantes con vínculos con la CIA gozaron de facilidades, según documentó la investigación del senador John Kerry sobre el financiamiento de los Contras nicaragüenses.

El legado simbólico tiene, por su parte, la ambigüedad que Escobar cultivó en vida. El "Robin Hood paisa" persiste en fragmentos de la memoria popular de las comunas donde construyó viviendas y canchas; el monstruo narcoterrorista persiste en la memoria de las víctimas y de la clase política que él quiso doblegar. La industria cultural —series, documentales, novelas— ha oscilado entre ambos polos con una fascinación que no siempre distingue entre reconstruir y celebrar. En Medellín, el pulso por qué recordar y cómo recordarlo sigue abierto: hay tumbas que reciben visitantes como a un santo popular y hay familias que llevan tres décadas esperando justicia por hijos, esposos o padres asesinados.

Lo que Escobar deja como pregunta política es más incómodo que su biografía. No fue solo el producto de un Estado débil y una sociedad excluyente: fue también un empresario del crimen con una capacidad excepcional para leer y explotar esas debilidades, para producir consenso donde no lo había, para negociar los términos de su propio encarcelamiento. Y la manera en que fue derrotado —a través de una alianza entre el Estado colombiano, el Cartel de Cali, los futuros jefes de las AUC y las agencias de Estados Unidos— hipotecó a Colombia durante otra generación. La victoria de diciembre de 1993 no cerró el ciclo de la violencia; solo cambió sus actores. Comprender a Pablo Escobar es, todavía hoy, comprender por qué esa transformación fue posible y cuánto costó.

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Relacionadaspor co-ocurrencia
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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

48 documentos · 70 fragmentos
01More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · Página 1061 cita
[1]

recalled how his mother taught school during the day and at night cleaned the house, shopped, cooked, sewed all of their clothes, and did the wash, provid- ing them with "simple, but very clean clothes." Yet a thread of larceny and desire runs through even this familiar tale. Once, Roberto wrote, Pablo was sent home…

p. 106
02Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · Páginas 166, 1702 citas
[2]

debajo de la mesa, evadiendo los altos gravámenes de importación que fijaba el gobierno, y creando así una ventana lucrativa para el mercado negro. Entonces surgió una nueva oportunidad. A finales de los sesenta, y a instancias de los Estados Unidos, el gobierno mexicano fumigó las plantaciones de marihuana con…

p. 166
[16]

uno de ellos —al que tenía la fama de ser el más poderoso y rico de todos— a los sagrados recintos del Congreso nacional. En un gesto que le costaría la vida, Rodrigo Lara Bonilla, el ministro de Justicia, se opuso abiertamente a Escobar, acusándolo en público de ser un narcotraficante y negándole el derecho a ocupar…

p. 170
03Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · Páginas 189, 1972 citas
[3]

y guardaespaldas que posteriormente partici- paron en el narcotráfico; el más famoso de ellos fue Gonzalo Rodríguez Gacha. El otro fenómeno que contribuyó a crear un contexto favorable al narcotráfico fue la violencia. Los grandes capos de la primera generación de narcotraficantes, aquellos que el país conoció durante…

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[57]

las inmensas riquezas genera- das por el narcotráfico estaban produciendo una profunda trans- formación de la sociedad colombiana, la cual aún continúa. Las jerarquías sociales, el destino de las inversiones, el régimen polí- tico, todo esto fue afectado completamente por el narcotráfico. Fue en el terreno político…

p. 197
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 2541 cita
[4]

tica que se impuso poco a poco en todas partes: joyas ostentosas, ropas estridentes y de marca, casas y edificios con exceso de lujos, grifer í as y decoraciones doradas, operaciones de cirug í a pl á stica que convert í an a las muje res en objetos que se exhib í an junto a carros y joyas lujosas. Pod í an enfrentar…

p. 254
05Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · Páginas 278, 2812 citas
[5]

nar - rates how people fight with rats, chickens, and stray dogs for food. After describing a Dantesque scenario, it narrates in a descriptive movie-style tone how people act when Escobar arrives in the neighborhood. The capo gets out of his Havana Renault 18, while the kids run toward him to say hi and hug him. They…

p. 281
[6]

completely censured? The short answer: Because his public persona was more morally ambiguous and lay - ered than, most likely, the actual individual. It is Escobar, the persona not the person, that got entangled with some features of Colombian national identities; that is, with our self-understanding, and with the…

p. 278
06Pablo Escobar and Colombian NarcocultureAldona Bialowas Pobutsky · 2020 · Página 11 cita
[7]

Introduction Escobar was a serious bandido. A bandido’s bandido. [Escobar era un bandido serio. Un bandido muy bandido.] Germán Caycedo Castro, Operación Pablo Escobar, 75 He became a legend who controlled everything from the shadows.... At the height of his splendor, people put up altars with his picture and lit…

p. 1
07Pablo Escobar: Colombia's Hero or Villain? History of the Greatest Drug LordJ.D. Rockefeller · 2015 · Página 171 cita
[8]

drug kingpins in exchange for them giving up drug trade and trafficking. He mounted a serious terror campaign that led to the killings of many authorities as well as innocent civilians. This managed to shift public opinion against him and resulted in breakdowns with alliances in the Colombian drug industry. In 1989,…

p. 17
08Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · Páginas 134, 1702 citas
[9]

(Daza, 2016, página 12). La operación de las redes del narcotráfico tuvo efecto en el posiciona- miento de Medellín y del Valle de Aburrá como parte de una red global de ciudades epicentro de la cocaína. Asimismo sirvió para crear una territo- rialización local del crimen, con la cúpula del Cartel operando desde el…

p. 134
[29]

los años de la violencia (1982-1994) A partir de 1982 las violencias asociadas al conflicto armado en Me- dellín se inscribieron en un contexto profundamente turbulento que hacía difícil diferenciar claramente los objetivos buscados y los medios empleados por los diferentes protagonistas. En ese escenario encon-…

p. 170
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 811 cita
[10]

desde La Macarena a “poner orden” y controlar el territorio» 187. Y aunque durante los años setenta y principios de los ochenta los narcotraficantes mantuvieron una relación económica relativamente pacífica y mediada por la cola- boración con las guerrillas, que ejercían control sobre los cultivos de coca, pronto los…

p. 81
10Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · Página 4761 cita
[11]

giving it roughly the same boundaries as those proposed by Lozano y Lozano and designating Puerto Inírida as its capital. Today the Yarí region remains part of the department of Caquetá. In the 1980s an island in the Yarí River became a cocaine-processing center controlled by the Medellín Cartel. Known as…

p. 476
11Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 891 cita
[12]

271. De hecho, los guerrilleros llamaban a este sector «el triángulo de las Bermudas», pues el que allí entraba desaparecía. En los años siguientes al desmantelamiento de Tranquilandia, se transformó la hacienda cocalera y se pasó a un modelo descentralizado, si bien se sostuvo el modelo de control vertical. En la…

p. 89
12Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 108, 111, 1203 citas
[13]

carga; de las cocinas o laboratorios químicos, a la venta directa de pasta y del alcaloide o a su trueque por armas. En esta confusa historia se fraguaron alianzas tran- sitorias y guerras locales episódicas entre guerrillas y organizaciones de nar- cotraficantes. Por entonces había llegado a su cénit el modelo…

p. 120
[56]

Estado central y bandas criminales con el objetivo aparente de "civilizar” la activi dad criminal; es decir, el "cero tolerancia” a la violencia desembozada, en el sentido del mencionado "proceso civilizatorio". A comienzos de la década de 1980 nuevos vocablos como cartel de Medellín, narco-guerrilla, extraditable…

p. 108
[62]

en acciones paramilitares anticomunistas en el Mag dalena Medio. En esas circunstancias, la dea ofreció pruebas de las activida des del cartel de Medellín y sus miembros se desbandaron a Panamá. Confiaban que el general Noriega que, complotaba con las operaciones de drogas y armas dé Oliver North para derrocar a los…

p. 111
13Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · Páginas 256, 2642 citas
[14]

las condiciones estruc turales de las distintas sociedades sino también en las actuaciones particulares de los agentes legales e ilegales. A principios de los ochenta Pablo Escobar daría form a a las relaciones entre el estado y los criminales al declararle la guerra al estado colombiano. L a g u e r r a d e E s c o b…

p. 256
[43]

el ala empresarial, compuesta por traficantes multimillonarios. Cualquier chispa estaba presta para hacer estallar un conflicto interno. La chispa llegaría con el robo de veinte millones de dólares a los hermanos Moneada por uno de los sicarios de Escobar. En ese punto a Escobar le tocó elegir entre los bandidos —…

p. 264
14The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Páginas 421, 4502 citas
[15]

left dozens wounded and one dead; second, the bombing of Avianca flight 203 in November, which was an attempt to kill then presidential candidate César Gaviria but instead ended the lives of 107 passengers and crew; third, the early December bombing of the das, or Departamento Administrativo de Seguridad (Colombia’s…

p. 450
[55]

history of Colombia was called: the pepes. Our existence was tolerated by the public prosecutor’s office, the police, the army, the DAS (Colombia’s main intelligence agency), and the Attorney General’s Office. Even President César Gaviria Trujillo never ordered a move against us. Journalists applauded in silence. And…

p. 421
15Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Páginas 117, 1664 citas
[17]

opuesto a él—. Su más reciente víctima había sido el juez Gustavo Zuloaga, asesinado menos de cinco meses antes, por atreverse a abrir de nuevo un juicio en su contra. Por lo tanto, al preparar su campaña de violencia, el Patrón incluyó en sus cálculos la idea de que podía confiar en la famosa laxitud del sistema…

p. 117
[18]

opuesto a él—. Su más reciente víctima había sido el juez Gustavo Zuloaga, asesinado menos de cinco meses antes, por atreverse a abrir de nuevo un juicio en su contra. Por lo tanto, al preparar su campaña de violencia, el Patrón incluyó en sus cálculos la idea de que podía confiar en la famosa laxitud del sistema…

p. 117
[32]

centro peatonal, lleno de familias que compraban útiles escolares para el año acadé- mico que se iniciaba. El poderoso estallido mató a veintiuna personas, muchas de ellas bebés y niños, y mutiló a más de cien. Pablo Escobar siempre se había mostrado indiferente ante la muerte de espectadores inocentes asesinados en…

p. 166
[33]

centro peatonal, lleno de familias que compraban útiles escolares para el año acadé- mico que se iniciaba. El poderoso estallido mató a veintiuna personas, muchas de ellas bebés y niños, y mutiló a más de cien. Pablo Escobar siempre se había mostrado indiferente ante la muerte de espectadores inocentes asesinados en…

p. 166
16Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · Página 3012 citas
[19]

dejados por el Estado sino de otros grupos delincuenciales. Así, muchas de las acciones de búsqueda de legitimación fue- ron retomadas de las realizadas por Pablo Escobar en la región. Según cuenta una víctima en este municipio: “En ese entonces la comunidad no veía eso mal. La gente no veía eso. Y de pronto los…

p. 301
[20]

dejados por el Estado sino de otros grupos delincuenciales. Así, muchas de las acciones de búsqueda de legitimación fue- ron retomadas de las realizadas por Pablo Escobar en la región. Según cuenta una víctima en este municipio: “En ese entonces la comunidad no veía eso mal. La gente no veía eso. Y de pronto los…

p. 301
17Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 120, 1222 citas
[21]

«Solución Amistosa. Masacre de Villatina». 384 Entrevista 379-VI-00007. Mujer, familiar de víctima de masacre de Villatina. el desmadre (1991-2002) 123 consumismo que les decía a los jóvenes de las comunas: “si ustedes no tienen una moto, si no tienen unos tenis de marca, si no se visten de tal forma, si no tienen una…

p. 122
[49]

Don Berna (antiguo empleado de Galeano), y Carlos Mauricio García, alias Rodrigo Doble Cero (antiguo oficial del Ejército). Un exintegrante de Los Pepes le contó a la Comisión que a esa alianza se sumaron rápidamente agencias estadounidenses, desequilibrando a su favor la corre- lación de fuerzas y permitiéndoles dar…

p. 120
18Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 341, 4552 citas
[22]

Corte Suprema de Justicia. 911 Entrevista 429-VI-00011. Exfuncionario judicial, víctima, en el exilio. 456 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz Muchos funcionarios han ofrendado sus vidas y dedicado sus carreras a investigar los hechos para tratar de dar una respuesta a las víctimas y hacer rendir cuentas a los…

p. 455
[58]

Golfo y Los Caparrapos 609. En la Orinoquía se hay una investigación sobre una red de Martín Llanos y una red de apoyo entre la ciudad de Bogotá y el municipio de San Martín, Meta, del Erpac 610. El narcotráfico como actor contrainsurgente En los orígenes del narcotráfico hay una violencia propia de la actividad…

p. 341
19Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · Página 1551 cita
[23]

Su tratamiento se volvió de competencia de diferentes profesionales de la seguridad, sobre todo de la Policía y el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), para quienes la lucha contra las drogas constituía un vector de autonomía con respecto al Ejército. A pesar de que no es oportuno retomar aquí los detalles…

p. 155
20Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 5011 cita
[24]

que condujeran al cese al fuego y abrieran los caminos del diálogo nacional. La euforia del acuerdo firmado entre Gobierno y FARC-EP se vio enturbiada el 30 de abril por el asesinato del ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, el primero de una larga cadena de crímenes contra hombres públicos por parte de las…

p. 501
21Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 4151 cita
[25]

citizens to be tried in foreign jurisdictions, have been a source of national controversy since the 1980s. The assassination of the minister of justice in 1984 and the ensuing wave of terrorism and violence against judges, poli- ticians, and journalists was a strategy by the Medellm Cartel to pres- sure the state to…

p. 415
22Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1591 cita
[26]

cien dólares por asesinar a alguien, incluidos políticos y policías. La guerra entre el Estado y el cartel de Medellín, liderado por Escobar, se intensificó entre 1989 y 1990, periodo al que el historiador Marco Palacios se refiere como “de fuego cruzado”. 34 En agosto de 1989, mientras hacía campaña por la…

p. 159
23Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · Página 1721 cita
[27]

While he was happy to collect some of the proceeds, directly and indirectly, he didn’t like the trouble that came with them: the police, the U.S. Drug Enforcement Administration, and the squabbles over money and drug routes. One of his fellow commanders told me that the few who disobeyed his order with regard to the…

p. 172
24Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 2861 cita
[28]

legítimos en el de- recho pri va d o. El estigma soc ial hizo aún m ás impenetrable el mi s- terio del la vado de dinero. Un cuadro de tantos matices requería respuestas más inteligen- tes que la mera militarización del conflicto que vino por la vía de la ayuda de lo s Estados Unidos. Los equipos militares aportados…

p. 286
25El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · Página 162 citas
[30]

la violencia y sus actores. Según los estimativos del gobierno de Virgilio Barco Vargas, solo el 20 por ciento de los crímenes llegaban al co- nocimiento de las autoridades, y de estos solo el 4 por ciento obtenía una sentencia (Tirado, 1989, páginas 66 - 67). Se trata- ba, además, de un sistema asediado él mismo por…

p. 16
[31]

la violencia y sus actores. Según los estimativos del gobierno de Virgilio Barco Vargas, solo el 20 por ciento de los crímenes llegaban al co- nocimiento de las autoridades, y de estos solo el 4 por ciento obtenía una sentencia (Tirado, 1989, páginas 66 - 67). Se trata- ba, además, de un sistema asediado él mismo por…

p. 16
26La palabra y el silencio. La violencia contra periodistas en Colombia (1977-2015)Germán Rey, Camilo Vallejo Giraldo, María Angélica Nieto Uribe, Álvaro Fernando Núñez Zúñiga, Andrea Torres · 2015 · Páginas 78, 4032 citas
[34]

Gabriel 1989 Junio 17 Antioquia Medellín Agencia Slide Comunicación / El Siglo Prensa Periodista Fue asesinado por dos desconocidos en motocicleta que le dispararon cerca de la casa de sus familiares. Desconocidos 40 Gómez Murillo Guillermo 1989 Septiembre 16 Valle del Cauca Buenaventura El Espectador / El País / RCN…

p. 403
[35]

el gobierno de Turbay Ayala y buena parte del de Belisario Betancur—, su per fi l general no fue de la gravedad de los dos siguientes. El ascenso de la violencia narcotraficante. Segundo periodo comprendido entre 1986 y 1995 Como se observa en el cuadro 12, este periodo signi fi có un gran crecimiento de la violencia…

p. 78
27Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · Página 501 cita
[36]

June 1991 Escobar surrendered to authorities on condition that he dictate the terms of his im - prisonment, which was in a compound dubbed “the Cathedral,” and from which he continued to carry out hom i cides and drug business. When he es - caped from confinement in July 1992, the hunt for him galvanized a power - ful…

p. 50
28Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · Páginas 18, 1082 citas
[37]

de mutuo acomodamiento, celebrado por el gobierno de César Gaviria, mediante el cual se aprobó, a cambio de la no extradición, el sometimiento voluntario de los narcotraficantes a la justicia, con grandes rebajas de penas por colaboración. Con la entrega de Pablo Escobar, el capo más famoso, y sus colaboradores…

p. 108
[38]

extradición y al día siguiente se entregó a la justicia Pablo Escobar Gaviria, cabeza del cartel de Medellín y autor de innumerables asesinatos y varios atentados terroristas en lugares públicos. Su fuga de la cárcel de lujo que había acondicionado con sus propios recursos, seguida por su persecución y muerte a manos…

p. 18
29¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 1051 cita
[39]

fin del narcoterro- rismo. La prohibición constitucional de la extradición abrió el camino para la salida a la guerra del narcotráfico contra el Estado y viabilizó la implementación de la figura jurídica del sometimiento a la justicia como ruta para el desmantelamiento del Cartel de Medellín. Este aspecto será…

p. 105
30Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · Página 371 cita
[40]

la acción que ustedes sostienen», «no creemos que ustedes expresen una voluntad popular libre», es la hora de «una rectificación radical de años de equivocaciones». Pero las guerrillas no oyeron ni entendieron nada. Se encerraron en su mundo corporativo, se afianzaron como máquinas de guerra y renovaron sus planes…

p. 37
31Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · Página 1142 citas
[41]

de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…

p. 114
[42]

de la venta de “seguridad” contra robos. Durante dicho periodo el valor de la “vacuna” exigida por las FARC, es de 6.000 millones de pesos y la de minas 115 Elementos p a ra una g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia de oro se calcula que supera los 8.000 millones de pesos, y el de la protección a cultivos…

p. 114
32El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · Página 921 cita
[44]

un cuerpo de operaciones especializado conformado por integran- tes de la Policía Nacional y el Ejército Nacional, que recibió apoyo y entrena- miento de agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos), de la DEA (Departamento Antidrogas de los Estados Unidos), y de la Fuerza Área y el…

p. 92
33Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · Página 351 cita
[45]

PEPES. 23 The Castaños had grown distant from Pablo Escobar for several reasons, not least because of Escobar's stat ed affinity for left - wing guerrillas, and his alleged links to M - 19 and another rebel group, the National Liberation Army (Ejército de Liberación Nacional - ELN). Berna's motivations were less clear…

p. 35
34Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 1261 cita
[46]

tal in the training and financing of these groups, especially in the Atlantic Coast region. However, rivalries within the Medellín cartel and efforts by CIVIL-MILITARY RELATIONS IN COLOMBIA 114 Pablo Escobar to centralize his power contributed to many paramilitary groups breaking away from Escobar and working with the…

p. 126
35No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 284, 2872 citas
[47]

terrorista […]. Aunque ni la Policía Nacional de Colombia ni la Embajada de Estados Unidos aprueben las citadas acciones, quizá estas persuadan a Escobar por miedo a perder a miembros de su propia familia 846. 842 Pardo Rueda, La guerra sin fin, 51. 843 Bowden, Matar a Pablo, 219. 844 Ibid., 167. 845 Semana, «Fidel…

p. 284
[50]

de los Pepes. 860 DEA, «19930222» Telegrama, 1993 (NSA). 861 Ronderos, Guerras recicladas. 288 fifl prersnt Desde el 14 de abril de 1993 el ministro Pardo también fue informado de que uno de los oficiales de alto rango de la Policía mantenía contacto con Castaño. Aunque Pardo pidió que el oficial fuera relevado y que…

p. 287
36Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · Páginas 202, 2172 citas
[48]

a las familias de sus dos víctimas, a sus contadores y miembros de su círculo de negocios cercano. «Lo matamos por su amistad férrea con los Castaño y porque militaba con nuestros enemigos acérrimos, los del Cartel de Cali», dijo “Popeye”, casi el único sobreviviente de los sicarios de Escobar. 141 Días después,…

p. 217
[61]

secuestro de Ospina y los otros crímenes en los que había participado. Su confesión llevó a que las autoridades allanaran Las Tangas para buscar los cadáveres enterrados en la playa. Encontraron 22, entre ellos los de los hermanos Escobar, de 18 y 24 años, Ovidio Carmona, de 20 y Jorge David Martínez, de 21. 120…

p. 202
37Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · Página 531 cita
[51]

—, que luchaba por todos los medios militares posibles, para derribar el gobierno revolucionario sandinista, que había logrado deponer al sanguinario dictador Anastasio Somoza, sostenido durante décadas por los Estados Unidos. El presidente Reagan y el director de la CIA Bush, encargaron de la misión al coronel…

p. 53
38Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · Página 531 cita
[52]

—, que luchaba por todos los medios militares posibles, para derribar el gobierno revolucionario sandinista, que había logrado deponer al sanguinario dictador Anastasio Somoza, sostenido durante décadas por los Estados Unidos. El presidente Reagan y el director de la CIA Bush, encargaron de la misión al coronel…

p. 53
39Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 9151 cita
[53]

del Bloque de Búsqueda no fueron llevados a juicio, a pesar de las evidencias del fiscal Gustavo De Greiff 3292. Por los crímenes de los Pepes solo investigaron a Fidel, Carlos y Vicente Castaño y a Eugenio León García Jaramillo, socio de Escobar conocido con el alias de Taxista. Pero solo Fidel Castaño –quien murió…

p. 915
40Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · Página 1941 cita
[54]

como se analizará en la siguiente sección. L OS CAMBIOS EN EL NARCOTRÁFICO Y EN EL CONFLICTO La guerra del Estado contra Escobar se hizo en alianza con sus competidores en el narcotráfico. Desde finales de los años ochenta Escobar había agregado dentro de su lista de enemigos al Cartel de Cali y del Norte del Valle y…

p. 194
41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 911 cita
[59]

funcionarios del Estado del DAS, la dirección del DAS, estaba articulada con las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio [...] No pareciera que hubiese una responsabilidad institucional del liderazgo político y del liderazgo institucional de las Fuerzas Armadas, el nivel de articulación de la infraestructura…

p. 91
42Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · Página 711 cita
[60]

narcotráfico (1989, página 13). El principal cambio en la naturaleza del paramilitarismo por su asociación con el Cartel de Medellín radicó en que aparte de hallarse involucrado en la guerra contrainsurgente comenzó a ser un actor muy activo en la lucha contra las drogas y se puso a favor de los narcotraficantes. La…

p. 71
43"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · Páginas 31, 442 citas
[63]

y Control. 8. Barrio Castilla, Medellín, el 23 de Octubre 1990, 7 asesinados y 6 heri- das. Autor: Muerte a Secuestradores. 9. Bar Sturpu de Itaguí, el 15 de diciembre, 12 asesinados y 6 heridos, autor: Muerte a Revolucionarios del Nordeste. 10. San Antonio de Prado (Ant.) el 14 de diciembre, 8 asesinados. Autor: Los…

p. 44
[68]

L c arte L de m ede LL ín (1988-1994) Entre 1988 y 1994, los métodos de guerra sucia combinaron acciones encu- biertas de eliminación de cientos de civiles por parte de organismos estatales de seguridad y asesinatos selectivos perpetrados por paramilitares coordinados por agentes estatales. Este periodo coincide con…

p. 31
44Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Página 181 cita
[64]

– . architectural landmarks, its prosperity and civic spirit. 14 Such guide- books included excellent photographs of modern factories, banks, stores, and educational, religious, and welfare institutions in Medellín; they showed clean uncrowded streets and wide thoroughfares; and reflect the confidence with which the…

p. 18
45Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · Página 181 cita
[65]

– . architectural landmarks, its prosperity and civic spirit. 14 Such guide- books included excellent photographs of modern factories, banks, stores, and educational, religious, and welfare institutions in Medellín; they showed clean uncrowded streets and wide thoroughfares; and reflect the confidence with which the…

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46Este es el cordero de DiosJuan Pablo Barrientos · 2021 · Página 871 cita
[66]

y corrompían los estamentos estatales, comerciales y sociales de la urbe. No se podía hablar de cultura sin mencionar ese nombre, no se podía comerciar sin que a ese hombre le correspondiera una tajada, no se podían tomar decisiones políticas sin su consentimiento. La ciudad estaba secuestrada, la noche prohibida. Los…

p. 87
47Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1401 cita
[67]

de objetivos militares, lo cual desencadenó en muchos desplazamientos de personas LGBT a ciudades como Medellín 378. La guerra en Medellín En la década de 1990, Medellín fue una de las grandes ciudades del país en que se evidenció una mayor expresión del conflicto armado y de la hibridación de las vio- lencias…

p. 140
48El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 1642 citas
[69]

hasta la Casa Blanca, era en la puerta del vicepresidente George Bush donde se detenían. Este futuro presidente de la nación era el máximo responsable en el Consejo Nacional de Seguridad de darle seguimiento a la guerra antisandinista. Rápidamente la atención se centró en el “Irangate”, que era menos “delictivo”. Todo…

p. 164
[70]

hasta la Casa Blanca, era en la puerta del vicepresidente George Bush donde se detenían. Este futuro presidente de la nación era el máximo responsable en el Consejo Nacional de Seguridad de darle seguimiento a la guerra antisandinista. Rápidamente la atención se centró en el “Irangate”, que era menos “delictivo”. Todo…

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