Óscar Naranjo Trujillo
Seguridad Democrática
N. 1956
La biografía
Óscar Adolfo Naranjo Trujillo (Bogotá, 1956) es el policía colombiano que mejor encarna la transformación del aparato de seguridad del Estado entre el final del siglo XX y la firma del Acuerdo de La Habana. Director de la Dijín durante los años más duros del combate contra los grandes carteles, director general de la Policía Nacional entre 2007 y 2012, plenipotenciario en la mesa de negociación con las FARC y vicepresidente de la República bajo Juan Manuel Santos entre 2017 y 2018, su nombre atraviesa cuatro presidencias y dos proyectos políticos en apariencia irreconciliables: la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe y la salida negociada de Santos. Esa continuidad personal —el mismo oficial reciclado por gobiernos distintos como símbolo de profesionalismo tecnocrático— es también la clave de las preguntas incómodas que su figura arrastra, en un país donde el aparato que él dirigió produjo, en simultáneo, los golpes definitivos contra los cabecillas de las FARC y escándalos como los falsos positivos, las chuzadas del DAS y la parapolítica.
Línea de vida
- 1956
Nacimiento en Bogotá
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Nació el 16 de mayo de 1956 en Bogotá, en una familia con tradición policial: su padre, Francisco Naranjo Franco, fue oficial de la Policía Nacional. Ingresó a la Escuela General Santander en un período en que la Policía ocupaba un lugar subalterno respecto al Ejército.
- 1981
La Policía asume el combate al narcotráfico
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En 1981 las Fuerzas Armadas consiguieron que la Policía Nacional fuera la fuerza encargada de combatir el narcotráfico. Esta decisión abrió el espacio institucional en el que Naranjo haría carrera, especializándose en inteligencia antinarcóticos desde sus primeros años como oficial.
- 1987
Creación de la Dirección Nacional de Antinarcóticos
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El cuerpo antinarcóticos de la División Operativa de la Policía Nacional dio origen en 1987 a la Dirección Nacional de Antinarcóticos, primera gran estructura especializada del cuerpo. Naranjo se formó en esa cohorte fundacional junto a referentes como Rosso José Serrano.
- 1989
Operación Apocalipsis y aprendizaje institucional
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El 14 de agosto de 1989, la Operación Apocalipsis capturó 870 criminales en 80 allanamientos e incautó cinco mil millones de pesos en efectivo y lingotes de oro de Gonzalo Rodríguez Gacha y Leonidas Vargas. En paralelo, el Cuerpo Especial Armado creado ese año fue infiltrado por narcotraficantes, lección amarga sobre la porosidad institucional que marcó la formación de Naranjo.
- 1992
Bloque de Búsqueda y caza a Pablo Escobar
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Naranjo consolidó su perfil en el Bloque de Búsqueda, creado a finales de 1992 con personal de la Policía, el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y el DAS, con apoyo de la CIA y la DEA. La unidad abatió a Pablo Escobar en diciembre de 1993, aunque su convergencia operativa con Los Pepes dejó zonas grises fundacionales en el aparato antinarcóticos.
- 2002
Nombramiento en inteligencia antidrogas bajo Uribe
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Al asumir Álvaro Uribe la presidencia con la Política de Defensa y Seguridad Democrática, designó a Naranjo en la dirección de inteligencia antidrogas de la Policía Nacional, cargo distinto al de director general —ocupado entonces por el general Jorge Daniel Castro Castro—. El nombramiento fue señalado por fuentes críticas, entre ellas el libro de Sergio Camargo, como parte de una serie de designaciones cuestionadas; el señalamiento de complicidad con el narcotráfico proviene de esa fuente única y no ha sido corroborado por documentación oficial independiente.
- 2003
Hostigamiento al Bloque Centauros y expansión de la inteligencia policial
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A partir de 2003, la Dijín y la Sipol actuaron contra el Bloque Centauros, estructura paramilitar que, según testimonios recogidos por el CNMH, percibió un hostigamiento de la fuerza pública que la obligó a reforzar sus sistemas de inteligencia y comunicaciones. La inteligencia policial bajo Naranjo operó simultáneamente contra narcotráfico, guerrillas y estructuras paramilitares.
- 2007
Asume la Dirección General de la Policía Nacional
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En 2007 Naranjo fue designado director general de la Policía Nacional, al frente de un cuerpo que había crecido de 110.000 a 160.000 miembros entre 2002 y 2010. Desde ese cargo coordinó la inteligencia que hizo posibles los golpes definitivos contra las FARC y la captura de capos del narcotráfico como Diego Montoya (2007).
- 2010
Operación Sodoma: muerte del Mono Jojoy
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En septiembre de 2010, la Operación Sodoma abatió en el Meta a Víctor Julio Suárez, alias Mono Jojoy, jefe militar de las FARC. La inteligencia policial dirigida por Naranjo fue pieza central en la localización del objetivo. Un año después, en noviembre de 2011, otra operación conjunta liquidó en el Cauca a Alfonso Cano, sucesor de Marulanda al frente de las FARC.
- 2012
Retiro de la Policía e incorporación al equipo negociador de La Habana
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Naranjo se retiró de la Policía en junio de 2012. Ese mismo año comenzaron formalmente las negociaciones de paz con las FARC en La Habana. Se integró al equipo negociador del gobierno como plenipotenciario, aportando el capital simbólico de haber dirigido los golpes militares definitivos contra la guerrilla, lo que lo convertía en garantía frente al establecimiento y señal ante las FARC de que el Estado no negociaba desde la debilidad.
- 2013
Proyección internacional y asesoría al gobierno mexicano
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Entre 2013 y 2016 combinó la negociación en Cuba con actividad internacional intensa. Asesoró al gobierno de Enrique Peña Nieto en México en materia de seguridad y fue el rostro más reconocible del esfuerzo colombiano por exportar el 'modelo colombiano' de lucha contra el narcotráfico a Centroamérica y el Caribe, en el marco de acuerdos de cooperación que incluyeron la OTAN (junio de 2013) y apoyo conjunto en la región (agosto de 2014).
- 2017
Vicepresidente de la República
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En marzo de 2017, tras la renuncia de Germán Vargas Lleras, Santos lo nombró vicepresidente. Su misión principal fue coordinar la implementación temprana del Acuerdo Final —firmado en noviembre de 2016 tras el rechazo del plebiscito de octubre y su renegociación—, en particular la sustitución de cultivos ilícitos y la seguridad en territorios de posconflicto. Ejerció el cargo hasta agosto de 2018.
La semblanza
Naranjo no es un general de tropa ni un jefe de operaciones al estilo de los oficiales visibles en el fragor del combate. Su territorio siempre fue la inteligencia: los archivos, las escuchas, los mapas de vínculos, la paciente construcción de casos que terminan en operaciones ejecutadas por otros. Esa vocación por el trabajo silencioso, unida a un manejo público mesurado y a un dominio del vocabulario técnico de la cooperación internacional, lo convirtió en interlocutor natural para la DEA y la CIA en los años del Bloque de Búsqueda, y más tarde en asesor requerido por gobiernos centroamericanos y mexicanos que buscaban replicar el llamado "modelo colombiano" de lucha contra el narcotráfico.
Su peso histórico se explica menos por victorias individuales que por su función de bisagra. Cuando Uribe llegó al poder en 2002, Naranjo era ya el hombre de la inteligencia policial; cuando Santos lo relevó en la dirección general de la Policía en 2012, lo hizo con la elegancia de quien traslada a un activo estratégico a una nueva misión. Ese activo terminó sentado en La Habana, dando fe ante las FARC y ante los escépticos internos de que el Estado que negociaba era el mismo que las había arrinconado militarmente. Pocas trayectorias colombianas condensan con tanta nitidez la continuidad estructural del Estado por encima de las alternancias de gobierno.
Los orígenes
Nació en Bogotá el 16 de mayo de 1956, en una familia atravesada por el uniforme: su padre, Francisco Naranjo Franco, fue oficial de la Policía Nacional, y esa herencia marcó desde temprano su elección de carrera. Ingresó a la Escuela General Santander, institución formadora de oficiales de la Policía, en un momento en que el cuerpo estaba lejos de la centralidad que adquiriría dos décadas más tarde. En los años setenta, la Policía colombiana era la hermana menor del Ejército: sin la doctrina antisubversiva articulada de las Fuerzas Militares, sin recursos ni prestigio comparables, y con una identidad institucional aún borrosa entre el orden público urbano y las tareas rurales de vigilancia.
Esa condición subalterna cambió en 1981, cuando las Fuerzas Armadas consiguieron que fuera la Policía Nacional —y no el Ejército— la fuerza encargada de combatir el narcotráfico. La decisión, tomada en apariencia por razones doctrinarias (el narcotráfico como criminalidad, no como insurgencia), abrió a la Policía un espacio de crecimiento inédito. Naranjo, joven oficial en aquel momento, hizo carrera precisamente en el filón que iba a explotar: la inteligencia antinarcóticos. En 1987, el cuerpo antinarcóticos que operaba dentro de la División Operativa se elevó al rango de Dirección Nacional de Antinarcóticos, primera gran estructura especializada dentro de la Policía. Los oficiales de esa cohorte —Rosso José Serrano entre ellos, mentor y referente de Naranjo— construyeron, sobre la marcha y bajo presión estadounidense, la doctrina antinarcóticos colombiana.
Los años posteriores fueron un aprendizaje acelerado y sangriento. Tras el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán en 1989, el gobierno de Virgilio Barco creó un Cuerpo Especial Armado para desmantelar las redes de sicarios del Cartel de Medellín; la unidad fue infiltrada por los propios narcotraficantes y sirvió como lección amarga sobre la porosidad institucional. El 14 de agosto de ese mismo año, la Operación Apocalipsis —870 criminales capturados en 80 allanamientos, incautaciones de cinco mil millones de pesos en efectivo y lingotes de oro pertenecientes a Gonzalo Rodríguez Gacha, el Mexicano, y a Leonidas Vargas— mostró el otro lado del proceso: cuando la inteligencia funcionaba, sus resultados eran espectaculares. Naranjo se formó en ese vaivén entre la infiltración y el golpe, entre la desconfianza sistémica y la eficacia puntual.
La trayectoria
El Bloque de Búsqueda, creado a finales de 1992 sobre la base del anterior Grupo Élite de la Policía, fue la matriz operacional donde Naranjo consolidó su perfil. Integrado por hombres de la Policía Nacional —el contingente mayoritario—, el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y el DAS, con entrenamiento y apoyo directo de la CIA, la DEA y unidades del Ejército y la Fuerza Aérea estadounidenses, el Bloque tenía una misión única: dar caza a Pablo Escobar. La operación se desarrolló en paralelo a la actuación de Los Pepes —Perseguidos por Pablo Escobar—, alianza integrada por los hermanos Castaño Gil, el Cartel de Cali y Diego Fernando Murillo, alias Don Berna. La convergencia de intereses entre el Bloque de Búsqueda, sus asesores estadounidenses y la red criminal de Los Pepes es una de las zonas grises fundacionales del aparato antinarcóticos moderno: sin haberse establecido nunca una membresía formal cruzada, la colaboración operativa contra Escobar borró fronteras que después serían difíciles de reconstruir.
Escobar fue abatido en diciembre de 1993. La desarticulación del Cartel de Medellín dio paso a la expansión del Cartel de Cali, que a su vez fue desmantelado en la segunda mitad de los noventa bajo la dirección de Serrano en la Policía Nacional. Naranjo, en ascenso constante, participó en esa cadena de operaciones desde la inteligencia. Para el cambio de siglo era ya uno de los oficiales indispensables del cuerpo antinarcóticos, con vínculos estrechos con las agencias estadounidenses y un capital de información acumulado sobre las estructuras criminales del país que muy pocos podían igualar.
Cuando Álvaro Uribe asumió la presidencia en agosto de 2002, con la Política de Defensa y Seguridad Democrática como carta programática, la inteligencia policial se convirtió en pieza estratégica. La doctrina uribista exigía involucrar a todo el aparato estatal —no solo la fuerza pública— en el combate a los grupos armados ilegales, y se negaba a reconocer carácter político a las guerrillas, tratadas como organizaciones terroristas cuya negociación quedaba condicionada a un cese unilateral del fuego. En ese marco, Uribe designó a Naranjo en la dirección de inteligencia antidrogas de la Policía Nacional, cargo distinto al de director general —ocupado entonces por el general Jorge Daniel Castro Castro—. La designación se inscribió en una serie de nombramientos que, con el tiempo, sedimentarían un aparato de seguridad afín al proyecto presidencial: los generales Mario Montoya Uribe, Martín Orlando Carreño, Iván Ramírez y Alfonso Manosalva ocuparon posiciones clave; Jorge Aurelio Noguera Cotes, jefe de campaña de Uribe en el Magdalena, fue puesto al frente del DAS entre 2002 y 2005.
El período coincidió con una expansión sin precedentes del pie de fuerza: entre 2002 y 2010, la Policía Nacional pasó de 110.000 a 160.000 miembros, y las Fuerzas Militares de 203.000 a 270.000 efectivos. Ese crecimiento fue el sustrato material que hizo posibles los éxitos operacionales de la década. La inteligencia dirigida por Naranjo se especializó, en paralelo, en dos frentes: la reducción de los grandes capos del narcotráfico de segunda generación —Diego Montoya, alias Don Diego, del Cartel del Norte del Valle, cayó en 2007; Wilber Varela, alias Jabón, fue asesinado en Venezuela en enero de 2008— y el hostigamiento sistemático a las FARC. Desde 2003, la Dijín y la Sipol actuaron también contra estructuras paramilitares como el Bloque Centauros, obligándolo a reforzar sus sistemas de inteligencia y comunicaciones.
En 2007, Naranjo asumió la dirección general de la Policía Nacional. Fue durante sus años al frente del cuerpo cuando se produjeron los golpes que sumieron a las FARC en su crisis terminal. En mayo de 2008 murió por causas naturales Manuel Marulanda Vélez, fundador histórico y comandante en jefe; en septiembre de 2010, la Operación Sodoma abatió a Víctor Julio Suárez, alias Mono Jojoy, en el Meta; en noviembre de 2011, otra operación conjunta liquidó en el Cauca a Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, sucesor de Marulanda. Para 2012, las FARC habían visto reducidos sus efectivos a unos 8.000 hombres, replegados hacia zonas fronterizas y de retaguardia. La inteligencia policial, junto con la militar, había hecho posible una degradación militar del enemigo sin precedentes desde el nacimiento de la guerrilla en 1964. En simultáneo, la tasa de secuestros —bandera de la crisis de los años noventa y comienzos del dos mil— cayó de 3.550 en el año 2000 a 1.500 en 2010.
Naranjo se retiró de la Policía en junio de 2012, con Santos ya en la Casa de Nariño y las conversaciones exploratorias con las FARC iniciándose discretamente. La transición fue orgánica: el mismo mes de su retiro se anunciaba en agosto el acuerdo general para la terminación del conflicto, y en octubre comenzaba formalmente la fase pública de las negociaciones en La Habana, tras el paso inicial por Noruega. Naranjo se integró al equipo negociador del gobierno como plenipotenciario, aportando el capital simbólico de haber sido el jefe policial de los golpes militares definitivos: su presencia en la mesa era una garantía frente al establecimiento, y una señal frente a las FARC de que el Estado no negociaba desde la debilidad.
Entre 2013 y 2016 combinó la negociación en Cuba con una intensa actividad internacional. Ya como consultor privado antes de La Habana, había asesorado al gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto en materia de seguridad, y su nombre circulaba en foros latinoamericanos sobre reforma policial y lucha contra el narcotráfico. Colombia firmó un acuerdo de cooperación estratégica con la OTAN el 25 de junio de 2013 y anunció, en agosto de 2014, apoyo y trabajo conjunto para enfrentar el narcotráfico en Centroamérica y el Caribe. El Centro Regional de Entrenamiento de Helicópteros, evaluado por la GAO estadounidense en julio de 2013, era otra pieza de esa red. Naranjo fue el rostro más reconocible de ese esfuerzo de proyección: el policía cuyo currículum operacional lo hacía creíble ante interlocutores externos, y cuyo tono técnico permitía traducir la experiencia colombiana a un lenguaje exportable.
En marzo de 2017, tras la renuncia de Germán Vargas Lleras, Santos lo nombró vicepresidente de la República. El cargo llegó cuando el Acuerdo Final ya había sido firmado en noviembre de 2016 —después del rechazo del plebiscito de octubre y su renegociación—, y su misión principal fue coordinar la implementación temprana del acuerdo, en particular la sustitución de cultivos ilícitos y la seguridad en los territorios de posconflicto. La tasa de secuestros había caído a 188 en 2016, cifra que Santos exhibía como dividendo tangible del proceso. Naranjo ejerció la vicepresidencia hasta el fin del mandato de Santos, en agosto de 2018, cuando Iván Duque asumió con una agenda explícita de "modificar" el acuerdo. Con la salida del gobierno santista, Naranjo se retiró de la primera línea política, aunque su nombre siguió apareciendo en foros internacionales y en polémicas periódicas sobre política de drogas y seguridad.
Su red
La trayectoria de Naranjo es inseparable de un tejido de relaciones institucionales y personales que la explican mejor que cualquier atributo individual. El primero de esos vínculos fue con Rosso José Serrano, el general que dirigió la Policía Nacional en la segunda mitad de los noventa y que desmanteló el Cartel de Cali. Serrano configuró el molde del oficial antinarcóticos exitoso —cercano a las agencias estadounidenses, hábil con la prensa, capaz de sostener una narrativa de institucionalidad frente a la sospecha permanente— y Naranjo lo heredó y perfeccionó.
Sus interlocutores estadounidenses fueron determinantes. La DEA y la CIA, presentes en Colombia desde los años setenta pero con protagonismo creciente desde el Bloque de Búsqueda, encontraron en Naranjo una contraparte confiable durante más de dos décadas. Esa relación explica en buena medida su proyección internacional posterior: cuando Estados Unidos buscó exportar el "modelo colombiano" a México y Centroamérica después de 2008, Naranjo era el policía latinoamericano con mayor credibilidad en Washington.
Dentro del país, su red se cruzó con la de Álvaro Uribe durante ocho años y con la de Juan Manuel Santos durante otros ocho. La transición de una a otra —de un presidente que ganó las elecciones prometiendo derrotar militarmente a las FARC a uno que las ganó, en 2010, con la misma promesa pero terminó negociándolas— pasó por la conservación de operadores como él. En La Habana coincidió con Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador, y con Sergio Jaramillo, alto comisionado para la paz. La química entre esos perfiles —el político liberal de vieja escuela, el filósofo de la seguridad y el policía de inteligencia— sostuvo cuatro años de conversaciones bajo presión constante.
Su relación con Uribe se fracturó públicamente después de 2012. El expresidente, convertido en principal opositor del proceso de paz, atacó reiteradamente al equipo negociador, y Naranjo pasó de ser uno de los generales insignia de la Seguridad Democrática a ser señalado como traidor por sectores del uribismo. La ruptura ilustra una paradoja instructiva: los mismos oficiales que ejecutaron los golpes militares que llevaron a las FARC a la mesa fueron, para el uribismo, insuficientemente leales al proyecto original cuando aceptaron negociar la salida.
En el otro extremo del espectro, Naranjo no dejó de ser objeto de acusaciones desde sectores críticos. El libro El Narcotraficante Nº 82, de Sergio Camargo, lo describió como "cómplice del narcotráfico" en el mismo pasaje en que reseñaba su nombramiento por Uribe en la dirección de inteligencia antidrogas, incluyéndolo en una lista de altos oficiales señalados por vínculos con el narcoparamilitarismo. La acusación proviene de una fuente abiertamente política, no encuentra corroboración institucional ni ha derivado en imputaciones judiciales. Pero su existencia forma parte del expediente que cualquier semblanza rigurosa debe consignar, sobre todo porque el aparato en el que Naranjo hizo carrera produjo, en su período de mayor eficacia, escándalos judicialmente establecidos: la sentencia de la Corte Suprema contra Jorge Noguera —cuyas actuaciones al frente del DAS fueron declaradas ilegales y dirigidas a favorecer a los paramilitares—, la revelación en 2009 de las chuzadas del DAS contra periodistas, jueces y opositores, la parapolítica destapada en 2006, y los falsos positivos —ejecuciones de civiles inocentes presentados como guerrilleros muertos en combate— destapados durante la segunda administración Uribe.
Naranjo dirigió la Policía, no el DAS ni el Ejército, y las responsabilidades institucionales están claramente delimitadas. Pero la coincidencia temporal entre los éxitos de la inteligencia policial que él comandaba y las patologías documentadas de otras ramas del aparato de seguridad —el DAS de Noguera, brigadas del Ejército responsables de ejecuciones extrajudiciales, unidades policiales periféricas señaladas de complicidad con paramilitares como en el caso del general Marco Antonio Pedreros Rivera, que renunció en 2008 a petición de Uribe tras ser acusado de colaborar con Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario, o el coronel Mauricio Alfonso Santoyo, jefe de seguridad presidencial sancionado por la Procuraduría por interceptaciones ilegales— pertenecen al mismo ecosistema institucional. Ese ecosistema es la biografía de la que Naranjo también es hijo.
Su huella
La huella de Naranjo tiene tres capas que conviene distinguir. La primera es operacional. Los golpes militares que dirigió o coordinó desde la inteligencia policial —contra los remanentes del Cartel del Norte del Valle, contra las estructuras urbanas del narcotráfico, contra la cúpula de las FARC— configuran el capítulo más concluyente de éxito militar del Estado colombiano en cuatro décadas. La caída de Mono Jojoy en 2010 y la de Alfonso Cano en 2011, ejecutadas con inteligencia técnica sofisticada, penetración de comunicaciones y años de trabajo previo, fueron puntos de inflexión reales. Ese aparato de seguridad, que Naranjo ayudó a construir y dirigió en su fase de mayor rendimiento, cambió la correlación de fuerzas de la guerra.
La segunda capa es política. Al aceptar sentarse en La Habana, Naranjo puso su capital simbólico al servicio de una salida negociada que su antiguo jefe combatía frontalmente. Esa decisión —tomada por un oficial de carrera formado en la doctrina de la seguridad, no por un intelectual civil de la paz— fue una de las condiciones que hicieron políticamente viable el acuerdo. La sola presencia de generales retirados en la delegación gubernamental funcionaba como aval institucional frente a un país escéptico. Su vicepresidencia entre 2017 y 2018 fue el desenlace natural de ese giro: la implementación del acuerdo requería un operador con credibilidad ante la fuerza pública, y Naranjo era el candidato obvio.
La tercera capa es la más ambigua. Naranjo es también el rostro colombiano de una internacionalización del aparato de seguridad que convirtió la experiencia represiva del país en mercancía diplomática. Sus asesorías a México, la cooperación con Centroamérica anunciada en 2014, el acuerdo con la OTAN de 2013, la participación en misiones de paz de la ONU proyectada desde 2015: todo eso configura una política de exportación de expertise que se apoyaba en su figura. Ese proyecto tenía una tensión no resuelta. Colombia solicitó, en mayo de 2015, autonomía en política de drogas en el ámbito internacional, insinuando fatiga con el paradigma prohibicionista; pero el modelo que exportaba era precisamente el de una guerra contra las drogas que, según sus propios diagnósticos internos, no había logrado eliminar el narcotráfico —solo desplazarlo, fragmentarlo y transnacionalizarlo—. Naranjo fue el vocero técnicamente solvente de esa contradicción, sin haberla resuelto nunca públicamente.
La memoria pública sobre él está partida. Para una parte del país, es el mejor policía de su generación, el hombre que hizo posibles los golpes que llevaron a las FARC a negociar y que después contribuyó a cerrar el ciclo desde la mesa. Para otra, es un símbolo de la continuidad estatal que sobrevive a los cambios de gobierno sin rendir cuentas plenas por los excesos del aparato en el que hizo carrera. Para los sectores uribistas más duros, es un tránsfuga que traicionó la doctrina de la Seguridad Democrática. Para los críticos radicales del establecimiento, es la cara amable de un aparato represivo cuya eficacia técnica no cancela sus responsabilidades históricas.
Ninguna de esas lecturas es completamente equivocada, y ese es el problema. Naranjo es un policía profesional formado en cuatro décadas de guerra irregular; es, también, el operador que aceptó girar de la guerra a la negociación cuando el poder ejecutivo lo pidió; y es, finalmente, un producto del mismo ecosistema institucional que produjo el DAS de Noguera, las chuzadas, los falsos positivos y la parapolítica. Su biografía muestra, con inusual claridad, que el Estado colombiano administró el tránsito de la guerra a la posdesmovilización manteniendo intactos a sus operadores principales de la seguridad. Esa continuidad fue, probablemente, una condición práctica del acuerdo de paz: sin cuadros con credibilidad interna y externa, la negociación habría sido inviable. Pero fue también la razón por la que el posacuerdo llegó sin una revisión estructural del aparato de seguridad, y por la que las patologías documentadas de ese aparato —espionaje ilegal, connivencia con paramilitares, ejecuciones extrajudiciales— no han encontrado, aún hoy, un procesamiento institucional a la altura de lo que exponen las sentencias y los archivos disponibles.
La figura de Naranjo funciona, por eso, como un espejo. En él se ve el Estado colombiano como quiere verse a sí mismo —profesional, técnico, moderno, capaz de reconvertir la guerra en política— y también como sus críticos lo denuncian: un aparato que perpetúa sus operadores por encima de los cambios ideológicos de la superficie, y que exporta como modelo lo que internamente sigue siendo un problema no resuelto. La calidad de una biografía histórica no consiste en optar entre esas dos imágenes, sino en sostenerlas juntas. Óscar Naranjo Trujillo es el policía que le ganó batallas decisivas al narcotráfico y a la guerrilla, y es el operador tecnocrático de un Estado cuyas zonas grises él conoció mejor que casi nadie. Ambas cosas son parte del mismo hombre, y ambas explican por qué su nombre seguirá apareciendo, durante décadas, en cualquier intento serio de escribir la historia reciente de Colombia.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
34 documentos · 43 fragmentos01Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · Páginas 121, 1752 citas
[1]la República, como asesor militar; mientras que otros altos oficiales comprometidos en horribles masacres y complicidad con el narcoparamilitarismo como el general Martin Orlando Carreño, Iván Ramírez, Mario Montoya Uribe, —su mano derecha— su amigo y colaborador en la época que el Capo-presidente se desempeño como…
p. 175
[3]Naranjo Trujillo jefe de inteligencia de la policía antinarcóticos y acusado de nexos con el narcotráfico; nombró también a su antiguo amigo el general Mario Montoya Uribe comandante del Batallón Antioquia y acusado por las organizaciones de Derechos Humanos nacionales e 121 Un informe bastante disimulado rue dado por…
p. 121
02Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · Páginas 121, 1752 citas
[2]la República, como asesor militar; mientras que otros altos oficiales comprometidos en horribles masacres y complicidad con el narcoparamilitarismo como el general Martin Orlando Carreño, Iván Ramírez, Mario Montoya Uribe, —su mano derecha— su amigo y colaborador en la época que el Capo-presidente se desempeño como…
p. 175
[4]Naranjo Trujillo jefe de inteligencia de la policía antinarcóticos y acusado de nexos con el narcotráfico; nombró también a su antiguo amigo el general Mario Montoya Uribe comandante del Batallón Antioquia y acusado por las organizaciones de Derechos Humanos nacionales e 121 Un informe bastante disimulado rue dado por…
p. 121
03Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · Páginas 33, 2812 citas
[5]See Arenas, Jacobo Mountain Battalions, 220, 223 Movement of State Crime Victims (MOVICE), 79 272 INDEX MOVICE. See Movement of State Crime Victims (MOVICE) N Naranjo Trujillo, Oscar (General), 21 National Administrative Department of Statistics (DANE), 33 National Liberation Army (ELN), 77 National Security Decision…
p. 281
[34]such an enthusiasm with a “post-conflict” Colombia was manifested even before a peace agreement had been reached in La Habana (Cuba) between the government and the FARC. 4 As an illus- tration, Fundación Ideas para La Paz (FIP, in Spanish), a think tank established in 1999 with resources from the Colombian private…
p. 33
04Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo II. El Frente Capital y el declive del Bloque Centauros de las AUCDaniel Ricardo Martínez Bernal (coordinador), Lorena Camacho Muete, Esteban Caviedes Alfonso, Laura Bibiana Escobar García, José María Gutiérrez Sierra, Daniela Moreno Arriola, Daniel Augusto Serrano Corredor, Juan Manuel Villarraga Beltrán · 2021 · Página 671 cita
[6]Y LOS ACTORES POLÍTICOS 67 dejó los escoltas, dejó todo ahí en un… en un chongo [‘prostíbulo’] ahí en Ba- rranca (…). Dijo: yo voy a ir solo, que dizque a una cita. No se supo si alguna mujer lo vendió, eso… porque él no tenía por qué irse pa’llá… Entr.: Ni dejar escoltas… Edo.: Y, preciso, en esa… en esa curva ya…
p. 67
05Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · Página 211 cita
[7](General Directorate of the National Police) DIC Direccion de Investigacion Criminal (Criminal Investigation Directorate) Dijin Direccion de Policia Judicial e Investigacion (Judicial and Investigative Police Directorate) DNP Departamento Nacional de Planeacion (National Planning Department) EAE Escuela de Aviacion…
p. 21
06Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 99, 114, 1323 citas
[8]en sus filas. De este modo, en 1981 las Fuerzas Armadas consiguieron que la Policía Na- cional fuese la fuerza encargada de combatir el narcotráfico. A partir de en- tonces esta hizo un complicado y costoso aprendizaje organizacional, cuyos hitos más importantes fueron la creación, en la División Operativa, de un…
p. 114
[10]la agenda norteamericana para el "área andina” y, después, en una agenda específica para Colombia (Fajar do, 2003). Con el advenimiento del narcotráfico, los gobernantes colombianos se vieron ante la insólita misión de combatir simultáneamente dos "enemigos internos": las guerrillas de izquierda que enfrentaban con el…
p. 99
[42]que, en las condiciones de auge del narcotráfico, dio bríos a un paramilitarismo de segunda generación, de la cual el narco- paramilitarismo de las auc fue una de sus variantes más siniestras y exitosas. A partir de las premisas de la doctrina contrainsurgente y de la guerra de baja intensidad, también conocidas en la…
p. 132
07Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1201 cita
[9]Don Berna (antiguo empleado de Galeano), y Carlos Mauricio García, alias Rodrigo Doble Cero (antiguo oficial del Ejército). Un exintegrante de Los Pepes le contó a la Comisión que a esa alianza se sumaron rápidamente agencias estadounidenses, desequilibrando a su favor la corre- lación de fuerzas y permitiéndoles dar…
p. 120
08Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · Página 801 cita
[11]la profundización y desarrollo natural del proceso de reforma 33. Desde el inicio del período de reacomodamiento, la administración Uri - be manifestó su compromiso con la reforma en las políticas de seguridad y defensa. Uno de los principales pilares fue la reforma de la base tributaria, dirigida a la financiación…
p. 80
09Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 731 cita
[12]del continente que más va a incrementar su presupuesto en seguridad y defensa tras Chile, Venezuela y Ecuador. Además, se erige como el país de América Latina con mayor cobertura de Fuerza Pública por número de habitantes, con un promedio de 881 efectivos por cada 100.000 habitantes, únicamente superado por Bolivia…
p. 73
10El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · Página 2211 cita
[13]la falta (Ir conflictos interestatales en América Latina condujo a que el apa rato de seguridad se concentrara sobre el enemigo interno, y pul consiguiente a que hubiera una masiva participación del ejército cu actividades directamente policiales. Independientemente de la valí dez de dicha aserción para todo el…
p. 221
11Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · Página 1821 cita
[14]las dos administraciones de Álvaro Página 182 Uribe se deben en gran parte al proceso de modernización y trasformación que él inició en 1999, aunque otros opinan que estos logros se deben exclusivamente a la administración Uribe. Aquí la respuesta es que fue un proceso de transformación del aparato militar que si bien…
p. 182
12Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · Página 1551 cita
[15]e l o P m e n t i n C o l o m B i a 1 0 mines the success of those sincerely trying to reintegrate: “These gaps are particularly apparent in the fields of health, psychosocial support, and edu- cation, and many former combatants have no possibility of finding work or pursuing productive projects” (oa S 2006a, 4). As…
p. 155
13At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · Página 2951 cita
[16]fi ce, Uribe openly refused to accept the political nature of the guerrillas, instead calling them “ terrorists ” and “ dragons ” and refusing to negotiate without a unilateral cease- fi re. 91 Aiming to further beef up Colombia ’ s armed forces, Uribe looked to Washington for political and military support from the…
p. 295
14Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 3551 cita
[17]de secues- tro cayó desde su pico de 3. 550 en el año 2000 a 1. 500 en 2010, reflejando los éxitos de la política de seguridad de la administración Uribe, pero siendo todavía bastante con- siderable. La cifra bajó radicalmente a sólo 188 en 2016, gran logro del proceso de paz del presidente Santos. Como ministro de…
p. 355
15La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · Página 3061 cita
[18]esta entidad. Jorge Aurelio Noguera Cotes. Fue jefe de campaña del expresidente Álvaro Uribe Vélez en el Magdalena, posteriormente director del DAS en 2002-2005. CAPÍTULO III. CONSOLIDACIÓN Y RELACIONAMIENTO DEL BLOQUE NORTE CON ACTORES EN LOS TERRITORIOS 307 En el marco de sus funciones patrocinó la creación de un…
p. 306
16Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · Páginas 10, 752 citas
[19]“parapolitics” scandal in 2006 that exposed links between illegal paramilitaries and politicians, especially prominent members of the national legislature. Subsequent scandals that came to light during Uribe’s tenure included the “false positive” murders allegedly carried out by the military (primarily the Colombian…
p. 10
[37]in the 1980s and early 1990s; however, successful efforts in reducing supply in those countries pushed cocaine production to Colombia, which soon surpassed both its Andean neighbors (see Figure 1). Colombia emerged to dominate the global cocaine trade by the late 1990s. National concern about the crack cocaine…
p. 75
17San Carlos: Memorias del éxodo en la guerraMartha Nubia Bello Albarracín, Marta Inés Villa · 2011 · Página 3631 cita
[20]marco de la guerra vivida; en promedio el recaudo durante los últimos años por concepto de impuesto predial y comercial fue sólo del 24%, lo que generó una cartera del 76,60%. Capítulo 6 363 6.2 Prevención… o los efectos paradójicos de la seguridad democrática En los últimos años el Gobierno nacional ha centrado sus…
p. 363
18La Colombia fuera de Colombia. Las verdades del exilioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1281 cita
[21]número de personas, entre las que se encuentran periodistas y defensores de derechos humanos de varios países. Las operaciones Europa, Extranjeros, Canela, Imprenta y Transmilenio se llevaron a cabo por parte de una red de inteligencia establecida al interior del DAS bien estructurada, jerárquica, interinstitucional,…
p. 128
19A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · Página 1321 cita
[22]el canaP3.~. Como figuras del jet set Las visitas del presidente Uribe a Montería se convierten en un aconte- cimiento.Además de enterarse de su presencia por los medios de comu- nicación, los ciudadanos lo han visto en ocasiones movilizándose con su escolta por las calles céntricas de la ciudad. La gente de El…
p. 132
20"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · Página 871 cita
[23]policía antinarcóticos 204. En abril de 2004, la Oficina del Fiscal General de Colombia abrió una investigación penal sobre la presunta desviación de fondos pú- blicos por parte de Patiño Fonseca y otros dos agentes de policía; esos otros fueron declarados culpables en septiembre de 2004, pero Patiño Fonseca, por el…
p. 87
21Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · Páginas 50, 2872 citas
[24]June 1991 Escobar surrendered to authorities on condition that he dictate the terms of his im - prisonment, which was in a compound dubbed “the Cathedral,” and from which he continued to carry out hom i cides and drug business. When he es - caped from confinement in July 1992, the hunt for him galvanized a power - ful…
p. 50
[33]in author’s possession. 10. “Mindefensa anunció más apoyo y trabajo conjunto para enfrentar el narco - tráfico en Centroamérica y el Caribe,” August 2, 2014, http:// www. cgfm. mil. co / CGFMPortal / faces / index. jsp? id = 25881. 11. Tickner, “Colombia,” 3. 12. Interview with author, Bogotá, June 26, 2014. 13. U.S.…
p. 287
22El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · Página 921 cita
[25]un cuerpo de operaciones especializado conformado por integran- tes de la Policía Nacional y el Ejército Nacional, que recibió apoyo y entrena- miento de agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos), de la DEA (Departamento Antidrogas de los Estados Unidos), y de la Fuerza Área y el…
p. 92
23Mi vida y mi cárcel con Pablo EscobarVictoria Eugenia Henao · 2018 · Página 3331 cita
[26]noche para vigilar los alrededores: Angelito, Juan Pablo, Álvaro —el caletero—, y mi marido hacían relevos cada cuatro horas hasta el amanecer. Por aquellos meses de finales de 1992 empezaron a pasar cosas que me indicaron que esta vez la clandestinidad sería a otro precio, porque los noticieros empezaron a referirse…
p. 333
241989María Elvira Samper · 2019 · Página 1821 cita
[27]y hoy es claro que, sin perder la naturaleza de cada fuerza, hay que utilizar las capacidades de esas fuerzas para enfrentar el crimen. ¿Capacidades como cuáles? La inteligencia, por ejemplo. Puntos culminantes del 89 son el asesinato de Luis Carlos Galán y la muerte del Mexicano, dado de baja en un operativo en el…
p. 182
25¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 1251 cita
[28]Marulanda Vélez, presuntamente por causas naturales, en mayo del mismo año. A estas se sumaron las de Víctor Julio Suárez, alias Jorge Briceño o Mono Jojoy, co- mandante militar de las FARC, en septiembre del 2010, y la de Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, máximo comandante de las FARC tras la muerte de Manuel…
p. 125
26La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Página 2021 cita
[29]a pesar de despreciar el nepotismo: ¡qué mejor embajador para este oficio que mi hermano Enrique! 5 Estas y otras historias y reflexiones sobre la búsqueda de la paz, en particular sobre la fase exploratoria de los diálogos con las Farc durante mi gobierno, hacen parte de su libro Así empezó todo, Intermedio Editores,…
p. 202
27Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · Página 2661 cita
[30]30, que delinquía en el área limítrofe entre Cauca y Valle. Se había convertido en un mito, decían que tenía un poder especial de desaparecerse. En esa operación se neutralizaron doce integrantes de las FARC que tenían azotada esa región a través de asesinatos, secuestros, extorsiones, ataques a la fuerza pública y a…
p. 266
28Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · Página 1212 citas
[31]de la can tras 45 años de conformación (27 de oc - tubre del 2014). La República. Recuperado de http://www.larepublica.co/ colombia-es-l%C3%ADder-exportador-de-la-can-tras-45-a%C3%B1os-de- conformaci%C3%B3n_184986. 105 El estado de la política exterior colombiana Colombia firma acuerdo de cooperación estratégica con…
p. 121
[32]de la can tras 45 años de conformación (27 de oc - tubre del 2014). La República. Recuperado de http://www.larepublica.co/ colombia-es-l%C3%ADder-exportador-de-la-can-tras-45-a%C3%B1os-de- conformaci%C3%B3n_184986. 105 El estado de la política exterior colombiana Colombia firma acuerdo de cooperación estratégica con…
p. 121
29Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · Página 451 cita
[35]del bloque más numeroso de las F A R C (septiembre de 2010) y el máximo comandante (noviembre del 2011). Las gestiones continuaron y a principios de 2012 se inició una fase exploratoria que se prolongaría durante seis meses hasta que, el 26 de agosto, se dio a conocer el documento conjunto Acuerdo general para la…
p. 45
30Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 6811 cita
[36]presidente Uribe. Las negociaciones de paz con las FARC iniciadas por la administración Santos en el 2012 y los diálogos con el ELN en el 2014 son una nueva apuesta a la solución política del largo conflicto interno colombiano. Violencia y narcotráfico La radiografía de la violencia colombiana desde los años ochenta…
p. 681
31More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · Página 2741 cita
[38]Bogota sky. They never lacked for raw material. Each drug seizure seemed to reveal a hiding place more inventive than the last-in furniture, in waste oil, in coconut cakes, in yachts. At the same time, the most reli- able methods were the most obvious: go-fast boats that outran the THE MAGIC KINGDOM 239 U.S. Coast…
p. 274
32Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · Página 1081 cita
[39]de mutuo acomodamiento, celebrado por el gobierno de César Gaviria, mediante el cual se aprobó, a cambio de la no extradición, el sometimiento voluntario de los narcotraficantes a la justicia, con grandes rebajas de penas por colaboración. Con la entrega de Pablo Escobar, el capo más famoso, y sus colaboradores…
p. 108
33Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · Páginas 436, 4692 citas
[40]adaptabili- dad que han mostrado en los últimos años, los narcotraficantes colombianos parecen perder posiciones importantes sobre el control del negocio, en favor de otras organizaciones como la mexicana o la rusa. Ello sucede por dos razones básicas: en primera instancia, porque las acciones norteamericanas en…
p. 436
[41]procedente de los Andes se ha expandido de una manera impensada: no se puede sólo pensar en el territo- rio colombiano, ni en el andino como el único foco de atención. Las guerras contra las drogas son un fracaso, a catorce años de su últi- mo relanzamiento por el padre del actual presidente Bush (Iniciativa Andina,…
p. 469
34Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 391 cita
[43]en su fase de declive, fueron el Documento Santa Fe I, informe presentado en mayo de 1980 al Consejo de Seguridad Interamericana, con recomendaciones para el gobierno republicano de Ronald Reagan, y el Documento Santa Fe II, elaborado en 1988 para otro mandatario republicano: el archiconservador George Bush. Los…
p. 39