Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Idea · Seguridad Democrática

Cooperación internacional

Conjunto de recursos, misiones, condicionalidades y marcos institucionales mediante los cuales gobiernos extranjeros, organismos multilaterales y ONG han intervenido en Colombia para financiar, orientar o acompañar políticas públicas; en su forma contemporánea combinó la maquinaria contrainsurgente más costosa de América Latina con la infraestructura civil que hizo posible el Acuerdo de Paz de La Habana.

3.880 palabras50 documentos67 fragmentos citados
Cooperación internacional

Trayectoria de una idea

  1. 1944

    Colombia en Bretton Woods

  2. 1949

    Misión Currie del Banco Mundial

  3. 1951

    Participación en Corea: primer trueque explícito

  4. 1961

    Alianza para el Progreso y reforma agraria

  5. 1998

    Concepción del Plan Colombia

  6. 1999

    Clinton acoge el Plan Colombia con énfasis militar

  7. 2000

    Laboratorios de Paz europeos

  8. 2003

    Segundo Laboratorio de Paz

  9. 2006

    Plan Colombia II y extensión del esfuerzo bilateral

  10. 2012

    Arquitectura internacional del proceso de paz

03

La lectura

La cooperación internacional en Colombia no fue un flujo neutro de recursos: fue un campo de disputa donde distintos donantes impusieron racionalidades contradictorias sobre el mismo territorio en conflicto. Mientras Washington financiaba helicópteros y batallones de élite bajo la lógica contrainsurgente del Plan Colombia, Bruselas construía en paralelo laboratorios de paz que reconocían a la sociedad civil y las comunidades locales como actores fundamentales del desarrollo. Esa dualidad no fue un accidente cronológico sino una convivencia por diseño: ambas cooperaciones condicionaron el uso de los recursos, ambas operaron a través de intermediarios y ambas dejaron al Estado colombiano y a las comunidades en posición de receptores con capacidad limitada de rediseño. El resultado acumulado fue paradójico: el país que recibió más asistencia militar del hemisferio —más de USD 8.000 millones— fue también el que construyó la arquitectura de verificación multilateral más sofisticada de la región para sellar un acuerdo de paz. Colombia pasó así de receptor de seguridad a exportador de experiencia contrainsurgente y, simultáneamente, a laboratorio de justicia transicional con acompañamiento internacional.

La cooperación internacional en Colombia es el conjunto de recursos, misiones, condicionalidades y marcos institucionales mediante los cuales gobiernos extranjeros, organismos multilaterales, agencias de desarrollo y organizaciones no gubernamentales han intervenido en el país para financiar, orientar o acompañar políticas públicas. En su forma contemporánea —cristalizada entre 1999 y 2016— combinó dos dimensiones simultáneas: la maquinaria contrainsurgente más costosa desplegada en América Latina y la infraestructura civil que hizo posible el Acuerdo de Paz de La Habana. Esa dualidad no fue un accidente cronológico ni un viraje: convivió por diseño, con donantes, geografías y racionalidades distintas. Explica que Colombia entrara al siglo XXI como el mayor receptor de asistencia militar estadounidense en el hemisferio y saliera del proceso de paz como el país con mayor experiencia acumulada en verificación multilateral de la región.

De las misiones técnicas al Plan Marshall que nunca fue

Antes de que la palabra cooperación nombrara una política pública, Colombia ya había aprendido a recibir asesores. Durante la Segunda Guerra Mundial, dos misiones militares estadounidenses —una naval y otra aérea— asesoraron por primera vez a las fuerzas armadas colombianas y estrecharon una alianza diplomática que se volvería estructural, aunque el país fue uno de los latinoamericanos más pasivos en el uso del equipo del programa norteamericano de préstamos y arrendamiento. En 1944 Colombia participó en Bretton Woods y quedó vinculada desde el origen al Banco Mundial. Cinco años después, en 1949, el Banco envió una misión encabezada por el economista canadiense Lauchlin Currie, cuyo informe —publicado en Bogotá en 1950 y 1951, en medio de la agitación desatada por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán— produjo un análisis de amplio alcance sobre la economía colombiana, con recomendaciones en capacidad institucional, asistencia técnica y desarrollo productivo.

La Guerra de Corea marcó el primer trueque explícito. Bajo el gobierno de Laureano Gómez, Colombia envió un batallón de infantería y una fragata a la fuerza multilateral que respondió a la invasión de Corea del Norte, condenada por el Consejo de Seguridad de la ONU. La participación estuvo motivada, en parte, por la expectativa de recibir asistencia militar como contraprestación, y en efecto llegaron millones de dólares en ayuda y entrenamiento para tropas y oficiales. Desde entonces la ecuación quedó planteada: soldados colombianos en el exterior a cambio de asistencia norteamericana en casa.

La Revolución Cubana de 1959 y la Alianza para el Progreso que Washington impulsó en respuesta introdujeron un segundo lenguaje: el de las reformas sociales como cortafuegos frente al comunismo. Reforma agraria, reforma tributaria y modernización administrativa se volvieron condiciones y consignas de la ayuda externa. El Plan Decenal colombiano de 1960, elaborado por el Departamento Administrativo de Planeación y Servicios Técnicos, se inscribió en esa gramática, y la política agraria de comienzos de los sesenta —que desembocó en la Ley 135 de 1961— tomó forma en un ambiente donde la Alianza reconocía la reforma agraria como alternativa democrática a la revolución. Entre mediados de los cuarenta y fines de los cincuenta, múltiples misiones internacionales operaron simultáneamente en el país: la Misión Lilienthal, que recomendó la creación de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca; una misión de la FAO a mediados de la década; otra del BIRF en 1956; y la Misión Lebret en 1958. Cada una dejó institucionalidad, vocabulario técnico y lazos de dependencia con organismos multilaterales.

Ese sedimento de medio siglo —misiones militares, misiones económicas, condicionalidades sociales— es el suelo sobre el que se erigió el episodio más denso de la cooperación en Colombia. El 8 de junio de 1998, el entonces candidato Andrés Pastrana Arango concibió el Plan Colombia como iniciativa nuclear de su Plan de Desarrollo. En su formulación original incorporaba componentes sociales, y cuando fue presentado públicamente en septiembre de 1999, Pastrana lo promovió como una especie de Plan Marshall para Colombia, con apoyo esperado principalmente de Estados Unidos y de países de la Unión Europea. El costo total proyectado superaba los USD 7.000 millones: USD 4.000 millones comprometidos por el gobierno colombiano y el resto por la comunidad internacional.

Bill Clinton acogió el Plan en diciembre de 1998 y prometió más ayuda militar para combatir las drogas y fortalecer la democracia. Pero la aritmética del reparto reveló pronto la verdadera naturaleza del acuerdo. De los cerca de USD 2.000 millones que Estados Unidos aportó entre 1999 y 2002, el 80 % fue a componentes militares: helicópteros, entrenamiento de batallones de élite, plataformas de inteligencia. Los componentes sociales recibieron una fracción menor y produjeron pocos resultados comparativos. El gobierno colombiano nunca ejecutó los USD 4.000 millones de gasto social comprometidos. Los países europeos tampoco contribuyeron significativamente al esquema. El Plan Colombia quedó equiparado a la ayuda estadounidense y, con ella, a una operación contrainsurgente coordinada desde el Comando Sur, con sede en Florida, a través de un grupo militar para Colombia —conocido vulgarmente como Organización de Asistencia en Seguridad— encargado de acompañar, formar, asesorar y fortalecer a las Fuerzas Armadas colombianas.

El Plan Marshall que Pastrana anunció no fue el Plan Marshall que Colombia recibió. Ese desajuste entre el enunciado y la ejecución fue el molde del período siguiente.

La Seguridad Democrática y la profundización del eje militar

Cuando Álvaro Uribe Vélez asumió la presidencia en agosto de 2002, la maquinaria del Plan Colombia ya estaba engrasada. Su política de defensa y seguridad democrática la absorbió y la amplificó. Los temas de paz, derechos humanos y derecho internacional humanitario quedaron subsumidos dentro de un paraguas securitario, produciendo una ruptura de fondo con la búsqueda de solución política negociada del conflicto armado que había marcado, con altibajos, las dos décadas previas. La cooperación internacional se convirtió, en ese período, en el respaldo material y logístico de una guerra abierta.

Cerca de cuatro años después del lanzamiento, el Plan Colombia fue rebautizado Plan Patriota con la expectativa declarada de obtener mejores resultados en la guerra antisubversiva. La continuidad era más grande que la ruptura: el mismo entramado de recursos, tecnología, entrenamiento y asesoría estadounidense, ahora explícitamente orientado al combate a las FARC-EP en sus retaguardias amazónicas. En 2002, el conflicto armado en la Amazonía estaba en su pico máximo, con FARC-EP, Autodefensas Unidas de Colombia y fuerza pública disputándose la región; la fuerza pública se encontraba en proceso de fortalecimiento y expansión, producto directo del Plan Colombia. En Putumayo, la política represiva y militar implementada bajo el paraguas de la cooperación internacional fue señalada, junto con la acción de guerrilla y paramilitares, como responsable de vulneraciones a los derechos humanos de la población civil, configurando una responsabilidad del Estado colombiano por acción u omisión.

Miembros de las Fuerzas Especiales estadounidenses participaron directamente en la Operación Tánatos, hecho apenas mencionado en los grandes medios de prensa y sin consecuencias políticas para el gobierno. La cooperación militar estadounidense estuvo acompañada, además, de preocupaciones documentadas sobre la colaboración entre el Ejército colombiano y grupos paramilitares, lo que generó tensiones y un monitoreo permanente por parte de agencias estadounidenses. La condicionalidad en derechos humanos operaba de manera irregular: existía en el papel, y los criterios para el desempeño de la ayuda militar mejoraron respecto de los años de mayor impunidad merced a una preocupación global creciente y a voces cada vez más vigilantes; pero la maquinaria del combate rara vez se detuvo.

El balance cuantitativo del período es contundente. La asistencia militar estadounidense hacia Colombia superó los USD 8.000 millones a lo largo del Plan Colombia y sus prórrogas, convirtiendo al país en el mayor receptor del hemisferio y uno de los diez primeros en todo el mundo. Concebido como un programa de seis años para 1999-2005, terminó extendiéndose diecisiete años. En 2006, el Departamento Nacional de Planeación empezó a elaborar un documento de seguimiento —conocido en ocasiones como Plan Colombia II— que proyectaba actividades hasta 2013 e invitaba a gobiernos extranjeros y organizaciones no gubernamentales a mantenerse involucrados en el fortalecimiento democrático y el desarrollo social.

Las críticas al modelo se acumularon dentro y fuera del país. Publicaciones como las de la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos calificaron al Plan Colombia como un fracaso en la lucha contra las drogas, con base en informes de la ONU, análisis científicos, dirigentes políticos de oposición, líderes campesinos, prensa alternativa y sectores del propio gobierno y de la prensa estadounidenses que daban cuenta de los escasos resultados en materia antinarcóticos. La lectura crítica más aguda no era, sin embargo, cuantitativa sino conceptual. El Plan Colombia y su continuación como Plan Patriota fueron caracterizados como planes antisubversivos encubiertos bajo el discurso de la lucha contra las drogas, más que como políticas genuinas de reducción del narcotráfico. La aspersión aérea de cultivos ilícitos, el entrenamiento de batallones contrainsurgentes de élite y el equipamiento de las Fuerzas Militares apuntaban a un adversario que era, ante todo, político.

El otro carril: laboratorios de paz y cooperación europea

Mientras Washington financiaba helicópteros y batallones, Bruselas construyó en paralelo una arquitectura civil de otro signo. La Unión Europea destinó 105 millones de euros durante 2000-2006 a la cooperación con Colombia. Buena parte de esos recursos financió el apoyo a desplazados y los laboratorios de paz, iniciados en el Magdalena Medio y luego extendidos a otras regiones. Los europeos concentraron sus proyectos en Magdalena Medio, Chocó, Putumayo, Caquetá y Nariño —geografías donde el conflicto armado, la pobreza estructural y la ausencia estatal se cruzaban con más violencia— y en tres áreas prioritarias: promoción y defensa de derechos humanos, reducción de diferencias socioeconómicas y refuerzo institucional.

Los criterios de los proyectos europeos revelaron una filosofía opuesta a la del Plan Colombia. Se exigía apoyo al proceso de paz y a la solución negociada del conflicto, reconocimiento de la sociedad civil y las comunidades locales como actores fundamentales del desarrollo, aporte financiero del gobierno colombiano como cofinanciador y ausencia de intervención de grupos armados en los territorios de ejecución. La experiencia del Laboratorio de Paz del Magdalena Medio —empoderamiento social, resistencia civil, desarrollo humano articulado desde abajo— resultó lo bastante promisoria como para que en 2003 se iniciaran negociaciones entre la Comisión Europea, el gobierno colombiano, el Banco Mundial y algunos programas de desarrollo y paz para crear un segundo Laboratorio, definiendo criterios políticos y técnicos para su implementación.

El diseño de los Laboratorios articulaba niveles local, regional, nacional e internacional. Actores que iban desde organizaciones campesinas hasta la Comisión Europea intervenían mediante dinámicas que el propio laboratorio creaba y absorbía. Esa articulación fue, sin embargo, más compleja que la retórica. La Unión Europea exigía procedimientos de convocatoria formal para la asignación de proyectos, lo que generó tensiones con la metodología participativa del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, cuyo eje era la participación comunitaria en diagnóstico, realización y evaluación. Además, las ONG europeas relacionadas con el conflicto colombiano actuaban mayoritariamente no de manera permanente en el terreno, sino por intermedio de pares locales; el resultado era una cooperación de segundo grado, en la que los donantes definían prioridades a distancia y los intermediarios traducían sobre el terreno. La cooperación europea actuó también a través del G-24 como plataforma de coordinación, pero la falta de acoplamiento entre entidades colombianas estatales, privadas y no gubernamentales dificultó permanentemente esa coordinación.

Los dos carriles, en cualquier caso, no fueron simétricos ni intercambiables. Ambas cooperaciones condicionaron el uso de los recursos, ambas operaron a través de intermediarios que en ocasiones debilitaron la confianza de la sociedad civil, y ambas dejaron al Estado colombiano y a las comunidades locales en posición de receptores con capacidad limitada de rediseño. La diferencia estaba en los medios y en los fines, no en la asimetría estructural del vínculo.

Cuba, Noruega y la arquitectura del proceso de paz

El 26 de agosto de 2012 se cerró en La Habana una fase exploratoria que había comenzado el 23 de febrero de ese mismo año. Cuba y Noruega actuaron como países garantes; Venezuela, como facilitador logístico y de apoyo. La mesa formal se inauguró en Oslo en octubre de 2012 y luego se trasladó permanentemente a La Habana. Sergio Jaramillo, alto comisionado para la paz del gobierno de Juan Manuel Santos, y Frank Pearl, entre otros negociadores, se sentaron con la delegación de las FARC-EP bajo el paraguas de una diplomacia menos ruidosa pero infinitamente más consecuente que la del Plan Colombia.

El rol de Noruega y Cuba fue estructural, no ceremonial. Cuando las negociaciones estuvieron a punto de romperse al inicio del proceso, fueron ambos países garantes los que lograron que las partes cedieran y volvieran a la mesa. Que dos Estados con trayectorias tan distintas —la isla socialista bloqueada por Washington durante medio siglo y el reino escandinavo experto en mediaciones desde el proceso de Oslo palestino-israelí— compartieran esa función de garantía habla de la calibración fina que exigía sostener una negociación con un adversario armado durante casi cuatro años.

La comunidad internacional se alineó de manera notable con el proceso. Los países amigos de Colombia adoptaron una postura que en el propio lenguaje del gobierno se sintetizó como todo para la paz, nada para la guerra, orientando su cooperación hacia el diálogo. La administración de Barack Obama apoyó activamente el proceso, en un giro respecto del sesgo militar heredado del Plan Colombia. En 2013, la estrategia de cooperación de USAID para el período 2014-2018 anticipó explícitamente que el gobierno colombiano alcanzaría un acuerdo negociado con las FARC y reconoció que los primeros 24 meses de implementación serían críticos. La agencia empezó a diseñar sus programas asumiendo que el posconflicto era un escenario cercano.

El 25 de enero de 2016, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó por unanimidad la Resolución 2261, propuesta por el Reino Unido en su rol de penholder para Colombia. La resolución estableció una misión política de observadores internacionales desarmados que verificaría el decomiso de armas en el marco del Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación, integrado por el gobierno colombiano, las FARC-EP y la ONU. En torno al cese al fuego de junio de 2016, Cuba y Noruega permanecieron como garantes, los 33 países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños se sumaron como garantes del cese, y el entonces secretario general Ban Ki-moon valoró públicamente el proceso. Federica Mogherini, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, canalizó el apoyo político y financiero europeo hacia la implementación. Jean Arnault, diplomático francés con experiencia en misiones de paz previas, encabezó la misión de la ONU sobre el terreno.

La cooperación internacional dio en este momento su vuelta más completa. El mismo país que había sido durante quince años el mayor receptor de asistencia militar del hemisferio se convirtió, en 2016, en escenario de la operación de verificación multilateral más ambiciosa que la ONU había desplegado en América Latina en décadas.

La institucionalidad receptora: entre la Cancillería y las múltiples diplomacias

Toda esta arquitectura —militar, humanitaria, política, diplomática— aterrizó en un Estado colombiano cuya capacidad de coordinación fue durante décadas notoriamente débil. El Ministerio de Relaciones Exteriores nunca centralizó las diversas dimensiones de las relaciones internacionales del país: dejó la diplomacia económica en manos de otras entidades y concentró su atención en asuntos fronterizos, hasta el punto de que podía caracterizarse como un Ministerio de Fronteras. En paralelo operaban múltiples diplomacias —cafetera, comercial, tecnológica, militar, antidrogas—, mientras la Cancillería atendía la diplomacia convencional a través de embajadas y consulados y el resto de las relaciones exteriores se dispersaba entre ministerios sectoriales, agencias autónomas y gremios.

La fragmentación tiene raíces históricas. El servicio exterior colombiano se profesionalizó tarde y de forma desigual: la carrera diplomática convivió con nombramientos políticos y con una tradición de embajadas usadas como recompensa o retiro dorado antes que como puestos técnicos. Al mismo tiempo, gremios poderosos —la Federación Nacional de Cafeteros ante todo, pero también industriales, floricultores y bananeros— construyeron sus propios canales de interlocución con contrapartes extranjeras, sus oficinas de representación y sus agendas de negociación comercial. La diplomacia cafetera, con su participación autónoma en los acuerdos internacionales del café durante el siglo XX, fue el prototipo de un modelo en el que el sector privado suplió, y en algunos casos sustituyó, a la Cancillería en la representación externa del país.

Ese patrón se replicó en el terreno de la cooperación. Con la creación en 2011 de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional (APC-Colombia), adscrita a la Presidencia de la República, el Estado colombiano intentó dotarse de un actor único capaz de coordinar la demanda y la oferta de cooperación, articular donantes y priorizar sectores. La APC absorbió funciones antes repartidas entre la Cancillería, el DNP y Acción Social, y se convirtió en la ventanilla formal para los flujos no reembolsables. Pero su ubicación bajo la Presidencia la ató al ciclo político y le restringió el margen para imponer disciplina a los ministerios sectoriales, que preferían negociar directamente con sus contrapartes internacionales: Salud con la OMS y la OPS, Agricultura con la FAO, Educación con la Unesco, Defensa con el Comando Sur y con la OTAN. La APC coordinaba lo que podía; el resto seguía dispersándose.

Esa fragmentación tuvo consecuencias tangibles. La cooperación para la implementación del Acuerdo de Paz fluyó a través de agencias como USAID y la Organización Internacional para las Migraciones, canalizando fondos mediante instituciones estatales colombianas con restricciones en su uso. La dinámica generó tensiones internas en el gobierno y afectó la confianza con una sociedad civil que en algunos casos percibía interferencia estadounidense en asuntos colombianos. Los fondos condicionados por los donantes contribuyeron a una precariedad institucional dentro del propio Estado y erosionaron la construcción de confianza con actores locales escépticos.

En el frente humanitario, la fragmentación fue menos visible pero igualmente costosa. La respuesta al desplazamiento masivo tras la masacre de Bojayá en mayo de 2002 movilizó a la Oficina del ACNUR en Colombia, cuya misión encabezó Anders Kompas y documentó responsabilidades bajo el derecho internacional humanitario; la Cruz Roja, la Pastoral Social y la Red de Solidaridad Social del Estado actuaron como receptoras de los desplazados en Quibdó. Ese mismo año, el ACNUR publicó un balance de la política de atención al desplazamiento interno forzado para el período 1999-2002, y colaboró con USAID y con el gobierno en publicaciones sobre restablecimiento y políticas públicas para población desplazada. La coordinación funcionó por yuxtaposición más que por integración: cada agencia respondía a su mandato, y el Estado colombiano recibía los aportes sin ordenarlos bajo una única estrategia humanitaria.

Años más tarde, cuando la crisis migratoria venezolana empezó a desbordar la frontera oriental, la institucionalidad colombiana tuvo que reconfigurarse aceleradamente. El DNP elaboró en 2018 el documento CONPES 3950 Estrategia para la atención de la migración desde Venezuela, referenciado en documentos del Banco Mundial sobre integración de migrantes venezolanos. El Ministerio de Relaciones Exteriores suscribió a nombre del Estado colombiano el Pacto Global para una Migración Segura, Ordenada y Regular el 10 de diciembre de 2018. Para junio de ese año, la comunidad internacional había movilizado USD 84,8 millones en cooperación para la respuesta migratoria, con USAID como principal cooperante (USD 40,5 millones destinados a registro de migrantes, asistencia alimentaria, salud y estabilización económica) y USD 18,6 millones adicionales del Sistema de Naciones Unidas. Colombia impulsó esfuerzos regionales y globales para coordinar la respuesta entre países receptores y fuentes cooperantes, y el país que durante décadas exportó desplazados forzados y refugiados se convirtió en el principal receptor de migración venezolana del continente, con la carga institucional y presupuestal que ese giro implicó.

De receptor a oferente: la exportación del saber contrainsurgente

Hacia el final del período aquí examinado, un desplazamiento silencioso reconfiguró el lugar de Colombia en el mapa de la cooperación. Gracias a más de una década de capacitación y cooperación recibida de Estados Unidos, el país pasó de ser receptor a brindar actividades de capacitación, asesoramiento y asistencia a terceros países en la región y fuera de ella. La estrategia USAID 2014-2018 preveía explícitamente que Colombia evolucionara de receptor de ayuda a proveedor de asistencia técnica a sus vecinos en los siguientes cinco años.

El gobierno de Juan Manuel Santos formuló una Estrategia de cooperación internacional en seguridad integral que ofrecía a países receptores un menú de actividades en diversas áreas de seguridad. El 25 de junio de 2013, Colombia firmó un acuerdo de cooperación estratégica con la OTAN. En enero de 2015 anunció su participación en misiones de paz de la ONU, ampliando su rol como oferente en el ámbito multilateral de seguridad. La politóloga Arlene B. Tickner acuñó en 2007 el concepto de intervención por invitación como clave analítica para entender la política exterior colombiana: un Estado que, para compensar su fragilidad interna, invita activamente a potencias extranjeras a intervenir en su territorio y en sus procesos, aceptando la asimetría a cambio de respaldo material y político.

La lectura crítica de esa transición es inevitable. Colombia exportaba experiencia acumulada en contrainsurgencia y en lucha antinarcóticos precisamente en el momento en que estaba negociando el fin de su propio conflicto armado. El saber que se ofrecía a México, a Centroamérica o a países africanos era el mismo saber que la CEV documentaría después como responsable de vulneraciones masivas a derechos humanos en Putumayo, Catatumbo o Montes de María. Que las intervenciones directas generalmente destruyan los Estados sin derrotar a las insurgencias no impidió que la marca Colombia se comercializara con éxito como caso de éxito en seguridad.

Estado actual de la cooperación y sedimentos del período

La cooperación internacional en Colombia dejó un sedimento que ninguna administración posterior ha reordenado. El apoyo estadounidense —garantías de defensa, cooperación militar, financiación en gran escala— ha sido un factor clave para mantener la estabilidad del Estado y del régimen político colombianos, y el marco securitario que lo estructuró alimentó durante quince años una guerra contrainsurgente cuyas consecuencias humanitarias siguen documentándose. La cooperación europea, la mediación cubana y noruega, la verificación de la ONU y el flujo de recursos multilaterales hacia la implementación del Acuerdo hicieron posible la salida negociada más ambiciosa que el país ha ensayado.

La intervención por invitación descrita por Tickner sigue vigente. La asistencia militar continúa fluyendo, con criterios de derechos humanos más exigentes que en los años de mayor impunidad. La institucionalidad del posconflicto —fondos multidonantes, misión de verificación, cooperación europea a la implementación— sigue operando en territorios donde la disputa armada renació con otros nombres. Los mismos donantes que financiaron helicópteros en 2001 financiaron programas de sustitución de cultivos en 2018. Las mismas geografías —Putumayo, Catatumbo, Nariño, Chocó— fueron escenario de ambos ciclos.

La agencia colombiana en todo el proceso tuvo mayor peso que el que sugiere una lectura estricta de dependencia. Fue Pastrana quien concibió el Plan Colombia como núcleo de su Plan de Desarrollo, no Washington quien lo impuso. Fue Uribe quien subsumió la agenda de paz bajo la seguridad democrática, aprovechando los recursos del Plan sin renegociar sus términos. Fue Santos quien pivotó hacia la paz negociada y quien diseñó, casi en paralelo, la estrategia para exportar la experiencia contrainsurgente. Fue el gobierno colombiano el que nunca ejecutó los USD 4.000 millones de gasto social comprometidos en 1999. La cooperación internacional amplificó opciones que el Estado colombiano ya había elegido; al amplificarlas las fundió en concreto —en partidas presupuestales, escalafones militares, oficinas de agencias, contratos plurianuales, edificios y organigramas— que todavía hoy estructuran la política exterior del país.

04

En el archivo

1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

06

Documentos y fragmentos citados

50 documentos · 67 fragmentos

01Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 147, 1862 citas
[1]

de los programas planteados en el marco de la política de paz, el Plan Colombia fue el más importante y abarcó el mayor esfuerzo del gobierno: El Plan Colombia se desarrollará, principalmente en zonas críticas del conflicto. Aquellas regiones del país que han tenido presencia continua, durante varios años, de actores…

p. 147
[61]

y sociales; iniciativas legislativas sobre reformas asociadas a los procesos de paz o a sus instrumentos; el desarrollo de programas de inversión social en zonas de conflicto; el reconocimiento de la grave problemática humanitaria y la urgente aplicación del DIH y el recurso a formas de facilitación e intermediación…

p. 186
02Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 65, 692 citas
[2]

concebido por el propio Andrés Pastrana, el 8 de junio de 1998, se trataba de una iniciativa nuclear de su Plan de Desarrollo, resultando acogida por el presidente estadounidense Bill Clinton, en diciembre de 1998, cuando prometió destinar más ayuda militar a Colombia a fin de combatir las drogas y fortalecer la…

p. 65
[9]

la lucha guerrillera como Apiay, en el departamento de Meta, o Tolemaida, en el departamento de Cundinamarca; la base de Putumayo, donde se alojan los batallones de la Brigada XXVII; y la conformación de la Brigada Antinarcóticos del Ejército en el Fuerte Militar de Larandia, en el departamento de Caquetá. Dicho de…

p. 69
03Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 307, 3144 citas
[3]

Tal como se lo presentó inicialmente, el programa no era abiertamente militar. Los funcionarios civiles del Departamento de Planeación del país lo habían redactado, con la ayuda de militares y de civiles que trabajaban en el Ministerio de Defensa. Dado a conocer al público en septiembre de 1999, fue presentado 307…

p. 307
[4]

Tal como se lo presentó inicialmente, el programa no era abiertamente militar. Los funcionarios civiles del Departamento de Planeación del país lo habían redactado, con la ayuda de militares y de civiles que trabajaban en el Ministerio de Defensa. Dado a conocer al público en septiembre de 1999, fue presentado 307…

p. 307
[12]

en combate. 59 Durante 2006, el Departamento Nacional de Planeación colombiano co- menzó a trabajar en un documento que resumía los resultados positivos de la ayuda extranjera durante los años 1999-2005, y a proyectar actividades de seguimiento hasta 2013. En ocasiones llamado Plan Colombia II, invitaba a gobiernos…

p. 314
[13]

en combate. 59 Durante 2006, el Departamento Nacional de Planeación colombiano co- menzó a trabajar en un documento que resumía los resultados positivos de la ayuda extranjera durante los años 1999-2005, y a proyectar actividades de seguimiento hasta 2013. En ocasiones llamado Plan Colombia II, invitaba a gobiernos…

p. 314
04Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 4541 cita
[5]

un valor cada uno de 2 millones de dólares), de los cuales treinta fueron asignados al ejército y doce a la Policía. 25 De modo general, el Plan Colombia es un conjunto de acciones que busca acabar con la producción ilícita de narcóticos y el negocio asociado a ella, im- pulsar y fortalecer la presencia del Estado en…

p. 454
05War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 661 cita
[6]

official rhetoric of Plan Colombia to expose the reality behind it. In the words of one report, "It is clear that Plan Colombia's intent is to combat the principal threat to the nation's political and economic elite: the FARC." 16 This conclusion is further supported by the Plan's actual implementation. The Colombian…

p. 66
06Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 4371 cita
[7]

cultivations dominated. With the installation of a radar system from the United States in Vichada, aerial interdictions began against suspected narco-trafficking flights. United States-Colombia Security Cooperation and Plan Colombia Although the hardening of Colombia's antidrug policies stemmed from the upsurge of…

p. 437
07Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 1481 cita
[8]

free from governmental interference. Concurrently, President Pas- trana released his three-year program called Plan Colombia in 1999. This plan promoted alternative development, the strengthening of Colombia’s political and judicial institutions, and military successes in the guerrilla conflict. Pas- trana estimated…

p. 148
08Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1101 cita
[10]

la Paz, la Prosperidad y el Fortalecimiento del Estado), known as Plan Colombia, 34 was put in place by the administration under Colombian President Pastrana and US President Clinton. This was a six-year strategy (1999–2005) for eliminating drug-trafficking and organized crime, strengthening institutions, and…

p. 110
09Colombia: Background and U.S. RelationsJune S. Beittel · 2018 · p. 1, 522 citas
[11]

In: Colombia ISBN: 978-1-53614-264-8 Editor: Augusto Jacinto Espino © 2018 Nova Science Publishers, Inc. Chapter 1 C OLOMBIA: B ACKGROUND AND U.S. R ELATIONS * June S. Beittel A BSTRACT Colombia is the third most populous country in Latin America, with roughly 49 million inhabitants. A key U.S. ally in the region,…

p. 1
[50]

and promoting economic opportunity. USAID’s country cooperation strategy for 2014-2018 anticipated the Colombian 97 Ibid. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:32:47 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Colombia: Background and U.S.…

p. 52
10Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1641 cita
[14]

santanderistas, comenzaron a correr ríos de tinta y saliva. El ataque conservador habría de transfigurarse en el binomio <<Cristo y Bolívar>>, característico de la década del estado de sitio, 19489-58. La Segunda Guerra Mundial interrumpió el proceso de recu- peración económica, prolongó la austeridad y estrechó la…

p. 164
11A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1771 cita
[15]

the case of the 1949 IBRD mission, which came just after the outbreak of social unrest that followed the assassination of a presidential candidate with significant popular support. Finally, it is also important to point out that the scope of the first missions (Kemmerer, Currie, CEPAL) was more extensive, including…

p. 177
12Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 8911 cita
[16]

for Colombia. Report of a Mis- sion headed by Lauchlin Currie (C-22). Traducción oficial —muy mala—: Bases de un programa de fomento para Colombia … (pri- mera edición, Bogotá, 1950; segunda, Bogotá, 1951). 892 Línd Odince Vrdsíta limitaciones prácticas. Se trata de hacer un estudio del inmenso problema que es la…

p. 891
13Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 12, 372 citas
[17]

y una fragata. Corea se constituía en el primer escenario en el cual la guerra fría pasaba al enfrenta- miento armado, y por esa razón Co- lombia participaba en la fuerza mul- tilateral de pacificación que viajó al sureste asiático con el fin de repeler la invasión de Corea del Norte. Esta úl- tima había sido…

p. 37
[51]

las relaciones in- ternacionales de Colombia. Hay va- rias diplomacias: una cafetera, una co- mercial, una tecnológica, otra militar, otra referida al tráfico de drogas. Una cancillería que no ha percibido la ne- cesidad de modernización, y que por consiguiente permanece incapacitada para centralizar las diversas…

p. 12
14Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 3191 cita
[18]

Counterinsurgency Battle Group, Colombian, 172, 194, 195–98 Cuba, 74, 93, 94; Colombian relations with, 182; revolution in, 174–75 Currie Commission, 65 Currie, Lauchlin, 65 Czechoslovakia, 141, 144 de Lesseps, Ferdinand. See Lesseps, Ferdinand de Democratic People’s Republic of Korea (North Korea): formation of, 72;…

p. 319
15Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2801 cita
[19]

virulentamente anticomunista del presidente Laureano Gómez, un político de ultraderecha conocido por sus detractores como “el Monstruo”. Gómez, que saldría del Gobierno en 1953 por un golpe militar, una rareza en la Colombia del siglo XX, 77 esperaba recibir asistencia militar de los Estados Unidos como pago por los…

p. 280
16Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 692 citas
[20]

g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…

p. 69
[21]

g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…

p. 69
17Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 1101 cita
[22]

juego su propia seguridad. 221 Camilo Dangun, “La integración y el crecimiento económico en Amêrica Latina”, Revista Desarrollo Económico 4 (1964): 14-15. 222 Carlos Figueira y Andrés Peri, América Latina: Los rostros de la pobreza y sus causas determinantes (Santiago: CEPAL, 2004),…

p. 110
18Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4142 citas
[23]

población, por el desem- pleo y la insatisfacción de sus necesidades apremiantes, parecía encontrar en las audaces experiencias de Cuba una solución a sus conflictos vitales". 22 Los norteamericanos, por conducto de la Alianza para el Progreso, y promoviendo políticas de inter- vención económica y de mayor…

p. 414
[24]

población, por el desem- pleo y la insatisfacción de sus necesidades apremiantes, parecía encontrar en las audaces experiencias de Cuba una solución a sus conflictos vitales". 22 Los norteamericanos, por conducto de la Alianza para el Progreso, y promoviendo políticas de inter- vención económica y de mayor…

p. 414
19Estado crítico de la propiedad rural y de las políticas agrarias en ColombiaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 72 citas
[25]

del personal dedicado a la industria y la agricultura que para el momento poseía, en criterio del estudio, un rendimiento inadecuado. Esta última recomendación, al igual que muchas otras encontradas en estudios promovidos por los organismos multilaterales, tenía por finalidad la institucionalización a nivel nacional…

p. 7
[26]

del personal dedicado a la industria y la agricultura que para el momento poseía, en criterio del estudio, un rendimiento inadecuado. Esta última recomendación, al igual que muchas otras encontradas en estudios promovidos por los organismos multilaterales, tenía por finalidad la institucionalización a nivel nacional…

p. 7
20Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 1201 cita
[27]

del pais pronto recuperara la salud, este reanudara su crecimiento econdmico y los bancos privados admitiran solicitudes de préstamos. Funcion de cooperacion El rm ha servido con regularidad como foro para la consideracion de los diferentes problemas monetarios y financieros internacionales, y puede ser el escenario…

p. 120
21Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2861 cita
[28]

la Caja Agra ria. También estuvo la Misión Lilienthal, que recomendó la creación de la CVC en el Valle del Cauca; una Misión de la FAO, de mediados de los cincuenta; otra del BIRF, en 1956 (Stewart, 1955), y la Misión del padre Lebret, que se ocupó de aspectos más humanos y de la calidad de vida, con una radiografía…

p. 286
22Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 2491 cita
[29]

cientifica y tecnológica entre Colombria y Brasil. Bi gotá, marzo 17 de 1941, Ley 39 de 1987 » Convento básicode copperación téc- nica y científica entre Colombia y Bogetá, junio 1 de 1981. Ley 3 d = ¡Cor y técnica entre Colombia y la Rep Popular China. Pekin, diciembr 1551. Ley 57 de 1093 El tratado de IT la…

p. 249
23El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 2802 citas
[30]

matando a Manuel Marulanda Vélez, jefe máximo e histórico; a Jorge Briceño, líder militar; y a Raúl Reyes, principal negociador [...] 8 Pero ni un mando medio fue capturado o muerto. Un nuevo revés militar que se sumaba a los miles que llevan las Fuerzas Armadas colombianas y estadounidenses en este largo conflicto…

p. 280
[31]

matando a Manuel Marulanda Vélez, jefe máximo e histórico; a Jorge Briceño, líder militar; y a Raúl Reyes, principal negociador [...] 8 Pero ni un mando medio fue capturado o muerto. Un nuevo revés militar que se sumaba a los miles que llevan las Fuerzas Armadas colombianas y estadounidenses en este largo conflicto…

p. 280
24Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 93, 1214 citas
[32]

militar de Estados Unidos hacia Colombia superó los USD 8000 millones, lo que convirtió al país en el mayor receptor de asistencia estadounidense en América Latina y uno de los diez primeros en todo el mundo. Colombia ha logrado pasar de ser receptor de seguridad a brindar actividades de capacitación, asesoramiento y…

p. 93
[33]

militar de Estados Unidos hacia Colombia superó los USD 8000 millones, lo que convirtió al país en el mayor receptor de asistencia estadounidense en América Latina y uno de los diez primeros en todo el mundo. Colombia ha logrado pasar de ser receptor de seguridad a brindar actividades de capacitación, asesoramiento y…

p. 93
[65]

de la can tras 45 años de conformación (27 de oc - tubre del 2014). La República. Recuperado de http://www.larepublica.co/ colombia-es-l%C3%ADder-exportador-de-la-can-tras-45-a%C3%B1os-de- conformaci%C3%B3n_184986. 105 El estado de la política exterior colombiana Colombia firma acuerdo de cooperación estratégica con…

p. 121
[66]

de la can tras 45 años de conformación (27 de oc - tubre del 2014). La República. Recuperado de http://www.larepublica.co/ colombia-es-l%C3%ADder-exportador-de-la-can-tras-45-a%C3%B1os-de- conformaci%C3%B3n_184986. 105 El estado de la política exterior colombiana Colombia firma acuerdo de cooperación estratégica con…

p. 121
25"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 531 cita
[34]

como también lo sabían los comandantes de la nación anfitriona, que los narcóticos eran una excusa ridícula para fortalecer las capacidades de tropas que habían perdido la confianza de la población, luego de años de atropellos (…) Pero yo me había ido acostumbrando a las mentiras. Estas eran la moneda circulante de…

p. 53
26¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 1971 cita
[35]

han podido mantener la estabilidad del Estado y del régimen político colombianos es el apoyo de los Estados Unidos, manifestado de múltiples formas (garantías de defensa, cooperación militar, financiación en gran escala). En distintos escenarios, sin embargo, preservar esas garantías puede volverse prohibitivamente…

p. 197
27Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 1891 cita
[36]

de las demás fuerzas habían logrado una importante capacidad bélica. Se adquirió una flota de 25 aviones Súper Tucano, que se han convertido en la mayor asimetría aérea frente a las Farc-EP. Así se adquirieron: Adquisición 25 nuevos aviones Súper Tucano. Página 189 Adquisición 12 Helicópteros de instrucción Bell 206…

p. 189
28Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 48, 562 citas
[37]

recursos por 105 millones de euros durante el período 2000-2006, como se aprecia en el Anexo 4. Buena parte de los 105 millones de dólares aportados por diferentes entes comunitarios y países miembros ha estado destinada al apoyo a los desplazados, a los laboratorios de paz en el Magdalena Medio y a los que luego se…

p. 48
[41]

y de hacerse visible en su desarrollo. Insisten, también, en que, pese a sus diferentes intereses, la coordinación que ya han alcanzado les ha permitido actuar de manera conjunta en apoyo a los diálogos de paz, en la vigilancia del cumplimiento de las recomendaciones de las Naciones Unidas por parte del gobierno…

p. 56
29Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 5331 cita
[38]

macro. Su éxito depende en una gran propor - ción de su articulación con el nivel macro, esto es, de su impacto nacional y su contribución a la resolución del conflicto. De hecho, para sobrevivir, las iniciativas de paz requieren una coordinación entre los niveles alto, medio y bajo de construcción de la paz…

p. 533
30Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 5491 cita
[39]

del laboratorio de paz del Magdalena Medio, en términos de empoderamiento social, resistencia civil, generación de desarro- llo humano y planteamiento de una propuesta de paz alternativa, hizo que se pensara extender esta iniciativa a otras áreas de Colombia e intentar replicar su filosofía y conceptos en regiones que…

p. 549
31En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 821 cita
[40]

en el sur de Bolí- var. Pastrana planteó con la Unión Europea, principalmente con España, la necesidad de una Mesa de Donantes para que Europa asumiera un papel distinto y complementario al Plan Colombia. de Roux negoció al mismo tiempo el apoyo de Japón con la in- tención de fortalecer el carácter social de la ayuda…

p. 82
32Post-conflict Colombia and the Global Circulation of Military ExpertiseManuela Trindade Viana · 2022 · p. 33, 672 citas
[42]

such an enthusiasm with a “post-conflict” Colombia was manifested even before a peace agreement had been reached in La Habana (Cuba) between the government and the FARC. 4 As an illus- tration, Fundación Ideas para La Paz (FIP, in Spanish), a think tank established in 1999 with resources from the Colombian private…

p. 33
[67]

G.; Wills, M. E.; Gómez, G. S. (coords). Nuestra guerra sin nombre: transformaciones del conflicto en Colombia. Bogotá, D.C.: Norma, 2006. Ronderos, M. T. Guerras Recicladas: Una historia periodística del paramili- tarismo en Colombia. Bogotá, D.C.: Aguilar, 2014. Sánchez, G. G. (org). Colombia: violencia y…

p. 67
33La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 3321 cita
[43]

de Asís, en Italia, cuando entregué la Lámpara de la Paz, el mayor reconocimiento que concede la Orden Franciscana, a la canciller Angela Merkel. Yo la había recibido en diciembre de 2016, y los monjes guardianes de la tumba de san Francisco de Asís, patrono de la paz, me pidieron que la entregara ahora a la que ha…

p. 332
34At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 3051 cita
[44]

a backchannel contact with FARC leaders early on that resulted in ongoing secret preliminary talks with FARC leaders in Havana, Cuba in February 2012. By August, Santos and the FARC signed onto a formal document outlining the conditions of a formal peace process, the rules by which the negotiations would operate, and…

p. 305
35Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6191 cita
[45]

indebida, una presión benéfica para el tema de la paz, los países amigos nuestros, ellos lo que estaban haciendo era, más o menos la consigna era “todo para la paz, nada para la guerra”, o sea, “les ayudamos a ustedes para el diálogo, para la paz, pero no les ayudamos para la guerra”. […] Había un gobierno de los…

p. 619
36The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 6151 cita
[46]

for Toward a Stable and Enduring Peace 593 Peace anyway, despite the “no” vote. Over a four-year period many young Colombi- ans had become used to hearing the term “postconflict” used to describe the country they lived in. For them, turning the page means moving into uncharted political terrain. The delegates of the…

p. 615
37Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 651 cita
[47]

mundo. El Consejo está integrado por cinco miembros permanentes: China, Francia, Federación Rusa, Reino Unido y Estados Unidos.Y por 10 no permanentes: Angola, Egipto, España, Japón, Malasia, Nueva Zelandia, Senegal, Ucrania, Uruguay, y Venezuela. El día 27, los 33 gobiernos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos…

p. 65
38The Face of Peace: Government Pedagogy amid Disinformation in ColombiaGwen Burnyeat · 2022 · p. 234, 2542 citas
[48]

suggest a simplistic transference of logics from international actors onto the government or FARC negotiating teams, but rather intersubjective processes of mutual influence. International involvement was also planned for implementing the Peace Agreement. The UK looked favorably on Colombia’s peace policy and was…

p. 234
[49]

Excluding the FARC not only undermined trust with ex- combatants and their allies but also reinforced perceptions among civil society that the US was interfering in Colombian affairs, undermining the government’s face of peace. Conclusions International cooperation programs channeled the financial pledges made by…

p. 254
39Banco Mundial - financiación para la integración social y económica de migrantes.pdfp. 11 cita
[52]

from Venezuela. Bogotá, Colombia. La Imprenta Editores. ISBN 978-958-18-0474-0. • World Bank Group. 2018. Migration from Venezuela to Colombia: Prior Action #3. Subnational contingent Short- and Medium-Term Impact and Response Strategy. World lines of credit as financial protection Bank, Colombia. World Bank. against…

p. 1
40Función Pública - Decreto 216 de 2021 - Estatuto Temporal de Protección.htmlp. 11 cita
[53]

autorizar el ingreso, permanencia y salida de extranjeros del territorio nacional, así como regular el ingreso y salida de nacionales del territorio nacional, sin perjuicio de lo dispuesto en los tratados internacionales. Que adicionalmente, el Capítulo 1 del Título 3 de la Parte 2 del Libro 2 del Decreto 1067 de 2015…

p. 1
41Migración desde Venezuela a Colombia: impactos y estrategia de respuesta en el corto y mediano plazoPaula A. Rossiasco, Ana Aguilera, Germán Caruso, Rosa María Martínez, Cristina Savescu · 2018 · p. 561 cita
[54]

y comunidades receptoras La comunidad de cooperantes internacional se ha solidarizado con el país para dar respuesta a necesidades asociadas con la migración. A junio del presente año, la comunidad internacional había movilizado USD 84,8 millones en cooperación para dar respuesta a las demandas de la migración en…

p. 56
42La migración venezolana en los Andes. La respuesta sanitaria de Perú, Chile, Colombia y EcuadorJuan Arroyo Laguna, Alejandro Portes, Baltica Cabieses, Andrés Cubillos, Irene Torres · 2022 · p. 4751 cita
[55]

Suecia 606 420 United Nations Children’s Fund 447 523 Latter-Day Saint Charities 400 000 International Labour Organization 318 613 United Nations Population Fund 305 250 Gobierno de Colombia 106 323 Gobierno de Noruega 92 374 Start Fund 77 651 Comisión Europea 60 092 Aktion Deutschland Hilft 56 073 No especificado 30…

p. 475
43Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 5581 cita
[56]

consulta diciembre 5 de 2013 en: http:// spanish.bogota.usembassy.gov/pcolombia004.html. UNITED STATES GOVERNMENT ACCOUNTABILITY OFFICE (2005), Global War On Terrorism, Report to Congressional Commit- tees, recuperado el 4 de marzo de 2014, en: www.gao.gov/new. items/d05767.pdf. UNITED STATES DEPARTMENT OF STATE…

p. 558
44Más allá del desplazamiento: políticas, derechos y superación del desplazamiento forzado en ColombiaCésar Rodríguez Garavito (coord.), Juan Carlos Guataquí, Ana María Ibáñez Londoño, María Mercedes Maldonado Copello, Luis Eduardo Pérez Murcia, Esteban Restrepo Saldarriaga, Héctor Riveros Serrato, Diana Rodríguez Franco, Yamile Salinas Abdala · 2010 · p. 1301 cita
[57]

procesos de • restablecimiento”, en Desplazamiento y políticas públicas de restablecimiento en Colombia. Bogotá: ACNUR, Gobierno de Colombia y USAID. Muggah, R. (1999). “Capacidades institucionales en medio del conflicto: Una • evaluación de la respuesta en la reubicación de la población desplazada en Colombia”,…

p. 130
45Nos matan y no es noticia. Parapolítica de Estado en ColombiaRicardo Ferrer Espinosa, Nelson J. Restrepo A. · 2010 · p. 891 cita
[58]

no haber salido era la falta de combustible y embarcaciones suficientes». En horas de la mañana llega el presidente Andrés Pastrana Aran- go, « se compromete con las Comunidades a garantizar la seguridad y recons- truir las poblaciones. En Quibdó, en la segunda semana de mayo, ya eran miles los desplazados [...]. Eran…

p. 89
46Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 951 cita
[59]

artículo de otros tantos artículos plasmados en el libro «Mas allá del Embrujo» (tercer año de gobierno de Álvaro Uribe) editado por Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Bogota, www.plataforma-colombiana.org. 96 Efectivamente, el Plan Colombia, que cuatro años más tarde fue rebautizado Plan Patriota —…

p. 95
47Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 951 cita
[60]

artículo de otros tantos artículos plasmados en el libro «Mas allá del Embrujo» (tercer año de gobierno de Álvaro Uribe) editado por Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Bogota, www.plataforma-colombiana.org. 96 Efectivamente, el Plan Colombia, que cuatro años más tarde fue rebautizado Plan Patriota —…

p. 95
48Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 2521 cita
[62]

Office on Latin America, WOLA, «Drogas y democracia en Latinoamérica: El impacto de las políticas Estadounidenses», En: http://www. seguridadydemocracia.org/docs/pdf/externos/wola.pdf vi. Significados e impactos de la masacre de bojayá en el orden internacional 253 En materia de seguridad y orden público, hay que…

p. 252
49Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1271 cita
[63]

el año 2002, el conflicto armado en la Amazonía estaba en su pico máximo con tres actores armados disputándose la región: las FARC-EP, consoli- dando su control sobre la Amazonía oriental y algunas zonas rurales de la Amazonía occidental; las AUC con un fuerte control de las áreas urbanas de la Amazonía occi- dental y…

p. 127
50La masacre de El Tigre. Un silencio que encontró su vozGonzalo Sánchez G., Martha Nubia Bello Albarracín, Andrés Cancimance López · 2011 · p. 161 cita
[64]

en una de las obligaciones funda- 16 La masacre de El Tigre, Putumayo mentales del Estado colombiano, cuando por acción u omisión ha contribuido al sufrimiento de los ciudadanos y ciudadanas (GMH, 2009a). En la cuarta parte, proponemos unas recomendaciones en tor- no a la Verdad, la Justicia y la Reparación, con el…

p. 16