Don Berna (Diego Fernando Murillo Bejarano)
Seguridad Democrática
N. 1961
La biografía
Diego Fernando Murillo Bejarano, conocido como Don Berna, fue el operador que tradujo el paramilitarismo colombiano en una máquina urbana de control social y narcotráfico. Nacido en 1961, transitó del EPL al servicio doméstico del ala empresarial del Cartel de Medellín, se volvió pieza central de Los Pepes en la caza de Pablo Escobar, hizo suya la Oficina de Envigado, comandó el Bloque Cacique Nutibara y el Bloque Héroes de Tolová, y gobernó de facto Medellín entre 2003 y 2008. Su biografía es indisociable de una zona gris del Estado colombiano: la de las alianzas que la Policía, el Ejército y la DEA sostuvieron con estructuras criminales para derrotar a Escobar primero y a las guerrillas después, y que sobrevivieron a esa utilidad inicial hasta convertirse en una arquitectura de poder mafioso con anclaje regional y presencia nacional. Extraditado a Estados Unidos el 13 de mayo de 2008 junto a otros trece jefes paramilitares, sus confesiones desde Miami dejaron un archivo de señalamientos —contra generales, políticos y funcionarios— que el sistema judicial colombiano nunca terminó de procesar.
Línea de vida
- 1961
Nacimiento
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Diego Fernando Murillo Bejarano nace en 1961. Militó en el Ejército Popular de Liberación (EPL), guerrilla de tradición maoísta con fuerte presencia en Urabá y Córdoba, antes de transitar hacia el mundo del narcotráfico y el paramilitarismo.
- 1992
Ruptura del Cartel de Medellín y alineación con los Galeano
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Berna se desempeñaba como empleado de la familia Galeano, ala empresarial del Cartel de Medellín. Cuando Pablo Escobar ordenó el asesinato de Fernando Galeano y Gerardo Moncada —detonado por el robo de aproximadamente veinte millones de dólares— Berna quedó del lado de la disidencia empresarial contra Escobar.
- 1993
Papel central en Los Pepes y enlace con la DEA
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Participó activamente en Los Perseguidos por Pablo Escobar (PEPES), alianza proclamada por Fidel Castaño que incluyó a los Tangueros, el Cartel de Cali y los sobrevivientes de los Galeano y Moncada. El agente de la DEA Chris Feistl lo describió como 'uno de los principales hombres de enlace' entre Los Pepes, la Policía y la DEA. Sus hombres vivían cerca de la base donde operaba la DEA, facilitando el intercambio de inteligencia que contribuyó a la muerte de Escobar el 2 de diciembre de 1993.
- 1998
Designación como comandante en Córdoba y origen del Bloque Héroes de Tolová
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En diciembre de 1998, tras un frustrado ataque guerrillero en la vereda El Diamante, Carlos Castaño designó a Don Berna al frente de un grupo armado en Córdoba. Berna se refugió en la vereda Villanueva y en la finca La Cabaña, articulando su mando con las Convivir locales. Esta estructura daría origen al Bloque Héroes de Tolová, del que fue comandante máximo y cuyo principal propósito incluyó el tráfico de drogas.
- 2002
Operación Orión en la Comuna 13 y consolidación territorial
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El 16 y 17 de octubre de 2002 la fuerza pública ejecutó la Operación Orión en la Comuna 13 de Medellín. Testigos vieron a paramilitares actuar junto a la policía, señalando casas y personas. Berna fue el beneficiario político y territorial del operativo: la Comuna 13 pasó del control miliciano al control del Bloque Cacique Nutibara. Desde su prisión en Miami, Berna señalaría al general Mario Montoya y al general Leonardo Gallego Castrillón como involucrados en la coordinación del operativo.
- 2003
Dominio total sobre Medellín y desmovilización del Bloque Cacique Nutibara
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Para finales de 2003 el Bloque Cacique Nutibara, ejército de facto de la Oficina de Envigado, había establecido su dominio militar sobre Medellín. La primera 'alborada' de la ciudad, entre la noche del 30 de noviembre y el amanecer del 1 de diciembre de 2003, fue ordenada por Berna como demostración de poder territorial. En noviembre de 2003 el Bloque Cacique Nutibara se desmovilizó formalmente, siendo el primero de los bloques paramilitares en hacerlo bajo el gobierno Uribe, aunque el control paramilitar sobre varias comunas continuó.
- 2003
Creación del Bloque Héroes de Granada
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Don Berna ordenó la creación del Bloque Héroes de Granada para controlar las zonas dejadas por los desmovilizados del Bloque Metro y el Bloque Cacique Nutibara, con accionar desde mayo de 2003. Esta capacidad de crear y redistribuir bloques en múltiples departamentos reveló su autonomía dentro de la federación paramilitar de las AUC.
- 2008
Extradición a Estados Unidos
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El 13 de mayo de 2008 Don Berna fue extraditado a Estados Unidos junto a otros trece jefes paramilitares. Desde su reclusión en Miami rindió versiones libres ante jueces colombianos en el marco de Justicia y Paz, señalando a generales, políticos y funcionarios por sus vínculos con el paramilitarismo, señalamientos que el sistema judicial colombiano nunca terminó de procesar plenamente.
Un hombre bisagra
Berna no encaja en las plantillas del criminal colombiano de finales del siglo XX. No fue el capo carismático al estilo de Escobar, ni el ideólogo terrateniente al estilo de los Castaño, ni el político armado al estilo de Mancuso. Fue, ante todo, un intermediario: alguien capaz de moverse entre el sicariato del Cartel de Medellín, los servicios de inteligencia estadounidenses, las brigadas del Ejército y los bloques de las autodefensas sin perder utilidad en ninguno de esos mundos. Esa condición de bisagra —criminal para el Estado, informante para la DEA, jefe paramilitar para las AUC, patrón para las bandas de Medellín— explica su ascenso y también su caída. Cuando sus versiones libres en Justicia y Paz amenazaron con volverse un mapa de complicidades, el mismo Estado que lo había tolerado durante dos décadas lo puso en un avión rumbo a una prisión federal.
Su figura permite pensar cómo se fabrica en Colombia un poder mafioso duradero: no contra el Estado sino con él, no en la periferia sino en el corazón de la segunda ciudad del país, no como excepción sino como método de gobierno de barrios, comunas y corredores del narcotráfico. La reducción de homicidios que Medellín exhibió a comienzos de los 2000, celebrada como triunfo de la seguridad democrática de Álvaro Uribe, fue en buena medida el orden impuesto por Berna a través del Bloque Cacique Nutibara. El "milagro" tenía un dueño, y ese dueño despachaba desde la cárcel.
Del EPL al servicio de los Galeano
Berna vino del monte antes de venir del cartel. Militó en el Ejército Popular de Liberación, la guerrilla de tradición maoísta que en los años ochenta tuvo fuerte presencia en Urabá y Córdoba. Ese pasado —compartido con hombres que después transitaron hacia las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá con el visto bueno de las autoridades— le dejó un rasgo que lo acompañaría toda la vida: entendía la guerra irregular, sabía moverse en estructuras armadas y traía consigo redes que después reutilizaría en clave paramilitar. El paso del EPL al paramilitarismo no fue en su caso una excentricidad, sino parte de un flujo mayor que las Fuerzas Militares y los servicios de inteligencia observaron —y en ocasiones facilitaron— a lo largo de la década.
En Medellín encontró su segundo oficio. Se vinculó como empleado de la familia Galeano, uno de los clanes empresariales del Cartel de Medellín, en el brazo que se ocupaba de la logística y la seguridad. Los Galeano y los Moncada eran, junto a Escobar, socios de las rutas y los envíos, pero pertenecían al ala que veía con creciente incomodidad la guerra contra el Estado que Pablo libraba desde La Catedral. La ruptura llegó cuando Escobar se enteró de que un sicario suyo apodado Tití, en compañía de su novia, había matado al guardián de un escondite y le había entregado veinte millones de dólares que en realidad pertenecían a Fernando Galeano. Ese robo fue el detonante: Escobar ordenó los asesinatos de Fernando Galeano y de Gerardo Moncada, y con ellos declaró la guerra a sus propios socios.
Los sobrevivientes buscaron aliados. Un narrador que se identificaba con el alias "Raúl" recibió emisarios de Escobar —entre ellos el hombre conocido como El Arete— para negociar en el aire denso que siguió a las muertes. Esa escena, en el entorno inmediato de las víctimas, es la partitura de lo que vendría: la ruptura interna del Cartel de Medellín, la formación de una disidencia empresarial y el nacimiento, en 1993, de Los Pepes.
Los Pepes: la fábrica del enlace
Los Perseguidos por Pablo Escobar fueron proclamados por Fidel Castaño y agruparon a los Tangueros de los hermanos Castaño, al Cartel de Cali, a los sobrevivientes de las familias Galeano y Moncada y a Don Berna, quien había sido empleado de los Galeano y traía consigo un motivo personal —la venganza— y un capital operativo —el conocimiento íntimo de la estructura de Escobar—. La alianza fue letal: en pocos meses asesinó a decenas de familiares, abogados, contadores y testaferros del capo, dinamitó propiedades y estrechó el cerco hasta la muerte de Escobar el 2 de diciembre de 1993.
Berna fue en esa alianza algo más que un soldado. El agente veterano de la DEA Chris Feistl lo describió como "uno de los principales hombres de enlace" entre Los Pepes, la Policía y la DEA. Sus hombres vivían cerca de la base donde operaba la DEA, en una proximidad operativa con el Bloque de Búsqueda que facilitaba el intercambio permanente de información. Ese fue su verdadero oficio en 1993: convertirse en el traductor entre tres mundos que en el papel no debían tocarse —la agencia antidrogas estadounidense, la Policía colombiana y una alianza paramilitar de narcotraficantes— pero que en la práctica compartieron inteligencia, coordinaron operativos y aceptaron los métodos del otro con tal de acabar con Escobar.
El ministro de Defensa Rafael Pardo conocía la colaboración desde al menos abril de 1993 y ordenó suspender las comunicaciones. La orden no se cumplió. La cooperación siguió hasta la muerte de Escobar, y los procesos disciplinarios contra los oficiales implicados nunca prosperaron. La CIA, la DEA y miembros de las fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos apoyaron al Bloque de Búsqueda; el grado exacto de su conocimiento sobre los vínculos con Los Pepes es materia de discusión, pero la proximidad física, la simultaneidad operativa y la utilidad del arreglo no dejan mucho espacio a la ingenuidad.
Ese año fundacional dejó a Berna en posesión de un capital que ninguno de sus pares supo acumular con igual astucia: relaciones personales con oficiales de la Policía, canales abiertos con la DEA, deuda de gratitud del ala Castaño y de los sobrevivientes empresariales del cartel, y, sobre todo, una impunidad de origen. Había ayudado a matar al enemigo público número uno del Estado colombiano; el Estado colombiano lo dejó ser.
La Oficina de Envigado y el gobierno de Medellín
La Oficina de Envigado existía desde los años ochenta como el brazo de cobranza y sicariato del Cartel de Medellín. Tras la muerte de Escobar, el vacío de mando abrió una puja que Berna resolvió a su favor durante la segunda mitad de los noventa. La Oficina se reorganizó bajo su liderazgo y se convirtió en la estructura dominante del crimen en Medellín y el Valle de Aburrá, sustentada en alianzas con bandas de barrios y comunas que operaban como franquicias territoriales bajo un mando común.
Lo que Berna hizo con la Oficina fue distinto a lo que Escobar había hecho con el cartel. Escobar había confrontado al Estado —con bombas, con magnicidios, con la guerra al Ministerio de Justicia—; Berna estableció con él una relación simbiótica. Colaboró con la Fiscalía cuando le convino, mantuvo puentes con oficiales, cultivó vínculos con élites burocráticas regionales y nacionales, y aprovechó cada operativo estatal contra rivales suyos para expandir su propio territorio. Cuando el Bloque Metro de Carlos García, alias Doblecero, se resistió a integrarse a la lógica narcoparamilitar, Berna lo eliminó como problema militar y político. Al Bloque Cacique Nutibara, ejército de facto de la Oficina, le tocó a finales de 2003 el dominio militar consolidado sobre Medellín. La primera "alborada" de la ciudad —esa noche del 30 de noviembre al 1 de diciembre de 2003 en que estallaron fuegos artificiales por todos los cerros— fue ordenada por él y funcionó como una toma sonora del territorio: la ciudad completa amaneció sabiendo quién mandaba.
La reducción de homicidios de esos años, que la administración municipal y el gobierno Uribe celebraron como logro de la seguridad democrática, corresponde en el tiempo a la consolidación de ese mando único. Los paramilitares operaron bajo un principio de "cero tolerancia" a la violencia visible: quien mataba sin autorización era eliminado, y las cifras oficiales bajaron. Pero en la Comuna 13 los homicidios con arma blanca aumentaron en 2003, y cuerpos empezaron a aparecer en municipios aledaños. La violencia no había desaparecido: se había desplazado, silenciado, sacado del casco urbano para maquillar las estadísticas que servían al mismo tiempo al proyecto político de Uribe y al proyecto criminal de Berna.
La Operación Orión y la conquista de la Comuna 13
El 16 y 17 de octubre de 2002 la fuerza pública ejecutó la Operación Orión en la Comuna 13 de Medellín, con el objetivo declarado de expulsar a las milicias urbanas de las FARC, el ELN y los Comandos Armados del Pueblo. El general Mario Montoya comandaba la IV Brigada del Ejército con sede en Medellín; el general Leonardo Gallego Castrillón, la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá. Testigos de la comuna vieron a paramilitares entrar casi de la mano con la policía durante el operativo, señalando casas de apoyo y personas concretas. Jóvenes milicianos capturados fueron utilizados como informantes y, en las semanas siguientes, aparecieron integrados al grupo paramilitar que se instaló en el territorio recién conquistado.
Desde su prisión en Miami, Berna declaró ante jueces colombianos que Montoya y Gallego habían estado involucrados en la coordinación de la Operación Orión. La afirmación proviene de un testigo interesado y no constituye prueba judicial concluyente, pero se inserta en un cuadro coherente: la Corporación Jurídica Libertad documentó asesinatos, desapariciones, desplazamientos y detenciones arbitrarias durante y después del operativo, y el Ejército mantuvo presencia en instalaciones de la comuna durante 2003, período en el que la penetración del Bloque Cacique Nutibara en el territorio se hizo irreversible. La Comuna 13 pasó, en cuestión de meses, del control miliciano al control paramilitar, y la fuerza pública fue el vehículo de esa transferencia.
La consecuencia fue duradera. Los cuerpos que hoy siguen apareciendo en las excavaciones de La Escombrera, el basurero municipal donde los paramilitares desaparecían a sus víctimas, son la contabilidad material de esa alianza. Berna no ejecutó Orión, pero fue su beneficiario político y territorial. La operación consolidó el mapa de dominio que la Oficina de Envigado necesitaba para completar su gobierno sobre Medellín.
Los bloques y la arquitectura paramilitar
Al mismo tiempo que consolidaba su poder urbano, Berna ocupó un lugar de mando en las Autodefensas Unidas de Colombia. Fue comandante máximo del Bloque Héroes de Tolová, estructura cuyo origen se remonta a diciembre de 1998, cuando Carlos Castaño, tras un frustrado ataque guerrillero en la vereda El Diamante, lo designó al frente de un grupo armado en Córdoba. Desde entonces se refugió en la vereda Villanueva y en una finca llamada La Cabaña, se movió por zonas rurales aledañas al casco urbano de Valencia y articuló el trabajo del bloque con las Convivir locales que habían prosperado entre 1995 y 1998 bajo el auspicio de gobernaciones, fuerza pública y organismos de inteligencia.
El Bloque Héroes de Tolová tuvo entre sus principales propósitos el tráfico de drogas. La distinción entre proyecto contrainsurgente y empresa narco, que las AUC exhibían en su discurso, no se sostenía en la práctica: Berna, Macaco y Gordolindo eran de extracción narco y usaron el estatus político paramilitar para gestionar su situación jurídica, mientras que otros comandantes, como Mancuso o Jorge 40, sin ser originalmente capos, optaron por respaldar a los narcotraficantes al estar ya integrados con ellos.
Su alcance de mando trascendió una sola estructura. Ordenó la creación del Bloque Héroes de Granada para controlar las zonas que dejarían los desmovilizados del Bloque Metro y del Cacique Nutibara, con accionar desde mayo de 2003. En el Chocó, un grupo paramilitar bajo su mando en San José del Palmar fue integrado al Bloque Pacífico-Héroes del Chocó de alias Gordolindo, conformando la estructura denominada Héroes de San José del Palmar de cara al proceso de desmovilización. Esa capacidad de crear, redistribuir e integrar bloques —en tres departamentos y a lo largo de una década— revela algo que ni el discurso público de las AUC ni el proceso oficial de Justicia y Paz reconocieron con claridad: dentro de la federación paramilitar, Berna operaba con una autonomía que solo Carlos Castaño y Salvatore Mancuso rivalizaban.
Ralito, las rutas y la disputa con Pacho Cifuentes
El 23 de julio de 2001, en Santa Fe de Ralito, jefes paramilitares se reunieron con gobernadores, congresistas, concejales, alcaldes y ganaderos de Sucre, Córdoba, Cesar y Magdalena para conformar una alianza orientada a "refundar al país" y "construir una nueva Colombia". La Corte Suprema de Justicia calificaría después ese acuerdo como el vínculo entre grupos de poder, criminales y gobernantes que dio origen al escándalo de la parapolítica. Berna participó en ese ecosistema no como firmante estelar sino como pieza estructural: sin la Oficina de Envigado, sin el dominio de Medellín, sin las rutas del narcotráfico del Chocó, el proyecto de refundación no tenía músculo urbano ni financiación de largo aliento.
Las rutas fueron su otra guerra. La Oficina de Envigado buscó apropiarse de las salidas de narcotráfico en Juradó y Bahía Solano, en el norte del Chocó, controladas por antiguos socios de Escobar. Pacho Cifuentes había consolidado desde 2003 alianzas con el Cartel de Sinaloa para enviar aviones con cocaína desde la pista clandestina de Curiche, en el municipio de Juradó, usando como fachada una empresa pesquera. Joaquín "El Chapo" Guzmán fue padrino de bodas de Alexander Cifuentes Villa, hermano de Pacho: la relación con Sinaloa no era comercial sino familiar, un pacto de sangre y de rutas. En 2007 Berna ordenó el asesinato de Pacho Cifuentes por negarse a entregar el control de esas rutas a la Oficina de Envigado. Fue una decisión característica: no admitió socios, absorbió el negocio, se cobró la disidencia. Tras la desmovilización posterior del Bloque Elmer Cárdenas, esa disputa se prolongaría en la guerra entre la Oficina y Los Rastrojos de Javier Antonio Calle Serna, alias Comba, por el control de los corredores del Chocó y el Urabá antioqueño.
La desmovilización, el poder desde la cárcel y las grabaciones de 2007
El Bloque Cacique Nutibara se desmovilizó en Medellín el 25 de noviembre de 2003. Fue el primer acto del proceso AUC, que se extendería hasta noviembre de 2006 con el Bloque Elmer Cárdenas y arrojaría un total de 31.521 paramilitares desmovilizados. Berna se acogió a la Ley de Justicia y Paz y quedó recluido, primero en Itagüí y después en centros de reclusión más restrictivos, con la promesa oficial de comparecer ante los jueces y confesar sus crímenes a cambio de penas alternativas.
La desmovilización no interrumpió su gobierno. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos constató que varias comunas de Medellín seguían con fuerte presencia y control paramilitar, y recibió denuncias de violaciones de derechos humanos en las zonas de influencia de los grupos negociadores. Berna gobernaba desde la cárcel; el Bloque Héroes de Granada, creado por orden suya para heredar el territorio del Cacique Nutibara y del Bloque Metro, aseguraba la continuidad operativa. Sergio González Ruiz, alias Job, y otros hombres de su confianza mantenían el enlace entre el detenido y la calle.
El 12 de mayo de 2007 la revista Semana publicó extractos de grabaciones telefónicas que mostraban a jefes paramilitares —Berna entre ellos— controlando redes criminales desde sus lugares de detención, ordenando asesinatos, manejando cargamentos de cocaína y depósitos de armas que nunca habían sido entregados al gobierno. La publicación destrozó la ficción del proceso: la desmovilización no había producido paramilitares desmovilizados sino paramilitares presos con teléfono. La reacción del gobierno fue endurecer los traslados y agitar públicamente la amenaza de extradición como instrumento de presión.
La extradición del 13 de mayo de 2008
Un año después, el 13 de mayo de 2008, Berna fue extraditado a Estados Unidos junto con otros trece líderes paramilitares, entre ellos Salvatore Mancuso y Jorge 40, para un total de catorce jefes puestos en aviones esa madrugada. La medida fue sorpresiva. El gobierno colombiano levantó la suspensión de extradición de los desmovilizados y los envió a enfrentar cargos por narcotráfico en cortes federales estadounidenses, donde las penas por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos en Colombia no serían juzgadas.
El momento no era casual. La Corte Suprema de Justicia avanzaba en el proceso de la parapolítica; decenas de congresistas —muchos de la coalición uribista— estaban siendo investigados por sus vínculos con las AUC. Las versiones libres de los jefes paramilitares habían empezado a mencionar nombres de políticos, militares, ganaderos y empresarios. Extraditarlos a Estados Unidos significó, en la práctica, sacarlos del alcance directo de los jueces colombianos, someterlos a un sistema judicial que negociaba delaciones a cambio de reducciones de pena por cargos de narcotráfico y dificultar la continuación de las audiencias en Colombia. El gobierno prometió que los extraditados seguirían versionando desde Estados Unidos; la retransmisión enfrentó problemas logísticos, restricciones y falta de voluntad política, y las víctimas colombianas vieron reducirse su acceso a la verdad.
Amnistía Internacional advirtió que la extradición podía ocultar la dimensión real de las violaciones de derechos humanos y los vínculos de los paramilitares con fuerzas de seguridad, funcionarios públicos y actores políticos y empresariales. Grupos de derechos humanos y la oposición denunciaron que la medida reducía la posibilidad de hacer justicia sobre los crímenes de lesa humanidad confesados por los paramilitares. Salvatore Mancuso lo diría con más crudeza desde su celda: cuando sus confesiones comenzaron a tocar intereses políticos y económicos nacionales, el gobierno intentó deslegitimarlo e impedirle reconstruir la verdad. Un año después de la extradición, según Mancuso, el fiscal general Mario Iguarán y el jefe de la Unidad de Justicia y Paz, Luis González, se reunieron en Washington con funcionarios estadounidenses y manifestaron no conocer los motivos por los cuales se había producido la extradición.
Las versiones desde Miami
Desde la prisión federal, Berna no calló. Declaró ante jueces colombianos y, en lo que él mismo calificó como "un triunfo inmenso", celebró la comparecencia de Mancuso, Ernesto Báez y Ramón Isaza ante el Congreso colombiano. Sus versiones libres fueron construyendo un archivo de señalamientos: contra el general Montoya, contra el general Gallego, contra oficiales del Bloque de Búsqueda, contra políticos regionales y contra funcionarios que habían tolerado o participado activamente en la construcción del poder paramilitar en Medellín.
El archivo tiene los límites de su fuente. Berna es un testigo interesado, con incentivos para negociar reducciones de pena en Estados Unidos, para vengarse de rivales y para reescribir su propia responsabilidad. Pero los señalamientos no aparecen en el vacío: se cruzan con las denuncias de testigos de la Comuna 13, con el trabajo de la Corporación Jurídica Libertad, con las grabaciones de 2007 y con las decisiones judiciales que a lo largo de la década siguiente irían confirmando —caso a caso, funcionario a funcionario— el mapa de complicidades que él fue de los primeros en describir. La justicia colombiana no ha procesado ese mapa completo. Muchos de los oficiales y políticos mencionados nunca fueron condenados; algunos fueron ascendidos.
La red: los nombres que sostuvieron su carrera
La trayectoria de Berna no se explica por su astucia individual sino por la densidad de la red que tejió y que lo tejió. En los Galeano encontró su escuela empresarial; en Fidel y Carlos Castaño, su padrinazgo paramilitar; en Vicente Castaño, el estratega que sobrevivió a la fase Castaño y con quien compartió el proyecto de federación de las AUC; en Salvatore Mancuso, el par político con más peso mediático; en Sergio González Ruiz, alias Job, el enlace urbano capaz de moverse entre despachos oficiales y comandantes de banda. En Álvaro Uribe Vélez, presidente entre 2002 y 2010, encontró al interlocutor institucional que le permitió acogerse a Justicia y Paz y cuya política de seguridad democrática coincidió, en su fase inicial, con la consolidación del dominio de la Oficina de Envigado sobre Medellín. En Chris Feistl y otros agentes de la DEA, los interlocutores que lo trataron como "hombre de enlace" durante la caza de Escobar y cuya proximidad operativa lo salvó, en 1993, de ser tratado como el criminal que era.
La red incluye también a los muertos: Fernando Galeano y Gerardo Moncada, cuyos asesinatos lo empujaron hacia Los Pepes; Pablo Escobar, el enemigo cuya derrota fue su carta de presentación ante el Estado; Carlos García, alias Doblecero, cuyo Bloque Metro fue eliminado para que la Oficina no tuviera competencia; Pacho Cifuentes, cuya negativa a entregar rutas costó su vida en 2007. Cada nombre marca un momento de la trayectoria y una decisión que Berna tomó para conservar o expandir su poder.
La huella: el gobierno mafioso como método
Don Berna dejó tres cosas. La primera, un modelo replicable de gobierno mafioso urbano: control territorial ejercido a través de bandas franquiciadas bajo un mando central, financiado por rentas del narcotráfico y de mercados ilegales locales, sostenido por alianzas con élites burocráticas y fuerza pública, y capaz de sobrevivir a las desmovilizaciones formales mediante la reestructuración de nombres y siglas. La Oficina de Envigado, aun después de su captura y extradición, siguió operando en Medellín y disputando corredores con Los Rastrojos, el Clan del Golfo y otras estructuras herederas del paramilitarismo. Los patrones que él consolidó —"cero tolerancia" a la violencia visible, control de la microextorsión, gestión del narcomenudeo, gobierno de los barrios a través de combos con permiso— siguen siendo la gramática del crimen urbano colombiano.
La segunda, un archivo incómodo. Sus versiones libres, con todas sus limitaciones, produjeron señalamientos contra generales, políticos y funcionarios que la justicia colombiana ha procesado con lentitud y desigualdad. El caso de la Operación Orión, todavía sin condenas contra los altos mandos militares, es el ejemplo más nítido de esa deuda pendiente. La Comisión de la Verdad y la Jurisdicción Especial para la Paz han vuelto sobre esos capítulos, pero la extradición de 2008 —al sacar a los principales testigos del alcance directo de los jueces colombianos— dejó una herida en el proceso de esclarecimiento que ni siquiera dos décadas después ha cicatrizado.
La tercera, una lección sobre cómo se construye la impunidad estructural. Berna no logró sobrevivir dos décadas porque haya sido más astuto que otros criminales, sino porque el Estado colombiano —a través de agentes concretos, decisiones puntuales y omisiones sostenidas— necesitó de él en momentos clave y prefirió tolerar sus actividades antes que confrontarlas. La caza de Escobar, la guerra contrainsurgente en Urabá y Córdoba, la Operación Orión, la reducción de homicidios en Medellín, el proceso de desmovilización de las AUC: en cada uno de esos capítulos Berna fue funcional y en cada uno recibió, como pago, la impunidad que le permitía crecer. Cuando dejó de ser funcional —cuando sus versiones libres empezaron a amenazar el pacto de silencio con las élites—, fue extraditado.
Sigue vivo, cumpliendo condena en Estados Unidos. Su nombre en Colombia dejó de ser una noticia y se convirtió en una categoría: hay ciudades enteras que se gobiernan al modo de Berna. La huella más honda que dejó no está en los muertos —que son muchos— ni en las rutas de cocaína —que sobreviven— sino en la evidencia de que un país puede pactar, durante décadas, con el crimen que dice combatir, y llamar a ese pacto política de seguridad.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
34 documentos · 49 fragmentos01The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · Páginas 425, 4282 citas
[1]one other thing, I need you to hand over Rafaelito Galeano, here’s Rey.’ Rey was the handle or nickname used by El Arete [Carlos Álzate Urquijo, one of Escobar’s closest henchmen; the alias literally means “earring”]. Back then I was called ‘Raúl.’ I remem- ber it like it was yesterday when El Arete, one of Escobar’s…
p. 425
[9]were visible. Everyone went to eat lunch at the Carlos Holguín School and only a few of us were still at the parking lot. Carlos was in military action, which was news three hours before Pablo’s death. He executed Gus- tavito Gaviria, the son of Gustavo Gaviria, one of the Cartel’s big men. It was a terrible blow for…
p. 428
02Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · Páginas 264, 2932 citas
[2]el ala empresarial, compuesta por traficantes multimillonarios. Cualquier chispa estaba presta para hacer estallar un conflicto interno. La chispa llegaría con el robo de veinte millones de dólares a los hermanos Moneada por uno de los sicarios de Escobar. En ese punto a Escobar le tocó elegir entre los bandidos —…
p. 264
[36]regulación social que caía bajo sus instituciones o, en otras palabras, extender su capacidad de gobernar espacios periféricos y marginales de la sociedad que antes eran irrelevantes pero que ahora podían ser un desafío debido al narcotráfico. A l día de hoy el estado colombiano todavía se enfrenta con muchos espacios…
p. 293
03Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 817, 9122 citas
[3]con que paramilitares, en connivencia con miembros de la fuerza pública, perpetraron masacres en el nordeste y en el Urabá antioqueño en los años ochenta; 3) el trabajo manco- munado de agentes del Estado, narcotraficantes y paramilitares para lograr la muerte de Pablo Escobar en 1993; 4) el tránsito que…
p. 912
[43]usted sabe que son cosas que se hacen y al fin y al cabo usted sabe y yo lo supe como a los dos o tres días. Entonces vine y le llamé la atención. Le llamé la atención al tipo y entonces el hombre... Entonces, yo siempre estaba un poco enojado y el hombre también me agredió a palabra y me amenazó, me dijo que no…
p. 817
04Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · Páginas 217, 4382 citas
[4]a las familias de sus dos víctimas, a sus contadores y miembros de su círculo de negocios cercano. «Lo matamos por su amistad férrea con los Castaño y porque militaba con nuestros enemigos acérrimos, los del Cartel de Cali», dijo “Popeye”, casi el único sobreviviente de los sicarios de Escobar. 141 Días después,…
p. 217
[30]Negociar con los paramilitares, documento del International Crisis Group, 16 de septiembre de 2003. 11 Memorias de las reuniones de comandantes y con el Alto Comisionado de Paz, 11 y 12 de noviembre de 2002. Primera parte: Reunión de Comandantes. 12 Como lo publicó VerdadAbierta.com en La Impunidad ronda crímenes del…
p. 438
05Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 1662 citas
[5]centro peatonal, lleno de familias que compraban útiles escolares para el año acadé- mico que se iniciaba. El poderoso estallido mató a veintiuna personas, muchas de ellas bebés y niños, y mutiló a más de cien. Pablo Escobar siempre se había mostrado indiferente ante la muerte de espectadores inocentes asesinados en…
p. 166
[6]centro peatonal, lleno de familias que compraban útiles escolares para el año acadé- mico que se iniciaba. El poderoso estallido mató a veintiuna personas, muchas de ellas bebés y niños, y mutiló a más de cien. Pablo Escobar siempre se había mostrado indiferente ante la muerte de espectadores inocentes asesinados en…
p. 166
06Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · Páginas 28, 392 citas
[7]intelligence forces: "Frequently I would go to the headquarters of the Search Bloc, near a car park by the Atanasio Girardot Stadium. The CIA (Central Intelligence Agency), the DEA and members of the Naval Special Forces [Navy Seals] of the United States were there. The ones I spoke to the most were th e men of the…
p. 39
[19]Medellin to not only ignore his criminal activities, but to actively support and promote them. In essence, through alliances with bureaucratic elites at the regional and national levels, he was able to put elements of the state apparatus at the service of organized crime. The relationship Berna developed with…
p. 28
07Plan Colombia: U.S. Ally Atrocities and Community ActivismJohn Lindsay-Poland · 2018 · Página 501 cita
[8]June 1991 Escobar surrendered to authorities on condition that he dictate the terms of his im - prisonment, which was in a compound dubbed “the Cathedral,” and from which he continued to carry out hom i cides and drug business. When he es - caped from confinement in July 1992, the hunt for him galvanized a power - ful…
p. 50
08Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 120, 1252 citas
[10]Don Berna (antiguo empleado de Galeano), y Carlos Mauricio García, alias Rodrigo Doble Cero (antiguo oficial del Ejército). Un exintegrante de Los Pepes le contó a la Comisión que a esa alianza se sumaron rápidamente agencias estadounidenses, desequilibrando a su favor la corre- lación de fuerzas y permitiéndoles dar…
p. 120
[37]estuvie- ron al servicio de las ACCU, y postula: «Las asociaciones de seguridad privadas, tanto los servicios comunitarios como los servicios especiales de seguridad privada contemplados en el decreto-ley 356 de 1994, creadas por particulares, especialmente entre 1995 y 1998, con el auspicio o el visto bueno de…
p. 125
09El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · Página 921 cita
[11]un cuerpo de operaciones especializado conformado por integran- tes de la Policía Nacional y el Ejército Nacional, que recibió apoyo y entrena- miento de agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos), de la DEA (Departamento Antidrogas de los Estados Unidos), y de la Fuerza Área y el…
p. 92
10Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 1261 cita
[12]tal in the training and financing of these groups, especially in the Atlantic Coast region. However, rivalries within the Medellín cartel and efforts by CIVIL-MILITARY RELATIONS IN COLOMBIA 114 Pablo Escobar to centralize his power contributed to many paramilitary groups breaking away from Escobar and working with the…
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11El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 2242 citas
[13]un Robin Hood desa- fiando a la oligarquía, al poder político y a los “gringos”. Los pobres de Medellín le construyeron un altar en la casa donde murió, y dicen que hasta realiza milagros. Castaño Gil cuenta en Mi confesión... lo que puede parecer inve- rosímil a los oídos de muchos ciudadanos en el mundo, pues por…
p. 224
[14]un Robin Hood desa- fiando a la oligarquía, al poder político y a los “gringos”. Los pobres de Medellín le construyeron un altar en la casa donde murió, y dicen que hasta realiza milagros. Castaño Gil cuenta en Mi confesión... lo que puede parecer inve- rosímil a los oídos de muchos ciudadanos en el mundo, pues por…
p. 224
12No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2871 cita
[15]de los Pepes. 860 DEA, «19930222» Telegrama, 1993 (NSA). 861 Ronderos, Guerras recicladas. 288 fifl prersnt Desde el 14 de abril de 1993 el ministro Pardo también fue informado de que uno de los oficiales de alto rango de la Policía mantenía contacto con Castaño. Aunque Pardo pidió que el oficial fuera relevado y que…
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13Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · Página 371 cita
[16]la acción que ustedes sostienen», «no creemos que ustedes expresen una voluntad popular libre», es la hora de «una rectificación radical de años de equivocaciones». Pero las guerrillas no oyeron ni entendieron nada. Se encerraron en su mundo corporativo, se afianzaron como máquinas de guerra y renovaron sus planes…
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14Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2641 cita
[17]Verdad Abierta. 1 de febrero de 2015. Centro Nacional de Memoria Histórica. El Estado suplantado, las autodefensas de Puerto Boyacá. Bogotá: CNMH, 2019, p. 214. 369 Informe Confidencial del DAS del 20 de julio de 1988. Citado en: Equipo Nizkor y Derechos Human Rights. Proyecto Nunca Más. 2001. los entramados del…
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15Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · Página 1431 cita
[18]la ciudad (Tribunal Superior de Medellín, Sala de Justicia y Paz, 2016). La intervención del Ejército y la ofensiva paramilitar en la comuna 13, así como la desaparición y posterior asesinato de dos de sus máximos cabecillas, conocidos con los alias de Nando y Carlos el 27 de noviembre de 2001, ocasionó su derrota…
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16The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · Páginas 204, 2442 citas
[20]Bogotá to address congress: Salvatore Mancuso, Ernesto Báez, and Ramón Isaza. 2 Wearing new suits and ties, they spoke for about an hour and a half to 60 members (out of 268) of congress, highlighting the historical weakness of the state in its peripheries and the heroism of the self-defense groups. “This was…
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[46]closed following the accusation that it was operating as the political wing of Don Berna’s Oficina de Envigado drug network. 17. Along with other thirteen leaders of the paramilitaries, Don Berna was extradited to the United States in May 2008. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:30:29 PM…
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17Colombia bizarraPirry · 2022 · Página 1401 cita
[21]evidenciaré que no fue garantizado mi derecho a ser escuchada, pero además que ha sido mancillado mi nombre», aseguró. Amanecerá y veremos qué resuelve la justicia. Pero, por lo pronto, la representante ya cumplió lo que se había propuesto cuando llegó al Congreso: dejar huella. L LA ALBORADA: UN ESTRUENDO MORTAL a…
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18Desplazamiento forzado en la Comuna 13: La huella invisible de la guerraLuz Amparo Sánchez, Marta Inés Villa, Pilar Riaño · 2011 · Página 851 cita
[22]muerte de Pablo Escobar (en diciem- bre de 1993), la Operación Orión en la Comuna 13 (en octubre del 2002) y la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara (diciembre del 2003), todas decisiones de los respectivos Gobiernos nacionales; Cesar Gaviria (1990-1994) y Álvaro Uribe (2002-2010). Capítulo 1 85 Gráfico 3.…
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19Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 104, 166, 1743 citas
[23]de 2009). “Gangland”. The New Yorker; Infolatam, “Brasil. Río de Janeiro sufrió 7027 Violencia publica en Colombia.indd 103 7/4/12 2:48 PM 104 GUERRA A LAS DROGAS, ESCALAMIENTO Y GUERRA SUCIA extraña a arreglos de este tipo. Por ejemplo, en Medellín, una de las grandes capitales mundiales del círculo drogas-violencia…
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[47]colombianas” (Reyes, 2011, p. 373). Del mismo modo que la extradi ción siempre ha sido temida por los narcotraficantcs colombianos, grupos defensores de derechos humanos y de la oposición criticaron estas extradi ciones porque, como se acaba de ver, reducen la posibilidad de hacer justicia sobre crímenes de lesa…
p. 166
[48]ridades colombianas” (Reyes, 2011, p. 373). Del mismo modo que la extradi- ción siempre ha sido temida por los narcotraficantes colombianos, grupos defensores de derechos humanos y de la oposición criticaron estas extradi- ciones porque, como se acaba de ver, reducen la posibilidad de hacer justicia sobre crímenes de…
p. 174
20Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · Páginas 270, 2742 citas
[24]En la sección sobre la expansión del BEC se hace referencia a las diferentes operaciones que apoyó el Frente Árlex Hurtado. Las acciones militares que la estructura de Raúl Hasbún realizó por fuera del territorio que tenía asignado fueron las que llevó a cabo en colaboración con el BEC. 2.2.3 Bloque Héroes de Tolová…
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[25]los relatos recogidos por el MNJCV indica que la llegada de Don Berna a Cór- doba fue posterior a la creación de la Convivir, y que el exjefe paramilitar se refugiaba por los lados de la vereda Villanueva. Entr.: Bueno, cuéntame entonces cómo fue la entrada de Don Berna a Valen- cia. ¿En qué momento llegó por primera…
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21San Carlos: Memorias del éxodo en la guerraMartha Nubia Bello Albarracín, Marta Inés Villa · 2011 · Página 811 cita
[26]un comandante que le decían El culebrero. (Testimonio de mujer adulta, San Carlos, 2010) Según el propio Doble Cero, esta disputa provocó más de 1.000 muertos en Amalfi, La Ceja, Santa Bárbara, Segovia, Santuario, Santo Domingo, Yalí y, finalmente, en las zonas de repliegue y asen- tamiento de Cristales (San Roque),…
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22La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · Página 3121 cita
[27]de uno de sus grupos fundadores, el Frente Héroes del Cho- có; esto tuvo como objetivo una mayor coherencia desde lo nominal para la desmovilización. La segunda estructura recibió el nombre de Héroes de San José del Palmar y la integraron paramilitares que operaron en dicho muni- CAPITULO 6. PROCESO DE DESARME,…
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23Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 641 cita
[28]16 y el 17 de octubre de 2002, en el desarrollo de la operación Orión, fueron las balas, bombas, tanquetas, helicópteros y ambulancias. Francisca recordó: «No podíamos salir, porque estaban disparando por todas partes, por el aire y por tierra. Por aire nos disparaban los avion es y por la parte del 20 de Julio…
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24Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · Página 2011 cita
[29]de eso, tenía mi plantita pequeña, de medio kilovatio, que a duras penas daba para prender mi televisor y un ventiladorcito. Pero en Medellín la pólvora es mucha, nunca había visto tanta. Estoy el 5 o 6 de enero sentado tomándome una gaseosa o un tinto con un muchacho de inteligencia de apellido Gutiérrez, y le digo:…
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25No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1531 cita
[31]salir a sus lugares de trabajo u otras actividades por fuera de sus barrios. Pero, además, muchos jóvenes milicianos que fueron capturados por la fuerza pública y utilizados como informantes, posteriormente aparecieron vinculados al grupo paramilitar y participaron activamente en la operación Orión» (informe…
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26El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · Página 1092 citas
[32]paramilitares) que iniciaron con la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en noviembre de 2003 y terminaron con la del Blo- que Élmer Cárdenas en noviembre de 2006, arrojaron la ci- fra de 31. 521 paramilitares desmovilizados (O fi cina del Alto Comisionado para la Paz, 2006). Sin embargo, tanto el cese de…
p. 109
[33]paramilitares) que iniciaron con la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en noviembre de 2003 y terminaron con la del Blo- que Élmer Cárdenas en noviembre de 2006, arrojaron la ci- fra de 31. 521 paramilitares desmovilizados (O fi cina del Alto Comisionado para la Paz, 2006). Sin embargo, tanto el cese de…
p. 109
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1571 cita
[34]Bloque Elmer Cárdenas. Miembros de la Oficina de Envigado –antigua ala sicarial del Cartel de Medellín– buscaron apropiarse de las salidas y rutas en Juradó y Bahía Solano controladas por antiguos socios de Pablo Escobar. Pacho Cifuentes consolidó desde el 2003 alianzas con el Cartel de Sinaloa para enviar aviones con…
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28Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · Página 981 cita
[35]de los de extracción narco que aprovecharon esa asociación para buscar sanear su situación gracias al status político, como ‘Don Berna’, ‘Macaco’ o ‘Gordolindo’; la de quienes sin ser origina- riamente capos pero por estar ya integrados con ellos optaron por respaldarlos, como Mancuso o Jorge 40; y la de quienes…
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29Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · Página 2271 cita
[38]violencia. 675 Entrevista 762 - VI - 00002. Lideresa social, mujer afrodescendiente, víctima d e desplazamiento forzado. 676 Entrevista 109 - VI - 00017. Periodista, testigo de homicidio. 677 Entrevista 811 - VI - 00004. Defensor de Derechos Humanos, víctima de amenaza y atentado al derecho a la vida. 227 El 23 de…
p. 227
30Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · Páginas 231, 2342 citas
[39]internacional como un recurso para reforzar su poderío frente a los paramilitares. La amenaza de la extradición no fue el único recurso con el que contaba el Gobierno para hacer presión sobre los paramilitares. Desde cuando los jefes paramilitares depusieron las armas, fueron con fi nados en centros de reclusión. A…
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[42]restaurar el imperio del Estado. En este sentido, fue una estrategia de fi nalización de la crisis. Ahora bien, también expuso al presidente a duras críticas, que vieron en este gesto un intento de salvar a sus aliados políticos y e incluso de protegerse a sí mismo. 18 Más allá de estas críticas, la extradición solo…
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31Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · Página 151 cita
[40]y económicos descritos en el Decreto 128 de 2003 reglamentario se desarrollaron en los artículos 13, 14, 15 y 16. 16 Justicia Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico La negociación conjunta derivó en una crisis de credibilidad para el Gobierno. La zona de negociación de Santa Fe Ralito, Cór-…
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32Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · Páginas 267, 2712 citas
[41]y locales con el paramilitarismo. Man- cuso, por ejemplo, envió una carta a la Corte Suprema de Justicia donde advirtió que el Gobierno había faltado a su palabra, por lo que él no había podido cumplir con su compromiso de confesar: “cuando empecé a contar las verdades tal como me exigen la ley y mi consciencia, y…
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[44]excomandan- te del Bloque Élmer Cárdenas. Para dar cuenta del impacto que tuvieron las extradiciones en el cubrimiento del proceso de Justicia y Paz, a continuación daremos cuenta de cómo el énfasis que le dieron los medios a la voz del victimario determinó lo que se decía sobre el proceso y su &'* Verdad Abierta,…
p. 267
33Costos económicos y sociales del conflicto en Colombia: ¿cómo construir un posconflicto sostenible?María Alejandra Arias, Adriana Camacho, Ana María Ibáñez, Daniel Mejía, Catherine Rodríguez · 2014 · Página 1071 cita
[45]paramilitares En la madrugada del 13 de mayo de 2008, y de manera sorpresiva, el Gobierno colombiano levantó la suspensión de extradición de los líde - res paramilitares desmovilizados (incluidos Salvatore Mancuso, Jorge 40, Don Berna, y once cabecillas más) y ordenó su traslado inmediato a Estados Unidos. La gráfica…
p. 107
34«¡Déjennos en paz!» La población civil, víctima del conflicto armado interno de ColombiaAmnistía Internacional · 2008 · Página 341 cita
[49]Justicia. De este modo, la dimensión real de las violaciones de derechos humanos cometidas a lo largo de los años por los paramilitares, así como el papel fundamental desempeñado por las fuerzas de seguridad, funcionarios públicos y destacadas personalidades de la política y del mundo empresarial en estos delitos,…
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