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Hecho histórico · Seguridad Democrática · 2002–2016

Bandas criminales y rearme posdesmovilización (2006–2014)

Tras la desmovilización formal de las AUC entre 2003 y 2006, surgieron en Colombia estructuras armadas que heredaron territorios, rutas, mandos medios y economías ilegales del paramilitarismo. El Estado las denominó 'bacrim' y las clasificó como delincuencia común, mientras investigadores, organizaciones de víctimas y la MAPP-OEA documentaron un rearme sistemático que evidenció los límites estructurales del proceso de paz paramilitar.

Bandas criminales y rearme posdesmovilización (2006–2014)
2006–2014
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
2006–2014
Protagonistas
Álvaro Uribe Vélez, Salvatore Mancuso, Vicente Castaño, Don Berna, Francisco de Roux, Daniel Rendón Herrera (alias Don Mario), Carlos Mario Jiménez (alias Macaco), Dairo Antonio Úsuga (alias Otoniel), Juan de Dios Úsuga (alias Giovanni), León Valencia, Claudia López, Gustavo Duncan
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. El proceso DDR paramilitar presentó graves irregularidades estructurales: cerca del 40% de los 30.944 desmovilizados no habrían pertenecido a los frentes reales de las AUC, y el armamento entregado fue significativamente inferior al arsenal real, con entrega deliberada de armas viejas o inservibles mientras se ocultaban las nuevas en caletas.
  2. Mandos medios de múltiples bloques paramilitares —entre ellos el Bloque Héroes de Montes de María y el Bloque Élmer Cárdenas— nunca se desmovilizaron y continuaron operando como 'reductos' en sus zonas de influencia, manteniendo estructuras de mando y control territorial intactas.
  3. Las economías ilegales que sostenían al paramilitarismo —narcotráfico, minería ilegal, extorsión— no fueron desmanteladas durante el proceso, lo que garantizó la viabilidad financiera del rearme desde el primer momento.
  4. La extradición masiva del 13 de mayo de 2008 de catorce jefes paramilitares a Estados Unidos decapitó las cadenas de mando centralizadas de las AUC y convirtió a los mandos medios en actores criminales autónomos en competencia violenta, acelerando la fragmentación y proliferación de nuevas estructuras.
  5. El proceso de Justicia y Paz quedó gravemente afectado por la extradición, truncando los testimonios que debían esclarecer la trama paramilitar y dejando sin sanción efectiva a responsables que operaban desde la cárcel, lo que redujo los incentivos para el abandono definitivo de la violencia.
  6. La presión activa sobre desmovilizados para reincorporarse a nuevas estructuras —documentada con asesinatos selectivos en Barrancabermeja en 2006–2007— y las ofertas de reclutamiento recibidas por el 27% de exintegrantes entrevistados por el CNMH alimentaron la puerta giratoria entre desmovilización y rearme.
2006–2014Bandas criminales y rearme posdesmovilización (2006–2014)

Consecuencias

  1. Surgimiento de más de treinta grupos armados ilegales posdesmovilización —entre ellos las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, Los Rastrojos y las Águilas Negras— que hacia 2008 sumaban entre 6.000 y 8.000 integrantes y operaban en casi todos los departamentos donde las AUC habían tenido presencia violenta en 2002, además de expandirse a zonas nuevas como Vichada y Guaviare.
  2. Continuación y en algunos casos intensificación del desplazamiento forzado, las amenazas y los homicidios selectivos en regiones como Urabá, Bajo Cauca, Chocó, Buenaventura y Norte de Santander, con las nuevas estructuras disputando territorios y rutas mediante violencia contra la población civil.
  3. Apertura de una disputa semántica y política de largo alcance entre la denominación oficial 'bacrim' —que negaba continuidad paramilitar y estatus político— y las categorías de 'neoparamilitarismo' o 'tercera generación paramilitar' sostenidas por organizaciones de víctimas, académicos y la CIDH, con implicaciones directas sobre obligaciones del Estado, derechos de las víctimas y posibilidades de negociación futura.
  4. Grave deterioro del proceso de Justicia y Paz: la extradición de los principales jefes a Estados Unidos obstaculizó la continuación de las audiencias de verdad, dejando incompletos los relatos sobre crímenes, vínculos con élites políticas y económicas, y la magnitud real del fenómeno paramilitar.
  5. Captura política y económica de territorios por parte de los grupos posdesmovilización, que buscaron controlar presupuestos oficiales, contratación pública y procesos electorales locales, reproduciendo y en algunos casos profundizando los patrones de captura del Estado propios de las AUC.
  6. Hacia 2014, el gobierno Santos introdujo la denominación 'Grupos Armados Organizados' (GAO), reconociendo implícitamente las limitaciones del marco 'bacrim' y dejando abierta la pregunta sobre qué fue exactamente lo que se desmovilizó entre 2003 y 2006.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

El ciclo 2006–2014 demostró que una desmovilización sin desmantelamiento real de economías ilegales, sin rendición de cuentas efectiva y sin transformación de las condiciones estructurales que originaron el paramilitarismo produce mutación, no extinción. La disputa sobre cómo nombrar a los grupos herederos no fue un debate académico: definió qué obligaciones asumía el Estado frente a las víctimas, qué responsabilidades reconocía sobre el proceso fallido y qué tipo de salida negociada era posible en el futuro. El período constituye así un laboratorio crítico sobre los límites de la justicia transicional cuando el poder político y económico que sostuvo la violencia permanece intacto.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Bandas criminales y rearme posdesmovilización (2006–2014)

Entre 2006 y 2014, mientras el gobierno de Álvaro Uribe Vélez celebraba el desmonte de las Autodefensas Unidas de Colombia como la mayor conquista de la seguridad democrática, en las mismas zonas donde acababan de entregarse las armas surgía una constelación de estructuras armadas que heredaron territorios, rutas, mandos medios y economías ilegales del paramilitarismo. El Estado las bautizó bacrimbandas criminales emergentes— y las clasificó como delincuencia común desprovista de proyecto político. Organizaciones de víctimas, investigadores y la propia MAPP-OEA hablaron de rearme, reciclaje y tercera generación paramilitar. Lo ocurrido en ese lapso no fue disolución sino mutación: la extradición masiva de los jefes en mayo de 2008 fracturó las cadenas de mando centralizadas de las AUC y produjo actores más descentralizados, orientados sobre todo al narcotráfico, pero con evidente continuidad territorial y operativa respecto de la organización que oficialmente había dejado de existir. El período se cierra hacia 2014, cuando la denominación de Grupos Armados Organizados (GAO) desplaza al término bacrim y el país entra de lleno en las negociaciones con las FARC, dejando abierta la pregunta que este ciclo nunca respondió: qué fue exactamente lo que se desmovilizó.

El proceso incompleto: las grietas del DDR paramilitar

Para entender el rearme hay que volver a las ceremonias mismas. Entre 2003 y 2006, los 30.944 paramilitares que se desmovilizaron colectivamente entregaron un arsenal muy inferior al que efectivamente controlaban. En estructuras como el Bloque Central Bolívar y los frentes de los Llanos Orientales se documentó la entrega de armas viejas o inservibles mientras se ocultaban en caletas las armas nuevas. El sacerdote jesuita Francisco de Roux, testigo presencial de varias de esas ceremonias, y testimonios de exintegrantes coincidieron en que la reserva de armamento no fue un descuido logístico sino una decisión deliberada del Bloque Central Bolívar para proteger sus bienes y sus rentas ilegales, en particular las minas y los cultivos de coca del sur de Bolívar.

La composición humana del proceso fue igual de porosa. De los 30.944 desmovilizados, un informe del Ministerio del Interior indicó que cerca de 12.000 —el 40%— no habría pertenecido a los llamados frentes de cheque de las AUC. La cifra, atribuida a admisiones de cabecillas de 36 estructuras, apuntaba a un fenómeno documentado por investigadoras como Jasmin Hristov: sicarios contratados, delincuentes urbanos y personas ajenas al conflicto se presentaron en las ceremonias para acceder a los beneficios jurídicos y económicos del programa, mientras combatientes reales permanecieron activos.

A esa doble filtración —armas ocultas, combatientes falsos— se sumó la continuidad de mandos medios que sencillamente nunca se presentaron. En el Bloque Héroes de Montes de María, en el Bloque Élmer Cárdenas y en el Bloque Central Bolívar, subestructuras enteras siguieron operando en sus zonas de influencia como reductos, según los términos que empezó a usar la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA desde 2007. Mauricio Romero, coordinador del área de DDR de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, distinguió entre disidentes —los mandos medios que nunca se desmovilizaron—, rearmados —los desmovilizados que volvieron a la violencia armada— y grupos emergentes surgidos del vacío dejado por las AUC.

El supuesto cese de hostilidades que las AUC habían declarado como precondición del proceso tampoco se cumplió. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos constató que durante la negociación y la desmovilización los grupos siguieron cometiendo crímenes contra la población civil. Y una vez concluida la entrega formal, la presión sobre los desmovilizados fue directa: en Barrancabermeja, durante 2006 y 2007, hubo asesinatos selectivos de excombatientes que se negaban a reincorporarse a las nuevas estructuras. El Centro Nacional de Memoria Histórica documentó, a partir de entrevistas con exintegrantes de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, que el 27% de ellos había recibido ofertas de vinculación a grupos armados ilegales tras su desmovilización: la mayoría no logró identificar la procedencia de la oferta, pero entre los grupos reconocidos aparecieron las Águilas Negras. La cifra no era abstracta; medía la puerta giratoria que operaba en el terreno mientras las ceremonias se cerraban.

Todo esto hizo posible el rearme desde el diseño mismo del DDR: armas ocultas, combatientes ficticios, mandos medios intactos, economías ilegales sin tocar.

Los primeros indicios: 2006–2007

Las señales aparecieron apenas concluida la ceremonia final. Desde 2007, la MAPP-OEA reportaba estructuras posdesmovilización activas en varias regiones: en el Bajo Cauca antioqueño se documentó una presunta organización compuesta por desmovilizados del Bloque Central Bolívar; en Urabá y el norte del Chocó, reductos vinculados al Bloque Élmer Cárdenas seguían controlando corredores. En el Tolima, las Águilas Negras y una estructura que pronto adoptaría el nombre de Autodefensas Gaitanistas de Colombia comenzaron a ocupar el espacio del Bloque Tolima, con un aumento notable de hechos victimizantes desde ese año.

El nombre Águilas Negras se convirtió pronto en un paraguas confuso. Bajo ese rótulo circularon panfletos, amenazas y reivindicaciones en regiones muy distintas, sin que existiera necesariamente una organización nacional articulada. Para 2008, algunas estimaciones calculaban entre 6.000 y 8.000 hombres armados bajo esa denominación: un ejército disperso, del tamaño de un bloque medio de las AUC, operando sin mando único. En muchos casos, la etiqueta funcionaba como firma intercambiable de estructuras locales heterogéneas; en otros, correspondía a la primera denominación de lo que después se llamaría Urabeños o Clan del Golfo. En mayo de 2009, un comunicado firmado con ese nombre rechazó explícitamente la designación gubernamental de bandas emergentes y se proclamó ejército de la Restauración Nacional, reclamando el carácter político que el Estado les negaba.

Los jefes desmovilizados, entretanto, no habían salido del negocio. Recluidos en el Centro de Reclusión de La Ceja —una sede penitenciaria que muchos denunciaron como escasamente carcelaria—, mantenían el control operativo de sus redes. El 1 de diciembre de 2006, en respuesta a esa evidencia, el gobierno ordenó el traslado de un grupo de comandantes a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí; las cifras oficiales oscilaron entre 22 y 58 trasladados, sobre un total cercano a 59 jefes concentrados en La Ceja. La justificación pública fue que los jefes planeaban fugarse y seguían delinquiendo. El 12 de mayo de 2007 salieron a la luz grabaciones telefónicas que confirmaron lo que ya era rumor: desde sus celdas, los comandantes ordenaban asesinatos, movían cargamentos de cocaína y administraban las caletas de armas no entregadas.

La extradición del 13 de mayo de 2008

La decisión que fracturó de manera definitiva la arquitectura AUC llegó en la madrugada del 13 de mayo de 2008. En un operativo sorpresivo, el gobierno colombiano extraditó a Estados Unidos a catorce jefes paramilitares, entre ellos Salvatore Mancuso, Diego Fernando Murillo alias Don Berna, Rodrigo Tovar Pupo alias Jorge 40 y Carlos Mario Jiménez alias Macaco, junto con otros once cabecillas acusados de narcotráfico. Dentro del gobierno estadounidense, el Departamento de Justicia y la DEA habían presionado por la extradición inmediata; la CIA y el Departamento de Estado preferían posponerla hasta completar la desmovilización y las contribuciones a la verdad. Ganaron los primeros.

La lectura oficial en Bogotá presentó la extradición como el golpe definitivo al paramilitarismo. En la práctica, sus efectos fueron ambivalentes. Por un lado, decapitó las cadenas de mando centralizadas que aún sobrevivían y neutralizó a los capos históricos. Por otro, convirtió a los mandos medios —muchos de ellos exlugartenientes de los extraditados— en actores autónomos que empezaron a disputarse las rutas, las plazas y las economías locales sin árbitro superior. El resultado, en menos de dos años, fue la aparición de más de treinta grupos armados ilegales que se aliaron entre sí o con las guerrillas para consolidar presencia territorial.

El proceso de Justicia y Paz quedó averiado. Pese a la promesa gubernamental de que los extraditados seguirían colaborando con la justicia colombiana desde suelo estadounidense, la continuidad de las audiencias se volvió muy difícil por obstáculos logísticos y por la falta de voluntad política de ambos lados. Los testimonios que debían esclarecer el fenómeno paramilitar quedaron truncos justo cuando empezaban a producirse las revelaciones más comprometedoras para políticos, militares y empresarios. Fue en ese vacío donde tomaron forma las estructuras que dominarían el ciclo siguiente.

El mapa del rearme: Urabeños, Rastrojos y las Águilas Negras

El 8 de enero de 2008, cuatro meses antes de la extradición masiva, en la finca Las Guacamayas del municipio de Necoclí, en el Urabá antioqueño, se conformó oficialmente la organización que se llamaría Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Su Estado Mayor inicial lo integraron Daniel Rendón Herrera alias Don Mario —hermano del extraditado Freddy Rendón alias El Alemán, jefe del Bloque Élmer Cárdenas—, Juan de Dios Úsuga alias Giovanni y Dairo Antonio Úsuga alias Otoniel. En algunas regiones se les conoció también como Urabeños o Clan Úsuga; el nombre Águilas Negras seguía usándose en comunidades del Bajo Cauca, el Nordeste antioqueño y el sur de Córdoba, donde el linaje territorial del Bloque Élmer Cárdenas se transmitía con menos ceremonia que reemplazo. La captura de Don Mario en 2009 no interrumpió el proceso: los hermanos Úsuga tomaron el control y, desde Urabá, extendieron la estructura por el noroccidente y luego hacia el Catatumbo, el bajo Cauca, Chocó y las costas del Pacífico.

Los Rastrojos siguieron una trayectoria distinta. Nacieron en 2002 en el norte del Valle del Cauca, en el entorno del Cartel del Norte del Valle, como brazo armado para el control del corredor cocalero hacia el Pacífico. Desde 2006 comenzaron una expansión sostenida que los llevó, hacia el final del período, a operar en cerca de un tercio de los departamentos del país. En 2007 aparecieron en Norte de Santander, en la región del Catatumbo, procedentes del occidente donde ya se habían asentado. Su perfil era el de una organización más nítidamente narcotraficante, con menos pretensiones ideológicas que los Urabeños, pero con la misma capacidad de operar rutas, cobrar extorsiones y disputar plazas urbanas.

A estos dos actores mayores se sumaron nombres regionales —Los Paisas, Los Machos, La Empresa en Buenaventura, la Oficina de Envigado en su nueva versión pos-Don Berna— y decenas de estructuras menores que aparecían y desaparecían con la velocidad de los ajustes de cuentas. La Corporación Nuevo Arco Iris, dirigida por León Valencia, publicó en 2008 una tipología que dividía a los grupos posdesmovilización en tres categorías: los enteramente nuevos, los compuestos por paramilitares rearmados y los formados por paramilitares que nunca se desmovilizaron. La heterogeneidad no borraba el hilo: lo enredaba.

La disputa por el nombre

Bacrim fue una palabra escogida con cuidado. Al adoptarla, el gobierno de Álvaro Uribe cerraba de un plumazo dos debates a la vez: negaba el estatus político y negaba la lógica contrainsurgente, y con ellos negaba también la responsabilidad estructural del proceso de desmovilización. El vicepresidente Francisco Santos fue una de las voces más enfáticas en sostener que el paramilitarismo había sido extinguido y que los grupos activos eran organizaciones de crimen organizado basadas en el narcotráfico, sin continuidad política con las AUC.

Iván Cepeda, líder del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado y luego representante a la Cámara, respondió en abril de 2011 con una acusación directa: el término bacrim tenía como fin ocultar la reingeniería paramilitar y persuadir a la opinión pública de que su gobierno había acabado con el paramilitarismo. Detrás de la frase había un argumento verificable. En muchas regiones no había habido desmovilización real sino transmisión de estructuras, con relevo de mando y conservación de vínculos con élites políticas y económicas locales. Gustavo Duncan, León Valencia y Claudia López lo mostraron desde ángulos distintos: los grupos operaban en casi todos los departamentos donde las AUC habían tenido presencia violenta en 2002, los mandos medios seguían siendo los mismos y las economías ilegales no se habían movido de sitio. Las estadísticas oficiales, argumentaron, habían dejado de atribuir crímenes al paramilitarismo, trasladando la responsabilidad a la categoría de delincuencia común y evitando cualquier calificación política del fenómeno. La disputa tuvo costos personales: León Valencia y miembros de la Corporación Nuevo Arco Iris recibieron amenazas y algunos debieron abandonar el país.

La cuestión no era solo semántica. Reconocer que se trataba de neoparamilitarismo implicaba admitir que el mayor éxito reivindicado por el gobierno Uribe era, en el mejor de los casos, parcial; implicaba mantener obligaciones internacionales de protección a población civil frente a un actor con dimensiones políticas; implicaba, para las víctimas, la continuidad de un régimen de victimización. Llamarlos bacrim los reducía a un problema policial y les cerraba la puerta a futuras negociaciones formales como las de Justicia y Paz, aunque al mismo tiempo daba por descontada la posibilidad de acuerdos con lo que se presentaba como simples delincuentes, sin la carga de reconocer la trama política que sostenía el fenómeno.

Hacia 2014, el gobierno Santos empezó a introducir la denominación de Grupos Armados Organizados (GAO), que reconocía capacidad militar y estatus operativo sin conceder pleno carácter político. Fue una fórmula intermedia que admitía tácitamente los límites del rótulo bacrim sin renunciar del todo a su lógica.

Las economías del rearme

Ningún análisis del período se sostiene si no coloca en el centro la continuidad de las economías ilegales. Las AUC nunca fueron solo un proyecto contrainsurgente: fueron también una plataforma para el control del narcotráfico, la extorsión, el despojo de tierras, la minería ilegal y la captura de contratación pública. La desmovilización no tocó ninguna de esas estructuras económicas de manera efectiva. Los cultivos de coca del sur de Bolívar, las rutas del Urabá, los corredores del Pacífico, las minas del Bajo Cauca y del Chocó, las extorsiones urbanas de Medellín y Buenaventura seguían allí, y seguían generando rentas.

El caso del norte del Chocó ilustra la trama y anticipa la lógica del ciclo. Pacho Cifuentes había consolidado desde 2003 alianzas con el Cartel de Sinaloa para enviar cocaína desde la pista clandestina de Curiche, en Juradó, usando una empresa pesquera como fachada. En 2007, Don Berna —todavía operando desde su reclusión— ordenó su asesinato por oponerse a ceder a la Oficina de Envigado el control de las rutas del norte del Chocó. Incluso antes de la extradición, la disputa por las rentas del narcotráfico ya estaba fracturando el orden AUC desde adentro, y lo hacía por la vía que después se generalizaría: un jefe preso liquidando a un aliado incómodo para reasignar un corredor.

Tras la desmovilización del Bloque Pacífico en 2005 y del Bloque Élmer Cárdenas en 2006, las economías que estos sostenían —narcotráfico, extorsión, minería— fueron rápidamente cooptadas por nuevos grupos que incorporaron desmovilizados y reclutas frescos. Los Rastrojos y los Urabeños se disputaron los corredores cocaleros; en Nariño y Tumaco, en el Catatumbo, en el Bajo Cauca, el patrón se repitió. La extorsión —la vacuna— siguió siendo una fuente estructural de financiación, con cobros que iban desde tarifas fijas a comerciantes, transportadores y finqueros hasta cifras tan bajas como 5.000 pesos a vendedores ambulantes. La minería ilegal, particularmente del oro en el Bajo Cauca y el Chocó, se convirtió en una renta creciente que competía con la coca en importancia.

La lectura desde las economías ilegales complica la tesis de la simple continuidad paramilitar. La fragmentación en más de treinta grupos, la competencia armada entre ellos y la relativa autonomía de los mandos medios respondían a lógicas de mercado ilegal —control de rutas, alianzas con carteles mexicanos, disputas por plazas— que probablemente habrían producido rearme incluso con una desmovilización técnicamente impecable. Pero los actores que se disputaban esas rentas eran, en proporción sustancial, los mismos que habían operado bajo las AUC, y las estructuras territoriales y sociales que sostenían el negocio —redes de complicidad institucional, control de comunidades, alianzas con élites locales— eran también las mismas.

La captura política que no se fue

El componente que la denominación bacrim más deliberadamente ocultaba era el político. Los grupos posdesmovilización no se limitaron a mover cocaína: buscaron capturar administraciones locales, financiar campañas, decidir candidaturas, acceder a presupuestos oficiales e interferir en la contratación pública. La parapolítica —el escándalo que a mediados de la década había expuesto los vínculos entre políticos regionales y jefes paramilitares— no se cerró con la desmovilización: mutó.

Las elecciones locales del período muestran el efecto. En unos comicios posteriores a 2007, en los que los grupos posdesmovilización aparecían con dimensión propia —los Urabeños, los Rastrojos, los Machos—, los homicidios asociados al proceso electoral superaron los de 2007 (21 casos) y los de 2003 (29 casos), año este último en que las AUC todavía operaban formalmente. La paradoja era ilustrativa: la violencia electoral era mayor con el paramilitarismo oficialmente extinguido que cuando existía como tal.

Estructuras híbridas como las que después se agruparían en el Clan del Golfo se convirtieron en actores centrales del poder político y económico regional, particularmente en Urabá, Córdoba, Bajo Cauca y sur de Bolívar. La captura no era ya el proyecto centralizado que las AUC habían perseguido —con Vicente Castaño soñando en 2005 con una representación política nacional del paramilitarismo—; era una captura fragmentada, local, ajustada municipio a municipio, gobernación a gobernación, contrato a contrato. Lo que sobrevivió con más nitidez del paramilitarismo clásico no fue el ejército sino la infraestructura política; no la ideología antisubversiva sino el mecanismo de gobernanza territorial ilegal.

Impacto humanitario: los cuerpos del rearme

La discusión sobre nombres ocurrió mientras la violencia continuaba. Entre 2007 y agosto de 2011 fueron asesinados 126 líderes de derechos humanos en Colombia, en una práctica atribuida a los herederos del paramilitarismo que combinaba panfletos amenazantes, intimidación colectiva y asesinatos selectivos. Las amenazas alcanzaron a estudiantes, docentes y activistas universitarios, y estuvieron atravesadas por lógicas patriarcales que afectaron con particular saña a mujeres y a personas con identidades de género y orientaciones sexuales diversas.

En el Tolima, el incremento de hechos victimizantes desde 2006 fue notable: en 2007 el número de víctimas se aproximó a las 30.000, y el conjunto del período 2006-2009 registró más víctimas que el trienio 2003-2005, cuando el Bloque Tolima estaba en su apogeo. En Urabá, Chocó y Córdoba, los grupos posdesmovilización se articularon entre 2005 y 2009 a la cadena productiva y de comercialización de la coca, con impacto directo sobre movimientos sociales, líderes comunitarios y comunidades campesinas y afrodescendientes.

Un tipo emergente de violencia se abrió paso en el período: el desplazamiento forzado intraurbano. Barrios enteros se vaciaban por presión de estructuras armadas que disputaban control de comunas, corredores y expendios de droga. Bogotá, Medellín, Buenaventura, Tumaco y Timbiquí registraron las cifras más altas. Era una violencia menos visible en las estadísticas nacionales del conflicto —porque el gobierno la clasificaba como delincuencia común— pero producía las mismas fracturas sociales que el paramilitarismo clásico en el campo.

Medellín: la Oficina, los Urabeños y la Comuna 13

La extradición de Don Berna, el 13 de mayo de 2008, dejó a Medellín sin árbitro. La Oficina de Envigado, que él había heredado del legado de Pablo Escobar y consolidado durante los años del Bloque Cacique Nutibara, entró en una crisis interna que se convirtió pronto en guerra abierta. Dos mandos medios se disputaron la sucesión: Maximiliano Bonilla alias Valenciano y Erick Vargas alias Sebastián. La disputa se libró en las comunas, en los expendios de droga, en los corredores de transporte, en las extorsiones a comerciantes y transportistas. Desde 2007 ya había señales de resurgencia violenta en la ciudad; después de mayo de 2008 la escalada fue vertical.

Los homicidios en Medellín, que habían caído sostenidamente durante los años del pacto del fusil impuesto por Don Berna, se dispararon a partir de 2008. La ciudad, que había sido presentada como caso de éxito de la política de seguridad democrática, volvió a los indicadores propios de sus peores años. Los Urabeños aprovecharon el caos para ingresar a Medellín, ofreciendo apoyo a facciones locales y estableciendo poco a poco su propio dominio en el mercado ilegal urbano. Muchos de los combatientes reclutados por las nuevas estructuras eran excombatientes de las AUC, particularmente del Bloque Cacique Nutibara y del Bloque Héroes de Granada, que aportaban experiencia militar y conocimiento territorial.

En la Comuna 13, donde la Operación Orión de octubre de 2002 había dejado una reconfiguración forzada del control barrial en manos de los paramilitares, la extradición de Don Berna agudizó las pugnas y generó desplazamientos intraurbanos masivos y una redistribución del dominio armado. Los combos barriales, que en la fase anterior se habían articulado bajo el mando único de la Oficina, volvieron a operar como fichas móviles que negociaban lealtad con Valenciano, con Sebastián o con los Urabeños según la coyuntura. La detención de Valenciano el 28 de noviembre de 2011 y la de Sebastián el 8 de agosto de 2012 desactivaron el enfrentamiento armado directo, pero no la disputa: facciones de la Oficina de Envigado y estructuras vinculadas a los Urabeños siguieron compitiendo por control de plazas y rentas, ahora bajo un equilibrio más silencioso y menos legible en las estadísticas de homicidios.

Buenaventura: la guerra por el Pacífico

El puerto de Buenaventura fue, durante el período, uno de los escenarios más brutales del rearme. La ciudad concentraba tres condiciones que la hacían decisiva: era la principal salida colombiana al Pacífico y por tanto un nodo indispensable para la exportación de cocaína hacia Centroamérica y México; tenía una población afrodescendiente empobrecida, con presencia débil del Estado y con barrios de bajamar particularmente vulnerables; y estaba a mitad de camino entre los territorios cocaleros de Nariño y las rutas marítimas del norte.

Los Rastrojos, La Empresa —una estructura local aliada de los primeros— y los Urabeños se disputaron el control urbano. Cuando los Rastrojos se debilitaron y buena parte de La Empresa se pasó al bando de los Urabeños, el realineamiento desató una guerra en los barrios de bajamar que se libraba simultáneamente por dos activos: el control territorial para extorsiones y narcomenudeo, y las rutas de exportación de cocaína. Aparecieron entonces las prácticas que darían al puerto su reputación más siniestra del período: las llamadas casas de pique, donde se descuartizaban personas para hacer desaparecer los cuerpos, y una tasa de desapariciones forzadas y desplazamiento intraurbano que colocaba a Buenaventura por encima de casi cualquier otra ciudad del país. La violencia era selectiva y ejemplar a la vez, dirigida contra jóvenes en zonas de frontera invisible entre bandas, contra líderes comunitarios que denunciaban el control armado, contra familias que se resistían a abandonar predios apetecidos por el desarrollo portuario. En Buenaventura, la etiqueta bacrim alcanzó su nivel de ficción más flagrante: los grupos ejercían una gobernanza territorial de guerra, no una delincuencia común.

Continuidad territorial: el mapa que no cambió

Uno de los datos más contundentes contra la tesis del fin del paramilitarismo fue el mapa. En casi todos los departamentos donde las AUC tuvieron presencia violenta en 2002, año previo al inicio del proceso DDR, se encontró algún grupo neoparamilitar activo en el período posterior a 2006. Urabá, Bajo Cauca, sur de Córdoba, sur de Bolívar, Catatumbo, Magdalena Medio, Meta, Nariño: los enclaves fueron heredados con nombres nuevos.

A esa continuidad se sumó una expansión hacia zonas donde antes no había habido presencia paramilitar significativa, como Vichada y Guaviare, en un patrón que respondía a la lógica del narcotráfico y del control de nuevas fronteras cocaleras. La región del Catatumbo, particularmente compleja por la coincidencia de legados paramilitares, presencia guerrillera del ELN y las FARC, y rutas de exportación por Venezuela, se convirtió en escenario privilegiado del rearme, con Los Rastrojos primero y luego con la expansión de los Urabeños.

El fenómeno no fue solo militar: fue político-territorial. Los grupos no ocupaban regiones vacías; ocupaban entramados de complicidad institucional, alianzas con políticos locales, redes de contratación pública y estructuras económicas legales e ilegales que las AUC habían construido durante más de una década y que la desmovilización no había desmontado.

Lo que queda: la ficción de un desmonte

Cuando en septiembre de 2012 el gobierno de Juan Manuel Santos anunció desde La Habana el inicio de conversaciones formales con las FARC, el fantasma del ciclo 2006-2014 se sentó a la mesa antes que cualquiera de los negociadores. Los redactores del Acuerdo General sabían que una parte sustancial del país iba a leer cada punto —dejación de armas, reincorporación, garantías de seguridad, participación política— contra el telón de fondo de lo que había pasado con las AUC. Y lo que había pasado era, más que un fracaso técnico, un desplazamiento del problema: los territorios estaban ocupados, las rentas se recaudaban, los líderes sociales seguían cayendo, pero el Estado había decidido llamarlo con otro nombre.

La extradición del 13 de mayo de 2008 sí produjo un cambio de régimen dentro del universo armado heredero de las AUC. Las estructuras que dominaron el período posterior fueron más descentralizadas, más orientadas al narcotráfico puro y menos capaces de sostener un proyecto contrainsurgente nacional articulado. En ese sentido acotado, la denominación bacrim capturaba algo real: los nuevos actores no eran una réplica exacta de las AUC. Pero la política oficial usó ese cambio para negar lo que no cambió, y ahí estuvo el problema. Los territorios eran los mismos, las economías ilegales eran las mismas, buena parte de los combatientes y mandos medios eran los mismos, las redes de captura política eran las mismas.

Lo que ocurrió después de 2006 fue una fragmentación, un rebautizo y, en algunas regiones, un endurecimiento del problema: los grupos se volvieron más difíciles de combatir precisamente porque el Estado había decidido que ya no existían como fenómeno con lógica propia. La transición hacia la denominación GAO en 2014 fue el reconocimiento tácito de ese error, pero llegó cuando ya se había perdido casi una década de política pública. Para entonces, los Urabeños dominaban un mapa nacional que ninguna estructura AUC había alcanzado como organización única, y la Comuna 13 de Medellín y los barrios de bajamar de Buenaventura tenían tasas de desaparición forzada y desplazamiento intraurbano que resistían cualquier lectura optimista.

El costo más duradero fue conceptual. Nombrar mal un fenómeno durante ocho años equivalió a diseñar mal las políticas para enfrentarlo, capacitar mal a jueces y fiscales, informar mal a la opinión pública y proteger mal a las víctimas. En La Habana, la pregunta que rondaba las conversaciones no era retórica: cómo evitar que la dejación de armas de las FARC produjera, cinco años después, un paisaje análogo al que había dejado la de las AUC. La respuesta no dependía solo de lo que se firmara con la guerrilla; dependía, sobre todo, de si el Estado colombiano estaba dispuesto a mirar de frente lo que había ocurrido entre 2006 y 2014 y a llamarlo por su nombre.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

49 documentos · 73 fragmentos
01Paramilitarism and Neoliberalism: Violent Systems of Capital Accumulation in Colombia and BeyondJasmin Hristov · 2014 · p. 1341 cita
[1]of those who participated in the demobilization ceremonies were in reality not paramilitary combatants but hired sicarios who pretended to be AUC fighters; 3) the quantity of weapons turned over was much less than what the paramilitary were known to possess; 4) the subsequent activities of those who laid down their…p. 134
02El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 1092 citas
[2]paramilitares) que iniciaron con la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en noviembre de 2003 y terminaron con la del Blo- que Élmer Cárdenas en noviembre de 2006, arrojaron la ci- fra de 31. 521 paramilitares desmovilizados (O fi cina del Alto Comisionado para la Paz, 2006). Sin embargo, tanto el cese de…p. 109
[3]paramilitares) que iniciaron con la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en noviembre de 2003 y terminaron con la del Blo- que Élmer Cárdenas en noviembre de 2006, arrojaron la ci- fra de 31. 521 paramilitares desmovilizados (O fi cina del Alto Comisionado para la Paz, 2006). Sin embargo, tanto el cese de…p. 109
03Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1211 cita
[4]Naranjo Trujillo jefe de inteligencia de la policía antinarcóticos y acusado de nexos con el narcotráfico; nombró también a su antiguo amigo el general Mario Montoya Uribe comandante del Batallón Antioquia y acusado por las organizaciones de Derechos Humanos nacionales e 121 Un informe bastante disimulado rue dado por…p. 121
04Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1211 cita
[5]Naranjo Trujillo jefe de inteligencia de la policía antinarcóticos y acusado de nexos con el narcotráfico; nombró también a su antiguo amigo el general Mario Montoya Uribe comandante del Batallón Antioquia y acusado por las organizaciones de Derechos Humanos nacionales e 121 Un informe bastante disimulado rue dado por…p. 121
05Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo II. El Frente Capital y el declive del Bloque Centauros de las AUCDaniel Ricardo Martínez Bernal (coordinador), Lorena Camacho Muete, Esteban Caviedes Alfonso, Laura Bibiana Escobar García, José María Gutiérrez Sierra, Daniela Moreno Arriola, Daniel Augusto Serrano Corredor, Juan Manuel Villarraga Beltrán · 2021 · p. 2451 cita
[6]del Llano y del Guaviare, donde fueron entregadas armas viejas o inservibles en las ceremonias y se ocultaron en caletas las nuevas y utilizables. Sobre todo, porque este arsenal en buen estado se puede vender o guardar para utilizar después de la desmo- vilización (2015, p. 15). En relación con el registro previo de…p. 245
06Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · p. 342, 3642 citas
[7]comunicaciones” (CNMH, MNJCV, 2014u). Entre las razones que manifestaron para que la estructura no haya entregado estas ar- mas se encuentra el resguardo de bienes y rentas ilegales. No, esos manes … eso no lo entregan ellos. El bloque, el Bloque Central Bolívar tiene muchas cosas que perder, tiene minas que cuidar,…p. 342
[70]algunos de estos. Entre las víctimas de estas acciones se hallan algunos desmovilizados y reinsertados de los Bloques de las AUC que se niegan a reincidir en las ac- tividades delictivas y que por ello son presionados con amenazas de muerte por miembros activos del paramilitarismo que pretenden con ello reconfi- gurar…p. 364
07Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · p. 3781 cita
[8]esfuerzos gubernamentales y estatales por refrenar en particular sus actuaciones ilegales y la instrumen- tación que hacen ahora de las expresiones de rearme posdesmovilización referidas. (CNMH, 2016a, p. 232) La conformación de grupos posdesmovilización ha tenido un impacto en di- ferentes zonas de los departamentos…p. 378
08Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 474, 4962 citas
[9]Esta clasificación se debe a quien, entonces, ejercía las labores de coordinador del área de ddr de la cnrr, el profesor Mauricio Romero, hoy catedrático de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana. Neoparamilitarismo en Colombia 473 ducto del Bloque Héroes de…p. 474
[53]cada uno de los tipos ideales (ver mapa sobre presencia neoparamiliar). De esta com- paración, se logran extraer las siguientes observaciones: Primero, es evidente la continuidad en la distribución geográfica de los grupos neoparamilitares con los territorios con presencia violenta de gru- pos paramilitares en el…p. 496
09Los retos de la justicia transicional en Colombia. Percepciones, opiniones y experiencias 2008. Panorama cualitativo y cuantitativo nacional, con énfasis en cuatro regionesIris Marín Ortiz · 2009 · p. 591 cita
[10]grupo se había entregado no se podía seguir llamando Héroes de Grana- da, sino dejarlo así, los muchachos y nada más, porque los perjudicados eran ellos” 50. La MAPP/OEA, durante 2007, alertó sobre la aparición de posibles rearmes en Antioquia tras registrar el hallazgo de ar- mamento de las AUC y verificar que en la…p. 59
10Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 1791 cita
[11]a crímenes urbanos. Los mandos bajos que quedaron no se quedaron con información vital del narcotráfico (rutas, contactos), no tienen el perfil para ser comandantes. Hacen mandados a narcos. Hay mucha exportación de mano de obra criminal” 34. Para la Defensoría del Pueblo, “la desmovilización no fue en un 100 %, no…p. 179
11Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 6511 cita
[12]Avantel que pa’ hablar con él. Dije: “No, patrón. La verdad no quiero volver, no”. Entonces al temor de eso, yo dije: “No, qué tal que este señor de rabón, porque no me voy, me mande es pero a matar”. Ahí fue cuando salí y me fui de Norcasia. (CNMH, MNJCV, 2015b, 22 de octubre) Gráfico 7. ¿Fue invitado a participar en…p. 651
12¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1291 cita
[13]1-3. 195.Véase: CNRR - GMH, Justicia y Paz. ¿Verdad judicial o verdad histórica? (Bogotá: Taurus/ Semana 2012). 196. El Tiempo, 2 de diciembre del 2006, 1-4. 197. El País, 5 de septiembre de 2006, 4A. 186 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica sugerían que se trataba de una tercera generación paramilitar…p. 129
13«¡Déjennos en paz!» La población civil, víctima del conflicto armado interno de ColombiaAmnistía Internacional · 2008 · p. 241 cita
[14]de Amnistía Internacional muestra que esto es válido para todos los procesos de paz y desmovilización, tanto de paramilitares como de grupos guerrilleros. El gobierno colombiano ha pedido reiteradamente a Amnistía Internacional que reconozca que el proceso de desmovilización de más de 31.000 paramilitares del que se…p. 24
14Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 4301 cita
[15]de la fuerza pública fueron necesarios para el traslado de los 58 paramilitares» detenidos en La Ceja a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí. El ministro del Interior, Carlos Holguín, dijo que se iban a fugar y por eso la súbita movida. Además explicó que seguían delinquiendo desde la cárcel. No obstante, y aunque…p. 430
15El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 5812 citas
[16]2:30. Yo estaba en Puerto Boyacá. Eso fue el 16 [de agosto], que pasó eso en Villa Esperanza, cuando capturaron a los señores que estaban ahí. Y yo estuve hasta el 22. Yo arranco para allá [San Fernando] porque nos mandaron a buscar con la Policía. Entonces yo le dije yo no me voy a dejar coger porque no se sabe qué…p. 581
[17]2:30. Yo estaba en Puerto Boyacá. Eso fue el 16 [de agosto], que pasó eso en Villa Esperanza, cuando capturaron a los señores que estaban ahí. Y yo estuve hasta el 22. Yo arranco para allá [San Fernando] porque nos mandaron a buscar con la Policía. Entonces yo le dije yo no me voy a dejar coger porque no se sabe qué…p. 581
16Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 2341 cita
[18]internacional como un recurso para reforzar su poderío frente a los paramilitares. La amenaza de la extradición no fue el único recurso con el que contaba el Gobierno para hacer presión sobre los paramilitares. Desde cuando los jefes paramilitares depusieron las armas, fueron con fi nados en centros de reclusión. A…p. 234
17Desplazamiento forzado en la Comuna 13: La huella invisible de la guerraLuz Amparo Sánchez, Marta Inés Villa, Pilar Riaño · 2011 · p. 941 cita
[19]como La Agonía y La Divisa, que provocaron un incendio ocurrido en el sector Altos de la Virgen, además del enfrentamiento por el control de expendio de drogas o plazas y del control territorial con el objetivo de establecer corredores estratégicos hacia el occidente de Antioquia”. Por este hecho se desplazaron 9…p. 94
18The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · p. 222, 2442 citas
[20]shadows, the dirty business of drug trafficking and its derivatives of violence and corruption continue. There is a double game going on here, and it prompts the question of why the paramilitaries unilaterally decided to demobilize. The paramilitaries announced their demobilization at the peak of their power, after…p. 222
[24]closed following the accusation that it was operating as the political wing of Don Berna’s Oficina de Envigado drug network. 17. Along with other thirteen leaders of the paramilitaries, Don Berna was extradited to the United States in May 2008. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:30:29 PM…p. 244
19Costos económicos y sociales del conflicto en Colombia: ¿cómo construir un posconflicto sostenible?María Alejandra Arias, Adriana Camacho, Ana María Ibáñez, Daniel Mejía, Catherine Rodríguez · 2014 · p. 1071 cita
[21]paramilitares En la madrugada del 13 de mayo de 2008, y de manera sorpresiva, el Gobierno colombiano levantó la suspensión de extradición de los líde - res paramilitares desmovilizados (incluidos Salvatore Mancuso, Jorge 40, Don Berna, y once cabecillas más) y ordenó su traslado inmediato a Estados Unidos. La gráfica…p. 107
20Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · p. 234, 2672 citas
[22]excomandan- te del Bloque Élmer Cárdenas. Para dar cuenta del impacto que tuvieron las extradiciones en el cubrimiento del proceso de Justicia y Paz, a continuación daremos cuenta de cómo el énfasis que le dieron los medios a la voz del victimario determinó lo que se decía sobre el proceso y su &'* Verdad Abierta,…p. 267
[40]el status político, lo que, en últimas, signi fi caba apoyar un proceso de paz con simples delincuentes comunes sin intere- *$ Corte Suprema de Justicia, sentencia del && de julio del ())%, proceso No. (+'$,. *, Henao, El fi n de las AUC, (*" 464 Capítulo 4 465 JUSTICIA Y PAZ: ¿Verdad judicial o verdad histórica?…p. 234
21Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · p. 19, 622 citas
[23]to the United States in May 2008. The paramilitary commanders saw this as a betrayal on the part of the elites. The elites' need for the alliance was over, and the paramilitaries had become a threat to their power, reputation and relationship with the United States. "Elites may ally themselves with criminals as they…p. 19
[25]as well. In June 2006, t he Peace and Justice Law of 2005, introduced by President Álvaro Uribe and approved by Congress as a way to facilitate demobilization of the AUC, was modified: the Constitutional Court ruled that if paramilitary leaders did not fully cooperate in telling t he truth about their criminal…p. 62
22Violence Entrepreneurs, Law and Authority in ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 71 cita
[26]and political networks were reconfigured and adapted to the new situation. The relations between violence, crime and politics were also reshuffled. The recognition on which citizenship and property depend remains connected to these forms of unofficial authority, but the hybridity of the new order — the various…p. 7
23Organized Crime in Colombia: The Actors Running the Illegal Drug IndustryFrancisco Thoumi · 2014 · p. 101 cita
[27]administration, the number of extraditions exploded as more than 1,100 drug trackers including many paramilitary were extradited, over 10 times more than the number extradited before his presidency. 15 Extraditions have become controversial. First, criminals can be extradited only for crimes against foreign interests…p. 10
24Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 335, 3384 citas
[28]Departamento de Justicia y la DEA habían exigido la inmediata extradición de los líderes de las AUC, mientras que la CIA y el Departamento de Estado habían 119 Semana, 3 de marzo de 2008, 42-44; Semana, 14 de abril de 2008. 338 James D. Henderson solicitado que se postergara la extradición hasta cuando terminara la…p. 338
[29]Departamento de Justicia y la DEA habían exigido la inmediata extradición de los líderes de las AUC, mientras que la CIA y el Departamento de Estado habían 119 Semana, 3 de marzo de 2008, 42-44; Semana, 14 de abril de 2008. 338 James D. Henderson solicitado que se postergara la extradición hasta cuando terminara la…p. 338
[47]Tiempo, 27 de septiembre de 2007; Semana, 28 de julio de 2008, 36-37; Semana, 20 de abril de 2009, 28-29. 112 Gustavo Duncan, “El dinero no es todo”, explora el carácter de vínculos clientelistas seme- jantes y su relación con las drogas ilícitas en Colombia. Véase, también, su libro Los señores de la guerra. 113…p. 335
[48]Tiempo, 27 de septiembre de 2007; Semana, 28 de julio de 2008, 36-37; Semana, 20 de abril de 2009, 28-29. 112 Gustavo Duncan, “El dinero no es todo”, explora el carácter de vínculos clientelistas seme- jantes y su relación con las drogas ilícitas en Colombia. Véase, también, su libro Los señores de la guerra. 113…p. 335
25Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 260, 2894 citas
[30]del paramilitaris - mo, pues ante la desaparición de las AUC y el surgimiento de los nuevos grupos referidos argumentaron que la única diferencia apreciable era que la labor antisubversiva se hacía en nuevas con - diciones, de forma más secundaria, pero que los demás objetivos y mecanismos eran básicamente los mismos.…p. 289
[31]del paramilitaris - mo, pues ante la desaparición de las AUC y el surgimiento de los nuevos grupos referidos argumentaron que la única diferencia apreciable era que la labor antisubversiva se hacía en nuevas con - diciones, de forma más secundaria, pero que los demás objetivos y mecanismos eran básicamente los mismos.…p. 289
[49]indicadas con mayor dimensión los grupos emergentes denomi - 261 CAPÍTULO III. CARACTERÍSTICAS Y DINÁMICAS DE LOS GRUPOS POSDESMOVILIZACIÓN nados Los Urabeños, Los Rastrojos, Los Machos y otros simila - res. Al respecto la MOE declaró que las cifras superaban lo suce - dido en las elecciones de 2007 (21 casos de…p. 260
[50]indicadas con mayor dimensión los grupos emergentes denomi - 261 CAPÍTULO III. CARACTERÍSTICAS Y DINÁMICAS DE LOS GRUPOS POSDESMOVILIZACIÓN nados Los Urabeños, Los Rastrojos, Los Machos y otros simila - res. Al respecto la MOE declaró que las cifras superaban lo suce - dido en las elecciones de 2007 (21 casos de…p. 260
26Carne es guerra. Veganismo y conflicto armado en ColombiaColectiva Dostristestigres, La Calderita Vegana · 2021 · p. 311 cita
[32]hasta entonces empiezan a coordinarse alrededor del Clan Castaño en el sur de Córdoba, norte de Urabá y nordeste antioqueño, con intención de expandir el fenómeno a nivel nacional. Así, pasar del control mi - litar al control político, social y económico, intentan - do configurarse como un tercer actor 55 armado del…p. 31
27Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 85, 1594 citas
[33]replied that “paramilitarism in Colombia has been extinguished and its leaders are in jail. What is seen today is the appearance of bandas criminales emergentes based on drug trade.” Vice President Francisco Santos added that the report of the human rights group was not based on data and was biased. 47 The important…p. 159
[34]replied that “paramilitarism in Colombia has been extinguished and its leaders are in jail. What is seen today is the appearance of bandas criminales emergentes based on drug trade.” Vice President Francisco Santos added that the report of the human rights group was not based on data and was biased. 47 The important…p. 159
[35]respect for human rights. To keep talking about paramilitaries, when in re- ality they are emerging armed groups at the exclusive service of the drug trafficking mafias, is nothing more than to abuse the language in order to mislead, and to accuse the demobilization and the disarmament of sixteen thousand paras of…p. 85
[36]respect for human rights. To keep talking about paramilitaries, when in re- ality they are emerging armed groups at the exclusive service of the drug trafficking mafias, is nothing more than to abuse the language in order to mislead, and to accuse the demobilization and the disarmament of sixteen thousand paras of…p. 85
28Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · p. 881 cita
[37]en escenarios urbanos. Es decir, la violencia derivaría de una lógica de disputa por el con- 89 1 El fenómeno paramilitar y la actual etapa de los GAPD. Una aproximación cualitativa fl icto armado (fuerza pública-guerrilla y paramilitares-guerrilla) a la violencia librada por las disputas históricas entre las…p. 88
29Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 1552 citas
[38]y a la protección de los derechos humanos en Colombia. El informe reporta asesinatos, amenazas, atentados, extorsiones e intimidaciones a los activistas de las garantías fundamentales y a integrantes de comunidades vulnerables (ONU, 2011). La presente investigación delimita hasta esta fecha su rastreo en razón de que…p. 155
[39]y a la protección de los derechos humanos en Colombia. El informe reporta asesinatos, amenazas, atentados, extorsiones e intimidaciones a los activistas de las garantías fundamentales y a integrantes de comunidades vulnerables (ONU, 2011). La presente investigación delimita hasta esta fecha su rastreo en razón de que…p. 155
30El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 3821 cita
[41]Defensoría del Pueblo “Las Águilas Negras en su incursión al Bajo Cauca también fueron conocidos por la población como “Los Urabeños”. Estaba integrado por sujetos que tenían un mayor nivel de vinculación a lo que algunos medios y académicos han denominado La Casa Castaño y el proyecto paramilitar que se incubó desde…p. 382
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 175, 1782 citas
[42]puros excombatientes y excompañeros que habían sido de nosotros, volvieron a ser compañeros nuestros porque ya ellos quedaron sin apoyo del Estado» 487. Daniel Rendón Herrera –alias Don Mario– capturado en el 2009, Juan de Dios Úsuga –alias Giovanny– y Dairo Antonio Úsuga –alias Otoniel– tomaron el mando de la…p. 178
[54]pública 480, detuvo y asesinó a una familia de campesinos que se dirigía a cosechar cacao en la vereda Mulatos. Al medio día, en la vereda La Resbalosa, municipio de Tierralta, Córdoba, asesinaron a otra familia en su propia casa. Las víctimas fueron torturadas y asesinadas sin usar armas de fuego, de las ocho…p. 175
32La tierra se quedó sin su canto. Trayectoria e impactos del Bloque Norte en los departamentos de Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena. Tomo IICentro Nacional de Memoria Histórica · 2022 · p. 5181 cita
[43]en 2011, este grupo no se desarticuló (CNMH, 2014, p. 73). Los Rastrojos, por su parte, es un grupo armado ilegal que tuvo una rápida ex- pansión en la región Caribe, a través de la cooptación de bandas delincuenciales previamente existentes. Este grupo apareció en 2002 en el norte del Valle del Cau- ca, con el fin de…p. 518
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1691 cita
[44]de Derechos Humanos Noche y Niebla, CINEP, «Base de datos de Ejecuciones extrajudiciales en Colombia: 1990-2015». 579 Centro Nacional de Memoria Histórica, Catatumbo: Memorias de vida y dignidad, 553. 170 fiflćflThff fl. fl flflć «Desde el 2005 hay una anarquía en el tema del conflicto armado. Aquí entra el que quiera…p. 169
34No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 498, 5012 citas
[45]bajan un poco las muertes, ya como que cesa un poquito. Algunos se quedan a vivir y se organizan aquí con niñas del municipio, ahí llegaron a conformar familia. Ellos se desmovilizan pero vuelven y aparecen otros grupos. Aquí en El Zulia hubo presencia de Águilas Negras y Rastrojos como en 2009. Esos también mataron…p. 498
[59]y la coca; en Cauca y Nariño, emprendieron explotaciones auríferas e iniciaron el cobro de gramaje a los cultivos de coca. Además, incursionaron en la explotación maderera en Chocó. En este último caso, aunque trataron de influir en las comunidades cho- coanas, estas se mantuvieron al margen y más bien vieron a la…p. 501
35Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 2481 cita
[46]el área rural visten de camuflado, portan brazaletes con la insignia ONG, y patrullan con armas largas.” (Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA (MAPP/ OEA), 2007b, p. 9). Lo anterior es concordante con la idea de que en Nariño la desmovilización tuvo un efecto muy limitado, pues cerca del 50 % de los…p. 248
36Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 1521 cita
[51]2008 2009 2010 2011 2012 20082009201020112012 Chocó 30 9 7 16 19 28 43 47 70 63 93 Cesar 25 15 14 21 23 23 60 56 76 92 92 Córdoba 28 15 21 23 24 25 54 75 82 85 89 Valle 42 16 20 20 26 32 38 48 50 61 76 Sucre 26 9 7 16 17 19 34 27 61 65 73 Meta 29 12 13 16 20 19 41 45 55 68 65 Bolívar 45 11 7 23 34 24 24 16 51 75 53…p. 152
37Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 4971 cita
[52]de los otros neoparamilitares para ejer - cer sus actividades. Esta distribución geográfica de los tipos ideales que contiene la caracte - rización de los 26 grupos analizados muestra claramente una continuidad territorial entre las auc y el fenómeno del neoparamilitarismo. Además, una tendencia a consolidar nuevos…p. 497
38De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 504, 5082 citas
[55]por el contrario, entre 2006 y 2009 se reportó un mayor número de víctimas que entre 2003 y 2005, periodo en el cual el Bloque Tolima tuvo mayor incidencia. Al respecto, el SAT refiere: “Con posterioridad a la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y por la importancia estratégica de algunos…p. 504
[66]de 126 líderes de derechos humanos en Colombia desde 2007 hasta agosto de 2011, cuatro de ellos y un indígena en Toli- ma. Al respecto, la publicación menciona: “La escalofriante cifra de 126 líderes asesinados en los últimos cinco años, es solo otro reflejo del mínimo desmonte que han tenido los herederos del…p. 508
39Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 541 cita
[56]una unión laxa de grupos y organizaciones con profundos problemas de acción colectiva. • Su involucramiento con el narcotráfico coincidió con una estrategia deliberada de influir en procesos políticos y respaldar a congresistas y políticos locales para legitimar su poder. • Hubo fuertes vínculos de los grupos…p. 54
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1571 cita
[57]Bloque Elmer Cárdenas. Miembros de la Oficina de Envigado –antigua ala sicarial del Cartel de Medellín– buscaron apropiarse de las salidas y rutas en Juradó y Bahía Solano controladas por antiguos socios de Pablo Escobar. Pacho Cifuentes consolidó desde el 2003 alianzas con el Cartel de Sinaloa para enviar aviones con…p. 157
41La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 1521 cita
[58]la desmo- vilización en 2005. Aunque este es un tema que se tratará de manera incisi- va en capítulos posteriores, resulta destacable lo que al respecto menciona el CNMH en un informe anterior: Ante las desmovilizaciones del BP en 2005 y del BEC en 2006, diferentes grupos narcotraficantes crearon sus propios ejércitos…p. 152
42Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3441 cita
[60]Clan del Golfo). La búsqueda de representación política a nivel nacional por parte de los narcotra - ficantes es uno de los factores de persistencia que ha causado el cruce del narcotráfico con el conflicto armado. La parapolítica fue una expresión de ello y, hasta la actuali - dad, algunos casos relacionados con ella…p. 344
43Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2891 cita
[61]de la regulación de una parte importante del narcotráfico y de otros mercados criminales. Pero la misma expan sión descontrolada a lo largo del territorio nacional de las AUC dio lugar a un proceso de fragmentación de grandes ejércitos privados. Los mandos de diversas regiones comenzaron a reclamar un poder autónomo…p. 289
44Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 387, 3904 citas
[62]hombre víctima, Puerto Nuevo, 2017a, 27 de junio). Una señora que se levantaba a las dos de la mañana a vender arepitas, cuan- do le llega el mismo tipo [Cejas ] a las seis de la mañana [y le dice:] es que yo vengo por la cuota. Ay, señor, ¿cuál cuota? Es que ustedes tienen que pagar una cuota de seguridad y a usted…p. 387
[63]hombre víctima, Puerto Nuevo, 2017a, 27 de junio). Una señora que se levantaba a las dos de la mañana a vender arepitas, cuan- do le llega el mismo tipo [Cejas ] a las seis de la mañana [y le dice:] es que yo vengo por la cuota. Ay, señor, ¿cuál cuota? Es que ustedes tienen que pagar una cuota de seguridad y a usted…p. 387
[64]y las ACMM también se financiaron de la piratería de mercancía que adelantaron algunos de sus miembros. A veces se veía la piratería. Pero, entonces, la piratería no tenía nada que ver con la organización. Digamos, llegaba Julano y decía: voy a ver si me logro coger una mula en la autopista, llena de veneno. Entonces,…p. 390
[65]y las ACMM también se financiaron de la piratería de mercancía que adelantaron algunos de sus miembros. A veces se veía la piratería. Pero, entonces, la piratería no tenía nada que ver con la organización. Digamos, llegaba Julano y decía: voy a ver si me logro coger una mula en la autopista, llena de veneno. Entonces,…p. 390
45Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2131 cita
[67]Negras. Así lo señaló a la Comisión un integrante de un grupo de estudio de la Universidad Nacional en 2008: «Yo recuerdo haber tenido conversaciones informales con compañeros de la uni- versidad, que no necesariamente hacían parte de la organización, y haber escuchado docentes contado su experiencia personal, de…p. 213
46Buenaventura: un puerto sin comunidadConstanza Millán Echeverría, Ludivia Serrato Martínez, Oscar Pérez, Clara Castro, Danelly Estupiñán, Adriel Ruiz · 2015 · p. 209, 2152 citas
[68]puerto ase- sinando el 6 de octubre de 2012 a alias Ramiro, perteneciente a La Empresa, banda aliada con Los Rastrojos. Tras la entrega de Los Rastrojos, algunos integrantes de La Empresa se pasaron al bando de Los Urabeños, que en la zona es liderado por alias Pony. Ese movimiento en el bajo mundo crimi- nal fue lo…p. 209
[72]registrada en el RUV (Registro Único de Víctimas) y se complementa con el POSI (Plan Operativo de Sistemas de Información), el cual fue adaptado para cada una de las entidades públicas que atienden víctimas del conflicto armado interno. Los hechos victimizantes que incluye la base de datos serán explicados más…p. 215
47Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 2191 cita
[69]Putumayo (Ecuador), la Altillanura, el Catatumbo, el Sarare (Venezuela) y el Urabá (Panamá). Además de las dinámicas de desplazamiento en las nuevas re- giones del éxodo en la costa Pacífica y el sur del país, en este perío- do se da también una mayor concentración de las expulsiones en los principales centros…p. 219
48Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 1581 cita
[71]cia de la Alcaldía de Medellín, quien actuó de manera independiente. Esta comisión logró un cese de los enfrentamientos entre estos bandos, pero esto no significó el fin de las acciones armadas de la disputa. Pocos meses después se reiniciaron los enfrentamientos, con el agravante del ingreso de un actor armado…p. 158
49Guerras, paces y vidas entrelazadas: coexistencia y relaciones locales entre víctimas, excombatientes y comunidades en ColombiaJuan Diego Prieto Sanabria · 2012 · p. 641 cita
[73]en 2004 que conecta a un sector de la comuna con el sistema del Metro) ha tenido un impacto social importante (grupo focal con excombatientes del barrio La Avanzada, Comuna 1, 28/9; entrevista con funcionario[a] del Sistema de Informa- ción para la Seguridad y la Convivencia [sisc], Medellín, 30/9). 12 Entrevistas con…p. 64