Iván Roberto Duque Gaviria
Seguridad Democrática
La biografía
Iván Roberto Duque Gaviria, conocido en la guerra por el alias de Ernesto Báez, es una de las figuras más singulares del paramilitarismo colombiano: no un guerrero de trinchera ni un capo con ejército propio, sino un letrado que atravesó las tres décadas fundacionales del fenómeno —de Puerto Boyacá al Bloque Central Bolívar— construyendo el andamiaje ideológico, jurídico y discursivo con el que las Autodefensas Unidas de Colombia pretendieron presentarse como actor político. Su trayectoria conecta los orígenes civiles del paramilitarismo del Magdalena Medio en los años ochenta con la mesa de Santa Fe de Ralito, y luego con la sala de Justicia y Paz en Medellín. Si el paramilitarismo tuvo un rostro que hablaba en el lenguaje de las instituciones —Congreso, notarías, foros, tribunales—, ese rostro fue en buena medida el suyo.
Línea de vida
- 1982
Activismo en Acdegam y apoyo fundacional al paramilitarismo del Magdalena Medio
Leer contexto
Duque fue uno de los primeros apoyadores civiles de los grupos de autodefensa en el Magdalena Medio, actuando como secretario de Acdegam, canal que financió centros de entrenamiento, sueldos, armas y municiones de las estructuras paramilitares de la región bajo el proyecto de una 'Puerto Boyacá limpia de guerrilla'.
- 1983
Fundación del Movimiento de Restauración Nacional (MORENA)
Leer contexto
Creó MORENA en el Magdalena Medio como primer intento explícito de dotar al paramilitarismo de representación política formal, con un discurso de seguridad nacional y oposición a la guerrilla. El proyecto fue cooptado por el Cartel de Medellín, borrando la frontera entre autodefensa y narcotráfico.
- 2000
Incorporación como comandante político del Bloque Central Bolívar
Leer contexto
Cuando los Castaño ordenaron fusionar grupos paramilitares del sur de Bolívar, Santander, Puerto Berrío, Yondó, Bajo Cauca y Nariño en el BCB, Duque se integró como comandante político, siendo el principal encargado del adoctrinamiento ideológico bajo el mando general de Carlos Mario Jiménez Naranjo (Macaco).
- 2002
Tensión con Castaño por el narcotráfico y activismo electoral en el sur de Bolívar
Leer contexto
Duque y Macaco sostuvieron abiertamente que no era posible financiar la guerra sin el narcotráfico, lo que generó objeciones directas de Carlos Castaño en la reunión de Cartago (enero de 2002) y contribuyó a la renuncia de Castaño a la comandancia. Ese mismo año, Duque organizó campaña electoral en el sur de Bolívar apoyando a Carlos Galvis para el Senado y a Yóber Díaz para la Cámara.
- 2003
Vocero de las AUC en el Acuerdo de Santa Fe de Ralito
Leer contexto
Participó como vocero central en la negociación que culminó en el Acuerdo de Santa Fe de Ralito (julio de 2003), firmado con el Alto Comisionado Luis Carlos Restrepo, comprometiendo la desmovilización total de las AUC, aunque desde la zona de concentración los jefes continuaron ejerciendo control sobre sus estructuras.
- 2004
Visita al Congreso de la República en el Salón Elíptico
Leer contexto
En julio de 2004, Duque, junto con Salvatore Mancuso y Ramón María Isaza Arango, habló ante el Congreso con autorización especial del presidente Uribe y salvoconducto del gobierno. Duque declararía ante Justicia y Paz que fue el propio Uribe quien lo instó a asistir. El episodio fue calificado por El Espectador como de 'incalculables consecuencias' y el comisionado Restrepo admitió que empeoró la imagen del proceso.
- 2006
Traslado a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí
Leer contexto
En agosto de 2006 los líderes de las AUC fueron recluidos en una instalación de mínima seguridad en La Ceja, Antioquia; en diciembre fueron trasladados sorpresivamente a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí en Medellín, marcando el fin del régimen de acomodo inicial y anticipando las extradiciones de 2008, de las que Duque quedó excluido.
La semblanza de un ideólogo armado
Duque encarnó, dentro del paramilitarismo, una función que ninguno de sus pares militares supo llenar: la de traducir la violencia contrainsurgente al vocabulario de la tradición política colombiana. No provenía del narcotráfico, como Diego Fernando Murillo o Carlos Mario Jiménez; no venía de la venganza personal contra la guerrilla, como los hermanos Castaño; ni había ascendido desde la comandancia rural, como Ramón Isaza o Salvatore Mancuso. Él mismo declaró que nunca sufrió una afectación directa de la guerrilla, y esa ausencia de motivación revanchista lo distingue: llegó a las autodefensas por convicción doctrinaria, no por herida. Su función, según definió con una fórmula reveladora, consistía en "enseñarles la razón de por qué se dispara un arma" a quienes ejercían la violencia directa.
Esa autodefinición —la del intelectual orgánico de la contrainsurgencia armada— resume su lugar en la estructura. Fue secretario de Acdegam en el Magdalena Medio bajo el paramilitarismo de Henry Pérez y Gonzalo Rodríguez Gacha; fundador del Movimiento de Restauración Nacional (MORENA); comandante político del Bloque Central Bolívar bajo Macaco; vocero público de las AUC en la negociación con el gobierno de Álvaro Uribe; uno de los tres jefes paramilitares que hablaron desde el Salón Elíptico del Capitolio Nacional en 2004; y postulado a Justicia y Paz por el proceso que se tramitó, aplazamiento tras aplazamiento, en la Unidad de Medellín. Cada uno de esos papeles corresponde a un momento del paramilitarismo en el que la necesidad de legitimarse hacia afuera se hizo urgente, y Duque estuvo en cada uno de ellos.
Su peso no se mide en cadáveres directos ni en toneladas de cocaína, sino en la arquitectura discursiva que permitió a un proyecto armado de exterminio presentarse ante el país como fuerza política con demandas negociables. Esa mediación es su huella, y también el reproche más grave que puede hacérsele: dio lenguaje al horror.
Los orígenes: Puerto Boyacá y la escuela del Magdalena Medio
Duque se formó políticamente en el laboratorio donde nació el paramilitarismo moderno colombiano: el Magdalena Medio de comienzos de los años ochenta. Era un político activo en la región cuando allí se gestaba, entre ganaderos, oficiales retirados, empresarios de la Texas Petroleum, mandos medios del Ejército y comerciantes locales, el primer proyecto sistemático de autodefensas contra la insurgencia. Fue uno de los primeros apoyadores civiles de aquellos grupos.
Su vehículo institucional fue Acdegam —la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio—, de la que llegó a ser secretario. Acdegam no era una asociación gremial en sentido estricto: fue el canal a través del cual se financiaron los centros de entrenamiento, los sueldos, las armas y las municiones de las estructuras paramilitares de la región. Bajo la fachada del gremialismo campesino se movió el dinero que sostuvo, entre 1982 y 1990, el proyecto que un mayor retirado, Óscar Echandía, había anunciado en diciembre de 1982 con la consigna de una "Puerto Boyacá limpia de guerrilla" —consigna que, a partir de 1983, se convirtió en guerra contra la población civil.
En ese ecosistema, Duque dio el paso lógico: convertir el músculo armado y económico en fuerza electoral. Fundó el Movimiento de Restauración Nacional, MORENA, con un discurso de seguridad nacional, defensa del orden y oposición cerrada a la guerrilla. MORENA fue el primer intento explícito de dotar al paramilitarismo del Magdalena Medio de una representación política formal. Duró poco: el proyecto fue cooptado por el Cartel de Medellín, y la alianza de Henry Pérez con Pablo Escobar y con Rodríguez Gacha terminó desdibujando la frontera —siempre porosa— entre autodefensa y narcotráfico.
Ese fracaso fundacional marcó al Duque posterior. Cuando en los años dos mil reapareciera como comandante político del Bloque Central Bolívar, lo haría con la lección aprendida de aquel primer experimento: que la representación política del paramilitarismo requería un blindaje discursivo mucho más sofisticado, y que la relación con el narcotráfico —lejos de ocultarse— debía ser argumentada como necesidad estratégica. Esa argumentación, precisamente, sería la que lo enfrentaría a Carlos Castaño una década después.
La trayectoria: del Magdalena Medio al Bloque Central Bolívar
La segunda vida pública de Duque comenzó a fines de los años noventa, cuando el paramilitarismo dejó de ser una constelación de grupos regionales y se organizó, bajo la batuta de los hermanos Castaño, en una confederación con vocación nacional: las Autodefensas Unidas de Colombia. En la segunda mitad de 2000, los Castaño ordenaron fusionar los grupos que operaban en el sur de Bolívar, Santander, Puerto Berrío, Yondó, Bajo Cauca y Nariño en una sola estructura: el Bloque Central Bolívar. El mando general recayó en Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias Macaco; el liderazgo militar destacado, en Rodrigo Pérez Alzate, alias Julián Bolívar, que llevaba operando en el sur de Bolívar desde 1998. Al proyecto se integraron las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, las de Puerto Boyacá, las Autodefensas del Sur del Cesar, parte de las ACCU y otras estructuras, en un mosaico que incluyó también, por vía de disolución, lo que quedó de las AUSAC tras el asesinato de su comandante Camilo Morantes en noviembre de 1999, ordenado por Carlos Castaño por sus desmanes en Barrancabermeja.
Duque llegó al BCB como comandante político. Su presencia en la estructura está documentada al menos desde 2000-2001. La distinción es importante: Macaco y Julián Bolívar no tenían arraigo previo en el sur de Bolívar —una zona nueva e inexplorada para ellos, atractiva por sus recursos y por la posibilidad de golpear a la insurgencia—, mientras que Duque aportaba precisamente la profundidad ideológica que a la comandancia militar le faltaba. Fue el principal encargado del adoctrinamiento político dentro del bloque: la razón por la que se disparaba un arma, dicha en cada instrucción, en cada arenga, en cada documento.
Esa posición lo enfrentó pronto con la contradicción central del paramilitarismo. El BCB, como buena parte de las AUC, se financiaba con el narcotráfico. Duque —junto con Macaco— sostenía abiertamente que no era posible sostener la guerra sin esos ingresos. Carlos Castaño, en cambio, se oponía a esa dependencia, se enorgullecía de su posición y buscaba una salida negociada con Estados Unidos a cambio de abandonar el tráfico de drogas. La tensión estalló en enero de 2002, cuando Castaño presidió una reunión en Cartago, Valle del Cauca, y pidió a todos los miembros y asociados de las AUC firmar una declaración prometiendo suspender el narcotráfico. Fue en ese contexto donde formuló objeciones específicas contra Duque y Macaco por sus nexos con la producción ilícita.
Dentro de las AUC se decantaron entonces al menos tres facciones. La primera, de extracción narco, buscaba usar el estatus político para sanear su situación jurídica: allí estaban Don Berna y Macaco. La segunda, sin ser originariamente capos, respaldaba a los narcos: Mancuso, Jorge 40. La tercera, encabezada por Castaño, apostaba por la negociación con Washington. Duque se ubicaba en un lugar peculiar: sin origen narco, pero como argumentador de la necesidad del narco. La disputa se cristalizó en el llamado Plan Birmania, impulsado por la facción narco y rechazado de plano por Castaño; ese rechazo fue uno de los detonantes de su renuncia a la comandancia de las AUC, y del propio destino trágico del fundador.
En 2002, mientras esa fractura se abría en la cúpula, Duque hacía política electoral en el sur de Bolívar. Organizó campaña por Carlos Galvis para el Senado y por Yóber Díaz para la Cámara de Representantes: fue el momento en que su función ideológica se materializó en votos concretos, y en que la línea entre bloque militar y maquinaria electoral se borró. Antes había reconocido, en sus declaraciones a la Fiscalía, haber sido vocero a la sombra del Movimiento No al Despeje, aquel activismo que se organizó contra la exigencia del ELN de una zona de distensión durante el gobierno de Andrés Pastrana. Esa plataforma —una causa nacionalista fácilmente respaldable— le sirvió como puente entre el paramilitarismo y el debate público.
La visita al Congreso: el rostro público de la Seguridad Democrática
En julio de 2004, Duque protagonizó el momento más simbólicamente cargado de su trayectoria: entró al Salón Elíptico del Capitolio Nacional acompañado de Salvatore Mancuso y de Ramón María Isaza Arango. Los tres comandantes paramilitares hablaron ante el Congreso de la República con autorización especial del presidente Álvaro Uribe Vélez y con un salvoconducto expedido por el gobierno. La escena era inédita: por primera vez, jefes de una organización responsable de miles de asesinatos, desplazamientos, masacres y desapariciones ejercían tribuna en el corazón institucional del país. La parlamentaria por Córdoba Zulema Jattin Corrales, recién posesionada como presidenta de la Cámara de Representantes, estuvo vinculada a la organización del evento.
Duque declararía después, ante un tribunal de Justicia y Paz, que fue el propio Uribe quien lo instó a asistir al Congreso para justificar el origen de las Autodefensas y contar su trayectoria. Esa versión nunca fue desmentida con la contundencia que hubiera correspondido a semejante afirmación, y el propio comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, admitiría más tarde que no había sido partidario de la visita porque, en lugar de mejorar la imagen del proceso, la empeoró.
Frente al Capitolio, mientras los comandantes hablaban adentro, la calle escenificaba la otra cara del asunto. Partidarios de las AUC portaban pancartas con la leyenda "gracias AUC" e intentaron agredir a familiares de víctimas que reclamaban justicia. La policía terminó cargando contra las víctimas: varios heridos, decenas de detenidos. El Espectador calificó el episodio como de "incalculables consecuencias". Fue la escena que definió lo que significaba, en la práctica, la Seguridad Democrática frente al paramilitarismo: la fuerza pública protegiendo a los perpetradores y golpeando a los deudos.
Para Duque, la visita fue la consagración pública de una función que venía ejerciendo desde hacía años: dar la cara, dar el argumento, dar la historia oficial. Cuando el paramilitarismo necesitó un narrador ante el país entero, fue él quien tomó la palabra.
La negociación: Santa Fe de Ralito, Justicia y Paz y la desmovilización
El marco general en el que se inscribió la visita al Congreso era el proceso de paz con las AUC, formalizado en el Acuerdo de Santa Fe de Ralito, firmado en julio de 2003 entre el Alto Comisionado Luis Carlos Restrepo y los voceros de las Autodefensas, con el compromiso de desmovilización total. La Iglesia católica acompañó las conversaciones exploratorias como facilitadora: varios obispos mediaron en las primeras reuniones entre Restrepo y jefes paramilitares como Mancuso, Castaño y Freddy Rendón Herrera, alias El Alemán.
Duque fue uno de los voceros centrales de la mesa. Su formación jurídica, su capacidad discursiva y su experiencia previa en la construcción de MORENA lo hacían el interlocutor natural para las cuestiones de arquitectura política del acuerdo. Y sin embargo, desde Santa Fe de Ralito los jefes paramilitares —Duque incluido— siguieron ejerciendo control sobre sus estructuras. Los cabecillas manejaban sus tropas dejadas en la retaguardia o camufladas, y la desmovilización presentaba, en varios frentes, características de simulacro: entrega de armas inservibles, ceremonias con personas ajenas a los grupos, actas infladas.
La Ley de Justicia y Paz, introducida por Uribe y aprobada por el Congreso, fue el instrumento jurídico central del proceso. Concebida como mecanismo para facilitar la desmovilización, fue una legislación de amnistía extremadamente generosa para los paramilitares. La Corte Constitucional intervino en junio de 2006 para endurecerla: si los líderes no cooperaban plenamente con la verdad o no hacían suficiente restitución, serían juzgados bajo la ley penal ordinaria y podrían enfrentar extradición. Esa modificación cambió el cálculo de los comandantes desde adentro.
En agosto de 2006, los líderes de las AUC fueron ordenados a recluirse en una instalación de mínima seguridad en La Ceja, Antioquia. En diciembre de ese mismo año fueron trasladados sorpresivamente a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, en Medellín. Duque estuvo entre ellos. El traslado marcó el fin del régimen de acomodo con el que había arrancado la reclusión, y anticipó lo que vendría poco después: el 13 de mayo de 2008, el gobierno colombiano levantó la suspensión de la extradición y ordenó el traslado inmediato a Estados Unidos de catorce jefes paramilitares desmovilizados, entre ellos Mancuso, Jorge 40, Don Berna y Macaco —jefe máximo del BCB, extraditado por haber seguido dirigiendo el narcotráfico desde la propia cárcel de Itagüí.
Duque no fue extraditado. Esa diferencia procesal —quedar en Colombia mientras su comandante militar viajaba a una corte federal en Virginia— resultó decisiva para su historia posterior. Su proceso continuó en la Unidad de Justicia y Paz de Medellín, en etapa de versiones libres. La audiencia de formulación de cargos, señalada para el 26 de abril de 2010, fue aplazada. Julián Bolívar tendría audiencia conjunta de imputación el 9 de febrero de 2011; el proceso de Duque avanzaba por otro carril, con su propio ritmo. Al momento de sus declaraciones ante los tribunales, se identificaba como segundo al mando del BCB de Macaco. Reconoció su paso por Acdegam durante el paramilitarismo de Henry Pérez y Rodríguez Gacha; reconoció, o al menos matizó públicamente, la campaña electoral en el sur de Bolívar; y —el gesto de mayor peso político— sostuvo que había sido el propio Uribe quien lo urgió a ir al Congreso.
Fue en las versiones libres donde Duque cumplió, quizá con más consecuencia que en su vida armada, su función de bisagra. Al hablar ante Justicia y Paz sobre lo que ocurría entre el paramilitarismo y el poder ejecutivo, entre las AUC y las bancadas del Congreso, entre los bloques y las contratistas de servicios públicos, contribuyó —quisiéralo o no— al desmontaje narrativo de la ficción según la cual el paramilitarismo había sido un fenómeno exógeno al Estado. Sus declaraciones alimentaron, junto con las de otros postulados, la avalancha de revelaciones que llegó a su punto máximo en 2007 y que se conoce como la parapolítica.
La red: parapolítica, aliados y adversarios
Duque no operó nunca en solitario. Su trayectoria se entrecruza con los principales protagonistas del paramilitarismo colombiano y con las élites políticas que hicieron posible su expansión. Con los hermanos Castaño —Fidel, Carlos, Vicente— mantuvo la relación de un cuadro doctrinario dentro de un proyecto militar que ellos comandaban desde otra tradición: la del terrateniente en guerra. Con Macaco, la del ideólogo que legitimaba a un jefe de origen narco. Con Julián Bolívar, la de la complementariedad entre el ala política y el ala militar dentro del mismo bloque. Con Mancuso, la del par jerárquico que compartía escenario público. Con Isaza, la del veterano del Magdalena Medio que reconocía en él al camarada del origen.
La red se ampliaba mucho más allá del núcleo armado. En 2002, mientras Duque hacía campaña en el sur de Bolívar, El Alemán aportaba en Antioquia dos mil millones de pesos a candidatos —Óscar Suárez Mira, Antonio Valencia Duque, Jaime Enrique Gallo, Luis Humberto Builes, Rubén Darío Quintero, entre otros— a cambio de representación en el Senado, gestión de proyectos en zonas controladas y participación de sus candidatos preferidos. Bajo el liderazgo de Jorge 40, en Magdalena y Cesar se impulsó el movimiento Provincia Unida por una Mejor Opción de Vida. En Córdoba se suscribió el Pacto de Ralito entre comandantes paramilitares y políticos regionales con el objetivo declarado de "refundar el país". En 2003, la red clientelar del grupo de Jorge 40 se benefició abiertamente de la contratación estatal en salud y servicios públicos.
Duque fue parte de ese ecosistema, y su función discursiva le daba una posición particular: era él quien podía articular, en clave política y nacional, lo que en cada región funcionaba como pura maquinaria. Cuando Carlos Castaño declaró en 2002 que el 35% del Congreso colombiano era elegido en zonas de influencia de las AUC —cifra que Vicente Castaño ratificaría en 2005 al afirmar que aún tenían al 35% del Congreso como amigos—, describía un mapa dentro del cual Duque había operado como uno de los principales cartógrafos.
La lectura más precisa del fenómeno no es la de una infiltración mafiosa exógena que corrompió a la política, sino la de una alianza activa entre élites políticas regionales y estructuras paramilitares que permitió mantener el mapa político sin cambios sustanciales. La homogenización política que produjo el paramilitarismo en las zonas bajo su control se apoyó en niveles de intimidación que blindaron a las mismas élites en el poder, sin que la población percibiera cambios en la representación. Duque, formado en Puerto Boyacá desde los ochenta, había vivido en primera fila la formación de ese modelo; en los años dos mil ayudó a proyectarlo a escala nacional. La parapolítica no fue, en su caso, un desvío: fue el resultado esperado de un proyecto de largo plazo.
Sus adversarios internos también dibujan la red. Castaño primero —al enfrentarlo en Cartago por su defensa del narcotráfico— y después el propio proceso judicial. Luis Carlos Restrepo, con quien había negociado en Ralito, terminaría admitiendo que su visita al Congreso había sido un error del proceso. Y del otro lado del expediente, los familiares de víctimas —los que fueron golpeados frente al Capitolio en julio de 2004— serían quienes, con más constancia que el Estado mismo, insistirían en que el discurso ideológico de Duque describía una guerra que había tenido nombres, apellidos y fosas concretas.
La huella: verdad tronchada, memoria en disputa
La extradición masiva de mayo de 2008 marcó, para el proceso de Justicia y Paz, un antes y un después. Grupos defensores de derechos humanos y representantes de víctimas advirtieron entonces que el traslado a Estados Unidos de los principales comandantes reducía la posibilidad de hacer justicia sobre crímenes de lesa humanidad y dejaba los derechos de las víctimas en el limbo de la verdad y la reparación. Los hechos les dieron la razón: desde Estados Unidos, Don Berna declaró que no había garantías para él ni su familia y anunció que no declararía más ante la justicia colombiana; propuso, en cambio, colaborar en procesos de parapolítica a cambio de rebajas de pena en cortes federales. Mancuso expresó una posición similar. Macaco continuó su proceso desde Virginia, con audiencia preliminar de medidas cautelares sobre bienes inmuebles desde el 2 de junio de 2009, en una situación jurídica radicalmente distinta a la de sus antiguos subalternos que permanecieron en Colombia.
Ese contraste hizo de Duque una fuente central de verdad —o de la porción de verdad accesible dentro de un proceso que la extradición había mutilado. Sus versiones libres, con sus aplazamientos y su propia lógica autojustificatoria, quedaron como uno de los pocos testimonios directos disponibles desde adentro del BCB. Y ese testimonio, aunque parcial e interesado, alimentó investigaciones judiciales, informes de la Comisión de la Verdad y trabajos periodísticos que documentaron los vínculos entre paramilitarismo y política. El escándalo de la parapolítica, que había alcanzado su punto máximo de revelaciones en 2007, siguió acumulando condenas en los años siguientes: la Corte Suprema de Justicia procesó a un número significativo de políticos por vínculos con grupos paramilitares, en un caso sin precedentes en América Latina por el nivel de la clase política involucrada. La mayoría de las investigaciones, sin embargo, permaneció en etapa preliminar, y se avanzó muy poco en la reparación por parte de los congresistas con nexos comprobados.
La huella de Duque debe medirse en tres registros. Primero, el de la construcción ideológica: contribuyó como pocos a dotar al paramilitarismo colombiano de un discurso propio, una historia oficial, una razón declarada. Ese discurso —el de las autodefensas como respuesta legítima al abandono estatal frente a la guerrilla— sobrevive en versiones edulcoradas en amplios sectores de la política y la opinión colombianas, y buena parte de la eficacia de esa supervivencia le es imputable. Segundo, el de la conexión con el poder político: sus declaraciones ante Justicia y Paz sobre la visita al Congreso y sobre la relación entre Uribe y las AUC son parte del expediente histórico con el que se seguirá evaluando el gobierno de la Seguridad Democrática. Tercero, el de la limitación estructural: Duque no controló el núcleo económico-coercitivo del BCB —Macaco lo hacía, y desde la cárcel—; su rol de ideólogo operó en tensión permanente con los poderes fácticos del bloque, y esa tensión pone un techo a cualquier lectura que lo convierta en cerebro maestro del paramilitarismo. Fue una pieza, no la pieza; pero fue una pieza cuya función ningún otro comandante supo cumplir.
Queda, por encima de todo, la ambigüedad del personaje. Duque no fue un intelectual capturado por la guerra, ni un guerrero civilizado por el debate. Fue algo más incómodo: un hombre que eligió, desde muy temprano, poner una formación jurídica y política al servicio de un proyecto armado de exterminio, y que dedicó tres décadas a explicar por qué esa elección era legítima. Su biografía es la biografía de esa elección, sostenida a través de Puerto Boyacá, MORENA, el Bloque Central Bolívar, la mesa de Ralito, el Salón Elíptico y la sala de audiencias. En la historia colombiana de finales del siglo XX y comienzos del XXI, pocos itinerarios individuales condensan con tanta precisión la fusión entre paramilitarismo, política y Estado. Por eso —no por su fuerza militar, que fue limitada, ni por su carisma, que fue moderado— Iván Roberto Duque Gaviria ocupa un lugar central en el archivo de la guerra colombiana. Fue, durante décadas, la voz con la que el paramilitarismo se explicó a sí mismo, y esa voz —con sus argumentos, sus omisiones y sus revelaciones— quedará como parte irreducible del expediente.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
35 documentos · 48 fragmentos01The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · Página 2441 cita
[1]closed following the accusation that it was operating as the political wing of Don Berna’s Oficina de Envigado drug network. 17. Along with other thirteen leaders of the paramilitaries, Don Berna was extradited to the United States in May 2008. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:30:29 PM…
p. 244
02El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 1542 citas
[2]y su posición anticomunista. El padre veía a la guerrilla y le decía a la gente: “¡Ojo, que son ateos! Un comunista es un aliado del diablo, del mismo Satanás”. 13 Así, durante los años ochenta, tras la estela de muerte que dejaba la cruzada anticomunista, mandos militares, dirigentes polí- ticos del bipartidismo,…
p. 154
[3]y su posición anticomunista. El padre veía a la guerrilla y le decía a la gente: “¡Ojo, que son ateos! Un comunista es un aliado del diablo, del mismo Satanás”. 13 Así, durante los años ochenta, tras la estela de muerte que dejaba la cruzada anticomunista, mandos militares, dirigentes polí- ticos del bipartidismo,…
p. 154
03Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Páginas 282, 2924 citas
[4]conformar un nuevo partido político que representara los intereses de la seguridad nacional y de oposición a la guerrilla. Diez años antes, el líder paramilitar Iván Roberto Duque (alias Ernesto Báez) había creado un partido con esas características en la región del Magdalena medio. Llamado Morena, acrónimo de…
p. 292
[5]conformar un nuevo partido político que representara los intereses de la seguridad nacional y de oposición a la guerrilla. Diez años antes, el líder paramilitar Iván Roberto Duque (alias Ernesto Báez) había creado un partido con esas características en la región del Magdalena medio. Llamado Morena, acrónimo de…
p. 292
[16]La historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en Colombia clararon a las AUC como una organización terrorista inmediatamente después de que extremistas islámicos atacaran al país el 11 de septiembre de 2001, en respuesta al uso que hacían los paramilitares del terror y a sus graves violaciones de los derechos…
p. 282
[17]La historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en Colombia clararon a las AUC como una organización terrorista inmediatamente después de que extremistas islámicos atacaran al país el 11 de septiembre de 2001, en respuesta al uso que hacían los paramilitares del terror y a sus graves violaciones de los derechos…
p. 282
04Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 1791 cita
[6]políticos afines a la guerrilla, como ocurrió en Segovia 143, donde hubo masacres colectivas y dirigentes de la UP y el PC fueron asesinados, en 1982 y 1983, acusados de participar en el secuestro y el asesinato de Jesús Antonio Castaño, padre de Fidel y Vicente. En muchos casos similares se formaron grupos…
p. 179
05Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2621 cita
[7]organismos de seguridad e inteligencia tenían como objetivo la contrainsurgencia, en un espectro difuso entre lo «militar» y aquello que consideraban como «quitarle el agua al pez». Por su parte, los políticos regionales tenían el interés de eliminar a los actores que amenazaban con arrebatarles el poder que…
p. 262
06Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1221 cita
[8]agrupar a los grupos paramilitares que operaban en distintas zonas del país. Al proyecto se integraron las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá, las Autodefensas Unidas de Santander y Sur del Cesar (AUSAC), las Autodefensas del Sur del Cesar, parte de las ACCU y…
p. 122
07Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · Páginas 142, 3032 citas
[9]a la comandancia del bloque. 66 Cada una de las denominaciones de estos frentes se hizo en respuesta y desafío a la presencia y combates con el ELN en esta zona. 2. ESTRUCTURACIÓN DE LA VIOLENCIA PARAMILITAR: INCURSIÓN, AVANCE Y CONSOLIDACIÓN 303 Los frentes o las contraguerrillas Organigrama 11. Estructura BCB…
p. 303
[48]y Paz, Rad. 110016000253200680068, 2016, 28 de abril, pp. 68-69) En 2008 Vanoy fue condenado por la Corte Federal de El Estado Sur de La Florida por los delitos de conspiración, tráfico de drogas y lavado de dinero, a causa de intentar introducir cocaína en Estados Unidos desde Colombia a tra- vés de México y Bahamas,…
p. 142
08Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · Página 4091 cita
[10]6 Ejercicio de periodización del delito de desaparición forzada en el Magdalena Medio del narcotráfico en zonas dominadas por las guerrillas (Garzón, 2005, página 67). Mucho se ha hablado sobre el origen de esta facción paramilitar. Algunos consideran que su aparición está ligada a la venta de una “franquicia” de…
p. 409
09Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · Página 1551 cita
[11]al Gobierno o suplantarlo en entrevistas para la prensa (Aranguren, 2001; Ronderos, 2014). 156 ESTRATEGIAS DE GUERRA Y TRASFONDOS DEL PARAMILITARISMO EN EL URABÁ ANTIOQUEÑO, SUR DE CÓRDOBA, BAJO ATRATO Y DARIÉN El anterior relato menciona la guerra contra las FARC que Carlos heredó de Fidel en las pretensiones de…
p. 155
10No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2331 cita
[12]hombre. 640 Entrevista 046-AA-00122. Víctima de reclutamiento por M-19, mujer. 641 Informe 066-CI-01008, Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV) y Charles, «La niñez que peleó la guerra en Colombia», 153. 642 Entrevista 216-AA-00010. Víctima de reclutamiento por ELN,…
p. 233
11Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo II. Bloque Central Bolívar: violencia pública y resistencias no violentasAlberto Santos Peñuela (coordinador del informe y correlator), Luis Miguel Buitrago Roa, Juan Guillermo Jaramillo Acuña, Nicolás Otero González, Rodrigo Torrejano Jiménez · 2021 · Páginas 361, 3732 citas
[13]alias Ernesto Báez, que representaba una visión mucho más ideologizada de la guerra entendida como la defensa de unas tradiciones políticas en la sociedad colombiana. Según su propia defini- ción, él no sufrió jamás una afectación directa de la guerrilla y su función en el paramilitarismo no era otra que “enseñarles…
p. 373
[29]la ley por seguir delinquiendo e, incluso, fueron extraditados a los Esta- dos Unidos; algunos otros no se desmovilizaron y tampoco cumplieron penas de privación de la libertad; y unos últimos fueron asesinados por diferentes razones. La idea en esta sección es revisar el panorama de lo que pasó con los comandantes…
p. 361
12Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · Páginas 406, 4222 citas
[14]su jefe político, “Ernesto Báez” (Iván Roberto Duque), quienes alegaban que no era posible financiar su guerra sin el narcotráfico. Ese mismo mes, debió apelar a «la sensatez y la generosidad de Diego Murillo» (el mismo “Adolfo Paz” o “Don Berna”) para que interviniera en una disputa por territorios en Medellín entre…
p. 406
[23]Montería, ovacionaron al comandante». 30 Años después, ante un tribunal de Justicia y Paz, Duque, quien como se recordará había sido secretario de Acdegam en los tiempos del paramilitarismo de Henry Pérez y Gonzalo Rodríguez Gacha en Puerto Boyacá, y era entonces el segundo al mando del BCB de “Macaco”, aseguró que el…
p. 422
13Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo IILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · Página 1261 cita
[15]negativa rotunda a respaldar la iniciativa y sumó a su rechazo las objeciones que ya venía haciendo contra los entonces máximos líderes del Blo- que Norte, Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, y Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, por sus nexos con la producción ilícita de droga (UPI español, 2007, 3 de febrero).…
p. 126
14Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · Página 981 cita
[18]de los de extracción narco que aprovecharon esa asociación para buscar sanear su situación gracias al status político, como ‘Don Berna’, ‘Macaco’ o ‘Gordolindo’; la de quienes sin ser origina- riamente capos pero por estar ya integrados con ellos optaron por respaldarlos, como Mancuso o Jorge 40; y la de quienes…
p. 98
15Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · Páginas 79, 1922 citas
[19]histéricos e insultos contra las familias de las víctimas, en la que se podía leer «gracias AUC» (autodefensas unidas de Colombia), los energúmenos partidarios de los tres representantes del narco- paramilitarismo presentes en el Congreso por voluntad presidencial, trataron varias veces de agredir a los familiares de…
p. 79
[30]delincuentes políticos, o sediciosos. Y así quedo establecido en la Ley de Justicia y Paz elaborada por el gobierno tiempo después. Acto se-guido, vendría el apoyo a sus compinches políticos para las elecciones al congreso en el 2002; la “elección” (de Uribe) parapresidente ese mismo año, y para las elecciones…
p. 192
16Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · Páginas 79, 1922 citas
[20]histéricos e insultos contra las familias de las víctimas, en la que se podía leer «gracias AUC» (autodefensas unidas de Colombia), los energúmenos partidarios de los tres representantes del narco- paramilitarismo presentes en el Congreso por voluntad presidencial, trataron varias veces de agredir a los familiares de…
p. 79
[31]delincuentes políticos, o sediciosos. Y así quedo establecido en la Ley de Justicia y Paz elaborada por el gobierno tiempo después. Acto se-guido, vendría el apoyo a sus compinches políticos para las elecciones al congreso en el 2002; la “elección” (de Uribe) parapresidente ese mismo año, y para las elecciones…
p. 192
17A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · Página 991 cita
[21]los 25 alcaldes de la Ctlsta Atlálltica ql/e.!ilerol/ e1eJ~idos COI/ apo)'¡) de I¡Isgmpos paramilitares: "Mal/~;é 25 de los 28 ttllllliapios de Córdoba", ase.~lIró Mal/- Cl/SO. Revista Sematla, "Salvatore A1allCIIso viI/CIlla a más políticos Ctltl las al/t¡Id¡;fclIsas", 16 de ma)'o de 2007. 102 A LA~ PUERTAS DE EL…
p. 99
18Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · Página 2281 cita
[22]entre el ())+ y el ())*, recordó cómo Luis Carlos Restrepo había contado que él no había sido partidario de la visita de los representantes de las AUC al Congreso, puesto que en vez de mejorar la imagen del proceso la empeoró +%. Y en efecto, las críticas a la visita al Congreso no se dejaron de escuchar por un rato.…
p. 228
19En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · Página 971 cita
[24]Antioquia: Yondó, Valdivia, Cáceres, Caucasia y Tarazá; en Bolívar: Arenal, El Pe- ñón, Montecristo, Morales, Regidor, Río Viejo, San Pablo, Santa Rosa del Sur, Simití, San Martín de Loba, Tiquisio, Achí y Can- tagallo; en Cesar: Aguachica, Gamarra, La Gloria, San Alberto y San Martín; en Norte de Santander: La…
p. 97
20Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Páginas 333, 3412 citas
[25]un cese al fuego unilateral, que este grupo d«e líderes de las auc aceptó mediante una carta dirigida al presidente Uribe, en la cual se acogían a esta exigencia a partir del 1 de diciembre de 2002. De inmediato el Gobierno nombró, pocas semanas más tarde, el 23 de diciembre, una Comisión Exploratoria de Paz que,…
p. 333
[42]no dene ningún antecedente en América Ladna. En todo el condnente, con pocas excepciones, aunque enormemente significativas por el rango de las personas condenadas, como son los casos del expresidente Alberto Fujimori en el Perú y el expresidente Juan María Bondaberry en Uruguay, la clase política continental escapó a…
p. 341
21Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 7801 cita
[26]a partir del 1° de diciembre, solicitaron el reconocimiento político, la suspensión de acciones judiciales en contra de sus voceros y seguridad para las regiones donde ejercían sus actividades. Para ese momento, herencia del gobierno de Pastrana, ya estaban en conversaciones confidenciales con Restrepo, a quienes sus…
p. 780
22La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · Página 3091 cita
[27]en Santafé de Ralito. Diciembre Desmovilización del Bloque Calima (exclusión de Gordolindo). Noviembre AUC declara cese de hostilidades. Enero Inicio negociación política. Reconfiguración del Bloque Pacífico. 2002 2003 2004 310 LA GUERRA VINO DE AFUERA EL BLOQUE PACÍFICO EN EL SUR DEL CHOCÓ: UNA HERIDA QUE AÚN NO…
p. 309
23Colombia Elites and Organized CrimeHannah Stone · Página 621 cita
[28]as well. In June 2006, t he Peace and Justice Law of 2005, introduced by President Álvaro Uribe and approved by Congress as a way to facilitate demobilization of the AUC, was modified: the Constitutional Court ruled that if paramilitary leaders did not fully cooperate in telling t he truth about their criminal…
p. 62
24Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · Página 561 cita
[32]- ño, Magdalena Medio y Bajo Cauca), están en etapa de versiones libres. Los dos primeros a cargo de la Unidad de Justicia y Paz de Medellín, Julián Bolívar con audiencia conjunta de imputación el 9 de febrero de 2011 y Ernesto Báez en audiencia de formulación de cargos que fue aplazada el 26 de abril de 2010. Por su…
p. 56
25Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1681 cita
[33]de Comercio de Barranquilla. «Boletín, noviembre 22 de 1960». Año VI, n° 234. Corporación Luis Eduardo Nieto Arteta (Clena), Hemeroteca. Caracol Radio. «“Ernesto Báez”, de las autodefensas, dice que fallo de la Corte tumbó la ley de justicia y paz». (19 de mayo de 2006). Recuperado de:…
p. 168
26Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · Páginas 160, 1642 citas
[34]y ejes explicativos sobre el paramilitarismo en los informes del CNMH y en la producción académica fue un fenómeno exclusivamente “costeño” o “paisa”. También figuran departamentos como Tolima, Caldas, Norte de Santander y Boyacá. 4. Si bien las acciones judiciales emprendidas por la Corte Su- prema de Justicia, en…
p. 160
[38]la lista que encabezaba para el Senado a Luis Humberto Builes, el candidato de los “paras” para esta corporación; 2) permitirles representación en el Senado por un tiempo proporcional al número de votos que le pusieran; 3) gestionar proyectos para la zonas que controlaban y 4) participación del candidato que los…
p. 164
27Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · Página 321 cita
[35]de las AUC en el Congreso colombiano. Para 2001, “las AUC quizá alcanzaron a tener treinta mil hombres armados a su disposición en distintos bloques” (Acemoglu, Daron y Robinson, James, 2012, página 444). Estos mismos autores relatan un hecho relevante en los términos del fenómeno que posteriormente se conocería como…
p. 32
28No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 5081 cita
[36]decenas de políticos, empresarios, militares, especialmente de la región Caribe, relacionados con pagos, apoyos electorales y contratos. El contenido se conoció parcialmente a través de la Revista Semana en septiembre de ese año y se convirtió en un escándalo político nacional. Esta era la tercera vez que la justicia…
p. 508
29Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · Página 771 cita
[37]seemed to support the candidacy of Uribe, the current president. Nonetheless, in an interview in 2002, Castaño denied having direct influence over lawmakers: “Thirty-five percent of the Congress is elected from our zones of influence, but this is not to say that we have a legal political base, that we direct these…
p. 77
30Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 9691 cita
[39]paramilitares para el desarrollo de campañas electorales y el ejercicio de cargos públicos y cargos de elección popular, logró penetrar en importantes sectores del Estado; fue muy impor- tante su incidencia en el ámbito local y regional, y también alcanzó niveles del poder central en la rama legislativa. Los grupos…
p. 969
31Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · Página 2341 cita
[40]eran élites regionales reconocidas en lo nacional y también por los niveles de intimidación que ejerció el paramilitarismo. Cualquier estudio de los resultados políticos nacionales vistos a través de los lentes de la política territorial, deben hacer un énfasis particular en los vínculos entre niveles de gobierno, y…
p. 234
32Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · Página 801 cita
[41]de interés hacia la responsabilidad del Estado y, lo más importante, se comenzó a visibilizar a las víctimas como nunca antes había acontecido en nuestra larga confronta- ción armada (CNMH, 2012 -a). A las vicisitudes del proceso por cuenta de su poca legitimidad, a las polémicas sobre el marco jurídico para facilitar…
p. 80
33Costos económicos y sociales del conflicto en Colombia: ¿cómo construir un posconflicto sostenible?María Alejandra Arias, Adriana Camacho, Ana María Ibáñez, Daniel Mejía, Catherine Rodríguez · 2014 · Página 1071 cita
[43]paramilitares En la madrugada del 13 de mayo de 2008, y de manera sorpresiva, el Gobierno colombiano levantó la suspensión de extradición de los líde - res paramilitares desmovilizados (incluidos Salvatore Mancuso, Jorge 40, Don Berna, y once cabecillas más) y ordenó su traslado inmediato a Estados Unidos. La gráfica…
p. 107
34Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 166, 1742 citas
[44]ridades colombianas” (Reyes, 2011, p. 373). Del mismo modo que la extradi- ción siempre ha sido temida por los narcotraficantes colombianos, grupos defensores de derechos humanos y de la oposición criticaron estas extradi- ciones porque, como se acaba de ver, reducen la posibilidad de hacer justicia sobre crímenes de…
p. 174
[45]colombianas” (Reyes, 2011, p. 373). Del mismo modo que la extradi ción siempre ha sido temida por los narcotraficantcs colombianos, grupos defensores de derechos humanos y de la oposición criticaron estas extradi ciones porque, como se acaba de ver, reducen la posibilidad de hacer justicia sobre crímenes de lesa…
p. 166
35Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · Página 4832 citas
[46]fue asesinado en Cúcuta (El Espectador, 2011, 3 de agosto, “La salida de ‘Cuco’”). A esta declaración se sumó la de Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, quien afirmó que no había garantías para él y su familia, la cual estaba amenazada (El Espectador, 2010, diciembre 13, “´Don Berna´ reitera que no declarará más…
p. 483
[47]fue asesinado en Cúcuta (El Espectador, 2011, 3 de agosto, “La salida de ‘Cuco’”). A esta declaración se sumó la de Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, quien afirmó que no había garantías para él y su familia, la cual estaba amenazada (El Espectador, 2010, diciembre 13, “´Don Berna´ reitera que no declarará más…
p. 483