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Biografía

Henry Pérez

Crisis y narcotráfico

17 min de lectura28 documentos
NacimientoSin fecha registrada
Fallecimientojulio de 1991
RolesComandante de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio · Fundador y líder político-militar del paramilitarismo del Magdalena Medio
Lugar principalColombia
Período históricoCrisis y narcotráfico1974–1990
03

La biografía

Henry de Jesús Pérez es el nombre alrededor del cual se ordena la transformación del paramilitarismo colombiano entre 1983 y 1991: los años en que un grupo de escopeteros del piedemonte del Magdalena Medio se convirtió en un aparato político-militar con doctrina, escuela propia y ambición nacional. Hijo de Gonzalo de Jesús Pérez, alias Caruso, y comandante de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio con sede en Puerto Boyacá, encarnó la bisagra entre la autodefensa rural de los primeros ochenta —promovida por ganaderos, militares del Batallón Bárbula y comerciantes— y el paramilitarismo empresarial, narcofinanciado y con proyecto político que anticipó, más de una década antes, la arquitectura de las Autodefensas Unidas de Colombia. Su asesinato en julio de 1991, a manos de su propio entorno, cerró el ciclo del pacto original entre paras y narcos, pero no liquidó el modelo: lo dejó disponible para quien pudiera capitalizarlo. Los hermanos Castaño lo hicieron desde Urabá.

02

Línea de vida

  1. 1982

    Reunión fundacional con el Batallón Bárbula

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    El coronel Jaime Sánchez Arteaga del Batallón Bárbula organizó en Puerto Boyacá una reunión con Gonzalo y Henry Pérez, Nelson Lesmes y otros ganaderos y comerciantes, de la cual surgió la estructura formal de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio con respaldo institucional del Ejército.

  2. 1983

    Inicio de la jefatura efectiva sobre las autodefensas

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    Henry Pérez asumió el mando visible de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, con Ramón Isaza como coordinador subordinado en la margen antioqueña del río, inaugurando un período de mando que se extendería hasta 1991.

  3. 1984

    Intercepción del cargamento de Rodríguez Gacha y alianza con el Cartel de Medellín

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    En diciembre de 1984, fuerzas bajo el mando de Pérez interceptaron un cargamento de cocaína de Gonzalo Rodríguez Gacha cerca de Puerto Boyacá. Pérez devolvió la droga y el vehículo, recibiendo a cambio una camioneta Toyota. Este gesto abrió reuniones con el Cartel de Medellín y forjó la alianza estructural entre paramilitarismo y narcotráfico, transformando el armamento, las finanzas y la escala del grupo.

  4. 1985

    Consolidación de ACDEGAM y visita del presidente Betancur

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    ACDEGAM operaba como fachada legal que canalizaba recursos hacia entrenamiento y armamento paramilitar, construyendo escuelas, clínicas y cooperativas. El presidente Belisario Betancur visitó el Magdalena Medio invitado por dirigentes vinculados a ACDEGAM y elogió al general Yanine Díaz, legitimando públicamente el proyecto paramilitar-político de Pérez.

  5. 1987

    Expansión territorial hacia Urabá y otras regiones

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    Hacia 1987, Henry Pérez y su padre Gonzalo compraron tierras en Urabá como parte de la expansión territorial paramilitar. En 1988, Pérez asesoró y coordinó con Fidel Castaño la ejecución de las primeras masacres en la zona bananera del Urabá antioqueño, extendiendo el modelo del Magdalena Medio a nuevos territorios.

  6. 1991

    Asesinato y cierre del ciclo fundacional

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    Henry Pérez fue asesinado en julio de 1991 por su propio entorno, en el contexto de las tensiones generadas por la ruptura con Pablo Escobar. Su muerte cerró el ciclo del pacto original entre paramilitares y narcos, pero dejó disponible el modelo organizativo que los hermanos Castaño capitalizarían desde Urabá.

Un hijo del Magdalena Medio

De Pérez se sabe menos, en lo íntimo, de lo que su peso histórico exigiría. Nacido a mediados de los años cincuenta en el corredor ganadero que se extiende entre el bajo Boyacá, el nordeste antioqueño y el sur santandereano, creció en un territorio marcado por la ausencia funcional del Estado, la colonización agraria y una presencia insurgente temprana: el IV Frente de las FARC operaba en la región desde la década anterior. Su padre, Gonzalo de Jesús Pérez, alias Caruso, fue el interlocutor visible del vecindario armado de Patevaca, corregimiento de Puerto Boyacá, hacia noviembre de 1981, cuando reunió al caserío para explicar la necesidad de defenderse ante lo que percibía como inacción estatal frente a las FARC.

Esa reunión fundacional no fue, sin embargo, el nacimiento del paramilitarismo como suele contarse desde la mitología regional. Otras versiones del mismo período sitúan como primer comandante de los escopeteros al inspector de policía local, Adán Parra, y el entorno de esos primeros grupos estaba ya atravesado por episodios de terror que complican la estampa de autodefensa comunitaria espontánea. Lo que sí es claro es que, hacia 1982, se produjo una segunda reunión en Puerto Boyacá, esta vez organizada por el coronel Jaime Sánchez Arteaga, del Batallón Bárbula, con presencia del alcalde militar Óscar Echandía. A esa mesa se sentaron Gonzalo y Henry Pérez, Nelson Lesmes, Luis Suárez, Rubén Estrada, Carlos Loaiza con sus hijos, y Pedro y Jaime Parra. De ahí salió, con firma institucional del Ejército, la estructura que después se llamaría Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio.

Henry Pérez entró a ese aparato como hijo de Caruso, pero salió al frente de él por temperamento y por lectura política. Para 1983 —fecha que la periodización más consolidada fija como inicio de su jefatura efectiva— ya era el mando visible sobre el territorio, con Ramón Isaza como coordinador subordinado en la margen antioqueña del río. Sobre las circunstancias precisas de esa consolidación circulan versiones que la justicia colombiana ha desvirtuado. La más difundida cuenta que las FARC secuestraron a Gonzalo Pérez en 1983 o 1984 y que Henry cruzó el Magdalena a pedirle ayuda a Isaza para rescatarlo, sellando en ese trance la alianza entre las dos vertientes del paramilitarismo del Magdalena Medio. La Fiscalía desvirtuó el episodio y el supuesto responsable operativo del rescate niega que haya ocurrido. Queda la posibilidad, más incómoda, de que el mito del padre secuestrado sirviera como carta de legitimación para un mando que se estaba construyendo por otras vías.

La camioneta Toyota

El punto de inflexión —el que separa al paramilitarismo de escopeteros del paramilitarismo como industria— tiene fecha y objeto. En diciembre de 1984, hombres bajo el mando de Pérez interceptaron cerca de Puerto Boyacá un cargamento de cocaína que resultó ser de Gonzalo Rodríguez Gacha, el Mexicano. Pérez tomó una decisión que en clave estrictamente militar era menor y en clave política fundacional: devolvió la droga y el vehículo a sus propietarios. Recibió a cambio una camioneta Toyota.

Ese gesto abrió la puerta a una serie de reuniones en las que los enviados del Cartel de Medellín le explicaron a Pérez lo que ya estaban haciendo en el Magdalena Medio: comprar tierras a escala, necesitar seguridad para esas fincas, proteger laboratorios que empezaban a trasladarse a la región. La autodefensa comenzó a prestar servicio de vigilancia en la finca La Suiza, y de ahí en adelante la contabilidad del grupo cambió de escala. El armamento que antes se agotaba en revólveres, pistolas y escopetas —insuficiente, como reconocieron después los propios comandantes, para cualquier ofensiva sostenida— fue reemplazado por armas de largo alcance. Los sueldos dejaron de depender exclusivamente del aporte de ganaderos y comerciantes. Un antiguo lugarteniente, Ramiro Vanoy Murillo, alias Cuco Vanoy, quedó encargado de las finanzas: cobrar gramaje a los laboratorios de Escobar y Rodríguez Gacha, administrar la caja común.

La imagen que suele circular —el campesino ganadero convertido por necesidad en aliado ocasional del narco— no resiste el archivo. La alianza fue estructural, no coyuntural, y transformó la naturaleza del grupo. Al menos un laboratorio de clorhidrato de cocaína operaba en la finca El Indio con autorización expresa de Pérez. El Magdalena Medio, por su geografía fluvial y por el control paramilitar del territorio, se volvió sitio predilecto para Rodríguez Gacha en el traslado de sus instalaciones de producción. Los paramilitares proveían el perímetro; el cartel, el capital.

Esa alianza tuvo un costo interno que Pérez tardó en dimensionar. El creciente peso financiero de Escobar y Rodríguez Gacha distanció a la comandancia de sus promotores originales —los militares del Bárbula, los ganaderos de ACDEGAM, los notables regionales que habían firmado la fundación—. El aparato dejó de responder a la lógica defensiva del ganadero atacado y empezó a responder a la lógica ofensiva del narcotraficante que necesitaba expandir territorio. Pérez fue el gestor de ese tránsito y, con el tiempo, quien pagó el precio de haberlo permitido.

ACDEGAM, MORENA y la política del terror organizado

La singularidad de Pérez frente a otros comandantes paramilitares de la época no está en el volumen de fuego —Fidel Castaño en Córdoba desplegaba una capacidad militar comparable— sino en la comprensión de que armar milicias no bastaba. Pérez concibió, y llevó a la práctica con notable coherencia, una estructura de tres pisos: coordinación militar contrainsurgente con las Fuerzas Militares, participación en la política local y contribución al desarrollo socioeconómico regional. Es esta arquitectura, más que cualquier acción militar concreta, la que justifica que se le llame el padre de lo que años después se conocería como parapolítica.

La pieza legal de ese diseño fue la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio, ACDEGAM, gremio de fachada que canalizaba recursos hacia entrenamiento, sueldos y armamento con participación de militares, ganaderos y finqueros de la región. Bajo su paraguas se construyeron las llamadas Escuelas de Propio Esfuerzo —cerca de sesenta profesores en la nómina—, clínicas, cooperativas, vías rurales y un centro de comunicaciones. El paramilitarismo del Magdalena Medio no operaba en la clandestinidad campesina de la insurgencia: operaba a plena luz, con logotipo, con oficina, con acta constitutiva. Esa visibilidad era su fuerza política.

La pieza electoral vino después. ACDEGAM y su organización hermana, Tradición, Familia y Propiedad —capítulo colombiano del ultracatolicismo brasileño de Plinio Corrêa de Oliveira—, dieron cuerpo a un movimiento político llamado MORENA, Movimiento de Restauración Nacional. La revista Semana lo comparó abiertamente con ARENA, el partido salvadoreño de Roberto D'Aubuisson vinculado a los escuadrones de la muerte. La comparación no era retórica: en ambos casos se trataba de traducir en votos y cargos públicos una violencia parapolicial que ya tenía capacidad de veto territorial.

La pieza institucional la selló la propia Presidencia de la República. En 1985 Belisario Betancur visitó el Magdalena Medio invitado por Luis Alfredo Rubio Rojas, Pablo Guarín y el presidente de ACDEGAM. Elogió al general Farouk Yanine Díaz por restaurar la paz en la región. ACDEGAM capitalizó esa foto durante años, aunque nada sugiere que Betancur supiera con precisión qué estaba avalando. La visita presidencial, sumada a los patrullajes conjuntos que desde 1982 realizaban unidades militares con grupos paramilitares en el Magdalena Medio, produjo entre 1983 y finales de la década un paisaje de al menos dieciocho masacres y miles de desplazados, con comunicados oficiales de la XIV Brigada que rutinariamente reportaban a las víctimas como guerrilleros muertos en combate.

Un informe del Procurador General documentó después lo que ya era vox populi: miembros de la fuerza pública y de los organismos de seguridad estatal participaban orgánicamente en los grupos paramilitares. La red incluía sectores de las brigadas XIV y V del Ejército, la inteligencia de la Armada en Barrancabermeja y la Policía de Puerto Boyacá. Las declaraciones posteriores del perpetrador Alonso de Jesús Baquero, alias Vladimir, y del propio segundo de Pérez, Luis Antonio Meneses Báez, cerraron el cuadro.

En diciembre de 1982, el mayor retirado Óscar de Jesús Echandía había resumido la doctrina en una frase pública: el objetivo era una Puerto Boyacá limpia de guerrilla. Lo que en el enunciado sonaba a operación militar significó, en la práctica, la eliminación sistemática de la oposición política, sindical y comunitaria de la región. Pérez no inventó ese lenguaje —lo heredó del contrainsurgente clásico—, pero le construyó la infraestructura civil que lo hizo sostenible.

La escuela de Puerto Boyacá y la expansión

Hacia 1987, el paramilitarismo del Magdalena Medio bajo mando de los Pérez cruzó la frontera regional. Padre e hijo compraron tierras en Urabá; en 1988 Henry Pérez asesoró y coordinó con Fidel Castaño la ejecución de las primeras masacres en la zona bananera del Urabá antioqueño. Hacia finales de esa década, Castaño y Pérez unieron hombres y capacidades y desataron una ola sanguinaria que tuvo su epicentro en Urabá pero cuyos ecos llegaron a otros teatros.

En paralelo, las autodefensas del Magdalena Medio hicieron presencia en los Llanos del Yarí —extendidos sobre Caquetá, Meta y Guaviare— y en Putumayo y Nariño, orientadas primordialmente a proteger los laboratorios de cocaína que Rodríguez Gacha operaba en esas regiones. Desde 1985, en Cundinamarca operaban grupos dependientes de Puerto Boyacá: el de Braulio en la parte baja de Yacopí y el de Víctor Linares en la parte alta, este último con subordinación directa a el Mexicano. En el Vichada, José Baldomero Linares tejía otra ramificación. En Santander, combatientes de San Juan Bosco de la Verde y del Carare-Chucurí viajaban a entrenarse en Puerto Boyacá y regresaban como instructores locales.

A inicios de los noventa, las Autodefensas de Puerto Boyacá tenían control social y territorial pleno de Puerto Berrío y Cimitarra. Fue en Cimitarra donde el aparato desarrolló su exportación conceptual más duradera: los Núcleos Veredales de Autodefensa, células de seis personas por vereda que combinaban vigilancia, delación y control comunitario. Ese modelo sirvió de prototipo replicable en otros territorios del país.

El otro insumo de la escuela fueron los mercenarios extranjeros. A finales de los años ochenta, instructores israelíes vinculados al exteniente coronel Yair Klein entrenaron en la región a paramilitares del Magdalena Medio, con el conocimiento de comandantes de la fuerza pública. Los cursos —tiro, explosivos, contrainsurgencia urbana— convirtieron a Puerto Boyacá en el primer centro de formación militar del paramilitarismo colombiano y produjeron a varios de los sicarios que ejecutaron los magnicidios políticos del final de la década. La escuela también recibía combatientes que Fidel Castaño enviaba desde Córdoba: Castaño pagaba un sueldo aparte a Ariel Otero, segundo de Pérez, específicamente para que entrenara a sus hombres.

Esa transferencia técnica es el nudo del legado. Cuando Carlos Castaño formuló las Autodefensas Unidas de Colombia como proyecto de coordinación nacional en 1997, los dos modelos que tenía a la vista para escalar eran el suyo propio, de Urabá, y el de Puerto Boyacá. La gramática organizativa —el gremio de fachada, el brazo político, la escuela de instructores, el pacto con militares locales, la economía de guerra basada en gramaje— venía toda de Pérez.

Los aliados y los subordinados

El mapa humano alrededor de Pérez ordena buena parte de la historia posterior del paramilitarismo. Su segundo en el mando fue Luis Antonio Meneses Báez, exoficial del Ejército conocido en la organización como Ariel Otero, un hombre con formación militar formal que aportó al aparato el conocimiento operativo del que carecía la primera generación de escopeteros. En la margen antioqueña del Magdalena, Ramón Isaza coordinaba una estructura subordinada que sobreviviría al propio Pérez y se independizaría después. En las finanzas, Ramiro Vanoy —quien años más tarde comandaría el Bloque Mineros de las AUC en el Bajo Cauca— gestionaba el gramaje. En el vecindario ganadero, Pablo Guarín, dirigente político local y diputado, hacía la interlocución con la clase dirigente regional hasta su asesinato en 1987.

Hacia el norte, los Castaño —Fidel primero, Carlos después— eran aliados con proyecto propio en Córdoba y Urabá, no subordinados. Hacia el sur del país, los laboratorios de Rodríguez Gacha en los Llanos y en el Pacífico funcionaban como extensión de facto de la red, aunque el mando operativo no siempre pasara por Puerto Boyacá. En el eje Meta-Boyacá, la figura del esmeraldero Víctor Carranza tejía otro vértice del pacto, con lógica territorial propia. En Norcasia, Caldas, un grupo paralelo extendía su influencia hasta La Dorada, Fresno y Mariquita; en Urabá operaba un comandante conocido como Fercho.

El ideólogo civil del entramado fue Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, quien desde ACDEGAM articuló el discurso público de un anticomunismo confesional que combinaba doctrina de seguridad nacional, integralismo católico y nacionalismo agrario. Esa combinación —militar, política, doctrinaria— era exactamente lo que Pérez consideraba insuficiente en las autodefensas convencionales y lo que trataba de institucionalizar. La escuela de Puerto Boyacá formó cuadros, sí, pero también formuló un vocabulario.

1989: la ruptura con Escobar

Hacia 1989 el pacto original se rompió. El detonante fue político. La ofensiva del Cartel de Medellín contra el Estado —el magnicidio de Luis Carlos Galán en agosto de ese año, la sucesión de bombas, el pulso abierto con el gobierno de Virgilio Barco— minó la base social sobre la que Pérez había construido su legitimidad regional. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio se habían presentado durante años como aliadas naturales del Estado colombiano contra la subversión; volverse cómplices operativos de una organización que le declaraba la guerra al Estado se volvió insostenible para su proyecto político local.

Hubo también factores internos al propio narcotráfico. Las rivalidades del Cartel de Medellín y los intentos de Escobar de centralizar poder empujaron a varios grupos paramilitares a distanciarse y buscar acomodo con el Cartel de Cali o con estructuras rivales. Pérez y su padre optaron por esa vía. Cuco Vanoy los siguió. Rodríguez Gacha, el aliado histórico, cayó en diciembre de 1989 en un operativo del Bloque de Búsqueda cerca de Coveñas; su muerte alteró la ecuación de fuerzas en el Magdalena Medio y dejó a Pérez sin el interlocutor con quien había construido, cinco años antes, el pacto de la camioneta Toyota.

De 1989 a 1991 el paramilitarismo del Magdalena Medio libró simultáneamente dos guerras: la vieja contra las FARC y el ELN, y la nueva contra el Cartel de Medellín. La segunda le costó mucho más caro que la primera.

Julio de 1991

Henry Pérez fue asesinado en julio de 1991. Su padre, Gonzalo Pérez, había muerto poco antes. Pablo Escobar, desde su reclusión en La Catedral, emitió un comunicado en el que rechazó autoría en el crimen y ofreció una hipótesis alternativa: las autodefensas de Puerto Boyacá tenían pugnas internas por el poder, y la muerte del padre había sido causada por elementos de la misma organización. En el mismo comunicado acusó a Henry Otero —confusión de nombres que probablemente aludía a Ariel Otero— de fabricar declaraciones inducidas por altos oficiales de la Policía que, sostenía Escobar, respaldaban a las autodefensas.

Otras versiones, recogidas años después por investigadores y por procesos judiciales, resultan más incómodas. La orden de asesinato del padre, Gonzalo Pérez, habría partido del propio Henry. La decisión de asesinar a Henry, a su vez, habría sido tomada por Ariel Otero en concurrencia con la esposa de Pérez. La crisis de 1991, en esa lectura, fue menos una consecuencia externa de la guerra con Escobar que una guerra sucesoria dentro del propio aparato paramilitar, con el pretexto o la coartada de la ruptura con el cartel.

Cualquiera sea la mano precisa, el sentido político del hecho está claro. Pérez había construido un aparato demasiado grande, demasiado rentable y demasiado autónomo para que su comandancia personal fuera irreemplazable. En el momento en que sus decisiones estratégicas —la ruptura con Escobar, la eventual negociación con el gobierno de César Gaviria— comprometieron los intereses de sus financiadores y de sus subalternos, el aparato prescindió de él.

Ariel Otero asumió el mando. Impulsó, en cuestión de meses, una desmovilización que según sus propias declaraciones a la prensa comprendió 700 hombres y un número igual de armas. El proceso fue frágil: los desmovilizados buscaron protección en las estructuras que no se desarmaron, particularmente en las de Ramón Isaza. En enero de 1992, antes de presentarse ante el Congreso de la República —donde iba a testificar sobre los cómplices y sobre la formación de su organización—, Otero fue asesinado. Circularon tres hipótesis, no necesariamente excluyentes: represalia del Cartel de Medellín por la guerra sostenida contra Escobar, ajuste del Cartel de Cali por un negocio de armas incumplido, o ejecución por sus propios subalternos, ofendidos porque negociaba con el gobierno sin consultarles.

Tras Otero, el mando se reorganizó bajo una junta militar de tres jefes conocidos como Víctor, Andrés y Julio, que delegó la comandancia operativa en Víctor Triana, alias Botalón. Isaza quedó como jefe en el Magdalena Medio antioqueño; Botalón, al norte de Puerto Boyacá; Luis Eduardo Cifuentes, alias el Águila, se quedó con Puerto Salgar, Pacho, Yacopí y otras zonas de Cundinamarca. La escisión formal de Isaza en 1994 selló la fragmentación.

La huella

La lectura convencional dice que la muerte de Pérez cerró un ciclo. Es cierto solo en un sentido: cerró el ciclo del pacto original entre paramilitares y Cartel de Medellín, que había financiado la expansión de los ochenta. En todo lo demás, la muerte de Pérez fue una transición, no un final.

El aparato institucional que había diseñado sobrevivió. Botalón e Isaza adoptaron una estrategia de localismo que aprovechó las reformas de descentralización de finales de los ochenta y comienzos de los noventa —la elección popular de alcaldes desde 1988, la Constitución de 1991, la ampliación de competencias municipales— para capturar funcionarios públicos locales y regionales. La parapolítica que estallaría en escándalo nacional dos décadas después, con el destape de los pactos entre jefes de las AUC y congresistas, tuvo su banco de pruebas en el Magdalena Medio de los años noventa, sobre el molde que Pérez había armado.

El grupo mismo persistió en el mapa. Operó como Autodefensas de Puerto Boyacá hasta 2000, luego como Bloque Puerto Boyacá dentro de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio bajo Arnubio Triana Mahecha, y se desmovilizó en 2006 como Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá en el marco de la Ley de Justicia y Paz. Ese arco —de 1982 a 2006, casi un cuarto de siglo— fue posible porque el modelo original combinaba financiación autónoma, control territorial pleno, brazo político y protección institucional en un empaque replicable.

Cuando los hermanos Castaño, tras el asesinato de Escobar en diciembre de 1993 con el Bloque de Búsqueda y el respaldo del Cartel de Cali, consolidaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá y luego, en 1997, las Autodefensas Unidas de Colombia como coordinación nacional, el eje paramilitar del país se desplazó del Magdalena Medio a Urabá. Pero lo que Carlos Castaño escalaba no era una invención propia: era la síntesis de dos modelos regionales, el suyo de Córdoba y el de Puerto Boyacá. La escuela de instructores, el gremio de fachada, la coordinación con brigadas del Ejército, el brazo político, la economía de gramaje: todo eso venía de Pérez.

La ambigüedad que persigue su figura es la de todo constructor institucional en un proyecto criminal. Pérez fue a la vez arquitecto y producto de la alianza que lo hizo posible. Diseñó una gramática paramilitar original —política, militar y social— que le dio al fenómeno una durabilidad organizativa que ningún grupo puramente militar hubiera alcanzado. Pero esa arquitectura solo pudo escalar porque el narcotráfico la capitalizó, y cuando Pérez intentó recuperar una autonomía estratégica que su propia expansión había vuelto improbable, el aparato lo devoró.

En la historia larga del paramilitarismo colombiano hay antes de Puerto Boyacá y hay después. Lo que separa un momento del otro es el trabajo de un comandante ganadero del Magdalena Medio que entendió, antes que nadie en su gremio, que las armas sin política son insuficientes, y que la política sin fachada institucional es inviable. Ese entendimiento fue su aporte al modelo. Que ese modelo produjera, entre 1983 y 2006, dieciocho masacres solo en el Magdalena Medio, miles de desplazados, la captura de la política local en decenas de municipios y la fusión operativa entre narcotráfico y contrainsurgencia, es el saldo que ninguna semblanza puede maquillar.

Henry de Jesús Pérez no fue el inventor del paramilitarismo colombiano —militares del Batallón Bárbula, ganaderos de ACDEGAM y notables regionales lo antecedieron—, pero fue quien lo convirtió en un proyecto con vocación duradera. Su asesinato en 1991 no probó que el modelo fuera frágil. Probó, más bien, que ya funcionaba lo suficientemente bien como para prescindir de su fundador.

04

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05

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Documentos y fragmentos citados

28 documentos · 48 fragmentos
01Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Páginas 57, 612 citas
[1]

conformado el grupo de escopeteros en Patevaca hacia noviembre de 1981: “Gonzalo Pérez llega y reúne al caserío y le explica a la comunidad, (…) que ya la gente tocaba defenderse porque el Estado no estaba haciendo suficiente para eso” (CNMH, 2019, página 67). El ingreso paramilitar a Patevaca tuvo episodios de…

p. 57
[33]

asesinado por orden de El Mexicano: Para el año 1985 Víctor Linares viaja a la región de Puerto Boyacá en com- pañía de José Absalón Zamudio Vega, quien le sirve como escolta, con el fin de contactar [a la] estructura de autodefensas de esa región, y se entrevista con los señores Gonzalo Pérez y su hijo Henry Pérez.…

p. 61
02Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Páginas 20, 49, 523 citas
[2]

protección de bienes y tierras de los ganaderos, entre los cuales resaltan Evelio Monsalve, Alberto Villegas, John Yepes, Ignacio López y Carlos Salazar (Fiscalía Dossier ACMM, s. f.). Otros de los ganaderos reconocidos en la región que vivían entre La Estación Cocorná y Las Mercedes eran Gabriel Echeverry, Misael…

p. 49
[9]

Cam- pesinas de Puerto Boyacá) y las ACMM (Autodefensas Campesinas del Mag- dalena Medio), sobre todo para su abordaje en el periodo cronológico com- prendido entre 1977 y 1994. Dentro de este tiempo se ha establecido, a su vez, el lapso entre 1983 y 1991, aproximadamente, como el de la jefatura de Henry Pérez, a…

p. 20
[14]

yo entiendo, este señor Gacha, Pablo Escobar se unieron con los señores estos del Magdalena Medio, formaron las autodefensas en la hacienda Nápoles. Empezó como el ejército privado de ellos. El ejército privado de ellos, pa’ que los cuidaran. En ese momento que tenían un enemigo en común, que era la guerrilla. Ellos…

p. 52
03El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · Páginas 27, 122, 1306 citas
[3]

en 1983 cuando las FARC supuestamente secuestraron a Gonzalo de Jesús Pérez alias Caruso, ante lo cual su hijo Henry Pérez alias Móvil 20, pide apoyo a Ramón Isaza, quien encarga a José Domingo Manrique Montoya Luis o Pájaro del opera- tivo con el que se habría logrado la liberación del plagiado (Fiscalía Dossier…

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en 1983 cuando las FARC supuestamente secuestraron a Gonzalo de Jesús Pérez alias Caruso, ante lo cual su hijo Henry Pérez alias Móvil 20, pide apoyo a Ramón Isaza, quien encarga a José Domingo Manrique Montoya Luis o Pájaro del opera- tivo con el que se habría logrado la liberación del plagiado (Fiscalía Dossier…

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Pacho Barbosa... Luego de conversaciones con los narcotraficantes y por iniciativa de Henry Pérez, la autodefensa devuelve el campero y la droga incautada a sus propietarios recibiendo en contraprestación una camioneta Toyota... A partir de ese momento la autodefensa empieza a prestar servicio de seguridad en los…

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Pacho Barbosa... Luego de conversaciones con los narcotraficantes y por iniciativa de Henry Pérez, la autodefensa devuelve el campero y la droga incautada a sus propietarios recibiendo en contraprestación una camioneta Toyota... A partir de ese momento la autodefensa empieza a prestar servicio de seguridad en los…

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iba perdiendo terreno, pues iba quedando limpia la zona. (…) ¿Qué hizo Henry y Gonzalo? Quitarle las masas a la guerrilla. A uno los atraía, a otros los mataba. Entonces, por eso fue que hubo tanto muerto, tanto desplazado (…)”. (CNMH, CV, Triana, 2017, 13 de julio) La XIV Brigada del Ejército en comunicados oficiales…

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iba perdiendo terreno, pues iba quedando limpia la zona. (…) ¿Qué hizo Henry y Gonzalo? Quitarle las masas a la guerrilla. A uno los atraía, a otros los mataba. Entonces, por eso fue que hubo tanto muerto, tanto desplazado (…)”. (CNMH, CV, Triana, 2017, 13 de julio) La XIV Brigada del Ejército en comunicados oficiales…

p. 27
04Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Páginas 144, 2384 citas
[7]

Carranza y Molina quienes lo presentaron al grupo de traficantes de Medellín. Para mediados de los años ochenta, Rodríguez Gacha actuaba como una espe- cie de intermediario entre el cartel de Medellín y la mafia de las esmeraldas. 77 Esto resultó importante para Rodríguez Gacha cuando sus instalaciones de producción…

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Carranza y Molina quienes lo presentaron al grupo de traficantes de Medellín. Para mediados de los años ochenta, Rodríguez Gacha actuaba como una espe- cie de intermediario entre el cartel de Medellín y la mafia de las esmeraldas. 77 Esto resultó importante para Rodríguez Gacha cuando sus instalaciones de producción…

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paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…

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paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…

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05Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Páginas 164, 1662 citas
[10]

armas, uniformes y alimentos), y las inversiones para consolidar una base social (droguerías, clínicas, escuelas y brigadas de salud). Los aportes de los ganaderos y las armas proveídas por el Ejército no bastaban para cubrir este esfuerzo de expansión. Poniéndolo en términos simples, había más necesidades que dinero.…

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[29]

disputa, se llegó a una distribución territorial factible. Se restableció la cadena de mando, a través de una “junta militar”, como la llamaron sus protagonistas, compuesta por tres jefes (“Víctor”, “Andrés” y “Julio”), pero muy pronto los tres miembros de la junta delegaron el mando a Víctor Triana (“Botalón”). Ramón…

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06Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · Página 1711 cita
[11]

decir que no, pero ante un magistrado ustedes no van a salir con cuentos raros, no se los va a creer nadie”. Yo les digo así en la versión, esto no se lo cree nadie, que usted sea comandante y no… es su problema, el proceso es suyo”. 340 Capítulo 2 341 JUSTICIA Y PAZ: ¿Verdad judicial o verdad histórica? crimen…

p. 171
07El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · Páginas 85, 892 citas
[12]

Vanoy, fueron los encargados de finanzas en Puerto Boyacá y el Magdalena Medio a través de la seguridad y el cobro de gramaje a los laboratorios de producción de clorhidrato de cocaína de PABLO EMI- LIO ESCOBAR GAVIRIA y JOSÉ GONZALO RODRÍGUEZ GACHA. - LABORATORIOS DE LAS AUTODEFENSAS La organización de “Autodefensas”…

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Bajo Cauca no se in- auguró de forma exclusiva con el Grupo Mineros, sino que, desde mediados de los ochenta, se identificaba la presencia del MRN, que irrumpió en terri- torios colindantes con esta subregión mediante la ejecución de cruentas ma- sacres; una de las más recordadas fue la de Segovia en 1988 (Fundación…

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08Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · Páginas 336, 3532 citas
[13]

servicios de vigilancia para los ganaderos y los hacendados. Esto, que minó la base social de los paramilitares de Henry Pérez, sumado al enfrentamiento del cartel de Medellín con el Estado, llevó finalmente a la ruptura y enfrentamiento entre los paramilitares del Magdalena Medio con Pablo Escobar (Gutiérrez y Ba-…

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(Santander), y parte del área rural de Yondó, San José de Nus en San Roque, Maceo, Yondó y Puerto Berrío (todos municipios de Antioquia). La base principal del grupo estaba en la vereda La Corcovada de Cimita- rra, y contaban con otra base importante en Puerto Acuña. Este grupo que había tenido su origen en Puerto…

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09Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · Página 631 cita
[15]

y de control de población de los grupos paramilitares se daría simultáneamente con una intensi fi cación de las operaciones militares del Ejército en el Magdalena Medio. El Grupo de Me- moria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Recon- ciliación (CNRR) constataría que, en el Magdalena Medio, A partir de…

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10El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · Página 2961 cita
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y la XIV Brigada; la dinámica de conversaciones entre el gobierno y las Farc; el acoso de las Farc sobre la población por boleteo, vacuna ganadera 17, extorsión y secuestro. – Una reunión en la que participaron el alcalde militar, represen- tantes de la Texas Petroleum Company, ganaderos, comerciantes y representantes…

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11El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · Página 2961 cita
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y la XIV Brigada; la dinámica de conversaciones entre el gobierno y las Farc; el acoso de las Farc sobre la población por boleteo, vacuna ganadera 17, extorsión y secuestro. – Una reunión en la que participaron el alcalde militar, represen- tantes de la Texas Petroleum Company, ganaderos, comerciantes y representantes…

p. 296
12Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 262, 2642 citas
[18]

organismos de seguridad e inteligencia tenían como objetivo la contrainsurgencia, en un espectro difuso entre lo «militar» y aquello que consideraban como «quitarle el agua al pez». Por su parte, los políticos regionales tenían el interés de eliminar a los actores que amenazaban con arrebatarles el poder que…

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Verdad Abierta. 1 de febrero de 2015. Centro Nacional de Memoria Histórica. El Estado suplantado, las autodefensas de Puerto Boyacá. Bogotá: CNMH, 2019, p. 214. 369 Informe Confidencial del DAS del 20 de julio de 1988. Citado en: Equipo Nizkor y Derechos Human Rights. Proyecto Nunca Más. 2001. los entramados del…

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13Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · Página 1011 cita
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de la tregua entre el Gobierno y las FARC. Las elites y los militares de la región compartían una ideología anticomunista y el propósito de erradicar a las guerrillas, junto con otros factores, como la falta de recursos de las unidades militares, hacía que se comprometieran con los intereses de las minorías de la zona…

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14Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · Página 2821 cita
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lado del río Magdalena, que luego se congregaron en las autodefensas de Puerto Boyacá y del Mag- dalena Medio. Esto fue, en parte, producto del escalamiento del conflicto derivado del desdoblamiento de las FARC del Frente 4 en el 11, con una agresiva exacción de recursos y des- pliegue de violencia hacia propietarios…

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15Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · Página 1371 cita
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works), peasant organizers and even dissidents from the Liberal Party. [President] Belisario Betancur himself visited the region in 1985 (at the invitation of Luis Alfredo Rubio Rojas, Pablo Guarín and the president of ACDEGAM) and highly praised the people of the Magdalena Medio, particularly General Yanine Díez, for…

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16El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · Páginas 68, 732 citas
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Dice la sentencia de la CIDH del 5 de julio de 2004: “a partir de 1985, se hace notorio que muchos “grupos de autodefensa” cambiaron sus objetivos y se convir- tieron en grupos de delincuencia, comúnmente llamados paramilitares. Primero se desarrollaron en el Magdalena Medio y se fueron extendiendo a otras regiones…

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su autoría, Escobar, en un comunicado emitido desde ese establecimiento carcelario, planteó otra hipótesis: “1. Conocida la noticia de la muerte de Henry Pérez, el señor Hen- ry Otero (sic) ha dado declaraciones públicas en donde hace sindica- ciones que me relacionan con los hechos. 2. Los grupos de autodefensas de…

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17Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · Página 1481 cita
[27]

and cattle rancher Victor Carranza, while the mighty drug lord Pablo Escobar and his crew floated wherever they wanted. On occasion the leaders made decisions together, but each one was responsible for financing his own army and running his own dirty war. Death squads split their time between caring for the…

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18Álvaro Uribe: El Caballo de Troya del NeoliberalismoJuan Manuel López Caballero · 2009 · Página 211 cita
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de diverso origen y localidades se proclamaran como fuerzas de ‘autodefensa’. 22 Álvaro Uribe: el Caballo de Troya del Neoliberalismo Existe un antecedente. Por decreto de Alberto Lleras, esas orga- nizaciones eran una forma legal de asociación y de acción. En prin- cipio relativamente válidas, pues incluían el…

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19La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · Páginas 297, 3042 citas
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Eduardo Ramírez, 95 Hacia 1987 el paramilitarismo del Magdalena Medio comenzó a perturbar re- giones de Córdoba y Urabá. La expansión del grupo paramilitar comandado por Gonzalo y Henry Pérez a territorios que transcendían al Magdalena Medio tuvo cierta semejanza con el proceso de enquistamiento que años atrás…

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antiguos líderes de las autodefensas y otros actores cercanos a Henry Pérez, le atribuyen a él la orden de asesinato de su padre, y a su vez, les atribuyen la decisión del asesinato del mismo Henry Pérez a Ariel Otero y a la esposa de Pérez. En 1991, luego de la muerte de los Pérez, el liderazgo de las au- todefensas…

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20Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · Páginas 53, 682 citas
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secuestrarlo en Córdoba, en donde había comprado varias fincas y había usurpado otras, de nuevo en complicidad con los militares conformó un grupo armado que por una década fue el principal del país. Castaño dijo alguna vez que había aportado a la causa de Pérez, pidiendo contribuciones, pero en realidad, hacia final…

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someterse a la justicia calladamente y sin consultarle demasiado a los demás aliados. Según dijo a la prensa desmovilizó a 700 hombres y entregó igual número de armas. 112 Luego se fue a Cali a buscar refugio, temiendo por su vida. Fue asesinado el 10 de enero, días antes de presentarse ante el Congreso, donde iba a…

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21El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · Página 622 citas
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Los Sanjuaneros; Heliberto Riaño, Beto, quien después de 2000 se convertiría en un comandante político del Frente Isidro Carreño, adjunto al Bloque Central Bolívar. A él [Helio] sí se lo llevaron para Puerto Boyacá. Por allá se lo llevaron con diez hombres para entrenar. (…) Entrenamiento recibió Libardo, Campo Elías,…

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Los Sanjuaneros; Heliberto Riaño, Beto, quien después de 2000 se convertiría en un comandante político del Frente Isidro Carreño, adjunto al Bloque Central Bolívar. A él [Helio] sí se lo llevaron para Puerto Boyacá. Por allá se lo llevaron con diez hombres para entrenar. (…) Entrenamiento recibió Libardo, Campo Elías,…

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22Grupos Armados Posdesmovilización (2006 - 2015). Trayectorias, rupturas y continuidadesTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera Ramírez, Carlos Andrés Hoyos, Javier Benavides Torres, Jefferson Corredor Uyaban, Mateo Morales · 2016 · Página 421 cita
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y continuidades la Constitución de 1991 y la recomposición de la alianza “narco- paras”. En ese momento, como resume María Teresa Ronderos (2014), el ambiente en el contexto de la Asamblea Nacional Cons- tituyente era de optimismo: “Con Escobar preso, la mayoría de las guerrillas en paz y las autodefensas principales,…

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23Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 1261 cita
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tal in the training and financing of these groups, especially in the Atlantic Coast region. However, rivalries within the Medellín cartel and efforts by CIVIL-MILITARY RELATIONS IN COLOMBIA 114 Pablo Escobar to centralize his power contributed to many paramilitary groups breaking away from Escobar and working with the…

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24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 941 cita
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cuentas por la guerra contra el cartel de Medellín, otras que lo mató el Cartel de Cali por incumplir un negocio de armas y algunas más que fueron sus propios subalternos por negociar con el gobierno sin consultarles. Tras la muerte de Otero, las ACMM se reorganizaron. Las pujas por el poder llevaron a Isaza a…

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25Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 971 cita
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(Putumayo, Meta y Guaviare), el Norte (Santander, Norte de Santan- der) y el Este (Casanare y Arauca). De esta manera, Castaño tomó los pasos concretos hacia la formación de una estrategia nacional para la cual los modelos de Puerto Boyacá y Urabá sirvieron como prototipos. ¿Cuál es la fuerza propulsora detrás de este…

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26La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · Página 681 cita
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ya entrada la década de los noventa, sirvieron como plataforma para el posicionamiento, a nivel nacional, de los hermanos Castaño, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); y en la dimensión regional, de los grupos paramilitares en el sur del Chocó y su costa…

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27Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · Página 731 cita
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Tierras y territorios en las versiones de los paramilitares (CNMH, 2012c), Romero (1995 y 2003), Dun- can (2006) y Ronderos (2104) resaltan cómo la denominada Casa Castaño fue central en la transición entre la primera generación y la segunda generación paramilitar, mediante la conformación de las ACCU, a mediados de…

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28Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · Página 122 citas
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hasta 2000 con el nombre Autodefensas de Puerto Boyacá. Se revisa cómo desde entonces operó con la denomina- ción de BPB-ACMM (Bloque Puerto Boyacá-Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio) bajo el mando de Arnubio Triana Mahecha. Y se examina su desmovilización ocurrida en 2006 con la etiqueta de ACPB…

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hasta 2000 con el nombre Autodefensas de Puerto Boyacá. Se revisa cómo desde entonces operó con la denomina- ción de BPB-ACMM (Bloque Puerto Boyacá-Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio) bajo el mando de Arnubio Triana Mahecha. Y se examina su desmovilización ocurrida en 2006 con la etiqueta de ACPB…

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