Pablo Emilio Guarín Vera
Crisis y narcotráfico
La biografía
En la historia del paramilitarismo colombiano, pocas figuras condensan tan bien el eslabón entre política legal y guerra sucia como Pablo Emilio Guarín Vera. Diputado liberal por Boyacá, corresponsal de El Tiempo en el Magdalena Medio, director del periódico Puerto Rojo y aliado del congresista Jaime Castro, Guarín fue durante media década —entre 1982 y su asesinato en 1987— la cara pública de un proyecto que, tras la retórica de la autodefensa campesina, articuló a ganaderos, militares del Ejército, narcotraficantes del cartel de Medellín y las estructuras armadas organizadas en Puerto Boyacá bajo el nombre de Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio y bajo el paraguas civil de la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio, Acdegam. Su figura importa no porque haya diseñado el aparato militar —eso corresponde a los Pérez, al Ejército y al narcotráfico— sino porque le dio al proyecto lo que ningún batallón ni ningún narco podía darle entonces: cobertura política, tribuna parlamentaria y respaldo del liberalismo local frente al proceso de paz que el gobierno de Belisario Betancur intentaba con la guerrilla.
Guarín pertenece a una generación de dirigentes regionales que hicieron carrera sobre el terreno del Magdalena Medio boyacense cuando ese territorio, largamente marginado del Estado central, empezaba a convertirse en un laboratorio de guerra. Fue un político liberal: militante, elector, orador, diputado. Fue también, y sin contradicción para él, un ideólogo del anticomunismo militante y el articulador civil de una alianza contrainsurgente que se movía entre lo legal y lo clandestino. Representante electo y a la vez vocero de un proyecto armado, encarna el instante en que un sector de la clase política colombiana decidió respaldar la creación de fuerzas privadas de guerra frente a la guerrilla. Y hacerlo desde adentro del sistema, con curul, con periódico y con marchas campesinas.
Su influencia no se explica sin Puerto Boyacá, el municipio ribereño del río Magdalena que en los años ochenta se convirtió en la matriz de un modelo paramilitar que luego se replicaría en Urabá, Córdoba, los Llanos Orientales y el sur del país. Tampoco se explica sin Acdegam, la organización que sirvió simultáneamente como gremio de ganaderos, empresa política, red de cooperativas y fachada civil de un aparato militar. En esa cadena, Guarín fue quien puso la firma pública, quien salió a defender el proyecto en los diarios de Bogotá y quien encabezó las movilizaciones campesinas que llevaron a la Plaza de Bolívar la consigna, en noviembre de 1983, de que el diálogo con las FARC debía romperse.
Línea de vida
- 1978
Primer vínculo electoral documentado con Jaime Castro
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En las elecciones al Senado de 1978, Guarín construyó en Puerto Boyacá una maquinaria que aportó 1.168 votos al congresista Jaime Castro, fundador de Alternativa Liberal, estableciendo el patrón de canje entre base electoral local y respaldo político nacional que marcaría su carrera.
- 1980
Elección como diputado a la Asamblea de Boyacá
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Guarín fue elegido diputado en las elecciones de mitaca de 1980, postulado por Alternativa Liberal, el movimiento de Jaime Castro. La curul le dio tribuna departamental y cobertura institucional para su activismo anticomunista en el Magdalena Medio.
- 1982
Articulación política del proyecto paramilitar naciente
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A partir de 1982, coincidiendo con la llegada de Betancur a la presidencia y la fase de institucionalización de las autodefensas en Puerto Boyacá, Guarín asumió la vocería pública del proyecto contrainsurgente, recogiendo las objeciones militares al proceso de paz y traduciéndolas al lenguaje del liberalismo regional.
- 1983
Marcha de 500 campesinos a la Plaza de Bolívar
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En noviembre de 1983, tras dar gran despliegue en Puerto Rojo a la masacre del 2 de octubre en Guanegro, Guarín encabezó una marcha de aproximadamente 500 campesinos de Puerto Salgar, Puerto Boyacá, Yacopí, Puerto Berrío y La Dorada hasta Bogotá. Los manifestantes portaban pancartas con el lema 'Somos campesinos desplazados por la violencia comunista' y exigían la disolución de la Comisión de Paz y la militarización del Magdalena Medio, consagrándolo como el opositor civil más visible al proceso de paz de Betancur.
- 1984
Consolidación de ACDEGAM y cooptación narcoparamilitar
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Hacia 1984, ACDEGAM —cuya fachada civil Guarín respaldaba políticamente— quedó plenamente articulada como estructura que canalizaba recursos para entrenamiento, sueldos y armas paramilitares. Ese mismo año, la interceptación de un cargamento de cocaína de Rodríguez Gacha por fuerzas de Henry Pérez derivó en una alianza que transformó el proyecto: el narcotráfico comenzó a financiar y cooptar el aparato, desplazando progresivamente la agencia política de Guarín.
- 1987
Asesinato y editorial elogioso de El Tiempo
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Guarín fue asesinado en 1987. El diario El Tiempo publicó un editorial que lo presentó como prócer y defensor de las ideas democráticas, sin mencionar su vínculo con el proyecto paramilitar financiado por el narcotráfico. El espaldarazo póstumo del diario más influyente del país constituyó un símbolo del respaldo que sectores de la élite política y mediática prestaron al paramilitarismo del Magdalena Medio.
Los orígenes: un liberal en el Magdalena Medio
Los datos personales seguros sobre la juventud de Guarín son escasos. Su nombre empieza a circular como dirigente político en Puerto Boyacá en la frontera entre los años setenta y ochenta. Para entonces, el Magdalena Medio boyacense era una geografía que el Estado apenas rozaba: un corredor de haciendas ganaderas, campamentos petroleros, colonizaciones campesinas y presencia guerrillera del Frente IV de las FARC, asentado en la región desde finales de los años sesenta. Hasta bien entrada la década del setenta, ese Frente había sostenido con distintos sectores locales —campesinos, y según algunos testimonios también ganaderos— un equilibrio precario que permitía coexistencia y hasta cierta colaboración logística. Ese equilibrio se rompió a comienzos de los ochenta bajo la presión combinada del secuestro y la extorsión, la llegada de dineros del narcotráfico y la aparición de los primeros grupos civiles armados.
El territorio, además, cargaba una historia política singular. Puerto Boyacá había sido conocido durante décadas como un enclave del Partido Comunista, con presencia sindical en los frentes petroleros y agrarios y una tradición de organización campesina que la Violencia bipartidista de los años cincuenta no había logrado disolver. Esa reputación —que le valió al municipio el apodo con el que Guarín bautizaría después su semanario— convivía con una clase ganadera en ascenso, enriquecida por la ampliación de la frontera agrícola y crecientemente hostil a las cuotas de extorsión que el Frente IV cobraba en sus haciendas. La región no era un territorio homogéneo que se pasara en bloque de una lealtad a otra. Era un espacio en disputa, con actores contradictorios, y Guarín supo leer esa disputa antes que casi ningún otro dirigente del liberalismo boyacense.
Guarín entendió pronto ese cambio y supo situarse en él. La región le ofrecía dos elementos que sabría usar: un electorado ganadero y campesino resentido con la guerrilla, y un vacío de representación que el liberalismo tradicional no había sabido llenar. En las elecciones de mitaca de 1980 fue elegido diputado a la Asamblea de Boyacá con el aval de Alternativa Liberal, el movimiento del entonces congresista Jaime Castro. Ya en 1978, en las elecciones al Senado, Castro había cosechado en Puerto Boyacá 1.168 votos gracias a la maquinaria que Guarín le construyó allí, aunque esa cifra representara apenas el 5,8 por ciento de la votación total de Castro en el departamento. La cifra es pequeña, pero la relación es reveladora: desde muy temprano, Guarín supo canjear una base electoral concentrada en un municipio a cambio de un aval nacional. Ese canje —votos contra respaldo político— será, en versiones sucesivas, la fórmula que le permitirá operar entre Puerto Boyacá y Bogotá.
Paralelamente, Guarín cultivó una vocación de publicista. Fue corresponsal en Puerto Boyacá de El Tiempo, el diario más influyente del país, lo que le dio acceso a un altavoz nacional privilegiado y una cierta protección simbólica en la región. Y fundó y dirigió el periódico local Puerto Rojo, un semanario con nombre paradójico —evocaba la reputación del municipio como bastión histórico del Partido Comunista— que fue convirtiéndose, a lo largo de los primeros años ochenta, en la principal tribuna antisubversiva del Magdalena Medio. Guarín no era un dirigente rural improvisado: era un hombre con imprenta, con firma en el diario capitalino y con curul departamental. Esa combinación, en aquella región y en aquel momento, no la tenía nadie más.
La trayectoria: 1982-1987, del diputado al ideólogo
El período que decide la biografía histórica de Guarín se abre en 1982, cuando Belisario Betancur llega a la presidencia con la promesa de un proceso de paz con las guerrillas, y se cierra con su asesinato en 1987. Cinco años que coinciden, punto por punto, con la fase de institucionalización del proyecto paramilitar en el Magdalena Medio.
La cronología es la siguiente. En noviembre de 1981 ya se documentan en Puerto Boyacá y sus alrededores los primeros grupos armados de autodefensa: Gonzalo Pérez —padre de Henry Pérez— justificaba ante la comunidad de Patevaca la conformación de un grupo de escopeteros argumentando que el Estado no protegía a la población frente a la guerrilla. En 1982, según el testimonio del alcalde militar Óscar Echandía, hubo en el municipio una reunión organizada por el coronel Jaime Sánchez Arteaga, del Batallón Bárbula, con la participación de Gonzalo y Henry Pérez, Nelson Lesmes, Luis Suárez, Rubén Estrada, Carlos Loaiza y otros civiles y militares. De ese proceso —gradual, no de un único acto fundacional— nacen las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio. Y en el mismo período —entre 1982 y 1984, la segunda fecha asociada al secuestro del padre de Henry Pérez— se funda Acdegam, la asociación de ganaderos que servirá de fachada civil, contable y logística del proyecto.
Guarín no aparece como fundador militar de la estructura armada, ni como firmante material del acta de Acdegam. Su función es otra, y es la que le da estatura histórica: fue el dirigente político que asumió públicamente la conducción del proyecto. En febrero de 1983, el informe de la Procuraduría General de la Nación reveló que 69 de los 163 miembros del grupo MAS individualizados en el Magdalena Medio eran miembros activos de la Fuerza Pública. Ese informe puso al Ejército contra las cuerdas y desató un choque abierto entre la administración Betancur y el estamento castrense, con el general Fernando Landazábal Reyes, ministro de Defensa, defendiendo a las Fuerzas Armadas de las acusaciones por masacres formuladas por el liberal Horacio Serpa. Fue entonces cuando Guarín encontró su lugar en el mapa nacional. Recogió las objeciones militares al proceso de paz y las tradujo al lenguaje del liberalismo regional. El Partido Liberal, con él como voz destacada en el Magdalena Medio, articuló la oposición civil y castrense al diálogo con la guerrilla.
La operación política de mayor visibilidad ocurrió a fines de 1983. En noviembre, Puerto Rojo dio gran despliegue a una masacre ocurrida el 2 de octubre en el corregimiento de Guanegro, atribuida a las FARC, y utilizó la crónica como detonante emocional de una movilización sin precedentes: Guarín encabezó una marcha de aproximadamente 500 campesinos venidos de Puerto Salgar, Puerto Boyacá, Yacopí, Puerto Berrío y La Dorada hasta la Plaza de Bolívar en Bogotá. Los manifestantes portaban pancartas con la consigna "Somos campesinos desplazados por la violencia comunista" y exigían dos cosas: la disolución de la Comisión de Paz y la militarización del Magdalena Medio. Guarín se consagró así como el vocero público más visible de la oposición al proceso de Betancur y, simultáneamente, como líder político de las autodefensas nacientes. La consigna era hábil: no pedía la creación de más fuerzas armadas privadas —eso hubiera exigido explicaciones incómodas— sino más Estado militar, con la marcha misma como demostración de una base social dispuesta a movilizarse.
En los años siguientes, Guarín siguió operando en la doble pista. Como diputado, ejerció influencia sobre la administración municipal de Puerto Boyacá: entre el 7 de diciembre de 1984 y el 12 de septiembre de 1987, la alcaldía la ocupó Luis Alfredo Rubio Rojas, quien había sido tesorero de Acdegam entre 1982 y 1983. La secuencia es transparente: la organización que servía de fachada al aparato armado colocó a su tesorero al frente de la administración municipal, y lo hizo bajo la sombra política de Guarín. Como publicista, siguió modulando en Puerto Rojo y en sus corresponsalías el discurso que explicaba la aparición de las autodefensas como respuesta natural al abandono estatal y a la presencia guerrillera: él mismo llegaría a decir que la simpatía inicial de la población del Magdalena Medio boyacense con el Partido Comunista y las FARC se había debido al abandono del Gobierno Nacional, argumento que servía a la vez como diagnóstico y como coartada del giro contrainsurgente.
Al mismo tiempo, el proyecto se transformaba bajo sus pies. En diciembre de 1984, fuerzas paramilitares al mando de Henry Pérez interceptaron cerca de Puerto Boyacá un cargamento de cocaína de Gonzalo Rodríguez Gacha, "el Mexicano". La reunión que siguió al incidente derivó en una alianza que cambió la naturaleza del proyecto: desde ese momento, las autodefensas del Magdalena Medio brindaron seguridad a las instalaciones de producción de cocaína del narcotraficante y cobraron gramaje por ese servicio. Al menos uno de los laboratorios operados en el área —el de la finca "El Indio"— fue autorizado por el propio Henry Pérez. El cambio no fue solamente financiero, aunque los recursos del narcotráfico transformaron la escala del aparato: fue estructural. El paramilitarismo dejó de ser únicamente un instrumento contrainsurgente al servicio de ganaderos y militares y se convirtió, además, en un actor activo a favor de los narcotraficantes. En esa mutación, la agencia política de Guarín empezó a quedar rezagada respecto al peso creciente de otros actores.
Su red: la alianza que Guarín encarnó
Para entender la centralidad histórica de Guarín hay que trazar el mapa de la alianza que operaba bajo su cobertura pública. Cinco nodos la componían.
El primero eran los ganaderos y terratenientes del Magdalena Medio, articulados en Acdegam. La asociación cumplía funciones muy anteriores y muy posteriores a la representación gremial. Canalizaba los recursos para el acondicionamiento de centros de entrenamiento paramilitar. Pagaba sueldos. Compraba armas y municiones. Entre 1986 y 1988 desplegó veinte cooperativas en corregimientos y veredas estratégicas, que funcionaban simultáneamente como tiendas de víveres, redes de información y nodos de seguridad. Sus administradores recibían un arma —revólver o pistola— y un radio de comunicación, y cumplían funciones de líderes comunitarios y de responsables de vigilancia. Era una red que suplantaba al Estado en su capilaridad territorial y que, al hacerlo, convertía toda la vida cotidiana de la región en un dispositivo de control paramilitar.
El segundo nodo era la comandancia militar del proyecto, encarnada por Gonzalo y Henry Pérez. Henry Pérez fue quien concibió para Acdegam una estructura que integraba lucha contrainsurgente, participación política local y desarrollo socioeconómico, y por eso se le ha llamado el padre de lo que después se conocería como parapolítica. Fue él, no Guarín, quien pensó el modelo. Guarín le puso la voz pública y el escudo político; Pérez le puso la arquitectura operativa.
El tercer nodo era el Ejército. La relación de las autodefensas de Puerto Boyacá con la Fuerza Pública no fue de cooperación puntual, sino estructural: las autodefensas nacieron aliadas con el Ejército y nunca fueron completamente autónomas. Las escuelas de entrenamiento paramilitar en el Magdalena Medio contaron con participación de oficiales y exoficiales. El Ejército autorizó ventas de armas con salvoconducto, incluyendo material obsoleto de uso oficial, y facilitó la adquisición de armamento por parte de los grupos civiles a cambio de que estos sirvieran como informantes y colaboradores. A partir de 1982, se documentaron patrullajes conjuntos de unidades militares y grupos paramilitares.
En ese mapa aparece la figura del general Farouk Yanine Díaz, comandante de brigada al menos para 1984, en el período de consolidación del proyecto. Según las confesiones del paramilitar Alonso de Jesús Baquero Agudelo, alias Vladimir —quien admitió haber participado en más de 800 asesinatos políticos—, fue Yanine Díaz quien lo envió a Puerto Boyacá a comienzos de los años ochenta, y era el militar más recurrentemente mencionado en sus declaraciones. La responsabilidad institucional del Ejército en la consolidación del paramilitarismo del Magdalena Medio fue reconocida más tarde por hallazgos de la Procuraduría General. Yanine Díaz, sin embargo, siguió ascendiendo: fue inspector general de las Fuerzas Militares en 1989, jefe del Estado Mayor Conjunto entre 1991 y 1992 y delegado ante la Junta Interamericana de Defensa.
El cuarto nodo, el narcotráfico, entró en la ecuación en diciembre de 1984 con Rodríguez Gacha y, tras él, con la órbita más amplia del cartel de Medellín. Para 1989, Acdegam estaba plenamente cooptada y financiada por el narcotráfico: había pasado de ser una fachada de autodefensa a convertirse en el brazo político y económico del paramilitarismo en el Magdalena Medio. La entrada del capital de Rodríguez Gacha, con su capacidad para financiar armamento, entrenadores extranjeros y expansiones territoriales, sentó las bases para el salto siguiente del proyecto: dejar de ser una milicia regional y aspirar a una vocación nacional.
El quinto nodo era la política nacional. Guarín cultivó una alianza pragmática con Jaime Castro, y esa relación se volvió incómoda cuando Betancur nombró a Castro ministro de Gobierno. La contradicción era abierta: el jefe político de Guarín ocupaba una cartera clave del gabinete que impulsaba el proceso de paz al que Guarín se oponía frontalmente desde Puerto Boyacá y desde la Plaza de Bolívar. La alianza terminó por deshacerse y Castro tomó distancia. También apareció en el paisaje el apoyo de sectores civiles ultramontanos: en noviembre de 1982, la Sociedad Colombiana de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, la TFP, publicó un aviso pagado en nueve diarios en respaldo de Acdegam, señal de que el proyecto del Magdalena Medio conectaba con una derecha civil más amplia que la de los ganaderos regionales. La red iba, por tanto, del páramo boyacense a las páginas pagadas de la gran prensa nacional, pasando por los cuarteles de brigada y las oficinas del cartel de Medellín.
En esa red, Guarín ocupó un lugar preciso. No era el estratega militar ni el financista ni el general: era el traductor entre el lenguaje de la contrainsurgencia militar y la protección ganadera, por un lado, y el de la política liberal, la marcha campesina y el editorial de opinión, por el otro. Era la interfaz pública del proyecto.
Puerto Boyacá: el laboratorio
Puerto Boyacá fue el escenario donde toda esta arquitectura se probó, y allí conviene detenerse en un dato que las secciones anteriores no han desarrollado: cómo se cerró políticamente el municipio. La hegemonía sobre la alcaldía y el concejo se aseguró mediante la eliminación sistemática de militantes del Partido Comunista, de la Unión Patriótica y del sector galanista del liberalismo. Esa limpieza —ejecutada por el MAS y por las estructuras paramilitares locales— no fue un daño colateral del combate contra la guerrilla: fue la condición material del monopolio político. Para 1988, la Unión Patriótica había sido diezmada en toda la zona; en el propio municipio no quedó espacio para candidatos que disputaran el proyecto desde la izquierda o desde el liberalismo galanista.
La red de veinte cooperativas creada entre 1986 y 1988 completó ese cierre. Al abarcar toda la vida comunitaria —suministro de víveres e insumos agropecuarios, circulación de información, seguridad—, Acdegam sustituyó al Estado en su función capilar. Los administradores, con arma y radio, eran simultáneamente comerciantes, líderes comunitarios y ojos y oídos de la estructura armada. El municipio se convirtió en una vitrina: un territorio "pacificado" que servía de modelo para exportar. Y ese modelo, hacia el final de la vida de Guarín, empezó a viajar.
Su huella: el asesinato de 1987 y el proyecto que lo sobrevivió
Pablo Emilio Guarín Vera fue asesinado en 1987. El Tiempo, en cuyas páginas él había firmado como corresponsal, le dedicó tras su muerte un editorial que lo despidió como si hubiera muerto un prócer, presentándolo como defensor de las ideas democráticas y sin mencionar sus vínculos con estructuras paramilitares financiadas por el narcotráfico. La omisión no era inocente. Para 1987, cualquier persona medianamente informada del país conocía la naturaleza del proyecto de Puerto Boyacá; la Procuraduría llevaba cuatro años documentándolo, la alianza con Rodríguez Gacha era pública en los corrillos judiciales y periodísticos, y las masacres del Magdalena Medio ya habían llenado las primeras planas. Que el diario más influyente del país despidiera a Guarín como un prócer y no como el articulador político de la primera experiencia consolidada de paramilitarismo colombiano constituyó un espaldarazo simbólico de alto costo. Normalizó la figura. Blanqueó al proyecto. Ratificó la disociación entre el cálculo electoral de la clase política y la coherencia con las políticas de Estado.
El dato más revelador sobre el peso real de Guarín en la arquitectura del proyecto no está en el editorial que lo elogió, sino en lo que ocurrió después de su asesinato. Ninguna de las estructuras que había cobijado se desarticuló con su muerte. Al contrario. Acdegam siguió funcionando y para 1989 ya estaba plenamente convertida en el brazo político y económico del paramilitarismo. La red de cooperativas continuó expandiéndose. La alianza con Rodríguez Gacha se profundizó. Y el modelo empezó a exportarse a otras regiones del país con una velocidad y una eficacia que no dependieron de la tutela política de Guarín.
Hacia 1987, Henry Pérez y su padre compraron tierras en Urabá, y en 1988 asesoraron a Fidel Castaño en la ejecución de las primeras masacres en la zona bananera. Grupos como Los Tangueros, Los Magníficos y Los Mazudos, en el norte de Antioquia y el sur de Córdoba, siguieron el modelo de las autodefensas de Puerto Boyacá; algunos de sus integrantes fueron entrenados directamente en el Magdalena Medio. La expansión hacia los Llanos Orientales corrió por dos vías paralelas y complementarias: la de Rodríguez Gacha, que llevó allí capital y estructura, y la de Manuel de Jesús Pirabán, alias Jorge Pirata, subordinado de Henry Pérez que entre 1986 y 1989 fue enviado a Vista Hermosa y San Martín (Meta) por orden de Pérez y Rodríguez Gacha. Víctor Carranza, con notorios nexos con los grupos de Puerto Boyacá, completó la introducción del paramilitarismo en los Llanos. Las Autodefensas del Magdalena Medio también hicieron presencia en los Llanos del Yarí —Caquetá, Meta y Guaviare—, en Putumayo y en Nariño, principalmente para proteger laboratorios de cocaína de Rodríguez Gacha. En Cundinamarca, la presencia paramilitar se extendió por San Cayetano, Vergara, Yacopí, Paime, El Peñón, Pacho, La Palma, Puerto Salgar y Guaduas.
Que toda esa expansión ocurriera sin Guarín —en algunos casos incluso antes de su muerte, en otros después— indica que su función política, con toda su visibilidad, era ornamental respecto al motor estructural del proyecto. La lógica que sostenía la maquinaria —alianza militar-narco-ganadera, red de cooperativas, cobertura territorial— lo superó antes de que muriera. Su asesinato no marca el fin de una tutela indispensable; marca la confirmación de que el proyecto ya no la necesitaba. Guarín fue, en cierto sentido, víctima de su propia obra: le construyó a las autodefensas del Magdalena Medio una legitimidad civil que, una vez fluyendo el dinero del narcotráfico y consolidada la alianza militar, dejó de requerir la mediación de un diputado liberal.
Balance: el eslabón que hizo posible la máscara
Guarín no fue el arquitecto del paramilitarismo colombiano ni su comandante. No inventó el modelo —los ganaderos, los militares y los Pérez lo estaban probando desde antes—, no lo financió —eso corrió por cuenta de Rodríguez Gacha y del cartel de Medellín— ni lo entrenó. Pero fue quien, entre 1982 y 1987, hizo posible que ese modelo tuviera rostro público, tribuna parlamentaria y respaldo civil. Mientras el gobierno de Betancur intentaba desactivar la guerra con un proceso de paz, y mientras la Procuraduría revelaba que la mitad de los identificados del MAS eran miembros activos de la Fuerza Pública, Guarín salió a defender el proyecto con curul, con periódico y con marcha campesina. Sin esa cobertura política, la alianza clandestina entre militares, ganaderos y narcos habría tenido que operar completamente en la sombra, sujeta al escrutinio de un Estado que, aunque tímidamente, intentaba conocerla y desmontarla.
Hay una consecuencia que conviene subrayar. La secuencia Guarín-Pérez-Rodríguez Gacha no fue una anomalía regional, sino el primer ensayo maduro de una fórmula que el país volvería a encontrar veinte años después: un cuerpo armado sostenido por dineros del narcotráfico, tolerado o auspiciado por sectores de la Fuerza Pública, y respaldado en el Congreso y en la prensa por representantes electos que le prestaban lenguaje, votos y legitimidad. Lo que en Puerto Boyacá fue un diputado departamental con un semanario, en la década siguiente fueron decenas de congresistas con firmas notariales, pactos y curules compradas. La distancia entre una escala y otra es enorme; la lógica que las une, no tanto.
La centralidad de Guarín se mide en esa continuidad. El paramilitarismo colombiano, en su fase decisiva, tuvo un representante electo por Boyacá, una tribuna en el diario más importante del país y una alianza pública con un ministro del gobierno de turno. No operó por fuera del sistema político: operó por dentro, con curul, con firma en la primera plana y con la maquinaria electoral del liberalismo regional a su favor. Esa es la biografía histórica de Guarín, y esa es también la deuda que quedó pendiente cuando El Tiempo lo despidió como prócer y las crónicas locales de Puerto Boyacá lo convirtieron en mártir del liberalismo antisubversivo.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
24 documentos · 39 fragmentos01Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · Páginas 45, 492 citas
[1]un político influyente en Puerto Boyacá, era corresponsal en esa región del diario más importante del país, El Tiempo. Además, Guarín había sido aliado de un congresista que ya pisaba duro en política liberal nacional, Jaime Castro, con sus nuevas ideas, como la elección popular de alcaldes. Fue de la mano de Guarín…
p. 45
[3]a matar candidatos presidenciales, pero el Presidente debía tener suficiente evidencia en sus manos de que algo oscuro había allí. Lo que pasaba, más bien, es que no veía la contradicción. Estaba allí en ese momento en su función de político, quizás levantándoles votos a sus copartidarios para la elección que se…
p. 49
02Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · Páginas 63, 662 citas
[2]de 1982. 131 Landazábal Reyes, Fernando. (1982). Con fl icto social. Medellín: Editorial Bedout, p. 427. 132 Luis Alfredo Rubio Rojas fue tesorero de Acdegam entre 1982 y 1983 y fue Alcalde de Puerto Boyacá del 7 de diciembre de 1984 al 12 de septiembre de 1987. En mayo de 1997 fue procesado y capturado por su…
p. 66
[21]y de control de población de los grupos paramilitares se daría simultáneamente con una intensi fi cación de las operaciones militares del Ejército en el Magdalena Medio. El Grupo de Me- moria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Recon- ciliación (CNRR) constataría que, en el Magdalena Medio, A partir de…
p. 63
03La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · Páginas 283, 2972 citas
[4]las FARC, se reflejó contundentemente en las votaciones para el Concejo en distintos municipios del Mag- dalena Medio. Al lado de ACDEGAM, el Partido Liberal recogió las objeciones mi- litares contra el proceso de paz adelantado por el presidente Betan- cur, y en ello se destacó Guarín, el dirigente liberal más…
p. 283
[34]Eduardo Ramírez, 95 Hacia 1987 el paramilitarismo del Magdalena Medio comenzó a perturbar re- giones de Córdoba y Urabá. La expansión del grupo paramilitar comandado por Gonzalo y Henry Pérez a territorios que transcendían al Magdalena Medio tuvo cierta semejanza con el proceso de enquistamiento que años atrás…
p. 297
04Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · Página 3201 cita
[5]hacia regiones más ricas; por una parte, a fin de ganar adeptos para su proyecto de lucha armada y, por otra, para incrementar sus posibilidades de financiación im- poniendo cargas y cobros a los distintos agentes de la economía local. El crecimiento de las guerrillas estuvo acompañado con el aumento de sus acciones…
p. 320
05El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · Páginas 66, 1164 citas
[6]y que motivó la reacción armada contra la guerrilla fue la muerte de dos muchachos unos días después. Cuando hay una masacre de la Policía entre El Pescado y Guanegro, después hay la de Guanegro en el propio caserío en donde muere el inspector y la mamá. A los ocho o quince días más o menos entraron al caserío de…
p. 66
[7]y que motivó la reacción armada contra la guerrilla fue la muerte de dos muchachos unos días después. Cuando hay una masacre de la Policía entre El Pescado y Guanegro, después hay la de Guanegro en el propio caserío en donde muere el inspector y la mamá. A los ocho o quince días más o menos entraron al caserío de…
p. 66
[14]de julio) Acdegam entre 1986 y 1988 creó 20 cooperativas (Fiscalía Dossier BPB) en corregimientos y veredas estratégica que empezaron a funcionar como cen- trales, que abarcaban toda la vida comunitaria. Estas cooperativas eran tien- das de víveres y de insumos agropecuarios, su administración estaba a cargo de…
p. 116
[15]de julio) Acdegam entre 1986 y 1988 creó 20 cooperativas (Fiscalía Dossier BPB) en corregimientos y veredas estratégica que empezaron a funcionar como cen- trales, que abarcaban toda la vida comunitaria. Estas cooperativas eran tien- das de víveres y de insumos agropecuarios, su administración estaba a cargo de…
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06Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · Página 882 citas
[8]Derechos Humanos y DIH, 2010). Esta primera incursión va a cambiar las estrategias de autodefensa impulsadas inicialmente por el de ataque y contraataque a posiciones militares guerrilleras, y retaliaciones y masacres so- bre la población civil. En este periodo se aprecia cómo se dan secuestros de con- gresistas y la…
p. 88
[9]Derechos Humanos y DIH, 2010). Esta primera incursión va a cambiar las estrategias de autodefensa impulsadas inicialmente por el de ataque y contraataque a posiciones militares guerrilleras, y retaliaciones y masacres so- bre la población civil. En este periodo se aprecia cómo se dan secuestros de con- gresistas y la…
p. 88
07Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Páginas 144, 2383 citas
[10]paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…
p. 238
[11]paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…
p. 238
[26]Carranza y Molina quienes lo presentaron al grupo de traficantes de Medellín. Para mediados de los años ochenta, Rodríguez Gacha actuaba como una espe- cie de intermediario entre el cartel de Medellín y la mafia de las esmeraldas. 77 Esto resultó importante para Rodríguez Gacha cuando sus instalaciones de producción…
p. 144
08Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · Página 1011 cita
[12]de la tregua entre el Gobierno y las FARC. Las elites y los militares de la región compartían una ideología anticomunista y el propósito de erradicar a las guerrillas, junto con otros factores, como la falta de recursos de las unidades militares, hacía que se comprometieran con los intereses de las minorías de la zona…
p. 101
091989María Elvira Samper · 2019 · Página 401 cita
[13]de confianza y quien es uno de los fundadores de la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio, Acdegam, organización que nace en 1984 luego de que las Farc secuestran al padre de Pérez, Gonzalo de Jesús Pérez, el Viejo. En sus inicios aparece como una entidad que ofrece servicios de salud y…
p. 40
10Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2621 cita
[16]organismos de seguridad e inteligencia tenían como objetivo la contrainsurgencia, en un espectro difuso entre lo «militar» y aquello que consideraban como «quitarle el agua al pez». Por su parte, los políticos regionales tenían el interés de eliminar a los actores que amenazaban con arrebatarles el poder que…
p. 262
11Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · Página 561 cita
[17]de las explicaciones, la idea de la no exis- tencia la sugiere el informe El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare [ATCC] (2011). Para sus autores el modelo proyectado desde Puerto Boyacá se fraguó exclusivamente desde algunos batallones militares: Las Autodefensas de…
p. 56
12Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 8921 cita
[18]través de una carta de la Corporación Cívica de Seguridad de Bogotá al ministro de Defensa, tildaron los hallazgos de la Procuraduría de imprudentes e hicieron un llamado para que este ente de control se enfocara en investigar el accionar de los grupos armados insurgentes. Sin embargo, en ningún momento aportaron…
p. 892
13El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Páginas 159, 1954 citas
[19]litar Alonso de Jesús Baquero Agudelo, “Vladimir”, entre el 5 de agosto y el 4 de diciembre de 1995. La confesión necesitó de tanto tiempo porque narró su “participación en más de 800 asesinatos políticos, al lado de dirigentes liberales, generales de la República y narcotraficantes”. 20 Entre los políticos que…
p. 159
[20]litar Alonso de Jesús Baquero Agudelo, “Vladimir”, entre el 5 de agosto y el 4 de diciembre de 1995. La confesión necesitó de tanto tiempo porque narró su “participación en más de 800 asesinatos políticos, al lado de dirigentes liberales, generales de la República y narcotraficantes”. 20 Entre los políticos que…
p. 159
[24]halagos a Yanine Díaz fue más allá que el presi- dente Betancur Cuartas cuando su discurso en Puerto Boyacá: ¡lo comparó con Simón Bolívar! En 2001, ya retirado, Bedoya Pizarro se presentó como candidato presidencial, luego de algunas vanas tentativas de enjuiciamiento 3 Cambio16, Bogotá, 2 de diciembre de 1996. 4…
p. 195
[25]halagos a Yanine Díaz fue más allá que el presi- dente Betancur Cuartas cuando su discurso en Puerto Boyacá: ¡lo comparó con Simón Bolívar! En 2001, ya retirado, Bedoya Pizarro se presentó como candidato presidencial, luego de algunas vanas tentativas de enjuiciamiento 3 Cambio16, Bogotá, 2 de diciembre de 1996. 4…
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14Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en ColombiaMartha Nubia Bello Albarracín, Andrés Fernando Suárez, Mónica Márquez Ramírez · 2016 · Página 1131 cita
[22]los grupos de autodefensas en el Magdalena Medio con la presencia del presidente Betancur. El informe solicitado por el presidente Betancur al procurador general de la nación sobre el grupo paramilitar MAS 43 se elaboró en respuesta a las denuncias que llegaban desde el Magdalena Medio so- bre el accionar criminal de…
p. 113
15El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · Página 661 cita
[23]Militar indicó: [V]ale la pena comentar, que si bien s cierto el señor General pudo asistir a la reunión de campesinos de que da cuenta BAQUERO AGUDELO y tam- bién LUIS ALBERTO ARRIETA MORALES alias “PIRAÑA” para manifestarles su apoyo a fin de que no siguieran siendo víctimas de la guerrilla, y adoptaran una actitud…
p. 66
16El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · Página 851 cita
[27]Vanoy, fueron los encargados de finanzas en Puerto Boyacá y el Magdalena Medio a través de la seguridad y el cobro de gramaje a los laboratorios de producción de clorhidrato de cocaína de PABLO EMI- LIO ESCOBAR GAVIRIA y JOSÉ GONZALO RODRÍGUEZ GACHA. - LABORATORIOS DE LAS AUTODEFENSAS La organización de “Autodefensas”…
p. 85
17Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · Página 1551 cita
[28]región del Magdalena Medio fueron: San Vicente de Chucurí (1.026 personas), El Carmen de Chucurí (904 personas), Cimitarra (818 personas), Barrancabermeja (489 personas), Yacopí (473 personas), y Puerto Boyacá (395 personas). 155 Éxodo rentista: disputas por la tierra y el territorio Así también lo reconoció el propio…
p. 155
18Violencia paramilitar en la Altillanura: Autodefensas Campesinas de Meta y VichadaÁlvaro Villarraga Sarmiento (Director general); Centro Nacional de Memoria Histórica · Página 711 cita
[29]narcotráfico (1989, página 13). El principal cambio en la naturaleza del paramilitarismo por su asociación con el Cartel de Medellín radicó en que aparte de hallarse involucrado en la guerra contrainsurgente comenzó a ser un actor muy activo en la lucha contra las drogas y se puso a favor de los narcotraficantes. La…
p. 71
19Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Páginas 49, 522 citas
[30]yo entiendo, este señor Gacha, Pablo Escobar se unieron con los señores estos del Magdalena Medio, formaron las autodefensas en la hacienda Nápoles. Empezó como el ejército privado de ellos. El ejército privado de ellos, pa’ que los cuidaran. En ese momento que tenían un enemigo en común, que era la guerrilla. Ellos…
p. 52
[32]protección de bienes y tierras de los ganaderos, entre los cuales resaltan Evelio Monsalve, Alberto Villegas, John Yepes, Ignacio López y Carlos Salazar (Fiscalía Dossier ACMM, s. f.). Otros de los ganaderos reconocidos en la región que vivían entre La Estación Cocorná y Las Mercedes eran Gabriel Echeverry, Misael…
p. 49
20Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Página 1611 cita
[31]“idílica” de las FARC. En 1986, por ejemplo, Luis Rubio, político y jefe paramilitar, recordaba que las FARC “... tenían una buena colaboración del campesino, incluso de la persona común de aquí de la zona urbana, yo por ejemplo cuando fui a comprar una tierra yo tuve que ir a hablar con Ricardo Franco cerca al…
p. 161
21Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Páginas 57, 732 citas
[33]conformado el grupo de escopeteros en Patevaca hacia noviembre de 1981: “Gonzalo Pérez llega y reúne al caserío y le explica a la comunidad, (…) que ya la gente tocaba defenderse porque el Estado no estaba haciendo suficiente para eso” (CNMH, 2019, página 67). El ingreso paramilitar a Patevaca tuvo episodios de…
p. 57
[37]En La Palma algunos habitantes también señalaron que hubo presencia pa- ramilitar en los años ochenta: “La guerrilla hace presencia desde los ochenta, tenía el puesto de control en el lugar conocido como Los Caliches, cerca a la vereda Murca, mientras que los paras lo tenían en el lugar conocido como La Cañada” (CNMH,…
p. 73
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 861 cita
[35](Acdegam) en 1982 187 y las autodefensas de la Casa Castaño en Córdoba y Urabá a mediados de la década de 1980. Otros grupos de seguridad privada ilegal se armaron en el suroeste, norte, nordeste, Bajo Cauca y Oriente antioqueño. La primera generación paramilitar del norte de Antioquia y el sur de Córdoba siguió el…
p. 86
23Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · Página 671 cita
[36]propios intereses valiéndose de los ejércitos priva- dos del paramilitarismo (CNMH, 2019). En este periodo los principales grupos de autodefensas que actuaron en el departamento del Meta fueron las Autodefensas de San Martín, Autodefensas de El Dorado, y el grupo llamado Los Carranceros –también llamado Auto- defensas…
p. 67
24El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y ChucuríÁlvaro Villarraga Sarmiento, Camilo Ernesto Villamizar Hernández · 2019 · Página 412 citas
[38]Ramírez y los paramilitares José Ángel Moray y otro llamado Silvio, detuvieron y torturaron a Rito Mario Pinzón Rueda en El Guamo (Simacota), quien finalmente logró escapar. El 11 de julio de 1982 el grupo Alpha 82 habría asesinado a los militantes de izquierda Luis Contreras y Silvestre Barbosa (Colombia Nunca Más,…
p. 41
[39]Ramírez y los paramilitares José Ángel Moray y otro llamado Silvio, detuvieron y torturaron a Rito Mario Pinzón Rueda en El Guamo (Simacota), quien finalmente logró escapar. El 11 de julio de 1982 el grupo Alpha 82 habría asesinado a los militantes de izquierda Luis Contreras y Silvestre Barbosa (Colombia Nunca Más,…
p. 41