Génesis del paramilitarismo en el Magdalena Medio (1984–1989)
Entre 1984 y 1989, en la cuenca media del río Magdalena se ensambló la matriz narco-paramilitar que reorganizaría la violencia colombiana durante las décadas siguientes: una coalición de élites ganaderas, oficiales del Ejército y narcotraficantes construyó, a través de ACDEGAM y estructuras armadas afines, un modelo de control territorial que combinó fachada civil, exterminio político selectivo y financiamiento del narcotráfico, y que se exportó luego a Urabá, Córdoba, los Llanos y el Putumayo.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1984–1989
- Dónde
- Magdalena Medio, Puerto Boyacá, Cimitarra, Barrancabermeja, Urabá, Córdoba, Llanos Orientales, Putumayo, Santander, Sur de Bolívar, Río Magdalena
- Protagonistas
- Henry Pérez, Gonzalo Rodríguez Gacha, Pablo Escobar, Pablo Guarín, Yair Klein, Fernando Landazábal, Fidel Castaño, Ramón Isaza, Iván Roberto Duque (Ernesto Báez), General Farouk Yanine Díaz, Coronel Jaime Sánchez Arteaga, ACDEGAM (Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La presencia estatal precaria en el Magdalena Medio —una frontera interior con colonización tardía e institucionalidad reducida a lo militar— creó un vacío de orden que actores armados de distinto signo fueron ocupando desde los años setenta.
- La expansión extorsiva de las FARC (secuestros, cobros a ganaderos, ejecuciones como la de siete ganaderos en La Traviata, Cimitarra, el 7 de enero de 1984) generó una demanda de protección armada entre élites rurales y campesinos.
- La doctrina de seguridad nacional adoptada por el Ejército clasificó a la población civil en aliados y enemigos, volviendo racional el apoyo a grupos armados civiles y habilitando jurídicamente su dotación mediante el Decreto Legislativo 3398 de 1965.
- La crisis financiera de ACDEGAM hacia 1985 —sus planes de estructuración y servicios sociales superaban los aportes de ganaderos— coincidió con la presencia de narcotraficantes ya asentados como terratenientes en la región, propiciando la alianza narco-paramilitar.
- Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, convertidos en propietarios rurales del Magdalena Medio, compartían con las élites ganaderas el interés de proteger sus tierras y laboratorios frente a la extorsión guerrillera, lo que los integró funcionalmente a la coalición paramilitar.
Consecuencias
- Para 1989, ACDEGAM estaba cooptada y financiada por el narcotráfico y se había convertido en el brazo político y económico del paramilitarismo en el Magdalena Medio, con el narcotráfico como fuente dominante de financiamiento.
- El modelo ensayado en el Magdalena Medio —fachada civil, cooperativas como puestos de control, escuelas de entrenamiento con participación de oficiales activos, alianza narco-paramilitar— se exportó como plantilla a Urabá, Córdoba, los Llanos Orientales y el Putumayo.
- Ante la masacre del 18 de enero de 1989, el Gobierno de Virgilio Barco derogó la Ley 48 de 1968 mediante los decretos 813 y 814, penalizando por primera vez la promoción, financiación y conformación de grupos paramilitares.
- La Corte Interamericana de Derechos Humanos estableció en sentencia del 5 de julio de 2004 que a partir de 1985 los grupos de autodefensa del Magdalena Medio mutaron en organizaciones paramilitares de delincuencia y se extendieron progresivamente al resto del país.
- Henry Pérez sentó las bases de la parapolítica al integrar en un mismo diseño la acción armada, la coordinación con el Ejército, la participación electoral y el control de medios locales como la emisora Ecos del Río, patrón que se reproduciría en décadas posteriores.
- El exterminio sistemático de militantes de la Unión Patriótica y de líderes como Jaime Pardo Leal y Luis Carlos Galán fue parte del terror selectivo desplegado desde esta matriz, con consecuencias devastadoras para la izquierda legal colombiana.
La clave interpretativa
Por qué importa
El Magdalena Medio entre 1984 y 1989 no fue un episodio regional sino el laboratorio donde se diseñó la arquitectura del paramilitarismo colombiano: la fusión de doctrina contrainsurgente estatal, capital narco y fachada civil produjo un modelo de control territorial que el Estado tardó décadas en desmantelar y que dejó decenas de miles de víctimas. Comprender su génesis es indispensable para entender por qué el conflicto armado colombiano adquirió la forma que tuvo en los años noventa y dos mil, y por qué la violencia política siguió siendo estructural mucho después de los acuerdos de paz.
Desarrollo histórico
La historia completa
Génesis del paramilitarismo en el Magdalena Medio (1984–1989)
Entre 1984 y 1989, en la cuenca media del río Magdalena —ese corredor caliente que enlaza a Puerto Boyacá, Puerto Berrío, Cimitarra y Puerto Triunfo— se ensambló la máquina de guerra que reorganizaría la violencia colombiana durante las tres décadas siguientes. No fue un estallido campesino ni una reacción vecinal contra la guerrilla, aunque de ambas cosas tomó su lenguaje. Fue un proyecto deliberado, construido por tres actores: la doctrina contrainsurgente del Ejército, que aportó marco institucional y entrenamiento; las élites ganaderas locales, que pusieron la base social y el financiamiento inicial a través de la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio (ACDEGAM); y el capital del narcotráfico, encarnado en Gonzalo Rodríguez Gacha y Pablo Escobar, que resolvió la crisis fiscal del experimento en 1985 y lo proyectó, ya convertido en tecnología exportable, hacia Urabá, Córdoba, los Llanos y el Putumayo. Lo que allí se probó —fachada civil, escuelas de entrenamiento, alianza con oficiales activos, exterminio político selectivo, control territorial mediante cooperativas y emisoras— dejó de ser una anomalía regional para convertirse en la plantilla del paramilitarismo colombiano.
El terreno del que brota: frontera, guerrilla y ganadería
El Magdalena Medio llegó a los años ochenta como una frontera interior: colonización tardía, presencia estatal precaria y una institucionalidad reducida, casi siempre, a lo militar y lo represivo. El Estado no cumplía funciones de balance territorial, regulación ni cohesión social; la movilización cívica de la región durante todo el siglo XX había consistido, precisamente, en exigir lo que otros territorios daban por descontado. Ese vacío lo fueron ocupando actores armados de signo contrario: el ELN echó raíces tempranas en la serranía de San Lucas y en las estribaciones de Santander, y las FARC extendieron sus frentes por el valle y sus vertientes.
A finales de los setenta esa presencia guerrillera cambió de textura. En 1979, el Frente IV de las FARC recibió presión del Secretariado para generar recursos propios, y esa orden coincidió con una expansión hacia zonas ricas y con un aumento sostenido de secuestros, extorsiones y cobros a hacendados, ganaderos, políticos y sectores del campesinado. El Frente XI llevó el impuesto revolucionario a ganaderos de todo tamaño: quien no pagaba podía ser secuestrado o asesinado. El 7 de enero de 1984, en la finca La Traviata, en Cimitarra, siete ganaderos fueron ejecutados en una misma acción; el episodio se volvió emblema de una violencia que erosionaba el apoyo social que las FARC habían construido en la región. Por esos mismos meses, el secuestro del padre de Henry Pérez por las FARC operó como detonante familiar y político de lo que vendría.
Sobre ese piso —Estado ausente, guerrilla extorsiva, ganadería acorralada— se acumulaba un tercer estrato: el del narcotráfico. Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha compraron tierras a gran escala en el Magdalena Medio y se hicieron terratenientes y ganaderos. La hacienda Nápoles, en Puerto Triunfo, es solo el vértice visible de un patrón mucho más extenso de reconversión narco-agraria. Los capos ingresaron al conflicto no solo como financiadores externos, sino como propietarios rurales con intereses idénticos a los de las élites tradicionales frente a la extorsión guerrillera. Esa coincidencia de patrimonios amenazados es el sustrato material de la alianza que estaba por venir.
El Ejército como partero: doctrina, batallones y salvoconductos
La segunda pieza del andamiaje la puso la fuerza pública. Desde comienzos de los años ochenta, el Ejército acentuó una estrategia contrainsurgente que interpretaba el conflicto a la luz de la doctrina de seguridad nacional: toda la población se clasificaba como aliada o enemiga, y huelgas, manifestaciones y campañas electorales se leían como focos de conflicto sometidos a control estatal. Ese marco doctrinario convirtió a la izquierda legal y al sindicalismo en objetivos legítimos, y volvió racional —desde la lógica militar— apoyarse en civiles armados para prolongar la vigilancia y el fuego más allá del pie de fuerza.
El instrumento jurídico ya existía. El parágrafo 3 del artículo 33 del Decreto Legislativo 3398 de 1965 permitía al Ejército entregar armas a grupos de autodefensa; sobre esa cobertura se construyó, en Puerto Boyacá y sus alrededores, un sistema de colaboración mucho más ambicioso que la simple dotación. En 1982, el coronel Jaime Sánchez Arteaga, del Batallón Bárbula, organizó al menos una reunión con figuras clave de la región —entre ellas Gonzalo y Henry Pérez, Nelson Lesmes, Luis Suárez, Rubén Estrada y Carlos Loaiza— de la que salió el diseño inicial de la estructura paramilitar local. Ese mismo año, Puerto Boyacá se autoproclamó "capital antisubversiva de Colombia".
A partir de 1982, los patrullajes conjuntos de unidades militares y grupos paramilitares se hicieron rutina en el Magdalena Medio. Oficiales y ex oficiales estuvieron a cargo de escuelas de entrenamiento militar para civiles, reproduciendo y naturalizando la figura de la autodefensa. El general Farouk Yanine Díaz fue el oficial más implicado en la promoción y consolidación del proyecto: aparece como el más mencionado en la confesión del exparamilitar Vladimir ante la justicia, entre agosto y diciembre de 1995, y lo nombró también el desertor Diego Viáfara. Vladimir declaró que Yanine lo envió a Puerto Boyacá a comienzos de los ochenta y que tuvo participación directa en actividades de instrucción.
El informe de la Procuraduría General de la Nación de febrero de 1983 dio la primera medida oficial de la simbiosis: entre 59 y 69 de los 163 miembros individualizados del MAS eran integrantes activos de la Fuerza Pública. La respuesta institucional —Corporación Cívica de Seguridad de Bogotá incluida, con una carta al ministro de Defensa en la que tildaba los hallazgos de imprudentes y le pedía a la Procuraduría concentrarse en la insurgencia— no desmintió los datos: reveló que existía una franja de opinión dispuesta a defender la responsabilidad estatal como un asunto de patriotismo. El propio ministro de Defensa Fernando Landazábal Reyes defendió públicamente a las Fuerzas Armadas ante las acusaciones del congresista Horacio Serpa sobre masacres paramilitares en el Magdalena Medio; años después, ya retirado, seguiría defendiendo la legitimidad de esos grupos con la fórmula de que "el pueblo forma parte del Ejército".
La relación no consistió, pues, en entregar unos fusiles bajo un artículo permisivo. Consistió en crear, entrenar, coordinar tácticamente y sostener políticamente estructuras armadas civiles que operaban con salvoconductos militares y bajo la sombra protectora de brigadas y batallones. En 2004, una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos estableció que, a partir de 1985, muchos grupos de autodefensa mutaron sus objetivos y se convirtieron en organizaciones de delincuencia comúnmente llamadas paramilitares, con origen en el Magdalena Medio y proyección posterior al resto del país.
ACDEGAM: la fachada civil y la ingeniería social del terror
Si el Ejército puso la doctrina y las armas, ACDEGAM puso la piel. Fundada en 1984 tras el secuestro del padre de Henry Pérez, la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio se presentó desde el primer día como una organización gremial de servicios sociales. Su repertorio era casi el de un pequeño Estado paralelo: droguerías, tiendas comunales, brigadas de salud, escuelas, reparación de vías. Esa fachada legal cumplió tres funciones simultáneas: dio legitimidad a los grupos armados en formación, tejió una base social real entre campesinos y colonos, y ofreció una infraestructura logística que después se descubriría útil para otra clase de tareas.
Entre 1986 y 1988, ACDEGAM creó alrededor de veinte cooperativas en corregimientos y veredas estratégicas. Cada una operaba como tienda de víveres e insumos agropecuarios y, a la vez, como central de información: sus administradores eran miembros paramilitares dotados de arma y radio. Un mostrador y una antena bastaban para transformar una vereda en un puesto de control. La red de escuelas sirvió para naturalizar el proyecto entre niños y familias, mientras las brigadas médicas y las droguerías construían clientela política y consentimiento.
Por debajo de esa capa cívica, ACDEGAM funcionaba como caja y central logística del aparato armado. A través de la asociación se canalizaron recursos para el acondicionamiento de centros de entrenamiento, el pago de sueldos de paramilitares, la adquisición de armas y municiones. Ese doble uso —servicios sociales visibles, armamento invisible— fue la innovación política del experimento: el paramilitarismo del Magdalena Medio no se limitó a matar, sino que se integró al tejido cotidiano como oferta de orden.
La ambición del modelo tuvo un costo. Hacia 1985, ACDEGAM entró en crisis financiera: los planes de estructuración, reclutamiento y expansión de servicios sociales excedían los aportes de los ganaderos y las imposiciones a campesinos. La organización estaba, técnicamente, quebrada por su propia ambición. Fue en ese momento —crisis fiscal por un lado, narcotraficantes ya asentados como terratenientes por el otro— cuando el proyecto encontró a su financiador dominante.
La entrada del narcotráfico y el salto de escala (1985–1988)
La confluencia se produjo por convergencia de intereses más que por decisión unilateral. Los narcotraficantes, propietarios rurales golpeados por la extorsión y el secuestro guerrilleros, necesitaban ejércitos privados para proteger sus tierras y sus laboratorios; los militares querían combatir a la insurgencia con recursos y hombres que el Estado no ponía; los ganaderos querían sobrevivir a los frentes de las FARC. Los tres proyectos coincidieron en el terreno y en el enemigo. La alianza narco-paramilitar que se cerró hacia 1985 no fue un secuestro del proyecto contrainsurgente por parte del narcotráfico, sino la solución financiera de una coalición en apuros.
Sus efectos, sin embargo, fueron cualitativos, no solo cuantitativos. Rodríguez Gacha, en particular, financió la expansión territorial del aparato armado desde Puerto Boyacá hacia otras regiones. Ese flujo de dinero permitió pasar de un dispositivo defensivo regional a una organización con proyección nacional. Y trajo un giro doctrinario silencioso: la protección de laboratorios y rutas de cocaína se volvió una función tan central como el combate a la guerrilla.
En 1987, el ala narcotraficante contrató, con vínculos ya trabados con los hermanos Castaño, a mercenarios israelíes y británicos para instruir militarmente a los paramilitares. Entre ellos, la figura del israelí Yair Klein se volvió emblemática. A comienzos de 1988, estos instructores extranjeros entrenaban a un grupo de unos cincuenta hombres. Entre 1987 y 1988, Rodríguez Gacha acudió a las estructuras del Magdalena Medio para entrenar a sus propios escoltas en el centro de formación Las Galaxias, con Marcelino Panesso como instructor. La transferencia de saber militar era doble: mercenarios extranjeros formaban a los paramilitares, y estos, a su vez, formaban a los sicarios y escoltas del cartel de Medellín.
El precio político de ese matrimonio fue el desplazamiento gradual de los promotores originales. Ganaderos y militares vieron cómo la financiación narco reordenaba la organización desde adentro: al final de la década, quien pagaba imponía objetivos. La estructura conservó su retórica contrainsurgente, pero su lógica cotidiana se subordinó cada vez más a la protección del negocio. Hacia 1989, un conflicto abierto entre Pablo Escobar y las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (ACMM) de Henry Pérez —con Cuco Vanoy alineado del lado de las ACMM— dejó ver que la coalición nunca había sido monolítica: dentro del propio bloque narco-paramilitar había facciones dispuestas a matarse entre sí.
Henry Pérez y la invención de la parapolítica
En el centro de esa estructura estaba Henry Pérez. Su papel no fue el de un jefe militar más, sino el de un articulador institucional. Pérez concibió una arquitectura que integraba en un solo diseño la acción contra la guerrilla, la coordinación con el Ejército Nacional, la participación en la política local y el desarrollo socioeconómico regional. Suya es la paternidad de lo que después se llamaría parapolítica: la idea de que las armas y los votos podían moverse en el mismo tablero y bajo la misma cadena de mando.
Desde 1983, Pérez cooptó a Ramón María Isaza Arango y su grupo, integrándolo al dispositivo del Magdalena Medio. A su alrededor se movía Pablo Emilio Guarín, dirigente del Partido Liberal en Puerto Boyacá que años después lideraría las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, junto a una capa de operadores políticos locales. La emisora Ecos del Río, controlada por las autodefensas, sirvió como caja de resonancia del proyecto: transmitía discursos, marcaba enemigos, celebraba victorias. La política municipal, el aparato armado y la voz pública quedaron enlazados en un mismo circuito.
El proyecto necesitaba también una envoltura ideológica. ACDEGAM y sectores vinculados a la Tradición, Familia y Propiedad (TFP) constituyeron el núcleo de un movimiento político llamado MORENA, que la revista Semana comparó con el partido neofascista ARENA de El Salvador por sus vínculos con grupos paramilitares. Alrededor de MORENA circulaban cuadros como Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, y el propio Guarín, que dotaron al proyecto de un lenguaje anticomunista modernizado y de aspiraciones electorales explícitas. El paramilitarismo del Magdalena Medio no quiso ser solo un ejército: quiso ser también un partido, una emisora, una identidad regional.
La escalada del terror: Segovia, La Rochela y el exterminio de la UP
El costo humano del experimento se hizo insoportablemente visible en 1988 y 1989. La primera elección popular de alcaldes y los éxitos electorales de la Unión Patriótica y el Frente Popular en el Magdalena Medio, Urabá, Córdoba y el Ariari desencadenaron una represalia sistemática. La estrategia paramilitar no apuntó a combatir guerrilleros armados: apuntó a la dirección política de la izquierda. Militantes de la UP, candidatos a concejos, sindicalistas, maestros e indígenas fueron asesinados sin que ello redujera en nada la capacidad operativa de las guerrillas. Esa disociación entre víctimas y objetivo militar declarado es, quizá, la mejor evidencia de que el proyecto era, en su núcleo, un proyecto de limpieza política.
El exterminio de la Unión Patriótica lo confirma con la aritmética de un genocidio metódico. Solo entre 1984 y 1988 fueron asesinados y desaparecidos 1.284 militantes, con una curva ascendente que tocó su punto crítico justamente en 1988, año de las alcaldías populares; el saldo agregado del genocidio superaría luego las 1.690 víctimas. Cuatro de cada diez de esas víctimas, cuando se pudo registrar su ocupación, eran campesinos, trabajadores o administradores de finca, y se concentraban en Urabá, Tolima, Meta, Caquetá y el propio Magdalena Medio. La UP no fue diezmada en las ciudades: fue exterminada en las veredas y en los cascos urbanos de la periferia, donde el paramilitarismo tenía cuerpo.
La masacre de Segovia, en Antioquia, entre el 11 y el 12 de noviembre de 1988, dejó 46 víctimas y se convirtió en el caso judicialmente mejor documentado del período. El proceso identificó móviles políticos explícitos: exterminar a los militantes de la UP del municipio y desplazar a quienes políticamente quedaran con vida. La justicia identificó a César Pérez García como determinador, tras probar que se reunió con Henry de Jesús Pérez Morales y alias Rambo para acordar la masacre; Fidel Castaño Gil fue igualmente vinculado como determinador. Segovia no fue un exceso local: fue la aplicación disciplinada de una doctrina.
La otra cara de la escalada fue el ataque al aparato judicial. El 4 de octubre de 1987, 19 comerciantes salieron de Ocaña hacia Medellín en cinco vehículos y fueron retenidos y desaparecidos en el Magdalena Medio. El motivo atribuido fue el no pago del impuesto de "seguridad" que integrantes del Ejército y paramilitares les exigían para transitar por la zona con mercancía de contrabando. Familiares y testigos se dirigieron a un batallón militar en busca de información, gesto que dice mucho sobre la percepción local de quién mandaba. El 18 de enero de 1989, una comisión de funcionarios judiciales que investigaba, entre otras cosas, esa desaparición, fue masacrada en La Rochela. Doce funcionarios murieron; el mensaje al Estado fue inequívoco.
El contexto judicial del período explica por qué el mensaje se recibió. Entre 1979 y 1991 fueron asesinadas 290 personas en cumplimiento de funciones judiciales. En 1987, el 25,4% de los jueces del país declaró haber recibido amenazas directas o contra sus familias. Según estimativos del gobierno de Virgilio Barco, solo el 20% de los crímenes llegaba a conocimiento de las autoridades, y de esos apenas el 4% obtenía sentencia. El proyecto paramilitar no operaba a pesar del Estado: operaba en un Estado que había perdido la capacidad de juzgarlo.
La plantilla se exporta: Urabá, Córdoba, los Llanos, el Putumayo
Hacia 1987, el laboratorio empezó a proyectarse fuera de su cuenca original, y lo hizo por la misma vía que había usado para consolidarse: comprando tierra. Los hermanos Pérez —Gonzalo y Henry— adquirieron predios en Urabá como parte de una estrategia de expansión y comenzaron a operar simultáneamente en Córdoba y el Urabá antioqueño. Allí la interlocución fue con Fidel Castaño, que había levantado una estructura propia en el sur cordobés y necesitaba metodología y hombres. En 1988, Henry Pérez asesoró y coordinó con Castaño la ejecución de las primeras masacres en la zona bananera.
La primera masacre documentada de ese ciclo ocurrió el 4 de marzo de 1988 en dos plantaciones de Currulao, subdivisión bananera de Turbo: 28 trabajadores afiliados a Sintagro fueron asesinados. En la operación participaron un mayor del Batallón Voltígeros y asesinos venidos de Puerto Boyacá. La composición del comando es, por sí sola, un diagrama del modelo: oficial activo del Ejército más pistoleros formados en la escuela madre. La lista de víctimas —sindicalistas afiliados a Sintagro, no combatientes guerrilleros— repite la lógica que ya había ensayado el Magdalena Medio contra la UP: liquidar la organización política y sindical de los trabajadores, no a los frentes armados.
Sobre esa cabeza de puente se levantó la primera generación paramilitar del norte de Antioquia y el sur de Córdoba, calcada del molde de Puerto Boyacá. Los Tangueros o Mochacabezas, al mando de Fidel Castaño, fueron su expresión más conocida; junto a ellos operaron Los Magníficos y Los Mazudos, estos últimos entrenados directamente en el Magdalena Medio. No fue un injerto vertical y unificado. Cada foco regional reconfiguró la tecnología según intereses locales —agroindustria bananera en Urabá, ganadería extensiva en Córdoba— pero el repertorio básico viajó completo: fachada agraria, alianza con la guarnición militar de la zona, financiación mixta entre terratenientes y narcotráfico, exterminio de sindicalistas y de la izquierda electoral, control territorial mediante emisoras y tiendas.
La proyección hacia el sur siguió otra geografía: la de los laboratorios de cocaína. Desde 1987, Rodríguez Gacha instaló en la vereda La Azulita, municipio de Puerto Asís, Putumayo, una base paramilitar acoplada a una base de procesamiento de coca. La ecuación era transparente: la seguridad del laboratorio la prestaba el mismo aparato que en el Magdalena Medio decía combatir la subversión. Las autodefensas del Magdalena Medio hicieron presencia en los Llanos del Yarí —Caquetá, Meta, Guaviare—, en el Putumayo y en Nariño, orientadas primordialmente a proteger la infraestructura del cartel. En 1988, los "Combos" al servicio de Rodríguez Gacha dieron muerte a ochenta guerrilleros del EPL que custodiaban los laboratorios de la zona de El Azul, en Putumayo, tras la ruptura entre Rodríguez Gacha y las guerrillas por un cargamento de cocaína que aquel acusó a las FARC de haberle robado en el Magdalena Medio. La geografía paramilitar coincidía, ya sin disimulo, con el mapa de la coca.
Los detonantes de 1989 y la respuesta tardía del Estado
La escalada de 1988 y comienzos de 1989 volvió al proyecto insostenible en términos políticos, aunque no en términos militares. La masacre de La Rochela forzó al gobierno Barco a ordenarle al DAS investigar la estructura criminal de los grupos paramilitares. El informe del DAS de 1989, basado en el testimonio del desertor Diego Viáfara, identificó a Gonzalo Rodríguez Gacha como financiador de la expansión paramilitar en el Magdalena Medio, denunció la participación de oficiales militares de la base de Puerto Boyacá como formadores y vinculó al general Farouk Yanine Díaz por su presunta promoción del proyecto. Era la primera vez que un organismo del Estado nombraba con precisión la arquitectura del proyecto.
En abril de 1989, mediante los decretos 813 y 814, el gobierno Barco derogó la Ley 48 de 1968 y penalizó la promoción, financiación, apoyo y conformación de grupos paramilitares. Ese giro normativo llegaba tarde para las víctimas de la Unión Patriótica, tarde para los 19 comerciantes, tarde para los funcionarios de La Rochela, tarde para los trabajadores bananeros de Currulao y para los 46 muertos de Segovia. Pero significaba, al menos en el papel, el fin del amparo jurídico bajo el cual el Ejército había armado a civiles durante dos décadas.
El asesinato de Luis Carlos Galán el 18 de agosto de 1989, ordenado por Pablo Escobar con la participación operativa de Rodríguez Gacha, cerró simbólicamente la etapa. El mismo aparato que en Puerto Boyacá había sido presentado como escudo contra la subversión mataba en Soacha a un precandidato liberal. La coartada contrainsurgente perdía sus últimas coberturas.
Lo que quedó: una tecnología, no una anomalía
El período 1984–1989 no produjo un movimiento coherente ni un actor único. Produjo algo más duradero: una tecnología política, transportable y modular. Una fachada gremial que ofrecía servicios y captaba lealtades, sostenida por una red de cooperativas y emisoras que hacía las veces de sistema nervioso local. Detrás, escuelas de entrenamiento a cargo de oficiales activos o retirados, un financiamiento híbrido —ganaderos, comerciantes, narcotráfico— capaz de absorber crisis fiscales sin renunciar a la retórica antisubversiva, y un brazo político con vocación electoral. El repertorio de violencia completaba el sistema: masacre ejemplarizante, exterminio selectivo de la dirigencia de izquierda y ataque al aparato judicial cuando este se acercaba demasiado.
La coalición que la hizo posible no fue estable. Escobar y las ACMM terminaron enfrentados, los ganaderos perdieron control frente al capital narco, los militares vieron cómo la lógica del laboratorio se subordinaba a la lógica del cartel. Aun así, el dispositivo alcanzó a dejar 18 masacres atribuidas a la órbita de ACDEGAM desde 1983, miles de desplazados y un genocidio político en curso. Y viajó casi de inmediato: a Urabá con los Castaño, a Córdoba con Los Tangueros, al sur con las bases paramilitares que custodiaban los laboratorios de Rodríguez Gacha. Cuando en los años noventa se reorganicen las Autodefensas Unidas de Colombia bajo la comandancia de los hermanos Castaño, no estarán inventando nada: estarán escalando, a nivel nacional y con nueva conducción, un dispositivo probado durante un lustro en la cuenca del Magdalena.
Por eso importa fechar con precisión estos cinco años. No fueron una anomalía criminal ni una respuesta desesperada de sociedades acorraladas por la guerrilla. Fueron el momento en que un sector de las Fuerzas Armadas, un conjunto de élites regionales y una fracción del capital narcotraficante decidieron construir, con lenguaje de autodefensa y arquitectura de proyecto político, un aparato armado dispuesto a suplantar al Estado en las periferias y a decidir, en última instancia, quién podía vivir y quién no. Mapiripán, El Salado, la parapolítica en el Congreso, el despojo de tierras a gran escala: todo eso habla el idioma que allí se aprendió a hablar.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
011989María Elvira Samper · 2019 · p. 401 cita
[1]de confianza y quien es uno de los fundadores de la Asociación Campesina de Ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio, Acdegam, organización que nace en 1984 luego de que las Farc secuestran al padre de Pérez, Gonzalo de Jesús Pérez, el Viejo. En sus inicios aparece como una entidad que ofrece servicios de salud y…p. 40
02Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 1371 cita
[2]works), peasant organizers and even dissidents from the Liberal Party. [President] Belisario Betancur himself visited the region in 1985 (at the invitation of Luis Alfredo Rubio Rojas, Pablo Guarín and the president of ACDEGAM) and highly praised the people of the Magdalena Medio, particularly General Yanine Díez, for…p. 137
03El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 116, 1274 citas
[3]de julio) Acdegam entre 1986 y 1988 creó 20 cooperativas (Fiscalía Dossier BPB) en corregimientos y veredas estratégica que empezaron a funcionar como cen- trales, que abarcaban toda la vida comunitaria. Estas cooperativas eran tien- das de víveres y de insumos agropecuarios, su administración estaba a cargo de…p. 116
[4]de julio) Acdegam entre 1986 y 1988 creó 20 cooperativas (Fiscalía Dossier BPB) en corregimientos y veredas estratégica que empezaron a funcionar como cen- trales, que abarcaban toda la vida comunitaria. Estas cooperativas eran tien- das de víveres y de insumos agropecuarios, su administración estaba a cargo de…p. 116
[7]128 EL ESTADO SUPLANTADO LAS AUTODEFENSAS DE PUERTO BOYACÁ 3. La crisis de Acdegam, las redes macro criminales y la expansión 1985-1989 Alrededor del año de 1985 Acdegam entra en una crisis financiera y sus am- biciosos planes de estructurar la organización, reclutar hombres, invertir en droguerías, clínicas,…p. 127
[8]128 EL ESTADO SUPLANTADO LAS AUTODEFENSAS DE PUERTO BOYACÁ 3. La crisis de Acdegam, las redes macro criminales y la expansión 1985-1989 Alrededor del año de 1985 Acdegam entra en una crisis financiera y sus am- biciosos planes de estructurar la organización, reclutar hombres, invertir en droguerías, clínicas,…p. 127
04El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · p. 66, 682 citas
[5]Dice la sentencia de la CIDH del 5 de julio de 2004: “a partir de 1985, se hace notorio que muchos “grupos de autodefensa” cambiaron sus objetivos y se convir- tieron en grupos de delincuencia, comúnmente llamados paramilitares. Primero se desarrollaron en el Magdalena Medio y se fueron extendiendo a otras regiones…p. 68
[59]Militar indicó: [V]ale la pena comentar, que si bien s cierto el señor General pudo asistir a la reunión de campesinos de que da cuenta BAQUERO AGUDELO y tam- bién LUIS ALBERTO ARRIETA MORALES alias “PIRAÑA” para manifestarles su apoyo a fin de que no siguieran siendo víctimas de la guerrilla, y adoptaran una actitud…p. 66
05Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2621 cita
[6]organismos de seguridad e inteligencia tenían como objetivo la contrainsurgencia, en un espectro difuso entre lo «militar» y aquello que consideraban como «quitarle el agua al pez». Por su parte, los políticos regionales tenían el interés de eliminar a los actores que amenazaban con arrebatarles el poder que…p. 262
06Paramilitarismo. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoTeófilo Vásquez Delgado, Víctor Barrera · 2018 · p. 561 cita
[9]de las explicaciones, la idea de la no exis- tencia la sugiere el informe El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare [ATCC] (2011). Para sus autores el modelo proyectado desde Puerto Boyacá se fraguó exclusivamente desde algunos batallones militares: Las Autodefensas de…p. 56
07Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · p. 1481 cita
[10]and cattle rancher Victor Carranza, while the mighty drug lord Pablo Escobar and his crew floated wherever they wanted. On occasion the leaders made decisions together, but each one was responsible for financing his own army and running his own dirty war. Death squads split their time between caring for the…p. 148
08Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 241 cita
[11]Rione - gro, Matanza, Suratá y El Playón, mediante el Frente Ramón Gil - berto Barbosa Zambrano (Vicepresidencia de la República, 2001b, páginas 5-8). Este Frente como tal actuó hasta 1991, cuando se suscribió el pacto de paz entre el EPL y el Gobierno nacional, pero quedó activa en esa región una fracción disidente…p. 24
09Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 161, 1642 citas
[12]armas, uniformes y alimentos), y las inversiones para consolidar una base social (droguerías, clínicas, escuelas y brigadas de salud). Los aportes de los ganaderos y las armas proveídas por el Ejército no bastaban para cubrir este esfuerzo de expansión. Poniéndolo en términos simples, había más necesidades que dinero.…p. 164
[62]“idílica” de las FARC. En 1986, por ejemplo, Luis Rubio, político y jefe paramilitar, recordaba que las FARC “... tenían una buena colaboración del campesino, incluso de la persona común de aquí de la zona urbana, yo por ejemplo cuando fui a comprar una tierra yo tuve que ir a hablar con Ricardo Franco cerca al…p. 161
10El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 3111 cita
[13]temprano como en la célula inicial del Magdalena Medio. Pero solo se convirtió en un factor dominante a finales de la década de 1980, cuando los eos tos de mantener el aparato militar subieron de manera prohibitiva, Una economía tan ineficiente como la ganadería extensiva no podía ya sostener el esfuerzo. El…p. 311
11¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 92, 952 citas
[14]crecimiento del conflicto armado dalena medio, el 18 de enero de 1989. 94 Ante esta masacre, el Gobierno impartió una orden al DAS para que investigara la estructura criminal de los grupos paramilitares en esa región. Igualmente, derogó la Ley 48 de 1968, a través de los decretos 813 y 814 de 1989, que penalizaban la…p. 95
[36]Cafetero, 1994), 45. 140 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica vos grupos en varias zonas del país: en Córdoba bajo el liderazgo de Fidel Castaño; en el Cesar, con los hermanos Prada; en la Sierra Nevada de Santa Marta, con Hernán Giraldo y Los Rojas; en Casanare, con Los Buitrago; y en los llanos…p. 92
12Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · p. 1711 cita
[15]decir que no, pero ante un magistrado ustedes no van a salir con cuentos raros, no se los va a creer nadie”. Yo les digo así en la versión, esto no se lo cree nadie, que usted sea comandante y no… es su problema, el proceso es suyo”. 340 Capítulo 2 341 JUSTICIA Y PAZ: ¿Verdad judicial o verdad histórica? crimen…p. 171
13Gobernar en medio de la violencia. Estado y paramilitarismo en ColombiaJacobo Grajales · 2017 · p. 1621 cita
[16]en Puerto Boyacá. Los orígenes del informe yacían en el testimonio de un desertor, Diego Viáfara, quien actuó como consejero municipal en este poblado. Viáfara les describió a los investigadores la forma de fi nanciación, la organización interna y las actividades de los grupos paramilitares. El informe hacía entonces…p. 162
14Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 238, 2574 citas
[17]los comerciantes a Puerto Boyacá preguntando por ellos, también fueron asesinados. Poco después, la esposa de Henry Pérez abrió un almacén para vender las mercancías robadas. 67 El paso siguiente en la decadencia de la Acdegam fue una consecuencia de la guerra entre los carteles, iniciada a fines de 1987, e implicó la…p. 257
[18]los comerciantes a Puerto Boyacá preguntando por ellos, también fueron asesinados. Poco después, la esposa de Henry Pérez abrió un almacén para vender las mercancías robadas. 67 El paso siguiente en la decadencia de la Acdegam fue una consecuencia de la guerra entre los carteles, iniciada a fines de 1987, e implicó la…p. 257
[29]paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…p. 238
[30]paramilitar en los alrededores de Puerto Boyacá, Henry Pérez desempeñó un papel cada vez más importante en la coordinación e institucionalización del esfuerzo militar en esa región. Pensó que no bastaba sencillamente con dotar de armas a las milicias ciudadanas, in- cluso a milicias capaces de coordinar sus…p. 238
15No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2281 cita
[19]el cen- tro de formación Las Galaxias. Según su testimonio, entre 1987 y 1988, Gonzalo Rodríguez Gacha 618, alias el Mexicano, uno de los principales narcotraficantes de la época, acudió a los paramilitares para entrenar a sus escoltas. Panesso cuenta que fue él quien asumió dicha función: «Con los muchachos que iban…p. 228
16Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 63, 1142 citas
[20]y de control de población de los grupos paramilitares se daría simultáneamente con una intensi fi cación de las operaciones militares del Ejército en el Magdalena Medio. El Grupo de Me- moria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Recon- ciliación (CNRR) constataría que, en el Magdalena Medio, A partir de…p. 63
[28]Bogotá: Biblioteca de la Paz, O fi cina del Alto Comisionado para la Paz, p. 511 - 514). 193 Revista Semana, No. 207, edición de abril 28 de 1986, p. 22. 194 El Mundo, 25 de julio de 1987, p. 8. 195 Ibíd. 116 Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010) salvoconductos otorgados por las unidades militares.…p. 114
17Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 1011 cita
[21]de la tregua entre el Gobierno y las FARC. Las elites y los militares de la región compartían una ideología anticomunista y el propósito de erradicar a las guerrillas, junto con otros factores, como la falta de recursos de las unidades militares, hacía que se comprometieran con los intereses de las minorías de la zona…p. 101
18Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 8921 cita
[22]través de una carta de la Corporación Cívica de Seguridad de Bogotá al ministro de Defensa, tildaron los hallazgos de la Procuraduría de imprudentes e hicieron un llamado para que este ente de control se enfocara en investigar el accionar de los grupos armados insurgentes. Sin embargo, en ningún momento aportaron…p. 892
19Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 11, 492 citas
[23]protección de bienes y tierras de los ganaderos, entre los cuales resaltan Evelio Monsalve, Alberto Villegas, John Yepes, Ignacio López y Carlos Salazar (Fiscalía Dossier ACMM, s. f.). Otros de los ganaderos reconocidos en la región que vivían entre La Estación Cocorná y Las Mercedes eran Gabriel Echeverry, Misael…p. 49
[34]de San Juan. La tercera parte Isaza, el clan paramilitar. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio da cuenta de los orígenes del grupo paramilitar de Ramón María Isaza Arango desde 1977, su cooptación por Henry Pérez a partir de 1983, su particular guerra con Pablo Escobar desde 1991 y su recomposición a partir…p. 11
20El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 1592 citas
[24]litar Alonso de Jesús Baquero Agudelo, “Vladimir”, entre el 5 de agosto y el 4 de diciembre de 1995. La confesión necesitó de tanto tiempo porque narró su “participación en más de 800 asesinatos políticos, al lado de dirigentes liberales, generales de la República y narcotraficantes”. 20 Entre los políticos que…p. 159
[25]litar Alonso de Jesús Baquero Agudelo, “Vladimir”, entre el 5 de agosto y el 4 de diciembre de 1995. La confesión necesitó de tanto tiempo porque narró su “participación en más de 800 asesinatos políticos, al lado de dirigentes liberales, generales de la República y narcotraficantes”. 20 Entre los políticos que…p. 159
21The Para-State: An Ethnography of Colombia's Death SquadsAldo Civico · 2016 · p. 711 cita
[26]have been without a guerrilla presence for thirty years. The same double-terror talk about the guerrillas and the state under- pinned the militarization of the region. In fact, in Puerto Berrío, in EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:30:29 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject…p. 71
22Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en ColombiaMartha Nubia Bello Albarracín, Andrés Fernando Suárez, Mónica Márquez Ramírez · 2016 · p. 1131 cita
[27]los grupos de autodefensas en el Magdalena Medio con la presencia del presidente Betancur. El informe solicitado por el presidente Betancur al procurador general de la nación sobre el grupo paramilitar MAS 43 se elaboró en respuesta a las denuncias que llegaban desde el Magdalena Medio so- bre el accionar criminal de…p. 113
23Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 61, 4782 citas
[31]con Bernardo Jaramillo (quien luego fue líder de la UP y en 1990 fue asesinado). Después fue nombrado alcalde de Las Mercedes, un pueblo del norte de Caldas. Quería hacerse a una clientela electoral, aunque dice que después descubrió que «en Colombia, un fusil es un instrumento más eficaz de interlocución política».…p. 61
[47]pública lo retoma también a la fuerza. Mueren 103 personas, entre ellas, casi todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Mayo Producto de los acuerdos de las Farc con el gobierno, crean un nuevo movimiento político llamado la Unión Patriótica. 1986 Marzo La Unión Patriótica y aliados ganaron 14 curules en…p. 478
24Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 3201 cita
[32]hacia regiones más ricas; por una parte, a fin de ganar adeptos para su proyecto de lucha armada y, por otra, para incrementar sus posibilidades de financiación im- poniendo cargas y cobros a los distintos agentes de la economía local. El crecimiento de las guerrillas estuvo acompañado con el aumento de sus acciones…p. 320
25Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 661 cita
[33]Cifuentes, postulado, 2020, 9 de enero) A propósito de su vinculación con los paramilitares, El Águila no describió al CNMH que hubiera sido producto de amenazas: Perteneciendo a las Juventudes Comunistas, para el año 1985, a mediados, ingresan las Autodefensas de Puerto Boyacá y Magdalena Medio, a las ins- pecciones…p. 66
26La Rochela: Memorias de un crimen contra la justiciaGrupo de Memoria Histórica, Iván Orozco Abad (Relator), Gonzalo Sánchez G. (Coordinador) · 2010 · p. 2971 cita
[35]Eduardo Ramírez, 95 Hacia 1987 el paramilitarismo del Magdalena Medio comenzó a perturbar re- giones de Córdoba y Urabá. La expansión del grupo paramilitar comandado por Gonzalo y Henry Pérez a territorios que transcendían al Magdalena Medio tuvo cierta semejanza con el proceso de enquistamiento que años atrás…p. 297
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 861 cita
[37](Acdegam) en 1982 187 y las autodefensas de la Casa Castaño en Córdoba y Urabá a mediados de la década de 1980. Otros grupos de seguridad privada ilegal se armaron en el suroeste, norte, nordeste, Bajo Cauca y Oriente antioqueño. La primera generación paramilitar del norte de Antioquia y el sur de Córdoba siguió el…p. 86
28Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 121, 1252 citas
[38]GRUPOS PARAMILITARES, 1978-2016 EL ORIGEN DEL PARAMILITARISMO EN COLOMBIA El paramilitarismo va a surgir, al igual que la guerrilla, en enclaves bajo una importante ausencia del Estado, si bien, a diferencia de la naturaleza guerrillera, en Colombia solo se puede interpretar el paramilitarismo, no como un hecho…p. 121
[41]de convergencia, mucho más organizado, de lo que será el paramilitarismo en Colombia. Un paramilitarismo que, rápidamente, es consciente del atractivo de la violencia y el crimen organizado para consolidar su particular poder económico y territorial. De hecho, no por casualidad comienza darse en enclaves donde se…p. 125
29Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 1081 cita
[39]as well as Arboletes and Necoclí in the north of Urabá. In the same year several mass graves were discovered on Castaño’s properties in Urabá, and a deserter from his organization reported that between January 1989 and April 1990 he had witnessed ninety-five executions. 106 A number of notorious examples indicate that…p. 108
30Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 381 cita
[40]décadas de violencia que requieren ser esclarecidas por las instituciones y la sociedad en su conjunto. La memoria es un derecho de las víctimas y un deber del Estado y de la sociedad, y como derecho o como deber la tarea de la memoria es hoy en Colombia inaplazable. Este texto es un reconocimiento no sólo a los que…p. 38
31La masacre de El Tigre. Un silencio que encontró su vozGonzalo Sánchez G., Martha Nubia Bello Albarracín, Andrés Cancimance López · 2011 · p. 261 cita
[42]– y fue uno de los primeros en financiar y crear grupos paramilitares. 17 Entre ellos, hay que resaltar los permisos otorgados a Rodríguez Gacha, quien desde 1987 instauró en la vereda la Azulita- Municipio de Puerto Asís- una base paramilitar y una base de procesamiento de coca. Es importante reconocer que…p. 26
32Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 87, 972 citas
[43](Putumayo, Meta y Guaviare), el Norte (Santander, Norte de Santan- der) y el Este (Casanare y Arauca). De esta manera, Castaño tomó los pasos concretos hacia la formación de una estrategia nacional para la cual los modelos de Puerto Boyacá y Urabá sirvieron como prototipos. ¿Cuál es la fuerza propulsora detrás de este…p. 97
[55]y fincas ganaderas. El surgimiento del movimiento Muerte a Secuestradores (MAS) en 1981 marca un hito en la evolución del con- flicto en Colombia, llevando el antagonisn1o social a mayores niveles de violencia. En noviembre 1981, el M-19 (una organización guerrillera des- movilizada en 1990) secuestró a Marta Nieves…p. 87
33El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 891 cita
[44]Bajo Cauca no se in- auguró de forma exclusiva con el Grupo Mineros, sino que, desde mediados de los ochenta, se identificaba la presencia del MRN, que irrumpió en terri- torios colindantes con esta subregión mediante la ejecución de cruentas ma- sacres; una de las más recordadas fue la de Segovia en 1988 (Fundación…p. 89
34El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 162 citas
[45]la violencia y sus actores. Según los estimativos del gobierno de Virgilio Barco Vargas, solo el 20 por ciento de los crímenes llegaban al co- nocimiento de las autoridades, y de estos solo el 4 por ciento obtenía una sentencia (Tirado, 1989, páginas 66 - 67). Se trata- ba, además, de un sistema asediado él mismo por…p. 16
[46]la violencia y sus actores. Según los estimativos del gobierno de Virgilio Barco Vargas, solo el 20 por ciento de los crímenes llegaban al co- nocimiento de las autoridades, y de estos solo el 4 por ciento obtenía una sentencia (Tirado, 1989, páginas 66 - 67). Se trata- ba, además, de un sistema asediado él mismo por…p. 16
35Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 109, 4302 citas
[48]el procesado y Fidel Castaño como determinadores de los hechos, identificando a la vez los móviles de este crimen Es así como los testimonios de los jefes paramilitares Alonso De Jesús Baquero Agudelo, Iván Roberto Duque Gaviria y Fre- dy Rendón Herrera, quienes pregonan la relación que existió entre el doctor César…p. 430
[49]horas, es decir, que cada día y medio hubo un muerto o un desaparecido. Los ataques no fueron continuos lo que impone explorar las tendencias de la violencia. Desde esta perspectiva, hubo violencia letal y no letal duran- te cada uno de los años que conforman el periodo 1984-2002 (Gráfico 5). La victimización de la UP…p. 109
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 cita
[50]municipios predominantemente campesinos. El campesinado fue una parte importante de las víctimas del genocidio contra la Unión Patriótica. Como se puede evidenciar en el mapa 5, los asesinatos de militantes de este partido se cometieron en zonas alejadas de las grandes ciudades capitales y en los límites de la…p. 94
37Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 88, 954 citas
[51]1987 Virgilio Barco Vargas será el encargado de recibir a el 4 de febrero de 1987 la noticia de un informante anónimo de quien se presume fue el propio Pablo Es- cobar, para facilitar la captura de Lehder en la finca Los Toldos, en Guarne, An - tioquia. De igual manera afrontará las masacres como el medio predilecto…p. 95
[52]1987 Virgilio Barco Vargas será el encargado de recibir a el 4 de febrero de 1987 la noticia de un informante anónimo de quien se presume fue el propio Pablo Es- cobar, para facilitar la captura de Lehder en la finca Los Toldos, en Guarne, An - tioquia. De igual manera afrontará las masacres como el medio predilecto…p. 95
[57]Derechos Humanos y DIH, 2010). Esta primera incursión va a cambiar las estrategias de autodefensa impulsadas inicialmente por el de ataque y contraataque a posiciones militares guerrilleras, y retaliaciones y masacres so- bre la población civil. En este periodo se aprecia cómo se dan secuestros de con- gresistas y la…p. 88
[58]Derechos Humanos y DIH, 2010). Esta primera incursión va a cambiar las estrategias de autodefensa impulsadas inicialmente por el de ataque y contraataque a posiciones militares guerrilleras, y retaliaciones y masacres so- bre la población civil. En este periodo se aprecia cómo se dan secuestros de con- gresistas y la…p. 88
38A las puertas de El UbérrimoIván Cepeda, Jorge Rojas · 2008 · p. 391 cita
[53]1982-2003,p. 139. 32 José Félix LAfaurie Rivera, presidente de Fedega/l, discurso de inauguración del XXX Congreso Nacional de Ganaderos, noviembre de 2006. 41 IV ÁN CEPEDA Y JORGE ROJAS Patriótica, de candidatos al concejo, sindicalistas, maestros, indígenas y profesores, no lesionó la capacidad de los grupos…p. 39
39Entre la incertidumbre y el dolor: Impactos psicosociales de la desaparición forzada. Tomo IIICentro Nacional de Memoria Histórica; Liz Arévalo Naranjo (relatora); Carlos Miguel Ortiz (coordinador) · 2014 · p. 1931 cita
[54]la cafetería eran integrantes y/o auxiliadores del M-19 y que habían colaborado para entrar armamento, alimentación y pertrechos los días previos a la toma. En virtud de ello, tras ser rescatados de la edi fi cación, junto con Detención, desaparición forzada y posterior ejecución de 19 comerciantes Castigo por el no…p. 193
40Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 571 cita
[56]o en contra de la nación, nunca neutrales, dada la visión que se hacía a través del prisma de la lucha contrainsurgente. En ese sentido, las huelgas, la manifestación social y las campañas electorales de ciertas condiciones eran consideradas como focos de con fl ictos y, por ende, sujetos de control estatal 64. La in…p. 57
41Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 5061 cita
[60]y la expansión de la ganadería extensiva. Históricamente, el Magdalena Medio ha sido una frontera de colonización interna y se ha mantenido como una región periférica, con débil y precaria presencia del Estado, tanto física como en términos de servicios sociales y públicos (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 15). La…p. 506
42Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 5071 cita
[61]Medio es muy alta comparada con otras regiones de Colombia y con el promedio nacional (opi, 2006: 19). El proceso de desmovilización de los paramilitares no ha disminuido conside - rablemente tampoco la violencia en la región. El control paramilitar ha per - manecido en varias áreas y una nueva generación de grupos,…p. 507
43Memorias de una masacre olvidada. Los mineros de El Topacio, San Rafael (Antioquia), 1988Ana María Jaramillo, Juan Alberto Gómez · 2016 · p. 1441 cita
[63]con ganado desde Cimitarra y Puerto Be - rrío, también sufrió las acciones del Frente XI. La masacre de la finca La Traviata el 7 de enero de 1984 en el municipio de Cimita - rra le costó la vida a siete ganaderos, entre los que se contaban los sanrafaelitas Jesús Galeano y Jairo Garcés. Los ganaderos asesina - dos…p. 144
44Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1551 cita
[64]región del Magdalena Medio fueron: San Vicente de Chucurí (1.026 personas), El Carmen de Chucurí (904 personas), Cimitarra (818 personas), Barrancabermeja (489 personas), Yacopí (473 personas), y Puerto Boyacá (395 personas). 155 Éxodo rentista: disputas por la tierra y el territorio Así también lo reconoció el propio…p. 155
45Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 1021 cita
[65]extensión de cultivos de coca, que integró grandes regiones de frontera agrícola a la economía monetaria, creando bonanzas efímeras para los colonos y atrayendo trabajadores en busca de fortuna. Las nuevas fuentes de recursos en áreas de colonización fortalecieron económicamente a las guerrillas, aunque transformaron…p. 102